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Pues ya estamos de nuevo. Y empezamos el año constatando que los australianos parecen estar a tope. No se puede decir que el canal Stan no lo esté intentando. Lo cierto es que este Bloom (AU) mezcla el misterio con un toque fantástico que recuerda inevitablemente a un telefilme de Stephen King pero en el que el probablemente mayor problema está en la enorme distancia que hay entre los actores ‘mayores’, especialmente la siempre brillante Jacki Weaver, y los ‘jóvenes’. La distancia entre Bryan BrownSam Reid quizá sea menor por punto de partida y llegada y porque siendo superior Brown tampoco es que Reid sea realmente malo. Pero Phoebe Tonkin, que se supone es el centro de la historia, está simplemente correcta. Compararla con la inconmensurable Weaver, especialmente con el papelón que le dan, parece pura maldad. Con esto y todo lo suficientemente interesante e intrigante como para darle una oportunidad.

Parece que The Fosters se ha convertido en algo parecido a un éxito en freeform -la antigua USA Network, etc… ya sabéis- porque tras su cierre este verano se acaba de estrenar Good Trouble (USA) que es algo así como una continuación-no-exactamente-igual o bien un spin-off o lo que queráis llamar. Resumiendo mucho, dos de las hijas de la familia se mudan y comparten piso y entonces empieza una nueva etapa de su vida y una hace cosas de abogados y otra hace cosas de informáticos y puf, crecer. Etc. Pero bueno, eso, supongo que para fanes que quieran seguir parte de la serie pero con menos niños por medio.

Una idea peculiar de VH1 esta de Grown & Sexy (USA). Un grupo de famosetes, influencers y gentes de -en general- la cadena hablando sobre un tema ‘con mucho humor’ y participando en algunos sketches. Es… peculiar. Se entiende lo que está intentando hacer pero no sé yo si lo han pensado demasiado, la verdad.

Acabamos de empezar y ya tenemos “El fenómeno del año“. En fin. Lo cierto es que The Masked Singer (USA) logra hacerse lo suficientemente interesante, con los elementos originales surcoreanos y la americanización a tope USAca, como para que la mezcla de ‘proceso detectivesco’ -je- y concurso de canto -más je- resulte interesante. Por mucho que las constantes pausas publicitarias lo mate un poco. Pero, en fin, no es mal programa. Sobre todo si vamos imaginando lo que nos tocará ver aquí cuando llegue en máximo un año.

Las cosas de la BBC. Es decir, hacer una adaptación como la de Les Misérables (UK) -y tener que explicar que es del libro y no del musical, que eso también ha tenido gracia- ofrece lo que uno podía esperar que se ofreciera aquí: Cuidad producción de época, algún toque para que parezca que están siendo modernos -pero sin pasarse- y fidelidad en donde les da la gana a la historia original. Así que si uno busca entretenerse un rato -es decir, toda una tarde de fin de semana si deciden emitirla así- supongo que es una alternativa válida.Aunque sea solo por ese otro clásico: La enorme cantidad de actores de talento que embuten en la propuesta.

Creo que lo más interesante que ofrece Pinky Malinky (USA) es la historia de cómo se ha acabado estrenando. Creado como corto en 2009 para Cartoon Network, la serie se acaba estrenando en 2019 en Netflix tras una cuerdo con Nickelodeon que llevaba posponiendo su estreno desde 2015. Por si alguien no se imagina el problema principal, lo más interesante que tenía que ofrecer -la mezcla de estilos y animaciones- es algo que en 2009 podría haber significado una diferencia pero a estas alturas… ahm… bueno… sketches no muy largos e historias entre el absurdo y la cosa preadolescente. Pero supongo que el que hayan logrado estrenarlo es bueno. Para alguien.

He perdido la cuenta de las veces que hemos visto versiones del programa que es The Titan Games (USA). Grupos de gentes, pruebas físicas, ‘esto es casi imposible‘, blablabla. Lo que tiene este para diferenciarlo de Ninja Warrior es equipos, y lo que lo diferencia de Los Gladiadores Americanos es, supongo, The Rock. Al final entiendo que va para esos espectadores a los que tampoco les preocupa que sean cosas fácilmente intercambiables. No es como si fuéramos a fingir sorpresa a estas alturas.


Mi teoría es que en la BBC alguien le tiene manía a Agatha Christie. Porque esta adaptación de The ABC Murders (UK) tiene un reparto estupendísimo para que luego -un año más- las decisiones de dirección y producción sean como de adolescentes con angst. La serie se salva porque Christie es mucha Christie y los actores demuestran tablas para hacer si no que navegue al menos que no se hunda demasiado la cosa aunque hay que reconocer la capacidad a los responsables para hacer tediosa, innecesariamente jactanciosa de su propia superioridad y tremendamente vacía una de las obras más movidas de la autora. Mención especial para Malkovich logrando componer uno de los peores Poirots que han visto las pantallas gracias al método Detective genérico con retortijones e insatisfacción vital que, de nuevo, parece menos fruto de la incapacidad que de las malas decisiones. Hay mucho que agradecer, celebrar y redescubrir del Murder Mystery británico clásico. Pero no está aquí.

El más que entretenido paseo internacional de la explosión de estrenos de Netflix nos lleva esta semana hasta La India para presenciar Selection Day (O) (In), una serie de la que estoy tan lejos de ser público que me sorprende no me haya salido un aviso para ver si estaba seguro de lo que hacía. Resumiendo mucho: La historia de dos jovencitos con potencial para ser estrellas del cricket. Aparentemente sigue todos los puntos de los biopics deportivos así que presupongo que por ese lado puede gustar. A mí me pareció un soberano… No soy su público, vaya.


Estrenar una nueva adaptación de Watership Down (UK) la semana de navidad es una idea tan extremadamente británica que me sorprende que no lo hayan hecho antes. Una vez visto el estilo de la serie lo que me sorprende es que esto se haya estrenado así. Y si la obra original no llevara décadas escrita y no tuviéramos un par de adaptaciones anteriores podría llegar a creer que es un extraño delirio de YouTube que a acabado convertido en serie para la BBC. En lugar de eso me limitaré a recomendar el libro original y a sentarme a esperar los innumerables memes a cuenta de la animación que espero aparezcan en breve.


Nueva serie de Netflix realizada en México. Lo agradecido que es esto de los estrenos internacionales. Pero, bueno, a lo que iba: Diablero (O) (MX) es la adaptación de un libro de F. G. Haghenbeck, Francisco Gerardo es lo que significan las iniciales. Quizá a los habituales de la sección de libros le suene porque es un autor que a mí me suele gustar y cuyas novedades -menos habituales de lo que serían deseables, también os diré- tienden a ser interesantes. El título adaptado en cuestión, El diablo me obligó, fue publicado en España hace unos seis años. En cualquier caso, la serie tiene un problema que el libro no. Y no me refiero al presupuesto para la producción. Me refiero a que el libro tiene 200 páginas y la serie ocho capítulos. Y se nota. Se nota que con dos o tres hubieran tenido más que de sobra y que van estirando temas y situaciones para disimular los huecos. Así que la idea no es mala -tampoco especialmente original, puestos a decir- pero el resultado está lejos de funcionar. Y no sólo por las interpretaciones. En fin, a ver si para la próxima…

Dentro de la inexplicable estrategia de YouTube para sacar contenido de pago llega Overthinking with Kat & June (USA) como comedia de esa que llaman de Humor Incómodo sobre dos compañeras de piso que son eso y poco más. La gracia, se supone, es poder escuchar los pensamientos de ambos personajes. Supongo. Lo cierto es que es un tipo de humor que nunca me ha hecho gracias y que aquí no parece que vaya a empezar a hacerlo. Las dos cómicas principales parecen tener una buena base pero la verdad es que parece que estamos antes ante una evolución de algún tipo de youtube -lo que debería haber imaginado desde el principio, por otra parte- que de una serie considerada como tal. En fin, supongo que no soy el público.

Rematamos la semana con The Long Song (UK), adaptación de la mano de Sarah Williams de la novela de Andrea Levy sobre la esclavitud y las plantaciones en Jamaica. El tipo de historia que podemos imaginarnos y que cuenta a su favor con unas interpretaciones estupendas de Tamara LawranceHayley Atwell. La primera en toda su shakespeariana tragedia, como sufriente heroína de corte clásico; la segunda disfrutando de un papel de villana bordeando pero sin caer en la caricatura del puro saberse intocable, también hay secundarios –Lenny Henry, por ejemplo- que logran bordar sus papeles. Así que supongo que esa vieja frase de que si vas a hacer algo clásico más vale que lo hagas de la mejor manera posible, vuelve a aplicarse. No sé si para alguien será una revelación pero está claro que es una magnífica miniserie. Tendrá que ir lo uno por lo otro.


Anda que vaya semana… Pero empecemos. Y toca hacerlo con YouTube. Llevaba una racha en la que sus novedades no estaban TAN mal, pero resulta que Champaign Ill (USA) nos manda varios pasos hacia atrás. A cuando parecía que se contentaban con comprar cosas que podrían haber entrado en [adult swim] o Comedy Central pero decidieron dejarlo de lado. Aquí tenemos una producción con tantos nombres detrás que casi te preguntas cómo se ponen de acuerdo para nada, y un par de caras medianamente conocidas. El argumento no podría ser más claro, tras años como entourage de un rapero de éxito -y amigo de la infancia- la muerte de este pone a un par de patanes de vuelta a donde empezaron. Se supone que el humor está en esta gente, en las cosas que hacen y en sus proyectos para volver a vivir la gran vida a la que estaban acostumbrados. La parte más importante de la frase es ‘se supone‘. En fin.


Mejor, o por lo menos más agradecida, es The Protector (O) (TR). Esta semana los originales de Netflix -los de verdad- nos llevan a Turquía, a conocer su nueva serie de superhéores. Que en muchos aspectos casi parece una serie española. Y pese a los problemas de medios y las decisiones que podríamos llamar tradicionales tenemos una historia de fondo superheróico y ya veremos si andando los capítulos también en forma, aunque parece decidida a tomarse más como un arco que como una serie de episodios autoconclusivos con trama de fondo. Para lo que son estas cosas no es mal inicio.

Y en el otro viaje de Netflix de esta semana nos vamos a Australia con Tidelands (AU), una serie que no parece tener muy claro lo que quiere ser y, peor aún, no parece tener muy claro de cuánto dinero dispone para contarlo. De ahí que tengamos momentos en los que parece tirar por el thriller de bajos fondos que tanta fortuna suele hacer en Australia, sobre todo los Underbelly, mientras que la parte sobrenatural de sirenas… si estáis esperando una mención a H2O estáis de suerte, porque su presupuesto tiene pinta de moverse entre esa serie y aquellas Witches of East End que tantas tardes de gloria dieron a Lifetime. Por suerte -diría que para todos, pero a saber- logra tomarse mucho menos en serio que Siren, así que el aspecto telenovelero compensa el desastre en… bueno… en casi cualquier cosa, de pelucones a trajes pasando por decorados que parecen saldos de Home and Away a unas actuaciones que a ratos da la sensación de que están consiguiendo apuntándoles con escopetas y otras, simplemente, dándoles alcohol. Por suerte todo este plástico y exceso en una trama que nunca parece tener claro por qué estilo decantarse hace que, aunque a ratos parezca que estemos viendo una encarnación más family-friendly de Dante’s Cove, su visionado resulte si no placentero al menos sí soportable.


¡Pilotos Deathmatch! Dogs of Berlin, The Hook Up Plan y Nightflyers

Siguen saliendo novedades internacionales en estos streamings de la actualidad. Comenzando por la alemana Dogs of Berlin (O) (Al), una -a falta de otra cosa- competente historia policíaca a la que han cargado con todo lo que se les ha ocurrido. El asesinato del más importante futbolista alemán -ficticio, claro- ya debería ser tema más que suficiente pero, además, añaden que es de origen turco, líos con los nazis, con los hoolingans del equipo (que, en apariencia, son dos grupos no necesariamente superpuestos), la mafia de turno y, claro, la familia (de origen Turco, no sé yo si lo había mencionado) y frente a todo esto un par de policías, la extraña pareja de turno. En fin, no es Alerta Cobra pero se deja ver.

Mucho más discutible es la propuesta francesa, The Hook Up Plan (O) (Fr). Un grupo de pizpiretas amigas, una que está convencida de ser un desastre romántico, otra que decide que lo más lógico es contratarle un gigoló a sus espaldas. Y ese es, se supone, el punto de partida de las risas. El embrollo, el romance. En fin. Más allá de esta enésima versión de contratan a un trabajador sexual y se enamora del sujeto de sus atenciones está la sensación de haberse armado deprisa y corriendo, más como una serie de sketches que como una serie de… bueno… serie. Supongo que tiene que haber de todo cuando aspiras a crear más contenido del que se pueda procesar pero, en fin. Hay mejores formas de hacer comedias románticas. Estoy convencido.

Hablando de lo cual… SyFy no deja de hablar del dinero que les ha costado Nightflyers (USA), casi tanto como de deslizar el nombre de GRRMartin como creador del libro original (del relato del que salió el libro del que saldría la película de 1987 que… pero esa es otra historia). En ambos casos no sabemos si están intentando atraer a la gente o disculpándose por el producto final. Resulta sorprendente que una serie de YouTube Red como Origin logre una presentación mejor con muchos menos recursos. Pero quizá se debe a que está menos ocupada avanzando por raíles y estirando el chicle de la historia. El mayor error de aquella -los fastidiosos flashbacks– es de lo poco que logran manejar con algo de acierto aquí. Pero ni por esas. La sensación de improvisación envejecida, los cambios que parecen producto de alguna lucha interna -cuando descubres que el showrunner salió por patas meses antes del estreno no te sorprende nada- y, en general, todo lo que ha llevado a que lo que debería haber sido uno de los pilares de la cadena acabara siendo estrenada de tapadillo y liquidada con rapidez en un par de semanas, en un movimiento inexplicable… si no te has visto algún capítulo de la serie, claro. Una vez echas un ojo a dos o tres te explicas casi cualquier cosa. Excepto, claro, ¿cómo han podido estrenarla por estrenarla en lugar de intentar de arreglarla? Pero bueno, para todo está la opción de ver la película de 1987. Así podremos ver los diferentes sabores del fracaso adaptativo.


Seguimos teniendo novedades gracias, en parte, a la política expansionista de Netflix que nos trae novedades de fuera, como la polaca 1983 (O) (Pl), Una suerte de thriller en un universo alternativo (alternativo al nuestro, quiero decir) que junta buenas ideas con un desarrollo y, sobre todo, un aspecto que hace que creamos que las pocas innovaciones de partida van a ser rápidamente malbaratadas. Es difícil precisar hasta qué punto ocurrirá, pero me temo que no me sorprendería demasiado.


Peor todavía es la entrada Italiana, Baby (O) (It), que no tiene ni ese punto de partida original. Estamos ante una serie que tiene todos los tópicos que uno podría temer de una serie italiana, más aún de una como esta que toca temas problemáticos como el trabajo sexual. Que, lamentablemente, aborda desde un punto de vista que parece estar adaptando la sección de las cartas de los lectores de una revista pornográfica ochentera excepto, claro, por la decisión de, además, hacerla todo lo ‘family friendly’ que pudieran. Por ridículo que suene. Y esa falsa dicotomía acabaría siendo la que demuestre todo ese italianismo. En fin.

Mientras tanto, en Irlanda -en coproducción con la BBC, diré también- han presentado Death and Nightingales (O) (Ir), uno de esos dramones de época con nombres conocidos en los puestos principales (en este caso Jamie Dornan, Matthew Rhys y Ann Skelly. Ya, ya, he dicho conocidos. Pero también está Michael Smiley) que, supongo, tendrá su público pero no soy yo. Todo esto del enorme sufrimiento -amoroso pero no solo- hace que mucho basarse en una novela de Eugene McCabe y lo que queráis, pero yo paso. Qué le vamos a hacer. Seguro que a los fanses del género sí que les va. Supongo, vaya. Porque, de verdad, que jartá de pasarlo mal y que pechá de sufrí.

Terminamos con la que puede ser la más interesante de las propuestas de la semana -ya, bueno, imaginad el resto-, la británica Mrs Wilson (UK). Una viuda descubre que su marido escondía mucho más de lo que ella pensaba y, a partir de ahí, empieza una investigación más seria que va, por un lado, por su muerte y por el otro por aquello de no conocemos a los que tenemos más cerca. Una historia curiosa no sólo porque se cuenta también su historia como pareja, desde que le conociera en el MI6 cuando empieza a ejercer de secretaria y luego cuando se retira para escribir novelas de espionaje (ya, bueno, alguna pista de que ocultaba secretos puede que tuviera) hasta las revelaciones después de su muerte. Y luego está el componente meta porque la serie es una creación de su actriz principal, Ruth Wilson. Sí, es biográfica. No de ella, sino de su abuela (y, claro, abuelo) a la que interpreta en la ficción. Así que quizá sea todo un poco más complicado de lo que parece. Quién sabe. Como decía al principio, podría ser algo mejor pero al menos es capaz de mantener la atención de el espectador. Al menos de este espectador que aquí escribe.


Cómo están las cosas que hasta Channel 5 se ha decidido a darle un tiento a la ficción. Sí, a estas alturas ya hay algunas que han hecho el recorrido y vuelto pero Channel 5 funciona así. En cualquier caso, lo resultante ha sido Blood (UK). Ciertamente Sophie Petzal no hubiera sido mi idea de showrunner a priori, pero supongo que parte de ese cambio es apostar por nuevas voces. El resultado es meritorio, aunque se note aún un poco verde. Un drama familiar en el que el elemento de misterio y sordidez (una mujer decidida a descubrir si, como ella sospecha, su padre mató a su madre aunque tenga que enfrentarse para ello a toda la familia.) en el que al final estamos casi más cerca de un enfrentamiento en el que es difícil saber si hay un gato y un ratón antes que una obra coral. Pero, desde luego, es un buen punto de partida.

Es curioso esto, hacer una adaptación de un podcast  y que parezca una de esas miniseries de Basado en Hechos Reales de las tardes de los fines de semana. Aunque, claro, Dirty John (USA) es un ¿esfuerzo? de Bravo que no sólo sale fatal, además malgasta una enorme cantidad de talento humano con Connie Britton y Eric Bana a la cabeza. Que Britton parezca estar en automático es tan poco habitual que sólo la estupenda Julia Garner salva un poco el desaguisado. Un poco.

 Hablando de miniseries, supongo que Escape at Dennemora (USA) hubiera sido recibida con alegría hace muchos muchos años. Ahora mismo es algo tirando a rutinario. Con todas esas ideas de grandeza y de persistencia actoral y de grandes nombres y blablabla. Pero tan entretenida como uno de esos biopics de hecho histórico. En fin, la televisión y sus cosas.

Por fin una serie infantil de Netflix que sólo da un poco de vergüenza ajena, y es que aunque Motown Magic (USA) esté muy claramente creada para aprovechar el catálogo de… bueno… la Motown… y la parte más clásica de serie animada esté como siempre en lo casi-robótico de las plantillas los pequeños esfuerzo por diferenciarla son las que al final logran que merezca le pena. Y no ya sólo por las canciones que, por supuesto, acaban siendo lo que más.

La HBO ha hecho una coproducción con un par de canales italianos -la RAI y TIMvision, vaya-  para adaptar My Brilliant Friend (USA), las novelas de Elena Ferrante, vaya. El resultado es… bueno… supongo que no soy su público o algo porque a mí esta adaptación me dice incluso menos que las novelas en las que se basan. Pero entiendo que si alguien está mucho en las relaciones de amistad que parecen intrincadas cuando no podridas estará ante su tipo de serie. Me temo que en este caso no podría estar más lejos de interesarme trama, actores y narración. Así que supongo que estamos ante un nuevo éxito.

Por contra Queen America (USA) es otra de esas series de Facebook que nadie ve que en este caso parte de una premisa de comedia negra para acabar siendo más negra y menos comedia en un aspecto fundamental: La falta de cualquier tipo de cosa (¿ambición, intencionalidad, trabajo?) de la obra choca frontalmente con una Catherine Zeta-Jones que parece dispuesta a todo por levantar el trabajo que le ha caído. Lo logra en alguna ocasión – especialmente cuando Judith Light pasa por allí- pero acaba siendo como ver la encarnación de la victoria pírrica. Zeta-Jones se esfuerza demasiado en un producto que está muy claramente por debajo de sus capacidades y talentos. Está tan claro que podría protagonizar perfectamente una gran serie como que no será esta.


Esta puede haber sido la semana de múltiples estrenos en la que unos canales sacan series de otros. Me refiero a cosas como Holly Hobbie (USA), pseudodrama con toques de comedia sobre una ninña/jovencita cantante que intenta vivir en su pueblo y blablablabla que parece una rechazada por el Disney Channel que ha acabado en HULU. No tiene mucho sentido ahí y la sensación es que Disney la rechazó porque no tiene muy claro el tipo de serie que quiere ser, pero bueno, hay suficientes canales, servicios y plataformas como para que este tipo de cosas salgan adelante.


Esta The Kominsky Method (USA) es la nueva serie de Chuck Lorre para Netflix y, cielos, espero que tengan un Plan B. La han llenado de actores conocidos (algunos de ellos buenos) pero al final es la misma serie de rutina cómica algo adocenada que Lorre lleva años haciendo. Y aquí se nota, como en pocas ocasiones, lo que necesita que haya un co-showrunner llevando los aspectos más básicos. Los actores (Arkin sobre todo) intentan hacer lo que mejor pueden, mientras que las secundarias (sí, hay también algún hombre, normalmente como estrellas invitadas, pero aquí los hombres son protagonistas y las mujeres secundarias, se nota el Lorre) hacen lo que pueden con mejor o peor éxito –Edelstein realiza una gran actuación que pertenece a una serie diferente- pero al final lo único que logran es disimular un poco el plato recalentado.

Me gusta esto de que la pluralidad y globalización en las plataformas de streaming nos esté permitiendo ver estrenos de otros países a los que no solemos tener tanto acceso. Es una lástima encontrarse luego propuestas como Mirzapur (O) (IN), demasiado ocupadas en tratar de ser lo que ellos creen que es la versión americana de una serie como para resultar interesante. Episodios demasiado largos, tramas rellenas de paja, todo muy estirado… Bueno, quizá sí que han logrado replicar lo que nos están dando. Pero, vaya, que para este viaje…


No dejan de sorprenderme las propuestas -e intentos- de YouTube Red por hacer comercial su servicio de suscripción. Que sería más útil si permitiera una tarifa plana, pero vaya, ese es ya otro tema. Mientras tanto os puedo contar que Origin (USA) tiene sus dos primeros capítulos -dirigidos por Paul WS Anderson, por cierto- disponibles para que los vea todo el mundo y ya, a partir de ahí, pagando. Es una serie curiosa, con unos flashback tirando a enervantes -como es habitual, por otra parte- que lastran la parte interesante de la trama: Un grupo de personas se despiertan en una nave espacial. Pronto descubrimos que están en un programa de viaje y repoblación de un nuevo planeta y que parecen estar solos en la enorme nave. Bueno… CASI solos. Hay algo, ha pasado algo, por lo que están solos y han sido despertados antes de tiempo… y eso -lo que sea- puede que aún esté rondando. A partir de ahí carreras, gritos y jaqueos. Que, una vez más, estiran la trama y nos meten los flashbacks para explicarnos quién es cada uno y blablablabla. Pero, mira, dentro de toda la hipertrofia hay buenas ideas y una premisa interesante que va más allá de una posible precuela de Tierra2.


Otro que parece rechazado de Disney Channel que está vez acaba en Netflix,Prince of Peoria (USA) coge lo peor de las series de colegas del susodicho canal con un argumento inspirado en el mejor de los casos en El príncipe de Zamunda y acaba sirviendo… bueno… lo esperable en este caso, supongo. El tipo de producto que en esa o en Nick meterían para rellenar emisiones y por si cuela y se convierte en un éxito inesperado. Que no parece el caso, la verdad.

Empezamos con el segmento, ¿ah, no llegué a colgarlo aquí? y es que hay dos series de las que estaba convencido de haber hablado ya pero resulta que no. La vida. La primera es esta The Reluctant Landlor (UK) que es una comedia sencilla, casi clásica, sobre un joven -en uso de la laxitud del término, sí- que hereda el bar de su padre. Así que le toca hacerse cargo del negocio familiar, medirse con la huella que el padre dejó y, además, ambos son de origen de Asia Meridional. Esto último es casi lo más original que tiene una serie que, para todo lo demás, funciona siguiendo los esquemas básicos de este tipo de cosas. Bien llevados, pero básicos.


¡Y aquí está la otra! Estaba convencido de haber hablado ya de Sally4Ever (UK) por aquello de ser de Julia Davis, pero parece que las dos novedades de Sky se salieron de la libreta. En cualquier caso tenemos lo que suele ser habitual en ella, personajes despreciables, tramas malsanas y una idea de lo que es comedia que casi parece más una forma de hacer sentir incómodo al espectador hasta que sus opciones son largarse o reírse. La refinada crueldad de Davies tira esta vez por un registro más cercano al de Camping que al de sus anteriores obras, qué vamos a hacerle. Pero, en fin, al menos hay una serie de Julia Davis en activo y, quién sabe, quizá la próxima salga mejor.


Y terminamos con el que puede ser plato más comentado de la semana. She-Ra and the Princesses of Power (USA) es una serie que coge más de lo que parece de la antigua -pero, claro, habría que recordar algo de la antigua para poder saberlo- para montar un nuevo drama de acción a su alrededor. Personalmente hubiera preferido algo más de la personalidad e ideas de Noelle Stevenson (Nimona, Leñadoras) en la serie puesto que, al menos esta primera temporada, parece muy centrada en colocar a los personajes y explicarnos quienes son y todo eso, siguiendo el guión general de la primera serie. Y tomándose su tiempo para ello, además, en un giro que no sé si es bueno o malo, pero en fin. Por suerte se nota su mano en la diversidad reflejada y en determinados detalles –Scorpia, por ejemplo, fácilmente uno de los MVP de la temporada- que hacen que al final quede la sensación de que no está mal, pero podría haber estado mejor. Quizá para la siguiente temporada.