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Es curioso esto de Homecoming (USA), otro de esos intentos de Amazon para ver si de una vez les funciona el asunto del streaming, y con problemas similares a los anteriores. El guión intenta ser más inteligente de lo que realmente es, ofreciendo un misterio teórico antes que es más punto de partida que planteamiento, y sólo el buen hacer de los actores –Julia Roberts, que está a tope con el proyecto, claro; pero también Shea Whigham, e incluso Bobby Cannavale y Stephan James– lo que le permite ir un poco más allá de los trucos visuales y las vaguedades. Así que lo que podría haber ido mal por un lado, o bien por el otro, acaba siendo un psé. Pero bueno, imagino que a fuerza de seguir intentándolo acabarán logrando que alguna vez una de estas les funcione.

Por contra en The Little Drummer Girl (UK) juegan tanto con la recreación que logran que, en lugar de una pieza de época, parezca la reproducción de la época. Todo parece demasiado falso, demasiado realmente irreal. Es una lástima porque los actores son buenos y la novela –La chica del tambor, se llamó aquí- una de las mejores de Le Carré. Pero no acaba de funcionar. Parece la serie que verían en una ficción más que una ficción en sí misma. Incluso cuando se preocupan por meter más carne a la historia acaban estando más cerca de un anuncio de bebidas espirituosas que de una narración competente.

Es fascinante -sí, ya, quizá no sea la mejor de las palabras, pero es la que tengo- encontrarse con Tell Me A Story (USA). Porque es una iteración de algo que ya hemos visto. Bueno, no exactamente visto, que aquí se emitió como se emitió. Vamos, lo vi yo y sospecho que unos pocos de miles más. Pero estoy liándolo. Veamos… Tell Me A Story es una serie con Kevin Williamson de showrunner, en la que se mezclan historias inspiradas en cuentos clásicos con un giro hacia el género negro, la violencia y los giros sorpresivos. En lugar de hacerlo con una historia en cada capítulo Williamson ha decidido hacerlo como una serie seguida, mezclando unas y otras historias -al menos en este piloto- y, por algún extraño motivo, subiendo los destinos masculinos hasta quedarse al borde del full frontal en todo lo posible. A ratos parece que estuviéramos en una producción más de David DeCoteau, supongo que por lo poco habitual que es esto frente al mucho más habitual male gaze. En cualquier caso, una forma de darle otro vistazo a algo en lo que no hay mucha más novedad que contar. Ojalá hubiera podido decir otra cosa pero habiendo visto las versiones anteriores poco más puedo decir. Que es parte del asunto, antes de eso los americanos hablan de una versión mexicana del año pasado que tuvo 12 capítulos, cada uno con una de estas historias. Pero antes de esta hubo una muy accidentada versión original española. En mitad de la juerga con Cuatro y el Grupo Planeta se rodaron unos pocos capítulos en 2012 y sólo se estrenaron -en Antena 3- después de ganar un premio en Luchon. Al final la idea original va dando vueltas, veremos si aquí tiene más éxito.


Parece que una semana como esta -tras una semana como la anterior- no tiene muchas novedades… Pero, mira, casi mejor. Pocas novedades pero interesantes. Que es algo que puedo decir con tranquilidad de Chilling Adventures of Sabrina (USA). Una versión -cierto es- algo descafeinada del cómic en el que se basa pero que aún y con eso logra mantener el nervio y los personajes -parte al menos, unos tienen que modificarse porque están en Riverdale, otros por motivos externos, como que aún no hayamos visto en su versión clásica a Madam Satán – para contar una serie de historias adolescentes y terror. No estamos, eso es, ante un nuevo Teen Wolf o Vampire Diaries, hay menos drama adolescente; tampoco es Buffy o Supernatural, porque sí, hay acción y fantástico, pero ese no es su rollo. Digamos que está más cerca de la mezcla de todo ello, y un giro más hacia el terror, que podía ofrecer un American Gothic. Pero con adolescentes, claro. Adolescentes, últimamente parecen estar por todas partes. El resultado, en cualquier caso, es muy conseguido. Es cierto que es más family friendly, pero sigue siendo terror. Y su propia separación de lo más habitual hace que, pese a lo clásico, resulte interesante ver por dónde van tirando. Digamos que están más cerca de un Wan que de un Blum. Por lo demás, los actores están de lo más convincentes -especialmente brillante es la labor de Michelle Gómez como una de las antagonistas principales, brillando en un reparto lleno de buenos actores británicos y estadounidenses- y si bien los inevitables intentos de diversidad salen como de costumbre (esto es: pocos personajes asiáticos por no decir ninguno, un número limitado de afrodescendientes aunque, eso sí, en puestos claves -el primo de Sabrina, una de las mejores amigas, una de los adversarios principales- aunque con el tema de la diversidad sexual algo más -tampoco demasiado, aún no tienen muchos personajes- han hecho. En fin, supongo que hacen lo que pueden. O algo. Quizá el mayor problema para mí sea lo claramente que están hablando de una Iglesia y sus problemas disfrazándola de la otra. Sin notar que la oposición no existente no significa que por contraposición parezcan estar dejándoles mejor. Supongo que son mecanismos para no meterse en muchos líos, PERO. En cualquier caso, y más allá de su notable uso de la música popular más o menos típica para estas cosas, una buena serie. Y muy adecuada para esta época del año, claro.

La que sí que se parece a Teen Wolf y, sobre todo, a Vampire Diaries es Legacies (USA). Se parece mucho porque aunque VD cerrara el año pasado y The Originals lo haya hecho este ya tenemos el estreno de una tercera serie en ese mismo universo. Así que, por lo menos, sabemos qué esperar. Mucho drama adolescentes, muchas criaturas mágicas distintas, muchos giros de guión y, con suerte de cuando en cuanto, destellos de la brillantez o el locurón que tuvieron alguna de las primeras temporadas de la serie madre. No es que realmente espere que ocurra pero tampoco lo descarto. Porque este piloto ha demostrado las ganas de parecerse más a la primera que a la segunda así que… veremos para dónde tira.


Intento encontrar un sentido a que Netflix haya dado luz verde a Best.Worst.Weekend.Ever. (USA), no tanto porque sea mala como por la cantidad de veces que la hemos visto ya. Podría ser una película de Disney, de Nickelodeon, una producción indie como Fanboys. Tanto da. Lo hemos visto mil veces. Chico Molón decide hacer algo especial con su Mejor Amigo Nerdito y dos Secundarios Token. A partir de ahí increíbles aventuras, el grupo casi se rompe, de nuevo en acción, o vaya hemos Descubierto Algo Sobre Nosotros porque Lo Importante es el Viaje pero Gran Final. Y luego Enseñanza Final. En fin, se ve que les faltaba algo así en su almacén de genéricos.

Menos mal que otras narrativas van apareciendo. Por ejemplo, la que propone la ITV con Butterfly (UK), la historia de un menor que se revela como de otro género y con deseos de transicionar. El impacto en esa menor, el impacto en los padres y su relación, y la forma de irse desarrollando y explicando el asunto. Con algunos momentos de realismo mágico y una gran empatía con sus personajes -sí, también con los que tienen más problemas para adaptarse a la nueva situación- posiblemente el mayor problema es el mucho peso que recae en los padres y cómo reaccionan. Entiendo que la idea es mostrarlo más como una historia familiar -con sus momentos de alegría y tristeza, no simplemente drama- intentando no caer en Los Very Special Episode. Hacen lo que pueden, y eso ya es meritorio.

Creo que Camping (USA) es la mayor demostración de cómo no hacer una adaptación que he visto en años. No es tanto una serie mala como, de nuevo, mediocre. Pero, sobre todo, una que lima cualquier arista que la original británica de Julia Davies. El problema principal, sospecho, es que aquella versión con Davies -en un papel secundario como lleva tiempo sucediendo con ella- y rodeada de amigos como Steve Pemberton o Vicki Pepperdine. Aquí los nombres más conocidos, Tennant, Gardner, van para esos actores principales que, sin embargo, parecen estar más subordinados a hacer lo que hacen siempre los americanos. Hasta el punto de que parece mucho más interesante lo que ha podido pasar entre los adaptadores, probablemente su propia versión de Episodes, que este gasto de recursos con unos guiones reblandecidos.

Para mi sorpresa el remake de Charmed (USA) no me parece mal. Es decir, el piloto está muy obviamente lleno de demasiadas cosas, entre otros motivos porque pretende llevarnos de un plumazo a una situación similar a la del inicio de la cuarta temporada de la otra serie. Cambia algunas cosas, mantiene otras, y toma decisiones. Ahí ya podemos estar más o menos de acuerdo, como con la idea de convertir al guía de las brujas en una mezcla de Giles y Bosley. O la necesidad de contarlo todo ya dando por hecho que los espectadores tienen una idea similar a la de los antiguos seguidores de la serie. Pero al menos hay cambios que me agradan, como la doctortrecetización de una de las Embrujadas. La idea de meter una científica en todo esto puede ser un síntoma de la necesidad de csis y hackers en todas las series -ya veremos- pero también una forma original de abordar el elemento sobrenatural -también lo veremos-. En cualquier caso, un inicio interesante, ya veremos ahora que se han comido todos esos años para donde tiran. Quizá incluso descubramos sus nombres.

Es curioso cómo suceden las cosas. En The Conners (USA) estamos ante un piloto de una nueva serie muy consciente de ser la temporada 11 de otra. Como la 10 fue la del pasado año no hay que presentar a nadie, solo tirar hacia delante y tratar de encontrar una manera en la que funcione sin su actriz principal. El resultado tiene más aire de episodio especial que de piloto, y posiblemente algo de eso hay. El reparto tiene sus tablas habituales, pero aún está por ver si serán capaces de llevar el proceso de ser Valerie The Hogan Family sin mayores problemas. Supongo -presupongo- que no lo habrá, pero probablemente es algo que sólo sabremos en dos o tres años.

En cuanto a Distrito Salvaje (O) (CO), el original colombiano nos ofrece, reduciendo mucho las explicaciones, un más de lo mismo de relleno que podrá agradar, supongo, a los aficionados a las broncas con eso de ‘tiene un pasado turbio que quiere reintegrarse pero no le dejarán’. Sin que parezca tener claro si quiere ser Punisher o Bourne o El Equipo A o Misión Imposible o qué carajo. A ratos incluso podría parecer la versión con menos presupuesto de una de esas series de grupichis de investigadores que la CBS emite a todas horas. Un poco de todo, un poco de nada. Pues bueno, forraje.

Algún día entenderé el interés de las comedias memorialísticas de infancia. No será gracias a The Kids Are Alright (USA) que tiene varios problemas graves, empezando por un exceso de personajes y los ya clásicos problemas con los niños actores americanos. Entiendo y supongo que alguno de los personajes acabarán teniendo una buena carrera en una década. Pero no será en esta serie precisamente.

Siguiendo su costumbre de coger series extranjeras y convertirlas en programas ‘propios’ le ha tocado el turno a la coreana serie de animación Larva de ofrecer su cuarta temporada, con el habitual cambio de ambientación, en lo que se conocerá como Larva Island (O) (K). Una serie de humor sencillo, con mucho de slapstick y algo de intentar demostrar cierta idea bobalicona y juvenil de lo que pueden ser este tipo de obras.

En cuanto a la australiana Pine Gap (AU)… pues bueno. Thriller de conspiraciones con no demasiada acción y si mucha charla, separando a australianos y estadounidenses por uno y otro lado. Un tanto desmayado en su duración, demasiada larga para las vueltas que decide darle a lo mismo una y otra vez. De nuevo, material para dormitar antes que para seguir.

De entre las cosas que no me esperaba estaba que The Rookie (USA) fuese una serie parecida, por encima de todo, a Rookie Blues. Definitivamente más melodrama que procedimental y ambas más que serie de acción o misterio, ni el carisma de su actor principal logra salvar el tedio que produce. Pero bueno, supongo que siempre podré verla cuando alguna cadena española decida usarla para rellenar su parrilla.

Aquí está Tennant de nuevo, con una serie de la que es difícil de hablar, There She Goes (UK). La vida cotidiana de una familia en la que la hija pequeña tiene una enfermedad extraña, casi sin equivalentes, y cómo eso se convierte en algo con lo que todos tienen que vivir. Los mecanismos para hacerlo -desde un humor negro tirando a pueril a las invocaciones al sacrificio- es precisamente lo que marca la historia. Es difícil encontrar algo que no te haga empatizar con esa pareja, o con el hijo mayor que se ve eclipsado, y -desde luego- es perfectamente comprensible la decisión de hacer una serie como esta que nos recuerda que estas situaciones pueden no entrar en lo que se considera lo habitual, pero se dan. Ahora bien, como serie no sé yo qué recorrido puede tener.


¡Pilotos Deathmatch! All American, Light as a Feather y más

En una semana tan loca como esta acaba resultando que el mejor estreno es el que menos me interesa. Porque All American (USA) es la clásica serie deportiva con jóvenes esforzándose, conflictos, de todo tipo y una aparente resolución sencilla por delante que luego resulta que nunca fue realmente sencilla. Una historia clásica pero muy bien hecha, quizá sin grandes interpretaciones detrás -no hay una Connie Britton aquí, al menos aún no-, pero sí con aquello que se suele llamar solidez. ¡Si tan solo el tema me interesara aunque fuera un poco!

La idea detrás de The Bisexual (UK) parecía buena. Es posiblemente lo único bueno de todo este proyecto. Porque lo que se suponía que era una comedia dramática logra aburrir en ambas categorías, intentando ser rompedora en sitios que están trillados y sin acercarse siquiera a los problemas. Es una lástima que con todas las creaciones GSD que han salido en los últimos años y con el buen nivel que suelen tener -a la fuerza ahorcan, claro- hayamos acabado encontrándonos con esta obra hecha como con desgana y en la que nadie parece tener claro qué se quiere contar ni para qué público. Pero, en fin, supongo que el que se estrenen series así significa que se está avanzando lo suficiente como para que no se estrene solo lo muy bueno.

Hemos llegado a The Haunting of Hill House (USA). Podéis ir cogiendo asiento porque sospecho que esto va a ser largo. O saltároslo, también. Puedo hacer el resumen rápido y luego pasáis a otra cosa: Olvidáos de la obra original porque no está aquí. Estamos ante una mezcla Hacendado puro de ideas de The Conjuring y AHS en un nivel mucho más básico. Una oportunidad perdida y, en general, una desgracia. Cuya mayor virtud es que a su lado la película de 1999 parece fiel a la novela original. Ahora ya podéis seguir… o esperar un poco más a que empiece a explicar de manera más extendida todo lo que falla. Yo lo agruparía en dos partes: Todo lo que está mal como adaptación y Todo lo que está mal como serie. El problema principal como serie es, como decía, que es muy genérica. Siguiendo con mucha claridad lo que ha funcionado en The Conjuring pero sin tener a un James Wan neoclasicista por detrás, y cogiendo también ideas de la aproximación televisiva al horror de Ryan Murphy excepto proque, claro, no hay ningún Ryan Murphy ahí a soltar ideas locas. Como Conjuring Hacendado aún podría tener un pase, porque no está muy inspirada ni lo que cuenta es especialmente interesante, pero al menos vemos claro que esto va de una familia y una casa. Una cosa como muy rutinaria en todas sus decisiones, muy alejado de lo que los británicos han llegado a hacer estos últimos años en series como The Enfield Haunting o Marchlands. Posiblemente la serie a la que más se parezca sea a Requiem. No es el peor de los parecidos, aunque sea bastante menos creativa que esta última, pero desde luego está muy lejos de ser nada mediánamente original. Así que, bueno, una serie sencillota y mediocre, forraje para el aficionado al terror mientras espera a que salga algo en condiciones. Lamentable resulta ser una adaptación de una de las grandes obras del medio. Y, claro, ahí ya entramos en otros problemas. Que podríamos resumer en ¿PERO A QUIÉN SE LE HA OCURRIDO? Para resumir los cambios principales del piloto hace falta recordar brevemente el libro. El Dr. Montague es un Doctor que decide reunir para un experimento de cosas paranormales a un grupo de ‘expertos’. Al final solo aparecen dos, Theo que es una mujer liberada y misteriosa con ‘sensibilidad artística’ y Eleanor que viene de un ambiente de represión y cuya tiránica madre acaba de fallecer aunque ya está sufriendo a su familia, su hermana. Con ellos está también Luke, el heredero de la familia que la compró. Un tipo de vida digamos que despreocupada que va porque  su tía -auténtica dueña- le obliga para ver si, dado que no se va a enderezar,a lmenos no le cuesta más dinero. Su anciana tía se lo legará todo, casa incluida, cunado muera así que es algo así como el propietario, pero uno que no está ahí por auténtico interés en el fenómeno. Ah, y los Dudley, los ‘guardeses’ que se largan en cuanto empieza a anochecer y que funcionan más como elemento casi cómico. Igual que es casi cómica la mujer del Doctor en la visita que les hace -con compañía-. El buen Doctor les cuenta, además, la historia de la casa. Mandada construir por Hugh Crain, un tipo severo que tuvo tres mujeres -todas ellas fallecidas- y que sólo tuvo hijas a las que gobernaba con mano férrea, tiránica, despótica, represora y lo que se os ocurra. Los descendientes de estas serían los que se la vendieran a los Sanderson, la familia de la tía de Luke. enc ualquier caso, los episodios suelen ser sutiles, muchas veces se nos deja a nosotros decidir si son reales o se los han imaginado, incluso si parten de la casa o de Eleanor, auténtica protagonista de la historia y en al que no sólo la cirucalirar de la historia de la casa se une sino, sobre todo, de sus relaciones familiares con las que tenían los Crain. Es este estudio psicológico junto con el uso casi elíptico de los fenómenos paranromales lo que ahcen de esta obra algo tan remarcable. Y también lo que hizo de las película de los sesente todo un clásico y lo que se señaló como un fallo en la de los noventa, que mantuvo este esquema y el centro de los problemas de Eleanor para cambiar todo lo demás en lo posible. Pues bien, ¿qué han cambiado en esta adaptación? ¿Respuesta rápida? Todo. Vamos con algo menos rápido. Los Dudley siguen existiendo. Hay una mansión. Unas colinas. Y una familia Crain.El resto… veamos… Hay Pasado y un Presente. El Pasado es los Crain llegando a la casa, que ellos no construyeron. Los Dudley ya están ahí de antes. Resulta que los Crain son una familia aparentemente normal -bueno, con dinero, pero vaya- compuesta por cinco hijos. O, mejor dicho, tres hijas y dos hijos. No parece que Hugh haya tendio más mujeres. Y, ah, por cierto, esos cinco hijos… resulta que se llaman Theo, Luke o Nell (Eleanor, siguiendo el nombre de la versión noventera). También hay un Steven y una Shriley. Ya, sí. En el presente vemos cómo les ha ido a los hermanos Crain -Ya. Sí.- y, sorpresa, Steven es un tipo que escribe sobre sucesos paranormales ahora. Así que, bueno, no se han atrevido a hacerle doctor pero sí que es el mismo rol de el Doctor, ¡incluso está casado! (Algo así.) Así que, bueno, ahora los protagonistas no tienen nada que ver con aquellos, y alguien ha decidido que fusionarlo todo en una familia y hacer que sean hermanos era buena idea. Teniendo en cuenta cuanto trasfondo salía de las diferencias entre ellos y hasta qué punto era importante para Eleanor la cirularidad de la familia y la idea de que el trato que se da entre los hombres es peor que el de los fantasmas… En fin. No digamos ya los cambios de tratamiento, claro. Theo era misteriosa pero también uno de los personajes más positivos de la obra, si no el que más. Pero, claro, dependía también de sus propias circustancias para demostrarlo que aquí, sencillamente, no se dan. La decisión de unir a los Dudley al destino de la mansión va fundamentalmente en contra con lo que sabemos de ellos, personajes secundarios y casi cómicos que mostraban a la gente que ni está interesado ni quiere saber nada de todo esto. Ahora son una suerte de guardeses eternos antes, durante y después de los Crain. Aunque posiblemente lo peor de todo sea el cambio al mostrarnos lo sobrenatural. Esa cuidada estructura elíptica en la mayor parte de los casos que tan bien se trasladó en los sesenta y tan mal en los nvoenta y que aquí logra hacerse incluso peor. Por lo visto alguien piensa que con fusilar -mal, claro. Diferente contexto diferente reacción, no digamos ya lo que eran unos y otros- escenas de la película y el libro está todo hecho. No puede estar más equivocado. Precisamente porque el contexto y unión de las mismas es importante, no se puede sacar sin más y meterla a presión donde piensan que puede meterse, que es lo que se hace aquí. No digamso ya la presencia directa de apariciónes que parecen sacadas de películas asiáticas de principios de los dosmiles – una de las escenas recuerda inevitablemente a Ju-on– hasta llegar al desastre máximo de CGI barato a final del piloto en lo que parece una idea sacada de una película especial para Halloween de Lifetime o el SyFy. En resumen, la sistemática demolición de todo lo que hacía que la obra original -y sus adaptaciones- tuviera un aspecto, función y tema distintivo para que, de tanto recortar aristas, pueda entrar en el molde del Conjuring Hacendado en el que han decido que querían convertir todo esto. Triste es hacer una obra mediocre y rutinara, mucho más es comprarse el nombre de un clásico para darle el empaque que algo tan desangelado como esto no podría tener si no es robándolo de sus precedentes. Pero, bueno, supongo que para esto sirve el dinero.

Si alguien me hubiera dicho que Light as a Feather (USA) sería mejor estreno de terror… bueno, quizá hubiera supuesto que era por falta de rivales. Quién sabe. Pero aquí estamos. No es una historia especialmente inspirada o rompedora pero sí tiene elementos interesantes y abre una puerta a la posibilidad de que acaben haciendo algo inesperado. Aunque de momento todo se quede en un grupo de adolescentes diversas -en todos los sentidos de la palabra- que empiezan a enfrentarse a una serie de hechos extraños a partir de lo que parecía un juego sin consecuencias y una broma sencilla. Algo maniquea, eso sí -veremos cómo evoluciona, pero parece tener más claro cómo son sus personajes de lo que es recomendable para la ambigüedad de estas cosas- pero, a estas alturas, casi parece lo menos grave que una serie de terror puede ser.

Hablando de espantos: The Romanoffs (USA). ¿Recordáis cuando a principios de los ’00 se hablaba de que Woody Allen estaba mayor, reiterativo y sin gracia? ¡Pues aquí tenemos una serie que saca todos los defectos de aquella etapa sin llegar a ofrecer sus partes buenas! En el mejor de los casos hay alguno de los actores -de las actrices más bien- que salvan la cara con sus tablas. Pero lo mejro de todo es que lo hacen en una serie antológica con episodios de más de una hora. ¡Así que computa como sufrimiento autoinflingido! Si deseas ver a un grupo de actores intentando salvar un guión que compite por ver si es más previsible que rancio en un formato alargado hasta el exceso… ¡Enhorabuena!

Sé que es un clásico pero aún así, después de ver el piloto de Salt, Fat, Acid, Heat (USA) os puedo asegurar que el libro es mucho mejor que la serie. Sí, sé que el libro es un libro de cocina y la serie un documental. Pero el libro es MUY recomendable, y útil. Y la serie es… ¿Cuántas series de gente viajando por el mundo y deleitándose con la comida que encuentran creéis que podremos llegar a ver? ¿Por qué toda esa innovación que tenía el libro no se ve en una serie que es tan más de lo mismo? En los inicios del Food Network hubo programas que mezclaban cocina y ciencia. ¡Incluso en algunas de las creaciones recientes de Heston han logrado que el formato funcionara! ¿A quién se le ha ocurrido que para qué, que mejor otro travelogue más, que teníamos pocos? En fin. Comprad el libro. O no, que lo mismo no os interesa la cocina. Simplemente echadle un ojo, que es muy bueno. Y luego ya decidid.

Mientras tanto en Disney Channel han estrenado Star Wars Resistance (USA), que es otra serie bien hecha aunque sin buscar ningún exceso o locura, par los fanes de SW que sólo quieren más SW sin muchas complicaciones. Y, mira, a veces parece que esto es lo que mejor se les da. Probablemente porque es lo único en lo que no tienen que demostrar nada. Hubiera estado bien que en lugar de inspirarse en el anime hubieran ido directamente a Japón a contratar a alguien para hacerla pero, mira, yo esta semana a los americanos no me veo capaz de pedirles nada.

Un año más tarde el piloto de Superwog (AU) ha acabado en serie. Del canal de YouTube en el que comenzó a un espacio en el canal nacional australiano, no es mal recorrido. El contenido.. pues bueno. Convertir a unos personajes de sketches de YT en algo con una historia ya es más complicado. Digamos que la historia de estos dos amigos no está tan lejos de la idea de comedia que ‘los jóvenes’ llevan haciendo cuando tienen oportunidad desde por lo menos los sesenta. En fin, cambian los tiempos pero la gente permanece. O algo.

Y rematamos la semana con la cosa esta de Titans (USA). Podría ser peor, podría ser mejor, podría incluso tener algo que ver con los Titanes. En lugar de eso tenemos al Clásico Policía Protagonista de Serie de TV que resulta que también es Robin. Una muy mínima aparición de Gar. Y a dos protagonistas femeninas que hacen sospechar que los creadores y guionistas de esta serie conocena  las mujeres de los programas de naturaleza de La 2. Ni Anna Diop logra sacar mucho partido de un guión bastante lamentable que la pone en situación de inferioridad desde el principio, aunque es la que más se esfuerza por hacer que aquello -que en su caso durante el piloto es una serie completamente diferente y no quiero ni contaros lo lejos que está su personaje del original, no digamos ya lo casi-mudo – ni, desde luego, Raven sale mucho mejor parada en su -igualmente alejado- papel de muchacha que se dedica a llorar y gritar durante la mayor parte del metraje para que el Clásico Policía Protagonista pueda tratarla con paternalismo. Que, a ver, si no querían hacer una serie de los Titanes digo yo que también podrían haberse quedado en casa y no hacerla. Si, total, ¿qué necesidad había? En fin.


Puede que la autora australiana Helen FitzGerald no sea muy conocida por el público español, por no decir nada, pero de ella sale la obra adaptada para esta The Cry (UK). Adaptada porque, aunque parezca un trabajo menos de un showrunner que de un comité, está claro que la idea principal ha sido aprovechar al máximo el reparto, sobre todo la posibilidad de centrarlo en Jenna Coleman, aunque sea Asher Keddie la que mejor esté en este piloto que es más un primer capítulo. La trama de intriga y sospecha con un niño desaparecido de por medio y una enorme atención mediática sobre sus implicados -Coleman como la nueva mujer que acompaña a su marido a Australia a luchar por la custodia de la hija de su marido con su ex-mujer, interpretada por Keddie. pero también ese marido, la hija, la abuela de la niña…- sin que quede claro si es un rapto-rapto, un simple ejercicio de cara a la prensa pura triquiñuela legal o algo… peor. En cualquier caso, no una serie especialmente original, y ciertamente conducida como si hubieran decidido tirar con el automático, pero por ello precisamente perfectamente llevada como una creación industrial.

Otra de esas comedias que la CBS piensa que podría ser divertida, al menos esta semana Happy Together (US) es la mejor. Ayuda que la otra sea espantosa, pero también que esta, rutinaria y conocida como nos podemos imaginar que es, aún así es capaz de jugar a su favor con esto. El viejo ‘si no vas a hacer algo original tienes que hacerlo realmente bien’. Solo que aquí no está ‘realmente bien’ tanto como ‘OK, vale’. Pero tomemos lo que tengamos, supongo. Así que esta serie sobre una pareja normal a la que se le acopla un famoso cantante que hace que su vida cambie es… bueno… aceptable forraje.

Vamos a la parte mala de la semana. Primero con una serie que esperaba con interés. No es que Jason Blum, o su Blumhouse, me parezca el mejor productor de cine de terror del momento, pero sí que me parece uno que sabe lo que se hace. Saldrá mejor o peor, pero parece tener las cosas claras. La idea de Into the Dark (USA), un capítulo mensual con un tema de terror centrado en un festivo de ese mes, puede recordarnos a la chusca The Holidays pero, en fin, podría también haber funcionado. De momento el primer capítulo, la primera película casi podríamos decir, por durar cerca de hora y media y no mantener continuidad alguna con los siguientes, reúne a una serie de caras razonablemente conocidas de la televisión -al menos de la televisión más joven- para ofrecernos… bueno… posiblemente una de las ideas menos inspiradas posibles. Y parecía que Halloween tendría que ser el mejor festivo posible para comenzar algo así. Pero resulta que lo que han hecho es un corto alargado. Literalmente. Usan un corto de base, está en los créditos. Y, a partir de ahí estiran sin añadir. Ni la relación central parece interesante, ni el motivo central, ni nadie parece tener muy claro qué o por qué están haciendo lo que hacen, mientras todo va por unos carriles tan previsibles que parecen estar moviendo vagonetas. Una forma tan perezosa de llevar algo -más aún algo que va a ser la tarjeta de presentación de una serie- que cuesta creer realmente que se haya hecho pensando en ello. No, más bien parece que se pensó justo en lo contrario: Vale, esta primera ha sido un desastre muy aburrido… pero quizá la siguiente cambie, otro equipo, otros actores, otro tema. Y eso es, quizá, lo único que puede salvarla en un año en el que lleva varias temporadas existiendo Inside Nº9 y se ha estrenado la mucho mejor Bobcat Goldthwait’s Misfits & Monsters.

Sobre The Neighborhood (USA) lo único que debería decir es: ¿Por qué? Pero, en realidad, creo que hasta eso puedo explicarlo. La única razón que se me ocurre para que la CBS haya dado una comedia a Cedric The Entertainer -además de que odian la comedia, claro- sobre una familia blanca que se muda a un barrio negro es que la única forma en la que sus espectadores pueden llegar siquiera a tratar el tema de la raza es permitiendo que ellos se sientan como una minoría oprimida. Diría que así funciona el humor en tiempos de TRUMP! para esta cadena pero sospecho que antes de 2016 hubiera sido igual y, además… ¿qué humor?


Bueno, pues hemos sobrevivido a la primera semana de estrenos USA. Supongo que estaréis tan sorprendidos como yo. Y como el orden alfabético funciona como funciona los últimos serán los primeros. Parece que Charlie Day tuvo el viernes como fecha para The Cool Kids (USA) por estar protagonizada por actores mayores. A su favor hay que decir que intenta formar un grupo variado aprovechando los buenos y solventes actores cómicos. El asunto es que luego este piloto es un poco de Lo de siempre. Es lógico que en una generalista no pueda hacer lo que en cable, pero es una lástima que no haya buscado una manera en la que lograr que las historias de estos abuelos marchosos fueran más allá. Porque por muy buenos que sean -y Vicki Lawrence está especialmente inspirada en el papel posiblemente más agradecido en el piloto- si el guión ofrece lo de siempre… pues tampoco es fácil verle muchos motivos para regresar. Quiero decir, una serie que se las arregla para que un personaje diga el título de la misma durante el piloto. Uf.

Estoy muy sorprendida con esta FBI (USA), en primer lugar porque parece que el paso de la NBC a la CBS de Dick Wolf -ese hombre- le ha convertido en un productor moderadamente más de izquierdas que antes. Quizá sea solo por comparación con la panda que anda allá. En segundo lugar, porque ha hecho una serie sobre el FBI que está fuera de todos los estilos habituales de actuación, sobre todo los de la CBS. Sí, hay grupos y casos e investigaciones… pero esta suerte de publirreportaje se toma todo con tanta flema y tranquilidad que logra algo tan difícil como una serie bien hecha, bien contada, bien interpretada pero que podría aburrir a una piedra. Lo que nos lleva a la tercera parte, es sorprendente decir esto pero por muy docudrama que se quieran poner está claro que un poco de nervio no le hubiera venido más y que quizá, más que los POM POM de su Ley y Orden podríamos hacer una petición para que le diera un toque a la serie Bellisario. Que si alguien sabe de panfletismo para fuerzas gubernamentales de entretenimiento es él.

Ahora bien, si en una serie hay que gritar ¡BELLISARIO, BELLISARIO, TRAED A BELLISARIO! hasta quedarse afónico es en Magnum P.I. (USA), cuyo principal atractivo es que ha mantenido la canción. Todo lo demás es de un genérico que da susto. No ya no se han molestado en buscar a alguien con carisma como Selleck -que estoy convencido que tiene que haber porque en otras series los hay, incluso de herencia latina como James RodayTyler Posey– sino que han puesto poco menos que a un mueble a protagonizarla. Tampoco se han molestado mucho más con el resto de papeles, hasta el punto de decidir respetar los ‘esquemas generales’ de casi todo. Porque si para el correcto funcionamiento de la serie original era tan imprescindible como Selleck la buena labor de John Hillerman como Higgins aquí han decidido que sea el único cambio… convirtiéndole en una atractiva mujer. En fin, rancios hasta para eso. Cierto es que la actriz, Perdita Weeks, es posiblemente la mejor del reparto. pero es que sólo tiene que procurar no cagarse encima. Y, desde luego, está muy lejos de Hillerman. Ponernos a discutir lo que esta serie podría haber sido con uno u otro cambio no nos llevaría a nada ni serviría para mucho. Quedémonos con lo que tenemos: Una serie extremadamente genérica cuya única finalidad parece ser que las cadenas españolas puedan rellenar sus parrillas sin molestarse en descubrir qué están emitiendo ahora.

Hablando de genéricos, lo que podría haber tenido un mínimo interés como telefilme o, incluso, como miniseries, pasa a oler de manera sospechosa cuando se convierte en serie abierta. Esto es, Manifest (USA) es el enésimo intento de recuperar el éxito de Lost cuando ya ni a los que veían Lost les motiva ser muy vocales de lo suyo. Y no es que esté mal. Para un inicio de telefilme o similar, como digo. Pero esto, que podría haber dado algo más de intriga o de algo, incluso -en el peor de los casos- haber llegado a decidirse por intentar arreglarlo con el locurón de los Langoliers– acaba decidiéndose por ese drama rutinario. Peor aún, uno que no parece ir a ninguna parte. Como mucho para justificar un programa del tipo ese de Inquietaaaante. Al menos que a él le aproveche.

Hablando de Roday, el descarado intento de montarse un This is Us de la ABC con A MIllion Little Things (USA) se beneficia enormemente de tenerle con su humor. Es casi lo mejor que se puede decir. Como serie funciona bien, todo va por sus raíles a una velocidad correcta, todo medido, todo controlado, todo tan poco inspirado que parece hecho siguiendo un esquema de un libro sobre cómo guionizar. Y es precisamente ese aspecto falso, impostado, plástico… eso es lo que hace que sirva como fondo, e incluso como ejemplo de construcción, pero resulte tan poco interesante como serie.

En cuanto a la novedad australiana -rápidamente llevada por FX a otros países- Mr. Inbetween (AU) podríamos decir que es una idea interesante como punto de partida -un matón de los bajos fondos en su vida cotidiana y en el trabajo- que necesitaba de mejores actores y de mejor guión. Que yo entiendo que no todo puede ser Sexy Beast pero esto acaba llevando a una idea de transgresión apolillada y hasta rutinaria.

Parece que cada poco toca una serie llamada New Amsterdam (USA). Esta vez es un drama médico basado en hechos reales que combina lo peor de las buenas intenciones con lo más trillado de los dramas médicos. Mucho diagnóstico, riesgo, fortaleza, blablabla… y poca chicha. A estas alturas me preguntaba si habían decidido hacer las series para este año con el piloto automático puesto y ya si eso el año que viene será otro día.

Supongo que lo más llamativo de Pete The Cat (USA) es menos basarse en una conocida serie de libros infantiles que el tener a Elvis Costello y Diana Krall poniendo voz a los padres. Pues bueno. Pues vale. Como serie está claramente dedicada a un público muy infantil, pero supongo que si a ellos les gustara mal no estará.

Karl Pilkington ha recibido con Sick of It (UK) la posibilidad de hacerse una serie tan a su medida que tiene hasta dos papeles. El resultado… bueno… es un resultado, supongo. Entiendo que a los muy fanes les gustará. No creo que a mucha más gente. Porque la escritura tiende a lo exagerado pero también a lo perezoso, sus desgracias, que no deja de ser a lo que se suele dedicar el actor, no están bien engarzadas sino que parecen arbitrariedades. Y, claro, de lo uno a lo otro.

Con Single Parents (USA) no tengo nada claro qué esperaban. Más allá de captar para la ABC a Taran Killam tras su inexplicable marcha del SNL -y quien dice Marcha dice Despido, claro.- Pero esta serie de padres que parece hecha para rellenar los huecos de una lista fantástica sacando o saqueando ideas y tropos de otras series que funcionan mejor y que aquí están interpretadas con convicción y tablas por los implicados (Brad Garrett, Kimrie Lewis, Jake Choi e incluso Leighton Meester) pero que no puede levantar un guión que las pocas veces que funciona lo hace más pese a su guión que gracias a él.


Ver unos minutos de The Good Cop (USA) lleva indudablemente a preguntarse si están rindiendo homenaje o tomando inspiración de Monk. Sí, hay más cosas por ahí, pero esta es las más obvia. Y resulta que sí, que Andy Breckman es también el creador de esta serie. Más allá de eso, algunas inversiones básicas. Aquí tenemos a un protagonista joven, con un tipo de problema paternofilial distinto del de la otra pero de similar raíz. Solo que esto permite que haya una suerte de duelo -al que, en realidad no se presenta ninguno de los dos contendientes- con el padre. El padre es Tony Danza así que, en realidad, tampoco se le puede pedir mucho más. El protagonista real es Josh Groban, que podría estar mejor pero también podría estar peor. Pero, claro, ¿si ha podido ser candidato al Tony por aquel espanto por qué no iba a poder protagonizar su propia serie? En fin. Que con un tono ligero y medios limitados logra hacer una serie que quizá no logre pasar de simpática pero que, al menos, ya tiene eso. No es mucho consuelo, pero es algo.

Por contra de casi todo Hilda (USA) no puedo más que hablar maravillas. Al fin y al cabo se dedica a recoger, adaptar y difundir el universo de los magníficos cómics de Luke Pearson. Cierto es que se notan las estrecheces presupuestarias en su, a ratos, barata animación. Pero todo lo demás, todo lo importante, de la fuente original está aquí. Y si no conocéis los cómics originales tenéis ya la excusa para darle un primer tiento.

Que Amy Poehler haya accedido a que su nombre aparezca asociado a I Feel Bad (USA) es un misterio que no logro explicarme. Una obra muy ligera construida a base de topicazos y con solo un par de elementos diferenciadores -empezando por la representación de la protagonista y su familia- que no logran arreglar lo que podrían ser guiones de hace décadas.

Presupongo que con Maniac (USA) tendremos una de esas creaciones divisivas. Habrá gente a la que le gustará muchísimo, y gente como yo que la encuentre como un adorno de árbol de navidad. Teóricamente con un significado y una delicadeza pero, fundamentelmente, muy preocupado en aparentar brillo para que olvidemos que está hueco. Creo que entiendo lo que quieren vendernos, y supongo que consideran que lo están haciendo de una manera esteticista y original… A mí me cuesta no lanzarle cosas a la pantalla de puro insufrible. Pero, en fin, supongo que siempre es bueno que existan series encantadas de haberse conocido. Y con un Jonah Hill especialmente cargante. En fin, lo bueno de que haya tantas series nuevas es que puedo ir prescindiendo tranquilamente de muchas de ellas.

Melodramón al borde de la telenovela, o quizá incluso dentro, lo cierto es que este Playing For Keeps (AU) funciona como una suerte de ‘mujeres de futbolistas’ -salvo el que fútbol es australiano, claro.- con una exageración de contrastes en todos los aspectos entre los recién llegados y los que ya conocen el juego. Y… bueno… pues eso es lo que ofrecen, no hay mucho más.

Los intentos de Facebook de que alguien les haga caso son lo que supongo que nos traen Sorry for Your Loss (USA), una serie con la pretensión de ser un estudio sobre la pérdida que tiene el problema tradicional de dedicarle demasiado tiempo a un único tema. Y es que para una película puede valer pero esto de trocear una película para que encaje en una serie no sé yo, sobre todo cuando buena parte de la misma va a ser repetir concepto. Pero, bueno, a fuerza de intentarlo…


Hay que reconocerle a los británicos la capacidad de convertir lo que podría ser un docudrama en un drama, lo demuestran especialmente en obras como esta Black Earth Rising (UK) que ha empezado a emitir la BBC Two y que sirve para mostrar los intríngulis de los juicios internacionales por crímenes de guerra. Lo que permitirá, además, hacer más temporadas si esta funciona. Y no tendría pro qué no hacerlo, es cierto que el centrarlo en África es irse un poco a lo más cómodo para un punto de vista angloeuropeo, pero al menos lo hace mostrando desde el principio las cartas. Veremos cómo evoluciona pero, cuanto menos, Hugo Blick parece decidido a hacer una serie más sencilla -aunque igual de efectiva- que The Shadow Line o The Honourable Woman. Y eso ya debería de ser una recomendación.

Con A Discovery of Witches (UK) nos encontramos con una producción inglesa que precisamente en eso que implica la recreación, efectos y demás logra ser brillante. La adaptación de los libros sufre de, pro supuesto, los problemas que ya tenían los libros que en buena parte venían de la saturación de mercado del sobrenatural con un algo de romántico y bastante de la sensación formuláica de unir un paso a la adultez y el descubrimiento de un mundo mágico oculto a los mortales. Lo realmente sorprendente es que hayan tardado tanto en hacerlo, pero en fin. Ya está aquí. Y si te gustan este tipo de historias presupongo que también esta te irá bien. Si no… bueno… está bien hecha, claro.

Entiendo que Netflix está haciendo esfuerzos por arreglar ese espanto que tiene por programación animada, y que quizá en alguna otra presentación The Dragon Prince (USA) hubiera podido ser una solución. Pero entre la colección de topicazos desplegada, el empezar con tres minutos y medios de infodump voz en off mediante -en una de las muestras más claras de pereza narrativa que he visto en años-, la animación correcta en un día benévolo, la notable ausencia de personajes femeninos entre tantísimo personaje masculino -sin duda un efecto secundario de las cruentar luchas- y, en fin, la sensación de que esto podría haber sido realizado por un programa de creación aleatoria de entornos y tramas… pues más les vale que sigan buscando algo que les funcione. Porque aunque sea posible colarle la cosa esta que querría ser Avatar o algo similar, pero no sabe ni por dónde empezar a intentarlo a unos niveles que sólo se me ocurre compararlo con la películas de Dragones & Mazmorras excepto porque incluso esta tenía aciertos de cuando en cuando… al final acaba siendo más parecido al guión de  Avatar, la película. En el sentido de que no parece que haya nadie especialmente interesado en él pero no queda más remedio que exista para lograr hacer pasta. E incluso en eso sospecho que se van a quedar con las ganas. Aunque, quien sabe, quizá haya superfanes de este tipo de historias trilladas, masticadas e incluso algo irritantes en su torpeza ombliguista. Quiero decir, tiene que haber gente para todo. ¿No?

Lo bueno de encontrarse con una serie tan encantada de haber conocido como The First (USA) es que sabes que en realidad tú das igual, ellos han tendio suficiente haciendo esto y estando seguros de que son la caña. Qué más dará lo que opinen los espectadores. La idea de que es un producto de prestigio dentro del campo de la ciencia ficción -pero que no lo parezca- te lo dejan tan claro desde el principio que no sé ni para qué malgastar el tiempo con esto. Tienen mucho más claro ese objetivo que cómo conseguirlo y, claro, con una situación así más vale que decidas rápido si vas a aceptar su palabra. Porque si no te espera un tedio más que notable mientras te cuentan una batallita que posiblemente hubiera estado bien… contada por cualquier otra persona de cualquier otra manera.

Es curioso esto de Forever (USA). Nos cuenta una vez más la historia de un matrimonio instalado en la rutina, el intento -sobre todo por parte de ella- de darle un meneo al asunto. La crisis que eso provoca. Y lo hace usando a dos grandes cómicos que limitan su tendencia a la sobreactuación a tope. El resultado es, finalmente, un análisis sobre el matrimonio, la rutina y la vida ordenada y, en segundo, una serie agradable. No muy inspirada ni, desde luego, original. Así que lo que intentan por un lado parece ser una defensa de lo otro. No es una mala serie, ni mucho menos.

*suspiro* God Friended Me (USA)… Creo que le he dado menos vueltas a algunos vegetales grisáceos en el plato. Es decir, sabes que no huele bien, que no sabe bien, pero que tienes que probarlo para poder quejarte con propiedad. Pues bien, con esto casi desearía haberlo dejado para desayunar, merendar, cenar de nuevo… Es todo lo que uno puede temerse de lai dea Un tipo que quiere hacer un podcast ateo recibe una invitación de facebook de Dios que le dice a quién tiene que ayudar. Lo peor de media docena de ideas distintas que ya se han hecho con mucho mejor tino antes. Y, lo peor, es que no tiene pinta ni de que vayan a poder construir algo interesante a partir de aquí en varios episodios.

Es difícil no reducir el comentario sonre Last Hope (O) (JP) a Po’fueno, po’fale’, po’m’alegro. Probablemente porque parece hecha rellenando un listado de tópicos del manga. En cinco minutos en el futuro estamos postapocalípticos y aunque tenemos la forma de hacer roboces gigantes también hay cosas que atacan a la humanidad probablemente por culpa de esta misma, por suerte el grupo de élite que se encarga de los roboces está decidido a protegerla aún a riesgo de sus propias vidas, y eso que son personajes muy distintos y con muchos problemas personales. Tan formuláica que en ocasiones parece su propia parodia -en serio, ¿qué le pasa a los pechos de los personajes femeninos?- supongo que no soy quién para juzgar esta serie porque, bueno, está muy lejos de tocar ninguno de los temas que a mí me interesan. Así que me limitaré a decir que no soy su público, pero que sospecho que tienes que estar muy metida en este tipo de esquemas repetitivos para serlo.

Muchas son las cosas que no entiendo. Sobre todo en lo que a la programación de Netflix se refiere. En concreto esta vez no entiendo Norm Macdonald Has A Show (USA), y no lo entiendo porque los últimos años se le ha dado distintas posibilidades de programa a Macdonald y no ha funcionando nunca, ninguna. Cierto es que en los noventa tuvo un buen momento, pero aquello creo que está bastante claro que pasó y que para cuando logra acertar es más por la persistencia que por la realidad. Pese a todo le han dado un programa. Y resulta que en él parece tener más libertad que en los anteriores… lo que significa que tiene aún menos idea de qué hacer o con qué finalidad hacerlo. No es que sea un mal programa, es que logra que lo tedioso de la divagación continua demuestre por qué es muy gracioso no sirve de gran cosa si no hay músculo para la improvisación detrás.

Debido a lo que solo puedo entender como una completa decisión de que todo el canal sería cerrado tras la venta a Disney y, por lo tanto, no merecería la pena esforzarse lo más mínimo en una programación mínimamente interesante, en FOX han decidido emitir Rel (USA). Que es algo así como al idea de sitcom que alguien tuvo en los ’90 con ideas de los ’70. Pero en viejo. Entiendo que si el cómico central te hace mucha mucha mucha mucha mucha gracia lo mismo puedes sufrir el piloto entero sin poner los ojos en blanco y clamar al cielo. En cualquier otro caso, no recomiendo a nadie que se acerque. Ni zapeando.

Por suerte también hay series como Strangers (UK), que sin duda confía en exceso en el carisma de John Simm y que ofrece una historia menos original de lo que podría ser deseable, pero que logra hacerlo efectivo precisamente con el manejo de esa estructura familiar y gracias en gran parte a su actor principal. Algo que en una semana como esta puedo aseguraros que se agradece. Sobre todo porque por lo menos así hay un motivo para estar interesado por cómo proseguirá la intriga de la serie. Algo es algo.

Dentro de las mil novedades habituales de Netflix llega otro de esos momentos de Parece que esto funciona fuera, fichémoslo a ver si con nosotros también funciona. En forma de Super Monsters Party (USA) Y… bueno… si te va los genéricos y no tienes demasiados problemas en soportar productos en la media supongo que puedes verlo. o algo.

Creo que lo único que puedo decir de You (USA) es que tratar de buscarle una parte buena a su estreno es toda una aventura. No es en absoluto inspirado y desde casi el principio se nos está telegrafiando lo que va a pasar. Se insiste en unos códigos de películas de ese mismo canal y, desde luego, se recalca con subrayador fosforito el problema del personaje principal… así que no hay nada mínimamente sorprendente y sí una cierta idea de que estamos viendo la adaptación de un libro que podría haber sido provocado por los telefilmes de este mismo canal dando lugar a un ciclo sin fin de autoalimentación. Así que si hay que buscar algo bueno sería… hummm… ¿que habla de una masculinidad tóxica? ¿Que demuestra un romanticismo falso que se nos vende desde los medios? Ni idea. Me cuesta, la verdad, decir algo bueno de este genérico.