Me cuesta ver Alice’s Wonderland Bakery (USA) como una serie real y no como la posibilidad de hablar sobre cómo Disney exprime todo lo que puede para crear una red de series con las que vender siempre algo más, algo distinto. De ahí que esta historia en la que El País de las Maravillas es revisitado años después por descendientes de los personajes originales que ahora son todo más diversos, más encantadores, menos malos, y lo usan para hacer una historia en la que Alicia, descendiente de Alicia, se dedica a hacer pasteles, tartas y demás… Todo ello con un impresionante reparto de voces que tiene a medio SNL o a gente como Craig Ferguson o George Salazar. Pues eso, parece más una decisión de marketing que algo que nadie quisiera desarrollar como serie. Una creación con un fondo tan frío y corporativo que me extraña que no haya ya cobrado conciencia para intentar atacar a sus creadores.

¿En qué momento alguien decidió que entre todas las posibilidades para el remake la que mejor le venía a Bel-Air (USA) era ser la nueva The OC? Ni idea. Es cierto que no es lo peor que podría pasar, igual que es cierto que de un trailer falso ya salió antes una serie como Riverdale. Y no podemos culpar a esta de no ser Riverdale. Sólo señalar lo más fácil de hacer un trailer atractivo que una serie interesante. Pero bueno, que si alguien echaba de menos una versión de The OC con -más- gente de color es su oportunidad de resarcirse.

Ha quedado curiosa la adaptación de Big Nate (USA), con esa mezcla de estilos y  la sensación de que quieren que el CGI parezca en realidad stop motion. Las tramas… bueno, son como las de los libros, así que tampoco hay mucha sorpresa por ahí. Mucho jovencito travieso y todo eso que lleva más de un siglo siendo ejemplo de literatura infantil. Ahora le toca a este Nate que hace dibujos y todo eso, aunque se agradece -como en los libros- un cierto toque de absurdo en las tramas. Es lo que es.

No tengo muy claro qué pretenden en este Cielo grande (O) (AR) porque si tuviera que apostar diría que están intentando hacer una versión Nickelodeon de High School Musical 2, pero aún más light. Es curioso como hace menos de un mes hablábamos de la brasileña Temporada de Verão y ahora tengamos casi lo mismo solo que en lugar de como drama adolescente telenovelesco como melodrama musical más adolescente que nunca. Supongo que han olido sangre, pero de momento solo están mordiendo cebos.

Quiero creer que mi problema con The Cuphead Show! (USA) es que no soy su público. Entiendo que la idea es replicar aquellos dibujos en los que se basa el estilo del juego, pero si algo deja claro ver un par de estos capítulos es que el estilo es más fácil de replicar que el alma. Y aquí el alma está más cerca de Padre de Familia que de las antiguas producciones de Disney, Fleischer, Warner y demás que, irónicamente, sí que han sabido recuperar Disney y Warner para sus reformulaciones de los Looney Toones o los cortos de Mickey y compañía.

Me cuesta no definir Fedeltà (O) (IT) como Italianos italianeando y sólo lo evito por respeto a las mujeres italianas. Porque este piloto es puro Señor Italiano Su Idea Del Amor. Bien es cierto que intentan algo así como que haya un misterio de fondo, o dos, pero tampoco parece que sean misterios muy misteriosos. Incluyendo el de si hubo infidelidad que provocara la infidelidad o qué. Y supongo que eso lo resume todo. El «O qué».

Partiendo de la teoría de que en Corea del Sur es donde más complicado es de predecir el tiempo y aprovechando para convertirlo en una comedia romántica, llega Gisangcheong Saramdeul: Sanaeyeonae Janhoksa Pyeon (O) (SC), para la que sospecho no ser su público o -al menos- no tener la paciencia necesaria para los capítulos de una hora y pico de los coreano. Supongo que a su público le gustará. Porque de alguna manera lograrán enredar la trama, imagino.

Estoy completamente convencido de que Kingyo Tsuma (O) (JP) es una serie para la que no soy su público. A mí el drama de las mujeres atrapadas en malos matrimonios y que sienten que no tienen más escapatoria que la infidelidad, tratado todo de forma dramática pero cinematográfica, no me puede aburrir más. Puedo entender que decidan permanecer en lugar de, qué sé yo, llamar a la policía o algo -quizá ese sea el final de la serie, no tengo intención de pasar del piloto- pero entiendo que esta idea de Drama Clásico tendrá sus aficionados. Que no soy yo.

A veces el tiempo se gasta y en otras se desperdicia, como es el caso de Magpie Murders (UK). Seis capítulos que podrían haber sido un chiste de twitter con uno de los motivos más estúpidos y pueriles que se me ocurren para montar a su alrededor un muy poco medido y en absoluto organizado asesinato. Normal que después del despliegue de la semana pasada esta serie inglesa fuera dejada para esta semana. Lo raro es que se hayan molestado en estrenarla.

Parece que Netflix ha decidido tirar por la sesión doble esta semana para sus co-emisiones de series románticas coreanas y así tenemos también Seumuldaseos Seumulhana (O) (SC) que parte de un pasado ‘feliz’ en el que la crisis económica de los ’90 impacta destruyendo en un caso la fortuna familiar y en el otro la financiación del equipo de esgrima, años más tarde los protagonistas han ido hacia el periodismo deportivo y la esgrima -sí, han mantenido el amor por el deporte pese a la desaparición del grupo- así que tenemos drama deportivo, romántico y de villanos al FMI. Como de costumbre no soy el público de ninguna de las dos partes principales (con el FMI podemos meternos lo que haga falta) pero supongo que gustará. Yo solo pido capítulos más cortos.

¿Aún hay series que quieren ser la nueva Lost? Porque es lo que Severance (USA) me ha dado la sensación en todo momento. O quizá solo quieren ser la nueva Devs. No sé yo qué es peor. Pero bueno, entiendo que habrá una protesta genérica contra las malvadas empresas y un buen grupo de buenos actores -entre los que destaca bastante Patricia Arquette– tirará de ella esperando pescar en el estanque de contar cosas regular, ofrecer una cierta idea de imposibilidad que haga tirar del adjetivo de prestigio ‘kafkiano’ y todas esas cosas que, francamente, me dan bastante lo mismo. Ni siquiera me parece mal, me parece po’fueno, po’fale, po’m’alegro.