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Que alguien decidiera hacer una parodia de todas estas series del True Crimen que hemos visto en los últimos años parecía que fuera cuestión de tiempo. Lamentablemente American Vandal (USA) no sólo no logra ser la primera -el magnífico capítulo Making Dennis Reynolds a Murderer de la siempre apreciable It’s Always Sunny in Philadelphia a principios de año, o solo unos meses después la notable Trial & Error-sino que logra ser con diferencia la peor de las tres. Supongo que es lo que ocurre cuando te das al Bro-Humor y consideras que el centro de tu narración tiene que ser ‘han pintado pollas en coches’ y hay que encontrar al culpable. A partir de ahí una historia mediocre que parece indigna de College Humor pero que estos han comprado con caña y sedal. Todo con una sensación de amateurismo -y todo significa guiones pero también dirección y actores- que quizá podríamos aceptar en una producción web sin medios pero que aquí sólo hace pensar que la necesidad de estrenar algo cada semana está destruyendo cualquier esperanza de asociar su marca a unos mínimos de calidad.

 Yo no sé cómo se las arreglan en UK para que ocurran estas cosas, pero que la misma semana, el mismo día, se estrenen dos series, dos thrillers, de los mismos guionistas… En fin. La primera de las series de los hermanos Williams (Jack y Harry) tiene como centro una violación, se supone que deberíamos decir que es una acusación de violación y todas esas cosas pero, mira, para esas cosas ya estaba Broadchurch. Porque en Liar (UK) lo que se discute -o se parece discutir- es el punto de vista. Cada uno de los dos participantes de esa noche tiene un punto de vista distinto. Y se nos enseña -se nos van enseñando- pequeñas discrepancias entre ambos. Así que… ¿A cuál de los dos creemos? Sí, claro que es un mal inicio para una serie. Pero como pura construcción de intriga funciona perfectamente, y deja entreveer la forma de lograr que no sea un único episodio: Sacarlo a la luz y que en ese pueblo todo el mundo oculta secretos -lo de siempre, cierto-. En fin. Veremos cómo desarrollan el asunto.

Es curioso esto de The Orville (USA). Parece que ha sido el blanco perfecto para los golpes de los críticos, pero que su condición de Primer Estreno de la Temporada -ya, qué me vais a contar- ha permitido que pille algo de público. Y en realidad el problema creo que está en que no es una serie como defender, pero tampoco como para destrozar. Es una serie mediocre tirando a mala, con prácticamente todas las posibilidades de demostrar que no ha entendido aquello que se supone que Star Trek abogaba sino aquello que hacía. No solo queda muy lejos de ser una buena versión de esa, mucho menos de ser una comedia. Y, desde luego, si alguien espera encontrar algo de brillantes antecedentes como Red Dwarf, Quark, e incluso Astronauts… Olvídate. Desde luego no hablemos de películas. ¡Qué estoy diciendo, si es que el único antecedente aceptable para una comparación sería Homeboys in Outer Space! Y lo peor es que en breve habrá un nuevo Star Trek serio con el que compararlo. Así que vamos a definirlo con un: ¿Qué necesidad? O bien podemos considerar que esta serie, creada a mayor gloria del ego de MacFarlane, es un regalo de la cadena para él. Y, de manera involuntaria, una forma de reclamar para los señores blancos de mediana edad aquello que se suponía que debía ser ese futuro y que al final han acabado convirtiendo en algo a su servicio. Aunque al menos en este despropósito no hay androides sexies.

La segunda historia de los Williams de esta semana es Rellik (UK), que aparentemente hay gente que no pilla de inmediato que es Killer al revés. Yo qué sé. Además de eso tenemos una historia que busca la creación o la construcción de una creación temporal diferente, buscando moverse en el tiempo -fundamentalmente del presente hacia el pasado, como el título, ¿lo pillas, lo pillas?- a la vez que saca a un personaje que ya no es que esté tocado, es que parece haber perdido parte de su humanidad como metáfora de su aspecto. Que incluye a un asesino en serie que usa ácido. Yo qué sé. Todo eso e indicios conspiranóicos. La clase de creación que parece que está tan llena de cosas diferentes que precisa de cierta atención y amenaza en cada movimiento con desbordarse. Y con eso y todo es lo mejor de la semana.

 


Ya sé que en televisión la llegada de la tormenta es en la última semana de septiembre y que mientras vamos formarse las nubes, pero la verdad es que está semana ha quedado más deslucida que un nublado. Por ejemplo, las dos grandes apuestas eran británicas, la primera en comedia con Back (UK) reúne a David Mitchell y Robert Webb (de Peep Show, ya sabéis) para una historia de hermanos que no lo son y de reivindicación frente a la familia. El resultado es demasiado poco trabajado como para hacerle caso, de una obviedad enorme y sin mucho interés en crear unos personajes que sean algo más que muñegotes útiles para hacer pasar hilos de trama por ellos.

Mientras tanto en Netflix siguen produciendo mucho más de lo que son capaces de mover, no digamos ya de publicitar, así que la llegada de Greenhouse Academy (USA) -su adaptación de una serie juvenil israelí que fuera acogida por Nickelodeon– ha sido de tan baja intensidad que no se han molestado ni en hacerle un trailer. Menos mal que en internete siempre hay gente para estas cosas, sobre todo con obras como esta, dirigida a un público juvenil y nada interesada en innovar en lo más mínimo, pero capaces de realizar el trabajo esperado por ellos de manera sólida. Quizá no sea una gran serie pero es un buen forraje.

No sé por dónde empezar con The Laura Clery Project (USA). Por lo visto es una cómica de Snapchat muy conocida en las cosas sociales. Y le ha vendido a Comedy Central un programa de micro-sketches aprovechando los filtros. Para crear personajes graciosos. El resultado es un espanto. No diré que esperable porque, la verdad, presupongo que esta cómica se sabe vender bien pero está claro que el humor no puede ser más básico. Y si ya en estos capítulos parece que está estirando material no quiero ni saber qué más pretende hacer con esta serie. Anda que.

No se han molestado ni en hacerle promo, y por una vez casi que me alegro.
Terminemos con la más satisfactoria de las novedades, más por demérito de los contrarios que porque Tin Star (UK), la apuesta británica de esta semana en drama, haga algo realmente importante. Sí, el British Noir está en todo su esplendor con un pueblo al que le abren una refinería y eso cambia las dinámicas tanto de la gente como del crimen, y eso que está puesto en las Montañas Rocosas de Canadá porque así la venden a más sitios. también para vender pero,a demás, porque son buenos actores están un Tim Roth que sostiene él solo el chiringuito y Christina Hendricks, que parece tener la cabeza en otra cosa. Por suerte el reparto es quizá menos conocido pero en general adecuado y voluntarioso. De manera que la más que previsible historia de un hombre que es llevado al límite y blablabla y de un pueblo en el que la llegada de esa suerte de Mal Primigenio Empresarial hace aflorar sus pecados ocultos. Lástima, por tanto, que no parezca acabar de rematar. Quizá sea cosa de rodaje y en un par de episodios os pueda decir que ha mejorado enormemente. Ojalá.


El problema de mezclar. Ese es el que veo a The Deuce (USA). Porque lo que menos veo en la serie resultante es el estilo de David Simon. Veo algo de George Pelecanos y veo mucha mano de James Franco, a cuya mayor gloria parece realizada. Pero esto poco o nada tiene que ver con Show me a Hero, no digamos ya con The Corner, Homicidio o The Wire.  Mucha pasta en la reproducción de época, sexo y violencia marca HBO pero la historia del piloto es insulsa a más no poder, no porque presente a personajes que total ya, sino porque parece más ocupado en revolcarse en ellos y su sordidez que en contar algún tipo de historia, puro regodeo autocomplaciente. Le daré un par de capítulos mas ‘por ser vos quién sois‘ pero el piloto ha sido muy decepcionante.

Como una puesta al día de Small Wonder, Nickelodeon nos trae I Am Frankie (USA) que sirve más para mostrar las diferencias de pase. Pero, vaya, una joven que en realidad es un robot. En un entorno de sitcom pero uy, uy, no se puede decir abiertamente. En fin, esas cosas.

El otro estreno es este Mysticons (USA),  una adaptación o giro a la idea de las mágical girls o las superheroínas que con un guión y animación digamos que un poco aceptable pero con posibilidades de mejorar -al menos eso- logra evitar alguno de los problemas habituales del género pero deja a medio de otras.

Por último la adaptación de la saga de novelas policíacas de Robert Galbright: Strike: The Cuckoos Calling (UK) adapta la primera novela -posiblemente la más floja de las que lleva publicadas- y, si bien la elección de reparto es discutible, la adaptación y el propio texto del que parte permite suficiente empuje como para confiar en que sigan con el resto de las novelas. Y, de hecho, si quieren hacer una serie con inéditos…


Esta semana estaban todos desganados. Por ejemplo, Netflix que no se ha molestado demasiado en hacer que se hable de Disjointed (USA). La nueva comedia de situación co-creada por Chuck Lorre y protagonizada por Kathy Bates. Pero se ve que no tocaba moverla. y eso que es simplemente normal, es lo que uno se podría esperar de Lorre haciendo chistes de fumetas y metiendo de cuando en cuando algún clip o similar.

En cuanto a Ill Behaviour (UK), parece que BBC Two va a darle también poco interés al tema. Porque no han puesto ni  un clip. La comedia en sí está… bien. Sin más. Tres amigos se empeñanen que un cuarto haga su quimoterapia en lugar de tratarse un cáncer con terapias naturales, por aquello de que quieren que sobreviva. A partir de ahí una mezcla de comedia y thriller sobre los límites de la amistad y el comportamiento y blablabla. Que está solo bien, aunque eso parece ya algo para cómo están las cosas. Supongo.

No le toca, se ve que los trailers estaban caros o algo. 

Y terminamos con Marvel’s Spider-Man (USA), que se ve que a Disney le daba pereza subirle una web propia o algo. Ya, yo tampoco lo entiendo. Claro que habiendo visto el piloto puedo asegurar que la animación es incluso más perezosa. La peor que hemos soportado en una serie de Disney y Marvel. De hecho, para encontrar un parecido en Marvel tendríamos que irnos por lo menos hasta aquello que hicieron en los años sesenta que tenían la excusa de que, bueno, eran los años sesenta. El guión hace lo que puede, sin ser tampoco nada excepcional logra por comparación ser lo mejor. Pero, claro, quien comprenda las decisiones creativas de Disney / Marvel para sus series animadas -bueno…- que me lo explique.

 


Supongo que podría dedicar esta ocasión a despedazar The Defenders (USA) pero entre que en ADLO! hacer the shade siempre es más sencillo, y que en realidad esta serie es fundamentalmente aburrida… No, espera, no aburrida. Convulsa. Mal hecha. Amalgamada. Sí, eso. Si a algo recuerda es a esos especiales de Amalgam. Si hasta el juego con los colorinchis según el personaje principal y las mezclas al haber más de uno parece una idea de un creador perezoso que sabe que esto es algo que tiene que hacer pero que tampoco quiere pensar mucho en cómo hacerlo correctamente. Así que todo pasa por contemplar el choque y, más aún, ver cómo cosas distintas no acaban de funcionar juntas. Al fin y al cabo lo único que logra sacar en común de todas y cada una de las series anteriores y repetirlo en esta es: ¡DEMASIADOS EPISODIOS! Por supuesto cada actor intenta barrer para su lado y, de paso, la forma de tratar a Jones y Cage demuestra el problema que tiene cómo han tratado a los otros dos. Pero, como decía, no voy a dedicarle más tiempo a esto ni para hacer leña: No merece la pena.


Menos mal que tuvimos Ducktales (USA), ¿cómo que no vuelve hasta finales de septiembre? En fin. Como siempre en estas cosas tiene sus partes buenas y malas. Es imposible replicar el brillante ‘telefilme’/piloto original pero sí logra sacar ventaja tanto de sus dobladores -que no siempre logran poner al personaje por delante de la persona. Pero bueno, se ve que han intentado diferenciar todo lo que antes era ‘múltiple’, su decisión. Al final el resultado es una serie visualmente estupenda pero con un guión que sube y baja, con chistes y giros muy acertados y otros que… bueno… están ahí. Pero lo importante es que deja ganas de seguir, incluso aunque prometa tener una ‘trama’ que maldita la falta que le hacía. Al final son estas cosas las que hacen que una serie refleje el momento actual. Excepto, ya sabéis, por confiar en millonarios que se rodean solo de caras blancas pese a habitar en un mundo multirracial.


NBC, si no querías emitir Marlon (USA)… ¡No hacerlo era una posibilidad! Meterlo aquí en medio de ninguna parte y con… yo qué sé, poca o ninguna publicidad… ¡Como si te fuera a sorprender que acabaran saliendo una cosa tan genérica como ha acabado siendo! ¿Qué esperabas que saliera? ¿Un telefilme de Netflix?


Algo parecido podría decirle a la BBC, yo entiendo que esperaran que Quacks (UK) pudiera ser una divertida serie de época -si alguna vez quiero vender una serie en UK creo que lo primero que tengo que escribir en el pitch es De época– sobre médicos en un momento de cambio y blablabla y en lugar de eso es una serie de tirando-a-lamentables historias de señores con blablabla. Y, claro, entiérralo en agosto y que no sufra nadie más.


Esta semana podría haber sido tranquila. En lugar de eso nos hemos encontrado con estrenos. No muy interesantes, pero estrenos. Por ejemplo, Atypical (USA). Supongo que en Netflix creerán que hacer una comedia con un autista en su centro es buena idea y muy integradora. Luego el actor principal elegido no se han molestado en que fuera autista pero, vaya, tampoco podemos esperar que sólo porque hayan montado una comedia a su alrededor tuvieran que darle voz. Total, en realidad no es ni divertida así que pueden seguir sacando dinero de hacer estas cosas.

Una década y pico después los australianos ven un nuevo Blue Murder: Killer Cop (AU) es esta vez el subtítulos y vuelve a ser una miniserie basada en hechos reales y todas esas cosas. True Crime y todos los demás que supongo tendrá su público pero, sin ofrecer más aliciente como es este caso, no es para mí.

Tras mucho tiempo de seguirle la pista resulta que Lifetime por fin ha estrenado A Midsummer’s Nightmare (USA), eso sí de tapadillo y como si fuera un telefilme. Lo que tiene su coña teniendo en cuenta que es un episodio muy poco autoconclusivo y muy claramente parte de una historia serializada. La presentación es breve y prácticamente nada es lo que se cuenta en él. A Courtney Love no se le llega ni a ver la cara y, de hecho, tenemos que creernos que está ahí. Y, por supuesto, no parece que haya mayor intento de continuar con la serie ni de nada teniendo en cuenta que tras anunciarla a bombo y platilo el año pasado como el inicio de una serie de historias antológicas de terror inspiradas en Shakespeare -que vaya verano le están dando al pobre entre unos y otros- ha acabado apareciendo aquí, de cualquier modo y sin que parezca haber la menor intención en que sirva de nada. Y, francamente, para esto se podían haber ahorrado emitirla. Si total.

Dentro de los esfuerzos por negar cualquier evidencia que está haciendo Lifetime no parece localizable ningún tipo de material promocional
Llegó Mr. Mercedes (USA) y lo hizo con corrección total. Quizá no sea la más inspirada de las adaptaciones -y por ‘quizá’ quiero decir ‘sin duda’- pero logra un -a falta de mejores términos- ‘producto sólido’. Es una serie bien hecha, capaz de transmitir lo que decían los libros y, aunque no muy inspirada ni en la forma de hacerlo ni en las actuaciones que de ello se ocupan sí que es una forma más que correcta de realizar la narración. No creo que pierda nadie la cabeza por ella, pero al menos no te desespera.

Al final acabamos con los especialistas del crimen televisivo, aunque en esta ocasión Trust Me (UK), con sus identidades falsas y gentes que huyendo se hunden cada vez más en el lodazal, no deja de ser uan iteración mil veces vista a la que ayuda algo los actores pero que no deja de ser puro forraje. Aunque, al menos, forraje bien hecho.


Vaya semana. Y eso que he pasado muy alegremente del reality de misterio de Rob Lowe y sus hijos -en realidad no queréis saberlo- y de echarle siquiera un ojo a ese Barry que la HBO emitirá el año próximo y que los hackers han filtrado ya con, presupongo, propósito de hacer daño. Y con eso y todo vamos más que surtidos. Por ejemplo, con esta serie canadiense sobre fútbol, 21 Thunder (CA) que sigue al equipo que está por debajo del primero -yo es que estas cosas las entiendo regular, ¿equipo B? ¿sub21?- de un club de Montreal que intenta regresar a al grandeza. Esto, que podría ser cualquier cosa, acaba resultando un repaso de los clichés dramáticos más viejos de la historia con un tratamiento que deja toda la presunta intriga en una mezcla de Club de cuervos con Degrassi. Entiendo  -presupongo- que habrá un público para esta serie, pero tengo clarísimo que no soy yo.

Esta semana tenemos un par de ‘esto lo hace bien pero lo que se supone que es no funciona’ empezando por Comrade Detective (USA), que como ejemplo de explotación policíaca en la Rumanía de los años ’80 aún puede tener un pase. (Esto es, si dejamos de lado que en 1983 Rumanía acababa de ponerse con la televisión en color y no producía series propias, claro) tomando como base de manera bastante clara las series alemanas e inglesas y lo que probablemente piensen ellos que sería la propaganda anti-USA (es decir, la sutileza de la que tenía la anti-URSS pero con el otro bando) y desde ese punto de vista es bastante razonable. Pero luego resulta que es una comedia. O eso dicen. Quitando el redoblaje hecho de cualquier manera, la disparidad entre actores -al menos rumanos- y sus voces y algún pequeño apunte está muy lejos de la sátira que A Touch of ClothBullet in the Face, cada una en su estilo, utilizaban. En fin, cada uno con sus cosas, pero quede aquí el aviso pues aunque la serie se puede ver con complicidad es difícil recomendarla por su humor.

No sé cómo ha podido pasar pero Get Shorty (USA) no funciona. La suma de las partes es menor que el todo. El libro original de Elmore Leonard sigue siendo muy bueno y las ideas sacadas de él también. Chris O’Dowd hace lo que puede… Y el resto del reparto está. Con más o menos fortuna -como Ray Romano– pero al menos están en escenas que, a ratos, resultan interesantes. Pero que no acaban de unirse, no digamos ya de conectar entre ellas. Algo inexplicable con todo el esfuerzo de presentarnos personajes y mezclarlos en distintas escenas. Otra oportunidad perdida.

Mientras tanto lo último de Greg GarcíaThe Guest Book (USA), vuelve a demostrar cómo las tablas sacan cualquier cosa a flote. Así que una serie de episodios antológicos con una única unidad de espacio y unidades de tiempo consecutivas más algunos personajes que pasan de unas a otras narraciones. Ayudado, también es verdad, por una enorme cantidad de actores cómicos que saben aprovechar su estrecho guión. Podría estar mejor, pero también podría estar peor.

Tantos años viendo reconstrucciones criminales de true crimen ‘de época’ con actores buenos -que han decidido pasarse a la televisión o que siempre han sido grandes actores de la misma- creada por británicos y parece que poco a poco los estadounidenses le van cogiendo el gusto. Esto es lo que explica, diría yo, que alguien decidiera hacer Manhunt: Unabomber (USA) contando con Sam Worthington y Paul Bettany y luego ya con alguna aparición menor (Jane Lynch, por ejemplo) en la que está muy claro que es una intentona de crear un paraguas antológico para este tipo de series. El resultado, sin embargo… bueno, supongo que podría ser peor. pero está muy claro desde el principio que el villano no tiene demasiado interés y que los problemas del policía están ahí para que empaticemos con él. La melodramatización por encima del suspense lo convierte menos en un docudrama con pretensiones y más en una versión Película Lifetime de los hechos. Y ni siquiera es la historia de Tracey Thurman.

Aquí tenemos la segunda  ‘esto lo hace bien pero lo que se supone que es no funciona’  de la semana, solo que al revés. En general los monólogos de Queers (UK) que repasan la historia de los homosexuales en UK durante el último siglo son inteligentes, sólidos y bien interpretados por un buen número de actores brillantes. Pero. La serie se llama Queers. Esto, que podría haber creado fricciones entre los que aún lo entienden como un insulto no reapropiado, lo causa cuando te das cuenta de que los ocho episodios son en su mayoría de señores gays. En su mayoría significa que cuando se anunció que eran 6 capítulos hubo quejas así que pasaron de 6 capítulos a 8 metiendo dos mujeres. La primera de ellas es una mujer hetero que cuenta lo que es servir de barba a un hombre gay con un matrimonio falso, la segunda es una mujer que se disfraza de hombre para poder… a saber… ¿vivir su lesbianismo en los años veinte? Porque no es una Drag King ni se nota interés alguno en un cambio de sexo. Es una mujer lesbiana que ha encontrado una manera de ‘sobrellevarlo’ en sociedad: Ser un hombre. Así que esto es lo que nos ofrece la selección de Mark Gattis: Seis hombres gays hablando de sus cosas, una mujer hablando de su hombre gay y una lesbiana que habla de disfrazarse de hombres. ¡¿EN QUÉ CABEZA CABE?! Haces una serie sobre diversidad sexual -y se acuerda de meter a UN actor de los ocho que no sea blanco- y te dedicas a hablar de lo tuyo obviando -¿invisibilizando?- a todo el resto del alfabeto gay. Si decides buscar a ver si alguien ha protestado te encuentras con que, por supuesto y que a la BBC no le ha podido dar más lo mismo. No digamos ya a Gattis. Claro que lo mismo si le importara no hubiera dado los los guiones de siete de ellas a hombres -sí, el del matrimonio está escrito por un hombre también. Por suerte el del protagonista de color sí que tiene un guionista de color. El único, por supuesto.- y el de la única mujer a una que se identifica como heterosexual. ¡Hacer una serie sobre los problemas de los homosexuales en UK durante un siglo para acabar borrando a todos los que no son como tú! Que una cosa es que esto no llegue al nivel de Talking Heads porque Gattis no es Alan Bennett y otra diferente poner un nombre integrador a un contenido que no lo es. El contenido puede estar bien -sin fuegos artificiales, pero bien- pero la intención proclamada se pierde.

El asunto con The Sinner (USA) es que nos han prometido una historia cerrada y coherente y, en realidad, nos van a tener que convencer de que hay algo que contar. La idea de encontrar ‘el móvil’ de un crimen cuando el mismo es indiscutible funciona solo si te interesa realmente -o te intriga- esa motivación. Cuando lo que tienes es un drama vagamente costumbrista, y eso es lo que se sigue ofreciendo al margen del crimen, ¿qué motivo real puede haber para seguir viéndolo? Supongo que a los aficionados a un cierto tremendismo o a los dramones de mucho sufrir que no se estén viendo venir a a kilómetros lo que nos van a contar lo mismo les interesa. Quizá incluso a los seguidores de Jessica Biel o Bill Pullman, interesados en ver cómo hacen lo que pueden con lo que tienen. Yo paso.

En cuanto a Wet Hot American Summer: Ten Years Later (USA), supongo que si te gustaron la película y la serie anterior esta la encontrarás tolerable. Mi sensación es que según van estirando la historia les quedan menos chistes que inventar y más chicle que estirar. Presupongo que si hay una temporada más buscarán hacer algo original como ponerla en el futuro y mandarles al espacio o algo. Tanto da, esto ya es fanservice.

Terminamos esta semana -menos mal- con What Would Diplo Do? (USA) que podemos resumir en que en Vice vieron Popstar y pensaron que podrían hacer algo parecido e igual de divertido y resulta que no. Un humor muy básico, unas ideas de lo que es gracioso completamente desconectadas de cualquier realidad y un chiste tan estirado que es difícil creer no ya que alguien pensara que era buena idea crear una serie de esto sino que era lógico que durara 22 minutos aunque no tuvieran material para rellenarlo. En fin, ejecutivos.

 


La Old, Dark House Lista

Hay algunas cosas que asumo que saben todos los que llevan un tiempo leyéndome. Una de ellas es mi gusto por el slasher, otra es que un locurón bien hecho siempre es de agradecer y, por supuesto, que el scoobydubismo es fuerte en mí. Ah, y que siempre que puedo me gusta hacer un poco de historia.

Toda esta cháchara sobre un tema tan apasionante pero irrelevante como son mis gustos viene a que en ocasiones creo que no se valora lo suficiente todos esos momentos previos a la llegada del slasher. Un camino que pasa por el giallodel que ya he hablado– , que antecede el krimi -del que ya hablaré- y que podríamos decir que tiene uno de sus orígenes y articulaciones en las películas de lo que se ha dado en llamar The Dark, Old House.

Seguro que os suenan: En una casa de aspecto tenebroso se reúnen un grupo de personas tirando a lo variado. Suelen tener un motivo común para estar allí que muchas veces está ligado a algo del pasado como la lectura de un testamento. Un asunto sombrío que les obliga a pasar tiempo juntos y que acaba causando que compartan estancia en la casa, incluso cuando comiencen a cometerse misteriosos crímenes que van reduciendo el número de habitantes de la misma. El culpable, muchas veces con un disfraz estrambótico para llevar el miedo a los corazones de sus víctimas, tiende a intentar una aproximación de ambigüedad sobrenatural. Hasta que es descubierto y atrapado, generalmente por la joven heredera y algún amigo, y se descubre quién era todo este tiempo

Como digo, un tipo tan clásico que cuando empezaron a aparecer estas películas se basaban muy claramente en precedentes literarios. Los mismos que por un lado irían llevando a la Edad de Oro de los Mysteries Ingleses -y a la creación del Detection Club y todas esas cosas- y que en las películas irían modificándose y transformándose hasta llegar al slasher. (Curiosamente en casi todas sus vertientes tardaron poco en crearse versiones sobrenaturales, pero ese es otro tema)

¿Qué es lo que propongo entonces con esta selección? Pues un pequeño recorrido por lo que considero más interesantes o significativo -y muchas veces ‘mejor’- dentro de esas historias de Old, Dark House. Desde su creación en el cine mudo a su evolución europea y su rápida y efectiva hibridación con la comedia. No pretendo ser, ni mucho menos, exhaustivo -y nada me gustaría que descubrir algún otro título, sentiros libres de poner recomendaciones en los comentarios- pero sí procura poner algunos criterios que trataré saltarme lo menos posible: La Casa Misteriosa, el grupo de personajes variados y el descubrimiento de un asesino no sobrenatural. La desviaciones serán comentadas, pero eso será lo que encontraréis sobre todo.

De modo que aunque podríamos haber intentando abrir más la lista y su definición para incluir “One Exciting Night” (1922) “The Last Warning” (1929), “One Body Too Many” (1944), “Der Hund von Blackwood Castle” (1968), “La bambola di Satana” (1969), “Blood and Lace” (1971) “The Beast Must Die” (1974), “Have a Nice Weekend” (1975), “Murder by Death” (1976), “Curtains” (1983), “Clue” (1986), “Return to Horror High” (1987) o “Radionald Murders” (1994), al final las elegidas, por riguroso (Je) orden cronológico-alfabético han sido:

01) “The Ghost Breakers” (1914, 1922, 1940, 1953)

No nos vamos a poner nunca de acuerdo con las tres primeras, sobre todo porque son los tres pilares hechos tantas veces que es difícil saber quizá no cuál fue la primera pero sí cuál fue la que popularizó el género. En cualquier caso esta The Ghost Breakers es la que tiene la primera versión registrada, en 1914 y de mano de Oscar Apfel y Cecil B. DeMille. como adaptación de la obra original de Paul Dickey y Charles W. Goddard. Por eso es la que he puesto primera, aunque el cartel -y mi recomendación- es la versión de 1940 con Hope y Goddard repitiendo la pareja que el año anterior habían hecho en El gato y el canario. En el ’53 los encargados serían Dean Martin y Jerry Lewis. El esqueleto de la obra incluye una casa española y toques de fantástico, al fin y al cabo aún estaban definiéndolo.

02) “The Bat” (1926,1930,1959)

La segunda pata del banco. Mary Roberts Rinehart tenía una novela de misterio, decidió convertirla en una obra de teatro con la ayuda de Avery Hopwood. El principal cambio -además de poder vender los derechos de la obra como algo completamente nuevo- fue hacer que el malvado tuviera un peculiar disfraz. El resultado fue un éxito apabullante, tanto que comenzó a ser imitada con rapidez en los escenarios y lo mismo cuando llegó a los cines. No os digo ya en la mente de jóvenes impresionables como Bob Kane. La versión de silencio funcionó bien, aunque no tanto como la obra de teatro. Pero a ella le seguiría una versión llamada The Bat Whispers  en 1930 y, finalmente, una protagonizada por Vincent Price en 1959 aprovechando que Price estaba para estas cosas.

03) “The Cat and the Canary” (1927, 1930, 1939, 1961, 1979)

Creo que lo he dicho en varias ocasiones pero nunca está de más repetirlo: The Cat and The Canary es mi película muda favorita.  Aquí sí que tenemos ya todos los elementos y nada de sobrenatural. Los herederos reunidos, la joven que se encuentra con que el testamento le deja todo si pasa la noche en la mansión sin dar muestras de locura, el resto de herederos y el personal de servicio -todos ellos más que particulares-, un loco escapado, una serie de policías ambiguos, una mano saliendo de un pasaje secreto en la biblioteca -¡los pasajes secretos siempre dan clase a una casa!- y todas esas muertes, persecuciones y revelaciones. La versión muda -adaptación de otra obra de teatro, esta vez de 1922 y obra de John Willard– fue un exitazo para una Universal que muy pronto iría dándose cuenta del éxito de los monstruos. De ahí que en 1930 lanzaran una versión hablada dentro de su manera de hacer películas doble, The Cat Creeps era la inglesa y La Voluntad del Muerto la española. – Ambas se suponen perdidas pero yo no dejo de esperar que vuelvan-. Cuando llegó la de 1939, de carácter mucho más cómico y protagonizado por Hope y Goddard, fue un éxito incluso mayor. De ahí que se siguieran haciendo versiones, bien para televisión como al sueca de 1961 o para el cine como la inglesa de 1979, seria y con la gran Honor Blackman de protagonista.

04) “London After Midnight” (1927)

Tras tanto éxito en tablas y pantallas era inevitable que comenzaran las versiones, como esta famosa película perdida (bueno, se perdió en 1967 y como había guiones y cosas hay una reconstrucción a partir de material existente de 2002, pero nos entendemos todos) en la que lo más interesante era el giro de los acontecimientos: El extraño en esta ocasión será la excusa para que El Hipnotizador (el título del relato original de Browning, por cierto) realice su trabajo y descubra este crimen ocurrido en el pasado.

05) “The Old Dark House” (1932, 1963)

Tanta moda tenía que acabar dando, claro, una obra que usara el nombre del tropo. Una comedia que, además, cuenta con James Whale de director y Boris Karloff. ( Y con la presentación de Charles Laughton) Una familia chiflada, un trío de inesperados visitantes, una serie de muertes locas… Todo lo necesario para aprovechar el material original – una novela de J. B. Priestley – en una obra malevolente. Que décadas después sería reutilizada por el no menos divertido William Castle en una versión digamos amablemente que no tan buena como esta.

06) “The House of Mystery” (1934)

Versiones y más versiones, nada deja de ser más útil y divertido que demostrar estas evoluciones con la inclusión de un mono. Bueno, de un gorila. Bueno, de DOS gorilas, porque hay uno de verdad y también un disfraz de gorila -que vemos desde un primer momento porque aquí hemos venido a jugar-  y es que esta quizá no sea una de las más brillantes versiones de la historia pero queda claro que es bien singular.

07) “One Frightened Night” (1935)

Aquí tenes un ejemplo de la versión seria de la historia, una creación aprovechando esos pilares para apurarlos al máximo dentro de su época y radio de influencia. Quizá no sea especialmente brillante pero sí es un más que decente ejemplo de lo que fue. Además de un juego de herederos e impuestos, claro.

08) “The House of Fear” (1945)

Sabes que la fórmula es un éxito cuando te usan para personajes establecidos. Aquí tenemos a Sherlock Holmes en aquella época en la que él y Watson eran Rathbone y Bruce, y en la que uno de los principales motivos de muerte eran las tontinas. Bastante humor inglés y un mecanismo muy bien engrasado ya a esta alturas.

09) “Who Killed ‘Doc’ Robbin?” (1948)

Y lo mismo se puede decir de adaptar los personajes a la fórmula. De ahí que podamos tener a un grupo de chavales -que no son Nuestra pandilla porque la bronca con sus derechos da para una entrada igual de larga o más que esta, así que en otro momento- en lo que podemos considerar la versión juvenil y con monos de todo este género.

10) “House on Haunted Hill” (1959, 1999)

Volvamos a Price, volvamos a Castle y volvamos a la mezcla de humor y terror. Una obra juguetona como pocas -incluso sin mencionar el Emergo y los demás trucos- que quizá ahora parezca inocente pero que merece todo nuestro respeto. (Por ejemplo, dejando que la versión más sobrenatural de 1999 no reciba otra.)

11) “Das indische Tuch” (1963)

¡Hemos llegado al krimi! Y es que con Alfred Vohrer dirigiendo y las obras de Edgar Wallace para adaptar (este sí que se ha escrito un krimi) el resto era solo cuestión de esperar. Así que aquí tenemos por fin una historia de herederos reunidos siendo eliminados con un pañuelo como arma. Una obra que quizá dure un poco más de lo debido pero a la que le sienta estupendamente las apariciones cómicas de Eddi Arent como mayordomo al que parece darle bastante igual el destino de la familia. (Y sí, esta es una de esas en las que Klaus Kinski participó)

12) “Dementia 13” (1963)

Podríamos hablar de esta película producida por Roger Corman y dirigida por Francis Ford Coppola como una de las primeras herencias del krimi o un antecedente del slasher o mil cosas más. Probablemente lo más sencillo sería decir que era un intento de exploit del éxito de Psicosis. Pero teniendo en cuenta que hay una mansión/castillo, una herencia y un buen número de muertes violentas me parece que tampoco queda muy lejos de esto. Incluso aunque se tan importante el lago como la propia casa.

13) “La grande frousse” (1964)

Vamos con una licencia, porque en esta película francesa no tenemos una casa… ¡tenemos un pueblo entero! Un pueblo siniestro, multitud de personas extrañas y un criminal suelto que va cometiendo asesinatos en mitad de una trama más que intrincada. No es exactamente lo que las demás pero está claro que ha salido del mismo tronco. Incluso en los toques cómicos.

14) “The Curse of the Living Corpse” (1964)

Otra herencia macabra que va buscando cada vez más la parte macabra del asunto. De hecho, aquí el testamento detalla más las muertes grotescas, y si bien mucho de lo que ocurre sigue la estructura de la Old, Dark House también hay mucho de su terror contemporáneo y de películas de venganza. Así que podemos decir que la fórmula se adapta a los tiempos.

15) “Castle of evil” (1966)

Doctores locos, desfiguraciones, cámaras de esqueletos, el uso de la reunión de herederos en una casa… castillo en este caso… siniestra y propensa a ser ser escenario de asesinatos junto con estas nuevas premisas de las películas baratas con estrellas estadounidenses venidas -un poco- a menos  de esta época parece otro de esos grandes matrimonios.

16) “Im Banne des Unheimlichen” (1968)

Como uno no puede elegir solo un krimi y, además, un tipo con una máscara de esqueleto matando a gente con un anillo con forma de escorpión no puede ser más festivo -y eso incluso antes de que veáis la película, con ese habitante de las islas- y la historia comienza con un funeral por todo lo alto para continuar con con una serie de herederos siendo apiolados podemos perdonar que más que una mansión al uso estemos ante una suerte de mansión campestre. Una pequeña transgresión aceptable.

17) “Omicidio per vocazione” (1968)

De nuevo un muerto, unos herederos ansiosos por un dinero que en esta ocasión parece extraño que el muerto pudiera poseer, y con cada persona de la lista que desaparece menos posibilidades, de nuevo la casa es menos importante de lo que solía pero estamos ya en tiempos de giallo así que no vamos a ponernos muy pesados con ello. Ahm. No demasiado.

18) “Concerto per pistola solista” (1970)

Más tradicional pero igual de giallo, aquí sí que tenemos todos los ingredientes -aunque la casa es tirando a soleada- al que se añade un humor negro británico muy poco esperable en una obra italiana, o quizá esperable por lo que tiene de intento de imitación. Asesinatos, culpables, culpables que no parecen culpables de esos asesinatos, o quizá asesinos que no son culpables de esos en concreto, o… Como decía, humor inglés y un embrollo colosal.

19) “Home for the Holidays” (1972)

Si malo suele ser el plan cuando de lo que va el tema es de la lectura de un testamento imaginad el asunto cuando se trata de ir a ver a tu padre moribundo. Y cuando este te pide que te deshagas de su actual mujer porque sospecha que quiere matarle. Por supuesto eso podría ser un melodrama si no fuera por la persona con el traje asesinando gente. Aquí tenemos una clara influencia de los giallo, un seguimiento de las películas de asesinatos que estaban acercándose al punto crítico de la creación del slasher y, sobre todo, una de esas obras en las que puedes ver cómo se está pasando de un formato a otro. Ayuda también un reparto titánico: Eleanor Parker, Walter Brennan, Julie Harris, Sally Field, Jessica Walter y Jill Haworth forman esta peculiar familia. No está mal para un telefilme producido por Aaron Spelling, ¿verdad?

20) “Un bianco vestito per Marialé” (1972)

Los tiempos y las costumbres demuestran en este giallo que no todo iban a ser lecturas de testamento, también se podía reunir a un montón de gente de tu pasado con aquello de montar una fiesta salvaje, (¿Orgía? ¿Qué orgía? No sé a qué se refiere, agente. Ah, el título español. Pues acertada traducción, como siempre) y es que aunque buena parte del mismo sea más luminoso o más gótico italiano que sus variantes anglosajonas está claro que el esqueleto de la obra es el de una Old, Dark House a la que luego han puesto filtro. Muchos filtros. Y mucha diversión.

21) “The House on Skull Mountain” (1974)

¡Otra excepción! Aquí tenemos un poco de vudú, que está unido a los crímenes aunque no sea lo principal. Pero esa presencia sobrenatural es parte imprescindible -como ese fantástico cartel- de una historia que intenta reformular el tropo en los tiempos de la blaxploitation. Un intento arriesgado -y algo fallido, para qué negarlo- pero con muy buenas ideas e intenciones.

22) “La noche de los asesinos” (1974)

No, esta no es otra adaptación de El Gato y el Canario. Entre otras cosas porque carga el mochuelo del asunto en Edgar Allan Poe que ya veis vosotros lo que pintaba en todo esto habida cuenta de que no tiene ninguna obra que se llame así y que ni la más parecida El gato negro tiene nada que ver con esto. Pero, claro, es que tampoco tiene que ver con la obra de Willard. Porque detrás de todo este asunto estaba el genio creativo de Jesús Franco que reunió los tropos de las Old, Dark House y decidió reiventarlas a su manera. Así que aquí tenemos a un aristócrata asesinado, un grupo de herederos que van cayendo como muñecos de pim-pam-pum pero luego ya investigaciones sobre el turbio pasado de la familia y otros elementos divergentes propios del director. El tipo de cosas que le hacía grande.

23) “The Private Eyes” (1980)

Recuperar este tipo de historias a partir de los ochenta llega más por el lado cómico. Como esta versión claramente humorística que Knotts y Conway que serviría sobre todo para intentar recordar el potencial humorístico del asunto usando a dos cómicos de gran éxito televisivo.

24) “House of the Long Shadows” (1983)
Aquí la aproximación a la comedia llega usando no a cómicos sino a una grandísima reunión de talento macabro, algunos de los más importantes nombres del género: Vincent Price, Christopher Lee, Peter Cushing y John Carradine, reunidos en un caserón para hacerle la vida difícil a Desi Arnaz Jr. tomando para la trama -casi como excusa- una novela de Earl Derr Biggers. Se nota que es más una fiesta autocelebratoria que otra cosa, pero precisamente este es el tipo de fiesta que merece la pena disfrutar.

25) “April Fool’s Day” (1986)

¡Última excepción! Me encanta esta película, es uno de mis slashers favoritos, y en parte lo es porque es coger la Old, Dark House e invertirlo. Sí, hay una mansión en la que se reúne a un grupo de gente del pasado de uno de los personajes principales, vemos muchas muertes y hay incluso ese toque de humor que el género desarrolló pronto. Pero en lugar de hacerlo todo en un ambiente sombrío y oscuro es una película notablemente luminosa, que juega con la casa pero también con sus alrededores y que parece divertirse buscando elementos comunes para subvertirlos. ¡Menos mal que no permitieron el estrambote con el que querían rematar originalmente y pudieron mantener el tono! Porque el motivo tras todos estos asesinatos acaba siendo otro homenaje al género de quitarse el sombrero.

26) “Haunted Honeymoon” (1986)

Si en los ochenta se hizo un homenaje al género fue sin duda este. Wilder y Radner a tope, multitud de actores pasándoselo bien, un guión tirando a confuso y muchos chistes. Incluso los juegos con la ambigüedad sobrenatural del asunto parecen otro guiño a esos villanos increíbles de sus primeros tiempos. Lamentablemente su trabajo no salió bien en taquilla -sí, eufemismo- y entre este fracaso comercial, que no artístico, y el de Radionald Murders estuvimos una buena temporada sin mansiones a la vista…

27) “Dark and Stormy Night” (2009)

Pero no puedo cerrar el repaso sin la última aproximación, que es más afectuosa que parodia aunque tenga un poco de ambas, incluyendo el blanco y negro. Podría haber estado más pulida, sin duda, pero el afecto rebosa por todas partes.

Por cierto, si a alguien le apetece ver las más antiguas que sepa que en Archive.Org tienen un repositorio de las Old, Dark House clásicas que se pueden encontrar ya en dominio público.

Así que ya veis: misterio, asesinatos, influencias múltiples y múltiples influenciados… ¡Como para no apreciar la posibilidad de pasar un buen rato en una de estas Old, Dark House!