¡Pilotos Deathmatch!

Cada vez tengo más claro que Apple ha decidido construirse un fondo de armario de series infantiles a base de adaptar obras razonablemente conocidas, y tengo incluso cierto interés por saber si le va a funcionar. Amber Brown (USA) sigue la línea, es una agradable serie infantil que sube dos cursos -y sus correspondientes años, prefiero no preguntar- a los libros en los que se basa -que en España publicó Alfaguara en tiempos con unas de esas traducciones de títulos suyos- y que, bueno, es fundamentalmente una serie encantadora, con momentos de cierto humor y algún toque artístico para contar la más-o-menos-cotidianidad muchas familias reales y actuales. O, al menos, de las que son como su joven protagonista a la que se le acumulan los problemas.

Agradable aunque poco más esta Di4ri (O) (IT) que nos cuenta historias de adolescentes que realmente parecen adolescentes y que parece apoyarse más en Salvados por la campana que en Degrassi, porque aunque deje ver problemas de cuando en cuando procura que el tono general sea de comedia, casi de farsa, igual que decisiones como las de vertebrar sobre apuestas o hacer trastadas… bueno. Digamos que no parece lo más moderno en la forma de encararlo. Aunque resulta indudablemente italiana.

Reconozco que no tengo muy claro lo que pinta Keep Breathing (CA) con sus seis capítulos y su aseveración de que es un original de la plataforma, cuando tiene toda la pinta de ser una serie externa que ha acabado en Netflix de rebote. Sobre todo porque hay momentos en los que aquello podría ser Quibi tranquilamente. De hecho esta especie de survival que tiene que jugar todas las cartas más o menos tramposas para lograr un mínimo -muy mínimo- de interés está más cerca de ser una -no muy interesante- película que una serie. Pero es que, además, el final (sí, tras ver el piloto me he ido a ver el final porque sospechaba que iban a hacer algo como lo que han hecho) demuestra que no había nadie con un mínimo de vergüenza detrás del proyecto. En fin. Otra de esas ideas de bombero.

Me he visto entera, por supuesto, Meitantei Conan: Zero No Tī Taimu (O) (JP) y no soy capaz de explicar ni de qué va ni por qué se ha hecho. La vida cotidiana de Zero -un agente de la inteligencia japonesa infiltrado en un poderoso y opaco grupo criminal que le tiene fingiendo ser un camarero- no diré que no tiene gracia tanto como que parecen viñetas de relleno que han tomado su propia serie de televisión. Una decisión, sin duda, peculiar.

Han estrenado Paper Girls (USA), que se supone adaptación del cómic del mismo nombre y que… pues bueno. El cómic original me parece correcto y esto tampoco es que mejore mucho la trama de aquel, con su giro y con sus cosas de juvenil-ochenterismo recurrente. Supongo que no soy su público.

Que lástima y que desperdicio, este Pretty Little Liars: Original Sin (USA) tiene el dudoso honor de lograr el peor piloto de la serie y sus secuelas, además de tomar una serie de decisiones que logran ser extraordinariamente aburridas -¡que es lo último que debería de ser un PLL!- y mucho más rimbombantes a la vez que menos inteligentes de lo que ellos creen. Incluso las decisiones que podríamos debatir como intentos de hacer rápidamente reconocibles a los estudiantes acaban no sirviendo de gran cosa entre tanto sopor que demuestra que Aguirre-Sacasa ni entiende la serie original, ni entiende el terror (ni el slasher al que parece querer apuntar ni, en general, nada relacionado), ni es consciente de por qué la gente hablaba de Riverdale como sucesora espiritual de PLL. Una auténtica lástima que lo que debería de ser precisamente la mejor de las uniones posibles haya acabado dando un capítulo inicial triple que desperdicia el primero y logra aburrir hasta el bostezo en el tercero. El segundo simplemente es mediocre. Estaba convencido de que me lo iba a pasar en grande y hacía tiempo que no me aburría tanto con una serie que, en teoría, debería de marcar todas las casillas para mí. Es el Sé lo que hicisteis el último verano de esta temporada.

Lo primero que tengo que decir es: Dadle rápido a los veinticinco primeros minutos. Vale, lo mismo os los podéis ver o algo, pero teniendo en cuenta que la acción no arranca realmente hasta entonces. Porque este The Resort (USA) nos trae a un puñado de buenos actores, comenzando por los protagonistas, es una intriga en dos líneas temporales que en realidad tiene lugar en la del presente mientras vemos desarrollarse la del pasado. Y todo esto con una historia de «Somos pareja desde hace diez años y no queda chispa entre nosotros» que la investigación de un misterio del pasado puede que avive… Es cierto que la premisa y el reparto tienen mejor pinta que estos primeros episodios, un tanto lentos, pero hay espacio para que crezca y se convierta, cuanto menos, en un buen ‘misterio de verano’. Veremos.

Un poco de rebote ha llegado a España esta Santa Evita (O) (AR), peor ha llegado. El caso es que adapta la novela de Tomás Eloy Martínez por el sencillo método de recortar, eliminar y limar las aristas políticas a favor de más sordidez melodramática. No es que sea yo precisamente fan de la novela, pero puedo decir que lo soy aún menos de esta adaptación.

Por lo visto hay toda una industria de las señoras con amnesia que no se fían de sus maridos y la última en unirse a la conga es Surface (USA), una obra con mimbres y tendencias bastante más telenovelescas, a rato incluso pulp, de las que luego parece que Apple TV + les deja desarrollar. Así que estamos ante un poco creíble misterio que probablemente debería haberse quedado en una película para después de comer pero que al menos gasta su dinero en estilismos y trajes notables. Saquemos eso.

Se supone que Uncoupled (USA) es una comedia, también se confía mucho en el magnífico reparto. Pero me temo que este monumento al ego de NPH se encuentra más cercano a la tirando a insufrible Divorce de SJP que a cualquier comedia de divorciados rehaciendo su vida si es que eso es un género real. Pero, vaya, que no es un Old Christine, no.

No tengo muy claro qué pretendían con Zeytin Ağacı (O) (TU) pero sospecho que la culpa es parcialmente mía. Porque una cosa es el problema de que estén tratando de contar demasiadas historias melodramáticas a la vez sin que parezcan saber por dónde -o a dónde- llevar a sus personajes, pero es que parecen no saber ni quién tiene que guiar la historia, ni hacia dónde debe ir. Entiendo que no soy el público objetivo de esto, pero de verdad que no acabo de entender cómo tiene la gente tanta paciencia


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