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Empieza muy a tope Alchemy of Souls (O) (SC), que sigue una de esas tradiciones de fantasía con efectos especiales, recreación de época -el famoso medieval inventa’o pero a la asiática-, conspiraciones, romances, un poco de todo. Para mí los capítulos son demasiado largos, que es algo que tiende a suceder en las series surcoreanas -como en las españolas-, pero lo cierto es que tiene un poco de todo así que es normal que por puro apilar suceda. Así que supongo que estaría mejor si no fuera tan demasiado.

He quedado sorprendido, real y gratamente, con este The Bear (USA) que es un drama familiar en el que la familia son los miembros de un restaurante, con personajes que parecen reales y con una clara intención de innovar en cómo lo cuenta, en lo que se deja fuera, en cómo va desarrollando la historia. Porque está claro que el fondo de lo que cuenta lo hemos visto otras veces, y que el mundo de la cocina es más o menos conocido para estas cosas, pero es cierto que la mezcla de todo hace que salga una serie mucho más interesante. También, a ratos, muy intensa. Vaya lo uno por lo otro. No sé si las felicitaciones habrá que darlas más a Christopher Storer, que parece el responsable de esto, o a Joanna Calo, que parece la productora experimentada que han puesto para que no se desmadre el asunto, pero espero que les lleguen.

Pues vuelven Ellie & Natasia (UK) a tener su programa de sketches, en BBC después de ya ni sé el tiempo. Y a mí me sigue pareciendo lo mismo, que ellas tienen mucha vis cómica pero que los sketches conjuntos… pues bueno, pues vale, pues en fin. Sus cosas. No sé, no lo veo.

Supongo que Eureka! (O) (IR) es lo que pasa cuando alguien en Disney (Jr.) ve Los Picapiedra y piensa que los inventos con dinosaurios es la parte más divertida y que seguro que puede meterse en una historia de una chica con muchas inquietudes, en 3D, con tonos pastel. Que supongo que para su rango de edad pues bueno.

¿Son todas las series nostálgicas la misma? Porque aquí en Gordita Chronicles (USA) tenemos un regreso a los años ochenta con el añadido de que sin inmigrantes y ahora intentan encajar en estados unidos. Y, en fin. Supongo que el ángulo de lo majos que son o algo así les tienen que gustar. No sé, lo cierto es que parece hecha con el automático y tampoco es que intente contar realmente -al menos no lo parece- ninguna historia concreta. Así que podría ser un genérico de sitcom que se pone en los ochenta porque es de cuando se han traído los chistes.

Parece que el mes del orgullo también ha servido a Netflix para darle una vuelta a un clásico, porque esto, Królowa (O) (PO), podría haber sido perfectamente una película de tarde. Con el abuelo regresando a casa para conocer a su familia por una emergencia médica ajena que se ha interpuesto en su intención de jubilarse con sastre de lujo parisino barra drag queen y volver a su pueblecito polaco del que salió corriendo. A partir de ahí mucha cosa de comedia agridulce o drama rebajado, yo qué sé, pero tocando todos los clásicos que se os ocurran. Hasta el punto de que si en lugar de una miniserie de cuatro capítulos hubieran sido capaces de reducirlo a una película -incluso a una de dos horas haciendo de tripas corazón- podrían ponerla para rellenar cualquier tarde del fin de semana.

Sospecho que Loot (USA) va a ser una de esas series para ver, en el mejor de los casos, a partir de la segunda temporada. El reparto está ahí, son todos buenos actores o cómicos o ambas cosas a la vez… pero no han tenido tiempo de figurarse qué es lo que quieren. Hay una cosa en la que la emisión semanal tenía su utilidad, dos si tenemos en cuenta que la tensión se construye de manera distinta, igual que las expectativas,,,- y es que los guionistas van viendo qué funciona y qué no y cómo reacciona el público y pueden ir cambiando cosas. De ahí mi duda de que haya temporada dos. Porque en una emisión tradicional le hubiera pasado un, digamos, Cougar Town. Para el capítulo tres hubieran decidido quitar lo que no funciona y centrarse en lo que sí. Aquí… no tiene mucha pinta de que eso vaya a pasar. No es que del otro lado funcione siempre el asunto pero desde luego este estilo no parece dejar mucho espacio para los bastante necesarios y bastantes claros cambios que van a hacer falta. Sobre todo en lo que a las historias, en cómo centrarse en ellas y darle más relevancia a la vida de los secundarios, significa. Gran reparto, con momentos de brillantez tanto para Maya Rudolph como para algunos secundarios –Ron Funches especialmente-pero no pueden salvar una serie. Ojalá mejore en los próximos porque creo que es una cuestión de rodaje, y para final de temporada pueda decir que me equivocaba. Pero los precedentes están ahí.

Hacer siempre lo mismo supongo que lleva a la perfección, pero también a la sensación de que algo se ha quedado anticuado. Así es Man vs Bee (USA), una reliquia demasiado larga (¿Quién pensó que era buena idea que esto fuera serie y no, digamos, película… si en su primer capítulo ya estás mirando el reloj?) en la que Atkinson demuestra que hay una cosa que sabe hacer bien. Y que es la misma que hacía bien hace 30 años en Mr. Bean. Parece mentira que un actor cómico tan capaz, que además lo ha demostrado en Blackadder o en Not the 9 o’clock news, haya quedado para esto.

El mayor logro del spin off Money Heist: Korea – Joint Economic Area (O) (SC) es hacer que la serie original parezca tener una trama razonable. Porque esta historia de política ficción con las dos coreas uniéndose, más una mujer a la que le pasa de todo hasta que decide rebelarse, con unas pretensiones estéticas de chichinabo, y el resto todo lo copiado posible al original. Y dado que aquella es más o menos conocida… pues tampoco se molestan demasiado en preparar los giros o las sorpresas. En fin, un exploit hecho sin demasiadas ganas que, sospecho, sirve más a Netflix para meter el dedo en el agua -probablemente antes de ver El Juego del Calamar pero con estadounidenses o Dark con quién sabe quién- de las versiones internacionales que porque alguien creyera tener algo nuevo que contar.

Las cosas de los servicios de streaming, mira que les gusta estrenar cosas sin avisar primero. Esta vez le ha tocado a Siempre Fui Yo (O) (CO) que es ciertamente, un cúmulo de decisiones. Digamos que tienes una ficción sobre un programa concurso musical de eliminaciones y decides montar a su alrededor una telenovela, que es algo muy Rebelde Way que hacer, así que pones de protagonista a una antigua actriz infantil Disney y te montas una trama de muerte misteriosa con multitud de secretos y potenciales giros porque para algo estás en Colombia. Y te sale esta serie, en la que yo particularmente hubiera agradecido menos música y más investigación pero, bueno, Disney. Ellos sabrán. No sé si tienen intención de moverla en algún momento, pero al menos ahí está. Lista para su emisión entre semana detrás del telediario.

Incluso teniendo en cuenta que estamos ante una adaptación, lo cierto es que las series de anime de Netflix parecen todas del pasado, pero a Spriggan (O) (JP) le ha tocado el final de los ochenta así que no es la más perjudicada. Porque, además, es más o menos la época en la que se publicó originalmente. Lamentablemente no han sabido buscar las partes originales y tratar de apartarse de lo que podríamos llamar ‘inspiraciones de la época’, así que la trama principal parece una mezcla de temas ochenteros que han llegado más o menos afortunadamente a la actualidad, desde los ecos católicos al mediombientalismo terrorista. Es una pena porque quizá se hubiera podido adaptar de otra manera, pero como aquí estamos a comentar lo que nos ha llegado lo que importa es que, efectivamente, parece algo de hace cuarenta años. Ellos sabrán.

Pues tenemos un Suspect (UK) que ni es el antiguo Suspect ni es Suspects. Al final parece que hay cuatro títulos que se repiten. Pero bueno, que además resulta que es una adaptación de la sueca Forhøret, que en España se llamó Cara a cara. Lo dicho, cuatro títulos y se repiten. La trama no es especialmente interesante, una muerte ‘personal’, un investigador con la vida y el alma destrozadas y un número de sospechosos limitados pero no por motivos espacio-temporales sino porque los guionistas lo han decidido así. En fin. Que una vez más menos mal que hay un magnífico reparto detrás para intentar que esto nos interese un mínimo porque vaya toalla.

Tenía ganas de ver qué salía de Would It Kill You to Laugh? (USA), un especial para Peacock que en parte venía de un piloto que el COVID impidió rodar y en parte se percibía como un piloto que podría ser. Lo cierto es que si esto era un piloto les ha salido un kamikaze, porque quita cualquier gana de ver una serie hecha por dos cómicos que en general parecen saber lo que se hace. De hecho, hay cosas buenas en este especial pero algunas de ellas acaban desgastadas por la reiteración o por alargar en exceso. Hasta el punto de que la victoria en los fragmentos en los que los protagonistas son entrevistados por Meredith Vieira… es para Vieira, que claramente acepta y deja hacer en una serie de cortes progresivamente más aburrido mientras ella no entorpece ni rompe el ritmo. Una victoria a los puntos, pero una victoria. Así que, bueno… Quizá el próximo piloto. Dentro de tiempo. De MUCHO tiempo.


Bueno, pues una vez más no soy el público de una serie. En este caso de Becoming Elizabeth (USA) que intenta jugar con el lado cinematográfico, mucho movimiento, mucho cosas a oscuras, y luego es otra de esas series históricas sobre los reyes ingleses. Ha llegado el momento en que no tengo claro dónde empieza una y termina la siguiente… o al revés. No sé. En fin, yo paso.

No sabía yo que en Italia hicieran también series de Antena 3, pero aquí estamos, con Blocco 181 (O) (IT) y con un ¿rapero? que por lo visto es el responsable de esto. Os puedo contar la historia y vosotros os hacéis a la idea: En un Milán multicultural hay una banda latina a la que pertenece una chica que se plantea su fidelidad a ellos pero también duda sobre el amor en un ¿peligroso? triángulo amoroso cuando dos amigos de distintas clases sociales pero muy unidos se fijan en ella. Creo que lo que más me ha sorprendido de este piloto es que no sale Mario Casas. Supongo que le dejarán para más adelante.

Es imposible ver Dark Winds (USA) y no pensar en una casita de muñecas. Se nota que se han gastado el dinero y se nota que hay lo que vamos a llamar buenas intenciones, pero  la mayoría de lo que se cuenta suena tan falso que es imposible no ver esto como un decorado. Más aún cuando tenemos ejemplos cercanos como Reservation Dogs que comparten tantas cosas -incluyendo a Zahn McClarnon interpretando a un policía de la reserva, se ve que no hay actores-  que transmitían autenticidad. Así que, acabado el capítulo, me he ido a ver cuánto de esto eran prejuicios míos. De entrada están basados en los libros de Tony Hillerman, que no era nativo aunque se supone que creció con ellos o algo, así que mucho de lo que me sonaba era porque parte de estas historias fueron publicadas en España por Grijalbo, Júcar e, incluso, ya a principios del S XXI, por Olañeta. Así que no es tanto ‘de época’ por mucho que cubra momentos de 1971, es decir, de hace más de cincuenta años, como porque refleja parte de las novelas -porque han hecho un burullo de las mismas y, según avance esto, os diré si la diferencia entre el Chee de los libros y de la serie es tanto como me ha parecido a mí. Luego me fui a los productores. Entre los productores están bien a la vista los nombres de George R. R. Martin y Robert Redford, que un poco da a la idea de por dónde van los tiros. Aunque por suerte han tenido la mínima decencia de colocar también a Chris Eyre, que ya produjo con Redford un par de películas con estos personajes a principios de los ’00s. Así que al final es el showrunner Graham Roland que es descendiente chickasaw, y asegura que la sala de guionistas es completamente de nativos americanos. En fin, que no me extraña que de ese batiburrillo haya salido esta serie en la que parece que hay varias ideas tirando cada una hacia un lado distinto. Pero, al menos, anima a seguir viendo a ver cómo continúa.

Absolutamente encantadora esta Dead End: Paranormal Park (USA) que Netflix parece haber escondido entre sus novedades. Supongo que la han estrenado para ganar puntos con aquello de que en junio estrenan contenido queer que los otros once meses cancelan, pero ya que tienes a creadores trans montando una de animación juvenil que parece tomar elementos de Gravity Falls o Beetlejuice (la serie de animación, aunque tenemos de doblador al actor que le está interpretando en Broadway) entre otras. Así que puede no ser muy revolucionaria pero sin duda es una buena obra. (que podría tener mejor animación, también os digo)

Insufrible. God’s Favorite Idiot (USA) es así. Y menos mal que sólo me he visto el piloto que al menos no tiene demasiada cosa religiosa, porque tiene pinta de que más allá de lo malo -que es mucho- la cosa religiosa podría ser peor incluso. Por lo demás, es una obra que se supone a mayor gloria del marido de Melissa McCarthy. Bueno, en realidad la forma de intentar tirar de esto es meter muchas veces a McCarthy por ahí en medio para hacer sus cosas a ver si así. Y no, claro. Estoy seguro que habrá algún fan de esto, pero no parece que Netflix vaya a molestarse en encontrarlos.

Muy bien esta The Lake (CA) que es algo así como si hubieran ido a por una película de media tarde, la hubieran injertado con una del Disney Channel y, a continuación, le hubieran subido el mamarrachómetro al once. Jordan Gavaris y Julia Stiles están espectaculares, el exceso que va de lo camp a lo simplemente ridículo consigue funcionar de alguna manera inexplicable, posiblemente porque a todo el mundo le parece razonable tirar p’alante como si estuvieran en serio pese a que podamos ver casi cualquier barrabasada, incluyendo bitch slaps. Lo único que quiero ahora mismo es que esa promesa de segunda temporada salga, y que sea añadiendo al reparto a más actores que hacen de sobreactuar con clase su modo de vida, Joan Collins o alguien así.

Supongo que hace… ¿cinco años? me habría entrado mejor The Lazarus Project (UK) Pero una serie de gente que viaja en el tiempo para arreglar problemas recientes ya lo vi en Siete días, y lo que me apetece ahora mismo una serie sobre luchar para evitar una pandemia es… Nada. De hecho, hay una frase en concreto sobre las vacunas que es la que me ha acabado de rematar. Así que por bien que esté Caroline Quentin o por entretenido que quieran hacer este más de lo mismo lo cierto es que no estoy de humor.

Pues estamos en 2022 y seguimos recibiendo series inspiradas por Mujeres desesperadas. La de hoy es Maldivas (O) (BR), que es más aceptable cuanto menos se parece a la americana y más a las telenovelas brasileñas. La historia en sí es forraje porque lo de las cuatro amigas y una persona por fuera del grupo y una de ellas muere y las otras tres tienen secretos y… en fin. Más de lo mismo. De hecho varias de las protagonistas son… en fin. Pero los giros a la telenovela y alguna cosa -incluida la interpretación de Natália Klein, que no hay como ser creadora de la serie para disfrutar en el mejor papel- logra hacerla mínimamente tolerable, así que supongo que los fanses lo disfrutarán. O algo.

La firgen… No sé lo que esperaba de The Old Man (USA) pero ya os puedo decir que no este piloto que me ha quitado las ganas de seguir viéndola, la alegría de vivir, el agua de las plantas y probablemente también los billetes de la cartera. Qué espanto de 45 minutos de charla por teléfono de dos señores en distintas habituaciones dentro de una hora de piloto, que desperdicio de actores, qué secuencia de acción de patio de colegio, qué horror todo. ¿Pero cómo puede ser esto un FX for HULU cuando parece uno de esos reciclados que ROKU ha sacado de Quibi? No lo entiendo.

Nunca fui un fan de American Vandal, y este Players (USA) no tiene pinta de que vaya a cambiar,, no digo ya mejorar… mi opinión. Con la sutileza de una operación de fimosis, y aproximadamente la misma gracia, tenemos una mirada a los e-sports, los streamers y en general cualquier cosa que se pueda vender como joven a los ejecutivos de una cadena. Pero ni parece interesado en hacer nada con ello ni, desde luego, en tratar los problemas propios y específicos como hace, por ejemplo, Mythic Quest, Total, que no.

Hasta qué punto es algo real o medio real o casi nada real parece ser una de las historias de Sherwood (UK), pero de las que suceden por detrás. Porque los dos crímenes, independientes aunque con un par de puntos en común, que sucedieron en 2004 y sirven de inspiración están muy libremente tomados. Hay una cierta intención de que parezca que tiene algo de la historia de Robin Hood, aunque luego esté casi tan libremente tomado o más. Por suerte para ellos los actores son buenos -solo faltaba con y el trabajo de David Morrissey, Lesley Manville y Robert Glenister, entre otros- y James Graham sigue lento pero seguro con sus cosas. Que me dejan siempre esa sensación de que no están mal pero podrían estar mejor y a ver si la próxima es la buena, seguro que si.

No estoy yo nada contento con este The Summer I Turned Pretty (USA), pero voy a asumir que es porque no soy su público. A su público le tienen que gustar no solo las series juveniles románticas, también las que ven con normalidad que haya bailes de debutantes, que la gente tenga un cierto nivel económico y que la diversidad parezca pintada encima. El drama de chichinabo y que el interés romántico esté claro desde el minuto dos es un inevitable, me temo. Pero esto me ha parecido un aburrimiento. En fin. Otros vendrán, y que su público lo disfrute.


La pasividad es el centro de Avoidance (UK), y también lo que va a definir el cómo se vea, supongo. Personalmente no soy fan, y toda esta pasividad lo que más me hace es ponerme de los nervios. Pero supongo que es lo que buscan. En general todo el mundo parece odiar al personaje principal, y voy a sospechar que eso incluye a los espectadores porque mi paciencia con este tipo de personajes es limitado. De hecho, si no fuera por los actores secundarios, especialmente por el joven Kieran Logendra que demuestra una vez más que los ingleses tienen la mejor granja de niños actores del mundo, difícilmente hubiera podido verla de una sola vez. Sinceramente, evito ver este tipo de series porque podría asesinar a alguien. Pero supongo que alguien habrá al que le haga gracia. Hay gente pa’ to’.

Por algún extraño motivo Baby Fever (O) (DI) parece la respuesta danesa a Jane The Virgin. Es decir: han logrado que sea menos lógica, más egoísta y absolutamente menos divertida de aquella otra. MUCHO menos. Hay veces que no entiendo los procesos de esta gente, de verdad.

A veces me acuerdo del Tentaciones y todo aquello de Del libro a la pantalla y cosas así. ¿Qué tendrá que ver con este Everything I Know About Love (UK)? Al final parece que los ingleses también están sacando cosas de los estadounidenses, en general la parte que me pone de los nervios. Porque esto intenta ser divertido, pero sobre todo intenta que nos lo creamos o algo, como si fuera una cosa en serio tipo Sexo en Nueva York. En fin.

Pues no muy original pero tampoco creo que sea lo que buscaran. Es inevitable pensar que First Kill (USA) es el resultado de mezclar Buffy con Killing Eve, pero lo cierto es que sería fácil incluirla en toda una mitología de series supernaturales del fantástico en la que probablemente tendría más sentido emparentarla con The Vampire Diaries. Teniendo en cuenta que sale de un relato tirando a breve de V. E. Schwab en una -interesante- antología creo que el resultado es aceptable. Es rancho, pero es buen rancho.

Lo bueno de Irma Vep (USA) es la mescolanza de la que sale, que ya estaba en la película del mismo nombre. ¿Estaba mejor en la película? Sin duda, porque la película tenía en su centro a Maggie Cheung lo que permitía unos temas y unos registros que Vikander tiene difícil igualar. Por otro lado, es lógico que Assayas no llamara a su ex-mujer para hacer esta auto-adaptación. Son cosas que pasan. ¿Pero es una mezcolanza que merece la pena fuera de eso? Bueno, supongo que si no has visto la película original y todo lo que te viene a la mente con el título no es el espectáculo drag -que lo llamen como quieran que es lo que es- de The Mystery of Irma Vep de Ludlam sino La venganza de Ira Vamp de Sáenz de Heredia… Bueno, entonces sí. Es mejor. Pero si te ha puesto nervioso todo este mencionar personas, obras y tal… mejor tampoco te acerques. Si la película original está ahí.

La falta absoluta de cualquier atisbo de ironía en Lovely Little Farm (USA), la nueva serie infantil de Apple +, tiene un efecto doble. Por un lado resulta increíble pensar que algo así, tan formuláico y claro que parece una parodia, pueda existir en un mundo como el actual; por el otro lado, casi parece hasta bueno que se puedan seguir creando programas infantiles tan faltos de ironía que podríamos hablar de desvergüenza si realmente pudiéramos sospechar que está hecho con una intención. Como hacerle la crítica literaria a un libro de imágenes de animales. Se puede hacer, por supuesto, pero… ¿cuál tendría que el centro de la misma?

Ponemos el nivel tan bajo que parece que cualquier cosa que no nos escupa a la cara es amor. Y no creo que sea así como debiera funcionar el asunto. Más aún cuando están los muchimillonarios detrás. Por eso una cosa es que sea de celebrar que hayan mantenido (más o menos) el origen racializado de Ms. Marvel (USA) y que se hayan preocupado de intentar un estilo visual mínimamente interesante -aunque mucho menos original de lo que sería de desear- y otra cosa es… bueno… todo lo demás. Con un piloto innecesariamente alargado que tira de dos de los temas que más gastados están en estas cosas como son el Todo en un día y el Madre autoritaria con la que la protagonista choca que llevan una racha tan alta de apariciones que este mismo año tenemos dos ejemplos en Disney + también con sus respectivos protagonistas parte de una minoría infrarrepresentada como son Better Nate Than Ever y Turning Red.  Y con una excusa argumental que más allá de lo Lizzie McGuire que sea está muy poco pensada para las implicaciones que su propio recreacionismo ofrece. Y si nos ponemos a hablar de los cambios sobre el personaje principal, que van precisamente por el lado de pulir aristas y hacerlo más estándar en fin. Necesitamos variedad, diversidad y puntos de vista o personajes en los que ver reflejos diferentes. Pero los necesitamos en obras mejor hechas, mejor pensadas y más interesantes. Que con el dinero, medios y atención de Marvel se haya pagado una obra que solo es superior en presupuesto al estreno de la semana pasada de Ultra Violet & Black Scorpion es una triste realidad. Así que ya pueden ponerse las pilas porque puede que a priori yo no sea el target de esta serie -ni, desde luego, tenga que serlo- pero aquellos que sí que lo son se merecen tener que tragar con algo menos mediocre.

El problema de Queer as Folk (USA) -junto con, sospecho, que a Stephen Dunn le faltan tablas- es que han pasado 23 años desde el estreno en Channel 4. No voy a entrar en las diferencias entre la emisión del original de RTD en una televisión generalista UK entre 1999 y 2000 y la de Showtime (cable de pago en USA) y Showcase (cable básico en Canadá) de Cowen y Lipman entre 2000 y 2005, vamos a dejarlo es que la segunda era más telenovelesca y menos arriesgada, pero os puedo decir que esta nueva versión logra ser una tierra de nadie a ratos incluso más tibia que la original coproducción norteamericana. Y no solo eso, también toma decisiones como usar un paralelo de Orlando para su lanzamiento, de centrarse más en personajes jóvenes frente al arcoíris de edades del original y, en general, a actuar como si no existiera una cultura televisiva que ha ido dando más espacio a multitud de realidades queer, hasta el punto de ser una obra que juega la baza de la juventud y, a la vez, logra quedar más antigua que la desaparecida Genera+ion o esa mole de Euphoria. En una serie generalistas sin un título reconocible habría sido simplemente hablar de ‘una más’, incluso si no fuera porque The L Word: Q Generation es mejor continuación -sin tener tampoco mucho de lo que alardear- que esto.  Pero llevando el nombre de Queer as Folk da la sensación de haber entrado en la tercera expansión de un restaurante: Hemos pasado de la comida que la hizo famosa, a la expansión que la dio a conocer, a la franquicia que hace caja. Queer, pero de marca blanca.


Extraordinariamente floja, y ya lo siento, esta The Midwich Cuckoos (UK). Es una lástima porque los actores infantiles británicos salen de una factoría especial, pero aquí parecen los pobres los extras de una fábrica de cabbage patch kids, a lo que se unen unos papeles femeninos de poner los ojos en blanco y una notable incapacidad para… básicamente para cualquier cosa. No tengo muy claro porqué han hecho esta serie si no tenían ganas, pero aquí está.

No sé lo que esperaba -o creía- que tendría que ser Pistol (USA) pero está claro que Boyle ha decidido usar todos sus trucos visuales para intentar hacer más interesante esta especie de docudrama. Lo que por un lado hace que al menos no sea rotundamente aburrida de ver pero, por otro, da la sensación de que no confía en la historia o en su presentación. Porque no tiene pinta de que las decisiones formales estén pensadas para elevar la historia sino para mantener entretenido al público mientras te la cuentan. A saber. Quizá los fanses del grupo tengan más interés, pero yo ya he visto todo lo que necesitaba.

Parece que los australianos también tienen derecho a tener su propio The OC viendo Surviving Summer (AU), aunque los cambios están hechos a la idiosincrasia propia del país. Hubiera sido peor The OC en Suecia. Aquí la principal temática es la competición deportiva de surf, y alrededor de ella están las broncas con los adultos, los amoríos que sí/que no y las tramas secundarias de doctores y todo eso. Pues bueno, pues vale, pues una serie juvenil para el verano sin demasiada chicha ni complicación. Yo qué sé.

La yassificación de Tom Swift (USA) es un hecho interesante. Interesante porque hablamos de la primera adaptación tras más de cien años de una serie de libros que siempre parecía tener problemas para dar el salto al cine o la televisión -hasta el punto de que lo más cercano que tuvimos hasta ahora fue un piloto-, interesante también por el racismo de la serie original con su comedia del minstrel que en fin, e interesante porque han decidido ir a por todas: han pasado solo 4 años desde que los estadounidenses tuvieron en una serie de una cadena generalista el primer protagonista queer de una serie -es decir, protagonista real y no parte de un reparto coral o secundario robaescenas- y la cosa ha ido avanzando pero tan poco que es solo la segunda vez que logra ser el protagonista cuyo nombre es también el de la serie. Pero es que además han ido por todas, porque no solo han decidido que fuera negro, sino negro chocolate. Es decir, han optado porque sea una persona racializada de un color oscuro, que es algo poco habitual incluso ahora. Cierto es que se trata de The CW y que no tiene pinta de que la serie -o la cadena, ya puestos- vaya a durar mucho más. Pero motivo de más para ir a por todas incluyendo las demostraciones de afecto sexual. ¿Y la serie en si? Pues promedio, como suelen ser estas cosas del canal, con una trama genérica, personajes definidos con un par de rasgos, un claro malo malísimo y la posibilidad de crecer que llega, me temog, demasiado tarde. Así que esta lilnasxicación, esta yassificación, no solo es lo más importante sino que, sospecho, va a ser también su mejor legado. Habrá que ver si logra resistir a los vaivenes del Stratemeyerverso.

Posiblemente lo más interesante de esta serie nueva de Disney Channel sea la parte exterior, y es que Ultra Violet & Black Scorpion (USA) era la famosa serie que iba a unir superhéroes con luchadores y que iba a coprotagonizar Blue Demon Jr. Al final tuvieron que ir a por un personaje nuevo pero no creo que eso vaya necesariamente a hacerle mal. Al fin y al cabo hay muchos tipos de vueltas que darle. Aunque este inicio nos diga que, por encima de todo lo demás, esta es una serie de Disney Channel.

Reciclar le hace bien al mundo, dicen, así que The Villains of Valley View (USA) -la otra serie que se estrena en comandita- es todo un canto de amor al planeta Tierra. Porque la premisa toma un poco de los Thunderman, de Los brujos de Waverly Place e incluso de los telefilmes de Descendant. Todo ello obras con un recorrido y un interés que supongo son las que esperan aprovechar aquí. Tengo mis serias dudas porque, bueno, el olor a refrito es poderoso… pero cosas más raras se han visto triunfar. Supongo.


No sé qué esperaba de Big Boys (UK) pero el inicio de su piloto es, sin duda, una cosa que recordar. En general la mezcla de buen fondo y temas complicados, con un humor que a veces es más esquivo no tanto por humor como por los temas que tratan: problemas mentales, diversidad sexual, tragedias más o menos cotidianas, y mucho más. Es una serie realmente encantadora, con muchísimo de eso que llaman corazón, y su mera existencia -incluso en su inglesitud- hace que recordemos historias como las de Please Like Me. Pulgares arriba para Jack Rooke.

Dicen que si no tienes nada bueno que decir de alguien que está muerto es mejor no abrir la boca. Por otra parte, mi opinión de Obi-Wan Kenobi (USA) es

Menos mal que los ingleses vienen al rescate esta semana. Porque PRU (UK) no es tan original, y a ratos resulta un tanto… un tanto. Pero resulta bastante interesante, excesiva donde debe serlo y lo suficientemente variada como para tener algo de interés dentro de esta mezcla de comedia y drama y comedia y… Ah, sí, una lasaña de sentimientos.

Pues muy encantadora esta Sea of Love (O) (TA), claramente para preescolares que quieran una de animalitos distinta de los habituales. No es que tenga mucho que rascar pero, claro, es para preescolares. Con lo bonita que es ya vale.

Hay días en los que uno tiene que ponerse la serie para creer de verdad que la serie en cuestión ha conseguido. De ahí que el estreno de Slippin’ Jimmy (USA) parezca una broma interna, un chiste, un sketch del SNL, porque esto de hacer una serie que sea precuela de Better Call Saul que, a su vez, era precuela de Breaking Bad… En fin. Por supuesto no podía ser solo una serie, es una Animación para Adultos. Y tiene la pretensión de homenajear a un género distinto en cada capítulo, que es una cosa que… bueno. El primer capítulo es un homenaje a los western. Y no pienso mirar más capítulos, que a mi esta cosa de este creador no puede interesarme menos. Pero bueno, supongo que a los completistas les hará gracia.

No sé quién recordará la particular comedia canadiense Letterkeney, pero sale ahora una versión de aquella, un spin-off basado en un personaje al que allí no se veía la cara, Shoresy (CA), que Crave estrenó hace un par de semanas pero que cumple la triste regla de que cuando se hace serie de los personajes invisibles resultan ser bastante flojas. Quizá si a alguien le van las series de mamporros de denominador común bajísimo, bastante más tirada que su curiosa serie original, pueda al menos disfrutarlo. Pero… bueno… quizá a los fanses del hockey. (Y sí, esto tenía que haber salido hace dos semanas, pensaba que lo había hecho, y no. Así de olvidable es para mí.)


Que semana hemos tenido. Qué semana. Posiblemente la peor del año. Sobre todo para empezarla por Angelyne (USA), un pequeño desastre en Peacock que es básicamente la historia de una famosa de barrio. Pero como ese barrio está en LA pues para allá que vamos. Una mujer que se hizo famosa por poner carteles -bueno, ya sabéis, de esos grandes, no en plan «Se dan clases particulares»– con su imagen y su nombre. La lógica nos haría pensar que van a usarlo para hablar sobre la fama, o sobre la necesidad de buscarla, o se van a trazar paralelismos con otros que han llegado a esa ‘fama por la fama’. Quizá incluso a hablar de The Room. Pero no. Lo que tenemos es un piloto espantoso en una serie que parece que nunca sabe lo que está haciendo, con una interpretación principal de Emmy Rossum que parece que tiene una idea de lo que quiera, acompañada de un reparto de actores masculinos en su casi totalidad que se divide entre los que están desaprovechados y los que no dan para más. Con una de las peores decisiones de maquillaje y peluquería que he visto desde La mujer del viajero del tiempo. Se supone que en algún momento Martin Freeman va a tener que ver algo en esto. Lo siento mucho por él. Pero, en fin, al menos tiene el atractivo de la marcianada, ahora a ver si alguien de por aquí tiene narices de hacer una serie sobre… yo qué sé…

Supongo que hay un tipo de personas a las que Conversations With Friends (USA), las cosas de costumbrismo ombliguista de un cierto tipo de juventud, les puede gustar. Ni soy el público ni espero serlo nunca así que me ahorro mi opinión sobre el peñazo este.

Sospecho que hay una competición para hacer series de empresas discográficas y de empresas de La Fe, así que debieron de considerar que haciendo Kingdom Business (USA) para BET+ cubrían ambas, y así ha salido, que la parte de música queda formuláica -¿cuántos años llevamos ya desde Empire?- y la de la religión da bastante lo mismo, así que el resultado es algo reiterativo e innecesario. En fin.

Supongo que la enseñanza de Night Sky (USA) es que las cosas se estropean menos cuanto menos espacio se les dan. Porque esta serie se beneficia de Sissy Spacek y J.K. Simmons mucho más de lo que sospecho que estarían dispuestos a admitir sus creadores. Y es que el ‘misterio’ central da un poco lo mismo ante lo que tiene pinta de ser una obra de teatro que se ha venido arriba. Pues vale. A sus fanses les encantará y al resto… pues según lo que esperen encontrar. Si es a dos personas hablando – o callando- como motor de la acción -por llamarlo acción. pues adelante, todos a bordo.

Cómo es la vida, la semana pasada decía que Apple TV+ parecía la única compañía de streaming que se preocupaba por ofrecer el mejor producto posible y esta estrenan Now and Then (USA) para dejar claro que no. Que también pueden producir entretenimientos muy genéricos en los que solo los actores que interpretan a los policías – Zeljko Ivanek y Rosie Perez– parecen estar para algo que no sea cobrar el cheque. Porque esta idea del Sé lo que hicisteis necesita algo más que la idea en sí misma para funcionar. Vamos, para cagarla otra vez con Amistades Peligrosas podían haber ido por lo menos a por Motivos Personales, El Pantano o Hay alguien ahí, que por lo menos nos reímos. Vamos, una -otra- oportunidad perdidad.

Que espanto, que espanto y que horror este The Time Traveler’s Wife (USA). Vale, el libro original tenía mucho que trabajar para llevarlo adelante. Pero es que las decisiones que se toman casi parecen que son porque han visto la película y han pensado en cómo se podía hacer aquello aún más inane. En lugar de intentar arreglar los problemas lógicos o de centrarse en una manera de contar la historia -a ser posible una en la que no de asco ver a un señor con toda la barba intimando con una niña con la que luego se va a casar- para que no nos desesperemos, el responsable de esto decide que mejor liarlo todo más aún y esperar que los toques de humor disimulen. Porque parece que ya debe de haber hecho un algo con viajeros temporales intimando con niñas. Ah, espera, que es que detrás está Steven Moffat. De verdad que poco nos pasa. Porque aún Rose Leslie intenta… no sé… ¿que la miremos mientras pone caras? Pero es que el resto del reparto… virgen santa que reparto. Que desastre todo. Y el apartado de maquillaje y peluquería… las peores decisiones de maquillaje y peluquería que he visto desde Angelyne.  Lo único que se me ocurre deciros si alguna vez os encontráis con La mujer del viajero del tiempo es: Basically, run.

¿Es Troppo (AU)  una mala serie? No. ¿La recomendaría? Tampoco. Hace falta un momento muy concreto, supongo, donde ver la enésima historia de investigadores privados con una vida privada destrozada que se encuentran con alguien tan roto como ellos y eso les lleva a embarcarse en una serie de extraños momentos detectivescos para… en fin, yo qué sé, un caso que podría haber sido una película en lugar de tanto episodio. Los actores centrales hacen un poco por tirar del carro, el problema es esa sensación de ya visto que hace que parezca que es un carro robado. Pues bueno, pues vale, pues si no tienes otra cosa, pues si quieres tener algo de fondo, pues si te caen bien los actores, pues… En fin.

No se me ocurre ningún motivo razonable para estar mucho rato hablando de Vampire in the Garden (O), es un espanto que roba de todas partes sin molestarse en hacer bien prácticamente nada. Es decir, ha aprendido todo lo que sabe del Ataque de los Titanes. Solo que aquí son vampiros. Pero es todo tan estúpido y tan mal animado que, en realidad, tampoco debería de preocuparnos en exceso.


Bueno, pues parece que el giro de Netflix va dándolo como son ellos y ahora vamos hacia el True Crime antes que a las series de adolescentes o los de organización criminal, menos mal que hay un algoritmo detrás, que si no pensaría que todo esto van los bandazos de lo popular de toda la vida. Pero bueno, empezamos el repaso con 42 días de oscuridad (O) (CL) que tiene a su favor ser la primera serie chilena para el servicio de streaming. En contra tiene que a la familia no le ha hecho mucha gracia, y mira que desde Netflix aseguraron ser feministas y esas cosas. ¿La serie en si? Pues es más de lo mismo salvado por los actores, de hecho Pablo Macaya hace casi todo lo que puede para tirar del carro. Supongo que depende de las ganas de ver la historia, y ahí yo sí que no cuento. Vamos, no tengo intención alguna de verla entera.

Urgh. Este À La Carte (USA) tiene una pinta tan vieja que podría haber sido una serie de los años ochenta, un antecedente de Sex and the City o algo así. Muchos temas de siempre tratados como siempre y sin ningún aliciente para verla.

No entiendo en qué momento decidieron que True Crime con actor famoso -actriz, en la mayor parte de casos, en realidad- era lo siguiente de lo que se tenía que estrenar uno a la semana. La de turno es Candy (USA) y, sinceramente, podría ser la parodia del SNL de este tipo de cosas porque la peluca y las gafas de Jessica Biel podrían haber salido en No es otra estúpida película americana. Lo cierto es que sí que lo es. Sé que intentan jugar con la idea de que van a contarnos el por qué, el impulso criminal, y blablabla. Pero bueno, lo importante de esto es que podemos fingir que no existe, porque es la misma serie de todas las semanas.

La peluca de Claire Danes… perdón, no. Quería decir… The Essex Serpent (UK) es una serie interesante basada en un libro indudablemente interesante, que tiene a su favor que Apple está demostrándole al resto de servicios de streaming lo que es hacer una selección de series con mimo -y mayor o menor fortuna-, pero son los únicos que parecen hacerlo. De ahí que incluso series como esta, en las que hay algo de la BBC de toda la vida, tira más gracias a los actores principales y a una historia bien pensada pero con un problema principal: Necesita más vidilla. Un poco más de rapidez. En fin, sé que en las series de época no es siempre lo requerido, pero yo lo agradecería.

Voy a confesar que paré el piloto de Geulideu (O) (SC) para ver si me había puesto un trailer, un primer montaje o algo así. No puede ser que se pase los primeros ocho, diez minutos explicándote lo que está pasando y va a pasar con un infodump que haría palidecer a cualquier novela fantástica. El subrayado llega tan lejos que como a los quince minutos te sacan una definición en pantalla de lo que significa el título del mismo dentro del universo de la serie para que entiendas a qué se refieren. Como en el 18 ya hemos pasado a la actualidad, a un misterioso asesino. El asunto es que ni las idas y vueltas temporales, ni la tecnología, ni todas las idas y vueltas que nos trae la cosa esta y que parecen sacada de esa época en la que Lost había creado réplicas y teníamos un Flashforward casi en cada semana con mayor o menor éxito, siendo uno de esos extremos Persons Unknown. Y de verdad os digo que casi agradecería volver a estos últimos antes que seguir con esta mezcla de contar mucho pero no saber nada en la que nos han metido. En fin.

Para explicar esta serie turca, The Life and Movies of Erşan Kuneri (O) (TU), tendría que empezar explicando quién es Erşan Kuneri. Y lo único que se me ocurre es intentar explicarle a los extranjeros lo que pasaría si en Netflix decidieran hacer una serie protagonizada por un personaje recurrente de Fernando Esteso. Solo que aquí además hay un componente de metaficción. Y el resultado de la misma es… bueno… como encontrarse que Netflix ha decidido dar luz verde a El Sexólogo.

Carme con patatas, le dicen los estadounidenses a esto. David E. Kelley coge el abogado y corre, mucho mejor que en sus últimas series aunque sin la brillantez de las primeras, para sacar The Lincoln Lawyer (USA). Un agradable mixto de ‘caso de la semana’ y ‘caso gordo’ en el que las particularidades del personaje de Michael Connolly, -desde mi punto de vista más interesante como serie esta que la de Bosch– son más útiles por quienes tienen alrededor que por esa especie de tedmosbysmo de su protagonista principal, tan pan sin sal que uno echa de menos la versión de McConaughey. Por suerte hay algunos otros intérpretes, como Becki Newton, haciendo bueno esta serie de investigación criminal tan básica como agradable. Que quizá es lo que iba tocando por aquí.

De YT a las series infantiles, así es como funciona este Mimi’s World (UK) que nos ha traído Channel 5 a una de esas obras encantadoras con muñequitos, imágenes y todo eso. So charming, so sweet.

Una miniserie sobre un caso célebre, eso es lo que nos trae Oussekine (O) (FR), que supongo que a quien necesite indignarse con la policía por su manera violenta de tratar a la gente -especialmente a la gente que no se parece a sus jefes- le puede valer. Yo lo veo como otro Documentos TV porque, bueno, a estas alturas. Pero en fin.

Ojalá me hubiera gustado Savage Beauty (O) (SA), habla de muchos asuntos sudafricanos y de distintos problemas como las expectativas sobre las mujeres, la industria de la belleza y todos los alrededores de género que se os puedan ocurrir. Lamentablemente va todo muy lento, demasiado lento. Pasan cosas pero poco a poco. Demasiado poco, de hecho. Es decir, ocurren muchas cosas por capítulo a un ritmo de paseo. Cuando deberían ir rápido todo el rato. Si haces una telenovela lo mejor sería entender un poco mejor el formato. En fin.

Alguien pensó que era buena idea sacar algo de Barrio Sésamo y robots y supongo que para venderlo de muñequitos de las hamburguesas o algo así, Sesame Street Mecha Builders (USA)es el resultado de todo ello: Construcciones en CGI sin alma. Que espanto.


¿Sé de qué va Annarasumanara (O) (CS)? No. ¿Creo que sus creadores lo saben? Menos aún. Lo único que tenía claro desde el principio era que teníamos otro Webtoon entre manos. Luego ya la decisión de contar una historia terrible en lo dramático y poco convincente en lo fantástico, con una serie de canciones que parecen más decididas por un dado que con una intención -lírica, poética o dramática- y que al final ni parecen estar yendo a ningún lado ni contar nada interesante… pues bueno. Supongo que por acumulación -si es que alguien ha durado después del piloto que lo diga- a a algún lado acabará yendo la historia. Pero no seré yo el que lo intente comprender, la verdad.

No tengo muy claro si acabaremos llegando a un punto en el que la película de 2003 de Nollywood tenga algo que ver con lo que tenemos Blood Sisters (O) (NI), pero desde luego que sabe reproducir su dramatismo. Y es que es una telenovela de las de toda la vida pero elevada al diez (que no al once porque echo de menos que haya extraterrestres o algo así, pero supongo que ya habrá más temporadas)  Netflix. Parece que uno de los temas quiere ser las diferencias de clase tanto como ‘evolución vs. tradición’. Y no sé a dónde irá, pero desde luego que promete ser una carretera llena de curvas.

Este Bosch: Legacy (USA) es en teoría la punta de lanza de Freevee que, a su vez, es el cambio de nombre de IMDB Tv por parte de Amazon. Dentro de la actual estrategia de pensar que quizá HULU hace tres lustros tenía razón y lo que hacía falta era ofrecer una versión gratuita con anuncios y otra de pago. Al final todo va circulando hacia lo mismo. ¿Y por qué hablo de todo esto y no de la serie? Pues porque por mucho Legacy que le hayan colocado lo que han hecho ha sido mudar Bosch de Prime aquí, disimulando para por los acuerdos que pudiera haber, pero sin cambiar gran cosa más. Que supongo que al menos para sus seguidores será una alegría.

A veces sospecho que la forma de elegir proyectos de Netflix es Sí. Ahora estamos con una racha de intentar que el docudrama de true crimes vaya a funcionar, especialmente los que parecen cercanos a temas populares. Y ahí por medio anda este Clark (O) (SU) porque qué mejor que Suecia para hablarnos del Síndrome de Estocolmo con un criminal encantador. Lo raro es que esto no se le haya ocurrido antes a Lifetime.

Hay algo familiar en DI Ray (UK), y es que aunque la ITV haya intentado que las diferencias raciales y las dinámicas que causan la separara del pelotón, estamos ante un más de lo mismo. Probablemente una que querría ser otra cosa. Se nota un cierto anhelo por ser si no distinta al menos si mejor de donde las capacidades o situaciones les parece posible llegar, y eso casi siempre con la idea de que iba a poder escapar de los problemas propios usando esa carta de raza. Pero bueno.

Parte del acuerdo con Sky de HBO es esta serie, DoDo (USA) que llega también a Cartoonito y que cuenta la vida de un chaval de 11 años con sus pocos de dramas que parecen insuperables y su algo de imaginación para ir viviendo día a día. Pues bueno.

Es extraña esta The Dry (UK) porque entiendo que quiere ser una de esas comedias dramáticas antes que un drama cómico, aunque supongo que no debería sorprenderme con estos últimos años de trauma como centro de la comedia. Sea lo que sea, esta serie muy irlandesa tiene un fondo claramente dramático porque para algo habla del alcoholismo. Y aunque logra hacerlo de una manera divertida aunque no ligera el fondo no deja de ser ni menos negro ni menos amargo. Supongo que es lo que buscaban, así que tendrá sin duda su público. Lástima que no sea yo.

Supongo que Meyers ha conseguido un trato para hacer sus cosas, porque este The Pentaverate (USA) no es muy inspirado, huele muchas veces a viejo, y si funciona es porque Meyers empuja con fuerza y se puede rodear de un gran reparto -cuando no está muy ocupado siendo varios personajes a la vez- más que porque tenga algo interesante que contar. Pero bueno, supongo que es la famosa frase aquella de que lo que más valen son las tablas. Porque el que tiene tablas flota.

No sé qué está pasando con Acorn pero sus series policíacas de este año están siendo tirando a aburridas, la de Signora Volpe (UK) da igual que juegue con un trasfondo de espía bliblibla. Ni siquiera es un Murder Mystery competente, que es lo mínimo que se le puede pedir a estas cosas, sino más una serie de profesionales de vacaciones. Y si bien no llega a ser tan terriblemente mala como Harry Wild desde luego que no deja con muchas ganas de ver cuál es la siguiente serie de misterio que nos traen. Mucho mejor pasarse a los telefilmes de Hallmark Movies & Mysteries.

Lástima que ya me la sepa. Porque en The Staircase (USA) está claro que HBO Max ha echado los restos para adaptar una de las historias de juicios más conocidas y controvertidas -tanto que la primera temporada de Trial & Error jugaba con su adaptación allá por 2017-  y lo han hecho sacando dinero para meterlo en esta adaptación de true crime dramática -¿qué decía antes de que están a tope con esto?- pagando a un reparto en el que se encuentran Colin Firth, Toni Collette, Parker Posey o Juliette Binoche. Un poco como cuando esto lo hacían telefilmes/miniseries para pasar la tarde del fin de semana mientras decías «Ay, mira, ahí está ese actor, ¿te acuerda? Que salía en aquella cosa.» y procurabas no mirar la historia original porque era menos maniquea pero también más difícil de creer. Pues en eso estamos. Menos mal que tienen dinero para contratar actores competentes. Aunque tampoco así superen al documental de 2004 francés y todo lo que vino detrás -que fue mucho-. Qué le vamos a hacer.

A veces sospecho que hay ‘propiedades intelectuales‘ que tienen a sus fanses como rehenes. Todo lo que se pueda ordeñar será ordeñado. Y de ahí esta Star Trek: Strange New Worlds (USA) que promete un regreso a lo clásicos, porque la nostalgia siempre vende y porque lo malo conocido es siempre más fácil de enseñar. Como de costumbre tenemos una visión del futuro que llaman optimista: Razas del  mundo (y el universo) unidas siempre bajo el mando de un señor blanco en un mundo idílico en el que la idea de mostrar disidencias sexuales es encamarse con extraterrestres como si quisieras explicar cómo pudo extenderse la sífilis galáctica. Los buenos viejos tiempos, vaya. En fin, al menos es menos terrible que los dos intentos últimos, porque está claro que han conseguido lo que buscaban: Volver a ser básicos. Pero bueno, para tenerlo de fondo mientras meriendas supongo que vale.