Curiosa y, a la vez, clásica, la propuesta de After the Verdict (AU) puede parecer propia de una película para después de comer, que algo de eso hay, pero también tiene sus propios puntos de interés. Porque tenemos a cuatro miembros de un jurado que acaban de declarar no-culpable a una acusada de asesinato. Pero, claro, el asesinato no está resuelto… ¿Y realmente es inocente la persona a la que han dejado suelta? Así que hacen lo que cualquier persona razonble: Ponerse ellos mismos a investigar el caso, especialmente a esa acusada a la que dejaron libre. A partir de ahí vemos tanto el impacto en su vida privada como, claro, las vueltas y revueltas. Pues bueno, a ver por dónde tira pero por lo menos es forraje.

Si algo se puede decir de Darby & Joan (AU) es que es agradable. Una pareja de jubilados (un detective, una enfermera) se encuentrna en las carreteras australianas. Ella está movida por el ‘misterio’ de la muerte de su marido. Pronto esta reunión les lleva a viajar juntos resolviendo misterios mientras el arco de la muerte del marido sigue de fondo. No es muy original, no es en absoluto arriesgado, pero es agradable y los actores principales -aunque muchas veces se les note que están con el automático puesto- son lo suficientemente buenos como para ayudar a tirar del resto. Pues bien.

Decía yo no hace mucho que Apple TV+ está demostrando un cariño por sus proyectos que no es el habitual, decía Marina Such hace menos que parecen haber decidido seguir la senda de la HBO y tratar con cuidado y diferencia cada proyecto. En algo así es en lo primero que pensé viendo Five Days at Memorial (USA), probablemente porque es imposible verla y no recorda en parte Treme aunque ambas tengan más de punto de partida común que otra cosa. Porque lo que nos encontramos aquí surge también del Katrina, pero de una manera distinta. Comenzamos desde el post-Katrina, con una visita a las ‘ruinas’, la entrada en el Hospital, lo que allí encuentran y, a partir de ahí, la recuperación de lo que había antes. De lo que había pasado. Porque eso vamos a ver: Con sus figuras entre médicos y pacientes, con sus historias personales, con esa sensación de destino irreparable que suelen tener las películas de catástrofes, que es lo que es esta serie. Sí, tiene una parte de Serie de Médicos, tiene una parte de Misterio o Terror, pero lo tiene porque es una Serie de Catástrofes. Ya conocemos cómo va todo eso: Se nos presentan personajes, unos nos caerán mejor que otros, se enfrentarán a un Gran Mal, algunos perecerán -de manera estúpida, heróica, inevitable o kármica, da igual- otros sobrevivirán y terán que enfrentarse a las decisiones tomadas. Algo que refuerza, además, un magnífico reparto en el que, Vera Farmiga a parte, tenemos a más gente que lleva años trabajando en teatro y televisión que a grandes nombres. La única diferencia real con el género. Y quizá le falte un punto de algo, o como ocurre muchas veces con este tipo de obras a ratos se le note lo melodramático y en parte excesivo, sobre todo cuando estamos hablando de un hecho real como fue el Katrina. Sí, pero. A poco que te pueda interesar el punto de partida es una gran miniserie. Una de la que su servicio de streaming puede sentirse orgullosa.

Pues aquí estamos con Hamster and Gretel (USA), una idea de Dan Povenmire que está -digamos- en el mismo universo de Phineas & Ferb pero a unos pueblos de distancia. De momento lo que está más claro es que necesita rodaje para encontrar su ambiente, pero el hecho de que sea una serie con dos nombres y tres protagonistas ya habla un poco de todo esto. Y el que sea una serie de superhéroes supongo que habla del momento actual en el que estamos. Y el que sea una serie con una familia birracial explica que por fin Povenmire ha decidido hacer un poco de autoficción. Necesita aún encontrar su mojo, pero está claro que la idea de tener a un niña muy motivada como superhéroina, acompañada de su flemático hamster y poner a los dos junto a un hermano mayor con el que se lleva varios años pero que en esta ocasión no quiere entorpecer sino ayudar pese a ser el ‘no especial’ del grupo; permite hacer un cambio de dinámicas que puede darles para mucho. Esperemos a ver.

Floja, muy floja esta I Am Groot (USA) de cuyo aspecto general entiendo que es responsable las malas condiciones de trabajo que sufren los que se encargan del CGI en Marvel. Y es que si la imagen no lo arregla y los guiones son de lo más insulso que he tenido que soportar en años pues… para qué queremos más.

Pues bueno, pues vale, pues tenemos A League of Their Own (USA) que parece haber decidido que iba a ir más allá de la película -casi que menos mal- y que iba a meter temas queer y de raza. Lo uno con más fortuna que lo otro, debo decir. De fondo sigue estando el tema del serial deportivo que los japoneses denominan spokon y que, sospecho, en realidad va a ser lo que uno de los dos grupos de espectadores vayan buscando. Yo he tenido suficiente de todo con este primer capítulo que nos cuenta cosas que ya sabíamos de una manera que ya hemos visto. Pero seguro que tiene su público.

Sobre el papel Mobeomgajog (O) (SC) tenía todo para interesarme. Por eso uno no se puede fiar de lo que ponen sobre el papel. Una familia al borde del colapso por los problemas económicos, una oportunidad inesperada que llevará a enfrentarse con un problema mayor: Una organización de narcotráfico que pasa a controlar y amenazar su vida, cómo se van modelando para seguir con una cara pública, trabajando con y contra la empresa y buscando una solución. Lamentablemente se toman no solo demasiado en serio, también demasiado dilatado. Todo parece que tarda la misma vida, todo parece que hay que explicarlo mil veces, todo acaba siendo aburrido, repetitivo y, en general, insufrible. Una lástima, esto podría haber estado bien.

Que mala es School Tales (O) (TA). Que mala es la pobre. Porque lo que tenemos aquí como una serie de historias antológicas centradas en el terror en el instituto es una notablemente poco pensada y peor planificada colección de historietillas que sirven más para gritarle a la pantalla que para cualquier otra posibilidad de entretenimiento. Que yo entiendo que gritar puede ser lo suficientemente divertido. Pero, vaya, puestos a hacer «Are you afraid of the dark?» o «Goosebumps» podrían haberse esmerado un algo.

Es curiosa esta Send Help (USA), que parece reclamar un lugar propio contando la vida entre cómica y trágica de su protagonsita, un actor con un éxito en televisión pero múltiples problemas familiares, sentimentales y etc… al que la cancelación de su serie empuja a ún avismo que solo el aparente éxito y fama estaba aguantando. Y con eso y todo estoy seguro de que la forma más sencilla de definirla no haría mucha gracia a sus creadores. Pero es que entre los momentos de reflexión sobre la fama, las historias de raza de fondo y las ensoñaciones parece inevitable considerarla como una versión de Atalanta para el público de BET. Tiene cosas más que interesantes y otras que parecen sacadas de los años setenta, y no está muy claro con qué te vas a encontrar ni hasta qué punto merece la pena o te va a interesar esta historia. Que como relleno no está mal pero a la que le falta, quizá, un algo más.

Una vez más, esto no es para mí. Supongo que habrá gente a la que este This Fool (USA) le haga gracia porque para todo tiene que haber gente, pero una historia sobre personajes patéticos que aunque trabajen en un sotop de reinserción siguen encontrándose con problemas -y casi que se hace escarnio y mofa de los mismos- pues… ¿qué necesidad? No sé si habrá un público para esto en algún lado, pero desde luego no soy yo.


Supongo que revivir franquicias es una idea por el reconocimientos y base fan de las mismas, el problema con Beavis and Butt-Head (USA) es que se ha quedado todo tan antiguo -supongo que porque envejecer a los personajes no era una opción- que lo que acabas es teniendo una serie que parece ir sobre cuarentones que no saben adaptarse a los tiempos. Ya la serie original dependía de una cierta suspensión de la incredulidad, ahora mismo lo único que hace esto creíble es la cantidad de incels que hay que soportar y de los que sus protagonistas parecen más avatares que crítica. Qué le vamos a hacer, no todo envejece igual ni se puede traer a la actualidad sin cambiarlo.

Tengo mis dudas de si detrás de Big Tree City (USA) se encuentra o no una maniobra para venta de muñecos y vehículos -que es lo que parece- o simplemente han decidido seguir las pautas más habituales de estas series. Pero al menos proponer unas historias sencillas pero con un mínimo de enjundia con un público que entiendo es preescolar y con bastante variedad de personajes. Es cierto que a los femeninos les ponen como dos rayitas en los ojos para diferenciarlos de los masculinos pero, en fin, podría haber sido peor. Un poco de plástico pero no necesariamente algo malo.

Cuando lo más interesante de una serie es lo que hay alrededor… en fin. El asunto con la belga Endless Night (O) (BE) es que se anunció como una serie original de Netflix. De hecho, en algunos territorios la emiten en Netflix. En España el enlace -el que tenéis arriba- hace un raro y te manda a la página principal, sin explicarte por qué. Y ninguna cuenta oficial de Netflix en ningún lado se ha molestado en subir un trailer. Por eso he tenido que tirar de la versión rusa. En fin. ¿Y la serie en si? Pues la serie en sí ni bien, ni mal, ni chicha, ni limoná, se deja ver porque tampoco cuesta tanto, un grupo de chavales -adolescentes, dicen ellos, jajajaconelraquelmeroñismo digo yo- a los que una droga para soñar -hay un centro de tratamientos de problema de sueño y blablala por medio- les lleva a tenerlos vívidos y no tanto al Pesadilla en Elm Street (que también algo hay, claro) como a diluir el mundo real del irreal y empezar a ver cosas raras, quizá incluso a llevarlas de una a otra frontera. Una historia muy como para rellenar una tarde o así -son seis capítulos que rondan los 35 minutos- que si la ves pues vale y si no tampoco pasa nada. Al final va a ser más interesante el misterio alrededor de su emisión en Netflix.

Como no-fan ni del autor ni de The Sandman (USA) debo decir que el mayor problema que tiene el piloto no son las decisiones tomadas para adaptarlo, ni su tratatamiento de los personajes queer. Que también. Pero la duración para lo que nos va a contar… es más que excesiva. Mucha cosa, mucho objeto al que mirar, mucho de todo… y la necesidad de que te sientas tan fascinado con todo como ellos. Es decir, más vale o que seas fan de antes o que vengas dispuesto a serlo. Porque, de lo contrario, lo más fácil es quedarse… dormido.

No tengo muy claro hacia quién va Super Giant Robots (USA), a priori hubiera dicho que para preeescolares, pero en cuanto te pones a ver la serie tanto el humor como los personajes o la violencia señalan más a los preadolescentes. Supongo que la idea de coger la premisa de Pacific Rim, meterle tramas de los animes ochenteros y luego intentar que la premisa ‘dúo imposible’ de payaso y serio es… bueno. Una decisión. Igual que la animación elegida, que no sé si intenta ser retro o solo cutre o qué y por qué. Supongo que lo más importante será ver si entras en el estilo de humor que pretenden utilizar. Y a partir de ahí lo que pueda suceder.


¡Libros que Salen! Schattel, «El Señor de los Djinn», Buehlman y más…

¡Empezamos con amigos!

Erase una puta vez de Sergio S. Morán, ed. Té con Cerveza
Las historias de la Hermana Herminia de Sergio S. Morán, ed. Té con Cerveza

Es siempre una enorme alegría ver que Sergio saca libros, sacar dos a la vez es ya una fantasía. Sobre todo cuando son tan distinto y, a la vez, tan iguales. Porque, por un lado, tenemos una novela con su clásica mezcla de fantástico, negro y humor que esta vez se aparta de los misterios y se acerca a los thrillers. Por el otro, tenemos un libro de relatos breves que juega al metahumor pero que, sobre todo, demuestra la posibilidad de poner los Looney Toones por escrito. Cualquiera de ellos puede leerse sin haber leído nada suyo antes, que es otra alegría si se quiere probar algo suyo. Así que es bueno tener amigos que te den tantas alegrías.

¡Que entre la pila!

El Señor de los Djinn de P. Djèlí Clark, ed. Duermevela

Tras el primer contacto con la ambientación que nos supuso el Tranvía 015 llegamos al plato fuerte con El señor de los Djinn, una obra en la que P. Djèlí Clark tiene más espacio para la historia y que, además, nos ofrece también el primer relato corto ambientado en este universo. Así que casi parece pensado para leerlo tanto antes como después del otro. Tanto como para picarse esperando el siguiente dentro de esta ambientación.

Los Ocultistas de Polly Schattel, ed. Dilatando Mentes

Un trabajo en apariencia rutinaria, que va a apartar a un joven de su triste vida de abusos y ninguneo, se prueba la puerta a los descubrimientos, la de las formas ocultas en que se organiza el mundo, pero también la de las aterradora maneras en las que esto sucede, especialmente cuando hay varias facciones en lucha. A partir de ahí esta fantasía histórica, oculta y esotérica sobre lo que hay más allá de los sellos.

El ladrón de la lengua negra de Christopher Buehlman, ed. Gamon

A veces, en este julio de novedades fantásticas, lo único que hace falta es una obra de aparente corte clásico, con un puñado de aventureros y un objetivo común, para que con un par de giros o tres, unos hacia lo cómico, otros hacia lo terrorífico, nos ofrezcan una historia que logre seer a la vez más de lo mismo y algo diferente.

50 Maneras De Morir. Cine Negro Y Poética De La Fatalidad de Violeta Kovacsics Grisolía, ed. UOC

Que no se diga que no salen también ensayos en este mes raro que tenemos. Aquí, como siempre con esta colección, 50 películas. Esta vez de género negro y con la fatalidad -claro- de fondo, así que es un repaso no solo al harboiled, también a muchas otras aproximaciones mediante películas de 1941 a 2018 -no os perdáis el listado en la previa – haciendo una guía complementaria a los visionados de lo más apetecible.

Plomo al Cubo de Stark Holborn, ed. El Transbordador

Otra de esas novedades de mediados de julio en el campo del fantástico. La continuación -un decir- de Plomo al Cuadrado, y de nuevo un curioso western matemático.

Abrazando la Revolución de VV.AA., ed. Crononáuta

Partiendo de la base de que las antología siempre son irregulares, debo decir que la selección de Crononauta para su Matreón -un proyecto que no puedo más que apoyar- es generalmente brillante, sirve para descubrir autoras, para ofrecer nuevas perspectivas y para recordar todo lo bueno que tiene el género. Que las garbanzas negras no os quiten las ganas del plato completo.

Tales From The Crypt vol. 3 de VV.AA., ed. Diábolo

Pues sí, ya ha llegado el tercer volumen de la serie. No está nada mal, ¿verdad?

¡Nos leemos!


Cada vez tengo más claro que Apple ha decidido construirse un fondo de armario de series infantiles a base de adaptar obras razonablemente conocidas, y tengo incluso cierto interés por saber si le va a funcionar. Amber Brown (USA) sigue la línea, es una agradable serie infantil que sube dos cursos -y sus correspondientes años, prefiero no preguntar- a los libros en los que se basa -que en España publicó Alfaguara en tiempos con unas de esas traducciones de títulos suyos- y que, bueno, es fundamentalmente una serie encantadora, con momentos de cierto humor y algún toque artístico para contar la más-o-menos-cotidianidad muchas familias reales y actuales. O, al menos, de las que son como su joven protagonista a la que se le acumulan los problemas.

Agradable aunque poco más esta Di4ri (O) (IT) que nos cuenta historias de adolescentes que realmente parecen adolescentes y que parece apoyarse más en Salvados por la campana que en Degrassi, porque aunque deje ver problemas de cuando en cuando procura que el tono general sea de comedia, casi de farsa, igual que decisiones como las de vertebrar sobre apuestas o hacer trastadas… bueno. Digamos que no parece lo más moderno en la forma de encararlo. Aunque resulta indudablemente italiana.

Reconozco que no tengo muy claro lo que pinta Keep Breathing (CA) con sus seis capítulos y su aseveración de que es un original de la plataforma, cuando tiene toda la pinta de ser una serie externa que ha acabado en Netflix de rebote. Sobre todo porque hay momentos en los que aquello podría ser Quibi tranquilamente. De hecho esta especie de survival que tiene que jugar todas las cartas más o menos tramposas para lograr un mínimo -muy mínimo- de interés está más cerca de ser una -no muy interesante- película que una serie. Pero es que, además, el final (sí, tras ver el piloto me he ido a ver el final porque sospechaba que iban a hacer algo como lo que han hecho) demuestra que no había nadie con un mínimo de vergüenza detrás del proyecto. En fin. Otra de esas ideas de bombero.

Me he visto entera, por supuesto, Meitantei Conan: Zero No Tī Taimu (O) (JP) y no soy capaz de explicar ni de qué va ni por qué se ha hecho. La vida cotidiana de Zero -un agente de la inteligencia japonesa infiltrado en un poderoso y opaco grupo criminal que le tiene fingiendo ser un camarero- no diré que no tiene gracia tanto como que parecen viñetas de relleno que han tomado su propia serie de televisión. Una decisión, sin duda, peculiar.

Han estrenado Paper Girls (USA), que se supone adaptación del cómic del mismo nombre y que… pues bueno. El cómic original me parece correcto y esto tampoco es que mejore mucho la trama de aquel, con su giro y con sus cosas de juvenil-ochenterismo recurrente. Supongo que no soy su público.

Que lástima y que desperdicio, este Pretty Little Liars: Original Sin (USA) tiene el dudoso honor de lograr el peor piloto de la serie y sus secuelas, además de tomar una serie de decisiones que logran ser extraordinariamente aburridas -¡que es lo último que debería de ser un PLL!- y mucho más rimbombantes a la vez que menos inteligentes de lo que ellos creen. Incluso las decisiones que podríamos debatir como intentos de hacer rápidamente reconocibles a los estudiantes acaban no sirviendo de gran cosa entre tanto sopor que demuestra que Aguirre-Sacasa ni entiende la serie original, ni entiende el terror (ni el slasher al que parece querer apuntar ni, en general, nada relacionado), ni es consciente de por qué la gente hablaba de Riverdale como sucesora espiritual de PLL. Una auténtica lástima que lo que debería de ser precisamente la mejor de las uniones posibles haya acabado dando un capítulo inicial triple que desperdicia el primero y logra aburrir hasta el bostezo en el tercero. El segundo simplemente es mediocre. Estaba convencido de que me lo iba a pasar en grande y hacía tiempo que no me aburría tanto con una serie que, en teoría, debería de marcar todas las casillas para mí. Es el Sé lo que hicisteis el último verano de esta temporada.

Lo primero que tengo que decir es: Dadle rápido a los veinticinco primeros minutos. Vale, lo mismo os los podéis ver o algo, pero teniendo en cuenta que la acción no arranca realmente hasta entonces. Porque este The Resort (USA) nos trae a un puñado de buenos actores, comenzando por los protagonistas, es una intriga en dos líneas temporales que en realidad tiene lugar en la del presente mientras vemos desarrollarse la del pasado. Y todo esto con una historia de «Somos pareja desde hace diez años y no queda chispa entre nosotros» que la investigación de un misterio del pasado puede que avive… Es cierto que la premisa y el reparto tienen mejor pinta que estos primeros episodios, un tanto lentos, pero hay espacio para que crezca y se convierta, cuanto menos, en un buen ‘misterio de verano’. Veremos.

Un poco de rebote ha llegado a España esta Santa Evita (O) (AR), peor ha llegado. El caso es que adapta la novela de Tomás Eloy Martínez por el sencillo método de recortar, eliminar y limar las aristas políticas a favor de más sordidez melodramática. No es que sea yo precisamente fan de la novela, pero puedo decir que lo soy aún menos de esta adaptación.

Por lo visto hay toda una industria de las señoras con amnesia que no se fían de sus maridos y la última en unirse a la conga es Surface (USA), una obra con mimbres y tendencias bastante más telenovelescas, a rato incluso pulp, de las que luego parece que Apple TV + les deja desarrollar. Así que estamos ante un poco creíble misterio que probablemente debería haberse quedado en una película para después de comer pero que al menos gasta su dinero en estilismos y trajes notables. Saquemos eso.

Se supone que Uncoupled (USA) es una comedia, también se confía mucho en el magnífico reparto. Pero me temo que este monumento al ego de NPH se encuentra más cercano a la tirando a insufrible Divorce de SJP que a cualquier comedia de divorciados rehaciendo su vida si es que eso es un género real. Pero, vaya, que no es un Old Christine, no.

No tengo muy claro qué pretendían con Zeytin Ağacı (O) (TU) pero sospecho que la culpa es parcialmente mía. Porque una cosa es el problema de que estén tratando de contar demasiadas historias melodramáticas a la vez sin que parezcan saber por dónde -o a dónde- llevar a sus personajes, pero es que parecen no saber ni quién tiene que guiar la historia, ni hacia dónde debe ir. Entiendo que no soy el público objetivo de esto, pero de verdad que no acabo de entender cómo tiene la gente tanta paciencia


Esta semana comenzamos con Best Foot Forward (USA) , un proyecto de Apple que hace una encantadora serie infantil que podría estar en la actualidad -es decir, no se basa en la nostalgia pese a adaptar unas memorias- y en la que podemos ver más serie juvenil que otra cosa, aunque claramente el que el niño protagonista sea una persona con discapacidad es de lo que más peso tiene en la historias, porque lo que vemos es cómo interactúa un niños, sus amigos, su familia. Así que como serie infantil es más que recomendable.

Interesante el giro de esta The Control Room (UK), que busca hacer la misma historia de suspense y misterio de siempre, pero con sus giros. Que en este caso es el punto de partida desde el control de emergencias. Fuera de eso es una obra bien construida, que decide que con tres capítulos tiene suficiente -por suerte- y que demuestra inteligencia en las maneras de ir engarzando la información y mostrando los movimientos de sus personajes. Incluyendo la inevitable bola que va creciendo. Una buena serie.

Entiendo que hay un referente real detrás de este Rap Sh!t (USA) y que muchas cosas me las estoy perdiendo, porque parecen puñaladas voladoras. También que tomar partido en estas cosas no siempre es lo más razonable, pero ellas sabrán. Por lo demás, mediánamente interesante, un uso excesivo de ‘estas son las pantallas de ahora’ que tiene el problema de siempre de que en cinco años va a parecer que se comunican con MySpace, y una historia que claramente toma decisiones y, sinceramente, no siempre estoy seguro de que sean las adecuadas. -Es decir, la distancia entre ambos personajes centrales y lo que hace que se reúnan es de lo más increíble que he visto en la tele últimamente- Pero bueno, seguro que tiene su público.

Pensaba que Netflix estaba vendiendo sus series fuera de la plataforma, pero no, resulta que alguien más ha decidido hacer una serie llamada Sneakerhead (UK). La parte buena es que esta es mejor que la suya. La mala es que no era muy complicado. Pero bueno que aquí estamos. Con una comedia de lugar de trabajo bastante expandida que tiene muy buenas intenciones pero tampoco mucho más que pueda ofrecer. Aunque sospecho que a estas alturas ofrecer algo quizá un tanto tonto pero en general agradable… es un mínimo aceptable.

Si la primera de la que hablábamos era bastante infantil esta Tudo Igual… Só Que Não (O) (BR) es casi puramente juvenil. Primera serie brasileña para Disney + y de verdad que hay ratos en los que uno podría pensar que están canalizando Los Serrano o algo así. La verdad es que tienen un bingo de comportamientos y personajes clásicos. Un poco de todo, que no la convierten en lo más innovador pero, desde luego, no tiene pinta de que lo vaya a querer ser. Y como serie juvenil funciona lo suficiente, así que es una pila de clichés, pero al menos es funcional.

Es curiosa esta Witness Number 3 (UK)  porque logra hacer rutinaria lo que parecía un punto de vista un tanto diferente, casi como si quisieran demostrar lo contrario de lo que la otra serie inglesa nos había dado esta semana. Aquí la idea de una testigo de un asesinato que es acosada parece enfrentarse entre ser una película de después de comer o una historia de terror, y eso las veces en las que no decide que lo importante es hablar de raza. En fin, un batiburrillo desigual que al menos en algunos puntos logra funcionar. Supongo que tienen un poco para cada, pero no un algo para todos.


A favor de Country Queen (O) (KE) podemos decir que es una serie dramática creada Kenia y con la intención de mostrar su compleja realidad. Creada tras un acuerdo entre el gobierno del país y Netflix, que ya veremos lo que significa teniendo en cuenta el veto gubernamental a productos audiovisuales queer,  el intento es loable incluyendo un doble escenario en campo y ciudad y una clara decisión de poner a las mujeres en el centro. Especialmente a mujeres exitosas. Lamentablemente el resultado es una historia telenovelesca con demasiadas cosas y demasiado contenido, casi más cerca de un bestseller de los setenta que de un despendole actual, o un drama más medido o, en general, algo que no te hiciera querer abandonar la historia ya en el piloto. No digo ya la posibilidad de querer más allá de ese primer capítulo. Pues bueno, Paso  a paso, supongo.

En la categoría po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro tenemos Everything’s Trash (USA), una nueva comedia en Freeform que va de una joven afroamericana. No es especialmente divertida, ni moderna, ni básicamente nada. Pero supongo que su misma existencia demuestra que algo va evolucionando.

Prácticamente al principio de Farzar (USA) uno de los personajes de la nueva serie de Animación Adolescente, perdón, Adulta de Netflix pregunta abiertamente si va a ser más Futurama o más Rick & Morty. Esto podría entenderse como un homenaje a los referentes y un guiño rompiendo la cuarta pared. En realidad es puro deseo aspiracional porque a lo que más cerca está es a una versión de Apollo Gauntlet hecha por la gente de Padre de Familia. No llega ni a Disenchantment. Eso sí, si tienes a un adolescente que se quiera sentir todo mayor y edgy pues… no creo que sea su serie tanto como que va a ser lo que vea. En fin.

A lo que más se parece Flowers in the Attic: The Origin (USA) es a las adaptaciones a telefilme de Flores en el ático. Aquí en realidad tenemos Garden of Shadows, la precuela de la saga, pero en miniserie. Por supuesto la cosa funciona como funciona, que además es la novela que se supone que estaba trabajando la autora cuando murió. Y uno no sabe hasta qué punto la escribió ella. Por lo demás, lo de siempre: Más banderas rojas que en 1917. Un personaje secundario de una de las anteriores que ahora pasa a ser principal y un ambiente más allá de lo malsano. Una juerga. Pero bueno, esto, como siempre, es para los fanses. Total, quien hace incesto, hace ciento.

Creo que este Hurts Like Hell (O) (TA) en el que Netflix mezcla una historia basada en hechos reales con una especie de documental sobre las apuestas y el muay thai en Tailandia en realidad quería ser un documental pero entonces no hubieran puesto la pasta. Solo eso me parece que puede explicar la poco sutil mezcla de ambos aspectos o lo muy falsa que parece toda la presentación. Desde luego la parte de las luchas no aparenta importar demasiado, y casi mejor, porque hay ratos en los que parece que tener a prácticamente menores zurrándose, como si fueran youtubers, es lo que les parece más normal de todo. Hay cosas interesantes en esta serie, sin duda, que cada cuál valore si le interesan lo suficiente como para rebuscar entre el resto de elementos de esta ensaladilla de Organización Criminal.

Es una alegría ver propuestas como la de Mom, Don’t Do That! (O) (TW), no tanto en su trama -una madre y sus dos hijas compiten entre ellas para ver quién es la que primero consigue novio- como en la forma de contarlo, tanto por el tono ligero que consiguen darle incluso en los momentos más dramáticos -que los hay- como por el tono tan propio de las series asiáticas, con un surrealismo y una mezcla de recursos que les permite hacer todo tipo de juegos visuales con aplomo, como si fuera lo más normal tanto ridículo. Es una farsa, sí, pero una farsa jovial.

Nunca he sido un fan de Nathan Fielder y visto The Rehearsal (USA) no voy a empezar a serlo ahora. La premisa puede parecer mínimamente interesante para esa ‘comedia de la incomodidad’ que se limita a llevar conceptos de cámara oculta a un momento de nuestras vidas en las que la cámara no tiene ni que ocultarse. La decisión de que todo puede ser ‘ensayado’ para prevenir lo que puede suceder y cómo puede suceder, la muestra de la falsedad mezclada, la manera en la que se decide ejecutar esto… podría parecer interesante. Porque no se ha hecho mucho, aunque haya abundantes ejemplos que sospecho que van a decir más sobre los conceptos e intereses en esa especie de metanarración con intencionalidad de ser real. El problema principal es que, como de costumbre, se cree demasiado inteligente. Y eso juega en su contra. Juega en su contra porque los giros que prepara parecen tan falsos y manufacturados como el resto del programa, porque tiene la necesidad de hacer que la figura del propio Nathan sea la de un artístico manipulador con oscuras ideas a costa de, precisamente, que veamos lo falso de las manipulaciones, pero sobre todo porque deja claro cómo de manufacturado está todo. Y si todo se manufactura está claro que todo lo que hemos visto, incluso las reacciones en apariencia espontáneas, son igual de plásticas. Podría haber sido un ejercicio de reflexión sobre la falta de realidad en la tele-realidad, pero han elegido construir un monumental festival a mayor gloria del propio Nathan para que pensemos que es muy inteligente y que su comicidad es ligera pero profunda. Pero se le ve el truco. Aunque quizá esta temporada solo sea de prueba.

No sé lo que esperaba de Remarriage & Desires (O) (SC) pero desde luego lo que me he encontrado no me ha hecho gracia precisamente. Muchos elementos telenovelescos pero tratados como en un melodrama, un exceso de exposición incluso para un piloto, una trama que está siendo telegrafiada y subrayada y un fondo ideológico que quizá sea propio de Corea del Sur, pero que está tratado de manera completamente fuera de crítica. Mujeres por todo la trama pero o son malas, o son abnegadas pero meticonas, o son directamente floreros. Cualquier crítica a estas situaciones o a que las mujeres puedan vivir en soltería está desaparecida en combate – frente a, por ejemplo, conversaciones que sí que tienen lugar en la taiwanesa Mom, don’t do that! estrenada esta misma semana en este mismo servicio de streaming– y lo poco que vemos de la vida de los ricos y famosos no solo es para blanquearles, también parece barato y poco creíble, como en un anuncio de perfume. No sé lo que podría haber sido esta serie, pero sí que sé que es poco recomendable.

Pues aquí estamos con más Resident Evil (USA) en Netflix. Está vez no es nefasta como las series animadas. Y parece haber tomado la decisión de seguir con el universo de las películas, a saber por qué, pero su gran problema es que no deja de ser un producto de franquicia. Con lo cual los intentos para sacar algo un poco más distinto o que no nos sepamos ya todas las historias de zombies/infectados/lo que sea o de crear algo de intriga… bueno… son intentos. Es verdad que se le nota cariño con los recursos disponibles, pero al final no puede apartarse de lo que es y lo que tiene que dar. Así que podría haber sido mucho peor, pero también mucho mejor. Digamos que está en el lado alto de la horquilla de lo que es para fanes.

He tenido que mirar si era una serie nueva, ese es el nivel de SkyMed (CA). Que yo entiendo que todos vamos a pensar de inmediato en Los Doctores Voladores que tanto éxito tuvo entre mediados de los ochenta y los noventa. Pero es que el año pasado los australianos la recuperaron con el nombre de su última encarnación, RFDS. Así que ahora veo esto y pienso, ¿pero esta es la australiana? Pues no, es canadiense. Alguien ha pensado que hacer su propia versión de lo mismo era mejor idea. Y puede que lo fuese… si hubiera pasado un año desde la anterior. O si no fuera tan genérico de drama médico. Pero vaya, que aquí estamos.


¡Libros que Salen! Jones, «Verdadero creyente», Novik y más…

¡Que entre la pila!

La noche de los maniquís de Stephen Graham Jones, ed. La Biblioteca de Carfax

Parece que la buena estrella de SGJ continúa, esta vez con una historia cercana al slasher con un grupo de amigos preparando una broma que sale mal y que lleva a una serie de muertes que pueden ser obra de algo sobrenatural o de algo demasiado natural o… quién sabe. Porque con los slashers siempre hay muchas posibilidades. Pero, vaya, que merece la pena, y más en estos momentos del año.

Verdadero creyente de Abraham Riesman, ed. Es Pop

Muy completa, muy documentada, y con muchos rincones conocidos u obscuros, para hacer una suma total de la figura de Lee, e incluso de la familia de la que venía, la que dejó y aquella a la que no hizo mucho caso. También de sus líos empresariales dentro y fuera de Marvel. Y, en general, de todo lo que supuso, para bien o para mal.

El dragón de Su Majestad de Naomi Novik, ed. Umbriel
El trono de Jade de Naomi Novik, ed. Umbriel

El éxito actual de Novik ha animado a Urano a volver a intentarlo. Vale, recuperando la traducción de cuando Alfaguara intentó, primero a mediados de los ’00s y luego en los ’10s, y lo mismo esta vez logran pasar del cuarto. Tanto da, lo importante es que esté otra vez disponible. Supongo.

Steiner o las cosas que hacíamos en Checoslovaquia de Martin Fahrner, ed. Sajalin

Nos trae Sajalín una suerte de memorias convertidas en narración de la vida en Polonia desde los sesenta hasta finales de los ochenta con al desintegración de la URSS. Una historia emotiva, con humor, y también con el punto de vista de una persona metida en mitad de la historia.

Marx juega de Antonio Flores Ledesma, ed. Episkaia

Pues sí, un ensayo actual (y español) sobre los videojuegos como intersección con el marxismo y el pensamiento comunista. Algo que sirve en ambas direcciones porque a la vez explica las posibilidades de su aplicación en los distintos juegos y ayuda, a través de estos como ejemplo, a explicarlo. Si tenemos en cuenta además el reducido espacio en el que lo hace creo que veremos incluso más claro que es una gran recomendación.

Agatha Raisin y el Paseo Mortal de M.C. Beaton, ed. Salamandra

Pues aquí estamos, cuatro novelas después, con tramas de misterio que no interesan tanto como la forma en la que Agatha logra resolver los crímenes siendo bastante insoportable, en lucha entre el pueblecito y su personalidad… arrolladora.

NOLA. La cocina de Nueva Orleans de Matthew Scott, ed. Col and Col

Cocina de Nueva Orleans por parte del en tiempos responsable del Gumbo. Creo que lo importante es ese en tiempos. Pero bueno, lo cierto es que muchas de esas recetas serán bienvenidas y que, en realidad, es bueno porque nos enseña tanto cocina cajún, creole, soul, sureña, como las versiones o fusiones europeas.

Las hijas de Ys de M.T. Anderson y Jo Rioux, Mab Graphic

Pues aquí estamos, con un nuevo cómic de MAB Graphic. De nuevo con una historia fantástica que habla de dos hermanas y herederas de un mundo fantástico con caminos opuestos que no está claro si se enfrentarán o si tendrán que aprender a cooperar para un buen común.

Lore Olympus vol. 2 de Rachel Smythe, ed. Random Cómics

Pues aquí estamos, puede parecer una época extraña pero ha llegado el segundo volumen, supongo que para que el tercero pueda aparecer este otoño.

Una historia de amor épica de Kacen Callender, ed. Kakao Books

Novedad de Kakao también, una obra romántica, no exactamente una comedia pero tampoco parece un drama. Simplemente un chico que ha estado con una chica y que ahora tiene una oportunidad de reencontrarse -y lo que surja- con un amigo de la infancia con el que las cosas no acabaron bien.

La fortaleza violeta (14, Princesas Dragón) de Pedro Mañas y Luján Fernández, ed. SM

Otra serie que va viento en popa: Princesas Dragón se encuentra ya en su entrega 14. Y le han hecho un juego de mesa. Así que todo bien.

El misterio es tuyo. La máquina tejemonstruos de Gareth P. Jones y Louise Forshaw, ed. Molino

Y una nueva colección que junta detectives y monstruos y ofrece una posibilidad de interacción. Uno nunca puede alegrarse lo suficiente de que se vayan poniendo de moda este orden de cosas.

Nos leemos.


No sé cuánto tiempo aguantará el tirón de adaptar true crime en USA pero aquí seguimos. Esta vez toca Black Bird (USA) que es una historia que no entendí cuando salió como libro y ahora como serie entiendo incluso menos. Supongo que es lo malo del true crime, que te sabes el final. Pero bueno, al menos tienes a una buena cantidad de actores intentando hacer lo suyo, incluso el actor principal, que se pasa con cara de tengo un palo por el culo pero están tirando para sacármelo gran parte del piloto, así que si no te importa cómo termina la historia, te gusta el género, y te sobran las obras… pues bueno.

Lo más destacable de Boo, Bitch (USA) es que parece pensada para que las series aquellas de la MTv, incluso las que se crearon como reacción de aquellas, pero que ha acabado siendo casi una de Disney juvenil con interferencias. Y es una pena porque no logra ser tan divertida como, digamos, Julie and the Phantoms, ni tan mamarracha como, pongamos, The Lake, ni acercarse a aquello de lo que os hablaba (las caídas en 2016 sobre todo: Awkward, Faking It, Sweet/Vicious) ni a alguna sucesora espiritual como PEN15. ¿Por qué fijarse en lo que no es antes que en lo que sí? Pues porque es una serie que parece funcionar más en lo que falta que en lo que hay, un miembro fantasma.

Como suele pasar con Apple TV+ tenemos otra adaptación muy mona en Duck & Goose (USA), aunque debo decir que lo que supongo que son decisiones de animación parece una falta de medios extraña en este grupo.

Supongo que habrá gente a la que este tipo de series que es King of Stonks (O) (AL), y que sinceramente se parece tanto a otras series de Netflix que empiezo a sospechar que las están haciendo internacionalmente con un único molde. Así que aquí tenemos algo cercano a lo de Imperio Criminal pero por el lado que se centra más en la gente de nuevas tecnologías y en la gente detrás y blablabla… la verdad es que se le ve tanto el cartón con la especie de timador que es el jefe y el auténtico genio oculto que blablabla que no sé ni cómo he aguantado el piloto entero. Supongo que la práctica. Porque lo que me ha dejado es ganas de echarle un ojo a Dirty lines, que les salió mejor.

Pura inanición, eso es lo que nos trae Maggie (USA). Quizá Chris Elliott podría haber dado algo de lustre, pero tiene pinta de pasar en piragua tanto como los demás. Quizá porque esto más que una serie es una película de fin de semana que se les ha ido de las manos. Que me parece bien que hagan comedias ligeras con trasfondo romántico, incluso la parte del fantástico, pero que le den algo más de chicha porque, de verdad, tiene menos interés la trama que un salvapantallas.

Supongo que esta Mystery Road: Origin (AU) es la serie buena de la semana. Aunque sea solo por comparación con el resto. En realidad podría contar como la tercera temporada, o como una -otra- extensión de las películas originales, o… Bueno, todas esas cosas. Así que al menos sabemos a lo que venimos, aunque sea la precuela. Aquello del Western Noir sección australiana y blablabla. Pues bien, pues eso.

Con lo que les ha costado sacar este Moonhaven (USA) a los de AMC+ la verdad es que esperaba algo… algo. Pero bueno, es un poco lo de siempre con una Tierra ultracontaminada, una colonia espacial, tensiones entre ambos lados, megacorporaciones, espiritualismo naniano, y el resto de la pesca. Una vez más, no soy su público. Y mira que esta vez hay asesinatos y esta cosa. Hay gente a la que sospecho que les gustará -aunque si el piloto es así no quiero saber el nivel de syfycidad al que van a llegar los medios de los siguientes-, que supongo que es lo que importa.

Sospecho que este Uncle From Another World (O) (JP) tiene una cierta intención de ser Animación para Adultos en la sección post-Isekai-meta. O algo así.  Por supuesto no me ha hecho gracia, da igual la cantidad de referencias a SEGA metidas o lo que intenten comentar o satirizar. Qué le voy a hacer, no soy su público.