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Entiendo -bueno, miento, ‘creo que entiendo- lo que se quiere hacer aquí con los Masters of the Universe: Revelation (USA), buscar un giro diferente, sacar a un buen montón de personajes que tradicionalmente fueron secundarios y darle una pátina si no de respetabilidad al menos de esto es más avanzado que la serie original que todos recordáis. Que tampoco era tan difícil. Aunque al menos He-Man ya no tiene las cejas negras. A su favor diré que al menos no se han ido por lo fácil de estas neuras y metiendo sexo y violencia como si eso fuera lo único que justificara una calificación adulta, en contra -y sospecho que esto será menos compartido- que lo que han hecho tampoco me dice gran cosa. Quizá porque no soy el público que se vaya a extasiar ante un ejercicio de nostalgia de juguetitos, o porque esta nueva manera de crear a base de echarle huevos (de pascua) a las cosas me aburrió ya cuando Ready Player One y me aburre incluso aquí que lo hacen con algo más de discreción (figuritas y vehículos salen en escenas o luchas, a veces diciéndose nombre, a veces no, pero en casi ningún caso parando la acción para ilustrar lo que estamos viendo) y es que parte de las cosas me recuerdan precisamente a las mil historias y travesías que las diferentes versiones en cómic de esta franquicia han tenido. Y ese empezar la historia cambiando el statu quo para que avance, en lugar de buscar la manera de darle una vuelta al clásico esquema, es algo que hemos visto ya antes también en este universo audiovisual, tanto en la serie de She-Ra, con la que casi prefiero no hacer comparaciones, pero también cuando tuvieron que hacer la película de acción real -por llamarla de algún modo-. Mal no está, tampoco bien y, desde luego, no debo de ser yo el público de esto porque me suena a muy visto y sobado.

Cuando una serie dura varias temporadas y le hacen un par de spin-offs sabes que algo habrán hecho bien con su audiencia. Cuando nadie parece interesado en hablar de ella sabes que esa audiencia es racializada. Tal y como se demuestra una vez más con Power Book III: Raising Kanan (USA) que esta vez va por el lado de la precuela y que, sin estar mal, demuestra que el éxito de la serie hace que intenten tirar de donde sea posible. Por supuesto hay nombres notables de la cosa audiovisual afroamericana por aquí, pero tanto spin-off y tanta cosa da más una sensación de… aburrimiento incluso. De estar haciendo la serie porque hay que hacerla más que porque se quiere hacer. Quizá sea solo el tener que establecer de nuevo a los personajes de la historia. A saber. Pero bueno, al menos está claro que esta cabecera de Power sigue funcionando.

No es mucho lo que puedo decir, no digamos ya lo que tengo ganas, de Marvel’s Spidey and His Amazing Friends (USA), una serie preescolar con un diseño psé que cumple todos los clásicos de los tropos como el 2/3 (ya sabéis, siempre habrá más abundancia de ‘lo normativo’ que de ‘la minoría’) y que el ‘jefe’ sea el más normativo de todos. Tampoco parece muy pensado más que para ofrecer apariciones de héroes y villanos sin mucho argumento. He tenido que ir a mirar que fuera realmente una serie nueva porque si me hubieran dicho que era un episodio especial hecho con desgana de The Super Hero Squad Show me lo hubiera creído. Aunque supongo que ahora podemos esperar que el robot/araña adorable se convierta en el nuevo H.E.R.B.I.E. Televisión de relleno a partir de personajes conocidos realizada por comité. Una especialidad Disney.

Es posible que si pienso suficiente tiempo encuentre algo bueno que decir de Turner & Hooch (USA), posiblemente que sale un perro o algo. El problema es que llevamos ni sé los años con variaciones sobre Rex, hemos tenido Tequila y Bonetti en versión USA y en versión italiana, e incluso creo que In the dark no es algo que me inventara yo -aunque ahí los perros eran más secundarios-, así que a estas alturas si quieres hacer un policíaco con perro es casi mejor no fingir que desde la película de 1989 no ha pasado nada y, por supuesto, no intentar replicar escenas como si esto fuera Beethoven PI. Ya sabemos que la fórmula puede funcionar, así que más nos vale a todos ponernos a que funcione en lugar de lo que sea que sea este piloto aburrido y estirado con un actor principal que dan ganas de darle con un periódico en los morros a ver si espabila. Y no me refiero al perro.

Reconozco que esperaba que Ultra City Smiths (USA) me gustara porque la premisa me parecía atractiva. De entrada, no es un derivado de algo existente como el resto de novedades de esta semana. Que vaya semana. Cuando vi que todo era estreno USA debí temerme algo por el estilo. Pero, lamentablemente, las ganas de hacer algo original van juntas con hacerlo original de muchas maneras distintas, buscando darle mucho espacio a la vez a muchos personajes antes que a encontrarle una manera de conectarlo, de forma que está más cerca de ser un programa de sketches en el que no hay sketches. Supongo que mi absoluta desconexión con lo que entiendo que es el humor que ofrecen -oh, uno de los protagonistas es un prostituto masculino de baja estofa, qué gracioso- hace que me resulte más tediosa que interesante. Y que se pasen más tiempo estableciendo que algo es misterioso que dándonos muestras del misterio o de la tensión… pues bueno. Nota por el esfuerzo de hacer algo original y poco más que se me ocurra decir a su favor. Una lástima, tiene un buen reparto de dobladores, tiene detrás a la gente de Robot Chicken en la animación y, sinceramente, estaba convencido de que una comedia negra policíaca podría haber sido una buena idea. Obviamente me equivocaba.


La de novedades que vienen esta semana, y empezamos con algo que está claro que son restos. En American Horror Stories (USA) no sé cuánto tendrán Falchuk y Murphy que ver. A priori solo para levantar el teléfono y llamar a actores, porque aunque empiecen esta serie con referencias obvias a la serie madre está claro que si les importara menos hubieran hecho solo anuncios. O cortos animados. O a saber. El resultado es una cosa… en fin, habiendo visto los telefilmes de Fear Street tampoco voy a decir yo que vayan a ser peores. Si acaso menos juveniles pero por lo demás bastante similares. Contenido rutinario y blablabla que tiene a su favor que no le da tiempo a desmadrarse ryanmurphyeando y en su contra que eso ocurre porque no hay ni mijita de originalidad en la propuesta. Podrían habernos enchufado una suscripción a Planet Horror -porque está claro que no llega a Shudder– y tampoco hubiéramos notado mucha diferencia.


En cuanto a B.O.T. and the Beasties (UK),es una agradable serie infantil de esas que intentan que los niños se diviertan más allá de lo que puedan aprender -que aquí, con esos seres extraños que son los Beasties, solo pueden ser por parecidos con los animales terrestres- pero eso no la hace peor serie, claro. Solo un ejemplo de las cosas originales que se hacen ahora.


Con Dr. Death (USA) llegan la evolución esperable de los telefilmes basados en hechos reales. Al fin y al cabo la idea del True Crime muchas veces es esa, así que si en tiempos teníamos miniseries – algo que llegaría a la HBO bastante rápido, también es cierto- ahora tenemos la versión NBC. Perdón… Peacock de las mismas. Sigue siendo poco interesante excepto si te preguntas dónde han acabado algunos nombres que hacen como diez años era fácil de ver en la tele.

La serie Eden (AU) tiene tan poco a su favor como en su contra, a rato parece un proyecto universitario que ha logrado venderse internacionalmente por motivos que no acabo de entender. Pero bueno, eso, lo de siempre, un misterio medianamente misterioso, un montón de gente para arriba y abajo y una notable falta de medios en la que en realidad parece que puede uno encontrar más simpatía por una ficción que para todo lo demás es bastante genérica.

Hablando de lo cual,  Lie With Me (UK/ AU) logra ser incluso peor. Quizá con un poco de humor hubiera podido pasar por una parodia de estas mismas cosas. O haberse convertido en un desastre divertido de mirar como punto fuerte, como pasó a principio de año con Intruder. Este es solo un desastre parcialmente entretenido. Con la impresión de que se ha hecho más porque hay que estar todo el rato produciendo contenido que porque tengan algo real que proponer.

Mucho estaba tardando yo en decir que no soy el público de algo. Por suerte ha llegado The North Water (UK) para recordarme que una adaptación puede dejarte… frío. La sangre helada tenía un mínimo de gracia con su asesino y esas cosas, pero me temo que la serie más centrada en la travesía en barco y llena de gente que se mueve entre la que me resulta superflua y la que me resulta cargante… Estoy seguro de que tendrá sus fanses y defensores. Pero conmigo que no cuenten.

Cuando vi aparecer como novedad esta Professor T (UK) pensé que sería algún error. Al fin y al cabo la serie Belga ha dado bastantes tumbos y no sé si incluso estuvo por España. Pero no, es una adaptación -por llamarla de alguna manera- que cuenta como su mejor arma con Ben Miller, siempre una alegría de ver, en su papel protagonista. No es que sea nada ajeno al clásico policíaco con Excéntrico Asesor. Pero eso lo bueno de tener un guión competente y unos actores con ganas, que el resultado logra ser resultón.

Sospecho que esta Ridley Jones (USA) de Netflix quiere estar en algún punto entre Dora la Exploradora e Indiana Jones. El resultado es, siendo amables, aceptable. pero no tengo nada claro qué pretende sacar por uno u otro lado más allá de un cierto estilo genérico de rellenar espacio para los niños.

Una cosa buena puedo decir de Schmigadoon! (USA), me hace valorar más Galavant. Es una lástima tener un reparto como este y usarlo tan mal pero estando Lorne Michaels por medio lo cierto es que me sorprende entre poco y nada. De hecho la sensación general de estar ante un sketch innecesariamente largo y no muy bueno del SNL -o, si preferís una versión abreviada: ante un sketch del SNL–  centrada en los musicales de Rodgers y Hammerstein. Diría que hasta las canciones son homenajes, pero en realidad homenajes eran los que hacía Crazy Ex-Girlfriend, esto son versiones de marca blanca. Y, como tal, es inevitable pensar en que los originales eran mejores porque… bueno… eran los originales. Es cierto que el reparto logra salvar cosas como la evidente falta de diversidad más allá de cuatro notas de color, la nula química entre los protagonistas -que no le viene mal a la historia, por suerte- o el hecho de tener a un montón de gente talentosa haciendo el complicado ejercicio interpretativo de estar de pie. Es normal que a estas alturas el SNL haya sido superado incluso en el segmento de Hombres Blancos Cishetero, que ahora prefieren I Think You Should Leave, porque lo poco que logra flotar aquí lo hace más pese al guion y las canciones que gracias a ello. Pero bueno, quizá la próxima vez. De momento me pondré a ver de nuevo Galavant.

Me resulta complicado definir SurrealEstate (CA) con una palabra que no sea Canadiense. Porque es muy canadiense. Dentro de esa versión suya de hacer series fantásticas agradables a las que se les nota que mucho dinero para producción tampoco hay pero que lo compensan con un cierto encanto. La idea de que el centro sea una agencia de venta inmobiliaria de diversas casas encantadas -encantadas de distintas maneras, claro- demuestra desde el principio la canadiensidad del asunto. No solo eso, a veces parece recordarnos lo que era genuinamente una Serie de Verano hace como una década. Así que al menos sabemos que tendremos algo agradable que ver durante las próximas semanas. Que no me parece en absoluto una mala cosa.

Sé que Mark White tiene sus fanses, los motivos no los entenderé nunca. Uno ve The White Lotus (USA), que intenta ser a la vez Hotel, Fantasy Island y media docena de cosas más, ve al reparto reunido y desperdiciado -y eso me vale tanto para Connie Briton como para Jennifer Coolidge– y se pregunta en qué momento decidieron que el humor tenía que ser así. O el drama. O lo que quiera que sea que creen que están haciendo. Podría llegar a pensar que es una sátira de este tipo de producciones pretenciosas que quieren jugar a ser independientes pero están en la HBO. Pero es que sospecho que no concibe ser tratada como algo menos que obra de arte. En fin, lo bueno de no ser un fan de White es que no tengo que fingir que me importa un bledo. Quede para ellos cargar con esa cruz.


Jamás entendí la gracia del Gossip Girl (USA) original, tardó mucho en soltar cualquier idea de locurón y siempre lo hizo en la más tímida de las posibilidades así que fuera allá de juguetear con un mínimo de queerismo como si Degrassi o Heartbreakers no hubieran existido nunca -ah, claro, que era USA- y un estilo telenovelesco tirando a plano. Si eso era malo lo de ahora no os lo podéis ni imaginar. Parece que han decidido que todo lo que ha habido entre medias, de Elite (a quien intentan copiar muy obviamente pero sin atreverse a meter nada criminal, es decir fuera de la forma en la que está escrita) a Euphoria más todos los cadáveres que Netflix ha dejado por medio (incluso los más exitosos como Por 13 razones), no hubieran existido. Incluso parecen creer que la serie a la que sustituye, la muy superior Genera+ion, no existe. En el lado bueno parece intentar jugar con el giro en la premisa inicial – que ya se podían haber leído a Karen McManus, pero en fin- a una separación irónica que no funciona pero que demuestra que al menos ellos tampoco saben qué hacer con la serie. En un mundo en el que Pretty Little Liars redefinió las reglas, Riverdale está más allá de cualquier punto de credibilidad y Betty nos muestra cada semana una cara distintas este nuevo Gossip Girl está más cerca de ser un tablero aspiracional hecho de recortes de revistas que cuentan de segunda mano lo que son TikTok o Instagram que una serie en la que haya algún adolescente. Incluyendo, por supuesto, esa especie de veinteañeros con pantalones cortos a los que tratan de hacer pasar por alumnos de instituto. Es posible que alguno lo sea -cosas más raras se han visto- pero tienen menos credibilidad que si decidieran interpretar a la virgen. ¿A favor? Vuelve la voz de Kristen Bell.


No tenía muy claro si hacía falta hablar de Leverage: Redemption (USA), al fin y al cabo ya hubo una serie bastante agradable a la que esta continúa. Pero es un placer ver al resto de reparto que queda (es decir, a excepción de Timothy Hutton, por los motivos por todos conocidos – y si no son conocidos: acusaciones de violación de una menor) al que añaden ahora a Noah Wyle (que ya trabajó con Christian Kane en la serie de The Librarian y que quizá no sea la mejor persona de Hollywood pero al menos esperan que no se repita el asunto) lo que cambia un poco la forma de trabajar del grupo y da una cierta sensación de especial televisivo. Podría ser peor. Podría ser mejor. Es lo que es.

Creo que una de las cosas que más escribo aquí es que tengo muy claro que no soy el público objetivo de series. Sobre todo de las animadas. Algo que de nuevo se aplica aquí. Porque Middlemost Post (USA) sigue una vez más esa idea de mezclar una estética alternativa de cómic independiente con un humor absurdo para los más pequeños. Algo que tiene su sentido -algún sentido- porque lo hemos visto funcionar las últimas décadas. (Podríamos discutir cuándo empezó esta tendencia pero entonces tendría que recuperar mis columnas semanales sobre televisión y todos sabemos que no tengo tiempo para eso) pero bueno, supongo que a su público objetivo le apasionará.


En cuanto a Monsters at Work (USA)… pues lo esperable. Voces más o menos conocidas pero sin que haya mucho desarrollo más allá de que por lo menos está después de la película original y no antes o en medio. Puede que haya más que decir, pero no lo seré yo.

Y, siguiendo con la tendencia, de The Patrick Star Show (USA) estoy hasta por abstenerme. Porque cuando el exploit ataca produce este tipo de cosas.


Y vosotros diréis. ¿Podría esta escalada animada ir a peor? Os presento la respuesta: Resident Evil: Infinite Darkness (O). Creo que me han dicho tantas veces que sigue a las películas que no debería ni sorprenderme, pero aquí estamos. En una especie de cinemáticas unidas que… no sé. Por lo menos en la serie de Dragon’s Lair te enseñaban qué ocurría cuando no le dabas al botón correcto.


Mira, yo qué sé, supongo que han hecho oferta 3×2 en animación. Estos We the people (USA) son… no sé ni cómo definirlos. ¿Cortos con buena intención, animación discutible y estilo superadísimo cuyo público objetivo sinceramente no sé cuál es? Algo así como si los Obamas hubieran decidido recuperar los segmentos musicales ¿educativos? de Barrio Sésamo. No puedo asegurar que no haya sido exactamente ese el pitch. Y estoy lo suficientemente cansado como para no preguntarme siquiera por qué.


Italianear no sé si es un verbo real, pero sí que era lo que pasaba por mi cabeza viendo el piloto de Generation 56k (O) (IT), lo nuevo de Netflix (parte una o algo así) que tiene una línea pasada y una presente y ninguna de las dos de demasiado interés. Es algo así como las peores partes de las obras sobre informáticos con la tendencia a la sobreactuación dramática de las novelas de amores adolescentes italianas. Por supuesto parte del problema puede ser que estoy muy lejos de ser su público objetivo, pero quizá eso solo sea algo bueno para mí.

No tengo muy claro si este Home Invasion (O) (SE) es para niños o para adultos. Ni qué deuda tiene que pagar Morena Baccarin, ya puestos, pero esto que podría haber sido -o intenta reclamarse- como una mezcla de Solo en Casa con Los Caraconos acaba más como una nueva versión adicta al CGI de aquellos Supervillanos que como una serie real. Porque suponemos que es real, ¿no?

Mucho tiempo llevábamos librándonos de que en Netflix hicieran una e las suyas con la violencia y las organizaciones criminales como fondo, pero aquí tenemos Somos. (O) (MX) que solo parece una reposición porque es otra vez lo mismo, con las mismas pretensiones de Basado en hechos reales que cualquier telefilme de tarde y una capacidad casi análoga para ser el ruido blanco de las siestas.

Estoy seguro de que recuperar a Tom y Jerry era una prioridad para Warner como demuestra la película estrenada y, ya de paso, el estreno también de estas serie, Tom and Jerry in New York (USA), aunque me temo que no tanto como para tomárselo en serio. Mucho menos cuando desde Disney por un lado y desde la misma Warner por otro han demostrado poder y saber recuperar el espíritu de aquellos cortos. Y, sin embargo, aquí tenemos un más de lo mismo con unas animaciones que parecen pensadas para recordarnos los emojis animados. En fin. Otra vez será.

Terminamos la semana con la novedad de Netflix (parte tres o así) que es Young Royals (O) (DN) y cuya definición viene a ser que han pensado que lo mismo en el resto de países europeos también pueden hacer versiones de Elite. Lo cierto es que no, pero aquí tienes nobleza, sexualidad no hetero y el resto del… ahm… paquete. No es gran cosa pero supongo que tendrá sus fanes entre… no sé. ¿Los ejecutivos que piensan que la forma de hacer pasta es saqueando AO3 pero sin pagar a sus autores?


Reconozco que no esperaba yo encontrarme una serie neozelandesa de concursos de baile en Netflix, pero aquí estamos, con Jiva! (NZ). Que no es una mala serie si sabes a lo que vienes porque usa la mayor parte de recursos de Step Up y Street Dance -por mencionar las dos sagas anglo más recientes, y sí, cuento Street Dance como saga, yo soy así- dentro también de las historias clásicas de jóvenes que -aunque no sean precisamente adolescentes- y dándole un giro con el grupo de mujeres que lo centra. Así que, bueno, por supuesto tiene que interesarte pero lo cierto es que dentro de que es algo no muy original al menos es algo bien hecho. Que no suele ser tan habitual.

Es difícil hablar de Kevin Can F**k Himself (USA) no porque haya mucho espoiler que hacer tanto como porque se nota que tienen una idea de lo que quieren hacer y eso no siempre logra convertirse en lo que muestran. El punto de partida es bueno, claro, pero no acaba de funcionar del todo en parte porque para una serie acaba quemándose muy rápido -vamos, que no sé yo cómo van a lograr que esto tire no ya más de una temporada sino para el capítulo seis- y lo que funciona lo hace gracias al buen hacer de los actores. Especialmente bien está Mary Hollis Inboden, absolutamente magnífica como la vecina y que logra que la cosa rechine un poco menos. Imposible, por supuesto, no recordar a Kathryn Hahn, por supuesto, pero también a Margo Martindale o Alex Borstein con este papel. Y es que al final son los actores los que logran vender la serie más allá de lo que ella en el guion o realización logra hacer. Habrá que ver para dónde y cómo tira porque material para ser algo grande tiene, espero solo que no han mordido más de lo que pueden tragar.

Es curioso como este The Mysterious Benedict Society (USA) que se supone que era para HULU podría haber sido perfectamente para Disney XD si hubieran decidido gastarse algo más de pasta, o hacer una mezcla de películas y series. En realidad a lo que más me recuerda es a una serie de Nickelodeon con algo más de dinero. Pero vaya, no está mal, tienes unos chavales en una cosa más o menos rara y un propósito y adapta de aquella manera una serie de películas. Para ser algo así como una marca blanca dentro de los exploits que siguieron al éxito de Una serie de catastr… etc (los libros, claro, no las adaptaciones) lo cierto es que es una serie competente, aceptable, quizá no muy brillante pero al menos interesante. A estas alturas sospecho que nos vale.

Lo he tenido que comprobar en varias fuentes porque estaba convencidísimo de haber visto y hablado ya de este Twisted Fiction (USA), pero resulta que no, que es solo otra serie episódica de terror hecha con las vueltas del pan y sin demasiado interés. Una lástima pero supongo que todo puede ser una tendencia.

Una antología más interesante es esta Ray (O) (IN) que aprovecha los trabajos -más variados de los que esperaba- de Satyajit Ray. Bien es cierto que de Ray he leído sobre todo historias digamos policíacas y humorísticas -tenéis en Siruela El bucanero de Bombay con historias protagonizadas por su famoso Feluda– pero está claro que tiene un poco de cada… que lamentablemente no parece haber llegado bien. Hay una serie decisiones y acciones desganadas que dejan ver que hay un texto brillante detrás que sea por dinero o por decisiones no se acaba de trasladar a la pantalla. Y es una lástima. Porque a más éxito de Ray más libros suyos que nos iban a llegar.

Si os parece que he rajado antes esperad a oírme sobre Sex/Life (USA), porque no es tan mala como la de terror pero tiene tela también. No sé exactamente en qué momento han decidido hacer esta mezcla de película de Lifetime y 50 sombras, o por qué cada vez que tienen una oportunidad toman la decisión más aburrida posible, pero aquí estamos, haciendo buena la alineación entera de pelis de tarde de hace una década. Si dentro de una década Netflix saca una miniserie sobre irse a pasar un verano al pueblo de Atomarvientenschuch y descubrir el amor de los veterinarios rurales empezaré a sospechar de estos lentos pero inseguros de sus famosos códigos de evalución de lo que le gusta a la gente.


Es curioso este Blindspotting (USA), que le da un giro a la película a partir de la que salía. Si en aquella se hablaba de brutalidad policial, raza y los problemas de los americanos racializados aquí se nos presenta el otro lado de la historia. Las historias de las mujeres que se quedan detrás, como Ashley -interpretada por Jasmine Cephas Jones, ganadora del Emmy y el Grammy– cuyo marido Miles (interpretado por Rafael Casal, el coproductor, coguionista y copresentador junto a Daveed Diggs, compañero de reparto de Cephas Jones en Hamilton) acaba de entrar en la cárcel de nuevo, y eso la ha llevado a irse a vivir con el hijo común de ambos a la casa de su suegra (Helen Hunt) y de la hermanastra de su marido, una trabajadora sexual digital o algo así, magníficamente interpretada por Jaylen Barron – que puede ser la que más partido le saca a una serie como esta. Porque, además, va incluyendo momentos musicales y mezclas de diseño e imagen. En resumen, una serie realmente interesantes que parece mentira que dure solo media hora por capítulo.

Reconozco que lo que me pide el cuerpo para hablar de iCarly (USA) es ponerme a rajar de Dan Schneider o a hacer comentarios sobre la ausencia de Jennette McCurdy, pero por mucho que fuera más interesante o divertido estamos aquí para hablar de la serie. Y la serie es prácticamente la misma. Porque al fin y al cabo la parte de redes sociales tampoco es que hayan cambiado TANTO. Y la distancia entre una serie para adolescentes y una para adultos muchas veces es solo la edad de los protagonistas. Incluso los comentarios metalingüísticos pueden enfocarse por ahí porque tampoco es tanta la distancia. Supongo que la idea será recuperar fans e incorporar nuevos. Para que luego todos ellos puedan hablar de McCurdy. Al menos en este capítulo no ha habido pies.

Preparando los enlaces y trailers he descubierto que Katla (O) (IC) se supone que es de terror. Estoy mucho más que sorprendido porque habiendo logrado ver el piloto me extrañaría que pudiera producir miedo o inquietud alguna cosa de estas. Más aún, que produjera miedo o inquietud o alguna cosa de esas. En general, si tienes intención de hacer algo que se parece a una serie francesa de 2012 pero en aburrido -en serio, es más aburrida que una serie francesa, a eso estamos llegando- lo mínimo sería buscar algo interesante en ella. No sé… supongo que tiene alguna cosa de estética o algo así, pero tampoco es que sea mucho más que la francesa y, ciertamente, no mejor que un anuncio de perfumes. Cuando lo que más echas de menos en una serie en streaming es que pongan anuncios sabes que alguna cosa es mejorable.

Hablando de series espantosas. Si tienes algo que parece una trama b de una serie de Ryan Murphy (digamos AHS: 1984) o las sobras de Glow, con la mitad de implicación de los actores de cualquiera de los dos, entonces puedes tener a Physical (USA). Una serie bastante poco interesante sobre la salvación y el emponderamiento a través del aerobic o algo así. No creo que le interese mucho a nadie y, sinceramente, me sorprende que no la hayan cancelado ya. Así que tampoco le voy a dedicar más tiempo.

La idea detrás de The Republic of Sarah (USA) no es necesariamente mala. La idea. Porque todo lo demás demuestra que no tienen muy claro qué hacer con ella y que lo que más les importa es resaltar, una vez más, el famoso excepcionalismo estadounidense. Si tenemos en cuenta que las novedades políticas del último lustro en series de TV han sido canceladas en su práctica totalidad tras la primera temporada tampoco creo yo que tengamos que preocuparnos mucho por la cosa esta de The CW. Bueno, espera, es The CW, lo mismo le dan otra temporada. Pero, vamos, como no le busquen las vueltas no sé ni cómo van a llegar al capítulo 10.


De entre las cosas que no esperaba decir de Loki (USA) es que es un recalentado de sobras en el microondas. Pero sobras de cosas producidas en masa, ni siquiera de cocina real. Pero aquí estamos. Diría lo de Toma elementos de si no fuera porque tampoco es que lo intente demasiado. Pasar tan rápidamente de una premisa con posibilidades a oooooooootro intento de ¿policíaco? mientras dedica su tiempo a soltar tanto InfoDump que tiene una parte de un vídeo de InfoDump. Y todo para acabar haciendo cosas que no es que hayamos visto mil veces, es que hemos visto incluso más. ¡Pero si es la premisa principal de Legends of Tomorrow desde su segunda temporada! Aunque hay que reconocer que jamás ha tenido este dinero, a cambio tenía gracia, humor, luchas… Esto podía haber sido muchas cosas, incluso podía haber sido Quantum Leap. En su lugar… bueno. ¿Os habéis puesto al día ya con Legends?

La BBC nos trae un drama carcelario con Time (UK), no es que sea muy original, ni tiene muy claro dónde están los problemas porque, por supuesto, nos presenta a una persona cumpliendo pena de prisión –Sean Bean, podéis hacer apuestas a si terminará o no la miniserie vivo- y a otro actor inglés demostrando la ¿bondad? dentro del sistema penitenciario y cómo los malvados criminales blablalba. Yo qué sé. Entiendo que Bean y Graham defienden sus papeles e intentan hacerlo lo mejor posible, es un drama competente aunque no muy original, pero a poco que te pongas a rascar lo que están vendiendo… ahm… mucho mejor para echarse la siesta con ella de fondo que para comprar cualquiera de las cosas que quiere vender.

Tiene su aquel encontrarse que cualquier chiste que se nos ocurriera a cuenta del nombre Trese (O) (FI) está más que fundado en que se trata de la adaptación al anime de un cómic filipino. Para que luego digan que la intereseccionalidad. Lo que nos encontramos aquí es un poco lo de siempre tanto en la sección de anime de Netflix como en las historias noventeras de investigadores de lo paranormal. Pero, bueno, supongo que para los fanses del concepto mismo puede valer. E imagino que también habrá gente que estuviera esperando volver a esos noventa. Cosas peores hemos visto en este mismo servicio de streaming.

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La saga histórica esta parece que nunca se acaba, pero supongo que por eso son los Tudor. Tanto da, este mes (¿esta semana?) le toca estreno a Anne Boleyn (UK). Tres capítulos emitidos casi del tirón supongo que más por evitar un desplome de la audiencia que otra cosa. Porque vaya tela. Que yo entiendo que Jodie Turner-Smith esté intentando salvar los muebles a tope, al fin y al cabo ella está en el centro, pero el resto es tan desastroso que pareciera que ha secuestrado al resto para hacerlo. En fin, quizá hay alguien que le encuentre la gracia a la serie esta. Yo lo dudo, pero cosas más raras he visto.

Es curiosa esta Creator’s File: GOLD (O) (JP) a mayor gloria de su factotum Ryuji Akiyama sobre todo porque incluye una promesa de continuación. Lo bueno de hacer una serie antológica con un capítulo por personaje y esa idea de hacer un documental sobre los mejores en lo suyo es que la versatilidad permite probar cosas nuevas que, más allá de que el humor pueda funcionar o no o más o menos, ofrece ese cambio constante. Como decía antes, no siempre le veo la gracia y en muchas ocasiones sospecho que el ‘humor japonés’ y yo seguimos necesitando de intersecciones. Pero eso no me hace apreciar menos series como esta. Ahora a seguir variando, que ya sabemos los riesgos de esto.

Bueno, pues ahora que parece que en Netflix están dándole un mínimo de descanso a las series sobre la necia droga llega Prime a ver qué rasca. Y es que este Dom (O) (BR) parece uno de los descartes de aquella, con una trama más cerca de los Episodios Muy Especiales a la que se le notan algunas ganas de ser de acción pero la inevitable decisión de que sin un dramón en el centro a nadie le va a interesar. Y, francamente, no sabría decir si en esa versión me interesaría, pero en esta, por mucha cosa brasileña que me quieran vender, lo que más me inspira es a echarme la siesta mientras la tengo de fondo.

Estoy seguro de que existe un motivo por el que en FOX siguen estrenando serie de animación para adultos como Housebroken (USA): con una animación más que cuestionable, guiones que hubieran olido a rancios hace dos décadas y una acumulación de personas más o menos conocidas en las voces para compensar que están robando puntos de partida o ideas a casi cualquier cosa que no esté atornillada al suelo. Aquí tenemos a un grupo de Pets que se reúnen en Web Therapy para Go On… No, perdón, quería decir… que Lisa Kudrow interpreta a una perra que también es terapeuta -porque una vez que te has aprendido el lingo hay que aprovecharlo- y luego… yo qué sé… ¿Realmente la gente ve esto sin que la obliguen?

Lo que más había oído de esta Lisey’s Story (USA) es que Stephen King había estado encima todo el rato. Y me lo puedo creer. Porque si algo tiene esta serie es buenas ideas y la necesidad de que alguien se meta con la podadora a recortarle duración. Si esto pasa solo en los dos primeros capítulos no quiero ni imaginar lo que sería verse la serie entera. Y sí, los actores lo hacen muy bien, pero estás pidiendo al árbitro la hora para la mitad. Algo de ritmo o yo qué sé. Que entiendo que en una serie puedas darle más hueco a la novela original, pero esta idea de dedicar un minuto por página no sé yo si no tendrían que pensarlo, que seguro que hay un punto intermedio entre las ‘adaptaciones’ de Hollywood y hacer una serie como esta en la que esperas una versión del director con la mitad de la duración.

Por su parte en Racket Boys (O) (KO) tenemos un spokon juvenil con bádminton al fondo (supongo que el deporte se ha elegido tirando dardos a un poster olímpico)  en el que el plantel de actores y personajes jóvenes pues bueno y de humor y tal pues justo pero tampoco es un espanto. Quizá es problema mío, porque está claro que no soy su público. Y aún así me parece una cosa aceptable. No como para verme más capítulos pero sí para que no me extrañe que otras personas se los vean.

Encantadora adaptación esta de Sweet Tooth (USA). No sé yo si habrá mucha gente que conozca el cómic original -que sospecho que no- y me da la sensación de que han decidido tirar más hacia un fantástico genérico de postapocalipsis no amable porque en fin pero sí definitivamente menos escorada hacia el terror que el cómic original. Así que, bueno, supongo que la idea de hacer algo más cercano a una aventura juvenil con sus CGIs es una decisión comprensible. EL resultado es agradable a falta de otra palabra. No sé yo si hará muchas olas pero al menos existe.

Es curioso este The Unusual Suspects (AU), parece en todo momento a punto de caer en uno u otro lado, incluyendo su idea de dar relevancia a las actrices filipino-australianas. La idea detrás es curiosa, incluido el robo de un collar pero, sobre todo, es el trabajo del reparto el que hace que la falta de rodaje sea más acentuada. Veremos cómo evoluciona esta temporada, pero si logran decidir hacia dónde quieren tirar y cómo, a ser posible apartándose de la sombra de Marc Cherry, puede resultar algo interesante. Y si no al menos habremos tenido un par de buenas escenas y el intento de mover algo un poco diferente. Supongo que valdrá.