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No soy el espectador para Find Me in Paris (USA), una suerte de historia de bailes, viajes en el tiempo, romance y aventuras adolescentes que, por suerte, sabe mezclarlo todo logrando sólo que te des cuenta si es tu tipo de serie o no en lugar de descartarla por haber cargado en exceso las tintas en uno u otro campo. No es una mala serie adolescente, en absoluto, y para la cantidad de bolas que llega a tener en el aire el resultado es aceptable… pero hay que ser su tipo de público y me temo que yo estoy lejos.


Por contra el problema de Who is America? (USA) es propio. Sacha Baron Cohen se siente reconocido por lo que ha pasado y lo que ha ayudado a que pasara, su estilo de humor a favorecido el clima actual así que parece decidido a intentar lograr el perdón tras todas esas identidades falsas y risas hacia los de abajo. El problema es que lo intenta demostrando estar más desconectado de la realidad y actualidad que Jerry Seinfield. Su resultado parece una mala copia de un viejo episodio del Colbert Report. Si aún te va el tipo de cosas que se hacían a principios de los dosmiles al menos podrás encontrarle una gracia nostálgica, pero esperar sacar algo más de todo esto que golpes de pecho y demostraciones de incapacidad manifiesta es tan poco probable que me extraña que no esté uniendo ya fuerza con la gente de South Park.


No me extraña que en Bobcat Goldthwait’s Misfits & Monsters (USA) el nombre del creador aparezca tan grande. No tanto porque tengan la intención de usarlo como gancho más que porque el propio Goldthwait paree estar intentando un arco final de redención o, al menos, de resurección. Se supone que esta sera una serie antológica con temática variable pero siempre cierta unidad en los elementos humoristicos. Puede que Goldthwait no signifique mucho como nombre para aquellos que no estuvieran atentos a la comedia USA de principios de los ’80, de hecho supongo que fuera de allí es conocido como ‘el de la voz rara de Loca Academia de Policía‘. El caso es que reinventarse como autor interesado por la comedia y la incomodidad no deja de estar en línea con su propio acto así que imagino que podemos unirlos. Empezando por esta primera historia, mezcla de dibujos animados (2D, para el que se lo pregunte) y personajes reales, con Seth Green siendo perseguido por un personaje al que puso voz y que le hizo famoso. Un inicio sólido que abre el interés por ver qué vendrá después y cómo piensa conjugar esa prometida mezcla de temas y estilos. Que ya es bastante.

Este debería ser un punto de alegría para Netflix, porque The Epic Tales of Captain Underpants (USA) es un personaje bien conocido y porque, aunque sea quedándose en lo más sencillo y efectivo, esta vez han logrado una serie infantil que es al menos aceptable. Puede que ni la animación ni el guión sean gran cosa, pero viendo sus esfuerzos anteriores al menos esta vez han logrado que no de vergüenza. Estas son las victorias a celebrar.

Es difícil saber qué se pretendía con este The Outpost (USA), voy a presuponer que una serie de fantasía que no saliera muy cara porque esos son sus dos logros más obvios. Supongo que también podría tratarse de lograr una serie de verano. Algo sencillo para rellenar las parrillas en estos días. Lamentablemente el resultado está más cerca de la programación diurna de los canales de televisión juveniles, si ese era su objetivo -y lo considero posible- diría que ha sido un éxito rotundo. Eso sí, espero que le den algo de interés al guión o no creo que los espectadores vayan a aguantar mucho rato.

Esta semana estamos en el terreno de lo aceptable. Con Sharp Objects (USA) la HBO hace una serie correcta en todos los aspectos -sobre todo teniendo en cuenta de dónde sale- en la que los actores están bien y en la que poco más se ofrece que recordar lo que un tiempo fueron las miniseries de sobremesa. Una intriga aceptable aunque no muy elaborada, unos pocos personajes y actores cumplidos. No me extrañaría que acabara emitiéndose en dos días consecutivos en un fin de semana.

Por suerte esta semana también nos ha traído Wellington Paranormal (NZ), una serie a la que aún le queda bastante que mejorar pero que ya ofrece inicios interesantes con esta mezcla de humor y suspense en una división de policía paranormal. Este piloto es poco menos que una introducción y se nota que el presupuesto es, digamos, limitado, pero al menos apunta maneras.


Normalmente cuando parece una novedad de [adult swim] me limito a señalar que no soy su público y que lo que ellos llaman humor ni siquiera me interesa. Con Mostly 4 Millennials (USA) pasa otra cosa. No me gusta, pero no porque no sea su público, que sigo sin serlo, sino porque ADEMÁS se le ve la patita de lo viejo. Sí, generalmente su Bro Humor tenía un rango de edad entre los adolescentes más adultos y los adultos más adolescentes. Pero la vida sigue su curso y ahora ya son personas de mediana edad haciendo chistes sobre Esos molestos jovencitos, aiiimraait? Logran sonar más viejo de lo que probablemente sean, sus críticas son de alguien completamente desconectado con todo -en serio, tan desconectados que hacen chistes sobre cosas que se criticaban de la MTv hace ya décadas, ¡sobre Punk’d que es de hace 15 años! ¡¡¡O lo de los graffitis!!!- y, en general, lo que más logran producir es vergüenza ajena. Vergüenza por un nivel de desesperación en la crítica desde una posición establecida de poder como no recuerdo haber visto desde, por lo menos, el humor sobre los hippies hace tantas décadas ya. No tengo idea de qué pretendía conseguir el canal con este programa, pero lo que han acabado demostrando con su programa de teórico humor es que son unos carcas. Espero que al menos sean conscientes.

Que Sacred Games (O) (IN) esté vendiéndose como El nuevo Narcos de Netflix nos hace entender, de entrada, que Netflix necesita éxitos nuevos. Lo más cercano que ha tenido este año de entre sus 21 estrenos hasta hoy es Aggretsuko y no es realmente ni suya (originalmente fueron unos cortos de animación de la TBS japonesa que Netflix pagó para una nueva tanda con otro formato) Supongo que como ya hace más de un año de 13 Razones -y visto el desarrollo de las siguientes temporadas de sus series estrella- estarán nerviosos por encontrar un algo. La parte buena es que al menos esto servirá para volver a mover una novela de 2006 que en España pasó con más pena que gloria -y mira que la locura de las notas y la traducción merecía algo más de caso por el ego delirante envuelto en el asunto- y lo malo es que no deja de ser un producto correcto pero sin mucho más interés. Supongo que desde un punto de vista externo conocer así el país puede vender un exotismo que llame la atención al público occidental -que era algo que ya intentaba con éxito desigual la novela original- y al menos esta vez los hispanohablantes no vamos a reconocer los desastres de los acentos, así que eso que ganamos. Yo qué sé. Es principios de julio, si no tienes ninguna otra cosa que ver esto tampoco te va a hacer daño. Yo preferiría echarle un ojo a las películas (y alguna serie) que hay por ahí tanto de Asia central como oriental pero no voy a obligar a nadie.

Y la última idea de la semana es ¡Samantha! (O) (BR), una serie que hace lo que puede con uno de los tópicos más manidos, el del ex-niño prodigio que quiere regresar al éxito tras una vida agitada y blablabla. Porque hace unas décadas estaba en un show muy conocido, o algo así. Por supuesto al final lo que tienes es lo de siempre, alguien que era famoso y ahora es reconocible y sus locos intentos por volver a ser relevante y por llevar una vida digna. Así que no hay mucha crítica -olvidaos de Franky Banderas… o no, a saber- y tampoco mucho que añadir a los dos millones de historias similares que ya se han contado sobre el tema. Qué le vamos a hacer, quizá la próxima semana haya más suerte.


Poco movimiento esta semana -menos mal- aunque no muy interesante, qué le vamos a hacer. Pero supongo que es lo que pasa cuando Netflix intenta su enésimo plan de acercarse al público infantil. Lo más interesante de Harvey Street Kids (USA) es la historia detrás del nombre y los personajes. Y eso da más para un posteo de ADLO! a principios de julio que para cualquier otra cosa. Pero esto es como lo de los yogures, seguro que Netflix sigue buscando.

Por su parte Channel 4 intenta recuperar a un personaje antiguo para montar una comedia… no digamos nueva. Como mucho semi-nueva. Stath lets Flats (UK) es una de esas series de Channel 4 que, supongo, prueban que si un cómico logra cierto éxito con un papel puede acabar sacando series de ahí. En fin, yo qué sé. Supongo que tendrá sus fanes.


Para mi sorpresa Love Is ___ (USA) puede ser la mejor nueva serie de la semana. No entran, bien es cierto, las historias de amor en mis intereses como espectador. Pero hay que reconocer al tándem de Mara Brock Akil y Salim Akil que no sólo llevan años demostrando su pericia como productores, guionistas, creadores, etc… también que son capaces de crear una historia de amor que va más allá de las convenciones sin dejar de establecer los puntos principales. No parece que sea una comedia romántica, quizá esté más cerca de un melodrama actual, pero lo que está claro es que  aquí se ha tratado de construir a los personajes por encima de la historia, y de igualar el interés de ambos por la misma. No se trata de un único protagonista sino de la visión de las dos partes. Así que mi única queja es que ya podrían hacerse estas cosas en géneros que me interesen más. Aunque, claro, qué tonto. Los Akil son los showrunners de Black Lightning. ¡Gracias!

Sigue siendo extraño cuando hay varios estrenos en una semana y todos son del mismo país, supongo que para compensar Take Two (USA) tiene una pinta de serie canadiense que no puede con ella. Ligera en el fondo y en la producción, es inevitable pensar en una versión aún más leve de Castle. Lo que, supongo, es lo que ellos querían porque a poco que se vea aparece gente relacionada con la serie. Lamentablemente, como ya pasaba con Carter -qué os voy a contar, es un buen año para la gente que decide meterse a detective privado- el resultado necesitaba de un poco más de algo, bien en unos guiones que casi parecen excusas o en unos actores que son menos encantadores que agradables. Y ese, al final, es todo el asunto con la serie.

Supongo que no hay una manera de hablar de Yellowstone (USA) sin valorar el trabajo de Taylor Sheridan. Porque me temo que estamos ante un trabajo que muestra lo mejor y lo peor de él. Buenas ideas, desarrollos no tanto cuestionables como demasiado pagados de sí mismos, muy seguros de su propia importancia por ridículo que sean, de manera que lo que debería ser intenso acaba resultando pomposo, lo que debería resultarnos cercano acaba sonando hueco y, en fin, da igual lo bien que lo intentes hacer o las estrellas que le eches a la obra, al final es más fácil aburrirse que interesarse por lo que te están contando. No es una mala serie ni de lejos, la inversión en recursos técnicos y artísticos se preocupan de ello, pero es algo casi peor. Una obra aburrida, facilona y demasiado pagada de sí misma. Quién sabe, quizá aún pueda mejorar. Pero a ver quién es capaz de sacarle el palo que tiene metido por el culo.


Y tras el chaparrón de la semana pasada este sólo tenemos una serie. De verdad, quien les entienda… En fin, no sólo es una serie solo sino que, además, es Strange Angel (USA). Una cosa que James Cameron ha perpetrado para la CBS (All Access, concretamente) y que tiene ese toque de algo cuidado en su producción pero cuya historia no podría ser más tostón. Probablemente porque el protagonista está cerca de lo insufrible. Hay como cinco posibilidades en este primer capítulo, la primera es la historia de este insatisfecho macho que lo que quiere es cosas de referencias vagamente fálicas y pulp, entre cohetes ¿espaciales? y exotismo de baratillo que refuerza su idea de ‘el hombre’. que nos lleva a la segunda, su insatisfecha esposa que siempre le está justificando. Si no fuera una obra de Cameron hubiera pensado que nos están preparando para la revelación de que el protagonista es no-heterosexual o impotente o ambas. Pero me temo que no, que el problema es que su vida cotidiana le blablabla. Y ahí entran sus dos amistades masculinas. Eh, ya os he dicho que parecían estar preparando algo. Por un lado, su compañero de sueños espaciales, que es el que sabe de esto. Sí, el protagonista tiene ‘visiones’ de grandeza pero ninguna formación para llevarlas a cabo, ni ganas. Así que, ahora que lo pienso, quizá estemos ante una precuela no de Rocketeer sino de Elon Musk. En cualquier caso, el otro compañero es un recién llegado escritor arisco y reclusivo de obras pulp. Como no hay personajes que no sean blancos en el reparto -probablemente porque su ambientación histórica a principios del S. XX hace que aún no se hubieran descubierto otras razas- no sabemos si la idea es que sea más Lovecraft o más Howard. Me inclinaría por lo segundo pero en realidad tampoco se le ve tratar bien a ninguna mujer, así que a saber. Todo lo cuál nos lleva a la última de las tramas. Tenemos al protagonista, su mujer y sus dos amigos, el último de los cuales parece estar abriéndole a nuevas posibilidades. No, no, en serio, no va por ahí. O no lo parece. Lo que hace es llevárselo a vivir aventuras y a que se cuelen en piscinas cerradas y se den baños… ¡En serio que no tiene pinta de que vayan a tirar por ahí! La cosa es que este tipo de situaciones hace que el insufrible protagonista decida que tiene más valor y puede hacer cosas y, en una de estas, interrumpa en una especie de ritual de una secta, con sus túnicas y sus cuchillos y todo eso… Vale, quizá sí que sea un poco más del primero. En cualquier caso parece que no le da mucha más importancia al hecho, posiblemente porque le vemos alucinando la realidad en otras ocasiones. Y, oye, si llega ese nivel en el que no sabes si tienes o no un puma delante de tus narices has superado en incapacidad a Kim Bauer, así que quizá deberías preguntarte si realmente quieres vivir aventuras. Pero bueno, eso, que parece que nos van a meter algo de exotismo con la cosa rara esta. Y menos mal. Luego todo será que se pongan Sax Rohmer en su tratamiento de la diversidad, pero, de momento, es el único punto de agarre que se me ocurre puede tener este despropósito. Quiero decir, sin que lleguemos a considerarlo Serie de Culto, claro.


Que semana más loca, tras la sequía de las dos últimas llegan nueve series nuevas y todas estadounidenses. La primera de las cuales es esta American Woman (USA) que parte de algo tan improbable como el pasado de una de las estrellas de una de las Real Housewives. Con un trasfondo de feminismo y liberación femenina y un reparto comandado por Alicia Silverstone y que incluye a Mena SuvariCheyenne Jackson.Y el resultado, que podía haber sido una Mad Men de vía estrecha, resulta una agradable sorpresa. No es que sea una revolución, pero sí parece tener ideas claras y algo que contar, que ya es. Además de un reparto para que ilustrar lo que le interesa y hacernos pasar por alto agujeros y obviedades. Podría haber sido mejor, sí, pero es mejor de lo que apuntaba.

Por extraño que parezca hay remakes de todo tipo de obras, por ejemplo en Condor (USA) le toca turno a la película de Sydney Pollack con guion de Lorenzo Semple, Jr. y David Rayfiel Los tres días del cóndor. El resultado es tirando a rutinario, no es mediocre pero sí que suena a algo mil veces visto, y no me refiero a la propia película original. Pero supongo que para la gente que tenga mono de series de espías de corte clásico, tratadas con cierta seriedad y hechas de manera que disimule lo más posible un presupuesto limitado, será un descubrimiento.

En Marvel/ Disney aún no han perdido la esperanza con las series para TV,por extraño que parezca, aunque lo realmente sorprendente es que el público aún no haya perdido la esperanza. Para poner de nuevo a prueba la paciencia está Cloak and Dagger (USA) que es un compendio de las peores decisiones que se pueden tomar en una serie. Es cierto que elegir Capa y Puñal ya era una elección complicada, son unos personajes a los que es más fácil convertir en Bajona Aburrida Anti-Drogas que en héroes con problemas, pero lo cierto es que da la sensación de que los productores se vieron Runaways y tomarón notas de todo lo que funcionaba, para hacer al revés. Ni el flashback, ni la excusa para los poderes, ni los personajes nos importan lo más mímimo, la acción se presupone, los clichés eran ya aburridos en los ’70 y la incapacidad para meterse en materia hace que uno sospeche que, además, también han decidido cagarla en todo lo que Black Lightning hace bien. Todo eso y la incapacidad para reproducir las pintas de los personajes originales. Cierto es que eso es casi una mejora en el caso de Puñal, que siempre ha parecido que llevaba una capa de tipex por encima, así que el desplazar la objetivización sexual hacia Capa es casi un cambio bienvenido -aunque, la verdad, si vas a hacer eso te puedes ahorrar una escena de intento de violación, opino-  pero lo que no tiene sentido es que un personaje que se llama Capa y cuyo ‘uniforme’ es una capa que normalmente poco más que la cabecita deja ver… no lleve capa. En serio, si The Cape fue capaz de ofrecer un personaje central CON CAPA aquí no debería haber sido TAN difícil. Pero parece que ese es el destino de las series de televisión de Marvel, ser peores que The Cape.

Adaptar uno de mis libros favoritos del año tiene el peligro de las comparaciones. En el caso de Dietland (USA) logra salvarlas por el método tradicional de ofrecer algo que logra ser complementario y, a al vez, divergente. Mucho uso del humor y de las posibilidades visuales -animaciones incluidas- para dejar claro el contexto satírico -no nos vayamos a encontrar con otro caso como el de El Club de la Lucha– a la vez que nos ofrece toda la mala leche y reflexión de la obra original. Apoyado, además, por un reparto impresionante, especialmente en su vertiente femenina. Especialmente su protagonista, Joy Nash, y, por supuesto, Julianna Margulies haciendo una construcción de personaje que casi como su imagen pública -o como la versión malvada de la añorada Cat Grant de Flockhart–  pero también, y cada una en su estilo, desde la brillante Tamara Rinue a Erin Darke o Robin Weigert, Un gozo. Y uno necesario, teniendo en ceunta que el tema centrla es el peso y toda la construcción social entorno al culto al cuerpo. Es una alegría que salgan obras como esta.

Hay que reconocerle a Facebook el seguir intentando hacer… lo que quiera que sea que están haciendo. Al menos esta vez con Five Points (USA) no están haciendo un remake sino algo… ¿original? Por supuesto están intentando darle al público adolescente, que si algo ha demostrado lo de Netflix es que lo más interesante para la viraliad y esas cosas son las obras adolescentes -no hay más que ver la diferencia de sus inicios a sus actualidades- de modo que Facebook se salta esa primera época y ha tirado directamente por hacer un espantajo ya mismo. En teoría es una misma historia contada a través de los puntos de vista de distintos protagonistas que aportarán información diferente. En realidad resulta poco probable que puedan hacerlo porque contar las cosas en tercera persona tiene esto, puede ser más o menos difícil empatizar con ellos pero la narración es la misma. Claro que teniendo en cuenta que el nivel general es más de producción primeriza que de una serie creada por un gigante muchimillonario. Pero, en fin, supongo que esto es a lo que vamos ahora.

Hablando de Netflix y sus cosas para adolescentes, en la novedad animada The Hollow (USA) logran algo tan difícil como ofrecer la que puede ser la peor serie de su catálogo y probablemente incluso la peor serie animada que he visto en una buena temporada. Plana en todo; desde un guión que es más estúpido de lo que podría parecer posible teniendo en cuenta lo inteliente que quiere ser, a esa mezcla de idea de mezclar Lost y una escape room  (¡ni siquiera Dragones y Mazmorras!) a unos personajes centrales que de puro esquemáticos parecen hechos con palotes a un animación que parece incluso incapaz de animar esos palotes. El nivel es tan bajo y todos los aspectos son tan insufribles que he llegado a considerar que fuera algún tpo de adaptación de las animaciones flash de un juego de puzzles. Porque no soy capaz de entender que nadie haya puesto dinero para esto. O, que habíendo lo puesto considere que es mejor estrenarlo que enterrarlo en el desierto.

Terminamos la trinidad de ‘a ver si le sacamos pasta a los chavales’ con YouTube Red y su Impulse (USA), entendiendo como tal “a ver quién saca la peor”. Lo bueno es que esta de YouTube no es tan mala como las de Facebook y, sobre todo, Netflix. Lo malo es que no es por falta de ganas sino porque la competición viene a tope. Pero, eh, es mejor también que la de Marvel. Por ejemplo, aquí los poderes los tiene todo el rato, de manera consistente y tienen una función extendida a lo largo del piloto que es, sí, expositivo de situación y personajes pero no el desastre aburrido de la otra. ¿Qué es lo que sí que tenemos entonces? Pues a una adolescente a la que una situación traumática -sí, otro intento de violación, yo qué sé, conento me tienen- desencadena unos extraños poderes de teleportación -sí, también aquí hay teleportación- pero con un trasfondo para los mismos que se va insinuando acercándola más a Jumper que a una obra tradicional superheróica. El piloto deja la sensación de que podría haber potencial aquí, pero que se han decidido por usar todos los tópicos y clichés antes que ofrecer algo realmente interesante. Pero, por suerte para ella, en el contexto de esta semana el tuerto es el rey.

La joya de esta semana es Pose (USA). Un gran programa doble con Dietland en el que, sorprendentemente, esta es la de Ryan Murphy. Posiblemente la versión más contenida que haya visto de él. Mucho más cerca de sus America Crime Story pero con un tratamiento -no exento ni de cierto humor- que si fuera posible en él diríamos que es más serio. Parece tomada más como una oportunidad para expresar la idea de todo un movimiento, educar en lo que sucedió en los ochenta y hablar tanto de grandes temas como de al gente que estuvo en aquel momento, cediendo su espacio precisamente aquellos que no suelen tenerlo (hay como media docena de intérpretes trans, la mayoría de ellos racializados y, por supuesto, queer)  y es algo que se nota también que sucede detrás de las cámaras.con Janet Mock como asesora y escritora, y la presencia de gente como Our Lady J en la escritura. Pero es que, además, el casting está estupendo. MJ Rodriguez en el papel protagonista, Dominique Jackson como su antagonista, Indya Moore en el papel perfecto para robar escenas y aquello que se suele llamar un amplio elenco que incluye también papeles -no muy agradables pero sí agradecidos- para actores blancos que atraigan a ese otro público y cuenten esa otra historia: Evan Peters, porque claro que tenía que salir en esto el actor fetiche de Murphy,Kate Mara como su mujer y James Van Der Beek como su jefe en un ejercicio de TRUMP!smo total -que nos recuerda no solo a su mentor Roy Cohn (lo que hace inevitable recordar también Angels in America, claro, sino también aquello de los polvos y los lodos)  – ofreciendo así una visión global de una época en la que los balls, lo queer, el inicio de la crisis del VIH, y mil cosas más se iban interconectando y retroalimentando. Y así, al final, Ryan Murphy ha logrado hacer una serie que aprece de las de toda la vida pese a estar hecha como nunca.

Terminamos la semana con Succession (USA), que es una cosa así, sencilla, una pequeña mini que vale para rellenar un domingo por la tarde o algo así, pero poco más. Te la pones mientras plancha, no hay que prestarle mucha atención, te cuenta una historia familiar de lujos, empresas y maniobras por el poder, sale algún actor conocido, notas el parecido con los Murdoch… Yo qué sé. No es como para prestarle atención, pero tampoco ofender tenerla de fondo.


¡Libros que Llegan! Michael Frayn, “Payasa”, Louisa May Alcott y más.

¡Segunda semana de Feria! Cómo cambian las cosas. Esta, que solía ser una de las semanas de novedades más importantes para libros pasa a convertirse en un inicio de despoblación para el verano. Parece que ya los grandes grupos pasan y los pequeños están a sus cosas. ¡Eso no significa que lo que haya salido sea malo! Sólo que ha salido menos. Y la verdad es que casi me alegro. Pero no os doy más la chapa, vamos ya con el…

¡Que entre la pila!

Al final de la mañana de Michael Frayn, ed. Impedimenta

Volvemos a tener con nosotros a Frayn, un gran escritor cómico británico posiblemente más conocido para el público general por haber escrito la obra Noises Off  que sería interpretada con éxito en múltiples ocasiones y daría lugar a la película ¡Qué ruina de función!, al que de cuando en cuando tenemos la oportunidad de ver publicada alguna cosa por aquí. En este caso tenemos una gran sátira periodistica, de esas que comienzan mostrando la mediocre vida del protagonista para empezar a disparatar a partir de ahí, en este caso con la forma de funcionar de los tertulianos. Porque, claro, hay cosas que tampoco vamos a esperar que cambien. Comprar.

Tras la máscara de Louisa May Alcott, ed. dÉpoca

Recuperación años después de uno de los libro de intriga escritos por Alcott, una obra de intriga doméstica con todo el sabor de la época que sirve tanto para recordarnos que no fue una autora de una sola obra como a veces parece que se piensa, como para que no olvidemos que esas intrigas en ambientes de familia son uno de los elementos fundacionales del género negro. Y ahí estamos. Comprar.

Payasa de Monica Drake, ed. Carmot Press

No es este un libro fácil en su clasificación, o quizá sí. ¿Aceptamos la existencia de un Clown Noir? Porque esa es la mezcla que nos proponen aquí, la que reúne el humor del cine clásico americano -sobre todo el mudo, peor no solo- con el género policíaco a la americana, quizá no exactamente hardboiled pero sí muy reconocible, de modo que lo que aquí nos llega, con una protagonista que intenta triunfar en el mundo de los payasos mientras se va metiendo en líos, y navega por entre los peculiares secundarios que van apareciendo. Comprar.

Notas desde un manicomio de Christine Lavant, ed. Errata Naturae

Duro pero necesario parece la forma más sencilla de hablar de este libro, recuerdo de un internamiento breve en una institución psiquiátrica que supuso muchas cosas para su autora, la poeta Christine Lavant, pero, sobre todo, una manera mejor de comprender si no a sí misma al menos sí al mundo que la rodeaba. Una obra, como decía, muy dura por el examen interno de la salud mental, de sus instituciones asociadas y de la necesidad de encontrar una manera de seguir luchando. Comprar.

Arte Duty Free de Hito Steyerl, ed. Caja Negra

¡Vuelve Hito Steyerl! ¡Bravo! Más reflexiones sobre la imagen, sobre el mundo digital, sobre el arte en general, especialmente en sus nuevas manifestaciones, pero, sobre todo, de cómo todo eso se relaciona entre sí y con la realidad capitalista mundial. La historia del arte como fuente de creación a través de la manipulación y de su uso capitalista ocupa espacio igualmente en estas reflexiones. Como decía, ¡bravo por SteyerlComprar.

El tutor de Anna María Bunn, ed. Tres Hermanas

La primera novela publicada en Australia fue escrita por una mujer y tuvo un resultado curioso cuanto menos. Entre la novela gótica y la comedia de costumbres, con ideas románticas en medio que van virando al melodrama de época. En resumen, una creación de lo más original teniendo en cuenta, además, que su forma es al de novela epistolar. Bienvenidas sean estas oportunidades editoriales. Comprar.

La desaparición de Edith Hind de Susie Steiner, ed. Siruela

Gran ejemplo de ese British Noir que tenemos ahora, con su protagonista de vida privada caótica y un caso que le sirve tanto de presión como de alivio. Con la diferencia de que en este caso no estamos ante un asesinato sino ante una desaparición. Una desaparición muy peculiar, sin duda, pero desaparición al fin y al cabo. Y, a partir de ahí, una bien construida trama que aprovecha aquello de que las primeras 72  horas tras una desaparición son cruciales para meterle sensación de urgencia al texto. Comprar.

Historia de la ciencia ficción en la cultural española con edición a cargo de Teresa López-Pellisa, ed. Iberoamericana Vervuert

Tremendísimo texto este, y también extenso. Se trata de un estudio de la Ciencia Ficción en España. Dentro de sus aspectos culturales, como indica su título, y dividido en catorce capítulos redactados por diversos especialistas en los temas tratados reunidos aquí para componer esta monumental obra. Una de esas a partir de las cuales todo lo que queda es crecer. Comprar.

Catorce conferencias en la Universidad Sverdlov de Alexandra Kollontay, ed. Cienflores

Seguimos con esta semana especial en lo ensayístico con la recopilación de conferencias dadas por Kollontay que podríamos agrupas bajo el tema Mujer, Economía y Sociedad y que resultan tan interesantes – e inesperadas- como alguien podría esperar de tema semejante. Que no se diga que a España no llegan libros particulares. Comprar.

Soy Ozzy de Ozzy Osbourne y Chris Ayres, ed. Es Pop

Los amigos de Es Pop acaban de recuperar la biografía/ autobiografía/ memorias de Ozzy Osbourne tras años de que estuvieran descatalogadas, así que aquí las tenemos en edición renovada y mejorada, y listas para su disfrute. Comprar.

Después del Rock de Simon Reynolds, ed. Caja Negra

Normalmente no avisaría de reediciones, pero en una semana tan tranquila, y tratándose de un libro de Reynolds… ¿Por que no? Comprar.

Curiosidades de Benjamin Lacombe, ed. Edelvives

Terminamos con un librote a medio camino entre los catálogos de arte y las miradas al proceso de creación artística en el que vemos ilustraciones diversas de los trabajos de Lacombe y, además, el proceso de composición o de pulido de muchos de ellos. Quizá sea un libro para fanes, pero estos quedarán indudablemente encantados. Comprar.

Como veis, breve pero intenso. Y si esta semana os parece los diarios de Cheever, o novedades de Flann O’Brien y Elizabeth Taylor, en una muy tranquila última semana de Feria. Pero eso será, como siempre, la próxima semana. Hasta entonces, ya sabéis, a leer lo conseguido esta y, mientras tanto… ¡Nos leemos!