¡Pilotos Deathmatch!

Estoy bastante sorprendido por Baking It (USA), sobre todo porque no esperaba yo encontrame a Maya Rudolph y Andy Samberg en algo así. Pero aquí están y, debo decir, funcionan a la perfección. De hecho, este clarísimo intento de hacer un British Bake Off puede ser la mejor de sus versiones estadounidenses. Incluyendo las dos oficiales. El tema navideño podría ser algo cargante pero lo cierto es que con la variedad que han buscado logran que sea en exceso cristianocéntrico (algo a lo que también ayudan tanto los presentadores como el grupo de juezas que se han encontrado) De hecho, lo que menos funciona es precisamente lo que más inevitable resulta, el hecho de que haya eliminaciones en algo que todo el rato parecía evitar precisamente ese tipo de dinámicas. Pero bueno, teniendo en cuenta que esto se supone que es un spin-off de la mucho menos conseguida Making It confío en que el rodaje facilite que se vayan puliendo las aristas.

El piloto de Britney (UK) puede considerarse como un éxito parcial. Aún no hay una serie regular, pero al menos algo se ha hecho. A partir de una obra que triunfó en Edimburgo y que es bastante particular porque, bueno, es la historia de dos amigas y un tumor cerebral. El humor, la forma de funcionar entre ambas, la historia que se cuenta y cómo se va contando… Todo esto podría haber sido un clásico drama de superación, en lugar de eso tenemos una comedia de dos personas diferentes, con momento dramáticos, por supuesto, pero en el que la relación entre ambas es lo que queda por encima de lo demás. Esperemos que le den serie propia, a ver cómo -o por dónde- sale.

Lo que le gusta a Netflix una serie de empresa criminal, de verdad. En este caso resulta que por medio hay adolescentes también y, de paso, un campamento. Todo esto, que podría ser el trabajo de un bot, es en realidad lo que hay detrás de Coyotes (O) (BE), una serie belga cuyo punto más interesante es, supongo, el hecho de ser belga.

Lo que nos lleva a los daneses de Elves (O) (DI) que son lo que uno podría imaginar. Una serie navideña pero con un giro porque los elfos son criaturas diabólicas en lugar de bondadosas. Subvertir los temas y expectativas navideñas tendría más gracia si no hubiéramos visto esto hecho mil veces antes. O si lo hicieran de alguna manera que ofreciera si no algo nuevo al menos una cierta perfección en lo narrado. Nada de eso se da aquí, así que el resultado es simplemente rancho para los que prefieren -o necesitan- algo de rancho.

Supongo que para Harlem (USA) no soy su público. No tanto porque no me guste -me ha parecido un poco la típica comedia de amigas- como una que no aporta demasiado. Lo cierto es que en un mundo en que parece que alguien ha decidido hacer una continuación de Sexo en Nueva York se nos recuerda que en realidad nunca hay suficiente variedad en televisión. Y, al fin y al cabo, podemos considerar que añaden diez años a lo que se ve en series como Twenties. En fin.

Montar una serie sobre la Navidad y sus figuras mitológicas pero desde una perspectiva de humor adulto como ha hecho esta semana Santa Inc. (USA) es un asunto rompedor y completamente original como no se había visto desde, por lo menos, el estreno en marzo de este mismo año de The Pole. No digamos ya los distintos especiales navideños de series -con personajes entrañables como Mr. Mojón- y toda la vaina porque, bueno, siempre parece que la idea de la animación adulta es subvertir los blancos más fáciles de la manera más sencilla. Eso sí, al menos hacer la animación al estilo Rankin/Bass tiene un mérito notable.


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