Bueno, pues una vez más no soy el público de una serie. En este caso de Becoming Elizabeth (USA) que intenta jugar con el lado cinematográfico, mucho movimiento, mucho cosas a oscuras, y luego es otra de esas series históricas sobre los reyes ingleses. Ha llegado el momento en que no tengo claro dónde empieza una y termina la siguiente… o al revés. No sé. En fin, yo paso.

No sabía yo que en Italia hicieran también series de Antena 3, pero aquí estamos, con Blocco 181 (O) (IT) y con un ¿rapero? que por lo visto es el responsable de esto. Os puedo contar la historia y vosotros os hacéis a la idea: En un Milán multicultural hay una banda latina a la que pertenece una chica que se plantea su fidelidad a ellos pero también duda sobre el amor en un ¿peligroso? triángulo amoroso cuando dos amigos de distintas clases sociales pero muy unidos se fijan en ella. Creo que lo que más me ha sorprendido de este piloto es que no sale Mario Casas. Supongo que le dejarán para más adelante.

Es imposible ver Dark Winds (USA) y no pensar en una casita de muñecas. Se nota que se han gastado el dinero y se nota que hay lo que vamos a llamar buenas intenciones, pero  la mayoría de lo que se cuenta suena tan falso que es imposible no ver esto como un decorado. Más aún cuando tenemos ejemplos cercanos como Reservation Dogs que comparten tantas cosas -incluyendo a Zahn McClarnon interpretando a un policía de la reserva, se ve que no hay actores-  que transmitían autenticidad. Así que, acabado el capítulo, me he ido a ver cuánto de esto eran prejuicios míos. De entrada están basados en los libros de Tony Hillerman, que no era nativo aunque se supone que creció con ellos o algo, así que mucho de lo que me sonaba era porque parte de estas historias fueron publicadas en España por Grijalbo, Júcar e, incluso, ya a principios del S XXI, por Olañeta. Así que no es tanto ‘de época’ por mucho que cubra momentos de 1971, es decir, de hace más de cincuenta años, como porque refleja parte de las novelas -porque han hecho un burullo de las mismas y, según avance esto, os diré si la diferencia entre el Chee de los libros y de la serie es tanto como me ha parecido a mí. Luego me fui a los productores. Entre los productores están bien a la vista los nombres de George R. R. Martin y Robert Redford, que un poco da a la idea de por dónde van los tiros. Aunque por suerte han tenido la mínima decencia de colocar también a Chris Eyre, que ya produjo con Redford un par de películas con estos personajes a principios de los ’00s. Así que al final es el showrunner Graham Roland que es descendiente chickasaw, y asegura que la sala de guionistas es completamente de nativos americanos. En fin, que no me extraña que de ese batiburrillo haya salido esta serie en la que parece que hay varias ideas tirando cada una hacia un lado distinto. Pero, al menos, anima a seguir viendo a ver cómo continúa.

Absolutamente encantadora esta Dead End: Paranormal Park (USA) que Netflix parece haber escondido entre sus novedades. Supongo que la han estrenado para ganar puntos con aquello de que en junio estrenan contenido queer que los otros once meses cancelan, pero ya que tienes a creadores trans montando una de animación juvenil que parece tomar elementos de Gravity Falls o Beetlejuice (la serie de animación, aunque tenemos de doblador al actor que le está interpretando en Broadway) entre otras. Así que puede no ser muy revolucionaria pero sin duda es una buena obra. (que podría tener mejor animación, también os digo)

Insufrible. God’s Favorite Idiot (USA) es así. Y menos mal que sólo me he visto el piloto que al menos no tiene demasiada cosa religiosa, porque tiene pinta de que más allá de lo malo -que es mucho- la cosa religiosa podría ser peor incluso. Por lo demás, es una obra que se supone a mayor gloria del marido de Melissa McCarthy. Bueno, en realidad la forma de intentar tirar de esto es meter muchas veces a McCarthy por ahí en medio para hacer sus cosas a ver si así. Y no, claro. Estoy seguro que habrá algún fan de esto, pero no parece que Netflix vaya a molestarse en encontrarlos.

Muy bien esta The Lake (CA) que es algo así como si hubieran ido a por una película de media tarde, la hubieran injertado con una del Disney Channel y, a continuación, le hubieran subido el mamarrachómetro al once. Jordan Gavaris y Julia Stiles están espectaculares, el exceso que va de lo camp a lo simplemente ridículo consigue funcionar de alguna manera inexplicable, posiblemente porque a todo el mundo le parece razonable tirar p’alante como si estuvieran en serio pese a que podamos ver casi cualquier barrabasada, incluyendo bitch slaps. Lo único que quiero ahora mismo es que esa promesa de segunda temporada salga, y que sea añadiendo al reparto a más actores que hacen de sobreactuar con clase su modo de vida, Joan Collins o alguien así.

Supongo que hace… ¿cinco años? me habría entrado mejor The Lazarus Project (UK) Pero una serie de gente que viaja en el tiempo para arreglar problemas recientes ya lo vi en Siete días, y lo que me apetece ahora mismo una serie sobre luchar para evitar una pandemia es… Nada. De hecho, hay una frase en concreto sobre las vacunas que es la que me ha acabado de rematar. Así que por bien que esté Caroline Quentin o por entretenido que quieran hacer este más de lo mismo lo cierto es que no estoy de humor.

Pues estamos en 2022 y seguimos recibiendo series inspiradas por Mujeres desesperadas. La de hoy es Maldivas (O) (BR), que es más aceptable cuanto menos se parece a la americana y más a las telenovelas brasileñas. La historia en sí es forraje porque lo de las cuatro amigas y una persona por fuera del grupo y una de ellas muere y las otras tres tienen secretos y… en fin. Más de lo mismo. De hecho varias de las protagonistas son… en fin. Pero los giros a la telenovela y alguna cosa -incluida la interpretación de Natália Klein, que no hay como ser creadora de la serie para disfrutar en el mejor papel- logra hacerla mínimamente tolerable, así que supongo que los fanses lo disfrutarán. O algo.

La firgen… No sé lo que esperaba de The Old Man (USA) pero ya os puedo decir que no este piloto que me ha quitado las ganas de seguir viéndola, la alegría de vivir, el agua de las plantas y probablemente también los billetes de la cartera. Qué espanto de 45 minutos de charla por teléfono de dos señores en distintas habituaciones dentro de una hora de piloto, que desperdicio de actores, qué secuencia de acción de patio de colegio, qué horror todo. ¿Pero cómo puede ser esto un FX for HULU cuando parece uno de esos reciclados que ROKU ha sacado de Quibi? No lo entiendo.

Nunca fui un fan de American Vandal, y este Players (USA) no tiene pinta de que vaya a cambiar,, no digo ya mejorar… mi opinión. Con la sutileza de una operación de fimosis, y aproximadamente la misma gracia, tenemos una mirada a los e-sports, los streamers y en general cualquier cosa que se pueda vender como joven a los ejecutivos de una cadena. Pero ni parece interesado en hacer nada con ello ni, desde luego, en tratar los problemas propios y específicos como hace, por ejemplo, Mythic Quest, Total, que no.

Hasta qué punto es algo real o medio real o casi nada real parece ser una de las historias de Sherwood (UK), pero de las que suceden por detrás. Porque los dos crímenes, independientes aunque con un par de puntos en común, que sucedieron en 2004 y sirven de inspiración están muy libremente tomados. Hay una cierta intención de que parezca que tiene algo de la historia de Robin Hood, aunque luego esté casi tan libremente tomado o más. Por suerte para ellos los actores son buenos -solo faltaba con y el trabajo de David Morrissey, Lesley Manville y Robert Glenister, entre otros- y James Graham sigue lento pero seguro con sus cosas. Que me dejan siempre esa sensación de que no están mal pero podrían estar mejor y a ver si la próxima es la buena, seguro que si.

No estoy yo nada contento con este The Summer I Turned Pretty (USA), pero voy a asumir que es porque no soy su público. A su público le tienen que gustar no solo las series juveniles románticas, también las que ven con normalidad que haya bailes de debutantes, que la gente tenga un cierto nivel económico y que la diversidad parezca pintada encima. El drama de chichinabo y que el interés romántico esté claro desde el minuto dos es un inevitable, me temo. Pero esto me ha parecido un aburrimiento. En fin. Otros vendrán, y que su público lo disfrute.