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Hay veces que lo más difícil de comentar una serie es el contexto. Por ejemplo, Duckrockers (NZ) puede parecer simplemente una serie neozelandesa sobre la juventud de un extraño y variopinto grupo de jóvenes samoanos en los años ’80s que se ven metidos en una extraña historia para salvarse de un castigo. Y es eso. A mí no me ha hecho demasiada gracia porque ni la nostalgia ni las extrañas aventuras de estos chavales me dicen gran cosa. Pero resulta que, a la vez, es la precuela de una película muy conocida y exitosa allí: Sione’s Wedding. De modo que es un poco como intentar explicar fuera de España -y que me perdonen los neozelandeses por la comparación- el motivo que podría llevar a alguien para hacer una precuela de Torrente. (Que es algo que podría pasar pero, sobre todo, que deseo con fuerza que no ocurra nunca). Y es que tanto Sione’s Wedding como su continuación, Unfinished Business, tuvieron bastante éxito pero dependían mucho de su reparto -parte de los cuales salía del grupo cómico The Naked Samoans– tanto por el reparto en sí como por una sensación de que había un programa de sketches funcionando debajo -el punto de partida de la primera película. Lo que, supongo, hace un poco menos buena la serie. O no, según las ganas de nostalgia. Pero, vamos, que yo poco de ambas.

El primer de los intentos de telenovela de la semana es Hush (USA), uno de los estrenos de ALLBLK que no funciona mal pero necesitaría algo más de dinero para que no se le noten tanto las costuras. Con lo que parece la intención de hacer un sexy thriller en su centro, a saber, una terapeuta de pareja y sexo (algo así) tiene un ático para ‘cosas’. Si alguien está esperando un cadáver: Efectivamente. A partir de ahí las ‘notables’ clientas que tenían acceso y la susodicha terapeuta empiezan a ver sus secretos y blabalbla. Lo de siempre, con un poco más de pelo suelto por suerte para todos, especialmente para los que vimos The Loft hace unos años.  Bueno, pues un poco de forraje telenovelesco, no sé si lo voy a verlo pero tampoco voy a quejarme demasiado.

Pues en Peacock han estrenado la serie australiana Irreverent (AU) que es un poco como si Impastor la hubiera visto alguien. O como si, sabiendo que nos acordamos media docena, pensarán que nadie iba a darse cuenta. Por suerte no es una copia exacta -aunque sí muy cercana- pero vaya, aquí el cambio se nota sobre todo en el tipo de ciudad y en el entorno. Supongo que el añadido de personajes es para ver si así dura más. Tengo mis serias dudas pero, bueno, lo han intentado al menos.

Ver Live At The Moth Club (UK) hace recordar un poco a la serie clásica de los Muppets. Excepto que en lugar de Muppets son ingleses. Que quizá no sea una diferencia tan notable a priori, pero que lleva a que el ritmo sea menos frenético, más tendente al humor incómodo. Bueno, en ocasiones lo incómodo es cuánto se alargan ideas y premisas. Las actuaciones de stand up son… variadas, supongo. A veces jugando con esa idea de falso documental. Los sketches -llamémoslo así- de las bambalinas son también un tanto irregulares. Pero bueno, The Moth Club es un escenario suficientemente conocido, y aquí creo que puede acabar saliendo algo interesante en cuanto decidan qué es lo que pretenden hacer. Más allá de sacar a todos los cómicos ingleses que puedan.

Esta Pewnego razu na krajowej jedynce (O) (PO) o Dead End o como la llamen es… bueno… un poco de relleno. Si en lugar de una serie hubieran hecho una película probablemente habría sido más sobrellevable. Pero, claro, la idea de un grupo de personas diversas acaban juntas en el mismo lugar, se encuentran con una cantidad de dinero de procedencia desconocida y son perseguidas por ello sin poder ir a las autoridades porque etcétera. El juego de los coches está bien pero me temo que a estas alturas necesita un algo más. Aunque supongo que para echarse la siesta un fin de semana vale.

El segundo intento telenovelesco de la semana es Riches (UK), una serie que parece querer ser Sucession a ratos y en otros Empire. En ninguno de los dos casos acaba de funcionar no tanto porque no tenga claro el tono -que no lo tiene- como porque parece que el reparto anda en distintos puntos. No sé si es un problema del propio reparto, del guión, la dirección o quién. PERO. El problema está ahí y a nadie parece importarle un car… demasiado. Qué le vamos a hacer. (Pues no verla, eso le vamos a hacer)

Tengo un problema de partida con Sicak Kafa (O) (TU) -va, venga, Hot Skull– y es que una ficción sobre una pandemia mundial no me apetece nada, no me apetece tampoco la historia de que lo que te hace es ‘decir cosas incoherentes‘. No me apetece porque lo incoherente puede tanto discutirse en cuanto a lo que se considera esa propia coherencia como a lo que puede querer decir sobre, en fin, otra epidemia que haya podido ocurrir recientemente. Si además me lo pones en capítulos largos y pausados… Mira, no. La culpa será mía y no de la serie, lo que queráis. Pero no.

Parece que Prime ha decidido adaptar un puñado de las historias de Louise Penny en este Three Pines (CA) que en realidad cuenta con su mayor baza en Alfred Molina. La idea de separar los casos en dos partes puede ser propio de las series inglesas de asesinatos pero normalmente significan o que tienen mucho que contar o que la duración del capítulo es razonable. Ninguna de esas dos premisas se dan aquí. Tampoco es que Penny haya sido una de mis autoras de referencia pero viendo los dos primeros capítulos -que adaptan la segunda de las novelas del personaje Armand Gamache– está claro que se le podría haber sacado más juego. Aunque quizá tendrían que haber liado a un canal inglés para eso. En fin.

Resulta más interesante de lo que esperaba este Vadhandhi: The Fable of Velonie (O) (IN) que tiene todos los tics de una producción europea de misterio -una muchacha muerta, dudas sobre sus familiares, el papel de la prensa y la policía, secretos y más secretos- pero adaptados a una realidad india que a ratos parece pensada para destruir esa imagen preconcebida-reconozco que no me esperaba el trasfondo religioso mariano- pero que funciona mejor precisamente cuanto más usa elementos clásicos para romperla. Como un pasito más allá de la anterior Suzhal también del matrimonio Pushkar–Gayathri. En general una obra agradable de la que sospecho que veré la primera temporada a ver cómo sigue, y si va a pasar a convertirse en una obra antológica de investigaciones.

El otro estreno de la semana en ALLBLK es igual de desopilante, aunque en una dirección diferente. Porque en Wicked City (USA) lo que tenemos es una obra de brujas, de distintos estilos y poderes pero con unas ganas de montar follón y telenovela que la acercan más a las de East End que a cualquiera de sus otras notables compañeras. Que me parece perfecto, por supuesto. Es cierto que este batiburrillo, esta verbena, agradecería más dinero para sus efectos especiales. Pero ese aspecto barato no desentona con el resto de la serie.

Esta continuación/nueva versión de Willow (USA) se aleja de la ¿épica? que podría tener la película original a favor de una aproximación de aventura juvenil, a la vez ligera pero con capas, que hace inevitable acordarse tanto de obras modernas en estos entornos fantásticos como de los referentes de hace tanto tiempo. Y, quizá por esta forma de ser serio pero no tomarse en serio, pero funciona. Es una obra agradable, consciente de ser para un público juvenil pre-Élite, y con el suficiente componente de eso que en tiempos se llamaba Entretenimiento Familiar como para que sea fácil pensar que será recibida quizá no con algarabía pero sí con agrado.


Lo más irónico de Criminal Minds: Evolution (USA) es que lo llamen Evolution. Es más de lo mismo. En Paramount + ahora, pero más de lo mismo. El único cambio notable es que han cerrado más aún la trama para acercarse un poco más todavía a una miniserie. Algo que podríamos discutir hasta qué punto ocurría en temporadas anteriores. Así que no, nada de evolución. ¿Para qué, si ya les funcionaba?

De entre las muchas obras militaristas que estamos soportando estos últimos años creo que Echo 3 (USA) puede ser de las más ‘visualmente bonitas’ y, a la vez, más aburridas. No hay nada aquí que me recuerde a esa Apple TV + que no deja de tomar riesgos salvo el riesgo en si mismo de estrenar algo como esto. Que se me ha ocurrido mirar de dónde ha salido y la verdad es que demasiado bien ha ido pero… En fin.

¿Pero no habíamos tenido una serie llamada First Love (O) (JP) ya este año? En fin. Parece que Netflix Japón nos sirve una obra romántica de esas con fondo más o menos dramático por motivos inexplicables -o, al menos, poco convincentes- y alguna cosa para disimular. Yo me he aburrido lo más grande con la casi hora que dura esto, supongo que porque tampoco es algo para lo que sea espectador. Supongo que si lo que te apetece es una historia pseudolacrimógena entonces vale.

Curiosa esta Khakee: The Bihar Chapter (O) (IN). Es difícil saber si quieren que sea un una de acción, un True Crime, un drama o qué. El inicio del piloto parece una cosa, su centro otra, se nos va dando pinceladas de que también veremos historias de política. Y los saltos temporales parecen presagiar un intento de hacerlo casi una saga. Lo cierto es que con tanto batiburrillo acaba siendo un poco  las partes que te gustan por las que no. Aunque reconozco que para la cuarta vez que cambiaban de tema mi paciencia era limitada, así que supongo que eso puede determinar las ganas -o los intentos- de ver esta historia sobre la caza a un gangster a lo largo de más tiempo del razonable basado en el libro escrito por el policía que lo atrapó. Así que supongo que podríamos acercarnos a él como si fuera Los intocables de Eliot Ness. La serie de televisión del ’93.

¿Es Pitch Perfect: Bumper in Berlin (USA) el ejemplo más claro de ser vagos? No sé qué necesidad había de este spin-off, qué sentido tiene centrarlo en un personaje secundario masculino, por qué se empeñan en que parezca algo así como un sketch de Funny or Die de principios de los ’00s con múltiples referencias que parecen pensadas por alguien que era joven en los ochentas, pero en alargado. Es sorprendente lo fuera de su tiempo, polvoriento e insufrible que resulta todo. Lo único bueno que puedo decir es que al menos tiene canciones. No es que sea muy original a estas alturas, pero algo habría que decir a su favor.

Tengo mucho que opinar de Wednesday (USA). En primer lugar y como adaptación de los cómics de los Addams: No. Prácticamente en ningún momento logra recuperar ese espíritu burlón y oscuro. Hay muchos chistes que a ratos podrían acertar en algún blanco, pero a fuerza de disparar se nota que a veces chocan entre ellos porque no tienen definidos a los personajes. Tanto por el sentido del humor en sí por el punto en el que los colocan, para el que no hay ninguna necesidad más allá de convertirla en una serie rutinaria adolescente. Y aquí es cuando tengo que decir que si solo me hubiera visto el piloto estaría echando pestes, pero como me lo he visto todo -luego cuento esto- puedo decir que hay UN personaje Addams que está en sintonía con el humor aunque se parezca físicamente  una mierda de oveja al original: el tío Fester. Por contra, la mayoría parecen más o menos lejos, y el que más lejos está por mucho es Pugsley, al que parece que no conocen en absoluto. La felicidad de la familia, entre ellos y para con la gente de su alrededor,  es borrada por la incapacidad de los guionistas actuales para saber qué hacer con ese tipo de personajes. Hasta el punto de que lo que parece más es que han visto la segunda película de acción real y la han entendido justo al revés. ¿Por qué me la he visto entera si claramente no me gusta como adaptación? Porque los capítulos no se me han hecho eternos Deo Gratias. 45 minutos es aceptable, 8 capítulos es aceptable. En ambos casos están en el borde de lo que soporto, pero el organizar la temporada entre la Dark Academia (que no es mi tropo-marco favorito, pero lo puedo tolerar) y los Detectives Adolescentes (que si suelen ser mis historias favoritas), con un caso central claro que se está investigando en todo momento -incluso cuando meten historias de relleno y blablabla- facilita este «Bueno, me la veo entera». Así que por lo menos puedo decir que esta temporada la he visto y, por tanto, que voy a separar en esta reseñita lo que es piloto de lo que es serie completa. Sobre todo porque si por solo hubiera estado el piloto dudo mucho que hubiera seguido viéndola. Llevamos mucha Dark Academia en TV desde hace años. Esta no es tan mala como Deadly Class ni tan buena como las segundas temporadas de Legacies, así que en fin. Por si alguien se lo pregunta, las Dark Academia son obras centradas en un estudio de manera diferente. Normalmente es un centro de estudios extraño en el que suele haber un componente sobrenatural pero -como en el caso de la escuela de asesinos antes mencionada- no es necesaria. Supongo que para dentro de cinco años estarán metiendo cualquier cosa (sí, ingenuo por mi parte) pero el componente de estudio/colegio es tan importante como el de que sea oscuro. Ojalá tener el tiempo de escribir una columna sobre el tema, pero tendrá que servir esto. En cuanto a los detectives adolescentes, a estas alturas ya sabéis que me ponéis un asesinato por resolver y allá que voy. Y los detectives adolescentes, como los detectives senior, ofrecen la posibilidad de moverse al margen de las organizaciones policiales. (No necesariamente en contra, eso es una columna que ya hice) Y aquí llegamos al segundo problema de la serie: Es un Frankenstein (no diré que no sea lógico) que toma de aquí y allá, con muy poca originalidad. Tenemos cosas que podrían ser de los Wayward Children, tenemos cosas de Monster High, tenemos mucho de Legacies, Buffy y similares. E, incluso, de Smallville. Uno de sus momentos más infames tiene su correlato. Y sí, es que los creadores de esto son los mismos. Y se nota. Vaya si se nota. No solo por su incapacidad de comprender o importarles los personajes racializados o, en fin, parte de cualquier minoría que se os ocurra. En el lado bueno, sirve para que todo sea ágil y tiren recto. En el malo, muchas de las decisiones son tan planas o carentes de sentido como aquellas. Sus personajes carecen de coherencia narrativa, incluso las interacciones entre ellos fallan ahí. Y eso lleva a otro problema, que es el tener un buen reparto -en el que sobresale Gwendoline Christie con un personaje que se sostiene solo por el buen hacer de la actriz- que casi no puede ni defender su papel. Zeta Jones y Guzman parecen grandes elecciones para sus papeles, igual que a Riki Lindhome y Christina Ricci las hemos visto con muy buenas actuaciones. Ninguno funciona. Zeta Jones y Guzman carecen de la más mínima química, hasta el punto de que hay veces en las que parecen una parodia de entrevista de Pablo Motos, Lindhome se limita a poner caras todo el rato intentando defender su papel y Ricci parece que pasaba por allí llevando una peluca espantosa hasta niveles difíciles de justificar. Porque si el vestuario es uno de los puntos positivos de la serie, el departamento de peluquería parece el de The Americans. En cuanto a la trama de los asesinatos, pues bueno. Tanto las claves como las pistas falsas están con neones, los giros son como son, y la solución (o, mejor dicho, la manera de encontrarla) sería la vergüenza para cualquier detective adolescente que se precie. ¿Y Tim Burton? Pues haciendo eso que hace él de poner el nombre y el cazo pero nada más. Es verdad que esto tiene de adaptación lo mismo que Sleepy Hollow o Dark Shadows, pero se nota que esta vez no había un Henry Selick sino Alfred Gough y Miles Millar. En resumen: Forraje, ni siquiera del bueno. Pero supongo que si te van los dos temas mencionados y te sobran seis horas de tu vida hay cosas peores.

Hablando de cosas peores: Welcome to Chippendales (USA) Aquí parece que han decidido coger todos los true crime que se han hecho sobre el tema y alinearos cambiando todos los datos que les molestaban para que se acerque a lo que quieren contar. Han estrenado el piloto y el segundo a la vez, y menos mal porque el primero es su propia historia ridícula sin puntos en común con la realidad hasta decisiones inexplicables. No es que el segundo sea mucho mejor pero al menos nos presenta ya a los que van a ser los personajes recurrentes lo que quiera que dure esto, que no parece mala idea, la verdad. pero que logra algo tan notable como que cada vez que cambia de enfoque sea para peor. Teniendo en cuenta, además, que este año hemos tenido ejemplos de casi todo lo que intenta hacer, pero mejor -desde el True Crime con actor famoso, a contar el momento de revolución sexual setentero, pasando por historias de empresas malditas- así que solo puedo recomendárselo a quien tenga curiosidad por una serie que se pueda usar como ejemplo de Así no en un curso creación artística.


Que espanto, que horror, que insoportable que es 1899 (O) (AL) , no recuerdo cuál de los caballos habituales de Netflix estaba detrás de esto pero vaya batiburrillo sin cabeza ni gracia, solo pretensiones y el convencimiento de ser muy listos. Y lo peor es que con eso solo logran parecer recortes de cosas mejores. Sobras frías recalentadas en microondas de Lost, de El Barco, incluso del relato del Dr. Tarr de Poe. Huele a proyecto universitario casi tanto como a mus visto, algo que no deja de ser tan redundante como la propia serie.

Que Fleishman Is in Trouble (USA) quiere recrear 2016 queda claro desde el momento en que empieza la serie y parece, efectivamente, antigua. Quizá sea esa sensación de estar contando la Gran Historia de Divorciado Blanco y Judío Neurótico, quizá sea porque intentan darle una vuelta y otra y otra más, o el uso de actores que uno asociaría con, precisamente, ese tipo de películas. Sea lo que sea, le auguro un buen número de seguidores que la trataran como una obra de culto. Yo ya tuve suficiente del pasado.

No soy muy fan de Taskmaster, tampoco The Horne Section TV Show (UK) me ha parecido muy divertido. Entiendo lo que quieren hacer, entiendo a quién están usando de secundarios, y espero que se lo estuvieran pasando muy bien entre medias. Pero estoy convencido de no ser su público. En absouto.

Un fin de semana más tenemos novedad infantil en Apple, parece mentira pero están construyendo un fondo de armario con suficiente astucia, al que añadir ahora Interrupting Chicken (USA). De nuevo, basada en una serie de libros en los que unos padres leen cuentos tradicionales a sus hijos, que no dejan de interrumpir la narración más que conocida para darle un giro y con sus preguntas y comentarios. Ah, sí, es una familia de pollos, pero creo que está claro. Lo importante aquí es que sirve para contar una historia, marco que es la que influirá en la otra. Todo ello con un humor blanco blanquísimo que aquí sabemos con qué estamos jugando, claro.  Una vez más, un ejemplo de solidez profesional por parte de Apple.

No tengo muy claro qué pretenden en Peacock con este Leopard Skin (USA), sospecho que ellos tampoco. En la parte buena al menos son conscientes de que hay que elevar al once cualquier locura que se les ocurra, en la mala tiene un corazón de thriller bastante aburrido y que intenta funcionar más por acumulación que por organización. Si se libran del punto de partida lo mismo acaba funcionando. Cosas más raras se han visto.

Supongo que lo que hay detrás de Le Monde de demain (O) (FR) es que los franceses no pueden dejar de francesear. De ahí el sexo, la desnudez (femenina, porque claro), y un acabado general que parece menos interesada en la música que en hacer alguna variación del cine-quinqui. No tengo absolutamente ninguna intención de pasar del piloto de la cosa esta porque ni sé lo que están haciendo ni me interesa. Una vez más, la decisión de cómo contar una historia juega en contra y parece pensada solo para quien haya decidido de antes que va a verlo.

El nuevo estreno brasileño de HBO Max No Mundo da Luna (O) (BR) es curioso. El estilo de comedia romántica que podríamos haber visto en el mercado anglo hace una década y pico, incluso con partes de fantástico, como Drop Dead Diva o Being Erica. El resultado es moderadamente agradable, menos rupturista de lo que sospecho que esperaban, y en general más algo que tener de fondo mientras haces otra cosa. Planchar, por ejemplo.

Hace por lo menos un siglo, en Alfaguara, se publicaron varios libros de Olga da Polga (UK). Son cuentos con un toque de humor y más de amor que siguen la historia de una cobaya y su nueva familia de acogida. Que ahora van siendo adaptados, más o menos, en esta nueva serie infantil que busca, precisamente, jugar con esa mezcla de las historias exageradas según la ve Olga y según se descubre cuando tenemos otra versión. Así que perfecta para CBeebies.

No parece que la BBC haya decidido hacer ni trailer ni nada. 
Para mi sorpresa Tulsa King (USA) me ha gustado. Está completamente al servicio de un Stallone que ni siquiera disimula que es su fiesta, tiene a Taylor Sheridan poniendo más el Tulsa que otra cosa, y al final es más el hijo de Terence Winter que nada. Porque es una visión claramente newyorkina de ese sur, tanto que a ratos parece una mezcla de Oscar con Justified, una comedia con mafiosos que no llega al despendole de Claws porque parece más ocupada por mantener las formas de Stallone. De esa manera crean una serie sobre todo simpática, un poco anacrónica, a ratos capaz de recordar a otra de las creaciones de Leonard, Get Shorty, pero antes que nada Ligera. Un divertimento. Lo que tiene más gracia si uno piensa que los tres (Stallone, Sheridan y Winter) han sido candidatos al Oscar a guion. Pero es que a veces lo que uno necesita es un divertimento.

Pensaba que The Santa Clauses (USA) iba a ser el peor piloto que iba a ver esta semana. Pero no. Porque después me vi 1899, no porque esta sea mucho mejor. En realidad sigue un poco lo de siempre con estas películas, Tim Allen trabaja el mínimo necesario o incluso menos, sacan a invitados famosos, y en general tratan el sobadísimo tema de Oh, no, los niños cada vez creen menos en la Navidad y eso nos está matando. Un espanto. En el que, sin embargo, hay un personaje interesante. Entre tanto chiste bobalicón y tanta cosa el personaje de Mrs. Claus/ Carol es interesante por las preguntas que hace, por las reflexiones sobre su rol y por la manera meta en la que parece mirar el universo. Que ya es algo. En fin, supongo que a los seguidores de las películas, o a los de Allen, quizá a ambos, les gustará. Una vez más, no soy su público.

No sé si esto es algún tipo de Basado en Hechos Reales/ True Crime, pero tiene toda la pinta y, de hecho, es una serie surcoreana tan tremendamente aburrida que no puedo creer otra cosa. Me refiero a Somebody (O) (SC), un estreno surcoreano que sí que ha sacado Netflix (sigue con dos pendientes de encontrarles un hueco) pero que, sinceramente, se podrían haber ahorrado porque por muchas maquinitas y mucho ambiente de irrealidad que le quieran meter es uno de los pilotos más aburridos del año. Que tiene su mérito.


Comenzamos el repaso a la semana con un drama coreano al que, como tantas veces, le sobra mínimo una cuarta parte de su metraje por episodios. Lo que tiene más mérito porque 3Inching Boksu (O) (SC), o Revenge of Others o La Venganza de los Otros o como sea que Disney + ha decidido llamarlo, necesita de un capítulo doble para arrancar. Y lo hace de aquella manera. Demasiado tiempo contando cosas que no van a ninguna parte, y demasiadísimas escenas de gente sentada mirando al infinito. Algo en lo que podemos reconocernos pero que, sinceramente, podríamos habernos ahorrado teniendo en cuenta que sobre la mesa se nos ha puesto una asesinato misterioso, la peor investigación policíaca jamás vista en Corea del Sur -que ya tiene mérito-, una o más tramas de corrupción -según si luego están todas conectadas o no-, un misterio en el pasado, y un vigilante vengador en el presente. Sin lograr que nos importe demasiado ninguna de ellas. Y supongo que ese es su mayor problema. Que lo que podía haber sido una nueva versión de Sweet/ Vicious haya acabado convertido en lo que quiera que sea esta amalgama de clichés telenovelescos en episodios de una hora de duración. Nada, nada, mejor pasamos a lo siguiente.

Mientras veía The Calling (USA) una frase iba formándose en la cabeza que al acabar el episodio ha sido condensada en: ¿Pero qué leches acabo de ver? Porque parece que alguien en Peacock ha decidido que David E. Kelley y Barry Levinson podían ser dejados sin supervisión, y eso ha llevado a la clásica serie de detectives en la que el investigador central tiene un talento muy especial. Y ese talento es… Ser muy judío. Es difícil explicar cómo han convertido lo que normalmente llamaríamos Espiritualidad en la supercapacidad del responsable para resolver crímenes. Lo cierto es que no estamos hablando de, digamos, El Padre Brown sino más cerca de El Mentalista. Si El Mentalista se tomara a si mismo muy en serio. Casi es mejor hacer una comparación con Tocada por un ángel o Autopista hacia el cielo, quizá incluso BibleMan. Pero resolviendo crímenes. De verdad que es una de esas cosas que uno tiene muy claro que es propaganda religiosa pero, a la vez, que a nadie en sus sano juicio le hubiera parecido razonable montarla así. Como una serie de detectives muy seria. Sí, sé que está basado en una serie de libros israelíes pero… ¿Es que no haya nadie mirándose las cosas ANTES? En fin, una experiencia única.

Es curioso que lo que se me ocurra para definir Circuit Breakers (USA) sea Encantadora, cuando parece una palabra tan alejada a lo que se supone que debería ser una serie antológica de ciencia ficción cuyo modelo más cercano sería The Outer Limits. PERO. El pero es que es otro ejemplo del buen hacer de Apple TV+ y han decidido apostar por lo mismo pero al revés, va a por un público infantil/ juvenil y lo que busca no es tanto los tonos oscuros sino los claros. Son historias -al menos las dos primeras, pero vaya, creo que podemos extenderlo- protagonizadas por adolescentes pero centrados en temas generales, nada problemático. Y sirve más para reflexionar sobre la humanidad y para llegar a esa suerte de moraleja discreta, que refuerza además esa idea un tanto clásica. En fin, no es que sea rupturista ni que tenga un giro especial, pero si es lo suficientemente anómalo como para destacar. Y, sobre todo, para que sea fácil de recomendar.

En el lado bueno, me temía que Dangerous Liaisons (USA) fuera una de esas excusas de Starz para montar una Serie S sin mucho más interés. En el malo, han logrado que sea igual de nada interesante de lo que me temía, así que el sexo no era la culpa. Supongo que la idea de meter muchas muchas muchas conversaciones, de explicarte a los personajes antes que mostrártelos, de establecer una enorme cantidad de ellos, y de crear una historia que -sencillamente- no podría importante menos, usando al final la obra epistolar original como una excusa para una de esas plomizas obras históricas en la que lo mejor que se puede decir es que han decidido tener un reparto variado, aunque no se hayan molestado en pararse a pensar en la repercusión de esas decisiones. En fin. Que si la idea es echarse la siesta lo han logrado.

En contra de lo que podría parecer -y para bien de todos, supongo- Dog Squad (UK) no es un exploit de La patrulla canina sino una creación de la CBBC / CBEEBIES para ofrecer a la chavalería historias de perritos que, mezclando dibujos con metraje real, muestran las tareas más o menos fantaseadas de los perros de apoyo, guía, o como se quiera llamar. No he visto que salga un Emotional Support, pero seguro que alguno hay también. En cualquier caso una buena manera de dar un giro útil e interesante a las clásicas series de animalitos, tanto para explicar qué es lo que hacen -sin incluir perros policía- como para explicar las diversidades que agradecen tenerlos cerca. Servicio público televisivo, esto sí.

A veces sospecho que Hugo Blick es un gusto adquirido, aunque en esta ocasión, con The English (UK/USA) no me convenza. Se nota la intención de las imágenes, se nota el intento de ofrecer una mirada distinta al western, se nota que reúne a grandes actores para papeles que podrían ser secundarios… Pero tiene una manía por dejar ‘respirar‘ la historia que contagia el bostezo. Y en un año con tanto western y tan variado tampoco es que sea especialmente raro ni en las partes más… crudas… ni en las más sentimentales. Es posible que sea solo por tratarse del piloto pero lo cierto es que el problema de ritmo -o lo que yo llamo problema de ritmo, habrá gente encantado con esto- lastra todo lo demás, y es una pena. Porque estoy seguro de que habrá dimes y diretes. Pero mi paciencia es limitada.

Las series musicales son siempre bienvenidas. Y en A Grito Herido (O) (CO) se canta, vaya que si se canta. La nueva serie colombiana de Prime tiene varias actuaciones, en ocasiones completas, en otras parciales, a veces reflejándose unas a otras para mostrar una idea o un suceso, y eso es lo que la diferencia. porque por abajo está el clásico armazón de telenovela de un grupo de amigas (cinco) a la que la vida ha puesto en un punto difícil, cada una por su motivo, y a las que el tiempo ha distanciado. A partir de ahí pasamos a tener la parte de reencuentro, puesta al día y desarrollo. Es cierto que la parte musical es mejor que la telenovelesca, pero supongo que valga lo uno por lo otro. A ver qué tal continúa.

Lo que puedo decir de Mammals (USA) es que alguien en Prime quiere ser tomado en serio. Puede ser James Corden, que intenta parecer menos insoportable por el hecho de ser más dramático cuando podría haber tirado por registros cómicos en los que simplemente tendría que haber hecho caso al director para variar, pero es que toda la historia es una cosa de señores intensos mal tratados por sus mujeres a las que podemos meter en varios niveles de cruce entre un potos y una Manic Pixie Dream Girl, se supone que les vuelven locos y algún apunte se da, pero en general carecen de agencia o actuación, y meter invitados famosos es más propio del Corden antiguo, la verdad. En fin, que para un señor de mediana edad con una crisis es posible que esto sea una opción -no todo el mundo puede comprarse por 44 billones una plataforma social- pero incluso en ese caso tengo mis dudas del interés, la verdad.

¿Existe el equivalente televisivo a La comedia XXX del año? Si es así el desastre de Robo mundial (O) (AR), una especie de intento de hacer comedia de costumbres, de fútbol y de robos sin que ninguna de ellas valga la pena, podría entrar tranquilamente como La comedia argentina del año por todo lo que hace para que sea para el gran público en lugar de para ser divertida o interesante o algo. A evitar tan fuerte como el propio mundial.

¿Cuántas veces puedo ver distintas versiones del mismo piloto? De manera casi literal, quiero decir. O internacional, quizá. A ver, me vi la original francesa, la india, la inglesa, la polaca… y ahora toca la surcoreana. Porque Yeonein Managerro Salanamgi (O) (SC) o Behind Every Star es una nueva versión de Netflix de Call My Agent! (o Ten Percent si preferís la versión inglesa). [Bueno, de Netflix… desde la semana pasada Netflix tiene parados los estrenos coreanos, pero cuando son coproducciones como es el caso *tjo, tjo* se filtran.] La mejor sigue siendo la francesa porque, bueno, fue la primera. PERO. Reconozco que esta es una buena versión, la mejor de las que he visto hasta el momento. Porque logra que parezca que fue idea suya incluso las cosas menos coreanas. Igual que la versión británica parecía hecha con desgana -pese a que John Morton debería haber sabido mejor lo que estaba haciendo- en esta surcoreana se buscan los puntos en común con la ternura francesa original, y si bien el humor no llega al habitual despiporre de las series coreanas sí que tiene ese punto de desparpajo. La francesa sigue siendo la mejor, pero aún hay posibilidades de que esta logre hacer suya la historia.

Oficio, eso es lo primero que me viene a la cabeza viendo Zootopia + (USA). No me lo he visto entero, aunque podría, y no lo he hecho porque creo que hay partes que ganan teniendo fresca la película. La sensación es que ‘no hace falta’ pero, a la vez, que probablemente nos esté contando cosas que pasan a la vez, no después o antes, así que poder ubicarlas y reconocer las partes ayuda. Por lo demás, me he visto el segundo también para saber si todos iban a ser tan clásicos como el primero. Y no. El primero es muy clásico -aunque agradable, por supuesto- mientras que el segundo es una especie de sátira de los realities, para un público algo más adulto, digamos, aunque el mensaje de fondo sea el de siempre. Digamos que es una sátira afectuosa. Hay cuatro más, duran en torno a los diez minutos y, bueno, supongo que para esto está también Disney, para expandir creaciones con miradas diversas. Bien por ellos.


Sabéis todo eso del cringe comedy, awkward cute y tal que se supone que es un tipo de comedia. Pues esa es la mitad de Blockbuster (USA) Os podéis imaginar qué mitad. Y así, funcionando a medias, tenemos el resto. porque más que un estreno de Netflix tenemos lo que parece un estreno de humor de la CBS. Y no de este año precisamente. Probablemente de principios de los ’00s. Con un responsable obligándoles a incorporar diversidad y decidiendo que claro que sí, que al fin y al cabo los protagonistas son perdedores. Pero vaya, que ya podemos decir que es lo segundo peor que le ha hecho Netflix a Blockbuster.

Estoy seguro de que hay una explicación para estas ficciones con fútbol que le está dando a Netflix por sacar. Supongo que ha sido cosa del algoritmo, porque este nivel de no ser capaz de encontrarle lógica debe de ir más allá de lo humano. Quiero decir, las ideas son Fútbol por un lado y True Crime por el otro, que no sé yo bien cuál es la demografía que buscan, pero debe de estar en el sur de América porque esta vez Goles en Contra (O) (CO) es Colombiana y habla, además, de un asesinato. Por suerte el narcotráfico no es el centro, solo parte del paisaje. Que en fin, pero por lo menos. Y ese es un poco el resumen de todo esto.

Pues resulta curiosa esta It’s Fine, I’m Fine (AU), una serie de capítulos razonablemente cortos con las sesiones de una psiquiatra como centro. Pero no al estilo estadounidense sino a uno más australiano, con otro tipo de gente aunque muchos problemas sean -claro- universales. Lo hace con una acercamiento claramente humanista, apostando por una empatía por encima del cinismo y añadiendo toques de fantástico que ayudan a contextualizar los problemas que le cuentan los pacientes. En resumen, una obra pequeña pero agradable y contundente.

¿Es real Lopez vs. Lopez (USA)? Con esas risas enlatadas, con un acto que no podría ser más antiguo, con el único elemento redentor en la clara complicidad y naturalidad con la que George López actúa junto a su hija. Una vez más, no entiendo quién pensó que Lopez merecía una serie. No lo entendí en 2014, no lo entendí en 2016 y no puedo creer que seis años y una pandemia más tarde hayan vuelto a confiar en él. Hace años Jay Leno maniobró a espaldas de David Letterman para quedarse su programa y el batir de alas ha acabado con que parezca que siempre hay un hueco para que Lopez siga haciendo de las suyas. Execrable lepidóptero.

No sé en qué momento decidieron en Nickelodeon que era buena idea hacer The Really Loud House (USA), supongo que al ver el éxito que había tenido el anterior especial. Lo cierto es que no acabo de ver que funcione el paso de serie de animación a acción real, y en muchos momentos parece una construcción completamente artificial, casi de plástico. Pero bueno, supongo que de todo tiene que haber exploit si funciona lo suficiente.

Bien, sin alardes, esta SAS Rogue Heroes (UK) que ha montado la BBC y que. aunque a ratos tenga ese deje inglés de creerse el imperio y ver el resto de países como en un capítulo de ‘Allo ‘Allo!. bien montada está. Una peripecia bélica de esas basadas en hechos reales y con protagonistas cercanos al canallismo, pero que sabe adaptar el libro de Ben Macintyre en algo parecido a una serie. Y si algo tienen los libros de Macintyre es la habilidad de contar un hecho histórico de manera entretenida.

Otra más de las series infantiles encantadoras de Apple, está claro que han visto un público, porque esta vez han contratado a Jim Henson para este Slumberkins (USA) que adaptan unos libros infantiles, con mucho amor, comprensión y hemos cometido errores pero digamos la verdad y tratemos de arreglarlo. Mezclando los muñecos -casi peluches- de Henson con algún detalle animado.  Encantador, como de costumbre.

 


Tengo dos problemas con The Bastard Son & The Devil Himself (UK), el primero es la fuente original y el segundo es la persona a la que se ha encargado. Si añadimos el innecesariamente largo, estúpido y… en fin, si añadimos el título ya son tres. Y es una pena porque el hacerlo una producción británica -como demuestra sus magníficos actores infantiles, pero también la aparente normalidad del resto, más centrados en ser buenos profesionales que en el habitual abercrombismo estadounidense- pasa lo mismo que ya ocurría con Joe Barton en Giri/Haji o este mismo año en The Lazarus Project, falla el guion. El problema es que, además, aquí partimos del revoltijo de ideas que era la trilogía y una pizca originales. Con ESE FINAL. Y, claro, esto necesitaría un trabajo sólido de adaptación para llegar a un buen nivel, pero tenemos a Barton que toma una ruta que no puedo decir que me sorprenda. Demasiado centrado en intentar que sea lo mismo de siempre contado de la misma manera, que el edgelordismo reine alto, que las partes grises se queden en ambosbandismos, y que lo que podría haber sido una gran serie acabe en forraje a pesar del esfuerzo de su equipo técnico y artístico. En fin, que una lástima. A ver si la próxima vez.

Si algo queda claro en Becoming Abi (O) (NG) es que la nueva comedia-o-lo-que-sea de lugar de trabajo en Netflix ha sido creada a mayor gloria de Bolu Essien, es la creadora, guionista, directora y protagonista. Es cierto que en algunos puestos tiene más o menos ayuda pero en general es ella en todos los niveles tomando las decisiones. Y, pese a eso, da la sensación de que también quiere ser una demostración de todo lo que puede ofrecer la industria nigeriana a la industria estadounidense. No al público, a la industria. Porque el piloto en sí es bastante genérico, pero parece pensado más como un ejemplo de lo que pueden hacer sus actores y el resto del equipo técnico y artístico, mientras que la historia aporta poca novedad: jóvenes profesionales en un mundo de jefes insoportables, amores y amistades que llegan, vienen y van, problemas personales mezclados con los profesionales y etcétera. Un largo etcétera, de hecho, porque lo hemos visto mil veces. pero bueno, con esto en mente es un forraje aceptable. Y al menos así echamos un ojo a la realidad nigeriana, aunque la mayor parte del tiempo parezcan estar intentando esconderla detrás de lo mismo que los estadounidenses enseñan.

Lo único que se me ocurre para que The Devil’s Hour (UK) me diera más igual es que lo vendieran como un evento o algo. Pero la deliberada intención de ser misteriosos sin acabar de mostrar nada durante este piloto que se me ha hecho la misma vida terminar de puro aburrimiento, la abundancia de personajes y situaciones que se supone que son partes de un puzzle que, la verdad, parece un puzzle con una imagen en negro. Uno de esos que son más interesantes por el mero hecho de hacerlos que por lo que vayas a ver cuando esté completo, pero que olvidan que el mero hecho de hacerlo solo es interesante si hay algún buen motivo para hacerlo. Que no es el caso.

He visto el piloto de Guillermo Del Toro’s Cabinet of Curiosities (USA). No tengo intención de seguir con el resto de capítulos, porque si la idea de usar el piloto es poner semejante conjunto falto de ideas y curiosidades pues para qué. Lo mismo más adelante sale un capítulo bueno, todo puede ser. No creo que haya pasado con la nueva Twilight Zone, que por lo menos tuvo los arrestos de que su piloto no fuera la enésima versión de lo mismo que nos ofrecen aquí. Parece mentira que en un medio que está intentando recuperar estas antologías el producto que tendría que abrir boca esté tan mal creado, como si en Inside Nº 9 hubieran puesto uno de los capítulos malos el primero, como si en Creepshow no hubieran pensado que había que ofrecer algo además del nombre. Si quieres la atención más vale que ofrezcas algo, y lo único que ofrece este piloto es aburrimiento, falta de sustancia y demasiada duración.

Hablando de no saber gestionar los pilotos en Netflix, más le valdría a Daniel Spellbound (USA) señalar de alguna manera que el suyo es doble, que gran parte de los personajes no salen hasta el segundo y que la situación general te la ponen ahí. Sobre todo con lo floja que es la primera mitad, más rutinaria serie infantil/juvenil que presentación de historia o tema alguno. Vista también la segunda parte es una cosa agradable, con algún apunte de humor y de idea, alrededor de una extraordinariamente manida historia. Qué le vamos a hacer, forraje digital.

Muy curiosa esta El Encargado (O) (AR) que podría haber jugado por un lado más… digamos inocente – Más en el lado de la lucha entre pobres y ricos -, o más en el inquietante – en una de esas historias de sirvientes perversos que parece aún perduran- pero que decide jugar con la ambigüedad ya desde la primera escena. Está claro que la confrontación entre el encargado de un edificio y el vecino que quiere echarle se podía haber mostrado de muchas maneras, pero esta historia que nos deja claro desde el principio que el personaje central no es de fiar pero que eso no significa que el resto sean mejores. La partida a la que asistimos tiene un claro componente cómico y otro de tensión, una parte de inseguridad en una narrativa que sugiere que apoyes al encargado pero, a la vez, te demuestra que quizá es algo más que excéntrico, muy capaz de cualquier cosa por salirse con la suya. Todo ello, además, con buenas interpretaciones -algunas más caricaturescas que otras- que saben mantener los cambios de tono y ritmo. Vamos, que probablemente me la vea entera.

Este Hyeongsarok (O) (SC) o Shadow Detective o como lo quiera llamar Disney+, es una serie policíaca surcoreana que es aproximadamente como el grado cero de serie policíaca surcoreana. Hay un detective más o menos desastroso, se retrata a los polis con violentos e incompetentes, a los políticos como corruptos, y luego hay un tipo por ahí haciendo fechorías que supongo que es el intento de que suene un poco distinto pero, sinceramente, consigue que suene incluso más a ‘hecho con un molde’ que otra cosa. Bueno, supongo que si este es tu rancho entonces te lo comes, pero poco interés le veo yo, la verdad.

En comparación tras tanta cosa, este Mr. Midnight: Beware the Monsters (O) (SI) que adapta una serie de populares libros estilo Pesadillas -de terror, éxito en los ’90s/’00s, historias más o menos independientes- asiáticos (esto es, su mercado principal es Singapur, aunque se ha exportado y traducido a China, Birmania, Indonesia o Malasia, entre otros) escritos con pseudónimo que imita los nombres del oriente asiático por parte de un señor blanco australiano, tiene la buen idea de ser producida directamente en Singapur con actores de la zona y etc. También deciden cambiar la forma de funcionar de los libros, crean un grupo de chavales para que interactúen de una u otra manera con las historias, creando arcos y demás… El resultado es satisfactorio. Logran separarse lo suficiente de lo esperable –El club de la medianoche o los propios Pesadillas– y ofrecer algo de esa modernidad, es cierto que el espacio para hacer algo aún más distinto está ahí pero ya es mejor que ese Midnight Club que el propio Netflix estrenó estas pasadas semanas. De hecho, parece más una evolución de la serie de Nickelodeon y otras ficciones similares que fueron apareciendo. A ver si hay suerte y se mueve lo suficiente como para que Netflix nos ofrezca también su otra serie: Mr. Mystery.

El nuevo Monster High (USA) -que llega en el momento del año en el que se supone que tenía que llegar y, además, casi a la vez que la película- sigue una estructura similar a las antiguas animaciones pero con un paso a la animación por ordenador que, inexplicablemente para mí, hace que quede mejor animado que la anterior vez. Además, cambios para distinguir mejor a los personajes, incluyendo en los diseños que parecen pensados para acentuar esas diferencias que también se extienden a las personalidades. En conjunto, un buen trabajo de actualización de la franquicia. No es que hayan apostado por tramas largas o complejas, pero al menos es una mejora.

Se nota el mes también en cosas como este Monster Loving Maniacs (UK) que sigue el clásico trío de niños, familia peculiar recuperada, amenaza, mundo fantástico. Va cumpliendo un poco todo, teniendo algún detalle en el diseño, alguno menos en la historia y… bueno… también para niños hay forraje.

Una vez más traído desde otro lado, este Romantikku Kirā (O) (JP) o Romantic Killer de Netflix me recuerda a las obras de primeros de los ’00s, con una cantidad de algo que supongo que es sátira o algo así sobre los otomes, y que no podría dar más lo mismo. Que me parece muy bien que tiren del absurdo y lo que quieran pero a estas alturas, y para repetir clichés, no parece muy interesante.

Cortos para promocionar frutas y verduras, eso es lo que trae Roots and Fruits (UK) a la CBBC y, sinceramente, no creo que necesitemos más. Ojalá fueran cortinillas aleatorias en lugar de un programa en sí. Pero al menos está todo realizado con gracia. Promoción, divulgación e imágenes monas.

Creo que es imposible hablar de  Sumo Do, Sumo Don’t (O) (JP) sin usar el término spokon. Porque aunque tenga una parte clara de ¿comedia? romántica, o de serie de ¿adolescentes?, está  muy claro que es el sumo lo que se quiere dar a conocer, crear expectación y blablabla. Y lo hace usando muchos de los recursos habituales de las ficciones deportivas. Reconozco que si me hubieran dicho que iba a haber un spokon romántico de sumo habría apostado por que sería bara. Pero supongo que Disney + tiene esas imposibilidades.

Croquetas de Star Wars, eso es lo que ofrece Tales of the Jedi (USA). Historias que están bien, o que no están mal que a estas alturas y con SW es lo importante,  y que sirven más para aprovechar los huecos que ya hemos visto, para rellenarlos con estas historias que son… bueno… croquetas.

Eli Roth ha sacado otra serie en colaboración con Travel/ Discovery, esta vez se llama Urban Legend (USA) pero lo que trae es lo mismo de siempre. Torturas y cosas de esas. ¿Y las leyendas urbanas? Pues supongo que la leyenda urbana es que Eli Roth tiene talento. No sé si hará más, pero no tengo intención alguna de verlo.


No soy capaz de entender el interés de The Ex-Wife (UK), parece bastante obvio desde el principio por dónde van los tiros y, como mucho, podemos discutir los grados de responsabilidad. Se supone que esto viene de un libro, supongo que de aquella época en la que pensaron que la retrógrada Gone Girl era la nueva Las Diabólicas.

No sé quién pensó que From Scratch (USA) era una buena idea, supongo que si hace falta la historia de una actriz que conoce a un cocinero en Italia, se lo lleva a USA (el pobre), y allí encima enferma (no sé qué más motivos necesitaban para volver a Italia, la verdad) y… bueno, el resto de cosas que os podéis imaginar porque las historias de Grandes Lloreras Amorosas no se hacen solas. Pero, en fin, para hacerlo así podían haber tirado de reposiciones, la verdad.

La mezcla de intensidad y desgana de The House Across The Sreet (UK) hace que siga sin entender los designios de Channel 5. Por un lado la parte de drama criminal de pueblecito pequeño con secretos tiene el habitual buen hacer inglés, la forma de darle un giro es con la manera en la que la protagonista quiere que esto sea su manera de encontrar un hueco en la comunidad. La manera en la que no tener sentido tenga sentido, supongo. Pero fuera de eso muy pocos esfuerzos, ni entre los actores, ni en las líneas argumentales complementarias ni, desde luego, en la promoción. No es que la serie está mal tanto como que es rutinaria. Pero bueno, ojalá eso fuera lo peor que se pudiera decir de una serie esta semana.

¿Veis? Ni trailer le han hecho. Cero ganas de trabajar.
Es curiosa esta Gang Zielonej Rekawiczki (O) (PO) o The Green Glove Gang o como leches haya decidido llamarla Netflix. La idea es buena, las interpretaciones van más allá de lo necesario, hay un cierto aire a homenaje y está claro que estaba pensado… con principio y final. Y, sin embargo, han decidido hacerlo serie. Creo, sinceramente, que muchas de estas series que luego sueltan el ‘es como una película de X horas’ serían mejores como películas. O, en su defecto, como miniseries con una cantidad de episodios al gusto de la historia y no del servicio de streaming. Porque, al final, tenemos el mismo arco cerrado pero estirado, y un claro falso final con cliffhanger que sólo sirve para desmerecer el trabajo de la serie. Por supuesto estas consideraciones son porque me la he puesto entera pese a esos problemas. Si solo hablara del piloto -si solo hubieran puesto el piloto- hubiera dicho que era una propuesta interesante esta del grupo de ladronas de la tercera edad forzadas a esconderse y ayudando a un grupo de ancianos a redescubrir la vida mientras de fondo hay una extraña conspiración en marcha. O dos. Pero, claro, el asunto con los pilotos es que luego te ves más capítulos y cambia la opinión. Quién sabe, quizá haya una próxima temporada y logren sacudirse esta sensación de ser una película obligada a serializarse.

Los prejuicios. Los prejuicios nos llevan a saber de un proyecto y formarnos inmediatamente la imagen sobre lo que nos vamos a encontrar. Los prejuicios hacían que la miniserie Notre Dame (O) (FR) de Netflix que parecía un drama sobre el incendio del edificio susodicho nos hiciera imaginar una gran producción de personajes centrados en la gente que estuvo trabajando en el incendio. Los prejuicios hacían creer que serían franceses haciendo un Grandes Relatos y teniendo sus cosas de franceses mientras intentaban inyectar épica y desesperación al asunto. Los prejuicios, en suma, nos ponían un marco mental para lo que íbamos a ver antes incluso de darle al play. Pero no es eso lo peor que tienen los prejuicios. Lo peor que tienen los prejuicios es cuando se cumplen. Cuando te pones a ver la (mini)serie y resulta que es una esforzada bombera cuya pareja murió en un incendio anterior y ahora lleva mala vida pero intenta recomponerse y se ve envuelta en las tareas de extinción del incendio. Y tiene todo aquello la sensación quizá no de un carnaval, pero sí, desde luego, de ir sobre unos railes precisos por alguien a quien le llegó el encargo y sabía exactamente lo que iba  contar. Al menos ya sabes si la quieres ver o no, porque en tu cabeza ya la has visto.

Absolutamente encantadora esta ONI: Kamigamiyama no Onari (O) (JP) que ha traído Netflix. Es cierto que la animación a ratos es complicada, supongo que por decisión del director más que por rapidez o falta de medios, pero es deliberadamente poco fluida. Por otro lado, la historia es agradable aunque no vaya mucho más allá. Pero es tan bonito todo y tan agradable que probablemente lo que menos nos importe al espectador sea eso, y probablemente a los más jóvenes menos les importe aún.

Una vez vistos los dos capítulos iniciales de The Peripheral (USA) he procedido a verme el trailer para colocarlo aquí… y deberían darle un aumento a la persona que ha hecho el trailer, porque resulta mucho más interesante que lo que nos han enseñado ahora. Que es, básicamente, un genérico de cyberpunk. Bueno, de hecho un poco por debajo del genérico, que no se han atrevido a que los cambios y modificiaciones fueran visibles y si aparece alguien con marcas es como ‘ugh, qué asco‘ y no como ‘jueves otra vez’. De hecho, uno pensaría que están intentando montar más un True Lies que un Total Recall. Po’fueno, po’fale, po’m’alegro.

En cuanto a la brasileña O Rei da TV (O) (BR) que trae Star +, es un biopic de uno de los presentadores más conocidos de allá. Supongo que el equivalente de hacerlo de Gayoso o de Don Francisco. De hecho, uno de los motivos de su celebridad es que El programa de Silvio Santos superó a Sábado Gigante como el programa más duradero en televisión al llevar desde 2016 hasta… bueno, la actualidad. Con sus idas y venidas y con el COVID incidiendo de manera decisiva en que Silvio Santos pasara el bastón a su hija. Pero sigue vivo, claro, y sigue siendo una celebridad brasileña, así que tampoco esperéis una visión abiertamente negativa o un revisionismo duro, probablemente -viendo este piloto- no se molesten ni en hablar de sus coqueteos con Bolsonaro. En fin. Las series de televisión, que uno nunca tiene muy claro cómo se deciden.

Es ver Shuroop (O)(CS), o como la ha llamado Netflix para el mercado internacional Under The Queen’s Umbrella, y acordarme de Falcon Crest. Salvo que aquí tenemos intrigas de la corte y esa idea de hacer series de época en las que nunca sabes cuánto hay de fiesta de disfraces. Pero por suerte Kim Hae-sook sabe que su Angela Channing sea perfectamente clara y comprensible, la vemos manipular, soltar pullas y tratar de hacer lo que ella considera lo mejor para el país, poniendo el JoJo en Joseon, y sus acciones ayudan a comprender mejor al exceso de personajes que se nos muestran. Es cierto que en teoría la protagonista es Kim Hye-soo, pero todos sabemos quienes se comen las series en estos casos. Y si los capítulos no duraran días ya ni os cuento.

Supongo que esta es la idea de los australianos de una historia de misterio a la inglesa, o algo, lo cierto es que llevan una racha con misterios en la costa y similares, pero al final Significant Other (AU) es una serie que parece más ocupada por ser funcional que por llamar la atención. No hay nada malo que podamos decir, tampoco hay un entusiasmo por ella. Es buen forraje, pero forraje al final.

Ha sido terminar el piloto de Somewhere Boy (UK) y echar un ojo a la reacción, porque no se me ocurre cómo podía haber pasado desapercibido. En efecto, las críticas han sido extraordinarias. Ciertamente hasta un entusiasmo que no comparto pero puedo comprender. Desde mi punto de vista -y probablemente porque yo soy yo- esta historia de un joven que vuelve a la sociedad y que se mueve entre parajes góticos y momentos de costumbrismo desarmante, tenía todo para ganarse al público. Incluyendo la interpretación de los actores, especialmente de los jóvenes entre los que destaca Samuel Bottomley, y si bien creo que podría haber funcionado de otra manera  -Quizá de una más corta- también supongo que la manera tan humana de contar algo en apariencia tan lejana es lo que, en el fondo, realmente gana a los espectadores. Y esta es una serie de enorme humanidad.

No entiendo la falta de trailer, pero lo cierto es que no le viene mal una cierta falta de información.
Por ridículo que suene, hay otra patata superheróica que no es Super Patata, pero es Supertato (UK) -salió como tres años después de la española, por cierto- y que en lugar de cómic vino de los álbumes ilustrados para acaba en la BBC, concretamente en CBeebies. No hay mucho más que contar: Son historias agradables con toques de humor, aventuras y fantasía a las que ayuda mucho el diseño, para mí en especial el de los Evil Pea. Y si sirve para promocionar las verduras… bueno, algo es algo, supongo.

Muy apropiado para este momento del año (blablabla espooky season blablabla) llega la brasileña Vale dos Esquecidos (O) (BR) con una propuesta que, a priori, no parece la más original pero que al menos procuran que den juego. Quizá haya un exceso de tramas que tampoco parece importar demasiado, pero supongo que es porque han pensado que mejor ponían todo en el piloto y a partir de ahí nos fuéramos haciendo las composiciones cada uno. No creo que puedan mantener el ritmo de este primero, que casi parece una pequeña película de ¿terror?, pero bueno, con suerte irán explicando cosas que dejan apuntadas o implicadas durante el mismo. Al final el forraje tiene estas cosas.


Las particularidades de Belascoarán (O) (MX), el personaje de Paco Ignacio Taibo II, sirven perfectamente para una de esas series de detectives. Es verdad que detective como tal… bueno, con mucha idiosincrasia. Pero quizá por eso la adaptación es la que es. Agradable, con mucho punto temporal para contextualizarlo, consciente de su propia situación y procurando usar el humor para engrasarlo. Agradable, que a estas alturas es lo que cuenta, supongo. Y, al menos, venderá el libro.

La primera serie de Kuwait para Netflix se ha estrenado ya, se llama The Cage (O) (KU) y es curiosa. Tiene a un mediador en matrimonios, o como se llame, siguiendo a una pareja -y solo una, aparece alguna más pero de manera secundaria- y, a la vez, siguiendo su propia vida amorosa, con una ‘pareja’ estable y una desconocida decidida a entrar en su vida. Con estos mimbres -y el personaje menor aunque voluntarioso de su asistente- hacen una suerte de comedieta de costumbres, con sus momentos agridulces y lo que entiendo que son partes de humor. Entiendo que, sobre todo, buscan crear algo que genere un mínimo de discusión pero sea, sobre todo, agradable. Curioso, como decía.

Con un estilo de animación que solo puedo definir como Demo de animación 3D con programa gratuito de regalo al comprar nuestra revista, Exception (O) (JP) logra que esto sea solo un problema porque lo acompaña con un guion que es una chufa y que ocupa mucho más tiempo del razonable para lo que va a contar, logrando que den ganas de recordar al menos dos tercios de los 25 minutos. En resumen, ¿quién es el responsable de estos espantos? Porque lo de Netflix con la sección de Anime empieza a resultarme más interesante por fuera que por dentro.

A veces me cuesta seguir cómo van estás cosas de las adaptaciones, pero parece que High School (USA) es la de las memorias que escribieron el dúo musical (y hermanas) Tengan y Sara sobre sus años en… bueno, eso, el instituto. La historia es correcta, se supone que es humorística pero yo diría que estamos más en el lado de costumbrismo agridulce. Y tampoco hay mucho más que decir. Supongo que a los seguidores del grupo les gustará, que habrá gente que descubrirá que son hermanas y no pareja, y que la historia de cómo acabó en freevee podría ser más interesante. Pero bueno, eso.

Que necesidad. Cuando leí que querían hacer una adaptación a serie de la película adaptada a película Let the Right One In (USA) supuse que tendrían algo nuevo que contar. Lo dudaba pero, vaya, ambas versiones son bien conocidas. Y se han pasado años desarrollándola. Al final, tras una historia tras las cámaras que tiene pinta de ser mucho más interesante que lo que ponen delante, llega a Showtime. Y, sinceramente, se podrían haber quedado en su casa. Lo que tenemos en el piloto es una versión alargada y con relleno de la película. Con lo que el final es el mismo que el principio: ¿Qué necesidad?

No sé quién pudo pensar que esto era buena idea, pero no solo los ingleses siguen con sus cosas de true crime, además son capaces de buscar ese punto de vista diferente y cagarla por el camino. De ahí que Maxine (UK) se haya estrenado en Channel 5 sin que a nadie le sorprenda que pueda parecer mala idea centrar la serie en la RESPONSABILIDAD de la novia del asesino. Ya no es que sea la clásica reconstrucción pobre y poco inspirada que espera que la carnaza realista valga lo suficiente, es que convertirlo en una inquisición sobre la culpa de la novia es… en fin. Las políticas a la hora de contar el true crime acabara definiendo la época.

Es curioso esto, Ziraldo puede ser uno de los autores de cómic más conocidos de Brasil, su Menino Maluquinho (O) (BR) -que estrena ahora adaptación animada en Netflix– es uno de sus personajes más conocidos. Y, sin embargo, en España no. Puede ser cosa del idioma, puede ser cosa de lo mismo que se pasa de los países al sur de USA para tantas cosas… El caso es que no nos va a resultar tan sencillo compararlo con la obra original o con sus distintas adaptaciones porque a muchos de los que aquí la vean probablemente no sepan ni que está basada en un cómic. No digamos ya en un cómic brasileño. Pero bueno, vamos a lo que vamos: Obviamente hay una actualización – en el personaje de Julieta, por ejemplo-  y la animación está curiosa, así que no es lo más original del mundo -no deja de ser el clásico Niño que se mete en todo tipo de problemas– pero sí que es un buen ejemplo de lo suyo. Que a estas alturas es lo importante, supongo.

En la parte buena, por lo menos The Playlist (O) (SU) no se limita a ser una historia de Trabajo Duro y Éxito sobre la creación de Spotify, en la mala, ojalá todas las historias de empresas tecnológicas decidieran que no hace falta ser La red social todo el rato. Supongo que a quien le interesen estas cosas… pues le puede interesar una versión del ‘cómo se hizo’. Yo la he visto con más perplejidad por lo inane que otra cosa. Pero bueno, supongo que a alguien le haría gracia la posibilidad. Yo qué sé.

Supongo que llega una edad en las que algunas cosas dan pereza. Mira que Shantaram (USA) se nos presenta como una gran producción de Apple TV + y que, una vez más, está claro que los de Apple han decidido seguir el camino marcado por HBO -quizá con algún John from Cincinnati menos, pero aún es pronto para hablar-de producciones cuidadas, historias criminales y, como en este caso, adaptaciones de libros. Está semana adaptar libros parece que ha sido la consigna. Pero toda esta historia de autoficción en la que la ficción parece mayor que el auto, todo este los bajos fondos criminales de La India vistos por un extranjero anglo, y todos esos extensos capítulos de una hora que parecen regodearse en sus historias… Está claro que no son para mí. No sé si porque se nota demasiado que la producción es estadounidense y al final loque tenemos son turistas en la miseria de los demás o porque, simplemente, de tanto querer hacer Televisión de Calidad el resultado no puede parecerme menos personal. Estoy seguro de que esto tendrá seguidores (o los podrá tener) pero casi más seguro aún de que no seré yo.

Aquí llegan los Spirit Rangers (USA), una nueva serie para público pre-escolar ambientada en un parque nacional y con unos peques que se pueden convertir en animales con poderes. Una serie sencilla, graciosa, con cosas que parecen sacadas de un grupo de marketing y que, a la vez, incluyen también buenas ideas como el centrar en la historia en una familia que es nativa americana y a la vez trabaja en el parque. Y el diseño, claro. Los diseños de personajes, todos ellos siguiendo esas imágenes nativas que podemos fácilmente recordar. Así que más allá de que sean los animales o sean los niños (el juego de que pasen de lo uno a lo otro, claro) parece un producto al que a veces se le ve la patita, pero que en general es tan agradable como parece.

Creo que me he empachado con una mezcla de sacarinas. En Tutto chiede salvezza (O) (IT) todo sabe a endulzante artificial de alguien que te está tratando de vender algo muy serio. Es tan falsa como la sonrisa de un voluntario que te intenta parar por la calle para que te apuntes a su ONG. Y si bien entiendo que el tema de la salud mental es delicado de tratar y que aquí partimos de las memorias reales de un convaleciente -o de su libro, otro libro, qué semana- lo cierto es que está descripción y esta historia no podría aonarme más acartonada, más deliberadamente falsa para montar un misterio donde no lo hay, más carente de empatía sustituido por… por eso, por sacarina. ¿Quién en su sano juicio adaptaría a estas alturas una versión de Los renglones torcidos de Dios? Ah, cierto. Pero bueno, exactamente igual que de los voluntarios de la calle, yo paso de esto. Apretando el paso, si fuera necesario.

El segundo estreno de Ryan Murphy para Netflix en un mes -y en un miércoles-, The Watcher (USA), comienza con un cartel de Basado en Hechos Reales. No sé qué necesidad había, de verdad. Sobre todo porque con la historia -la que muestra el piloto, la del artículo que se usa como base (es curioso que al final parece que los artículos y podcast sirven como base para las historias, ya ni los libros ni, desde luego, las historias en si) – estoy seguro de haberla visto ya reflejada en un telefilme de Lifetime. Que, al final, es el patrón oro de estas historias. O platino, uno ya no sabe qué patrón manda. El asunto es que una historia de ricos -porque no hay duda de que lo son- que tienen un problema por motivos absolutamente nada claros no es especialmente interesante por muchos buenos actores que metas dentro de la historia. Ya puede Ryan Murphy ponerse las pilas en inventarse cosas, porque la historia de verdad no tiene demasiada chicha. Y por eso es mejor saltarse el cartel.

Un problema fundamental de que la serie a la que haces el spin-off haya durado 15 temporadas es que está todo más que explorado, y conviene que des un buen salto atrás si quieres hacer una precuela. Volver atrás unos 30 años antes del inicio de las series… no es ese tiempo, precisamente.  Y ese es uno de los grandes problemas de The Winchesters (USA) , al menos los no relacionados con los actores elegidos para protagonizarla. Alguno de los secundarios (Bianca KajlichJojo Fleites) tiene aún un pase. Es curioso cómo no fueron capaz de sacar ninguno durante la extensa vida de la serie… y tiene pinta de que este tampoco va a durar mucho. Sobre todo si lo mejor acaba siendo la nada que es el minuto final.

Es una pena esto de que ahora suelten toda la serie de una vez. Porque si solo hubiera visto el piloto de Wreck (UK) ahora estaría recomendándolo con moderación porque me parecería un intento de slasher que sirve también para contar la vida en un crucero y ofrece un reparto con bastante diversidad. Pero resulta que soltaron los seis capítulos, así que me la he visto entera y lo del slasher les dura un rato, el misterio -por llamarlo de alguna manera- se dilata de manera innecesaria hasta acabar siendo repetitivo hasta el punto de que o le sobran capítulos o le faltan, pero está claro que 6 episodios -el clásico inglés- no era la medida correcta, además de eso -y pudiendo estar de acuerda con el fondo ideológico de lo que se nos cuenta- se toman demasiadas decisiones cuestionables, demasiados giros estúpidos y, en general, gastan seis capítulos para contar algo que se ha contado ya demasiadas veces. Y no hace mucho y no peor, precisamente. Así que, bueno, meh. Alguna cosa está bien. Alguna idea vale. Quien sabe, quizá la próxima.