No esperaba yo estar aquí hablando de una serie neozelandesa antológica en la que cada capítulo es una historia sobrenatural -no estoy seguro de que llamarla de terror haga justicia, quizá podríamos hablar más de esa tradición de La Dimensión Desconocida y similares para explicar el tenderete este- que usa, además, el nombre maorí original del país: Aotearoa. A partir de esa declaración de intenciones que las historias vengan de voces maoris, filipinos, chinos o los varios nativos originales del Pacífico (ya sea de los sectores polinésicos, melanésicos o micronésicos, parece más que lógico. Sea como fuere, así llegamos a Beyond the Veil (NZ), que tiene a su favor unos puntos de vista no tan habituales -aunque tiendan a buscar esas codificaciones clásicas occidentales del fantástico- y en su contra que agradecería un algo más de presupuesto. Pero, cuanto menos, resulta interesante su existencia. Que ya es algo.

El problema principal de Bust Down (USA) es que parece querer ser siempre otra cosa. No quiere ser su propia serie, a ratos parece querer ser Tyler Perry’s Atlanta, en otros oscila entre Party Down y IASiP, lo que no parece ser nunca es su propia serie y, desde luego, tampoco parece saber qué es lo que le interesa contar, porque cada uno de ellos parece ir a su rollo. A ratos parece una serie de sketches con un tema central y en otros  que les gustaría darle una vuelta a South Side. Puede ser casi cualquier cosa… menos su propia serie. Quizá con el tiempo, pero no ahora.

Ver la nueva versión de The Ipcress File (UK) tiene no tanto el problema de que la comparemos con la película de Michael Caine, que también, claro, como que el protagonista es demasiado joven y el aspecto general de esta producción de la ITV es más el de una fiesta de disfraces que el de una producción televisiva. Hay algo de falso e impostado en todo lo que se ve, una sensación de que todo son decorados, de que es un teatrillo, que no le hace ningún bien a la serie y que, a la vez, resulta sorprendente de una cadena que lleva ya tantas décadas dedicándose a estas producciones. Es posible que haya un problema y el resto se vaya abriendo a partir de ahí, no lo sabría decir, pero lo que tengo claro es que debe de haber sido una decisión -o varias- consciente de alguien y que el resultado… es el que es.

Pues parece que tenemos un nuevo jugador en Dibujos Animados Devastadores porque Kotaro Lives Alone (USA) nos presenta a un pequeño muy claramente víctima de abusos y negligencias, hasta cierto punto dependiente de sus vecinos, pero con buenas intenciones por (casi) todos los personajes en (casi) todo momento. Un dramón sobre crianza, vida adulta y relaciones que podría ser la viva encarnación del concepto de Animación Adulta si realmente se refiriera a Adultos y no a Adolescentes. Tienes que estar de humor, claro, porque ya os voy avisando de que es dura.

Mi teoría es que Samuel J. Jackson quería un Emmy, y como ya no está la opción de telefilme de HBO decidió aceptar una serie de televisión de Apple. Y es que The Last Days of Ptolemy Grey (USA) juega con esa idea de fantástico pero no mucho centrado en una construcción de personajes, con buenas interpretaciones de Dominique Fishback en los secundarios (y está Walton Goggins por ahí dando vueltas, malo tiene que salir eso), y con un algo de intriga en lo que cuenta desde la enfermedad del personaje a su pasado. Todo muy TV de Prestigio. Lo que supongo que también cuenta para la parte buena.

Reconozco que no esperaba reírme con Last One Standing (O) (CH) pensando que sería alguna variación sobre el formato LOL. Por suerte no lo es, tiene mucho más de improvisación aunque muy claramente el centro sea las rondas de competición contando anécdotas. Por supuesto mucho recurso a la escatología y al sexo, pero con eso y con todo es un giro interesante. Y quizá se pueda mejorar aún en próximas temporadas.

Curiosa esta Love, Life & Everything In Between (O) (Pan-Árabe) que parece buscar ser una réplica de las series antológicas de fondo romántico. Como Modern Love pero menos trillado para el espectador occidental. Es cierto que esa cosa de Netflix de que es panarabic no me queda muy claro, pero sí que hay capítulos llegados desde Egipto, Arabia Saudita, Túnez, Líbano, Marruecos o Palestina. Y tienen toques de humor que supongo que están para que sea más sencillo tirar con ellas. De momento puedo decir que el piloto, la historia egipcia, tiene mucho encanto. No soy su público, pero sospecho que para quien lo sea puede resultar una serie interesante.

Una serie sobre la juventud actual con un cocreador de esa edad que trata problemas reales de sexo, orientación, drogas y fiestas es algo rupturista… cuando lo hizo Skins en 2007. 15 años más tarde, con ni sé las series después a ese estilo y en pleno éxito de Euphoria, llega la australiana More Than This (AU) a jurar que se les ha ocurrido a eso. Fuera de ese problema, lo que tenemos es exactamente eso: Lo que podríamos esperar de una serie contemporánea de (y con y por) adolescentes. Pues bien, pues bueno, pues vale.

Our House (UK) in the middle of the street. Pero bueno, que ya hemos llegado a la serie de ¿misterio? de los británicos de esta semana. Con una premisa digna de un anuncio asustaviejos, una mujer vuelve a su casa para descubrir que hay una familia mudándose a ella. Discute con ellos asegurando que es suya y que la otra persona que es copropietaria (el ex, vaya) no la puede vender sin su permiso. A partir de ahí una serie de escenas más o menos aburridas con flashbacks y con lo que debo de suponer que son intentos de mostrar la impotencia a la que esta mujer se enfrenta mientras que supongo que en algún lado intentan explicar que hay un misterio sobre cómo ha podido pasar y qué está sucediendo aquí y todo eso pero, bueno, a mí no me ha podido dar más igual ni aburrir en mayor grado.

La parte buena de la serie Ruxx (O) (RU) es que es rumana y no solemos ver mucha de su ficción por aquí. En cuanto al lado malo… todo lo demás. Es aburrida, reiterativa, deslavazada, con unos personajes que existen más que están, con ocasionales ataques gratuitos y sin ninguna sensación de que avance, vaya a algún lado o le importe a ninguno de los implicados lo que estamos viendo. Un piloto espantosamente malo, no por la falta de recursos sino porque de tan desesperantemente aburrido y derivativo que nadie te importe es casi lo menos malo que se puede decir de él.

Sobre el papel Shining Vale (USA) era una mezcla de terror y humor con buena pinta. Sobre el papel, porque una vez filmada… En fin, que parece ser un nuevo intento de exploit de American Horror Story suponiendo que se centren en el aMEHrican. Una lástima porque Courtney Cox se merece algo mejor. Un agente mejor, supongo.

Esta Silverpoint (UK) es una serie de la CBBC que se parece a aquella que hacían hace décadas, con sus misterios, sus jóvenes y no demasiados adultos y una cierta sensación de que nadie parece tener muy claro qué secretos hay pero tiran pa’lante con la esperanza de rellenar mínimo cinco temporadas de dimes y diretes. Sí, eso era algo que existía ya antes de Perdidos. Así que supongo que es una serie perfecta en la que perderse durante las tardes de verano. Pero como no estamos en ello aún supongo que para Semana Santa tendrá que valer.

No tengo muy claro qué era lo que esperaba de That Dirty Black Bag (Coproducción) (IT-USA-CA), quizá porque lo que se nos había vendido todo el rato era la intención de homenajear a los Spaghetti Western con una coproducción internacional, un equipo italiano detrás de la propuesta y grabación en aquellos lugares emblemáticos tanto suyos como de España. El problema es que no se parece a esos spaghetti western, están lejos de Deadwood, Lonesome Dove o hasta Wynonna Earp, y más cerca de esa recreación en la mugre y la violencia que algunos adolescentes describirían como adulto. También es cierto que Dominic Cooper es la persona menos creíble que se me ocurre para encarnar cualquier versión de un duro del Oeste. Así que… bueno… yo qué sé. A alguien le gustará, pero no soy yo.

Que las series estadounidenses se han britanizado los últimos años parece un hecho: Menos capítulos, más faciliad para una estructura variable, más habitual el hecho de centrarse en una historia como pequeñas miniseries antes que mirar en el camino general de ir tirando todo el rato… y en los últimos años también el hecho de que un par de documentales (al estilo americano de reallity, también es cierto) tuvieron tanto éxito que han decidido dejar de acercarse a este tipo de historias no desde el habitual telefilme basado en hechos reales para después de comer sino al más inglés miniserie de docuficción. Pero, claro, los unos llevan décadas en ello mientras que los americanos ven lo que hay y se ponen a imitarlo sin reflexionar o probar antes. Y así salen cosas como The Thing About Pam (USA), que parece producida por alguien que vio Landscapers y pensó que lo que hacía Olivia Colman lo podía hacer también Zellweger. Es cierto que Zellweger hace un magnífico trabajo intentando llevar adelante la serie, pero no es menos cierto que la idea de representar como casi-comedia un asesinato real es, cuanto menos, una decisión. Y que, al margen de consideraciones éticas, aquello no acaba de tirar. Una lástima porque el reparto parece bueno y, desde luego, merecedor de algo mejor que este experimento que, quizá, debería haberse hecho con gaseosa.

Resulta agradable esta Theodosia (O) (FR), otra de esas series infantiles de estilo digamos clásico, aunque frente a la narración más o menos scifi de Silverpoint aquí tenemos una serie de aventuras arqueológicas y temas mágicos, para un público mas joven también, menos BBC de los ’70s/’80s y más Nickelodeon de los ’00s/10s. Aunque es cierto que los jóvenes protagonistas se comportan como auténticos británicos: Entran en un templo y se llevan cosas de él. A partir de ahí empieza la lucha contra las fuerzas del mal y blablabla. No tiene mucho que ofrecer a los adultos, pero sospecho que a los preadolescentes les puede gustar.

La otra serie francesa de la semana es Weekend Family (O) (FR), que casi podría ser La comedia francesa del año si fuéramos malintencionados. En realidad es una serie juvenil notablemente francesa sobre un padre con tres hijas de tres exmujeres y cómo se llevan dentro de la familia y con la nueva novia del padre. No tiene mucho que rascar, pero supongo que Disney necesita un poco de cada en su catálogo.

Contar la historia de los Lakers parece fácil, con Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty (USA) se demuestra que la gente tiene que liarla. Porque le dan mucha importancia a que parezca una comedia, una de las muchas decisiones discutibles de un director que parece decidido a pasar por encima del material original para hacerlo suyo, pese a que no acabe de funcionar como comedia. Por suerte un buen grupo de actores esforzándose hacen que esté ligeramente por encima del aprobado. Y hay ratos en los que casi ni preferirías estar viendo un documental. Casi, casi.

Es complicado hablar de The Witchfinder (UK) porque tiene un punto muy claro a su favor, la magnífica interpretación de Daisy May Cooper, y casi todo lo demás es en contra, desde lo trillado del punto de partida -que Reece Shearsmith vaya a interpretar al jefe de los Witchfinders después de haberle dedicado ya un capítulo en Inside Nº9 es una decisión difícil de entender más que como reconocimiento de la falta de originalidad del asunto- hasta la teórica decisión de que el personaje principal sea el encontrador de brujas. O el organizar los capítulos con una trama en arco en lugar de que la trama avance, metiendo una especie de misterio que no puede dar más lo mismo. Así que al final uno empieza, por puro aburrimiento, a darle vueltas a todo lo que se podría haber hecho para que esto funcionara. Y, por supuesto, a si sería mejor que Cooper fuera el centro total o no hubiera aparecido en absoluto. Al menos en ese segundo caso esta serie no habría pasado de los primeros cinco minutos.