Sark de Oro 2020: Repaso al año o ¡Maldito sea el Corona y sus hijos!

No sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (¡20 años ya, qué barbaridad, cómo pasa el tiempo! y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los “Cuentos Completos” de Connie Willis“Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover, “Descolonizar la mente” de Ngũgĩ wa Thiong’o, “Las Mitford” de Charlotte Mosley, «Experimental film» de Gemma Files, «Bienvenidos a Dietland» de Sarai Walker y «En un lugar solitario» de Dorothy B. Hughes.

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por autores y escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros… Vaya año. Quiero decir, al principio parecía un poco lo de siempre, el género del Western parecía que iba a estar muy presente durante todo el año. Se anunciaban libros interesantes de todo tipo y, en general, no daba la impresión de que fuera a haber una ruptura muy importante. Pero resulta que entre la primera semana de marzo y la última de mayo hubo un vacío. Diez semanas sin libros. Bueno, no, con libros en las casas, pero no en las librerías ni en los estantes de novedades. Y mientras el gigante electrónico que se ha mostrado como el clásico estraperlista que aprovecha la desgracia ajena para hacer caja y se saltaba cualquier recomendación sanitaria porque las leyes no van con ellos – al fin y al cabo el ascenso del nazismo siempre va unido a la existencia de una Era de la Impunidad contra los poderosos- el resto sufríamos y buscábamos alternativas. Intentar pararlo combatiendo sus batallas en sus campos no ha sido tampoco la mejor de las ideas, pero al menos se le ha plantado cara. Para bien o para mal mucha gente ha demostrado qué le importaba más, si la salud o el negocio. Y si ha preferido intentar acercar su obra o ayudar a al gente, acompañándola, o bien hacer caja y autopromo gratis.

Para cuando mayo nos devolvió a una tímida apertura y el verano nos goleó en la cara con la inevitabilidad de los tiempos, ya estábamos casi noqueados. Los tres últimos meses del año han sido el intento de ir reconstruyéndonos. Hemos visto publicados títulos en noviembre que tendrían que haber salido en mayo, pasar al 2021 otros y algunos desaparecer de todo plan editorial.

A la vez, muchos lectores entran bien en periodos de bloqueo y de problemas para leer o mantener la atención de la lectura, otros se arrojan a los libros como ruta de huida -aunque me temo que estos son menos- y eso junto con los problemas lógicos económicos y las inseguridades que tienen alrededor, añadiéndolos a la imposibilidad de hacer con seguridad muchos de los actos de difusión, construcción de comunidad y beneficio económico que se desarrollaban en librerías como presentaciones, charlas o clubes de lectura, han puesto en jaque a las independientes. Confío en que la gente sea consciente de lo en el aire que está ahora mismo todo.

Por suerte siempre queda alguna cosa. Lo que salió en Western este año, como decía antes, algunas novelas que han logrado llegar hasta nosotros. Lo que la avalancha final nos ha traído. Siempre quedan libros por llegar. Y aunque este año haya sido complicado dentro y fuera de España -de nuevo, hay alternativas como Wordery o Blackwell’s, pero como cumplen las leyes y uno de los enemigos de editoriales y librerías independientes este año ha sido el Correos de España pues… todo más difícil- siempre nos quedan lecturas.

Narrativa ha estado más parada, aunque hemos tenido buenas noticias como las llegadas de El fantasma y la Sra. Muir, Orfeo, M*A*S*H o varios libros de relatos. Novela negra ha tenido casi más movimiento gracias a recuperaciones como La hija del tiempo, Prótesis o Pánico al amanecer que a las novedades, aunque ahí sí que quiero destacar uno de los que me parecen libros del año: Momoko y la gata. Una obra de gótico japonés basado más en los silencios tensos que en las muertes e investigaciones. Ensayo ha tenido que superar una sobreexposición al virus que ha hecho que parecieran ajenos otros temas, no significa que no haya habido grandes libros tanto ajenos al mismo – Nuestro hombre, Océanos sin ley, Utopía no es una Isla, Libérate, Horas cruentas, La mujer sin sepultura, El vampiro…- como dentro del tema – Epidemiocracia, El mapa fantasma…- o incluso relacionados –Por qué creemos en mierdas, Un paraiso en el infierno…- , también lo ha sentido cocina, que aunque ha visto aparecer un par de buenos títulos –Bazar, Pan Tartine (por supuesto)…- ha ido más lento que en otras ocasiones.

Por suerte también ha habido cosas que han tenido un buen año. En Western hemos tenido, por supuesto, En la costa desaparecida o A lo lejos o La caída de Yellow Black Radio o Diario de los años de plomo son algunos de los títulos que demuestran el buen momento. Juvenil nos ha dado alegrías como la llegada de la (más cercana al infantil, cierto) Hamster Princess de Ursula Vernon -un título que no puedo dejar de recomendar-, El circo de la rosa o un nuevo McManus. Muchas más novedades de intriga, mucho movimiento, muchos saltos entre géneros y demás porque en juvenil y en fantástico había veces difíciles de separar. Y es que en terror las cosas han ido un poco como siempre, con buenos títulos de un puñado de editoriales -estoy pensando en Ella dijo Destruye o Agujeros de sol e incluso la macarrada de Baxter… más la llegada de Obscura que nos ha traído, por ejemplo, Los últimos días de Jack Sparks-, en Fantástico lo más destacado han sido recuperaciones como las de Marge Piercy o la continuidad de Octavia E. Butler y, por supuesto, la culminación de la rehabilitación de Ursula K. LeGuin. Y a ver si siguen con otras autoras, que Connie Willis ya ha asomado la patita y no hemos sabido nada de McMaster Bujold después de que el año pasado se reeditaran sus Vorkosigan. Por supuesto las editoriales pequeñas (Cerbero, Crononauta… han seguido dándonos buenos momentos -y no puedo más que recomendar a todo el mundo lector al que le guste el fantástico que se haga una cuenta de apoyo a Crononauta, porque podrá leer algunos de los mejores relatos del año a razón de dos por mes. Para mí una de las grandes iniciativas del año.)  han seguido tirando del carro. Ofreciéndonos cosas como El demonio en el interior de Siriel, The Poppy War o, yendo a las un poco mayores, Lionheart Qué pasa cuando un hombre cae del cielo.

En infantil La anarquía explicada a los niños, A veces mamá tiene truenos en la cabeza, Un vampiro peligrozo, Unicornio se cree genial  o Las brujas de Ariete han sido buenos ejemplos de la variedad de un año. Igual que en ilustración el regreso con fuerzas de Aventuras Literarias o en cómic o… bueno, si no queréis que esto se convierta en un repaso de títulos mejor echáis un ojo a lo que sale en este índice que también es una buena idea. Incluso aunque sea retorciendo conceptos y procurando no sacar muchas de la misma editorial por bueno que haya sido su año.

Dicho esto y antes de cerrar el capítulo, solo una cosa más que añadir. Hemos visto la mierda de año que ha sido,  pero eso no significa que todo lo fuera. Por supuesto hubiera preferido que no existiera la pandemia a que se crearan estas obras, solo faltaría, pero ya que hemos tenido que sufrir lo uno al menos poemos tener lo otro.

Esta es mi forma divagante y extensa de decir que para mí COnviVIenDo 19 días es el cómic del año a todos los niveles y que si hubiera un Sark de Oro de Cómic él se lo llevaría.

Así que ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…

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