El manga jevirrolero Bastard!! – Heavy Metal, Dark Fantasy (USA) (que podríamos traducir libremente como Bastard!! Viento negro, fuego y acero) ha sido bastante popular pero muy irregular en su publicación siempre. Y en los noventa tuvo varios OVAs que aquí parecen homenajear haciendo que la serie parezca incluso más antigua que los OVAs. No he sido capaz de entender esta serie a lo largo de las décadas, así que ahora -que parece su propia parodia- no puedo más que encontrarla una reliquia… que sigo sin entender. Pero bueno, supongo que habrá gente que la estuviera esperando o algo. Yo qué sé, cada día entiendo menos.

Supongo que la mejor palabra para hablar de Baymax! (USA) estaría entre cordial y conmovedora. Porque esta serie -una nueva- que se centra en el robot enfermero hace precisamente eso, llevarlo al lado de los cuidados. Cuidados médicos también -y sin que nadie se asuste, así que imagino que son unos USA con sanidad pública, reforzando la idea de fantástico por encima de los robots- pero sobre todo esa desconexión entre las cosas que nuestro protagonista hace por su separación de las motivaciones humanas y de las decisiones médicas. Una obra encantadora, distinta de Doctora Juguetes y, sin embargo, capaz de mostrarnos que hay más de una manera de hacer una serie de médicos para el público infantil.

Tengo la sensación de que a los estadounidenses lo que más les gusta es el fascismo, así que este The Terminal List (USA) les debería de encantar. Porque desde el punto de partida al desarrollo, pasando por los arquetipos, estamos ante un estilo de derechas a calzón quitado que debería darles aunque fuera un poco de apuro. No se trata de que haya asuntos más o menos discutibles desde un punto de vista ideológico como podría pasar con Reacher o El Abogado del Lincoln, dos series por lo demás tan interesantes como recomendables, aquí hay dos tazas de ideología y el resto de aburrimiento. Y, creedme, ese es MUCHO aburrimiento.

Es una pena que cuando se intenta algo con una cierta ambición no salga, pero al menos se ha intentado. Algo así resumiría mi opinión sobre The Twelve (AU), una serie/miniserie que intenta darle una vuelta al concepto de drama judicial pero que lo hace intentando abarcar demasiado. Con las vidas del jurado por un lado, con el caso central por otro, y con las implicaciones de dicho caso en un tercero. Con, además, reflexiones y revisiones de distintos casos y sucesos judiciales australianos como fuente de inspiración, lo que añade una capa extra que, claro, le pesa también. Al final son tantas las ideas embutidas que ninguna acaba realmente de funcionar porque parece que se va diluyendo frente a la siguiente historia o decisión de la trama. Y eso – Precisamente eso- es la lástima, porque quizá si se hubiera sabido conjugar hubiera sido una idea nueva. Pero me temo que nos quedamos, otra vez, con las ganas.

Hay días en los que parece que las cosas de ciber-seguridad se hacen con intención de sketch. Pasaba con CSI: Cyber, pasaba con SCORPIO y sabe dios que no hay más que dedicarle un rato a The Undeclared War (UK) para encontrarse con todos los problemas y alguno más. Sobre todo si deciden meter una trama que parece sacada de una película catastrófica de tarde… o de la parodia de un programa de sketches inglés de estas películas. En general habría sido más fácil,  y probablemente también mejor.

Imaginad que alguien quisiera hacer The Good Doctor pero en otro lado, quizá en el mundo judicial. Más aún, decide que puestos a fusionar podría hacer que se pareciera más a Ally McBeal. Pues bien, ya sabéis lo que esperar de Yisanghan Byeonhosa Wooyoungwoo (O) (CS), que pone todo esto por encima de un esqueleto más típico de serie surcoreana. Así que… Bueno… Está bien, es agradable de ver. Supongo que tampoco vamos a pedir mucho más.