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Que alguien decidiera hacer una parodia de todas estas series del True Crimen que hemos visto en los últimos años parecía que fuera cuestión de tiempo. Lamentablemente American Vandal (USA) no sólo no logra ser la primera -el magnífico capítulo Making Dennis Reynolds a Murderer de la siempre apreciable It’s Always Sunny in Philadelphia a principios de año, o solo unos meses después la notable Trial & Error-sino que logra ser con diferencia la peor de las tres. Supongo que es lo que ocurre cuando te das al Bro-Humor y consideras que el centro de tu narración tiene que ser ‘han pintado pollas en coches’ y hay que encontrar al culpable. A partir de ahí una historia mediocre que parece indigna de College Humor pero que estos han comprado con caña y sedal. Todo con una sensación de amateurismo -y todo significa guiones pero también dirección y actores- que quizá podríamos aceptar en una producción web sin medios pero que aquí sólo hace pensar que la necesidad de estrenar algo cada semana está destruyendo cualquier esperanza de asociar su marca a unos mínimos de calidad.

 Yo no sé cómo se las arreglan en UK para que ocurran estas cosas, pero que la misma semana, el mismo día, se estrenen dos series, dos thrillers, de los mismos guionistas… En fin. La primera de las series de los hermanos Williams (Jack y Harry) tiene como centro una violación, se supone que deberíamos decir que es una acusación de violación y todas esas cosas pero, mira, para esas cosas ya estaba Broadchurch. Porque en Liar (UK) lo que se discute -o se parece discutir- es el punto de vista. Cada uno de los dos participantes de esa noche tiene un punto de vista distinto. Y se nos enseña -se nos van enseñando- pequeñas discrepancias entre ambos. Así que… ¿A cuál de los dos creemos? Sí, claro que es un mal inicio para una serie. Pero como pura construcción de intriga funciona perfectamente, y deja entreveer la forma de lograr que no sea un único episodio: Sacarlo a la luz y que en ese pueblo todo el mundo oculta secretos -lo de siempre, cierto-. En fin. Veremos cómo desarrollan el asunto.

Es curioso esto de The Orville (USA). Parece que ha sido el blanco perfecto para los golpes de los críticos, pero que su condición de Primer Estreno de la Temporada -ya, qué me vais a contar- ha permitido que pille algo de público. Y en realidad el problema creo que está en que no es una serie como defender, pero tampoco como para destrozar. Es una serie mediocre tirando a mala, con prácticamente todas las posibilidades de demostrar que no ha entendido aquello que se supone que Star Trek abogaba sino aquello que hacía. No solo queda muy lejos de ser una buena versión de esa, mucho menos de ser una comedia. Y, desde luego, si alguien espera encontrar algo de brillantes antecedentes como Red Dwarf, Quark, e incluso Astronauts… Olvídate. Desde luego no hablemos de películas. ¡Qué estoy diciendo, si es que el único antecedente aceptable para una comparación sería Homeboys in Outer Space! Y lo peor es que en breve habrá un nuevo Star Trek serio con el que compararlo. Así que vamos a definirlo con un: ¿Qué necesidad? O bien podemos considerar que esta serie, creada a mayor gloria del ego de MacFarlane, es un regalo de la cadena para él. Y, de manera involuntaria, una forma de reclamar para los señores blancos de mediana edad aquello que se suponía que debía ser ese futuro y que al final han acabado convirtiendo en algo a su servicio. Aunque al menos en este despropósito no hay androides sexies.

La segunda historia de los Williams de esta semana es Rellik (UK), que aparentemente hay gente que no pilla de inmediato que es Killer al revés. Yo qué sé. Además de eso tenemos una historia que busca la creación o la construcción de una creación temporal diferente, buscando moverse en el tiempo -fundamentalmente del presente hacia el pasado, como el título, ¿lo pillas, lo pillas?- a la vez que saca a un personaje que ya no es que esté tocado, es que parece haber perdido parte de su humanidad como metáfora de su aspecto. Que incluye a un asesino en serie que usa ácido. Yo qué sé. Todo eso e indicios conspiranóicos. La clase de creación que parece que está tan llena de cosas diferentes que precisa de cierta atención y amenaza en cada movimiento con desbordarse. Y con eso y todo es lo mejor de la semana.

 


Ya sé que en televisión la llegada de la tormenta es en la última semana de septiembre y que mientras vamos formarse las nubes, pero la verdad es que está semana ha quedado más deslucida que un nublado. Por ejemplo, las dos grandes apuestas eran británicas, la primera en comedia con Back (UK) reúne a David Mitchell y Robert Webb (de Peep Show, ya sabéis) para una historia de hermanos que no lo son y de reivindicación frente a la familia. El resultado es demasiado poco trabajado como para hacerle caso, de una obviedad enorme y sin mucho interés en crear unos personajes que sean algo más que muñegotes útiles para hacer pasar hilos de trama por ellos.

Mientras tanto en Netflix siguen produciendo mucho más de lo que son capaces de mover, no digamos ya de publicitar, así que la llegada de Greenhouse Academy (USA) -su adaptación de una serie juvenil israelí que fuera acogida por Nickelodeon– ha sido de tan baja intensidad que no se han molestado ni en hacerle un trailer. Menos mal que en internete siempre hay gente para estas cosas, sobre todo con obras como esta, dirigida a un público juvenil y nada interesada en innovar en lo más mínimo, pero capaces de realizar el trabajo esperado por ellos de manera sólida. Quizá no sea una gran serie pero es un buen forraje.

No sé por dónde empezar con The Laura Clery Project (USA). Por lo visto es una cómica de Snapchat muy conocida en las cosas sociales. Y le ha vendido a Comedy Central un programa de micro-sketches aprovechando los filtros. Para crear personajes graciosos. El resultado es un espanto. No diré que esperable porque, la verdad, presupongo que esta cómica se sabe vender bien pero está claro que el humor no puede ser más básico. Y si ya en estos capítulos parece que está estirando material no quiero ni saber qué más pretende hacer con esta serie. Anda que.

No se han molestado ni en hacerle promo, y por una vez casi que me alegro.
Terminemos con la más satisfactoria de las novedades, más por demérito de los contrarios que porque Tin Star (UK), la apuesta británica de esta semana en drama, haga algo realmente importante. Sí, el British Noir está en todo su esplendor con un pueblo al que le abren una refinería y eso cambia las dinámicas tanto de la gente como del crimen, y eso que está puesto en las Montañas Rocosas de Canadá porque así la venden a más sitios. también para vender pero,a demás, porque son buenos actores están un Tim Roth que sostiene él solo el chiringuito y Christina Hendricks, que parece tener la cabeza en otra cosa. Por suerte el reparto es quizá menos conocido pero en general adecuado y voluntarioso. De manera que la más que previsible historia de un hombre que es llevado al límite y blablabla y de un pueblo en el que la llegada de esa suerte de Mal Primigenio Empresarial hace aflorar sus pecados ocultos. Lástima, por tanto, que no parezca acabar de rematar. Quizá sea cosa de rodaje y en un par de episodios os pueda decir que ha mejorado enormemente. Ojalá.


El problema de mezclar. Ese es el que veo a The Deuce (USA). Porque lo que menos veo en la serie resultante es el estilo de David Simon. Veo algo de George Pelecanos y veo mucha mano de James Franco, a cuya mayor gloria parece realizada. Pero esto poco o nada tiene que ver con Show me a Hero, no digamos ya con The Corner, Homicidio o The Wire.  Mucha pasta en la reproducción de época, sexo y violencia marca HBO pero la historia del piloto es insulsa a más no poder, no porque presente a personajes que total ya, sino porque parece más ocupado en revolcarse en ellos y su sordidez que en contar algún tipo de historia, puro regodeo autocomplaciente. Le daré un par de capítulos mas ‘por ser vos quién sois‘ pero el piloto ha sido muy decepcionante.

Como una puesta al día de Small Wonder, Nickelodeon nos trae I Am Frankie (USA) que sirve más para mostrar las diferencias de pase. Pero, vaya, una joven que en realidad es un robot. En un entorno de sitcom pero uy, uy, no se puede decir abiertamente. En fin, esas cosas.

El otro estreno es este Mysticons (USA),  una adaptación o giro a la idea de las mágical girls o las superheroínas que con un guión y animación digamos que un poco aceptable pero con posibilidades de mejorar -al menos eso- logra evitar alguno de los problemas habituales del género pero deja a medio de otras.

Por último la adaptación de la saga de novelas policíacas de Robert Galbright: Strike: The Cuckoos Calling (UK) adapta la primera novela -posiblemente la más floja de las que lleva publicadas- y, si bien la elección de reparto es discutible, la adaptación y el propio texto del que parte permite suficiente empuje como para confiar en que sigan con el resto de las novelas. Y, de hecho, si quieren hacer una serie con inéditos…


Esta semana estaban todos desganados. Por ejemplo, Netflix que no se ha molestado demasiado en hacer que se hable de Disjointed (USA). La nueva comedia de situación co-creada por Chuck Lorre y protagonizada por Kathy Bates. Pero se ve que no tocaba moverla. y eso que es simplemente normal, es lo que uno se podría esperar de Lorre haciendo chistes de fumetas y metiendo de cuando en cuando algún clip o similar.

En cuanto a Ill Behaviour (UK), parece que BBC Two va a darle también poco interés al tema. Porque no han puesto ni  un clip. La comedia en sí está… bien. Sin más. Tres amigos se empeñanen que un cuarto haga su quimoterapia en lugar de tratarse un cáncer con terapias naturales, por aquello de que quieren que sobreviva. A partir de ahí una mezcla de comedia y thriller sobre los límites de la amistad y el comportamiento y blablabla. Que está solo bien, aunque eso parece ya algo para cómo están las cosas. Supongo.

No le toca, se ve que los trailers estaban caros o algo. 

Y terminamos con Marvel’s Spider-Man (USA), que se ve que a Disney le daba pereza subirle una web propia o algo. Ya, yo tampoco lo entiendo. Claro que habiendo visto el piloto puedo asegurar que la animación es incluso más perezosa. La peor que hemos soportado en una serie de Disney y Marvel. De hecho, para encontrar un parecido en Marvel tendríamos que irnos por lo menos hasta aquello que hicieron en los años sesenta que tenían la excusa de que, bueno, eran los años sesenta. El guión hace lo que puede, sin ser tampoco nada excepcional logra por comparación ser lo mejor. Pero, claro, quien comprenda las decisiones creativas de Disney / Marvel para sus series animadas -bueno…- que me lo explique.

 


Supongo que podría dedicar esta ocasión a despedazar The Defenders (USA) pero entre que en ADLO! hacer the shade siempre es más sencillo, y que en realidad esta serie es fundamentalmente aburrida… No, espera, no aburrida. Convulsa. Mal hecha. Amalgamada. Sí, eso. Si a algo recuerda es a esos especiales de Amalgam. Si hasta el juego con los colorinchis según el personaje principal y las mezclas al haber más de uno parece una idea de un creador perezoso que sabe que esto es algo que tiene que hacer pero que tampoco quiere pensar mucho en cómo hacerlo correctamente. Así que todo pasa por contemplar el choque y, más aún, ver cómo cosas distintas no acaban de funcionar juntas. Al fin y al cabo lo único que logra sacar en común de todas y cada una de las series anteriores y repetirlo en esta es: ¡DEMASIADOS EPISODIOS! Por supuesto cada actor intenta barrer para su lado y, de paso, la forma de tratar a Jones y Cage demuestra el problema que tiene cómo han tratado a los otros dos. Pero, como decía, no voy a dedicarle más tiempo a esto ni para hacer leña: No merece la pena.


Menos mal que tuvimos Ducktales (USA), ¿cómo que no vuelve hasta finales de septiembre? En fin. Como siempre en estas cosas tiene sus partes buenas y malas. Es imposible replicar el brillante ‘telefilme’/piloto original pero sí logra sacar ventaja tanto de sus dobladores -que no siempre logran poner al personaje por delante de la persona. Pero bueno, se ve que han intentado diferenciar todo lo que antes era ‘múltiple’, su decisión. Al final el resultado es una serie visualmente estupenda pero con un guión que sube y baja, con chistes y giros muy acertados y otros que… bueno… están ahí. Pero lo importante es que deja ganas de seguir, incluso aunque prometa tener una ‘trama’ que maldita la falta que le hacía. Al final son estas cosas las que hacen que una serie refleje el momento actual. Excepto, ya sabéis, por confiar en millonarios que se rodean solo de caras blancas pese a habitar en un mundo multirracial.


NBC, si no querías emitir Marlon (USA)… ¡No hacerlo era una posibilidad! Meterlo aquí en medio de ninguna parte y con… yo qué sé, poca o ninguna publicidad… ¡Como si te fuera a sorprender que acabaran saliendo una cosa tan genérica como ha acabado siendo! ¿Qué esperabas que saliera? ¿Un telefilme de Netflix?


Algo parecido podría decirle a la BBC, yo entiendo que esperaran que Quacks (UK) pudiera ser una divertida serie de época -si alguna vez quiero vender una serie en UK creo que lo primero que tengo que escribir en el pitch es De época– sobre médicos en un momento de cambio y blablabla y en lugar de eso es una serie de tirando-a-lamentables historias de señores con blablabla. Y, claro, entiérralo en agosto y que no sufra nadie más.


Esta semana podría haber sido tranquila. En lugar de eso nos hemos encontrado con estrenos. No muy interesantes, pero estrenos. Por ejemplo, Atypical (USA). Supongo que en Netflix creerán que hacer una comedia con un autista en su centro es buena idea y muy integradora. Luego el actor principal elegido no se han molestado en que fuera autista pero, vaya, tampoco podemos esperar que sólo porque hayan montado una comedia a su alrededor tuvieran que darle voz. Total, en realidad no es ni divertida así que pueden seguir sacando dinero de hacer estas cosas.

Una década y pico después los australianos ven un nuevo Blue Murder: Killer Cop (AU) es esta vez el subtítulos y vuelve a ser una miniserie basada en hechos reales y todas esas cosas. True Crime y todos los demás que supongo tendrá su público pero, sin ofrecer más aliciente como es este caso, no es para mí.

Tras mucho tiempo de seguirle la pista resulta que Lifetime por fin ha estrenado A Midsummer’s Nightmare (USA), eso sí de tapadillo y como si fuera un telefilme. Lo que tiene su coña teniendo en cuenta que es un episodio muy poco autoconclusivo y muy claramente parte de una historia serializada. La presentación es breve y prácticamente nada es lo que se cuenta en él. A Courtney Love no se le llega ni a ver la cara y, de hecho, tenemos que creernos que está ahí. Y, por supuesto, no parece que haya mayor intento de continuar con la serie ni de nada teniendo en cuenta que tras anunciarla a bombo y platilo el año pasado como el inicio de una serie de historias antológicas de terror inspiradas en Shakespeare -que vaya verano le están dando al pobre entre unos y otros- ha acabado apareciendo aquí, de cualquier modo y sin que parezca haber la menor intención en que sirva de nada. Y, francamente, para esto se podían haber ahorrado emitirla. Si total.

Dentro de los esfuerzos por negar cualquier evidencia que está haciendo Lifetime no parece localizable ningún tipo de material promocional
Llegó Mr. Mercedes (USA) y lo hizo con corrección total. Quizá no sea la más inspirada de las adaptaciones -y por ‘quizá’ quiero decir ‘sin duda’- pero logra un -a falta de mejores términos- ‘producto sólido’. Es una serie bien hecha, capaz de transmitir lo que decían los libros y, aunque no muy inspirada ni en la forma de hacerlo ni en las actuaciones que de ello se ocupan sí que es una forma más que correcta de realizar la narración. No creo que pierda nadie la cabeza por ella, pero al menos no te desespera.

Al final acabamos con los especialistas del crimen televisivo, aunque en esta ocasión Trust Me (UK), con sus identidades falsas y gentes que huyendo se hunden cada vez más en el lodazal, no deja de ser uan iteración mil veces vista a la que ayuda algo los actores pero que no deja de ser puro forraje. Aunque, al menos, forraje bien hecho.


Vaya semana. Y eso que he pasado muy alegremente del reality de misterio de Rob Lowe y sus hijos -en realidad no queréis saberlo- y de echarle siquiera un ojo a ese Barry que la HBO emitirá el año próximo y que los hackers han filtrado ya con, presupongo, propósito de hacer daño. Y con eso y todo vamos más que surtidos. Por ejemplo, con esta serie canadiense sobre fútbol, 21 Thunder (CA) que sigue al equipo que está por debajo del primero -yo es que estas cosas las entiendo regular, ¿equipo B? ¿sub21?- de un club de Montreal que intenta regresar a al grandeza. Esto, que podría ser cualquier cosa, acaba resultando un repaso de los clichés dramáticos más viejos de la historia con un tratamiento que deja toda la presunta intriga en una mezcla de Club de cuervos con Degrassi. Entiendo  -presupongo- que habrá un público para esta serie, pero tengo clarísimo que no soy yo.

Esta semana tenemos un par de ‘esto lo hace bien pero lo que se supone que es no funciona’ empezando por Comrade Detective (USA), que como ejemplo de explotación policíaca en la Rumanía de los años ’80 aún puede tener un pase. (Esto es, si dejamos de lado que en 1983 Rumanía acababa de ponerse con la televisión en color y no producía series propias, claro) tomando como base de manera bastante clara las series alemanas e inglesas y lo que probablemente piensen ellos que sería la propaganda anti-USA (es decir, la sutileza de la que tenía la anti-URSS pero con el otro bando) y desde ese punto de vista es bastante razonable. Pero luego resulta que es una comedia. O eso dicen. Quitando el redoblaje hecho de cualquier manera, la disparidad entre actores -al menos rumanos- y sus voces y algún pequeño apunte está muy lejos de la sátira que A Touch of ClothBullet in the Face, cada una en su estilo, utilizaban. En fin, cada uno con sus cosas, pero quede aquí el aviso pues aunque la serie se puede ver con complicidad es difícil recomendarla por su humor.

No sé cómo ha podido pasar pero Get Shorty (USA) no funciona. La suma de las partes es menor que el todo. El libro original de Elmore Leonard sigue siendo muy bueno y las ideas sacadas de él también. Chris O’Dowd hace lo que puede… Y el resto del reparto está. Con más o menos fortuna -como Ray Romano– pero al menos están en escenas que, a ratos, resultan interesantes. Pero que no acaban de unirse, no digamos ya de conectar entre ellas. Algo inexplicable con todo el esfuerzo de presentarnos personajes y mezclarlos en distintas escenas. Otra oportunidad perdida.

Mientras tanto lo último de Greg GarcíaThe Guest Book (USA), vuelve a demostrar cómo las tablas sacan cualquier cosa a flote. Así que una serie de episodios antológicos con una única unidad de espacio y unidades de tiempo consecutivas más algunos personajes que pasan de unas a otras narraciones. Ayudado, también es verdad, por una enorme cantidad de actores cómicos que saben aprovechar su estrecho guión. Podría estar mejor, pero también podría estar peor.

Tantos años viendo reconstrucciones criminales de true crimen ‘de época’ con actores buenos -que han decidido pasarse a la televisión o que siempre han sido grandes actores de la misma- creada por británicos y parece que poco a poco los estadounidenses le van cogiendo el gusto. Esto es lo que explica, diría yo, que alguien decidiera hacer Manhunt: Unabomber (USA) contando con Sam Worthington y Paul Bettany y luego ya con alguna aparición menor (Jane Lynch, por ejemplo) en la que está muy claro que es una intentona de crear un paraguas antológico para este tipo de series. El resultado, sin embargo… bueno, supongo que podría ser peor. pero está muy claro desde el principio que el villano no tiene demasiado interés y que los problemas del policía están ahí para que empaticemos con él. La melodramatización por encima del suspense lo convierte menos en un docudrama con pretensiones y más en una versión Película Lifetime de los hechos. Y ni siquiera es la historia de Tracey Thurman.

Aquí tenemos la segunda  ‘esto lo hace bien pero lo que se supone que es no funciona’  de la semana, solo que al revés. En general los monólogos de Queers (UK) que repasan la historia de los homosexuales en UK durante el último siglo son inteligentes, sólidos y bien interpretados por un buen número de actores brillantes. Pero. La serie se llama Queers. Esto, que podría haber creado fricciones entre los que aún lo entienden como un insulto no reapropiado, lo causa cuando te das cuenta de que los ocho episodios son en su mayoría de señores gays. En su mayoría significa que cuando se anunció que eran 6 capítulos hubo quejas así que pasaron de 6 capítulos a 8 metiendo dos mujeres. La primera de ellas es una mujer hetero que cuenta lo que es servir de barba a un hombre gay con un matrimonio falso, la segunda es una mujer que se disfraza de hombre para poder… a saber… ¿vivir su lesbianismo en los años veinte? Porque no es una Drag King ni se nota interés alguno en un cambio de sexo. Es una mujer lesbiana que ha encontrado una manera de ‘sobrellevarlo’ en sociedad: Ser un hombre. Así que esto es lo que nos ofrece la selección de Mark Gattis: Seis hombres gays hablando de sus cosas, una mujer hablando de su hombre gay y una lesbiana que habla de disfrazarse de hombres. ¡¿EN QUÉ CABEZA CABE?! Haces una serie sobre diversidad sexual -y se acuerda de meter a UN actor de los ocho que no sea blanco- y te dedicas a hablar de lo tuyo obviando -¿invisibilizando?- a todo el resto del alfabeto gay. Si decides buscar a ver si alguien ha protestado te encuentras con que, por supuesto y que a la BBC no le ha podido dar más lo mismo. No digamos ya a Gattis. Claro que lo mismo si le importara no hubiera dado los los guiones de siete de ellas a hombres -sí, el del matrimonio está escrito por un hombre también. Por suerte el del protagonista de color sí que tiene un guionista de color. El único, por supuesto.- y el de la única mujer a una que se identifica como heterosexual. ¡Hacer una serie sobre los problemas de los homosexuales en UK durante un siglo para acabar borrando a todos los que no son como tú! Que una cosa es que esto no llegue al nivel de Talking Heads porque Gattis no es Alan Bennett y otra diferente poner un nombre integrador a un contenido que no lo es. El contenido puede estar bien -sin fuegos artificiales, pero bien- pero la intención proclamada se pierde.

El asunto con The Sinner (USA) es que nos han prometido una historia cerrada y coherente y, en realidad, nos van a tener que convencer de que hay algo que contar. La idea de encontrar ‘el móvil’ de un crimen cuando el mismo es indiscutible funciona solo si te interesa realmente -o te intriga- esa motivación. Cuando lo que tienes es un drama vagamente costumbrista, y eso es lo que se sigue ofreciendo al margen del crimen, ¿qué motivo real puede haber para seguir viéndolo? Supongo que a los aficionados a un cierto tremendismo o a los dramones de mucho sufrir que no se estén viendo venir a a kilómetros lo que nos van a contar lo mismo les interesa. Quizá incluso a los seguidores de Jessica Biel o Bill Pullman, interesados en ver cómo hacen lo que pueden con lo que tienen. Yo paso.

En cuanto a Wet Hot American Summer: Ten Years Later (USA), supongo que si te gustaron la película y la serie anterior esta la encontrarás tolerable. Mi sensación es que según van estirando la historia les quedan menos chistes que inventar y más chicle que estirar. Presupongo que si hay una temporada más buscarán hacer algo original como ponerla en el futuro y mandarles al espacio o algo. Tanto da, esto ya es fanservice.

Terminamos esta semana -menos mal- con What Would Diplo Do? (USA) que podemos resumir en que en Vice vieron Popstar y pensaron que podrían hacer algo parecido e igual de divertido y resulta que no. Un humor muy básico, unas ideas de lo que es gracioso completamente desconectadas de cualquier realidad y un chiste tan estirado que es difícil creer no ya que alguien pensara que era buena idea crear una serie de esto sino que era lógico que durara 22 minutos aunque no tuvieran material para rellenarlo. En fin, ejecutivos.

 


Parecía una semana tranquila pero fíjate, se han ido estrenando cosas y puede que no haya salido mucho -que menos mal- pero al menos hemos tenido variedad. En el caso de Midnight, Texas (USA) eso ha significado que la NBC vio la posibilidad de crear su propia serie de verano de Charlaine Harris y para allá que han tirado. El piloto es pura presentación incansable de personajes y misterios hasta rozar la autoparodia y nadie parece muy ocupado ni en que nos creamos algo de lo que cuentan ni de que nos importe no creérnoslo y, aunque se queda lejos del glorioso locurón y más cerca de haberlo producido con las vueltas del pan convirtiéndolo menos en una versión barata de True Blood y más en una versión barata de Witches of East End, no parece tener más pretensiones que eso. Y si vale para entretenernos un poco en verano ya es suficiente para mí.

Por contra la serie antológica Room 104 (USA) comienza con mal pie. Un primer episodio que es sin duda barato pero que dice muy poco. Se supone que van a crear narraciones a ser posible con un tono de suspense y blablabla… Pero el resultado general es pobre, la trama tiene agujeros, está muy vista y los actores tampoco parecen muy ocupados en vendérnosla. Todo esto podríamos achacarlo al problema de ponerle unas reglas a la historia centrándola en una única habitación de un hotel. Pero es que existe Inside nº 9 en esta realidad realizando una idea parecida con reglas similares y todos podemos recordar no ya capítulos más conceptuales sino, directamente, su piloto. El juego de la Lata de Sardinas que hacía que más que la habitación se pudiera hablar prácticamente de un armario. Lo bueno de que esta sea una serie antológica es que igual en próximos episodios tenemos más suerte. Pero no ha sido precisamente un buen comienzo.

Lo bueno de Somewhere Between (USA) es que resulta conceptualmente interesante. Lo malo es que ni el concepto es suyo (está adaptado de una serie coreana) ni parecen tener muy claro qué hacer con ello. No sé si han decidido enviarla a verano por la época que es o para enterrarlo pero está claro que la idea daba para más. Una madre descubre la muerte de su hija de ocho años pero recibe la oportunidad de volver al pasado para intentar evitarlo. El problema es que no lo sabe todo sobre ese asesinato, por ejemplo quién es el asesino. Teniendo en cuenta que no es el único asesinato que se estaba produciendo en esos momentos y que su marido es el Fiscal del Distrito estatal al menos cuenta con ciertas ventajas. Pero, en fin, el resultado es un poco desbarajuste. Confiemos de nuevo en que sea porque han considerado que para estos meses de verano tampoco le vamos a hacer mucho caso a la televisión.

Terminamos la semana con Welcome to the Wayne (USA), serie de animación que fue en tiempos webserie y que intenta recuperar esa idea de entorno lleno de misterios en las que unos chavales diferentes entre ellos exploran. Digamos que no es la premisa más original de los últimos años porque se huelen los referentes desde aquí *cof* pero al menos lo compensa si no con la animación y el diseño -que son elementos opinables- con una enorme cantidad de entusiasmo. De nuevo, una serie que está lejos de ser -al menos en este piloto- una presentación que la convierta en un visionado fijo, pero al menos es uno agradable. A estas alturas y visto lo visto parece que tendremos que conformarnos con eso.