¡Pilotos Deathmatch!

La de novedades que vienen esta semana, y empezamos con algo que está claro que son restos. En American Horror Stories (USA) no sé cuánto tendrán Falchuk y Murphy que ver. A priori solo para levantar el teléfono y llamar a actores, porque aunque empiecen esta serie con referencias obvias a la serie madre está claro que si les importara menos hubieran hecho solo anuncios. O cortos animados. O a saber. El resultado es una cosa… en fin, habiendo visto los telefilmes de Fear Street tampoco voy a decir yo que vayan a ser peores. Si acaso menos juveniles pero por lo demás bastante similares. Contenido rutinario y blablabla que tiene a su favor que no le da tiempo a desmadrarse ryanmurphyeando y en su contra que eso ocurre porque no hay ni mijita de originalidad en la propuesta. Podrían habernos enchufado una suscripción a Planet Horror -porque está claro que no llega a Shudder– y tampoco hubiéramos notado mucha diferencia.


En cuanto a B.O.T. and the Beasties (UK),es una agradable serie infantil de esas que intentan que los niños se diviertan más allá de lo que puedan aprender -que aquí, con esos seres extraños que son los Beasties, solo pueden ser por parecidos con los animales terrestres- pero eso no la hace peor serie, claro. Solo un ejemplo de las cosas originales que se hacen ahora.


Con Dr. Death (USA) llegan la evolución esperable de los telefilmes basados en hechos reales. Al fin y al cabo la idea del True Crime muchas veces es esa, así que si en tiempos teníamos miniseries – algo que llegaría a la HBO bastante rápido, también es cierto- ahora tenemos la versión NBC. Perdón… Peacock de las mismas. Sigue siendo poco interesante excepto si te preguntas dónde han acabado algunos nombres que hacen como diez años era fácil de ver en la tele.

La serie Eden (AU) tiene tan poco a su favor como en su contra, a rato parece un proyecto universitario que ha logrado venderse internacionalmente por motivos que no acabo de entender. Pero bueno, eso, lo de siempre, un misterio medianamente misterioso, un montón de gente para arriba y abajo y una notable falta de medios en la que en realidad parece que puede uno encontrar más simpatía por una ficción que para todo lo demás es bastante genérica.

Hablando de lo cual,  Lie With Me (UK/ AU) logra ser incluso peor. Quizá con un poco de humor hubiera podido pasar por una parodia de estas mismas cosas. O haberse convertido en un desastre divertido de mirar como punto fuerte, como pasó a principio de año con Intruder. Este es solo un desastre parcialmente entretenido. Con la impresión de que se ha hecho más porque hay que estar todo el rato produciendo contenido que porque tengan algo real que proponer.

Mucho estaba tardando yo en decir que no soy el público de algo. Por suerte ha llegado The North Water (UK) para recordarme que una adaptación puede dejarte… frío. La sangre helada tenía un mínimo de gracia con su asesino y esas cosas, pero me temo que la serie más centrada en la travesía en barco y llena de gente que se mueve entre la que me resulta superflua y la que me resulta cargante… Estoy seguro de que tendrá sus fanses y defensores. Pero conmigo que no cuenten.

Cuando vi aparecer como novedad esta Professor T (UK) pensé que sería algún error. Al fin y al cabo la serie Belga ha dado bastantes tumbos y no sé si incluso estuvo por España. Pero no, es una adaptación -por llamarla de alguna manera- que cuenta como su mejor arma con Ben Miller, siempre una alegría de ver, en su papel protagonista. No es que sea nada ajeno al clásico policíaco con Excéntrico Asesor. Pero eso lo bueno de tener un guión competente y unos actores con ganas, que el resultado logra ser resultón.

Sospecho que esta Ridley Jones (USA) de Netflix quiere estar en algún punto entre Dora la Exploradora e Indiana Jones. El resultado es, siendo amables, aceptable. pero no tengo nada claro qué pretende sacar por uno u otro lado más allá de un cierto estilo genérico de rellenar espacio para los niños.

Una cosa buena puedo decir de Schmigadoon! (USA), me hace valorar más Galavant. Es una lástima tener un reparto como este y usarlo tan mal pero estando Lorne Michaels por medio lo cierto es que me sorprende entre poco y nada. De hecho la sensación general de estar ante un sketch innecesariamente largo y no muy bueno del SNL -o, si preferís una versión abreviada: ante un sketch del SNL–  centrada en los musicales de Rodgers y Hammerstein. Diría que hasta las canciones son homenajes, pero en realidad homenajes eran los que hacía Crazy Ex-Girlfriend, esto son versiones de marca blanca. Y, como tal, es inevitable pensar en que los originales eran mejores porque… bueno… eran los originales. Es cierto que el reparto logra salvar cosas como la evidente falta de diversidad más allá de cuatro notas de color, la nula química entre los protagonistas -que no le viene mal a la historia, por suerte- o el hecho de tener a un montón de gente talentosa haciendo el complicado ejercicio interpretativo de estar de pie. Es normal que a estas alturas el SNL haya sido superado incluso en el segmento de Hombres Blancos Cishetero, que ahora prefieren I Think You Should Leave, porque lo poco que logra flotar aquí lo hace más pese al guion y las canciones que gracias a ello. Pero bueno, quizá la próxima vez. De momento me pondré a ver de nuevo Galavant.

Me resulta complicado definir SurrealEstate (CA) con una palabra que no sea Canadiense. Porque es muy canadiense. Dentro de esa versión suya de hacer series fantásticas agradables a las que se les nota que mucho dinero para producción tampoco hay pero que lo compensan con un cierto encanto. La idea de que el centro sea una agencia de venta inmobiliaria de diversas casas encantadas -encantadas de distintas maneras, claro- demuestra desde el principio la canadiensidad del asunto. No solo eso, a veces parece recordarnos lo que era genuinamente una Serie de Verano hace como una década. Así que al menos sabemos que tendremos algo agradable que ver durante las próximas semanas. Que no me parece en absoluto una mala cosa.

Sé que Mark White tiene sus fanses, los motivos no los entenderé nunca. Uno ve The White Lotus (USA), que intenta ser a la vez Hotel, Fantasy Island y media docena de cosas más, ve al reparto reunido y desperdiciado -y eso me vale tanto para Connie Briton como para Jennifer Coolidge– y se pregunta en qué momento decidieron que el humor tenía que ser así. O el drama. O lo que quiera que sea que creen que están haciendo. Podría llegar a pensar que es una sátira de este tipo de producciones pretenciosas que quieren jugar a ser independientes pero están en la HBO. Pero es que sospecho que no concibe ser tratada como algo menos que obra de arte. En fin, lo bueno de no ser un fan de White es que no tengo que fingir que me importa un bledo. Quede para ellos cargar con esa cruz.


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