¡Pilotos Deathmatch!

Parece claro que The Boys está funcionando porque aquí ya han tirado a por el exploit con The Boys Presents: Diabolical (USA), que es una -más inofensiva que interesante- versión animada con ínfulas de ser… urgh… animación para adultos. Tener una serie como esta y decidir ir además en busca del fandom de Rick y Morty es, decididamente, una decisión para ampliar tus horizontes. En fin. En una semana cualquiera no pasaría de ser puro relleno, pero estrenada a la vez que The Guardians of Justice hace que parezca mejor. Por deméritos ajenos.

No sé qué necesidad hay de sacar a los grandes estafadores como héroes de locas innovaciones, pero parece a lo que nos estamos dedicando estos últimso meses. Sin que, además, haya mucho más o más interesante, que mostrar. Y es una lástima porque Amanda Seyfried se merecía algo mucho mejor que The Dropout (USA), que mor mucho que haya sido creada a mayor gloria para ella ni aprovecha ni justifica sus capacidades actorales. En serio, si quisiera ver a alguien blanqueando a mala gente, convirtinéndola en una versión ficcional, y justificando sus mierdas me limitaría a poner el telediario.

No hay palabras en el mundo para hablar de lo mala que es The Guardians of Justice (USA), así que usaré una aproximación simplificada: Alguien ha descubierto que en Netflix no hay alguien con media cabeza en el tema de series de superhéroes -es decir, han debido ver Jupiter Ascending y Supercrooks– y que les pueden vender cualquier mierda edgy hecha de cualquier manera si le ponen el adjetivo rompedor al lado. Hasta el punto de hacer que a su lado The Boys parezca un thriller de época de la BBC. Porque no es solo que este batiburrillo inconexo tenga unas actuaciones que harían llorar a The Asylum, es que llamarlo Serie B es asumir que alguien ha puesto dinero aquí, en una obra que no llamaré amateur por respeto a los amateurs. Es como intentar algo en serio y llamarlo parodia para disimular, pese a que lo poco inspirado y lo mil veces visto sugieran otra cosa. No sé, de verdad, quién ha autorizado que Netflix pague por esto, pero tengo el NFT de una torre de metal en el centro de Paris que venderle. O una adaptación de Círculo Justiciero, lo que ocurra primero.

Empiezo a sospechar que los ingleses no solo tienen miedo a la gente de fuera, también le tienen miedo a ‘fuera’ como concepto. Porque si hace ¿unas semanas? teníamos a la muy poco discretamente xenófoba  No Return hoy es el turno de The Holiday (UK), aunque en realidad Malta poco añade o aporta porque los ingleses se las apañan para estropearse las vacaciones entre ellos en lo que se supone que quiere ser un thriller psicológico pero acaba siendo un drama conyugal digno del cine de sobremesa excepto porque aquí todos los planos son demasiado cerrados. Yo qué sé, podrían haber tenido este mismo problema en Essex, pero supongo que querían cielos azules.

No entiendo por qué este sketch del SNL es tan largo, si no tiene gracia, pero supongo que si alguien necesita… no sé… no soy capaz de entender nada, mucho menos de justificar que esto le pueda interesar a alguie y, sin embargo, a alguien le interesará porque… yo qué sé… por la gente envuelta. Pero, de verdad, ¿qué necesidad había de hacer Joe vs Carole (USA)? Supongo que habrán olido el dinero, pero es que esto parece una idea rechazada de Quibi. (Y la versión masculina parece un Drag King, pero al menos eso mejora el original)

No sé si tengo muy claro lo que se supone que pretende contar The Mood (UK), pero me tranquiliza pensar que ellos tampocos. Se supone que venden ‘el mundo de la música’ y ‘vida actual’ y ‘los bajos fondos’ y ‘realismo de barrio’, pero lo cierto es que el piloto es una prueba de la paciencia humana disfrazada de querer explorar a unos personajes que incluso en un reality nos estarían haciendo poner los ojos en blanco. Supongo que pretenden alertarnos sobre los problemas de la vida digital y sbre la nueva generaciónd e trabjadores sexuales on line pero, sinceramente, he visto mejores maneras, y más claras, en bastante menos tiempo.

Es normal que este Murder in Provence (UK) sea una obra de BritBox porque parece cortada por unos patrones que ofrecen exactamente eso. El bienestar de un asesinato investigado con más agrado que brillantez por un señor -aquí en muy estimable situación matrimonial menos caricaturesca de lo que se podría temer- con todos sus paisajes y sus vecinos y todo lo que parece pensado para ocupar un fin de semana por la tarde/noche en La2 o similar. Murder Mystery agradable, sin pretensiones -ni falta que le hace- pensado para ser tan idéntico a los de su género como para dejarte con la idea de que la próxima vez que tengas el cuerpo para eso te ves la siguiente historia autoconclusiva.

Supongo que lo que esperaba de Our Flag Means Death (USA) era un Lo que hacemos en las sombras de piratas. No lo es. Hay que vivir con ellos. Lo que sí es es una suerte de comedia histórica amable. No es (al menos sus primeros capítulos) gran cosa. Pero tampoco es algo malo. Simplemente… es.

A estas alturas «Toni Colette hace lo que puede con lo que tiene» es casi un género en sí mismo, como mínimo Pieces of Her (USA) puede entrar dentro de esta historia de venganza del pasado que quizá como película podría haber sido tolerable pero que como miniserie no hace nada por encontrar algún motivo de interés en la adaptación de la central churrera de thrillers que tiene en marcha Karin Slaughter. Y es que a veces se pierde de vista la bondad de ser una película de sobremesa.

Uno piensa que ya se ha acabado todos los estrenos internacionales de Netflix, pero siempre queda otro. En este caso Pera Palas’ta Gece Yarısı (O) (TU) es una serie turca que más que a las telenovelas que ahora nos están llegando se podría considerar mejor un Melodrama de Época con Centro Femenino. Así que… bueno. Eso. No soy precisamente su público, pero supongo que habrá quien lo sea. Suya será la opinión interesante.

Sólo se me ocurre que alguien haya perdido una apuesta y por eso haya tenido que hacer Super Pumped: The Battle for Uber (USA), una especie de hagiografía capitalista que pierde cualquier comparación que se haga no solo con obras ‘modernas’ como La Red Social sino, desde luego, con historias trágicas clásicas como Tucker. Que entiendo que es a lo que esta aspira pero, de verdad, lo único que acaba logrando es que quieras elevar los impuestos a los ricos. A ver si así lloran por algo que merezca la pena a la sociedad.


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