¡Libros que Llegan! Hill, “La octava vida”, Wilhelmy y más

Otra semana de novedades. Cómo se nota que no paramos estos días. No hay más que ver lo mucho que está llegando. Y, entre ello, también lo interesante. Pero no os preocupéis, que no me voy a eternizar. Vamos ya a decir aquello de…

¡Que entre la pila!

Tiempo extraño de Joe Hill, ed. Nocturna

Cuatro novelas cortas de Joe Hill reunidas en este volumen para que todos los lectores de terror podamos disfrutarlas. No creo que haga falta añadir mucho más, la verdad, pero digamos que las historias son suficientemente distintas -un objeto maldito, una imposibilidad de la naturaleza, un extraño ataque, un suceso que se va enmarañando- como para que sea lo que sea que te guste del género -o, mejor, si te gusta el género- pueda haber algo que te llame la atención. Comprar.

La octava vida de Nino Hatatischwili, ed. Alfaguara

Lo que en tiempos se llamaba por extensión y calidad un Novelón regresa aquí con una saga familiar que va desde la Georgia de inicios del S XX a la Alemania de la actualidad con viajes y paradas por toda Europa. Entre medias todas las peripecias que el Siglo XX deparaban a los Europeos, sobre todo a los menos occidentales. La de esta inesperada autora georgiana es una obra en la que te puedes instalar a vivir. Comprar.

Las sangres de Audree Wilhelmy, ed. Hoja de Lata

La historia de Barbazul desde el punto de vista inicial de ellas, entendido como un juego sexual de cierta violencia animal, con un final mucho más extremo de lo que probablemente esperaran pese a que parecen ser conscientes todos de las reputaciones de los otros. Siete mujeres y un seductor que no duda en usar el peligro como reclamo. Hasta lograr la sublimación de lo más desagradable. Comprar.

El origen de los otros de Toni Morrison, ed. Lumen

Recibir las novedades de la famosa Premio Nobel estadouniense siempre es buena noticia, más aún cuando se trata de un libro de ensayo en el que la raza tiene un puesto central pero también se habla de la literatura y la política, se recuerden anécdotas propias y ajenas y se discuta sobre la construcción de algo que no es lo que debería ser pero sí lo que tenemos. Comprar.

Una bruja de August Strindberg, ed. Hermida

Influido por sus propias circunstancias y decidido a hacer de un juicio a una teórica bruja toda una pieza sobre la ambigüedad y la situación de las mujeres, entre las posibilidades reales de su protagonista y los anhelos que parecen cerrados a ella por la propia sociedad, al final es esta última la que parece más juzgada que la propia protagonista. Ofreciendo, en resumen, una brillante novela corta sobre la ambivalencia. Empezando por la del autor. Comprar.

Los crímenes de Mitford de Jessica Fellowes, ed. Roca

Agradable mistery al clásico estilo británico que aprovecha los recursos de una época y, sobre todo, el fondo de una familia tan fascinante como la de las Mitford. Al final logra acercarlas aún en su juventud a aquellos que no las conozcan y, a la vez, ofrecer una de esas experiencias tan inglesas como un sandwich de pepino para acompañar el té. Comprar.

Caballos lentos de Mick Herron, ed. Salamandra

Agradable y ligera, una historia de perdedores o, mejor dicho, de un pequeño grupo de profesionales desastrosos que resultan dedicarse a la inteligencia, por contradictorio que suene. A partir de ahí una trama sencilla pero bien llevada. Comprar.

El ala izquierda de Mircea Cărtărescu, ed. Impedimenta

Resulta difícil decidir si estamos ante el nuevo Murakami, pero lo cierto es que no dejamos de ver las obras de Cărtărescu y escuchar sus elogios, así que no es de extrañar que se hayan animado ahora a publicar el inicio de su monumental trilogía central una vez es ya el suyo un nombre conocido por los lectores. Comprar.

El sol verde de Kent Anderson, ed. Alianza

Siempre resulta curioso comprobar cuando se decide empezar a publicar una saga en España por un volumen más o menos avanzado, como pasa en esta ocasión con la tercera entrega de las historias de Hanson. Bien es cierto que la primera se publicó en los ochenta y la segunda en los noventa, pero no deja de ser curioso. Y no es que no sea interesante, ni mucho menos. Se trata de una obra de policíaco al estilo americano, dura y algo áspera, más centrada en las luchas, problemas, flaquezas y prejuicios que en un misterio intelectual, porque la historia de este veterano de Vietnam convertido ahora en policía trata precisamente de eso. Y como tal hay que tomarla. Comprar.

Todo cuanto amé de Siri Hustvedt, ed. Seix Barral

Hay recuperaciones que siempre alegran, como la de esta, una de las mayores obras de Siri Hustvedt. Cierto es que no ha habido precisamente una carestía del título, pero es de esperar que ahora que uno de los grandes grupos ha decidido promocionarla pueda llegar a más gente que quizá no la haya visto en estos tres lustros en su pequeña editorial anterior. Comprar.

Taiko, la vida de Toyotomi Hideyoshi de Walter Dening, ed. Satori

Toyotomi Hideyoshi es una de las grandes figuras históricas de Japón y, sin embargo, no es tan conocido en Occidente como debería. Para remediarlo llega esta novela histórica que muestra la complicada ascensión gracias al trabajo y la brillantez militar de quien estaba llamado a convertirse en una de las piezas principales para la modernización -o, al menos, para lograr cierto tipo de modernización- del país. Comprar.

Palermo es mi ciudad de Simonetta Agnello Hornby, ed. Gatopardo

Un nuevo capítulo de las memorias de Agnello Horby, esta vez con su estancia en Palermo a finales de los cincuenta, en la que aprovecha no solo para contarnos cómo era su vida sino, sobre todo, cómo se encontraba entonces aquella ciudad de manera evocadora y muy centrada en la especial relación casi simbiótica que adoptaría con la ciudad. Comprar.

Conversaciones con Nicanor Parra de Leónidas Morales, ed. Tajamar

Llega con retraso a España este libro chileno… pero llega, que es lo importante. Porque unas conversaciones con Nicanor Parra siempre son una buena manera de recuperar la voz de un maestro y disfrutar de su humor e inteligencia. Así que ha valido la pena la espera. Comprar.

No leer de Alejandro Zambra, ed. Anagrama

Zambra deja aquí sus reflexiones sobre la lectura y sus alrededores. Apuntes, bosquejos y algún ensayo corto que aparecen reunidos para que juntos puedan ofrecer una imagen mayor o, por lo menos, algún tipo de reunión más o menos temática. Comprar.

Fuera de la ley vol. 3 de VV.AA., ed. La Felguera

¡Llegamos con este tercer volumen a la mitad del Siglo XX en España! Con una nueva colección de malhechores de todo tipo que reúne lo más pinturero de las páginas de sucesos de postguerra. Comprar.

Al Capone de Deirdre Bair, ed. Anagrama

Una mirada interesante, como siempre en estas situaciones, a la persona más allá del personaje. Todos tenemos una idea de su situación icónica pero aquí se intenta convertir en una muestra humana con la que poder empatizar más allá de su multitud de sangrientos crímenes y su nocivo efecto en la sociedad de la época. Porque, al fin y al cabo, siempre hay una otro punto de vista. Comprar.

Milenio de Tom Holland, ed. Ático de los Libros

Otro de esos agradables librotes de Tom Holland hablando en esta ocasión del milenarismo. pero el primero, el del año mil. Y del ascenso del cristianismo y la sucesiva movilización expansionista de la Europa Occidental que pasaría a cambiar la situación mundial. Porque nunca se lee lo suficiente sobre el surgimiento de la Europa moderna y sus religiones. Comprar.

– Harry Potter: un viaje por la historia de la magia de la British Library con supervisión de J.K. Rowling, ed. Salamandra

Llega por fin a España uno de esos nuevos libros de Harry Potter que se anunciaron a bombo y platillo hace un año y pico, el catálogo de la Exposición de la British Library que incluía una completa historia de la magia dentro de su universo, revisado y asesorado por al propia J.K. Rowling. Y, por tanto, otra pieza de la construcción de ese universo. Oficialmente. Comprar.

Ilumianatomía de Davies Kate y Carnovsky, ed. SM

Dentro de los ilustrados que van llegando una de esa especiales novedades es la dedicada al cuerpo humano con diversas ilustraciones en distintos colores que permiten ir viendo unas imágenes u otras según el filtro que usemos usando unos afortunados gadgets para permitir contemplar las diferentes funciones de una sola vez. Comprar.

Nacimientos bestiales de Aina Bestard, ed. Zahorí Books

Otro precioso libro ilustrado, este más especial aún gracias al uso de papel vegetal para contar de manera secuencial los nacimientos y manera de reproducirse de distintos animales permitiendo entender las diferencias entre ellos pero también las múltiples posibilidades que ofrece la naturaleza. Uno de esos regalos perfectos para pequeños tanto como para espectadores de documentales. Comprar.

Los hermanos Willoughby de Lois Lowry, ed. Anaya

En la literatura infantil hay hueco para todo, incluso para una parodia de las historias de huérfanos en peligro llegada directamente para que los niños puedan entender las vueltas que las crueles situaciones por las que pasan todos esos desdichados jovencitos cuando son elevadas al absurdo. Comprar.

Leah a destiempo de Becky Albertalli, ed. Puck

La historia de uno de los personajes secundarios de Love, Simon. O, mejor dicho, una nueva historia de un personaje ya conocido por sus lectores pero que permite un punto de vista distinto y una manera diferente de conocer a nuevos personajes y reencontrarse con otros, todo ello desde la perspectiva principal de alguien tan poco convencional como Leah y su batería. Comprar.

Amigas en pijama de Jacqueline Wilson, ed. B de Blok

El desembarco en España de una de las obras principales de una vieja conocida del público español, la autora de infantil/juvenil Jacqueline Wilson, con una obra sobre amistad, sus problemas y también sus buenos momentos. Comprar.

Los cinco feos de Julia Donaldson, ed. Bruño

Lo bueno de una autora tan conocida como Donaldson es que se puede permitir historias como esta sobre un grupo de animales, pero no de los amados por los niños sino los que tienen mala fama por, sobre todo, su aspecto exterior. Y, a partir de ello, ofrecer otra de sus originales cuentos que dan la vuelta a nuestras expectativas. Pero, sobre todo, a las de los pequeños. Comprar.

– ¿Dónde está Matilda? de Eva Muszynski, ed. Lóguez

Un libro de bonitas ilustraciones y mucho humor sobre un amigo desaparecido que va construyéndose hacia la esperada carcajada final. Comprar.

No abuses (de este libro) de Nati Chuleta, ed. Plan B

Otra esperada llegada, un par de años tarde, con la narración de un caso de abuso contado para que se sepa lo que es pero también para ayudar a los que lo han sufrido o a los que quieran prevenirlos. Una obra, por tanto, que puede verse como necesaria, como útil o como ambas. Incluso como poseedora de valor por sí misma. Comprar.

La sociedad de los dragones de té de Katie O’Neill, ed. Brúfalo Ediciones/ La Cúpula

Uno de los cómics más encantadores de los últimos tiempos llega por fin, editada por dos editoriales, y dispuesta a conquistar corazones tanto como a ofrecer un estilo diferente e igualmente interesante de realizar cómics. Pero, sobre todo, para picar a la gente a que lea cómic y descubra que sus posibilidades son múltiples. Comprar.

¡Y hasta aquí! Como veis ha habido variedad, y también cosas interesantes. Se nota que vamos teniendo novedades. Igual que la semana próxima llegarán los Locos, ricos y asiáticos de Kevin Kwan, novedades de Poppy Z. Brite, Algernon Blackwood, Tom McCarthy, la recuperación del mystery de A.A. Milne, la correspondencia entre los Zweig, lo último de The Expanse y algún cómic como el de La carga mental de Emma Clit, todo eso y alguna cosa más como novedades sobre Rubem Fonseca. Pero, como siempre, eso llegará. De momento centrémonos en lo bueno que ya tenemos para leer. Ya habrá tiempo de ponerse con el resto la próxima semana, mientras tanto, y como siempre… ¡Nos leemos!


Hay que reconocerle a los británicos la capacidad de convertir lo que podría ser un docudrama en un drama, lo demuestran especialmente en obras como esta Black Earth Rising (UK) que ha empezado a emitir la BBC Two y que sirve para mostrar los intríngulis de los juicios internacionales por crímenes de guerra. Lo que permitirá, además, hacer más temporadas si esta funciona. Y no tendría pro qué no hacerlo, es cierto que el centrarlo en África es irse un poco a lo más cómodo para un punto de vista angloeuropeo, pero al menos lo hace mostrando desde el principio las cartas. Veremos cómo evoluciona pero, cuanto menos, Hugo Blick parece decidido a hacer una serie más sencilla -aunque igual de efectiva- que The Shadow Line o The Honourable Woman. Y eso ya debería de ser una recomendación.

Con A Discovery of Witches (UK) nos encontramos con una producción inglesa que precisamente en eso que implica la recreación, efectos y demás logra ser brillante. La adaptación de los libros sufre de, pro supuesto, los problemas que ya tenían los libros que en buena parte venían de la saturación de mercado del sobrenatural con un algo de romántico y bastante de la sensación formuláica de unir un paso a la adultez y el descubrimiento de un mundo mágico oculto a los mortales. Lo realmente sorprendente es que hayan tardado tanto en hacerlo, pero en fin. Ya está aquí. Y si te gustan este tipo de historias presupongo que también esta te irá bien. Si no… bueno… está bien hecha, claro.

Entiendo que Netflix está haciendo esfuerzos por arreglar ese espanto que tiene por programación animada, y que quizá en alguna otra presentación The Dragon Prince (USA) hubiera podido ser una solución. Pero entre la colección de topicazos desplegada, el empezar con tres minutos y medios de infodump voz en off mediante -en una de las muestras más claras de pereza narrativa que he visto en años-, la animación correcta en un día benévolo, la notable ausencia de personajes femeninos entre tantísimo personaje masculino -sin duda un efecto secundario de las cruentar luchas- y, en fin, la sensación de que esto podría haber sido realizado por un programa de creación aleatoria de entornos y tramas… pues más les vale que sigan buscando algo que les funcione. Porque aunque sea posible colarle la cosa esta que querría ser Avatar o algo similar, pero no sabe ni por dónde empezar a intentarlo a unos niveles que sólo se me ocurre compararlo con la películas de Dragones & Mazmorras excepto porque incluso esta tenía aciertos de cuando en cuando… al final acaba siendo más parecido al guión de  Avatar, la película. En el sentido de que no parece que haya nadie especialmente interesado en él pero no queda más remedio que exista para lograr hacer pasta. E incluso en eso sospecho que se van a quedar con las ganas. Aunque, quien sabe, quizá haya superfanes de este tipo de historias trilladas, masticadas e incluso algo irritantes en su torpeza ombliguista. Quiero decir, tiene que haber gente para todo. ¿No?

Lo bueno de encontrarse con una serie tan encantada de haber conocido como The First (USA) es que sabes que en realidad tú das igual, ellos han tendio suficiente haciendo esto y estando seguros de que son la caña. Qué más dará lo que opinen los espectadores. La idea de que es un producto de prestigio dentro del campo de la ciencia ficción -pero que no lo parezca- te lo dejan tan claro desde el principio que no sé ni para qué malgastar el tiempo con esto. Tienen mucho más claro ese objetivo que cómo conseguirlo y, claro, con una situación así más vale que decidas rápido si vas a aceptar su palabra. Porque si no te espera un tedio más que notable mientras te cuentan una batallita que posiblemente hubiera estado bien… contada por cualquier otra persona de cualquier otra manera.

Es curioso esto de Forever (USA). Nos cuenta una vez más la historia de un matrimonio instalado en la rutina, el intento -sobre todo por parte de ella- de darle un meneo al asunto. La crisis que eso provoca. Y lo hace usando a dos grandes cómicos que limitan su tendencia a la sobreactuación a tope. El resultado es, finalmente, un análisis sobre el matrimonio, la rutina y la vida ordenada y, en segundo, una serie agradable. No muy inspirada ni, desde luego, original. Así que lo que intentan por un lado parece ser una defensa de lo otro. No es una mala serie, ni mucho menos.

*suspiro* God Friended Me (USA)… Creo que le he dado menos vueltas a algunos vegetales grisáceos en el plato. Es decir, sabes que no huele bien, que no sabe bien, pero que tienes que probarlo para poder quejarte con propiedad. Pues bien, con esto casi desearía haberlo dejado para desayunar, merendar, cenar de nuevo… Es todo lo que uno puede temerse de lai dea Un tipo que quiere hacer un podcast ateo recibe una invitación de facebook de Dios que le dice a quién tiene que ayudar. Lo peor de media docena de ideas distintas que ya se han hecho con mucho mejor tino antes. Y, lo peor, es que no tiene pinta ni de que vayan a poder construir algo interesante a partir de aquí en varios episodios.

Es difícil no reducir el comentario sonre Last Hope (O) (JP) a Po’fueno, po’fale’, po’m’alegro. Probablemente porque parece hecha rellenando un listado de tópicos del manga. En cinco minutos en el futuro estamos postapocalípticos y aunque tenemos la forma de hacer roboces gigantes también hay cosas que atacan a la humanidad probablemente por culpa de esta misma, por suerte el grupo de élite que se encarga de los roboces está decidido a protegerla aún a riesgo de sus propias vidas, y eso que son personajes muy distintos y con muchos problemas personales. Tan formuláica que en ocasiones parece su propia parodia -en serio, ¿qué le pasa a los pechos de los personajes femeninos?- supongo que no soy quién para juzgar esta serie porque, bueno, está muy lejos de tocar ninguno de los temas que a mí me interesan. Así que me limitaré a decir que no soy su público, pero que sospecho que tienes que estar muy metida en este tipo de esquemas repetitivos para serlo.

Muchas son las cosas que no entiendo. Sobre todo en lo que a la programación de Netflix se refiere. En concreto esta vez no entiendo Norm Macdonald Has A Show (USA), y no lo entiendo porque los últimos años se le ha dado distintas posibilidades de programa a Macdonald y no ha funcionando nunca, ninguna. Cierto es que en los noventa tuvo un buen momento, pero aquello creo que está bastante claro que pasó y que para cuando logra acertar es más por la persistencia que por la realidad. Pese a todo le han dado un programa. Y resulta que en él parece tener más libertad que en los anteriores… lo que significa que tiene aún menos idea de qué hacer o con qué finalidad hacerlo. No es que sea un mal programa, es que logra que lo tedioso de la divagación continua demuestre por qué es muy gracioso no sirve de gran cosa si no hay músculo para la improvisación detrás.

Debido a lo que solo puedo entender como una completa decisión de que todo el canal sería cerrado tras la venta a Disney y, por lo tanto, no merecería la pena esforzarse lo más mínimo en una programación mínimamente interesante, en FOX han decidido emitir Rel (USA). Que es algo así como al idea de sitcom que alguien tuvo en los ’90 con ideas de los ’70. Pero en viejo. Entiendo que si el cómico central te hace mucha mucha mucha mucha mucha gracia lo mismo puedes sufrir el piloto entero sin poner los ojos en blanco y clamar al cielo. En cualquier otro caso, no recomiendo a nadie que se acerque. Ni zapeando.

Por suerte también hay series como Strangers (UK), que sin duda confía en exceso en el carisma de John Simm y que ofrece una historia menos original de lo que podría ser deseable, pero que logra hacerlo efectivo precisamente con el manejo de esa estructura familiar y gracias en gran parte a su actor principal. Algo que en una semana como esta puedo aseguraros que se agradece. Sobre todo porque por lo menos así hay un motivo para estar interesado por cómo proseguirá la intriga de la serie. Algo es algo.

Dentro de las mil novedades habituales de Netflix llega otro de esos momentos de Parece que esto funciona fuera, fichémoslo a ver si con nosotros también funciona. En forma de Super Monsters Party (USA) Y… bueno… si te va los genéricos y no tienes demasiados problemas en soportar productos en la media supongo que puedes verlo. o algo.

Creo que lo único que puedo decir de You (USA) es que tratar de buscarle una parte buena a su estreno es toda una aventura. No es en absoluto inspirado y desde casi el principio se nos está telegrafiando lo que va a pasar. Se insiste en unos códigos de películas de ese mismo canal y, desde luego, se recalca con subrayador fosforito el problema del personaje principal… así que no hay nada mínimamente sorprendente y sí una cierta idea de que estamos viendo la adaptación de un libro que podría haber sido provocado por los telefilmes de este mismo canal dando lugar a un ciclo sin fin de autoalimentación. Así que si hay que buscar algo bueno sería… hummm… ¿que habla de una masculinidad tóxica? ¿Que demuestra un romanticismo falso que se nos vende desde los medios? Ni idea. Me cuesta, la verdad, decir algo bueno de este genérico.


¡Libros que Llegan! Ehrenreich, “La Madona de los coches cama”, Semiónov y más

Aquí estamos de nuevo. Tras el breve parón vacacional han regresado las novedades a nuestras estanterías y con ellas regresa, por supuesto, esta selección. Más aún metidos como estamos en estos primeros días del follón popularmente -bueno, o por la prensa- conocido como ‘rentrée‘ que sirve para que desde finalísimos de agosto hasta que decidan que lo que toca son las Navidades, estemos liados con novedades. Es una lástima que Halloween aún no sea una fecha librescamente relevante, qué le vamos a hacer. Pero como seguro que os apetece saber qué libros, al margen de los de Coelho, han sido publicados me dejo de cháchara y digo ya aquello de…

¡Que entre la pila!

La Madona de los coches cama de Maurice Dekobra, ed. Impedimenta

Pensaba yo que Dekobra estaba, el pobre, más que olvidaba. Lo pensaba al principio de este año cuando lo puse en la famosa o infame lista de recomendaciones negrocriminales y cuando, meses después, me encontré con que recuperaban precisamente esta, su más conocida novela, una obra de espías casi antes de que se pudiera hablar de un género propiamente dicho, con todo el humor y los comentarios pero también con una mirada a aquella Europa. En resumen, que me alegro de tener otro de esos clásicos palmarios que tantos años llevaban sin verse por aquí. Comprar.

Causas naturales de Barbara Ehrenreich, ed. Turner

Si el Sonríe o muere de Barbara Ehrenreich sigue siendo un recomendabilísimo libro sobre los problemas del pensamiento positivo en esta ocasión le toca examinar la cultura de la salud, esa necesidad de estar lo más sano posible que, en ocasiones, puede llevar a conductas poco sanas o a empeorar el punto de partida. porque lo importante debería ser vivir mejor no más. Y de todo esto, y mucho más, es de lo que habla en este nuevo libro. Tan interesante como el anterior. Comprar.

Diamantes para la dictadura del proletariado de Yulián Semiónov, ed. Hoja de Lata

La recuperación de Semiónov, ese autor de thrillers que llegaban del lado soviético, sigue lenta pero segura. Esta vez yéndose la editorial directamente al inicio de las aventuras de su personaje más célebre. Comprar.

Operación Masacre de Rodolfo Walsh, ed. Libros del Asteroide

Casi una década después de su última edición en España volvemos a contar con uno de los títulos principales de Walsh, entre el reportaje y la narración de crímenes reales que, esta vez, eran crímenes de estado ejecutados con toda la discreción que pudieron conseguir. A partir de ahí lo que se consideraría una de las obras fundamentales de la crónica periodistíca y, por supuesto, una creación monumental sobre las cloacas del poder y su utilización. Comprar.

El rey recibe de Eduardo Mendoza, ed. Seix Barral

Eduardo Mendoza lo vuelve a intentar, esta vez con un protagonista dispuesto a seguir los momentos fundamentales de la historia moderna a partir de 1968. Con más humor que en Mauricio y, esperemos, con mejor suerte. Comprar.

La Retornada de Donatella di Pietrantonio, ed. Duomo

Seguimos con las apuestas de las editoriales porque aquí tenemos la de Duomo, la historia de una muchacha que descubre que su familia real no es la que ella creía que era y del cataclismo posterior que ello le resulta. Comprar.

Una educación de Tara Westover, ed. Lumen

Otra apuesta que establece a una joven en una ruptura directa con su mundo infantil. En este caso por contraste entre su educación en una familia fundamentalista mormona -yo qué sé, cosas que pasan-, con su ansia por saber. Una búsqueda de llenar esa curiosidad mediante la educación que la separa de todo lo que fueron esas raíces. Comprar.

El hombre de la dinamita de Henning Mankell, ed. Tusquets

Como siempre queda alguna cosa que publicar aquí tenemos la primera novela que escribió Mankell. Sobre la lucha obrera, el trabajo, la muerte y todas esas cosas serias que aparecieron antes de la idea de escribir novela negra. Comprar.

La capital de Robert Menasse, ed. Seix Barral

El autor austriaco cambia de editorial desde su tradicional Alianza para proponer este vistazo a los pasillos del poder europeo, a menudo poco conocidos o entendidos, pero buscando el equivalente a otras grandes obras de política ficción que se han conocido sobre todo por las adaptaciones televisivas. Comprar.

El embrujo del tigre de Sy Montgomery, ed. Errata Naturae

Es curioso que en un par de meses vayamos a tener obras de Sy Montgomery a nuestra disposición, pero como aún queda para la del pulpo podemos ir centrándonos en esta obra , mitad naturalismo, mitad libro de viajes, sobre el tigre y sus circunstancias en Bengala. Porque no sólo se trata del tigre, también de todo de aquello que tiene, socioculturalmente, a su alrededor. Comprar.

Algunos libros de E.M. Forster, ed. Alpha Decay

Entre 1929 y 1960 E.M. Forster realizaría una serie de charlas para la BCC, sobre todo en una sección llamada Some books, pero también en otras secciones y temas. El resultado de aquello sería un volumen de unas 70 charlas de las que aquí nos llega una selección de entre las mismas. y eso es lo que tenemos aquí, una oportunidad de acercarnos a las opiniones y reflexiones del autor británico. Comprar.

La Mujer Escarlata y La Bestia de Leah Hirsig, ed. La Felguera

Lo sucedido dentro del templo -llamémoslo así- que Aleister Crowley montó en Thelema contado esta vez desde dentro, con los diarios que llevara su compañera -y más cosas- Leah Hirsig, La Mujer Escarlata. A partir de ellos conocemos el funcionamiento, las luchas internas y también las esperanzas de la gente que allí se reunió decidida a realizar la contracultura. Comprar.

De aquí a la eternidad de Caitlin Doughty, ed. Capitán Swing

Una historia de las costumbres funerarias alrededor del mundo, desde las tradiciones asiáticas a sudamericanas pasando por las europeas, todas las culturas y pueblos tienen sus propias maneras de lidiar con la muerte y rendir homenaje a los fallecidos, y es de una visión global de la que espera encontrar puntos comunes su autora. Comprar.

El mar sin fin de Roger Crowley, ed. Ático de los Libros

En el siglo XV los portugueses se echaron a los mares, fundamentalmente por motivos comerciales pero también por el descubrimiento y la aventura. A partir de ahí estuvo la creación de un gran imperio marítimo y múltiples historias de lucha, conquista y dominación. Comprar.

Las rosas del sur de Julio Llamazares, ed. Alfaguara

Segunda parte del repaso de Llamazares a las catedrales, esta vez dentro de lo que podríamos considerar ‘sector sur’ de las mismas. Comprar.

21 lecciones para el Siglo XXI de Yuval Noah Harari, ed. Debate

El éxito de Sapiens facilita que sigan saliendo libros de Harari, y que sean la Apuesta de la editorial, esta vez con sus opiniones sobre el siglo XXI. Comprar.

Mañanas negras como el carbón de Brett Anderson, ed. Contra

Biografía (Auto, se supone) del cantante de Suede explicando su vida desde su etapa infantil a todo aquello que acabaría llevando al éxito noventero. Comprar.

El hombre de blanco de Johnny Cash, ed. Reservoir Books

Novela histórica, si podemos considerarla como tal, en la que Cash explica la conversión de San Pablo al catolicismo. Un tema que quizá pueda parecer extraño o, quizá, cercano a lo que el propio autor viviría, pero que es, desde luego, un libro suyo. Comprar.

Historia de la ciencia ficción de James Cameron, ed. Minotauro

Aunque el título pueda parecer otra cosa lo cierto es que es, sobre todo, un libro de entrevistas. Sí, también se sigue el contenido de la serie documental del mismo nombre, pero son las entrevistas con Guillermo del Toro, George Lucas, Christopher Nolan, Arnold Schwarzenegger, Ridley Scott y Steven Spielberg las que parecen lo más interesante, no tanto por aquello que le da título como para entender la opinión de cada uno de ellos -todo ellos- hacia el género. Comprar.

Súplica a la mar de Khaled Hosseini con ilustraciones de Dan Williams, ed. Salamandra

Llevábamos ya unos años sin saber nada nuevo de Hosseini, y resulta que lo primero que ha llegado en este lustro largo ha ido a ser un breve relato ilustrado. Los tiempos. Comprar.

Ninja Attack! de Hiroko Yoda y Matt Alt con ilustraciones de Yutaka Kondo, ed. Quaterni

Seguimos con la colección Attack!, esta vez en lugar de monstruos con los ninjas y sus alrededores (forajidos, asesinos e incluso samurais) de la historia de Japón en otro pequeño tomo que intenta divulgar a la vez que ofrece un libro que se pueda picotear. Comprar.

La casa del reloj en la pared de John Bellairs, ed. Alfaguara

Autor del gótico juvenil, por extraño que resulte decir esto, además de algunas obras también más centradas en adultos, quizá sea esta obra que ahora nos atañe la más importante que realizó -si acaso, junto con The Face in the Frost– además del punto de partida de una serie de novelas protagonizadas por Lewis Barnavelt (como también tendría la serie de Johnny Dixon) con sus historias de facciones buenas y malas y de hechos más allá de lo creíble. Comprar.

El poder del unicornio (Leñadoras) de Mariko Tamaki y Brooke Allen, ed. Roca

Ya hemos llegado a ese punto en el que de Leñadoras se publican también las novelas juveniles que han salido a partir del cómic. ¿Qué se puede decir ante esto? Más allá, claro, que bienvenidas sean. Y que habrá que ver si realmente expanden el universo de los cómics. Comprar.

Cinco chicos y eso de Edith Nesbit, ed. El Paseo

Una de las clásicas historias juveniles de Nesbit, que se convertiría en todo un éxito y punto de partida para toda una serie de obras compartiendo protagonistas, vuelve a estar disponible entre nosotros. Comprar.

Esta es Anita de Julie Morstad y Sara O’Leary, ed. Blackie Books

Una niña con mucha imaginación, siempre dispuesta a convertirse en otra persona y vivir todo tipo de aventuras, ayudada, además, por unas magníficas ilustraciones de acompañamiento. Esto es lo que ahora se ofrece aquí, si queremos seguir a Anita. Comprar.

Belzebubs de JP Ahonen, ed. Dibbuks

Una suerte de actualización de la Familia Addams en su versión metalera/siniestra llega hasta nosotros tras el -casi inevitable- éxito como tiras en tuiter. Esperemos que con el cambio de formato sin que ello signifique un éxito menor. Comprar.

Como veis no ha estado mal. Nada mal. Y esto es solo el aperitivo de lo que nos espera. Así que id preparándoos que ya mismo tenemos aquí lo nuevo de Joe Hill, Toni Morrison, Simoneta Agnello Hornby, Nino Haratichwili, Los crímenes de Mitford, el tercer volumen de Fuera de la ley, Alejandro Zambra, La Sociedad de los Dragones de Té o Amigas en pijama entre otros. Pero todo eso será  la semana que viene. Esta aún podemos disfrutar de todo lo que acaba de llegar, al menos hasta entonces. Mientras tanto, como siempre… ¡Nos leemos!


Me hubiera gustado encontrar algo distinto, original, algo inesperado en Kidding (USA). Pero no. Es la clásica historia de descenso a los infiernos -mentales al menos- y de sordidez en un ambiente que intenta no parecerlo del enésimo señor padre de familia respetado y blablablalba. De hecho, diría que más allá de la rutina no hay nada que destaque para mal, igual que nada lo hace para bien.Un precocinado para el consumo de una audiencia que ha aprendido a esperar estas cosas. Creo que me voy a poner otra vez Death to Smoochy. Total, solo tiene algo más de quince años.

Hablando de negocios como de costumbreMayans MC (USA) logra ofrecer una versión mucho más calmada pero no por ello menos imparable, de las temporadas de la serie madre. Frente a aquella, que durante muchos años pareció necesitar una cierta sensación de urgencia, aquí empezamos con una puesta en situación que incluye, sí, momentos de acción o de violencia, pero no creados para causar esa sensación de necesidad sino, más bien, como parte de una rueda inevitable que va modificando la vida de aquellos a los que parece tocarle casi por azar. La presentación de personajes y actores demuestra las tablas, pero ninguno, ni siquiera el siempre grande Edward James Olmos, parece especialmente interesado en comerse la serie. Igual que no parece que la ‘bilingualidad‘ real vaya a ser un problema para los responsables de la serie, que lo mismo nos presentan a actores que hablan claramente el español como segundo idioma que ponen a otros que parecen estar siguiendo anotaciones de pronunciación sin saber lo que eso significa o dónde hacer las pausas. Y, por supuesto, sin que el resto del reparto responda a ello. En resumen, una serie agradable y bien hecha pero que necesita aún de rodaje y, sobre todo, nervio.

No tengo muy claro que tenían en mente HBO Asia y HULU Japón cuando decidieron dar luz verde a Miss Sherlock (O) (JP). No porque sea mala idea hacer otra adaptación más de Holmes, o porque haya problema alguno en meterlo en Japón o buscarle un giro. Antes al contrario, si algo han demostrado obras como Galileo o Detective Conan es que los japoneses están más que preparados para este tipo de ficción criminal. No. Tampoco el problema está en el cambio de género de Sherlock y Watson. El problema está en que parecen haber aprendido todo del personaje en la versión de Moffat, y deciden cambiarlo desde ella. El problema está en que los casos son bastante peor que rutinarios, cuando no abiertamente aburridos, y poco es lo que Sherlock tiene que hacer -no digamos ya decir- en ellos, por muy inteligente que pueda parecer lo que se nos muestra en ellos. El problema, en resumen, es que han creado una serie extraordinariamente genérica de misterio en la que han intentando meter a martillazos una nueva idea de lo que para ellos es Sherlock. Y, claro, aquello no funciona por ningún lado. Pero, en fin, al menos ya sabemos que HBO y HULU están dispuestos a hacer un Mystery. Ahora a ver si se ponen las pilas.

La BBC y sus cosas. No se me ocurre mejor manera de definir Press (UK), melodrama periodístico con alguna buena idea pero, fundamentalmente, de andar por casa. Con una historia principal entre dos rivales y no muy amigos, la cabecera The Herald y The Post. Que, a primera vista, son No-Me-Llames-The-Guardian y No-Me-Llames-The-Sun. A partir de ahí los conflictos éticos y persecuciones de trama esperables en una serie de estas características, con alguna sorpresa por el camino, por supuesto -la mayor, para quien esto escribe, es que el propietario de The Post diga que ya que tiene el tabloide para perder dinero al menos espera que se haga periodismo de calidad, colocándolo tan lejos de los Murdoch como es posible que un oligarca ficticio pueda estar- y dado que detrás de la serie se encuentra Mike Bartlett calculo que en dos capítulos más estarán en mitad de su caos habitual de mentiras y violencia. Mientras tanto, una serie para los espectadores aficionados al periodístico con actuaciones adecuadas en todos los casos aunque ninguna -ni siquiera la de Ben Chaplin, que es al que le dan más para jugar- especialmente destacable.

Yo entiendo que quieran sacarle todo el dinero posible a una idea, pero lo cierto es que la serie de The Purgue (USA) parece un exploit desganado, más por la rutina de tener la posibilidad del dinero que porque haya algo que piensen que contar, que no puedan contar en películas o quieran abordar de otra manera. No es que yo sea especialmente fan de la idea original, pero esto huele a Kampamento Krusty a kilómetros. Hasta el punto de que visto el piloto y lo que en él se propone se me han ocurrido varias maneras distintas de aprovechar la premisa. Que, obviamente, no están aquí, más preocupada por seguir con la ‘brillante idea’ que por ofrecer cualquier otro tipo de historia interesante. En fin, hacer pasta tiene estas cosas.

Hablando de hacer dinero. Qué curiosa esta miniserie adaptando The Truth About the Harry Quebert Affair (UK). Que curiosa porque con tanto como se podía haber mejorado de la obra original parecen tomar las decisiones de centrarse en un aspecto de la misma y obviar en lo posible lo demás. Las actuaciones son comedidas –Patrick Dempsey está bastante fuera de cualquier aproximación a su personaje que se me ocurra, pero entiendo que la serie buscaba un nombre conocido y que él buscaba trabajo- para el buen nivel medio de los actores, posiblemente el que mejor está sea Wayne Knight que aprovecha a tope un papelito, pero, en general, todo deja con la idea de estar haciendo algo que se pueda emitir una tarde de fin de semana antes que la idea de pulir una novela que fue un superéxito en Europa pero que necesitaba un editor. Y si esto pasa con los primeros capítulos a saber qué nos encontramos en la parte que más necesitada estaba de alguien que la pusiera en orden. En fin.

Siempre es agradable ver que se acuerdan las adaptaciones de Thackeray, y pocas obras parecen más adecuadas para ello que esta Vanity Fair (UK). Sí, además, se permite que la actriz principal transmita tanto disfrute como Olivia Cooke parece estar teniendo, que sólo le falta romper la cuarta pared para confesárnoslo pues ya el resto de cosas, de la tradicional cuidada producción de las cadenas inglesas –ITV en este caso- a la buena selección de actores ingleses, queda en un agradable segundo plano. Incluso cuando haya ocasiones en las que el intentar resumir estilo y trama se haga algo abrupto.

Terminamos la semana con una oportunidad perdida. Otra. Porque Wanderlust (UK) se supone que es una obra sobre sexualidad pero acaba quedando a medio camino ente una de aquellas películas educativas de los setenta que tenían muy claramente una agenda, y entre la necesidad de mostrarse modernos. No como Cucumber/ Banana/ Tofu, por supuesto, sino, digamos, como Somos padres enrollados. Toni Collette y Steven Mackintosh hacen lo que pueden con lo que tienen. Y todos los actores, de Joe Hurst en adelante, están agradables en sus papeles. Pero, sencillamente, no funciona. Ni el interés por los personajes, ni la didáctica que nos venden ni, desde luego, lo que intentan que pase por trama.


Tantos meses y tanto dinero gastado en que este Jack Ryan (USA) fuera esta-vez-sí-que-sí la Gran Serie de Amazon para cometer el error táctico de estrenarla a la vez que anuncian que duplicarán el precio del acceso a sus series. Error doble porque malo es recordarnos una vez más lo mucho que gana su señor jefe y cómo tratan a los curritos -a fuerza de lo cuál alguien probablemetne acabe haciendo algo, supongo, quizá- y porque, yo qué sé… por lo menos que la serie valga la pena. El dinero está, eso sí. Se ve. Se ve mucho. Pero el problema principal de los libros de Tom Clancy, esos mamotretos puro ’90s que siempre andan necesitado de un buen recorte para funcionar como con el Octubre Rojo, es que confundir apelotonar sucesos con tener acción es casi tan letal para la paciencia del espectador como su idea de lo que es la parte de no-acción. Tampoco es que el resultado sea desastroso, que va, no es una de esas obritas a las que Steven Seagal se dedica ahora. Es mediocre. De esa mediocridad rotunda y cromada, casi sopesable, que tanto gusta a los estadounidenses en su exaltación del espíritu nacional. Supongo que con ellos les servirá -y ni eso tengo claro-, o con el que busque algo que ponerse de fondo durante las cabezadas. Desde luego a mi que no me esperen.

¿Recordáis esa auténtica basura que era Brickleberry? Pues los creadores, quitándose de por medio a Daniel Tosh, han sacado ahora en Netflix la auténtica basura que es Paradise PD (USA). Tiene mucho mérito que un Tosh más o menos no haya influido en la media de calidad. Pero, claro, si el nivel es tan ínfimo, en el que lo mejor es la animación porque es lo único empeorable, puro reciclado de chistes mediocres y clichés estúpidos por gente que ha visto Padre de Familia y ha creído que era fácil de hacer, sin darse cuenta de que incluso el nivel actual al que las producciones de MacFarlane se han acomodado viene de tener unas ideas y haber sido capaces durante una buena temporada de ofrecer algo distinto. ¿Que por qué Netflix sigue estrenando estas cosas? Yo ya me he quedado sin ideas. Supongo que su estrategia de dominación mundial pasa por sacar muchas cosas hasta que acaben acertando por volumen ya que no por decisiones ejecutivas.

La apuesta curiosa de la semana es esta One Dollar (USA), una historia que toma como excusa un billete de dolar para justificar el cambio de punto de vista cambiante para lo que, detrás de este recurso de forma, es otra de esas historias de asesinatos en pueblecitos llenos de secretos, etc. John Carroll Lynch como protagonista teórico -lo de los cambios de narrador que decía antes, el primer capítulo, por ejemplo, seguimos a Philip Ettinger– y un reparto sólido con algunas caras conocidas. Hay que darle tiempo -claro que hay que darle tiempo, con este tipo de premisas- pero no es mal inicio. Confiemos en que no se quede todo en un truco.

Reconozco que cuando vi que la BBC sacaba Bodyguard (UK) me temí lo peor solo por el título. Luego vi que era un nuevo thriller político de Jed Mercurio y mucho mejor. Por la parte de thriller, porque aún recuerdo cuando a Mercurio le dio por adaptar Lady Chatterley’s Lover. En este caso comenzamos con veinte minutos de tensión que demuestran tres cosas: que estamos ante una historia que va a jugar con los nervios del espectador (obvio), que lo va a hacer metiéndole un fuerte mensaje político que podremos encontrar más o menos discutible (que tampoco es que sea muy original) y que no tiene problemas en soltarte veinte minutos en algo que tiene solo relativamente algo que ver con la historia principal. Muy propio. A partir de ahí la mezcla y tensión de los problemas políticos y personales, de las actuaciones pequeñas a los grandes momentos de sangre y violencia, que suelen ir unidos. Todo eso y los viejos ‘mecanismos del poder’, de manera que lo que uno podría pensar desde el título es complicado, quizá no tan lejano pero sí afilado. Además, por supuesto, de magníficamente actuado. O, mejor dicho, magníficamente actuado por parte de Keeley Hawes, y magníficamente sub-actuado por parte de Richard Madden, en uno de los duelos interpretativos más interesantes de lo que llevamos de año -al final es casi una serie sobre dos personajes con dos docenas de secundarios, a imagen de otra de las grandes series (y relaciones) de este año, la de la BBCA Killing Eve– así que aunque estemos aún a mitad de la historia y haya en la serie un aire familiar a este tipo de obras británicas ya podemos decir que es una gran serie. Ahora que no la caguen con el desenlace.


Si ya Juegos Sagrados pasó con más pena que gloria es difícil saber qué esperaba Netflix con Ghoul (O) (IN). ¿En qué cabeza cabe mandar a Jason Blum y su equipo a montar una serie / miniserie de terror? La industria india -en sus múltiples secciones y niveles- lleva produciendo ficción durante décadas, que decidan que de su segunda serie se ocupe Patrick Graham de dirigir y guionizar dice más de lo poco que se fían de ellos antes que de lo que puedan aportar el Equipo Blumhouse. Que, por cierto, tampoco es demasiado. Dicen que “I wanted to take a monster from mythology that hasn’t been seen before” que es una forma enternecedora de demostrar ignorancia en el tema. Sobre todo si lo que después vas a hacer es una suerte de La Cosa en una prisión India en un futuro distópico en el que hay una especie de Ley Islámica Loca. Loca porque parece que el responsable no sabe dónde está La India o cuales son las diferencias entre esta y Paquistán. O mil cosas más, la ambientación es otro de los fallos de la serie. Así que al final sólo que da una suerte de drama carcelario sin muchos pies o cabeza, un melodrama familiar más forzado que en un capítulo de 24 y la parte de terror que, no siendo muy original, es donde demuestran tablas. En fin. Otra oportunidad perdida. A ver si para la próxima.

La otra novedad de Netflix es incluso más psé aún. The Innocents (USA) puede sonar a un Paranormal Romance adolescente de Changeling pero lo cierto es que logra ser bastante rutinario, aburrido incluso. Pero supongo que si lo que apetece ver es una colección de clichés… Psé.

Seguimos con las cosas reguleras en esta Rob Riggle’s Ski Master Academy (USA). Una serie que promete más aprovechar los contactos del cómico que ofrecer algo distinto. De hecho, lo más notable de esta obra es que la esté emitiendo Crackle en lugar de CC. Supongo que será porque así nos acordamos de cuando en cuando de que existen.

El acuerdo entre los productores de Barrio Sésamo y la HBO va dando sus frutos poco a poco, en este caso con Esme & Roy (USA/ CA), una serie de animación en la que una niña y un monstruo tienen montado un servicio de canguros de monstruos. A partir de ahí aventuras, conocimiento y divulgación. Lo de siempre, vaya. Pero bien hecho, que es lo que importa.


La idea de Bite Club (AU) no era mala. O no del todo. Bueno, un poco sí. En fin. Un par de detectives que sobrevivieron al ataque de un tiburón y eran pareja y ahora ya no y vuelven a trabajar y hay un asesino en serie que puedes deducir a los tres minutos y… en fin, no sé qué es lo que quieren. Es decir, sí. Una serie de detectives con algo especial entre ellos y un arco de asesino en serie. Bueno, si no quieres algo más puede servir. Supongo.

Hablando de cosas que no acaban de funcionar. Disenchantment (USA) es una serie que llega tarde. Es decir, parece la versión actualizada de Futurama pero con el Medieval Inventado. Esto no tendría por qué ser malo -antes al contrario- de no ser porque parece hecho -sobre todo los primeros capítulos- con el automático, incluyendo la creación, definición y establecimiento de personajes que llevan Lo Cliché hasta extremos locos. Y porque en los últimos años hemos tenido series que han hecho esa reformulación más o menos cómica del Medieval Inventado, de Galavant a buena parte de la trama principal de Star vs. the Forces of Evil, por poner dos. Pero no es que la serie sea mala, no hay más que compararla con ese espanto de The Hollows, es que está en ese espacio gris de algo que podría ser mejor y que, por fama, debería de serlo. El mar de la mediocridad que es precisamente lo que ofrecen los primeros episodios. Podría ser peor, o mejor, pero es lo que tenemos.

No deja de sorprenderme la de vidas que tiene Web Therapy. La última en una versión inglesa, Hang Ups (UK), protagonizada por Stephen Mangan y con un buen reparto de secundarios -como Katherine Parkinson o Charles Dance– que unir a, como siempre, los invitados especiales que aparecen como pacientes. No hay ninguna mejora respecto al formato – es decir, habla mucho más de la vida privada, y mete más secundarios, pero eso no significa que la serie mejore por ello- y, en general, depende más de las ganas que tengas de ver a esos actores ingleses. Porque la serie en sí… bueno, eso, lo de siempre.

Las iniciativas formativas -por llamarlas de alguna manera- de la televisión inglesa son siempre curiosas de ver. Por ejemplo, esta serie de tres historias organizadas de manera más o menos independiente -lo de siempre, con una unidad temática y blablabla – con el título de On The Edge (UK) pensadas para darle una oportunidad a jóvenes guionistas (Georgia ChristouJanice Okoh y Rose Lewenstein) y directores (Anwar Boulifa, Stella Corradi y Dionne Edwards) en historias cortas que cuentan también en este formato ‘breve’ las historias de gente igualmente joven. Hay, por supuesto, momentos en los que se nota esa falta de experiencia, pero se suplen con la fuerza que ofrecen. Y es que, a veces, son estas iniciativas las que hacen interesante seguir viendo pilotos.


Supongo que sería fácil meterse con All about the Washingtons (USA), es una comedieta facilona que sigue los básicos de la sitcom y se apoya en que su protagonista -o protagonistas- venían de hacer un reality sobre su vida doméstica. Porque son famosos, aunque aquí interpreten versiones ‘ficticias’ de su persona. Joey Simmon es (¿era?) el Rev Run de Run-D.M.C. aunque aquí se suponga que su ‘persona’ era DJ Joey Speed. Su mujer Justine sigue siendo su mujer Justine, aunque aquí sea la mujer de alguien distinto. O algo así. Pero, mira, para la semana que han tenido esto es casi lo de menos, la verdad. Un genérico, vale, pero podría haber sido peor.

Sobre todo porque muchas veces no se dan cuenta de lo que hacen, no se han dado cuenta en la nueva temporada de Voltron, no se lo dieron en La Casa de las Flores (O) (M) con el papel de Paco León. E incluso dejando de lado eso, la creación telenovelera a mayor gloria de Verónica Castro lo mejor que puede decir a su favor es, precisamente, que está Verónica Castro en ella. Quizá sea parte de la intención de la compañía de recuperar ahora los noventas, porque lo que más tiene esta serie es un aspecto de antiguo queriendo ser nuevo, de tratar cosas como si fuera revolucionario de esa manera que se hacía hace un par de décadas. Cecilia Suárez se merecía algo mejor, la verdad.

Oportunidad perdida en The Lodge 49 (USA), la única de las novedades de esta semana que no es de Netflix, sino de AMC, por cierto. La intención se supone que es la de hacer una serie en un universo Pynchoniano pero lo cierto es que hay casi más de El Nota. O, al menos, de la forma en la que los Coen crearon su particular universo. No descarto que porque la historia de The Crying of Lot 49 puede parecer caótica cuando en realidad está bastante cohesionada, o porque la protagonista de la misma es una mujer de menos de treinta años, y si bien el showrunner de turno -el desconocido Jim Gavin, que tiene que agradecer a Paul Giamatti que haya servido como productor y valedor de la misma- ha dicho que era sobre todo una inspiración para ellos parece que no tenían muy claro cómo reflejarlo. El irregular resultado, demasiado genérico como para parece bien o mal, acaba siendo lo peor que se puede decir de él, un producto que parece más un reflejo de algo conocido que una creación con entidad propia.

En cuanto a Insatiable (USA), supongo que habréis escuchado todos historias de lo horrorosa que es. Bues bien: sí. Es una historia fallida en fondo y forma, puede tener buena intención -cosas más raras se han visto- tanto como lo pueden tener esas señoras enjoyadas que pretenden hacer la caridad. Es decir, puede tener tan buenas intenciones como la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera pero los resultados, ¡oh, los resultados! Para el minuto 7 tenemos a un pobre señor destruido por las falsas acusaciones de las mujeres -en general las mujeres son las villanas de esta serie, qué vamos a hacerle- y toda la historia de la protagonista es un error tas otro, especialmente tras haberse emitido este mismo año series como Dietland o, si retrocedemos un lustro, My Mad Fat Diary, así que escuchar a la creadora quejándose de las críticas y los ataques sirve solo para entender a quién le pudo parecer una buena idea la adaptación televisiva de Heathers. Lástima que esta tenga un canal de difusión tan importante que probablemente les importe menos estar haciendo una serie espantosa a varios niveles que los visionados que tanta bronca les vaya a traer. ¡Es el capitalismo!

Por suerte no todo lo que Netflix ha sacado estos días es flojo. O espantoso. También hay creaciones como On Children (O) (Tw), antología que yo diría de horror o, cuanto menos, de congoja, que quizá pueda ser categorizada en fantástico -y que seguro que habrá quien meta en el blackmirrorismo porque ahora toca eso como antes era el dimensióndesconocidismo- , desde la parte scifi o el horror usando las relaciones entre padres e hijos -o la vida de estos últimos, muchas veces estudiantes o, mejor dicho, usando un cierto horror estudiantil más que comprensible- para construir esa tensión. Son sólo unos pocos episodios y, como siempre, hay ideas conocidas y mejoras posibles en la producción… ¡Pero al menos esta se puede recomendar sin problemas!