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Curiosa esta decisión de Anthracite (O) (FR), que parece -al menos en su piloto- un policíaco francés… pero no tiene muy claro cuál. Hay una historia con un cadáver en el pasado, una serie de sucesos en el presente, al menos tres personajes dando sus… vamos a llamarlo puntos de vista, hay también cambios de tono de lo cómico a lo dramático, momentos en los que parece tirar por uno u otro estilo… Y no es que esté mal, es simplemente que parece no tener muy claro qué es lo que va o quiere, y lo llena de tantas cosas que no todas funcionan igual. Pero bueno, cosas peores hemos visto y, precisamente, lo que no funciona por un lado tira por el otro. Así que la posibilidad de que haya una trama de secta y también unos ‘web sleuth‘ es menos… menos. En fin.

Estoy seguro de que hay una persona -o dos, si contamos al creador- que encontrará este Baby Reindeer (UK) fascinante. La decisión de hacer una especie de auto-basado-en-hechos-reales intentando pintar el patetismo tanto del acosador como del acosado, con la revelación sobre la evolución de eso, de un cómico cuya carrera no parece funcionar, una mujer que parece estar allí todo el rato, y un vínculo que parece ir más allá de lo razonable. Con ambas partes como falibles. Todo en ella es deliberadamente extraño, no exactamente desagradable pero claramente pensado para incomodar. Algo que requiere de un cierto estado anímico, una paciencia, un tipo de… No sabía bien ni cómo decirlo, la verdad. Entiendo -creo que entiendo- lo que quieren hacer, no me convence lo que veo. Pero supongo que ahí fuera habrá alguien que lo aprecie.

Parece que todas las semanas tenemos una versión en serie de una película de Lifetime para después de comer. La de esta es The Cuckoo (UK), sobre una familia que ¿acoge? ¿alquila? ¿acepta? a una extraña dentro de su familia y os sorprenderá lo que pasa a continuación. ¿Quién iba a pensar que la extraña quería destruir a la familia desde dentro? En lugar de convertirse en una agradable parte de ella como si fuera… Andy Samberg o Taylor Lautner o algo así. Así que tenemos lo habitual, incluyendo casi cualquier cliché que se os pase por la cabeza además, de, claro, la música. Supongo que si hay mucho que planchar servirá de algo.

Es posible que de todas las series para las que no soy el público objetivo Fallout (USA) haya logrado en el menor tiempo posible demostrármelo. No ya por el insistir en la parte apocalíptica/post-apocalíptica del juego comenzando por mostrarnos el cómo se llegó hasta ahí -más o menos- para seguir luego con una serie de segmentos en las que se insiste de nuevo. Personalmente creo que en un apocalipsis lo mejor es morirse, y que el post-apocalipsis es la cosa más aburrida posible. Al menos hasta que vi esta serie, que hizo que pasara a ser lo segundo más aburrido. En teoría todo este eterno infodump del primer capítulo, todo este ‘actores conocidos para cinco minutos, actores desconocidos para el resto’, toda esta decisión de que el ‘worldbuilding‘ es más importante que la historia en sí -como si no pudiéramos ponernos a ello y ya en algún momento que nos contextualicen, pero sin aburrirnos-, me dice el tipo de obra que quieren hacer pero, sobre todo, me dicen que no soy yo la persona que quiere verlo. Puede ser un éxito -cosas más raras se han visto y esto sólo tiene más ganas de que la gente crea que es revolucionario que de ser popular, como si estuviéramos otra vez con Westworld– pero lo será sin mí.

Esta semana también tenemos algo así como una obra que pretende ser histórica, pretende ser seria y tiene a un actor más o menos conocido, es decir, Franklin (USA). Con un Michael Douglas que no se parece en nada a Benjamin Franklin, pero sí a Douglas. Incluso aunque tengan un claro problema con ofrecer una iluminación que permita ver las cosas. La historia en sí es una chorradilla, probablemente el tipo de libro de ensayo que debería de haber sido un artículo pero ha acabado como serie. Y todo lo demás… pues bueno. Hay historias que supongo que sirven para esto. Quizá al menos no es un ‘grandes relatos’.

Como todo puede acabar teniendo un lado bueno, el que Norman Lear ya no esté con nosotros significa que se ha librado de ver este Good Times (USA), no solo la peor serie de la semana, también la conjunción de varios problemas. Un espanto de animación marca de la casa de Netflix -en ambos sentidos, la serie animada es un espanto y la animación de la serie es un espanto-, desnortada, anticuada -hasta el punto de reciclar la idea de Stewie de Padre de Familia, y si te comparan desfavorablemente con la ‘segunda vida’ de Padre de Familia es que tienes problemas- y obviando tanto la importancia como los estilos y los temas de la Good Times original, como si hubiera salido de alguna mutación en la que, digamos, The Boondocks nunca existieron como serie de televisión. Es curioso como prácticamente todo, y mucho más, lo hace mejor Diarra from Detroit, sin necesidad ni de cargarse una serie clásica ni de una espantosa animación.

Mucho más insufrible es Midtsommernatt (O) (NO), que es más del rollo Hallmark. Bueno, no, pobres, que Hallmark no me ha hecho nada. Pero si os imagináis una de esas historias de Rosamunde Pilcher con familias que se reúnen, que tienen problemas, que todo son secretos ocultos, y gente que quiere que blablalbla, pero claro. Más largo, más lánguido y lo único que puede uno esperar es que se acabe el drama y comiencen los asesinatos.

Resulta curioso como este Secuestro del Vuelo 601 (O) (CO) logra superar ese formato obvio de Grandes Relatos en el que se nos cuenta un secuestro real de un avión. Lo hace con la tradicional mezcla de telenovela y suspense, historias de secundarios, historias de principales, y un desastre en ciernes. Que por una vez no es la serie. Porque logra ir bastante más allá, llevar la telenovela tanto al drama como al humor, o quizá al revés, acercar el humor y el drama de las telenovela y explotarlo magnificándolo. Y lo hacen con gracia y empatía, además de la estridencia. Nada tiene mucho sentido , especialmente como adaptación, y a ratos casi parece que estamos viendo precisamente una parodia de esos grandes relatos. Pero, a la vez, tenemos un artefacto que se hace… quizá no querer, pero sin duda apreciar.

Seguimos  con series de comunidades religiosas, se ve que es toda una tendencia, y esta vez le toca a un clásico, la megaiglesia, el joven pastor que trata de separarse de sus padres y… en fin, sus cosas. Así que este Testify (NZ) ofrece casi lo mismo -pero con menos presupuesto- y da casi lo mismo -o menos- que el resto de esta tendencia. En fin.

 

 

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Lo cierto es que aún partiendo de un punto tan habitual como es el de White Fever (AU) -que se supone que es el de una mujer decidiendo cambiar tanto por su propia manera de ser como por el contexto que la anima a ello- logra ofrecer la suficiente mezcla de humor surrealista y de capacidad para intentar ofrecer algo… menos distinto de lo que le gustaría pero lo suficiente como para que sea apreciable. La protagonista es una joven adoptada, que no está cercar de sus raíces coreanas y prefiere a hombres blancos y peludos como pareja. Al ser confrontada -un decir- con este hecho decide intentar acercarse a hombres coreanos, y -de paso- a esas raíces que parece haber querido desterrar. Así que es el racismos, especialmente el interiorizado, el que sirve de fondo al romance, que va envuelto en el humor extraño, que… Bueno, os hacéis a la idea. No siempre funciona, pero al menos lo intentan. Supongo.

 


Esta semana la serie de Netflix de Organización Criminal sale tempranera. Aunque quizá sea mucho llamar, porque este Crooks (O) (AU) se centra sobre todo en dos personajes y en una monera. Vale, también vemos un golpe, una organización criminal una de cuyas cabezas está en el final de su vida y todas esas cosas típicas de la vida de malhechores más o menos de tebeo -fiestas, violencia, iluminación deficiente- así que supongo que van a apostar por la pareja protagonista y su química tanto como por el teórico humor que tienen. Lamentablemente no es suficiente como para encontrarlo algo original. Pero supongo que dependerá del ánimo -y lo que busca- el espectador.

¿Cómo ha acabado Dinosaur (UK) -una serie británica que debería haber salido en BBC Three después de probar con el piloto en 2021- estrenándose primero en la estadounidense HULU? Misterios de las telecomunicaciones. La serie en es, eso sí, bastante recomendable. Una historia de dos hermanas, una de ellas dentro del espectro autista -que lo es en la vida real Ashley Storriel, también la co-creadora de la serie, co-guionista y etc- y que llevan unidas toda la vida. Al menos hasta que la otra hermana le anuncia que va a casarse. A partir de ahí la sorpresa por lo repentino y otra serie de asuntos alrededor la llevan a entender que el cambio es inevitable. Y supongo que al final abrazará que no siempre es malo. Tanto en su vida privada -está bastante claro que le van a poner algo así como un interés romántico- como en su vida profesional – paleontóloga, más o menos pero ese es el resumen, por si pensabais que el título no tenía más que un giro-. Y de esta manera Storriel, junto con la otra co-creadora, Matilda Curtis, montan una serie delicada, más graciosa de lo que podría parecer al principio, y también menos pesada de lo que uno podría haber llegado a pensar con ese inicio. Supongo que ayuda que las dos hayan crecido dentro de esto –Curtis es hija de la actriz Elizabeth McGovern, Storriel de la cómica Janey Godley– porque lo cierto es que para ser su primera serie parecen tener ya unas tablas notables. Pero quizá es cosa de los cómicos de UK -incluso de Australia- porque hay cosas aquí que pueden llevar a acordarse de dos obras tan distintas como Juice o Please Like Me. Y si eso no os parece una recomendación ya no sé, la verdad, qué deciros.

No sé a cuenta de qué viene el piloto de Fabricantes de OVNIs (O) (MX). Es decir, es bastante obvio por dónde van a ir los tiros, pero no te los presenta en el piloto, solo se dedica a demostrarte el tipo de persona que es el protagonista -espantosa, una especie de pícaro que se engaña a él más de lo que engaña a los demás- y sus alrededores. Además de presentarnos a los personajes cercanos y una idea: Unos parientes, unos OVNIs y un grupo de millonarios -o algo- que están dentro de una especie de secta pro-alienígena. Así que le llega la noticia de una herencia en su pueblo, en el que hay una historia con un OVNI y blablalbal. Así que ya sabemos que lo siguiente que toca es que llegue al pueblo, se encuentre con que la herencia es un desastre, decida fingir que hay avistamientos OVNIs para sacarle el dinero a esos millonarios, probablemente se pelee con el jefe de la secta que muy claramente está timando también a los millonarios, y por el camino se reencontrará a si mismo, aceptará que no es lo que finge ser, y se acercará a su familia. Probablemente incluso encuentre una novia. Pero una cosa es que lo veamos ver desde lejos y otra distinta que en este primer capítulo solo se nos muestre lo de los OVNIs al principio. Y, desde luego, no como parte de ningún tipo de ‘timo’. En fin. Podría haber sido peor. Podría haber sido una película de Santiago Segura, Florentino Fernández y Leo Harlem.

Pues aquí estamos otra vez, con otra versión del mismo de partida pero una nueva historia. Esta vez en Gisaengsu: deo geure-i (O) (CS) o  기생수: 더 그레이 o Parasyte: The Grey o como sea que lo llaman. En el cambio realizado, comenzando por el personaje protagonista, esta vez parece que han apostado más por el horror corporal y la nueva carne, frente a la apuesta más por el humor de versiones anteriores. El problema es que cuando usas unos efectos digitales guarrindongos como de película de The Asylum da igual las vueltas que le den a esto, o lo que intentes para evitar las partes de grotesco humorístico, que la cosa no compensa. Supongo que si no conoces ninguna de las versiones anteriores (el manga, el anime, las películas japonesas, de esta historia de parásitos extraterrestres llegando a la tierra para blablabla lo mismo puedes encontrarle algo de gracia por las diferencias. Si no… Pues bueno.

Me temía más historias del conejo en 3D aquel, pero resulta que Hop (USA) es una encantadora serie animada para peques en la que se habla de un grupo de jovencitos y sus particulares diferencias que les hacen más fuerte como grupo. Una serie tierna y realmente notable porque los personajes tienen limitaciones o diferencias notables -comenzando por el personaje central, una ranita con una pata más corta que la otra- pero en la que tanto las habituales aventuras infantiles como esas mismas maneras de superarlo convierten la serie en algo especial. Incluso aunque el estilo de dibujo y animación nos pueda parecer un tanto anticuado. Pero supongo que si pagas al creador de Arthur es para que la gente se acuerde de dónde viene esta serie.

Bueno, pues aquí estamos de nuevo con los francófonos canadienses, esta vez en Crave. Lo cierto es que In Memoriam (CA) recuerda un bastante a una temporada de Slasher… excepto por la falta de… asesinatos. Supongo que podría haber sido un drama si hubiera decidido jugar más por el lado empático en lugar de por lo que sea que es esto. Pero la parte melodramática está lo suficientemente desbocada y la premisa lo suficientemente ridícula como para considerar que la ‘etiqueta’ que mejor le ajusta es la de Psicodrama. La premisa es que un millonario va a dejarle su herencia a sus hijos si… Ah, ya, sí, efectivamente, está claro. El asunto es que el tipo era lo peor y decide hacer que compitan entre ellos. No, no, él ya está muerto -o eso se supone, a saber- pero les deja una serie de tareas que tienen que realizar para conseguir su parte de la misma. Una serie de tareas espantosas, degradantes y blablabla. Lo que de verdad me sorprende más es este no decidirse por uno u otro tomo. Pero bueno, ellos sabrán.

Decir que Parish (USA) es una serie a mayor gloria de Giancarlo Esposito es quedarse corto. Hay momentos en los que parece que es algún tipo de fetichismo sobre él que tiene que estar presente y llenando cada plano hasta niveles que pueden llegar a bordear lo ridículo. Es menos una serie que una cinta de audición para lograr que a Esposito le den alguna cosa. Quizá con un guión detrás podríamos saber exactamente para qué papel se está postulando, mientras tanto esto es solo para los mucho más que fans del actor.

Es una pena que Da Ponte Pra Lá (O) (BR) parezca una mezcla de tantas cosas, porque el entorno y algunas decisiones -el poner a un personaje trans masculino en el centro, lástima que sea para matarlo y mantenerlo solo en el pasado- daban para más juego. Pero rápidamente pasamos a ese momento en el que lo centran en un instituto de élite y en el que las relaciones sexuales dentro del mismo parecen ir acaparando cosas anteriores que tenían mejor pinta, no digamos ya el misterio central en sí. Hasta el punto de que los hallazgos, como esos toques de dibujo dentro de lo que es generalmente realista -o, al menos, una construcción que pretende que creamos que es realidad- resultan mucho más de agradecer que la iluminación Euphoria. En fin, quizá la próxima.

Ya era hora de que alguien se animara a adaptar el ciclo de novelas de Ripley (USA), total hasta ahora qué habíamos tenido, ¿dos películas, una con Alain Delon y otra con Matt Damon? Por supuesto: Hacerlo en blanco y negro. Mi sorpresa es que no sea una parodia del SNL o algo así. Noel’s lament pero con otro tipo de fijación. Esa sensación de tomarse muy en serio a si mismo, pero no ser capaz de crear algo que parezca real sino una suerte de parodia, como si fuera un proyecto de audiovisuales de instituto, y el desarrollo de este piloto no cambia mucho. Es a mayor gloria de Andrew Scott -que tiene a su favor que este papel lo pudo hacer Matt Damon, y en contra que también lo hizo Alain Delon– pero no le hace muchos favores, no vemos a su presa hasta pasados los 35 minutos de los 45 que dura el piloto (los otros 5 son de títulos de crédito), y ahí vemos que la interacción no es muy larga -desde de ser lo único en esta serie que no se hace largo- pero la química no está. Igual que no hay especial magnetimos o interés en el personaje, que parece llevar perpétua cara de disgusto antes… todo. Si me dijeran que Scott ha perdido una apuesta y le han obligado a protagonizar esta serie me lo creería. En fin.

Estoy seguro de que hay una serie interesante dentro de Sugar (USA), lo creo más allá de sus propias acciones. Con esa pretenciosidad de comenzar en blanco y negro -debe de ser parte de la semana- y la clara necesidad de Colin Farrell de demostrar que es más interesante de lo que parece creer que es su carrera. (Aunque precisamente su carrera se ha centrado en demostrarlo desde poco menos que se hizo un nombre interpretando a personajes fuera de sus casillas, como en busca de un reconocimiento actoral que no es tan fácil que logre porque no puede limitarse a usar un prostético, salir desnudo, aumentar de peso o hacer une película de guerra. Cosas todas que ya ha intentado, por otra parte.) Y así acabamos con un neo-noir como si estuviéramos al final de los noventa o principios de los dosmiles y el éxito (de reputación más que de taquilla) de Crepúsculo -la otra, la de Paul Newman-, o Brick o Kiss Kiss Bang Bang les hubiera llevado a intentar un subproducto con más pretensiones que fondo. Así que da un poco igual los trucos que utilicen (todos los que pueden. En serio. Incluso lo de ‘sacar a un personaje hablando filmando su reflejo en un espejo’) o el reparto del que tiren (de nuevo, calidad superior) porque el asunto está en lo que transmite (que no es bueno) y lo que cuenta (que aquí parece que nos está presentando cosas que nos puedan gustar en lugar de establecer rápido lo que necesitamos), y ahí es transparente el problema. No digo ya el sacarlo el mismo año -y con no tantos meses- que la magnífica Monsieur Spade. Así que… bueno… si uno se va a ver esta serie por lo menos que sea siendo conscientes.

Supongo que This Town (UK)  es la recompensa que Steven Knight ha sacado por Peaky Blinders, aunque quizá a partir de cierto punto los creadores británicos pueden proponer lo que les de la gana. Lo cierto es que esta historia, que se supone que habla de UK en los ’80s, con los problemas en Irlanda a la vez que nos muestra a una juventud con problemas y la promesa del surgimiento de un movimiento musical, al final es más de lo mismo pero como a cámara lenta. Ni los problemas de la juventud sin futuro, ni la violencia, ni -desde luego- esa importancia de la música que está más apuntada que mostrada en el piloto, nada de ello parece mostrar mucho interés. Incluso las interpretaciones, con gente que parece saber lo que se está jugando y querer tirar para delante con ellas, llegan hasta donde llegan. Así que supongo que hacen falta un -o varios- interés muy concreto para vérsela.


Hay cosas para las que uno -yo- es más público, y otras para las que hay que reconocer que menos. La historia de dos personas que se conocen y tienen una conexión especial -amorosa, claro- pero se separan y no vuelven a verse hasta años más tarde, en la que tienen que decidir qué hacer ahora que se han encontrado, que es una historia que hemos visto mil veces y que la mil una es Un Amore (O) (IT), no me ofrece a mí mucho más de lo que tirar. Los actores están bien, intentan mostrarnos dos vidas distintas en la de él y la de ella, y tratan de trazar una diferencia entre el antes y el ahora contándote parte de la historia por separado. Pero, qué puedo decir, claramente no es lo mío. Espero, eso sí, que encuentre a su público.

Tengo tantas dudas con Bad Dinosaurs (USA), probablemente ni ellos saben quién es su público. Probablemente sean los menores porque es Netflix Jr., pero podría ser también más mayores o algo porque parece que el diseño y algunos chistes están más cerca de aquellos principios de los ’00s con la diseminación de webseries. Vamos, que a ratos parece más Ice Age, otras La Fiesta de la Salchicha. En cualquier caso son cortos con unos dinosaurios de diseño humorístico y gags sencillos. No hay mucho más -ni en animación o diseño ni de personajes ni de escenario-, tampoco creo que lo busque.

¿Quién lanza tres temporadas del tirón? En fin, supongo que en Semana Santa se estrenan cosas. Cosas. Como esta The Baxters (USA), una especie de drama familiar cristiano cuyo argumento resumiré en Una mujer descubre que su marido alcohólico está teniendo una aventura, así que su familia -su madre sobre todo- la ayuda a salvar su matrimonio. Como El séptimo cielo pero más. Todo más. Bueno, no, ni los actores ni los guiones son mejores que los de aquellos, aunque sí tiene pinta de que la idea de cristianismo que manejan es lo suficientemente estúpida como para justificar cualquier decisión familiar que en otra situación se resumiría en ‘huye en dirección contraria’. Y que aquí se reduce a esperar que Dios llegue a resolverte los problemas los días impares que te ha enviado los pares. Pero bueno, lo mismo alguien le encuentra sentido. O un actor de color. Aparecen más o menos en el mismo ratio.

Este Big Mood (UK) no es tanto que sea A mayor gloria de Nicola CoughlanLydia West debería de estar al mismo nivel, pero claramente la dejan detrás- como que tienes que aguantar mucho a Coughlan y su personaje para querer seguir viendo esto. Supongo que es otra de esas series de salud mental con protagonista más o menos joven. Y probablemente en algún lado podría haberme interesado, pero a saber dónde.

A veces se me olvida que los canadienses TAMBIÉN sacan series en francés. Como ha pasado con Dors avec moi (CA), en realidad más una webserie de menos de 10 minutos por capítulo, en este caso para equiparar a la culpa con un monstruo que ¿hechiza? ¿aterra? a la protagonista. Bueno, es algo que existe.

A veces hay cosas sueltas que brillan más que la suma de sus partes. Por ejemplo, A Gentleman in Moscow (USA) tiene hallazgos aquí y allá -no todos sacados del libro de Towles, a veces de actuación, casting, diseño o… ya me entendéis- pero la decisión de obviar todos los tonos de gris de la obra original a favor de una narrativa más clara para el público americano –los comunistas son malos, por si os lo preguntabais- unido a una pedestrización de la misma hasta puntos en los que parece que subestimar a sus espectadores es lo único que ha tenido sentido para el equipo creativo – como si hubieran decidido hacer suya la famosa cita atribuida a P. T. Barnum– llevan a la única conclusión posible: Si os llama la atención… leeros el libro.

¿Qué decía hace un rato de historias contadas mil veces? Pues vamos con la primera versión de una historia contada un millón de veces. Este High Country (AU) nos trae a una nueva policía en un pequeño pueblo pintoresco lleno de secretos, un crimen en la actualidad, un crimen en el pasado, circunstancias extrañas que casi parecen sobrenaturales y toda una serie de secundarios que entran tanto en la parte de pintorescos como en la de los secretos, cuando no en ambas. La parte buena es que está hecha con tanta solidez como originalidad le falta. Los personajes logran no ser demasiado planos ni caricaturescos, el misterios actual logra ser algo un poco distintos, el misterio del pasado es una de las dos versiones clásicas -aunque al menos no la más habitual- y la construcción de esa carcasa tiene al menos una mirada de interés. Así que una nueva demostración de que siempre hay quien se puede salir con la suya enfrentada a un clásico.

Aquí debería de ir una introducción similar a la anterior, aunque es cierto que Inspector Rishi (O) (IN) tiene más claro el no buscar lo de pueblo extraño, en su lugar tenemos una especie de seriedad, de sobriedad, que tampoco es que le haga mucho bien a la serie, incluso aunque los secundarios parezcan estar para intentar demostrar lo consciente que son de lo que están haciendo. Quizá con capítulos más cortos…

Lo que nos lleva a la primera serie de Organización Criminal de la semana, aunque al menos esta Ourika (O) (FR) busca conjugar varios puntos de vista diferentes, es cierto que el más importante es el del ‘heredero inesperado’ de la banda de turno. Pero también tenemos a su hermano y a un policía, y algo detrás tenemos a la novia del protagonista y el jefe de otra de las bandas, o algo así. La verdad es que es un poco lo de siempre: héroe reluctante forzado a cambiar su ‘inocencia’ por el bien de su ‘familia/etc’, organizaciones criminales más o menos brutales, policía más o menos inoperante, blalblabla. A mí no me ha dicho gran cosa, pero a saber, quizá si te gusta como suena querrás bailarla.

La tercera versión de la serie hecha un millón de veces -en serio, tres en una semana, ni siquiera yo creo estar exagerando- es esta Passenger (UK) que para mí se queda corta en todo… excepto en los tiempos de lo que nos van enseñando. Demasiado lenta tanto en las escenas como en lo que tardan en contar su historia. Sobre todo porque llega un punto en el que no podría darme más lo mismo lo que va, lo que viene y lo que pasa en medio. ¿Que hay un secreto secretoso en ese pueblo? Bien por ellos, no tiene pinta de que los guionistas sepan lo que es. ¿Que hay un misterioso juego de ordenador al que los jóvenes juegan? Bien por ellos, solo me sorprende que no sea una app. ¿Qué hay un montón de personaje excéntricos, el dueño de una fábrica de pan hace cosas raras y un joven no sabe cómo llegó a su casa después del accidente, sangró todo lo sangrable y tampoco parece que eso le preocupe o moleste? Pues si no le interesa a él imagínate para que me interese a mí.

No sé si llamarla la mejor serie de la semana -aunque probablemente lo sea- pero, desde luego, una que no esperaba encontrarme, menos aún en Disney, porque esta Renegade Nell (UK) es un batiburrillo de personajes y situaciones con un fondo histórico, tono humorístico a ratos, dramático otras, un fondo de acción, a ratos de fantástico, según el momento casi de superhéroes o, al menos, de superpoderes, pero lo cierto es que también hay magia, y el trasfondo histórico… Una joven vuelve a su casa tras haber estado en el ejército. Es finales del S XVIII, así que la joven iba disfrazada de hombre. Pero no solo eso, también tiene algo ‘especial’, que se muestra cuando unos bandidos se cruzan en su camino. Lo que pasa es que también tenemos melodrama familiar, intrigas en la corte, tres hermanas bien distintas entre ellas, magia de formas clásicas y no tan clásicas y una progresión de temas y personajes que, sinceramente, parece el resultado de ejecutivos muy preocupados llamando a la autora para saber por qué ha hecho ‘eso’ y si no podría ser más ‘Disney’ la serie. Porque hay una autoría detrás, la siempre sorprendente Sally Wainwright, que lo mismo te monta Happy Valley o Last Tango en Halifax que Gentleman Jack… o esta. Que cuenta, además, con un magnífico y variado reparto y una producción igual de peculiar. Hasta el punto de que no quiero contaros demasiado porque creo que parte de la gracia es darte de bruces con ella. Espero sinceramente que encuentre a su público, que no sé si será muy grande pero que estoy convencido de que la disfrutará… y pedirá una segunda temporada.

De nuevo no soy público para una serie, o al menos en parte no lo soy, porque esta Ronja rövardotter (O) (SU) o Ronja the Robber’s Daughter, o como hayan traducido el nombre del libro de Astrid Lindgren, no solo tiene una parte lógica de creación juvenil, casi infantil, propia de un libro que no sacó El Barco de Vapor porque ya había conseguido los derechos Juventud, también una serie de decisiones para explicar el mundo de fantasía que hace que no parezcan comprender que precisamente lo que mejor funcionan son los toques fantásticos, aunque ni vayan a ningún lado ni sean el centro de la historia, así que intentar explicar a quiénes robaban los bandoleros o qué organización había fuera de ese castillo partido por un rayo en mitad del bosque es, al menos para mí, contraproducente. Supongo que algo tenían que hacer para distinguirse del anime que hace una década realizaron en Ghibli sobre la misma historia pero, yo qué sé, este disparar en dos direcciones me deja fuera de juego.

Hablando de no tener muy claro lo que se cuenta, entiendo que esta Thī thịy thī mạns̄̒ (O) (TA) o ทีไทยทีมันส์ o The Believers o como lo hayan llamado en español busca contrarrestar el estreno en la misma plataforma de esa especie de docudrama de Testamento: La historia de Moises, con una historia sobre unos timadores -bueno, programadores de un juego respaldado por NFTs… así que sí, timadores- que al verse en apuros económicos deciden que la mejor forma de timar a la gente es con la religión. Así que sí, estamos ante otra serie de ‘organización criminal’, una en la que parece mentira la falta de ironía con la que se tratan todos los temas. Porque el asunto es que está ahí.

Esta no es la versión un millón uno porque en Veronika (O) (SU) prefieren otro clásico: La inspectora metida en un asunto misterioso que debe intentar sobrellevar los problemas de su vida familiar con los de su vida profesional. Aquí no hay un pueblecito curioso sino afición a las pastillas, vaya. ¿Significa eso que no hay elemento pseudofantástico? Jaja, qué cosas tenéis. Si ya os he dicho que la protagonista se excede con las pastillas, así que CLARO que ve cosas. Pero me temo que mucho te tienen que interesar estos policíacos de gente que está mal para aguantar lo lento y deprimentes que son los suecos. Estos suecos, al menos.

Terminamos con esta semana de historias que hemos visto mil veces con una de una familia judía que se encuentra con los nazis de frente y eso les lleva a separarse y repartirse por distintos países, aunque el paso del tiempo permitirá que algunos vínculos regresen y que visiten aún más sitios. Ah, sí, el nombre… We Were the Lucky Ones (USA) Podría haber sido un grandes relatos, pero no se ha hecho en la época del espacio contenedor de miniseries del mismo nombre, pero como en aquel momento se hicieron varios y nada parece indicar que haya más intención en esta serie que recordar la historia de esta familia y hacer ese combo de Novela Histórica y Varias generaciones de mujeres (bueno, y hombres), pues nada, se ve que este año no tocaba Barrabás. Otro año ya veremos.


Al principio pensé que Ark: The Animated Series (USA) era fruto de alguna apuesta. Pero no. Por lo visto es un videojuego o algo y la serie lleva dando ni se sabe el tiempo vueltas hasta que ha acabado, de alguna manera, en Paramount +. A ratos parece recortes de cinemáticas de un juego, a veces parecen escenas de algo más largo, o más corto. Así que, en general, creo que esto es para fanses irredentos del juego. Como mucho.

¿Es mejor o peor este 3 Body Problem (USA) que la versión china que vimos el año pasado? Pues no es sencillo responder porque parece algo completamente distinto, aunque sea solo porque esta carga las tintas en la propaganda anti-comunista y anti-PCCH, supongo que para evitar que el senado intente cerrar Netflx, o algo. Pero bueno, ese prólogo de ‘comunistas malvados’ supongo que deja claras las intenciones de la serie desde el principio. Donde la china era aburridísima aquí logran… no hacerla menos aburrida, que milagros los justos, pero sí hacerla avanzar de americanada a americanada hasta la victoria final. Incluyendo el gusto en demostrar que se han dejado el dinero en cosas que no necesitaban ese dinero, un tic de nuevo rico sin gusto que en Netflix parece haberse desarrollado con ganas. Es notable lo desastroso que logran que resulte todo, como si fuera la primera vez que en Netflix se hiciera una serie, o tuvieran que demostrarle algo a alguien, y no llevaran 12 años, desde Lilyhammer, en estas cosas. La verdad es que es el tipo de cosa que esperaría en Prime -Aunque The Peripheal era mucho mejor que esto-. No exactamente un desastre, muy lejos de ser una serie apreciable. Tendrá su público y no seré yo. Ya me ha costado aguantar la hora y pico de estupideces de una serie que parece que lo único que tiene claro es que quiere demostrar el dinero y las capacidades, antes que ofrecer una historia o tener un estilo o tema. Hasta el punto de que llegué a considerar si tendría sentido comentar mucho más, como no creo que lo tuviera hacerlo de una demostración de imagen de un televisor.

La historia de Boku no Itoshii Youkai Girlfriend (O)(JP), o 僕の愛しい妖怪ガールフレンド, o My Undead Yokai Girlfriend, es particular. Por un lado hay una ‘novia a la carta’, por el otro hay una maldición. En realidad está todo relacionado, claro. Pero frente a otros inicios que podrían ser como Weird Science aquí parte de la magia y se presenta un interés al margen que, supongo, vertebrará alguna trama. Supongo que tendría que ver el segundo capítulo para ver cómo va a ser la relación entre los protagonistas, también con los secundarios, y a ver qué más tramas se ponen por delante. Pero quizá esa misma situación de haber contado solo la mitad de la historia puede hacer que decidamos que no tienen tantas ganas de contarlo. Ambivalencia.

La capacidad de los británicos de montarte una serie de la nada tomándose en serio lo que podría ser una excusa para un telefilme de Lifetime no dejará nunca de sorprenderme. Más aún cuando llega una como Coma (UK) en la que un hombre en crisis -magnífico Jason Watkins, como de costumbre- ve su vida caer por el habitual sumidero debido a circunstancias yo diría que fundamentalmente externas. Un estudio sobre el hombre de mediana edad asustado por el presente que podría tener algo de mitin electoral pero que, sobre todo, demuestra como una buena elección de actores puede ayudar a punto de partida ciertamente ridícula a seguir adelante. Todo un logro.

Una pequeña y agradable sorpresa esta Davey & Jonesie’s Locker (CA) que reúne parte de lo que podríamos llamar el estilo de Bill & Ted y lo aplica en lo que podría haber sido una serie ochentera/ noventera juvenil (Pensad en Sliders o en Otherworld). Un multiverso distinto entrando y saliendo de las taquillas. Todo ello reciclando espacios, con algún estilo de humor y poco dinero -quizá de manera discreta, quizá porque piensen que así tiene más gracias-, pero lo cierto es que el desparpajo y la desvergüenza logra hacer algo pequeño, consciente, pero memorable.

A veces las series solo aparecen, supongo que por acuerdos y similares. Pero así me he encontrado en Netflix con esta Da tang di gong an (O) (CH) o 大唐狄公案 o Judge Dee’s Mystery, una serie china histórica y de misterio -en ese orden, por cierto- que dice estar inspirada por los libros del holandés van Gulik. Cosa sobre la que, la verdad, tengo mis serias dudas. Mi problema principal es que los casos parecen durar demasiados capítulos. Me he visto tres y aún no han resuelto el primer caso. Que dice que serán 32 capítulos, pero no me puedo creer que vayan a dedicarle todo ese tiempo, así que imagino que irán, poco a poco y con tranquilidad. Sea como sea, una serie de esa de tener de fondo mientras haces otras cosas, no muy molesta, no muy emocionante, un tanto de cartón piedra.

Quizá lo mejor de la semana, Diarra From Detroit (USA) tiene como mayor problema un piloto en el que intenta demasiadas cosas a la vez. Con eso y todo, el humor de la protagonista y la decisión de hacer una serie de misterio distinta -aunque parezca una versión invertida de Search Party-. Una mujer recién divorciada tiene su primera cita tras todo el asunto, todo parece ir bien pero el chico no responde. A partir de ahí decide investigar porque está SEGURA de que algo ha tenido que haberle pasado. Mientras toda la gente a su alrededor la mira con desconfianza, y algo de pena. Con eso y todo logra mantener el humor, presentar a una -algo extensa, algo llena de eventos- galería de secundarios, y la trama de suspense -que podría serlo… o no- me parece interesante. Así que vamos con ella, a ver cómo sigue. Esperemos que no se desinfle.

Parece que la idea de hacer cosas juveniles con coreanos -¿sobre coreanos?- sigue adelante, esta vez con Gangnam Project (CA), que sigue la historia de una joven de de ascendencia coreana que viaja para allá para profundizar en ella y acaba en una academia de K-Pop porque por supuesto. Es algo relativamente sencillo, supongo, e imagino que tendrá su público. Pero me temo que de lo que llevamos visto últimamente no es muy…. No es.

En el lado bueno, esta Palm Royale (USA) no es lo peor que Apple ha estrenado en 2024. Y, además, tiene un reparto lleno de gente con talento. Un reparto femenino. Por algún motivo en el masculino han decidido tirar con decisiones… peculiares. ¿Por qué está intentando Apple hacer una serie de Ryan Murphy son contar con el propio Murphy o algún estrecho colaborador? A estas alturas creo que he dejado de intentar entender las ‘estrategias empresariales’ de Apple, la verdad. Pero contar con Ricky Martin en el centro, usar a Dominic Burgess sin darle con lo que jugar, o… bueno, casi todo lo demás… es casi tan ridículo como tener a Carol Burnett y dejarla en una cama tumbada todo el episodio. Quizá parte del problema es que está sobrepoblada, que muchos de los papeles parecen puestos al azar – Allison Janney está especialmente fuera de lugar, diría que lo más fuera de lugar que la he visto nunca… y eso que viene de The Creator– y que la historia central… no podría darnos más igual. El personaje de Kristen Wiig solo es patético, pero aparentemente no muy dañino, más bien digno de una cierta conmiseración. Probablemente por eso ella encarna esta serie.

Primero un manga en un solo volumen, luego una película y ahora este Sand Land (O) (JP) es algo así como la versión extendida de la misma, en teoría de manera nueva -incluidas escenas que no aparecían en la película- y luego unos episodios más con una historia nueva del ya difunto Akira Toriyama. La animación es mucho mejor de lo habitual en Netflix -incluso teniendo en cuenta que sin duda Toman Decisiones- y la historia, postapocalíptica y con temática de sequía -algo que sin duda puede dar para discutir si la obra original estaba adelantada o si nosotros hemos ido retrocediendo- puede llegar a aparecer algún tipo de introducción a un videojuego, y quizá le falte algo de humor, pero supongo que esto es lo que hay.

Supongo que habrá que pensar que lo bueno de The Trades (CA) es que ofrece un vistazo centrado en la clase obrera, aunque lo malo sería cómo la retrata. Bastante antigua. Y la sensación de que van a intentar imponer un ‘esa visión es anticuada y hay que ir a la novedad, pero tenemos que entendernos ambos’ o algo así. Por lo menos el personaje central, con todas sus cosas, parece un buen tipo. Que es, supongo, la idea detrás del movimiento. En fin, ojalá fuera graciosa.

A veces es difícil saber si estás ante una carta de amor a algo que ya no existe, o ante un caso de necrofilia. Esta X-Men ’97 (USA) toma tantas decisiones en seguir lo que hubo hace ya 27 años. La imitación es claramente una decisión, imitar el estilo… ahm… de calidad reducida de aquellos años, incluso más que la decisión de contar de nuevo con las voces de entonces como si no hubieran pasado… una vez más, 27 años. La parte buena es que el guión, obviando la necesidad de tener una cierta idea de dónde venían o en qué estaban, o conocer los personajes, incluso para apreciar los paralelismos que trazan entre Jubilation Lee y Roberto da Costa. O el giro final del piloto. En fin, que esto no sé si atraerá a gente que tenga menos de 30 años, o a los que tengan más pero no lo conociera, o no haya seguido mutantes, o no esté por la labor de los culebrones superheróicos nostálgicos retro. Pero seguro que al resto le gusta.


Hay veces que piensas que estás viendo una iteración de algo que fue exitoso hace tiempo, en el caso de Apples Never Fall (USA) es incluso más… ¿divertido? Porque resulta difícil creer que no estemos ante una miniserie espantosa para Apple TV+. Pero resulta que es Peacock. Y si parece que es una de esas copias… es porque se trata de la adaptación de otro libro de Liane Moriarty. Aunque, como pasaba en Nine Strangers o en la segunda temporada de Big Little Lies, cualquiera diría que tiene una competición por demostrar el One Hot Wonder con Gillian Flynn. Total, una colección de actores más o menos capaces con una intriga que dicen doméstica y muy claramente ningún interés o conocimiento ni de cómo lo montan en UK ni de cómo lo hacen en USA los de Lifetime. Sí, dos escuelas distintas, pero cualquiera de las que podría haber dotado de un cierto interés a la cosa esta. Supongo que a estas alturas habrá quien se los vea todos, yo sospecho que sería más rápido ir al final a ver qué estupidez ‘cruda y sanadora’ se le ha ocurrido esta vez.

¿Es posible que esta sea la tercera vez que hacen la misma serie en Netflix en lo que va de año? Tras Berlín y, sobre todo, Baby Bandito, llega Bandidos (O) (MX) que vuelve a tener ‘un equipo’ y ‘un golpe’ en su centro. A Netflix le da por algo y tira p’alante quieras o no. En este caso hay un tesoro perdido, o algo así, en lugar de -o además de- lo habitual. hasta el punto de que la acumulación de tópicos sirven lo mismo como serie b entre los atracos y los indianas. No creo que disguste mucho pero tampoco que llame demasiado. Supongo que dependerá de si eres más o menos el ‘público’ de este tipo de cosas.

Supongo que esperar una serie juvenil como todas las series juveniles significa más esperar el tipo de series juveniles que se hacen según el país. En el caso de Big Girls Don’t Cry (BGDC) (O) (IN) estamos más cerca del modelo inglés clásico que cualquier otro. Buenas interpretaciones, algunos temas variados dentro del hacerse mayor pero, sobre todo, explorar y extenderse en las personas y sus personalidades y contextos, más allá de tramas dramáticas, románticas o cómicas. Supongo que si alguien busca una historia de un grupo de jóvenes en un internado femenino de estilos e ideas clásicas -aunque podríamos decir que se encuentra en algún momento no-tan-lejano (digamos un par de décadas o tres)- entonces esta es la serie a por la que debería ir.

Supongo que parte del asunto de Coppola, El Representante (O) (AR) es tener en mente que hablamos de una persona real y no de un dibujo animado. Aunque pueda parecerlo entre la magnífica interpretación de Juan Minujín y el tono -y sonido- de la propia serie. Es cierto que hemos visto otras interpretaciones -por ejemplo, la de Leonardo Sbaraglia– del mismo personaje, obras más… oscuras. Pero aquí tenemos una vertiente… supongo que más amable. Doy por hecho que el personaje habrá tenido algo que ver. Incluso aunque se nos muestre una conversación y luego las ‘versiones’ de la misma que da el protagonista y que están embellecidas. Pero supongo que si se entiende como una versión de bravuconadas y picarescas todo este exceso, esta reconstrucción del pasado casi desde el camp, es una magnífica serie. Aunque sea una historia muy poco creíble.

Empecemos estableciendo lo obvio: Un Dakgangjeong (O) (CS) o 닭강정 no es realmente un Chicken Nugget. Una vez establecido esto, podemos imaginar que la idea es ofrecer una comedia surrealista, comenzando por la canción y traje del protagonista, claramente hecho para destacar con respecto al resto de la gente. Incluso de la que decía «Es raro, y un poco triste… pero no puedo dejar de mirar». A partir de ahí mucho exceso, una excusa como de Los Payasos de la Tele para convertir a una mujer en un nugget de pollo -da la sensación de que tendría más o menos los mismos diálogos, y un tratamiento como personaje propio y por parte del resto (masculinos todos, claro)- hasta el punto de que supongo que hay que tener un tipo concreto de espectador para que pueda interesarle. Desde luego a mí no me ha parecido gran cosa. Demasiado encantada de haberse conocida, demasiada sensación de estar haciendo el surrealismo y ser estupendo por todo ello. Muy poco de todo lo que hace una serie interesante.

La primera decepción es la que cuenta, esta Dark City: The Cleaner (NZ) no tiene nada que ver con ninguna de las películas llamadas Dark City. Ni de la los ’50s, ni la de los ’90s, ni la de los ’00s. En realidad es una entrada más en el circuito de asesinos en serie que comente la imprudencia de dar el punto de vista al asesino para, a continuación, intentar fingir que no importa si lo presentas suficientemente como un perdedor. Esto no funciona así, claro, pero lo intentan igual. Mientras tanto muestran de forma… no sé ni cómo llamarlo. ¿Sensacionalista? Tanto sus crímenes, como la manera de estar al día con lo que la policía sabe, tanto como la aparición de un imitador y una persona extraña -una mujer, claro-. En fin, bastante lamentable todo. Incluyendo el hecho de que, sospecho, intentan crear un marco para temporadas antológicas. En fin.

A veces las series parecen viejas. A veces parecen fuera de lugar. En ocasiones pueden parecer incluso viejas Y fuera de lugar. Eso es lo que ocurre con The Girl on the Bus (USA), que tiene toda la pinta de una serie pre-2016, de un artículo de ‘color’ sobre la campaña de 2016 en el New York Times, a los que no le importara gran cosa el resultado de las elecciones. Es una serie que podría haber funcionado hasta entonces, pero que con TRUMP! por medio es absolutamente imposible. ¿Una campaña electoral en la que un grupo de mujeres periodistas, de distintos estilos y tendencias, se unen para contar esa historia? ¿En una época en la que la destrucción de Roe vs. Wade, el blanco puesto contra básicamente cualquier avance -incluyendo, pero no solo, el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, el matrimonio entre dos personas de distintas razas, o la misma vida de la gente queer– incluyendo voces que piden retirar el derecho al voto de las mujeres? Digamos que esto es, en el mejor de los casos, una obra blanda y autocomplaciente. Una cosa que podría haber sido agradable hace más de una década y que ahora sirve, sobre todo, para demostrar por qué estamos como estamos.

Uno de los tipos básicos de programas ingleses -el racismo- se extiende en Love Rat (UK), que espera que la gente sienta aprecio por Sally Lindsay tras tantos años viéndola por Coronation Street et al. pero, sobre todo, que sienta aprecio por una señora en su cincuentena, recién divorciada, que cree haber reencontrado el amor en Chipre… salvo que no. Claro que no. Y así la pobre inglesa que creyó a los malvados extranjeros acaba… bueno, os lo podéis imaginar. Es de suponer que en el próximo capítulo pasará algo y ella empezará a buscar al culpable de su desgracia y blablabla. Tanto da. ¡Malvados griegos que hacen estas cosas a señoras de mediana edad inglesas! ¡Desaprensivos! Etc. Un clásico inglés, ya os digo.

Las series históricas estadounidenses son aquellas en las que comprobamos que en realidad todas las series históricas se parecen. Porque es difícil que ninguna de ellas, sea del país que sea, acaben pareciendo algo distinto a una parodia. Incluso los ingleses, que son los que más tienen perfeccionado el asunto, se encuentran con este problema regularmente. Lo que pasa es que a fuerza de hacer cantidad alguna buena les tiene que salir. En el caso de los estadounidenses el no hacer mucho tiene el problema de que cuando se ponen a ello o buscan una ‘temática alternativa’ -digamos el melodrama telenovelesco de The Gilded Age o el melodrama telenovelesco juvenil de The Buccaneers– para tenernos entretenidos con otra cosa y no mencionar ni la recreación ni las Decisiones. Toda esta larga introducción es para decir que Apple TV+ sigue son su empeño de acabar con las esperanzas que pudimos tener en ella como productora hace ya un par de años, esta vez lo hace estrenando Manhunt (USA), una serie que te cuenta el asesinato de Lincoln como si fuera El secreto de Puente Viejo.  Con el agravante, claro, de que en Apple deberían de tener dinero para que nos creyéramos al menos los bigotes. Lo cierto es que cuanto más intenta que los actores se parezcan a personajes reales, peor. Y cuanto más se alejan de eso para sacar, digamos, gente en el campo con caballos… menos se le nota todo lo demás. Por supuesto haberlo convertido en un western habría sido incompatible con la pretensión histórica, pero hubieran hecho menos el ridículo.

Es bueno ver series como Miles From Nowhere (NZ) porque significa que estamos llegando ya a que haya una cantidad aceptable de ellas como para que nos suene que no hace tanto habíamos visto otra en la que teníamos también a un joven perdido en la vida que quiere hacerse famoso con la música y no le importa. A diferencia de Late Bloomer no es un sijs punjabi sino un musulman. Y aquí en lugar de problemas con la vida influencer la tenemos más, precisamente, con cómo son percibidos como potenciales terroristas. Hasta el punto de que darse cuenta de que puede usarlo para lograr interés le lleva a una extraña relación con el agente que le ¿vigila?. Me temo que la historia no tiene mucho más que no hayamos visto ya, pero quiero creer que eso es, precisamente, lo bueno.

Más que curiosa esta propuesta surcoreana, Nunmul-ui yeowang (O) (CS) – o 눈물의 여왕 o Queen of Tears o…- que quiere claramente ser un drama romántico pero que entre medias te mete unas tramas y personajes casi de la telenovela de ricos ochenteros estadounidenses, y también momentos humor costumbrista -aunque en Corea del Sur sería casi inevitable- y también una extraña historia de giros de guión de roles sexuales. Hombres con poder arriba, luego mujeres y por último los hombres ‘familia política’ sin poder en roles habitualmente reservados a mujeres. Eso y un par de elementos de misterio y exceso -hay incluso una Cookie–  o de drama médico. Pero lo realmente sorprendente es que con todo ese batiburrillo y con una premisa que parece que no va a servir de nada… consigue que funcione precisamente por esos giros, excesos y cambios de personajes constantes.

Supongo que los creadores de Population 11 (AU) la considerarán algún tipo de comedia criminal. Lo segundo puede ser más o menos fácil de defender. Sobre todo comparado con lo primero. La idea de un tipo que va en busca de su padre a un pequeño pueblecito en el que solo viven 12 personas, no lo encuentra, y empieza a investigar a los 11 sospechosos… Bueno, supongo que se podría haber hecho de muchas formas. Tanto en los personajes como en lo que mostraban alrededor. Lo cierto es que ni el ser australiana la salva de que estas ‘extrañas decisiones’ no acaben de ser ni lo uno ni lo otro. Pero al menos puedo decir una cosa buena de ella: No llega a la media hora.


Comenzamos con Antonia (O) (IT), una serie de esas de mujeres en crisis que trata de mostrar a la mujer moderna con sus problemas y contradicciones y blablabla. A veces parece que hay obras que ya no se hacen, y lo que pasa es que se han cambiado el maquillaje. Pero supongo que a algún italianófilo puede llegar a gustarle. O algo.

Es curioso como esto de la autoría puede funcionar, porque The Gentlemen (UK) es indudablemente una serie de Guy Ritchie pese a que le de una vuelta o evite mucho de sus tics más característicos. También logra ser algo así como una serie de organización criminal sin que quede tan claro desde su inicio porque al principio parece que es una serie sobre nobles en apuros. Por supuesto, como la serie dice, no es que haya mucha diferencia entre unos y otros. Así que, más allá de algunos personajes tomando decisiones que parecen claramente erróneas para alargar o justificar el guión, lo cierto es que casi podemos decir que sabemos a lo que venimos. No hay mucha sorpresa, probablemente tampoco le haga falta, y se notan las tablas. El asunto eso, supongo, hasta qué punto se es público de esto.

Todo esto del Cozy Crime está animando más aún a los británicos a sacar series. No es que necesiten mucho para hacerlo, la verdad, pero un empujón nunca viene mal. Así hemos terminado con The Marlow Murder Club (UK) Una historia de 3+1 mujeres distintas que se ven enredadas en la resolución de un crimen. Por supuesto yo siempre a favor de estas obras, aunque lo cierto es que contar un caso en dos capítulos de hora y media cada uno me parece un tanto excesivo -aunque muy británico, o galés en este caso, supongo- cuando en realidad no hay tanto ‘relleno’. Pero bueno, no es un formato precisamente extraño (ya sabéis: Agatha Raisin desde hace años, y también Vera, Shetland y tantos otros) y aunque las actrices estén simplemente correctas quiero creer que hay espacio suficiente para que con algo de rodaje logren limar los bordes y ofrecer algo realmente interesante. O más interesante, si lo preferís así.

No parecen que estén muy por la labor de organizar un trailer, la verdad. Y no sé por qué.
Parece que las series inglesas de falsa historicidad no terminan nunca, siempre con su decisión por la mugre, la violencia y el sexo. En fin. La de hoy es Mary & George (UK) a la que parece darle un poco regular tener a Juliane Moore como co-protagonista, supongo que esperando que la idea ‘escandalosa’ (suspiro) de narrar la relación entre el duque de Buckingham -el George del título- y James I de Inglaterra y VI de Escocia sirviera para tirar pa’lante con la serie. Pero como la conocida es Moore -la Mary del título, madre de George– la cosa sale como sale.

Vuelven los anuncios. Así es, y no lo disimula en absoluto, este Hot Wheels: Let’s Race (USA) que tiene poco menos que un esqueleto argumental de alambre sobre el que ir colocando los distintos coches de las distintas colecciones, porque tienen claro que se trata menos de venderte una cosa concreta que de ser escaparate de todo lo que puedan. Y, con eso en mente, se entiende que tenga menos historia o desarrollo que un anuncio de perfumes en navidades.

¿Qué sentido tiene montar una sátira sobre lo que parece un país centroeuropeo comunista como el que centra The Regime (USA) ? Quizá en la HBO hayan pensado que si los años ’70s existían era por algo. Quizá no encontraron a gente con arrestos o valor para hacer sátira sobre otras extravagantes novedades como el telégrafo, las mujeres que usan pantalones o la música disco. Supongo que como ahora mismo no existe ningún problema real, nada que se preste a la sátira ni nada a lo que tengamos que prestar atención o que pueda merecer este tratamiento es normal que hayan decidido ir a por ello con esta… cosa… que nos muestra, ante todo, un esfuerzo y un trabajo enorme. El de Kate Winslet por hacer visible la serie. Es una lástima que sea derrotada en cada batalla. Igual de lamentable es el resto del reparto que se ve arrastrado a esto – Pippa Haywood está más allá del desaprovechamiento -, o la cobardía exhibida en cada oportunidad en la que la serie tiene la oportunidad de hacer algo distinto o interesante. Con un poco de suerte la próxima vez dejarán que Stephen Frears escriba los guiones además de dirigirlos. Para todo lo demás tenemos esta serie, el tipo de obra que uno esperaría encontrar en una sátira sobre Kate Winslet protagonizando una serie de prestigio.

Una astronauta desaparece durante una de sus misiones y su marido decide investigar qué es lo que ha pasado mientras cuida de su hija. El resumen de Das Signal (O) (AL) parece uno interesante. Siendo la palabra clave ‘parece‘. Porque para llegar a eso nos encontramos con hora y dos minutos de piloto -no diré que parece haber una competición… PERO- con idas y venidas, llamadas por teléfono, esperas en salas y habitaciones, y la forma más aburrida posible de explicar la carrera espacial que se me ocurre. Y ahí aún no ha sucedido el ‘evento’ de la desaparición de la astronauta -o de los astronautas, vaya- solo te están presentando a la gente de la manera más tediosa posible. Para cuando parece ocurrir -la historia va dando saltos temporales por motivos tampoco demasiado establecidos- nos encontramos, por fin, con escenas en la estación espacial, escenas en el pasado familiar y aún más gente en habitaciones hablando, gentes con teléfonos hablando… Para el minuto 45 parece que podría empezar a pasar algo. Así que rápidamente pasamos a más gente hablando por teléfono. Parece -podría parecer- que están fingiendo que ha habido un problema y, en realidad, en la estación no ocurre nada. Yo qué sé, a esas alturas ni me interesa ni creo que le interese a ninguno de los implicados. Pero parece que empiezan a hablar de una señal de radio y sus implicaciones. Momento en el que aparecen los títulos de crédito. Supongo que con la esperanza de que alguien pique con el siguiente capítulo. A mí no me pillan.

Estrenar una serie sobre Rocco Siffredi tan cerca del 8M es una decisión peculiar, pero así es Netflix -bien es cierto que con el mes que lleva Movistar no están ni cerca de superarles -, dispuesta a traernos la ramplona Supersex (O) (IT) que cuenta la historia de siempre disfrazada de propuesta cultural con múltiples momentos temporales y exploración del personaje y blablabla, la basura habitual. Que si Rocco como figura pública, que si su infancia, que si sus ‘demonios’ -que, os sorprenderá, vienen de los traumas de su infancia y juventud, no de sus comportamientos o declaraciones- y, en fin, el tipo de cosa que habría hecho TeleCinco, el italiano, si hubieran decidido que querían ser artísticos. Poca crítica, menos filo y todo sobre raíles. En fin.


A partir de una película -o a continuación, según, pero se nota que algo falta delante- llega este Aníkúlápó: Rise of the Spectre (O) (NI) que nos muestras costumbres y tradiciones nigerianas. En ocasiones con más recursos que medios -no diré que habitualmente, pero- y en otros casos ni siquiera esa decisión de tirar para delante logra que funcione. Pero, al menos, tiene claro la historia que quiera contar, aunque no siempre tenga las posibilidades de mantenerse a la altura de sus intenciones.

Resulta más agradable de lo que esperaba esta -muy inglesa- The Completely Made-up Adventures of Dick Turpin (UK) que recuerda sobre todo a series como Horrible Histories o aquellos primeros YouTubes de la segunda mitad de los dosmiles. Y lo digo como elogio. Una vuelta a un momento histórico con un acercamiento más cercano a Tristram Shandy o las películas de Mel Brooks que a una auténtica aventura o drama. De hecho, me sorprende que no sea directamente una obra juvenil. Y está claro que se lo han pasado en grande. Lo que no sé es cuánto podrán alargarlo.

Cuando escuché que Great American Family quería hacer la versión ‘con dios‘ de 9-1-1 pensé que sería algún tipo de broma de la prensa USA. Cuando me he encontrado con County Rescue (USA) he pensado que sería algún tipo de broma. Porque me resulta más sencillo creer que esto es algún tipo de youtube de broma que una serie real. Aunque hecha con poco dinero. se las apañan para mentar a dios cada pocas frases y para dar esa sensación de proyecto de fin de curso del CEU. Los actores se dividen entre los de la escuela Joey Tribbiani y los de IKEA. Y todo esto es lo bueno que puedo decir de ella.

Hay buenas intenciones detrás de Dead Hot (UK), la lástima es que no siempre parezca claro lo que quiere contar. Especialmente con un piloto que pone claramente los puntos principales sobre la mesa para luego ir perdiéndose en meandros y vueltas sobre lo mismo. Algo que normalmente indicaría que o no está bien planificado el capítulo o es uno de esos casos de tener un contenido para un formato más corto que se ha reaprovechado para serie. Sea como sea, los actores defienden en la medida de lo posible sus papeles y hay una sensación general de que quieren hacer… algo. Quizá en los siguientes capítulos logren mejorarlo -aunque lo dudo- pero me temo que es poco probable que yo esté ahí para verlo.

Hay veces que sospecho que algunas series se van reproduciendo aquí y allá. En el caso de Dügüm (O) (TU), o Dilema, tenemos a una presentadora conocida por su rectitud y honradez (?) que se enfrenta a un reto cuando su hijo se ve metido en un asesinato. Así que se supone que la duda será qué hará, si seguir siendo una periodista honrada (?) o proteger a su hijo. ¿Cómo van a lograr extenderlo? A saber. Porque, bueno, esta sensación de haberlo visto ya me temo que no ayuda nada.

El Excéntrico Asesor ataca de nuevo. Esta vez se trata de Elsbeth (USA), lo que significa que los King están detrás. Y que, por algún motivo, querían hacer su propia versión de Colombo. Lo que tiene sentido porque Carrie Preston es una actriz magnífica que lleva adelante la serie cargándosela en los hombros. Aunque un año después de Poker Face -una versión de Colombo en la que Natasha Lyonne lleva adelante la serie cargándosela en los hombros- resulta curioso este interés por los murder mysteries inversos. Aunque las diferencias entre las tres series -con esta siendo la más cercana a las series tradicionales, para lo bueno y lo malo, y por una vez voy a decir que claramente necesita un poco más de duración- están claras y si bien es quizá un poco más… inconsistente que las otras -probablemente por tener que centrarse demasiado en su personaje principal y no en el malvado, además de recurrir a un truco tan viejo como un Sloan Inverso- pero al menos el piloto nos deja claro por dónde va a ir la serie, y no se empeña en vendernos una Trama B -solo lo normal-, ni nada de eso.. Supongo que es cuestión de ver ahora cómo lo gestionan. Y de esperar a ver si le cae algún premio a la protagonista. Eh, a Tony Shalhoub le funcionó.

De alguna manera en Netflix han logrado hacer una precuela de una película anterior. ¿Cómo es posible que una película vietnamita tenga una serie francesa como precuela? Mira, yo qué sé. Lo cierto es que no tiene sentido -aunque quizá un poco más que el que sea precuela de la espantosa película francesa del mismo año-. Pero lo importante es que si nos olvidamos de eso y de varios giros tan arbitrarios y ridículos de la trama que una película de Lifetime no se atrevería a hacerlos, este Furies (O) (FR) ofrece la suficiente cantidad de mamporros como para justificar lo injustificable (por si no ha quedado claro: el guión) así que, bueno… Supongo que es lo que buscas si te gusta el menú. (De nuevo: Ensalada de hostias)

En Australia deben de estar teniendo unas de esas rachas porque House of Gods (AU) parece no decidir si quiere ser otra de esas series de iglesias -una mezquita en este caso-, un culebrón tradicional o uno de inspiración turca. En realidad ninguna de ellas funciona, en parte por las tensiones entre modelos -especialmente cuando se toma en serio- y en parte porque tampoco da la sensación de que le interesa gran cosa a ninguno de los implicados.

Es curiosa esta serie sudafricana, Koek (O)(SA), que parece quedarse a un salto de ser como Claws pero… se queda ahí. Dentro de la zona más segura que une a ‘mujeres normales’ con ‘organización criminal’, y aunque haya algunas escenas y momentos en los que parece que se va a soltar el pelo me temo que en ningún momento logra dar ese salto, al camp, al musical o al que no le importe a nadie porque tienen una historia que contar. O quizá es que esa historia no es tan capaz de llevar adelante lo que tenemos ante nosotros. O, con algo de suerte, solo necesitará algo de rodaje y mejorará a partir de una hipotética segunda temporada. Que es justo lo contrario que le pasó a Claws.

Tras tanto tiempo resulta que Iwájú (O) (NI) llega a Disney + para ofrecernos una mezcla de diseños más o menos bonitos y coloristas junto con una historia bastante repugnante. La parte de la relación padre/hija es lo de siempre y no parece interesarle mucho a nadie, toda la historia sobre lo peligrosos y manipulables que son los pobres y como los ricos intentan mejorar su vida… en fin.

A favor de Kuvvetli Bir Alkış (O) (TU) – o A Round of Applause o Un fuerte aplauso – tenemos la decidida apuesta por lo no-convencional. No siempre funciona, por supuesto, sobre todo en los segmentos más discursivos o cotidianos. Pero incluso ahí se nota que tienen la intención de mostrarlo como una obra teatral en la que se quiere explotar la pareja y relaciones filiales.A ratos casi parece estar viendo una de esas obras de tele-teatro de los setenta. En otros momento te preguntas si no será alguna serie española actual. Así que, de nuevo, hay que agradecerles el intento.

Tras verme Maamla Legal Hai (O) (IN)me he quedado con la mosca de a qué serie española me recuerda. Porque hay una mezcla de coralidad, costumbrismo, marrullería y cutrez en esta serie de abogados -a la vez inverosímil y perfectamente creíble- que nos muestra cómo operan en La India y todas las trapisondadas que montan entre ellos o con la justicia. La duración de los capítulos es un tanto excesiva pero entiendo que ese es un mal de nuestro tiempo. Así que ya solo depende de las ganas de meterse en estos asuntos. Que pueden parecer surgidos de otra época pero que me temo que esas ‘realidad’ a la que apelan –ripped from the headlines, que dicen los anglos- sigue ahí, entre nosotros.

Parece que alguien se ha acordado de que tenía una propiedad sin explotar y de ahí que ahora hayamos tenido una película para televisión y también una serie. Que es de la que hablaremos, claro: Megamind Rules (USA) no parece tener muy claro su público. Hay chistes que no creo que pillen ni los padres de los niños y el ritmo y tema va variando de esas dentro de estos. Así que… bueno… ¿quizá para los superfans del personaje (de haberlos)? Porque parece hecho sin más interés que mantener vivo el derecho legal a usar al nombre, porque no parece que nadie haya tenido ningún interés real en hacerla.

La típica serie que quiere y no puede, intentando con toda la serie ser el nuevo Power pero, me temo, quedándose muy lejos en posibilidades y realizaciones. Eso es lo que nos espera en Perimeter (USA), que intenta ser a la vez un drama, una de organización criminal y un fondo de ¿denuncia social?. Quién sabe. El problema es que la ambición existe, y los actores hacen lo que pueden con distintos niveles de capacidad, pero ni el guión ni los medios sirven para llevarla adelante.

Esta Royallodeo (O) (CS), o 로얄로더 o The Impossible Heir o El heredero Ilegítimo, tira de varios clásicos populares surcoreanos pero tiene el problema de que, sin estar mal, no acaba de colocar las piezas en el tablero durante el piloto. No tiene pinta de que sea porque va a estar en evolución constante sino, más bien, porque lo hará con el segundo. Así que, bueno, una especie de telenovela que aún no sabemos por dónde va a tirar. No digo que no vaya a verme más capítulos, más bien que no tengo ninguna prisa en verlo. Así que mitad y mitad.

Si algo pueden hacer el resto de series esta semana es agradecer a Shōgun (USA) que no van a ser las más aburridas. Con un estilo que hace que Silencio parezca un thriller, entiendo que la reconstrucción histórica -o algo así- y la mugre -que lo mismo es digital- es a lo que apuestan. A mí no me puede interesar menos. Supongo que porque no soy el público, pero si esperan que me crea que esta es una gran serie van a tener que usar mucha persuasión.

Es irónico que pocas cosas estén más ‘muertos que caminan’ que la franquicia que da pie a esta The Walking Dead: The Ones Who Live (USA), pero aquí estamos, sin que se acabe de morir. Esta vez la extremadamente aburrida agrupación de series opta por algo así como un drama romántico en el que los zombies no dejan a dos amantes reunirse. De verdad que no soy capaz de entender por qué siguen intentándolo o qué esperan sacar de esto, pero a ver si se mueren todos de una vez. Por favor.

 


Es curioso cómo los surcoreanos logran hacer a la vez el mismo programa y algo completamente diferente. El último ejemplo de esto llega con Apateu 404 (O) (CS)  o 아파트404 o Apartamento 404 o… ya imagináis. En este caso, decía, hacen ese programa que tienen ellos como Running Man o Busted, pero contando la historia de Corea del Sur -la historia reciente al menos- a partir de sus edificios. Bueno, no exactamente. Con la excusa de un apartamento en el que irán preparando acciones, pruebas y juegos, se va contando un momento de la historia. Con grabaciones y documentos. Porque recrear la época es parte de esa gracia. Entre la recuperación del hecho peculiar y de la rememoración histórica, con unos juegos más o menos integrados, con su tradicional humor -que hace mucho por lograr que el resto funcione, por cierto- y con un formato que en realidad uno se sorprende que no se exporte más a otros países. Porque en todo momento se juega a que aquello sea lo real, pero también a que todos saben que es una grabación. Quizá por eso logran que estos programas sean siempre interesantes, por poco que llamara en principio la premisa. Al menos para mí.

Creo que podemos empezar a montar un ‘adaptódromo’ o algo así. Un sitio en el que poner en orden las adaptaciones de anime/ manga que va haciendo Netflix. Así yo podría decir que Avatar: The Last Airbender (USA) está por debajo de One Piece pero por encima de Cowboy Bebop y vosotros podríais discutirme que Avatar es estadounidense. En realidad tampoco dejaría claras las cosas, porque la distancia no es central. El problema principal viene, supongo, de que no tienen muy claro su público. Hay una introducción al inicio que se repite de nuevo por un personaje dentro de la historia, hay decisiones que parecen venir de querer ‘subir la edad’ de los personajes que no cuadra con lo que se supone que sabemos de ellos, así que no sabemos si esto está pensado para mayor o menor edad, lo que junto a algunas decisiones no sé si de producción o de presupuesto hace que en ocasiones parezca una serie de Nickelodeon / Disney Channel y en otras una de esas series del momento en el que Xena y Hércules reinaban en la sindicación. Sin entrar en cosas que los que recuerdan la serie original puedan pensar, claro. Pero el resultado no deja de ser algo que puedes tener de fondo mientras haces otras cosas, antes que algo en lo que fijarte.

Hay buenas ideas en Boarders (UK) y, sobre todo, buenos actores jóvenes -los ingleses, ya sabéis- el asunto es que parece que no acaban de tener claro qué es lo que quieren hacer. ¿Una sátira de las escuelas privadas inglesas, un choque entre los ‘chicos de barrio’ y los pijos, una historia juvenil en la que el punto de partida es ese? Ah, sí, el punto de partida: Los jóvenes de una escuela tipo Eton se hacen virales por hacer un vídeo en el que maltratan a un mendigo, como medida de Relaciones Públicas deciden llevarse a cinco estudiantes negros. Los estudiantes becados de ese programa -y lo que decide hacer cada uno de ellos- será el centro de la serie en la que hay muchas posibilidades pero no demasiada claridad con lo que pretenden. Aunque, al menos, está claro que hay un punto de partida interesante. Supongo que por eso está en BBC Three.

Es complicado hablar de Breathtaking (UK) porque por muy bueno que sea Jed Mercurio -que lo es- esta idea de hacer un drama médico sobre lo más duro de la pandemia del COVID es… ¿Demasiado pronto? ¿Demasiadas opiniones todavía? ¿Demasiado…? No sabría decirlo. Sin duda está bien hecha y bien actuada, pero entre las cosas que el espectador ya sabía por dónde iban a tirar, las cosas que en fin y el hecho mismo de que no me apetece -y sí, sé que esto es de un atroz subjetivismo, fuera de mi habitual subjetivismo que solo es deplorable. pues, mira, quizá en otro momento. Pero no ahora. De verdad que no.

A ver si puedo explicar esto: En teoría Catch Me a Killer (O)(SA) es una serie inglesa que transcurre en Sudáfrica. En la realidad es una serie sudafricana para la que han puesto dinero algunos ingleses. Una serie sobre psicóloga criminal que se mete en la mente de sus perseguidos para atraparlos -figuradamente, claro- basada en los hechos reales de una especialista. El resultado es un poco lo de siempre, qué le vamos a hacer. La verdad es que pensaba que ese ‘pensar como un criminal’ estaba más que superado, pero uno nunca deja de sorprenderse.

Si no me hubieran jugado ya este trile supongo que Constellation (USA) me apetecería un poco más, pero la historia de una mujer que tiene un problema en el espacio y al volver nota que todo ha cambiado suena a demasiadas cosas vistas antes. Y si bien la propia Gravity o, sobre todo, Coherence, parecen referencias inevitables lo cierto es que es Lost la que no vamos a poder dejar de mencionar porque mucho me temo que aquí no hay mucha más idea de la explicación -o de cómo darla- que en aquella. Supongo que tendrá su público. Me temo que no seré yo.

Curiosa serie indonesia sobre un tipo que ese encuentra al mando de un club de comedia, Komedi Kacau (ID), para intentar mantenerlo a flote después de que le hayan echado de su propia empresa. El humor es un tanto peculiar, la trama parece más o menos predecible, pero supongo que el cierto encanto que tiene es precisamente por esto. Lástima que no ayude más a la serie.

Por su parte Poacher (O) (IN) trae una especie de thriller o así sobre el tráfico de Marfil. La verdad es que supongo que es un problema real y serio, pero la forma de tratarlo, incluyendo una iluminación de esa que hace parecer que nadie enciende las luces nunca en ninguna habitación, parece un poco más deliberadamente falta de gracia de lo que debería. Sí, el policíaco puede ser tener un tomo en el lado completamente opuesto al cómico, pero puede hacerlo a la vez que se le da acción, aventura o algo a la historia.

Pues parece que Prime ha hecho una de esas series animadas de [adult siwm] con The Second Best Hospital in the Galaxy (USA), que a ratos parece tener alguna idea más de Rick & Morty o algún momento de sátira hospitalaria de Grey, pero que -sobre todo- bebe de aquellas series de entonces, tanto en el diseño como en un humor que, por suerte, no se centra solo en ‘somos perdedores’ sino que muestra a dos profesionales razonablemente capaces pero tendentes a saltarse las normas y causar desastres. Esto es lo que eleva la serie -prácticamente desde el principio nos las presentan salvando vidas y demostrando que valen pese al caos que crean, que ma parece un cambio más que agradable tras tanto ‘soy un inútil deprimente’ como parecíamos habernos resignado a tener- y si bien quizá necesita un poco de rodaje al menos es una gran mejora sobre lo que suele ser habitual en estas cosas.

Es curiosa esta Triple Oh! (AU),a ratos parece algún tipo de obra romántica sáfica, a ratos una serie de paramédicos en capítulos cortos -MUY cortos-, y en ocasiones casi parece que estaba pensado para un TikTok más permisivo o algo así. No es tanto que sea experimental -que no lo parece- como que da la sensación de una prueba para una serie más grande. Sea como sea creo que habrá un público concreto al que le gustará, aunque yo esté solo entre los que se sorprende -aunque sea para bien- de que series así tengan sus posibilidades de emisión.

Sé que esto se supone que es una forma para que Michael Sheen expanda sus capacidades, pero lo cierto es que The Way (UK) lleva ni sé el tiempo dando vueltas, ha contado con la colaboración de Adam Curtis o de James Graham y cuenta una historia de rebelión en Gales, en la ciudad en la que Sheen nació, si mal no recuerdo. Las ganas de ser algo diferente, original y revolucionario se notan a casi cada paso que dan los personajes. Igual que ese fondo de que quieren contar algo que pasó como si fuera una distopía. La pena es que tanto lo que hay de fondo como la capacidad de que ‘meter fuerza‘ o ‘sorprender‘ es… bueno. Lo que es. Supongo que es el tipo de serie que acabará en Filmin con gente muy contenta de haberla conocido, lo cierto es que de este batiburrillo con más pretensiones que logros supongo que habrá más reacciones distintas que una opinión mayoritaria.