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Parece extraño pero empezamos la semana con Bulletproof (UK), que parece la respuesta en serie británica muchos años después, de Bad Boys. Con toda la acción que pueden ponerle y un par de protagonistas que siguen las rutinas del género, el resultado es extraño, mejorable, pero no desagradable.

Mientras tanto en Canadá el canal Bravo de allá ha creado Carter (CA), el tipo de policíaco amable que es prácticamente sinónimo de policíaco canadiense. En este caso, Jerry O’Connell interpreta a un actor de una serie de gran éxito que tras un problema personal acaba regresando a su pueblecito de Canadá. A partir de ahí sus cosas de investigador, humor tontorrón y algún caso resuelto. El tipo de propuesta amable para tener de fondo pero no prestarle mucha atención mientras intentar decidir cuántos años lleva O’Connell sin parar de trabajar.

Adult Swim ha traído este año unos cuantos pilotos para que los suframos. El primero es Chuck Deuce (USA), estilo feista, animación muy limitada y tenemos que presuponer que tiene humor. Cuando 10 minutos se te hacen más largos que las series de hora y media sabes que estás dentro del estilo de la cadena.

Puedes ver el piloto entero en su web. Aunque no te lo recomiendo.
Parece mentira, pero ver Innocent (UK) es encontrarse de nuevo con que los que mejor hacen policiaco británico sigue siendo los ingleses. Quién lo iba a decir. En este caso, un hombre es soltado de la cárcel por un legalismo y se encuentra con todo un panorama en su pueblo, problemas de todo tipo en lo personal y, por supuesto, una nueva investigación del caso. A partir de ahí la juerga habitual, con la angustia vital de los personajes que para estas cosas están, con una trama que va lentamente. Y, sin embargo, funciona. Como decía al principio, al fin y al cabo son los mejores haciendo estas cosas.

Benedict Cumberbatch se ha hecho una serie a medida, se nota que su Patrick Melrose (USA) es un proyecto de pasión y a mayor gloria en la que es lo mejor y -a ratos- casi lo único que tiene. Por suerte las novelas en las que se basan, las obras de Edward St. Aubyn, son lo suficientemente magníficas como para que -incluso sin ser capaces de llegar a igualarlas- sí que den una base de grandeza. Así que, bueno, si no las has leído es una buena forma de tomar contacto y si ya lo has hecho… al menos puedes disfrutar de la actuación de una buena cantidad de actores de mucha calidad, especialmente el propio Cumberbatch, claro.

Cómo estaremos que esta The Shivering Truth (USA) es la menos mala de las propuestas de Adult Swim y tampoco es que sea gran cosa. Historias de extensión irregular entre el contenido absurdo y el fondo macabro. Y animación por ordenador, claro.

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En cuanto a Tigtone (USA), una animación limitada para una historia muy básica que se supone que parodia… ¿los videojuegos de medievo? Quién sabe, a quién le importa.

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Terminamos con el espanto de Trap Universe (USA), el viejo truco del underground de dibujos aparentemente inocentes y de trasfondo pseudo-nostálgico que sirve para que hagan  muchas barbaridades de violencia, sexo y tal. Así, como si fuera algo super-transgresor y no una idea tan antigua que se hiciera en los años sesenta.

Puedes ver el piloto entero en su web, hay gente pa’ to.


A veces uno no puede sino sorprenderse simultáneamente de la audacia de un proyecto y de su idea de buscar algo ausente de riesgos. Normalmente mientras uno está recogiendo los restos desparramados. En el caso de All Night (USA) la audacia está en convertir un día en una serie. Es decir, centrar la serie entera en un sólo día. Que ya sabemos todos de un par de ejemplos en los que esto se ha aplicado con mayor o menor suerte, sin duda, pero sigue siendo un riesgo. Sobre todo si gran parte de la misma no es que se meta en un día sino, directamente, en una suerte de megafiesta a la que le toca durar lo que la cadena quiera. Por otro lado, la manera en la que Hulu decide tomar el menor de los riesgos posibles es en buscar actores que sean sobradamente conocidos. Actores jóvenes. Y más que dispuestos a colaborar con esta no-cadena. Que sólo opera por internet. Así que, sí, han llenado esto de youtubers y demás electro-fauna. Obviamente el riesgo de lo primer y la falta de práctica de lo segundo acaba convirtiendo la cosa en un batiburrillo en el que la referencia más obvia es “Ya no puedo esperar” pero que como salir… En fin. Podría haber sido MUCHO peor. Porque tiene un poco de esa idea que te hace gracia, aunque sea para descubrir que para un rato puede estar bien pero que según va pasando el tiempo te apetece cada vez menos, y eso que, en el fondo, aún te sigue haciendo algo de gracia. Así que, bueno, no es un éxito pero tampoco es el espanto en el que llega a bordear convertirse.


En cuanto a The Adventures of Rocky and Bullwinkle (USA), lo mejor que se puede decir de ella es que no es su película. Se queda en ese territorio del psé que normalmente corresponde a los denodados esfuerzos de Netflix por lograr tener una programación infantil que parece haber sido sustituida en esta ocasión por Amazon. El futuro era esto, plataformas modernas intentando revivir obras del pasado para generaciones que las desconocen.

Mucho han tardado en llevar a cabo un concurso como Carnage (UK). El fondo es el de La carrera de la muerte del año 2000. Bueno, miento, aquella estaba más cerca de lo que sería Los autos locos y sus respectivas influencias e influenciados. Aquí podemos hablar de los remakes de la primera, influidos ya por la programación televisiva -y casi la circense- además, claro, de los videojuegos hasta llegar a la más reciente Blood Drive. Este es precisamente el problema. Si te coges a 30 coches con equipos de 3 personas para realizar eliminaciones de 6 en 6 con los que rellenar 6 capítulos de competición lo que cualquier espera es mucho movimiento, luchas y etc. Lamentablemente la realidad es… real. Así que pasa como con Robot Wars. Está claro que hay una parte espectacular en lo que se nos está mostrando, pero también que las leyes de la física no pueden inventarse, ni las de la competición forzarse más allá del propio guión. Así que algunos movimientos acaban siendo pesados, poco espectaculares e incluso algo cartonpiedra; y otros enfrentamientos son tan breves que casi parece un chiste. La realidad, ya sabéis, siempre dispuesta a estropear la buena televisión. Pero quién sabe, quizá para la temporada que viene se les ocurra cómo evitar estas cosas. O decidan pasarse a las naumaquias.


Aceptable, sin más, este Safe (USA). Y eso gracias al trabajo de sus actores principales antes que al guión de Coben. La producción francesa de una obra tan americana, que se dedica a fingir ser británica, como esta tampoco deja de ser extraña. Así que al final los tópicos esperables y un cierto aire de estar haciendo un más de lo mismo que ha acabado en Netflix como podría haber sido una eurocoproducción para las noches de los fines de semana. Amanda Abbington se merece algo mejor.

Todo en Sweetbitter (USA) parece desmayado. Ni el interés teórico por el mundo de la cocina, ni la trama de adultez de la protagonista ni, desde luego, los retratos de aquellos que la rodean, parecen realizados con más ganas de que mostrar un esto es lo que hay. Y, efectivamente, esto será lo que haya, pero no me podrían importar menos todos estos temas. ¡Incluido el gastronómico! Me temo que aún está por llegar la serie que ofrezca realmente una mirada al interior de las cocinas y, además, sea interesante.


Curiosamente Vida (USA) se encuentra en una situación parecida que logra invertir. Probablemente porque todos los personajes e historias que salen en este piloto dejan claro que son un primer apunte, que hay tramas por detrás para todos, que mucho de lo que hemos visto tiene para mucho recorrido y que, en realidad, no hay ningún personaje que se pueda reducir a sólo unas líneas. Igual que no no hay una moralidad maniquea, los conflictos se muestran normalmente desde distintos puntos de vista y la idea final de la vida latina en los modernos USA, la diversidad sexual, los choques generacionales y familiares, todas esas cosas que suelen usarse como excusa para hablar de aquello de la Gran Narrativa aquí están utilizados con inteligencia, al servicio de una historia y siempre dejando abierta la idea de que se puede rascar más. Por un lado eso crea el principal -que no insalvable- problema de la serie, siempre parece que estás en la superficie de todo. Pero, claro, ¡es el piloto! Así que podemos entenderlo como un inicio. Una narración similar a la de un libro en la que se han puesto unas bases, pero hay mucho por delante. O eso espero.


Que semana más loca. Pero supongo que es lo esperable en esta época de plataformas y globalización. A ello podemos dar gracias por la aparición de Busted! (O) (K), un nuevo intento de lograr un Murder Mystery que funcione en televisión. Sigo pensando que el día que se logre de manera competente arrasará. Pero esta vez tampoco será. Mezcla de Escape Room con un breve guión para ir conduciendo a los detectives, la parafernalia y lo artificial de todo hace que otros intentos más o menos afortunados en el mismo sentido (léase Whodunnit, Escape the Night, Armchair Detectives, etc…) hubieran llegado mejor a plantear lo mismo, que aquí puede llegar en ocasiones a parecer más una macro-yincana temática al estilo de las de La noche de los castillos antes que un programa de detectives. Por suerte cuenta con el desparpajo coreano de estas cosas que acaba acercándolo más a un programa cómico, en el que nada parece lo suficientemente ridículo como para no hacerlo, incluidos los comportamientos de los concursantes, de modo que aunque aún quede lejos de ser un buen concurso de detectives desde luego es un entretenimiento. A ver si la próxima vez logramos afinar más.

Es complicado hablar de Cobra Kai (USA) sin entrar en una enorme cantidad de temas que andan detrás. Por supuesto está el de la nostalgia, igual que está el del legado, pero lo más importante aquí es el uso que se le da a esos ecos, cómo construye una historia que deja de ser esa creación original extraordinariamente maniquea -un mal de tantos proyectos de acción de la era Regan– para agitar un poco las aguas. Igual que esta serie parece dentro de continuidad -y bien que se esfuerzan en recordárnoslo- también da la sensación de que los pocos intentos que se hicieron de dar más profundidad a los personajes -como en aquella tercera película- han sido olvidados para poder construir una nueva profundidad aquí a partir de roles que son menos claros de los que debieran -es decir, seguimos teniendo a un protagonista falible en uno de los lados, solo que ahora es menos importante que su antagonista, sobre todo ahora que parece haber decidido hacer lo correcto… con el problema de que su contexto era el que era.- Y aunque por los propios recursos y cierta… no diré falta de ideas, pero sí acomodo… no vaya a salir más que a un nicho concreto, lo que está claro es que tiene todas las buenas intenciones del mundo. Y, a veces, es más importante ese querer hacer lo correcto y querer separarse del camino más fácil -no del más trillado, pero ese es otro tema, claro- que meterlo en el saco de todos esos programas que están regresando. Al final esta continuación es como sus protagonistas, quizá no los más brillantes, pero sin duda llenos de sentimiento.

Lamentablemente no todo iba a ser bueno esta semana. Y es una lástima porque A Little Help with Carol Burnett (USA) tiene algo tan importante a su favor como Carol Burnett. Pero si los programas en los que ponen a niños a hacer cosas suelen ser discutibles este en que les usa de tertulianos para dar soluciones a los problemas de distintos invitados es incluso más difícil de defender. Qué lástima.

Lo bueno de Netflix es que siempre es capaz de hacer algo peor. Como este The Rain (O) (D) cuya mayor virtud es la cantidad de juegos de palabras que va a permitirnos. Y es que no sé si Have you ever seen the rain, pero ya os puedo decir que es otro de esos intentos de serie de adolescentes que une, además, un ambiente apocalíptico de los de poner mucho los ojos en blanco. Incluso comparado con producciones de la misma empresa como 3% o The OA sale perdiendo, así que imaginad lo que nos han puesto en el plato. Pero supongo que esto es lo que pasa cuando permites a cadenas europeas que te hagan series que no hubiera admitido la SyFy.


Dentro de la serie de historias que parecen estar devolviendo de nuevo el interés por las historias del Rey Mono quizá esta The New Legends of Monkey (AU) sea la que tiene más interés en hacer una obra de mitología pop al estilo de lo que pudieron ser las series de Hércules o Xena. Por supuesto está el asunto -o, quizá, el problema– de que sea algo así como una readaptación/ continuación de la clásica serie japonesa Monkey (1978-1980, para los que os preguntéis por el huevo y la gallina) pero creada en australia y con un mercado internacional en mente. De modo que lo que se presenta como una creación multicultural -que lo es, claro- para los chinos puede ser no solo apropiación sino otro ejemplo de que no habrá mayorái asiática en una creación para el mercado internacional (en comparación con, por ejemplo, A Korean Odyssey). Pero, sea como fuere, lo que hay que dejar claro es que aquí tenemos un ejemplo de esas series que buscan realizar un acercamiento -con todas las licencias- a historias del imaginario mítico. Así que, quién sabe, puede que no nos parezca gran cosa pero lo mismo algo sacamos.

Las cosas de Facebook, quiero decir, SKAM Austin (USA), intento de presentar una versión de la serie noruega de mismo nombre que aprovechaba aquello de la transversalidad y el transmedia. Si quitamos esto no deja de ser la clásica serie para adolescentes sobre Temas Importantes. Vamos, lo que te puedes imaginar si has visto alguna vez alguna versión de Degrassi.  Y, ahm, tampoco demasiado más, que para eso son americanos.

Es curioso este The Split (UK), porque da una idea diferente de las series de superabogados a las que tan acostumbrados nos tienen los americanos. Y si en el caso de Kelley -o ahora los King– la parte importante recae en el caso con el desarrollo de personajes como aquello que va llevando la historia aquí ocurre justo lo contrario. Lo más importante son los personajes, el mismo título sirve para hablar de ello. La separación es porque son abogados de divorcios de altísimo nivel, pero también porque nuestra protagonista -una magnífica, como de costumbre, Nicola Walker–  se ha hartado de que su madre la mangonee y ha decidido dejar la firma familiar para irse a una de la competencia. De la competencia directísima, como no podía ser de otro modo. A partir de ahí, y con uno de esos brillantísimos elencos ingleses, las tramas legales van apoyando las personales. Así que al final lo que nos ha traido Abi Morgan (creadora de tantas cosas pero a la que, supongo, recordaréis al menos por The Hour) es una buena serie sobre personas que, además, son abogados.

Terminamos la semana con la BBC BBCeando, es decir, con el estreno de The Woman in White (UK), adaptación que es de la novela de Wilkie Collins que sigue el clásico intento de reproducir con su clásica solvencia en producciones de época a la vez que tratan de hacer más… contemporánea… la novela en sus actitudes, comportamientos y temas. El resultado de esto último es irregular, pero al menos la primera parte cumple lo suficiente como para convertirla quizá no en algo que vayamos a buscar o a recomendar vivamente, pero sí que podemos ir siguiendo con tranquilidad en algún fin de semana de remoloneo.


Semana muy breve pero… no, sólo muy breve. Eso sí, unas cosas. Todo intentos de sacar rédito en infantil de viejas creaciones. Y mira que parecería que precisamente los pequeños estarían más abiertos a cosas nuevas, pero vaya. En cualquier caso, aquí llega la nueva encarnación de Muppet Babies (USA). Menos personajes -aunque, por fortuna, un personaje femenino nuevo- y ese aspecto de CGI que pocas cosas se me ocurren que tengan peor pinta. Es decir, el intento de recuperar la magia de aquella queda demasiado calculado en las cosas que ofrecen en esta y que por ratos da la sensación de ser un juego educativo en Laser Disc. Pero, bueno, diferentes épocas. Quién sabe, lo mismo acaba estando bien.

El otro piloto de la semana es el nuevo intento de Netflix de lograr una serie infantil que funcione. Imagino que acabará pasando pero, mientras tanto, tenemos Spy Kids: Mission Critical (USA). Una creación clásica, con media docena de niños y un mínimo de diversidad, mucho rol-cliché y poco más, la verdad. Quizá la semana que viene llegue algo mejor.


Tras la barbaridad de la semana pasada esta la tenemos mucho más tranquila. Que ya se podían haber puesto de acuerdo. Pero en fin. Que sea más tranquila no significa que no haya novedades curiosas, como esta Famalam (UK), un programa de sketches de cómicos de color británicos. Con un resultado lamentablemente irregular pero con alguna buena idea y, sobre todo, con un valor claro siguendo la iniciativa por parte de la BBC 3 para dar voz a realidades que suelen quedarse fuera de este tipo de programas.

¿Sabéis eso de ‘dark & edgy’ que suele significar que se ha alejado de un enfoque humorístico y ha intentando modificar la paleta? Pues ya estáis preparados para ver el nuevo Lost in space (USA), una serie que sólo puedo recomendar a dos grupos de gente: los que quieran saber cómo quedaría Canadá con una apabullante cantidad de dinero gastada en bellos CGIs y los que se pregunten si Parker Posey puede ser una buena villana estilo Pierre Nodoyuna, pero con menos humor. La mediocridad imperante en la serie contraresta estos dos -extraños- atractivos. A ratos hasta parece que les moleste la posibilidad de que ocurra algo realmente interesante. Y es que si aquella película no era la solución está ha logrado no parecérsele pero mantener los problemas. No es una mala serie, es una serie del montón.


Terminamos esta semana de psé con In Contempt (USA), una serie de abogados que promete explorar las desigualdades basadas en la raza y que nos ofrece un más-de-lo-mismo con menos inteligencia o mordiente de la que uno esperaría -por la posibilidad dada, claro, no por el canal. Que estamos hablando del canal que ha dado el OK al remake para TV de Boomerang.- así que al final lo que se gana por un lado se pierde por el otro y nos quedamos todos con las ganas de que nos hubieran contado algo interesante. Pero, en fin, quién sabe… Quizá la próxima serie.


Vaya semana hemos tenido. Una de esas que casi puede resumirse con el primero piloto: Basado en la película candidata al ÓscarTM The Boss Baby: Back in Business (USA) -efectivamente a hacer daño desde el principio- tenemos una adaptación/ continuación tan poco original como era de esperar en la sección infantil de Netflix, probablemente la peor de sus secciones. Ahora bien, si alguien quisiera ver una serie basada en esta película -candidata al ÓscarTM, no sé si lo he dicho- sin duda encontraría con el mismo tipo de… cosas.


Mucho mejor es la adaptación en cuatro episodios de The City and The City (UK), el libro de China Mieville, que juega con la idea de dos ciudades superpuestas. La cuidada producción y un reparto de actores con dos actores como Maria Schrader y David Morrissey encabezando la trama policial hacen perdonar incluso un desarrollo algo moroso, centrado en convertir en una pequeña miniserie toda la novela como para que podamos darnos cuenta de la inversión y recalcar los mensajes.

Una de esas series míticas canadienses regresa en forma animada. En serio, Corner Gas Animated (CA) es una más de las múltiples versiones de una serie que no deja de ser el tipo de producción quintasencial y, quizá por ello, no mucho más avanzada. Vamos, que sirve mejor para conocer a los canadienses que para unas risas.


Dentro de las series de la Cartoon Network de intención mínimamente original parece que Craig of the Creek (USA) juega a ser un reflejo invertido de La banda del patio. Está por ver si este espacio de recreo fuera de los ambientes familiares y escolares pueda dar tanto juego,


Con Cunk on Britain (UK) tenemos de nuevo a Cunk haciendo de las suyas, esta vez con la historia del país como excusa. No es muy original -a estas alturas ya nos imaginamos lo que toca- pero sigue siendo igual de efectiva, claro.

Que no se diga que sólo los usacas hacen conspiranoia aburrida, también en UK pueden animarse con series como este Deep State (UK) que ni Mark Strong logra levantar. Claro que la idea de poner a Strong en una trama que va tocando todos los parece sacada de la etapa Me siento en una silla durante toda la película de Steven Seagal tampoco sé yo a qué obedece. El pobre.

Mientras tanto, Idris Elba se ha construido una comedia a su gusto con In the Long Run (UK), una versión ficcionalizada de su infancia no centrada en él sino en la llegada de su tío al hogar familiar. Se reserva, además, el papel de su padre -bueno, del equivalente ficticio de su padre, que aquí no son los Elba sino los Easmon– aunque está claro que no tiene problemas en compartir la pantalla, el reparto general está bien, Bill Bailey -en un papel que parece pensando para que también haya un matrimonio blanco en la serie- muestra su pericia habitual y el más agradecido de los papeles es paras Jimmy Akingbola, en un registro a la vez cómico y excesivo, muy alejado de su habitual seriedad, que interpreta a ese tío que acaba de llegar de Sierra Leona. En resumen, una serie que está muy lejos de ser revolucionaria, pero que es un buen ejemplo de lo suyo.

Entre las locas ideas de la NBC la de hacer el domingo de pascua Jesus Christ Superstar Live! in Concert! (USA) está lejos de ser de las peores. Pero. ¿A que adivinabais que había un pero? Pero, este modelo mixto entre concierto y representación gana en teatralidad lo que pierde en el resto, comenzando por los aullidos del público que acaban siendo -lógicamente- bajados. Siguiendo por actores que no es tanto que estén mal como que están lejos de estar bien y, sobre todo, con elecciones intermedias que no dejan brillar lo que podrían, como el Herodes de Alice Cooper, que es estático en una canción que pide movimiento. En fin, supongo que todos tenemos nuestros repartos y nuestras ideas de a quién poner y quitar, pero el hecho de que al final el mejor parado sea Caifás -en parte porque el impresionante Norm Lewis sí parece saber navegar el extraño formato- da una idea de cómo acabó saliendo la representación. Pero bueno, otro año será.


En Keeping Faith (O) (W), o Un Bore Mercher si queremos llamarla por su galés original, tenemos el clásico reparto de elementos del noir británico de ambientación rural. En este caso es la desaparición de un tipo la que pone la trama en marcha, centrando la atención en su mujer, a continuación llegan los clásicos Pueblo lleno de secretos, No conoces a la gente más cercana y todo eso que siempre da vida a estas historias. No es la mejor de ellas, no es la peor de ellas, y algo hay que ver mientras estás planchando, supongo.

Llegamos a otro de los puntos fuertes de la semana. Porque Killing Eve (USA) es la nueva serie de BBC América, porque detrás está Phoebe Waller-Bridge adaptando la serie de libros Villanelle de Luke Jennings, y porque tiene doble protagonismo, de Jodie ComerSandra Oh. De nuevo un asunto de asesinos a sueldo, que parece que estamos en el año, y de nuevo muchas cosas buenas que decir de ella, sobre todo en esa parte de asesinatos que se nos muestran casi como una inevitabilidad coreografiada, más cercana a las misiones de Alias que a las sucias ejecuciones de Quarry. Pero debo decir que quizá por esa doble cabeza todo lo bueno que puedo decir de la trama de la asesina no se refleja en la de la policía, más lenta y más transitada en los lugares comunes por los que deciden ir, por mucho que Sandra Oh y el resto del magnífico reparto que han logrado reunir, le pongan ganas. Aunque teniendo en cuenta que es solo el piloto de lo que estamos hablando confío en que sean solo problemas de lanzamiento y podamos hablar en unas semanas de la que podría ser una de las grandes novedades del año.

Si tuviera que definir de un plumazo la recién estrenada Kiss Me First (UK) sería sin duda con dos palabras: Vergüenza ajena. No tengo muy claro qué tipo de historias creen que están contando o a quién le parece que aún estamos en ese momento de Gente que vive en la forma de sus avatares de mundo virtuales, pero algo que ya era ridículo cuando Gaspar Llamazares a estas alturas no puede ser más que tronado. El reclamo de que parte de la serie está realizada por ordenador es tan ridículo como en ese esperpento de ReBoot de ReBoot que se estrenó la semana pasada y el encontrarnos detrás de esto a Bryan Elsley lo único que explica es que las escenas de jóvenes de fiesta sean las únicas que funcione, incluso en su absoluta de falta de originalidad. Mal, muy mal.

Hablando de decepciones, The Last O.G. (USA) se suponía que iba a ser el regreso triunfal de Tracy Morgan tras su accidente y es bastante menos que triunfal. De hecho, es bastante mediocre en sus ideas gastadas y su confianza de que con unas ideas que parecen en muchos casos de los noventa y el carisma de su protagonista van a poder tirar para delante. Me temo que el efecto que produce es el mismo que echar un ojo ahora a aquellas comedias.

Parece que siempre hay un hueco para un falso documental más, en este caso sobre dos obreros de la construcción, Lee and Dean (UK), y su equipo de trabajo. Una idea que funciona porque tienen esa intención no tanto de incomodar como de que resulte incómodo verlo, y dentro de esto, incluso teniendo en cuenta que es poco menos que lo esperado, está claro que saben lo que están haciendo. Supongo que en breve aparecerá algo así como un seguimiento de culto para la serie, personalmente tengo mucho que no comparto, empezando por ese aparente uso de la clase obrera para reírse de su rudeza, siguiendo por un reparto menos diverso de lo que uno esperaría y, en fin, todo ese aura general de ser una obra a la antigua. Pero puedo entender que habrá precisamente un público para este formato.

Terminamos con un retraso. Cuando empezaron a salir acusaciones de abusos sexuales contra Ed Westwick tuvieron que retrasar su estreno para regrabar sus partes. Aunque ese retraso supuso, además, perder a Catherine Keener en favor de Anna Chancellor. Así que, en general, no me puedo quejar. Pero, bueno, todo esto visto y en lugar de en Navidades llega ahora esta versión de la novela de Agatha Christie Ordeal by Innocence (UK). Como de costumbre con un buen reparto -ahí anda Bill Nighy, como ejemplo- y también con Sarah Phelps cambiando lo que le da la gana. Quién sabe, quizá algún día pueda hacer una serie original y deje de cambiar cosas de los demás. De momento esta parece mejor que ese espanto de The Witness For the Prosecution, aunque lejos de la bastante mejor engrasada And Then There Were None. Habrá que ver cómo evoluciona, pero con algo de suerte no la cagarán en exceso.


Semana movida esta, comenzando por Alex, Inc. (USA). El regreso de Zach Braff que nos hará recordar Scrubs. Recordarla y pensar, vaya, así que tanto peso tenían unos buenos guiones. Aquí, en su lugar, tendremos una especie de comedia familiar genérica con un protagonista insufrible en la que sólo cabe esperar que aparezca Tim Allen para intentar darle algún tipo de giro a la situación. Pero, sinceramente, le veo poca solución.

Jenny Zigrino presenta la brevísima Badass Bitches of History (USA), que voy a presuponer que es más una webserie que otra cosa. El caso es que me sonaba haber visto ya un canal de youtube con este tema, pero en fin. Repaso brevísimo por grandes / destacadas mujeres de la historia con un presupuesto muy limitado.

Por fin en materia con la serie que más me ha gustado esta semana. Aunque debo decir que Barry (USA) funciona, más allá de una premia interesante -un asesino a sueldo con pasado traumático ve una posibilidad de empezar una nueva vida- porque Bill Hader se carga la serie a la espalda y tira con ella hasta donde pueda estar. De manera, además, bastante contenida para lo que podría haber sido esto. Y no sólo esto, también entre los secundarios está contenido Henry Winkler, algo que últimamente parece incluso más difícil. Pero es que el reparto es otro de los fuertes de la serie, incluso aunque alguno de ellos opten por personajes que se balancean en el borde del exceso. Y con eso y todo, lograr que el balance entre la rutina del personaje, toda la oscuridad que le rodea, y las posibilidades cómicas del cambio., no digamos ya del choque de ambas realidades. Esperemos que sea capaz de mantener el nivel.

A veces esta manía de adaptar lo que no tiene por qué adaptarse acaba dando lugar a cosas como The Dangerous Book for Boys (USA), obra que imagino -y espero- creada con la intención de que haya chavales que la vea por aquello de ‘un mundo de fantasía, un joven reconectando con la memoría de su padre’ y todo aquello. Porque el parecido con el libro es, básicamente, nulo. Pero, en fin. Cosas. Y supongo que hay un punto en el que hay espectadores para esto. Yo no, pero oye.

Creo que The Detail (CA) puede ser la serie policíaca que más cumple los tópicos canadienses de entre todo el policíaco que he visto. Porque parece un intento de hacer la clásica serie policíaca con mucha presencia de la vida privada de los policías pero aquí, tanto en ambientación como en personajes, parece cumplir el tópico de que están siempre disculpándose e intentando ser majos. Hasta niveles de pasteleo que hacen difícil creer que las partes más oscuras -que las hay- vivan en el mismo universo. Pero bueno, es otra visión del asunto. Supongo.

Tenía ganas de ver qué hacían con Siren (USA), una serie que se anunciaba como con mezcla de fantástico, terror, romance y todas esas cosas. El resultado, sin embargo, está más cerca de esas ocasiones en las que Lifertime hace un telefilme que parece rebotado de SyFy que de algo que nos apunte no ya a una serie sino a un intento de cohesión con posibilidades de crecer para el futuro. Y sí, es un poco como tratar a La Sirenita como si fuera una obra de terror… pero no por los motivos lógicos sino por ella. Y, sin duda, hay algunos momentos que funcionan en alguno de los campos. Pero mi impresión general es de batiburrillo de bajo presupuesto en el que solo la historia está más desordenada que las intenciones. Vamos, que no. O, por lo menos, que no a mí.

Hablando de comedias genérica que parecen depredar a la pobre gente de Lifetime, esta Splitting Up Together (USA) donde un matrimonio decide separarse pero turnarse en el uso de la casa -una tontería innecesaria para garantizar el juego posterior- enfocada, fundamentalmente, a que los personajes principales se reúnan. De hecho, no parecen nada traumatizados por la separación. Probablemente porque aún no se han dado cuenta de que en cuanto lleven 5 capítulos habrán superado la hora y media de contenido que haría sobrellevable un telefilme con esa premisa. Pero, mira, en la ABC sabrán.

En cuanto a la tan traída adaptación de The Terror (USA)… Está claro que le han lanzado dinero hasta aburrirse y que esperan que sea un éxito o algo. Pero con tanto énfasis en la reconstrucción, con tanto detalle gráfico y tanto mostrar lo desagradable que es esto, lo otro y lo de más allá, lo que me ha quedado muy claro es lo que querían hacer y las ganas de agradar que tienen, aunque sea sólo a un público que pueda pensar en estas dos cosas como sinónimos de calidad. Sin que parezcan darse cuenta de que el interés por lo que están haciendo va más allá de demostrar un virtuosismo en unos apartados, y que la caracterización de personas o la progresión de la historia, aspectos ambos que parecen dejados en el asiento trasero, son los que hacen que una serie nos deje con ganas de más. Aquí sólo nos dejan, como mucho, con ganas de ver el Cómo se hizo.

Siguiendo con las series de Basado en hechos reales tenemos Trust (USA), una serie que se gusta a sí misma -que siempre está bien, supongo- y que cuenta con mucho nombre de relumbrón que tiene pinta de estar pasándoselo muy bien. Lamentablemente ni la capacidad conjunta de un Donald Sutherland que parece ser el que mejor se lo pasa de todos y un Brendan Fraser que parece preocupado por volver -y, a ratos, de creer que esto es su True Detective-, ni una Hilary Swank que parece pasar por ahí, ni un Danny Boyle que parece tener poco claro cómo ha acabado volviendo a dirigir televisión, consiguen que la cosa pase a mayores. Y, desde luego, Harris Dickinson está muy lejos de Beach Rats.  En fin. Por lo menos parece que se lo han pasado bien.

Terminamos con un documental sentido, The Zen Diaries of Garry Shandling (USA) es sobre todo un trabajo en homenaje. Se tratan por encima algunos aspectos oscuros, pero siempre de manera limitada y puntual, porque aquí a lo que se viene es a reivindicar y celebrar a Shandling. Que no me parece nada mal, por supuesto. Pero hay que saber a lo que vamos. Y, en este caso, es a conocer mejor a la persona pero, sobre todo, a repasar su trabajo.