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Es curioso, una semana tranquila con no muchos estrenos aunque sí un tanto interesantes a las que se añaden a última hora tres nuevos pilotos de Amazon… y total para qué. Tomemos como ejemplo el primero de ellos: The Climb (USA) Serie sobre dos amigas, una de ellas afroamericana, que parece más interesada en incrustarse en las nuevas series de amigas -la ya no tan a tope lavernishirlización de hace un par de años- como en esas comedias sobre realidades diversas que poco a poco van a apareciendo. Y, el problema real, es precisamente lo a rebufo que parece que sale. Es una serie aceptable, no está ni mal escrita ni mal actuada. Pero tampoco parece tener nada que contar que no hayamos o estemos viendo contado en otras partes, dejando esa sensación de ser más un aprovechamiento de la tendencia que algo que vaya a influir o tener algo que aportar a las mismas. Brillante medicridad, supongo.


Estamos llegando a ese momento en que también en USA le están cogiendo el gusto a las series de época. Sobre todo si eso les permite meter violencia, sexo y todas esas cosas, sin preocuparse ni por que tenga demasiado sentido ni porque sea especialmente interesante. Este Damnation (USA), por ejemplo, logra no solo eso sino incluir unas reflexiones que bueno, vale, sobre clases y religión e incluir  una suerte de hermanos en lucha. No fuera a ser que quedara alguna casilla de obviedad por marcar, claro. Total, que parece que le están tomando el gusto, ahora a ver si también van encontrando historias que merezcan la pena.


Hablando de lo cuál, ¿alguna vez os habéis preguntado cómo sería Miss Fisher en Canadá? Pues algo así parece intentar Frankie Drake Mysteries (CA), con una aproximación algo diferente -por supuesto- pero con la misma idea de detectives en los años ’20. Lamentablemente tiene algo más de namedropping de lo que uno -yo- desearía, pero lo compensa con una brillante actuación de Wendy Crewson, lamentablemente no un personaje regular, pero algo es algo.

Entre lo bueno de esta semana está el desparpajo con el que Netflix Japón ha organizado  Honō no Tenkōsei REBORN (O) (J) o Blazing Transfer Students, para entendernos. Serie de acción real que está a la vez basada en un manga y sirviendo como continuación oficial de la misma. Con todos los pros y contras que eso conlleva, como un gusto demedido por el absurdo y representaciones propias de un adolescente. Por supuesto lo primero ofrece atractivo suficiente como para que el desparpajo del manga trasladado a una versión enloquecida y barata con actores reales se convierta en uno de esos actos culturales interesante. Si sólo se acordara la cadena de promocionarlo algo más.


Y hablando de cadenas con un estilo peculiar, novedades también en YouTube Red con Lifeline (USA), serie de SciFi con algo así como viajes en el tiempo y compañías de seguro y muertes y poder y dinero… en realidad casi es menos interesante la trama central sobre un asesinato que todo el resto de cosas que propone la serie. Qué le vamos a hacer, ellos han decidido a qué carta quedarse. Quizá evolucione para mejor.

Terminamos volviendo a Amazon con el que es el peor de sus tres pilotos con bastante diferencia. Tener en el centro de la serie a Bridget Everett e incorporar elementos de musicales debería haber convertido a Love you more (USA) en una serie a seguir. En realidad Everett está, en el mejor de los casos, desaprovechada; la parte musical no es tan grande, hay mucho relleno como de comedieta televisiva rutinaria y cuando intentan ir más allá no logran ser más que de ese falso edgy que tanto gusta a algunos cómicos británicos. En resumen, un pequeño desastre al que veo poca solución. Por suerte solo es el piloto. Bueno, tampoco es que fuera a verme más, claro.


Tampoco es que Sea Oak (USA) me haya hecho mucha gracia. Posiblemente sea el mejor de los pilotos de Amazon, pero eso no deja de convertirlo en el más alto de los enanos. Glenn Close, a la que tienen mucho que agradecer, está -lógicamente- estupenda en su papel de mujer mayor solitaria que vuelve de la muerte para vivir la vida que no pudo en vida, o algo así. se supone que el escritor George Saunders estaba intentando crear algo así como Realismo Mágico. En el mejor de los casos no lo ha conseguido. Y aunque haya veces que Close pueda parece Cloris Leachman -quizá uno de los mayor elogios que se pueda decir de una actriz cómica- no está muy definido… nada. Pero, sobre todo, no está muy claro pro qué debería importarnos lo más mínimo lo que le suceda a su personaje. Sea, o no, un muerto viviente.

 


Me temía yo que esta semana no hubiera muchas novedades y al final resulta que sí, y bastante manejables. Alguna incluso curiosa como este Bounty Hunters (UK) que tiene la virtud de funcionar en lo que hacen siempre y el grave fallo de cagarla estrepitósamente en lo que intentan nuevo. Que por lo menos están intentando algo ligeramente nuevo, cierto. Pero que estamos ante una de esas historias de pez-fuera-del-agua y pareja-inesperada en la que se nota que a su estrella y co-creador,Jack Whitehall, lo que le interese es él mismo. De modo que su parte -perfeccionada por años de comedia y manierismos- está bien construida, pero la trama de acción e intriga queda coja pese a los denodados esfuerzos de Rosie Pérez por sacarla a flote. Y ya de los personajes y actores secundarios no tiene casi sentido hablar, no están ni como construcción independiente ni casi para arropar, son ecos. Y, claro, así no hay quien lleve adelante un propósito que se supone ambicioso como el de esta serie. ¡Una lástima!


Entiendo que en la NBC y el SNL están desesperados por que aparezca algún personaje reconocible al que sacar dinero, y que eso es lo que explica más que justifica la aparición de The David S. Pumpkins Halloween Special (USA), que no llegaré a decir que hace bueno al desastre de especial de la semana pasada con Michael Jackson, pero que parece incluso menos interesado aún en la realización y el guión. El famoso estirar un sketch pasa a ser algo literal agotando lo bueno que podría haber presentado y los aciertos -puntuales, claro- del mismo para acabar montando una rareza bastante prescindible cuyo mayor mercado sospecho que serán esos posteos de curiosidades sobre la historia del SNL.


No sé bien lo que intentaban con Living The Dream (UK) y sospecho que ellos tampoco. La unión de comedia y drama no es, por supuesto, ni extraña ni nueva, pero en este caso no solo no parecen hacerlo por separado, tampoco logran que funcione a la vez. Y es una lástima porque tanto Lesley Sharp como Philip Glenister han demostrado de sobra que pueden manejar una serie. Pero si el guión no funciona, y aquí no lo hace, lo más que pueden lograr los actores es mitigar sus problemas. De modo que por mucho Familia inglesa se muda a Florida que nos presenten el buen funcionamiento no acaba nunca de llegar. Y así no se puede.


Curiosa es también Ryan Hansen Solves Crimes on Television (USA), nueva apuesta de YouTube Red por ver si alguien les hace caso. Con uno de los actores que más trabajan de la televisión -y no solo – USA buscando ese éxito que parece cada vez más lejano. Algo a lo que la propia serie juega presentando a una versión del propio Hansen al estilo de la que proponía su Play It Again, Dick. La misma serie parece jugar a relacionarle sobre todo con Veronica Mars olvidando su presencia en series -fallidas- en otras generalistas como Friends with Benefits (NBC), Bad Teacher (CBS) o Bad Judge (NBC) del mismo modo que el canal y su nombre es regularmente objeto de burlas. El resultado es más encantador que sustancioso, muy meta y recomendable al menos como curiosidad.


De entre las (tirando a insufribles) series cuasibélicas que han estado sacando este otoño la llegada de S.W.A.T. (USA), que casi parece un NCIS acorazado, no es que sea un descanso pero al menos parece profesional. Como ser es el tipo de historias que ya sabes lo que son y por dónde tiran. Vale, en el piloto le han metido una doble lucha de Crecí en estas calles y les debo algo porque creen que las he abandonado y están en su contra y Mis compañeros creen que como estas son mis calles -y me han dado el puesto del jefe por una serie de… da igual- estoy en su contra. No es la serie más interesante del mundo. Ni casi te diría que en los 50 primeros lugares. Pero, teniendo en cuenta el año que llevamos, no es mal forraje.

 


En esta extraña semana al menos hemos tenido un par de alegrías, aunque ninguna viniera de una serie tradicional. Por un lado se ha estrenado At Home With Amy Sedaris (USA) que no es lo mejor que ha hecho la titánica Sedaris en su carrera pero que sigue siendo una alternativa interesante a los programas de sketches, sobre todo por el marco que le han preparado como un programa de consejos para la perfecta ama de casa. Y que al final las tablas se notan e incluso en los momentos de los que menos se puede sacar algo consigue. Es normal que pongan su nombre al programa, porque por mucho invitado famoso acaba siendo ella la que hace el visionado mínimamente tolerable.

En cuanto a Drop the Mic (USA), Corden intenta exprimir como programa lo que en otros tiempos funcionaba. Pero la televisión es distinta y, sin embargo, parece que por eso mismo se ha permitido que le partan la cara. Las luchas dialécticas sacadas de estirar un sketch tienen no demasiada fuerza y, decididamente, muy poca espectacularidad. Es casi un triunfo de todo lo que ya no es. Pero lo poco que podamos sacarle bueno, digamos la insult comedy o algún mínimo toque musical, quizá hagan que algo salga de todo esto. Pero, sobre todo, como medidor de la diferencia de +situación y estado con respecto a lo que han sido los últimos meses de Lip Sync Battle y Carpool Karaoke. Al paso al que vamos nunca sabremos lo que pudo suceder para el próximo intento de aprovechar fragmentos virales de los lates.

No tengo muy claro qué pretendía la BBC con este Gunpowder (UK) que, además de otra serie sobre los pobres católicos perseguidos en UK este año – hablando de temas recurrentes-, nos trae una reconstrucción de época hecha con pasta para justificar mucha violencia y suciedad y blablabla. El tipo de producto que un adolescente creería adulto, supongo.

Una vez más, The Jellies (USA) nos ofrece una serie en Adult Swim que finge ser rupturista y diferente ofreciéndonos lo que estas series nos han ofrecido siempre. Cuando repites cosas que ha hecho Padre de Familia deberías preguntarte qué puedes ofrecer.

Ay. Michael Jackson’s Halloween (USA) es… bueno… un sacacuartos de la CBS para enchufar a actores de la casa a poner voces en una historietilla intrascendente que intenta crear un especial para Halloween barato y repetible. El resultado es poco más que aquellos especiales navideños genéricos que saldaban de baratillos en las tiendas de oportunidades. Y no me hagáis compararlo con el videoclip original, o con la canción, o con… mejor no comparemos con nada en absoluto.

En Showtime siguen teniendo que justificar su precio sacando desnudos, así que SMILF (USA), una de esas comedias dramáticas con las que intentan repetir la suerte de Shameless (la americana, claro, no pueden estar menos interesados en hacer una serie interesante inglesa) de una manera tan obvia que supongo que si alguien tuviera vergüenza lo presentaría como spin off. El resultado es muy flojo, claro, pero tampoco creo que nadie esperara realmente algo de ellos.

Por suerte para todos al menos Tracey Breaks The News (UK) está bastante bien en casi todo lo que intenta. Cierto, Ullman tiene tablas como para construir el Arca de Noe y la actualidad política y social está como está, pero eso no resta mérito a un programa que parece decidido a tener más mordiente de lo que la mayor parte de obras funcionan. Así que tras el éxito del especial de este junio aquí tenemos unos cuantos programas. Menos mal.


Semana razonablemente tranquila, menos mal. No demasiado mala gracias a, por ejemplo, Acceptable Risk (O) (IR). Un thriller irlandés que tiene a su favor un buen reparto y un punto de salida que suena a telefilme y que es precisamente su mayor problema. Porque si su desarrollo es aceptable está, desde luego, muy lejos de ofrecer una mínima originalidad o alguna mejora a la fórmula.  Pero, con eso y todo, una serie bien hecha.

Intentos de comedia de en Audience TV, la primera es Hit the road (USA) con Jason Alexander como factotum, la idea de una familia extraña -y adoptiva o así- que trata de vivir como una banda musical, o algo, como una idea sacada de los setenta que ahora se convierte en a saber qué idea. Pero bueno, supongo que en su cabeza tenía más gracia y, al fin y al cabo, no todo el mundo puede justificar la historia de una familia yendo de un lado a otro del país como The Detour.

Algo mejor, pero aún sin poder lanzar las campanas al vuelo, es Loudermilk (USA). Serie sobre adictos, gente en rehabilitación y gente a la que, en realidad, le gustaría encontrar una salida a todo aquello si, quizá, pudiera compatibilizarlo. Una serie… agradable, digamos. Quizá vaya a mejor, quizá empiece a repetirse, pero algo es algo. Supongo.

Terminamos en Australia con Sisters (AU), en la que una mujer descubre que su padre -ganador del Nobel- estuvo haciendo cosas con su esperma. De él. Para inseminar a gente. Es un poco largo pero, vaya, esto es una comedia y la gracia es que ahora tiene un montón de hermanos. Pero sólo aparecen un par de hermanas. Así que en mitad de ese caos la relación entre esas tres y sus múltiples diferencias -una es una estricta abogada, la otra una ex-niña prodigio- la que proporciona las risas. Con ese sentido del humor más o menos amable esperable del creador de Puberty Blues, claro.


Más movida de lo que yo esperaba, la verdad, pero esta que tradicionalmente es la última semana de novedades del otoño. – De las generalistas, al menos.- ha tenido novedades por todas partes. Como encontrarse a Peter Coyote haciendo lo que parece un personaje positivo en The Dissapearance (CA), una historia de menor desaparecido -otra- que sigue lo que parece un secuestro y que -puedo asegurar desde ya- será mucho más que eso y revelará los secretos de la familia, quizá incluso del pueblo… etc. Pero, mira, viene de Canadá. Y fuera de ese enfoque poco original no está mal hecha, así que algo bueno que decir.

Es curioso cómo la CW ha logrado un resultado mixto con esto de Dynasty (USA). Se han esforzado mucho, eso es innegable, en mejorar la diversidad racial. Presentan a un personaje homosexual… que es exactamente el mismo que lo era desde la anterior versión -sí, así de avanzados eran en la original [aunque en la anterior era un homosexual que tenía relaciones con mujeres, pero es que por lo visto aún no se había descubierto a los bisexuales] – y toma muchas notas de esa historia original, como la relación de Fallon con su chofer. Pero comete -un decir- el error de cambiar algo que funcionaba muy bien del original y de mantener algo que hizo que tardara más en arrancar. El cambio es que aquí Cristal no es aquella Krystle cuasi-santa que Linda Evans llevó por martirio durante casi una década. un personaje quizá no muy de empatizar pero sí útil para la historia. Los grises de Cristal quitan esa originalidad que era precisamente la que hizo que Dinastía durara tantísimo más que Los Colby. Bueno, eso y aquello que en la original no llegaba hasta la segunda temporada y que aquí espero que tarden bastante menos en traerse: Alexis Colby. La grandísima Joan Collins en toda su maligna grandiosidad. Así que… bueno… podría ser peor, pero no hay mucho gancho para regresar ahora mismo. Más les vale que tengan algún truco en la manga y abracen el locurón rápido. Que alguien les pase a la de ya el teléfono de Cybill Shepherd, o Cathy Moriarty o alguien así…

El asunto con este Lore (USA) Lore es que montan un revoltijo de impresión. Porque pasan de lo pseudocumental a lo pseudonarrativo, meten voz en off en los lugares menos sensatos y, por supuesto, mezclan lo histórico con lo novelesco y al recreación con la animación. En resumen, yo no sé qué es lo que pretendían, y sospecho que ellos tampoco.

Hay que reconocerle a I Love You, America (USA) que Silverman intenta un talk show distinto, uno que solo es talk show en parte, en otra es más uno de esos programas con contenido político como el de Samantha Bee. y si bien aquí lo hace desde el reconocimiento de que lo que intenta no es posible me temo que precisamente por ello todo el esfuerzo puesto -que se nota que es mucho- no acaba de compensar. Sí, es mejor que cualquiera de los equivalentes que Comedy Central tiene ahora. Pero claro.

No voy a decir que Mindhunter (USA) sea una mala serie, porque no lo es. Pero no es ni lo que esperaba ni lo que me puede… no diré interesar, diré mantener despierto. Y mira que un menos reconocible de lo habitual Jonathan Groff y el buen hacer de Fincher debería haber sido suficiente, pero tanta demostración de lo edgy y tanta cosa histórica lo convierte casi más en un Masters of Sex del FBI, un Masters of Death. En un entorno tan masculino que casi esperaba que el principal personaje femenino -estoy por decir que el único- acabara revelándose como una ensoñación del protagonista y sin tener muy claro si el mensaje que intenta mandar es Vaya movidones pasaban en los setenta, o qué. Habrá quien opine que estamos ante el True Detective de Netflix. Y yo les daré la razón.

De Supermonsters (USA) ya me cuesta más encontrar algo bueno que decir. Es decir, no son Mini Monsters, claro. Y no es casi nada mínimamente parecido, y mira que hay multitud de ejemplos en todo tipo de tradiciones gráficas. Seguro que ahora mismo hay un montón de adolescentes pensado que ESO lo hicieron ellos. Pero es que, de verdad, es difícil ver un capítulo de esto y que no diera la sensación de ir a justificar una promoción de regalos del Kinder Sorpresa.

De Superstition (USA) se pueden decir muchas cosas, como que es un claro intento de reunir la fórmula típica de equipo resuelve problemas a lo sobrenatural a la vez que intenta capturar ese fondo que Supernatural ha hecho que funcione tan bien. Pero más allá de esa idea original de hacer un NCISupernatural hay una aparente falta de Monstruo de la semana a favor de lo que apunta a ser una mayor serialización, que ya veremos cómo funciona. También tiene un tiempo más lento, que le permite ir mostrando poco a poco lo que le preocupa pero que hace que no tengas tampoco mucha atención en la pantalla. Y, eso sí, parece que logran invertir los códigos de color poniendo esta vez a los afroamericanos en el centro salvo por un par de posiciones secundarias. No sé si lograrán convertirlo en algo interesante -casi me sorprendería, la verdad- pero al menos seguimos teniendo estrenos de terror. Aunque sea por octubre.

Viajes en el tiempo y raza, esa es la fórmula de Timewasters (UK). Una aproximación por el lado de la comedia -más o menos- y que intenta recordar entre otras cosas que la gente de color no acaba de ser inventada y que su vida siempre ha sido problemática. Para ellos mismos, fundamentalmente. Porque hablamos de un cuarteto de músicos que acaban en 1926 teniendo que interpretar el papel de banda personal de jazz. Y, a partir de ahí, intentar regresar a nuestra época. A la vez que notan como algunas cosas parece que no dejan de repetirse.

Si a cualquiera de las series de militares que quieren ser algo intermedio entre Homeland y el NCIS le rebajas la edad de los protagonistas una década tienes este Valor (USA) que es una serie de la CW que no sólo pinta poco con el resto de la cadena, además importa muchísimo menos. Pero supongo que habrá gente a la que Militares Jóvenes y Guapos entre en su campo de atención.

Oh,Vampirina (USA), que original. Estoy seguro que hacer una Doctora Juguetes Vampiro es una buena idea para alguien y, en fin, será un personaje popular y todas esas cosas… Pero de verdad. Otra vez. Incluso aunque aquí lo que se nos cuente es una historia de Pez fuera del agua. En fin, menos mal que no soy su público.

Terminamos en Australia, con una nueva versión -esta vez como miniserie- del clásico Wake in Fright (AU). mucho negro sobre negro en mitad de un ambiente sofocante y luminoso, una idea que no es mala como tal y que cuenta con un buen reparto, por supuesto, pero que a mí siempre me ha resultado un poco demasiado. Desde el libro original de Kenneth Cook hasta esta última adaptación. Esta visto que esta semana no soy público para casi nada.


Anda, que vaya semana. Una docena de series, mucho fant´stico y mi cordura después, hemos tenido otra de esas semanas de llegada masiva de novedades. Lo que significa ver pilotos como el de 9JKL (USA), que imagino que está bien si sirve para dar de comer a gente. Y ya. Porque el nivel del teórico humor es bajísimo y, en general, es como si cogieran Raymond pero cambiaran los hermanos. Ojalá pusieran advertencias como Pueden contener trazas de Dos Hombres y Medio.

A veces esto de las series es complicado, por ejemplo, Extinct (USA). A priori sería la clásica serie postapocalíptica de no tener por medio alienígenas. Que, por un lado, habrían extinguido a la raza humana hace unos siglos y por el otro, otra raza que ha revivido a algunos. Supongo que habrá gente muy interesada e intrigada por esta premisa que a mí me provoca el más absoluto desinterés. Pero bueno, intentan hacer comentarios sobre la raza humana (?) aunque se les olvida según tipo de diversidad (de estas cosas que miras a ver quién ha escrito esto y resultan ser Orson Scott Card y Aaron Johnston. Lo que supongo que explican tantas cosas sobre las ideas que respira esta serie como su emisión en un servicio minúsculo justifica su presupuesto mínimo. En fin.

No ya es que yo no tenga muy claro lo que pasa en Ghost Wars (USA), es que creo que ni ellos lo saben. Claro que cuando tu actor protagonista es listado el cuarto sabes que no es una solución al uso. La idea de un pueblo apartado que queda aparentemente aislada es, vamos a decir, poco original estos últimos años. Tener fantasmas de por medio debería añadir algo más. Pero da más la sensación de que este piloto quiere establecer algo que no empezará a desarrollarse hasta dentro de varios capítulos que ofrecerlo como simple en lugar de doble es invitar a la gente a que se largue. Si es que llegan a terminarlo. Pero bueno, imagino que va siendo hora de probar con series que funcionen como minis, O como capítulos más que como creaciones individuales con significado propio.

Hablando de cosas carentes de cualquier atisbo de originalidad: The Gifted (USA) podría llevarse el gran premio, hasta el punto de que lo mejor que puedo decir de ella llega pasado el minuto 39 y podría salir de Spider-Man o las Tortugas Ninja. Por supuesto no ser original no significa necesariamente ser malo, en este caso significa sobre todo ser mediocre. Forraje. Saben a lo que van, al Carne con Patatas, y lo van a dar con un poco más de cuidado que, digamos, la nueva Tomorrow People. Pero tampoco con mucho más, ni ofreciendo algo a parte de salpimentar con nombres de personajes reales de los cómics la serie. Así que, bueno, supongo que había gente que echaba de menos tener algo del estilo de Mutante X.

Ahm… Grown Folks (USA) es una serie que suena vieja para casi cualquier estándar, lo único es que en vez de prepararla TV Land es de Bouncer así que su único punto positivo es que al menos lo protagonizan familias afroamericanas. Que podrían salir tranquilamente de una de las comedias afroamericanas noventeras. Con un humor de las de los setenta. En fin, hay cosas que nunca cambiarán. Sobre todo cuando son historias de dos amigotes y sus esposas.

¿Cuántos pilotos llevamos ya? ¿Sólo? Bueno, la cosa sigue en Kevin (Probably) Saves the World (USA), que tiene una parte fantástica que no acaba de funcionar, en mitad de una parte de ángeles de la guarda que recuerda la manía USAca por el tema y que termina con con una suelte de comedia dramática familiar. Al final no funciona en ninguno de los campos y, más que humorística, parece intentar ser simpática. Algo agradable y levemente religioso que poner en la tele. Supongo que su público objetivo son los no-practicantes. Ahora, lo de poner un literalmente Magical Negro es como para hacérselo mirar.

Pocas series británicas esta semana, y no sé si es porque se lo veían venir o porque pasan. En cualquier caso The Last Post (UK) es la única novedad y se limita a ofrecer otra de esas historias de época que tan bien se le dan a los departamentos artísticos de la BBC mientras de fondo nos están poniendo una de Douglas Sirk con los problemas propios de presupuesto. Pero bueno, para quien guste de melodramas trágicos de corte clásico y ambientación retro seguro que está encantando.

¡MENOS MAL! Si no llega a ser por The Mayor (USA) posiblemente no hubiera sobrevivido a esta semana de pilotos. Por fin una comedia divertida. No tiene un tema original precisamente -un tipo ajeno acaba con un cargo político- y el reparto de al menos este piloto es el que uno esperaría – mejores amigos bobos, madre sensata y preocupada, ciudadanos más o menos anónimos, staff más o menos competente y una overachiever que intenta que todo salga bien. Quizá en otro año hubiera brillado menos, pero entre que tiene algunas buenas frases y, sobre todo, que la competencia ha sido la que es con lo que lo que en mi percepción pasa de ser una buena comedia a algo realmente excepcional. Pero no lo es. Aunque sí una buena comedia. menos mal.

Llega Netflix a Italia como lo ha hecho en -casi- todas partes, por el lado del crimen. Que en el caso de Suburra (O) (IT) significa mafia, pero no solo. También el resto de poderes, incluido el Vaticano, que para algo sirve como precuela de una película ambientada en Roma. Y bueno, esas cosas.

Un ejemplo de serie de ideas clásicas pero bien hecho. Ten Days In The Valley  (USA) es un misterio con Kyra Sedgwick en su centro. Un misterio con pinta de esta muy cerrado, la verdad, y que deja ver en ocasiones que podría dar para mucho más de lo que este piloto enseña. Esperemos que eso signifique posibilidades de crecimiento y no que se va a limitar a ensañarnos esto que ya hemos visto. Aunque, la verdad, tampoco sé cómo van a rellenar tanto capítulo como parece que tienen.

Entre las cosas que más pereza me dan de White Famous (USA) está esa extraña sensación de que han visto el éxito de Atlanta y han pensado que podrían hacer su propia versión edgy de la serie. Como si alguien tuviera muy claro de qué va Atlanta. O quizá ha sido viendo Dear White People. En cualquier caso, Pharoah ha montado, o le han montado alrededor, una historia de ascenso al éxito de un cómico que incluye algún apunte de comentario racial pero que, en general suena más a chistes reciclados y ganas de parecer moderno que a tener algo que decir. Una pena, Pharoah daba para más.

Último piloto de la semana y no tengo ya casi ni ganas de discutir, pero es que Wisdom of the Crowd (USA) es un resumen de todo lo que está mal en la televisión generalista USA. Comenzando por un actor estupendo trabajando tan en automático que uno casi puede ver cómo está en otra cosa su cabeza mientras recita sus líneas. Siguiendo por un guión que ofrece algo revolucionario que en realidad es lo más viejo del mundo, le pone un lazo para-fascista y a un hombre blanco de clase alta a liderarlo, para sacar una serie de trama de la semana y arco argumental largo que acaba vendiendo una idea de justicia mediante foros que podría considerar peligrosa si no fuera complicado saber si realmente es un antecedente o una consecuencia. En cualquier caso, es un recordatorio de cuando estas cosas salen mal. Que esta temporada está siendo demasiado a menudo.


Ya estamos con la juerga de las novedades, y como es costumbre se han juntando los de la generalista con los de las otras, de modo que hemos visto cosas como 50 Central (USA), que es algo así como el BET intentando tener su propio SNL pero con 50 Cents al cargo. Y, claro, eso no es un In Living Color sino un… ahm… no sé ni qué decir. Es una lástima, hace un par de años parecía que la comedia de skteches estaba regresando a USA pero ahora no solo parece muerta sino que las nuevas creaciones suenan más viejas que las que se hicieron hace más de un lustro ya. En fin.

Tenía alguna esperanza en Absentia (USA), aunque no sabría decir por qué, la verdad. Matthew Cirulnick solo tiene South Beach como referente televisivo y eso debería haberme alertado. Pero la idea a priori parecía interesante. Luego ya ves que es mucho rato de Stana Katic sufriendo y una trama de suspense tirando a lamentable y, bueno, si te gusta ver series con el mando en la mano para reducir los capítulos a unos cinco minutos… supongo que entonce sí, estará aceptable la cosa esta.

Mientras tanto los canadienses han estrenado Alias Grace (CA), la coproducción de su CBC con Netflix que adapta otro de los libros de Margaret Atwood, aprovechando que está de moda. Es decir, que parece que el éxito facilita sacar adelante proyectos. A ver cuándo empiezan con los más fantásticos. Pero bueno, de momento tenemos este que aunque esté con aspiraciones británicas es fundamentalmente canadiense. Así que una producción sólida e interesante, quizá daba para un poco más pero en fin. Con la semana que llevamos podemos contentarnos con esto.

Ay, Big Mouth (USA), otra de esas series de animación que quieren ser innovadoras y edgy haciendo humor de señores blancos que quizá si South Park no llevara como 25 años en antena podría usar la excusa de que nunca se había visto. Oh, sí, la pubertad, qué tema, y mucho chiste sexual, que arriesgado… ¿Qué tal las minorías y los GSD? ¿Qué? ¿Hay mucha estática, pierdes la cobertura y no puedes oírme? Ya, algo así imaginaba. En fin, supongo que si estás en la universidad, desconoces cualquier creación cómica contracultural desde digamos los ’50 y aún te ríes cuando alguien dice ‘pene’ esta puede ser tu serie.

Dentro de todas esas series ‘del ejército’ que nos esperan esta temporada -recordemos, estas y las de inmigrantes son las dos grandes tendencias- podríamos establecer The Brave (USA) como esa mezcla entre NCIS: LA y Homeland que ya ves tú la necesidad. Pero bueno, solo da un poco de vergüenza ajena y el interior es sobre todo forraje así que para rellenar horas de televisión en el que no sabes el capítulo mientras intentas reconocer a ese actor que sabes que has visto antes -es la pobre Anne Heche– y te preguntas si realmente están haciendo guiños a Quantico o solo te lo parece a ti -y entonces ves a Tate Ellington, el Simon de la susodicha serie- y… en fin, eso, forraje. No necesariamente malo. Pero definitivamente poco interesante.

Si se supone que en House lo que David Shore quería era crear una historia detectivesca en la que en lugar de Holmes tuviéramos un médico podemos presuponer que The Good Doctor (USA) es el equivalente a todos aquellos excéntricos asesores con diversidad mental. Freddie Highmore ya sabemos que puede hacer el papel, que para estuvo Bates Motel – aunque aquí quede mucho más blando-, y Richard Schiff siempre es una alegría de ver.  El resto es la habitual cuadra de doctores macizos de este tipo de productos, y mucha mediocridad narrativa.

Este Law & Order True Crime: The Menendez Murders (USA) llega en un momento en el que alguien podría llegar a creer que una parodia de L&O era algo que nunca veríamos. Porque Dick Wolf, ese hombre, ha hecho su propia versión de American Crime Story -mucho más que al resto de obras de la tendencia del True Crime– dejando en evidencia la amplísima distancia entre él y Ryan Murphy. Claro que podría haber sido peor, a Murphy se le podría haber ocurrido demostrar lo que haría él con Ley y Orden. Por lo demás, la competición más terrible se da en el departamento de pelucas y peluquería, entre los pelos y los bigotes de unos y otros. Lo de The Americans se queda corto.

Haciendo el reboot en Netflix han estrenado The Magic School Bus Rides Again (USA) que es una versión más barata y definitivamente más blanda del original. Que el original fuera una serie infantil debería decirnos algo. Pero bueno, la canción de apertura es de Lin-Manuel Miranda así que imagino que al menos eso nos llevamos. O algo.

Hablando de llevarse cosas, Marvel’s Inhumans (USA) se lleva la palma. No sé si es la peor serie de esta semana pero es desde luego la más desganada. Mirad abajo la barba de Iwan Rheon y entenderéis la poca atención al detalle que tienen por todas partes. Y si la barba de Rheon es un símbolo de la serie su interpretación es de lo poco salvable, hasta el punto de que el loco Maximus es probablemente la persona más sensata que vemos en los episodios. A su alrededor un montón de decisiones vagas y diseños baratos, de ejecuciones lamentables de ideas tristes y, en general, de algo que quizá en su cabeza no fuera relleno pero que puede acabar siendo la peor serie de superhéroes estrenada tanto en 2017 como en la temporada 2017-2018. Porque el problema no es que sea una serie mala, o con malas ideas  o con malas ejecuciones, es que parece una ñiapa ejecutada por gente que preferiría estar en cualquier otro lado.

En nuestra sección Qué necesidad hoy toca Me, Myself & I (USA), una serie con tres tramas que están en diferentes momentos de la vida de alguien que tenemos que presuponer que es a la vez Bobby Moynihan y John Larroquette. Ah, y Jack Dylan Grazer, pero a nadie le interesa Grazer. Con 14, 40 y 65 años. Lo que significa que entre la primera y la segunda hay 26 años de distancia frente a los 15 de la siguiente. Al margen de lo ridículo del cambio el problema es que con tres historias en diferentes momentos no hay casi ni espacio para todos los demás secundarios que son, por lo demás, una notable cantidad de ellos porque a diferentes etapas, etc… Además hay poco espacio para darle algo más que unas pinceladas, que hay mucha trama y mucha gente, y, por último, hay una serie que es poco más de lo mismo. Han logrado hacer cara de manera innecesaria una serie que tampoco es interesante. Espero que estén contentos. Pero dan dinero a Larroquette y han logrado sacar del SNL a Moyniham, así que tampoco seré muy duro con ella.

Ah, mira lo que ha tardado Comedy Central en intentar repetir el truco de Cómico que finge ser de derechas.  Aunque en The Opposition With Jordan Klepper (USA) el modelo es algo menos O’Reilly y más Álex Jones. Lo que tiene el primer problema obvio de que no hay NADIE capaz de estar TAN LOCO como Jones ni para parodiarlo. No se puede llevar más allá el personaje de Jones porque está a universos de distancia. Y, lo que es peor, Klepper es un tibio. Declarar que quieren parodiar a los extremistas de derechas e izquierdas es un both sides tan propio de su presidente como del siempre flojo Trevor Noah así que supongo que esto es lo que Comedy Central ofrece ahora, versiones recalentadas y centristas de lo que en tiempo fuera un formidable tandem. Su propia versión del Partido Demócrata.

Como una suerte de respuesta a Samantha Bee, o, por lo menos, con las mismas ganas de combatir pero sin estar en una situación de privilegio blanco de clase media-alta que hace que la respuesta a todo sea la candidata derrotada de no-tan-izquierdas-precisamente… Perdón, me pierdo, pero el caso es que tenemos ya The Rundown With Rovin Thede (USA), que usa mucho de los principios del programa de Bee más una auténtica cantidad de tiempo innecesario en recordarnos que Chris Rock es el productor y ha dado el visto bueno (sigh) y, en fin, al menos es una alternativa alternativa a la alternativa. Al menos hasta que Amber Ruffin tenga el suyo.

Segunda serie del ejército de la semana, SEAL Team (USA) es igual de poco interesante que la anterior, igual de influida por Homeland, pero esta vez en lugar de NCIS la otra que parecen haber visto los guionistas es The UNIT. Estoy lejísimos de ser su público y he descubierto que no distingo a Max Thieriot de Mike Vogel. Empiezo a sospechar que Bates Motel nunca debió cerrar.

Podría extenderme durante muchos párrafos sobre todo lo que no me ha gustado de Star Trek: Discovery (USA) pero quizá sea mejor que me centre en lo que sí. Es bonito. Se nota que Fuller estuvo trabajando un rato. Además de eso… ahm… No, no hay mucho más bueno que pueda decir. Doug Jones está bastante bien y mientras Michelle Yeoh esté veré la serie. Pero sin ella poco motivo se me ocurre para seguir. No solo los personajes actúan como veletas, especialmente el teórico protagonista de Sonequa Martin-Green, que no ha logrado ni ser protagonista y capitán, sino que -además. logra tener el personaje menos interesante y más desagradable del doble piloto. Hasta esos klingon pandilleros ahora en nuevo formato que parecen tener poco que ver con lo que sabíamos hasta ahora y actúan de manera completamente incoherente. Total, que estamos ante La Amenaza Fantasma de las series de Star Trek. Por supuesto puede acabar como Enterprise y en cuanto haya cogido un poco de ritmo, pongamos tres temporadas y pico, ser interesante de ver. Pero adivinad quién no tiene intención de tragarse todos esos años.

Hablar de Young Sheldon (USA) lleva inevitablemente a compararla con TBBT cuando, en realidad, poco tiene que ver. Esta es una serie de chico muy inteligente y familia disfuncional, o algo, que tiene más en común con Aquellos maravillosos años o, siendo realistas, con The Goldbergs. También es la primera serie de la temporada a la que le han hecho un pedido de episodios completos, pero es porque a estas alturas nadie más tiene ya paciencia. O algo. Yo qué sé. Suficiente he tenido con la semana que he tenido.


No sé si en Reino Unido son conscientes de que Bad Move (UK) está más cerca de The Good Life de lo que uno consideraría razonable. Menos aún teniendo en cuenta que Jack Dee no es Richard Briers, mucho menos Paul Eddington,de modo que el chiste del campo arisco y sus problemas no es ya que no sea precisamente novedoso -que en fin- es que tampoco aporta novedad alguna que lo justifique.

La ITV no está por la labor de hacer accesible ningún tipo de trailer y el resto de gente de internete parece que tampoco tiene mucho más interés. ¡Otra vez será!

Es curioso como esta serie neozelandesa, Dear Murderer (NZ), logra una gran representación del sistema judicial partidendo de lo que podría haber sido una Basada en hechos reales -esto es, se supone que el personaje central y en teoría gran parte de los casos lo son- hasta el punto de que la familia no está nada contenta. Además de la ambientación histórica, claro. Así que, bueno, no es Rumpole, pero démosle tiempo.

En la TVNZ tampoco están por la labor, qué le vamos a hacer.

Ay, Ghosted (USA), que yo pensaba que iba a ser mucho mejor. ¡Y es peor que The Orville! Pero no solo es uno de los pilotos peor escritos que he visto en tiempos, además logra tres de las peores cosas que pueden pasar en una serie: Que todo suene a visto antes y mejor (¡Hay una situación / chiste que es CLAVADO a otra de People of Earth, que es una serie QUE AÚN ESTÁ EMITIENDO SU SEGUNDA TEMPORADA! ¿Cómo puedes robar algo con menos de un año?), que la historia que cuenta ese piloto no tenga sentido ni cuente una historia completa ni apunte a ninguna parte y, sobre todo, que la cague presentando a los personajes. Dedicar un ‘arco de personaje’ a los dos protagonistas es aceptable si hubiera algo que contar con ellos y si no fuera obvio desde el minuto uno los problemas de ambos, las revelaciones no lo son y dedicar el tiempo que se le dedica a incidir una y otra vez en los mismos problemas es de considerar muy imbécil al público o de no tener otra cosa que contar. Porque el resto de personajes no están ni apuntados. Tienen un nombre y un cargo y tira con eso. La trama general del capítulo es una chufa, lo que significa para lanzar el arco de temporada completa es de vergüenza ajena. Solo las interpretaciones salvan esto de ser un completo espanto. Pero lo que sí que han conseguido es que de ser una serie que esperaba pase a no verme ni otro capítulo. Sé que juzgar por el piloto no es la mejor de las ideas y que hay una evolución lógica que muchas veces no llega hasta mitad de la temporada pero esto ha sido tan abisal que mucho me vais a tener que convencer de que mejor para que le de otra oportunidad.

En un momento determinado de Ken Burns: The Vietnam War (USA) me paré a comprobar que no fuera algún tipo de parodia presentada a al perfección. Ken Burns es absolutamente Ken Burns en esta serie, hasta el punto de que podría haber sido creada por alguien que decidiera imitar a Ken Burns en lugar de por el propio Ken Burns. Tal es el calibre de la realidad de la propia cosa. Así que si queréis observar la mirada más Ken Burns -y, casi por extensión, absolutamente PBS– de la guerra de Vietnam echadle un ojo a este documental en varias partes, porque marca todas las casillas. (Y si no conocéis el trabajo de Ken Burns es casi el punto de entrada perfecto en su obra de puro quintaesencial que le ha salido)

Estoy absolutamente convencido de que esta Mike Judge Presents Tales from the Tour Bus (USA) será una serie de culto con un pequeño nicho entusiasta de seguidores. Tan convencido como que a mí ni la ambientación, ni el humor, ni las anécdotas que cuentan me interesan en lo más mínimo. Diría que no entiendo ni que se haya hecho pero entre que siempre hay alguien a quien le guste algo y que ponen muy grande Mike Judge para que sepamos de qué palo van está claro que ha habido un motivo más que razonable para sacarlo. Otra cosa es que sea difícil que me interese menos a mí. Por suerte tiene que haber televisión para todos.

Les ha quedado estupenda Philip K. Dick’s Electric Dreams (UK) en ambientación y tono, al menos con su primer relato. Han logrado que tanto la producción y sus valores como la elección de actores como la actualización de las historias -en este primer caso una de 1955 que, efectivamente, logra parecer contemporánea- ofreciendo una serie de ciencia ficción al estilo Dick cuya única pega es, precisamente, que podrían haberle metido mucho más Dick al asunto. Porque el resultado es más un The Outer Limits de primera -que ya es decir- pero le falta un algo de esa locura abstracta casi punk tan propia de Dick-, como si hubieran querido parecerse más a la película de Blade Runner que al relato original. Algo que, con eso y todo, difícilmente puede considerarse un grave problema. ¡Más series antológicas como esta hacen falta!

Supongo que lo primero que uno piensa al ver Porters (UK) es: Espera, ¿ese es Rutger Hauer? Y resulta que sí. Por lo demás algún actor interesante como Susan Wokoma, aunque ninguno que convierta la serie en algo imprescindible. O que logre salvar un guión que parecen solo apuntes.

Por suerte para mí había otra sorpresa esta semana. El drama coreano Strong Woman Do Bong Soon (O) (CS) que presenta con una mezcla de comedia, guantazos e intriga la historia de una joven con superfuerza, de un millonario guaperas, de un policía demasiado serio y de una serie de agresiones, choques e incluso un asesinato que parece unirlos y reunirlos a todos. Todo ello con el desparpajo, los efectos y el aire jugueton propio de las producciones coreanas, que también a ratos hay que hablar de ellas.