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Que semana, de verdad, que semana. Se han juntado una serie de lanzamientos de Netflix con otra ronda de pilotos de pruebas de Amazon y el resultado es una lista de 13 pilotos (4 de los primeros, 5 de los segundos) en la que hay poco para salvar. Lo que no significa que no haya cosas de las que hablar, claro. Por ejemplo en Budding Prospects (USA), basado en la novela de T. C. Boyle, tenemos a Terry Zwigoff intentando sacar una comedia de fumados, o algo así, tanto de una obra que no iba por ahí como de unos actores que hacen lo que puede y entre los que destaca un Brett Gelman bastante más comedido de lo habitual. El problema es que no parece saber cómo lograr que funcione. Quizá con más episodios, o si el director se centra menos en establecer la historia y más en desarrollarla, acabe saliendo una serie interesante. De momento tenemos un piloto fallido.

Por suerte tantas novedades también permiten algunas ideas originales -aunque sea dentro de un orden- como es el caso de Buddy Thunderstruck (USA), una serie de stop-motion con una premisa muy muy sencilla y, a partir de ahí, una amplia cantidad de locura y fieltro. No es una creación especialmente intelectual pero… ka-boom!

Sugerencia para creadores de series: No tituléis vuestra nueva serie con algo que pueda confundirse con otra palabra como, digamos, Cliché. ¿Me habéis oído, creadores de Clique (UK)? Es decir, Jess Brittain, autora que fuera de algo menos de media docena de guiones para Skins y que ahora tiene una serie para ella sola sobre.un grupo de mujeres universitarias que están en una organización con un oscuro secreto. O algo. La verdad es que a acumulación de escenas que suenan a ya vistas y la falta total de claridad en objetivos o resultados no hacen mucho por ayudar a un misterio tan vago que en realidad tampoco da mucho igual, incluso aunque la mayor parte de personajes parezcan movidos por secretos que nos la refanfinflan o que haya una empanada ideológica o mental, e incluso en el uso de los cuerpos como golosina para unos y otros ojos con unos resultados que podrían ser de un anuncio de perfume. No sé si realmente queda un hueco para esto mejore, que espero que sí porque Louise Brealey está muy bien en su papel de despreciable libfem con una vida de privilegio que ahora mangonea a sus estudiantes. En fin, si esto mejora ya os lo haré saber.

Mientras tanto en Nickelodeon han debido ver que las scape room se van convirtiendo en un entretenimiento más o menos popular por su mezcla de gymkana y puzzles y se han sacado de la manga Hunter Street (USA), que además hace un trabajo a favor de la integración y la diversidad. El resultado es poco menos que un concurso guionizado, no tiene mucho sentido pero si logras que te interesen las pruebas por lo menos pasas un buen rato. O algo.

Ah, sí, Netflix ha estrenado Iron Fist (USA) que es tan Sigue los puntos, tan falta de cualquier cosa que la haga memorable o especial, tan floja pero sin llegar siquiera a ser un desastre que logre redimirla, que el único debate que me produce es si llamarla Iron Fiasco o Pufo de Hierro.

Unir para Julie’s Greenroom (USA) a Julie Andrews y la Jim Henson en un programa para acercar las artes interpretativas a los niños debería ser una buena idea. Y no es que el resultado sea terrible, pero sí bastante caótico: Una enorme cantidad de invitados especiales famosos (algunos famosos en sus propios campos, otros a nivel mundial, incluyendo a Carol Burnett, Alec Baldwin, David Hyde Pierce, Ellie Kemper, Josh Groban o Idina Menzel entre otros…), una colección e muñecos que parecen la decisión consciente de crear una diversidad ficticia y, sobre todo, un formato que no parece tener claro si quiere ser más Barrio Sésamo, Los Teleñecos o talk’n’talent-show.  La parte buena es que las actuaciones de los profesionales suelen ser suficientemente interesantes como para salvar el revoltijo, la lástima es que al final esa falta de definición juegue menos a favor de la flexibilidad del formato y más como especiales de la PBS que aún no han decidido para donde tirarán. Una lástima porque precisamente cuando más claro parece que serán una versión infantil de Los Teleñecos mejor es. O, al menos, más me gusta.

Bueno, pues ahora tenemos seguidos por azares de la organización alfabética los otros cuatro pilotos de Amazon. A ver si sobrevivimos. Comenzamos con Legend of Master Legend (USA), obra de dos guionistas de Transparent y que se supone es un acercamiento a los supes desde el lado de mundo real, señor que decide ser un super y que, claro, los super reales funcionan como funcionan. Así que es una especie de comedia de patetismo en la que lo más patético es que está tan empeñaa en ser patética que su patetismo se queda en intentos patéticos. Que al menos no es Iron Fist, cierto, pero que hace buena a The Tick. No dudo que Amazon quiera tener su propia serie de superhéroes, pero más les vale que se lo piensen un poco antes de dar luz verde a cosas al azar a ver si alguna se pega a la pared.

Por suerte -para nosotros y para Amazon– hay un piloto pasable, lo último de Amy Sherman-PalladinoThe Marvelous Mrs. Maisel (USA) que está -sí- muy centrado en ser un éxito para su protagonista, en elevar al once todos los tics de su autora y en todas esas cosas que uno esperaría que a estas altura tanto de un lado como del otro tuvieran superado. Por suerte a quien esto escribe Sherman-Palladino le cae estupendamente y es capaz de soportar según que tics si como aquí se mete en harina de los cómicos de los años cincuenta en USA (qué le vamos a hacer, es el tipo de ambientación que me encanta, me pones historia de la comedia y allí estoy yo aunque sea para quejarme, si ambientas tu serie en la comedia de algún momento histórico de USA o UK es más que probable que haya leído al menos un libro al respecto) y, sobre todo, el uso de los secundarios, claro. Tony Shalhoub está estupendo, pero casi sería raro lo contrario, y hay una breve aparición de Gilbert Gottfried y sale Lenny Bruce interpretado por Luke Kirby, pero para mí la roba-escenas es Alex Borstein en un magnífico papel secundario. Luego ya la exposición propia del piloto no ayuda mucho… pero si hay suerte en dos años tendremos una serie sobre mujeres en la comedia en la década de los cincuenta. ¡Y eso es algo que me apetece mucho! (Sobre todo si van a seguir echando mierda al imbécil presuntuoso de Mort Sahl) (A ver si, de paso, mejoran esas cosillas de la serie) (Por ejemplo, ¿eran necesarios los desnudos para algo más que mostrar que esta no es una serie controlada por la FCC? ¡Que ya somos mallorcitos!) (Y a ver también si sacan a mujeres cómicas, claro: Elaine May, Imogene Coca, Phyllis Diller o la que sospecho que es su inspiración: Carol Burnett)

Hola, a estas alturas sigo sin encontrarla le gracia a Steve Dildarian, encontrarme con The New V.I.P.’s (USA) me hace dudar de la necesidad de sacar una serie animada para adultos con chistes de penes, un estilo pésimo en ilustración y animación (ya, ya sé, marca de la casa, gustos y eso) y una especie de lamentable intento de unir las series de oficina con Este muerto está muy vivo. Seguro que tendrá seguidores. Seguro que yo no lo seré.

Tienes una novela de Michel Faber, y el precedente de Pétalo carmesí, flor blanca, así que decides adaptarlo a una serie. Total, que te coges El libro de las cosas nunca vistas, que tiene bastante de inadaptable de por sí, y encima lo conviertes en Oasis (USA) que es una forma de gastar dinero a lo tonto porque para estos viajes interestelares te podías haber ahorrado todos los cambios que le meten al libro. Y, ya puestos, lo mismo logras que el piloto produzca algo más que pereza. Pero al menos es el último de los pilotos de Amazon. Loado sea el cielo.

Es curioso este Samurai Gourmet (O) (JP) por ser la tercera creación original de Netflix para japón (y eso sin contar las coproducciones, claro) así como el paso de un artículo a manga a serie de imagen real. La obra original de Masayuki Kusumi presentaba a un hombre retirado que ahora que cuenta con tiempo libre y dinero decide dar rienda suelta a su gusto por la comida y la bebida y se inventa un samurai interior al que contentar. En realidad es casi como buscar una serie de exaltación del placer gastronómico con una excusa mejor que “Vamos a viajar por un país para enseñaros su gastronomía“, así que supongo que bien.

Ay Crackle, que cosas haces. Este Snatch (USA) es una cosa difícil de creer, y si no estuviéramos en la semana en la que estamos probablemente se llevaría un extenso análisis-reprimenda de todo lo que está mal. Pero con todo lo que llevamos y mis pocas ganas de dedicarle mucho más tiempo habrá que resumir: Imitar el original no es replicarlo, traer actores jóvenes no es revigorizarlo y lo que sea que estás creyendo que haces con las nuevas tecnologías no funciona. El diseño de decorados, peluquería y vestuario o las canciones no es lo que caracterizaba la película original, eran los actores y -sobre todo- el RITMO. Y esta serie puede intentar muchas cosas pero sin ese ritmo todo lo demás da igual.


Terminamos -menos mal- con otra serie a medio cocinar. Claro que como la NBC ha decidido emitir Trial & Error (USA) a razón de dos capítulos semanales -se ve que no emitirla era más caro o algo- no es que no crea que no hay espacio para la mejora tanto como que no hay interés en la misma. Y es una lástima porque dentro del desastre hay buenas ideas, un punto de partida interesante -el enésimo mockumentary pero esta vez de True Crime– algunos actores que deberían saber lo que están haciendo y, en fin, un sentimiento de que podría haber funcionado, de que a veces funciona, de que no tiene sentido que mucho de lo que se cae caiga tan abruptamente, como si hubieran tenido que correr para estrenarla aunque luego la cadena parezca querer quemarla. En fin, que es una lástima porque estamos ante una serie que no parece necesitar tanto rodaje o espacio de desarrollo tanto como que alguien le hubiera hecho caso en algún momento de la creación. Fundamentalmente la cadena, claro. Pero supongo que entonces no tendríamos divertidas aventuras.


Semana entre lo flojo y lo espantoso. Con un excepción, claro. Que no es esta Cloudy With a Chance of Meatballs (USA). Más bien lo contrario. No sé a quién se le ocurrió la idea de convertir la primera película en el resto o hacer esta precuela, pero mucho menos por qué decidieron coger el listado de ideas rancias y cercanas a lo ofensivo que distribuye la serie. Me pregunto qué grupo de señores pensaron que esto era buena idea, pero espero que no duren mucho en su puesto.

La serie buena de esta semana, y quién sabe si la mejor serie nueva del año -sin duda una de las contendientes fijas-, es Feud (USA). La última locura de Ryan Murphy y sus asociados -en este caso Jaffe Cohen y Michael Zam aunque Murphy esté, como de costumbre, muy encima de la serie- Murphy se divierte y parece haber encontrado su formato. Mezcla de más grande que la vida como a él le gustan las cosas con basado en hechos reales para ponerle un punto de control. Sí luego puede rellenarlo todo de sus actrices preferidas mejor que mejor. El resultado es, por supuesto, brillante. Le saca partido a todas las historias y rumores -incluidos mis favoritos sobre las Pepsis– y el único ‘pero’ que se me ocurre ponerle es que hay actrices que pueden intentar replicar a Crawford… Pero no hay nadie que le pueda hacer justicia a Bette Davies. Ya puestos, Noel Ceballos ha decidido ir anotando las referencias e historias de fondo.

En el desastre que están siendo los estrenos de series de viajes en el tiempo -y mira que llevamos- en el que parece que solo se salvara la segunda temporada de Legends of Tomorrow, la nueva serie de Miller y Lord llamada Making History (USA) brilla más por lo que no es que por lo que sí. Esto es, no es gran cosa como comedia ni busca ningún tipo de humor elaborado, pero como tampoco tiene mucha más pretensión y es plenamente consciente de sus fallos logra compensar con lo uno lo otro.

Cuando los ingleses hacen realities toman decisiones no siempre sensatas. Mutiny (UK), por ejemplo, es soltar en un bote a nueve personas para que recorran más de seis mil kilómetros en el mar. Por supuesto la presencia de gente grabándoles hace que no sea una idea tan loca. Solo tremendamente, pero no CRIMINAL. Al menos hasta que comiencen las eliminaciones por el método del canibalismo, claro.

Por contra, Time After Time (USA) es un desastre que funciona solo como choque de trenes. La crítica que se le pueda hacer a la versión en serie de la película es que elevar el nivel de ingenuidad/estupidez por un lado y el de maldad/adaptabilidad por el otro hasta niveles absolutamente ridículos no ayuda precisamente a verla en serio. Y tampoco es tan entretenida como para verla desde la incredulidad. La parte buena es que ya quedan menos series de viajes en el tiempo que estrenar. Menos mal.


En su empeño por lograr que haya más series con Chicago en el título que de superhéroes la NBC ha estrenado esta semana Chicago Justice (USA) que es algo así como si Dick Wolf hubiera decidido hacer Ley y Orden pero más centrada en la parte de ley y menos en tener un guión decente. Lo que no significa que todo sea malo, por supuesto: Carl Weathers tiene trabajo.

Parece que esta se había quedado tirada por algún lado y, total, puestos a hablar de series podemos recuperar con tranquilidad Fancy Boy (AU) porque para decir que es una especie de serie de sketches de larga duración que se van… iba a decir entrelazando pero eso podría crear la falsa sensación de que hay algo de interactuación y no de que han sido troceados y mezclados. EN fin, que no me extraña que se me pasara hablar de ella en su momento.

Los ingleses siguen buscando la manera de establecer su propio late, esta vez la ITV ha decidido hacer un repaso de presentadores con sus estrellas habituales para probar si a alguno le suena la flauta. No es algo tan extraño, pero desde luego la primera semana de The Nightly Show (UK) -que ha arrancado con David Wailliams– deja bastante claro que hacerlo bien no es tan sencillo como puede parecer. Teniendo en cuenta que en las próximas semanas pasaran por el sillón de presentador Davina McCall o Gordon Ramsey veremos si acabará sonando la flauta. Pero, sinceramente, lo dudo.

Hay días en las que considero que se podría hacer la crítica completa de una serie con menos de una docena de palabras. En el caso de Prime Suspect 1973 (UK) valdría con dos: “¿Por qué?”. Frente a la magnífica serie original aquí hay poco rupturista, innovador o llamativo, tanto dentro de la serie como en los apartados creativos. Al final es un más de lo mismo a la que han puesto un nombre para ver si la gente pica. Es una lástima malgastar así el nombre de la original pudiendo haber buscado una forma de hacerla tan grande si no como su predecesora al menos sí como otras series con policías que siguen en activo como Happy Valley o No Offense.  En fin, la mercadotecnia.


Lo mejor de esta semana es The Replacement (UK) y eso que de salida tenía todos los problemas propios de un argumento de Lifetime. Pero la escritura de Joe Ahearne y las interpretaciones de Morven Christie y Vicky McClure logran que lo que podía haber sido extraordinariamente rutinario demuestre las posibilidades en la falta de credibilidad, los celos profesionales y todo eso otro en una producción que es tan BBC como alguien puede llegar a pensar que es posible.


.Es posible que con Taken (USA) alguien pensara en el paso de cine a televisión. Pero incluso por delante de eso se echa en falta a Neeson. Luego ya lo otro pues también, porque esto no deja de ser una tonteríita sencillota que aprovecha el nombre. Pero vaya.


Otro de esos programas de Netflix que no tenía mucho que decir, pero venga: Ultimate Beastmaster (USA) es otro de esos concursos de pruebas puestos como recorrido a superar que tratan de fingir que precisa de forma física lo que no es más que una evolución natural del Fūun! Takeshi Jō. Hasta el punto de que lo más interesante acaba siendo la cabina de comentaristas, porque es un programa de múltiples países estilo Juegos sin fronteras y cada uno de ellos aporta dos presentadores. De ahí que se pueda ver a Terry Crews -que no para- pero las auténticas estrellas sean los siempre movidos presentadores coreanos y los siempre descojonados japoneses. Y pensar en quién podría presentarlos en España, claro.

Terminamos con otro estreno de la semana pasada, uno infantil que es otra forma de estirar una historia vieja. Y es que VeggieTales in the City (USA) es darle más vueltas a lo mismo. Lo más importante que puede ofrecer es la posibilidad de que los adultos tengan que morderse la lengua.


Unas semanas tan poco y otras tanto. Al final no voy a saber ni si es mejor lo uno o lo otro. Pero, en fin, hemos pasado de 4 a una docena así que pongámonos con las series que debo reconocer que esta semana han salido variadas. Por ejemplo,The Arrangement (USA) es una suerte de chic lit hecha serie con una mujer logrando un puesto junto a una gran estrella de la pantalla y una relación organizándose sin que parezca que vaya a haber mucho más desarrollo que Ahora no le quiere, ahora sí, uno triunfa, pero no, pero sí, ahora se quieren, fin. O puede que sea un cínico. En cualquier caso mucho me parece que han tardado en convertir este tipo de obras, películas ligeras de Lifetime en ciernes, en series, así que casi me alegro de que se hayan puesto a ello de una vez.

Mientras tanto en Canadá han sido capaces de montar otra iteración de Pueblecito lleno de secretos con un gran crimen investigado por una policía con problemas personales. Que en el caso de Bellevue (CA) incluye la desaparición de un adolescente que está transicionando y una policía cuyo padre trató de resolver un caso que podría estar relacionado con el que se está viviendo en la actualidad. Y, como pasa en estas ocasiones, resulta tan interesante como nos pueda parecer la generalidad de estas series.

Reconozco que el libro de partida de Liane Moriarty no me parecía gran cosa, el reparto volvía a ser una mezcla de nombres conocidos que no estaban mal pero tampoco es que ninguno llamara especialmente la atención, así que cuando pude ver finalmente el piloto de Big Little Lies (USA) debí imaginar que lo que me iba a encontrar iba a ser exactamente eso. Una versión alternativa de Mujeres Desesperadas, que intenta mantener algo del humor y el misterio pero que precisamente por lo que tiene de repetición es poco sorprendente, y un reparto que no es que esté mal pero que tampoco parezca estar matándose demasiado. Agradable y ya.

Intentar sacar algo de una serie que parecía nacer formulaica y agotada tampoco es que suene a la mejor de las ideas pero The Blacklist: Redemption (USA) es de la NBC así que no es como si fuese a sorprenderme demasiado. Formulaicas las series formulaquean.

Del telefilme a la serie regular desde tiempo inmemorable, con The Breaks (USA) se sigue la idea de serie basada en el mundillo musical que últimamente parece haber cogido fuerza de nuevo. Aunque, claro, al menos esta es para la VH1. Como estar y ser… bueno, eso. Supongo que dependerá también del interés en el tipo de música, claro.

Mientras tanto en Crashing (USA) intentan hacer algo así como lo de Louie. o al menos todo parece indicarlo. Salvo la calidad de la serie y su actor principal. Que es… bueno… un genérico de humor antes que algo especial o visceral. Que le vamos a hacer si esto también da para lo que da.

Con The Good Fight (USA) intentan ofrecer una continuación de The Good Wife y en eso funciona a la perfección. Lamentablemente también arrastra alguno de los problemas que la serie tuvo en sus dos últimas temporadas y parece demasiado ocupada en explicar la transición del primero al segundo como para ir más allá. Pero sigue siendo una obra realmente sólida y llena de grandes actrices. Incluso aunque se haya incrementado la cantidad de gente que habla con acentos que no le parecen cómodos.

¿Puede salvar algo a una serie que es un cúmulo de clichés? El tipo de pensamiento que a uno le cruza la cabeza viendo Gap Year (UK) y que en esta ocasión podría tener dos respuestas, por un lado el rodaje en exteriores auténticos -o al menos con gran apariencia de autenticidad- que hacen que tenga por lo menos una buena ambientación, con mucho , en esta suerte de EuroTrip asiático contado por unos británicos, el otro los actores que parecen tener todas las ganas de comerse el mundo. Y si bien se dejan la piel y procuran sacar el mayor rendimiento de lo poco que tienen para jugar -y ahí se nota que Tim Key logra el mejor papel- el que más me ha llamado la atención ha sido Anders Hayward. Así que eso, una serie más, muchas apariciones breves de cómicos y actores y la clara voluntad de hacer algo mejor de aquello a lo que premisa y guión les confinan. A ver si la próxima vez tienen más suerte.

¡Nazis y británicos! ¡Por fin juntos! La ucronía SS – GB (UK) que llevaba tiempo en preparación llega por fin. Y muy guapos todos y muy de diseño y de modista pero la chicha de la novela de Len Deighton se ve diluida por, precisamente, ese acercamiento más en recrearse en la reconstrucción que en intentar montar un thriller en condiciones. Claro que quizá es que no daba para tanto como una serie británica, quién sabe.

La historia de los inicios del rock y salen tres señores blancos, al principio no acababa de entender qué era esto que Sun Records (USA) proponía siguiendo a Jerry Lee Lewis, Elvis Presley y Johnny Cash. Luego vi que la cadena era la CMT y todo tuvo mucho más sentido, por supuesto. Así que si os apetece biopics de músicos desde una perspectiva que orilla lo problemático ya sabéis.

Es difícil decidir si This country (UK) es un intento de documental tirando a mockumentary o un mockumentary que les ha quedado más realista que humorístico. Porque el asunto es que como humor funciona más por el posible territorio común y la… vamos a llamarlo agreste ruralidad de sus habitantes. De manera que aunque deja ver que detrás hay un auténtico conocimiento del medio también está por ver de qué se ríe y por qué se ríe de ello. Y entonces te das cuenta de que es inesperadamente divertido incluso al margen de estas consideraciones. Por supuesto el análisis vale la pena hacerlo, pero también porque parte de esa gracia está en la base del capítulo.

Terminamos con un documental que no es documental. When we rise (USA) es sobre todo un docudrama, una dramatización de la vida de la gente que ayudó, creó y mantuvo la lucha por los derechos LGBTQIA+ y de muchos de esos momentos, desde Stonewall en adelante a partir sobre todo de las memorias del mismo nombre de Cleve Jones. Con Dustin Lance Black detrás del proyecto y una buena cantidad de nombres conocidos a ambos lados de la cámara. Podríamos discutir si es una serie más útil o más necesaria o si la creación de al misma se basa en una narrativa antes que en un conjunto temático. Lo que está claro es que tiene una intención cumplida como serie de referencia sobre el tema. ¡Aprovechémoslo!


En una semana no muy movida aún hay sorpresas posibles, como este Cassandra French’s Finishing School (USA), una, otra, adaptación. Tanto esta semana como del libro, que ya en 2012 tuvo un piloto con Krysten Ritter que no fue a ningún lado. En esta ocasión Eric García -ese tipo tan particular- ha logrado sacarlo adelante, con un resultado cuanto menos original. Cierto es que sigue teniendo tantos problemas como puno podría llegar a imaginar a partir de un punto de partida como no deja de ser un secuestro por muy humorísticamente que se tome. Por el otro… bueno, está claro que las ganas de ofrecer una idea diferente, en la parte de comedia, en la de romance, en la de sus relaciones de género… en fin, que me alegro de que aún quede algún hueco para la originalidad aunque sea en los laterales de los bordes de los pliegues.

Por contra Doubt (USA) es poco menos que todo lo que podría haber salido mal y así hemos acabado. La trama principal es vergonzosa y vergonzante (determinados giros no es ya que podamos presuponerlos por otras series sino que incluso en el último año podemos dar por hecho que en algún momento conoceremos los oscuros secretos de la madre del sospechoso y blablabla) pero es que la forma de representar la parte judicial es igualmente lamentable tanto comparada con la muy reciente Newton’s Law como teniendo ahí en frente a The Food Fight que sin duda les va a pegar un repaso. ¿Qué puedo decir bueno entonces de esta? Que está llena de gente que me cae bien e incluso me gusta cómo trabaja. Todos ellos en papeles cercanos a lo que podemos esperar de ellos: Dullè Hill es un straight-man con toques de humor, Laverne Cox es firme pero accesible, Dreama Walker es una ingenua con mucha pasión y Elliott Gould es atareado y descentrado pero claramente capaz. Y también está Katherine Heigl, que aunque todos se dediquen a disimularlo es algo así como la protagonista. La piedra central para convertir esto en un desastre tirando a flojo. Al menos los grandes desastres nos dan alguna satisfacción más que saber que un puñado de gente que nos cae bien podrá comer caliente.

 Intento decidir cómo explicaros Hoges (AU) y solo se me ocurren esas minis de personajes más o menos famosos/históricos que hacemos en España. Salvo que aquí son australianos, pero la versión de Paul Hogan que se nos presenta -además de casi un Celebrities– sirve menos para explicar el éxito carismático del australiano y su ascenso como cómico y actor y más para… Bueno… mostrarnos un espanto de pelucas y prostéticos alrededor de una suerte de La verdadera historia. Quizá para esto mejor un documental.

Como los australianos están teniendo una de esas épocas también hemos tenido un docudrama especialmente raro, con una parte de documental notablemente loco y una parte de drama que no sé ni si intenta ser seria. Me refiero, claro, a Ice Wars (AU) un intento de aproximación a la cosa de la droga en Australia que tiene el valor… que hay que echarla para mezclar en esta locura las distintas ideas posibles y tan pasada de vueltas que es difícil saber qué pretendían, porque incluso para crear alarma social llo que cuenta de la meta-anfetamina está bastante pasada de vueltas.


En la interminable cascada de volver a intentar algo que ya funcionó en el pasado que es casi una costumbre anual la FOX ha sumado esta semana 24: Legacy (USA) que intenta ser la versión corta y sin Bauer de una serie que ha sobrevivido durante años gracias a Bauer. Y si ya con él se veían las costuras sin él y sin el truco estirado del día solo el locurón puede salvarlo. Que no parece el caso. Así que, ¿qué sentido tiene adaptar algo así, para lograr solo la mediocridad? Ah, sí, por la gente que sigue por el nombre, claro. ¡Ah, el capitalismo básico!

Hablando de despropósitos: APB (USA) es una de esas series que hay que ver para creer que a alguien realmente le pareció buen idea. Tiene todas las manías neoliberales, de los drones a las apps, un montón de locas decisiones ideológicas como el apoyo a la policía privada frente a su ‘estatalismo’ -que no es estatal tanto como local en lo comunitario- y a un millonario hecho a si mismo y que cada vez que abre la boca parece que alguien ha leído a Rand hasta lograr que en su cabeza tenga sentido. No es que fuera de eso sea mucho mejor serie, que no lo es, pero la atrocidad ideológica logra superar a unos clichés tan gastados que hasta eligen como ciudad aa CHICAGO, no sea que la ciudad se quede sin representación policial en la pequeña pantalla. En fin, una historia que funciona mejor para realizarle un análisis cultural que para verla.

Como esta parece una semana de decisiones terribles desde Reino Unido han decidido estrenar The Good Karma Hospital (UK) una serie en la que bitánicos intentan salvar un hospital en La India, Una de las doctoras viene de UK y ha pedido el traslado por un asunto amoroso fallido, la otra es la directora ‘de facto’ del hospital al que acaba trasladada. Uno en el que no hay medios y hay que hacer la medicina con las manos, o algo igual de ridículo. La acumulación de colonialismo, escritura vaga y pintoresquismo orientalista podría tener un pase si al menos el vehículo mereciera la pena. Que tampoco.

Cuando pensabas que las cosas no podían empeorar llega la CNN con su documental The History of Comedy (USA) y te encuentras que los que le han puesto el nombre no deben de haberse visto la serie. O que pasan de todo. Por supuesto podríamos decir aquello de “Los modificadores, nuestros amigos” para señalar un hecho tan obvio como que en este documental sobre La historia de la comedia han decidido obviar… bueno… la parte histórica. Las referencias más antiguas llegan al siglo XIX y son siempre mínimas, cuando no cuestionables. Frases como “Con el vodevil por primera vez la comedia se convirtió en una industria” en los cinco primeros minutos dan ya la idea de que les da exactamente lo mismo no solo la historia fuera de Estados Unidos sino, incluso, cualquier otra representación sea en libros, en cómic o incluso en obras de teatro. Por supuesto esta y otras afirmaciones cuestionables -como el primer disco cómico grabado- ofrecidas como certezas tienen como finalidad ofrecer un discurso claro, que es de lo que va esto. Nada de historia o contexto histórico sino una serie de temas estructurados en tres o cuatro secciones distintas no necesariamente por orden histórica sino, digamos, por ideas afines o algo así. La verdad es que es complicado entender la organización decidida, pero tampoco es que el tema de este primer capítulo, que parece que podríamos resumir como el humor ofensivo o algo así, incluye el uso de palabrotas. Incluyendo, por supuesto, “Las siete palabras” de Carlin. Salvo que como la emite la CNN están tapadas con pitidos. Como muchas otras palabras durante el capítulo. Si alguien es capaz de encontrar una idea más loca que dedicar el primer capítulo a un tema en el que se tiene que tapar, a veces hasta rozar la parodia consciente, el mismo asunto que se discute… Que lo diga. Y si es esto -bueno, esto y más, que no he hablado de que solo aparecen expertos no-hombres blancos cuando el tema del que se habla es, precisamente, una persona de color. Podría haber dicho un hombre porque además, pero vamos a ir limitando las quejas.- si esto, digo, es lo que nos espera en el resto de capítulos de la serie el único motivo que se me ocurre para verla es, como tantas veces en este tipo de programas, el uso del archivo. Los documentalistas salvando el documental, una vez más.

Como no todo va a ser malo también hay cosas a medio hacer, como Imposters (USA), una farsa de timadores que parece realizada por alguien que pensaba que The Catch era demasiado seria. de modo que esta serie encantadora -de Bravo, por cierto- sobre alguien al que estafaron con una boda y un golpe realmente complicado no solo tiene cosas sacadas directamente de aquella -el uso de la reputación, el jefe ‘misterioso’- sino que la misma falta de plausibilidad en una historia que, sin embargo, salvan los actores a base de lo que solo se me ocurre definir como adorabilidad. Todo es una farsa, todo suena a falso, pero parece jugar con esa idea de comedia romántica agradable antes que con otras posibilidades de la trama por el lado criminal. Supongo que había un hueco y han buscado cubrirlo.

Posiblemente la estrella de la semana sea Legion (USA), con un piloto tan brillante que es difícil que pueda mantener el nivel. Un piloto que juega con la música –The Who y Rolling Stones son dos de los grupos de los que toman canciones-, con todos los aspectos de diseño – recordándonos a Utopia y a Fuller, aunque dejando claro que no es ninguno de los dos… bueno, más o menos claro- hasta el punto de que hay momentos en los que no sabes si están haciendo una referencia directa a Wes Anderson o si les ha quedado así porque intentan recuperar un mismo momento y sentimiento. (De manera, además, bastante correcta. El uso de la tecnología a todo nivel que aparece, ya sea de la cercana o de la de transportes, es elegantemente desdibujada para que mientras no sea necesario sacarlo en pantalla la sensación de una cierta atemporalidad con ecos de un momento concreto y casi de un país sirva de fondo). La trama en sí, y aquí comienzan los problemas, sirve tanto de planteamiento como conlleva ese problema de hacia dónde avanzará la serie, que en este piloto podría funcionar perfectamente como un telefilme.¿Podrá mantener el nivel, podrá seguir con una historia que cuenta poco y que ya ha liquidado la presentación de sus dos personajes principales y va a tener que empezar a aclarar cosas? ¿Podrá sobrevivir la serie al listón que ha marcado este piloto? No lo sé, pero espero -mucho y fuerte- que lo haga.

Parece que no hay semana sin una miniserie de tema masomenos histórico con los británicos, y esta le ha tocado a The Moorside (UK), como casi de costumbre en ellos es otro de esos crímenes célebres a los que tratan de ¿comprender? ¿explicar? mediante una dramatización de los hechos. Y… bueno… supongo que a los que les gustan estas cosas estarán contentos. Me temo que yo no tengo mucho más que aportar.

Por suerte Nella the Princess Knight (USA) es menos habitual. Sin duda es una serie para preescolares -y no sé si sería capaz de verme mucho más allá de un episodio- pero es una serie que además de los animales, y las canciones y los colores y una animación discutible tiene a una protagonista femenina que se transforma en caballero sin dejar de ser ella misma, a un buen montón de secundarios que juegan a la vez a traer diversidad y a funcionar de manera que pueda servir tanto para hacer el tonto como para tocar temas cuando no se están comportando bien, y que, en general, parece el resultado del esfuerzo de ofrecer algo dentro de lo habitual pero que demuestre cómo se pueden estirar los bordes para que el resultado sea un impulso positivo. Y canciones como la de abajo, claro.

Terminamos con otra creación agradable, si por agradable podemos entender una serie de abogados en la que es difícil explicar por qué el personaje principal no se ha suicidado aún. Y es que aunque Newton’s Law (AU) sea muy amable en su forma de enfocar los problemas y busque a personajes fáciles de querer y con traspiés comprensibles lo que acabas teniendo es una sobredosis de problemas para una sola persona que ve cómo su carrera no acaba de funcionar, su vida amorosa está destrozada y la gente a su alrededor en el mejor de los casos no está bien. Por no decir que están fatal. Y que tampoco tienen pinta de mejorar. Pero, en fin, se supone que para algo crearon los anglos el término de lighthearted, porque alegre no sé si será esta serie pero que busca quitar un peso con una trama aceptable y un puñado de actores esforzándose para sacarla adelante, eso desde luego.


Que semana más loca. Por ejemplo en BET han sacado dos novedades y una es Madiba (USA), una historia de Mandela en formato miniserie a partir de un par de autobiografías suyas -sí, un par, es una de esas semanas- y con un nada convincente Laurence Fishburne más ocupado en estar que en ser. Claro que, a ver, ¿quién se puede creer que Fishburne tenga 25 años? Creo que es un nuevo récord de alsalirdeclasismo que… pero me estoy desviando. La historia nos cuenta lo que ya sabemos con actores que nos suenan –Orlando Jones también pasa por allí- y más vale que estés muy interesado por el tema porque ellos pasan. Eso sí, si sobrevives al tostón siempre podrás decir que es muy interesante. Supongo.

De la webseries a los canales… ¿Puede Viceland ser considerado habitual? Bueno, el caso es que ese ha sido el camino seguido por Nirvanna The Band The Show (CA) una comedia musical excepto por la parte musical que lo acaba convirtiendo en una suerte de mockumentary. Y… bueno… eso. Canadiense. En fin, que la idea no es mala pero digamos que se me ocurre un par de formas en las que esto podría mejorar.

Lo mejor de Powerless (USA) son los títulos de crédito. Son inteligentes, realizan una función que incluye un repaso por la editorial y el colocarnos en el punto de comprensión de lo que vendrá detrás. Quizá podríamos discutir la ejecución o la originalidad pero el punto de partida es ciertamente inteligente. En cuanto al resto.. bueno, los actores están bien elegidos, y de aquellos minutos que vimos el año pasado a lo que se ha acabado emitiendo ha habido tantos cambios que al menos un par de las escenas son exactamente las contrarias de las que se nos mostraron -concretamente el accidente inicial y la persona que llega nueva a la oficina- por no contar que mencionan a Bruce Wayne tantas veces más que Gotham que incluso podríamos decir que se menciona más que en las últimas tres películas. Por suerte el cambio de estilo ha sido para hacerla más parecida a Better Off Ted y, como decía, los actores están bien elegidos. Así que presupongo que hay una buena comedia en algún lado, que acabaremos viéndola con algo de pericia, y que quizá el piloto anterior realmente tenía menos recorrido. Puestos a ser positivos.

Con The Quad (USA) parece que BET quiere acercarse a Shondaland. Lo que no es necesariamente algo malo, faltaría más. Lamentablemente carece de, por sorprendente que pueda resultar, cualquier tipo de sutileza tanto en los personajes como en la intencionalidad de la trama. La idea de hacer un drama universitario es muy buena, el resultado es tirando a la brocha gorda. Pero podemos presuponer que al menos como telenovela puede acabar cubriendo un espectro de locura que parecía estar ocupando OWN.

Yo confío en Víctor Fresco, la mayor parte de su trabajo suele estar en el lado alto de casi cualquier temporada, tanto Better off Ted (sobre todo) como Andy Richter Controls the Universe tenían rasgos de genio e incluso en su trabajo mercenario para My name is Earl o Dinosaurios solía tener un gran nivel. Lamentablemente su Sean Saves the World era tirando a flojo y esta Santa Clarita Diet (USA) es un batiburrillo. Buenos actores, muchas apariciones especiales, golpes de humor y de genio de manera puntual, todo perdido en una innecesariamente complicada trama que se va enredando y perdiendo en si misma en lugar de hacer avanzar la historia. No sé si es por estirar un concepto inicial, si es por autocomplacencia o porque ha tenido un exceso de libertad pero me temo que, de nuevo, Fresco ofrece una serie que, por muchos destellos momentaneos de genio que encontremos, está muy por debajo del nivel que él mismo marcó.

Hay muchas maneras en las que podría hablar de Superior Donuts (USA), la primera es que es una comedia tan CBS que cuando la vi pensé que era rarísimo que un canal hubiera decidido emitir una comedia tan CBS como esta, hasta que caí en que era para la CBS. Otra es decir que para una obra de teatro con cierta aceptación pero un consenso en que en realidad era más un efecto de placidez que un fondo real la adaptación ha decidido tirar más por el sentimiento que por el fondo, llenando la diferencia con clichés. Por último podría ofrecer la siguiente lectura: Adaptando una obra del ganador del Pulitzer y el Tony Tracy Letts, adaptada por los guionistas de Community, Scrubs y creadores de Nobody’s Watching Neil Goldman y Garrett Donovan así como por el candidato al Emmy por Frasier Bob Daily, protagonizada por el dos veces ganador del Emmy por su trabajo en Taxi, dos veces ganador del Tony, una ganador del Globo de Oro, múltiples premios menores y candidaturas más a estos mismos premios y a otros muchos entre los que destaca una al ÓscarTM Judd Hirsch,  la ganadora del Globo de Oro Katey Sagal o actores tan reconocibles como David Koechner llega una comedia que les permite comer caliente una temporada y quizá comprarse algo bonito y ahorrar para el futuro.

Ahora bien, si creíais que el resto de pilotos de la semana eran flojos es porque no habíamos llegado aún a Training Day (USA). Que como adaptación es innecesaria pero como piloto es vergonzoso, no porque sea difícil entender su trama -antes al contrario- sino porque es difícil entender qué pinta Bill Paxton aquí. La CBS continúa así una racha de errores que, francamente, no creí que fueran capaces de juntar. Un desastre televisivo que lo único que logra que te preguntes es: ¿Cómo ha podido pasar esto?


Comencemos la semana con Apple Tree Yard (UK) que tiene a su favor una estupenda Emily Watson aunque le hayan dado un extraño aspecto. En general el reparto es bueno pero la trama… bueno, la obra original de Louise Doughty es, digamos, funcional. Y, claro, los actores llegan hasta donde llegan. Un buen relleno, aunque no espectacular me temo.

Un poco mejor en trama, algo peor en los actores, Cardinal (CA) ofrece también la adaptación de una novela negra -concretamente de Giles Blunt, al menos de la primera, pero poner el nombre del personaje en lugar del libro favorece hacer más temporadas si esta funciona bien- de modo que os podéis imaginar el resultado.

Con las huellas del SNL por todas partes (Sudeikis y Michaels son los productores, Robinson uno de los protagonistas) esta comedia de amigos, Detroiters (USA), es antes que nada amable. Dos tipos no muy inteligentes pero con mucho corazón y un propósito común. Agradable hasta el reblandecimiento. Quizá pueda avanza a otra cosa pero parece muy entregada en ofrecer una mirada amistosa y confortable como para intentar nada más.

En principio una mini, Mary Kills People (CA) es un drama con partes humorísticas o quizá todo lo contrario, una historia sobre una mujer -estupendamente interpretada por Caroline Dhavernas– con un negocio muy particular y la forma de llevarlo adelante. Se nota en alguna cosa que aún está algo verde, en el tender a tropos habituales en algún personaje poco menos que esbozado, pero no es mal comienzo. A ver cómo sigue.

Para los más pequeños la CBBC ha puesto Numberblocks (UK) a enseñarles los números básico. Y parece un programa que con esos objetivos claros sabe lo que hace y por donde tirar. No tiene mucho contenido porque todo se concentra a lograr eso que intentan.

Y llegamos al más que esperado final. Sospecho que de Riverdale (USA) os vais a cansar de leerme. Porque al margen del espantoso tinte de pelo del neozelandés o del de Sprouse lo que tenemos es un punto intermedio que parece más que dispuesto a tomar el relevo a PLL jugando a parte de sus historias. Por un lado tira de Murder Mystery y trata de capturar parte de lo que hacía Verónica Mars o The Vampire Diaries, por el otro deja claro su interés por la parte de Drama Teen que Gossip Girl y, sobre todo, The OC -por la abundancia de tramas paternas- realizaban. De momento lo que está claro es que el origen de Archie es tirando a excusa por mucho Roberto Aguirre-Sacasa que esté ocupándose de la serie. Y que a muchos personajes solo les hemos visto de pasada, como a Regie, o a penas se nos han mostrado como Jughead. El esbozo de este piloto hace poco por formarnos a la idea de cuál de las dos vías prevalecerá. Bien es cierto que ni PLL comenzó con el locurón que acabaría siendo, pero al menos algo apuntaba. Aquí hay cosas poco interesantes -la forma de retratar a Kevin Keller es tanto ajena a la del cómic como tirando a estereotípica, por poner una-, cosas que necesitan mucho más trabajo y cosas que ya veremos por donde salen. Pero la verdad es que no hubiera estado mal un poco más de chicha, perdón, de mordiente, chicha han ofrecido lo que han podido, algo más diferenciador para este piloto. Al margen de que vaya a seguir viendo la serie, por supuesto.