¡Libros que Salen! Ramírez, «Viuda de Hierro», Burnet y más

¡Vamos con los amigos!

Pequeño Alce de Angela Porras Lorzagirl, ed. Foscanetworks

La mezcla de fantasía y humor que eran las Crónicas Funestas ha tenido un pequeño retoño. Un libro pequeño, situado después, con algunas cosas que pueden revelar puntos de aquellas y muchos otros que lo evitan para que la gente lea por el orden que prefiera lo que más le guste. Así que si el tamaño de aquella os intimidaba pero queréis saber lo bien que se le da -y el humor que le pone- a esta mezcla particular… ¡Adelante!

Quiche de puerro de Bianca Pinheiro, ed. Cicely

Un cómic curioso de una autora independiente y autopublicada brasileña que llega a España en esta pequeña editorial. Con una historia central que es casi un momento en el que echamos un ojo a algo y en el que podemos asistir a parte de una historia sobre la violencia en la que no se ve violencia.

Rumbo a 2000 A.D. de Óscar Alarcia, ed. Libritos Jenkins

Estupendo repaso, por mucho que él lo llame «Breve historia», de lo que la 2000 AD ha significado, con los movimientos, cabeceras y títulos, con cierta profusión de imágenes pero no por ello con menos texto del necesario. Como siempre con Libritos Jenkins, algo inesperado e interesante.

¡Que entre la pila!

Viuda de Hierro de Xiran Jay Zhao, ed. Molino

Aparatos gigantes que luchan contra monstruos destruyendo de forma literal o figurada la vida de sus pilotos. Seguro que os suena. Y, sin embargo, hay algunos giros propios, algunas ideas -incluso en las mitologías y entornos manegados-, e incluso algunas ideas sobre las mujeres y los sometimientos que les toca sufrir.

Sí soy de David Ramírez, ed. Norma

El elegible para múltiples premios del Saló incluyendo el Gran Premio David Ramírez nos trae otro de esos álbumes en los que se desnuda, sin pelos, para… ahm… Perdón. Páginas de humor costumbrista que quizá no sean lo más destacado de su producción pero que siguen siendo parte de su producción. ¿Cómo no querer a DR?

Caso clínico de Graeme Macrae Burnet, ed. Impedimenta

Identidad, locura y ¿anti?psiquiatría usadas como centro para una historia quizá no tanto de misterio como de suspense. Una mujer convencida de que su hermano fue empujado al suicidio por su psiquiatra, un novelista leyendo una obra que le ha llegado, y una mezcla de humor como el género: Negro.

Muerte en Santa Rita de Elia Barceló, ed. Roca

Siguiendo con su nueva vida como autora de novelas de misterio generalistas Elia Barceló nos presenta en esta obra un entorno encantador con gente de diferentes edades y procedencias para, a continuación, aliñarla con asesinato. A partir de ahí la clásica búsqueda de respuestas que tiende, inconveniente, a revolver y aflorar más cosas de las que parecen razonables.

Venganza para víctimas de Holly Jackson, ed. Cross Books

Tercer y -de momento, uno nunca sabe- título protagonizado por Pippa. De nuevo ejerciendo a su pesar de detective. Y, en esta ocasión, con una trama en la que se puede decir, sin lugar a duda, que Decisiones Fueron Tomadas. Decisiones coherentes, por supuesto, pero eso no significa que tengamos que estar de acuerdo. Aunque espero que sigamos recibiendo libros de Holly Jackson en el futuro.

La traición de Rita Hayworth de Manuel Puig, ed. Seix Barral

Hablando de libros que vienen con vierta frecuencia, siempre es una alegría que decidan volver a poner disponibles los de Puig. Incluso aunque el plan para hacerlo sea ponerles prólogos con distintos casos de discutibilidad y buscar unas bonitas portadas a juego. He destacado aquí su primera novela, de las ocho que escribiría a lo largo de veinte años, porque digo yo que no vamos a estar siempre dándole vueltas a las más conocidas. Y dado que aún no han recuperado Cae la noche tropical podemos ir nosotros también en orden. Eh, ya que se está recuperando a Lemebel y ahora a Puig quizá el próximo sea Silviano Santiago. Seguro que hay dinero para traductores.

Hasta el día en que ella muera de Julian Maclaren-Ross, ed. Reino de Redonda

Las cosas de la editorial-juguete de Marías facilitan que tengamos de vuelta a Maclaren-Ross en algo que no es una edición de La Bestia Equilátera. Que no es que tenga yo nada en su contra, pero desde que Lumen tuvo a bien hacer un hueco hará tres lustros no le teníamos por aquí en edición nacional. Regresa con esta novela que, no juzguemos las decisiones del que manda, poco ofrece en su portada. Así que: Estamos ante un giro a la novela-enigma del policíaco clásico. Una joven regresa a Oxford y es amenazada, pronto descubre que no eran solo amenazas, y a partir de ahí, entre el misterio a la inglesa y la descripción algo más social, para que este escritor-de-escritores pueda usar esta trama para mostrarnos con humor y opiniones lo que opina de varios temas en este rompecabezas con dientes afilados.

Bajo un cielo lívido de Phillip Fracassi, ed. Dilatando Mentes

Supongo que para los lectores de Contemplad el vacío no será una sorpresa que este recopilatorio de relatos de Fracassi, un nuevo ejemplo de su capacidad de ir de lo más clásico a las aguas del weird. Una obra de lo más interesante, con peso y personalidad propia, que no necesita de ningún tipo de prólogo. Y menos mal.

Pánico de James Ellroy, ed. Literatura Random House

Pues sí. Sé que la sorpresa estará ahí. Quizá incluso queráis comprobarlo. Pero ya os lo digo yo -y la canalla a sueldo encantada de las entrevistas- Ellroy sigue vivo aún. Y le ha dado tiempo a escribir un libro sobre malvados comunistas. Es sorprendente cómo el pasado puede ser el presente cuando todo te da vueltas.

La casa en el mar más azul de T.J. Klune, ed. Cross Books

Otro libro de Klune que llega a España, y este es claramente menos… Menos. O más. Según se vea. En cualquier caso, llega en buen momento porque la decisión permite conocerle por aquí. Por un libro sobre un señor que tiene una vida muy organizada que salta por los aires cuando alguien decide que tiene que ocuparse de un orfanato de niños con poderes. No será una aventura de acción y misterio ni de terror, sino de familia encontrada, conexiones y un tipo de sorpresas diferentes gracias a unos descubrimientos distintos.

Rosa de Gaelle Geniller, ed. La Cúpula

Pese al disparado (¿disparatado?) precio esta historia, Le Jardin, Paris en el título menos dado a las personalizaciones del original, merece la pena. En parte por la recreación de los años veinte, pero sobre todo por lo que nos cuenta de una persona tan especial como Rose -mucho mejor también el nombre original, aunque la editorial no parezca entender lo que tiene entre manos más que para cobrar por ello-,  porque su decisión de trabajar en ese escenario, de ser algo más que intérprete, vertebrará una historia encantadora, que se beneficia tanto de la magia del emplazamiento como de sus encantadores secundarios. Así que, si no sabéis leer francés, os recomiendo mucho esta lectura. Por compra, por préstamo o haciendo presión a vuestra biblioteca más cercana.

El árbol de agua de Tonino Guerra con ilustraciones de Carlos Baonza, ed. Pepitas de calabaza

Una encantadora edición de tres de los libros del italiano Guerra, gran guionista pero muchas más cosas, tanto en el campo de las palabras como en el de las obras. Motivo por el cual parece de justicia que esta edición venga acompañada por los linograbados de Baonza, acompañando la belleza de una obra con la de otra y con la contextualización y trabajo del poeta Juan Vicente Piqueras.

La pluma mágica de Gwendy de Stephen King y Richard Chizmar, ed. Suma

El segundo de los relatos de Gwendy, expandidos como siempre gracias a las ilustraciones de Chizmar, nos llega ya. En breve llegará el tercero. Y es que siempre parece ser un buen momento para un King.

Quienes se marchan de Omelas de Ursula K. Le Guin con ilustraciones de Eva Vázquez, ed. Nórdica

Pues sí, un relato ilustrado de Le Guin. La misma semana que sale en Minotauro Poderes, el tercer volumen de sus Anales de la Costa Occidental, en Nórdica nos presentan este relato que es estupendamente realzado por las magníficas ilustraciones de Eva Vázquez. Todo un lujo.

El recreo de Loïc Dauvilier y Olivier Deloge, ed. Picarona

Siempre es bueno ver álbumes capaces de darle una vuelta a los conceptos clásicos, como esta historia sobre lo que sucede en el recreo que viene, además, con la posibilidad de usarlo para comprobar y recalcar la importancia de la atención y la percepción de las historias con algo más -a ratos incluso justo lo contrario- que los clásicos libros de búsqueda de objetos. Siempre hay maneras nuevas para fondos clásicos.

Nos leemos.


Lo que más me ha sorprendido de Les 7 Vies De Léa (O) (FR) es que la novela original tenía los géneros cambiados. Pero supongo que hablar de los cambios hechos por una adaptación no es lo primero que debería hacer. Lo dejaré para lo segundo. Como serie es moderadamente competente, siempre en un Estilo Netflix/Élite del que parece difícil escapar en este servicio de streaming. Una historia que, en general, se vale de una premisa con sucificiente fuerza como para ir viendo cómo avanza pese a los claros problemas que tiene… y aquí es donde lo primero se junta con lo segundo porque gran parte de ellos vienen de la decisión de cambiar lo que estábamos acostumbrados. Es cierto que pasar de un protagonista masculino y víctima femenina a viceversa parece una buena idea a priori. El problema es cuando además se meten muchas más tramas con la intención aparente de que sean ‘más… no sabrái decir más qué. Porque lo que se mete se mete tan de refilón que casi podría ser un cartel de «Comentario social». La decisión, además, de cambiar… todo… sobre la víctima y su peso en el pueblo en la actualidad -no digamos ya la decisión de no mostrarnos primero el pueblo actual y luego el del pasado (aunque hayan decidido cambiar la década)- hace que la buena idea de la premisa, que en el libro podía sonar un tanto artificiosa, aquí resulte completamente artificial, difícil de entender y no digamos ya de seguir. Más aún cuando comete el mismo error que Alguien está mintiendo de revelar demasiadas sorpresas en el piloto. Decisiones fueron tomadas, decisiones que me llegan a sugeriros que os leáis el libro y ya si eso os veais la serie.

Pues este The Baby (UK) es una serie inglesa -de Sky en coproducción con HBO– que se supone que es una comedia de terror. Y visto el piloto… Más vale que se pongan mucho las pilas porque casi ni hay terror, ni comedia, ni nada a lo que prestar mucha atención.

Como poco es curiosa esta Bang Bang Baby (O) (IT), aunque no sabría decir si por méritos propios o por las decisiones que se toman. Porque esta historia de una joven metida en líos con los bajos fondos italianos -bueno, de su ciudad- en los años ochenta tira de muchos recursos de cámara, composición, fotografía, color y etc. Supongo que en parte para hacerlo más memorable, o más atractiva, en parte porque son los recursos que han visto usar a la gente a la que están… ahm… haciendo homenaje. Así que el resultado es menos interesante que curiosa, pero a estas alturas me parece incluso notable que se sigan haciendo estos extraños batiburrillos de ideas y todos. Incluso cuando tienen un resultado irregular.

Los australianos siguen a sus cosas y parece que esta hola de series de emprendedores también les ha afectado, aunque no hayan sido capaces -o no hayan querido, o todo lo anterior- de usar empresas de verdad (he mirado a ver si lo eran y parece que no aunque usan de modelos a Billabong y Quiksilver) para hacer esta Barons (AU) aunque lo entiendo si una de las primeras cosas que cuentas de ellas es lo importante que eran las drogas para ellos, hasta el punto de hacer contrabando. Pero bueno: drogas, cervezas y pibas. Algo así parecen los intereses principales de los dos protagonistas que, además, tienen nombres que parecen sacados de una película de Cheech y Chong. Snapper y Trotter son dos amigos que van a discutir cuando uno de ellos diga que su idea de negocio tal como está le va bien mientras el otro quiera controlar el mundo y comprarse redes sociales o algo, no sé. Lo cierto es que entiendo que necesita un punto extra de interés que a quien esto escribe ni le está ni le aparece. No me puede dar más igual las discusiones y luchas de dos señores que querían hacerse ricos vendiendo cosas a surferos -ropa, principalmente- y, desde luego, no me interesa nada ni los tropos ni los ambientes de aquella época setentera. Bues bueno.

Bueno, pues en la actual decisión de tirar pa’lante con el western como género hemos llegado a la ¿biografía? de Billy the Kid (USA) que nos trae Epix pero que, la verdad, podría haber traído casi cualquier cadena porque es un poco Pinta y Colorea, no hay ninguna innovación real -aunque supongo que habrán tomado decisiones sobre los límites entre historia conocida y leyenda, pero eso pasa siempre con las pretensiones historicistas- y desde luego está muy lejos de cualquier épica que se suponga le quieren dar. Pues bueno. Supongo que a los que les vaya el rancho les gustará. El rancho de western, me refiero. Quiero dec… da igual.

Reconozco que lo que más me ha sorprendido de Fairwood (USA) es saber que Crackle sigue pagando por material original. Luego ha sido la historia en sí, bueno, la metahistoria en sí. Porque lo que tenemos es poco menos que la trama de una película de los ochenta. De hecho, podría juntarse con la primera película de Elvira o con el UHF de Weird Al Yankovic y probablemente nadie notaría nada demasiado raro. Aunque no sea tan competente como ninguna de esas dos y tenga que depender de la tolerancia a la idea de raritos pero amigables rednecks religiosos que no sé yo si es el mejor momento para confiar en ello. En fin, que si algo os puedo decir de Faiwood es que es, de hecho, una serie que existe.

 Hay muchas cosas en este Gaslit (USA) que no logro entender, aunque quizá la principal sea… ¿qué hace Sean Penn en el traje de Leguizamo en Spawn? En fin. Parece que a estas alturas todo el mundo quiere historias reales e históricas con grandes nombres detrás. No sé si es culpa de Murphy, de The Crown o de ambas, lo que está claro es que saben lo que quieren pero no cómo conseguirlo porque esta serie, por mucho que Julia Roberts se empeñe en tirar del carro, parece más una redacción de un joven intentando convencer a sus compañeros de instituto de que su familia era muy importante que una historia de alguien realmente importante, por mucho namedropping que hagan. Hay momentos que de puro bochorno podrían ser una trama de Cuéntame. Pero, en fin, supongo que esta es ahora la imagen de la televisión estadounidense. Y, al menos, no es tan abisal como la de las primeras damas de la otra semana.

No hay nada original en este Here We Go (UK), no lo había a finales del 2020 cuando decidieron hacer poco menos que un saqueo pandémico de A very Moody Christmas, no lo hay ahora cuando hacen lo de ‘ponen la cámara para una foto de familia pero se cae‘. En fin. Relleno inglés. Comedia, dicen.

Menos mal que también hay novedades que traen sorpresas agradables, como esta I Love That for You (USA) que para mi sorpresa saca Showtime. Para mi sorpresa porque esto podría haber sido una serie para la NBC sin demasiado pensarlo. Porque está muy basada en Vanessa Bayern y porque su carrera y mucho de lo que vemos sale de lo que ya hemos visto, sobre todo en el SNL. Normal, por tanto, que se haya apoyado en Molly Shannon como referente y con un magnífico reparto bastante amplio. El piloto es duro en algunos momentos, se nota que nos están presentando a todos y se nota también que a Bayern le gusta la awkward comedy, pero tiene unas posibilidades por delante de funcionar muy bien si logra engrasarse pronto y encontrar el lugar y modo de los distintos personajes, porque hay una idea de fondo a la vez diferente y muy clásico. ¡Habrá que ver si logra ir rodando!

Al margen de cualquier opinión -negativa, fundamentalmente- que tuviera sobre las dos obras que han venido antes de The Man Who Fell to Earth (USA) (es decir, el libro original y, sobre todo, la película) reconozco que la idea de empezar a la mitad con un «Os preguntaréis cómo he llegado hasta aquí» dejando claro que ‘aquí’ es algún tipo de mierda de éxito al estilo Steve Jobs -¿la gente aún recuerda quién era Jobs?- y continúa con un extraterrestre diciendo que tuvo que decidir venir a la Tierra porque quería sobrevivir, para a continuación elegir tener rasgos racializados… Bueno, no parece la mejor de las formas de sobrevivir en USA, la verdad. Bien es cierto que para ser un estreno de Showtime tiene el mérito de lograr no enseñar penes. Lo que sí parece hacer es abrazar esa teoría de los lizardianos detrás de los ricos y poderosos de la tierra, un viejo truco para hablar de los judíos, así que quizá no hayan acabado de entender los tiempos modernos. En fin. Si alguien quiere seguir viéndola ya me contará si ha logrado algo interesante, que lo dudo.

¿Es Peacock (UK) una comedia sobre la crisis de los treinta en señores insoportables? Pues aparentemtente. No hay mucho (bueno) que decir de ella, pero al menos el piloto no es solo las quejas de un tipo que es que mimimimi, sino que al menos hay un viaje con setas alucinógenas. O algo. ¿Es divertido? En absoluto, pero al menos es un mínimo de originalidad para contar lo mismo de siempre. En fin.

Supongo que cuando no tienes nada real que contar lo que haces es llenarlo de detalles o, en el caso de The Offer (USA), de subtramas, personajes, guiños y referencias. Supongo, de nuevo, que no había dinero para comprar los derechos de El Padrino y hacerla otra vez en serie, y no había valor para inventar. Supongo, en fin, que alguien le debía un favor a alguien para convertir en serie lo que difícilmente daba más que para artículo. Así que aquí estamos con un batiburrillo de personas, cosas, y conceptos pensado para sacar tajada de los fanses de una obra previa. Y para muy fanes en concreto, que aguantar este engendro tiene su trago.

No sé por dónde esmpezar con Samurai Rabbit: The Usagi Chronicles (USA)… o quizá si. Tenía claro que habían decidido que querían una serie 6-12 (puede que 6-10 incluso) y tenía pinta que querían una serie como la de Las Tortugas Ninja a las que no dejaban de mentar en los materiales promocionales… Lo que no esperaba es que fuera The Next Mutation. Como si la idea pudiera tirar adelante con sketches mal pegados y poco guionizados gracias al diseño de los personajes -también sin mucho sentido en muchas cosas pero con colores repartoidos para… no sé- y lo peor es que la poca idea que parece haber detrás de esto, la falta de inspiración, lleva a que haya poco menos que robos de todas partes. Incluyendo que el Shogun venga directamente de Madagascar. Es cierto que era una lástima no haber intentado adaptar bien los cómics originales, que es una lástima que no adapten los cómics futuristas derivados de los originales, pero es que incluso esto mismo se podría haber hecho de otra manera. Las mismas TMNT lo demostraron en 2012 e incluso en 2018, además, claro de 1987.  Aquí se toman tantas decisiones erróneas que a lo que realmente recuerda es al punto más bajo de otra franquicia: Scooby-Doo y los 13 fantasmas.

Es curioso, la de tiempo que ha tardado en salir esta adaptación de Shining Girls (USA) y que al final sea para esto. Una historia rutinaria, con aspecto de cansada, plomiza en sus colores y su sentimiento, muy poco atractiva… tan diferente del libro que adapta. Es una auténtica lástima que las decisiones, incluyendo el convertirla en un vehículo a mayor gloria de su protagonista, y a una historia estirada en lugar de intentar mantener el movimiento constante original. En fin, yo qué sé, comprar derechos y adaptarlos al gusto trae todos estos problemas que hemos visto esta semana. Leed a Lauren Beukes, es mucho mejor consejo.

Ya he perdido la cuenta de las adaptaciones de esta serie francesa he visto, pero esta versión inglesa llamada Ten Percent (USA) y que es toda una juerga de emisiones porque en USA la van a emitir AMC+, Sundance Now y BBC America (y para el resto del mundo Prime), tiene el problema de que su piloto es básicamente lo mismo otra vez. Vale, quizá la gente no recuerde la versión que Netflix La India hizo, o no llegó a ver la francesa cuando la cogieron en esa especie de redifusión suya. Pero teniendo en cuenta que los ingleses ya han tenido varias series de agentes – Por ejemplo Free Agents – y un resultado similar a esas películas que se van copiando de país entre sudamérica y europa, sea lo de los móviles, las llaves o lo que toque ahora. Es una lástima que los ingleses no le hayan dado una vuelta porque les creo más que capaces de hacer algo inspirado en lugar de tan… basado. Pero bueno, aquí estamos. Por lo menos han puesto en los créditos algo que parece una versión recortada de Malambo Nº 1.

No sé para qué necesita Garfield el dinero pero espero que lo reúna lo antes posible, porque Under the Banner of Heaven (USA) es poco más que un Estrenos TV, una miniserie de fondo histórico/religioso sobre el Mormonismo mal (peor) entendido y el true crime y la madre que nos trajo a todos. Supongo que para planchar -la oreja, la ropa…- una tarde de domingo de invierno podría servir. Ahora mismo… Ahora mismo po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro… Qué más dará.

Siempre que David Simon estrena algo espero que me guste. A veces es que sí, otras es que no. Aunque We Own This City (USA) se queda un poco en la mitad me temo que es en la mitad que no. Porque parece que lo que le interesa contar y cómo le interesa contarlo va por dos lados distintos, por un lado está la historia de los policías corruptos que es… bueno, es. Por el otro, la de los empleados públicos que buscan pararlos. Ahí tenemos algo más interesante pero, por otro lado, que es casi una reescritura de obras previas de Simon. Reconozco que sospechaba que esto iba a ser un David Simon’s The Shield. Sospecho que si hubiera decidido centrarse en la corrupción policial solo hubiera sido una serie muy distinta, aunque no sé si mejor o peor. Pero al final lo que tenemos es una serie en tierra de nadie. Una obra de relleno.


¡Libros que Salen! McManus, «Check, please!», Due y más

¡Que entre la pila!

Tú serás mi muerte de Karen M. McManus, ed. Alfaguara

Con todo lo que ya lleva publicado McManus parece mentira que sea capaz de seguir mejorando y, sobre todo, de ir refinando lo que hace. Porque estamos ante la primera vez en la que podemos hablar de una genuina novela de suspense en el que el componente juvenil está y existe pero no resulta tan central y, sin embargo, es principal para entenderlo todo. Así que podríamos hablar con facilidad de su mejor thriller juvenil. Un género en alza gracias, precisamente, a libros como este.

Check, please! de Ngozi Ukazu, ed. Astronave

Uno de esos webcómics que llevaba tiempo esperando ver por España -que no en español- y ya está aquí, ¡estupendo! Lástima que la edición sea bastante mejorable. Con un fondo cuqui y dentro de esa especie de spokoon queer en la que el romance, como la competición, es solo una parte de la historia. Sí, hay Hockey y hay mucho hockey, que la autora intenta integrar y explicar de la mejor manera posible. Pero sobre todo hay un reparto encantador y mucha empatía por sus problemas, asuntos y diversidades. Y humor, también hay humor.

Entremedias de Tananarive Due, ed. La Biblioteca de Carfax

Hace como veinte años de la última vez que tuvimos a Due por España. Demasiado tiempo. Porque una de las autoras afroamericanas más importantes del terror debería de estar presente siempre en nuestras estanterías. Aquí tenemos una historia de sueños que nos ofrecen vidas alternativas, de amenazas racistas, de una familia como centro pero también como debilidad. Una obra magnífica con la que reencontrarse con esta gran autora.

Nothin’ but a good time de Tom Beaujour y Richard Bienstock, ed. Neo-Person

Una historia oral siempre tiene un punto caótico y divertido, si además se usa para hablar de la explosión del Hard Rock que hubo durante los años ’80 y lo hace yendo no solo a las principales figuras sino, además y sobre todo, a ejecutivos, productores y todo tipo de profesionales de la venta de aspecto como estilistas, fotógrafos o diseñadores podéis imaginarnos la divertida caja de música que tendremos entre manos llena de historias y anécdotas que ayudan a definir una época.

La hipótesis del amor de Ali Hazelwood, ed. Contraluz

Una gran novela romántica, con bastante de comedia, que habla de científicos tomando (¿malas?) decisiones y de amores fingidos que son algo más que reñidos. Una historia que puede sonarnos pero que logra parecernos no solo nueva sino, sobre todo, muy divertida.

Tecumseh y el Profeta de Peter Cozzens, ed. Desperta Ferro

Parece que este se nos había despistado, pero para todos los que disfrutamos del anterior libro del autor, La Tierra Llora, es bueno saber que esta hitoria sobre los hermanos shawnees que desafiaron a Estados Unidos está disponible. Sobre todo porque nos habla de una historia de cooperación y organización, la de la mayor confederación de nativos norteamericanos de la historia que supo plantar cara a aquella aún reciente república poblada por pioneros tanto como por tramperos y forajidos enfrentados a un pueblo dispuesto a vender cara su independencia.

El tío Silas de Joseph Sheridan Le Fanu, ed. Valdemar

Mucho llevábamos sin tener disponible la mayor y mejor novela de Le Fanu, con mucho de suspense -tocando el tema de la habitación cerrada de la que ya había dejado uno de sus primeros ejemplos casi treinta años antes en A Passage in the Secret History of an Irish Countess– y toda la capacidad para el gótico que incluyen toques de ambigüedad sobrenatural al más puro estilo Wilkie Collins. Todo un clasicazo que llevábamos sin tener disponible desde por lo menos la edición de Siruela y que, por tanto, es un buen momento para recuperar o redescubrir.

Los conspiradores de Jorge Ibarguengoitia, ed. Menoscuarto Que bien tener otra vez a Ibargüengoitia por aquí, en este caso con su última novela que quizá os suene por el otro título con el que se ha publicado: Los pasos de López. Once años llevábamos sin ella. Y, como siempre, personajes llenos de humanidad y una trama con propensión a ir complicándose, entre enredos y problemas, que esta vez habla sobre las revoluciones, los olvidados y los que acaban arriba. A ver si hay suerte y esto significa que se van recuperando más obras del mexicano.

Odio a las mujeres de Susanne Kaiser, ed. Katakrak

Una interesantísima obra, mezcla de ensayo e investigación, en el que la autora alemana hace un repaso no solo por los grupos on-line de odio a las mujeres o por sus lazos con la extrema derecha, también sobre su realidad a finales del S XX y como la llegada de las nuevas tecnologías y sus comunidades les sirvió para conectarse, reinventarse y crear una doble red de matonismo y reclutamiento a la que, simplemente, se le dejó hacer. Una historia no por cercana menos interesante.

El pensionado de Santa Casilda de Elena Fortún y Matilde Ras, ed. Renacimiento

Una obra curiosa pero también, lamentablemente, inacabada. Escrita en el exilio y con una mezcla curiosa de localizaciones pero, ante todo, con un grupo de mujeres jóvenes, pasando de la adolescencia a la vida adulta, en su interior que llenan de una cierta alegría y también de perplejidad ante la vida, esta obra.

Retrato underground de Lucy Sante, ed. Libros del KO

Pues aquí tenemos una recopilación, un conjunto de artículos sobre personas y personalidades de ese underground de Nueva York que tan bien conoce la autora y que nos va presentando una interesante galería de fotógrafos, artístas plásticos o cowboys tanto como habla de temas en apariencia dispares como el collage, la policía de Nueva York o las fotonovelas.

Basura de Sylvia Aguilar Zéleny, ed. Tránsito

Mujeres, muchas mujeres muy distintas alrededor de Ciudad Juárez, con una mujer criada buscando entre la basura, con otra en un burdel, con una tercera al otro lado de la frontera investigando la vida en esa ciudad pero también enfrentándose al deterioro cognitivo de su criadora, una obra que habla de los muchos mundos que habitan en un mismo mundo, de las múltiples mujeres y las cosas a las que se enfrentan. A veces con suspense, otras con dureza, pero siempre con la intención de retratar una realidad incómoda.

El tercer mundo después del sol de VV.AA. edición a cargo de Rodrigo Bastidas Pérez, ed. Minotauro

Pues aquí está fácil el resumen: Catorce relatos de autores de ciencia ficción latinoamericana para echar un ojo a esa otra perspectiva propia, versión directa del mismo libro que Planeta Colombia publicara en 2021. Podría poner el listado de autoría pero creo que el libro es suficientemente interesante y, claro, a cualquiera que le interese no le va a costar encontrarlo.

Enigmas de Louisa May Alcott con ilustraciones de Helena Pérez García, ed. Avenauta

Nueva colección en Avenauta centrada en la recuperación de obras en versión ilustrada, esta Biblioteca Diástole arranca con El papel pintado de amarillo y esta obra que nos ocupa. Una historia de infiltración, suspense y engaño de una autora que muchas veces parece que solo hubiera escrito un libro.

Mujeres solas de Takako Takahashi, ed. Hermida

Ha tardado pero aquí está, un libro fundamental de la literatura japonesa que podríamos llamar reciente si no fuera porque hablamos de un libro publicado hace 45 años. Un repaso de lo que era la vida de las mujeres japonesas a finales de los años setenta, a través de cinco mujeres que son distintas pero que se enfrentan todos a los problemas que trae una sociedad con unas normas rígidas atadas muchas veces a una moral pública más que discutible. Puede ser una lectura dura, pero precisamente lo es por lo cierto de las historias reflejadas.

Una vida aceptable de Mavis Gallant, ed. Impedimenta

Con bastante de autobiográfico, esta obra sobre una expatriada inmersa en el mundillo cultural francés y las relaciones sin duda complicadas en las que se veía envueltas, contada con un humor propio, muchas veces afilado, con el que retrata la época y los protagonistas que le tocó conocer.

Temporalmente humanos de Seo Yo-Mi, ed. Quaterni

Una gran noticia tener a esta autora coreana entre nosotros, con ocho relatos que mezclan problemas cotidianos con toques entre el fantástico y la ciencia ficción que muchas veces derivan en reflexiones sobre la condición humana entre el humor y el sarcasmo. Es bueno saber que un libro tan particular ha tenido un hueco en nuestro páis.

Lejos de Rosa Ribas, ed. Tusquets

Una aproximación al género negro alejada de las tradicionales obras policíacas, con un suspense de fondo que va preparando una historia sin prisa pero sin pausa hacia su final.

La presidenta de Alicia Giménez-Bartlett, ed. Alfaguara

Nuevos personajes de Giménez Bartlett para el policíaco, dos hermanas distintas y peculiares, envueltas en este su primer caso en una historia con ecos políticos españoles aprovechando para meter también algo de humor -de sarcasmo, incluso- a esta nueva vía para la autora.

Más allá hay monstruos de Margaret Millar, ed. Tres Puntos

Es bueno ver cómo se recupera tantos años después a Margaret Millar, en este caso con una desaparición del pasado que parece que por fin va a llevar a una declaración firme pero que en realidad abrirá una puerta al recuerdo y, con él, al caos de las revelaciones, las medias verdades y los intereses que han estado sobrevolando un rancho y a una mujer que necesita un cierre para poder avanzar o, al menos, no hundirse.

Susurros en la oscuridad de Laurel Hightower, ed. Dilatando Mentes

Una francotiradora con un pasado trágico, un incendio que acabó con su familia y le dejó multitud de heridas físicas y emocionales, se encuentra con el regreso de aquello que aprecía arrasado por el fuego. Porque esos fantasmas de su pasado, los Susurros, no sólo hicieron su vida imposible en su juventud, sino que parecen haber regresado a por todas.

Heartbreak Hotel de Katherine Vega, ed. Dimensiones Ocultas

¿En qué momento unos robots sexuales hechos para recordar a famosos puede llevar a una historia de terror? Es decir, sí, desde su mismo concepto. Pero es un tipo de terror distinto el que espera tras las puertas de esta extraña institución porque si algo nos enseñan los clones de famosos es que no todo es lo que parece.

El mundo necesita a Delirium de Rosa Gil, ed. Contraluz

Una heroína muy particular, una historia de fondo, unos poderes a los que querer renunciar y toda una serie de peripecias más o menos humorísticas que dan una vuelta a los conceptos clásicos superheróicos.

Nos devoró la niebla de Marina Tena Tena, ed. Insólita

Un pueblo que parece tener sus puntos oscuros, sus secretos de una ambigüedad sobrenatural, y en el que pesa especialmente la desaparición de una excursión de niños, especialmente para la única superviviente que perdió no solo a sus amigos, también a su hermana gemela, una hermana a la que aún sigue sintiendo. Tal es el inicio del nuevo libro de Marina Tena Tena.

Mi ex y otras maldiciones de Erin Sterling, ed. TitaniaNovela romántica en un mundo con magia y brujería, porque… ¿qué podría pasar mal si una ruptura te lleva a una pequeña maldición? ¿Hasta qué punto se puede ir desbocando aquello? ¿Y por qué significará que hay que cooperar para evitar que vaya a más? Pues todo eso y alguna cosa más es lo que tenemos por aquí.

15- Sinsonte de Walter Tevis, ed. Impedimenta

Walter Tevis cuenta una de esas historias de futuro desolador no por lo que falta sino por lo que se ha logrado, en el que solo la ausencia de imaginación y artes justifica las quejas de los pocos rebeldes y en la que las máquinas sirven a la humanidad sin poder morir. Una idea muy ochentera, con las consabidas metáforas de paraiso original dando la vuelta, que si funciona como novela es gracias a que Tevis, a menos de un lustro de su propia muerte, sabía escribir.

HEY! Julio Iglesias y la conquista de América de Hans Laguna, ed. Contra

A veces lo interesante es menos la figura central que lo que de ella se cuenta. De ahí que este HEY! sea menos interesante para los fanses de Julio Iglesias que por lo que cuenta y explica de cómo logro que América (la de arriba y la de abajo o viceversa) se rindieran a sus pies centrándose en el mercado Estadounidense. La forma en la que se presentó desde el prisma de los Latin Lovers, la creación de una apariencia más de marca que de persona, la forma en la que esto era más importante que su manera de cantar, en resumen todo lo que hizo, sirvió y ayudó no solo a un fenómeno que iba más allá de lo musical, también a una persona que anticipó lo que muchos más artistas extranjeros intentarían, y lo que por todo el globo se replicaría.

Folla con él de Julián Hernández, ed. Trama

En realidad este puede ser el resumen más sencillo de hacer: Julián Hernández habla de Siniestro Total. Podemos añadir que desde dentro o que hay anécdotas e historias y todo eso pero digo yo que es fácil verlo como algo implícito. ¿No?

¡Dumplings! de Hugh Amano y Sarah Becan, ed. Libros Cúpula

Para todos aquellos a los que nos gustó el cómic ¡Ramen!, que con el lenguaje visual dibujado nos enseñaba todo lo necesario como buen libro de cocina, ahora tenemos repetido el truco con ¡Dumplings! en el que, de nuevo, se nos explica e ilustra sobre los dumplings en todas sus variantes, sobre los ingredientes que necesitaremos, sobre los instrumentos de cocina, y sobre los pasos a seguir para hacerlos nosotros caseros. Una buena obra para acercarse.

 

Madman Integral de Michael Allred, ed. Planeta Cómic

Pues sí, el clásico de Allred ha sido recuperado. En forma de integrales, que supongo que son las chapas de los que pueden pagar un pastizal por tener una edición vamos a decir reunida de un cómic tan interesante como este. Tengo mis dudas de que se pueda leer tanto de seguido pero supongo que puede usarse para tenerlo localizado a ir leyéndolo a ratos, mezclándolo con otras obras.

Act de Kayla Miller, ed. Maeva

Pues llegamos al tercer cómic de Kayla Miller y esta vez va a hablarnos de política y de cómo es algo más que las relaciones personales pero también una forma de medirlas. El consejo estudiantil sirve para explicar qué hace y para qué sirve, y cómo tomar posiciones políticas puede enturbiar las relaciones personales porque no todo el mundo lo entiende de la misma manera. Aunque, por supuesto, eso no evita que sea desde un cómic que buscará una solución combatiendo el cinismo que sería fácil instalar en los jóvenes desde tan pronto.

La magia de las brujas Wu de Wendy Xu, ed. Mab Graphic

Una historia que puede parecer centrada en brujas y dragones pero que en realidad habla sobre familia, aceptación y hacer lo correcto con un fondo en el que lo más importante del aprendizaje es entender la meta que se busca antes que llenar las expectativas que se han creado de manera artificial.

Frida McMoon y los aprendices del tiempo de Pedro Mañas y Laia Ferraté, ed. Bruguera

Es bueno ver a Pedro Mañas, que tantos éxitos está cosechando en la literatura infantil, acercándose al cómic también para el público más joven. Y lo hace hablando de la importancia de ser uno mismo aunque seas diferente, de la necesidad de los amigos y de todas las historias que se pueden vivir por toda la historia.

La guerra de la henna de Adiba Jaigirdar, ed. Kakao Books

Mucha alegría porque Kakao Books siga publicando libros juveniles como este en el que una competición escolar sirve para hablar de apropiación cultural, de racialización, de diversidad sexual y de la intersección de esta con la religión en la que se ha criado la protagonista. Porque es mucho lo que tienen a su alrededor estas jóvenes y es mucho lo que pueden enseñarnos también.

Doña Problemas de El Hematocrítico con ilustraciones de Paco Roca, ed. Anaya

He aquí un libro no tanto sobre los problemas como sobre la gestión que incluso con poca edad se puede hacer de ellos, porque este libro con ilustraciones nos lleva a una niña especializada menos en crear problemas que en encontrar soluciones, muchas veces desde la imaginación pero también desde la cooperación. No se busca aquí culpabilidades sino reconocer la importancia de querer que las cosas vayan mejor para todos.

Aurora y el misterio de la cámara secreta de Douglas Kennedy y Joann Sfar, ed. Flamboyant

En esta segunda colaboración entre Kennedy y Sfar volvemos a encontrarnos con Aurora, una pequeña muy especial que quiere ser detective y que encontrará en su nuevo colegio una oportunidad para demostrarlo. Sobre todo si eso sirve para demostrar la inocencia de quien ya parece a ojos de todos como culpable.

 

Jugamos al escondite de Verónica Fabregat, ed. Akiara

Un libro sin palabras pero con mucho que contar, porque la historia de un juego del escondite y de la desaparición de uno de los jugadores, de cómo salta la alarma y se unen todos para que esta pequeña aventura tenga final feliz sirve no solo para mostraar lo que se puede contar sin palabras, también para que cada uno saque de las imágenes su propia historia.

Piensa de Shinsuke Yoshitake, ed. Pastel de Luna
Y mira ahora de Shinsuke Yoshitake, ed. Dimoni Pelut

Siempre es interesante ver lo que va saliendo de Yoshitake, y en estas dos obras tenemos mucho de lo que le caracteriza. Por un lado el darle vueltas a las cosas, a los hechos y sus significados y posibilidades. Por otro a las curiosas situaciones que llevan al enfrentar dos momentos, dos hechos, dos sucesos que con un nexo acaban girando y contraponiéndose, siempre con una reflexión -y algo de humor- debajo. Y es que al final ofrecernos lo que podríamos considerar como un espejo mental que va cambiando de formas y colores es la especialidad siempre sorprendente del autor.

Tímida Willow de Cat Min, ed. Pijama Books

Pues aquí tenemos una editorial nueva, Pijama Books, que sale con unos pocos libros infantiles entre los que podemos destacar este, con la pequeña Willow, su buzón de correos, sus dibujos y esa carta que quizá llegó por error pero que interrumpió su vida de evitar salir al exterior y enfrentarse a todas esas cosas monstruosas que parecía haber. Una historia con un dibujo encantador.

Nos leemos.


Hay bastante para comentar en Chivalry (UK)porque aunque el punto de partida parece más o menos claro la decisión de hacer una comedia sobre la producción de una película con el #MeToo de fondo es.. en el mejor de los casos discutible. Es cierto que Solemani y Coogan logran ‘vender’ con su delivery el humor de la situación, pero eso no significa ni que vaya a tapar las carencias ni que se vaya a ‘comprar’ siempre. Y es que al final estamos en lo que en los años ’50s llamaban películas de batalla de sexos y que ahora se buscan esta otra excusa. Parece mentira que hayan pasado como setenta años y los esquemas se repitan. Así que, bueno, si queréis ver algo antiguo vendido como nuevo sin que parezcan muy por la labor de realmente cambiar algo esta es vuestra serie.

Que espanto The First Lady (USA), que espanto y qué horror. Que manera de desperdiciar a grandes actrices, a un elenco al que se podía sacar no ya más juego sino algo de juego, incluso las historias parece mentira lo mal llevado que están. No entiendo qué finalidad tiene esta gente más allá de poner a la gente a verla en primer lugar. Porque no creo que haya muchos capaces de seguir con ella. En fin, no entiendo nada.

En cuanto a Hiyama Kentarō no Ninshin (O) (JP)… Pues bueno. Sospecho que la idea de ‘oh, cielos, un hombre teniendo un bebé‘ estaba ya bastante superada, no solo por los hombres trans que lo han hecho ya, sino porque la historia en sí da para lo que da. Pero bueno, aquí estamos de nuevo como los caballitos de mar. Lo cierto es que si el punto central es que algo nos parece extraño y lo tenemos ya visto poco más hay que pueda levantar aquello.

Pues el piloto de Heartstopper (USA) tiene el encanto del cómic original pero, sobre todo, la inglesitud. Se ha buscado hacer una serie juvenil y hacerlo con todo el corazón de los cómics originales, sospecho que realmente Oseman ha estado encima de esta adaptación porque quitando algunos cambios menores (un mayor protagonismo de la trama de Tao y Elle, por ejemplo) respetan no solo el aspecto general sino el espíritu de la obra. Hasta límites en los que uno parece estar viendo más algo de la CBBC que de Netflix, dicho sea como cumplido. Total, que una cosa mona y encantadora que al final es lo que tenía que ser. A ver cómo avanza y a ver si esto anima a la gente a leer los webcómics originales.

No sé qué tenía en mente la persona que decidió adaptar esta Life After Life (UK) pero imagino que estaría más en la parte de producción y vestuario, que parece la auténtica estrella aquí. La idea central, esa mujer que muere y revive y en cada ocasión parece quedarle una idea residual, como un instinto, que usará luego, además de darnos la idea de que tiene una inexplicable tendencia a morir, como si fuera esto un juego de Sierra, La trama no es gran cosa, en parte porque las decisiones de momento temporal parecen alejar cualquier idea, en parte porque las cosas que nos cuentan entran más en un costumbrismo histórico que en algo con un objetivo que parezca que la serie tiene un motivo para seguir esperando a ver de qué nueva manera morirá la protagonista.

Pues con Pálpito (O) (CO) pasa como con tantas otras cosas de Netflix: En primer lugar no sé yo si hay como para hacer una serie porque todo el piloto parece estirado para llegar al final que tenía pinta de que iba a llegarse desde los compases iniciales, por otro lado la idea que parece que hay detrás supongo que nos va a llevar a una de esas historias de acción que ahora mismo hace Liam Neeson, pero con lo que se nos cuenta en este piloto no lo puedo saber y, sobre todo, no me interesa dedicarle más tiempo a ver si sí o si no. Total: que no.

Hay que reconocerles a los británicos una capacidad casi sobrenatural de convertir cualquier cosa en una obra sobre una muerte misteriosa en un pueblecito lleno de secretos. De ahí que una serie que empieza con toques sobrenaturales como The Rising (UK) vaya poco a poco revelando que en realidad es esa vieja idea británica pero, eso sí, con el susodicho giro sobrenatural porque quien está llevándonos de la mano es… el propio cadáver. Bueno, más que cadáver su fantamas. Una joven sale de un lago, va a su casa, nadie le hace caso… porque todos la están buscando. La joven quiere respuestas y así, entre ese presente con el plano terrenal y esta joven errante -no parece haber, al menos en el piloto, ningún mundo-más-allá-del-mundo- con interacciones muy limitadas…  a la vez que tenemos dos planos temporales, el que cuenta o investiga lo que llevó a esa muerte y el momento actual en que esa investigación tiene lugar. En realidad es menos rupturista de lo que parece pero al menos da un giro al clásico que es siempre de agradecer. Supongo. Así que habrá que ver cómo sigue.

Resulta agradable ver los concursos ingleses porque a veces están menos centrados en gente gritando que en crear cosas. Ese es el caso de Stitch, Please! (UK) que parte de una idea sencilla: dos concursantes por programa, un tema sacado de la cultura popular, 12 horas de trabajo y 100 libras de presupuesto entregado a los concursantes para que compren lo que necesiten para construir un traje que tendrán que lucir en una pasarela. A partir de ahí nos ofrece una charla con el invitado especial que va a ejercer tanto de jurado como de consejero para ambos concursantes. No necesita nada más, y tampoco nada menos. Un concurso tan tranquilo es quizá lo que necesitan estos tiempos tan acelerados.

 

No tengo muy claro qué pretendía la ITV con este The Thief, His Wife and the Canoe (UK) pero sospecho que ellos tampoco lo saben. Está basado en un hecho real un tanto ridículo, pero también es una farsa, solo que afecta a personas reales así que tampoco pueden descender con facilidad a por todas, más aún siendo un docu-drama y no un documental real. En fin, un revoltijo que hace casi más entretenido recuperar la historia que hay detrás que ponerse a ver esta recreación.

Las cosas de los apoyos dentro de la misma empresa y blablalba, que se resumen en una palabra que ahora mismo no recuerdo y además no me voy a molestar en buscar, son los que explican o justifican este Yakamoz S-245 (O) (TU),  una serie turca a partir de una belga. Si la belga tenía lugar en un avión aquí nos vamos a un submarino porque debemos de estar en el año del submarino o algo. La idea de que todo es más complicado y rápido y tiene más presión supongo que es una buena teoría pero luego ves lo que hay en realidad y… bueno, las teorías están para refutarlas, supongo. Así que al final tenemos una nueva ración de más de lo mismo de huida de los rayos solares y supervivencia en un mundo que supongo que podemos llamar parte de elsoltemataverso.

Pues el intento de Netflix de rentabilizar la morterada que le soltaron a Harlan Coben con adaptaciones por todo el mundo lleva a Zachowaj spokój (O) (PO), que es lo de siempre con estas adaptaciones. Todo suena a lo que ya se había visto, yo no sé si porque se ha adaptado ya antes, porque todas se parecen o porque en realidad esto es un timo circular. Yo qué sé. Pero espero que Coben esté gastándose el dinero con alegría para que por lo menos alguien haya sacado algo de esto.


Poco y no demasiado bueno es lo que se me ocurre decir de 61st Street (USA), tan empeñada como está en ser un Drama de interés humano que trata grandes temas que a ratos parece hasta una caricatura de ese tipo de historias. Tanto por la exagerada manera de contar la historia como por lo previsible que es todo. Resulta realmente increíble que esté detrás de esto todo un Peter Moffat, al que se le presupone saber hacer estas cosas pero que aquí coge lo peor de Your Honor y lo multiplica. Que la denuncia sea justa no convierte automáticamente en una buena serie a quien la hace.

Seguimos con las historias que parecen parodias, porque Anatomy of a Scandal (USA) tiene toda la pinta de que alguien quiso hacer de aquella serie anterior una antología al estilo de las de Murphy y el resultado les ha quedado como un Estrenos TV sin demasiada gracia, exagerado como una película de después de comer, pero en menos competente. A veces sospecho que la necesidad de tener mucho material para estrenar todo el rato en lugar de ‘cuando esté en condiciones‘ hace que salgan productos a medio cocinar, porque no puedo creer que pensaran, especialmente alguien tan curtido como David E. Kelley, que realmente esto era lo que querían ofrecer.

Pues por lo visto Cecilia (O) (MX) se estrenó en Paramount + en diciembre pero a la versión USA de la plataforma no ha llegado hasta ahora. A saber. El asunto es que entra en el grupo Señora se hace cargo de todo sin ser realmente reconocida hasta que le da un jamacuco y decide cambiar su vida. Y, como tal, estamos ante una obra de personaje, intentando llevar las cosas entre la ligereza que permita que no sea más drama y el peso que evite caer en la farsa. Sale regular, claro, porque estas cosas, más cuando son A mayor gloria, acaban pareciendo parecidas. Algo que ver antes que algo que recordar.

Creo que la única forma razonable de definir la nueva serie de Channel 5Compulsion (UK), es reconocerlo como lo que es, un royal rumble de ideas para un telefilme de después de comer: Nuestra protagonista es una paramédico de la que sabemos que después de un accidente tremendérrimo desarrolló un TEPT. Vale. Eso la llevó a intentar superarlo mediante… la adicción al juego. Ok. De ahí que se aparte de su familia y amigos más cercanos. Claro. Y cuando está volviendo al trabajo se venga abajo… aunque por suerte una extraña está ahí para echarle una mano, y de paso convertirse en su confidente y mejor amiga de una manera que en absoluto nos hará pensar que hay algo oscuro detrás y que probablemente tenga que ver con el accidente de tren del principio. Qué va. En serio, es como hacer un pastel a base de capas de tropos manidos del género. Porque, además, tenemos a una persona que es la que le ha dejado el dinero y que es una elección tan magnífica como hilarante. Y la idea de que la forma de lograr dinero está en su propio trabajo… De verdad que creo que hubiera ganado mucho si lo hubieran llevado directamente a la parodia. En fin, que no se diga que los británicos dejan tranquilo el… ¿thriller? ¿drama? ¿película para la siesta?

Agradable y sencilla, con un uso del ordenador que demuestra que tampoco andaban con muchas ganas de tonterías, The Creature Cases (USA) aprovecha el auge del interés por los detectives y lo mezcla con siempre efectivas historias sobre animales de manera que puede hacer divulgación y sacar bichos a la vez que monta una muy sencilla historia a su alrededor. No creo que un espectador adulto encuentre mucho interés si no está muy metido en la cosa de los bichos, pero supongo que para un espectador menos joven puede valer. Yo qué sé.

No sé en qué momento les pareció buena idea, pero aquí estamos, con un spin-off del spin-off llamado Dead in the Water (USA), perdón: Fear the Walking Dead: Dead in the Water. Y si el título se te hace largo espérate a ver el piloto. Zombies en un submarino y no logra ser ni medio interesante. Lo cierto es que al menos logra ser meta, porque este resistirse a acabar de algo que huele a muerto no sé si es encomiable pero, desde luego, es persistente. Pero bueno, supongo que la gente con problemas de insomnio tiene derecho a intentar curárselo como quiera.

Encantadora esta Le Fate Ignoranti (O) (IT) que adapta mediante el famoso método de la expansión la película de mismo título para Disney + -bueno, Star en realidad-. A partir de un piloto que juega de manera diferente y que, al menos para mí, da la sensación de cambiar el foco protagonista de uno a otro lado entre esa extraña pareja que se forma en ambas obras. No sé yo si esto dará como para ocho capítulos, la verdad, pero está claro que esta oda a la amistad, la comprensión y las maneras de ser y vivir alternativas-pero-tampoco-tanto busca más el entendimiento que el choque. Os podría poner el trailer, como siempre, pero creo que con el vídeo del tema principal se entiende perfectamente por dónde van los tiros.

Durante la primera mitad de los ’00s hubo una comedia juvenil en Nickelodeon llamada The Brothers Garcías en la que se seguía el viejo truco de contar el pasado desde el presente. Lo que nos lleva a The Garcias (USA). El creador de la primera serie, Jeff Valdez, consiguió los derechos de esa serie -la primera con un reparto y equipo técnico completamente latino, parte de los esfuerzos de SíTV– para hacer una recuperación que ha llegado a HBO Max. Para ello reunió al reparto original, trajo el asunto a la actualidad y, para que siga siendo una comedia juvenil flojita, puso una nueva generación de Garcías. Vamos, que es más interesante por lo que pasa detrás de las cámaras que por lo que hay delante. Pero bueno, supongo que a veces lo uno es lo más importante que lo otro.

Catherine Tate es una gran cómica, y una buena actriz, aunque Hard Cell (UK) no sea el tipo de sitio en el que pudieras descubrirlo. La decisión de hacer varios personales ella entronca con los programas de sketches en las que Nan o Lauren Cooper nacieron. El problema es que esto es una serie, así que el rango de personajes a interacciones está mucho más limitado. Así que tenemos una serie medianamente agradable en la que alguien decide interpretar demasiados personajes al más puro estilo Chris Lilley. Podría ser peor. Supongo.

Supongo que la intención de Hullraisers (UK) es algo así como retratar la vida en aquella ciudad, hacer un retrato íntimo y encantador, mostrar la vida de las mujeres entre una cierta horquilla de edad o algo así. Les agradezco el intento y el buscar algo que sea un poco diferente -aunque hay bastante que, claro, es casi parte de un tronco mayor- pero lo cierto es que no soy su público, tanto costumbrismo bienhumorado me da lo mismo. Así que aún reconociéndoles que lo llevan más o menos bien, y logran que la lógica de las situaciones sea consistente con el caos creado, e incluso hacer que la escena del funeral sea entrañable y divertida, por mucho corazón que se le ponga poco me va a convencer. Qué le vamos a hacer, no es culpa suya.

Pues en Ice Age: Scrat Tales (USA) no parece que Disney haya tenido mucha intención de romperse la cabeza. Es poco menos que lo que cualquiera podría imaginarse si en lo que está pensando es en esos cortos de la ¿ardillasaurio? persiguiendo la bellota, solo que ahora hay un ¿bebé? también con el que hacer chistes sobre paternidad y con el que competir por la bellota. Pues bueno, pues vale, pues me alegro.

El problema de basara una serie en el carisma de su protagonista, como ha pasado con Killing It (USA), es que tienes que notar realmente ese carisma. A quien esto escribe Craig Robinson le da lo mismo, la trama de la serie le parece vaga y la idea misma de matar serpientes una completa tontería. Quiero creer que mejorará a partir del segundo pero el primero me ha quitado cualquier intención de seguir con ella. Así que quizá sí que es adecuado el título.

Es curioso este Mai (O) (IN) que nos trae a una madre que encuentra cosas raras en la muerte de su hija. No en la muerte en sí, que es para verla. Para creerla. Sino en todo lo de antes y en algunas cosas detrás. Así que la madre se pone a investigar. Y eso tiene una parte importante de Película de Después de Comer pero también de Amar en tiempos revueltos o lo que sea que ponen ahora… después de comer. Lo cierto es que pese a esto, pese a ese sabor telenovelesco muy clásico detrás, logra que sea algo razonablemente sólido, con muchos personajes pero bastante definidos, con claros cabos para tirar y que, por suerte, se recrea menos en los detalles que en ir tirando de la trama. Me sorprendería que tuvieran relleno como para que tanto capítulo como tiene vaya a poder mantener el nivel del piloto, pero con la semana que llevamos -y con tanto estreno como hemos tenido esta semana- lo cierto es que lo agradezco bastante.

Estoy tan lejos de ser el espectador de Naui Haebangilji (O) (CS) que no sé ni si debería contar mucho de ella, porque no es que no me haya gustado tanto como que me ha dado igual todo. En teoría es un drama sobre tres hermanos a los que la llegada de un vecino alcohólico les hace replantearse una vida centrada en el trabajo, sin ilusiones, sin amor. Sinceramente a mí eso me parece quejarse por quejarse, una cosa muy de burgueses que no se sienten realizados porque tienen ya una estabilidad pero no les parece suficiente y en lugar de buscarse un entretenimiento o cultivar alguna afición o dedicarse al consumo artístico en cualquier forma se dedican a montar drama, con lo aburrido que es eso. Que un alcohólico les haga replantearse su vida… Bueno, en fin, que mejor no hablo más de ella. Me queda lejísimos todo lo que cuenta, y si no me interesa tampoco voy a dedicarle más tiempo.

Es curioso la de dinero que se han gastado y lo mucho que Outer Range (USA) parece querer ser cualquier otra cosa. Es decir. Cada plano que vas viendo o historia que van revelando hace menos por pensar «Ah, mira» que «Ah, como en X». No es algo necesariamente malo porque aunque la premisa central parece sacado de Legacies hay también cosas que están muy obviamente sacados de Lost y sus émulos tanto como de Twin Peaks y los suyos. De ahí que sea inevitable acordarse de, digamos, LA Brea. Desde la dirección de Alonso Ruizpalacios y todo lo relacionado con las cámaras y alrededores hacen un gran trabajo para que aquello resulte… no sé ni cómo describirlo, por un lado tiran de un paisajismo que intentan que sea vibrante y por el otro usan trucos y recursos para mover la imagen como para realzar el teórico misterio. Porque quizá su mayor problema, fuera de la falta de personalidad, sean esas ganas de ser misteriosa sin saber construir más que situaciones que no se explican, tirando a ridículas, como si el suspense funcionara por acumulación. Sobre todo porque, a base de acumular cosas logra no ser ninguna, ni Wild Palms ni La rosa amarilla. Solo un vacío, que hace «Uuuh!» porque quiere ser misterioso.

Tras terminar de ver el piloto de Roar (USA) (Que resulta que es una serie antológica) estaba seguro de un par de cosas, la primera y más clara es que se basaba en la obra de una autora blanca que quería mostrar la diversidad. Y lo era. De hecho, lo era más de lo que esperaba. Es la autora de Postdata: Te quiero la que está detrás del libro de Mujeres extraordinarias o algo igual de idiótico. A partir de ese libro dos mujeres blancas más: Liz Flahive y Carly Mensch, las cocreadoras de GLOW!, Lo segundo es que habían colocado la historia de una mujer negra primero para hacer de cebo. Me fui a mirar y, efectivamente, solo hay dos mujeres de color más. Entre las escritoras solo hay tres además de las creadoras, aunque al menos pueden dar perspectivas distintas. Pero este (terrible) primer episodio en el que se habla de una VR para ponerse en la piel de una mujer de color… No es solo una de las ideas más estúpidas que he visto en tiempos, equivalente a poner un cartel de RACISMO MALO sin aceptar la culpa, entender lo que pasa o buscar una manera de contar historias propias. Es que es un ejemplo de vender las historias de otros para conseguir una ganancia. ¡¡¡Las implicadas en esto no son la protagonista, son el tipo de la productora que decide crear el VR!!! ¡Venden diversidad sin ofrecer realmente diversidad! Es tan llanamente estúpido todo lo que tiene a su alrededor que ha logrado al menos un propósito: No tengo intención de dedicarle ni un minuto más a esta serie.

Me alegra ver que Sentença (O) (BR) tiene sus secretos y misterios bastante mejor organizados de lo habitual en estas series. Aunque se le vaya de las manos la parte del drama. Pero las acciones de los personajes parecen razonables, los distintos asuntos van del suspense por lo siguiente que pasará al misterio por cosas que ya han pasado, y hasta qué punto son los problemas del sistema los que causan las decisiones que llevan a los problemas de ese mismo sistema. En resumen, un sólido drama criminal/judicial con una parte muy importante de personajes, con la vida familiar tan ligada a la criminal y al mismo concepto (o discusión) de lo que es la justicia. Clásico y bien hecho, que a veces es lo que hace falta. Podría ir un poco más allá pero con esto nos debería de valer. Incluso aunque no sea una serie anglosajona.

Parece que a veces hace falta alguien de fuera para superar a lo que tenemos acostumbrado, de ahí que Smother-in-Law (O) logre ser peor incluso que Madea y Mrs. Brown. Señores disfrazados de mujer y chistes de suegras que en los setentas hubieran sido considerados rancios. Qué espanto.

Hay muy poco que entienda en Swimming With Sharks (USA), empezando por la decisión de adaptar la película noventera de George Huang. Puestos a adaptar alguna podrían haber tirado por How to Make a Monster y no por… en fin, la enésima recreación de los abusos y la masculinidad tóxima en Hollywood con un final que aún me hace poner los ojos en blanco. Lo que pasaba por una comedia en aquellos años, vaya. Y lo de ahora… lo de ahora podría ser una serie de Lifetime con intención de hacer una telenovela al estilo Revenge sin, lamentablemente, el talento a ambos lados de la pantalla de aquella. Si la película original superaba por poco la hora y media y aún y con eso se notaba que le sobraba metraje imaginad el equivalente en serie de televisión intentando jugar todas las cartas a la vez. Pero bueno, supongo que para tenerla de fondo durante la siesta valdrá.

¿Qué cualidad es esa de que estés viendo una serie y sepas exactamente de qué medio se ha adaptado? Porque Tomorrow (O) (SC) está tan claramente adaptada de un webcómic, incluso podemos decir más: de un webtoon, que a ratos piensas en pararla y pasar a leerla. Pero bueno, al margen de esto es una serie agradable, sin mucho lío y con claramente bastante más que quiere hacer que recursos tiene para ello. Habrá que ver si logra sacarlo adelante pero al menos no es totalmente insufrible todo el rato.

Supongo que la forma correcta de entender este Urideurui Beulluseu (O) (SC) que trae Netflix -que ya ha perdido también cualquier vergüenza en presentar distribuciones internacionales de series surcoreanas como originales propios- es como una serie costumbrista que pretende mostrar menos una historia que la gente que puedes ver o encontrar en la isla de Jinju. Con lo que aquello tiene de, no sé… ¿Encantador? Reconozco que el costumbrismo es otra de esas cosas que se me escapa. Aunque entiendo que habrá espectadores interesados en, digamos, captar una época y un contexto, o en la simple antropología mediante televisión. A saber. Pero bueno, una serie agradable y poco más por mi parte.

Hay cosas a favor y en contra de este Why Didn’t They Ask Evans? (UK). Los tres problemas principales son la decisión de convertir la novela en tres capítulos de una hora cada uno haciendo que todo deba de estirarse de manera inevitable, lo que a su vez explica el segundo problema de que todo vaya demasiado lento todo el rato, finalmente hay un asunto que puedo entender que era buena idea sobre el papel aunque luego no funcione. Y es que esta versión tiene un reparto bastante notable e inteligente, pero que juega en su contra. Por supuesto también tiene cosas a su favor: Es una obra de Agatha Christie, así que todo lo que tienes que hacer con la trama es procurar no tocarla mucho para no joderla, está producida con todo el cariño de los ingleses así que está bien hecha, de una manera que tiene dinero pero no parecen disfraces, y -de nuevo- un buen reparto. Se nota que Hugh Laurie está detrás -aunque no aparezca hasta finales del segundo capítulo- porque tira de amigos para cameos, pero también por el buen ojo que le permite tener a Lucy Boynton como protagonista, lamentablemente la decisión de que el otro protagonista sea tan tonto como una piedra les lleva a elegir a Will Poulter y a descargar sobre él buena parte de la responsabilidad. El problema es, claro, que de pura cara de tonto resulta imposible pensar en casi nada más. No solo eso, además carece de cualquier mínimo de química con Boynton. Y no es por Boynton que la derrocha con otros compañeros como Daniel Ings o los pocos pero notables momentos en los que Joshua James pasa por allí. Así que son tres horas que podrían haber sido dos -o menos- con una pareja protagonista que no funciona y un héroe que es inadecuado para su papel. Y ese es el resumen. No es la mejor de las adaptaciones recientes de Christie, tampoco la peor, es una más.


Creo que lo que más me ha gustado de A besúgó (O)(HU) ha sido descubrir que la traducción literal es El Informante. ¿Quién iba a pensarlo de ese pescado? Por lo demás, una trama criminal -o pseudocriminal, según se vea- que parece que es el tema de la semana, en el que un joven es forzado por las fuerzas gubernamentales a infiltrarse entre los radicales. El resultado es menos La Conversación y más un flojo thriller -o pseudthriller, según se vea- en el que la innecesaria decisión de que los radicales y el estado totalitario sean opuestos pero igual de malos es de un extremocentrismo insufrible. Por otro lado, es una serie húngara y no quiero ni pensar cómo andarán las cosas por allí pero sospecho que deben de andar como por España, porque es el tipo de argumento de mierda que no me extrañaría en absoluto haberme encontrado. Total, que más de lo mismo.

Una cosa puedo decir de Deadline (USA) y es que si tuviera sexo podría pensar que es un Sexy-Thriller. Porque el nivel de esta historia de Channel 5 podría asumirlo sin problemas. Muchos giros pero sin complicaciones, casi como una mezcla de Murder Mystery y película de sobremesa, con muy poco original pero la rotunda confianza de que ni falta que les hace. Es una lástima lo claro que resulta que tendría que haber sido una película y no una serie, es decir, lo claro que queda que a esto le sobran minutos por todas partes y, por tanto, acaba siendo bastante aburrido. pero bueno, es Channel 5. Podría ser peor, podría ser mejor, pero es una de sus series.

Reconozco que no esperaba yo que Dirty Lines (O) (PB) fuera sobre la creación de los negocios de teléfonos eróticos en los Paises Bajos. Pero aquí estamos. Parece que la ola de uno y otro lado, es decir: la de los negocios sexuales por un lado y la de una cierta historicidad reciente por el otro. Pues bueno, pues vale, pues si a alguien le interesan estas cosas supongo que lo mismo le hacen gracia.

Por extraño que parezca las series de instituto pueden tener también un giro, o algo así parece prometer Geulin Madeoseu Keulleob (O) que opta por centrarse en las madres. Bueno, quizá no sea de instituto, es de colegio. Y lo que parecen intentar es unas Mujeres Desesperadas más tristes o algo así. No descarto que en algún momento haya un cadáver o alguna cosa, pero de momento son las historias de unas pocas madres y supongo que algo en común. Algo es algo, supongo.

Reconozco que esperaba otra cosa de Harry Wild (USA), quizá un Se ha escrito un crimen. Pero más que por esa, o por Muerte en el paraíso, tenemos esa idea actual de que los americanos no saben ya hacer Murder Mysteries. De hecho, podría haber sido tranquilamente una serie canadiense. Pero, desde luego, no inglesa. En fin, supongo que la seguiré viendo porque esto es lo que hay pero es una lástima.

Los dramas deportivos no son lo mío -hay semanas en las que me pregunto qué es lo mío o si hay algo- y supongo que los creadores de Long Slow Exhale (USA) han considerado que suele pasar y han metido una trama sobre abuso sexual y secretos para aquellos a los que el baloncesto femenino -o cualquier competición deportiva- le pilla de lejos. Por supuesto un cadáver (¿el primer cadáver?) no tarda en aparecer. Así que si te interesan los secretos y mentiras con muertos de por medio tienes eso, si te interesa el drama deportivo lo tienes desde el principio, claro, e incluso si lo que te interesa es el drama humano sobre la entrenadora y su vida privada y pública, sus relaciones con las jugadoras tanto como con su familia, y es que al final tiene muchas bolas en el aire. Y con eso y todo, pese a un cierto aire telenovelesco que no me parece algo necesariamente malo, sale con bien. Quizá no para una temporada de premios, pero sí para darle una oportunidad cuando aparezca por alguna plataforma más amplia. Y teniendo en cuenta que venía firmado por las manos de Pam Veasey, conocida sobre todo por CSI: Cyber o The Ringer, me parece que tiene más mérito aún.

Antes o después algo tenía que acabar en televisión a partir de la obra de la autora canadiense Kate Beaton, y lo que ha acabado llegando es Pinecone & Pony (USA). Una serie infantil de capítulos cortos y encantadores que salen a partir de La princesa y el poni. Y digo a partir porque muy claramente no pretenden contarnos la misma historia sino una historia a partir de ello.

Es curioso como una serie llamada Tokyo Vice (USA), ambientada en Japón y llena de actores japoneses, es el ejemplo perfecto de lo que es ideológicamente una serie norteamericana. Porque pocas cosas pueden ser más USAcas que llevarte al punto de vista a un norteamericano que es injústamente tratado en la cerrada sociedad japonesa, en donde tiene que hacerse un nombre como cronista de la sección de sucesos -no es exactamente sucesos pero como si lo fuera, vaya, que estamos en la semana del pseudocriminal- y menos mal que Michael Mann ha dirigido el piloto porque aún le da un cierto pase. En fin, supongo que tiene un público y sé que no soy yo, pero no diré aquí la palabra que empieza por O.

La internalización de las series dramáticas permite que veamos cosas que normalmente solo hemos visto desde un lado anglosajón, en el caso de la taiwanesa Trinity of Shadows (O) (TW) en la que tres personajes distintos -un policía novato, uno veterano y un concejal- parecen dar vueltas a los bajos fondos, con un asesinato nuevo y un asesinato en el pasado. Con la clara intención de ser profunda, oscura y todas esas cosas. Así que al menos queda claro que si eso es lo que se busca eso es lo que se encuentra.


¡Libros que Llegan! Carter, «Oreo», danforth y más…

Comencemos la semana con otro de esos libros de amigos:

Supersaurio de Meryem El Mehdati, ed. Blackie Books

Meryem hace a la vez un repaso y un retrato de la vida irreal. Desde el trabajo al amor pasando por los fanfics y supermercados, con una mezcla de humor, melancolía y rabia, y tratando también la situación real de la vida en Canarias más allá de esas ideas para turistas. Lo que está claro es que lo da todo.

¡Que entre la pila!

Oreo de Fran Ross, ed. Pálido Fuego

Es de celebrar que Pálido Fuego haya publicado por fin a una autora. Es más de celebrar aún que sea para publicar esta Oreo, una historia sobre una muchacha birracial cuyo desaparecido padre parece dar una muestra de vida detonando una búsqueda de resonancias míticas. Una gran oportunidad para conocer a Fran Ross, una gran escritora de vida breve que llegó a escribir comedia para Richard Pryor y artículos para Playboy, cuya obra más conocida es precisamente esta mezcla de humor picaresco y reflexión sobre la propia identidad convertida en novela de culto.

Noches en el circo de Angela Carter, ed. Sexto Piso

Siempre es bueno encontrarse con una novedad de Angela Carter, incluso cuando es tan peculiar como esta, con una artista circense en su centro y un periodista ¿persiguiéndola? detrás. Porque el amor, la auténtica persona y los viajes son tres de los puntos fundamentales de una historia que logra sonarnos cercana y conocida pero, a la vez, inesperada.

La (des)Enseñanza de Cameron Post de emily m. danforth, ed. Umbriel

Bueno, bueno, bueno… se ha hecho de rogar. Pero aquí tenemos por fin a uno de los más recientes clásicos juveniles. Una historia que va más allá del fondo sáfico para mostrarnos la incomunicación y hasta cierto punto incredibilidad de una joven. Una joven cuyos padres fallecen después de que dé su primer beso a otra chica, que es enviada con su estricta y muy religiosa tía y que, finalmente, es conducida a un programa de ‘conversión’ para quitarle esas tendencias. Por supuesto el resultado está más cerca de una versión menos humorísitica y festiva de la también clásica película But I’m a Cheerleader, pero quizá por ello haga que muchas adolescentes se vean más representadas con ese uso de la voz de Dios para enmascarar el asco y odio de una sociedad.

Respondona de bell hooks, ed. Paidos

Una vez más: Siempre es bueno tener libros nuevos de bell hooks, en este caso sobre la conciencia feminista, la racializada, los lazos que se tejen con otras personas y los puntos de intersección de todas estas decisiones y vivencias, que obligan a tomar decisiones tanto como hacen ver de otra manera cosas que parecían ya establecidas. Como siempre, una obra interesante.

El árbol de la nuez moscada de Margery Sharp, ed. Hoja de Lata

Una obra más corta y quizá ligera que la anterior de la autora, con un centro en apariencia más cómico aunque no exento por ello de bastante mala leche, porque al final la boda que iba a ser un acontecimiento perfecto se convierte en una perfecta oportunidad para reunir a personajes de las clases altas inglesas y mostrar tanto sus excentricidades como sus miserias, incluso teniendo como protagonista a una mujer que decidió dejarlo todo para perseguir el sueño de ser actriz… sin éxito. Pero esas dudas sobre la maternidad, como el resto, serán observaciones que la autora pueda utilizar para desmontar a esas clases teóricamente altas.

Ciudadana de Segunda de Buchi Emecheta, ed. Alba

Podríamos llamarlo autoficción aunque sea una obra de los años setenta. Lo cierto es que esta recuperación del clásico de la escritora nigeriana sirve para hablarnos de su vida, de toda una vida trabajando, de su paso de Nigeria a Inglaterra, de las relaciones de trabajo y de familia e incluso románticas, pero será sobre todo la narración sobre esa segunda categoría en múltiples aspectos: por raza, por nacionalidad, por su condición de mujer. Muchas cosas que se suman para hacerle sentir tanto como demostrarle que es considerada de segunda.

Mi ligue de la ouija de David Irons, ed. Dimensiones Ocultas

La editorial Dimensiones Ocultas presenta otro de esos libros que están sacando parece que solo ellos, y es que estamos en un camino que podría parecer una novela juvenil o una canción de Alaska, pero que tiene mucho más que rascar detrás. Sobre todo porque ni es ni tiene intención de ser lo que parece, y eso incluye una capacidad para tirar hacia los excesos tanto como para tomar rumbos no esperados. No va a ser para todos los estómagos y, desde luego, puede ser una sorpresa. Por suerte para muchos espero que la sorpresa sea agradable.

Los asesinatos silenciosos de A.G.Macdonell, ed. Siruela

Loor y gloria a que esta colección continúe. Y si bien A.G. Macdonell no es tan conocido por sus libros policíacos como por Inglaterra, su Inglaterra al menos podemos reconocer que estamos ante un clasicazo de 1929, con un aparente asesino en serie y una pareja de policías perplejos tanto por la elección de víctimas como por la manera de cometer los asesinatos y, por supuesto, por la identidad del asesino.

Madres, padres y demás de Siri Hustvedt, ed. Seix Barral

Pues libro nuevo de Siri Hustvedt, ¿a quién no le va a interesar? En este caso tocan ensayos, y lo hacen desde una doble vertiente, a ratos memorística y otra familia, además, claro, de reflexiones variadas sobre temas que van saltándole a la autora. Quizá sea un volumen más de recopilatorio de lo que suele ser habitual en ella, pero eso no lo hace peor. Solo diferente.

Auambabuluba Balambambú de Nik Cohn, ed. La Felguera

Uno de los títulos principales en la creación de un ensayo musical, bien es cierto que con cierta tendencia a sacar el palo y repartir a los músicos, pero precisamente por esa pasión fan resulta también más fácil de creer en ello, por su visión más allá de lo académico y, aún a estas alturas, relevante.

El idealista de Việt Thanh Nguyễn, ed. Seix Barral

Continuación directa de El Simpatizante y, por supuesto, con la misma mala leche y visión a la vez interna y desapegada. Esta vez ya en los años ’80s en Francia, pero con muchas situaciones equivalentes.

El hormiguero de Robert Bloch, ed. La Biblioteca del Laberinto

Robert Bloch pensó en hacer horror sobre el futuro y la superpoblación, pero sobre todo fue capaz de saber que en el futuro lo que más miedo daría es algo llamado El Hormiguero.

La cocina japonesa ilustrada de Laure Kié y Haruna Kishi, ed. Col and Col

Otro libro precioso en esta editorial, como suele ser habitual con ellos. No diría yo que es un libro de recetas -aunque las hay- tanto como un libro de cocina pero, sobre todo, un libro ilustrado. Porque lo que tenemos aquí son imágenes de ingredientes, utensilios, localizaciones… un repaso por Japón y su cocina, desde los diferentes momentos del día a las estaciones pasando por casi cualquier aspecto de la misma que se pueda considerar relevante. Y muy, muy, muy bonito.

¡Aquí no hay conejos! de Tammi Sauer y Ross Burach, ed. Lata de Sal

Una historia sencilla aunque divertida puntuada por un dibujo estupendo y muy divertido. Qué más pedir.

Nos leemos.


Es curioso cómo en los últimos años parece haber un mayor interés por retratar la lucha libre  de manera directa o lateral, hemos visto GLOW, hemos visto Heels e incluso, hasta cierto punto, hemos visto Young Rock. No son las únicas, en el mundo de la lucha hemos tenido más obras, como Kingdom. Es curioso también los parecidos entre ellas. Y es que la nueva, Deep Heat (UK), aunque sea británica sigue también muchas de las ideas de personajes coloridos y de un cierto afecto en su fondo. No es una mala serie, tampoco una muy original, supongo que tendrá que ir lo uno por lo otro y depende de las ganas que tenga el espectador de asistir a otra historia dentro de este teatrillo-dentro-del-teatrillo.

Esto de las recuelas va haciéndose un hueco, pese a que no tenga mucho sentido. No hay más que sufrir este The Fairly OddParents: Fairly Odder (USA) que intentan hacer para Paramount + una mezcla de la locura de la serie original con las series de Nickelodeon de toda una vida. Y, claro, vence lo segundo porque el dinero es el que hay. Así que la posibilidad de hacer cualquier cosa pasa a convertirse en un pálido reflejo de lo que la serie original era. Supongo que la idea original de hacer dinero de unos personajes conocidos seguirá ahí, pero estoy seguro de que podrían haber hecho algo más interesante con ello. Aunque probablemente no en esta acción real.

Esto del auge del True Crime como base para las series -o las minis- sigue sin convencerme. Veo esta semana el estreno de The Girl From Plainville (USA) y no puedo más que preguntarme si no es esto una evolución de aquellas películas de sobremesa basadas en hechos reales, porque marca todas las casillas que se nos puedan ocurrir. Por mucho que aseguren estar hablando de una situación compleja que quieren representar en todos sus matices lo cierto es que vuelven al tipo clásico de la Mala Mujer -su maldad es tal que es capaz de intentar mimetizar a Lea Michelle en GLEE!, no os digo más- por mucho que intenten justificar que esta mala mujer lo es por motivos. En fin, que las cosas siguen cambiando para seguir igual.

No sé ni para qué me he visto el piloto completo de How We Roll (USA), me sorprende hasta que no haya tenido que mirar si era de hace treinta años o algo así. Porque esta serie barata sobre una persona que va a ser profesional de los bolos tiene a su favor únicamente el poner un acento en los problemas económicos del ‘americano medio’. Todo lo demás, especialmente todo lo que tiene que ver con el humor que usa, busca y muestra, es antiquísimo y sin demasiado que aportar. Y menos mal que no esperaba algo deportivo. En fin, americanos americaneando.

Va a sonar a cachondeo, pero Julia (USA) es ‘comfort  food‘, presenta a unos personajes encantadores aunque con defectos, prepara una historia tranquila, cotidiana, rebosante de amor, propone como enemigo no a una persona sino un concepto, el snobismo, y tira para delante.  Sí, habla de cocina, de televisión -auténtica historia de la televisión- y de muchas otras cosas que a mí me encantan. Así que es totalmente la serie para la que soy público. Estoy casi seguro de que he escrito sobre Julia Child por lo menos media docena de veces y siempre merece la pena más. Así que esta obra, tierna y encantadora, con un magnífico reparto. Y lo digo en serio, no pensaba yo que -aun solo tamaño- Sarah Lancashire fuera a dar el personaje, pero lo hace estupendamente. Bebe Neuwirth está magnífica. Pero es que el resto es estupendo también: David Hyde Pierce, Judith Light, Brittany Bradford e incluso la brevísima escena de Isabella Rossellini, un reparto fenomenal. En fin, que pocas cosas más agradables -para quien esto escribe- se me ocurren ahora mismo.

Parece que el hacer series infantil/juveniles al estilo de esas antiguas ha vuelto con fuerza, en The Lost Bus (USA) tenemos un exceso de ideas -demasiadas de las cuales empiezan después del piloto, todo sea dicho, casi podemos considerar que el piloto son los dos primeros capítulos como cuando se hacía aquello del especial en dos partes- que, sin embargo, no parecen caer muy lejos de esas series inglesas -incluso australianas- de los años setenta con chavales variados aprendiendo a vivir juntos y blablabla. Supongo que se podría hablar también de los ejemplos de obras de Mundos que pasan a estar gobernados por niños, porque hay algo definitivamente de cómic -de cómic francobelga, casi diría- en todo esto. No sé, me temo que no soy su público, pero tampoco tengo muy claro hacia quién se está dirigiendo.

Hablando de los australianos, hablando de las series de deportes, hablando del juvenil, aquí llega MaveriX (AU). Una serie de competición deportiva con un grupo de chavales luchando por ser los mejores ¿motoristas? dentro de una especie de escuela para jóvenes talentos sobre ruedas. O algo así. De esta sí que os puedo asegurar que no soy su público.

No sé quién pensó que Oscar Isaac podría soportar él solito el piloto de Moon Knight (USA) pero ya voy avisando de que no. De que o te gusta extraordinariamente ese señor -y para eso te compras un póster suyo- o lo que tienes es un piloto sin pies ni cabeza que hace que a su lado Perdidos diera un exceso de información. Sí, conozco perfectamente al personaje, sus -cambiantes, como siempre, la wikicontinuidad está para lo que está- trasfondos y toda la pesca. Me da lo mismo, que yo vea los huecos, sus rellenos y por dónde van a ir no hacen mejor el piloto. Porque lo que podría ser justificable para el inicio cuando llevamos ya toda su duración resulta no solo redundante y aburrido, sino incluso estúpido. No solo es algo que hemos visto mil veces, es que además la mayoría de esas mil veces nos ha dado lo mismo. Y ya de que el protagonista aparezca todo el rato en todos los planos por todas partes ni hablamos. Qué empacho de Óscar Isaac. No sé quién ha podio pensar que este era un buen piloto, pero desde luego han logrado que yo no me acerque más a esta serie. Que os aproveche al resto.

No es que vaya a decir que Newark, Newark (UK) es mala, pero desde luego está lejos de ser buena. Es, fundamentalmente, meh. Intenta reflejar una Inglaterra de clase baja, intenta que haya un cierto humor de personajes además de contra ellos -lo consigue regular- y, en fin, intenta seguir una línea de comedias inglesas que ahora mismo parecen a la vez vacías y poco acertadas. En fin, que no.

Bueno, pues aquí estamos con Slow Horses (USA) que es exactamente lo que podríamos esperar. Es decir, teniendo en cuenta el libro que adaptan y el reparto que han buscado. Quizá se podría haber adaptado en una película pero supongo que una serie no es tampoco mala opción. Aunque sospecho que les van a sobrar capítulos. Pero bueno. La gente lo hace de manera aceptable, el reparto es aceptable, y en general todo es aceptable. Parece que han tomado la ruta de lo aceptable en lugar de buscar una manera de elevar y mejorar el -ya de por sí bueno- material original. Y es una lástima. Qué le vamos a hacer.

Eso de usar animalitos para que haya series para los pequeños, sin demasiado éxito con los adultos, es lo único que puedo creer que tenga algo que ver con Super PupZ (USA).Lo que más he echado en falta es a Eric Roberts, porque por lo demás, parece una versión más barata y menos trabajada de los títulos que Robert Vince suele crear -incluido el ejemplo previo en Netflix de Pup Academy– casi menos como una nueva obra suya y más como si le estuvieran parodiando. O, incluso, su propio exploit.

Pues The Thaw (O) (PO) es rancho. Un genérico de thriller… bueno, tampoco mucho thriller… ni casi policáico… es… bueno, hay muertos y a veces parece que investigan cosas y casi todo el rato da la sensación de que alguien está gritando: Relleno, relleno, metedle más relleno. No es precisamente lo que esperaba ver, aunque tampoco sé qué esperaba, quizá un cruce de estilo anglonórdico con Tatort. Pero en fin… rancho.

Creo que lo que más me ha sorprendido de Uysallar (O) (TU) ha sido cuando he ido a comprobar un dato y he descubierto que se supone que es una comedia. La vida no deja de darme sorpresas, de verdad. Porque para mí esta historia turca sobre un señor arquitecto, con un trabajo, una vida y unos etcs muy bien montados que sufre la crisis de los 40 y decide empezar a llevar una doble vida por las noches ¡HACIÉNDOSE PUNKI! está muy lejos de hacerme alguna gracia. Pensaba que era algún tipo de drama en el que todos los personajes están fatal -el personaje de la mujer es particularmente espantoso, no sé quién ha podido decidir meter algo así en la serie- y que usaba rasgos grotescos o esperpénticos para puntuar esto. En fin, desde luego a mí no me me ocurre ninguna cualidad redentora, y es que no está ni tan siquiera especialmente mal. Simplemente es relleno.