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Magnífica serie esta Chernobyl (UK) que logra, además, algunas cosas inesperadas como poner a actores angloeuropeos en los papeles principales y que no intenten siquiera forzar el acento, o buscar una manera de contar lo que ya sabemos de una manera que pueda sorprendernos aún. Cosas ambas que logra con facilidad y cierta gracia. No era, desde luego, lo que esperaba de una serie que podría haber ido a unos mínimos y que, sin embargo, ha decidido atacar con todo. Confío en que mantenga el nivel.

Es una lástima que este Mr. Black (AU) se quede a medias, porque Adam Zwar suele ser un nombre a tener en cuenta con sus propuestas. Quizá sea solo porque el piloto funciona para presentar la situación y los personajes o porque el punto de partida es manido a más no poder, pero lo cierto es que esta historia de un tipo bastante insoportable decidido a romper la pareja de su hija mientras impone su presencia a, básicamente, todo el mundo está lejos de funcionar como historia antes que como recordatorio de otros tiempos. Y no es que los actores no intenten vendérnoslo, es que, me temo, desde según qué temas tampoco se puede llegar mucho más lejos. A ver si la siguiente.

Este Night Pigeon (USA) es el intento de Comedy Central de ofrecer una parodia superheróica desde un punto de vista afroamericano y el resultado es… digamos que desigual. Para un sketch puntual aún podría valer, pero como serie por si misma acaba convirtiéndose en repetitiva pese a tener una duración relativamente corta. A su favor decir que al menos lo han intentado. Quién sabe, quizá en otra ocasión.

A veces sospecho que en Netflix tienen un botón para cuando han comprado algo que funciona y quieren explotarlo a tope. Eso explicaría The Society (USA), una serie que con un punto de partida quizá no muy original pero al menos sí algo distinto -la desaparición de los ‘adultos’- y un obvio intento de buenas intenciones -personajes diversos que incluye el uso de lenguaje de signos, por ejemplos- pero que al final acaba en lo de siempre de las series adolescentes de mucho drama por quién está con quién, tonteo con sustancias, amor fogoso y blablabla. En lugar de que eso sea lo accesorio acaba siendo lo principal y, claro, tienes otra de esas series de Netflix de jovencitos guapos que, por ridículo que parezca con ese tipo de punto de partida, resulta indistinguible. ¡Aunque por lo menos a estos se les entiende cuando hablan!

Ya no sé por cuál de los libros de Philippa Gregory seguimos, pero The Spanish Princess (USA) sigue los modos, maneras y esquemas de las anteriores. Rica reconstrucción histórica -nunca sabré hasta que punto cercana a la realidad- e intrigas palaciegas arriba y abajo. Supongo que a estas alturas los espectadores saben lo que pueden esperar, tanto como lo que se van a encontrar.

Cerramos la semana con la muy agradable State of the Union (USA), que casi parece más un juguete por parte de los envueltos que una serie propiamente dicha. Porque estamos hablando de una obra creada por los guiones de Nick Hornby y la dirección de Stephen Frears, con un reparto igual de mínimo cuyo centro son Chris O’Dowd y Rosamund Pike, y sí, hay más gente implicada pero se nota que son estos cuatros nombres los que mueven el cotarro. A partir de ahí una duración igualmente mínima, que uno esperaría más de una webserie, en la que vemos las charlas de una pareja antes de entrar a terapia. Emitida en el curso de esta semana, a razón de dos entregas por día, podemos discutir muchas cosas sobre ella -quizá en su calidad sea en lo que más rápidamente nos pongamos de acuerdo- pero está claro que se ha hecho pensando en que sea un pequeño acontecimiento y, como tal, más que una farsa es una fiesta. ¡Todo ello motivos para disfrutarla!


Que suerte y qué agradable sorpresa es este Dead to Me (USA). Menos mal que dentro de la avalancha de títulos de Netflix sigue funcionando ese lanzar puñados de spaghetti a ver si alguno se pega. Porque a veces lo hace. ocurrió con Russian Doll, con Special, y ahora con este Dead to Me. Una serie que puede recordarnos a ese Sorry for Your Loss que estrenó el año pasado Facebook, o con Go On. Pero lo cierto es que sólo tienen en común el punto de partida y, quizá, algún rasgo. Porque a la unión de los aspectos dramáticos de Sorry… y los cómicos de Go On añaden, además, unas líneas de intriga que les sirve para ir alternando -y alterando- personajes y situaciones. Todos ellos cercanos y reconocibles, además. Esto, junto a la corta duración de los capítulos y una estructura en trama y personajes que recuerda por momento a las series inglesas, logran una pequeña historia magníficamente ejecutada.

Estoy muy contento con Games People Play (USA) porque demuestra una vez más lo buenas que son las cadenas afroamericanas para hacer dramas de corte telenovelesco. En este caso adaptan un libro, pero es más que eso, es cómo se centran en tres mujeres (el título original era Divas y no People, estoy decidiendo aún si el cambio es a mejor o a peor) para contar la historia. Sobre todo porque dos de ellas parten de puestos contrapuestos. Una es una mujer que dejó sus estudios de derecho para ser mujer de un jugador de baloncesto, la otra es una groupie que está intentando montarse una carrera como influencer -o algo- acostándose con famosos. En medio hay una periodista dispuesta a todo con lazos con ambas y un nuevo puesto de trabajo que hacer que funcione. Y, de fondo, una última mujer, una que no puede decir nada porque, en fin, está muerta. No es que su aparición sea lo que pone en marcha una trama que ya está llena de peripecias, idas y venidas desde su inicio, pero sí la que ofrece un hilo conductor que parece que seguirá al menos esta temporada. Todo esto y un par de situaciones y secundarios más -maravillosas las Esposas de Baloncestistas, brillantes los asociados a la periodista- que logran crear un mundo y una historia que sigue los momentos clásicos de estas tramas para ofrecernos un gran producto. Entiendo que su público objetivo es otro, pero espero que llegue a más gente.


No sé cuánto tiempo más van a seguir las generalistas buscando El Nuevo This Is Us pero confío en que pronto haya otra tendencia porque no sé si mi capacidad de aguante da para mucho. En el caso de The Red Line (USA) no sólo nos están vendiendo una serie de cosas difíciles de aceptar, además han redoblado la ñoñería del original. Y el almíbar. Y el reparto no está haciendo tampoco demasiado por arreglarlo. Yo qué sé. Supongo que si hay gente capaz de comer merengue a cucharadas también la habrá de ver series como esta en la que lo más notable es ver que han levantado el veto a Noah Wyle para las generalistas. Que para esto se podía haber quedado en casa, pero bueno.

He aquí una serie para la que no soy en absoluto público objetivo. Entiendo que Tuca & Bertie (USA) será un éxito porque une rasgos de Broad City con series animadas como Regular Show. Supongo que la idea es, además, ir acercándose a BoJack Horseman. No sé. A mí no me ha parecido gran cosa, pero entiendo por qué. No es mi tipo de humor. Sospecho que para los que sí se convertirá en una serie de referencia.


La droga de la semana en Netflix recae en el speed, porque Undercover (O) (BE) ofrece una versión de agente infiltrándose en organización criminal pero esta vez en Bélgica y con fabricantes de pastillas. La obra es bastante genérica y si bien no tira tanto de Narcos como uno -yo- podría llegar a temer no significa que esté libre de los tics que tanto está cultivando la web de streaming en sus productos gemelos. En fin.


Hay semanas en las que uno no sabe lo que pensar, pero, mira, mejor pinta que Yankee sí que tiene esta Bonding (USA). Lo que pasa luego es que el nivel es el justo, las tramas acaban siendo repetitivas y -como pasa últimamente en el servicio- hay más intención de epatar y de fingirse adulto que movimientos en esa dirección. De hecho, podría haber sido una película perfectamente, porque el que sea una serie, sobre todo con ese último capítulo, no dice demasiado a su favor.

De todas formas, la peor serie de la semana y una de las peores recientes de nuestro servicio de streaming más conocido -y mira que había candidatas- es esta Chambers (USA) que une una trama de trasplantes tan lamentable que haría sonrojar a Mariló Montero, una serie de sustos que entrarían en lo más vergonzoso de la Blumhouse si allí alguno tuviera vergüenza y una trama común que de verdad me sorprende que alguien aceptara en algún momento. El que tenga nombres medianamente conocidos esto sólo lo hace más triste, aunque nos quede al menos la satisfacción de saber que al menos comerán caliente.

Como se nota cuando la BBC entra en coalición con el mercado americano, por ejemplo en Gentleman Jack (USA) ofrece toda su sabiduría en reconstrucción histórica y sus maravillosos recursos para la producción o los actores. Especialmente magnífica está Suranne Jones como su personaje central. Y especialmente interesante es la forma en la que cuentan la historia, hablando de esta mujer valiente que rompía moldes pero, a la vez, mostrando su situación de privilegio dentro de un sistema incluso más podrido -o, al menos, podrido de una manera distinta- del actual. Una gran obra.

Estoy muy contento con Queens of Mystery (UK) porque es el tipo de murder mystery con ribetes de cozy que parece pensado para que yo pase una tarde entretenida. Una chica regresa a su pueblo para ejercer de policía, allí viven sus tres tías y existe un misterio sobre su madre, pero lo importante es que las tres tías son distintos tipos de escritoras de misterio, y una de ellas tiene incluso una librería especializada. Sí, casi podría ser una serie de películas de Hallmark, pero en lugar de eso es de Acorn TV, importadores de series de UK que han decidido crear esta cuyo mayor problema me parece -más allá de lo que opinemos de obras como, digamos, Agatha Raisin– la decisión de que cada historia se cuente en dos capítulos. Lo que hace que sean tres las historias en los seis capítulos. En fin, los ingleses y sus extrañas maneras de establecer capítulos y duraciones. En cualquier caso, espero nuevas temporadas.

Ha sido una más que agradable sorpresa encontrarse con I Think You Should Leave With Tim Robinson (USA), un programa de sketches cómicos en el que Robinson sabe ceder el espacio central -y lateral- y ofrecer lo que debería haber estado haciendo el SNL los últimos años. Por supuesto la duda de por qué han acabo aquí en lugar de allí teniendo en cuenta que hablamos de Robinson y de The Lonely Island como productores es… en fin, un poco ridículo. El ascenso de Nicole Byer ha seguido un camino similar y ha acabado beneficiando también a Netflix sobre todo. En cualquier caso, y por mucho que en ocasiones se le note esa alternativa generalista frente al buen trabajo hace unos años de las series de sketches más diversas, estamos ante lo que tendría que hacerse en un programa de estas características. Esperemos que tomen nota todos los implicados.


Es curioso cómo logran hacer funcionar las series pequeñas en la BBC. Resulta que Daisy Haggard, una gran secundaria en series como Uncle, ha logrado su propia serie. Así que aquí estamos, en Back to Life (UK), una pequeña obra interesante, sobre una mujer que sale de la cárcel e intenta llevar una vida normal cuyo éxito sospecho que se basa por entero en lo bien que nos caiga Haggard y su extraña manera de actuar.

La palabra Chimerica (UK) fue una creación pensada en hablar sobre todo de la relación de China con América -bueno, con USA, pero nos entendemos- pero que aquí fue usada por la autora para montar esta historia que, sí, es un thriller sobre las relaciones oriente-occidente con un par de momentos clave delante pero, además y sobre todo, da vueltas al concepto de lo que es realidad -no solo en esas noticias falsas-, lo que está escenificado y lo que eso significa ante una fotografía. Al menos en una que se supone es fotoperiodismo. Un gran estreno.

En Clink (UK) tenemos una nueva aproximación de Channel 5 a la ficción tras su éxito el año pasado con Blood, entiendo que con este drama carcelario querían recuperar la tradición de Bad Girls. O, por lo menos, a una de sus protagonistas, Alicya Eyo. El resultado es un poco lo esperable en estos casos, pese a comenzar con una mujer embarazada siendo trasladada a la prisión. Pero bueno, aquí estamos, con las discusiones, el cómo se llegó, la representación y la hermandad. Todas esas cosas.

No he sido capaz de encontrar el trailer, pero acepto enlaces. 
Uno escucha que la BBC va a sacar una serie llamada Ghosts (UK) y lo cierto es que no es lo que esperaba. Porque, resumiendo mucho, estamos ante una versión -espiritual, homenaje, lo que queráis llamar- de… O no, os cuento de qué va y vosotros decidís: Una pareja hereda de manera absolutamente fortuita una enorme casona sin saber que está llena de fantasmas de distintas épocas que murieron allí, ni que su plan de convertirlo en un hotel va a ser del desagrado de estos peculiares personajes que empezarán a intentar fastidiarles. Aunque, como es una comedia, será con buen humor y mucha inutilidad en ambos lados. Una obra agradable, aunque quizá no mucho más. Y ya me diréis si os recuerda a algo.

Estoy tratando de encontrar algo bueno que decir de Lunatics (AU). Pero no. Chris Lilley lleva 15 años haciendo lo mismo, y si fuera el mismo tipo de humor… pero no, es la misma idea. Varios personajes hecho por Lilley, a veces incluso uno sospecha que hay gag reutilizados. Y hay cosas que podrían haber funcionado cuando We Can Be Heroes o Summer Heights High a estas alturas ya parece un cómic de un solo truco. En fin, al menos esta vez no ha hecho blackface.

Pues sí, Moominvalley (UK) significa que han vuelto los Moomins, esta vez en CGI o como se llame ahora la cosa. Y supongo que irá tan bien como van esas cosas, si te gustaban y quieres una versión en 3D aquí tienes la novedad. Que, oye, si sirve para recuperar los cómics clásicos ya será algo.

Bueno, pues My First First Love (O) (SC) es de esas series en las que estoy muy lejos de ser su público. Un grupo de jóvenes amigos y sus encuentros con el primer amor. No hay nada que me parezca malo aquí, y quiero suponer que los aficionados podrán ofrecer una crítica más acertada, pero me temo que fuera de ese estilo de melodrama agradable de los surcoreanos no hay mucho más que yo pueda decir.

¿Cómo es que Netflix estrena una serie en lunes? Supongo que porque a estas alturas las cosas cada vez les dan más igual. En cualquier caso No Good Nick (USA) está en un punto en el que podría haber ido a Nick o a Disney pero que ha acabado aquí probablemente porque existe una posibilidad de ir más allá por un territorio oscuro… al que no se atreve a entrar. Sospecho que en Nick hubieran ido por allí y en Disney por el lado contrario. Pero, en fin, al final es otra de esas creaciones ni-chicha-ni-limoná que tanto tienen en Netflix para los jóvenes. Eso sí, seguro que reconocéis muchas caras, o nombres, en el reparto.

Para mi enorme sorpresa la mejor serie de esta semana es RAMY (USA), una ¿comedia? sobre un ¿joven? que ve llegar su edad adulta y los cambios que ellos conllevan. Pero resulta que lo que hace, lo que representa, está organizado con suficiente gusto y de una manera que logra ir más allá de las propuestas unidimensionales -o unitemáticas– que suelen darse en estos casos. Quizá no sea la idea propiamente cómica que podría haberse esperado, pero precisamente este estilo con un humor más soterrado dentro de esa nueva comedia más emocional a la que estamos asistiendo ofrece una nueva e interesante perspectiva.

Terminamos con una producción encantadora, Rilakkuma and Kaoru (O) (JP), una de las mascotas de San-X que se ven aquí adaptados en stop motion con historias que sólo puedo definir mediante sinónimos como precioso, deleitoso, entrañable o, por supuesto, mono. Porque en ocasiones también podemos tener series… cuquis.


Es difícil establecer cómo funciona la CW para elegir sus series. Por ejemplo, uno ve In the Dark (USA) y supone, en el mejor de los casos, que querían hacer algo así como House pero con una investigación abierta y varios giros para incluir una mayor diversidad y que el resultado quizá se les haya ido un poco de las manos pero, por otro lado, al menos le han metido humor -es de esperar que de manera consciente al menos la mitad de las veces- y, por el otro, con la de años que llevamos tragándonos estas cosas con hombres como protagonistas ver algo así con una actriz principal no es nada desdeñable.

Es curioso cómo funciona esto, a priori algo como Störst av allt (O) (SV) es de suponer que ofrecería una mirada diferente sobre un tema como el de los tiroteos en clase. Pero en cuanto llegamos a esta historia sueca megaexitosa -el libro en el que se basa fue publicado en España, no os digo más- que es… bueno… no sólo un más de lo mismo sino casi podríamos decir que una reducción con respecto a lo que otras autoras han realizado antes. Supongo que por eso Netflix ha decidido darle la serie. Bueno, por el éxito internacional del libro y por eso.

Supongo que dado un número infinito de reencarnaciones uno llega a entender no solo los misterios del universo sino, sobre todo, cosas como las infinitas reencarnaciones de Trailer Park Boys que ahora llega en forma animada con, valga la redundancia, Trailer Park Boys: The Animated Series (USA). Porque, desde luego, en este momento no estoy ni siquiera cerca de entender cómo es posible que llevemos casi dos décadas con las desventuras de estos tipos arriba y abajo de las pantallas.


Una de mis partes favoritas de la Danza Macabra de Stephen King es su diatriba contra las series antológicas de terror (y sus allegadas) que habían conquistado la televisión a finales de los cincuenta y que él encontraba copias baratas y no tan bien hechas de los seriales radiofónicos que siempre le habían gustado. Empiezo por aquí porque, para muchos ahora, esos seriales radiofónicos tienen su equivalente en la primera versión de The Twilight Zone (USA). Y ese es uno de los problemas. Comparar lo de ahora con lo de antes, especialmente cuando lo de antes era tan emblemático, es algo complicado. El problema llega cuando tampoco sale bien parada con algunas cosas de lo que se está haciendo ahora, teniendo aún viva Inside Nº9 y quedando gente que recuerda la primera temporada de Black Mirror , y quizá el referente más cercano que se me ocurre por el uso de actores, la creación de historias y la forma de contarlas es menos cualquiera de las versiones anteriores, cercanas o lejanas, o sus émulas, y más una serie española que se realizó con mucho mérito como era Historias del otro lado. No se entienda esto como una denostación de la actual o de la española, ni mucho menos, pero el estilo pausado y algo campanudo, la voluntad de homenaje a los clásicos y el recurso a los actores y sus interpretaciones hacen que esta The Twilight Zone parezca una creación de Garci. Del Garci de los ’90, al menos. Pero bueno, llevan dos episodios. Supongo que aún queda espacio para ir entresacando capítulos, como pasaba, pese a que solo Stephen King pareciera recordarlos, con la serie original.


Curiosa mezcla la que nos propone Warrior (USA). A ratos parece que le gustaría ser Peaky Blinders, en otros momentos el referente parece Into the Badlands, y en cuanto te descuidas te recuerda por qué el cable premium estadounidense sigue pareciendo confundir Adulto con Adolescente. Eso e invocar el espíritu de Bruce Lee como si fuera un Juanito cualquiera. Pero al menos resulta lo suficiente interesante con todos esos peros voladores a su alrededor como para darle al menos un par de capítulos más para ver qué pasa.


Empezamos esta semana con Abby’s (USA), que es la clasiquísima comedia de bar que los americanos llevan haciendo toda la vida. Con su público en directo y el resto de la pesca. Por supuesto hay veces que la cosa sale mejor y otras que sale peor. Y esta no es precisamente de las buenas. tiene un reparto magnífico, eso sin duda, pero de los chistes antiguos se puede sacar algo solo un número limitado de veces. (Morales intentando preparar un mojito sin poder usar las manos puede ser un gran ejemplo, sobre todo porque la edición destruye el ritmo que ella parecía estar dándole). no digamos ya cuando parece que ha tomado sus ideas de lo que es humor viendo lo más rancio de entre lo rancio, entre la escatología y los porrazos. ¡Que alguien le de a Natalie Morales una serie en condiciones!

Hablando de cosas que parecen haberse quedado viejas demasiado pronto, no sé yo sí Dead Pixels (UK) va a soportar muy bien el paso del tiempo teniendo en cuenta que ya hay chistes que hemos visto mil veces. Y que muchos de ellos no tenían gracia ya entonces. Pero bueno, un grupo de personajes más o menos patéticos y sus aventuras dentro de los juegos on-line de multijugadores y sus vidas. Porque seguro que a alguien le hace gracia ese tipo de cosas.

Por extraño que parezca Hudson & Rex (CA) logra demostrar que las adaptaciones sirven para algo. Concretamente, para cambiar las obras originales. Parece mentira -al menos yo estoy muy sorprendido- de que alguien pensara que era buena idea traer de vuelta en Canadá Kommissar Rex, es decir, la idea en sí no es mala. Pero no es una serie tan sencilla de hacer como parece. Y precisamente eso es lo que ocurre aquí, que nos presenta un piloto que parece sacado de un policíaco canadiense al uso al que han metido a patadas a Rex. Tan a patadas que la mayor parte del tiempo está ajeno en su propia rama de la trama, fuera de investigaciones e interacciones. Y, claro, ¿para qué meterte en una de estas si luego le sacas tan poco uso? No digamos ya la manía de los grupos numerosos o una música machacona de tensión que casa mal con el tono ligero que la serie original solía tener la mayor parte del tiempo y cuyo orden ahora parece haberse invertido.

Aunque el ejemplo perfecto de la canadiensidad de hoy la trae The Murders (CA), serie que parece haber hecho el reparto con las sobras de todos esos secundarios que trabajan para USA y ahora mismo no tienen ningún papel regular. La parte policíaca funciona como siempre en las canadienses -es decir, regular tirando a pocho- y la intriga está menos por estar que por inevitablemente ser. Así que supongo que está pensada para ponerla de fondo mientras haces otras cosas.

Empiezo a sospechar que en Netflix aprueban las series basándose solo en una premisa y muchas buenas intenciones. Porque esta Osmosis (O) (FR) podría tener un buen resumen en tres o cuatro frases que merecieran darle una oportunidad. Pero luego te pones a ver lo que están haciendo y no sólo es una oportunidad perdida que llega a usar algunos de los tropos más lamentables de la ciencia ficción, también es la demostración de que la persona encargada del fantástico en el streaming anda con un par de décadas de retraso con lo que se está haciendo en la actualidad. Que ya sé que no se puede obligar a nadie a pertenecer a su tiempo, pero a cada nuevo estreno que nos llega parece que el servicio está por detrás de lo que han ofrecido no ya los canales de cable sino, incluso, las televisiones generalistas.

Hablando de cosas antiguas, el estreno de Tacoma FD (USA) nos trae a un par de Super Troopers de Brooken Lyzard para hacer básicamente lo mismo. Creo que hasta tienen el mismo número de mujeres en el equipo. Pero esta vez ¡son bomberos! ¡Un mundo nuevo se abre ante ellos para mantener el mismo estilo de humor! En fin.

Terminamos la semana con What We Do in the Shadows (USA), que es una adaptación de la película a serie que la adapta al mercado estadounidense a base de meter actores ingleses a partir de la obra neozelandesa original. Ya, yo también. Cambian algunas ideas -y diría yo que todo el reparto- pero aprovechan bien tanto su reparto como el humor de la original, permitiéndose algunas divergencias con el original que hace que los espectadores de la primera puedan sorprenderse con alguna cosa en esta. Supongo que sin conocer la película original ganaría aún más, pero está claro que es un estupendo estreno.


Supongo que hay un mercado para The Act (USA) dentro de la gente que querría un acercamiento al documental y el True Crime por el lado del, digamos, sensacionalismo recreacionista. Aquello que antes eran telefilmes, estrenos TV y similares, y que ahora parece que ha pasado a ser series de más o menos prestigio -desde luego Patricia Arquette hace todo lo posible por sacarse algún premio- porque los tiempos acompañan. Pues bueno.

Lo bueno de los ingleses es que son de ideas fijas, si normalmente ya hacían series policíacas sin parar con un pueblecito y un crimen y sólo un crimen antes, ahora que tienen cierto éxito internacional no vamos a quedarnos sin nuestra ración de creaciones como The Bay (UK). Que eso, una más. Y casi tiene más interés porque siga haciéndose este tipo de serie. Aunque, claro, ¿realmente había otras posibilidades?

Es difícil saber contra qué quiere competir Netflix con sus espacios de juvenil y, sobre todo, de infantil. Viendo Charlie’s Colorforms City (USA) presupongo que contra esos vídeos baratos pero llamativos que pueblan YouTube. Y si no pueden ser más llamativos al menos intentarán ser más baratos.

Serie brasileña nueva, Coisa Mais Linda (O) (BR), y esa sensación de fondo de que ya sabemos lo que va a pasar en ella. Un grupo de mujeres con una especialmente al frente, montando un negocio diferente en los años ’50 y una historia, quizá no trágica pero desde luego no agradable, detrás. Amistad entre mujeres, amores, un mínimo de suspense… En fin, sospecho que no soy el público al que está dirigido, no hay nada que sea espantoso pero no me podría dar más igual todo. Incluso la música.

Viendo Critters: A New Binge (USA) pensé en todas esas veces que he leído a alguien del equipo decir que su serie es como una película pero más larga. Porque aquí parece que han hecho lo mismo… pero al revés. Han cogido una película, la han dividido en secciones no muy extensas y han decidido que eso era una serie de televisión. El resultado es, en el mejor de los casos, particular. Los cortos como tal no tienen demasiada cohesión si no se consideran parte de un todo. Y el nivel es el general. No siendo especialmente fan de la saga le reconozco un nivel mínimo al que se llega aquí y que depende en mucho de las ganas de aguantar un humor viejo, chocarrero y desfasado -en todas sus variantes- pero lamento que no tengan mucha pinta de haber pensado siquiera como aprovecharlo. Esto ‘es lo que es’ y ya. Y, claro, pa’ esto no sé yo si merecía mucho la pena hacer una… serie.

También toca novedad de La India, Delhi Crime (O) (IN), una investigación sobre una violación múltiple -basado en un caso real, claro- que parece hecha con mejores intenciones que posibilidades. Es difícil saber dónde termina la denuncia y empieza el sensacionalismo, pero quizá sea porque la elección del caso hace más complicado decidir si algo tan interesante como ver el policíaco de otros países -quizá por los tropiezos anteriores con este tipo de series- no acaba teñido de lo que parece ser menos una protesta que una exhibición.

Con todo el respeto hacia Marcia Clark, y entendiendo que esta oportunidad ha surgido precisamente por ser ella quien es, me temo que The Fix (USA) está más cerca de ser una obsesión convertida en televisión que una historia para ver por televisión. Entendemos que le molestó el juicio de O. J. Simpson, pero para que esta versión alternativa nos fuera interesante muchas cosas tendrían que cambiar. Incluso teniendo en cuenta las muchas cosas que ya han cambiado, comenzando por que aquí el Ilustre Inocente sea actor en lugar de deportista, o parezca un inteligente villano maestro en lugar de… O.J. En fin, que es una lástima. Con todas las cosas que seguro que podría contar ella.

Es curioso cómo funcionan estas cosas, incluso dentro de lo que podríamos llamar autoficción, porque Jann (CA) es la historia de una cantante real, con un intento real de volver a ser popular, pero tratado como comedia, mostrando además como parte de la historia hechos reales como la demencia de su madre o su propia bisexualidad. Y todo ello con ese estilo menos estridente, más afectivo, que caracteriza a los canadienses. No es que vaya a ser una serie revolucionaria pero sí una agradable. Aunque está por ver si ayuda a las ventas de las canciones de Jann Arden.

La novedad en Pretty Little Liars: The Perfectionists (USA) es que han procurado meter la menor novedad posible. Lo único que han puesto es más relaciones masculinas con gentes del mismo sexo, y a uno de los chicos siendo protagonistas. Todo lo demás promete ser tan tronado como de costumbre. Que es, supongo, un avance. O, cuanto menos, un seguir igual que estábamos.

Soy tan poco adecuado para hablar de Punk (USA) como para hablar de casi cualquier otra cosa de historia de la música. Veo, claro, la línea que trazan y por dónde lo quieren llevar, pero desconozco lo que se dejan fuera y lo que arriman. Considero, eso sí, que habrá gente a la que le interese saber que esto existe. Aunque sea para despotricar. ¡Servicio público, eso soy yo!

Lo que The Village (USA) es puedo decirlo de dos formas, de una: Un intento nuevo de capitalizar el éxito de This is us con una serie ‘con mucho corazón’ esta vez sobre los residentes de un edificio. O bien: Un pastelón empalagoso y sentimental. Tendrá su público, pero no soy yo.


Es curioso esto de las series, Cheat (UK) podría ser la clásica serie de dos personajes agresivos chocando sobre cualquier tontería… solo que en esta ocasión son dos mujeres. Y es curioso porque aunque el esqueleto de fondo esté más cercano a un telefilme de Lifetime de lo que se supone que nos quieren vender la realización de la historia es una clásica confrontación de personajes complejos y no muy agradables. Supongo que es la idea que tienen en la ITV de lograr subvertir los tropos, y lo cierto es que, pese a todo, parece que funciona. Bien por su creadora, Gaby Hull, y por la directora, Louise Hooper.

¿Qué es un proyecto en el que la parta visual está disociada del guión? Supongo que algo a lo que puede responder Love, Death + Robots (USA), una serie animada antológica en la que el brummel llega a oler tan fuerte que uno puede pensar que más que a los tiempos de Animatrix hemos retrocedido hasta los de Metropolis. Siempre es bueno ver un catálogo de posibilidades, es una lástima que no lo hayan aprovechado para algo mejor que un demo reel. Iba a decir que, ante todo, evitéis el primer corto pero por lo visto Netflix está jugando a cambiar su orden así que… ¡Buena suerte!

Es curioso cómo las cosas pueden ser distintas e iguales a la vez. Es decir, la necesidad innecesaria de usar el sexo como gancho para una historia con algo de fantástico y humor acaba siendo el principal motor de Now Apocalypse (USA), fundamentalmente una ‘comedia fumada’ que depende de que nos atraigan sus actores más que de la historia o el humor. La diferencia, como decía, es mínima pero notable: El creador es Gregg Araki, asiáticoamericano parte del New Queer Cinema, que también la dirige, aunque la ha escrito junto a Karley Sciortino, creadora de Slutever. de modo que el texto pasa a ser definitivamente queer y sexpositive. Lamentablemente esto no es suficiente para convencernos de estar ante algo más que ‘cuerpos bellos’ -si alguien espera diversidad corporal y bodypositive que se vaya sentando que esto es un anuncio de calvinklein- y dado que el guión no está especialmente elaborado -siendo amables- ni la parte humorística, sexual o fantástica es realmente novedosa en prácticamente ningún aspecto acaba convirtiéndose en una versión diversa en lo sexual y racial del más de lo mismo al que estamos tan acostumbrados y que es, en fin, lo que explica que estemos ante un producto de Starz y no de Comedy Central.

Mejores cosas puedo decir de Shrill (USA), pues aunque parezca decidida a no reconocer los ilustres antecedentes -de Loosely Exactly Nicole a Dietland, por poner dos mejores que esta- sí que se esfuerzan en ofrecer un mensaje lo más inclusivo posible (para las mujeres blancas heterosexuales, quiero decir) mostrando y demostrando que una mujer es mucho más que su peso. El resultado es muy bueno, Bryant demuestra aquí mucho más talento de lo que le suelen dejar en el SNL y, con todos los peros que queramos ponerle, logra una serie con posibilidades de repercusión. Ahora sólo queda convencer a la gente de que le de una oportunidad, claro.

Es difícil justificar Turn Up Charlie (USA) más allá del hecho de que nadie le dice que no a Idris Elba. Es decir, ¿cómo le vas a decir que no? Incluso aunque lo que te proponga sea una especie de mezcla entre ¿Quién es el jefe? y Escuela de Rock -salvo que aún más vaga, en ambos aspectos- que si por algo sorprende es por lo extraordinariamente floja que es. Parece hecha con enorme desgana, como si nadie se hubiera molestado en señalar los obvios problemas que tiene o, en su defecto, sin que nadie hubiera decidido actuar para arreglarlos. Parece mentira que In The Long Run, en Sky, fuera obra suya también. Todo lo que en la inglesa había de cuidado y búsqueda cómica, no digamos ya de acierto en el reparto, en esta otra serie americana parece haberse dejado pasar. Esperemos que al menos saque alguna enseñanza para el siguiente proyecto.

A veces parece que las series se convierten en poco menos que salvapantallas, en el caso de YooHoo to the Rescue (USA) estamos ante una animación de nivel MUY básico que -supongo- funcionará con los más pequeños porque para eso es como la tercera obra que se hace. Y porque tiene animalitos graciosos y divertidos. Supongo. En fin, yo qué sé. No soy su público pero supongo que para que miren algo y no se metan en bandas o en drogas deberá de bastar.