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Es curioso esto de las series, Cheat (UK) podría ser la clásica serie de dos personajes agresivos chocando sobre cualquier tontería… solo que en esta ocasión son dos mujeres. Y es curioso porque aunque el esqueleto de fondo esté más cercano a un telefilme de Lifetime de lo que se supone que nos quieren vender la realización de la historia es una clásica confrontación de personajes complejos y no muy agradables. Supongo que es la idea que tienen en la ITV de lograr subvertir los tropos, y lo cierto es que, pese a todo, parece que funciona. Bien por su creadora, Gaby Hull, y por la directora, Louise Hooper.

¿Qué es un proyecto en el que la parta visual está disociada del guión? Supongo que algo a lo que puede responder Love, Death + Robots (USA), una serie animada antológica en la que el brummel llega a oler tan fuerte que uno puede pensar que más que a los tiempos de Animatrix hemos retrocedido hasta los de Metropolis. Siempre es bueno ver un catálogo de posibilidades, es una lástima que no lo hayan aprovechado para algo mejor que un demo reel. Iba a decir que, ante todo, evitéis el primer corto pero por lo visto Netflix está jugando a cambiar su orden así que… ¡Buena suerte!

Es curioso cómo las cosas pueden ser distintas e iguales a la vez. Es decir, la necesidad innecesaria de usar el sexo como gancho para una historia con algo de fantástico y humor acaba siendo el principal motor de Now Apocalypse (USA), fundamentalmente una ‘comedia fumada’ que depende de que nos atraigan sus actores más que de la historia o el humor. La diferencia, como decía, es mínima pero notable: El creador es Gregg Araki, asiáticoamericano parte del New Queer Cinema, que también la dirige, aunque la ha escrito junto a Karley Sciortino, creadora de Slutever. de modo que el texto pasa a ser definitivamente queer y sexpositive. Lamentablemente esto no es suficiente para convencernos de estar ante algo más que ‘cuerpos bellos’ -si alguien espera diversidad corporal y bodypositive que se vaya sentando que esto es un anuncio de calvinklein- y dado que el guión no está especialmente elaborado -siendo amables- ni la parte humorística, sexual o fantástica es realmente novedosa en prácticamente ningún aspecto acaba convirtiéndose en una versión diversa en lo sexual y racial del más de lo mismo al que estamos tan acostumbrados y que es, en fin, lo que explica que estemos ante un producto de Starz y no de Comedy Central.

Mejores cosas puedo decir de Shrill (USA), pues aunque parezca decidida a no reconocer los ilustres antecedentes -de Loosely Exactly Nicole a Dietland, por poner dos mejores que esta- sí que se esfuerzan en ofrecer un mensaje lo más inclusivo posible (para las mujeres blancas heterosexuales, quiero decir) mostrando y demostrando que una mujer es mucho más que su peso. El resultado es muy bueno, Bryant demuestra aquí mucho más talento de lo que le suelen dejar en el SNL y, con todos los peros que queramos ponerle, logra una serie con posibilidades de repercusión. Ahora sólo queda convencer a la gente de que le de una oportunidad, claro.

Es difícil justificar Turn Up Charlie (USA) más allá del hecho de que nadie le dice que no a Idris Elba. Es decir, ¿cómo le vas a decir que no? Incluso aunque lo que te proponga sea una especie de mezcla entre ¿Quién es el jefe? y Escuela de Rock -salvo que aún más vaga, en ambos aspectos- que si por algo sorprende es por lo extraordinariamente floja que es. Parece hecha con enorme desgana, como si nadie se hubiera molestado en señalar los obvios problemas que tiene o, en su defecto, sin que nadie hubiera decidido actuar para arreglarlos. Parece mentira que In The Long Run, en Sky, fuera obra suya también. Todo lo que en la inglesa había de cuidado y búsqueda cómica, no digamos ya de acierto en el reparto, en esta otra serie americana parece haberse dejado pasar. Esperemos que al menos saque alguna enseñanza para el siguiente proyecto.

A veces parece que las series se convierten en poco menos que salvapantallas, en el caso de YooHoo to the Rescue (USA) estamos ante una animación de nivel MUY básico que -supongo- funcionará con los más pequeños porque para eso es como la tercera obra que se hace. Y porque tiene animalitos graciosos y divertidos. Supongo. En fin, yo qué sé. No soy su público pero supongo que para que miren algo y no se metan en bandas o en drogas deberá de bastar.


Llega un momento en el que pueden encontrarse cosas buenas -y malas- en casi todo. Por ejemplo, en After Life (UK) podemos decidir si quedarnos con que la serie no es tan buena como las primeras de Gervais o que no es tan malas como las últimas -y, desde luego, mucho mejor que sus películas-. En general es una mejora que parezca haber decidido dejar esa actitud de insoportable superioridad con la que dirigía sus creaciones más recientes, así que el resultado acaba en tierra de nadie. Podría ser mejor, podría ser peor, es aceptable.

No es especialmente interesante, ni diferente, ni original, ni… Bueno, creo que mejor lo dejamos. El caso es que Diggstown (CA) ofrece una nueva versión (canadiense) de la clásica serie de abogados. Con más diversidad y… no mucho más, la verdad.

Curiosa esta Costume Quest (USA) que, por lo visto, está basada en un videojuego. No es que parezca tener muy claro hacia dónde quiere tirar ni que lo de los trajes parezca tener demasiado sentido, pero se nota que hay un compromiso con hacer algo decente, no limitarse a adaptar el videojuego de cualquier manera. Hacer lo que se puede con lo que se tiene. Y a estas alturas esto, que debería ser la norma, sigue sorprendiéndome por lo poco habitual que es.

No se me ocurre nada bueno que decir de Home (UK). Excepto, quizá, que sus creadores tençian buena intenciones. Y poco más, porque la idea de que un refugiado sirio se metiera en un coche de una familia inglesa y les siguiera hasta su casa sin que nadie lo notara… ahm… los chistes y el paternalismo… ehm… Mira, si no hay una serie ahora mismo sobre los ingleses y su Brexit en ningún otro país europeo lo mismo deberían buscar una manera de presentar un pez fuera del agua que tenga un algo de gracia.

Vampiros turcos, eso es lo que nos ofrece Immortals (O) (TR) y, sinceramente, es mejor de lo que podría parecer pero está muy lejos de ser buena. Es una rareza agradable con un guión que logra ser extremadamente sencillo e innecesariamente confuso. Pero, en fin, al menos están intentando un algo.

Y aquí, de nuevo, una distancia entre lo que está claro que están haciendo y los resultados que logran. Porque sí, Jerk (UK) es una historia nada vista en la televisión, una comedia protagonizada y escrita por una persona con parálisis cerebral. Lamentablemente juega a lo que casi siempre, a pintarse como una persona miserable a todos los niveles que busca atacar y resulta atacado. Supongo que si alguien está para ese tipo de comedia le gustará, yo me limitaré a alegrarme de lo que significa como avance.

Mil y una vez diré que lo menos que nos han traído todos estos servicios de streaming internacionales es la posibilidad de ver estrenos que nos resulten ajenos. En este caso, con Made in Heaven (O) (IN), tenemos un melodrama, dramedia o como se llame esta semana, con un servicio de uniones sentimentales -más Eva y Adán, Agencia Matrimonial que Dates, la verdad- como centro y la siempre cambiante realidad nacional india como fondo. Estoy seguro de que es el tipo de obra que podría tener seguidores emitida en un canal generalista. Al menos si lograra que le dieran una probada. Pero estando en Amazon… lo siento por ellos.

En otro momento el estreno de MotherFatherSon (UK) hubiera sido todo un acontecimientos. Ahora mismo es casi una rareza a la que no se le hace demasiado caso. Y, francamente, me parece que estamos mejor ahora. Porque, total, para ver a según qué actores intentar entrar en su idea de drama de prestigio… Pues mejor pasar al rápido e indoloro cuanto antes.

Es curiosa la coproducción italiogermana de Il nome della rosa (O) (It), aunque sea solo por la cantidad de actores anglos que han metido. Pero supongo que la posibilidad de meterla en el circuito internacional sirve para esto. Y quitando la distancia con la película y cierto aire a miniserie para echar la tarde del domingo, tipo “Grandes Relatos”, lo cierto es que parece la idea de obra con mucho interés para la gente de cierta edad ya.

No esperaba nada de The Order (USA) y me ha sorprendido para bien. Quizá por eso, claro, pero el caso es que es una serie muy poco original y con unos referentes bastante claros y conocidos –Buffy, Sabrina, Vampire Diaries, Teen Wolf, The Magicians…-es capaz de salvarse gracias al ritmo y el humor que sabe meterle. Es una lástima que Netflix no parezca creer nada en ella -quizá porque da la sensación de que hubiera funcionado mejor como serie regular de un canal de cable básico- pero al menos tendremos esta primera temporada. Aunque sea solo por las risas.

Y terminamos con otra novedad, la primera serie sudafricana de NetflixShadow (O) (SA), entre el thriller y ¿el fantástico?. Es difícil saber qué es lo que están haciendo, o lo que quieren hacer, Porque se nota que no les han soltado mucha pasta y porque produce esa extraña sensación de aquellos lugares con los que estamos menos familiarizados y que están intentando contar algo adaptándose a los estándares internacionales anglos. Un humor chocarrero junto a secuencias de acción que quizá parezcan anticuadas. Pero claro, ¿es culpa de la serie o de su contexto?


Vaya semana… Veamos… En Alien News Desk (USA) los del SyFy intentan reinventar -o algo- el telediario satírico. No sale bien. Pero tampoco es que parezcan esforzarse mucho, la verdad. Claro que está repleto del gente del SNL y parece que si no son capaces de hacer correctamente el Weekend Update tampoco pueden hacer otra versión. En fin.

Dentro de los desconcertantes estrenos de esta semana tenemos The Enemy Within (USA), un programa que juega todas las cartas clásicas y todas mal. El personaje central de la clásica historia de Malvado que colabora a la fuerza con la policía tiene mil excusas para que se le pongan mil comillas a su condición villanesca y la trama general está tan trillada que podríamos hablar del inicio de una quinta temporada más que de un piloto. No es tanto que haya cosas que no funcionan, dado que la mediocridad rampante no acaba ni de caer en el descuido, como que de puro genérica parece que estemos viendo una serie sobre el actor principal en el que se nos va contando en qué cosas trabajó antes parodiando series reales como The Blacklist. Para ponerse con esta casi mejor mirar a ver si no os queda alguna temporada que ver de Nappeun Nyeoseokdeul.

Resulta que Acorn ha decidido ponerse también a hacer series originales. Yo qué sé. Y ha pensado empezar produciendo una en allí, por si quedaba alguna duda la han llamado London Kills (UK) y aunque pueda parecer una broma no lo es. Quiero decir, no es una parodia del policíaco británico televisivo sino una nueva versión hecha con suficiente madera como para quedar un poco por encima de las producciones típicas pero no tanto como para llamar la atención, algo que se puede ver desde la elección de actores. Buen relleno.

Supongo que si tuviera que hablar de una serie nueva que me hubiera gustado especialmente esta semana tendría que ser de Ms. Fisher Modern Mysteries (AU) pero, francamente, ¿para qué? No sé qué drama entre bambalinas habrá habido para acabar encontrándonos con este salto hasta los años sesenta respecto a la serie original. Por supuesto la forma de trabajar es similar y se aprovecha el encanto que se pudiera sacar de la ambientación, pero me temo que el piloto pasa demasiado tiempo intentando justificarse. Probablemente porque sabe que no existe ningún motivo razonable… más allá, por supuesto, de aprovechar el nombre existente. De nuevo: en fin.

Me temo que hay muy poco bueno que pueda decir de Northern Rescue (CA) porque no es ya que parezca hecha con retazos de otras cosas y que los actores estén con el automático -excepto Baldwin, Baldwin parece que está en rehabilitación- es que además el melodrama hace palidecer a Médico de Familia. Estoy dispuesto a creerme que esto puede acabar convertido en un éxito. Total, para el caso.

Supongo que hacer lo de siempre está bien si hay una cierta consistencia, y en el caso de This Time with Alan Partridge (UK) la BBC puede felicitarse porque no parece que vayan a permitir o permitirse evolución alguna en la creación de Coogan. Para lo bueno y también para lo malo.

Dentro de este movimiento de gente perezosa de la semana que parece basarse en el humor que nos haga su actor principal haciendo más o menos lo mismo llegamos hasta Warren (UK), una serie que lleva al extremo de tener a un personaje quejándose de cosas que él mismo provoca de manera práctiamente deliberada. Que una cosa sería la mala suerte o que los hechos se sucedan, pero aquí hay demasiado que descansa en los hombros del protagonista como para que la empatía que pueda causar nos haga olvidarlo.

Y terminamos con el genérico más genérico de los últimos meses. Este Whiskey Cavalier (USA) es una cosa tan regulera, con un aroma tan viejo, que he tenido que comprobar extensamente en varias ocasiones que no hubiera hablado antes de él. Pongo la serie, un clásico de compañeros a la fuerza que remata exactamente como te puedes imaginar porque ahora mismo las cadenas son incapaces de hacer una serie policíaca sin meter un equipo de cinco personas que se ocupen de distintas cosas, no digamos ya buscar la originalidad de cambiar los sexos de los personajes arquetípicos. Y mientras la serie iba pasando yo iba pensando: Esto lo he visto, esto no es novedad. Ah, pues no he hablado en el blog. Que raro. Lo mismo se me pasó. Pues según esto es de 2019. ¿Quizá filtraron su piloto? No, no aparece filtrado por aquí. ¿Y en los torrents? Quizá se filtró el torrent. Pues tampoco. ¿En streaming? Que raro. Pues esto ya lo he visto yo. ¿Sería un sketch de algún programa? Uf. Vamos, que esto no es una serie, es un Déjà vu. Sólo le falta protagonizarla a Dylan McDermot Mulroney.


No es muy habitual que en una semana sólo haya series de USA, y tampoco lo es que no haya ninguna suya. Hoy estamos con el segundo caso, para mi sorpresa porque, además, hay como nueve novedades. Pero esto nunca se sabe por dónde saldrá. Lo que sí es que encontrándonos cosas como Almost Never (UK) tampoco es que parezca que fuéramos a echarles mucho de menos. La idea es, eso sí, razonable- Un grupo de tres chavales compiten en un concurso de bandas nuevas y quedan… segundos. A partir de ahí toca recoger los restos y seguir con al vida. Y ese es el punto de partida de una comedia musical en la que los grupos cantan y los adolescentes adolescentean. Como, además, los adolescentes son ingleses vienen educados en lo de actuar así que es bastante mejor que las variantes estadounidenses. Quizá por eso no les echamos de menos.

Y de ahí pasamos a Australia, que es un poco a lo que nos vamos a dedicar toda la noche de hoy. Empezando por la llegada de Bad Mothers (AU), una serie que recuerda inexplicablemente a Mujeres desesperadas. Imagino que por las casas en las afueras, los secretos tras fachadas perfectas y esa sensación de ser vágamente diversas. Faltan muchas otras cosas, claro, empezando por el sentido del humor y luego, bueno, parece algo más centrado en su asesinato central. Podría ser peor. Podría ser mejor. Podría.

Resulta que todo el mundo puede tener su spin-off, y de ahí que aparezca Baptiste (UK), a partir de The Missing. El resultado es… Bueno, el resultado. No es que tenga nada mal pero si habéis visto la serie original seguro que podéis haceros una idea de por donde van los tiros. Y, si no, digamos que sigue los estilos y maneras de el europol televisivo reciente con mezclas británicas. Que para eso estamos aquí.

Entiendo que Curfew (UK) quiere ser una serie de mucho dinero, high concept a tope, nombres conocidos. Algo que sirva para que la gente se apunte a tu servicio de streaming. El problema es que a estas alturas hace falta bastante más que eso para levantar olas. Así que lo siento por la pseudodistopía, las carreras clandestinas y el mínimo intento estético. Porque parece eso, más importada en cumplir con unos mínimos que en buscar algo distinto. No es que tenga nada malo como que lo que tiene es insatisfactorio, especialmente a estas alturas y con la competencia que hay. Quizá con más tiempo, con menos opciones, con otros intereses, quizá en algún momento podría haber resultado interesante esta serie. Ahora, como mucho, es una curiosidad, pequeña y cara. Pero no muy llamativa.

Hablando de lo cuál, Flack (UK) es una de esas historias de PR que resuelve todos los problemas pero en su vida privada es un desastre que me sorprende comprobar que han pasado ya tantas décadas y seguimos sacando las mismas series. Es una pena que no tenga números musicales, eso también.

Por contra Fresh Eggs (NZ) sí que logra algo. Y es tirar para delante con todo lo que le van echando. Parece aprovechar cada opción para llevar más allá la idea de gente que llega nueva a un pueblecito y se va metiendo en problemas. es cierto que muchas de esas escenas resultan poco menos que artificiales, cuando no directamente toscas, como productos de un estilo adolescente que busca ofender y sorprender sin pararse a considerar si tienen sentido en el conjunto. Pero también tiene mucha energía y una enorme sensación de realidad irreal, o viceversa, que ayuda a que funcione, quizá porque no dejan de pasar cosas, quizá porque muchas de ellas no son las elecciones más sencillas que se podían haber tomado. Es un buen piloto, aunque no tengo muy claro que puedan mantener las apuestas mucho tiempo. Pero espero averiguarlo porque no tengo intención de dejar de verla.

Hablando de cosas que nos remiten a otras, no parece haber en Go! Vive a tu manera (O) (AR) una idea original. El subgrupo al que pertenece de Jóvenes con sueños musicales es tan común que es la segunda de este tipo que vemos, tan poco original que la mayoría ya ni recordará Fama, y tan extendida que ya solo en hispanoamérica podemos citar al menos media docena de series -sí, alguna de esas en las que estás pensando ahora-  así que espero que por lo menos le funcione a alguien. A los autores para hacer CV o a la empresa para descubrir que ir sacando cosas hasta que alguna agarre es una forma peculiar de quemar dinero. Lo que ocurra antes.

No tenía yo muchas esperanzas en The Heights (AU), la nueva soap opera de la ABC australiana, pero aquí estamos. Resulta que han decidido apostar por una diversidad tan realista que dan ganas de mirar quién compone la mesa de guionistas -ya lo he hecho, y en efecto- porque más allá del clásico barrio viejo y gente nueva hay conflictos como el de la gentrificación, hay reflejos de todo tipo de realidades -y eso significa no solo de raza y sexualidad, se han molestado incluso en incluir de lenguaje y discapacidad- incluyendo la de los aborígenes australianos. Las tramas son razonables y, en general, dentro de lo esperable. Pero la forma de crear y tratar a los personajes es la que la hace interesante.

En cuanto a Traitors (UK), podemos decir que es lo esperable dentro de lo esperable. Una creación cuidada y muy bien actuada con un guión dentro de lo razonable, con sus giros y todo, pero que entra en esa categoría de lo que está bien hecho pero tampoco puede destacar especialmente por mucho que Keeley Hawes esté especialmente magnífica. En fin, mientras esto sea lo nuevo normal no veo mucho de lo que quejarme.


De entre las cosas que, sinceramente, no esperaba esta semana estaba que la nueva Boomerang (USA) fuera a interesarme. Pero resulta que no se han limitado a hacer una adaptación de la película antigua cambiando el sexo. Estamos más bien ante una continuación con nuevos personajes en la que han aprovechado para meter mano a tope a un concepto que, sinceramente, poco tenía de salvable. Así que sin Eddie Murphy a la vista -aunque sí con Halle Berry ejerciendo de productora- parece que le han dado vía libre a Lena Headey para hacer lo que quisiera con la historia. Y la ha convertido en una exploración de la vida de los jóvenes afroamericanos en varias formas y maneras distintas incluyendo, por supuesto, su relación con los blancos. Con una sensación de ser más miniserie que algo que pueda consumirse -o comprenderse- de una sola vez, lo cierto es que acaba resultando toda una experiencia más cercana a Girlfriends que a las producciones de Tyler Perry.

Lamentablemente Doom Patrol (USA) sí era lo esperable. Y mira que han intentado -y logrado, se lo concedo- mejorar lo que vimos en el episodio de Titans. Pero, claro eso significa sólo que han dejado de cavar. Pese al poder actoral reunido la mejor con diferencia sigue siendo April Bowlby. Aunque es cierto que Alan Tudyk parece estar disfrutando su papel villanesco. Timothy Dalton simplemente está, Matt Bomer y Brendan Fraser se dejan oír y a Diane Guerrero le queda hacer lo que puede con lo que dan. Una lástima porque el cómic original es magnífico y porque parecía que realmente fueran a intentar hacer algo mejor esta vez. Para acabar con una mezcla entre la madre y Legion en la que ninguna de las propuestas acaban de funcionar.


Supongo que alguien se habrá hecho la pregunta ¿Cómo sería El Coche Fantástico si fuera una serie del Disney Channel? alguna vez. Para ellos llega este Fast Layne (USA) que parece tener más recursos de los que uno esperaría -sobre todo para dotar de humanidad al coche- y que juega con exactamente lo que podríamos esperar: Una idea menos de colegas que de hermanos, secretos a esconder de los adultos y un acercamiento más humorístico. No sé a quién se le habrá ocurrido que esto podría ser buena idea pero le veo posibilidades de triunfar.

Es curioso esto de los documentales. En Amazon parece que van a intentar tirar de ahí a ver si al final logran que alguien los vea. Y el asunto con Lorena (USA) es que intenta revisitar la historia de Lorena Bobbit desde algo más que un chiste. Por supuesto el contenido es poderoso tras tantos años y en retrospectiva, pero parece más deudor de lo que Ryan Murphy ha hecho con American Crime Story que de cualquier otro acercamiento… excepto por la falta de Ryan Murphy, claro. Tratarlo desde el punto de vista periodístico antes que el dramático supongo que tiene estas cosas. Y, con todo, sigue siendo una obra de lo más recomendable.

Hoy parece que el tema son las series que no deberían funcionar y lo hacen frente a las que deberían funcionar y no lo hacen. Porque esta Miracle Workers (USA) que nos presenta a Daniel Radcliffe y Steve Buscemi en posiciones principales -aunque luego sea Geraldine Viswanathan el auténtico motor de la acción- en una especie de empresa angelical en la que uno es un atareado ángel y el otro es… bueno… Dios. A partir de ahí lo que podría ser un inicio prometedor de sátira empresarial y religiosa o mil cosas más acaba convertido en otra comedia romántica más. Ni siquiera especialmente brillante, o interesante. Y si bien los actores le dan un poco de peso al asunto -más Buscemi, en realidad- la sensación de que esta producción de Lorne Michaels tiene mejor reparto que guionistas es, siendo amables, persistente.


En cuanto a Pitching In (UK), entiendo que es el tipo de historia que gusta por lo melodramático y porque trae actores secundarios de vuelta, a veces a un primer plano, pero me temo que en todo lo demás es una de esas lacrimógenas y rutinarias historias de Viudo volviendo a encauzar su vida y que los pobres son la sal de la tierra y, en fin, todas esas cosas.


Por suerte para mi cordura también ha habido esta semana novedades con mala pinta que, efectivamente, han salido como era de esperar. Es el caso de Proven Innocent (USA), una serie en la que se nota que FOX no recibió el memorandum de que Conviction se la pegó a lo grande hace un par de años. O lo recibió pero pensó que el problema era de que tenía buenos actores y eso podían cambiarlo ellos. Sea como sea, aquí estamos. Tan innecesario como de costumbre.

Es curioso esto de Umbrella Academy (USA). Normalmente diría que es una serie normalita. Muy bien llevada en su producción, con una gran selección musical y algunos buenos actores, Robert Sheenan en uno de esos papeles en los que le dejan desatarse -y que sirve también para que la serie tome de Misfitis todo lo que puede, igual que lo hace de Utopia– y un Aidan Gallagher que es sorprendentemente bueno y efectivo en su papel. Si no conoces los cómics originales -que al menos en su primera andadura eran mucho mejores- puede servir como un buen forraje en el que se nota que han invertido pasta -es decir, logran esconder en qué no se la han gastado siempre que no sepas lo que tendrían que haber hecho, etc…- pero en una semana en la que se ha estrenado Doom Patrol y con Deadly Class aún reciente… ¡que enorme mejoría resulta! Y al final esto es lo que tenemos. Puede que no sea la mejor de las series de superhéroes -que no lo es, probablemente no llegue ni al Top 3- ni la más original, pero al menos se puede ver sin sufrir demasiada vergüenza.

Y terminamos como empezamos. Bueno, justo al revés pero me entendéis. Una serie que sobre el papel tenía que haber funcionado y que al verla resulta que no. Weird City (USA) es una antología de podemos llamarlo ciencia ficción si hace falta para venderlo pero en fin apadrinada por Jordan Peele y uno de los guionistas de su antiguo programa, Charlie Sanders. Reune, además, una buena cantidad de actores interesantes de Ed O’Neill a LeVar Burton. En un futuro de esos de dentro de cinco minutos tenemos una clara división en la ciudad entre los de arriba y abajo. Pero en realidad eso da más o menos lo mismo porque se nos enseña que hay gente de abajo que puede lograr la movilidad social de acabar perteneciendo a los de arriba. Ya os dije, ciencia ficción. En cualquier caso, los intentos de convencernos de que es de humor hace que en muchos casos no esté sencillo si está yendo por un lado o por el otro y acaba en una tierra de nadie a la que el poco recorrido de los episodios tampoco ayuda. Así que al final tenemos una experiencia decepcionante de grandes cantidades de talento malgastado en… lo que quiera que sea esto que han hecho. En fin, al menos les habrán pagado. Supongo. Tal y como está YouTube con sus series ni eso puedo asegurar.


Bueno, pues aquí seguimos con las miniseries americanas que van acercándose a lo que los ingleses llevan años haciendo. En I am the Night (USA) el asunto acaba menos siendo la adaptación de unas memorias de una persona que rodea el caso de La Dalia Negra y más el cómo venderlo. Por supuesto la tesis principal era ya razonablemente conocida y el uso de los personajes es el esperable con jueces y parte pero no me deja de sorprender el esfuerzo por recalcar que se trata de un trabajo de Chris Pine en el que los dos primeros capítulos vienen dirigidos por Patty Jenkins cuando el personaje central y protagónico es el de la autora de las memorias, interpretado aquí por India Eisley. Al margen de esto, poco más que contar. Buena reconstrucción de la época para una historia que supongo que dependerá lo que conozcamos para llegar a interesarnos, porque en realidad resulta de lo más rutinaria.

Curiosa idea esta de Pure (UK) de presentar un trastorno obsesivo compulsivo poco habitual. Y rodearlo de personajes que están ‘igual de mal’ pero a otros niveles. La diferencia es que su trastorno son pensamientos sexuales intrusivos. Luego ya una llegada a Londres inesperada y los inicios de esa presentación de personajes. Y al final… bueno… el punto de partida es más interesante que lo que se hace con ello. Supongo que pasa un poco con la protagonista, Charly Clive, que ya hizo comedia sobre su experiencia con un tumor cerebral. En fin, al menos tiene buenas intenciones, pero mucho le queda por recorrer.

Para mi sorpresa Rainbow Butterfly Unicorn Kitty (USA) es mucho mejor de lo que pensaba. Sí, el punto de partida es que hay un sitio con criaturas míticas incluida nuestra protagonista, pero eso sirve solo para establecer dos cosas: Que se trata de un mundo en el que todo es posible y que ese ‘todo’ incluye cualquier posibilidad de absurdo que se nos ocurra incluir. Dentro de esos parámetros y con una lógica-ilógica propia se permite no solo tomar cualquier elemento sencillo para una trama clásica y retorcerlo hasta convertirlo en algo propio de la serie, también hacerlo con la ligereza de un programa de televisión pensado para los más pequeños. Así que tenemos un programa divertido, alegre, muy imaginativo y que no para.

Algo más que curiosa es esta Russian Doll (USA) que juega con un concepto a estas alturas más que conocido como es el del día repetido para mostrarnos menos una intriga -que también- que una comedia sobre la crisis personal. Precisamente es ahí donde mejor funciona, gracias a los personajes y a un guión que más que escrito parece forjado pero, sobre todo, a que parte de los actores, empezando por su protagonista Natasha Lyonne, pero también Greta Lee y Elizabeth Ashley, que llevan el magnífico peso que sus papeles para sacarles el mayor jugo posible. No sé si realmente necesita una segunda parte, pero mucho me extrañaría que no acabara teniéndola.

A veces las series son solo series o, mejor dicho, a veces se limitan a seguir un estilo conocido. Algo así sucede con la colombiana Siempre bruja (O) (CO) que usa varios trucos conocidos para acabar con una persona poco habituada al presente metida en un juego mucho mayor y con lo que está claro que es una serie de amores reñidos y, en fin, una nueva serie de brujas con sus poderes, sus discusiones y, por qué no decirlo, parte de aquello que Embrujadas se deja fuera. Así que lo que le falta de originalidad lo ofrece por otro lado, que tampoco está nada mal.


Creo que lo digo cada vez así que allá vamos de nuevo: Lo que más me gusta de estas macroempresas que nos sojuzgan es cuando, a cambio, podemos tener algo de la parte buena de la globalización, no solo la progresiva miseria de los trabajadores. Es decir, que aunque Four More Shots Please!(O) (IN) no deja de ser un híbrido entre Sexo en Nueva York y las comedias de grupos de amigas el ver la adaptación India del asunto y comprobar los cambios que se hacen para allí… bueno, no compensa pero, eh, al menos es algo que nos llevamos. Ojalá fuera mejor pero, desde luego, es interesante por los motivos externos. (Y mucho mejor que el equivalente francés que vimos hace mes y pico, también os digo)

Algo parecido podría decir de la surcoreana Kingdom (O) (SC). aunque en este caso la mezcla de misterio y sobrenatural -que a rato recuerda a las recientes producciones de Detective Dee, también os diré- nos trae una trama con infectados y un fondo de historias de zombies pero, sobre todo, una mezcla de obra de época y moderno thriller ambiguamente fantástico.

De cuando en cuando la gente de History tiene nuevas ideas para sus realities, o concursos, o lo que sea que Knight Fight (USA) puede llegar a ser. Así que… peleas de gente con armadura y armas de época. Sin muertes, eso sí. Pero para todo lo demás creo que vale más que de sobra.

Terminamos con algo de corte más clásico, Sydney to the Max (USA) es una serie familiar en la que, bueno, la madre no está. Ha muerto, vaya. Así que al padre (Max, por si no pillábais el título) le toca cuidarla con la ayuda de su madre y así va encontrando paralelismso entre la vida de su hija y la suya de joven (es decir, flashbacks con otro actor haciendo de niño) que le sirve para ayudarla, o algo. Como decía, una serie más tradicional para Disney.


Entiendo que alguien quería aprovechar el nombre de Carmen Sandiego (USA) porque, bueno… el resultado es bonito. Muy bonito. Y eso es lo mejor que puedo decir. Se han montado una cosa de ladrones y de espías que al final no es ninguna de las dos. Pero al menos está claro que tanto Kim Possible como Lupin III estaban en mente de los creadores. En la mente solo, eso sí. Pero, en fin, peor es el opening y no me estoy quejando. Bueno… no mucho.

Es curioso esto de los no-me-llames-vampiro que van saliendo en obras como The Passage (USA), porque aquí la adaptación del primer libro de la trilogía de Justin Cronin acaba convertido en una historia tirando a ramplona por mucho efecto especial que le metan y mucho teórico dilema ético. Al final lo que queda es un par de protagonistas intentando salvar el asunto -y Mark-Paul Gosselaar es uno de ellos, así estamos- pero sin ser capaces de salvar mucho de un tema que, en realidad, podemos predecir sin mucho problema.

Hay adaptaciones mejores, peores o, como en este caso, al margen de la obra original. No es que sea algo necesariamente malo -excepto porque, claro, alguien ha pagado para usar un nombre- pero en el caso de Roswell, New Mexico (USA) no sé la gracia que puede hacer a la autora de los libros encontrarse con una cosa tan mediocre. Tramas telegrafiadas, actores que parecen desear estar en cualquier otro lado y asuntos en apariencia muy básicos de los que pasan total. Una pena porque en lugar de mejorar el Roswell original han logrado empeorarlo más aún. En fin, quizá a la próxima. O, si hay suerte, quizá se den cuenta, hagan un Riverdale y evolucione hacia otro lado la serie. En fin, es poco probable que logren salvar esto pero con la CW nunca se sabe.

Curiosa suerte de docudrama más drama que docu, digamos mejor, miniserie basada en hechos reales, esta obra de los canadienses de la CBC, Unspeakable (CA) sobre una crisis relacionada con el VIH y la Hepatitis C en los bancos de sangre canadienses durante los ’80. Os podéis imaginar por dónde van los tiros y que no es precisamente una historia fácil. Da un poco al sensación de telefilme extendido pero cuando descubres que detrás está Robert C. Cooper se explican algunas cosas. Al final casi se puede valorar las intenciones casi tanto como los resultados.

Más interesante de lo que alguien -yo- a priori hubiera podido pensar, esta nueva obra original para YouTube llamada Wayne (USA) reúne elementos del noir clásico pero usando a adolescentes en su centro en una obra que está más cerca de Brick que de Veronica Mars. Añadiéndole más humor y acción. Y, con eso y todo, es una obra realmente oscura, en el sentido hardboiled e incluso en el pesimista. Espero muy sinceramente que tenga continuidad, porque se lo merece.