More from: Pilotos DeathMatch Oneshot

Con The Capture (UK) los británicos han decidido meterse en las aguas de los vídeos falsos, poniéndolos de fondo de la enésima conspiración. El resultado final es correcto, eso se lo concedo. Pero habría tantas posibilidades que tirar por el camino más fácil (giros incluidos) es incluso peor que lo previsible que acaba resultando. Una lástima.

Estoy intentando entender este The I-land (USA). Ah, no la serie en sí. Eso es moderadamente sencillo. La necesidad de hacerla, digo. Porque esta idea de un grupo de extraños que despiertan en una isla con problemas de amnesia, sin entender qué pasa o cómo han llegado ahí, encontrando misterios y una organización que… en fin. Paradme si ya conocéis el chiste. Hay un momento en el que parece tan deliberadamente vago -tanto en lo indeterminado como, especialmente, en lo holgazán- que se podría pensar que hay un motivo concreto para ello. Si es así no se han molestado en avisar al espectador. Pero bueno, si lo que buscas es el misterio por el misterio sin esperanza alguna de que alguien tenga algo pensado ni, desde luego, que haya algún plan o cohesión en los personajes presentados -hay un asalto sexual en el piloto que es como para preguntarse en qué pensaba Netflix. Excepto porque ya sabemos cómo suele funcionar Netflix.- entonces está es la serie. Si acaso.

Pues esperaba yo con muchas ganas esta Marianne (O) (FR) pero resulta que es más de lo mismo. No es mala, menos mal, pero está muy lejos de ofrecer algo nuevo. No digamos ya algo cercano al New French Extremity. La parte buena es que lo que hace está ejecutado de manera convincente, no es en absoluto original y, desde luego, usa los trucos que todos sabemos que van a usar. Ni siquiera con especial pericia. Muchas veces los tiempos se dilatan sin necesidad, las ideas sorprendentes no lo son demasiado ni parecen muy planificadas, y siempre que pueden entre hace algo desasosegante se van por el grotesco más coprológico. A ratos parece que lo que han visto son las series de televisión italianas que intentaron capitalizar los giallos, pero en versiones lamentablemente más controladas, tanto en la lógica interna como en lo que mostrar en pantalla. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Ya habrá más oportunidades.

Cuando Walmart compró Vudu no esperaba yo que su primera serie original fuera a ser la adaptación de Mr. Mom (USA), una película que olía a antiguo y cuyo éxito venía en buena parte de las buenas artes de Michael Keaton. Algo que esta versión no tiene. Como tampoco tiene en cuenta que la película original era de 1983. No ya porque las cosas hayan cambiado un poco, es que, además, El padre tiene ahora que ocuparse de la familia es una forma tan vaga de hacer una serie que es literalmente el tema detrás de Man with a Plan, la -inexplicablemente aún no cancelada- serie en antena de Matt LeBlanc en CBS. No solo no entiendo nada sino que, además, no entiendo nada.

Para los que no vieran en su día la noruega Valkyrien los ingleses de Sky nos traen ahora su propia versión, Temple (UK). La historia de un médico que, por una serie de motivos más o menos razonables, acaba operando una clínica ilegal. Por supuesto la versión inglesa complica algunas cosas y olvida otras. No necesariamente por ello, pero a la vez, la serie junta buenas ideas bien realizadas con… el resto de cosas. Qué le vamos a hacer, una vez más. Eso sí, al menos en esta ocasión tenemos a Mark Strong intentando a toda costa que funcione esta historia. Algo es.

Supongo que el motivo de que Unbelievable (USA) sea una serie en lugar de otro documental más es que.. No, en realidad no lo tengo muy claro. Bueno, en este formato serie puede fingirse más claramente que es una historia sencilla, con un número limitado de culpables y algunos héroes a los que vitorear. Espero que, por lo menos, tenga aquello de que la importancia de un relato puede llegar a ser más útil que una historia periodística, acercarse a más gente, ofrecer interpretaciones de gente como Toni Collette -maravillosa, como de costumbre- y, en fin, hacer que la apariencia de ficción no nos confunda. Y mejor esto que un telefilme de sobremesa. Supongo.

Al final lo mejor de la semana es esta Undone (USA), una serie peculiar tanto por lo que cuenta como por como lo cuenta. No tengo idea de manera segura de cómo debe de ser denominado el estilo de animación en concreto pero yo diría que es una versión de la rotoscopia. A partir de ahí una historia que comienza en un terreno muy cotidiano, fundamentalmente costumbrista, para dar un giro hacia dos cosas distintas pero complementarias, por un lado una investigación policíaca, por otro -y más importante- una obra fantástica que aprovecha a tope el hecho de estar animada para conseguir efectos especiales notables. Digamos que el uso de este estilo, más cercano al realismo, se usa de manera similar al de A Scanner Darkly pero demostrando una mayor inteligencia; por un lado nos fija los pies en la realidad para, a continuación, reventar esa supuesta cotidianidad realista al introducir los elementos fantásticos. Por supuesto esto no quita que la parte inicial -la parte más centrada en los personajes, sus historias y sentimientos- no siga, al contrario, se convierte en lo que da sentido al movimiento en los otros dos aspectos, sin él sería mucho más fácil seguir instalados en ese confort del que habla al principio del piloto. Veremos cómo continúa, de momento cuenta con mi atención.


Pues Tony Hale tiene una serie de animación en Netflix, se llama Archibald’s Next Big Thing (USA) y es… bueno… una serie de animación. No hay mucho destacable ni en trama ni casi en estilo -y eso que en estilo por lo menos lo intentan- así que espero que, por lo menos, Hale se lo haya pasado bien.

Es curioso este A Confession (UK) porque es un paso más en varios clásicos. El Basado en hechos reales, el True Crime, la historia de desapariciones de jóvenes… Pero aquí no toca un Docudrama sino una exploración de los hechos con Martin Freeman -estupendo, como siempre- en el centro pero no centrándolo en él tanto como en las víctimas. Así que sí, es una buena creación. Aunque no sé si necesitará de un cierto interés por aquello de ‘lo real’.

Creo que a estas alturas está bastante claro que Jeselnik es el que me parece más avanzado de los cómicos de la Insult Comedy, el humor negro y todas esas cosas. Así que la llegada de Good Talk with Anthony Jeselnik (USA) me parece una buena noticia. Porque le da Jeselnik a posibilidad de hablar con gente con la que se lleva bien (cómicos en su mayoría) y de hacer sus cosas de reírse de la gente. Sin entrar en que, por supuesto, se nota que Jeselnik preferiría estar haciendo otra cosa pero esto es dinero, que es uno de sus motores para la acidez. Es una creación menor, sí, pero si te interesa el cómico y los humoristas contemporáneos te interesará seguro.

En la BBC están sacando comedias de situación y todas esas cosas, así ha salido Scarborough (UK), una cosita flojita pero con cierto encanto por aquello de contar la historia de dos personas que rompieron y ahora, cinco años después, van a volver a intentarlo. Supongo que si lo que interesa es la parte más… emotiva… puede valer.

Sacha Baron Cohen tiene serie nueva en Netflix, se llama The Spy (USA) y es una de esas creaciones que deberían llevar el sello ministerial de quien haya tenido a bien pagarlo. Un artefacto plomizo, en parte por la repetición, en parte porque nadie parece estar muy por la labor, en la otra porque parece que buscan una seriedad que les de más importancia. En cualquier caso, la parte buena de que esto sea un petardo es que al menos poca gente iba a enterarse de su existencia en cualquier caso.

Resumiendo, Wu-Tang: An American Saga (USA) es una suerte de ¿biopic? sobre la creación del grupo. Con lo esperable, por supuesto. Así que, para fanes del grupo y esas cosas.


Empecemos el repaso semanal con Carnival Row (USA), una historia que se queda entre dos aguas. O tres. O cuatro. O… La idea general no es necesariamente mala. La producción en general es razonable. Pero las tramas… oh, las tramas. parece que han agitado el cajón de ‘tropos de siempre’ y, pero aún, no se han molestado en intentar que tenga algo de sentido. Sobre todo porque parece pensado habiendo visto Juego de Tronos pero sin entender que había algo que unía las tramas propuesto desde el principio. Vamos, que si en comparación JdT tiene más sentido os podéis imaginar cómo es esta. Sobre todo porque hay una trama, que podemos llamar un Paranormal Romance, que nada tiene que ver con las luchas políticas y los asesinatos de las otras tres tramas. Lamentablemente también acaba siendo la más entretenida. Es todo bastante desesperante, la verdad, y no acabo de entender cómo esto pudo ser originalmente una historia para una película. Peor aún, la idea de que vaya a ser varias temporadas hace que no se molesten ni en hacer un desarrollo razonable, solo bandazos a uno y otro lado, como si producir mucho fuera más importante que producir algo interesante. Es una lástima, porque podría haber salido algo interesante de todo esto, y al final lo que tenemos es una amalgama que se puede ver si andas con mucho mono -o si echas mucho de meno Penny Dreadful o cualquiera combinación de ambas – pero que deja ese sabor de té recalentado que acaba siendo todo regusto amargo.

Voy a ser rápido con The Dark Crystal: Age of Resistance (USA): Nunca me gustó la película original, y de esta serie solo puedo hablar bien -como de la película- de los muñecos y su aspecto. Bueno, en este caso también podemos hacer un elogio del reparto de voces. Pero vuelve a ser una historia morosa y excesivamente alambicada que, supongo, atraerá más a los amantes de la Fantasía como género. A mí no. Qué le vamos a hacer.

Es curioso como The Gulf (NZ) logra ser tan parecido a una serie policíaca inglesa. Y no me refiero -o no solo- porque vayan a ser seis capítulos. También por la forma de contar las cosas, y por el cuidado en los personajes. Al final ese es el tipo de cosas que marcan la diferencia. Y si bien el punto de partida puede sonar en exceso complicado (una policía que vuelve a la acción tras un aparatoso accidente de tráfico que le ha dejado con rastros de amnesia, para investigar la aparición del cadáver de un pequeño desaparecido cinco años ante. Todo este equipaje parece tener una finalidad, claro, pero resulta quizá un poco excesivo y, peor aún, innecesario para el buen trabajo general que realiza su reparto. Pero, en fin, seguiremos viendo su evolución.

La gente de la Factoria Bud (es decir, Air Bud, los Buddies y el resto de ‘perrerías’) han sacado en Disney Pup Academy (USA) que podría definir como la mezcla de historias de perretes con un muy leve toque a Harry Potter. Una escuela para perros con mucha magia que a ratos parece su propia parodia y, en otras ocasiones, el tipo de idea que vende millones a los más pequeños. Aún no sé cómo considerarlo desde un punto de vista comercial. Desde el artístico, creo que tiene un nicho de mercado muy concreto. Y que yo no estoy en él.

Cadenas inglesas y adaptaciones de Jane Austen. Vale, es cierto que Sanditon (UK) quizá algo menos por aquello de ser una novela inacabada por estar escribiéndola aún cuando falleció. Pero quitando eso. El caso es que la ITV se ha puesto manos a la obra y aquí estamos, con una versión que yo -que estoy lejos de considerarme experto en el tema- diré que es más adecuada que brillante. Y con eso y por tanto, dejo a otros hablar. Porque estoy seguro de que va a ser mejor avisar de que se ha estrenado que extenderme.

Pues sí, Hallmark ha hecho una serie, When Hope Calls (USA). Una de esas que parecen una extensión de sus películas. Especialmente las que salen de ellas. Como en este caso, claro. Un doblete sentimental, mucha gente encantadora, todo muy luminoso y… ahm… blanco. En fin. Parece que esta semana no soy yo el espectador ideal. Qué le vamos a hacer, así son los deportes.


En una semana tranquila -menos mal- ha llegado a Reino Unido Brassic (UK), una de esas comedias de personajes cuestionables en un entorno rural y blablabla. Supongo que con la esperanza de que el reparto gane a lo manido de la propuesta. El resultado queda a medias, Joe Gilgun es efectivo pero parece estar haciendo el mismo personaje siempre. El resto de actores están más que son y solo algunas de las escenas funcionan. Tampoco demasiado, pero funcionan. De ahí que sea más una cosa de cómo evolucione esto, y si logran que deje de ser tan visto que podría haber sido una serie de hace veinte años. En fin.

Hay cosas que yo no entiendo y para las que, por supuesto, no soy el espectador. pero supongo que ahí fuera alguien lo será. Por ejemplo, esta biografía Jonah (NZ) que por lo visto es una película troceada. En cualquier caso, supongo que a los fanes de los biopics deportivo-sanitarios les hará gracia. O algo. A mí me ha sonado a clásica biografía para emitir un fin de semana por la tarde.

Es curioso esto de The Righteous Gemstones (USA), porque lo que por guión no es gran cosa. En estos momentos la parte de MegaIglesias está bastante mejor llevado que en Geenleaf, la de familia de pasta en Sucession, ambas series en emisión aún. De hecho, ni los personajes ni lo que cuentan parecen muy relevantes o políticos, algo que tiene mucho mérito teniendo en cuenta el momento actual, lo que supongo que significa que esa es su política. Porque satirizar a una familia de telepredicadores a estas alturas y sin ofrecer nada más… Excepto que sí que hay algo más. Hay un reparto desigual pero en el que el trabajo de John Goodman, por ejemplo, te puede salvar casi cualquier secuencia. También Dermot Mulroney logra un personaje sólido. Se supone que por ahí saldrá también Walton Goggins, co-protagonista con Danny McBride de Vice-Principals, así que los buenos actores seguirán. No es que haya mucho más. En un reparto fundamentalmente blanco hay algún buen momento de Edi Patterson, a la que parecen haber puesto tanto por ser de confianza para McBride como para hacer lo mismo que critican en la serie: No hacer sombra al resto de la familia. En un reparto en el que todos los demás -incluido, por algún extraño motivo, Adam Devine- han logrado protagonizar películas la sensación que da es que ella no es precisamente un nombre por el que preocuparse. Algo ridículo pero que refleja el sistemático oscurecimiento de su personaje en la serie. En fin, lo meta. Supongo que alguna idea habrá detrás de lo que se quiere presentar durante esta temporada. Mientras tanto, bueno… hay dos series más que podéis ver.


¡Pilotos Deathmatch! David Makes Man y más…

Una vez más, una serie para la que estoy lejos de ser su público objetivo. En este caso una biografía, Apache (O) (AR), de un jugador de fútbol argentino que -supongo- es alguien muy importante para ellos. A mí todo esto del esfuerzo, el entrenamiento y tal si no hay campos kilométricos y jugadas molonas me deja un poco frío pero supongo que a los fanes de las biografías deportivas les irá mejor.

Entiendo que hay muchos nombres detrás de las cámaras -desde Oprah a Michael B. Jordan– pero en realidad todo gira alrededor de Tarell Alvin McCraney, guionista de bastante renombre… dentro de lo que son los guionistas, que hace con este David Makes Man (USA) un ejercicio parcialmente biográfico en el que la posibilidad de salir de la zona deprimida de la ciudad para perseguir un sueño académico se convierte en una realidad central en la que influye no solo -o no tanto- sus propias cualidades como, además, la realidad económica y social USA. Con sus madres trabajadoras hasta la extenuación, las muertes cercanas propias de ese ecosistema y todo lo esperable en un drama de estas características. Además de algunos toques al filmarlo que lo hacen más artístico. Porque parece, además, la creación perfecta para la temporada de premios.

Con su estilo habitual, bombástico y recreativo, el canal History ha puesto en marcha una pequeña miniserie sobre los más importantes creadores de imperios alimentarios de USA o, como ellos lo han llamado, The Food That Built America (USA). Por un lado cuentan la historia de los creadores y las empresas, intentando dejarlas las mejor posible pero sin poder esconder muchas de las cosas que han hecho o hicieron, por el otro montan su mezcla de docudrama y cabezas parlantes para intentar ir guiándolo. Hay que tener ganas de ver un documental sobre este tema, por mucho que hacen por intentar animar el relato en la cadena. Pero para los que estamos metidos en este tipo de Historias de la Comida no puede sabernos mejor. Más allá de sus habituales locuras.

Supongo que algunas narrativas se parecen en todas partes del mundo, así, la colombiana Frontera Verde (O) (CO) funciona un poco dentro de la sección Investigación pequeña en localización espectacular y otro en el lado de Investigación en el borde de los fantástico por el lado de fuera. Mucha introspección de personajes hablando hacia fuera y mucho giro que uno no sabe si busca más lo espectacular o lo especulativo. En fin, una de esas obras.

Lo que más me produce On Becoming a God in Central Florida (USA) es pereza. No sé hasta qué punto era buena idea poner libres los dos primeros capítulos en abierto en YouTube pero aquí seguimos. Una mujer determinada a vengarse de una corporación piramidal que la arruinó parece un buen tema para una serie. La realidad es, me temo, otra distinta. La parte de época, la historia familiar, los personajes… pocas ganas de nada. Pero bueno, ahí están.

No he llegado a mirar si Our Boys (USA) es una coproducción, pero me extrañaría lo contrario. Porque esta historia de unos días conflictivos entre Israel y Palestina tiene todo aquel aspecto de miniserie con sentimientos. Diría que buenos sentimientos pero vamos a dejarlo en sentimientos. Poco más, pero supongo que agosto es el mes de sacar las cosas a ver si rascan premio. Quién sabe.

Esta Why Women Kill (USA) podríamos resumirla como Marc Cherry marcherrieando. Tiene todos sus tics habituales aunque cuenta con un giro que logra ser, a la vez, una ventaja y una desventaja. Esta vez sus esposas desesperadas están en diferentes momentos. De la historia. Los cincuenta, los ochenta y la actualidad. Cada una por su lado y con su propia historia, cortando y saltando de uno a otro lado. Un truco que sirve para mostrarnos tres historias distintas pero que, a la vez, logra que ninguna acabe de funcionar. La contraposición de las otras dos quita interés al que toque y al final parece que más que buscar una unidad o una posibilidad de apoyo hay una división entre la atención, los modos y las maneras. Si CBS All Acess espera que Cherry recupere el toque me temo que más les vale pensar en esto como una serie antológica e ir buscando una vuelta para la siguiente temporada, no solo porque así funcionan las cosas en la época de ryanmurphyar, también porque lo mismo así le da tiempo a verse Marchlands entre medias y ver cómo lo hicieron los ingleses hace casi una década. En fin, si mejora ya me lo contaréis.


No entiendo cómo puede tener tanto movimiento esta semana de agosto, pero aquí estamos. Comenzando, además, por una de las ideas que más repercusión ha tenido en medios y redes: BH90210 (USA). La nueva idea de las BFFs Tori Spelling y Jennie Garth es hacer un regreso a Sensación de Vivir pero más centrado en los actores que en los personajes. Es lógico que con alguien como Spelling, que se ha pasado décadas como protagonista de distintos realities, (de hecho, posiblemente sea una de las actrices más trabajadoras de Hollywood, creo que no ha parado en años entre realities, trabajos de voz, papelitos y cualquier película que se anime a contratarla, no hay más que verla en Cthulhu) la idea que se les ocurriera fuera esa. De hecho, la serie pretende ser bastante honesta al contarlo. En eso en otras cosas como las parejas de los protagonistas está bastante claro que no lo es. O sus carreras actuales. O…  Sí, es otro ejemplo de autoficción. Con todas las licencias que eso puede significar. El resultado final es desigual, al menos esta vez Garth y Spelling tienen más medios que la última vez. Y dos co-creadores con ellas dos. Pero sospecho que no era esto lo que los fanes (que supongo siguen existiendo) de la serie esperaban ver. Así que lo más entretenido puede ser la evolución de las audiencias.

Intentar explicar Dollar (O) (LB) puede ser más entretenido que verla. No es algo difícil, pero es una realidad. Como si fuera una vieja película, la trama principal junta a dos personas en apariencia diferentes persiguiendo un McGuffin, un dolar que ha sacado un banco y que le dará a su poseedor derecho a reclamar un millón de dólares. A partir de ahí, y por diferentes capítulos, historias de la pareja persiguiendo el dolar en distintas ambientaciones. Tiene el encanto de lo antiguo y la extrañeza de hacer algo así a estas alturas, así que supongo que era lo que tenía que acabar pasando. Ah, sí, es una de esas cosas de dineros extranjeros en Netflix, claro.

Me ha encantado The InBESTigators (AU), posiblemente porque tiene todo lo que el género de los Niños Detectives necesita. En una mirada desde, por supuesto, la ingenuidad y la bondad. No hay nada oscuro o cínico en estas historias, igual que tampoco hay mucha sorpresa ni giro inesperado pese a ser más Misterio Clásico del que muchas series actuales parecen querer reclamar. Como si fueran historias de ¡Resuelve el misterio! (ya sabéis, Lince y Amy)  tenemos breves viñetas -cada caso dura unos 10 minutos y hay 2 por capítulo- que van pasando entre el caso y la narración (un hallazgo narrativo de la serie estos dos niveles de narración, y una forma de acercarlo a su pequeños público) que va desarrollándose a la vez que se nos muestra la importancia de los distintos personajes, un elenco variado que -más allá de comentarios inevitables sobre el uso de esterotipos en la elección y atributos de los personajes, o algunos sus comportamientos- llevan adelante con muy buena mano sus papeles. Así que es una producción más que satisfactoria..

Cuando me puse con Les Norton (AU) había una cosa que sabía y otra que no esperaba. La que no esperaba era encontrarme a Rebel Wilson en mitad de esta serie, la que sabía es que se trataba de un personaje similar al Rockford de Gardner, no exactamente un investigador privado como una persona siempre en líos, en unos años sesenta/setenta más o menos ficticios pese a que la serie de libros, que a estas alturas debe de llevar como dos docenas, comenzó a publicarse a mediados de los ochenta. Es un personaje bastante conocido en Australia y -por supuesto- referenciado como creación Pop, así que lo raro es que hayan tardado tanto en adaptarlo. (Más allá, por supuesto, de que se tratara de una creación ciertamente ‘macho’ comparable aquí con un despendolado Mike Hammer y ‘adaptada‘ a la realidad actual para la serie). Al hacerlo han decidido pasarlo a los ochenta. Coger alguna de las mejores ideas de este bloke y tirar con algunos ‘casos’ -o ‘sucesos’, según- y mostrar un cierto interés y ambición en hacerlo. Lo que, supongo, explica la presencia de Wilson. Sea como sea, es un estreno interesante. Mucho más Magnum o Travis McGee que la serie actual, para lo que eso valga.

Es curiosa esta Mao Mao: Heroes of Pure Heart (USA), porque tira por el lado de la contraposición de un cuquismo más o menos impostado y algunos toques de acidez, pero lo que logra es, sobre todo, un producto para los pequeños. Lo cierto es que tanto pro espíritu como -sobre todo- por diseño acaba consiguiendo ser una serie de lo más entretenida en esos distintos niveles.

Diría que no entiendo lo que IFC quería conseguir con Sherman’s Showcase (USA), pero sospecho que ellos tampoco. Hay una multitud de ideas mezcladas, desde el falso documental de Documentary NOW! a una serie no muy conexa o interesante de sketches y, desde luego, una serie de comentarios sobre cultura popular (afroamericana en este caso) que parecen realizados a partir de una tabla aleatoria. El interés acaba siendo tan limitado como su propia incapacidad para centrarse en algo y tirar para delante.

La última vez que dije que en Netflix cuando no saben qué hacer intentan repetir sus éxitos con series de adolescentes o de drogas y que eso acababa creando series extranjeras que tenían AMBOS no esperaba que apareciera Sintonia (O) (BR) A REPETIR EL ESQUEMA. Tres adolescentes, un negocio de drogas, se supone que hablan de alguna cosa más pero psé.

El buen camino de las creaciones de cómicas británicas continúa con Aisling Bea y su This Way Up (USA), amadrinado por Sharon Horgan, que demuestra las posibilidades del salto de una carrera en el stand-up hacia una comedia oscura que se nutre de una base real y que tiene un centro en los problemas mentales y cómo llevan a relacionarse con la gente. Así que quizá no sea una comedia británica, solo un drama de cualquier otra parte del mundo con acento y sarcasmo. Habrá que ver cómo continúa.

Creo que la forma más sencilla de hablar de Twelve Forever (USA) será decir que no soy su público, estoy probablemente a varios planetas de distancia de serlo y, sinceramente, tampoco me importa demasiado. La deliberada ambigüedad en si el mundo fantástico en el que entra la protagonista existe o no, lo que nos está contando de su paso a la vida adulta o la doble narración entre lo que le pasa en el mundo real y en ese mundo no me podrían importar menos. Los personajes entiendo que tendrán una base de realidad y afecto, pero parecen sacados de un focus group de ‘Qué esperan los jóvenes que se van viendo más cerca de los treinta que de los veinte en una historia animada teóricamente sobre la adolescencia y que en realidad les mete a ellos de subtexto porque si esperas algo queer puedes dedicarte a ver otra cosa’ y, mira, me alegro porque quizá lo que a mí me parece falso no lo es, simplemente tengo que recordar -y no debería ser difícil- que no todas las series van a ser para mí. Quizá hasta tenga suerte y no la cancelen como Tuca y Bertie. Aunque sospecho que para eso los animadores tendrían que sindicarse.

En cuanto a Two Sentence Horror Stories (USA) supongo que es una forma distinta de buscar ¿mediometrajes? de tema terrorífico. La idea para la premisa es una chorrada, sobre todo por lo rápido que deciden saltársela, y el contenido es… bueno… como un concurso de cortos de final de carrera. O de mitad. Pero supongo que de alguna manera hay que haciendo cantera. Lo mismo incluso acaba saliendo algo bueno de aquí. Aunque será algo solo visible en retrospectiva, me temo.

Creo que puedo llegar a decir algo bueno de Wu Assassins (USA). Las peleas están bien coreografiadas. Todo lo demás: La parte ‘dramática’ alrededor, el uso y abuso de CGI en momentos puntuales y la plana interpretación, no tiene solución posible. Lo que ganaría esta serie con mucho menos palabrería y muchas más peleas. O peleas más largas. Yo qué sé. Quizá un tubo con Las mejores peleas de Wu Assassins.

En Zenra Kantoku (O) (JP) hay un buen intento de contar la evolución de la pornografía en Japón, el resultado es… bueno… el esperable de alguien que quiere hacer más un drama histórico que uno contextual. Como drama histórico está bien, a ratos tiene buenas ideas, ahora bien, se centra más en explicar la situación y glorificar a su protagonista que en explicar todos los problemas a su alrededor. Incluso en aquellos que denuncia lo hacen más centrándose en su propia narrativa que mirando el problema global. Así que… Esto es lo que hay.


Darle a Dominic Savage I Am… (UK), una serie de tres historias -cada una en su propio capítulo- protagonizada por tres actrices distintas pero capaces como Vicky McClure, Samantha Morton y Gemma Chan podría haber ido por muchos lados. El resultado final general es muy bueno y, sobre todo, muy potente para los actores, porque les permite un lucimiento en sus personajes en lo que podría haberse quedado en un simple telefilme de fin de semana, pero la labor conjunta logra salvar y construir otras cosas a su alrededor. Una de esas excéntricas iniciativas británicas a las que tanto hay que agradecer. Esperemos que se animen a darle la oportunidad también a otras voces en la creación de estas pequeñas obras.

Un ejemplo de lo que pasa cuando confías en esos creadores es este A Black Lady Sketch Show (USA), que bebe más de In Living Color y, sobre todo, pero más aún de Key & Peele, a la vez que reúnen una auténtica constelación de cómicas afroamericanas delante y detrás de las cámaras que incluyen a, por supuesto, Issa Rae y Robin Thede, pero también a Amber Ruffin, Holly Walker o Brittani Nichols. El resultado es, casi inevitablemente, irregular. Más cercano a Party Over Here que a I Think You Should Leave no por la calidad sino por la intencionalidad. En cualquier caso, hay un par de sketches mínimo que merecen nuestra atención y -espero- parece una posibilidad para ir desarrollando y extendiendo talento cómico femenino afroamericano por nuestras pantallas.

Supongo que parte de la gracia de Four Weddings and a Funeral (USA) es conocer al original. Espero. La verdad es que recuerdo a Rowan Atkinson y no mucho más. Espero que fuera menos… gastado… que esto. Veo que han cambiado el género del protagonista, poco más. Y lo cierto es que no encuentro nada mucho más interesante detrás de este piloto. Pero supongo que será culpa mía. A ratos da la sensación de que lo que querrían adaptar es Love Actually. Pero bueno, estas series pasan.

Con The Hunting (AU) vamos un poco mejor que con aquel drama de refugiados del ¿año? pasado. Esta vez toca ciberseguridad, fotos y cosas así. Más del estilo de adolescentes y profesores en formato de drama aunque también con un algo de drama profesoral, porque al final los dos niveles, alumnos y profesores, (estos últimos separados entre los viejos y los nuevos), son los que van moviendo la conversación. No hay más, probablemente porque no lo necesita.


He tenido que comprobar que Another Life (USA) fuera realmente una novedad. Porque esta historia de un grupo de personas en una nave espacial debido a que llegó un artefacto alienígena y tenemos por un lado la historia de la nave que va en busca de los alienígenas que mandaron el artefacto y por otra lado se nos cuenta lo que ocurre en la Tierra mientras lo investigan… Pues bueno, al menos el nivel medio de los actores justifica prestarle un algo de atención a una obra que, por lo demás, no parece tener mucho más que ofrecer.

Supongo que habría que explicar como virtud de The Boys (USA) su cercanía al cómic que adapta. Pero dado que a mí el cómic original me parece una ramplona y nada original crítica al género superheróico articulada a partir de meterle sexo y violencia porque todo el mundo sabe -al menos entre los trece y los diecinueve- que es lo que demuestra que se es ADULTO, no tengo yo muy claro que lo sea realmente. Pero bueno, entiendo que a los fanes del original les encantará y, mira, dentro de lo malo al menos es Ennis.

No tengo muy claro qué pretende Amazon con Dark/Web (USA) pero me alegra saber que ellos tampoco. Parece una especie de serie antológica con una historia que va desarrollándose por fuera, como pasaba en VHS y películas similares. Y digo VHS y no Dr. Terror o cualquier otra de las obras de la Amicus porque da la sensación de que los referentes que puede tener no pasan de esta última década.

Es curioso como Golden Boy (NZ) coge algo que ha sido utilizado hace nada (Una hermana a la sombra de su exitoso hermano) para crear una comedia que en teoría debería funcionar sobre la lamentable situación de la protagonista pero que, en realidad, practica una mezcla de humor que parece sacado de un programa de sketches con una acidez general empezando por su protagonista, que en todo momento parece menos patética que sin futuro. No, no son cosas similares, en serio. Así que si tenéis que darle una oportunidad a una comedia de Nueva Zelanda esta semana, en lugar de ver el documental sobre el humor en el país Funny as the story of New Zealand, dadle una oportunidad a esta serie.

Como si fuera una obra de época inglesa, Lambs of God (AU) nos trae a tres monjas de distintas edades, aisladas del mundo exterior y a las que la llegada de una visita inesperada -sí, un hombre aparentemente huyendo, claro- les cambia la vida. Y todas esas cosas. Creo que solo con eso tenemos ya una idea de por dónde van y qué es lo que van a ofrecer.

Hay que reconocer a Mean Mums (NZ) que lo intenta. Ofrecer una comedia amable, con madres atribuladas, problemas modernos y… bueno, esas cosas. No es que sea un gran ejemplo de comedia neozelandesa -aunque Morgana O’Reilly lo da todo para que funcione- pero está claro que se esfuerza.

Los creadores de Gotham – bueno, un par de sus productores, ya sabéis cómo van estos- tiran ahora a Epix para contarnos Pennyworth (USA), que es como si ese chiste de Teen Titans de que Alfred tendría su propia obra antes que Robin fuera verdad. Quiero decir, ha sido cierto pero no ha dejado de ser un chiste. O yo qué sé. Lo cierto es que mantiene mucho humor pero con un punto británico, y una estética que parece dudar entre su serie madre, pero a rato se acuerdan de que son falsos ingleses y meten cosas que podrían encajar en James Bond, Los Vengadores e incluso Harry Potter. Sólo puedo lamentar que esta no sea una serie realmente británica, -bueno, y su trato de los personajes femeninos y LGBT pero en fin, que haya que señalarlo a estas alturas- porque su idea de hacer una serie falsamente británica no siempre es consciente de que una auténtica serie británica lograría tener más britanicidad que la que aquí se construye con simpatía y anacronismos. Pero bueno, habrá más episodios y confío en verlos. Quizá así logremos ver si esta serie de DC logra darnos algo de Vértigo.

Estoy sorprendido por South Side (USA), para bien por una vez. Porque imaginaba que iba a ser de nuevo el humor típico del canal. pero no, aquí los creadores, Bashir Salahuddin y Diallo Riddle, mezclan un estilo realista en los personajes con toques variados, desde la comedia incómoda a momentos increíbles, lo extraño de las situaciones no quitan que tanto la parte de comedia en el lugar de trabajo como en su retrato de ese lado sur de Chicago que no es presentada aquí como algo turbio y oscuro sino como un vecindario atribulado, pobre, sí, pero no por ello criminal. Y quizá ese era el tipo de historia que nos viene bien escuchar ahora.