¡Pilotos Deathmatch!

Lo que más me ha sorprendido de Les 7 Vies De Léa (O) (FR) es que la novela original tenía los géneros cambiados. Pero supongo que hablar de los cambios hechos por una adaptación no es lo primero que debería hacer. Lo dejaré para lo segundo. Como serie es moderadamente competente, siempre en un Estilo Netflix/Élite del que parece difícil escapar en este servicio de streaming. Una historia que, en general, se vale de una premisa con sucificiente fuerza como para ir viendo cómo avanza pese a los claros problemas que tiene… y aquí es donde lo primero se junta con lo segundo porque gran parte de ellos vienen de la decisión de cambiar lo que estábamos acostumbrados. Es cierto que pasar de un protagonista masculino y víctima femenina a viceversa parece una buena idea a priori. El problema es cuando además se meten muchas más tramas con la intención aparente de que sean ‘más… no sabrái decir más qué. Porque lo que se mete se mete tan de refilón que casi podría ser un cartel de «Comentario social». La decisión, además, de cambiar… todo… sobre la víctima y su peso en el pueblo en la actualidad -no digamos ya la decisión de no mostrarnos primero el pueblo actual y luego el del pasado (aunque hayan decidido cambiar la década)- hace que la buena idea de la premisa, que en el libro podía sonar un tanto artificiosa, aquí resulte completamente artificial, difícil de entender y no digamos ya de seguir. Más aún cuando comete el mismo error que Alguien está mintiendo de revelar demasiadas sorpresas en el piloto. Decisiones fueron tomadas, decisiones que me llegan a sugeriros que os leáis el libro y ya si eso os veais la serie.

Pues este The Baby (UK) es una serie inglesa -de Sky en coproducción con HBO– que se supone que es una comedia de terror. Y visto el piloto… Más vale que se pongan mucho las pilas porque casi ni hay terror, ni comedia, ni nada a lo que prestar mucha atención.

Como poco es curiosa esta Bang Bang Baby (O) (IT), aunque no sabría decir si por méritos propios o por las decisiones que se toman. Porque esta historia de una joven metida en líos con los bajos fondos italianos -bueno, de su ciudad- en los años ochenta tira de muchos recursos de cámara, composición, fotografía, color y etc. Supongo que en parte para hacerlo más memorable, o más atractiva, en parte porque son los recursos que han visto usar a la gente a la que están… ahm… haciendo homenaje. Así que el resultado es menos interesante que curiosa, pero a estas alturas me parece incluso notable que se sigan haciendo estos extraños batiburrillos de ideas y todos. Incluso cuando tienen un resultado irregular.

Los australianos siguen a sus cosas y parece que esta hola de series de emprendedores también les ha afectado, aunque no hayan sido capaces -o no hayan querido, o todo lo anterior- de usar empresas de verdad (he mirado a ver si lo eran y parece que no aunque usan de modelos a Billabong y Quiksilver) para hacer esta Barons (AU) aunque lo entiendo si una de las primeras cosas que cuentas de ellas es lo importante que eran las drogas para ellos, hasta el punto de hacer contrabando. Pero bueno: drogas, cervezas y pibas. Algo así parecen los intereses principales de los dos protagonistas que, además, tienen nombres que parecen sacados de una película de Cheech y Chong. Snapper y Trotter son dos amigos que van a discutir cuando uno de ellos diga que su idea de negocio tal como está le va bien mientras el otro quiera controlar el mundo y comprarse redes sociales o algo, no sé. Lo cierto es que entiendo que necesita un punto extra de interés que a quien esto escribe ni le está ni le aparece. No me puede dar más igual las discusiones y luchas de dos señores que querían hacerse ricos vendiendo cosas a surferos -ropa, principalmente- y, desde luego, no me interesa nada ni los tropos ni los ambientes de aquella época setentera. Bues bueno.

Bueno, pues en la actual decisión de tirar pa’lante con el western como género hemos llegado a la ¿biografía? de Billy the Kid (USA) que nos trae Epix pero que, la verdad, podría haber traído casi cualquier cadena porque es un poco Pinta y Colorea, no hay ninguna innovación real -aunque supongo que habrán tomado decisiones sobre los límites entre historia conocida y leyenda, pero eso pasa siempre con las pretensiones historicistas- y desde luego está muy lejos de cualquier épica que se suponga le quieren dar. Pues bueno. Supongo que a los que les vaya el rancho les gustará. El rancho de western, me refiero. Quiero dec… da igual.

Reconozco que lo que más me ha sorprendido de Fairwood (USA) es saber que Crackle sigue pagando por material original. Luego ha sido la historia en sí, bueno, la metahistoria en sí. Porque lo que tenemos es poco menos que la trama de una película de los ochenta. De hecho, podría juntarse con la primera película de Elvira o con el UHF de Weird Al Yankovic y probablemente nadie notaría nada demasiado raro. Aunque no sea tan competente como ninguna de esas dos y tenga que depender de la tolerancia a la idea de raritos pero amigables rednecks religiosos que no sé yo si es el mejor momento para confiar en ello. En fin, que si algo os puedo decir de Faiwood es que es, de hecho, una serie que existe.

 Hay muchas cosas en este Gaslit (USA) que no logro entender, aunque quizá la principal sea… ¿qué hace Sean Penn en el traje de Leguizamo en Spawn? En fin. Parece que a estas alturas todo el mundo quiere historias reales e históricas con grandes nombres detrás. No sé si es culpa de Murphy, de The Crown o de ambas, lo que está claro es que saben lo que quieren pero no cómo conseguirlo porque esta serie, por mucho que Julia Roberts se empeñe en tirar del carro, parece más una redacción de un joven intentando convencer a sus compañeros de instituto de que su familia era muy importante que una historia de alguien realmente importante, por mucho namedropping que hagan. Hay momentos que de puro bochorno podrían ser una trama de Cuéntame. Pero, en fin, supongo que esta es ahora la imagen de la televisión estadounidense. Y, al menos, no es tan abisal como la de las primeras damas de la otra semana.

No hay nada original en este Here We Go (UK), no lo había a finales del 2020 cuando decidieron hacer poco menos que un saqueo pandémico de A very Moody Christmas, no lo hay ahora cuando hacen lo de ‘ponen la cámara para una foto de familia pero se cae‘. En fin. Relleno inglés. Comedia, dicen.

Menos mal que también hay novedades que traen sorpresas agradables, como esta I Love That for You (USA) que para mi sorpresa saca Showtime. Para mi sorpresa porque esto podría haber sido una serie para la NBC sin demasiado pensarlo. Porque está muy basada en Vanessa Bayern y porque su carrera y mucho de lo que vemos sale de lo que ya hemos visto, sobre todo en el SNL. Normal, por tanto, que se haya apoyado en Molly Shannon como referente y con un magnífico reparto bastante amplio. El piloto es duro en algunos momentos, se nota que nos están presentando a todos y se nota también que a Bayern le gusta la awkward comedy, pero tiene unas posibilidades por delante de funcionar muy bien si logra engrasarse pronto y encontrar el lugar y modo de los distintos personajes, porque hay una idea de fondo a la vez diferente y muy clásico. ¡Habrá que ver si logra ir rodando!

Al margen de cualquier opinión -negativa, fundamentalmente- que tuviera sobre las dos obras que han venido antes de The Man Who Fell to Earth (USA) (es decir, el libro original y, sobre todo, la película) reconozco que la idea de empezar a la mitad con un «Os preguntaréis cómo he llegado hasta aquí» dejando claro que ‘aquí’ es algún tipo de mierda de éxito al estilo Steve Jobs -¿la gente aún recuerda quién era Jobs?- y continúa con un extraterrestre diciendo que tuvo que decidir venir a la Tierra porque quería sobrevivir, para a continuación elegir tener rasgos racializados… Bueno, no parece la mejor de las formas de sobrevivir en USA, la verdad. Bien es cierto que para ser un estreno de Showtime tiene el mérito de lograr no enseñar penes. Lo que sí parece hacer es abrazar esa teoría de los lizardianos detrás de los ricos y poderosos de la tierra, un viejo truco para hablar de los judíos, así que quizá no hayan acabado de entender los tiempos modernos. En fin. Si alguien quiere seguir viéndola ya me contará si ha logrado algo interesante, que lo dudo.

¿Es Peacock (UK) una comedia sobre la crisis de los treinta en señores insoportables? Pues aparentemtente. No hay mucho (bueno) que decir de ella, pero al menos el piloto no es solo las quejas de un tipo que es que mimimimi, sino que al menos hay un viaje con setas alucinógenas. O algo. ¿Es divertido? En absoluto, pero al menos es un mínimo de originalidad para contar lo mismo de siempre. En fin.

Supongo que cuando no tienes nada real que contar lo que haces es llenarlo de detalles o, en el caso de The Offer (USA), de subtramas, personajes, guiños y referencias. Supongo, de nuevo, que no había dinero para comprar los derechos de El Padrino y hacerla otra vez en serie, y no había valor para inventar. Supongo, en fin, que alguien le debía un favor a alguien para convertir en serie lo que difícilmente daba más que para artículo. Así que aquí estamos con un batiburrillo de personas, cosas, y conceptos pensado para sacar tajada de los fanses de una obra previa. Y para muy fanes en concreto, que aguantar este engendro tiene su trago.

No sé por dónde esmpezar con Samurai Rabbit: The Usagi Chronicles (USA)… o quizá si. Tenía claro que habían decidido que querían una serie 6-12 (puede que 6-10 incluso) y tenía pinta que querían una serie como la de Las Tortugas Ninja a las que no dejaban de mentar en los materiales promocionales… Lo que no esperaba es que fuera The Next Mutation. Como si la idea pudiera tirar adelante con sketches mal pegados y poco guionizados gracias al diseño de los personajes -también sin mucho sentido en muchas cosas pero con colores repartoidos para… no sé- y lo peor es que la poca idea que parece haber detrás de esto, la falta de inspiración, lleva a que haya poco menos que robos de todas partes. Incluyendo que el Shogun venga directamente de Madagascar. Es cierto que era una lástima no haber intentado adaptar bien los cómics originales, que es una lástima que no adapten los cómics futuristas derivados de los originales, pero es que incluso esto mismo se podría haber hecho de otra manera. Las mismas TMNT lo demostraron en 2012 e incluso en 2018, además, claro de 1987.  Aquí se toman tantas decisiones erróneas que a lo que realmente recuerda es al punto más bajo de otra franquicia: Scooby-Doo y los 13 fantasmas.

Es curioso, la de tiempo que ha tardado en salir esta adaptación de Shining Girls (USA) y que al final sea para esto. Una historia rutinaria, con aspecto de cansada, plomiza en sus colores y su sentimiento, muy poco atractiva… tan diferente del libro que adapta. Es una auténtica lástima que las decisiones, incluyendo el convertirla en un vehículo a mayor gloria de su protagonista, y a una historia estirada en lugar de intentar mantener el movimiento constante original. En fin, yo qué sé, comprar derechos y adaptarlos al gusto trae todos estos problemas que hemos visto esta semana. Leed a Lauren Beukes, es mucho mejor consejo.

Ya he perdido la cuenta de las adaptaciones de esta serie francesa he visto, pero esta versión inglesa llamada Ten Percent (USA) y que es toda una juerga de emisiones porque en USA la van a emitir AMC+, Sundance Now y BBC America (y para el resto del mundo Prime), tiene el problema de que su piloto es básicamente lo mismo otra vez. Vale, quizá la gente no recuerde la versión que Netflix La India hizo, o no llegó a ver la francesa cuando la cogieron en esa especie de redifusión suya. Pero teniendo en cuenta que los ingleses ya han tenido varias series de agentes – Por ejemplo Free Agents – y un resultado similar a esas películas que se van copiando de país entre sudamérica y europa, sea lo de los móviles, las llaves o lo que toque ahora. Es una lástima que los ingleses no le hayan dado una vuelta porque les creo más que capaces de hacer algo inspirado en lugar de tan… basado. Pero bueno, aquí estamos. Por lo menos han puesto en los créditos algo que parece una versión recortada de Malambo Nº 1.

No sé para qué necesita Garfield el dinero pero espero que lo reúna lo antes posible, porque Under the Banner of Heaven (USA) es poco más que un Estrenos TV, una miniserie de fondo histórico/religioso sobre el Mormonismo mal (peor) entendido y el true crime y la madre que nos trajo a todos. Supongo que para planchar -la oreja, la ropa…- una tarde de domingo de invierno podría servir. Ahora mismo… Ahora mismo po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro… Qué más dará.

Siempre que David Simon estrena algo espero que me guste. A veces es que sí, otras es que no. Aunque We Own This City (USA) se queda un poco en la mitad me temo que es en la mitad que no. Porque parece que lo que le interesa contar y cómo le interesa contarlo va por dos lados distintos, por un lado está la historia de los policías corruptos que es… bueno, es. Por el otro, la de los empleados públicos que buscan pararlos. Ahí tenemos algo más interesante pero, por otro lado, que es casi una reescritura de obras previas de Simon. Reconozco que sospechaba que esto iba a ser un David Simon’s The Shield. Sospecho que si hubiera decidido centrarse en la corrupción policial solo hubiera sido una serie muy distinta, aunque no sé si mejor o peor. Pero al final lo que tenemos es una serie en tierra de nadie. Una obra de relleno.


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