¡Pilotos Deathmatch!

Hay veces que te pones una serie, como es el caso de Annika (UK), y piensas… Qué bien pronuncian el inglés, qué estupendamente entonan, cuando vocabulario tienen. Sería un listening estupendo en un curso de inglés. ¿Como serie? Un peñazo. Pero qué bonito hablan. Me puse a mirar y parece que salió esto de un audio-drama así que esa calidad se explica, lo que no se explica es que esa teórica investigación criminal sea tan. Tan. Tan. Pero bueno, seguro que hay profesoras por ahí necesitando un listening. Esta es su serie.

Estoy seguro de que hay un público para The Chair (USA) tanto como que no soy yo. Lo primero que hice al terminar el capítulo fue ver si se trataba de alguna adaptación de una serie inglesa de mediados de los noventa, porque a eso es exactamente a lo que parecemos enfrentarnos. Bueno, a eso por un lado y por el otro al Show de Jay Duplass. Lo bueno de eso es que me permite darme cuenta de que hay algo que odio con mucha claridad en mitad de lo que solo me produce indiferencia. Las series para profesores llevan toda la vida, la de universidades no son tan numerosas pero algunas hay, a veces hasta desde el punto de vista de los profesores. Y aquí lo que tenemos es un enorme desperdicio de actores. Holland Taylor intenta lo que puede, David Morse ni siquiera parece estar presente, y Sandra Oh resume bien los problemas de la serie en la que cada actor y escena parece pertenecer a una serie diferente. Ninguna de las cuales es especialmente interesante. Lo peor no es solo que parezca los restos con ínfulas de una serie de profesores de hace un par de décadas, es que no se han molestado ni en ver lo que han echo en adelante con esas ideas. Compararlo con TeachersBoston Public sería para echarse a llorar, así que paso. Os la podéis ver, pero bajo vuestra responsabilidad.

Bastante agradable esta Heels (USA), se nota que Armell está de hombre orquesta hablando de las cosas que le gustan. Es una pena que lo que hay detrás sea un poco rutinario y predecible porque al final que todo sea un drama de valores y familia hace pensar que el decorado está para disimular y podría haber sido tranquilamente el clásico drama de ganaderos que los americanos llevan usando toda la vida para estas cosas. Pero bueno, supongo que si te apetece reivindicar a los orquestadores de la lucha libre y no tienes muy fresca Warrior puede servir al menos para echar el rato.

No sé a dónde plantea ir The Newsreader (AU) pero sospecho que es porque estamos en un drama. Probablemente uno romántico, pero no puedo asegurarlo. Con el mundo del periodismo ochentero australiano -un decir- de fondo lo cierto es que al final los pelos -bueno, pelucas más probablemente- de Anna Torv acaban siendo estrellas de una función que no tengo muy claro qué pretende contar pero quizá por ello parece una producción perfecta para la hora de la siesta.

He odiado cada minuto de Nine Perfect Strangers (USA), no sólo es una versión peor de dios sabe qué querían hacer, probablemente esta manía de los hoteles que estamos teniendo con White Lotus y Fantasy Island, pero es que además el reparto no lo está ni intentando. Que es notablemente inferior al de White Lotus por mucho Michael Shannon que contraten. Parece mentira de David E. Kelley tenga algo que ver en esto, con lo que él ha sido.  No se me ocurre nada bueno que decir de ella.

No esperaba yo que la serie que me fuera a parecer más interesante esta semana fuera The Panthers (NZ), pero aquí estamos. La parte histórica sobre la creación de una agrupación para promover y proteger los derechos de la gente polinesia (de manera directa o como descendientes) en Nueva Zelanda resulta interesante por cómo se explican las clásicas historias de migración y racismo en un entorno del que no se suele hablar y con unos protagonistas algo distintos. Es una lástima la obvia decisión de sexualizar a algunos personajes y mover algunas situaciones para que sea más dramático, pero supongo que eso es lo esperable cuando se crean obras que buscan una manera de que se interese en ellas el público general.


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