Supongo que no debería de sorprenderme pero Chad & JT Go Deep (USA) es el falsumental de bro-humor que parecía desde el principio. Con la idea de hacer humor a partir del activismo, dicen ellos, pero sospecho que o no entienden de lo que hablan o les parece que pueden hacer como South Park, meter un mensaje fundamentalmente regresivo con la excusa de que es humor hacia todos lados. No me pilláis en una de esta ni loco.

Pues aquí estamos con un plato de más de lo mismo, House of the Dragon (USA) vuelve a traer violencia contra las mujeres, mugre falsa y unos CGI dignos de película del SYFY por la tarde. Mucho blablabla pero para esta se podrían haber quedado en casa. Supongo que será un éxito, claro, porque lo que quiere la gente es que les vendan algo que ya les han vendido antes. En fin.

Sospecho que el problema principal de Little Demon (USA) es considerar que hay que buscar un punto común desde el que poder construir esa serie, y ese punto común tiene que ser la batalla por la custodia de una adolescente. Entre su madre y Satán. Sí, mucho chiste de Animación Adulta *suspiro* pero, sobre todo, un problema que se podía haber solucionado si hubieran buscado un giro interesante en lugar de recurrir a lo más sencillo: Que ella esté igual de enfadada con su madre por haberle mentido como con su padre por… bueno, ser Satán. Así que ese problema principal se podría resumir también en: demasiados hombres en el cuarto de guionistas, o no suficientes mujeres. Porque quiero creer que al menos ellas entenderían por qué no es demasiado razonable tratar a una madre soltera como si fuera Satán en persona.

Pues bueno, no sé si no soy el público, no es mi tipo de obra o solo que Lost Ollie (USA) tiene más encanto que inventiva porque esta obra de un muñeco que se pierde y trata de recuperar a su ‘amigo’ lo hemos visto ya unas pocas de veces. Supongo que es la calidad técnica del CGI o algo así lo que habría que admirar aquí, con todos esos momentos a lo Toy Story que decide marcarse. Así que supongo que a su público objetivo, que estará menos baqueteado, le puede gustar.

No esperaba yo que Ludik (O) (SA) estuviera en afrikaans, pero aquí estamos. Por lo demás, sigue una ruta muy de principios de los ’00s. Y no lo digo solo porque lo protagonice Arnold Vosloo. De hecho, tuve que comprobar que fuera sudafricana porque el recuerdo de toda una serie de dramas ingleses y australianos de principios de siglo era realmente fuerte. Eso es, precisamente, su mayor fuerte y peor debilidad, es consitente pero en absoluto original precisamente porque su búsqueda de la original se basa en repetir cosas que ya hemos visto de obras que buscaban ser originales, a su vez eso facilita que esté bien actuada y organizada, contando una historia bien montada, a ratos hasta pedregosa, así que supongo que al final todo se resume en: ¿Cuántas ganas tienes de volver a ese tipo de serie/película de esa determinada época?

No diga Mike (USA), diga Meh. Como una de esas películas de Basadas en Hechos Reales pero intentando nadar y guardar la ropa, mostrando los aspectos peores de violencia y abuso a la vez que intenta que empaticemos, que veamos una histora de superación y del mundo de las peleas y… en fin, muchas ganas de ser muchas cosas acaban con no ser nada. Una nada construida alrededor de un persona tenebroso al que reír las gracias no parece la mejor de las ideas y al que tratar con guantes no de boxeo sino de seda tampoco parece la mejor de las ideas. Y eso es lo que tenemos aquí: No la mejor de las ideas.

Curiosa, aunque puede que me pille un poco lejos, esta Mo (USA) que sigue la vida más o menos cotidiana de un emigrante palestino crecido en Kuwait y que vive desde La Guerra del Golfo en USA: Concretamente en Texas. A partir de ahí, con partes autobiográficas del propio Mohammed Amer -al que pudimos ver en la también recomendable Rammy– vemos tanto partes de esa condición migratoria -llevan más de veinte años con las peticiones de asilo- como de la propia realidad irreal estadounidense -como los tiroteos y las armas, por ejemplo- mientras se nos muestra la realidad de los musulmanes-americanos con todos sus problemas propios y sus contradicciones. Una historia que, además, habla de precariedad, de la falta de horizontes reales hoy en día y de mil cosas más incluida la familia de sangre en toda su extensión -hay un momento en el que se habla de su padre y puedo asegurar que no esperaba ver eso en una comedia, sobre todo porque está muy lejos del clásico ‘mi padre era una persona espantosa’- pero también gracias a ‘la familia encontrada’ que son sus amigos y vecinos. Así que no todo me llega, o me llega igual, pero lo cierto es que se nota el talento tanto como el trabajo, y la intención de enseñarnos partes que no suelen tener su oportunidad.

Qué sufrimiento de serie esta Partner Track (USA). Aquí no es que no sea el público objetivo, es que diez minutos más de Abogados de Fusiones y Adquisiciones haciendo sus cosas de Somos Los Amos del Mundo y voy en persona a rajarles a NY. Se supone que también hay una parte de romántica pero es tan absurdamente inane que voy a esperar que en una hipotética segunda temporada la abogada vuelva a su pueblecito a debatirse entre el veterinario de buen corazón y el alfarero con un pasado misterioso. Y eso que aún no he contado la parte en la que lanza mensajes sobre ser mujer y no ser blanca que se resumen en ‘hay que trabajar más duro‘. Que serie más insufrible. He visto que por lo visto está basada en un libro que era de una abogada que trabajaba para Time Inc. cuando se fusionó con Warner, así que por lo menos entiendo de dónde sacó los contactos. Puede que sea solo cosa mía, al fin y al cabo siempre hay alguien a quien guste algo. Pero a mí no me pillan cerca ni del resto de episodios.