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Lo mejor que puedo decir de Answer for Heaven (O)(TH) es que es tailandesa. Es decir, al menos no es lo de siempre por procedencia geográfica. Porque para todo lo demás vamos que si lo es. Un ángel llega a la tierra y se inmiscuye en asuntos humanos. Pero todo en plan ya no tanto blanco como bobalicón. Personajes que parecen más apuntes que historias y tramas que harían sonrojarse a sus antecesores, de Tocados por un ángel a Autopista hacia el cielo. Así que… Bueno… Al menos hemos visto algo un poco diferente. Quizá en futuras series…


Resulta bastante curiosa esta Beecham House (UK), no tanto por lo que cuenta que entra en el terreno de lo predecible -señor inglés llega a La India a finales del S XVIII para establecerse por motivos que ya nos irán contando y sí, antes del British Raj, estos británicos y sus cosas- como porque detrás de la serie anda Gurinder Chadha a la que espero recordéis aunque sea por Quiero ser como Beckham y Bride & Prejudice. Es una pena que no haya logrado hacer un poco más interesante la historia, pero está claro que al menos tiene trabajados los dos lados del conflicto, que ya es algo. Toquemos madera por que esto funcione de audiencia y le dejen hacer.

Vaya semana de estrenos internacionales de Netflix, vaya semana, porque la brasileña O Escolhido (O) (BR) es un thriller que intenta contar algo ya contado. Y no me refiero a que sea el remake de la mexicana Niño Santo, que también, sino a que esta historia de tres doctores que van a mitad de ninguna parte por una misteriosa enfermedad, en una población llena de misterios, sobre la que se cierne la misteriosa sombra de un misterioso líder religioso -o algo- que cura a la gente… de manera misteriosa… al final lo que menos ofrece es misterio. Quién iba a decírnoslo, pero aquí estamos.


Por supuesto todo es empeorable, como demuestra esta comedieta francesa, Family Business (O) (FR) que demuestra que en el servicio de streaming no son capaces de pasar una semana sin estrenar algo sobre uno de sus temas favoritos. Hemos tenido la suerte de que esta semana no fueran los institutos, así que tenemos drogas. ¡Una comedia sobre una familia que se pone a aprovechar la legalización del cannabis en Francia! ¿Cómo no va a ser divertido? Pues vedla.


Entiendo que las series de Scooby-Doo encontrándose con gente son todo un género en sí mismo. No significa, por ello, que me vayan a gustar más. Es decir, son superiores a Los trece fantasmas porque en algún lugar tiene que estar el suelo, pero la necesidad de insertar a alguien en su universo a como de lugar, a ser posible con risas enlatadas… en fin. Y quizá por eso tampoco esta vez en Scooby-Doo and Guess Who? (USA), creada para el servicio de streaming de Boomerang, han logrado hacer una serie que vaya más allá de esa mezcla más o menos extraña de famosos, tanto en el lado de las celebridades reales como de los personajes de ficción. Si alguien es capaz de explicarme por qué en 2019 vamos a ver un capítulo de Scooby-Doo encontrándose con Steve Urkel soy todo oídos.

 


En una semana en la que Nickelodeon ha recuperado su formato All That, en Comedy Central deciden probar también con los sketches estrenando Alternatino with Arturo Castro (USA), no es que sea una serie muy avanzada -a ratos parece que los han sacado de los inicios de youtube… los más recientes- pero al menos nos da un cómico latino, algo de comentario y buenas intenciones. Tampoco mucho más, la verdad.

Tras el gran trabajo de Games People Play verse Ambitions (USA) es comprobar hasta qué punto hay productoras que pasan ampliamente de cualquier posibilidad de avance en la ficción, entre tópicos más que usados y unos personajes que parecen tener un solo uso y definición. Una lástima la falta de interés, intención y voluntad en esta telenovela.

Mi primera impresión con Bolívar (O) (CO) es que a Netflix ya le vale cualquier cosa. Porque este pseudo-Grandes Relatos no parece muy interesada en hacer con la parte biográfica nada interesante, no digamos ya con la histórica. La idea en general parece más una rutina pre-programada que un intento de transmitir algún tipo de idea, especialmente si tenemos en cuenta el trasfondo político del personaje. Como si hubieran visto Braveheart y hubieran decidido buscar la forma más barata de imitarla quedándose con lo más superficial. En fin, los viajes y las alforjas.

Una de las novedades más interesantes de esta semana es The Bravest Knight (USA), una historia en dos momentos temporales en la que un Caballero le intenta dar lecciones de caballería a su hija recurriendo a experiencias de su propio pasado. Una obra integradora en todos sus aspectos, divertida e imaginativa de la que sólo hay, de momento, los cinco capítulos que componen esta temporada. Pero esperemos que sea todo un éxito y pronto podamos ver más, por supuesto.

Uf. Entiendo que City on a Hill (USA) quería hacer una versión elevada de la clásica historia de poli corrupto, poli bueno. Hablar de cómo se producen los cambios entre ellos y blablabla. pero les ha quedado una obra con aire de vista mil veces y poco que destacar. Tan poco que hasta Kevin Bacon parece cualquier otro actor con bigote. No es porque me haya pasado buena parte del piloto pensando en lo mal que estaba Gary Cole. Es un comentario completamente independiente.

Sigo suspirando. Porque Euphoria (USA) es como viajar en el tiempo y descubrir que los americanos, incluso copiando un formato israelí, logran hacer una serie plenamente noventera, en la que todo busca ser edgy y dark y gritty, pero sin mostrar nada que realmente pudiera hacer olas… que no sea carne, claro. Hay muy poco bueno que puedo decir de ella, normalmente relacionada con los actores. Porque es sorprendente la capacidad de una serie así, en tiempos de SKAM, habiendo vivido Skin, para parecer pensar que los trucos de Física y Química van a funcionar. Pero qué digo, en FyQ estaban más avanzados, y en Los Rompecorazones. Parecía difícil hacer buena Élite, pero aquí estamos. No es televisión, es HBO.

El estreno de Just Roll With It (USA) es una de las cosas más ¿experimentales? ¿distópicas? ¿desesperadas? que he visto en los últimos años en tv. Resumiendo mucho: A la audiencia se le va a dar en momentos determinados la opción de elegir entre tres posibilidades que sucedan de casi-inmediato. no, no para alterar la trama. O no mucho. Más para ‘fastidiar’ al reparto. Porque en mitad de la escena suena una sirena, todo se para, se vota y los actores tienen que seguir con lo que les haya tocado en suerte. En parte tiene que ver con la capacidad de improvisación, claro.  En la otra, con la inevitable ruptura de paredes que esto significa. En todos los sentidos.

Normalmente diría que entiendo las adaptaciones de series de éxito, pero encontrar lo que hacen con Grand Hotel (USA) resulta extraño. Es decir, si querían contar una telenovela en la que una familia hispana lleva un hotel y ocurren todo tipo de locuras lo más sencillo sería ponerse a ver Jane The Virgin. Si, por lo que sea, alguien considerara esta última demasiado avanzada, cómica o lo que sea supongo que sí, que se pueden poner esta que recuerda menos a las series de hotel que a las series de casinos. Aunque supongo que alguien en producción sabrá diferenciarlas.

Con Leila (O) (IN) nos espera una distopia sobre un régimen totalitario, pero en teoría está en un futuro cercano o algo así. En realidad está basada en la novela de mismo título, con una forma de mostrar un futuro cercano, terrible, militarizado, personalista, etc… Vamos, que como añadir no añade más que un cambio de país y cultura que, supongo, ya es algo.

No sé qué pasa con los noventa esta semana, pero aquí llega Mr. Iglesias (USA), una serie extraordinariamente barata que se supone vive de tener a un cómico conocido interpretando guiones incluso más conocidos aún. Poca originalidad aunque al menos algo de diversidad y muchas buenas intenciones… que se quedan ahí, porque está claro que nadie le ha dado una segunda revisión a todo lo que no es Lo Latino.

Por lo menos tenemos series de verano como Reef Break (USA), cuya mayor baza es que sabe que es de verano -y posiblemente sospeche que tampoco va a durar mucho en antena- así que se dedica a no gastar mucho dinero y confiar en que su actriz protagonista pueda llevar en sus hombros la serie. Que psé. Pero precisamente por eso sirve de resumen de la propia serie.


Esperaba mucho de esta semana y el resultado ha sido interesante aunque desigual. Por ejemplo, de Los Espookys (USA) reconozco salir con una sensación ambivalente. Es una serie distinta y con muchas cosas interesantes pero no está a la altura de las expectativas que yo solito me había creado debido a la gente que está detrás. Julio Torres en especial, y también Ana Fabregas, son los dos nombres junto al de Fred Armisen, detrás de la serie. Torres es un gran humorista, con un estilo muy peculiar, que está claro que no se traslada bien a esta particular ficción sobre un grupo de creadores de ‘encantamientos’. Los que en cualquier otro punto serían los villanos de Scooby Doo, vaya. El problema es que, quizá por el tono, quizá por la necesidad de venderlo a algún tipo de público concreto, acaba pareciendo una de esas buenas ideas que acaban convertidas en series que no saben a dónde van que pueblan el [adult swim] y, en menor medida, Comedy Central. Le falta esa personalidad que tan acusada tienen sus creadores. Confío, eso sí, que sea cosa de rodaje y en breve pueda estar hablando de su gran trabajo.

Extraordinariamente interesante, por motivos distintos, resulta esta Jett (USA) que tanta referencia setentera parece utilizar. Una puesta en escena cuidada y estética, un guión que intenta recordar a los que Carl Hiaasen o Elmore Leonard podrían haber escrito, y un único problema notable, la extensión con las que juegan y que hace más fácil que al recrearse en la parte plástica de las tomas se dilate la historia más de lo necesario. Pero, con eso y todo, no parece mal punto de partida para una obra. Quizá no muy original, pero al menos con vocación de hacer algo distinto.

Es curioso este Jinn (O) (Lib./Jor.) porque sigue muchas de las ideas de Netflix de meter institutos en una serie vaya de lo que vaya. En este caso hay una historia fantástica -a ratos- detrás, y una serie de giros en suspense y venganza o algo así. En la práctica es más interesante por el mundo que nos muestra, aunque se a de forma parcial, que por la manera en la que crea ese retrato y esos personajes. Quizá porque uno -vamos, yo- suponía que sería más Wishmaster en lugar de… bueno… esto que nos ha llegado en el que tenemos Jinn como podríamos haber tenido tantas otras cosas.

Es curioso cómo funciona Straight Forward (O) (NZ/DN), ejemplo de coproducción a -muy- larga distancia que, a la vez, tira para varios lados a la vez, con otra protagonista principal inesperada y bien llevada. Una timadora que decide vengar la muerte de su padre por culpa de un hampón, sale mal. Tanto que acaba yéndose de Dinamarca a Nueva Zelanda a esconderse, pero entonces descubre que el hampón va a buscar venganza contra su hija y su madre, así que decide volver. Quizá he contando algo más de lo que debería pero no deja de ser el punto de partida. A partir de ahí -o quizá en mitad de ello- tenemos toda una colección de disfraces, acciones de inteligencia y contrainteligencia e idas y venidas que quizá podrían haber dado algo más pero, desde luego, demuestran un interés y ambición por darle una vuelta a algunas situaciones habituales que son siempre de agradecer.

Por contra de Sugar and Toys (USA) todo lo bueno que puedo decir es de la forma y no del fondo. El fondo es una serie de chistes relativamente inanes -es decir, los que no son Mira que Edgelord soy, uy, uy, uy–  y más referencias a figuras populares que un capítulo del SNL. Por el otro lado, la diferente mezclas de estilos de animación, de las más clásicas a pequeños giros o reinvenciones en CGI, etc… tiene bastante más mérito que cualquiera de los guiones que les toca ilustrar, así que, bueno, si le vas a dar un tiento para ver ese humor Comedy Central / [adult swim] que se gasta al menos eso que te llevas.

Estoy seguro que podría decir algo bueno de Too Old to Die Young (USA) pero suficiente duran sus capítulos como para dedicarlos a esto. Sospecho que es solo para superfans. Claro que también me pregunto por la necesidad de poner este orden, si son antológicos, porque, de verdad, si este piloto es lo mejor que tienes que ofrecer a lo mejor podrías haber dedicado los recursos a luchar contra el cambio climático o algo así. En fin, al menos está en un sitio donde no pueden hacer mucho mal: Amazon Prime. Ah, espera, eso explica todo.

Lo bueno de Netflix es que a fuerza de hacer series de adolescentes alguna tenía que ser una serie de adolescentes y no una serie a la que le meten adolescentes a la fuerza. No significa eso que Trinkets (USA) sea una gran serie, pero al menos no es una mala obra. Un grupo de adolescentes, cada una con su historia y sus problemas, reunidas en un grupo de terapia contra la cleptomanía y, a partir de ahí, la creación del vínculo, los estratos estudiantiles y los robos más o menos bien ejecutados. Es difícil saber si alguno de estos temas es el principal, al menos en el piloto, aunque podemos presuponer que Kirsten Smith, autora del libro en que se basa y productora en la serie junto con Amy Andelson y Emily Meyer, se ocupará de que se vea reflejado. Como decía antes, quizá no sea una gran serie pero al menos ofrece una mirada de apariencia más creíble.

Estoy intentando entender a quién -¡y por qué!- le pudo parecer buena idea Wild Bill (UK), supongo que fue por traer una estrella estadounidense a la televisión UK. No se me ocurren muchos más motivos, porque esta teórica mezcla de drama y comedia con policíaco tiene, además de a un protagonista intentando algo con su acento que no tengo muy claro qué es (supongo que quiere sonar texano, no puedo afirmarlo) muy poco interés por lograr que las partes cómicas tengan gracia o las dramáticas tengan tensión. Pero bueno, forraje para el dios del forraje televisivo.

Por suerte concluimos con Year of the Rabbit (UK), una parodia de las series policíacas de época en la que Matt Berry comparte plano con otros buenos actores Susie Wokoma y Freddie Fox sobre todo pero no solo, Keeley Hawes también está estupenda y el número y calidad de sus invitados es más que notable. Así que aunque a ratos parece no decidirse del todo en sumergirse en el sinsentido las veces en las que lo hace y el tono general de la serie es más que de celebrar y agradecer.


Agradable sorpresa esta American Princess (USA), que si bien a ratos muestra rasgos y cansancios propio de una producción algo más rutinaria y previsible en muchos momentos demuestra poseer un humor afilado y una ironía más que de agradecer en el actual ecosistema televisivo. Cierto es que lo que sirve de entramado no deja de ser una clásica historia de amores y desamores, pero todo lo que se va colocando alrededor, con sus secundarios estrafalarios y su tramas ligeramente rupturistas, lo convierte no solo en una pieza de agradable visionado, también en una posibilidad de enorme disfrute si decide -como parece- tirar por ahí, por esos actores y secundarios con tantas posibilidades.

Uno podría pensar a priori que Arthdal Chronicles (O) (CO) está más cerca de Hércules o Legend of the Seeker que de otra cosa, pero en realidad está más cerca de los Grandes Relatos. Aquellas monumentales miniseries que se ofrecían un capítulo tras otro para rellenar la parilla del fin de semana y las vacaciones. Porque algo de eso tenemos aquí, con pretensiones de ser muy pseudohistórica, con grandes fuerzas que muchas veces transitan los grises y, sobre todo, con una mezcla de fantástico y pelucón que la hace plenamente reconocible en un mundo que es capaz de combinar el mejor cartón piedra con el CGI más barato. Es una lástima que los sucoreanos sigan empeñados en hacer series de varios capítulos que duren hora y pico porque así no hay quien sea capaz de verse más que un par del tirón antes de que empiece a darle a uno calambres. Pero, bueno, vaya lo uno por lo otro y justificado quede no solo esta coproducción con el canal surcoreano tvN.

Es una lástima que de NOS4A2 (USA) no pueda hablar tan bien. El libro me gusta bastante, pero lo que han hecho con él en la adaptación se parece demasiado a despiezar todo lo que tiene de distinto y original para centrarse en hacer las cosas lo más ramplonas posibles, ponerlas a seguir los caminos más esperables y confiar en que la caracterización y algunos efectos especiales no del todo despreciables podrían suplir todo el trabajo como homenaje que tiene el texto original. Es decir, se esfuerzan en convertir el que probablemente sea el mejor homenaje que se ha hecho en forma de novela a Stephen King en la forma habitual en la que se ha adaptado a miniserie a King. Y claro.

Y rematamos con la novedad de EpixPerpetual Grace, LTD (USA). Una serie más preocupada por la estética que por lo que está contado, pero que ha tenido el buen tino de reunir a una gran cantidad de buenos profesionales como para que lo lamentable de la situación en general sea solo la mitad de lo que pesa. Vamos, que si uno tiene suficiente paciencia puede verse sin mucho problema el piloto intentando no poner demasiado en blanco los ojos por lo previsible de todo y las pretensiones de todo mientras tratas de quedarte con lo bueno. Que también hay y que parte precisamente de esos actores y ese esteticismo que, en ocasiones, funciona.


Que semana más tonta, ¿eh? Entre Deadwood: The Movie -que, obviamente, no voy a comentar aquí, pero si te gustó la serie no te la pierdas-, el estreno en el History del concurso The Butcher y el malparido Historical Roast parece que la semana iba a ser más tranquila, pero aquí estamos. Perdonad que haya breve introducción esta semana, pero qué momento para estar vivos.

Empezando por Good Omens (UK), claro. Una adaptación que hace lo que puede por acercarse al espíritu del libro original. Y cuenta, por supuesto, con un gran reparto. Las decisiones tomadas para acercarlas son… bueno… las mejores posibles, supongo. El resultado es decepcionante porque, claro, un libro como este, en un 80% juegos de Pratchett, muchos metaliterarios, no iba a ser fácil. Y Gaiman hace lo que puede con lo que tiene, sin duda. Pero.. en fin. Como en el caso de La guía del autoestopista galáctico, posiblemente la adaptación a la que más se parezca, no es que esté mal, de hecho es aceptable, con momentos buenos, pero es que era difícil llegar al mismo nivel.

En cuanto a la tendencia Desastres menos naturales de lo que podíamos esperarThe Hot Zone (USA) es algo así como un docudrama, en realidad es la adaptación de un libro sobre la primera llegada del Ébola a USA. Como es a USA es un serio drama médico en lugar de la farsa que hubiera sido contar el equivalente español. Pero bueno, eso, que si a alguien le interesa el drama médico supongo que esto le gustará. El reparto está bien, claro, lo bueno de que haya temporadas más breves y mayor trasvase de proyectos es que se puede disfrutar de grandes actores. En fin, eso, que no soy su público pero seguro que alguien por algún lado sí que lo va a disfrutar mucho.

Siguiendo la tendencia de Netflix de hacer series de instituto y la tendencia de Netflix de hacer series sobre la droga llega a Netflix How to Sell Drugs Online (Fast) (O) (AL) que tiene a su favor que no hemos visto suficientes series alemanas como para juzgar su nivel y la mala de que hemos visto suficientes series de Netflix. Si la definición de la locura fuera hacer una y otra vez lo mismo esperando un resultado distinto diría que Netflix está más seguro de que acabarán logrando una serie decente por este método de lo que estoy yo.

En la NBC han dado la luz verde a The InBetween (USA), una serie sobre una chica que ve fantasmas y ayuda a su padre policía a resolver crímenes gracias a ellos. Y lo han estrenado a estas alturas porque no tienen siquiera intención de disimular que pasan mucho de encargar cosas con un mínimo de posibilidad de supervivencia.

Es tan sorprendentemente bien hecha Swamp Thing (USA) que me extrañaría que en DC hayan prestado mucha atención a lo que James Wan estaba preparando. Cierto es que este piloto es más un prólogo que otra cosa, pero el cuidado de la ambientación, y el estilo Expediente X por el que se han decidido hace mucho -y muy bueno- por la historia. Así que a falta de ver cómo tira -y cuánto logra que le dejen hacer en DC, puedo decir ya que apunta a otra gran serie dentro de ese universo. Y a la mejor creación audiovisual con un personaje que, sorprendentemente, tenía ya muchas a sus espaldas.

Rematamos una buena semana en lo televisivo con When They See Us (USA), de nuevo entre el docudrama y la dramatización, de nuevo con un episodio oscuro y bochornoso de la historia USAca por medio -esta vez con más TRUMP! que nunca- y un ejemplo perfecto de los vicios y problemas de su sistema judicial. La historia es espeluznante para el que ya la conoce, no sé cómo será verla sin tener idea de lo sucedido. Gran trabajo de su directora y un camino mucho más interesante por el que llevar sus producciones para la web de streaming.


Las series de verano suelen ser ligeras y buscar una cierta complicidad en su público, en el caso de Blood & Treasure (USA) no parece muy interesada por ir mucho más allá. Así que es de suponer que por estúpida que pueda sonar la premisa -un abogado experto en antigüedades antiguo agente del FBI y una ladrona de arte que comparten un pasado común luchan por todo el planeta contra una organización terrorista secreta o algo así- es de suponer que era precisamente eso lo que querían lograr. Y, en ese caso… Nada que objetar. No es lo mío, pero yo qué sé.

Dentro del género tan británico de las recreaciones más o menos históricas en Hatton Garden (UK) han apostado por un ‘golpe’ que fue bastante sonado. Pero, lamentablemente, no parecen haber apostado más que por eso. Bueno, y por un nivel de reparto aceptable, porque tampoco parece que fueran a ir mucho más. No es que sea un mal relleno tanto como que es fundamentalmente relleno.

Cada estreno de Stephen Poliakoff es una oportunidad de ver algo ligeramente diferente en la televisión. En el caso de Summer of Rockets (UK) -con una base que parece tener algo de biográfico- estamos ante un drama de guerra fría y suspense, o al revés, quién sabe. Lo importante es que las actuaciones son estupendas, mención especial para una Keeley Hawes que parece estar en racha, y la trama lo suficientemente interesante dentro de su rareza habitual como para querer saber por dónde van a continuar. Por algo es la gran novedad de esta semana.

Es difícil entender What/If (USA) más allá que como vehículo para el lucimiento de Renée Zellweger. Posiblemente es lo único que salva de la absoluta mediocridad a la serie. No es que la propulse, pero al menos hace que el delirio subsiguiente de su pasadísima de rosca interpretación resulte lo suficiente animado como para pasar por alto el pansinsal que tiene por guión. Una lástima, porque si el guión de Mike Kelley hubiera estado a la altura el locurón resultante hubiera valido la pena. Ahora… bueno. No es peor que el ruido blanco.


No esperaba yo empezar el repaso semanal con un remake, pero aquí estamos, sobre todo porque 15 Days (UK) es un remake de la galesa 35 Diwrnod nada menos. Así que han recortado un poco los días. La idea es la misma: Un grupo de hermanos más o menos apartados se reúnen tras la muerte de su madre. Hay por lo menos la promesa de un asesinato, pero también más cosas ocultas -nuevas y viejas- vagando a su alrededor. Cuatro noches seguidas en las que el misterio -no tan ‘cocinado’ como debería- se ha apoyado en su reparto para salir a flote. Y, al final, un buen entretenimiento que, empiezo a sospechar, es ya algo.

Hablando de emitir una serie en días consecutivos, también The Bad Seed (NZ) ha tenido al idea -cinco noches en este caso- adaptaciones de dos libros de Charlotte Grimshaw, thriller psicológicos concretamente. Violencia, sexo, política.. un poco lo de siempre. No es que esté mal – de hecho, el reparto hace lo que puede – pero sí que es sencillo que suene a ya visto. Y, claro, en cinco capítulos de una hora es algo que se nota más aún.

Podríamos hablar de Catch-22 (USA) pero menos como adaptación de la -estupenda- novela que como Partido Homenaje o Cenorrio que se pegan a cuenta de Clooney pero no sólo. Porque está claro que clooney ha hecho esto porque ha querido y como ha querido, y que se lo ha pasado en grande haciéndolo. Pero el resultado queda tan lejos del original que el resultado final está más cerca de una pantomima como diversión de unos señores ricos que de un intento serio de reproducir todo lo que el libro daba de si. Aunque quizá pedir ese tipo de adaptación de semejante obra es mucho.

No es que este Five Bedrooms (AU) sea un remedo de Friends pero sí que está intentando capturar algo de esa mezcla de amigos, situaciones cómicas y algún momento más dramático. Porque aquí compran directamente una casa para compartir entre todos y porque hay momentos en los que el espíritu de, si no This Is Us al menos sí Treintaitantos, sobrevuela las partes más dramáticas. En fin, supongo que podría ser peor.

Por motivos que no entiendo es más fácil encontrar el episodio pirateado que un trailer
Parece que Netflix ha encontrado gracias a It’s Bruno (USA) un formato similar al de la tira. Historias cortas y sencillas con un señor paseando su perro -un chucho que parece destinado a robar la función haciendo lo mínimo posble- que son más viñetas agradables que algo con un arco y un desarrollo. Que tampoco es que sea necesario que estemos siempre en esas, a veces se agradece tener estos pequeños momentos de distensión costumbrista y más o menos cómica.

Es difícil decir si L.A.’s Finest (USA) eiste realmente o es uno de esos programas que existen dentro de una historia en la que se nos está hablando de la vida de una de sus protagonsitas. En cualquier caso, esta serie que querría que la compararan con Bad Boys -en serio, se supone que sale de ahí- pero que está más cerca de ser un NCIS de -aún más – baratillo tiene a su favor el reparto, comenzando por Gabrielle Union, a la que le toca por compañera Jessica Alba en lo que es muy obviamente una buddie policiaca.  Y bueno, eso, se puede poner de fondo mientras se plancha. La oreja, por ejemplo.

No hay mucho que decir de Sliced (UK), pero por lo menos no es malo. O, al menos, no es tan malo como Po’ fueno. Otra hsitoria de dos chicos más o menos jóvenes que intentan hacer dinero y que tienen un pasado común y esas cosas. Como mucho simpática, y sospecho que hasta esa valoración dependerá del día.

Parece que a esta no le toca tener trailer, qué le vamos a hacer
En cuanto a The Virtues (UK), posiblemente estemos ante la serie más oscura de la semana. Con el abuso infantil en su centro y una historia de parejas separadas, acusaciones y -claro- violencia. Muy bien actuada, sobre todo por Stephen Graham, que para eso le han puesto un personaje con el que dar un recital. Ahora, las ganas de ver la serie sospecho que van a depender del ánimo del espectador antes que de cualquier otra cosa. Sobre todo proque es una buena serie oscura, pero no una excepcional. Así que allá cada cual.

Me hubiera encantado unirme al furor crítico hacia Years and Years (UK), qué le vamos a hacer. Puede ser la mejor serie nueva de esta semana, sí, pero tampoco es que eso sea decir mucho -a la vista está-. Y el caso es que Russell T. Davies hace una buena historia familiar con su algo de anticipación científica, su diversidad en todos los campos que se le ocurren -que son muchos pero no todos- y alguna sorpresa por detrás. Además de eso tiene un reparto maravilloso en el que procura no desperdiciar ni a alguna estrella que parecen tener en los ratos que le dan el resto de sus proyectos. En cualquier caso me temo que todo este talento y buenas intenciones no acaba de pasar de ahí, una buena serie familiar que tira a lo autocomplaciente en cada oportunidad que tiene y que parece más decidido a convertirse en la mejor de su propia mezcla de futurismo y buenrollismo familiar que en algo que quiera contar algo. Quizá no soy su espectador pero, francamente, me gustaría saber entonces para quién se ha hecho. En fin, quizá sea simplemente que mis expectativas estaban demasiado altas, menos mal que aún no había leído las críticas o más dura hubiera sido la caída.


Magnífica serie esta Chernobyl (UK) que logra, además, algunas cosas inesperadas como poner a actores angloeuropeos en los papeles principales y que no intenten siquiera forzar el acento, o buscar una manera de contar lo que ya sabemos de una manera que pueda sorprendernos aún. Cosas ambas que logra con facilidad y cierta gracia. No era, desde luego, lo que esperaba de una serie que podría haber ido a unos mínimos y que, sin embargo, ha decidido atacar con todo. Confío en que mantenga el nivel.

Es una lástima que este Mr. Black (AU) se quede a medias, porque Adam Zwar suele ser un nombre a tener en cuenta con sus propuestas. Quizá sea solo porque el piloto funciona para presentar la situación y los personajes o porque el punto de partida es manido a más no poder, pero lo cierto es que esta historia de un tipo bastante insoportable decidido a romper la pareja de su hija mientras impone su presencia a, básicamente, todo el mundo está lejos de funcionar como historia antes que como recordatorio de otros tiempos. Y no es que los actores no intenten vendérnoslo, es que, me temo, desde según qué temas tampoco se puede llegar mucho más lejos. A ver si la siguiente.

Este Night Pigeon (USA) es el intento de Comedy Central de ofrecer una parodia superheróica desde un punto de vista afroamericano y el resultado es… digamos que desigual. Para un sketch puntual aún podría valer, pero como serie por si misma acaba convirtiéndose en repetitiva pese a tener una duración relativamente corta. A su favor decir que al menos lo han intentado. Quién sabe, quizá en otra ocasión.

A veces sospecho que en Netflix tienen un botón para cuando han comprado algo que funciona y quieren explotarlo a tope. Eso explicaría The Society (USA), una serie que con un punto de partida quizá no muy original pero al menos sí algo distinto -la desaparición de los ‘adultos’- y un obvio intento de buenas intenciones -personajes diversos que incluye el uso de lenguaje de signos, por ejemplos- pero que al final acaba en lo de siempre de las series adolescentes de mucho drama por quién está con quién, tonteo con sustancias, amor fogoso y blablabla. En lugar de que eso sea lo accesorio acaba siendo lo principal y, claro, tienes otra de esas series de Netflix de jovencitos guapos que, por ridículo que parezca con ese tipo de punto de partida, resulta indistinguible. ¡Aunque por lo menos a estos se les entiende cuando hablan!

Ya no sé por cuál de los libros de Philippa Gregory seguimos, pero The Spanish Princess (USA) sigue los modos, maneras y esquemas de las anteriores. Rica reconstrucción histórica -nunca sabré hasta que punto cercana a la realidad- e intrigas palaciegas arriba y abajo. Supongo que a estas alturas los espectadores saben lo que pueden esperar, tanto como lo que se van a encontrar.

Cerramos la semana con la muy agradable State of the Union (USA), que casi parece más un juguete por parte de los envueltos que una serie propiamente dicha. Porque estamos hablando de una obra creada por los guiones de Nick Hornby y la dirección de Stephen Frears, con un reparto igual de mínimo cuyo centro son Chris O’Dowd y Rosamund Pike, y sí, hay más gente implicada pero se nota que son estos cuatros nombres los que mueven el cotarro. A partir de ahí una duración igualmente mínima, que uno esperaría más de una webserie, en la que vemos las charlas de una pareja antes de entrar a terapia. Emitida en el curso de esta semana, a razón de dos entregas por día, podemos discutir muchas cosas sobre ella -quizá en su calidad sea en lo que más rápidamente nos pongamos de acuerdo- pero está claro que se ha hecho pensando en que sea un pequeño acontecimiento y, como tal, más que una farsa es una fiesta. ¡Todo ello motivos para disfrutarla!