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¡Pilotos Deathmatch! Secrets of Sulphur Springs, WandaVision y más…

Cuando ves Call Your Mother (USA) lo que tienes claro es que Kyra Sedgwick hace todo lo posible por tirar del carro, pero más aún que ella sola no puede con todo. No solo porque el resto de los actores vaya solo de lo aceptable a lo catastrófico, es que el guion no acompaña -a veces uno se pregunta si hay un repositorio enterrado de guiones desde los setenta con este tipo de cosas- y que, en general, se olvidan de que construir un vehículo para una actriz significa algo más que ponerla en el centro de las historias. En fin, desde luego parece interesada en hacer comedia, pero me temo que tendrá que ser otra comedia.

No entiendo nada de Everyone Is Doing Great (USA). A ver, entiendo que es para los fanes de los actores principales de One Tree Hill o algo así, porque en realidad se supone que interpretan a gente de Supernatural o Vampire Diaries o algo así. Y se supone que esto es una comedia. Lo cierto es que parece estar más cerca de algún tipo de proyecto fan sacado de un crowfunding que de algo que se haya vendido a un estudio. Teniendo en cuenta que series como Play It Again, Dick funcionaban bastante mejor.

Lo que le gusta a los ingleses reconstruir true crime en formato de ficción más o menos documental. Esta semana le toca a The Pembrokeshire Murders (UK), que por lo menos no es tan racista como el de la semana pasada.. Y bueno, lo de siempre, no soy su público, Luke Evans está cómodo en esta especie de Estrenos TV a mayor gloria suya, pero me sorprende que un director versado en el terror como es Marc Evans no decidiera mandarlo todo al carajo y hacerlo suyo. No por nada, el resultado es completamente profesional, pero podría haber estado bien otro enfoque.

Está muy bien esto de que Disney vaya regresando a ese momento en el que pensaron que hacer cosas de ‘misterio/suspense/gotitasdeterror’ era buena idea. Se nota enormemente lo que bebe este Secrets of Sulphur Springs (USA), aunque sea más de ejemplos no-Disney como Lady in White que de los sí-Disney como The Watcher in the Woods. tenemos una familia nueva en un hotel, una visión fantasmal y un misterio que resolver, diferentes momentos temporales, conexiones familiares y un pueblecito lleno de secretos. Ciertamente no destaca especialmente en ningún punto -en comparación con, digamos, la muy recomendable Home After Dark– pero esta SÍ que es completamente una serie en la que decir que Sí Soy Su Público. Que alguna vez tenía que pasar.

Jamás entenderé la decisión de traducir el título Wandavision (USA) al español, y menos aún de hacerlo como lo han hecho, pero bueno, ellos sabrán. En cuanto a la serie en sí, logran un resultado aceptable gracias a dos cosas, fundamentalmente los actores secundarios, con Kathryn Hahn dando un recital de todo lo que hay que hacer para que esto funcione, y luego con otros grandes actores como Debra Jo Rupp, Fred Melamed o Emma Caulfield Ford apuntalando. En segundo lugar, porque juega a hacer una reconstrucción del pasado no a través del pasado real sino del recuerdo construido por la nostalgia y la memoria (siempre traicionera) y de ahí que tanto las series del primer episodio como del segundo, que en teoría tendrían que equivaler a los ’50 y los ’60, no se parezcan ni a las que habían ni a lo que habían. Estamos mucho menos cerca de un concepto vamos a llamar historicista que de un Permanezcan en sintonía en capítulos. Y, precisamente gracias a estas reconstrucciones falsas y gracias al trabajo de los actores, no se nota tanto el vacío que están vendiendo. En los cómics ya hemos sufrido el llamado Decomprensive Storytelling y esta serie parece que va a llevarlo también a la pantalla, pero bueno… disfrutaremos de lo que nos traigan aunque solo sea por ver a Hahn pasárselo bien. Ojalá su Agnes sea realmente Ag(atha Hark)nes(s), porque mantenerla fija en el Universo Cinemático Marvel o como ahora se llame sería una gran noticia.

 


En Australia empiezan el año antes, y lo hacen con Bump (AU). Una serie de esas cordiales y encantadoras sobre una madre adolescente. Los actores implicados están intentando tirar de la serie y todo se hace con cierto gusto, o con amor, o lo que sea. Buenas intenciones. Luego ya lo que sale es un poco lo de siempre, pero al menos parece haber alguien al volante.

Sobre todo si lo comparamos con cosas como Call Me Kat (USA). No es solo una mala serie con algún buen actor, además acabas descubriendo que es una adaptación de Miranda y ahí ya sí que no se me ocurre cómo justificarlo. Como sitcom es muy mediocre, producto de una década pasada si no fuera porque la serie original se estrenó en 2009 y es mucho más actual que esta cosa.

Chiklis tira de Coyote (USA) todo lo que puede, se nota que es un vehículo a su servicio no tanto porque el resto no estén -ninguno de los otros actores lo hacen mal, simplemente ni se plantean intentar robarle protagonismo- buscando una obra de crecimiento, muy sentida, con el tema de la inmigración por medio. Y supongo que habrá gente a la que le interese. No soy yo, por supuesto, pero alguno habrá.

Muchos gatos de diferentes texturas en este Gabby’s Dollhouse (USA) que DreamWorks ha realizado como si aquello fuera un campo de pruebas para vender mercha. Pero bueno, quiero creer que a su público objetivo le gustará.

Parte de la gente que hace (¿hacía?) Bob’s Burguer ha hecho otra serie que parece que quiere ir por el mismo camino porque, bueno, yo qué sé. Porque hay gente a la que le gusta, supongo. El caso es que The Great North (USA) es una previa de la serie, que se estrenará en febrero. Yo soy muy claramente No Su Público. Pero voy a suponer que hay una enorme cantidad de gente que sí que lo será porque estas cosas suceden todo el rato.

Estoy gratamente sorprendido por Lupin (O) (FR), no tanto por la serie en sí -que no está mal pero tiene algunos problemas de ritmo- como por el interés que demuestra en los clásicos que adapta, actualizar y, en general, rinde homenaje. No solo trasladando escenas enteras o partes de la trama, también una idea general que, aunque viaja rápidamente a la evolución que tuvo el personaje, demuestra que hubo una lectura profunda antes de decidir cómo adaptarla. Y lo hacen con bastante buen sentido y más inteligencia de la que uno podría llegar a esperar en una serie de Netflix. Así que bien y a seguir mejorando, que hay posibilidades ahí.

Es sorprendente lo rápido que las series de Tina Fey y Robert Carlock se han quedado anticuadas – y no porque se decida a vendernos otra vez lo buenos y majos que son los ricos- supongo que es lo que ocurre cuando te dedicas a repetir trucos. Al final te los conoces todos. Incluso puedes anticiparlos. Y aunque tengas a un plantel impresionante, y Mr. Mayor (USA) lo tiene, cuando tu idea de serie es repetir lo que en Great News no hizo ni parpadear, en Kimmy Schmidt ya olía y en 30Rock se señaló como problema…  Acabas viendo comparada tu carrera con la de Michael Schur. Y nadie quiere que le comparen la carrera con la de Schur.

Por supuesto el inicio del año en Inglaterra tenía que ser hablando de extranjeros asesinos y peligrosos, al fin y al cabo es el año del Brexit. Así que aquí estamos, con uno de esos true crime suyos, llamados aquí The Serpent (UK) y que supongo que puede interesar precisamente a ese público ávido de crímenes reales y todas esas cosas.

Después de la adaptación de Miranda pensé que no vería nada tan lejano en ideas e intenciones con su fuente original. Pero aquí estamos. Y es que The Watch (USA) podría ser perfectamente una adaptación de Miranda, porque está tan cerca de esa serie como Call me Kat, o como esta The Watch está de su fuente original teórica. Esto es para la gente que pensó que Bright era una buena idea, que se podía hacer un Cyberpunk ‘apolítico’ o que Altered Carbon sólo necesitaba unos cambios cosméticos. Vamos, que se puede ver perfectamente siempre y cuando olvides todo lo que tenga que ver con que pueda ser una adaptación y te quedes con ese vacío a llenar por la cancelación de Carnival Row. Sí, sé que no está cancelada, pero su destino es casi tan interesante como la de esta. Ideal para los que quieran consumir Genérico de Fantástico en Formato Serie.


Las 13 mayores chifladuras del cine de terror de 2020

En esta época de repasos también podemos dejar por un momento de hablar de Lo Mejor o de Lo Peor para echar un vistazo a los Locurones. Películas que deciden ir más allá, para bien o para mal, y que por eso mismo merecen un recuerdo especial, porque romper con lo habitual es en muchas ocasiones la única manera de ofrecer sorpresas.

Quién nos iba a decir que cuando se publicó la cosecha de 2019 iba a ser la última en Canino. Pero bueno, tampoco es que yo pensara que iba a acabar saliendo en lugar de en su tradicional fecha del 1 de enero el día de Reyes. Así que no pienso ni intentar adivinar si el año próximo habrá, si lograré que salga el 1 o qué pasará en medio. En realidad no creo que haya nadie que siga realmente la cosa esta de los locurones pero ya que el trabajo previo está más o menos hecho y que yo me lo paso bien… pues allá vamos.

Por extraño que parezca la cosecha de 2020 está muy cerca de la precedente. No ha sido un año tan loco y gozoso como fue la de 2017 ni tan tirando a la baja como la de 2016 o la de 2018,  ha tenido sus cosas -más de las que yo esperaba, en realidad- y si bien se ha notado una incidencia mínima del Covid en las tramas -es decir, tenemos COVID-25 the Virus Has Mutated y luego ya si eso The Year of Living Locked Up, pero para lo que son y cómo se ruedan estas cosas, poco me parece- y casi se nota más en lo que no ha tenido un estreno propiamente dicho. Que no creo yo que el nuevo Candyman pero Playdurizm o Death Drop Gorgeous  igual que intentan descubrir si películas como La casa lobo (que muy merecidamente podría estar en esta lista, echadle un  ojo) son de ese año o de cuándo. Tanto da. Lo importante es que se han hecho cosas con más o menos resonancia, de The Pale DoorMurder Death KoreatownAbyssal Spider o Bloody Hell. ¡Si hasta hemos tenido slashers sandungueros aunque fallidos como Cupid, ReElected, Teacher Shortage e incluso Lone Wolf, que es un slasher baratísimo localizado en mitad de una convención furry. Y películas muy originales aunque no exactamente ajustadas a lo que buscamos aquí como Spontaneus o, por supuesto, Jiu Jitsu. En general podemos decir que ha sido un año en el que Shudder ha demostrado buena mano -o que iban todos a por ellos y podían elegir- con estrenos como el de varios mentados, otros que mentaremos y, claro, Scare Me.
Todo eso y que aún no me he visto Freaky, claro, que con un poco de suerte dejarán de retrasar su estreno en algún momento.

Y es que no ha sido ni de lejos un mal año aunque me temo que el Locurón como tal no ha abundado en exceso. Y es una pena porque en estas ocasiones es cuando más motivo hay para mostrar aprecio por el Locurón. En cualquier caso, he logrado realizar esa ya tradicional lista de 13 películas y mejor damos paso a ellas en lugar de seguir dándoos la chapa por aquí.

13 – Anything for Jackson

Quizá la que más cerca está de ser una película de terror al uso, o al menos la que logra mantener la cara seria más tiempo. Porque esta idea de secuestrar a una embarazada para meterle el espíritu de su nieto muy obviamente tenía que salir mal. Y, con eso y todo, durante la mayor parte del metraje logran que parezca ‘La única solución lógica‘ porque hacer un Locurón tiene que ir así.

12 – The Devils Heist

Es cierto que lo primero que uno pensaría es que esto va de un atraco a un banco (sale mal) pero eso sería más The Last Heist de Mike Mendez -una película hecha incluso más con las vueltas del pan que esta-  aquí lo que tenemos está más cerca de otro de los título del año, The Pale Door, un poco menos movida que esta como para considerarla 100% Locurón. Y es que a veces el problema no es tanto robar como lo que viene después. Incluido, por supuesto, A QUIÉN Has robado.

11 – The Burning Baby

Todos los años hay una más De Arte y Ensayo y este ha ido a parar a esta… ¿alegoría? Sobre la crianza, los seres sobrenaturales, el sexo y la gente que se disfraza y baila. O algo. Desde luego está claro que lo que intentan es transmitir un mensaje, aunque el Locurón se les cuele por medio.

10 – Ouija Shark

También todos los años tiene que haber una de tiburones, al menos mientras hacer películas de tiburones sea una industria en si misma y compitan por ver quién tiene la idea más loca. La de este año es una mezcla de película de ouija con tiburones fantasma y CGI de aplicación de móvil porque, bueno, porque todos los años tiene que habeer una de estas, claro.

09 – Come to Daddy

Tras un par de años dando tumbos por festivales y cosas así llega una película de Elijah Wood que sigue ese principio rector de su carrera actual: Ser el nuevo Nicolas Cage. Con un compromiso que incluye el Locurón Capilar también, por supuesto. Aquí una trama más o menos clásica que se va de madre pero tampoco demasiado, lo suficiente como para que se pueda rodar con unos pocos actores y alguna oreja más o menos.

08 – Mang Kepweng: Ang lihim ng bandanang itim

No ha sido mal año para las continuaciones tampoco, por un lado tuvimos Mandao Returns y por el otro la nueva de Mang Kepweng que abraza ahora sí el Locurón. A ver, que la anterior, Mang Kepweng Returns, con la que reconocían que estaban recuperando al personaje de las películas ochenteras del legendario Chiquito, tampoco es que fuera precisamente una cosa tranquila. Pero es aquí donde la bandana sanadora es llevada más allá de un fantástico medio hacia terrenos del terror y, sobre todo, del Locurón desatado. Que también tiene que contar algo.

07 – Slaxx

Otro clásico de estas vuestras listas: Objetos poseídos inusitados. Hoy: Unos pantalones vaqueros. Sí. Incluso diría que podríamos llegar a considerarlos unos Mom Jeans. Pero tampoco hace falta hablar tanto porque está claro que alguien le ha visto posibilidades a esto y en como se descuiden lo convierten en una saga. Al fin y al cabo… ¡Estos pantalones están malditos, uuuuuuh!

06 – Hachiôji zonbîzu

Ha sido un año complicado también en los Locurones en Japón con la bronca alrededor de Bye Bye Vamp, una película en la que el mordisco de los vampiros te convertía en gay así que había que luchar por la heterosexualidad. Inexplicablemente no pensaron que pudiera haber nada malo en ello. Por suerte no solo han tenido picadura del vampiro gay en sus Locurones. También esta que une dos elementos tan lógicos como las películas de bailes y los zombies, con Idols de por medio, claro. ¿Que por qué zombies? Pues como en tantos otros locurones: Porque pueden.

05 – Get Duked!

Otra que estuvo dando vueltas hasta que cayó en las garras de Amazon, y es que la anteriormente titulada Boyz in the Wood reúne a un grupo de chavales embarcados en una actividad extraescolar que se cruzan con lo que podríamos llamar Los Aristócratas. Tomado con mucho humor y esa desvergüenza habitual en este tipo de películas cuando vienen de parte de los ingleses, podrían haber ido un poco más allá todavía pero, mira, tampoco nos vamos a quejar que suficiente les ha costado estrenarla.

04 – Subferatu

Entramos ya en los terrenos del darle igual todo a los responsables, aquí con un submarino de vacaciones y una amenaza que sospecho os podéis imaginar. Y si bien está claro que es sobre todo una comedia eso no significa que dejen de llevarlo por los raíles del terror. Bueno, de algún tipo de terror.

03 – Brides of Satan

Cuando el director, guionista, productor y responsable de casting se llama Joe Bizarro puedes imaginar que algo va a suceder. Por ejemplo que hagan un homenaje a los exploits con un grupo de stripers satánicas asaltando a una pareja de aspecto inocente, y supliendo con Locurón todo lo que no se puede poner de dinero. Porque en estas cosas hay que mostrar también compromiso.

02 – Letters to Satan Claus

Cuando crees tener la lista casi cerrada y en SyFy deciden estrenar a un par de semanas de acabar el año una parodia de las películas navideñas, especialmente de las de Hallmark, sabes que hay que cambiarla. Sobre todo si sale como esta, que eleva el camp al 11, el Locurón al 12 y no tiene problemas en tomar decisiones como fichar a une actore no binarie para hacer de un muy peculiar Satán. Y es que al final está claro que no se puede descuidar la ortografía.

01 – Sunfall 

Aunque el mayor locurón del año llega en una película que dice que tenía un presupuesto de 0$. Y es que este acercamiento al horror cósmico se realiza casi por completo mediante colorines en el cielo. Y mucha gente mirando. No dudo que haya una trama en algún lado pero aquí hemos vendido a convertir en terror lo que podría haber sido un salvapantallas del windows. Ni siquiera por motivos de arte y ensayo sino porque su responsable, Brett Taylor, considera que esta es la mejor manera de reflejarlo. ¿Quiénes somos nosotros para intentar disuadir a nadie de que se monte sus locurones?

¡Hasta aquí por este año! Espero para el próximo poder presentar si no más, al menos sí mejores propuestas, poder hablar de un despiporre generalizado y ver si esta tendencia de estrenos en salas sigue. Y, por supuesto, el descargo de responsabilidad habitual. Estas son las mías, supongo que para otros habrá películas que me haya dejado (pongamos The Cursed Lesson, que para algo estuvo cerca de entrar) así que os animo a comprobar que realmente son de 2020 y compartirlas aquí. Y ahora ya, ¡a brindar por un 2021 de Locurón! [Pero dentro de un orden, que vaya racha de años llevamos]


Vamos con otra semana de más estrenos que sentido común. Al menos en esta hemos visto mundo porque, por ejemplo, lo mejor que puedo decir de Blood & Water (O) (SA) es que es sudafricana. Aunque no lo parezca en absoluto. Es el problema de hacer fotocopias, que luego las obras transcurren en sus países como podrían haber pasado en el cobertizo de villatelevisiva. En fin. El caso es que se usa de cebo un misterio más Lifetime que otra cosa, pero al final lo que tenemos es la enésima serie juvenil de calidad discutible y destable a penas como relleno. Me pregunto durante cuánto tiempo seguirán con estas cosas.

Pues nada, vamos con la enesimo primera. Control Z (O) (MX) es una serie juvenil que tiene un elemento de misterio -párame si lo has oído antes- que  intenta meter algún elemento original en lo que parece una mezcla de Gossip Girl y Élite. Por supuesto podríamos discutir si son realmente estas dos las series referentes, podría llegar a discutir hasta qué punto también toman ideas de Verónica Mars. Pero lo cierto es que cualquier crítica, dureza o arista que pudiera tener la última se vería convertida en un cuchillo de madera con esta. No solo por el trabajo de un reparto plagado de unos actores pésimos a los que no les creerías ni un ¿Lo quiere con patatas?,  sobre todo por una trama en la que parece que todo es impostado y plasticoso, ni la diversidad parece creada por alguien que haya tenido contacto con ella ni las tramas son capaces de un mero remedo de lo que se ha podido ver en series americanas, algunas de la temporada pasada. Y, sobre todo, falta locurón para compensar la falta de inteligencia. Lo ideal sería tener las dos cosas pero ya que no tenemos una por lo menos podríamos tener otra. Pero no. Más de lo mismo y sin que nadie parezca interesado en buscar la manera de diferenciarlo.

Está curiosa esta Dead Still (IR), aunque hubiera querido que me gustara un poco más. Porque funciona, es distinta en lo que trata (un fotógrafo especializado en muertos que viene de ser ‘forense’) y en lo que promete (una especie de serie de misterio) así como en los personajes que decide juntar (su sobrina con aspiraciones de actriz, un joven enterrador que quiere ser su ayudante) y pese a todo esto y un sentido del humor seco… se queda a medias. Promete mucho, sí, pero no acaba de explotar el potencia. Esperemos -confiemos- en que esta extraña mescolanza (empezando por ser coproducción entre la rama irlandesa de AcornTV y la canadiense de CityTV) vaya cogiendo tracción, engrasándose, en cuanto vayan pasando episodios. Porque el punto de partida lo tienen.

Pocas cosas son más aburridas que intentar revestir una serie de las de toda la vida -lo que probablemente surge de este aspecto de venir de adaptar un bestseller… y que no sea ni eso- con un tono edgy que pueda colar como moderno solo porque… bueno… crean que eso sirva para algo. así que cuando Hightown (USA) presenta sus pintorescos habitantes, su personaje central y las tramas… la sensación real que queda es que han querido hacer un grim’nd gritty Cape Cod para poder decir que este no es el pueblecito de la Señora Fletcher. Y es cierto, no lo es. Su serie era mucho más entretenida.

Aunque la serie de la que esperaba mucho más esta semana es The Luminaries (NZ), precisamente porque el libro que adaptan sí que lo conozco. Y si bien es una elección un poco particular, con las formas, giro y temas que toma, como para que hubiera sido una adaptación al uso; desde luego no creo que fiarlo todo a que Eva Green tire del carro en un papel principal pero no protagonista me parece mucho confiar. El resultado logra mantener algunas de las virtudes del texto original, todo lo sencillo de adaptar y prácticamente ninguna de sus rarezas. Lo hace dándole menos peso a casi todos los personajes excepto las protagonistas y, en general, es un buen ejemplo de cómo hacer accesible acaba siendo un rodillo igualador. Que no es mucho que ofrecer.

Lo primero que tengo que decir es que esta sí que la cogía con sesgo negativo. No me gusta nada del cine de Bong Joon-ho, que he visto casi por completo en salas de cine por motivos que jamás entenderé, y de entre todas ellas probablemente la que menos me gusta sea Snowpierce (USA). Sufrir de nuevo esta historia simplista, incoherente y ladrona en la que solo destellos ocasionales de su reparto -espero que a Tilda Swinton le doblaran el salario- hacían tolerable entre subrayado y subrayado de su mensaje hasta llegar a la bofetada final de gritar el posible subtexto como muy obvio texto hacía que pocas cosas me apetecieran menos que ver la adaptación a serie. Al final me he puesto porque cuando uno es idiota con estas cosas lo es hasta el final. Y es incluso peor. Pero de forma diferente. Por supuesto la incoherencia en el diseño sigue ahí -aunque han intentado arreglar algunos de esos problemas de ‘pasar por todos los puñeteros coches cada puñetera vez’ y el tiempo que se tarda en ello- pero al menos han dejado de robar la mecánica de Game of Death aunque no para mejor. Ahora es un policíaco con la investigación de un asesinato. Cualquier contenido social se ha matizado -aunque sigue siendo desesperantemente obvio como mensaje- y han metido un par de ‘sorpresas’ divergentes de la trama original que supongo que buscan animar un poco un cotarro bastante muerto, pero que le hacen poco bien a la ya de por sí implausible coherencia de lo poco. Así que, resumiendo, ahora además es rutinario. Así que, una vez más, parece más interesante lo que ha tenido que ser la producción de esta serie que el resultado que han logrado.

Una serie OK es una serie OK. Tú ves Stargirl (USA) y piensas OK. No hay grandes actores (casi al contrario) y lo que cuenta lo hemos visto tantas veces en la CW que no sé ni cómo no han intentando mejorar un algo. Pero bueno, vale, OK.

Ojalá Sweet Magnolias (USA) fuera Steel Magnolias, pero ni por el reparto ni por los logros tenemos algo más que una serie creada como para un dispositivo inexistente entre Hallmark y Lifetime, es una historia muy familiar y encantadora de una mujer de mediana edad rehaciendo su vida, con un reparto más o menos diverso y basado más en los buenos sentimientos que en un intento de contar algún tipo de historia. Supongo que el equivalente a aquello de la comida reconfortante. Para una tarde de domingo o similar.


Está curioso este Chichipatos (O) (CO) que no es ni de lejos muy original pero sí que está hecho con suficiente cariño como para que tanto lo anticuado de los arquetipos como el estar -otra vez- con una Empresa Criminal como centro de las historias de Netflix, acabe siendo uno de sus estrenos más notables de la semana.  Al final es el retrato amable de sus personajes, empezando por su desastroso protagonista, y no el fantástico o el ‘policial’ el que hace que, con todos sus problemas, se acabe teniendo interés en sus andanzas.

Es curioso esto, pensaba que ya había hablado sobre Defending Jacob (USA) pero resulta que no. Y no es la única. En fin. Chris Evans está muy bien, Jaeden Martell está estupendo también. Puede ser una de las series más ‘británicas’ que han hecho los estadounidenses. Y con eso y todo… sobran capítulos. Vale, están adaptando una novela sobre un misterio con adolescentes y paternidades de por medio. Es normal que tengan que estirar la trama cuando se hacen estas adaptaciones, pero llega un momento en el que se nota demasiado el relleno. Una lástima, porque sigue siendo una buena miniserie. Incluso aunque podría ser mejor.

La adaptación a miniserie de la novela de Pierre Lemaitre Recursos Inhumanos llega con el nombre de Dérapages (O) (FR) porque el canal original francés es ARTE. Luego ya llega Netflix para la distribución internacional y así es más fácil que nos enteremos todos. Supongo. En cuanto a la adaptación en sí, Éric Cantona saca todo el juego que puede en esta reinvención y la historia está lo suficientemente bien llevada. No puedo que decir que sea mala, ni mucho menos, pero los capítulos dejan la sensación de tomárselo con tanta calma que quizá podría haber dado si no de más al menos para un poquito más de brío.

Hay veces que llegan series y otras que lo que parecen llegar son genéricos, de ahí que Diavoli (O) (IT) pueda ser una producción para Sky Atlantic en coproducción de Italia con Francia, pero el resultado sea una aburrida hasta el bostezo intriga tradicional genérica con especuladores malos, conspiraciones y gente haciendo planes dentro de planes. Supongo que para tenerla de fondo a la hora de la siesta puede tener un pase.

Posiblemente el mejor estreno de esta semana sea The Great (USA), una serie muy consciente de que tiene lo justo de histórica -y es una lástima, las dos madres hubieran sido grandes personajes, y los oscuros de Catalina, como su antisemitismo, podrían componer un mejor cuadro- pero que lo compensa siendo un melodrama de época con bastante humor y muy buena planificación. Más cerca, aún sin llegar, de Caballero Jack que de Dickinson, aunque dentro todas de ese mismo universo alucinatorio y muy medido. Con actores haciendo lo mejor que saben -qué le vamos a hacer- por cumplir con sus papelazos. Habrá que seguir viendo -que para algo la han soltado entera- para dónde tiran. Esperemos que para bien, claro.

Lo único que saco en claro de I Know This Much Is True (USA) es que más vale que seas fan de Mark Ruffalo para verte esto, no solo por el empacho del papel doble, también porque el intento de meter la novela entera -y que gire en torno a ellos- sale tan a medio cocer como la forma elegida para mostrarla. Y eso que Ruffalo tira del carro todo lo que puede y un poco más, que no es poca cosa. Y es casi lo único que hace que no sea un enorme desastre, pero de ahí a que sea algo digno de verse… hay un trecho. Pero, mira, así se demuestra lo que puede hacer falta para acabar creando una obra ‘correcta’.

Ojalá Paatal Lok (O) (IN) tuviera una décima parte de ritmo que su trailer. Lamentablemente es mucho (mucho) más lenta en todo lo que aborda que es, además, bastante y bastante extenso. En fin, al menos esta mirada al underbelly indio -sí, otra, qué le vamos a hacer- parece realizada a conciencia. Lástima que haga algo más que paciencia para seguirla. Pero bueno, al menos tenemos más series indias a nuestra disposición, que siempre es interesante. Incluso cuando no acaban de funcionar… o no con este montaje.

Supongo que habría cosas buenas que decir de White Lines (USA). Algunos de los actores hacen lo que pueden con lo que tienen, por ejemplo. Pero entre lo que tardan en casi cualquier cosa y lo encantados que están de haberse conocido entiendo que la idea de meter sexo para ver si mantienen la atención -y no conseguirlo- es menos una decisión de la trama y más de intentar ofrecer algo al espectador. Sobre todo teniendo en cuenta que siguen los tropos y temas de una telenovela pero con muchísima menos gracia. En fin.


Esto en muchas partes se llama solo Bruh, pero creo que es mejor llamarlo Tyler Perry’s Bruh (USA) porque así por lo menos vas advertido desde el principio. El contenido es exactamente el que puedes imaginar, cuatro amigos en diferentes mundos profesionales que tienen sus historias y que blablabla. Lo típico que hemos visto mil veces en señores blancos (se me ocurre una docena solo en TBS) y que aquí es… bueno… igual de mediocre. A ratos parece grabada con las calidades de una producción juvenil de pequeño nivel. Un espanto. Y peor aún, un espanto esperable.

No se puede decir que Netflix no lo siga intentando con los pequeños. De hecho es en la franja de preescolar donde sospecho que estará teniendo más éxito porque también en Chico Bon Bon: Monkey with a Tool Belt (USA) parece que tienen claros los esquemas e ideas que van a utilizar. Quizá no sea muy rompedora, y a ratos parece que han tirado por el camino más fácil de representación y esquemas, pero no creo que se pueda dudar de su efectividad.

Reconozco que lo último que esperaba de The Eddy (USA), algo que había definido como Parece la idea de hacer una serie sobre Jazz para Netflix de los que piensan que La La Land es una película sobre el Jazz y el poder de la música fuera que, efectivamente, Damien Chazelle estuviera detrás de esto. Cero sorpresas, por otra parte. Bueno, miento, me sorprende ver que Jack Thorne aparece acreditado como guionista y creador de esta cosa. Sinceramente, es la obra en la que menos rastro suyo veo de todo lo que ha hecho. Y mira que ha hecho cosas. En fin, qué se le va a hacer. El mundo de la música es así.

No entiendo nada de Robbie (USA). Agradezco que no sea la enésima versión del mismo tipo de comedia de Comedy Central, pero eso no significa que sea mucho mejor. Bueno, espera, SÍ es mejor. Pero sigue sin llegar a ser bueno. Y es una lástima porque cuenta con un reparto -en lo que a los secundarios se refiere- con bastante talento que incluye a Sasheer Zamata o Beau Bridges, pero el resultado queda demasiado a medias de cualquier cosa que pudiera -o quisiera- ser. En fin, quizá la próxima vez.

Hay veces, como la semana pasada, en las que ser lo mejor de la semana es complicado porque hay mucho y algunas propuestas son realmente buenas. Otras, como esta, se trata de ser el mejor de los peores. Algo en lo que Solar Opposites (USA), algo así como el American Dad! de Rick & Morty, puede reclamar su puesto con orgullo. Es decir, parecen chistes desechados por al menos tres series y una de ellas con tantos años a sus espaldas ya como 3rd Rock from the Sun. Pero con eso y todo… En fin. Vaya semana. A ver la próxima.


Resulta interesante esta Betty (USA), la primera de las novedades de esta semana que derivan de una película, en este caso de Skate Kitchen, una película que ya creara Crystal Moselle y en la que participaron sus cinco protagonista. Si digo que la serie va de un grupo de jóvenes que intentan mantenerse en el mundo del skate neoyorquino posiblemente solo daré una valoración general del trasfondo, porque lo cierto es que con su estilo pseudo-documental y su enorme empatía con los personajes demuestra que se pueden hacer más historias sobre jóvenes que dramas de instituto. El tono general es muy de aventuras adolescentes y todo lo que va añadiéndose en cuanto a la raza, sexualidad o género por parte de las protagonistas de esta historia son añadidos que suman a una historia general. Así que una serie que ni por ambientación ni por temas parecería tener nada que pudiera interesarme me logra ganar gracias a su corazón y estilo. Que, al final, es lo que hace falta.

El primero de los estrenos que se sirven de unos ‘cinco minutos en el futuro’ para hablar de nuevas formas de vida tras la muerte es Code 404 (UK), aunque en este caso estemos más cerca de Mortadelo y Filemón que de una creación con reflexión en su fondo. Porque es la excusa perfecta para convertir a un superagente en un desastre cuya desastrosidad deben esconder por… por… a saber qué… El resultado no logra funcionar demasiado ni como comedia ni como policíaco. A ratos, si acaso, está más cerca de una de esas La mejor comedia francesa del año. Salvo que estos son ingleses. Pero bueno. Eso. Qué le vamos a hacer.

Es un tanto complicado -y sospecho que no muy promocionado por eso mismo- explicar cómo ha acabado Netflix estrenando un spin-off en forma de serie de una película de Sion Sono. De Sion Sono la película –The Forest of Love, uno de los proyectos de Netflix por captar directores de culto- y, en teoría, también esta serie que a ratos parece remake en un nuevo contexto y reparto de la primera y en otros momentos parece paralela a ella o solo en el mismo universo. En cualquier caso en The Forest of Love: Deep Cut (O) (JP) nos pasa como en la película de la que sale: no es que sea el mejor Sono pero es un Sono, así que si sabemos lo que nos espera y nos gusta podemos ¿disfrutar? de una serie que, con todos sus altibajos, parece muy cercana a su autor. Por entendernos mejor, ocurre con esto como las series de TV que le ‘dieron’ a Fulci. Difícilmente se defenderán como lo mejor de su autor pero el ‘riesgo’ y la ‘rareza’ están ahí. Ojalá Rollin o Franco hubieran tenido la oportunidad, incluso aunque hubiera acabado siendo con estas limitaciones y este resultado.

Dentro de las locas iniciativas del confinamiento está este -sospecho que largamente sopesado- regreso a Fraggle Rock: Rock On! (USA) que en Apple han usado para hacer cortos por videoconferencia para ir entreteniendo a la chavalada. Es, muy obviamente, una recuperación alejada de lo que fue pero al menos puede servir para la juventud actual. Y, si funciona… Ya veremos.

Las cosas de Ryan Murphy siguen llegando a Netflix, esta semana toca Hollywood (USA) que tira por el lado más mitómano de Murphy y si bien tiene sus habituales problemas de dispersión también resulta menos afilado y más… amable, si tal cosa se puede ser, que en otras ocasiones. Vamos, que para la mala leche que se suele gastar aquí estamos bastante más cerca de las películas nostálgicas sobre el pasado del cine que han hecho estos últimos años otros directores independientes de renombre que de la propia mirada no ya de un Cautivos del mal sino, directamente, de su propio Feud. Pero, como siempre, el que tiene tablas flota y aquí lo que sale es una mezcla encantadora, casi como de tienda de recuerdos.


A estas alturas sospecho que ya habéis notado que ha sido una semana más que movida en los estrenos de Netflix. Si, además, hubieron logrado una calidad media… En fin. Esta vez toca la que realmente ha sido su gran apuesta internacional para la semana: Into The Night (O) (BE) Una especie de drama de corte pseudofantástico belga que si tiene que recordar a algo me temo que es a las películas de la SyFy en su globalidad (más Airplane vs. Volcano que algo medio digno como Altitude, también os diré) y a la miniserie de Langoliers en su centro. No diré que la culpa total sea de la novela polaca que adapta porque la tontería de «hay que huir del sol» es más habitual de lo que parece, pero entre que de aquella había poco que rascar y que lo que hacen con ese poco es, en el mejor de los casos, pura rutina acaba teniendo un resultado que se quiere thriller psicológico de personajes con un fondo fantástico y que suena viejo desde incluso antes de que empiecen con las tonterías. Vale, no llega al nivel de aburrimiento y catecumenismo de Left Behind, pero cuando tu referente más cercano es Turbulent Skies y no para mejor… Espero que los belgas tengan mejores ideas para sus próximas series.

En cuanto al Never Have I Ever (USA), la nueva serie en usar esa atemporalidad pocha de que la gente viva y vista como en el pasado pero use recursos actuales cuando les venga bien, el resultado es desigual. Como su reparto. Da la sensación de que esta serie -la juvenil de turno de esta semana en Netflix– lucha entre ser el más de lo mismo de la semana sobre adultizar y cumplir los tópicos juveniles -que es lo que gana las más de las veces- y algunos pocos destellos de calidad en los guiones que funcionan mejor cuanto mejores son los autores que tocan en suerte. Con un reparto al nivel de sus mejores participantes esto podría haber salido muy otro, pero entre que aquí hay de todo y que muchas de esas ‘estrellas invitadas’ parecen estar más pasando a saludar por ser amigos de la productora que decididos a hacer un trabajo continuado en la serie. En fin. También podría haber sido peor.

Estreno de la BBC que parece que compartirán con HULU, y es que la novela de Sally RooneyNormal People (UK), ha sido una de esas obras bien valoradas, muy apreciadas y queridas. La adaptación mantiene los temas y hace los cambios habituales al pasar de un medio a otro. El resultado es muy adecuado. Quiero decir, teniendo en cuenta que a mí los melodramas me dan bastante lo mismo. Pero entiendo que la descripción de personajes y circunstancias, sobre todo las relativas a abusos y problemas mentales, intentan que se note una puesta al día frente al clásico novelón en algo más que la ropa. Yo no tengo intención de ver más que este piloto, pero supongo que a los fanes de este tipo de costumbrismo naturalista les entusiasmará.

¿Qué sentido tiene comprar los derechos de adaptación para hacer algo que se parece en prácticamente nada al original? Pues algo así me estoy preguntando yo con Summertime (O) (IT), una versión americanizada para bien y para mal del éxito de Moccia A tres metros sobre el cielo. Si os estáis pensando qué parecido hay entre esta y la película de Mario Casas ya os diré que es que hay motos, hay Italia y… quizá dos o tres temas más. Pero, por suerte, han limado todo lo problemático empezando por las edades y la violencia, hecho más integrador (dentro de un orden, claro) el grupo de personajes y homogeneizado todo a lo que vienen haciendo. Casi que el que más sufre en esta serie es el acento, da la sensación de que han importado actores sin comprobar primero si sabían hablar o no. O quizá es que en Italia también sufren de cristinarrotismo, quién sabe. En cualquier caso, el ser insípida no la hace recomendable, pero al menos no es tóxica. Progresos poco a poco.

Por un momento temí que Apple estuviera dispuesta a hacer la versión inglesa y americana de la misma idea, pero no, resulta que la anunciada Alabama de Imelda Staunton a este Trying  (UK) solo hay un cambio de nombre y actores principales, el resto -incluso el régimen de coproducción con la BBC– se mantiene. Y, como tantas otras veces, es más interesante esto que la obra en sí. Una de esas comedias con toques dramáticos sobre una familia que no puede tener hijos y decide adoptar, con todos los retos -nuevos y distintos- que eso conlleva. Así que la tradicional historia de pareja con sus problemas y retos y blablabla busca aquí una vuelta algo diferente. Pero no tanto, me temo, como para resultar realmente original.

Buen -al menos- inicio el de Upload (USA) que también parte de ‘La muerte no es el final, la técnica está para algo’ con una mezcla de ideas que tiene la ventaja de que van lo suficientemente rápido como para que las que no funcionen sean rápidamente superadas por las que sí, tanto como por la posibilidad de entrar en ella desde muchos puntos distintos: La comedia, la parte romántica, el comentario fantástico de esos ‘cinco minutos en el futuro’, e incluso una intriga que en la primera entrega se sirve de fondo pero que -como en People of Earth, de la que al fin y al cabo Greg Daniels fue también creador y a la que se parece más que a opciones más apriorísticas como San Junípero o The Good Place– sin duda está ahí y servirá para ir vertebrando el desarrollo de la temporada.

Todo vuelve, incluso Van Der Valk (UK), una serie inglesa que originalmente se produjo durante veinte años logrando un total de cinco temporadas y treinta y dos episodios. Ingleses, como os digo. En esta serie, con exteriores de Amsterdam por estar basado en una serie de novelas ambientadas allí pero de un autor inglés -insisto, ingleses- teníamos a un muy distintivo comisario, con un punto cínico y generalmente metido en asuntos más desagradables que solo un cadáver. Algo que la nueva serie ha decidido replicar en lo posible. Si antes se hablaba de sexo, drogas y corrupción aquí empezamos directamente con el auge del fascismo. También bastantes otras cosas. Lamentablemente no logra ser tan distintiva como la original, sobre todo porque meten algunos de esos tics modernos como el equipo de investigadores especialistas, y sin una buena forma de organizar de manera inteligente las tramas lo que tenemos es el cruce con la idea de policíaco de una franquicia estadounidense. Así que la parte interesante se ve lastrada por el clásico sabor a bollería industrial. Qué le vamos a hacer.

Terminamos esta semana llena de novedades de Netflix con una serie taiwanesa que, en realidad, parece que podría ser de casi cualquier lado porque The Victims’ Game (O) (TW) toca casi todos los palos clásicos del policíaco reciente: un policía de la científica sector forense que es muy bueno porque es asperger y que tiene una vida personal de mierda porque, mira, yo qué sé, se ve involucrado en una serie de misteriosos crímenes. A mí me dices que esto lo ha generado una Inteligencia Artificial y me lo creo sin problema. Pero con eso y todo resulta si no sorprendente al menos razonablemente sólido todo. Que, supongo, a estas alturas es ese mínimo que hay que pedir.


Ha sido una de esas semanas. Así que es normal que empecemos con un documental como Circus of Books (USA), que habla -desde un punto de vista que demasiadas veces parece más un vídeo pensado para poner en las bodas de oro que un intento de analizar algo- de una librería, su importancia para el movimiento LGBTQUIA+ o y -sobre todo- de la distribución (y más) de Porno Gay. El resultado es más interesante por lo que tiene en su centro que por lo que logra contar pero quizá por eso mismo es lo suficientemente interesante.

Empieza otra semana con una nueva serie de Quibi en lo que parece una escalada armamentística para asesinarnos muertos. En fin. Esta vez la agraciada, por decir algo, es Dummy (USA) en la que… Yo os cuento de qué va, es en serio, no me lo estoy inventando, tendréis que creerme. En la que seguimos las aventuras de Cody Heller tras descubrir que su novio posee una muñeca sexual. Lo hace con lo que solo puedo describir como una serie de chistes de dudoso gusto apilados y mucha ¿autocompasión? ¿literalidad? ¿poco intento de disimular? No sé, presupongo que la autora cree que está haciendo autoficción o algo así. No entiendo -una semana más- cómo han liado para esto a Kendrick, puedo aceptar que hayan convencido a Logue porque no tiene ni que actuar, y el resto son cameos. Pero, de verdad, si alguien quería hacer la versión ¿feminista? de Ted podría haber elegido otro tema. Y, a ser posible, no pasar cada dos minutos dejando caer quién es su novio hasta extremos lisarinnescos. Que entiendo que está desnudando sus inseguridades pero que lo mismo esto tendría que verlo su terapeuta -de pareja o de lo que sea- y no unos sufridos espectadores que intentan descubrir cuál es la idea detrás de Quibi.

Les ha quedado encantadora Gangs of London (UK), tan llena de estilo y actores interesantes que casi parece que su trama no es la misma de siempre de Vamos a hacer una de imperio criminal en Londres, valga lo uno por lo otro porque resulta lo suficientemente interesante -aunque podría ser un capítulo más corto, así entre nosotros- aunque no acabe de destacar. Quizá según pasen los capítulos.

En Australia es toda una institución Underbelly y sus múltiples brazos, llega la enésima ramificación:  Informer 3838 (AU) . Como siempre, basado en hechos reales aunque os advierto ya que si la historia original fue lo que sólo puedo definir de manera técnica como Una movida tochísima el pasarlo a serie el desbarajuste es solo moderadamente más comprensible. Pero, de nuevo, la culpa es menos de la serie -muy correcta en todos sus aspectos, como casi siempre con esta… franquicia- que del hecho original. Pero bueno, no hay que olvidar que esto no es tanto información como entretenimiento así que aceptémoslo como un resultado pasable.

Resulta agradable esta Love 101 (O) (TU) aunque no muy original. Pero al menos esta vez esta historia de adolescentes está más cerca de una novela romántica que de la enésima copia del producto adolescente. De hecho, por muchas cosas que nos indiquen que podría ser como Élite, empezando por la edad de los actores, el resultado final es solo lateralmente adolescente y bastante más cerca de una película de sobremesa. Con la semana que hemos tenido tampoco me parece mal.

Entiendo que cuando uno consigue un cierto nombre puede hacer lo que le da la gana. En el caso de Pendleton Ward eso significa que puede lograr que Netflix le anime su podcast fumeta a.k.a. The Midnight Gospel (USA). Esta serie, que es algo así como La herencia Valdemar de la animación adulta usaca, puede que le interesa a alguien si le va el tema fumeta o… no, fundamentalmente a esos. La animación está bien, eso puede ser también para la entrada. Sí…

En una semana con varios estrenos mediocres cuando no malos RuPaul’s Secret Celebrity Drag Race (USA) se lleva la palma. No solo porque los participantes no son ni Secret ni prácticamente Celebrity, es que además logra sacar gran parte de lo peor del programa y, a la vez, no se atreve a acercarse nada parecido a una crítica. No solo eso, además el trato dado al único concursante no heterosexual es paradójico, por un lado porque iba con la idea de reivindicar una buena cantidad de cosas y si se descuidan ni le escuchan, por el otro, porque resulta que ya había hecho Drag antes frente a los otros dos concursantes. Yo entiendo que RuPaul quiera dinero suficiente como para hacerse la reina del fracking world, pero con estos programas desde luego que no va a conseguirlo. Y mira que esta vez parecía sencillo.

Reconozco que esperaba algo más de One Lane Bridge (NZ), y eso que no sabía nada sobre ella cuando me puse a verla. Pero está siempre en el borde de ofrecer una cosa más. Que si policíaco, que si paranormal, se queda a medias en todo. Pero al menos en suficientemente neozelandés.

Es muy poco bueno lo que puedo decir de Penny Dreadful: City of Angels (USA). Visualmente interesante, le dan de comer a Nathan Lane, recuerda que hay más de una tradición cultural americana y… no sé…es tremendamente aburrido, se ve venir a kilómetros de distancia y logra ser incluso menos interesante que American Gods, y mira que parecía poco probable. Tendrá su público, no lo dudo, pero estoy a kilómetros de distancia de contarme ante ellos.

En The Secrets She Keeps (AU) tenemos mejores intenciones que resultados, aunque en comparación al menos no se hace eterna y es comprensible por dónde lo quieren llegar, incluyendo el giro final. Al menos las tramas de personajes están bien llevadas -o lo suficiente- y buscan un realismo mínimamente creíble. Estoy muy lejos de ser el público de esta serie pero creo que es sencillo decir que es lo suficientemente sólida pero no muy destacada.

Todo esto de Spides (USA-AL), que a ratos puede parecer una mezcla entre Atmosfear y película de The Asylum, lo más entretenido que tiene es la historia detrás. Creación de autores alemanes que no encuentran financiación en su país y llegan a un acuerdo con SyFy que les hace rodarla en inglés para, al final, que acabe siendo estrenada primero en Alemania y luego en España y ya veremos si acaso algún día en USA. Cosas que pasan. En fin, al menos resulta curioso de ver, aunque a ratos parece creada teniendo ya en mente a SyFy.