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Quizá no haya sido la mejor de las semanas, pero lo de Dirty Dancing (USA) ha tenido mérito. La ABC decidió hacer un lío fastuoso. En lugar de un musical en directo decidió coger el musical que adaptaba la película y hacerlo grabado, pero no como un musical en diferido sino como telefilme. Por si el revoltijo no fuera suficientemente malo llega la segunda parte con una elección de actores que vamos a decir que podía haber estado algo más acertada. Abigail Breslin, que está estupenda en Scream Queens, está espantosa como Baby, Colt Prattes puede ser bailarín profesional que si me dicen que es modelo de ropa interior me lo creo más y Debra Messing parece que se acaba de despertar de la siesta. Solo Nicole Scherzinger parece empeñada en darlo todo, a saber por qué, mientras que al menos Katey Sagal parece que se lo está pasando en grande. El resultado es, en fin, el peor episodio de Lip Sync Battle hasta la fecha, uno en el que el gran perdedor es el público.

Hablando de calamidades, I’m Diying Up Here (USA) parece tomar todas las decisiones posibles para lograr no ser ni documental ni ficción. Para el que no lo sepa, por si acaso, es la adaptación de un libro del mismo nombre sobre la generación de cómicos de stand-up de los ’70s. Que como punto de partida puede ser interesante aunque extraño. Por varias razones. Empezando porque aunque en los últimos años parece haber habido un incremento en el interés por la historia de la comedia en USA es aún una cosa hasta cierto punto lateral y que no llega ni a los propios cómicos actuales de manera global. (Que ya son algunos más de los que se preocupan por ello aquí, pero esa es otra guerra.) El caso es que esa historia parecería perfecta para contar precisamente eso. Las subidas y bajadas de un montón de personas reales. Lo que sucedió con Steve Martin, Sandra BernhardRobin Williams o Freddie Prinze, sus relaciones con la generación anterior: Mort Sahl, Joan RiversWoody Allen, Richard PryorBob Newhart, Dick Gregory… Y eso ya sin entrar más en los caminos de la comedia hecha por mujeres o minorías. Podrían, incluso, haberse decidido por poner como personajes principales a Letterman y Leno y hacer que estos momentos, en los que se conocieron y se hicieron amigos, cada uno con su estilo propio, fueran pavimentando aquella legendaria enemistad. Pero resulta que en lugar de eso decidieron incluir personajes no-reales. Bueno, pensé, quizá para tener un drama que poder manejar a gusto. Cuál ha sido mi sorpresa al ponerme a ver la serie y encontrarme con que, resumiendo, son historias que ya conozco. Historias del libro y de otros libros similares que he léido, libros de historia de la comedia, entrevistas, crónicas históricas… que aquí se han integrado. Historias adaptadas por aquello del dramatismo. Pero historias que ya conocemos. Así que… ¿Qué sentido tiene que Mitzi Shore se enmascare muy ligeramente como Goldie? ¿Para qué crear una falsa sensación de diversidad en un mundo que era en realidad diverso? ¿Qué se pretende mezclando a personas falsas en situaciones reales? Porque lo que todo eso logra es que nada suena a real. Varias tramas y tipos de cómicos, los años ’70 como fondo, y lo único que consigues es un drama al uso en la que por mucho que haya actores intentando tirar del texto (Melissa Leo, Alfred Molina, Clark Duke…) suena todo intrascendente, aburrido, rutinario. Nada que te haga regresar. Quizá por el exceso de personajes, quizá por estas decisiones, tanto da. El error de concepto no parece tener ya mucha solución y la serie parece dirigirse a donde The Newsroom o Vynil fueron antes. Así que no me extrañaría que ficharan a una actriz llamada Olivia. ¡Poco más!

Es curioso cómo funciona esto de la televisión. Resulta que lanzan Kat & Alfie: Redwater (UK) como una suerte de spin-off de EastEnders, uno de sus telenovelas clásicas -aunque no al nivel de los realmente antiguos, pero nos entendemos- pero no como  telenovela sino como suerte de formato híbrido. Por un lado está claro de dónde viene, pero por el otro tienen decidido que a donde va es a una miniserie de ese misterio rural que tanto gusta a los británicos. Y el caso es que el resultado debería agradar a todo el mundo. No hay que saberse la vida de estos dos al dedillo pero sospecho que ayuda mucho. Aunque sea solo a estar preparado para un punto de inicia un tanto loco –Kat dio a luz hace años a un hijo cuyo parto no ha recordado hasta hace poco- y algunas situaciones extra-melodramáticas. Pero puede verse sin saber mucho más porque la idea de pueblo lleno de misterios siempre es un punto de partida agradecido y si además cuentas con buenos actores -y aquí tienen a una Fionnula Flanagan en estado de gracia- el principio lo tienes hecho. Luego ya habrá que ver para dónde va tirando la historia pero, mira, como manera de revitalizar series o crear extensiones de las mismas no me parece mala idea.


Por contra Loch Ness (UK) parecía partir de una buena premisa para ese mismo noir rural inglés, y no sé aún cómo o por qué, pese a tener de creador a Stephen Brady -que ya demostró que podía jugar con la ambigüedad y el misterio en Fortitude– y de principales protagonistas a Siobhan Finneran y Laura Fraser (en teoría al revés, pero) parecía una cosa hecha. Pero la verdad es que el piloto logra hacer menos por el caso y sus actores que por convencerte de que se podía haber contado lo mismo en menos tiempo, con menos silencios y tiempos muertos y cosas que presupongo tenían alguna utilidad en la cabeza del que los puso ahí que no fuera disipar el ritmo y la presión. No sé si se logrará recuperar en los siguientes capítulos pero desde luego es un inicio poco prometedor para lo que podría haber sido una de las series del año. En fin.

Por motivos que no tengo claros parece que nadie se ha molestado en sacar material del mismo.

Seguimos con Paula (UK), una serie cuyo mayor problema es esa mezcla de estar absolutamente convencida de su inteligencia, de modo que la protagonista parece alternar tomar decisiones poco sensatas sin motivo alguno con que ocurran muchos hechos que -esperemos- acaben teniendo explicación pero que de momento solo están por estar y para que pienses que algo pasa o va a pasar. La combinación de ambos factores y un rodaje que se dedica a ser dramático en todo lo que puede por poco dramática que pueda parecer una situación lleva hasta el ridículo y un poco más la serie entera, y ese es el problema. Que una cosa es forzar un poco el drama y otro llevarlo a tal extremo que es difícil tomárselo en serio. Ay, Paula, si al menos te hubieras tirado por el locurón.


Terminamos esta poco satisfactoria semana -en lo que a pilotos se refiere- con White Gold (UK) que es una serie cómica -o eso dicen ellos- sobre vendedores de ventanas en los años setenta que si te recuerda poderosamente a The Inbetweeners, pese a tener a ese chico protagonista que estuvo en aquella serie americana, probablemente sea por la cantidad de personal técnico y artístico que comparten. A partir de ahí puedo decir que si no me hacía ninguna gracia el bro-humor estilo inglés -es decir, bros regocijándose de dar pena- no hay ningún motivo real por el que añadir un autor principal nuevo y ponerla en los setenta vaya a funcionar. Al menos no para mí.


La semana de los upfronts ha sido un poco más movida que la anterior pero tampoco demasiado. Aunque, eso sí, esta vez han sido los propios estadounidenses los que han buscado la manera de hacer interesante la segunda semana de finales de series. Bueno, hacer interesante o sacar lo que tienen por ahí sin acaba de emitir. Porque al pobre Downward Dog (USA) han tardado tanto en sacarlo que estrenarlo ahora parece más un indicativo de lo mucho que les da igual que de las posibilidades que puede tener de sobrevivir. Y es una lástima, al menos hasta cierto punto, porque una serie con (sobre) un perro que habla puede parecer un clásico de las tiras de prensa y, ciertamente, no es mucho original lo que tiene que ofrecer, aunque sí un trabajo que quizá solo sea aceptable pero que ya es bastante. Un trabajo que, de hecho, permitía que la serie creciera. Pero se ve que no toca, mala suerte y a ver en la siguiente.

Netflix sigue repartiendo sus esfuerzo de contenido y esta semana toca regreso de serie y novedad de no-ficción. Concretamente el documental de true crimen The Keepers (USA) que ya puestos en hablar de monjas, asesinatos, abusos dentro de la iglesia católica y todo tipo de material relacionado. Así que, bueno, el género fue muy popular el año pasado, es lógico que intenten seguir con él. Y supongo que si eres de sus fanes te interesará. Al menos aún no han llegado al momento de meter extraterrestres y nazis por medio.

En cuanto a Year Million (USA), podríamos decir que es un docudrama. Mezcla de especulación científica y documentación de las bases en las que se mueve, el estilo tirando a optimista en el futuro de la humanidad consigue al menos crear una diferencia con lo que suelen ser este tipo de programas. Ahora, más vale tener muchas ganas de ver esas proyecciones de futuro más que un análisis de la actualidad o de cómo se ha llegado hasta allí. Supongo que irá por ganas.


Se nota que está tranquila la cosa con el final de temporada y la llegada de los Upfronts en que no tenemos novedades estadounienses, y casi mejor. Un par de novedades solo, inglesas ambas, la primera es King Charles III (UK), adaptación de la obra del mismo nombre. A medio camino entre la política ficción y la ficción a secas, más que de anticipación histórica podríamos hablar de una mezcla de thriller y drama familiar en el que la familia resultan ser los Windsors. Pero, claro, una cosa es que sea esa familia y otra que la represente. De manera muy divertida la historia se aparta de cualquier posibilidad de retratar a esa familia y, a al vez, los medios afines la crucifican por hablar de ellos. De modo que la obra resultante es estupenda, muy recomendable… siempre y cuando no le des mucha importancia a aquellos seres reales que -para bien y para mal- la inspiran. ¡Las contradicciones de la ficción!

Como no todo puede ser bueno, resulta que de dos estrenos la otra es poco menos que original. Y eso que Loaded (UK) ya parte como adaptación de la israelí Mesudarim pero en realidad es imposible no mencionar Silicon Valley. Una versión extendida que parte ya de un éxito en una de esas empresas tecnológicas y cómo lo que parecería el inicio de una vida tranquila y millonaria es solo una puerta para nuevos problemas. Ya que esos problemas interesen, que lo hagan los personajes o que sea algo más que un collar nuevo para los perros de siempre… es tema distinto. (Lo que estaba claro es que el material no era original, solo había que buscar de dónde) Y, claro, para ver una comedia que intenta ser distinta y acaba siendo tan lo de siempre, con tanto bro-humor… pues eso, que vaya necesidad había. Y con eso y todo no dudo de que tendrá sus seguidores.


Lo bueno de American Gods (USA) es que el día en que Bryan Fuller no haga una serie… bonita… visualmente atractiva al menos, aunque eso no signifique lo mismo… ese día habré perdido la esperanza en él. Al menos en lo que de él sé que puedo esperar. También una cierta forma de enfocar una historia y elegir actores. Supongo que su voto de confianza en Ricky Whittle merecería que le diera yo uno, pero no se me ocurre ningún motivo razonable para hacerlo. Su Sombra es… en fin… Es. De hecho, solo McShane parece dedicado por completo a hacer interesante el asunto. Menos mal que tiene un impresionante reparto de secundarios pendientes, con un poco de suerte eso hará más tolerable la pieza de papel equivalente a dos medias novelas que se convirtieron en una excesivamente larga que Gaiman dio para adaptar. En fin, supongo que la gente que sea capaz de reunir la paciencia creará algún tipo de culto en torno a ella. Yo creo que me limitaré a mirarla de cuando en cuando y pensar en lo bonito que trabaja Fuller. Si solo tuviera algo interesante que contar.

Trato de entender que haya podido suceder este Handsome (USA). Tantos años con Lifetime y Hallmark realizando películas de misterio uno pensaría que una empresa como Netflix sería capaz de realizar algo tan básico. Cierto es que las películas que además de misterio buscan humor son algo más complejas, pero es que esta falla miserablemente en ambos aspectos. Deja muy claro desde su mismo inicio que pasa de cualquier intento de jugar con el misterio y deja incluso más claro que cualquier intento de humor será abortado. Parece increíble que le den un papel a Amy Sedaris y logren que parezca estar en una película completamente distinta, pero es que casi cada actor está a lo suyo y precisamente el que menos a gusto parece estar es el gruionista, director y protagonista del asunto. El resultado, esperable, de una película de suspense y humor que no tiene ni suspense ni humor es muy obviamente el aburrimiento. Así que solo puedo esperar que comiencen a echarle un ojo a los telefilmes que están haciendo las cadenas convencionales. Quizá así se les pegue algo.

Qué le gusta a los ingleses las series de época, aunque es cierto que en Jamestown (UK) se nota el dinero que han invertido para que no se note que en trama no anda muy lejos de ser  un drama al estilo telenovela como, digamos, El secreto del Puente Viejo.  Mucho lío de romance y alguna historietilla de fondo de organización territorial pero poco más. La riqueza de la producción, las escenas de paisajes vacíos y muchedumbres humanas, no llega a cubrir el problema de una historia estirada, unos actores… bueno… que están -Ver a Burn Gorman haciendo de malvado siempre es agradable, ojalá alguna vez le dejen ser malvado de una manera creativa-  y, en general, la sensación de que es una producción más para rellenar horas que para contar una historia.

Es cuanto a Not the White House Correspondents’ Dinner (USA), que podéis ver entero ahí abajo, podemos tomarlo como un Very Special de Samantha Bee y su Full Frontal y también como una muestra de sus puntos débiles. Es curioso como este salirse de lo habitual puede servir más para eso que para iluminar los fuertes, pero el discurso hillary-céntrico -incluyendo las cargas contra cualquier que se metiera con ella u osara cuestionarla y especialmente sonrojante en su línea temporal alternativa- y sus problemas para tratar con la prensa menos oficialista o, incluso, con la forma en la que la oficialista mete la pata. Quizá el mejor segmento propio -contemos a parte este cold open– es precisamente el repaso a la CNN por no hacer su trabajo. Y, sin embargo, su interacción con Jack Trapper deshace buena parte de esa buena idea. Al final uno -o, al menos, yo- no puede dejar de pensar en lo que podría haber sido esto hecho por John Oliver. Iba a decir que también por Stephen Colbert o Seth Meyers, pero ya sabemos cómo acabaron aquellas dos ocasiones. Pero esto es Samantha Bee, esperemos que para el año que viene tengamos otro de estos, e incluso mejor.

Al menos Superheroes Decoded (USA) demuestra que sigue habiendo un interés por la parte más teórica de los superhéroes, incluso cuando mucho de lo que se nos cuente parezca ser parte de un reciclado de la historia del medio entendida menos como un medio, menos como un medio en un país concreto, menos aún como un medio en un país concreto en un trasfondo determinado. Así que aquí estamos de nuevo, hablando de superhéroes americanos, intentando divulgar sobre el tema y, como en tantos otros de estos documentales, agradeciendo que las grabaciones interesantes salven la papeleta.


Siempre es satisfactorio comprobar que uno de los muchos Netflix Originals resulta que ADEMÁS lo es. Por ejemplo, esta semana, Dear White People (USA) que es todo lo original que puede ser la continuación de una película de hace un par de años, pero con eso ya podemos conformarnos. Por suerte es una serie aceptable, mejor que la película, y con una intencionalidad muy marcada. Que, es de suponer, está pensada para superar los problemas de estirar el chicle y contar con actores que tienden a están más correctos que notables.

Por su parte National Geographic comienza a meterse en la ficción -un decir, que esto es biográfico- con  Genius (USA). Se supone que es la biografía de Einstein pero que si les funciona -que supongo que sí por no reconocer que la han cagado- irán haciendo más cosas. El resultado en sí… bueno, digamos que siendo la de Einstein una figura tan importante por un lado y tan llena de momentos oscuros por el otro podría haber dado para una serie interesante. Aquí se opta por un punto intermedio, poochieficándolo, buscando en apariencia hacerlo interesante al lector mediante la inclusión de sexo y de historietas sentimentales. Al fin y al cabo en esta tenían excusa para meter nazis. Quién sabe, quizá en la próxima metan aliens.

Considero ciertamente posible que Great News (USA) mejore en las próximas semanas. No porque tenga mucho campo en el que poder hacerlo -que también- sino porque me cuesta creer que este genérico de comedia a mayor gloria de Andrea Martin haya sido producido por Tracey Wigfiel, Robert Carlock y Tina Fey, más aún cuando la clara línea que conduce La chica de la tele, Murphy Brown y 30Rock está completamente desparecida y no justifica más mención como antecedente que la de Back to you. Espero que en unas semanas pueda estar hablando de un crecimiento y un cambio similar al que experimentó desde su piloto Trial & Error. Por esperar.

No sé si tengo que hablaros mucho de The Handmaid’s Tale (USA). O del libro en que se basa. Si no habéis leído el libro id a por él. Si lo habéis leído… Pues esto es una adaptación. Estirar cosas, cambiar personajes, tomar decisiones con las que podemos o no estar de acuerdo. Los actores están bien, visualmente logran hacerla atractiva y todas esas cosas que suelen decirse de las series pensadas para arrasar los premios. Sin embargo. Sin embargo falta algo. Quizá es algo de rapidez, quizá es algo menos de sobre-exposición. Quizá es que pese a la desesperación ambiental de la novela aquí se está intentando llegar a un público más amplio. Quizá es que ese tempo dramático tirando a lento que le han puesto no casa tanto con los cortos capítulos de rápida lectura de la obra original, o que en un mundo post-Sweet Vicious podríamos haber aceptado un acercamiento más punk a la misma. En fin, no es ni de lejos una mala serie. Pero tengo muy claro que podría ser mucho mejor. Y que es mejor que la película de los noventa, claro.

Ah, sí. Hospital People (UK) La BBC y sus cosas. Este documental cómico es… ahm… bueno, supongo que hay gente a la que le gustará. En reducido número. En Inglaterra. O algo. Yo a este conjunto de caricaturas con la excusa de retratar la vida en un hospital solo le veo lo anticuado que me parece les queda todo.

Hablando de cosas que no entiendo, que The Immortal Life of Henrietta Lacks (USA) sea película en lugar de miniserie entra en la lista. Es tanto lo que comprimen que parece una lástima que acabe siendo esto. Supongo que será cosa de Oprah (y eso que interpreta a la hija de la mujer del título) pero entre esto último y la forma de abordarlo para que entre en el telefilme me parece que se escapa lo que podría haber sido una más que interesante historia.

Tú a los ingleses les das un crimen y ya les tienes entretenido. Más aún, les estás facilitando que hagan una miniserie dramatizada sobre los hechos -terribles, conmovedores, esperemos que no se repitan, etc…- del original. Esta semana, por ejemplo, la ITV ha tenido a bien sacar Little Boy Blue (UK) con niño desaparecido y más cosas de por medio y… bueno… supongo que para fanes del género y eso estará bien. A mí la verdad es que estas cosas…

Termina la semana con Comedy Central y su The President Show (USA), que es un nuevo intento semanal de tener un programa de actualidad política humorístico. El resultado es… a medio cocer. Supongo que con el tiempo y el rodaje irá definiéndose mejor, porque tienen sin duda un punto a su favor muy importante, Anthony Atamanuik es el mejor imitador de TRUMP! que hay en activo. Su química con el Bernie Sanders de James Adomian también era muy buena. Aquí, con programa propio, parece algo más… acelerado. Supongo que se irá relajando y logrando alcanzar la pachorra vital del original en algunos capítulos. Mientras tanto.. lo de siempre, mucho TRUMP!, mucho rato. Sketches y fragmentos más o menos divertidos y la necesidad de encontrar algo más que esa espléndida imitación para hacer memorable el programa. A ver si tienen suerte y lo encuentran rápido o van a acabar como una versión estirada de un fragmento del SNL. Y no hay más que ver el nivel actual del SNL para comprobar lo malo que puede a llegar ser eso.


Este Born to Kill (UK) parece difícil de analizar sin mencionar la emisión -apurando ya, pero aún en curso- de Bates Motel en tanto a lo que trata, el deslizamiento hacía la psicopatía -que probablemente tenga otro nombre, pero nos entendemos- de un joven contada a través de su entorno. Salvo que en lo que la americana es completamente locurón aquí tenemos un intento de mostrarnos una perspectiva que quizá no sea cotidiana o doméstica pero al menos sí con una intención de acercarlo a un, digamos, costumbrismo naturalista. Vamos, que pretende que nos lo creamos como real pero, a la vez, no escatima en el lado escabroso de los hechos.

El nuevo programa Bill Nye Saves the World (USA) no es que sea en realidad muy nuevo ni muy brillante, excepto por comparación. Comparado con el resto de novedades de esta semana, y comparado con los escasos intentos por hacer divulgación científica. Y así estamos, que a cualquier esfuerzo aclamamos por tuerto.

Iba a decir que Famous in love (USA) parece el intento de hacer una serie culebronesca jovenzuela si en lugar de una productora hubiera tomado las riendas del programa el Equipo de Ejecutivos de Club Disney. Luego he recordado qué es FreeForm y, mira, estas cosas del plástico quemado es que se huelen.

Supongo que hay una manera de hablar de Girlboss (USA) desde un punto de vista no ideológico. En cuyo caso se podría decir, quizá, que es una cuchufleta de intento cómico. Del tipo que es menos interesante como serie y más como lo que realmente ofrece: El publirreportaje blanqueador concebido como entretenimiento. No sólo decide centrarse en una figura que se manejó en la creación de una imagen propia extraordinariamente falseada a mayor gloria de si misma y su discurso liberal, además lo hace sin prestar mucha atención a lo que vino detrás: la venta de una empresa que en ese mismo momento empezó a tener problemas porque los nuevos compradores fueron descubriendo el balón de humo que les habían colado, mientras la antigua dueña seguía explotando una imagen creada para seguir sacando el dinero a incautos. Y lo revestía de una narrativa de Girl Power que no solo construía a base de excepcionalismo sino que, además,  obviaba cualquier discusión sobre privilegio vendiendo una idea de Viva el empresario que solo puedo entender si a Netflix le han pagado por emitir la serie. Porque en cualquier otro caso es un gol antológico.

Por su parte Problematic with Moshe Kasher (USA) es fallida a tantos niveles y con un objetivo tan claro que llega uno a preguntarse si es que no había nadie que les explicara que intentar un humorismo de la equidistancia a la vez que se abordan temas complejos es posiblemente la mejor manera de lograr no convencer a nadie. Empezando, por supuesto, por los responsables de las teóricas partes de humor.

Y terminamos con una serie que estoy hasta sorprendido de que exista: The White Princess (USA) es una continuación de The White Queen. Y si la primera fue poco menos que un desastre en audiencia, posiblemente por haberla hecha con más ínfulas que talento y con el dinero rescatado de entre las rendijas del sofá; aquí tenemos un más de lo mismo pero ahora sin la BBC que decidió que con participar de la primera tuvo de sobra y que ya si eso el resto que la hagan otros. Así que STARZ ha pagado -poco- por esta continuación y, de nuevo, ¡qué necesidad!


“Seguro que Semana Santa será tranquila de series.” JA! Hay tantas que es difícil incluso intentar entender si es que se han puesto de acuerdo o qué pasa aquí. Y en cuanto a la calidad… Por ejemplo, Bucket (UK) es una serie más de la variedad “Tengo una lista de cosas que hacer antes de morirme” que este mismo año aparecía parcialmente en No Tomorrow. La gracia teórica en este caso  es la relación materno-filial entre las protagonistas. Supongo que si buscas una serie protagonizada por dos mujeres maduras… al menos existe.

John Ridley e Idris Elba se reúnen para crear Guerrilla (UK) y el resultado es… supongo.. lo que querían. Una serie sobre conflictos raciales presentada como fondo antes que como centro de la historia. Una en la que, de hecho, hay una infrarrepresentación de mujeres y un empuje muy importante para hablar de la relación romántica. Pueden ser decisiones para ‘vender’ la historia, que con lo uno nos traguemos lo otro, que el gran público al que no le interesan las luchas y la remembranza histórica lo compre, o lo que sea. Sé que a mí se me atraganta en partes, que el buen hacer de Elba es lo que más se agradece. Y que tendré que esperar a ver si tiene éxito para juzgar la estrategia, pero desde luego a mí se me atraganta.

En cuanto a Henry IX (USA)… creo que aquí no hay parte positiva que mirar, al menos fuera de algunos de los actores. Porque esta comedia sobre un Pobre Rey Británico Incomprendido es no solo aburrido sino incluso autocomplaciente en donde podría ser satírico. Y esta vez estoy más que seguro de que eso no era lo que venía bien.

Doy por hecho que hay un público para Hollywood Darlings (USA) igual que sé que no soy yo. La idea de crear una comedia pseudoimprovisada con antiguas niñas actrices de la televisión noventera sin duda encontrará su nicho en… yo qué sé. ¿La gente que tenía ganas de ver Fuller house?

Mi relación con Mystery Science Theater 3000: The Return (USA) siempre ha sido complicada. Por un lado la labor de recuperación de películas de Serie B desde los años ochenta es indudable, por otra… han contribuido de manera directa o indirecta al Tan mala que es buena. Luego está que, al margen de su interesante intrahistoria y de las idas y venidas, estableció la idea de coger una película antigua y hacer comentarios sobre ella. No lo creó porque es una idea casi tan vieja como el cine y ahí están los juegos de los Celuloides Rancios para demostrar que es dar la oportunidad y empezar a hacer chistes. Por supuesto los Horror Host que llevaron hasta aquí y que son parte fundamental de la misma serie se convirtieron en algo fundamental, igual que sin Servo y Crow (y supongo que Gipsy) el programa no sería igual. Total, que tras muchos años -en algún momento escribiré sobre ella, aquí o en ADLO!, ya veremos- lo han recuperado para Netflix. O una parte al menos. Hay mucho personal nuevo por aquí incluyendo a Felicia Day y Patton Oswalt, y la cosa es… ¿tendrán gracia? Pues bien, por lo menos el primero logra andar por ese filo sin caerse demasiado. Mantiene el problema de hacer chistes del material y de hablar demasiado, con lo que no todos caen igual de bien, pero con muchos disparos algunos tienen que acertar y las escenas intermedias funcionan bien. Así que supongo que incluso encontrándolo problemático puedo disfrutarlo, que no está mal. Ahora, si pudieran encontrarse esas películas en versiones que no fueran la del programa.

Este Our Friend Victoria (UK) es un documental en varias partes recordándonos lo que pedimos con la muerte de la gran Victoria Wood hace cosa de un año. Lo bueno es que si no la conoces te la presenta y si la conoces lo peor que pase es que echarás de meno cosas que esperarás en los subsiguientes capítulos.

En cuanto a las comedias actuales… como lo de Hollywood Darlings parece que no era suficiente  Return of the Mac (USA) nos demuestra que también los antiguos miembros de boybands -o algo así- pueden ser espantosos cómicos en mitad de series a las que no salva ni el meta.

Es curioso esto de Seven Types of Ambiguity (AU). No es que esté mal, que no lo está, tanto como que da la sensación de que podría dar más de sí. El punto de partida es interesante, el libro en el que se basa… bueno… Elliot Perlman no es William Empson pero tiene un pase. Y Hugo Weavin tiene unas pintas peculiares pero, mira, demuestran interés en la parte de los actores, aunque el resultado final esté siempre al borde de funciona.

Hablando de lo cual, The Son (USA) es el nuevo intento de serie de calidad de la AMC. Supongo que me fatiga todo porque tienen la vista tan puesta en el premio que olvidan que deberían intentar hacer algo interesante para lograrlo. O quizá sea el periodo histórico. La verdad es que no deja de sorprenderme lo mucho que se esfuerza la AMC por lograr algo que a la FX parece salirle de natural. En cualquier caso presupongo que habrá fanes de la cosa esta. Pero conmigo que no cuenten.

Uno ve que la última novedad de esta semana es The Warriors (AU) y asume que tendrá algo que ver con la película. Pero no. Tiene que ver con un ficticio equipo de un juego de pelota australiano -que supongo que tiene un nombre pero que lo dan tan por sentado que voy a suponer que todo el mundo sabe cuál es- y el resultado es una comedia con deportes por medio que es al menos mejor que Ballers pero que tampoco es que se esfuerece demasiado, hasta el punto de que a ratos te preguntas si la cosa deportiva tiene una finalidad que no se podría haber conseguido con actores o con algún cargo similar. En fin, comedia deportiva, algo intentan aunque no les salga.


Vaya semana de bochorno televisivo. Para empezar, Amazon continúa lo que parece una denodada lucha por la irrelevancia. Esta semana estrenó American Playboy: The Hugh Hefner Story (USA), suerte de docuserie a mayor gloria de Hefner, un intento de blanqueamiento publicitario y de saltarse todo lo que no le interesa tanto de la narrativa como de las preguntas y reflexiones asociadas que uno diría que está ya muerto. Como tantas veces la parte documental, con las imágenes y testimonios, son mucho más interesantes que las reconstrucciones dramáticas que se suponen son el plato principal del capítulo pese a la más que evidente desidia con la que han sido abordadas. Y lo peor es que no es ni la peor de la semana.

Seguimos con Brockmire (USA), que es casi la demostración de cómo desperdiciar buenos actores (Hank Azaria, Amanda Peet, Tyrel Jackson Williams) con un guión lamentable repitiendo una historia que creo haber visto ya tres veces en este mismo canal. Hombre hetero y blanco que sufre un colapso en el mejor momento de su vida por una mezcla de los demás y ellos mismos y que a partir de ahí tiene una caída a los infiernos que le permite citar escenas grotescas peo que al inicio de la serie parece haber tocado fondo y tener por fin una oportunidad de redención. Una y otra vez. Lo bueno es que siendo de la IFC lo mismo les da tiempo a participar en proyectos interesantes a la vez que esto les paga las facturas.

Cada vez que alguien menciona a Black Mirror para hablar de Dimension 404 (USA) presupongo que es para explicar que se ha comprado un Bolex o unas Naik. Ni siquiera es que tenga los vicios de la tercera temporada, más allá de la necesidad compulsiva de incluir a caras conocidas de procedencia fundamentalmente televisiva. Porque las historias que aquí vemos son más blandas, menos enfocadas a su propia historia y más al relleno de unos minutos. No digamos ya las famosas moralejas. En resumen, que esto lo ha montado HULU como podría haber sido de Nickelodeon.

Estamos de esa manera que, por comparación, Ingobernable (O) (M) -una de esas series que SÍ ha pagado Netflix por algo más que los derechos de emisión, pero a la que no le da bombo- parece interesante. Y eso que tampoco es precisamente original: Unos meses después de que la mujer del presidente de México pidiera el divorcio un suceso la convierte en la persona más buscada del país, a partir de ahí una doble vertiente, por un lado las luchas de poder y las relaciones interpersonales con el drama al once y por el otro la trama de intriga con las cloacas del estado, fuerzas oficiales y de resistencia y toda la vaina. Tampoco es que sea algo extraordinario pero tal y como están las cosas casi se agradece.

Todo lo cual nos lleva a lo peor de la semana: The Kennedys: After Camelot (USA), suerte de miniserie telefilmera y continuación de la anterior que nos muestra lo ocurrido después de la muerte de JFK llevando además a sus os actores principales, Katie Holmes y Matthew Perry, a unos extremos de subactuación que uno no esperaba ver ni en esta reconstrucción de pelucones y cartón piedra del mito americano post-caída. Un desesastre que no merece ni el docu de docuserie porque hasta al hueco del mediodía de un fin de semana debiera darle vergüenza emitir algo así. ¡Vaya semana!