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Bueno, pues parece que el giro de Netflix va dándolo como son ellos y ahora vamos hacia el True Crime antes que a las series de adolescentes o los de organización criminal, menos mal que hay un algoritmo detrás, que si no pensaría que todo esto van los bandazos de lo popular de toda la vida. Pero bueno, empezamos el repaso con 42 días de oscuridad (O) (CL) que tiene a su favor ser la primera serie chilena para el servicio de streaming. En contra tiene que a la familia no le ha hecho mucha gracia, y mira que desde Netflix aseguraron ser feministas y esas cosas. ¿La serie en si? Pues es más de lo mismo salvado por los actores, de hecho Pablo Macaya hace casi todo lo que puede para tirar del carro. Supongo que depende de las ganas de ver la historia, y ahí yo sí que no cuento. Vamos, no tengo intención alguna de verla entera.

Urgh. Este À La Carte (USA) tiene una pinta tan vieja que podría haber sido una serie de los años ochenta, un antecedente de Sex and the City o algo así. Muchos temas de siempre tratados como siempre y sin ningún aliciente para verla.

No entiendo en qué momento decidieron que True Crime con actor famoso -actriz, en la mayor parte de casos, en realidad- era lo siguiente de lo que se tenía que estrenar uno a la semana. La de turno es Candy (USA) y, sinceramente, podría ser la parodia del SNL de este tipo de cosas porque la peluca y las gafas de Jessica Biel podrían haber salido en No es otra estúpida película americana. Lo cierto es que sí que lo es. Sé que intentan jugar con la idea de que van a contarnos el por qué, el impulso criminal, y blablabla. Pero bueno, lo importante de esto es que podemos fingir que no existe, porque es la misma serie de todas las semanas.

La peluca de Claire Danes… perdón, no. Quería decir… The Essex Serpent (UK) es una serie interesante basada en un libro indudablemente interesante, que tiene a su favor que Apple está demostrándole al resto de servicios de streaming lo que es hacer una selección de series con mimo -y mayor o menor fortuna-, pero son los únicos que parecen hacerlo. De ahí que incluso series como esta, en las que hay algo de la BBC de toda la vida, tira más gracias a los actores principales y a una historia bien pensada pero con un problema principal: Necesita más vidilla. Un poco más de rapidez. En fin, sé que en las series de época no es siempre lo requerido, pero yo lo agradecería.

Voy a confesar que paré el piloto de Geulideu (O) (SC) para ver si me había puesto un trailer, un primer montaje o algo así. No puede ser que se pase los primeros ocho, diez minutos explicándote lo que está pasando y va a pasar con un infodump que haría palidecer a cualquier novela fantástica. El subrayado llega tan lejos que como a los quince minutos te sacan una definición en pantalla de lo que significa el título del mismo dentro del universo de la serie para que entiendas a qué se refieren. Como en el 18 ya hemos pasado a la actualidad, a un misterioso asesino. El asunto es que ni las idas y vueltas temporales, ni la tecnología, ni todas las idas y vueltas que nos trae la cosa esta y que parecen sacada de esa época en la que Lost había creado réplicas y teníamos un Flashforward casi en cada semana con mayor o menor éxito, siendo uno de esos extremos Persons Unknown. Y de verdad os digo que casi agradecería volver a estos últimos antes que seguir con esta mezcla de contar mucho pero no saber nada en la que nos han metido. En fin.

Para explicar esta serie turca, The Life and Movies of Erşan Kuneri (O) (TU), tendría que empezar explicando quién es Erşan Kuneri. Y lo único que se me ocurre es intentar explicarle a los extranjeros lo que pasaría si en Netflix decidieran hacer una serie protagonizada por un personaje recurrente de Fernando Esteso. Solo que aquí además hay un componente de metaficción. Y el resultado de la misma es… bueno… como encontrarse que Netflix ha decidido dar luz verde a El Sexólogo.

Carme con patatas, le dicen los estadounidenses a esto. David E. Kelley coge el abogado y corre, mucho mejor que en sus últimas series aunque sin la brillantez de las primeras, para sacar The Lincoln Lawyer (USA). Un agradable mixto de ‘caso de la semana’ y ‘caso gordo’ en el que las particularidades del personaje de Michael Connolly, -desde mi punto de vista más interesante como serie esta que la de Bosch– son más útiles por quienes tienen alrededor que por esa especie de tedmosbysmo de su protagonista principal, tan pan sin sal que uno echa de menos la versión de McConaughey. Por suerte hay algunos otros intérpretes, como Becki Newton, haciendo bueno esta serie de investigación criminal tan básica como agradable. Que quizá es lo que iba tocando por aquí.

De YT a las series infantiles, así es como funciona este Mimi’s World (UK) que nos ha traído Channel 5 a una de esas obras encantadoras con muñequitos, imágenes y todo eso. So charming, so sweet.

Una miniserie sobre un caso célebre, eso es lo que nos trae Oussekine (O) (FR), que supongo que a quien necesite indignarse con la policía por su manera violenta de tratar a la gente -especialmente a la gente que no se parece a sus jefes- le puede valer. Yo lo veo como otro Documentos TV porque, bueno, a estas alturas. Pero en fin.

Ojalá me hubiera gustado Savage Beauty (O) (SA), habla de muchos asuntos sudafricanos y de distintos problemas como las expectativas sobre las mujeres, la industria de la belleza y todos los alrededores de género que se os puedan ocurrir. Lamentablemente va todo muy lento, demasiado lento. Pasan cosas pero poco a poco. Demasiado poco, de hecho. Es decir, ocurren muchas cosas por capítulo a un ritmo de paseo. Cuando deberían ir rápido todo el rato. Si haces una telenovela lo mejor sería entender un poco mejor el formato. En fin.

Alguien pensó que era buena idea sacar algo de Barrio Sésamo y robots y supongo que para venderlo de muñequitos de las hamburguesas o algo así, Sesame Street Mecha Builders (USA)es el resultado de todo ello: Construcciones en CGI sin alma. Que espanto.


¿Sé de qué va Annarasumanara (O) (CS)? No. ¿Creo que sus creadores lo saben? Menos aún. Lo único que tenía claro desde el principio era que teníamos otro Webtoon entre manos. Luego ya la decisión de contar una historia terrible en lo dramático y poco convincente en lo fantástico, con una serie de canciones que parecen más decididas por un dado que con una intención -lírica, poética o dramática- y que al final ni parecen estar yendo a ningún lado ni contar nada interesante… pues bueno. Supongo que por acumulación -si es que alguien ha durado después del piloto que lo diga- a a algún lado acabará yendo la historia. Pero no seré yo el que lo intente comprender, la verdad.

No tengo muy claro si acabaremos llegando a un punto en el que la película de 2003 de Nollywood tenga algo que ver con lo que tenemos Blood Sisters (O) (NI), pero desde luego que sabe reproducir su dramatismo. Y es que es una telenovela de las de toda la vida pero elevada al diez (que no al once porque echo de menos que haya extraterrestres o algo así, pero supongo que ya habrá más temporadas)  Netflix. Parece que uno de los temas quiere ser las diferencias de clase tanto como ‘evolución vs. tradición’. Y no sé a dónde irá, pero desde luego que promete ser una carretera llena de curvas.

Este Bosch: Legacy (USA) es en teoría la punta de lanza de Freevee que, a su vez, es el cambio de nombre de IMDB Tv por parte de Amazon. Dentro de la actual estrategia de pensar que quizá HULU hace tres lustros tenía razón y lo que hacía falta era ofrecer una versión gratuita con anuncios y otra de pago. Al final todo va circulando hacia lo mismo. ¿Y por qué hablo de todo esto y no de la serie? Pues porque por mucho Legacy que le hayan colocado lo que han hecho ha sido mudar Bosch de Prime aquí, disimulando para por los acuerdos que pudiera haber, pero sin cambiar gran cosa más. Que supongo que al menos para sus seguidores será una alegría.

A veces sospecho que la forma de elegir proyectos de Netflix es Sí. Ahora estamos con una racha de intentar que el docudrama de true crimes vaya a funcionar, especialmente los que parecen cercanos a temas populares. Y ahí por medio anda este Clark (O) (SU) porque qué mejor que Suecia para hablarnos del Síndrome de Estocolmo con un criminal encantador. Lo raro es que esto no se le haya ocurrido antes a Lifetime.

Hay algo familiar en DI Ray (UK), y es que aunque la ITV haya intentado que las diferencias raciales y las dinámicas que causan la separara del pelotón, estamos ante un más de lo mismo. Probablemente una que querría ser otra cosa. Se nota un cierto anhelo por ser si no distinta al menos si mejor de donde las capacidades o situaciones les parece posible llegar, y eso casi siempre con la idea de que iba a poder escapar de los problemas propios usando esa carta de raza. Pero bueno.

Parte del acuerdo con Sky de HBO es esta serie, DoDo (USA) que llega también a Cartoonito y que cuenta la vida de un chaval de 11 años con sus pocos de dramas que parecen insuperables y su algo de imaginación para ir viviendo día a día. Pues bueno.

Es extraña esta The Dry (UK) porque entiendo que quiere ser una de esas comedias dramáticas antes que un drama cómico, aunque supongo que no debería sorprenderme con estos últimos años de trauma como centro de la comedia. Sea lo que sea, esta serie muy irlandesa tiene un fondo claramente dramático porque para algo habla del alcoholismo. Y aunque logra hacerlo de una manera divertida aunque no ligera el fondo no deja de ser ni menos negro ni menos amargo. Supongo que es lo que buscaban, así que tendrá sin duda su público. Lástima que no sea yo.

Supongo que Meyers ha conseguido un trato para hacer sus cosas, porque este The Pentaverate (USA) no es muy inspirado, huele muchas veces a viejo, y si funciona es porque Meyers empuja con fuerza y se puede rodear de un gran reparto -cuando no está muy ocupado siendo varios personajes a la vez- más que porque tenga algo interesante que contar. Pero bueno, supongo que es la famosa frase aquella de que lo que más valen son las tablas. Porque el que tiene tablas flota.

No sé qué está pasando con Acorn pero sus series policíacas de este año están siendo tirando a aburridas, la de Signora Volpe (UK) da igual que juegue con un trasfondo de espía bliblibla. Ni siquiera es un Murder Mystery competente, que es lo mínimo que se le puede pedir a estas cosas, sino más una serie de profesionales de vacaciones. Y si bien no llega a ser tan terriblemente mala como Harry Wild desde luego que no deja con muchas ganas de ver cuál es la siguiente serie de misterio que nos traen. Mucho mejor pasarse a los telefilmes de Hallmark Movies & Mysteries.

Lástima que ya me la sepa. Porque en The Staircase (USA) está claro que HBO Max ha echado los restos para adaptar una de las historias de juicios más conocidas y controvertidas -tanto que la primera temporada de Trial & Error jugaba con su adaptación allá por 2017-  y lo han hecho sacando dinero para meterlo en esta adaptación de true crime dramática -¿qué decía antes de que están a tope con esto?- pagando a un reparto en el que se encuentran Colin Firth, Toni Collette, Parker Posey o Juliette Binoche. Un poco como cuando esto lo hacían telefilmes/miniseries para pasar la tarde del fin de semana mientras decías «Ay, mira, ahí está ese actor, ¿te acuerda? Que salía en aquella cosa.» y procurabas no mirar la historia original porque era menos maniquea pero también más difícil de creer. Pues en eso estamos. Menos mal que tienen dinero para contratar actores competentes. Aunque tampoco así superen al documental de 2004 francés y todo lo que vino detrás -que fue mucho-. Qué le vamos a hacer.

A veces sospecho que hay ‘propiedades intelectuales‘ que tienen a sus fanses como rehenes. Todo lo que se pueda ordeñar será ordeñado. Y de ahí esta Star Trek: Strange New Worlds (USA) que promete un regreso a lo clásicos, porque la nostalgia siempre vende y porque lo malo conocido es siempre más fácil de enseñar. Como de costumbre tenemos una visión del futuro que llaman optimista: Razas del  mundo (y el universo) unidas siempre bajo el mando de un señor blanco en un mundo idílico en el que la idea de mostrar disidencias sexuales es encamarse con extraterrestres como si quisieras explicar cómo pudo extenderse la sífilis galáctica. Los buenos viejos tiempos, vaya. En fin, al menos es menos terrible que los dos intentos últimos, porque está claro que han conseguido lo que buscaban: Volver a ser básicos. Pero bueno, para tenerlo de fondo mientras meriendas supongo que vale.


Lo que más me ha sorprendido de Les 7 Vies De Léa (O) (FR) es que la novela original tenía los géneros cambiados. Pero supongo que hablar de los cambios hechos por una adaptación no es lo primero que debería hacer. Lo dejaré para lo segundo. Como serie es moderadamente competente, siempre en un Estilo Netflix/Élite del que parece difícil escapar en este servicio de streaming. Una historia que, en general, se vale de una premisa con sucificiente fuerza como para ir viendo cómo avanza pese a los claros problemas que tiene… y aquí es donde lo primero se junta con lo segundo porque gran parte de ellos vienen de la decisión de cambiar lo que estábamos acostumbrados. Es cierto que pasar de un protagonista masculino y víctima femenina a viceversa parece una buena idea a priori. El problema es cuando además se meten muchas más tramas con la intención aparente de que sean ‘más… no sabrái decir más qué. Porque lo que se mete se mete tan de refilón que casi podría ser un cartel de «Comentario social». La decisión, además, de cambiar… todo… sobre la víctima y su peso en el pueblo en la actualidad -no digamos ya la decisión de no mostrarnos primero el pueblo actual y luego el del pasado (aunque hayan decidido cambiar la década)- hace que la buena idea de la premisa, que en el libro podía sonar un tanto artificiosa, aquí resulte completamente artificial, difícil de entender y no digamos ya de seguir. Más aún cuando comete el mismo error que Alguien está mintiendo de revelar demasiadas sorpresas en el piloto. Decisiones fueron tomadas, decisiones que me llegan a sugeriros que os leáis el libro y ya si eso os veais la serie.

Pues este The Baby (UK) es una serie inglesa -de Sky en coproducción con HBO– que se supone que es una comedia de terror. Y visto el piloto… Más vale que se pongan mucho las pilas porque casi ni hay terror, ni comedia, ni nada a lo que prestar mucha atención.

Como poco es curiosa esta Bang Bang Baby (O) (IT), aunque no sabría decir si por méritos propios o por las decisiones que se toman. Porque esta historia de una joven metida en líos con los bajos fondos italianos -bueno, de su ciudad- en los años ochenta tira de muchos recursos de cámara, composición, fotografía, color y etc. Supongo que en parte para hacerlo más memorable, o más atractiva, en parte porque son los recursos que han visto usar a la gente a la que están… ahm… haciendo homenaje. Así que el resultado es menos interesante que curiosa, pero a estas alturas me parece incluso notable que se sigan haciendo estos extraños batiburrillos de ideas y todos. Incluso cuando tienen un resultado irregular.

Los australianos siguen a sus cosas y parece que esta hola de series de emprendedores también les ha afectado, aunque no hayan sido capaces -o no hayan querido, o todo lo anterior- de usar empresas de verdad (he mirado a ver si lo eran y parece que no aunque usan de modelos a Billabong y Quiksilver) para hacer esta Barons (AU) aunque lo entiendo si una de las primeras cosas que cuentas de ellas es lo importante que eran las drogas para ellos, hasta el punto de hacer contrabando. Pero bueno: drogas, cervezas y pibas. Algo así parecen los intereses principales de los dos protagonistas que, además, tienen nombres que parecen sacados de una película de Cheech y Chong. Snapper y Trotter son dos amigos que van a discutir cuando uno de ellos diga que su idea de negocio tal como está le va bien mientras el otro quiera controlar el mundo y comprarse redes sociales o algo, no sé. Lo cierto es que entiendo que necesita un punto extra de interés que a quien esto escribe ni le está ni le aparece. No me puede dar más igual las discusiones y luchas de dos señores que querían hacerse ricos vendiendo cosas a surferos -ropa, principalmente- y, desde luego, no me interesa nada ni los tropos ni los ambientes de aquella época setentera. Bues bueno.

Bueno, pues en la actual decisión de tirar pa’lante con el western como género hemos llegado a la ¿biografía? de Billy the Kid (USA) que nos trae Epix pero que, la verdad, podría haber traído casi cualquier cadena porque es un poco Pinta y Colorea, no hay ninguna innovación real -aunque supongo que habrán tomado decisiones sobre los límites entre historia conocida y leyenda, pero eso pasa siempre con las pretensiones historicistas- y desde luego está muy lejos de cualquier épica que se suponga le quieren dar. Pues bueno. Supongo que a los que les vaya el rancho les gustará. El rancho de western, me refiero. Quiero dec… da igual.

Reconozco que lo que más me ha sorprendido de Fairwood (USA) es saber que Crackle sigue pagando por material original. Luego ha sido la historia en sí, bueno, la metahistoria en sí. Porque lo que tenemos es poco menos que la trama de una película de los ochenta. De hecho, podría juntarse con la primera película de Elvira o con el UHF de Weird Al Yankovic y probablemente nadie notaría nada demasiado raro. Aunque no sea tan competente como ninguna de esas dos y tenga que depender de la tolerancia a la idea de raritos pero amigables rednecks religiosos que no sé yo si es el mejor momento para confiar en ello. En fin, que si algo os puedo decir de Faiwood es que es, de hecho, una serie que existe.

 Hay muchas cosas en este Gaslit (USA) que no logro entender, aunque quizá la principal sea… ¿qué hace Sean Penn en el traje de Leguizamo en Spawn? En fin. Parece que a estas alturas todo el mundo quiere historias reales e históricas con grandes nombres detrás. No sé si es culpa de Murphy, de The Crown o de ambas, lo que está claro es que saben lo que quieren pero no cómo conseguirlo porque esta serie, por mucho que Julia Roberts se empeñe en tirar del carro, parece más una redacción de un joven intentando convencer a sus compañeros de instituto de que su familia era muy importante que una historia de alguien realmente importante, por mucho namedropping que hagan. Hay momentos que de puro bochorno podrían ser una trama de Cuéntame. Pero, en fin, supongo que esta es ahora la imagen de la televisión estadounidense. Y, al menos, no es tan abisal como la de las primeras damas de la otra semana.

No hay nada original en este Here We Go (UK), no lo había a finales del 2020 cuando decidieron hacer poco menos que un saqueo pandémico de A very Moody Christmas, no lo hay ahora cuando hacen lo de ‘ponen la cámara para una foto de familia pero se cae‘. En fin. Relleno inglés. Comedia, dicen.

Menos mal que también hay novedades que traen sorpresas agradables, como esta I Love That for You (USA) que para mi sorpresa saca Showtime. Para mi sorpresa porque esto podría haber sido una serie para la NBC sin demasiado pensarlo. Porque está muy basada en Vanessa Bayern y porque su carrera y mucho de lo que vemos sale de lo que ya hemos visto, sobre todo en el SNL. Normal, por tanto, que se haya apoyado en Molly Shannon como referente y con un magnífico reparto bastante amplio. El piloto es duro en algunos momentos, se nota que nos están presentando a todos y se nota también que a Bayern le gusta la awkward comedy, pero tiene unas posibilidades por delante de funcionar muy bien si logra engrasarse pronto y encontrar el lugar y modo de los distintos personajes, porque hay una idea de fondo a la vez diferente y muy clásico. ¡Habrá que ver si logra ir rodando!

Al margen de cualquier opinión -negativa, fundamentalmente- que tuviera sobre las dos obras que han venido antes de The Man Who Fell to Earth (USA) (es decir, el libro original y, sobre todo, la película) reconozco que la idea de empezar a la mitad con un «Os preguntaréis cómo he llegado hasta aquí» dejando claro que ‘aquí’ es algún tipo de mierda de éxito al estilo Steve Jobs -¿la gente aún recuerda quién era Jobs?- y continúa con un extraterrestre diciendo que tuvo que decidir venir a la Tierra porque quería sobrevivir, para a continuación elegir tener rasgos racializados… Bueno, no parece la mejor de las formas de sobrevivir en USA, la verdad. Bien es cierto que para ser un estreno de Showtime tiene el mérito de lograr no enseñar penes. Lo que sí parece hacer es abrazar esa teoría de los lizardianos detrás de los ricos y poderosos de la tierra, un viejo truco para hablar de los judíos, así que quizá no hayan acabado de entender los tiempos modernos. En fin. Si alguien quiere seguir viéndola ya me contará si ha logrado algo interesante, que lo dudo.

¿Es Peacock (UK) una comedia sobre la crisis de los treinta en señores insoportables? Pues aparentemtente. No hay mucho (bueno) que decir de ella, pero al menos el piloto no es solo las quejas de un tipo que es que mimimimi, sino que al menos hay un viaje con setas alucinógenas. O algo. ¿Es divertido? En absoluto, pero al menos es un mínimo de originalidad para contar lo mismo de siempre. En fin.

Supongo que cuando no tienes nada real que contar lo que haces es llenarlo de detalles o, en el caso de The Offer (USA), de subtramas, personajes, guiños y referencias. Supongo, de nuevo, que no había dinero para comprar los derechos de El Padrino y hacerla otra vez en serie, y no había valor para inventar. Supongo, en fin, que alguien le debía un favor a alguien para convertir en serie lo que difícilmente daba más que para artículo. Así que aquí estamos con un batiburrillo de personas, cosas, y conceptos pensado para sacar tajada de los fanses de una obra previa. Y para muy fanes en concreto, que aguantar este engendro tiene su trago.

No sé por dónde esmpezar con Samurai Rabbit: The Usagi Chronicles (USA)… o quizá si. Tenía claro que habían decidido que querían una serie 6-12 (puede que 6-10 incluso) y tenía pinta que querían una serie como la de Las Tortugas Ninja a las que no dejaban de mentar en los materiales promocionales… Lo que no esperaba es que fuera The Next Mutation. Como si la idea pudiera tirar adelante con sketches mal pegados y poco guionizados gracias al diseño de los personajes -también sin mucho sentido en muchas cosas pero con colores repartoidos para… no sé- y lo peor es que la poca idea que parece haber detrás de esto, la falta de inspiración, lleva a que haya poco menos que robos de todas partes. Incluyendo que el Shogun venga directamente de Madagascar. Es cierto que era una lástima no haber intentado adaptar bien los cómics originales, que es una lástima que no adapten los cómics futuristas derivados de los originales, pero es que incluso esto mismo se podría haber hecho de otra manera. Las mismas TMNT lo demostraron en 2012 e incluso en 2018, además, claro de 1987.  Aquí se toman tantas decisiones erróneas que a lo que realmente recuerda es al punto más bajo de otra franquicia: Scooby-Doo y los 13 fantasmas.

Es curioso, la de tiempo que ha tardado en salir esta adaptación de Shining Girls (USA) y que al final sea para esto. Una historia rutinaria, con aspecto de cansada, plomiza en sus colores y su sentimiento, muy poco atractiva… tan diferente del libro que adapta. Es una auténtica lástima que las decisiones, incluyendo el convertirla en un vehículo a mayor gloria de su protagonista, y a una historia estirada en lugar de intentar mantener el movimiento constante original. En fin, yo qué sé, comprar derechos y adaptarlos al gusto trae todos estos problemas que hemos visto esta semana. Leed a Lauren Beukes, es mucho mejor consejo.

Ya he perdido la cuenta de las adaptaciones de esta serie francesa he visto, pero esta versión inglesa llamada Ten Percent (USA) y que es toda una juerga de emisiones porque en USA la van a emitir AMC+, Sundance Now y BBC America (y para el resto del mundo Prime), tiene el problema de que su piloto es básicamente lo mismo otra vez. Vale, quizá la gente no recuerde la versión que Netflix La India hizo, o no llegó a ver la francesa cuando la cogieron en esa especie de redifusión suya. Pero teniendo en cuenta que los ingleses ya han tenido varias series de agentes – Por ejemplo Free Agents – y un resultado similar a esas películas que se van copiando de país entre sudamérica y europa, sea lo de los móviles, las llaves o lo que toque ahora. Es una lástima que los ingleses no le hayan dado una vuelta porque les creo más que capaces de hacer algo inspirado en lugar de tan… basado. Pero bueno, aquí estamos. Por lo menos han puesto en los créditos algo que parece una versión recortada de Malambo Nº 1.

No sé para qué necesita Garfield el dinero pero espero que lo reúna lo antes posible, porque Under the Banner of Heaven (USA) es poco más que un Estrenos TV, una miniserie de fondo histórico/religioso sobre el Mormonismo mal (peor) entendido y el true crime y la madre que nos trajo a todos. Supongo que para planchar -la oreja, la ropa…- una tarde de domingo de invierno podría servir. Ahora mismo… Ahora mismo po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro… Qué más dará.

Siempre que David Simon estrena algo espero que me guste. A veces es que sí, otras es que no. Aunque We Own This City (USA) se queda un poco en la mitad me temo que es en la mitad que no. Porque parece que lo que le interesa contar y cómo le interesa contarlo va por dos lados distintos, por un lado está la historia de los policías corruptos que es… bueno, es. Por el otro, la de los empleados públicos que buscan pararlos. Ahí tenemos algo más interesante pero, por otro lado, que es casi una reescritura de obras previas de Simon. Reconozco que sospechaba que esto iba a ser un David Simon’s The Shield. Sospecho que si hubiera decidido centrarse en la corrupción policial solo hubiera sido una serie muy distinta, aunque no sé si mejor o peor. Pero al final lo que tenemos es una serie en tierra de nadie. Una obra de relleno.


Hay bastante para comentar en Chivalry (UK)porque aunque el punto de partida parece más o menos claro la decisión de hacer una comedia sobre la producción de una película con el #MeToo de fondo es.. en el mejor de los casos discutible. Es cierto que Solemani y Coogan logran ‘vender’ con su delivery el humor de la situación, pero eso no significa ni que vaya a tapar las carencias ni que se vaya a ‘comprar’ siempre. Y es que al final estamos en lo que en los años ’50s llamaban películas de batalla de sexos y que ahora se buscan esta otra excusa. Parece mentira que hayan pasado como setenta años y los esquemas se repitan. Así que, bueno, si queréis ver algo antiguo vendido como nuevo sin que parezcan muy por la labor de realmente cambiar algo esta es vuestra serie.

Que espanto The First Lady (USA), que espanto y qué horror. Que manera de desperdiciar a grandes actrices, a un elenco al que se podía sacar no ya más juego sino algo de juego, incluso las historias parece mentira lo mal llevado que están. No entiendo qué finalidad tiene esta gente más allá de poner a la gente a verla en primer lugar. Porque no creo que haya muchos capaces de seguir con ella. En fin, no entiendo nada.

En cuanto a Hiyama Kentarō no Ninshin (O) (JP)… Pues bueno. Sospecho que la idea de ‘oh, cielos, un hombre teniendo un bebé‘ estaba ya bastante superada, no solo por los hombres trans que lo han hecho ya, sino porque la historia en sí da para lo que da. Pero bueno, aquí estamos de nuevo como los caballitos de mar. Lo cierto es que si el punto central es que algo nos parece extraño y lo tenemos ya visto poco más hay que pueda levantar aquello.

Pues el piloto de Heartstopper (USA) tiene el encanto del cómic original pero, sobre todo, la inglesitud. Se ha buscado hacer una serie juvenil y hacerlo con todo el corazón de los cómics originales, sospecho que realmente Oseman ha estado encima de esta adaptación porque quitando algunos cambios menores (un mayor protagonismo de la trama de Tao y Elle, por ejemplo) respetan no solo el aspecto general sino el espíritu de la obra. Hasta límites en los que uno parece estar viendo más algo de la CBBC que de Netflix, dicho sea como cumplido. Total, que una cosa mona y encantadora que al final es lo que tenía que ser. A ver cómo avanza y a ver si esto anima a la gente a leer los webcómics originales.

No sé qué tenía en mente la persona que decidió adaptar esta Life After Life (UK) pero imagino que estaría más en la parte de producción y vestuario, que parece la auténtica estrella aquí. La idea central, esa mujer que muere y revive y en cada ocasión parece quedarle una idea residual, como un instinto, que usará luego, además de darnos la idea de que tiene una inexplicable tendencia a morir, como si fuera esto un juego de Sierra, La trama no es gran cosa, en parte porque las decisiones de momento temporal parecen alejar cualquier idea, en parte porque las cosas que nos cuentan entran más en un costumbrismo histórico que en algo con un objetivo que parezca que la serie tiene un motivo para seguir esperando a ver de qué nueva manera morirá la protagonista.

Pues con Pálpito (O) (CO) pasa como con tantas otras cosas de Netflix: En primer lugar no sé yo si hay como para hacer una serie porque todo el piloto parece estirado para llegar al final que tenía pinta de que iba a llegarse desde los compases iniciales, por otro lado la idea que parece que hay detrás supongo que nos va a llevar a una de esas historias de acción que ahora mismo hace Liam Neeson, pero con lo que se nos cuenta en este piloto no lo puedo saber y, sobre todo, no me interesa dedicarle más tiempo a ver si sí o si no. Total: que no.

Hay que reconocerles a los británicos una capacidad casi sobrenatural de convertir cualquier cosa en una obra sobre una muerte misteriosa en un pueblecito lleno de secretos. De ahí que una serie que empieza con toques sobrenaturales como The Rising (UK) vaya poco a poco revelando que en realidad es esa vieja idea británica pero, eso sí, con el susodicho giro sobrenatural porque quien está llevándonos de la mano es… el propio cadáver. Bueno, más que cadáver su fantamas. Una joven sale de un lago, va a su casa, nadie le hace caso… porque todos la están buscando. La joven quiere respuestas y así, entre ese presente con el plano terrenal y esta joven errante -no parece haber, al menos en el piloto, ningún mundo-más-allá-del-mundo- con interacciones muy limitadas…  a la vez que tenemos dos planos temporales, el que cuenta o investiga lo que llevó a esa muerte y el momento actual en que esa investigación tiene lugar. En realidad es menos rupturista de lo que parece pero al menos da un giro al clásico que es siempre de agradecer. Supongo. Así que habrá que ver cómo sigue.

Resulta agradable ver los concursos ingleses porque a veces están menos centrados en gente gritando que en crear cosas. Ese es el caso de Stitch, Please! (UK) que parte de una idea sencilla: dos concursantes por programa, un tema sacado de la cultura popular, 12 horas de trabajo y 100 libras de presupuesto entregado a los concursantes para que compren lo que necesiten para construir un traje que tendrán que lucir en una pasarela. A partir de ahí nos ofrece una charla con el invitado especial que va a ejercer tanto de jurado como de consejero para ambos concursantes. No necesita nada más, y tampoco nada menos. Un concurso tan tranquilo es quizá lo que necesitan estos tiempos tan acelerados.

 

No tengo muy claro qué pretendía la ITV con este The Thief, His Wife and the Canoe (UK) pero sospecho que ellos tampoco lo saben. Está basado en un hecho real un tanto ridículo, pero también es una farsa, solo que afecta a personas reales así que tampoco pueden descender con facilidad a por todas, más aún siendo un docu-drama y no un documental real. En fin, un revoltijo que hace casi más entretenido recuperar la historia que hay detrás que ponerse a ver esta recreación.

Las cosas de los apoyos dentro de la misma empresa y blablalba, que se resumen en una palabra que ahora mismo no recuerdo y además no me voy a molestar en buscar, son los que explican o justifican este Yakamoz S-245 (O) (TU),  una serie turca a partir de una belga. Si la belga tenía lugar en un avión aquí nos vamos a un submarino porque debemos de estar en el año del submarino o algo. La idea de que todo es más complicado y rápido y tiene más presión supongo que es una buena teoría pero luego ves lo que hay en realidad y… bueno, las teorías están para refutarlas, supongo. Así que al final tenemos una nueva ración de más de lo mismo de huida de los rayos solares y supervivencia en un mundo que supongo que podemos llamar parte de elsoltemataverso.

Pues el intento de Netflix de rentabilizar la morterada que le soltaron a Harlan Coben con adaptaciones por todo el mundo lleva a Zachowaj spokój (O) (PO), que es lo de siempre con estas adaptaciones. Todo suena a lo que ya se había visto, yo no sé si porque se ha adaptado ya antes, porque todas se parecen o porque en realidad esto es un timo circular. Yo qué sé. Pero espero que Coben esté gastándose el dinero con alegría para que por lo menos alguien haya sacado algo de esto.


Poco y no demasiado bueno es lo que se me ocurre decir de 61st Street (USA), tan empeñada como está en ser un Drama de interés humano que trata grandes temas que a ratos parece hasta una caricatura de ese tipo de historias. Tanto por la exagerada manera de contar la historia como por lo previsible que es todo. Resulta realmente increíble que esté detrás de esto todo un Peter Moffat, al que se le presupone saber hacer estas cosas pero que aquí coge lo peor de Your Honor y lo multiplica. Que la denuncia sea justa no convierte automáticamente en una buena serie a quien la hace.

Seguimos con las historias que parecen parodias, porque Anatomy of a Scandal (USA) tiene toda la pinta de que alguien quiso hacer de aquella serie anterior una antología al estilo de las de Murphy y el resultado les ha quedado como un Estrenos TV sin demasiada gracia, exagerado como una película de después de comer, pero en menos competente. A veces sospecho que la necesidad de tener mucho material para estrenar todo el rato en lugar de ‘cuando esté en condiciones‘ hace que salgan productos a medio cocinar, porque no puedo creer que pensaran, especialmente alguien tan curtido como David E. Kelley, que realmente esto era lo que querían ofrecer.

Pues por lo visto Cecilia (O) (MX) se estrenó en Paramount + en diciembre pero a la versión USA de la plataforma no ha llegado hasta ahora. A saber. El asunto es que entra en el grupo Señora se hace cargo de todo sin ser realmente reconocida hasta que le da un jamacuco y decide cambiar su vida. Y, como tal, estamos ante una obra de personaje, intentando llevar las cosas entre la ligereza que permita que no sea más drama y el peso que evite caer en la farsa. Sale regular, claro, porque estas cosas, más cuando son A mayor gloria, acaban pareciendo parecidas. Algo que ver antes que algo que recordar.

Creo que la única forma razonable de definir la nueva serie de Channel 5Compulsion (UK), es reconocerlo como lo que es, un royal rumble de ideas para un telefilme de después de comer: Nuestra protagonista es una paramédico de la que sabemos que después de un accidente tremendérrimo desarrolló un TEPT. Vale. Eso la llevó a intentar superarlo mediante… la adicción al juego. Ok. De ahí que se aparte de su familia y amigos más cercanos. Claro. Y cuando está volviendo al trabajo se venga abajo… aunque por suerte una extraña está ahí para echarle una mano, y de paso convertirse en su confidente y mejor amiga de una manera que en absoluto nos hará pensar que hay algo oscuro detrás y que probablemente tenga que ver con el accidente de tren del principio. Qué va. En serio, es como hacer un pastel a base de capas de tropos manidos del género. Porque, además, tenemos a una persona que es la que le ha dejado el dinero y que es una elección tan magnífica como hilarante. Y la idea de que la forma de lograr dinero está en su propio trabajo… De verdad que creo que hubiera ganado mucho si lo hubieran llevado directamente a la parodia. En fin, que no se diga que los británicos dejan tranquilo el… ¿thriller? ¿drama? ¿película para la siesta?

Agradable y sencilla, con un uso del ordenador que demuestra que tampoco andaban con muchas ganas de tonterías, The Creature Cases (USA) aprovecha el auge del interés por los detectives y lo mezcla con siempre efectivas historias sobre animales de manera que puede hacer divulgación y sacar bichos a la vez que monta una muy sencilla historia a su alrededor. No creo que un espectador adulto encuentre mucho interés si no está muy metido en la cosa de los bichos, pero supongo que para un espectador menos joven puede valer. Yo qué sé.

No sé en qué momento les pareció buena idea, pero aquí estamos, con un spin-off del spin-off llamado Dead in the Water (USA), perdón: Fear the Walking Dead: Dead in the Water. Y si el título se te hace largo espérate a ver el piloto. Zombies en un submarino y no logra ser ni medio interesante. Lo cierto es que al menos logra ser meta, porque este resistirse a acabar de algo que huele a muerto no sé si es encomiable pero, desde luego, es persistente. Pero bueno, supongo que la gente con problemas de insomnio tiene derecho a intentar curárselo como quiera.

Encantadora esta Le Fate Ignoranti (O) (IT) que adapta mediante el famoso método de la expansión la película de mismo título para Disney + -bueno, Star en realidad-. A partir de un piloto que juega de manera diferente y que, al menos para mí, da la sensación de cambiar el foco protagonista de uno a otro lado entre esa extraña pareja que se forma en ambas obras. No sé yo si esto dará como para ocho capítulos, la verdad, pero está claro que esta oda a la amistad, la comprensión y las maneras de ser y vivir alternativas-pero-tampoco-tanto busca más el entendimiento que el choque. Os podría poner el trailer, como siempre, pero creo que con el vídeo del tema principal se entiende perfectamente por dónde van los tiros.

Durante la primera mitad de los ’00s hubo una comedia juvenil en Nickelodeon llamada The Brothers Garcías en la que se seguía el viejo truco de contar el pasado desde el presente. Lo que nos lleva a The Garcias (USA). El creador de la primera serie, Jeff Valdez, consiguió los derechos de esa serie -la primera con un reparto y equipo técnico completamente latino, parte de los esfuerzos de SíTV– para hacer una recuperación que ha llegado a HBO Max. Para ello reunió al reparto original, trajo el asunto a la actualidad y, para que siga siendo una comedia juvenil flojita, puso una nueva generación de Garcías. Vamos, que es más interesante por lo que pasa detrás de las cámaras que por lo que hay delante. Pero bueno, supongo que a veces lo uno es lo más importante que lo otro.

Catherine Tate es una gran cómica, y una buena actriz, aunque Hard Cell (UK) no sea el tipo de sitio en el que pudieras descubrirlo. La decisión de hacer varios personales ella entronca con los programas de sketches en las que Nan o Lauren Cooper nacieron. El problema es que esto es una serie, así que el rango de personajes a interacciones está mucho más limitado. Así que tenemos una serie medianamente agradable en la que alguien decide interpretar demasiados personajes al más puro estilo Chris Lilley. Podría ser peor. Supongo.

Supongo que la intención de Hullraisers (UK) es algo así como retratar la vida en aquella ciudad, hacer un retrato íntimo y encantador, mostrar la vida de las mujeres entre una cierta horquilla de edad o algo así. Les agradezco el intento y el buscar algo que sea un poco diferente -aunque hay bastante que, claro, es casi parte de un tronco mayor- pero lo cierto es que no soy su público, tanto costumbrismo bienhumorado me da lo mismo. Así que aún reconociéndoles que lo llevan más o menos bien, y logran que la lógica de las situaciones sea consistente con el caos creado, e incluso hacer que la escena del funeral sea entrañable y divertida, por mucho corazón que se le ponga poco me va a convencer. Qué le vamos a hacer, no es culpa suya.

Pues en Ice Age: Scrat Tales (USA) no parece que Disney haya tenido mucha intención de romperse la cabeza. Es poco menos que lo que cualquiera podría imaginarse si en lo que está pensando es en esos cortos de la ¿ardillasaurio? persiguiendo la bellota, solo que ahora hay un ¿bebé? también con el que hacer chistes sobre paternidad y con el que competir por la bellota. Pues bueno, pues vale, pues me alegro.

El problema de basara una serie en el carisma de su protagonista, como ha pasado con Killing It (USA), es que tienes que notar realmente ese carisma. A quien esto escribe Craig Robinson le da lo mismo, la trama de la serie le parece vaga y la idea misma de matar serpientes una completa tontería. Quiero creer que mejorará a partir del segundo pero el primero me ha quitado cualquier intención de seguir con ella. Así que quizá sí que es adecuado el título.

Es curioso este Mai (O) (IN) que nos trae a una madre que encuentra cosas raras en la muerte de su hija. No en la muerte en sí, que es para verla. Para creerla. Sino en todo lo de antes y en algunas cosas detrás. Así que la madre se pone a investigar. Y eso tiene una parte importante de Película de Después de Comer pero también de Amar en tiempos revueltos o lo que sea que ponen ahora… después de comer. Lo cierto es que pese a esto, pese a ese sabor telenovelesco muy clásico detrás, logra que sea algo razonablemente sólido, con muchos personajes pero bastante definidos, con claros cabos para tirar y que, por suerte, se recrea menos en los detalles que en ir tirando de la trama. Me sorprendería que tuvieran relleno como para que tanto capítulo como tiene vaya a poder mantener el nivel del piloto, pero con la semana que llevamos -y con tanto estreno como hemos tenido esta semana- lo cierto es que lo agradezco bastante.

Estoy tan lejos de ser el espectador de Naui Haebangilji (O) (CS) que no sé ni si debería contar mucho de ella, porque no es que no me haya gustado tanto como que me ha dado igual todo. En teoría es un drama sobre tres hermanos a los que la llegada de un vecino alcohólico les hace replantearse una vida centrada en el trabajo, sin ilusiones, sin amor. Sinceramente a mí eso me parece quejarse por quejarse, una cosa muy de burgueses que no se sienten realizados porque tienen ya una estabilidad pero no les parece suficiente y en lugar de buscarse un entretenimiento o cultivar alguna afición o dedicarse al consumo artístico en cualquier forma se dedican a montar drama, con lo aburrido que es eso. Que un alcohólico les haga replantearse su vida… Bueno, en fin, que mejor no hablo más de ella. Me queda lejísimos todo lo que cuenta, y si no me interesa tampoco voy a dedicarle más tiempo.

Es curioso la de dinero que se han gastado y lo mucho que Outer Range (USA) parece querer ser cualquier otra cosa. Es decir. Cada plano que vas viendo o historia que van revelando hace menos por pensar «Ah, mira» que «Ah, como en X». No es algo necesariamente malo porque aunque la premisa central parece sacado de Legacies hay también cosas que están muy obviamente sacados de Lost y sus émulos tanto como de Twin Peaks y los suyos. De ahí que sea inevitable acordarse de, digamos, LA Brea. Desde la dirección de Alonso Ruizpalacios y todo lo relacionado con las cámaras y alrededores hacen un gran trabajo para que aquello resulte… no sé ni cómo describirlo, por un lado tiran de un paisajismo que intentan que sea vibrante y por el otro usan trucos y recursos para mover la imagen como para realzar el teórico misterio. Porque quizá su mayor problema, fuera de la falta de personalidad, sean esas ganas de ser misteriosa sin saber construir más que situaciones que no se explican, tirando a ridículas, como si el suspense funcionara por acumulación. Sobre todo porque, a base de acumular cosas logra no ser ninguna, ni Wild Palms ni La rosa amarilla. Solo un vacío, que hace «Uuuh!» porque quiere ser misterioso.

Tras terminar de ver el piloto de Roar (USA) (Que resulta que es una serie antológica) estaba seguro de un par de cosas, la primera y más clara es que se basaba en la obra de una autora blanca que quería mostrar la diversidad. Y lo era. De hecho, lo era más de lo que esperaba. Es la autora de Postdata: Te quiero la que está detrás del libro de Mujeres extraordinarias o algo igual de idiótico. A partir de ese libro dos mujeres blancas más: Liz Flahive y Carly Mensch, las cocreadoras de GLOW!, Lo segundo es que habían colocado la historia de una mujer negra primero para hacer de cebo. Me fui a mirar y, efectivamente, solo hay dos mujeres de color más. Entre las escritoras solo hay tres además de las creadoras, aunque al menos pueden dar perspectivas distintas. Pero este (terrible) primer episodio en el que se habla de una VR para ponerse en la piel de una mujer de color… No es solo una de las ideas más estúpidas que he visto en tiempos, equivalente a poner un cartel de RACISMO MALO sin aceptar la culpa, entender lo que pasa o buscar una manera de contar historias propias. Es que es un ejemplo de vender las historias de otros para conseguir una ganancia. ¡¡¡Las implicadas en esto no son la protagonista, son el tipo de la productora que decide crear el VR!!! ¡Venden diversidad sin ofrecer realmente diversidad! Es tan llanamente estúpido todo lo que tiene a su alrededor que ha logrado al menos un propósito: No tengo intención de dedicarle ni un minuto más a esta serie.

Me alegra ver que Sentença (O) (BR) tiene sus secretos y misterios bastante mejor organizados de lo habitual en estas series. Aunque se le vaya de las manos la parte del drama. Pero las acciones de los personajes parecen razonables, los distintos asuntos van del suspense por lo siguiente que pasará al misterio por cosas que ya han pasado, y hasta qué punto son los problemas del sistema los que causan las decisiones que llevan a los problemas de ese mismo sistema. En resumen, un sólido drama criminal/judicial con una parte muy importante de personajes, con la vida familiar tan ligada a la criminal y al mismo concepto (o discusión) de lo que es la justicia. Clásico y bien hecho, que a veces es lo que hace falta. Podría ir un poco más allá pero con esto nos debería de valer. Incluso aunque no sea una serie anglosajona.

Parece que a veces hace falta alguien de fuera para superar a lo que tenemos acostumbrado, de ahí que Smother-in-Law (O) logre ser peor incluso que Madea y Mrs. Brown. Señores disfrazados de mujer y chistes de suegras que en los setentas hubieran sido considerados rancios. Qué espanto.

Hay muy poco que entienda en Swimming With Sharks (USA), empezando por la decisión de adaptar la película noventera de George Huang. Puestos a adaptar alguna podrían haber tirado por How to Make a Monster y no por… en fin, la enésima recreación de los abusos y la masculinidad tóxima en Hollywood con un final que aún me hace poner los ojos en blanco. Lo que pasaba por una comedia en aquellos años, vaya. Y lo de ahora… lo de ahora podría ser una serie de Lifetime con intención de hacer una telenovela al estilo Revenge sin, lamentablemente, el talento a ambos lados de la pantalla de aquella. Si la película original superaba por poco la hora y media y aún y con eso se notaba que le sobraba metraje imaginad el equivalente en serie de televisión intentando jugar todas las cartas a la vez. Pero bueno, supongo que para tenerla de fondo durante la siesta valdrá.

¿Qué cualidad es esa de que estés viendo una serie y sepas exactamente de qué medio se ha adaptado? Porque Tomorrow (O) (SC) está tan claramente adaptada de un webcómic, incluso podemos decir más: de un webtoon, que a ratos piensas en pararla y pasar a leerla. Pero bueno, al margen de esto es una serie agradable, sin mucho lío y con claramente bastante más que quiere hacer que recursos tiene para ello. Habrá que ver si logra sacarlo adelante pero al menos no es totalmente insufrible todo el rato.

Supongo que la forma correcta de entender este Urideurui Beulluseu (O) (SC) que trae Netflix -que ya ha perdido también cualquier vergüenza en presentar distribuciones internacionales de series surcoreanas como originales propios- es como una serie costumbrista que pretende mostrar menos una historia que la gente que puedes ver o encontrar en la isla de Jinju. Con lo que aquello tiene de, no sé… ¿Encantador? Reconozco que el costumbrismo es otra de esas cosas que se me escapa. Aunque entiendo que habrá espectadores interesados en, digamos, captar una época y un contexto, o en la simple antropología mediante televisión. A saber. Pero bueno, una serie agradable y poco más por mi parte.

Hay cosas a favor y en contra de este Why Didn’t They Ask Evans? (UK). Los tres problemas principales son la decisión de convertir la novela en tres capítulos de una hora cada uno haciendo que todo deba de estirarse de manera inevitable, lo que a su vez explica el segundo problema de que todo vaya demasiado lento todo el rato, finalmente hay un asunto que puedo entender que era buena idea sobre el papel aunque luego no funcione. Y es que esta versión tiene un reparto bastante notable e inteligente, pero que juega en su contra. Por supuesto también tiene cosas a su favor: Es una obra de Agatha Christie, así que todo lo que tienes que hacer con la trama es procurar no tocarla mucho para no joderla, está producida con todo el cariño de los ingleses así que está bien hecha, de una manera que tiene dinero pero no parecen disfraces, y -de nuevo- un buen reparto. Se nota que Hugh Laurie está detrás -aunque no aparezca hasta finales del segundo capítulo- porque tira de amigos para cameos, pero también por el buen ojo que le permite tener a Lucy Boynton como protagonista, lamentablemente la decisión de que el otro protagonista sea tan tonto como una piedra les lleva a elegir a Will Poulter y a descargar sobre él buena parte de la responsabilidad. El problema es, claro, que de pura cara de tonto resulta imposible pensar en casi nada más. No solo eso, además carece de cualquier mínimo de química con Boynton. Y no es por Boynton que la derrocha con otros compañeros como Daniel Ings o los pocos pero notables momentos en los que Joshua James pasa por allí. Así que son tres horas que podrían haber sido dos -o menos- con una pareja protagonista que no funciona y un héroe que es inadecuado para su papel. Y ese es el resumen. No es la mejor de las adaptaciones recientes de Christie, tampoco la peor, es una más.


Creo que lo que más me ha gustado de A besúgó (O)(HU) ha sido descubrir que la traducción literal es El Informante. ¿Quién iba a pensarlo de ese pescado? Por lo demás, una trama criminal -o pseudocriminal, según se vea- que parece que es el tema de la semana, en el que un joven es forzado por las fuerzas gubernamentales a infiltrarse entre los radicales. El resultado es menos La Conversación y más un flojo thriller -o pseudthriller, según se vea- en el que la innecesaria decisión de que los radicales y el estado totalitario sean opuestos pero igual de malos es de un extremocentrismo insufrible. Por otro lado, es una serie húngara y no quiero ni pensar cómo andarán las cosas por allí pero sospecho que deben de andar como por España, porque es el tipo de argumento de mierda que no me extrañaría en absoluto haberme encontrado. Total, que más de lo mismo.

Una cosa puedo decir de Deadline (USA) y es que si tuviera sexo podría pensar que es un Sexy-Thriller. Porque el nivel de esta historia de Channel 5 podría asumirlo sin problemas. Muchos giros pero sin complicaciones, casi como una mezcla de Murder Mystery y película de sobremesa, con muy poco original pero la rotunda confianza de que ni falta que les hace. Es una lástima lo claro que resulta que tendría que haber sido una película y no una serie, es decir, lo claro que queda que a esto le sobran minutos por todas partes y, por tanto, acaba siendo bastante aburrido. pero bueno, es Channel 5. Podría ser peor, podría ser mejor, pero es una de sus series.

Reconozco que no esperaba yo que Dirty Lines (O) (PB) fuera sobre la creación de los negocios de teléfonos eróticos en los Paises Bajos. Pero aquí estamos. Parece que la ola de uno y otro lado, es decir: la de los negocios sexuales por un lado y la de una cierta historicidad reciente por el otro. Pues bueno, pues vale, pues si a alguien le interesan estas cosas supongo que lo mismo le hacen gracia.

Por extraño que parezca las series de instituto pueden tener también un giro, o algo así parece prometer Geulin Madeoseu Keulleob (O) que opta por centrarse en las madres. Bueno, quizá no sea de instituto, es de colegio. Y lo que parecen intentar es unas Mujeres Desesperadas más tristes o algo así. No descarto que en algún momento haya un cadáver o alguna cosa, pero de momento son las historias de unas pocas madres y supongo que algo en común. Algo es algo, supongo.

Reconozco que esperaba otra cosa de Harry Wild (USA), quizá un Se ha escrito un crimen. Pero más que por esa, o por Muerte en el paraíso, tenemos esa idea actual de que los americanos no saben ya hacer Murder Mysteries. De hecho, podría haber sido tranquilamente una serie canadiense. Pero, desde luego, no inglesa. En fin, supongo que la seguiré viendo porque esto es lo que hay pero es una lástima.

Los dramas deportivos no son lo mío -hay semanas en las que me pregunto qué es lo mío o si hay algo- y supongo que los creadores de Long Slow Exhale (USA) han considerado que suele pasar y han metido una trama sobre abuso sexual y secretos para aquellos a los que el baloncesto femenino -o cualquier competición deportiva- le pilla de lejos. Por supuesto un cadáver (¿el primer cadáver?) no tarda en aparecer. Así que si te interesan los secretos y mentiras con muertos de por medio tienes eso, si te interesa el drama deportivo lo tienes desde el principio, claro, e incluso si lo que te interesa es el drama humano sobre la entrenadora y su vida privada y pública, sus relaciones con las jugadoras tanto como con su familia, y es que al final tiene muchas bolas en el aire. Y con eso y todo, pese a un cierto aire telenovelesco que no me parece algo necesariamente malo, sale con bien. Quizá no para una temporada de premios, pero sí para darle una oportunidad cuando aparezca por alguna plataforma más amplia. Y teniendo en cuenta que venía firmado por las manos de Pam Veasey, conocida sobre todo por CSI: Cyber o The Ringer, me parece que tiene más mérito aún.

Antes o después algo tenía que acabar en televisión a partir de la obra de la autora canadiense Kate Beaton, y lo que ha acabado llegando es Pinecone & Pony (USA). Una serie infantil de capítulos cortos y encantadores que salen a partir de La princesa y el poni. Y digo a partir porque muy claramente no pretenden contarnos la misma historia sino una historia a partir de ello.

Es curioso como una serie llamada Tokyo Vice (USA), ambientada en Japón y llena de actores japoneses, es el ejemplo perfecto de lo que es ideológicamente una serie norteamericana. Porque pocas cosas pueden ser más USAcas que llevarte al punto de vista a un norteamericano que es injústamente tratado en la cerrada sociedad japonesa, en donde tiene que hacerse un nombre como cronista de la sección de sucesos -no es exactamente sucesos pero como si lo fuera, vaya, que estamos en la semana del pseudocriminal- y menos mal que Michael Mann ha dirigido el piloto porque aún le da un cierto pase. En fin, supongo que tiene un público y sé que no soy yo, pero no diré aquí la palabra que empieza por O.

La internalización de las series dramáticas permite que veamos cosas que normalmente solo hemos visto desde un lado anglosajón, en el caso de la taiwanesa Trinity of Shadows (O) (TW) en la que tres personajes distintos -un policía novato, uno veterano y un concejal- parecen dar vueltas a los bajos fondos, con un asesinato nuevo y un asesinato en el pasado. Con la clara intención de ser profunda, oscura y todas esas cosas. Así que al menos queda claro que si eso es lo que se busca eso es lo que se encuentra.


Es curioso cómo en los últimos años parece haber un mayor interés por retratar la lucha libre  de manera directa o lateral, hemos visto GLOW, hemos visto Heels e incluso, hasta cierto punto, hemos visto Young Rock. No son las únicas, en el mundo de la lucha hemos tenido más obras, como Kingdom. Es curioso también los parecidos entre ellas. Y es que la nueva, Deep Heat (UK), aunque sea británica sigue también muchas de las ideas de personajes coloridos y de un cierto afecto en su fondo. No es una mala serie, tampoco una muy original, supongo que tendrá que ir lo uno por lo otro y depende de las ganas que tenga el espectador de asistir a otra historia dentro de este teatrillo-dentro-del-teatrillo.

Esto de las recuelas va haciéndose un hueco, pese a que no tenga mucho sentido. No hay más que sufrir este The Fairly OddParents: Fairly Odder (USA) que intentan hacer para Paramount + una mezcla de la locura de la serie original con las series de Nickelodeon de toda una vida. Y, claro, vence lo segundo porque el dinero es el que hay. Así que la posibilidad de hacer cualquier cosa pasa a convertirse en un pálido reflejo de lo que la serie original era. Supongo que la idea original de hacer dinero de unos personajes conocidos seguirá ahí, pero estoy seguro de que podrían haber hecho algo más interesante con ello. Aunque probablemente no en esta acción real.

Esto del auge del True Crime como base para las series -o las minis- sigue sin convencerme. Veo esta semana el estreno de The Girl From Plainville (USA) y no puedo más que preguntarme si no es esto una evolución de aquellas películas de sobremesa basadas en hechos reales, porque marca todas las casillas que se nos puedan ocurrir. Por mucho que aseguren estar hablando de una situación compleja que quieren representar en todos sus matices lo cierto es que vuelven al tipo clásico de la Mala Mujer -su maldad es tal que es capaz de intentar mimetizar a Lea Michelle en GLEE!, no os digo más- por mucho que intenten justificar que esta mala mujer lo es por motivos. En fin, que las cosas siguen cambiando para seguir igual.

No sé ni para qué me he visto el piloto completo de How We Roll (USA), me sorprende hasta que no haya tenido que mirar si era de hace treinta años o algo así. Porque esta serie barata sobre una persona que va a ser profesional de los bolos tiene a su favor únicamente el poner un acento en los problemas económicos del ‘americano medio’. Todo lo demás, especialmente todo lo que tiene que ver con el humor que usa, busca y muestra, es antiquísimo y sin demasiado que aportar. Y menos mal que no esperaba algo deportivo. En fin, americanos americaneando.

Va a sonar a cachondeo, pero Julia (USA) es ‘comfort  food‘, presenta a unos personajes encantadores aunque con defectos, prepara una historia tranquila, cotidiana, rebosante de amor, propone como enemigo no a una persona sino un concepto, el snobismo, y tira para delante.  Sí, habla de cocina, de televisión -auténtica historia de la televisión- y de muchas otras cosas que a mí me encantan. Así que es totalmente la serie para la que soy público. Estoy casi seguro de que he escrito sobre Julia Child por lo menos media docena de veces y siempre merece la pena más. Así que esta obra, tierna y encantadora, con un magnífico reparto. Y lo digo en serio, no pensaba yo que -aun solo tamaño- Sarah Lancashire fuera a dar el personaje, pero lo hace estupendamente. Bebe Neuwirth está magnífica. Pero es que el resto es estupendo también: David Hyde Pierce, Judith Light, Brittany Bradford e incluso la brevísima escena de Isabella Rossellini, un reparto fenomenal. En fin, que pocas cosas más agradables -para quien esto escribe- se me ocurren ahora mismo.

Parece que el hacer series infantil/juveniles al estilo de esas antiguas ha vuelto con fuerza, en The Lost Bus (USA) tenemos un exceso de ideas -demasiadas de las cuales empiezan después del piloto, todo sea dicho, casi podemos considerar que el piloto son los dos primeros capítulos como cuando se hacía aquello del especial en dos partes- que, sin embargo, no parecen caer muy lejos de esas series inglesas -incluso australianas- de los años setenta con chavales variados aprendiendo a vivir juntos y blablabla. Supongo que se podría hablar también de los ejemplos de obras de Mundos que pasan a estar gobernados por niños, porque hay algo definitivamente de cómic -de cómic francobelga, casi diría- en todo esto. No sé, me temo que no soy su público, pero tampoco tengo muy claro hacia quién se está dirigiendo.

Hablando de los australianos, hablando de las series de deportes, hablando del juvenil, aquí llega MaveriX (AU). Una serie de competición deportiva con un grupo de chavales luchando por ser los mejores ¿motoristas? dentro de una especie de escuela para jóvenes talentos sobre ruedas. O algo así. De esta sí que os puedo asegurar que no soy su público.

No sé quién pensó que Oscar Isaac podría soportar él solito el piloto de Moon Knight (USA) pero ya voy avisando de que no. De que o te gusta extraordinariamente ese señor -y para eso te compras un póster suyo- o lo que tienes es un piloto sin pies ni cabeza que hace que a su lado Perdidos diera un exceso de información. Sí, conozco perfectamente al personaje, sus -cambiantes, como siempre, la wikicontinuidad está para lo que está- trasfondos y toda la pesca. Me da lo mismo, que yo vea los huecos, sus rellenos y por dónde van a ir no hacen mejor el piloto. Porque lo que podría ser justificable para el inicio cuando llevamos ya toda su duración resulta no solo redundante y aburrido, sino incluso estúpido. No solo es algo que hemos visto mil veces, es que además la mayoría de esas mil veces nos ha dado lo mismo. Y ya de que el protagonista aparezca todo el rato en todos los planos por todas partes ni hablamos. Qué empacho de Óscar Isaac. No sé quién ha podio pensar que este era un buen piloto, pero desde luego han logrado que yo no me acerque más a esta serie. Que os aproveche al resto.

No es que vaya a decir que Newark, Newark (UK) es mala, pero desde luego está lejos de ser buena. Es, fundamentalmente, meh. Intenta reflejar una Inglaterra de clase baja, intenta que haya un cierto humor de personajes además de contra ellos -lo consigue regular- y, en fin, intenta seguir una línea de comedias inglesas que ahora mismo parecen a la vez vacías y poco acertadas. En fin, que no.

Bueno, pues aquí estamos con Slow Horses (USA) que es exactamente lo que podríamos esperar. Es decir, teniendo en cuenta el libro que adaptan y el reparto que han buscado. Quizá se podría haber adaptado en una película pero supongo que una serie no es tampoco mala opción. Aunque sospecho que les van a sobrar capítulos. Pero bueno. La gente lo hace de manera aceptable, el reparto es aceptable, y en general todo es aceptable. Parece que han tomado la ruta de lo aceptable en lugar de buscar una manera de elevar y mejorar el -ya de por sí bueno- material original. Y es una lástima. Qué le vamos a hacer.

Eso de usar animalitos para que haya series para los pequeños, sin demasiado éxito con los adultos, es lo único que puedo creer que tenga algo que ver con Super PupZ (USA).Lo que más he echado en falta es a Eric Roberts, porque por lo demás, parece una versión más barata y menos trabajada de los títulos que Robert Vince suele crear -incluido el ejemplo previo en Netflix de Pup Academy– casi menos como una nueva obra suya y más como si le estuvieran parodiando. O, incluso, su propio exploit.

Pues The Thaw (O) (PO) es rancho. Un genérico de thriller… bueno, tampoco mucho thriller… ni casi policáico… es… bueno, hay muertos y a veces parece que investigan cosas y casi todo el rato da la sensación de que alguien está gritando: Relleno, relleno, metedle más relleno. No es precisamente lo que esperaba ver, aunque tampoco sé qué esperaba, quizá un cruce de estilo anglonórdico con Tatort. Pero en fin… rancho.

Creo que lo que más me ha sorprendido de Uysallar (O) (TU) ha sido cuando he ido a comprobar un dato y he descubierto que se supone que es una comedia. La vida no deja de darme sorpresas, de verdad. Porque para mí esta historia turca sobre un señor arquitecto, con un trabajo, una vida y unos etcs muy bien montados que sufre la crisis de los 40 y decide empezar a llevar una doble vida por las noches ¡HACIÉNDOSE PUNKI! está muy lejos de hacerme alguna gracia. Pensaba que era algún tipo de drama en el que todos los personajes están fatal -el personaje de la mujer es particularmente espantoso, no sé quién ha podido decidir meter algo así en la serie- y que usaba rasgos grotescos o esperpénticos para puntuar esto. En fin, desde luego a mí no me me ocurre ninguna cualidad redentora, y es que no está ni tan siquiera especialmente mal. Simplemente es relleno.


Novedad mexicana en HBO MAX, que últimamente parece estar copiando los esfuerzos internacionalistas de Netflix, en esta ocasión tenemos Amsterdam (O) (MX) que es el equivalente de esas películas costumbristas románticas de modernitos que en España tuvimos como en los ’00s o así. Estoy muy lejos de ser su público así que no voy ni a intentar entender qué gracia se le puede encontrar a esto.

Me faltan las palabras para hablar de este Halo (USA), supongo que porque lo que más me salen son carcajadas. Que cosa, madre, que cosa. Entiendo que tendrá grandes cantidades de defensores con sus decisiones y blablablaa pero yo me he pasado riendo todo el piloto entre los robos y el tomarse en serio todo muy fuerte todo el rato teniendo menos presupuesto que una serie media del SyFy. Lo que no tiene mucho sentido porque debería de tener más dinero detrás, pero aquí estamos. No se trata de que le haga falta que lo dirija Verhoeven -que en general sería una mejora hasta para Los Pequeñecos– tanto como que si vas a robar de Starship Troopers y Robocop lo mínimo es qué aportaban. Pero bueno, supongo que la gente que acepta cualquier cosa siempre que haya naves y lásers pueden darle un buen uso, al fin y al cabo yo puedo verme casi cualquier cosa con asesinatos misteriosos, aunque espero que también haya muchos como yo: Quejándose mientras lo ven.

A partir del libro nos llega esta saga histórica-familiar que funciona como podría pensarse. Producción de alta calidad, multi-idioma, y haciendo una mezcla de contexto histórico y de personajes, como si Apple hubiera decidido que va a ser la BBC guay. De todo ello sale Pachincko (O) (SC-JP-USA), que es exactamente lo que uno puede pensar que puede salir de una mezcla de miniserie y obra de personajes. Personalmente se me hace un tanto cuesta arriba tanto drama familiar pero es el tipo de serie que resulta fácil de imaginar como parte de La Conversación y ganando premios. Ya veremos, pero desde luego parece que en Apple hacen los deberes.

Me alegra ver que van saliendo más series juveniles con sus misterios y sus cosas, el problema es que se acaban pareciendo todas, como este Parallèles (O) (FR) que acaba de llegar desde Francia y que es un genérico de serie de grupo de chavales con localización misteriosa. Pues bueno. Cinco amigos, una serie de momentos temporales que hacen de perturbación y no mucho motivo para andar prestándole atención.

La vocación de servicio público de la BBC está bien, pero Skint (UK) no acaba de funcionar pese a que sobre el papel podría haber sido algo interesante, entre el programa de testimonios y las posibilidades de una cierta teatralización. Pero me temo que al final acaba siendo un bastante inaguantable cantidad de gente hablando más o menos disfrazada a cámara. Y, sinceramente… Qué necesidad.

Ni está, ni se la espera, ni en realidad importa.