¡Pilotos Deathmatch! «Le Fate Ignoranti» y más

Poco y no demasiado bueno es lo que se me ocurre decir de 61st Street (USA), tan empeñada como está en ser un Drama de interés humano que trata grandes temas que a ratos parece hasta una caricatura de ese tipo de historias. Tanto por la exagerada manera de contar la historia como por lo previsible que es todo. Resulta realmente increíble que esté detrás de esto todo un Peter Moffat, al que se le presupone saber hacer estas cosas pero que aquí coge lo peor de Your Honor y lo multiplica. Que la denuncia sea justa no convierte automáticamente en una buena serie a quien la hace.

Seguimos con las historias que parecen parodias, porque Anatomy of a Scandal (USA) tiene toda la pinta de que alguien quiso hacer de aquella serie anterior una antología al estilo de las de Murphy y el resultado les ha quedado como un Estrenos TV sin demasiada gracia, exagerado como una película de después de comer, pero en menos competente. A veces sospecho que la necesidad de tener mucho material para estrenar todo el rato en lugar de ‘cuando esté en condiciones‘ hace que salgan productos a medio cocinar, porque no puedo creer que pensaran, especialmente alguien tan curtido como David E. Kelley, que realmente esto era lo que querían ofrecer.

Pues por lo visto Cecilia (O) (MX) se estrenó en Paramount + en diciembre pero a la versión USA de la plataforma no ha llegado hasta ahora. A saber. El asunto es que entra en el grupo Señora se hace cargo de todo sin ser realmente reconocida hasta que le da un jamacuco y decide cambiar su vida. Y, como tal, estamos ante una obra de personaje, intentando llevar las cosas entre la ligereza que permita que no sea más drama y el peso que evite caer en la farsa. Sale regular, claro, porque estas cosas, más cuando son A mayor gloria, acaban pareciendo parecidas. Algo que ver antes que algo que recordar.

Creo que la única forma razonable de definir la nueva serie de Channel 5Compulsion (UK), es reconocerlo como lo que es, un royal rumble de ideas para un telefilme de después de comer: Nuestra protagonista es una paramédico de la que sabemos que después de un accidente tremendérrimo desarrolló un TEPT. Vale. Eso la llevó a intentar superarlo mediante… la adicción al juego. Ok. De ahí que se aparte de su familia y amigos más cercanos. Claro. Y cuando está volviendo al trabajo se venga abajo… aunque por suerte una extraña está ahí para echarle una mano, y de paso convertirse en su confidente y mejor amiga de una manera que en absoluto nos hará pensar que hay algo oscuro detrás y que probablemente tenga que ver con el accidente de tren del principio. Qué va. En serio, es como hacer un pastel a base de capas de tropos manidos del género. Porque, además, tenemos a una persona que es la que le ha dejado el dinero y que es una elección tan magnífica como hilarante. Y la idea de que la forma de lograr dinero está en su propio trabajo… De verdad que creo que hubiera ganado mucho si lo hubieran llevado directamente a la parodia. En fin, que no se diga que los británicos dejan tranquilo el… ¿thriller? ¿drama? ¿película para la siesta?

Agradable y sencilla, con un uso del ordenador que demuestra que tampoco andaban con muchas ganas de tonterías, The Creature Cases (USA) aprovecha el auge del interés por los detectives y lo mezcla con siempre efectivas historias sobre animales de manera que puede hacer divulgación y sacar bichos a la vez que monta una muy sencilla historia a su alrededor. No creo que un espectador adulto encuentre mucho interés si no está muy metido en la cosa de los bichos, pero supongo que para un espectador menos joven puede valer. Yo qué sé.

No sé en qué momento les pareció buena idea, pero aquí estamos, con un spin-off del spin-off llamado Dead in the Water (USA), perdón: Fear the Walking Dead: Dead in the Water. Y si el título se te hace largo espérate a ver el piloto. Zombies en un submarino y no logra ser ni medio interesante. Lo cierto es que al menos logra ser meta, porque este resistirse a acabar de algo que huele a muerto no sé si es encomiable pero, desde luego, es persistente. Pero bueno, supongo que la gente con problemas de insomnio tiene derecho a intentar curárselo como quiera.

Encantadora esta Le Fate Ignoranti (O) (IT) que adapta mediante el famoso método de la expansión la película de mismo título para Disney + -bueno, Star en realidad-. A partir de un piloto que juega de manera diferente y que, al menos para mí, da la sensación de cambiar el foco protagonista de uno a otro lado entre esa extraña pareja que se forma en ambas obras. No sé yo si esto dará como para ocho capítulos, la verdad, pero está claro que esta oda a la amistad, la comprensión y las maneras de ser y vivir alternativas-pero-tampoco-tanto busca más el entendimiento que el choque. Os podría poner el trailer, como siempre, pero creo que con el vídeo del tema principal se entiende perfectamente por dónde van los tiros.

Durante la primera mitad de los ’00s hubo una comedia juvenil en Nickelodeon llamada The Brothers Garcías en la que se seguía el viejo truco de contar el pasado desde el presente. Lo que nos lleva a The Garcias (USA). El creador de la primera serie, Jeff Valdez, consiguió los derechos de esa serie -la primera con un reparto y equipo técnico completamente latino, parte de los esfuerzos de SíTV– para hacer una recuperación que ha llegado a HBO Max. Para ello reunió al reparto original, trajo el asunto a la actualidad y, para que siga siendo una comedia juvenil flojita, puso una nueva generación de Garcías. Vamos, que es más interesante por lo que pasa detrás de las cámaras que por lo que hay delante. Pero bueno, supongo que a veces lo uno es lo más importante que lo otro.

Catherine Tate es una gran cómica, y una buena actriz, aunque Hard Cell (UK) no sea el tipo de sitio en el que pudieras descubrirlo. La decisión de hacer varios personales ella entronca con los programas de sketches en las que Nan o Lauren Cooper nacieron. El problema es que esto es una serie, así que el rango de personajes a interacciones está mucho más limitado. Así que tenemos una serie medianamente agradable en la que alguien decide interpretar demasiados personajes al más puro estilo Chris Lilley. Podría ser peor. Supongo.

Supongo que la intención de Hullraisers (UK) es algo así como retratar la vida en aquella ciudad, hacer un retrato íntimo y encantador, mostrar la vida de las mujeres entre una cierta horquilla de edad o algo así. Les agradezco el intento y el buscar algo que sea un poco diferente -aunque hay bastante que, claro, es casi parte de un tronco mayor- pero lo cierto es que no soy su público, tanto costumbrismo bienhumorado me da lo mismo. Así que aún reconociéndoles que lo llevan más o menos bien, y logran que la lógica de las situaciones sea consistente con el caos creado, e incluso hacer que la escena del funeral sea entrañable y divertida, por mucho corazón que se le ponga poco me va a convencer. Qué le vamos a hacer, no es culpa suya.

Pues en Ice Age: Scrat Tales (USA) no parece que Disney haya tenido mucha intención de romperse la cabeza. Es poco menos que lo que cualquiera podría imaginarse si en lo que está pensando es en esos cortos de la ¿ardillasaurio? persiguiendo la bellota, solo que ahora hay un ¿bebé? también con el que hacer chistes sobre paternidad y con el que competir por la bellota. Pues bueno, pues vale, pues me alegro.

El problema de basara una serie en el carisma de su protagonista, como ha pasado con Killing It (USA), es que tienes que notar realmente ese carisma. A quien esto escribe Craig Robinson le da lo mismo, la trama de la serie le parece vaga y la idea misma de matar serpientes una completa tontería. Quiero creer que mejorará a partir del segundo pero el primero me ha quitado cualquier intención de seguir con ella. Así que quizá sí que es adecuado el título.

Es curioso este Mai (O) (IN) que nos trae a una madre que encuentra cosas raras en la muerte de su hija. No en la muerte en sí, que es para verla. Para creerla. Sino en todo lo de antes y en algunas cosas detrás. Así que la madre se pone a investigar. Y eso tiene una parte importante de Película de Después de Comer pero también de Amar en tiempos revueltos o lo que sea que ponen ahora… después de comer. Lo cierto es que pese a esto, pese a ese sabor telenovelesco muy clásico detrás, logra que sea algo razonablemente sólido, con muchos personajes pero bastante definidos, con claros cabos para tirar y que, por suerte, se recrea menos en los detalles que en ir tirando de la trama. Me sorprendería que tuvieran relleno como para que tanto capítulo como tiene vaya a poder mantener el nivel del piloto, pero con la semana que llevamos -y con tanto estreno como hemos tenido esta semana- lo cierto es que lo agradezco bastante.

Estoy tan lejos de ser el espectador de Naui Haebangilji (O) (CS) que no sé ni si debería contar mucho de ella, porque no es que no me haya gustado tanto como que me ha dado igual todo. En teoría es un drama sobre tres hermanos a los que la llegada de un vecino alcohólico les hace replantearse una vida centrada en el trabajo, sin ilusiones, sin amor. Sinceramente a mí eso me parece quejarse por quejarse, una cosa muy de burgueses que no se sienten realizados porque tienen ya una estabilidad pero no les parece suficiente y en lugar de buscarse un entretenimiento o cultivar alguna afición o dedicarse al consumo artístico en cualquier forma se dedican a montar drama, con lo aburrido que es eso. Que un alcohólico les haga replantearse su vida… Bueno, en fin, que mejor no hablo más de ella. Me queda lejísimos todo lo que cuenta, y si no me interesa tampoco voy a dedicarle más tiempo.

Es curioso la de dinero que se han gastado y lo mucho que Outer Range (USA) parece querer ser cualquier otra cosa. Es decir. Cada plano que vas viendo o historia que van revelando hace menos por pensar «Ah, mira» que «Ah, como en X». No es algo necesariamente malo porque aunque la premisa central parece sacado de Legacies hay también cosas que están muy obviamente sacados de Lost y sus émulos tanto como de Twin Peaks y los suyos. De ahí que sea inevitable acordarse de, digamos, LA Brea. Desde la dirección de Alonso Ruizpalacios y todo lo relacionado con las cámaras y alrededores hacen un gran trabajo para que aquello resulte… no sé ni cómo describirlo, por un lado tiran de un paisajismo que intentan que sea vibrante y por el otro usan trucos y recursos para mover la imagen como para realzar el teórico misterio. Porque quizá su mayor problema, fuera de la falta de personalidad, sean esas ganas de ser misteriosa sin saber construir más que situaciones que no se explican, tirando a ridículas, como si el suspense funcionara por acumulación. Sobre todo porque, a base de acumular cosas logra no ser ninguna, ni Wild Palms ni La rosa amarilla. Solo un vacío, que hace «Uuuh!» porque quiere ser misterioso.

Tras terminar de ver el piloto de Roar (USA) (Que resulta que es una serie antológica) estaba seguro de un par de cosas, la primera y más clara es que se basaba en la obra de una autora blanca que quería mostrar la diversidad. Y lo era. De hecho, lo era más de lo que esperaba. Es la autora de Postdata: Te quiero la que está detrás del libro de Mujeres extraordinarias o algo igual de idiótico. A partir de ese libro dos mujeres blancas más: Liz Flahive y Carly Mensch, las cocreadoras de GLOW!, Lo segundo es que habían colocado la historia de una mujer negra primero para hacer de cebo. Me fui a mirar y, efectivamente, solo hay dos mujeres de color más. Entre las escritoras solo hay tres además de las creadoras, aunque al menos pueden dar perspectivas distintas. Pero este (terrible) primer episodio en el que se habla de una VR para ponerse en la piel de una mujer de color… No es solo una de las ideas más estúpidas que he visto en tiempos, equivalente a poner un cartel de RACISMO MALO sin aceptar la culpa, entender lo que pasa o buscar una manera de contar historias propias. Es que es un ejemplo de vender las historias de otros para conseguir una ganancia. ¡¡¡Las implicadas en esto no son la protagonista, son el tipo de la productora que decide crear el VR!!! ¡Venden diversidad sin ofrecer realmente diversidad! Es tan llanamente estúpido todo lo que tiene a su alrededor que ha logrado al menos un propósito: No tengo intención de dedicarle ni un minuto más a esta serie.

Me alegra ver que Sentença (O) (BR) tiene sus secretos y misterios bastante mejor organizados de lo habitual en estas series. Aunque se le vaya de las manos la parte del drama. Pero las acciones de los personajes parecen razonables, los distintos asuntos van del suspense por lo siguiente que pasará al misterio por cosas que ya han pasado, y hasta qué punto son los problemas del sistema los que causan las decisiones que llevan a los problemas de ese mismo sistema. En resumen, un sólido drama criminal/judicial con una parte muy importante de personajes, con la vida familiar tan ligada a la criminal y al mismo concepto (o discusión) de lo que es la justicia. Clásico y bien hecho, que a veces es lo que hace falta. Podría ir un poco más allá pero con esto nos debería de valer. Incluso aunque no sea una serie anglosajona.

Parece que a veces hace falta alguien de fuera para superar a lo que tenemos acostumbrado, de ahí que Smother-in-Law (O) logre ser peor incluso que Madea y Mrs. Brown. Señores disfrazados de mujer y chistes de suegras que en los setentas hubieran sido considerados rancios. Qué espanto.

Hay muy poco que entienda en Swimming With Sharks (USA), empezando por la decisión de adaptar la película noventera de George Huang. Puestos a adaptar alguna podrían haber tirado por How to Make a Monster y no por… en fin, la enésima recreación de los abusos y la masculinidad tóxima en Hollywood con un final que aún me hace poner los ojos en blanco. Lo que pasaba por una comedia en aquellos años, vaya. Y lo de ahora… lo de ahora podría ser una serie de Lifetime con intención de hacer una telenovela al estilo Revenge sin, lamentablemente, el talento a ambos lados de la pantalla de aquella. Si la película original superaba por poco la hora y media y aún y con eso se notaba que le sobraba metraje imaginad el equivalente en serie de televisión intentando jugar todas las cartas a la vez. Pero bueno, supongo que para tenerla de fondo durante la siesta valdrá.

¿Qué cualidad es esa de que estés viendo una serie y sepas exactamente de qué medio se ha adaptado? Porque Tomorrow (O) (SC) está tan claramente adaptada de un webcómic, incluso podemos decir más: de un webtoon, que a ratos piensas en pararla y pasar a leerla. Pero bueno, al margen de esto es una serie agradable, sin mucho lío y con claramente bastante más que quiere hacer que recursos tiene para ello. Habrá que ver si logra sacarlo adelante pero al menos no es totalmente insufrible todo el rato.

Supongo que la forma correcta de entender este Urideurui Beulluseu (O) (SC) que trae Netflix -que ya ha perdido también cualquier vergüenza en presentar distribuciones internacionales de series surcoreanas como originales propios- es como una serie costumbrista que pretende mostrar menos una historia que la gente que puedes ver o encontrar en la isla de Jinju. Con lo que aquello tiene de, no sé… ¿Encantador? Reconozco que el costumbrismo es otra de esas cosas que se me escapa. Aunque entiendo que habrá espectadores interesados en, digamos, captar una época y un contexto, o en la simple antropología mediante televisión. A saber. Pero bueno, una serie agradable y poco más por mi parte.

Hay cosas a favor y en contra de este Why Didn’t They Ask Evans? (UK). Los tres problemas principales son la decisión de convertir la novela en tres capítulos de una hora cada uno haciendo que todo deba de estirarse de manera inevitable, lo que a su vez explica el segundo problema de que todo vaya demasiado lento todo el rato, finalmente hay un asunto que puedo entender que era buena idea sobre el papel aunque luego no funcione. Y es que esta versión tiene un reparto bastante notable e inteligente, pero que juega en su contra. Por supuesto también tiene cosas a su favor: Es una obra de Agatha Christie, así que todo lo que tienes que hacer con la trama es procurar no tocarla mucho para no joderla, está producida con todo el cariño de los ingleses así que está bien hecha, de una manera que tiene dinero pero no parecen disfraces, y -de nuevo- un buen reparto. Se nota que Hugh Laurie está detrás -aunque no aparezca hasta finales del segundo capítulo- porque tira de amigos para cameos, pero también por el buen ojo que le permite tener a Lucy Boynton como protagonista, lamentablemente la decisión de que el otro protagonista sea tan tonto como una piedra les lleva a elegir a Will Poulter y a descargar sobre él buena parte de la responsabilidad. El problema es, claro, que de pura cara de tonto resulta imposible pensar en casi nada más. No solo eso, además carece de cualquier mínimo de química con Boynton. Y no es por Boynton que la derrocha con otros compañeros como Daniel Ings o los pocos pero notables momentos en los que Joshua James pasa por allí. Así que son tres horas que podrían haber sido dos -o menos- con una pareja protagonista que no funciona y un héroe que es inadecuado para su papel. Y ese es el resumen. No es la mejor de las adaptaciones recientes de Christie, tampoco la peor, es una más.


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