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Bueno, pues parece que la reina ya está suficientemente muerta y se pueden volver a emitir las comedias inglesas que se han ido acumulando. La primera de las cuales es Am I Being Unreasonable? (UK), una nueva serie de Daisy May Cooper que tiene unos problemas muy parecidos a la anterior. Su parte está bien, ella es una gran actriz cómica, pero parece que no sabe o no quiere pasarse a la parte dramática cuando toca y, en realidad, toda esa parte no acaba de funcionar. Quizá por organizarlo como serie de seis episodios cuando podría haber valido como un único capítulo, quizá porque tampoco tiene mucho sentido en general, quizá porque la forma de presentarla es un revoltijo. Tanto da. Y es una pena porque sólo con la presencia de Lenny Rush, que tiene 13 años pero que le da perfecta réplica a Cooper y se come a prácticamente cualquier otro actor de la serie, debería merecer la pena echarle un ojo. Pero lo cierto es que acaba siendo casi el único motivo para verla, con Cooper naufragando y una serie que a fuerza de alucinada hace aguas.

No sé por dónde empezar con Bali 2002 (AU), probablemente con que os alejéis de ella. Parece que es la temporada de hacer repaso a sitios en los que hayan matado a turistas o algo, pero lo cierto es que todo lo que consiguen aquí es una narrativa en la que los balineses importan bastante poco y todo parece centrarse en los turistas australianos y británico, eso cuando no están siendo aburridos y reiterativos, o cuando no están haciendo una especie de porno emocional sobre los atentados. En fin, que no, que un espanto, que cuanto más lejos mejor.

Tiene The Empress (O) (AL) una de esas espectaculares direcciones artísticas en los que a ropas y peinados se refiere, también los decorados o como queramos llamarlo -que a ratos parecen un poco… ¿cuál es el equivalente pixelero del cartón piedra?-, los actores son correctos y la historia es un enorme psé. Dentro de esa corriente tan inglesa de revisitar periodos históricos de una manera a la vez inventándose lo que les da la gana pero añadiendo una capa de roña aquí y allí para parecer realista. Casi me extraña estar viendo Netflix y no una coproducción con Starz o Showtime. En fin, supongo que esto tiene sus fanses, pero me temo que no soy yo.

Al menos Finding Happy (USA) es bienintencionada aunque se le note el problema de que Bounce debe de haberles aceptado un presupuesto que les llega solo para ir a la esquina. Es cierto que no es que sea muy original con todo el Grupo de amigas y sus cosas, pero se nota que quieren contarlo desde un cierto verismo antes que el tradicional -y notablemente aburrido- intento de telenovela o de intensidad. En fin, qué le vamos a hacer.

Que espanto y que horror Inside Man (UK), una de esas series que tiene a dos actores de teórico prestigio como son Tennant y Tucci y les pone a hacer una cosa pretenciosa y poco amalgamada de guión, más ocupada en que las escenas queden bonitas que en que tengan sentido, y con una capacidad a la vez de sacar pecho y copiar cosas. Me ha parecido tan mala que he tenido que ir a ver quién había conseguido tanto dinero para masajearse el ego: Steven Moffat. Debí de habérmelo imaginado.

Esto de que se haya levantado la prohibición de las comedias en UK ha acabado trayendo incluso a las que aún falta como un mes para que se estrenen en su emisión tradicional. Si alguien es capaz de explicarme por qué Channel 4 ha decidido que I Hate You (UK) esté ya a disposición del público en el digital All4 pero no esté disponible hasta el 13 de octubre en su emisión tradicional… bueno. Por lo demás, es la típica serie de amistad entre dos mujeres jóvenes que une aquí historias de extraña pareja y que intenta ser rompedora. Yo sospecho que estoy tan lejos de ser público de esto como de esa teórica Animación Adulta, ideas como la de ‘salir con señores mayores’ resulta que ya las he visto y tampoco me parecen muy inteligentes para el piloto. Pero, en fin, allá cada uno con sus gustos.

¿Es Jungle (UK) el resultado de una apuesta? Un taller de creación para drilleros -es lo de después del trap– que les hizo pensar que podían montar su propia historia mitad neo-noir y mitad neo-musical. Y ha hecho falta que Prime la estrene para que quede claro que no, que no pueden. Que un conjunto de ideas tan vistas que si fueran fotocopias en papel no se leerían, con un reparto de músicos que claramente no habían intentado actuar antes… ni tampoco durante, y con unos productores que no parecían estar muy ocupados en… nada. Las partes técnicas pueden salvarse, incluso destacar en algún momento, pero si te falla el guion y la interpretación sólo funciona mientras estás cantando -y no decides que sea cantado TODO- ya me diréis de qué sirve.

Lo que puedo decir de Karen Pirie (UK) en general es bueno pero tiene un gran PERO. Y es que es una serie policíaca de corte clásico que introduce un cierto humor y lo hace de manera agradable, puntos sin duda a su favor. Pero se pasa tres capítulos para un solo caso. Que es una serie inglesa, son sus tradiciones y hay que respetarlas. Vale. ¡Pero entonces que cada capítulo no dure DOS HORAS! Si ya me cuestan las series con capítulos de una hora, y tengo que hacerme a la idea con los de hora y media el encontrarme con un capítulo de dos horas me ha hecho replantear la posibilidad de organizar yo mismo los capítulos, que me gusta mucho Val McDermid -cuya obra se adapta aquí- y puedo entender las ‘adaptaciones a los nuevos tiempos’ porque a fin y al cabo Un eco lejano es una novela de hace casi veinte años. No comparto esta pasión actual por convertir todo lo que antes era ‘escribió un libro’ o ‘era periodista’ en ‘hizo un podcast’ pero la puedo entender. Pero… ¿dos horas cada capítulo? Alguien tenía que probar este formato, muy bien, ahora ya podemos no usarlo nunca más.

Es sorprendente cómo ser un Spectrum Original puede parecerse a algo que la TBS hubiera rechazado. Lo cierto es que Panhandle (USA) parece la versión reconstruida de memoria por alguien que hubiera querido contar a la vez The Glades y cualquiera de las mil serie de Excéntrico Asesor de hace mínimo un lustro empezando por motivos obvios por Monk, Balthazar y Endgame. La mayor parte de las cosas están más que usadas -peor aún, mejor usadas- en todo tipo de series similares: Desde la mujer muerta del investigador a sus problemas mentales agravados por esto a la idea de Uh, Florida, a todos los giros. Hasta el punto de que cuando hace aparición uno de los tropos policíacos más de derechas me he ido a ver si es que había alguien de Bones. Efectivamente, una de las co-creadoras ha estado en esa, Juez Amy y similares. Creo que usa ese tropo mínimo un par de veces por serie. En fin. Una pena, es claramente una oportunidad perdida pero podría haber estado bien.

No sé en qué momento decidió Netflix que lo que necesitaban para Halloween era un montón de cachorritos muertos, pero aquí estamos, con los Phantom Pups (USA). Una de esas series de la gente de AirBud que, como de costumbre, es una cosa sencilla, casi pre-escolar. Un tanto fuera del aquí y el ahora. Pero, claro, más lejos aún está la posibilidad de que algún peque pregunte que por qué son fantasmas los perritos. Eso sí puede ser divertido de ver.

De nuevo la sensación de que estoy ante la serie blanca de una serie anterior -o varias- llega con esta Reasonable Doubt (USA) que parece decidida a usar las sobras de telenovelas y series de abogados para montar algo que con mucha dificultad aguanta. Sobre todo porque para cuando va a llegar el punto central del caso ya estás tan aburrido que te da igual. Como si quiere la protagonista ponerse en ropa interior otra vez. Lo único que ha logrado sorprenderme es que pensaba que era un señor blanco intentando imitar una serie de BET y resulta que no, que es una creadora afroamericana. Qué le vamos a hacer, también ellas tienen derecho a ser mediocres y tener trabajo.

Está claro que en The Rookie: Feds (USA) los de la ABC se han pensado lo que ofrecer y cómo ofrecerlo. Y lo han hecho a partir del éxito que es The Rookie. Salvo que aquí en lugar de una serie de lugar de trabajo ambientada en la policía -en fin- han decidido presentarnos un giro a las series de FBI que están en marcha, tanto Mentes Criminales como FBI. Y, en ambos casos, han cogido elementos de la serie original -incluyendo el inevitable cameo de Nathan Fillion en el piloto- para montar este giro. De ahí que la grandísima Niecy Nash sea ahora el centro. Su carisma arrollador y su capacidad para generar ‘buen rollo’ es similar al de Fillion, y si bien en series como Claws -con un contexto igual de festivo- o en la reciente Dahmer -en versión más oscura- podíamos verlo aprovechado para mostrar también filos y pinchos, aquí tenemos a la versión agradable más cercana a su trabajo en Reno 9-11.  A su alrededor ponen versiones con un punto de excentricidad de los clásicos de toda la vida -el agente que sigue el reglamento, la que necesita una segunda oportunidad, la joven entusiasta- para intentar disimular que es la insufrible decisión de que todo sea un equipo. Pero se nos ofrecen suficientes explicaciones -ya se cuidan ellos- para contar por qué es diferente de lo que suele hacer el FBI y por qué es necesario. Igual que reconoce su propia existencia como copaganda para introducir el drama familiar: Un padre que fue acusado erróneamente, que ha sufrido el racismo y la injusticia del sistema, que es uno de los principales promotores del movimiento para recortar el presupuesto de la policía, que trabaja para la comunidad y que señala lo que el FBI ha hecho tradicionalmente a los movimientos sociales. Por supuesto está ahí puesto para que esa voz sea oída pero se mande el mensaje de ‘pero al final todos nos queremos’. Porque una cosa es que sean conscientes de que son propaganda y otra que vayan a hacer algo efectivo. Así que, en resumen, una serie tan agradable y ligera como era de esperar que intenta repetir la fórmula en un cuerpo distinto en el que va a ser mucho más complicado que las comparaciones no se lo coman. Al fin y al cabo la diferencia entre la policía local y la federal está ahí desde el principio. Veremos si Nash logra tirar de ella.

Ya iba tocando una serie policíaca ligera y agradable, este So Help Me Todd (USA) es indudablemente de la CBS, blanca en casi todos los sentidos y más cercana a las series de películas policíacas de la semana que se hacen en Hallmark que a Puñales por la espalda. Pero tiene parte de esas vibraciones que ofrecía Psych, aunque está claro que estamos aún muy lejos de aquel desmelene, y habrá que ver para dónde tiran. Porque a lo que juega, por encima de todo, es a la extraña pareja que, sin embargo, aquí son padres e hijos. Y que están en exactamente el rol que se espera de ellos, cero subversión aquí. Skylar Astin es un investigador privado vocacional, mentiroso compulsivo, aficionado a todo tipo de cacharros y perpetuamente sin un duro. Marcia Gay Harden es una abogada de éxito, meticulosa, estirada, controladora, criticona, pero sobre todo es una persona que sigue todas las reglas hasta el ridículo. Y su personaje es la madre del otro personaje, claro. Así que las dinámicas entre el hijo bala perdida y la madre estirada hacen una versión de los buddy cops tradicionales. Una en la que, no puedo creer que pueda escribir esto, no hay un Equipo de Apoyo, sino Secundarios. Por un lado en lo familiar están los otros dos hermanos, sus parejas, algún descendiente… por el otro lado está lo profesional, con otra abogada del bufete de la madre que sirve también de interés romántico, y con un administrativo incluso más estirado que la madre para usarlo de alivio cómico. Ahora mismo la pelota está en el tejado, pero si deciden ir por una mezcla de humor y casos ‘como en los viejos tiempos’ -el ejemplo más claro que se me ocurre ahora mismo es Crazy like a Fox, que era lo mismo pero al revés. En España se llamó Loco de remate o algo que entendía casi tan poco el juego de palabras original.- e incluso hacen como Psych y llevan más allá todo el humor y surrealismo, para mí será más que un éxito. Si deciden tirar hacia el lado contrario y montar algo como el espanto americano de Los misterios de Laura, saldré en dirección contraria. Puede que simplemente se quede en este tejado, en su versión CBS de una de esas series de telefilmes del Hallmark Channel (Curious Caterer, Aurora Teagarden, Mystery 101, Morning Show Mysteries, Gourmet Detective, etc…) pues… bueno… al menos será buen forraje. En cualquier caso, pienso seguir viéndola.

Me cae razonablemente bien Dylan Moran, además esta Stuck (UK) se iba a haber estrenado en la  BBC Two el día que falleció la reina y hasta más de quince días más tarde no ha visto la luz. Tampoco es que importara demasiado porque es una obra sencilla, que tira mucho del buen hacer del susodicho y de su co-protangonista, Morgana Robinson, no tiene mucho más que ofrecer. Pero al menos es corta.

No sé qué han hecho, pero la BBC no le ha dado ni un trailer. Tsch.
Los problemas para estrenar una serie -o desarrollarla, o a saber- hacen que esta This England (UK) se haya quedado enormemente anticuada pese a apostar a la carta de la cercanía. Porque ni Johnson -el sujeto de la serie- está en el poder, ni hay una Reina, ni se habla ahora mismo en UK de cosa distinta que el espantoso trabajo de Liz Truss como PM y las terribles repercusiones que está causando. Así que encontrarse con esta serie que pretende… bueno, ellos sabrán lo que pretenden, suena tan a historia antigua como hacer una sobre Cameron, May o lo que sea que tengan dirigiéndoles tras el desastre del Brexit. Que parece mentira que lleven 3 primeros ministros en seis años. En fin, supongo que tendrá un interés antropológico histórico. Quiero decir, cuando se estudie dentro de unos años dentro de la manera en la que los ingleses decidían representarse a si mismo y a su historia reciente.


En el lado bueno, Andor (USA) logra ser aburrida de una manera diferente a la que lo son las otras series de Star Wars. Esta es más aburrida como Caravana de valor o La batalla por Endor que como la cosa esa de Baby Yoda. O el espanto ese de Obi-Wan. Supongo que a los fanses les gustará porque a los fanses les gustan estas cosas.

Si algo podemos decir de Armas de Mujer (USA) es que por muy Peacock que sea está muy claramente Telemundo. Incluyendo el hecho de ser una serie coral a mayor gloria de Kate del Castillo, que tiene su mérito. De hecho, hay partes más estadounidenses como esos magníficos títulos de crédito y otras que son claramente telenovelescos, todo hecho con unas tablas propias o ajenas -es increible la cantidad de series este año que recuerdan a Mujeres desesperadas, aunque aquí tengamos también ese tropo de Mujeres uniéndose para el crimen– que al final acaba no teniendo tanto interés como mandándonos otra vez a ver Mentiras. Pero bueno, lo importante al final supongo que es aquello con lo que puede encontrarte. Y con lo que te encuentras aquí es con forraje. Supongo que sus ganses lo disfrutarán.

Nunca dejará de sorprenderme la gente de Warner/ DC. En fin, aquí estamos con la serie pra preescolares Batwheels (USA) que es una cosita sencilla para vender historias de Cars, perdón, de Coches. Y que hace un tejemaneja muy raro para que haya cierta diversidad entre los personajes humanos y luego en los vehículos protagonistas lo caga rotundamente. Pero bueno, que para hacer pium pium con el coche de Batman supongo que les sobra y basta. Sólo espero que la próxima vez que nos quieran vender algo recuerden que tenemos orejas.

No se me ocurre ningún motivo razonable para que la BBC haya pagado Crossfire (UK), pero menos aún para que la hayan estrenado. Varias series en la nevera y deciden tirar con esto. Que es un espanto Un grupo de turistas británicos en un loquesea de Canarias y, de improviso, un tipo empieza a disparar y matar gente como si fuera aquello… no sé, ¿Puerto Hurraco? No soy capaz de recordar cuándo fue la última vez que hubo un tiroteo que causara víctimas en masa en España. Pero bueno, supongo que es una manera de que lo más peligroso que tengan allí no sean los balcones. En cualquier caso el problema está en que van a un ritmo en el que te da tiempo de hacer todo tipo de comentarios porque, bueno, tampoco es que pase nada. Tiene el mismo interés que visitar una galería de tiro. Se supone que el trabajo de la actriz principal debería intentar arreglar el desaguisado este, no lo hace, o que hay algún interés en por qué está pasando esto. Pero, sinceramente, lo raro es que aguantemos tanto a los turistas.

Espero con interés que a Netflix se le pase la racha del True Crime, pero también llevo esperando que se le pase la de Imperio Criminal y aquí seguimos. Supongo que lo mejor que se puede decir de Dahmer (USA) es que es una serie de Ryan Murphy. Es decir, tiene un gran reparto, tiene intenciones cinematográficas, y sabes que en algún momento va a descarrilar. Aunque ojalá con gracia. Aunque por lo menos aquí Murphy parece estar intentando contar la historia del asesino con las víctimas más en el centro. No digo que no pueda haber cierta glorificación empezando por, ejem, el título. O que estaría bien que no insistieran en que los asesinos en serie estén interpretados por niños-Disney. Pero que se centren más en que a la poli le daba lo mismo sus víctimas (más de una docena, la mayoría de color, muchas menores, generalmente homosexuales de una manera más o menos conocida) o que no tenían demasiada intención de hacer una investigación en condiciones, es decir, que la culpa de que una persona pudiera matar a más de una docena de personas era que la policía no veía a sus víctimas como personas. Si de algo sirve esta serie -aunque Netflix prefiriese que fuera para ‘vencer‘ a Star Wars/ Disney +, que ya os digo yo que no va a suceder- que sea precisamente como denuncia de que el sistema estaba más podrido que los cuerpos.

¿Qué posibilidades había de que se estrenara la misma semana dos series para preescolares sobre vehículos sintientes? Pues aquí vamos con la segunda, Firebuds (USA) para Disney Jr., en la que los protagonistas humanos tienen tanto peso como los vehículos. Lo que hace más sencilla la representación -variada, además, el protagonista es filipino-americano y la protagonista tiene dos madres, por ejemplo- si bien podríamos discutir sobre que solo haya una dupla femenina o que encarnen los cuidados, tanto como que hayan intentado disimular con el coche de policía, dedicándose a los cachivaches y al safety first. Pero incluso ahí parece haber estado pensado y deliberado. Las tramas varían, hay bastantes rescates pero también algunos ‘malos’ a los que enfrentarse, así que… bueno… supongo que si eres preescolar te gustará la serie.

Supongo que Prisma (O) (IT) es un nuevo intento de Prime de hacer una serie juvenil. En itallia, con dos hermanos ¿gemelos? y discusiones sobre ser un joven, la presión, el amor, el sexo y el género y blablabla. En realidad es bastante típica, supongo que por eso han hecho una cocktelera de momentos para ordenarlo. Pues eso, no destaca por abajo, tampoco por arriba. Supongo que quizá a los fanses les gustará. A saber.

Que espanto este Quantum Leap (USA), que horror usar el molde de la serie para hacer UNA VEZ MÁS lo del equipo que ayuda al héroe y blablabla. Llevándose por delante todo lo que hacía de bueno, interesante o diferente la serie original. A cambio ofrece un montón de cosas falsas, como una falsa diversidad o una falsa sensación de comunidad. Pero, además, es extraordinariamente aburrido. Y muy mal  guionizada. Qué espanto, qué horror, que oportunidad perdida.

Comparada con Quantum Leap este Reboot (USA) no está tan mal. Pero, claro, es hacer trampa. El problema de Reboot es que es limitado el aguante que se puede tener a una serie cuya mayor fortuna es tener a Rachel Bloom dentro. Y que parece un intento de hacer Episodes sin pagar derechos. El caso es que la idea podría haber funcionado a medias si no fuera porque parece que es un Ni de izquierdas ni de derechas en el que quiere reivindcar que los tiempos antiguos no eran tan malos y que hay que comprender a esa gente porque lo de ahora no es mejor y blablabla. Un espanto. Veréis si el rato de ver a Rachel Bloom os merece la pena.

No tengo muy claro qué pretende este El Repatriado (O) (MX), supongo que dar una lección conmovedora o algo. Porque la historia de un niño adoptado que descubre que no lo fue legalmente -eufemismo- y es repatriado a México, pero por suerte era un boxeador entrenado (?) y así va navegando la vida entre una y otra cosa… En fin. Quizá para una película que tener de fondo mientras limpias la casa o algo así, pues vale. Pero… bueno, no mucho más.

He tenido que ir a mirar que Só Se for por Amor (O) (BR) fuera una novedad de Netflix y no algo que ya hubiera emitido Disney +. Parece que no. Una novedad o algo, porque lo que tenemos aquí es una telenovela juvenil musical sobre un grupo en el que la oportunidad para uno de sus miembros amenaza con romperlo y, a la vez, con cambiar todas las dinámicas. Y, claro, hay mucho amornicio juvenil y mucha canción y mucho Oh, el negocio de la música y… bueno… lo de siempre.

Por un lado, la miniserie Thai Cave Rescue (O) (TA) tiene las bondades y limitaciones de todos los Basados En Hechos Reales que se hacen de estas cosas, por el otro, al menos Netflix esta vez ha confiado en su oficina tailandesa para la producción del producto. Que se nota que también había estadounidenses metiendo mano, pero visto lo visto podría haber sido peor. Ahora, más vale ir preparado para la cosa esta de todo-drama todo-el-rato que se nos traen. Porque tela. Yo, desde luego, no soy el público.

No recuerdo lo que dije en su día de Sistas, pero su spin-off Zatima (USA) no cae muy lejos, precisamente, de los problemas habituales de las producciones de Tyler Perry. Todo está hecho de forma bastante vaga, abocetado, con conversaciones interminables en las que se cambia el fondo pero poco más. Una producción de Tyler Perry.


Anda que vaya semana. Empezamos ya con jaleo porque BET+ por fin ha estrenado The Black Hamptons (USA), que tenía que haber salido en julio, luego en agosto… pero bueno, lo importante es que está ya. Con Carl Weber detrás, es una versión de la clásica telenovela ochentera de ricos que tantos ratos hicieron pasar. Por supuesto, en afroamericano, pero tenemos a los ricos y poderosos pero antiguos y los nuevos ricos y las fricciones entre ellos, más o menos legales, y… bueno, el pack completo. Es inofensiva y, si acaso, le falta algo de laca. Pero sabiendo a lo que vas tiene un pase. Aunque no ha logrado interesarme tanto como para seguir después del piloto, qué le vamos a hacer.

Una cosa diré a favor de Cars on the Road (USA): No es tan mala como I am Groot. Es decir, tampoco es buena, pero está lejos de ser la peor entrada de la franquicia de Cars porque… bueno… De hecho, tampoco es Planes. En fin, cuando todos los puntos a tu favor son compararte con otras cosas sabes que quizá A tu favor sea un poco excesivo de decir.

Parece que en Netflix se han pasado al cine de sobremesa, porque Eojjeodaga Jeonwonilgi (USA), también conocida como Once Upon a Small Town trata sobre un veterinario que tiene que volver de la gran ciudad al pequeño pueblecito en el que creció, para ejercer en la consulta de su abuelo, y allí se reencuentra -aunque él no la reconoce- con una chica que ahora es policía pero que en el pasado… Bueno, os podéis hacer a la idea de todo. Y si bien es cierto que en realidad Netflix pone su logo pero esto es claramente una co-distribución, no lo es menos que este k-drama es exactamente lo que os he contado. Si os apetece más vída de pueblo, pequeños malentendidos, gente que quiere ser buena aunque a veces parezca un poco extraña y etc… Pues ya sabéis. Que no todo va a ser Un verano en la Provenza.

No sé en qué momento se le ocurrió a Netflix pagar a canadieneses para hacer The Imperfects (CA) pero, bueno… supongo que es suficientemente simpática como relleno, un poco como una de esas series de Showcase, incluso en la falta de medios. Con sus monstruos de CGipiedra y sus tramitas. Que el hispano sea un chupacabras en lugar de un hombre lobo o algún otro tipo de werecosa es… bueno… una decisión. En fin, nadie se la toma muy en serio y supongo que esa ligereza ayuda a que quede tan simpática como intrascendente. Muchas veces replicando en su interior las preguntas que los espectadores podemos estar haciendo. Esta especia de X-Men o, mejor, X-Monstruos no deja de ser relleno agradable, forraje de adolescentes sobrenaturales, para algún rato tonto.

Si algo tengo que decir de Jag-eun Assideul (O) (SC) es que me ha dejado buscando las Little Women de su título inglés. Porque las Decisiones Fueron Tomadas para adaptar Mujercitas. Empezando porque hay solo tres hermanas. Al menos en el piloto. Y siguiendo porque las historias, las formas de tratar a los personajes, las tramas. A veves aparece algún guiño, o puedes encontrar un correlato entre algo que sucede aquí y algo que pasó en la novela original. Pero ya. Porque lo que le interesa a Netflix -bueno, en realidad a la productora original que vendió el proyecto a una cadena surcoreana que fue adquirido para distribución internacional simultánea por Netflix, sospecho- es crear una telenovela a partir de esos mimbres. Con una trama de corrupción política, de lo que parecen asesinatos, con una trama de corrupción empresarial, de lo que parecen asesinatos, con una trama de familias ricas, de relaciones y atracciones sentimentales complicadas y, en fin, un poco lo que uno podría esperar en una serie de este estilo Pero con Mujercitas como gancho en el título. Y en pocos más sitios.

Vaya por delante que cuando decides montar tu nueva serie alrededor de un conocido agresor al que pretendes lavar la cara, especialmente si optas por la ruta ‘era todo un invento de los medios’ después de que se lleguen a acuerdos privados, no estás precisamente indicando que tengas mucha esperanza en la serie. Así que debí suponer que Last Light (USA), por mucho que tuviera el respaldo de Peacock/ NBC/ Universal detrás, sería exactamente la filfa que ha resultado ser. Un genérico sin rumbo ni interés, en la que parece que solo se lo toma en serio la persona responsable de la música de ambientación, que está a varias revoluciones más que sus compañeros como si eso fuera un reallity. Le agradezco el esfuerzo, pero ni por esas. Esto sirve más para tenerlo de fondo en la siesta que para prestarle atención.

Bueno, pues esta se me pasó la semana pasada, así que lo pongo esta: Life by Ella (USA) es una serie infantil que logra, a la vez, ser blanca y tratar algún tema importante sin caer ni en lo melodramático ni en la sacarina. Es un poco como ver hacer costumbrismo con los mimbres de una serie de Disney, así que supongo que está bien hehco porque parece que eso es lo que Apple TV + quería.

Son muchos los problemas que puede tener una serie. En general con esta Munich Games (O) (AL) podríamos habernos limitado a hablar de que se toma muy en serio a si misma. Que está como perpétuamente queriendo demostrar que es muy adulta y que aquello que tiene de fondo es muy serio. Pero, claro, el problema es el trasfondo. Y lo es porque obviamente la acción terrorista de Munich en el 72 no es algo que te vaya a defender nadie -al menos a priori- pero 50 años más tarde usarlo para una serie es una forma nueva de explotación, sobre todo una en la que deciden mezclar al Mossad con la policía alemana y, además, darle un transfondo libanés a la responsable alemana de la investigación. Así que toda esa seriedad parece centrada en que no caiga en la autoparodia, en el mismo ridículo que espera como un abismo ante todas las cosas que hemos visto y sabemos tras todos estos años. Y, claro, funcionar, funcionar… funciona regular. No hubiera sido una gran serie, solo un rancho aceptable, y ahora tenermos ese mismo rancho pero teniendo que poner los ojos en blanco por las implicaciones.

Da igual las veces que uno piense que por fin en Netflix se les han pasado las ganas de montar series de organización criminal, especialmente de las de drogas, que siempre acabarán volviendo a ellas, intentando recuperar esos éxitos de su pasado. Y ahí estamos de nuevo con Narco-Saints (O) (CS), otro basado en hechos reales que, como de cotumbre, significa que han hecho lo que les ha dado la gana. En fin, no sé si realmente sigue habiendo público para esto, especialmente ahora que tienen unos competidores y que pasan de anunciar y mover nada, pero sí sé que cada vez me aburren más.

No era lo que yo esperaba este Recipes for Love and Murder (O) (SA), aunque tampoco es que se haya quedado TAN lejos. Porque yo daba por hecho que me encontraría aquí con una de esas series de gente encantadora -más o menos- con un fondo de Murder Mystery dentro de lo que en inglés se llama Cozy Mystery y que significa que es una de esas series agradables de ver, sin pretensiones, con puntos de humor incluso. Y todo eso está aquí. Pero en lugar de crear una serie en la que los asesinatos se resuelvan en un capítulo -o se anuncie que se resolverán en dos- y si acaso dejen una línea de fondo… bueno, parece que realmente le van a dedicar toda una temporada. Que, sinceramente, no parece tener suficiente chicha el asunto, así que ya puede ser corta. Pero bueno, supongo que el intentar darle un giro es parte de la gracia. Ya veremos si tienen algún éxito.

He tenido que mirar que no fuera una repetición, pero paree que no, que seguimos con eso de que todo se parece. Porque en Savage River (AU) tenemos una serie de una joven que sale de la cárcel, vuelve a su pueblo, tiene una situación familiar y social complicada, y en estas se encuentra con un cadáver. Por supuesto es el piloto y el resto de la serie es de suponer que será más ‘investigación en un pueblo lleno de secretos’. Lo cierto es que resulta una serie agradable pero, sobre todo, de relleno. No molesta, tampoco entusiasma, es algo que puedes tener ahí y decir «Ay, mira, pues bueno«.

Que horror y qué espanto este Tell Me Lies (USA) que con la excusita de ser una exploración de las relaciones tóxicas nos mete una especie de Serie S rancia hasta el túetano, supongo que esperando que lo que funcionó hace una década les sirva ahora. Son malos el uno para el otro pero tienen mucha química era ya algo ridículo en el instituto, imagina a estas alturas en las que lo más suave que se me ocurre decir es que la diferencia entre esto y las comedietas chuscas es usar modelos como actores y cambiar la  intensidad de la música. En fin, que mi recomendación es huir en dirección contraria.

Esta Tierra Incognita (O) (AR), la pobre, acaba siendo más Tierra de Nadie que otra cosa. Se nota la intención de hacer una serie de fondo inquietante, pero para un público juvenil, pero con un fondo de drama telenovelesco, pero que tenga un mínimo de costumbrismo, pero que… Y al final no puede con el peso. Pero bueno, si uno quiere ver una serie-batiburrillo bastante light para ir haciendo boca ahora que se acerca Halloween, supongo que podría valer.

Le falta un punto pero solo eso, así que seguiré viendo Wedding Season (UK) a ver si logra el rodaje ponerla en marcha del todo o hace que se deshinche. Pero esta historia de bodas, humor, tiros y persecuciones contada en dos momentos temporales y con parte del encanto de las producciones inglesas logra plantear un buen punto de partida. Tengo ganas de ver cómo sigue.


Anda que vaya semana. Como si no fuera suficiente con hacer una película de esas de después de comer encima Netflix decide que mejor que Devil in Ohio (USA) sea una miniserie. Supongo que para darle la oportunidad de ser aburrida de forma creativa. El hacer avanzar al trama a partir de la acumulación de agujeros de guión supongo que la acerca a la famosa Narrativa de Portales, aunque en realidad es difícil saber si son agujeros o simplemente todo el mundo es estúpido todo el rato. La historia, sobre una psiquiatra que se lleva a una joven superviviente de una secta que parece ir apropiándose de su casa mientras pasan cosas extrañas, podría haber sido perfectamente un telefilme o un libro de los años setenta/ochenta. Así que miré y me temo que es una no muy bien considerada novela YA de hace un lustro. ¿Qué voy a decir? Supongo que lo impotante es tener buenos agentes. No como Emily Deschanel, que menuda forma de volver a la tele.

Bueno, pues aquí estamos de nuevo, con Netflix estrenando una serie de Imperio criminal (-ish) y de Adolescentes, al menos en  Fakes (USA) intentan usar el humor. Supongo que al menos es consciente de su propia faceta inofensiva. Pero en fin.

Al principio pensaba que Gry rodzinne (O) (PO) sería una de misterio, o una comedia romántica, con suerte ambas… pero no. Entra en la sección de telenovela que no quiere que se le note así que se va poniendo sombreros, capas, plumas, todo lo que puedan para que no sea tan obvio que en realidad es lo de siempre. Que si las dos hermanas, que si la madre, que las relaciones amorosas y blabalbal. Supongo que is alguien disfruta con las hitorias de familia a las que meten un mínimo de interés empezando en mitad de un momento intersante… bueno.. lo mismo les gusta. O para ver cómo anda Polonia, que también.

La serie de mil millones de dólares, eso parece que es lo más relevante de The Lord of the Rings: The Rings of Power (USA), sobre todo porque no se nota solo en, digamos, la producción o el diseño de producción o a saber, también en en énfasis en mostrarnos cómo está rodado y contado. Lástima que todo eso sea para un batiburrillo de personajes en diferentes localizaciones, hablando de sus cosas -normalmetne sentados mas o menos juntos, muchas veces con primeros planos que parece aquello una película del Hooper malo-  y siendo, en general, poco interesantes para los que no estamos en el fanboyismo. Podría ser una serie de superhéroes y no se haría menos pesada. Al final da la sensación de ser una de esas cosas caras pero no muy útiles, a mitad entre el fanfic y la commision aunque, bueno, se supone que se han gastado el dinero y eso ha servido para que parezca una serie inglesa. Supongo que felicitaciones porque podría haberles salido candiense, pero vamos, esto al final parece un capricho de nuevo rico.

Ver Pantheon (USA) es como volver a mediadios de los ’00s. Porque el contenido, los recursos, los trucos y la… animación… parece sacada de entonces. Hay escenas que parecen pensadas por alguien que piensa que el público original no ha visto nada de anime y puede aprovechar para depredarlo. Hay otras en las que está claro que han visto Matrix y les ha paarecido la cumbre que alcanzar. Y otras en las que, simplemente, uno creería que quieren hacer una versión para adolescentes de Black Mirror, pero en animación que es más para su rango de edad. En general cosas que ya huelen a rancio y que inetentan colar como novedosas y revolucionaria con la esperanza de que su público no conozcan los originales, o que los conozca pero crean que la mejor forma de demostrar su grandeza es repitiéndolo.

Muy a favor de que The Patient (USA) dure solo 20 minutos. Estaría a favor de que durara más si tuviera un sentido mayor que conseguirle un premio a Steve Carell. Lamentablemente la persona que le ponen en frente no va a servir para ello. Así que, bueno, una serie medianamente interesante con un punto de partida que es claramente la de un microteatro y que en la televisión funciona… micro. Al menos Carell evita que no sea peor.

¿Puede una IA crear una serie a partir de una definición? Espero que no, pero probablemente si pudiera se parecería a este Ridley (UK) que de pura genérica no dan ganas ni de decir que es mala. No lo es, es rutinaria y poco inspirada, pero sirve de rancho. Y dentro de lo bueno… pues tiene Minutos Musicales, que se quedan en nada pero que ahí están. La única pincelada mínima en mitad de una obra poco interesante y demasiado larga.

Como si hubieran decidido hacer una tortilla con los peores y más sobados trozos del psico-thriller noventero, se presenta The Suspect (UK). Que resulta ser la adaptación de un libro de principios de los ’00s, así que en realidad no debería de sorprenderme mucho. Puede que la sensación de que todo está ya visto tenga en parte de ver que -probablemente- lo leí cuando Roca lo publicó hace un siglo. El autor australiano recibió múltiples felicitaciones por hacer un maxmix de lo mismo de siempre con un par de momentos realmente poco probables -no tanto por lo que sucede como por lo que lleva a que suceda-, en cualquier caso no parece que la parte de suspense prefabricado sirva de mucho, y sospecho que solo hay un motivo por el que Aidan Turner, en su variante Con Barba, haya decidido aceptar a intentar cargar a sus hombros el peso de la serie. No funciona, pero lo intenta.


Supongo que no debería de sorprenderme pero Chad & JT Go Deep (USA) es el falsumental de bro-humor que parecía desde el principio. Con la idea de hacer humor a partir del activismo, dicen ellos, pero sospecho que o no entienden de lo que hablan o les parece que pueden hacer como South Park, meter un mensaje fundamentalmente regresivo con la excusa de que es humor hacia todos lados. No me pilláis en una de esta ni loco.

Pues aquí estamos con un plato de más de lo mismo, House of the Dragon (USA) vuelve a traer violencia contra las mujeres, mugre falsa y unos CGI dignos de película del SYFY por la tarde. Mucho blablabla pero para esta se podrían haber quedado en casa. Supongo que será un éxito, claro, porque lo que quiere la gente es que les vendan algo que ya les han vendido antes. En fin.

Sospecho que el problema principal de Little Demon (USA) es considerar que hay que buscar un punto común desde el que poder construir esa serie, y ese punto común tiene que ser la batalla por la custodia de una adolescente. Entre su madre y Satán. Sí, mucho chiste de Animación Adulta *suspiro* pero, sobre todo, un problema que se podía haber solucionado si hubieran buscado un giro interesante en lugar de recurrir a lo más sencillo: Que ella esté igual de enfadada con su madre por haberle mentido como con su padre por… bueno, ser Satán. Así que ese problema principal se podría resumir también en: demasiados hombres en el cuarto de guionistas, o no suficientes mujeres. Porque quiero creer que al menos ellas entenderían por qué no es demasiado razonable tratar a una madre soltera como si fuera Satán en persona.

Pues bueno, no sé si no soy el público, no es mi tipo de obra o solo que Lost Ollie (USA) tiene más encanto que inventiva porque esta obra de un muñeco que se pierde y trata de recuperar a su ‘amigo’ lo hemos visto ya unas pocas de veces. Supongo que es la calidad técnica del CGI o algo así lo que habría que admirar aquí, con todos esos momentos a lo Toy Story que decide marcarse. Así que supongo que a su público objetivo, que estará menos baqueteado, le puede gustar.

No esperaba yo que Ludik (O) (SA) estuviera en afrikaans, pero aquí estamos. Por lo demás, sigue una ruta muy de principios de los ’00s. Y no lo digo solo porque lo protagonice Arnold Vosloo. De hecho, tuve que comprobar que fuera sudafricana porque el recuerdo de toda una serie de dramas ingleses y australianos de principios de siglo era realmente fuerte. Eso es, precisamente, su mayor fuerte y peor debilidad, es consitente pero en absoluto original precisamente porque su búsqueda de la original se basa en repetir cosas que ya hemos visto de obras que buscaban ser originales, a su vez eso facilita que esté bien actuada y organizada, contando una historia bien montada, a ratos hasta pedregosa, así que supongo que al final todo se resume en: ¿Cuántas ganas tienes de volver a ese tipo de serie/película de esa determinada época?

No diga Mike (USA), diga Meh. Como una de esas películas de Basadas en Hechos Reales pero intentando nadar y guardar la ropa, mostrando los aspectos peores de violencia y abuso a la vez que intenta que empaticemos, que veamos una histora de superación y del mundo de las peleas y… en fin, muchas ganas de ser muchas cosas acaban con no ser nada. Una nada construida alrededor de un persona tenebroso al que reír las gracias no parece la mejor de las ideas y al que tratar con guantes no de boxeo sino de seda tampoco parece la mejor de las ideas. Y eso es lo que tenemos aquí: No la mejor de las ideas.

Curiosa, aunque puede que me pille un poco lejos, esta Mo (USA) que sigue la vida más o menos cotidiana de un emigrante palestino crecido en Kuwait y que vive desde La Guerra del Golfo en USA: Concretamente en Texas. A partir de ahí, con partes autobiográficas del propio Mohammed Amer -al que pudimos ver en la también recomendable Rammy– vemos tanto partes de esa condición migratoria -llevan más de veinte años con las peticiones de asilo- como de la propia realidad irreal estadounidense -como los tiroteos y las armas, por ejemplo- mientras se nos muestra la realidad de los musulmanes-americanos con todos sus problemas propios y sus contradicciones. Una historia que, además, habla de precariedad, de la falta de horizontes reales hoy en día y de mil cosas más incluida la familia de sangre en toda su extensión -hay un momento en el que se habla de su padre y puedo asegurar que no esperaba ver eso en una comedia, sobre todo porque está muy lejos del clásico ‘mi padre era una persona espantosa’- pero también gracias a ‘la familia encontrada’ que son sus amigos y vecinos. Así que no todo me llega, o me llega igual, pero lo cierto es que se nota el talento tanto como el trabajo, y la intención de enseñarnos partes que no suelen tener su oportunidad.

Qué sufrimiento de serie esta Partner Track (USA). Aquí no es que no sea el público objetivo, es que diez minutos más de Abogados de Fusiones y Adquisiciones haciendo sus cosas de Somos Los Amos del Mundo y voy en persona a rajarles a NY. Se supone que también hay una parte de romántica pero es tan absurdamente inane que voy a esperar que en una hipotética segunda temporada la abogada vuelva a su pueblecito a debatirse entre el veterinario de buen corazón y el alfarero con un pasado misterioso. Y eso que aún no he contado la parte en la que lanza mensajes sobre ser mujer y no ser blanca que se resumen en ‘hay que trabajar más duro‘. Que serie más insufrible. He visto que por lo visto está basada en un libro que era de una abogada que trabajaba para Time Inc. cuando se fusionó con Warner, así que por lo menos entiendo de dónde sacó los contactos. Puede que sea solo cosa mía, al fin y al cabo siempre hay alguien a quien guste algo. Pero a mí no me pillan cerca ni del resto de episodios.


Es curioso cúanto puede quedar dentro y fuera de una serie, porque viendo Bad Sisters (UK) y sabiendo en lo que se basa está claro que aquí Sharon Horgan ha decidido tunearse al gusto la serie original. Aunque el problema es, probablemente, que no demasiado. Cinco hermanas ya son muchos personajes, sus respectivas familias, la familia del seguro privado que van a ejercer de antagonistas sin, sospecho, proponérselo, y espero que aparezca algún policía por allá y algún segundario inevitable e inesperado… Es mucho lo que tenemos por aquí, casi como en una telenovela, y precisamente por eso las idas y venidas temporales y las demostraciones de un humor demasiadas veces pueril… No diré que sobre, pero sí que quizá son mucho. No sé si logrará establecerse mejor después de esta locura de piloto lleno hasta arriba de gente y situaciones. Espero que encuentre un público objetivo interesado. Pero va a ser complicado que yo vuelva a por más, por mucho que me guste Horgan y que considere que hay muchos aciertos en el reparto. Hay veces que un piloto puede ser demasiado, no porque realmente lo sea sino porque llega a un punto en el que decides que no merece la pena hacerte una chuleta para ver la tele.

Supongo que Deepa & Anoop (USA) es una serie como se supone que tienen que ser las series infantiles. Diseños reonocibles y en apariencia sencillos, aventuras con un fondo cotidiano y trasfondo lo suficientemente distinto -una familia india con una casa-hotel y muchos animales- como para llamar la atención. No es que me haya parecido mucha cosa, pero teniendo en cuenta que esta vez sí que sí que no soy su público objetivo pues no diré mucho más tampoco.

¡¿Pero qué es esto?! Eso es lo que estuve repitiendo todo el rato con Donde hubo fuego (O) (MX), no porque no sea obvio que es una aproximación a la telenovela (39 capítulos tiene, nada menos) con bomberos de por medio y un par de misterios así de partirda. Lo que pasa es que la serie de Netflix tira con facilidad por una serie de decisiones que van de lo chocante -el inicio del piloto es una sesión de fotos de bomberos sin camiseta- a lo sencillamente chocarrero -toda la trama del hostal para señoritas- con toda la variedad de giros ridículos, chistes groseros e ideas disparadas. Es decir, que la trama en sí es una chufa, pero que la acumulación de barbaridades da para, al menos, no perder el interés en cuál será el siguiente locurón que se les ocurra. Lo que, a estas alturas, tampoco es algo malo. Lo cierto es que he tenido varias veces que no fuera adaptación de nada, porque la idea de que fuera adaptación de un producto GloboMedia estaba siempre pendiendo. Pero bueno, aunque no sé si seguiré con ella -39 capítulos son muchos capítulos- conseguir sorprenderme siempre demuestra que esta idea de ver pilotos por ver pilotos tiene sus extrañas recompensas.

Reconozco que en los primeros minutos -los quince, veinte primeros minutos- de Echoes (AU) pensaba que me encontraba ante alguna versión de Ringer.  Una hecha para Lifetime en lugar de para CW, más contenida por un lado aunque igual de despendolada por el otro. Y no. Claramente estamos en terreno Lifetime aquí, con esta historia de hermanas -sí, más hermanas- gemelas en la que la desaparición de una hace que la otra se ponga a buscar, y que por medio tiene secretos del pasado y decisiones muy cuestionables en este momento. El giro final del piloto es un buen ejemplo de hasta qué punto se pueden tomar decisiones estúpidas en esta serie. No sé si tienen intención de intentar que esto funcione pero, sinceramente, cualquier número de episodios que supere la marca de las dos horas de metraje total haría que todo este castillo de naipes rodara por los suelos. En fin, yo qué sé, supongo que lo mismo para echar el fin de semana vale.

No entiendo la necesidad de usar el Basado en hechos reales en Kleo (O) (AL), una historia de una espía de la Alemania del Este decidida a vengarse de… bueno, lo cierto es que no sé cómo tiene claro de quién vengarse. Por un lado está claro que los suyos la traicionaron, por el otro tampoco es que los de Alemania Occidental estuvieran para hacerle favores. Y la caída del comunismo simplemente la puso en una situación de pieza de ajedrez en mitad de múltiples intrigas. Supongo que si te interesa esta ambientación, o el trabajo que Jella Haase -estrella de la función- puede llegar a hacer, pues bien. Pero lo cierto es que para mí falta un algo, un desviarse algo de los raíles, algun ejemplo de mera historia rutinaria de espías tras la caída del telón de acero, no sé. Supongo que parte de la culpa es mía.

Imagino que si te gusta el costumbrismo te puede gustar Marriage (UK), porque lo que nos cuenta es eso. Un matrimonio de larga duración, cosas que no se dicen, cosas que para qué decir, y dos trayectoras vitales que en lo afectivo deberíamos suponer que están ahí pero en lo ¿trabajadoril? resulta que tienen rumbos distintos y eso hace que el que va hacia abajo (el marido) parezca resentido con el moderado éxito de su mujer. Lo cierto es que yo he tenido suficiente con sufrir este piloto porque el costumbrismo tiene que estar muy bien hecho para funcionar sin una guarnición, y aquí los pocos ‘giros’ que hay son… bueno… prácticamente costumbristas también. Me dan igual sus familiares, me dan igual sus carreras y, sinceramente, lo que le pase a los actores principales también me da igual bastante. Incluso aunque lograraran que Sean Bean se fuera a un logopeda a trabajar su vocalización, que parece que ha aprendido viendo a actores jóvenes (ya no tanto) españoles. No sé si merece la pena que tenga pinta de que esta serie la va a terminar vivo, la verdad.

Flojita esta Nada Suspeitos (O) (BR), y es una pena porque un Murder Mystery con estructura típica de Whodunit y tono cómic al menos de partida prometía. Pero resulta que lo que tenemos aquí es Una historia solo mediánamente humorística y, con solo 9 capítulos, demasiado estirada. El piloto se usa sólo para presentar a los personajes, algo es. Pero a partir de ahí parece que le sobren por lo menos uno de cada dos capítulos. Las patochadas se repiten y la información se da con cuentagotas, se estira más que se cambia y recicla. Se puede ver como rancho, pero poniendo de parte de uno. Una lástima.

No es gran cosa esta Red Rose (UK) y es una pena porque se nota que a ellos les gustaría serlo. De hecho, el giro que meten en los primeros episodios -y que me hace sospechar que en realidad lo que querían era haber hecho una película pero la idea se les fue de madre- indica que probablemente hubieran preferido hacer algo memorable. El problema es que no hay nada especialmente original, realmnete sorprendente o, por lo menos, que no hagan poner los ojos en blanco de cuando en cuando. Que sí, que es una serie muy inglesa y mucho inglesa, pero para rellenar ocho capítulos hace falta una trama o algo, y la de esta serie ni es mucha ni es muy original ni merece la pena, que son muchos minutos y que, sinceramente, pa’ qué tanto.

Flojo piloto de She-Hulk: Attorney at Law (USA). Una especie de orígenes secretos que vienen a ser dos personas hablando e intentando hacer humor. A su favor el gran reparto, aunque no sé qué más les dará tener a Maslany de actriz principal si luego su Hulka no es especialmente grande y Titania parece salida de Glow antes que de la WWF y es posiblemente el ejemplo más claro de que no tienen intención alguna de representar a las mujeres que hemos visto en los tebeos. Pues bueno, pues vale, pues que hagan lo que les de la gana. A veces me da la sensación de que como los críticos descerebrados van a poner el grito en el cielo por cualquier mierda inventada el resto tenemos que defender las cosas sin tener en cuenta todo lo demás, un poco como chavalines famélicos diciendo «Oh, gracias señor Poderosa Empresa por este plato de puta mierda de representación, ojalá me diera más pero es suficiente para defenderle a usted por hacer de manera cercana al mínimo exigible su trabajo, qué afortunados somos.» A ver si a fuerza de sacar capítulos sale alguno en condiciones, porque desde luego si tuviera que ser por este piloto no seguía yo viendo la serie.

Ver Sprung (USA) es ver claramente los puntos en común con otras series de Greg García como Raising Hope o My name is Earl, viven claramente en un mismo universo, tienen el mismo centro de clase trabajadora y un humor similar. El único problema que tiene es que al unirlo con el inicio de la pandemia -que supongo que por eso es el otro Basado en hechos reales que hemos sufrido esta semana- mucho de lo que vemos o no tiene demasiada gracia o no apetece demasiado revivirlo, a veces ambas. Pero bueno, como todas sus comedias seguro que lo que necesita es un poco de rodaje porque, por supuesto, los actores están estupendos y uno puede llegar incluso a perdonar que aquí Martha Plimpton, que además de estar superior está claro que es la que mejor se lo pasa de todos, parezca bastante mayor a todos los efectos que Garret Dillahunt, quien no solo es más mayor que ella sino que, ademas, en la anterior serie interpretaba a su pareja. Pero bueno, a ver.

Si creías que ya estaba exprimida toda la leche de zombie que The Walking Dead podía dar me temo que tengo noticias. Acaba de estrenarse Tales of the Walking Dead (USA) que tiene a su favor ser capítulos antológicos con un reparto variado y una mayor ligereza en los temas -que menos mal- pero por el otro lado… me temo que no hay mucho más. Más de lo mismo pero ahora en pildoras. Podría haber sido peor, supongo.

Os voy avanzando ya que Tekken: Bloodline (O) (JP) es Tekken 3. La trama -o su ausencia- es la que tenía aquel videojuego. El estilo de la animación es un poco más de cinemática de principio de los ’00s. Pero bueno, supongo que esto es café para cafeteros, un poco como aquellos VHS de Street Fighter, antes que algo que tengan intención de que se vea gente que no conoce el videojuego. Porque, desde luego, como serie de repartir tollinas se mueve entre lo incapaz y lo inútil.

Una agradable serie infantil, un tanto nickelodeon un tanto disney, eso es lo que nos trae Surfside Girls (USA) siguiendo la idea de Apple TV+ de adaptar cualquier cosa que pueda tener un cierto atractivo para un público infantil/ juvenil. Esta vez han tocado los cómics de IDW, aunque el adaptarlo a ‘acción real‘ debo decir que le quitan parte de la gracia, tenga o no que ver con lo cartopiedresco del asunto. Dos amigas surfistas, un misterio supernatural con piratas y fantasmas y piratas fantasmas y, bueno, cosas encantadoras. A ratos es imposible no pensar en esto como una versión del clásico Sigmund and the sea monsters. Pero bueno, series agradables para que las chavales la vean en verano, cómo mostrarse en contra.


Curiosa y, a la vez, clásica, la propuesta de After the Verdict (AU) puede parecer propia de una película para después de comer, que algo de eso hay, pero también tiene sus propios puntos de interés. Porque tenemos a cuatro miembros de un jurado que acaban de declarar no-culpable a una acusada de asesinato. Pero, claro, el asesinato no está resuelto… ¿Y realmente es inocente la persona a la que han dejado suelta? Así que hacen lo que cualquier persona razonble: Ponerse ellos mismos a investigar el caso, especialmente a esa acusada a la que dejaron libre. A partir de ahí vemos tanto el impacto en su vida privada como, claro, las vueltas y revueltas. Pues bueno, a ver por dónde tira pero por lo menos es forraje.

Si algo se puede decir de Darby & Joan (AU) es que es agradable. Una pareja de jubilados (un detective, una enfermera) se encuentrna en las carreteras australianas. Ella está movida por el ‘misterio’ de la muerte de su marido. Pronto esta reunión les lleva a viajar juntos resolviendo misterios mientras el arco de la muerte del marido sigue de fondo. No es muy original, no es en absoluto arriesgado, pero es agradable y los actores principales -aunque muchas veces se les note que están con el automático puesto- son lo suficientemente buenos como para ayudar a tirar del resto. Pues bien.

Decía yo no hace mucho que Apple TV+ está demostrando un cariño por sus proyectos que no es el habitual, decía Marina Such hace menos que parecen haber decidido seguir la senda de la HBO y tratar con cuidado y diferencia cada proyecto. En algo así es en lo primero que pensé viendo Five Days at Memorial (USA), probablemente porque es imposible verla y no recorda en parte Treme aunque ambas tengan más de punto de partida común que otra cosa. Porque lo que nos encontramos aquí surge también del Katrina, pero de una manera distinta. Comenzamos desde el post-Katrina, con una visita a las ‘ruinas’, la entrada en el Hospital, lo que allí encuentran y, a partir de ahí, la recuperación de lo que había antes. De lo que había pasado. Porque eso vamos a ver: Con sus figuras entre médicos y pacientes, con sus historias personales, con esa sensación de destino irreparable que suelen tener las películas de catástrofes, que es lo que es esta serie. Sí, tiene una parte de Serie de Médicos, tiene una parte de Misterio o Terror, pero lo tiene porque es una Serie de Catástrofes. Ya conocemos cómo va todo eso: Se nos presentan personajes, unos nos caerán mejor que otros, se enfrentarán a un Gran Mal, algunos perecerán -de manera estúpida, heróica, inevitable o kármica, da igual- otros sobrevivirán y terán que enfrentarse a las decisiones tomadas. Algo que refuerza, además, un magnífico reparto en el que, Vera Farmiga a parte, tenemos a más gente que lleva años trabajando en teatro y televisión que a grandes nombres. La única diferencia real con el género. Y quizá le falte un punto de algo, o como ocurre muchas veces con este tipo de obras a ratos se le note lo melodramático y en parte excesivo, sobre todo cuando estamos hablando de un hecho real como fue el Katrina. Sí, pero. A poco que te pueda interesar el punto de partida es una gran miniserie. Una de la que su servicio de streaming puede sentirse orgullosa.

Pues aquí estamos con Hamster and Gretel (USA), una idea de Dan Povenmire que está -digamos- en el mismo universo de Phineas & Ferb pero a unos pueblos de distancia. De momento lo que está más claro es que necesita rodaje para encontrar su ambiente, pero el hecho de que sea una serie con dos nombres y tres protagonistas ya habla un poco de todo esto. Y el que sea una serie de superhéroes supongo que habla del momento actual en el que estamos. Y el que sea una serie con una familia birracial explica que por fin Povenmire ha decidido hacer un poco de autoficción. Necesita aún encontrar su mojo, pero está claro que la idea de tener a un niña muy motivada como superhéroina, acompañada de su flemático hamster y poner a los dos junto a un hermano mayor con el que se lleva varios años pero que en esta ocasión no quiere entorpecer sino ayudar pese a ser el ‘no especial’ del grupo; permite hacer un cambio de dinámicas que puede darles para mucho. Esperemos a ver.

Floja, muy floja esta I Am Groot (USA) de cuyo aspecto general entiendo que es responsable las malas condiciones de trabajo que sufren los que se encargan del CGI en Marvel. Y es que si la imagen no lo arregla y los guiones son de lo más insulso que he tenido que soportar en años pues… para qué queremos más.

Pues bueno, pues vale, pues tenemos A League of Their Own (USA) que parece haber decidido que iba a ir más allá de la película -casi que menos mal- y que iba a meter temas queer y de raza. Lo uno con más fortuna que lo otro, debo decir. De fondo sigue estando el tema del serial deportivo que los japoneses denominan spokon y que, sospecho, en realidad va a ser lo que uno de los dos grupos de espectadores vayan buscando. Yo he tenido suficiente de todo con este primer capítulo que nos cuenta cosas que ya sabíamos de una manera que ya hemos visto. Pero seguro que tiene su público.

Sobre el papel Mobeomgajog (O) (SC) tenía todo para interesarme. Por eso uno no se puede fiar de lo que ponen sobre el papel. Una familia al borde del colapso por los problemas económicos, una oportunidad inesperada que llevará a enfrentarse con un problema mayor: Una organización de narcotráfico que pasa a controlar y amenazar su vida, cómo se van modelando para seguir con una cara pública, trabajando con y contra la empresa y buscando una solución. Lamentablemente se toman no solo demasiado en serio, también demasiado dilatado. Todo parece que tarda la misma vida, todo parece que hay que explicarlo mil veces, todo acaba siendo aburrido, repetitivo y, en general, insufrible. Una lástima, esto podría haber estado bien.

Que mala es School Tales (O) (TA). Que mala es la pobre. Porque lo que tenemos aquí como una serie de historias antológicas centradas en el terror en el instituto es una notablemente poco pensada y peor planificada colección de historietillas que sirven más para gritarle a la pantalla que para cualquier otra posibilidad de entretenimiento. Que yo entiendo que gritar puede ser lo suficientemente divertido. Pero, vaya, puestos a hacer «Are you afraid of the dark?» o «Goosebumps» podrían haberse esmerado un algo.

Es curiosa esta Send Help (USA), que parece reclamar un lugar propio contando la vida entre cómica y trágica de su protagonsita, un actor con un éxito en televisión pero múltiples problemas familiares, sentimentales y etc… al que la cancelación de su serie empuja a ún avismo que solo el aparente éxito y fama estaba aguantando. Y con eso y todo estoy seguro de que la forma más sencilla de definirla no haría mucha gracia a sus creadores. Pero es que entre los momentos de reflexión sobre la fama, las historias de raza de fondo y las ensoñaciones parece inevitable considerarla como una versión de Atalanta para el público de BET. Tiene cosas más que interesantes y otras que parecen sacadas de los años setenta, y no está muy claro con qué te vas a encontrar ni hasta qué punto merece la pena o te va a interesar esta historia. Que como relleno no está mal pero a la que le falta, quizá, un algo más.

Una vez más, esto no es para mí. Supongo que habrá gente a la que este This Fool (USA) le haga gracia porque para todo tiene que haber gente, pero una historia sobre personajes patéticos que aunque trabajen en un sotop de reinserción siguen encontrándose con problemas -y casi que se hace escarnio y mofa de los mismos- pues… ¿qué necesidad? No sé si habrá un público para esto en algún lado, pero desde luego no soy yo.


Supongo que revivir franquicias es una idea por el reconocimientos y base fan de las mismas, el problema con Beavis and Butt-Head (USA) es que se ha quedado todo tan antiguo -supongo que porque envejecer a los personajes no era una opción- que lo que acabas es teniendo una serie que parece ir sobre cuarentones que no saben adaptarse a los tiempos. Ya la serie original dependía de una cierta suspensión de la incredulidad, ahora mismo lo único que hace esto creíble es la cantidad de incels que hay que soportar y de los que sus protagonistas parecen más avatares que crítica. Qué le vamos a hacer, no todo envejece igual ni se puede traer a la actualidad sin cambiarlo.

Tengo mis dudas de si detrás de Big Tree City (USA) se encuentra o no una maniobra para venta de muñecos y vehículos -que es lo que parece- o simplemente han decidido seguir las pautas más habituales de estas series. Pero al menos proponer unas historias sencillas pero con un mínimo de enjundia con un público que entiendo es preescolar y con bastante variedad de personajes. Es cierto que a los femeninos les ponen como dos rayitas en los ojos para diferenciarlos de los masculinos pero, en fin, podría haber sido peor. Un poco de plástico pero no necesariamente algo malo.

Cuando lo más interesante de una serie es lo que hay alrededor… en fin. El asunto con la belga Endless Night (O) (BE) es que se anunció como una serie original de Netflix. De hecho, en algunos territorios la emiten en Netflix. En España el enlace -el que tenéis arriba- hace un raro y te manda a la página principal, sin explicarte por qué. Y ninguna cuenta oficial de Netflix en ningún lado se ha molestado en subir un trailer. Por eso he tenido que tirar de la versión rusa. En fin. ¿Y la serie en si? Pues la serie en sí ni bien, ni mal, ni chicha, ni limoná, se deja ver porque tampoco cuesta tanto, un grupo de chavales -adolescentes, dicen ellos, jajajaconelraquelmeroñismo digo yo- a los que una droga para soñar -hay un centro de tratamientos de problema de sueño y blablala por medio- les lleva a tenerlos vívidos y no tanto al Pesadilla en Elm Street (que también algo hay, claro) como a diluir el mundo real del irreal y empezar a ver cosas raras, quizá incluso a llevarlas de una a otra frontera. Una historia muy como para rellenar una tarde o así -son seis capítulos que rondan los 35 minutos- que si la ves pues vale y si no tampoco pasa nada. Al final va a ser más interesante el misterio alrededor de su emisión en Netflix.

Como no-fan ni del autor ni de The Sandman (USA) debo decir que el mayor problema que tiene el piloto no son las decisiones tomadas para adaptarlo, ni su tratatamiento de los personajes queer. Que también. Pero la duración para lo que nos va a contar… es más que excesiva. Mucha cosa, mucho objeto al que mirar, mucho de todo… y la necesidad de que te sientas tan fascinado con todo como ellos. Es decir, más vale o que seas fan de antes o que vengas dispuesto a serlo. Porque, de lo contrario, lo más fácil es quedarse… dormido.

No tengo muy claro hacia quién va Super Giant Robots (USA), a priori hubiera dicho que para preeescolares, pero en cuanto te pones a ver la serie tanto el humor como los personajes o la violencia señalan más a los preadolescentes. Supongo que la idea de coger la premisa de Pacific Rim, meterle tramas de los animes ochenteros y luego intentar que la premisa ‘dúo imposible’ de payaso y serio es… bueno. Una decisión. Igual que la animación elegida, que no sé si intenta ser retro o solo cutre o qué y por qué. Supongo que lo más importante será ver si entras en el estilo de humor que pretenden utilizar. Y a partir de ahí lo que pueda suceder.