Novedad mexicana en HBO MAX, que últimamente parece estar copiando los esfuerzos internacionalistas de Netflix, en esta ocasión tenemos Amsterdam (O) (MX) que es el equivalente de esas películas costumbristas románticas de modernitos que en España tuvimos como en los ’00s o así. Estoy muy lejos de ser su público así que no voy ni a intentar entender qué gracia se le puede encontrar a esto.

Me faltan las palabras para hablar de este Halo (USA), supongo que porque lo que más me salen son carcajadas. Que cosa, madre, que cosa. Entiendo que tendrá grandes cantidades de defensores con sus decisiones y blablablaa pero yo me he pasado riendo todo el piloto entre los robos y el tomarse en serio todo muy fuerte todo el rato teniendo menos presupuesto que una serie media del SyFy. Lo que no tiene mucho sentido porque debería de tener más dinero detrás, pero aquí estamos. No se trata de que le haga falta que lo dirija Verhoeven -que en general sería una mejora hasta para Los Pequeñecos– tanto como que si vas a robar de Starship Troopers y Robocop lo mínimo es qué aportaban. Pero bueno, supongo que la gente que acepta cualquier cosa siempre que haya naves y lásers pueden darle un buen uso, al fin y al cabo yo puedo verme casi cualquier cosa con asesinatos misteriosos, aunque espero que también haya muchos como yo: Quejándose mientras lo ven.

A partir del libro nos llega esta saga histórica-familiar que funciona como podría pensarse. Producción de alta calidad, multi-idioma, y haciendo una mezcla de contexto histórico y de personajes, como si Apple hubiera decidido que va a ser la BBC guay. De todo ello sale Pachincko (O) (SC-JP-USA), que es exactamente lo que uno puede pensar que puede salir de una mezcla de miniserie y obra de personajes. Personalmente se me hace un tanto cuesta arriba tanto drama familiar pero es el tipo de serie que resulta fácil de imaginar como parte de La Conversación y ganando premios. Ya veremos, pero desde luego parece que en Apple hacen los deberes.

Me alegra ver que van saliendo más series juveniles con sus misterios y sus cosas, el problema es que se acaban pareciendo todas, como este Parallèles (O) (FR) que acaba de llegar desde Francia y que es un genérico de serie de grupo de chavales con localización misteriosa. Pues bueno. Cinco amigos, una serie de momentos temporales que hacen de perturbación y no mucho motivo para andar prestándole atención.

La vocación de servicio público de la BBC está bien, pero Skint (UK) no acaba de funcionar pese a que sobre el papel podría haber sido algo interesante, entre el programa de testimonios y las posibilidades de una cierta teatralización. Pero me temo que al final acaba siendo un bastante inaguantable cantidad de gente hablando más o menos disfrazada a cámara. Y, sinceramente… Qué necesidad.

Ni está, ni se la espera, ni en realidad importa.


¡Libros que Llegan! Sosa Villada, «Monstruos del mercado», Moreno-García y más…

¡Que entre la pila!

Soy una tonta por quererte de Camila Sosa Villada, ed. Tusquets

Creo que a estas alturas el éxito de Las Malas es más que notable, pese a que sea un libro que -siendo uno de los mejores de su año- hace falta recomendar y que se ha movido sobre todo por el boca oreja, así que imagino que esta colección de relatos de la misma autora tendrá que seguir la misma carrera. Sirva esto como pequeño empujón por mi lado. Comprar

La noche era terciopelo de Silvia Moreno-García, ed. Umbriel

La nueva novela de Moreno-García que llega a España, esta vez sin dramas de traducción a su alrededor, tiene un punto de partida detectivesco. Un homenaje a las obras de misterio de los años ’50, en el que la ausencia de un detective titular se suple con dos interesantes personajes. Una mujer desaparece y a su alrededor se mueven otros. Uno de ellos, nuestra protagonista, es su vecina. Una secretaria aficionada a la lectura de narraciones románticas que ve en esta desaparición un hecho novelesco. A su lado un sicario contratado para encontrar a la vecina cuya vida se ve mezclada. Junto a la de más gente. Y a más secretos y mentiras. Es curioso ver la diferencia entre las obras anteriores de Moreno-García y esta otra obra, pero lo que está claro es que es tan suya como siempre. Comprar

Monstruos del mercado de David McNally, ed. Levanta Fuego

Las comparaciones entre el capitalismo y los monstruos clásicos pueden no ser una novedad, pero tampoco algo que vaya a pasar de moda. El vampirismo o los zombies son actantes bien conocidos en sus modos y maneras y, por tanto, facilitan la comprensión de las analogías. De ahí el lógico paso de que un ensayo como este muestre y explique los puntos en común. Comprar

El mundillo literario de Posy Simmonds, ed. Salamandra Graph

Durante unos cuantos años Simmonds se encargaba de hacer historietas para la sección de cultura de The Guardian, este es el recopilatorio que nos presenta todas ellas -las largas, las cortas, las relacionadas, las sueltas…- en las que el estilo de la autora se deja notar por la mala baba con la que muchas veces se habla de unas y otras trincheras de la lucha libresca. Como cualquiera recopilatorio puede parecernos irrregular, a veces reiterativo, pero eso no significa que deje de tener grandes momentos. Y que muy probablemente distintos lectores encuentren distintos momentos como sus favoritos. Comprar

Planes para conquistar Berlín de David Granda, es. Libros del KO

Hablar de la contracultura puede ser más interesante cuando se hace a partir no de los relatos triunfalistas sino de los  datos policiacos. La apertura de los archivos de la RDA permite ver qué es lo que la policía, el poder, consideraban una amenaza. De qué movimientos antisistema estaban enterados, cómo se trataba a los punks y los neonazis y, en fin, mucha más información ordenada y organizada de manera interesante. Comprar

Los chicos de mi juventud de Jo Ann Beard, ed. Muñeca Infinita

Una colección de relatos de corte autobiográficos que nos ofrece su autora demostrando su capacidad para ese cruce entre la realidad, la ficción y el reportaje. Comprar

La mecánica secreta del mundo de Cat Rambo, ed. La máquina que hace PING!

¡Por fin! Llevábamos años con este libro anunciado y por fin llega esta antología de relatos de Cat Rambo, incluido aquel por el que ganó el Nebula, una obra que une ciencia ficción y la fantasía, con referencias a cuentos de hadas que nos permite conocer a une de les autores recientes que más movimiento están teniendo en las distancias cortas. Comprar

Cuando la luna era nuestra de Anna-Marie McLemore, ed. Duermevela

Aquí llega la novedad de Duermevela, una novela llena de personajes diversos que busca darle un giro al realismo mágico, de ahí que fuera a la vez ganadora del Stonewall y del James Triptree Jr., con dos personajes principales unidos en su diferencia y teniendo que soportar los embates de cuatro hermanas decididas a demostrar su superioridad.  Comprar

– Gallant de V.E.Schwab, ed. Umbriel

Entre las casas encantadas y el relato gótico, que ya sabemos que son dos géneros colindantes, lo nuevo de Schwab nos presenta a una protagonista regresando a su hogar olvidado y encontrando que una sombra se cierne sobre ella (la casa, su persona, etc…) teniendo quizá que enfrentarse a ellas o, sobre todo, resistirse. Comprar

Sombras verdes, ballena blanca de Ray Bradbury, es. Minotauro

A partir de la historia real de cuando Bradbury fue contratado para ir a Irlanda a escribir el guión del Moby Dick que estaba preparando John Huston, en una obra más cercana a una autoficción que a una ciencia ficción en la que lo más fantástico es la bestia a la que se enfrentaban y el conocimiento de la particular forma de ser irlandesa. Comprar

Una herencia en juego de Jennifer Lynn Barnes, ed. Molino
Dentro de la corriente del thriller juvenil parece que cabe también cosas que no son exactamente thrillers, personalmente diría que el misterio existe pero que está más cercano a los de las obras de aventuras que a las obras de género tradicional. Pero quizá sea que no me he leído aún toda la novela. Una joven en una situación realmente precaria pero con mucha inteligencia se encuentra un día llamada a la lectura de testamento de un muchimillonario, ella no sabe por qué está ahí, la familia del fallecido parece mostrarse hostil ante la joven, y la lectura del testamento no hace más que añadir más confusión al asunto. A partir de ahí empieza una historia con muchos millones de recompensa en el fondo pero, sobre todo, de dudas sobre las intenciones de unos y otros. En la que los misterios parecen estar más para reproducirse entre ellos que para aclarar algo. Aunque, claro, eso es lo que hace de esta historia una de esas lecturas compulsivas en las que quieres saber para dónde tienen intención de tirar la historia. No porque no supongas lo que va a pasar, sino por saber cómo van a hacer los giros. Comprar

La llegada del cometa de Tove Jansson, ed. Salamandra
Mumin. Las tiras completas vol. 1 de Tove Jansson, ed. Salamandra Graph

Pues tenemos de nuevo entre nosotros a los Mumin gracias en parte a la puesta en valor de la gran Tove Jansson. Por un lado las novelas y por el otro las tiras cómicas. Esperemos que en esta ocasión logren pasar del segundo volumen de las tiras. Pero lo importante es que estén ahí disponibles. Comprar Comprar

Hierba de Keum Suk Gendry-Kim, ed. Reservoir Books

Una de las historias más oscuras de la historia de Japón es la de su ocupación de Corea, algo que los coreanos han ido contando progresivamente más en los últimos años y que en este cómic se centra en el testimonio de una joven que fue forzada a la labor sexual por parte de las tropas invasoras. Comprar

Girlsplaining de Katja Klengel, ed. Sapristi

Historias cortas de fondo autobiográfico en el que Klengel va hablando de temas que le han afectado como mujer, desde la depilación hasta la presión para tener hijos, nada muy sorprendente o innovador -al fin y al cabo es su punto de vista el que se representa, y ese punto de vista es el más habitual en obras de este corte desde hace al menos un lustro- pero sí bien contado, con humor y empatía. Comprar

SQUAD de Maggie Tokuda-Hall y Lisa Sterle, ed. Mab Graphic

Un cómic juvenil con algo distinto, no porque esté narrado por una joven en un momento de confusión vital, o por la diversidad del reparto y sus propuestas, sino porque la creación de ese escuadrón de lobas hay una mayor muestra de violencia y sangre de lo que suelen verse en el cómic juvenil. No es que sea un cómic gore, ni mucho menos, pero no esconde esa violencia que muchas veces se guarda implícita. Y es que lo que les autores proponen aquí es algo más cercano a Ginger Snaps que a cualquier Teen Wolf que nos podamos imaginar. Algo que hay que tener también en cuenta. Comprar

¿Hay alguien ahí? de Ellen Duthie y Studio Patten, ed. Wonder Ponder

Como siempre con Wonder Ponder las preguntas se hacen y son los lectores los que pueden dar respuestas, opiniones, puntos de vista; todo para permitir la discusión, expandir una explicación y reflexionar por separado o en grupo en aquellos temas de los que se hablan. En este caso teniendo que explicar cosas de nuestro planeta a unos hipotéticos extraterrestre, de manera que tener que explicar a gente que no nos conoce nos permite revisara con una mirada nueva cosas que podemos haber asumido como normal sin mayor proceso crítico. De ahí que valga para pequeños a partir de 6 años acompañados, para jóvenes de 10 en adelante solos y también para adolescentes y adultos que quieran pararse a pensar en cómo podrían vernos los extraterrestres. Como siempre, un acierto. Comprar

¡Nos leemos!


Es una lástima que en Cracow Monsters (O) (PO) los monsters no aparezcan más, o antes, o algo. No porque tengan utilidad o sentido o algo, sino para librarnos de la otra trama de adolescentes veinteañeros haciendo cosas aburridas y angstis. En general parece que hay una historia en algún lado pero que si te la quieres ver, o esperas enterarte, vas a tener que tragar mucho rato. Y, sinceramente, no creo que merezca la pena.

También los franceses parece que hacen stand up, o esa es la historia de Le Drôle Comedy Club (O) (FR), que tiene mucho mérito porque todo lo que tiene de stand up es tan viejo como espantoso. Yo entiendo que ningún cómico quiere ceder las partes buenas de sus actuaciones para estas series pero, yo qué sé, por lo menos puedes optar por no sacarlas o algo. En fin. Que al menos las historias de los cómicos son medio pasables, pese a que da la sensación de reciclarlas de series genéricas sobre la industria del espectáculo.

Por supuesto Dale gas (O) (MX) nos va a recordad a Fast & Furious porque competiciones clandestinas de coches, no vamos a decir que nos recuerde a Grease pese a que lleven siendo un tropo y excusa desde los ’50s. Pero hay también una parte importante de telenovela, que es algo lógico porque, de nuevo, no es que F&F viva lejos de eso. La familia, la familia va a ser algo importante y central. La de los protagonistas y las de los secundarios. Y, al fin y al cabo, es de suponer que lo que ofrece es exactamente lo que sus espectadores esperaban encontrar. O, dicho de otra manera, si no esperabas encontrar eso probablemente no seas el espectador de esta serie. Yo, desde luego, me la vería acelerando la velocidad. De reproducción.

Todo lo pesados que fueron con la adaptación del cómic DMZ (USA) para acabar estrenándolo de tapadillo. Pero es normal, su tiempo ha pasado con tanto como ha sucedido entre medias, y lo que hace solo un lustro parecía de absoluta actualidad ahora mismo lo es de una manera distinta. Sí, guerras y refugiados y decisiones difíciles y familias y un algo de distopía. Pero al final también esto hay que saber contarlo y el resultado de esta serie parece estar más en el campo de lo que se hace porque alguien tiene que hacerlo que porque alguien quiera, no digamos ya tenga algo que quiera contar.

Estoy seguro de que habrá gente a la que Eternally Confused and Eager for Love (O) (IN) le hará gracia, porque yo no la puedo encontrar más cargante. La historia de siempre de Este chico no liga ahora con extra de voces en su cabeza gracias a un ¿personaje? llamado The Wiz al que el joven escucha como una voz ajena. Sí, sí, sí, salud mental y lo que queráis. Pero lo mejor para mi salud mental es no pasar de este Más de lo mismo de piloto que se empeña en meter una voz negativa como máxima innovación.

Encantador y reconfortante, así es Holding  (UK). Adaptación de un murder mystery igualmente agradable que escribiera Graham Norton, Un crimen dormido que regresa al pueblo, un policía que no está acostumbrado a grandes sobresaltos y, sin embargo, tiene que ayudar a esclarecer el caso. No es innovador, ni especialmente original, pero sí que parece el tipo de historia -de cuatro episodios- que pueden servir para echar una tarde bajo la manta. A estas alturas creo que eso es lo que más se le puede pedir a cierta ficción.

Bueno, pues con Human Resources (USA) cualquiera diría que Netflix ha decidido dar continuidad a cierta manera de hacer la animación adulta que supongo que es la aceptación de que lo suyo está entre FOX y [adult swim]. A mí, desde luego, no me pillan en otra de estas.

En la parte buena, Life & Beth (USA) no es lo que esperaba de Schumer. De hecho, tiene menos chistes plagiados de los que esperaba. Y ella ha decidido, al menos por el piloto, estar en un casi segundo plano repartiendo juego y manteniendo un perfil relativamente bajo. En el malo está todo lo demás. Entiendo que habrá un público concreto para esto pero desde luego no soy yo, ni acabo de entender qué pinta Laura Benanti interpretando a su madre cuando tienen claramente la misma edad. Supongo que lo explicarán en el segundo capítulo que, sin duda, no veré. Cuando le den una serie a Benanti como protagonista, especialmente si no sale Schumer, avisadme.

Bueno, pues alguien en el HBO Nórdic ha pensado que lo mejor que podrían hacer era buscar como realizar su propio Sexo en Nueva York, y de ahí sale Lust (O) (SU) que coge casi todo lo peor de la serie americana (Falta Sarah Jessica Parker) y cuya parte buena es, supongo, darle trabajo a actrices por encima de la media de edad habitual. Es poco más lo que se puede decir sin poner los ojos en blanco, más aún cuando la misma semana…

resulta que en HBO Max USA han decidido estrenar Minx (USA) que es una de esas cosas que les gusta a los americanos de drama de época, más historia de una obra contracultural, más los problemas -fundamentalmente capitalistas- que tuvieron. Así que -con abundancia de penes en su piloto y una mayor variedad en el segundo capítulo- nos presentan a una feminista que acaba uniéndose a un editor de revistas porno para sacar una mezcla extraña. Algo que podría tener un poco de sentido pensando en PlayBoy usado no solo por el sexo sino también por los… ehm… artículos. Que esté escrito y dirigido por mujeres supongo que también ayuda a que sea una serie con todas las limitaciones de estos formatos de época, pero que la suple con el buen hacer de los actores y con un cierto encanto que habrá que ver si aprovechan o malgastan. De momento el principio parece interesante, esperemos que no se les vaya el número de capítulos.

Es curioso esto porque Soil (O) (BE) es una serie Belga pero en realidad habla de la realidad de la comunidad marroquí, partiendo de la premisa de que los muertos son repatriados para enterrarse allí. La idea de partida es una familia de enterradores en la que el padre desea retirarse dejando al marido de su hija la mitad del negocio y a su hijo bala-perdida la otra mitad. El hijo tiene la idea de traer tierra de Marruecos para que se entierren en Bélgica. Y aquí está la premisa pero también el problema: ¿Vamos a tener una serie sobre una familia de enterradores, vamos a centrarnos en la idea esta de traer la tierra y los problemas derivados, va a centrarse en las discusiones sobre enterrar a la gente en Bélgica o repatriarla? ¿Qué serie tendremos? Porque el piloto lanza muchas ideas y estilos en distintas direcciones, pero no parece molestarse en indicar -más allá del humor tontorrón y no siempre respetuoso-  si estamos ante una comedia, un drama, un melodrama, o qué. Hay ideas interesantes en este piloto, pero es inevitable decir que la mayoría de ellas quedan… enterradas.

Agradable, diversa, bienintencionada y blandita, así es Team Zenko Go (USA), una serie sin mayores pretensiones pero que parece tener muy claro que promover la bondad es motivo suficiente para justificar la existencia. Que es exactamente lo que es, así que bien por ellos.

¿Ha habido estos últimos meses una oferta para que todo el mundo haga docuseries -je, ojalá- de personas haciéndose ricas y luego hundiéndose? De verdad que no entiendo esta racha de capitalismo-ficción que estamos viviendo y que en WeCrashed (USA) vuelve a sobrevivir gracias a una actriz principal en gran forma, Anne Hathaway, pero no mucho más que vaya más allá de poner los ojos en blanco mientras esperas que llegue la serie en la que con los ricos lo que se haga sea compost.

Cinco minutos de Welcome to Flatch (USA) y queda claro que no es una serie original. La pregunta puede ser ¿de dónde sale? Diría que está claro que en su mayor parte es la británica This Country, aunque hay algunos momentos que podrían salir de -la un año anterior- canadiense Letterkenny. En cualquier caso, es una serie agradable a la que le vendría bien tener a actores cómicos tan potentes como los de sus otras contrapartidas. Pero bueno, supongo que la televisión generalista a estas alturas tiene que jugar con lo que puede tener. Y siempre habrá alguno que preferirá la adaptación, claro.


No esperaba yo estar aquí hablando de una serie neozelandesa antológica en la que cada capítulo es una historia sobrenatural -no estoy seguro de que llamarla de terror haga justicia, quizá podríamos hablar más de esa tradición de La Dimensión Desconocida y similares para explicar el tenderete este- que usa, además, el nombre maorí original del país: Aotearoa. A partir de esa declaración de intenciones que las historias vengan de voces maoris, filipinos, chinos o los varios nativos originales del Pacífico (ya sea de los sectores polinésicos, melanésicos o micronésicos, parece más que lógico. Sea como fuere, así llegamos a Beyond the Veil (NZ), que tiene a su favor unos puntos de vista no tan habituales -aunque tiendan a buscar esas codificaciones clásicas occidentales del fantástico- y en su contra que agradecería un algo más de presupuesto. Pero, cuanto menos, resulta interesante su existencia. Que ya es algo.

El problema principal de Bust Down (USA) es que parece querer ser siempre otra cosa. No quiere ser su propia serie, a ratos parece querer ser Tyler Perry’s Atlanta, en otros oscila entre Party Down y IASiP, lo que no parece ser nunca es su propia serie y, desde luego, tampoco parece saber qué es lo que le interesa contar, porque cada uno de ellos parece ir a su rollo. A ratos parece una serie de sketches con un tema central y en otros  que les gustaría darle una vuelta a South Side. Puede ser casi cualquier cosa… menos su propia serie. Quizá con el tiempo, pero no ahora.

Ver la nueva versión de The Ipcress File (UK) tiene no tanto el problema de que la comparemos con la película de Michael Caine, que también, claro, como que el protagonista es demasiado joven y el aspecto general de esta producción de la ITV es más el de una fiesta de disfraces que el de una producción televisiva. Hay algo de falso e impostado en todo lo que se ve, una sensación de que todo son decorados, de que es un teatrillo, que no le hace ningún bien a la serie y que, a la vez, resulta sorprendente de una cadena que lleva ya tantas décadas dedicándose a estas producciones. Es posible que haya un problema y el resto se vaya abriendo a partir de ahí, no lo sabría decir, pero lo que tengo claro es que debe de haber sido una decisión -o varias- consciente de alguien y que el resultado… es el que es.

Pues parece que tenemos un nuevo jugador en Dibujos Animados Devastadores porque Kotaro Lives Alone (USA) nos presenta a un pequeño muy claramente víctima de abusos y negligencias, hasta cierto punto dependiente de sus vecinos, pero con buenas intenciones por (casi) todos los personajes en (casi) todo momento. Un dramón sobre crianza, vida adulta y relaciones que podría ser la viva encarnación del concepto de Animación Adulta si realmente se refiriera a Adultos y no a Adolescentes. Tienes que estar de humor, claro, porque ya os voy avisando de que es dura.

Mi teoría es que Samuel J. Jackson quería un Emmy, y como ya no está la opción de telefilme de HBO decidió aceptar una serie de televisión de Apple. Y es que The Last Days of Ptolemy Grey (USA) juega con esa idea de fantástico pero no mucho centrado en una construcción de personajes, con buenas interpretaciones de Dominique Fishback en los secundarios (y está Walton Goggins por ahí dando vueltas, malo tiene que salir eso), y con un algo de intriga en lo que cuenta desde la enfermedad del personaje a su pasado. Todo muy TV de Prestigio. Lo que supongo que también cuenta para la parte buena.

Reconozco que no esperaba reírme con Last One Standing (O) (CH) pensando que sería alguna variación sobre el formato LOL. Por suerte no lo es, tiene mucho más de improvisación aunque muy claramente el centro sea las rondas de competición contando anécdotas. Por supuesto mucho recurso a la escatología y al sexo, pero con eso y con todo es un giro interesante. Y quizá se pueda mejorar aún en próximas temporadas.

Curiosa esta Love, Life & Everything In Between (O) (Pan-Árabe) que parece buscar ser una réplica de las series antológicas de fondo romántico. Como Modern Love pero menos trillado para el espectador occidental. Es cierto que esa cosa de Netflix de que es panarabic no me queda muy claro, pero sí que hay capítulos llegados desde Egipto, Arabia Saudita, Túnez, Líbano, Marruecos o Palestina. Y tienen toques de humor que supongo que están para que sea más sencillo tirar con ellas. De momento puedo decir que el piloto, la historia egipcia, tiene mucho encanto. No soy su público, pero sospecho que para quien lo sea puede resultar una serie interesante.

Una serie sobre la juventud actual con un cocreador de esa edad que trata problemas reales de sexo, orientación, drogas y fiestas es algo rupturista… cuando lo hizo Skins en 2007. 15 años más tarde, con ni sé las series después a ese estilo y en pleno éxito de Euphoria, llega la australiana More Than This (AU) a jurar que se les ha ocurrido a eso. Fuera de ese problema, lo que tenemos es exactamente eso: Lo que podríamos esperar de una serie contemporánea de (y con y por) adolescentes. Pues bien, pues bueno, pues vale.

Our House (UK) in the middle of the street. Pero bueno, que ya hemos llegado a la serie de ¿misterio? de los británicos de esta semana. Con una premisa digna de un anuncio asustaviejos, una mujer vuelve a su casa para descubrir que hay una familia mudándose a ella. Discute con ellos asegurando que es suya y que la otra persona que es copropietaria (el ex, vaya) no la puede vender sin su permiso. A partir de ahí una serie de escenas más o menos aburridas con flashbacks y con lo que debo de suponer que son intentos de mostrar la impotencia a la que esta mujer se enfrenta mientras que supongo que en algún lado intentan explicar que hay un misterio sobre cómo ha podido pasar y qué está sucediendo aquí y todo eso pero, bueno, a mí no me ha podido dar más igual ni aburrir en mayor grado.

La parte buena de la serie Ruxx (O) (RU) es que es rumana y no solemos ver mucha de su ficción por aquí. En cuanto al lado malo… todo lo demás. Es aburrida, reiterativa, deslavazada, con unos personajes que existen más que están, con ocasionales ataques gratuitos y sin ninguna sensación de que avance, vaya a algún lado o le importe a ninguno de los implicados lo que estamos viendo. Un piloto espantosamente malo, no por la falta de recursos sino porque de tan desesperantemente aburrido y derivativo que nadie te importe es casi lo menos malo que se puede decir de él.

Sobre el papel Shining Vale (USA) era una mezcla de terror y humor con buena pinta. Sobre el papel, porque una vez filmada… En fin, que parece ser un nuevo intento de exploit de American Horror Story suponiendo que se centren en el aMEHrican. Una lástima porque Courtney Cox se merece algo mejor. Un agente mejor, supongo.

Esta Silverpoint (UK) es una serie de la CBBC que se parece a aquella que hacían hace décadas, con sus misterios, sus jóvenes y no demasiados adultos y una cierta sensación de que nadie parece tener muy claro qué secretos hay pero tiran pa’lante con la esperanza de rellenar mínimo cinco temporadas de dimes y diretes. Sí, eso era algo que existía ya antes de Perdidos. Así que supongo que es una serie perfecta en la que perderse durante las tardes de verano. Pero como no estamos en ello aún supongo que para Semana Santa tendrá que valer.

No tengo muy claro qué era lo que esperaba de That Dirty Black Bag (Coproducción) (IT-USA-CA), quizá porque lo que se nos había vendido todo el rato era la intención de homenajear a los Spaghetti Western con una coproducción internacional, un equipo italiano detrás de la propuesta y grabación en aquellos lugares emblemáticos tanto suyos como de España. El problema es que no se parece a esos spaghetti western, están lejos de Deadwood, Lonesome Dove o hasta Wynonna Earp, y más cerca de esa recreación en la mugre y la violencia que algunos adolescentes describirían como adulto. También es cierto que Dominic Cooper es la persona menos creíble que se me ocurre para encarnar cualquier versión de un duro del Oeste. Así que… bueno… yo qué sé. A alguien le gustará, pero no soy yo.

Que las series estadounidenses se han britanizado los últimos años parece un hecho: Menos capítulos, más faciliad para una estructura variable, más habitual el hecho de centrarse en una historia como pequeñas miniseries antes que mirar en el camino general de ir tirando todo el rato… y en los últimos años también el hecho de que un par de documentales (al estilo americano de reallity, también es cierto) tuvieron tanto éxito que han decidido dejar de acercarse a este tipo de historias no desde el habitual telefilme basado en hechos reales para después de comer sino al más inglés miniserie de docuficción. Pero, claro, los unos llevan décadas en ello mientras que los americanos ven lo que hay y se ponen a imitarlo sin reflexionar o probar antes. Y así salen cosas como The Thing About Pam (USA), que parece producida por alguien que vio Landscapers y pensó que lo que hacía Olivia Colman lo podía hacer también Zellweger. Es cierto que Zellweger hace un magnífico trabajo intentando llevar adelante la serie, pero no es menos cierto que la idea de representar como casi-comedia un asesinato real es, cuanto menos, una decisión. Y que, al margen de consideraciones éticas, aquello no acaba de tirar. Una lástima porque el reparto parece bueno y, desde luego, merecedor de algo mejor que este experimento que, quizá, debería haberse hecho con gaseosa.

Resulta agradable esta Theodosia (O) (FR), otra de esas series infantiles de estilo digamos clásico, aunque frente a la narración más o menos scifi de Silverpoint aquí tenemos una serie de aventuras arqueológicas y temas mágicos, para un público mas joven también, menos BBC de los ’70s/’80s y más Nickelodeon de los ’00s/10s. Aunque es cierto que los jóvenes protagonistas se comportan como auténticos británicos: Entran en un templo y se llevan cosas de él. A partir de ahí empieza la lucha contra las fuerzas del mal y blablabla. No tiene mucho que ofrecer a los adultos, pero sospecho que a los preadolescentes les puede gustar.

La otra serie francesa de la semana es Weekend Family (O) (FR), que casi podría ser La comedia francesa del año si fuéramos malintencionados. En realidad es una serie juvenil notablemente francesa sobre un padre con tres hijas de tres exmujeres y cómo se llevan dentro de la familia y con la nueva novia del padre. No tiene mucho que rascar, pero supongo que Disney necesita un poco de cada en su catálogo.

Contar la historia de los Lakers parece fácil, con Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty (USA) se demuestra que la gente tiene que liarla. Porque le dan mucha importancia a que parezca una comedia, una de las muchas decisiones discutibles de un director que parece decidido a pasar por encima del material original para hacerlo suyo, pese a que no acabe de funcionar como comedia. Por suerte un buen grupo de actores esforzándose hacen que esté ligeramente por encima del aprobado. Y hay ratos en los que casi ni preferirías estar viendo un documental. Casi, casi.

Es complicado hablar de The Witchfinder (UK) porque tiene un punto muy claro a su favor, la magnífica interpretación de Daisy May Cooper, y casi todo lo demás es en contra, desde lo trillado del punto de partida -que Reece Shearsmith vaya a interpretar al jefe de los Witchfinders después de haberle dedicado ya un capítulo en Inside Nº9 es una decisión difícil de entender más que como reconocimiento de la falta de originalidad del asunto- hasta la teórica decisión de que el personaje principal sea el encontrador de brujas. O el organizar los capítulos con una trama en arco en lugar de que la trama avance, metiendo una especie de misterio que no puede dar más lo mismo. Así que al final uno empieza, por puro aburrimiento, a darle vueltas a todo lo que se podría haber hecho para que esto funcionara. Y, por supuesto, a si sería mejor que Cooper fuera el centro total o no hubiera aparecido en absoluto. Al menos en ese segundo caso esta serie no habría pasado de los primeros cinco minutos.


¡Libros que Llegan! Woodrell, «Inglaterra Salvaje», Goodman y más

¡Que entre la pila!

Bajo la dura luz de Daniel Woodrell, ed. Sajalin

Del autor de Winter’s Bone nos llega ahora su primera novela, dentro de lo que él definía como Country Noir. Por supuesto hay una muerte sospechosa, muchos intereses cruzados, una investigación en terreno pantanoso y todos esos elementos del rural americano que tantas sombras proyectan. Comprar

Inglaterra Salvaje de Richard Jeffries, ed. Aristas Martínez

Un clásico de finales del S XIX con el que ver no solo la idea de distopía casi postapocalítica, también la naturaleza como fuente de interés y de peligros y el trabajo de intentar recuperar -o reconstruit- una civilización. Comprar

Sueñan con ser como nosotras de Jessica Goodman, ed. Nube de Tinta

El buen momento del thriller juvenil continúa, y con el la llegada de nuevas autoras que estaban rondándonos. Como Jessica Goodman, que trae la clásica mezcla de colegio de élite, asesinato en el pasado -cercano- y muchos secretos y mentiras. Comprar

Los peculiares de Cait May y Trevor Bream, ed. Mab Graphic

Un grupo de jóvenes son el centro de esta historia de les autores May y Bream que exploran tanto la pérdida como la familia encontrada y la manera en la que la diferencia se puede llegar a utilizar como un arma. Y de qué manera cambiar eso. O intentarlo al menos. Comprar

Valle Kazaam de María Rubio y Eva Tormo, ed. Destino

Un título que se centra ante todo en el humor disparatado, con un gran trabajo tanto de su autora como de la ilustradora que refuerza con sus dibujos esa libertad tanto como la diversión. Que sigamos recibiendo títulos infantiles tan interesantes como estos. Comprar

¡Nos leemos!


Parece claro que The Boys está funcionando porque aquí ya han tirado a por el exploit con The Boys Presents: Diabolical (USA), que es una -más inofensiva que interesante- versión animada con ínfulas de ser… urgh… animación para adultos. Tener una serie como esta y decidir ir además en busca del fandom de Rick y Morty es, decididamente, una decisión para ampliar tus horizontes. En fin. En una semana cualquiera no pasaría de ser puro relleno, pero estrenada a la vez que The Guardians of Justice hace que parezca mejor. Por deméritos ajenos.

No sé qué necesidad hay de sacar a los grandes estafadores como héroes de locas innovaciones, pero parece a lo que nos estamos dedicando estos últimso meses. Sin que, además, haya mucho más o más interesante, que mostrar. Y es una lástima porque Amanda Seyfried se merecía algo mucho mejor que The Dropout (USA), que mor mucho que haya sido creada a mayor gloria para ella ni aprovecha ni justifica sus capacidades actorales. En serio, si quisiera ver a alguien blanqueando a mala gente, convirtinéndola en una versión ficcional, y justificando sus mierdas me limitaría a poner el telediario.

No hay palabras en el mundo para hablar de lo mala que es The Guardians of Justice (USA), así que usaré una aproximación simplificada: Alguien ha descubierto que en Netflix no hay alguien con media cabeza en el tema de series de superhéroes -es decir, han debido ver Jupiter Ascending y Supercrooks– y que les pueden vender cualquier mierda edgy hecha de cualquier manera si le ponen el adjetivo rompedor al lado. Hasta el punto de hacer que a su lado The Boys parezca un thriller de época de la BBC. Porque no es solo que este batiburrillo inconexo tenga unas actuaciones que harían llorar a The Asylum, es que llamarlo Serie B es asumir que alguien ha puesto dinero aquí, en una obra que no llamaré amateur por respeto a los amateurs. Es como intentar algo en serio y llamarlo parodia para disimular, pese a que lo poco inspirado y lo mil veces visto sugieran otra cosa. No sé, de verdad, quién ha autorizado que Netflix pague por esto, pero tengo el NFT de una torre de metal en el centro de Paris que venderle. O una adaptación de Círculo Justiciero, lo que ocurra primero.

Empiezo a sospechar que los ingleses no solo tienen miedo a la gente de fuera, también le tienen miedo a ‘fuera’ como concepto. Porque si hace ¿unas semanas? teníamos a la muy poco discretamente xenófoba  No Return hoy es el turno de The Holiday (UK), aunque en realidad Malta poco añade o aporta porque los ingleses se las apañan para estropearse las vacaciones entre ellos en lo que se supone que quiere ser un thriller psicológico pero acaba siendo un drama conyugal digno del cine de sobremesa excepto porque aquí todos los planos son demasiado cerrados. Yo qué sé, podrían haber tenido este mismo problema en Essex, pero supongo que querían cielos azules.

No entiendo por qué este sketch del SNL es tan largo, si no tiene gracia, pero supongo que si alguien necesita… no sé… no soy capaz de entender nada, mucho menos de justificar que esto le pueda interesar a alguie y, sin embargo, a alguien le interesará porque… yo qué sé… por la gente envuelta. Pero, de verdad, ¿qué necesidad había de hacer Joe vs Carole (USA)? Supongo que habrán olido el dinero, pero es que esto parece una idea rechazada de Quibi. (Y la versión masculina parece un Drag King, pero al menos eso mejora el original)

No sé si tengo muy claro lo que se supone que pretende contar The Mood (UK), pero me tranquiliza pensar que ellos tampocos. Se supone que venden ‘el mundo de la música’ y ‘vida actual’ y ‘los bajos fondos’ y ‘realismo de barrio’, pero lo cierto es que el piloto es una prueba de la paciencia humana disfrazada de querer explorar a unos personajes que incluso en un reality nos estarían haciendo poner los ojos en blanco. Supongo que pretenden alertarnos sobre los problemas de la vida digital y sbre la nueva generaciónd e trabjadores sexuales on line pero, sinceramente, he visto mejores maneras, y más claras, en bastante menos tiempo.

Es normal que este Murder in Provence (UK) sea una obra de BritBox porque parece cortada por unos patrones que ofrecen exactamente eso. El bienestar de un asesinato investigado con más agrado que brillantez por un señor -aquí en muy estimable situación matrimonial menos caricaturesca de lo que se podría temer- con todos sus paisajes y sus vecinos y todo lo que parece pensado para ocupar un fin de semana por la tarde/noche en La2 o similar. Murder Mystery agradable, sin pretensiones -ni falta que le hace- pensado para ser tan idéntico a los de su género como para dejarte con la idea de que la próxima vez que tengas el cuerpo para eso te ves la siguiente historia autoconclusiva.

Supongo que lo que esperaba de Our Flag Means Death (USA) era un Lo que hacemos en las sombras de piratas. No lo es. Hay que vivir con ellos. Lo que sí es es una suerte de comedia histórica amable. No es (al menos sus primeros capítulos) gran cosa. Pero tampoco es algo malo. Simplemente… es.

A estas alturas «Toni Colette hace lo que puede con lo que tiene» es casi un género en sí mismo, como mínimo Pieces of Her (USA) puede entrar dentro de esta historia de venganza del pasado que quizá como película podría haber sido tolerable pero que como miniserie no hace nada por encontrar algún motivo de interés en la adaptación de la central churrera de thrillers que tiene en marcha Karin Slaughter. Y es que a veces se pierde de vista la bondad de ser una película de sobremesa.

Uno piensa que ya se ha acabado todos los estrenos internacionales de Netflix, pero siempre queda otro. En este caso Pera Palas’ta Gece Yarısı (O) (TU) es una serie turca que más que a las telenovelas que ahora nos están llegando se podría considerar mejor un Melodrama de Época con Centro Femenino. Así que… bueno. Eso. No soy precisamente su público, pero supongo que habrá quien lo sea. Suya será la opinión interesante.

Sólo se me ocurre que alguien haya perdido una apuesta y por eso haya tenido que hacer Super Pumped: The Battle for Uber (USA), una especie de hagiografía capitalista que pierde cualquier comparación que se haga no solo con obras ‘modernas’ como La Red Social sino, desde luego, con historias trágicas clásicas como Tucker. Que entiendo que es a lo que esta aspira pero, de verdad, lo único que acaba logrando es que quieras elevar los impuestos a los ricos. A ver si así lloran por algo que merezca la pena a la sociedad.