Creo que lo que más me ha gustado de A besúgó (O)(HU) ha sido descubrir que la traducción literal es El Informante. ¿Quién iba a pensarlo de ese pescado? Por lo demás, una trama criminal -o pseudocriminal, según se vea- que parece que es el tema de la semana, en el que un joven es forzado por las fuerzas gubernamentales a infiltrarse entre los radicales. El resultado es menos La Conversación y más un flojo thriller -o pseudthriller, según se vea- en el que la innecesaria decisión de que los radicales y el estado totalitario sean opuestos pero igual de malos es de un extremocentrismo insufrible. Por otro lado, es una serie húngara y no quiero ni pensar cómo andarán las cosas por allí pero sospecho que deben de andar como por España, porque es el tipo de argumento de mierda que no me extrañaría en absoluto haberme encontrado. Total, que más de lo mismo.

Una cosa puedo decir de Deadline (USA) y es que si tuviera sexo podría pensar que es un Sexy-Thriller. Porque el nivel de esta historia de Channel 5 podría asumirlo sin problemas. Muchos giros pero sin complicaciones, casi como una mezcla de Murder Mystery y película de sobremesa, con muy poco original pero la rotunda confianza de que ni falta que les hace. Es una lástima lo claro que resulta que tendría que haber sido una película y no una serie, es decir, lo claro que queda que a esto le sobran minutos por todas partes y, por tanto, acaba siendo bastante aburrido. pero bueno, es Channel 5. Podría ser peor, podría ser mejor, pero es una de sus series.

Reconozco que no esperaba yo que Dirty Lines (O) (PB) fuera sobre la creación de los negocios de teléfonos eróticos en los Paises Bajos. Pero aquí estamos. Parece que la ola de uno y otro lado, es decir: la de los negocios sexuales por un lado y la de una cierta historicidad reciente por el otro. Pues bueno, pues vale, pues si a alguien le interesan estas cosas supongo que lo mismo le hacen gracia.

Por extraño que parezca las series de instituto pueden tener también un giro, o algo así parece prometer Geulin Madeoseu Keulleob (O) que opta por centrarse en las madres. Bueno, quizá no sea de instituto, es de colegio. Y lo que parecen intentar es unas Mujeres Desesperadas más tristes o algo así. No descarto que en algún momento haya un cadáver o alguna cosa, pero de momento son las historias de unas pocas madres y supongo que algo en común. Algo es algo, supongo.

Reconozco que esperaba otra cosa de Harry Wild (USA), quizá un Se ha escrito un crimen. Pero más que por esa, o por Muerte en el paraíso, tenemos esa idea actual de que los americanos no saben ya hacer Murder Mysteries. De hecho, podría haber sido tranquilamente una serie canadiense. Pero, desde luego, no inglesa. En fin, supongo que la seguiré viendo porque esto es lo que hay pero es una lástima.

Los dramas deportivos no son lo mío -hay semanas en las que me pregunto qué es lo mío o si hay algo- y supongo que los creadores de Long Slow Exhale (USA) han considerado que suele pasar y han metido una trama sobre abuso sexual y secretos para aquellos a los que el baloncesto femenino -o cualquier competición deportiva- le pilla de lejos. Por supuesto un cadáver (¿el primer cadáver?) no tarda en aparecer. Así que si te interesan los secretos y mentiras con muertos de por medio tienes eso, si te interesa el drama deportivo lo tienes desde el principio, claro, e incluso si lo que te interesa es el drama humano sobre la entrenadora y su vida privada y pública, sus relaciones con las jugadoras tanto como con su familia, y es que al final tiene muchas bolas en el aire. Y con eso y todo, pese a un cierto aire telenovelesco que no me parece algo necesariamente malo, sale con bien. Quizá no para una temporada de premios, pero sí para darle una oportunidad cuando aparezca por alguna plataforma más amplia. Y teniendo en cuenta que venía firmado por las manos de Pam Veasey, conocida sobre todo por CSI: Cyber o The Ringer, me parece que tiene más mérito aún.

Antes o después algo tenía que acabar en televisión a partir de la obra de la autora canadiense Kate Beaton, y lo que ha acabado llegando es Pinecone & Pony (USA). Una serie infantil de capítulos cortos y encantadores que salen a partir de La princesa y el poni. Y digo a partir porque muy claramente no pretenden contarnos la misma historia sino una historia a partir de ello.

Es curioso como una serie llamada Tokyo Vice (USA), ambientada en Japón y llena de actores japoneses, es el ejemplo perfecto de lo que es ideológicamente una serie norteamericana. Porque pocas cosas pueden ser más USAcas que llevarte al punto de vista a un norteamericano que es injústamente tratado en la cerrada sociedad japonesa, en donde tiene que hacerse un nombre como cronista de la sección de sucesos -no es exactamente sucesos pero como si lo fuera, vaya, que estamos en la semana del pseudocriminal- y menos mal que Michael Mann ha dirigido el piloto porque aún le da un cierto pase. En fin, supongo que tiene un público y sé que no soy yo, pero no diré aquí la palabra que empieza por O.

La internalización de las series dramáticas permite que veamos cosas que normalmente solo hemos visto desde un lado anglosajón, en el caso de la taiwanesa Trinity of Shadows (O) (TW) en la que tres personajes distintos -un policía novato, uno veterano y un concejal- parecen dar vueltas a los bajos fondos, con un asesinato nuevo y un asesinato en el pasado. Con la clara intención de ser profunda, oscura y todas esas cosas. Así que al menos queda claro que si eso es lo que se busca eso es lo que se encuentra.