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Anda que vaya semana de estrenos que parecen reposiciones. Como Burden of Truth (CA), serie de la que me costaría decir algo sin añadir antes algo peor. Por ejemplo, en un momento determinado dejan claro que no es una serie anti-vacunas. Que bien ¿eh? Una abogada con un futuro prometedor lo tira todo por la borda y acaba en un pueblecito ayudando a unas chicas enfermas en una gran batalla blablabla. Creo que he visto tantas versiones de esta historia que alguna hasta se ha llevado el ÓscarTM. Aquí, sin embargo, suficiente será con que no les toque pagar el catering, porque a un desarrollo previsible y ramplón se unen interpretaciones planas y unos giros que logran que cada vez parezca más un telefilme. No es tanto que no vea un motivo para esta serie como que me cuesta entender la necesidad de emitirla.

Los galeses de la S4C han hecho a medias con la BBC este Craith (O) (G) que se llamará Hidden cuando lo estrenen los otros en otro idioma. Sí, está ahora mismo en galeses. Mira, yo qué sé. Pero me parece bien. Lo de que hagan co-producciones en idiomas co-oficiales, digo. De manera que luego pueda verse en todo el país, esta vez en inglés. Porque luego lo que ofrecen es un poco ese lugar común del British Noir. Pueblecito, joven muerta, secretos, paisajes… Si creéis que están intentando hacer otro Broadchurch o aprovechar el tirón de Y Gwyll/ Hinterland no se me ocurre cómo podría disuadiros de ello. El norte de Gales sale bonito, eso también.

Ufff… Hard Sun (UK). ¿Echabais de menos esas series inglesas en las que hay un secreto secretoso de índole pseudo-ecológico/ apocalíptico y gente matando a otra gente y mucha gente corriendo de un lado para otro? ¿Son, quizá, limitadas las ideas de las series británicas y tienen que repetirlas una y otra vez? En fin. Aquí tenemos esta, a mayor gloria de Agyness Deyn -que psé- y de Jim Sturgess -que si fuera más genérico no tendría ni rostro-, de la que lo mejor que puedo deciros es que lo mismo necesitáis una serie a la que no prestar atención mientras se está haciendo la plancha o algo así. Y, mira, para que esté de fondo y no tener que preocuparte pues lo mismo te da NCSI que esto. Si total.

Estoy completamente seguro de que con Kiri (UK) se está intentando hacer algo diferente. Jack Thorne suele tener una idea de lo que quiere y esa aproximación de cuatro personajes y cuatro capítulos parece prometer algún tipo de juego rotatorio. Eso y un reparto estupendo y entregado, especialmente con Sarah Lancashiremasomenos– al frente de la parte actoral que a estas alturas parece ya toda una garantía, deberían haber permitido que esta historia sobre crimen, raza, clases y servicios sociales fuera un bombazo. Pero no acaba de funcionar. Quizá porque Lancashire tiene que hacer simpático un personaje muy poco creíble -o, mejor, con unas circunstancias de trabajo muy poco creíbles- o porque las discusiones sobre raza y demás parecen realizadas por alguien que no ha sido directamente afectado por ellas, o porque estamos de niños desaparecidos un tanto aburridos, o a saber por qué. Pero, incluso teniendo en cuenta que es la mejor de la semana, sigue siendo una lástima. Se adivina con facilidad que el potencial es mucho mayor que su resultado.

Si algo deja claro el primero de My Next Guest Needs No Introduction (USA), programa de entrevistas -o algo- mensual que llevará a cabo David Letterman con invitados muy muy muy famosos es que… Bueno. Que Letterman está oxidado. Ya la última temporada de su programa estaba claro que Letterman pasaba en canoa pero que ahora que le han puesto esto el trabajo que realice sea tan limitado… Como, además, el invitado es rápido, ocurrente y divertido su aparente decaimiento se acentúa más aún. Y si tenemos en cuenta que el susodicho invitado no es un cómico o un escritor o algo similar sino Barack Obama… pues el resultado de todo esto -al margen de lo mal organizado del segmento pregrabado interrumpiéndose con la entrevista- es que más te vale que te interese mucho lo que tiene que decir la persona entrevistada, porque como tengas intención de verlo por el programa en sí puedes acabar tumbado en el suelo. (Por supuesto también está la cuestión de qué pasará si el invitado del mes es expuesto, pero teniendo en cuenta el pasado del propio Letterman no creo que Netflix, que parece que los atrae, tenga problema alguno)

Termina esta semana de estrenos británicos que suenan a ya vistos con Next of Kin (UK) en la ITV. Una historia de familia con posibles lazos terrroristas y blablabla por culpa de los prejuicios racistas y blablablabla y una mujer en el centro que no entiende lo que pasa y ve cómo es juzgada ella y su familia por blablabla. Tiene la (enorme) suerte de que esa mujer es Archie Panjabi y que el reparto de secundarios tiene a gente tan sólida como Jack Davenport o a auténticas leyendas como Shabana Azmi. Son ellos los que les salvan las castañas a Paul RutmanNatasha Narayan, y el motivo para darle uno o dos capítulos más como oportunidad. Pero como no cambien las cosas tampoco mucho más, la verdad.


Parece que el comienzo de año ha llegado con fuerza, más de media docena de series, algunas con nombres más que reconocibles. Como esta 9-1-1 (USA), que tira con fuerza de tener a Ryan Murphy como productor. Pese a que Murphy sea co-creador, junto a su viejo compañero de correrías Brad Falchuk, la responsabilidad como showrunner será para Tim Minear, otro viejo conocido de los seguidores de Murphy. Así que al final todo queda en casa, y se nota. Porque lo que no deja de ser una de esas series tradicionales con equipos de emergencias -si queréis, un Chicago, si preferís algo más concreto, un Third Watch– se beneficia tanto de esa mirada extraña que vimos en Nip/Tuck como de un reparto muy por encima de lo que este tipo de programas suele tener. Con una Connie Britton como narradora y personaje -pero tan desligada del resto que uno no puede dejar de sospechar que está haciendo un Eric Roberts-, con Peter KrauseAngela Bassett (como cabezas respectivas de los bomberos y los policías), y con un reparto de secundarios tan brillante que tiene entre ellos Aisha Hinds, Kenneth Choi o Rockmond Dunbar. Incluso el resident beefcake es medianamente competente -y viene de Into the Badlands– así que parece que vamos a tener un Más de lo mismo pero perfectamente actuado y con algún toque de originalidad. Veremos lo que tarda en explotar el murphysmo y enloquecer del todo, que ahí es cuando podremos empezar a recomendarla.

Poco que decir, y no muy bueno, de Alone Together (USA). Enésimo intento de la historia de dos tipos cuasi-repugnantes pero amigos que intentan sobrevivir los días blablabla. Me alegra que las cadenas den oportunidades a cómicos menos conocidos y todas esas cosas, pero la verdad es que espero que intentan ofrecer un algo. Cualquier algo. Algo algo.

Hablando de viejos conocidos, con Derry Girls (UK) tenemos otra de esas series memorialistas de intención cómica, que esta vez se centran en la Irlanda del Norte de los noventa, con todo lo que ello significa. El trabajo de Lisa McGee de hacer una mezcla biográfica y cómica funciona a medias, está claro que los personajes están afectuosamente sacados de su pasado, pero el interés en las tramas es mínimo y el humor se supone que funcionará por contexto o algo. No es que resulte irritante, ni mucho menos, pero está muy lejos de poderse recomendar… excepto a los que quieran recordar aquella época, si es que alguno hay.

Es curioso como Girlfriends (UK) -nada que ver con el clásico de FOX de los ’00- se pasa prometiendo algo todo el piloto que no parece que acabe de cumplir. Posiblemente porque están solo presentando a los personajes y porque la cantidad de cosas dramáticas que suceden en esta presentación, supongo que para justificar la reunión de sus personajes centrales, hunden cualquier intento de que las partes medianamente cómicas funcionen. Sobre todo si la idea de comedia es alguien cayéndose al suelo resbalándose, y cubriéndose, de mierda de gato. De modo que por mucho interés que pudiera tener no hay nada que me llame para darle una segunda oportunidad. Bueno, miento, las tres actrices principales, especialmente la siempre brillante Miranda Richardson, pero tampoco tengo nada malo que decir de Zoë Wanamaker y Phyllis Logan, demuestran su buen hacer, y los secundarios se defienden con mayor o menor fortuna. Es un placer, como siempre, ver a Anthony Head. Y supongo que habrá gente que se alegre de ver a Matthew Lewis, aunque creo que para todo el trabajo que tenía delante es de los que menos trabajan. En cualquier caso, Kay Mellor ha dejado un tanto tirada su serie con este inicio. Espero que mejore en próximos capítulos, pero mucho me van a tener que insistir en su mejoría.

Para mi sorpresa Grown-ish (USA) está bien. Spin-off de ese Black-Ish que nunca ha logrado convencerme -con Larry Wilmore de por medio era inevitable que me pareciera una serie hecha para blancos, y Anthony Anderson sobreactúa- y pese a un inicio de episodio que parecía prometer precisamente ese más de lo mismo el cambio de estilo es rápidamente agradecido. Es decir, sigue sin ser demasiado original por no decir otra cosa, sobre todo porque está muy clara que la inspiración es A Different World, porque eso salió muy bien para su actriz principal la última vez, sí. Igual que es obvio que han tomado notas de Community porque por supuesto. Por suerte logra funcionar masomenos. Es decir, hay cosas que sobran mucho -especialmente otro de esos enlaces con la serie principal en forma del profesor de la clase que reúne a los personajes- y otras parecen menos interesadas en crear momentos dramáticos que en acercarnos a un Very Special Episode. Pero, oye, lo mismo logran que crezca por el lado bueno, y aunque Chris Parnell no sea Jim Rash sí es Chris Parnell. Así que un par de capítulos más para ver por dónde tira le puedo dar.

Más problemas de pilotos en LA to Vegas (USA). Presentación de personajes pero sin que quede muy claro cómo van a lograr que no vaya a resultar reiterativo cada semana cuando ya en este están repitiendo chistes. Quizá con la esperanza de que funcionen por acumulación. Y sí, hay algún actor esforzándose -está claro que Dylan McDermott está disfrutando mucho de su papel. Me pregunto qué estará haciendo Dermot Mulroney-, y que este tipo de historias nos ha dejado grandes comedias en el pasado, pero en casos muy extraños como The John Larroquette Show. En fin, el resultado es un batiburrillo. Imagino que quizá puede acabar funcionando. Lo que no sé es ni cuándo ni si la serie aguantará tanto.

Esta es fácil: No sé me ocurre a quién le pudo parecer que Laff Mobb’s Laff Tracks (USA) era una buena idea. Reconstruir las historias que cuentan los cómicos de stand-up no como narraciones sino como una suerte de piezas cortas teatrales -ni a entremeses llegan- mientras escuchamos sus historias, como si no se fiaran ni de una narración tradicional ni de que tengamos imaginación suficiente. y esta vez no han ni utilizado stop-motion. Una elección fallida en todos los aspecto.

Terminamos para bien con McMafia (UK). Uno de esos dramas de prestigio con mucha violencia, diversidad de escenarios y mucha intriga y drama y tal. Una historia que parece hecha para el gran público, porque aún conservando muchos elementos oscuros y mucho gusto por el uso de idiomas con subtítulos y todo eso que se supone que el Gran Público rehuye, su complejidad es tirando a lineal, se subrayan discretamente algunos aspectos y explicaciones, e incluso la oscuridad está a un nivel mucho más soportable que, por seguir en las historias de mafia, lo que hace décadas mostraban en La Piovra. Pero todo muy bonito, muy bien actuado, con actores aceptablemente guapos y blablabla. Una buena manera de pasar el rato, que deja un cierto interés en saber por dónde van a tirar… aunque tampoco mucho. Así que al final parece que han logrado algo tan poco probable como hacer que una serie sobre la mafia sea, fundamentalmente, una serie agradable.


Terminamos el año, de terminarlo y de todas esas cosas, con algunas de esas historias que los británicos preparan siempre tan bien. Comenzando por la única novedad que era de la semana pasada. The Alternativity (UK) puede ser muchas cosas pero, sobre todo, es una gran interrogación. ¿Por qué pensó la BBC que tenía que reunir a Bansky y Danny Boyle para hacer una especie de documental sobre un festejo alternativo de la Navidad? Vale, teóricamente la BBC no ha reunido a nadie. Pero… ¡En serio! En fin, el resultado es lo que supongo os imaginais, sobre todo con el juego de gato y ratón, pero quiero creer que es algún tipo de intento de ofrecer algo diferente por parte de una cadena pública.

Otra idea de la BBC, mezclar en Doodlebugs (UK) los sketches con la animación. O algo así. Cogen un objeto cotidiano, le pintan ojos y boca y, a aprtir de ahí, la narración y el doblaje hacen el resto. Más experimental de lo que podría aprecer, menos inteligente de lo que se querría, proque una vez que la originalidad se ha perdido lo que queda no deja de ser un poco lo de siempre y otro poco lo que uno esperaría encontrar en un vídeo hecho para la viralidad internetera. Pero, en fin, al menos algo han intentado.

La BBC ha pasado de subirle promo alguna.
Y llegamos al plato fuerte de ese dinero que la BBC ha decidido quemar para celebrar el final de año. Empezando por Little Women (UK) que es, claro, otra versión de Mujercitas. Con Angela Lansbury por allá y decisiones de esas para dividir al respetable. A mí, particularmente, me ha parecido tirando a rutinaria pero bueno, los ingleses y sus adaptaciones de época.

Otro ejemplo de su amor por las series de época es The Miniaturist (UK), adaptación de esa La casa de miniaturas de Jessie Burton que se publicara en España hace un par de años, y que cuenta la historia -de época- de una mujer atrapada en un matrimonio en el que se siente… si no engañada, sí al menos insatisfecha. Todo lo cuál se va poniendo de relieve y expresando a través de una casa de muñecas que causará el lío consiguiente. Y… bueno… pues eso. ¿Cómo no hacer otra serie de época?

Terminamos en USA, porque el [adult swim] ha decidido sacar un spin-off de uno de sus programas concurso. En serio. En Bloodfeast -antiguo Cross Word– tenían momentos en los que para despistar a los concursantes hacían todo tipo de cosas, incluida la emisión de animaciones. A partir de estas animaciones se crea Tender Touches (USA), una especie de parodia de animación de las telenovelas que… no es mucho más que eso. Teóricamente está parodiando algo, pero no parece conocerlo lo suficiente, no digamos ya apreciarlo. Así que esto es lo que les sale, qué le vamos a hacer.

[Y dado que no hay ningún otro estreno previsto (si aparece algo ya editaré esta entrada, pero mucho lo dudo) creo que con esto puedo cerrar el año. En breve Sark de Oro TV y todas esas cosas. Mientras tanto aprovecho este pequeño espacio robado para desearos feliz año. El que viene ya, porque este no hay quien lo salve.]


Semana tranquila, más o menos, con casi tantas filtraciones como novedades. Lo único que tenía claro era el estreno de Bancroft (UK), uno de esos policíacos británicos con mujer policía al mando, sospechas de corrupción y todo el blablabla típico. Que, lamentablemente, resulta mucho más rutinario y menos pensado que algunas de las actuaciones y series que hemos visto este mismo año. No digamos ya detalles concretos de la trama. Pero se ve que es cosa del año. En fin, tan poco es que sea abisal, pero está claro que podían haberle dedicado un poco más de tiempo.

A ITV no le apetecía crearle un trailer on line.
Más agradable -aunque no mucho más original en lo suyo- es este The Chi (USA) de Rick Famuyiwa. Mucho más seguro hacer esto que dirigir la película de Flash, dónde va a parar. La vida de una serie de habitantes del sur de Chicago sirve para una de esas historias de vidas cruzadas y costumbrismo dramático que, en fin, por lo menos esta vez tiende a mostrarnos otras realidades o algo. Más ‘o algo’, sospecho, porque tampoco es que las historias parezcan especialmente fuera de las representaciones habituales. Pues eso, pues bueno, pues vale. Al menos representación.

Quizá el mejor estreno de la semana, por incomparecencia de contrarios más que nada, es este Counterpart (USA) también de próxima aparición. Pero al menos lo que propone -un empleado descubre que su empresa tiene una puerta a una realidad paralela- tiene un interés que aunque acabe derivando en esos grandes temas que parece que hay que tocar *suspiro* -el doble como otro, las decisiones tomadas, los cambios, la realidad modificable…,- como si decidiéramos que la idea de representación del fantástico es Unamuno. Pero, en fin, Simmons está tan bien como cabría esperar de él, y los elementos de intriga de la trama están razonablemente usados. Quién sabe, lo mismo incluso tengamos suerte y evolucione a mejor. Espacio tiene.

Yo diría que Wormwood (USA) es un docudrama. La parte de drama es, me temo, menos interesante que la documental, pero eso tiene poca solución habitualmente. Y en cuanto a lo que cuenta… supongo que dependerá de lo que se conozca del caso. Quizá porque es el tipo de historia célebre -o tristemente célebre, según-  por lo que supuso para muchos conspiranóicos. Y también para la gente que aseguraba que una cosa es que existan los conspiranóicos y otra muy distinta que la CIA no esté haciendo de las suyas en el suelo de USA. Por supuesto entiendo que si no conoces nada del caso -o no mucho, o… etc- puede resultar más interesante. Pero bueno, eso, una forma de hacer divulgación.


Hoy comenzamos la semana con una serie ¿infantil? ¿juvenil? en la que un grupo de chavales se acaban de mudar, pero Drop Dead Weird (AU) no es un drama ni nada así, porque resulta que los padres son dos zombies adictos al tomate. Es un poco más complicado e incluye doctores locos y otras flores, pero con la idea de Niños Al Cargo y Caos os podéis hacer a la idea de lo que buscan. Más una curiosidad que otra cosa, también os diré.

Supongo que este Friday On My Mind (AU) tendrá más resonancia si conoces a la banda australiana cuya vida cuentan en esta miniserie. Mis conocimientos musicales son más bien limitados así que a mi esto de The Easybeats no me dice nada. En cuanto al biopic musical… pues lo que os podéis imaginar. Con la diferencia, quizá, de que los creadores del grupo son representantes de la migración (de europeos, claro) hacia el país. Así que supongo que por ahí se puede sacar el hilo si la música de los sesentaypico no es de vuestro gusto. Yo qué sé.

Vamos con el asunto peliagudo del día: Happy! (USA) puede anunciarse con facilidad como Grant Morrison’s Crank. Y sería a la vez cierto y falso. Quizá incluso se añada la parte de Christmas del asunto. La historia es muy morrisoniana, sin duda, y los actores… bueno, Christopher Meloni lo da todo, Patton Oswalt intenta lo que puede con su voz, y el apartado de trucos cinematográficos está explotado al máximo. Sobre todo los visuales. Así que es una cosa bonita  de ver, y brillante. Lamentablemente no hay nada que me anime a seguir viéndola. Y, desde luego, la navideñez de su historia está tan desaprovechada que uno no puede más que preguntarse lo que hubiera podido sacar Shane Black de aquí. Cuanto dinero, esfuerzo y talento gastado para algo que no dudo que podrá tener éxito y convertirse en pieza de culto, pero a la que le falta cualquier interés por los personas o la situación. Aunque, oye, si vienes por las barrabasadas y las pintas, adelante.

Hablando de cosas que dan pereza, Knightfall (USA) es la idea del canal de hacer algo de templarios. Por lo visto vamos acercándonos a los nazis y los extraterrestres poco a poco. Aunque hay que reconocer que aquí estamos más cerca de vikingos, excepto porque en lugar de parecerse a aquella parece una miniserie de semana santa con más violencia y menos togas. De nuevo, no soy su público.

Hablando de no ser el público de cosas, presupongo que Tarantula (USA) ha acabado en la TBS porque a Adult Swim le parecía que la animación no tenía suficiente calidad. La idea de humor rompedor -je- habitual y, bueno, poco transfondo interesante en realidad. No hablemos ya de la animación. Por favor.


En la semana más tranquila en mucho tiempo -incluso, claro, aunque no recuerdes que Amazon estrenó pilotos hace la retorta- voy a aprovechar para hablar de un concurso particular: Armchair Detective (UK) une el murder mystery con esos juegos casi florales, no hay un premio cuantioso pero si la oportunidad de ver a gente reaccionado -e incluso un poco de interaccionando- con historias como las que se pueden ver en casi cualquier serie. Y, como casi todos estos formatos que han ido probando suerte, no acaba de funcionar del todo pero le deseo que dure todo lo posible. En una de estas lograrán el pleno.

El otro estreno de la semana es Dark (O) (Al), una serie que de por sí no es que esté realmente mal. Es más que suena a ya visto. Casi se podría preparar un un checklist para comprobar si lo cumple todo, o mejor aún, un listado de series para ver de cuánto tienen en común. A ver: Pueblecito con gente llena de secretos, niño desaparecido, cuerpo, motivos misteriosos, gente siendo vaga e imprecisa hacia algo que sucedió en el pasado, extraña imaginería… Vale, ahí tienes Bellevue. Y esta también, pero sobre todo Bellevue. El intento de separar y darle un toque de originalidad no llega hasta el segundo capítulo, pero al menos llega. Sigue sin ser especialmente interesante -y, de hecho, parece una nueva versión de Channel Zero, que es en realidad el contenedor en el que mejor encajaría, podemos discutir si siendo mejor o peor que la temporada dos de la misma.- pero al menos llegado a ese punto no piensas que es una reposición en alemán. O no del todo.


¡Pilotos Deathmatch! Runaways, She’s Gotta Have It, The Indian Detective y más…

En una semana peculiar comenzar con Big Hero 6 (USA) no está mal. Quizá el dibujo sea… mejorable en ocasiones. Pero, en general, el resultado de estirar la película de hace unos años es una serie con un buen punto de partida que logra a ratos tapar los huecos de la película original en cuanto a los personajes secundarios. Está claro que habrá que ver su evolución, pero teniendo en cuenta las muchas posibilidades de arder directamente desde este doble piloto le doy al menos un voto de confianza.

Hablando de votos de confianza: Godless (USA) es una serie que parecía tener mucho a su favor. El problema es que luego hay que ponerse a verla. Y si malo es que, al final, sea otra de esas historias del Oeste con personajes duros en condiciones adversas y blablabla… con un manejo de los tiempos que hace pensar que está creada para que solo los que sean capaces de superar el reto de verla -más por aridez que por dureza- se interesen por algo. Porque la premisa del pueblo solo de mujeres no solo es falsa sino que es mentira. Entendámonos: existe. Pero la usan más como una tienda de lámparas que como algo de donde salga una historia interesante. Los personajes femeninos pueden no tener roles tradicionales pero tampoco es que se comporten demasiado en una historia en la que los masculinos no es que no dejen de hablar, es que a ratos parece que les estorban los femeninos. De modo que ni la teórica presencia sirve de demasiado cuando ves que se sigue haciendo avanzar trama y creando trasfondo mediante violaciones, violencia y malos tratos. Al punto que en momentos me pregunto si realmente alguien puede picar con esto. En serio, uno de los test más superficiales de la cosa del cine como es el Bechdel-Wallace, que deberían haberlo pasado en los cinco primeros minutos, y no es que tarden parte del primera capítulo… ¡¡¡ES QUE NO LO CONSIGUEN HASTA EL TERCERO!!! Que no le estaba pidiendo que lo pasara antes del primer minuto, como Claws, pero, leches… si me quieres vender algo como lo que no es… ¡¡¡POR LO MENOS DISIMULA!!! En fin, otra oportunidad perdida. De algo más avanzado y también -peor aún- de algo interesante.

La semana pasada olvidé comentar Howard’s End (UK) así que lo hago esta. En realidad el asunto es que uno casi puede imaginarse lo que hay teniendo en cuenta la versión merchantivorizadora. De hecho, casi parece más una versión de aquella que del libro -tampoco es que vaya a sorprenderme- hasta el punto de que Hayley Atwell se ocupa del papel que en cine diera el ÓscarTM a Emma Thompson. -Y si Thompson ya era difícil de creer como ‘poco atractiva’ imaginad Atwell- Por lo vemás, es una versión de aquella que procura, eso sí, cargar las tintas en algunos motivos de luchas de clases además de en las historias románticas. Y que permite lucirse a alguno de los secundarios. Sin que en realidad tengan que hacer mucho. Ni Julia Ormond ni Tracey Ullman parecen esforzarse demasiado -lo que quizá se puede ver como una virtud- en la construcción de sus respectivos personajes. En fin, que si a alguien le apetece volver a ver esta historia, o no la conoce, no parece mala opción.

De manera casi invertida, en Runaways (USA) han logrado que funcione todo pero, a la vez, lo han hecho cambiando todo lo que les ha dado la gana. Manteniendo, eso sí, el espíritu. Al menos en estos tres primeros capítulos, porque algunas de las divergencias -como la que no justifica aunque quizá llegue a explicar su propio título- resultan más curiosas que interesantes. ¿Será esto una muestra de la decompresión narrativa? En fin, eso, que es una adaptación que logra serlo haciendo muchas cosas que ni están, ni se esperan y, a ratos, casi se diría que contradicen los textos. No tiene prisa alguna en mostrar lo que tiene que mostrar porque puede detenerse a ir enseñando otras cosas. La diversidad está puesta con buen ojo desde el principio y si bien en estos primeros capítulos no hay ningún actor especialmente destacable sí es cierto que esa misma normalidad tan poco, digamos, The CW es otro punto más a su favor. Queda pendiente ver cómo lo desarrollan, cuánto les cuesta llegar a la mitad del segundo número y, en fin, con qué giros se atreven y con cuales no. Sobre todo teniendo en cuenta que los pocos puntos de contacto con el Universo Marvel que tenía el original se los han pasado hasta el momento por el arco. Pero, vaya, que no está mal. En general, no digamos ya comparado con otras series de Marvel.

Curioso también este She’s Gotta Have It (USA) en el que Spkie Lee se ha hecho un auto-remake. Su primera película ahora una serie. Una serie para la que ha contado con más guionistas y con directoras y que, en general, parece querer actualizar lo que en su momento dijo. Cierto es que algunos recursos parecen ya algo antiguos y algunas escenas poco menos que de relleno. Pero con eso y todo funciona bastante bien. por supuesto no me la he terminado, así que no sé cómo habrá llevado los puntos más delicados de la original, aunque hay que concederle al menos a Spike Lee el arrojo de intentar mejorar la obra de hace un par de décadas por el método de ceder si no la última palabra al menos sí el completo control creativo.

Hablando de series que había logrado olvidar. Hace dos semanas se estrenó Sick Note (UK) que es lo que tradicionalmente se ha llamado una comedieta intrascendente. La historia del tipo que se cree enfermo y es tratado de manera diferente para, a continuación, descubrir que en realidad ha sido erróneamente diagnosticado y tiene que cambiar todo estoy casi seguro de haberla visto en distintas versiones desde antes del Siglo de Oro. No, el de la televisión no. El caso es que aquí lo único que echan para intentar mejorarlo es un puñado de actores conocidos: Rupert Grint en el protagónico, como podría haberse quedado en su casa, Don Johnson como su jefe y muy agradecido de que le paguen, y Nick Frost como el médico, que es el que mejor lo hace y realmente tampoco parece que haya tenido que esforzarse para lograrlo. Literalmente. Así que lo mejor que puedo decir es que por algún extraño motivo la renovaron para una segunda temporada antes de estrenar la primera y que ya han contratado para ella a Lindsay Lohan. Y que alguien se acuerde de ella para darle algo de trabajo siempre me parece buenas noticias. Aunque no sé yo si seré capaz de recordar esta serie para el año próximo. O para el final de la semana, si a ello nos vamos.

Una curiosidad este The Indian Detective (CA), por un lado casi parece el clásico vehículo para un cómico televisivo de éxito moderado. Por el otro, ¡es un policíaco tirando hacia el mystery! ¡Con un intento de arco general en el que englobar los diferentes casos! Y mostrándonos tanta universalidad que pasa de Canadá a India con facilidad. Y nos promete algunas otras localizaciones. El primer capítulo ofrece al menos un intento de establecer lo que podría ser una larga serie. Y logra a la vez que sea familiar y que ofrezca algo nuevo. Así que, bueno, tiene mucho que se podría mejorar y es muy claramente un vehículo para el lucimiento de su protagonista. Pero visto lo visto no es una mala opción para serie.

Termino con un… No tengo muy claro cómo definir The Trixie And Katya Show (USA) salvo, quizá, como youtube reciclado. Porque esta especie de magazine/talk show se basa tanto en las imágenes insertadas, los juegos con palabras impresas y todo lo que es más edición que guión que presupongo que lo que intentan es parecer original antes que sustancial. Tampoco es que parezca que, en realidad, han rodado muchas escenas de nada, pero bueno, eso ya los de Vice y sus cosas. Supongo que quizá el resultado puede interesar a los fanes de las susodichas, pero a mi se me ocurren pocos motivos -por no decir ninguno- para seguir viéndola.


Anda que vaya semana. Pero bueno, vamos a ir hablando de las novedades. La primera es la rellena de grandes nombres Future Man (USA) que intenta con la fuerza de su reparto tapar lo mal que huele su guión. No es que esperara gran cosa de él, claro, pero tiene el habitual tufo bro-humor que se podía esperar. Y eso no hay quien lo levante, claro. Supongo que si eres un tipo de entre veinte y treinta que se autodefine como gamer o algo peor te puede hacer gracia. Si crees que la nostalgia es un sustituto de una trama, que enunciar un plagio es homenajear y que los chistes con fluidos corporales y cosificaciones sexuales son pináculos del humor, entonces vete a por ella. Eh, están Josh Hutcherson y Ed Begley Jr. de protagonistas y cameos de Keith David, Haley Joel Osment o Paul Scheer. Que, como merecer, merecían más. Pero en fin. Los tiempos.

¿Se puede hacer una comedia de la vida de una registradora? En la BBC lo han intentado con Love, Lies & Records (UK), que sigue a una… ¿registradora? La verdad es que no tengo muy claro cuál es el nombre del equivalente español. Pero vaya, una mujer que se encarga de dar fe de las bodas, los nacimientos y las muertes. Dicho esto, no deja de ser un trabajo como otro cualquiera, uno que permite traer más regularmente los asun tos vitales de la persona en el centro. Y al final… se nota. Es una comedia dramática, o drama cómico, o como se llame ahora, razonablemente amable, casi una marca de fábrica de Kay Mellor. Así que… bueno… al menos la idea central es buena. Luego ya el resto…

Hacer un especial cómico aprovechando una novedad cinematográfica, parece que Murder On The Blackpool Express (UK) era una buena. Y no es que el resultado final de este especial sea realmente malo tanto como que la reunión de cómicos más o menos conocidos parece realizada con bastante más desgana de, digamos, una película de Lifetime. Incluso los telefilmes que tanto Lifetime como Hallmark realizan suelen tener un poco más de cuidado y confiar en algo más que un puñado de caras más o menos conocidas y que todo vaya a tirar para delante. En fin, el resultado es un tanto mediocre pero al menos la idea era interesante. O algo.

Toca ahora otra iniciativa cuyo éxito parece que da la medida del impulso que ha tenido. No acabo de entender cómo la versión estadounidense de una comedia australiana puede estar en casi silencio mediático pero No Activity (USA) lo ha logrado pese a tratarse de la prime comedia del All Access de la CBS, de una producida por Will Ferrell y Adam McKay, de una en la que el propio Ferrell tiene un papelito-cameo y en la que participan también Amy Sedaris, Tim Meadows o Jason Mantzoukas. Pero estas cosas pasan. El original australiano era de Jungleboys y aunque no me pareciera de lo mejor suyo sí estaba claro que intentaban hacer algo con los pocos recursos. Aquí está claro que hay más recursos – además de cameos de grandes como J.K. Simmons y más que vendrán- pero no parece que sepan sacarle más jugo que sus homólogos australianos. Y si la estructura general por parejas -muy ‘improv’, por otro lado- acababa tendiendo a ser poco más que lo mismo con distintos actores en al original aquí la sensación se multiplica incluso más. En parte porque ya sabemos el tipo de personaje que van a hacer los más conocidos. En parte porque… pffff… Así que aquí tenemos la segunda serie que confía en que sus actores le resuelvan el papel a unos guiones flojos.

La mejor serie de la semana, más por deméritos ajenos que otra cosa, es irlandesa. Nowhere Fast (O) (IR) está hecha a mayor gloria de Alison Spittle y eso le sirve para reflexionar sobre el papel de la mujer en la Irlanda rural. Lo hace desde un personaje al que no le queda más remedio que regresar tras años fuera trabajando como periodista, así que será la mirada externa e interna a la vez, que compara su vida actual y la que han llevado las amigas que se quedaron, mientras intenta recomponer su vida y comentar lo que ve. Una obra pequeña y agradable, con un gran reparto de actores irlandeses, pero también con la sensación de que le falta algo para acabar de soltar todo lo que podría. Quizá, esperemos, más rodaje.

Me da pereza incluso ponerme a hablar de The Punisher (USA). Así que creo que la mejor forma de hacerlo es decir que cuando ves que el tipo saca una guitarra para tocarla NO TE EXTRAÑA EN ABSOLUTO. Es ese tipo de creación la que han montado. Blablabla los veteranos, blablabla la violencia, blablabla la salud mental… todo plástico y mucha suciedad y contricción, como si así oliera menos el plástico alargado.

Hablando de estirar el chicle, Robert Kirkman’s Secret History of Comics (USA) es el nuevo intento de Kirkman de sacar pasta a la AMC. En este caso para hacer una promoción del cómic que es un más de lo mismo muy triste. Tanto que ni las secciones animadas -que espero les hayan salido tan baratas como parecen- ni el recurso de los famosetes, logra ofrecer algo interesante. Pero claro.

Así que cuando llegas a Stretch Armstrong & the Flex Fighters (USA) no te extraña anda. Al fin y al cabo es el estirar el plástico en estado puro. y si además han llegado a esto en un acuerdo con Hasbro y el resultado parece que ha contratado una animación que les ha salido a devolver… pues esto es lo que nos espera en las series infantiles en Netflix, me temo.

Y terminamos con la última decepción de la semana: There’s… Johnny! (USA) tendría que haber sido una serie sobre las bambalinas del Tonight Show. En lugar de eso tenemos otra serie de cultura pop nostálgica con un joven señor vainilla intentnado que empaticemos con la obra y el lugar -y con la mujer fuerte que había ahí y que blablabla- pero sin ofrecer a cambio nada que no se hubiera podido localizar en practicamente cualquier otra época y lugar. A ratos incluso se puede fantasear con que el desastrito de I’m diying up here y esta intercambiaran escenas, a ver si alguien notaba el cambio. En fin. A ver si la semana que viene mejora esto.