Entiendo -bueno, miento, ‘creo que entiendo- lo que se quiere hacer aquí con los Masters of the Universe: Revelation (USA), buscar un giro diferente, sacar a un buen montón de personajes que tradicionalmente fueron secundarios y darle una pátina si no de respetabilidad al menos de esto es más avanzado que la serie original que todos recordáis. Que tampoco era tan difícil. Aunque al menos He-Man ya no tiene las cejas negras. A su favor diré que al menos no se han ido por lo fácil de estas neuras y metiendo sexo y violencia como si eso fuera lo único que justificara una calificación adulta, en contra -y sospecho que esto será menos compartido- que lo que han hecho tampoco me dice gran cosa. Quizá porque no soy el público que se vaya a extasiar ante un ejercicio de nostalgia de juguetitos, o porque esta nueva manera de crear a base de echarle huevos (de pascua) a las cosas me aburrió ya cuando Ready Player One y me aburre incluso aquí que lo hacen con algo más de discreción (figuritas y vehículos salen en escenas o luchas, a veces diciéndose nombre, a veces no, pero en casi ningún caso parando la acción para ilustrar lo que estamos viendo) y es que parte de las cosas me recuerdan precisamente a las mil historias y travesías que las diferentes versiones en cómic de esta franquicia han tenido. Y ese empezar la historia cambiando el statu quo para que avance, en lugar de buscar la manera de darle una vuelta al clásico esquema, es algo que hemos visto ya antes también en este universo audiovisual, tanto en la serie de She-Ra, con la que casi prefiero no hacer comparaciones, pero también cuando tuvieron que hacer la película de acción real -por llamarla de algún modo-. Mal no está, tampoco bien y, desde luego, no debo de ser yo el público de esto porque me suena a muy visto y sobado.

Cuando una serie dura varias temporadas y le hacen un par de spin-offs sabes que algo habrán hecho bien con su audiencia. Cuando nadie parece interesado en hablar de ella sabes que esa audiencia es racializada. Tal y como se demuestra una vez más con Power Book III: Raising Kanan (USA) que esta vez va por el lado de la precuela y que, sin estar mal, demuestra que el éxito de la serie hace que intenten tirar de donde sea posible. Por supuesto hay nombres notables de la cosa audiovisual afroamericana por aquí, pero tanto spin-off y tanta cosa da más una sensación de… aburrimiento incluso. De estar haciendo la serie porque hay que hacerla más que porque se quiere hacer. Quizá sea solo el tener que establecer de nuevo a los personajes de la historia. A saber. Pero bueno, al menos está claro que esta cabecera de Power sigue funcionando.

No es mucho lo que puedo decir, no digamos ya lo que tengo ganas, de Marvel’s Spidey and His Amazing Friends (USA), una serie preescolar con un diseño psé que cumple todos los clásicos de los tropos como el 2/3 (ya sabéis, siempre habrá más abundancia de ‘lo normativo’ que de ‘la minoría’) y que el ‘jefe’ sea el más normativo de todos. Tampoco parece muy pensado más que para ofrecer apariciones de héroes y villanos sin mucho argumento. He tenido que ir a mirar que fuera realmente una serie nueva porque si me hubieran dicho que era un episodio especial hecho con desgana de The Super Hero Squad Show me lo hubiera creído. Aunque supongo que ahora podemos esperar que el robot/araña adorable se convierta en el nuevo H.E.R.B.I.E. Televisión de relleno a partir de personajes conocidos realizada por comité. Una especialidad Disney.

Es posible que si pienso suficiente tiempo encuentre algo bueno que decir de Turner & Hooch (USA), posiblemente que sale un perro o algo. El problema es que llevamos ni sé los años con variaciones sobre Rex, hemos tenido Tequila y Bonetti en versión USA y en versión italiana, e incluso creo que In the dark no es algo que me inventara yo -aunque ahí los perros eran más secundarios-, así que a estas alturas si quieres hacer un policíaco con perro es casi mejor no fingir que desde la película de 1989 no ha pasado nada y, por supuesto, no intentar replicar escenas como si esto fuera Beethoven PI. Ya sabemos que la fórmula puede funcionar, así que más nos vale a todos ponernos a que funcione en lugar de lo que sea que sea este piloto aburrido y estirado con un actor principal que dan ganas de darle con un periódico en los morros a ver si espabila. Y no me refiero al perro.

Reconozco que esperaba que Ultra City Smiths (USA) me gustara porque la premisa me parecía atractiva. De entrada, no es un derivado de algo existente como el resto de novedades de esta semana. Que vaya semana. Cuando vi que todo era estreno USA debí temerme algo por el estilo. Pero, lamentablemente, las ganas de hacer algo original van juntas con hacerlo original de muchas maneras distintas, buscando darle mucho espacio a la vez a muchos personajes antes que a encontrarle una manera de conectarlo, de forma que está más cerca de ser un programa de sketches en el que no hay sketches. Supongo que mi absoluta desconexión con lo que entiendo que es el humor que ofrecen -oh, uno de los protagonistas es un prostituto masculino de baja estofa, qué gracioso- hace que me resulte más tediosa que interesante. Y que se pasen más tiempo estableciendo que algo es misterioso que dándonos muestras del misterio o de la tensión… pues bueno. Nota por el esfuerzo de hacer algo original y poco más que se me ocurra decir a su favor. Una lástima, tiene un buen reparto de dobladores, tiene detrás a la gente de Robot Chicken en la animación y, sinceramente, estaba convencido de que una comedia negra policíaca podría haber sido una buena idea. Obviamente me equivocaba.


¡Libros que Llegan! Jansson, «Maricas y sus amigas entre revoluciones», Foley y más

Cada vez menos libros, también. Pero alguno llega así que aún:

¡Que entre la pila!

El libro del verano de Tove Jansson, ed. Minúscula

Pues sí, Tove Jansson además escribió narrativa. Una serie de historias que la editorial Minúscula va a ir recuperando y que comienzan con este libro sobre una nieta y su abuela, sobre lo que hacemos en verano y cómo aunque parezca algo inocuo se pueden crear grandes conexiones e ir desarrollando personalidades y relaciones. Comprar

Maricas y sus amigas entre revoluciones con textos de Larry Mitchell e ilustraciones de Ned Asta, ed. Consonni

Recuperación de una obra realmente particular, de ribetes tan fancineros como reivindicativos, que ponen el centro en las relaciones e iteraciones queer frente a un marco de la heteronormatividad con una obra de ficción de que podría ser fantástica en un mundo externo, Ramrod, en el que todo tipo de comunidades disidentes tienen que enfrentarse al mundo creado y dirigido por los hombres cishetero blancos. Así que ya veis, tantos años más tarde y no ha cambiado mucho la cosa. Desde luego no a mejor. Comprar

La lista de invitados de Lucy Foley, ed. Harper Collins

Un grupo de invitados para una boda en una pequeña isla, distintos puntos de vista, muchos secretos guardados y rencillas acumuladas, la inevitable aparición de un cadáver y menos investigación que reconstrucción de cómo acabaron allí. Porque una isla en mitad de la nada puede acabar siendo un escenario tan útil para una boda como para una pesadilla. Comprar

El club de cómic de Chikigato de Dav Pilkey, ed. SM

El (enorme) éxito de Policán presagiaba una evolución rápida hacia los spin-off, así que aquí tenemos el primer título de Chikigato que, además y de manera muy astuta, actúa en un doble nivel. Porque no solo nos cuenta una historia -más cercana a lo cotidiano en lo que un grupo de animales que hablan son capaces-, también nos anima -o a sus lectores, si lo preferimos- a hacer un cómic. Y mientras una historia se desarrolla vamos viendo los progresos en la otra, que pueden ser replicados por sus lectores. Comprar

Sam el gamusino de Belén Monreal y Marjoris Pirela, ed. Cáprica

En este bonito cuento, un niño miedoso logrará ser un poco más valiente después de perderse y conocer a los gamusinos, unos seres tan encantadores como adorables que le ayudarán a reencontrarse con los suyos. Comprar

¿De quién es esta caca? de Aidan Onn y Claudia Boldt, ed. Coco Books

Es cierto que estamos casi más ante un juego que un libro, pero en realidad es mitad y mitad, porque dentro de la caja de esta especie de memory en el que hay que unir los animales con sus cacas tenemos también un pequeño libro que sirve de solucionario en el que nos enseña todos los animales y también sus excrementos. Una obra estupenda, con unos dibujos magníficos y en la que se puede incluso aprender algo. Comprar

Hasta aquí. Quizá la semana próxima haya alguna cosa más. La resaca del Celsius si es que los invitados no han logrado liarla más aún. Pero no lo sé seguro. Total, ni siquiera tengo muy claro seguir con esto. Pero bueno, siempre puedo seguir fingiendo que sirve de algo y despedirme con ¡Nos leemos!


La de novedades que vienen esta semana, y empezamos con algo que está claro que son restos. En American Horror Stories (USA) no sé cuánto tendrán Falchuk y Murphy que ver. A priori solo para levantar el teléfono y llamar a actores, porque aunque empiecen esta serie con referencias obvias a la serie madre está claro que si les importara menos hubieran hecho solo anuncios. O cortos animados. O a saber. El resultado es una cosa… en fin, habiendo visto los telefilmes de Fear Street tampoco voy a decir yo que vayan a ser peores. Si acaso menos juveniles pero por lo demás bastante similares. Contenido rutinario y blablabla que tiene a su favor que no le da tiempo a desmadrarse ryanmurphyeando y en su contra que eso ocurre porque no hay ni mijita de originalidad en la propuesta. Podrían habernos enchufado una suscripción a Planet Horror -porque está claro que no llega a Shudder– y tampoco hubiéramos notado mucha diferencia.


En cuanto a B.O.T. and the Beasties (UK),es una agradable serie infantil de esas que intentan que los niños se diviertan más allá de lo que puedan aprender -que aquí, con esos seres extraños que son los Beasties, solo pueden ser por parecidos con los animales terrestres- pero eso no la hace peor serie, claro. Solo un ejemplo de las cosas originales que se hacen ahora.


Con Dr. Death (USA) llegan la evolución esperable de los telefilmes basados en hechos reales. Al fin y al cabo la idea del True Crime muchas veces es esa, así que si en tiempos teníamos miniseries – algo que llegaría a la HBO bastante rápido, también es cierto- ahora tenemos la versión NBC. Perdón… Peacock de las mismas. Sigue siendo poco interesante excepto si te preguntas dónde han acabado algunos nombres que hacen como diez años era fácil de ver en la tele.

La serie Eden (AU) tiene tan poco a su favor como en su contra, a rato parece un proyecto universitario que ha logrado venderse internacionalmente por motivos que no acabo de entender. Pero bueno, eso, lo de siempre, un misterio medianamente misterioso, un montón de gente para arriba y abajo y una notable falta de medios en la que en realidad parece que puede uno encontrar más simpatía por una ficción que para todo lo demás es bastante genérica.

Hablando de lo cual,  Lie With Me (UK/ AU) logra ser incluso peor. Quizá con un poco de humor hubiera podido pasar por una parodia de estas mismas cosas. O haberse convertido en un desastre divertido de mirar como punto fuerte, como pasó a principio de año con Intruder. Este es solo un desastre parcialmente entretenido. Con la impresión de que se ha hecho más porque hay que estar todo el rato produciendo contenido que porque tengan algo real que proponer.

Mucho estaba tardando yo en decir que no soy el público de algo. Por suerte ha llegado The North Water (UK) para recordarme que una adaptación puede dejarte… frío. La sangre helada tenía un mínimo de gracia con su asesino y esas cosas, pero me temo que la serie más centrada en la travesía en barco y llena de gente que se mueve entre la que me resulta superflua y la que me resulta cargante… Estoy seguro de que tendrá sus fanses y defensores. Pero conmigo que no cuenten.

Cuando vi aparecer como novedad esta Professor T (UK) pensé que sería algún error. Al fin y al cabo la serie Belga ha dado bastantes tumbos y no sé si incluso estuvo por España. Pero no, es una adaptación -por llamarla de alguna manera- que cuenta como su mejor arma con Ben Miller, siempre una alegría de ver, en su papel protagonista. No es que sea nada ajeno al clásico policíaco con Excéntrico Asesor. Pero eso lo bueno de tener un guión competente y unos actores con ganas, que el resultado logra ser resultón.

Sospecho que esta Ridley Jones (USA) de Netflix quiere estar en algún punto entre Dora la Exploradora e Indiana Jones. El resultado es, siendo amables, aceptable. pero no tengo nada claro qué pretende sacar por uno u otro lado más allá de un cierto estilo genérico de rellenar espacio para los niños.

Una cosa buena puedo decir de Schmigadoon! (USA), me hace valorar más Galavant. Es una lástima tener un reparto como este y usarlo tan mal pero estando Lorne Michaels por medio lo cierto es que me sorprende entre poco y nada. De hecho la sensación general de estar ante un sketch innecesariamente largo y no muy bueno del SNL -o, si preferís una versión abreviada: ante un sketch del SNL–  centrada en los musicales de Rodgers y Hammerstein. Diría que hasta las canciones son homenajes, pero en realidad homenajes eran los que hacía Crazy Ex-Girlfriend, esto son versiones de marca blanca. Y, como tal, es inevitable pensar en que los originales eran mejores porque… bueno… eran los originales. Es cierto que el reparto logra salvar cosas como la evidente falta de diversidad más allá de cuatro notas de color, la nula química entre los protagonistas -que no le viene mal a la historia, por suerte- o el hecho de tener a un montón de gente talentosa haciendo el complicado ejercicio interpretativo de estar de pie. Es normal que a estas alturas el SNL haya sido superado incluso en el segmento de Hombres Blancos Cishetero, que ahora prefieren I Think You Should Leave, porque lo poco que logra flotar aquí lo hace más pese al guion y las canciones que gracias a ello. Pero bueno, quizá la próxima vez. De momento me pondré a ver de nuevo Galavant.

Me resulta complicado definir SurrealEstate (CA) con una palabra que no sea Canadiense. Porque es muy canadiense. Dentro de esa versión suya de hacer series fantásticas agradables a las que se les nota que mucho dinero para producción tampoco hay pero que lo compensan con un cierto encanto. La idea de que el centro sea una agencia de venta inmobiliaria de diversas casas encantadas -encantadas de distintas maneras, claro- demuestra desde el principio la canadiensidad del asunto. No solo eso, a veces parece recordarnos lo que era genuinamente una Serie de Verano hace como una década. Así que al menos sabemos que tendremos algo agradable que ver durante las próximas semanas. Que no me parece en absoluto una mala cosa.

Sé que Mark White tiene sus fanses, los motivos no los entenderé nunca. Uno ve The White Lotus (USA), que intenta ser a la vez Hotel, Fantasy Island y media docena de cosas más, ve al reparto reunido y desperdiciado -y eso me vale tanto para Connie Briton como para Jennifer Coolidge– y se pregunta en qué momento decidieron que el humor tenía que ser así. O el drama. O lo que quiera que sea que creen que están haciendo. Podría llegar a pensar que es una sátira de este tipo de producciones pretenciosas que quieren jugar a ser independientes pero están en la HBO. Pero es que sospecho que no concibe ser tratada como algo menos que obra de arte. En fin, lo bueno de no ser un fan de White es que no tengo que fingir que me importa un bledo. Quede para ellos cargar con esa cruz.


¡Libros que Llegan! Sala, «Los hermanos Vonnegut», Tucker y más

Una semana más, quién lo iba a pensar. Los días de libros parecen acabarse pronto, pero aún quedan unas últimas novedades. Más de las que un podría esperar o de las que la capacidad de supervivencia parece dictar como razonable. Pero a quien nada espera ya de la gente aún le queda la posibilidad de decir:

¡Que entre la pila!

Arde Torrevieja de J. M. Sala, ed. Antipersona

De los oscuros tiempos del pelotazo del ladrillo llega una obra en la que el terror va en todos los sentidos, empezando por casas que no son mansiones pero que también tienen su propia manera de encantamiento -por decirlo de alguna manera- y en la que se habla de cómo lo que puede llegar a asustar a la gente es mucho más de lo que uno está acostumbrado a ver. Incluyendo a los turistas. Una forma distinta de horror. Comprar

Los hermanos Vonnegut de Ginger Strand, ed. Es Pop 

La vida de los dos hermanos Vonnegut, Kurt y Bernard,  con algunas apariciones de Alice, en el que se contrapone al escritor con el científico y se nos muestran los momentos en que coincidían y también aquellos en los que había fricción. Una mirada muy interesantes para comprender mejor a ambos o para descubrirlos. Comprar

Marvel vs DC de Reed Tucker, ed. Planeta Cómics

Este libro con esta presentación tan peculiar es en realidad Slugfest, una muy interesante obra sobre la industria del cómic estadounidense centrándose sobre todo en el superheróico y más concretamente en la relación más o menos antagónica entre las dos grandes compañías, Marvel y DC. Una obra amena, documentada y con más fondo del que uno podría llegar a pensar que hará las delicias de cualquier interesado por esas historias de bambalinas del negocio del cómic. Comprar

Hijas del futuro de VV.AA., ed. Consonni

Recogiendo la antorcha de Infiltradas tenemos aquí una nueva selección de ensayos desde una perspectiva feminista de varias de las ramas del fantástico, fundamentalmente la ciencia ficción pero también algo de fantasía e incluso algo de terror, escrito por los nombres habituales en estas cosas y también alguna bienvenida sorpresa. Un libro interesante al que esperamos que se vaya dando continuación con más mordiente. Comprar

Brujas de arena de María Tena Tena, ed. Insólita

:La nueva obra de Marina Tena está algo más centrada en el fantástico, hay brujas, sí, pero son un tipo de brujas peculiares y su relación con los cazadores de brujas en medio de un paisaje que es tan fundamental en la obra como los propios personajes que conducen la acción y que hacen de esto toda una aventura. Comprar

Los vampiros nunca mueren de VV.AA., ed. RBA

De manos de Zoraida Cordova y Natalie C. Parker llega una selección de relatos sobre vampiros, revisando sus posibilidades y dándoles giros actuales, que resulta incluso en el habitual problema de irregularidades de los libros de relatos, una interesante propuesta. Además de permitir apuntar nombres a los que echar un ojo, claro. Comprar

Cuentos retorcidos de Tom Holland, ed. Applehead

Quizá no todo el mundo sepa quién es este Tom Holland que no es ni Tom Holland ni Tom Holland. Porque aquí estamos hablando del director y guionista, responsable de películas como Noche de Miedo, Psicosis II o Muñeco diabólico. Aquí, en su faceta de escritor de terror, nos trae una colección de cuentos con giro, parte de su producción más reciente, que ahora nos llega gracias a la gente de AppleheadComprar

La belleza de Aliya Whiteley, ed. Dilatando Mentes

Una novela corta finalista del Shirley Jackson no es algo a dejar pasar. Que trate sobre un mundo distópico en el que las mujeres han desaparecido y en el que un hongo en crecimiento tiene muchos secretos guardados no hace más que acrecentar el interés por lo que podemos encontrarnos. Comprar

El sueño de los jueces de Jeremy Robert Johnson, ed. Orciny Press

Tras habernos leído Ciudad revientacráneos está claro que había ganas de más Jeremy Robert Johnson, y así, en esta semana tan buena para el terror, tenemos la historia de un padre de familia que empieza a escuchar cosas raras tras un allanamiento de su hogar, permitiéndonos dudar de si el hecho le ha desquiciado si realmente hay algo nuevo y ominoso en la casa. Pero, en cualquier caso, ¿cuál es la mejor forma de actuar? Como decíamos antes, hay muchas facetas del horror dando vueltas últimamente y este es otro acercamiento interesante a un género que parece muy explorado. Comprar

Agatha Raisin y el veterinario cruel de M.C. Beaton, ed. Salamandra

¡Más Agatha Raisin! La segunda aventura, con un veterinario extraño, gente comportándose de manera extraña y todo el humor que un personaje tan especial como el de Agatha -recordemos, el equivalente de que Miss Marple o Jessica Fletcher fueran parte del reparto de AbFab– nos trae. Comprar

La luna implacable de Mary Robinette Kowal, ed. Oz

Y también ha llegado la tercera parte de las aventuras de las Lady Astronauts. Que lo sepáis. Comprar

Nací para esto de Alice Oseman, ed. Fandom Books

Un nuevo libro de Oseman, la creadora del cómic Heartstoppers, que aquí nos trae a un grupo de música, a un fan, a las cosas que pueden llegar a pasar, y cómo no siempre todo lo que parece fácil lo es. Siempre dándole importancia, por supuesto, tanto a la parte musical como a las relaciones. Al fin y al cabo hablamos de OsemanComprar

Pastelería Americana de Sil’s Cakes, ed. Col and Col

Estoy encantado con este libro de cocina y sólo el no haber hecho aún ninguna receta impide que lo nombrara entre los tres de arriba. Pero qué pinta tiene todo, qué fotos, qué edición, es absolutamente delicioso lo que vamos viendo, las recetas más tradicionales y las aproximaciones diferentes… ¡¡¡Incluyendo algunas saladas!!! No sé – ¡aún!- cómo saldrán las recetas pero sí que os puedo decir ya que este libro es un auténtico festín para el resto de sentidos. ¡Y muy tentador! Comprar

Dibuja y ¡Sonríe! de Raina Telgemeier, ed. Maeva Young

Pues sí, hay nuevo cómic de Raina Telgemeier, aunque tiene algo de trampa. En realidad es un libro mitad enseñar a hacer cómic, mitad diario con ideas para hacerlos, y una pequeña parte de la propia autora contando cómo hizo ellas sus historias: desde trucos técnicos a anécdotas o inspiración. No es una obra realmente completa o nueva pero supongo que como sucedáneo algo aplacará, y a alguien le animará a ponerse con los cómics. No sé si esto es buena idea, pero es. Comprar

Las pobres aventuras de Jeremías de Riad Sattouf, ed. Nuevo Nueve

Pues sí, Riad Sattouf, reconocido y reconocible autor, ve aquí recopilada otra de sus creaciones. En blanco y negro, como bien recuerdan en la editorial. Lo importante es, supongo, que demuestra el interés que hay por la obra de este autor en España. Comprar

El bosque de los hermanos de Yukiko Noritake, ed. Coco Books

Espectacular álbum ilustrado de gran formato en el que seguimos a dos hermanos que han heredado un bosque, en páginas enfrentadas y prácticamente mudas vemos cómo elige cada uno comunicarse con el medio y actuar, la transformación paulatina será una posibilidad para hablar y comentar sin que se llegue a presentar ninguna de ella como negativa de una manera directa. Luego ya sospecho que en ese debate cada cual tendremos nuestras ideas. En cualquier caso, una obra ingeniosa y formidable. Comprar

¡Hasta aquí! Sinceramente no creo que quede nadie leyendo esto pero aún así diré que lo mismo queda aún algún libro por salir la semana próxima, aunque sean solo los supervivientes del Celsius -los libros, no los asistentes-, y luego ya eso de leerse lo de esta semana y que nos veremos, supongo, la próxima y todo lo demás para pasar a ¡Nos leemos!


Jamás entendí la gracia del Gossip Girl (USA) original, tardó mucho en soltar cualquier idea de locurón y siempre lo hizo en la más tímida de las posibilidades así que fuera allá de juguetear con un mínimo de queerismo como si Degrassi o Heartbreakers no hubieran existido nunca -ah, claro, que era USA- y un estilo telenovelesco tirando a plano. Si eso era malo lo de ahora no os lo podéis ni imaginar. Parece que han decidido que todo lo que ha habido entre medias, de Elite (a quien intentan copiar muy obviamente pero sin atreverse a meter nada criminal, es decir fuera de la forma en la que está escrita) a Euphoria más todos los cadáveres que Netflix ha dejado por medio (incluso los más exitosos como Por 13 razones), no hubieran existido. Incluso parecen creer que la serie a la que sustituye, la muy superior Genera+ion, no existe. En el lado bueno parece intentar jugar con el giro en la premisa inicial – que ya se podían haber leído a Karen McManus, pero en fin- a una separación irónica que no funciona pero que demuestra que al menos ellos tampoco saben qué hacer con la serie. En un mundo en el que Pretty Little Liars redefinió las reglas, Riverdale está más allá de cualquier punto de credibilidad y Betty nos muestra cada semana una cara distintas este nuevo Gossip Girl está más cerca de ser un tablero aspiracional hecho de recortes de revistas que cuentan de segunda mano lo que son TikTok o Instagram que una serie en la que haya algún adolescente. Incluyendo, por supuesto, esa especie de veinteañeros con pantalones cortos a los que tratan de hacer pasar por alumnos de instituto. Es posible que alguno lo sea -cosas más raras se han visto- pero tienen menos credibilidad que si decidieran interpretar a la virgen. ¿A favor? Vuelve la voz de Kristen Bell.


No tenía muy claro si hacía falta hablar de Leverage: Redemption (USA), al fin y al cabo ya hubo una serie bastante agradable a la que esta continúa. Pero es un placer ver al resto de reparto que queda (es decir, a excepción de Timothy Hutton, por los motivos por todos conocidos – y si no son conocidos: acusaciones de violación de una menor) al que añaden ahora a Noah Wyle (que ya trabajó con Christian Kane en la serie de The Librarian y que quizá no sea la mejor persona de Hollywood pero al menos esperan que no se repita el asunto) lo que cambia un poco la forma de trabajar del grupo y da una cierta sensación de especial televisivo. Podría ser peor. Podría ser mejor. Es lo que es.

Creo que una de las cosas que más escribo aquí es que tengo muy claro que no soy el público objetivo de series. Sobre todo de las animadas. Algo que de nuevo se aplica aquí. Porque Middlemost Post (USA) sigue una vez más esa idea de mezclar una estética alternativa de cómic independiente con un humor absurdo para los más pequeños. Algo que tiene su sentido -algún sentido- porque lo hemos visto funcionar las últimas décadas. (Podríamos discutir cuándo empezó esta tendencia pero entonces tendría que recuperar mis columnas semanales sobre televisión y todos sabemos que no tengo tiempo para eso) pero bueno, supongo que a su público objetivo le apasionará.


En cuanto a Monsters at Work (USA)… pues lo esperable. Voces más o menos conocidas pero sin que haya mucho desarrollo más allá de que por lo menos está después de la película original y no antes o en medio. Puede que haya más que decir, pero no lo seré yo.

Y, siguiendo con la tendencia, de The Patrick Star Show (USA) estoy hasta por abstenerme. Porque cuando el exploit ataca produce este tipo de cosas.


Y vosotros diréis. ¿Podría esta escalada animada ir a peor? Os presento la respuesta: Resident Evil: Infinite Darkness (O). Creo que me han dicho tantas veces que sigue a las películas que no debería ni sorprenderme, pero aquí estamos. En una especie de cinemáticas unidas que… no sé. Por lo menos en la serie de Dragon’s Lair te enseñaban qué ocurría cuando no le dabas al botón correcto.


Mira, yo qué sé, supongo que han hecho oferta 3×2 en animación. Estos We the people (USA) son… no sé ni cómo definirlos. ¿Cortos con buena intención, animación discutible y estilo superadísimo cuyo público objetivo sinceramente no sé cuál es? Algo así como si los Obamas hubieran decidido recuperar los segmentos musicales ¿educativos? de Barrio Sésamo. No puedo asegurar que no haya sido exactamente ese el pitch. Y estoy lo suficientemente cansado como para no preguntarme siquiera por qué.


¡Libros que Llegan! Stevenson, «El gabinete de los ocultistas», Tey y más

Una semana más, una semana menos. Aquí estamos de nuevo porque aún hay libros. No muchos, cierto, pero sin duda interesantes. En cualquier caso, aquí está lo de esta semana. Es decir:

¡Que entre la pila!

El fuego nunca se apaga de Noelle Stevenson, ed. Astiberri

Siempre es bueno ver cuando une grandísime autore como Noelle Stevenson saca algo nuevo. En este caso es más especial porque se trata de una historia autobiográfica (supongo que de ahí que sea el primer cómic que se le publica en España en tapa dura) en la que cuenta todo el viaje emocional que supuso su evolución desde los 19 a los 27 años. Una obra magnífica, quizá menos colorista pero desde luego no menos sentida. Y es que en este autore es conocerle mejor es entender la importancia de su contexto para su obra. (De hecho, han recuperado Nimona -que hasta ahora solo se encontraba en una edición mexicana- para lanzarlo a la vez que este volumen) Comprar

Amar y ser sabio de Josephine Tey, ed. Hoja de Lata

¡Un nuevo caso de Alan Grant! Un nuevo mystery inglés siempre agradable y un punto humorístico esta vez con una desaparición y, por supuesto, permitiéndonos leer más de esta gran autora que es el mayor triunfo de todos en esta obra. Comprar

El gabinete de los ocultistas de Armin Öhri, ed. Impedimenta
Öhri monta de nuevo una intriga, esta vez alejada de la alambicada explicación de la anterior para centrarse más en la parte gótica, el conocimiento y lo sobrenatural con la irrupción de fuerzas en apariencia ajenas a lo humano. Comprar

Los dones de Ursula K. Le Guin, ed. Minotauro

Ah, sí, los libros de Ursula K. Le Guin siguen apareciendo con regularidad -ya veremos lo que duran en las estanterías- y aquí directamente empieza una saga. Así que parece que la cosa va bien. Comprar

Primer de Jennifer MuroThomas Krajewski y Gretel Lusky ed. Hidra
Los superhéroes de DC para los más pequeños siguen apareciendo. Y aquí tenemos a una creación original, en lo que podría haber sido perfectamente el piloto de una serie presentándonos a una nueva super heroína adolescente. Comprar

Las recetas de las películas del Studio Ghibli de Minh-Tri Vo, ed. Col and Col

Pues sí, también de las películas de Ghibli se pueden sacar las recetas. tanto saladas como dulces, y por supuesto van a ser de lo más interesantes. Comprar

¡Hasta aquí! Ya dije que hoy seríamos breves. Eso no significa que no queden aún un par de sorpresas esperando. La semana que viene tendremos por fin el Marvel vs DC de Reed Tucker, o el volumen Hijas del futuro que tiene a algunas grandes conocedoras del fantástico español entre sus firmas, o la biografía Los hermanos Vonnegut junto a novedades de Kowal o Sattouf, un nuevo Agatha Raisin y espero que más cosas. Pero eso será, como siempre, la semana próxima. Mientras tanto podéis ir bajando la pila y todo eso. ¿Qué queréis que os diga? Bueno, sí, que aprovecháis mientras podáis y que… ¡Nos leemos!


Italianear no sé si es un verbo real, pero sí que era lo que pasaba por mi cabeza viendo el piloto de Generation 56k (O) (IT), lo nuevo de Netflix (parte una o algo así) que tiene una línea pasada y una presente y ninguna de las dos de demasiado interés. Es algo así como las peores partes de las obras sobre informáticos con la tendencia a la sobreactuación dramática de las novelas de amores adolescentes italianas. Por supuesto parte del problema puede ser que estoy muy lejos de ser su público objetivo, pero quizá eso solo sea algo bueno para mí.

No tengo muy claro si este Home Invasion (O) (SE) es para niños o para adultos. Ni qué deuda tiene que pagar Morena Baccarin, ya puestos, pero esto que podría haber sido -o intenta reclamarse- como una mezcla de Solo en Casa con Los Caraconos acaba más como una nueva versión adicta al CGI de aquellos Supervillanos que como una serie real. Porque suponemos que es real, ¿no?

Mucho tiempo llevábamos librándonos de que en Netflix hicieran una e las suyas con la violencia y las organizaciones criminales como fondo, pero aquí tenemos Somos. (O) (MX) que solo parece una reposición porque es otra vez lo mismo, con las mismas pretensiones de Basado en hechos reales que cualquier telefilme de tarde y una capacidad casi análoga para ser el ruido blanco de las siestas.

Estoy seguro de que recuperar a Tom y Jerry era una prioridad para Warner como demuestra la película estrenada y, ya de paso, el estreno también de estas serie, Tom and Jerry in New York (USA), aunque me temo que no tanto como para tomárselo en serio. Mucho menos cuando desde Disney por un lado y desde la misma Warner por otro han demostrado poder y saber recuperar el espíritu de aquellos cortos. Y, sin embargo, aquí tenemos un más de lo mismo con unas animaciones que parecen pensadas para recordarnos los emojis animados. En fin. Otra vez será.

Terminamos la semana con la novedad de Netflix (parte tres o así) que es Young Royals (O) (DN) y cuya definición viene a ser que han pensado que lo mismo en el resto de países europeos también pueden hacer versiones de Elite. Lo cierto es que no, pero aquí tienes nobleza, sexualidad no hetero y el resto del… ahm… paquete. No es gran cosa pero supongo que tendrá sus fanes entre… no sé. ¿Los ejecutivos que piensan que la forma de hacer pasta es saqueando AO3 pero sin pagar a sus autores?


«In the Heights» vs «In the Heights» o todos mis problemas con la película

Ya lo sé. Ya lo sabemos todos. Cada adaptación tiene sus problemas y esta no es menos.

Siempre pienso en la posibilidad de mejorar una obra teatral, de arreglar sus problemas -y siempre hay posibilidad de mejora, y siempre hay problemas- pero normalmente me conformo con que no creen problemas nuevos.

Por supuesto no quiero estropearle a nadie la diversión. Qué más me hubiera gustado a mí que el que me gustara la obra, no digamos ya que no me hubiera provocado tremenda
bajona por las decisiones tomadas.

Hay tres partes en las que creo que podemos dividir esto, y como va a ser largo -sospecho- quizá sea mejor explicarlo en ese orden. 1) Los problemas de las adaptaciones, 2) los problemas de la obra original y, por supuesto, 3) los problemas de esta adaptación de esa obra original.

1) Los problemas de las adaptaciones tienden a ser menos las propias adaptaciones que las decisiones que se toman en ellas. Porque siempre hay que tomar decisiones.

Hay veces que se hacen versiones lo más cercanas posibles y no funcionan, como pasó con «Sweet Charity» -Que sigo pensando que fue una mezcla de mala suerte y falta de Gwen Verdon– una de cuyas críticas más habituales era que parecía que estuvieran grabando el musical original.

A veces el problema es que se hacen demasiados cambios, como la probablemente peor adaptación de todas: «Rock of Ages». Una película terrible a partir de un musical que no era gran cosa: Y no lo digo por incluir un mono que lanzaba excrementos, sino por todos los otros cambios que incluyen eliminar a buena parte de los personajes y de sus historias y cambiarlos por otras más convencionales.

Entre medias estaría, digamos, «Nine», que solo toma algunas malas decisiones, solo hace algunos cambios -para peor casi siempre- y en general mantiene la historia excepto donde no -es decir, quita todas las mujeres en posiciones de poder, yo qué sé-. Digamos que entre irte todo «Rock of Ages» siempre será mejor un «Nine» si no puedes tener «Sweet Charity».

Todo lo cual nos llevaría a 3, pero para entender las decisiones que se han tomado conviene que conozcamos primero la obra original. O su slime. Tanto da.

Así que vamos con el 2) ¿Qué problemas hay en la obra original? Bueno, yo creo que podemos hablar de tres cosas distintas.

La primera es algo hasta cierto punto lógico siendo la primera obra de Miranda. Hay muchas cosas cogidas con alfileres, se le nota que hubo partes que se estuvieron cambiando hasta poco antes del estreno -fundamentalmente el cómo llevar la relación de Benny y Nina, dónde debía de terminar este último personaje, cuál es la motivación para irse de Vanessa y, desde luego, cuál iba a ser la decisión final de Usnavi. De todo esto se habló en su momento y se ha hablado después. Del destino de Kevin Rosario no he leído nada, pero suena a apaño de última hora.-
Lo segundo es propio del autor, casi un rasgo característico, en el caso de Miranda ese ese activismo blandito de ‘tenéis que querer a los inmigrantes porque somos trabajadores y sonreímos, la sal de la tierra‘. Eso y una creencia sobre manera en que El Sistema funciona que, sinceramente, ni siquiera alguien tan estatalista como yo entiendo de dónde puede sacar.
Finalmente están los problemas ajenos y propios de la obra. En algunos estaba de acuerdo (96 mil dólares dan para lo que dan, lo reconoce el propio Miranda en su canción) y otros lo veo más complicado (que promoviera la ludopatía porque los personajes mejoraban gracias a la lotería).

Ahora sí, llegamos a ese 3).

La principal queja -en el sentido de que es la única en la que ha habido disculpas- es en la falta de representación de afrolatinos de piel oscura. La historia es bastante larga e incluye a Bill Maher diciendo que los que se quejan son llorones, lo que supongo que explica bastante del ordenamiento de la misma. Personalmente creo que Carmen Phillips, la editora jefe de Autostraddle, en este hilo de twitter en el que hablaba de más cosas: De la gran representación para algunas personas y la falta de representación para otras, de cómo te puede gustar algo y encontrarle problemas. Una situación muy cercana a la mía. Y en esos aspectos no creo que tenga necesidad de añadir nada.

Sí tengo opiniones sobre el reparto: Daphne Rubin-Vega está maravillosa y excede cualquier expectativa, es una lástima que al lado tenga a Stephanie Beatriz que está bastante por debajo de la marca probablemente porque el viejo ‘play dumb‘ suele ser más difícil de lo que la gente está dispuesta a reconocer. Pero con ellas pasamos a otro momento.

La producción se ha puesto una medalla por introducir una pareja queer. Es cierto que en la obra original no había ninguna explícita -recuerdo en su momento leer sobre si Sonny y Graffiti Pete -que en la obra original parecen tener una edad similar- eran en realidad algún tipo de pareja. Tanto da, el asunto es que aquí nos presentan esta otra pareja… si sabes que lo son. De nuevo, lo comenta Carmen Phillips en su hilo. Bien está que la haya, pero hacerlo al estilo Disney en escenas equívocas, segundos planos y similares… en fin, están haciendo algo que no se les ha pedido. Con que no presumieran de ello como si realmente hubieran hecho algo podría valer.

Ninguno de estos han sido mis problemas principales con la película, solo los secundarios. Igual que es un problema -mío- secundario esa necesidad de parecer visualmente rompedora que parece sacada de «Across the universe» y se queda viejo antes incluso de que termine el número, logrando parecer más un anuncio de compresas o una hipoteca o algo así que un número musical.

Mis problemas son las decisiones que cambian la trama. Ni una sola de las cuales me parecen para bien. De entrada todo el pulido que se le da a los personajes y que elimina las partes más controvertidas de dos de ellos.

Para mí los tres centros emocionales de la obra son Abuela Claudia, Camila Rosario y Daniela. La primera decisión evidente del musical es eliminar a Camila Rosario. Me parece un error no solo porque nos priva de «Enough«, también de todo el arco de Kevin Rosario enfrentándose al fantasma de su padre, queriendo hacer lo mejor para su hija, fallando, equivocándose y aceptando esos errores. No solo su relación con su hija se ve afectada, también la discusión sobre racismo en la obra – su rechazo a Benny por ser negro y por no ser latino, a la vez- que tiene mucha más fuerza en la obra original hasta el punto de que la última escena entre ambos, esa no-reconciliación pero sí-acercamiento describe claramente una aspiración hacia la mejora.

Que la catalizadora de todo esto fuera Camila lo hacía especialmente interesante porque su papel general como mediadora y cuidadora se complementa en ese «Enough» con la de persona capaz de ponerle las cosas claras a los otros dos personajes, a cada uno sobre el otro, además de dejar bien claro uno de los mensajes de la película: «When you have a problem you come home/ As long as we’re alive, you’re never on your own».

La traición a todo esto no solo hace que la parte de Benny y Nina sea muy secundaria, también hace que la propia Nina quede como muy secundario. La idea estúpida de arreglar el si vuelve o no haciendo que Sonny sea ahora un simpapeles y eso lleve a que ella decida volver a la universidad para luchar por todos los DACAs es muy Miranda pero, sobre todo, esencialmente estúpido por -de nuevo- un intento de hablar de ese luchar duro porque los emigrantes blablabla pero si trabajas incluso más duro entonces… En fin.

Lo que nos lleva a la Abuela Claudia. Que tiene a la vez varios problemas. Uno es de dirección. La forma de enfrentar «Paciencia y Fe» es espantosa. Entiendo que es parte de la decisión del director de que las canciones sean yo qué sé, porque parece estar a medio camino entre que de de vergüenza que la gente cambie y que quiera usarlo alegóricamente. Eso puede hacer que funcione mínimamente como en «No me diga» -entretenido pero no muy informativo- o la inexplicable escena de la piscina de «96000» que parece diseñada para sacar a gente en traje de balo y mostrarnos otra vez esa Sal de la Tierra a la vez que se nos presenta una magnífica piscina a disposición de los habitantes del barrio. Algo que no ayuda precisamente a entender esa olla-a-presión que se nos presentaba en la obra de teatro. ¡Que se vayan a la piscina y ya está!

Pero volvamos a «Paciencia y Fe», Suficientemente malo es tener que ver la escena de los manteles que se han inventado para, francamente, no sé para qué… pero convertir «Paciencia y Fe» de un repaso y una historia de la emigración en una especie de ensoñación de una señora que se está muriendo… Pocas ideas peores se me ocurren. Excepto, por supuesto, el hecho de que no acaba como la obra. Aquí han decidido eliminar lo de ella hablando del boleto premiado. Ese boleto premiado y ese dinero que cambiaba la suerte y hacía que las cosas fluyeran de otra manera… Subrayado con un «qué más da quién lo hubiera ganado«. Claro que sí, porque el dinero no es un problema para los pobres. Pudiendo trabajar duro y sonreír. Seguro que El Sistema permite que la gente mejore dentro sin tener un dinero adicional.

Ya puestos nos quitan «Hundred of stories», la otra gran canción de Abuela Claudia en la que habla con Usnavi sobre su futuro. ¿Y qué pasa con ese futuro? Bueno, ahora en lugar de mujeres tenemos hombres. El abogado Alejandro y el padre de Sonny, que no cantan pero ocupan el lugar de Abuela Claudia. Ah, sí hay una mujer nueva, Cuca del Salón que le hace roargh a Usnavi. *suspiro*

No solo eso, pasamos del orden original en el que tenemos «Carnaval de barrio» y estando ahí con al fiesta llega la noticia de la muerte de Abuela Claudia («Atención«) llevando al barrio a hacer una elegía en su nombra en «Alabanza» a colocar su muerte tras «Paciencia y Fe» porque, claro, la Abuela Claudia está ahí solo para morir. Y no cansados de eso aprovechan para unir el insulto de que ahora «Carnaval de Barrio» sea una reacción a su muerte. Sí, todos los ánimos están bajos así que vamos a reír y a bailar.

Y entonces llegamos al descubrimiento de que Abuela Claudia SÍ tenía el boleto y SÍ se lo deja a Usnavi. ¿Por qué no hablaron? Bueno, supongo que lo mismo pagaban a la actriz por palabras o algo. Pero da igual porque en realidad Usnavi no necesita ese dinero porque tiene el trabajo y la sonrisa y blablabla… así que lo van a usar para pagar la regularización de Sonny. Porque cuando alguien tiene una mala idea para adaptar una obra propia no puede parar hasta llevarlo a tope.

¿Podría ser peor el asunto? Pues claro que sí, pero ya volveremos a ello.

De momento vamos a dejarlo ahí porque ya que hemos hablado de cómo han eliminado la importancia de personajes femeninos, incluido nuevos personajes masculinos sin demasiada función, dulcificado otros, parece un buen momento para hablar de la pareja central. Entiendo que el intento de que Vanessa tenga algo más de agencia así que en lugar de tener problemas para alquilar porque su madre alcohólica se ha bebido el dinero en lugar de ingresarlo resulta que la han rechazado. Y no es un personaje cuyo único sueño es salir del barrio. Que no era gran cosa, poco menos que un florero, en la obra. Pero ahora es incluso peor. Resulta que lo que quiere es ser diseñadora o algo así. ¿Qué tiene que ver eso con salir del barrio? Pues nada, claro, pero es su motivo para salir del barrio. Yo tampoco tengo muy claro cómo lo uno justifica lo otro pero, eh, dentro de ese pulido resulta que se ha quitado de en medio a su madre alcohólica. una sombra menos que queda en el relato. Que tengan que justificar que se quiere ir del barrio creo que es un ejemplo a la vez de los problemas de la obra y de Miranda. Trata de venderte lo bueno que es el barrio a la vez que te habla de que se está gentrificando y con eso se tapa algo que parece básico: Que hay gente que lo que quiere es largarse de allí. Por eso Nina es ‘la que se escapó’ y por eso Vanessa se quiere ir. Pero, claro, es un poco como querer hacer a la vez una obra sobre lo que mola tu pueblo metiendo a personajes que lo que quieren es largarse. ¡Pues claro que quieren largarse! Pero si lo dices explícitamente pierde mucho la defensa que quieras hacer. Como decía, los problemas de una obra que no estaba del todo pulida cuando se estrenó.

Y del personaje de Vanessa al de Usnavi. Que ya no se dedica a insultar a Graffitti Pete y a llamarle cosas -Punk, sobre todo-, entre otras cosas porque en «Blackout» ya no hace falta que defiendan la tienda de los robos. Puf. Magia. Ya no les roban cosas. Ahora Pete y Sonny ponen fuegos artificiales porque son bonitos o algo así. «To iluminate the comunnity». Tócate las narices. Lo que sí tiene es un encuentro con Vanessa, porque ahora no es él el que va a comprobar que Abuela Claudia esté bien. para… no sé… hacer una fiesta y jugar al bingo. Pese a que ahora han decidido que viven juntos que es otro de esos detalles que tienen poco sentido. En lugar de eso se encuentra con Vanessa y, entre otras cosas y para disfrute de, sobre todo, la generación TikTok que le está pegando pero bien, la insulta diciéndole cosas como que ha estado agitando su culo para todos los hombres del barrio.

De verdad que lo que más me sorprende de todo esto es que detrás esté Miranda. No solo porque esté como productor, es que sale en la película en una de las situaciones más inexplicables que se me ocurren. Su personaje, un secundario que no tiene ni nombre, mantiene todas sus canciones del original. Y mucho tiempo en escena. Lo que no mantiene es el tono. El original es más o menos raro pero fundamentalmente majo. Te alegras de su ‘victoria’ porque le has visto trabajar todo el día, intentar ayudar siempre, perseverar y todo eso de inmigrantes trabajadores con una sonrisa que tanto le gusta a Miranda. Y justo cuando es Miranda el que está en el papel resulta que el Piragüero se comporta como un completo gilipollas, causando problemas, arruinando los helados de la gente que no se los ha comprado a él… Todo lo que puede hacer que alguien no empatice con un personaje y que no solo no te alegres con su triunfo sino que esperes a cuando las tornas vuelvan a su puesto original lo tenemos en el paso al cine de este personaje.

Y el problema es que todo el espacio que se le dedica sabes que podría haber tenido más sentido dejándoselo a casi cualquiera de los otros personajes desdibujados porque, por ridículo que suene, estamos antes una película que logra ser más larga que el musical en el que se basa. Por unos 15 minutos. Y lo hace, eso sí, a costa de eliminar zonas oscuras, de desdibujar personajes, de darle más importancia a unos hombres salidos de ningún lado y por empeñarse sobre todo en dos cosas. La película se hace larga. Muy larga. Y no es por los quince minutos tanto por cómo los hacen funcionar.

La primera, que Usnavi le hable ahora a una audiencia de niños que son algo así como el público. Y es que eso es lo que nos queda, somos un grupo de niños escuchando una historia. Así es como se nos trata.

Lo segundo está en el final. El resultado es muy cercano al de la obra original. Solo que ahora se nos muestra algo más del futuro de los personajes. Y descubrimos así que lo que hace ahora Usnavi es… llevar una tienda gentrificadora. Sí, su solución a todo el asunto es un absolutamente increíble espacio entre el Primark y el Séfora en el que tienes los trajes de Vanessa y más product placement de productos latinos que en todo Médico de Familia (que es un poco el resumen general de la presencia de marcas generales en la película) en una tienda a la que soy incapaz de verle futuro, mucho menos en comparación con la tienda de alimentación tradicional a la que sustituye. Si la solución a La gentrificación nos hecha -que está incluso más subrayado en la película que en la obra (al fin y al cabo en la obra es más una sombra que se cierne que una realidad)- es Gentrifiquemos mejor nos podemos ir todos para casa porque nada habremos aprendido de todo esto.

Dicho todo esto, creo que puedo hacer el resumen de mis problemas con la película frente a la obra: Elimina de la obra mujeres o su importancia, añade hombres, desdibuja, blanquea (en todos los niveles) y acaba demostrando no ser capaz siquiera de entender los problemas que tenía la obra en primer lugar. No digamos ya aquellos nuevos que ellos mismos crean.

Me parece bien que le guste a la gente, que la vean bonita, que vean mujeres latinas, que las canciones están bien… Pero a mí me ha defraudado. Muchísimo. Y espero que eso también pueda respetarse.

No es un «Rock of Ages», pero sí se parece mucho a los problemas de «Nine». Y es una pena, porque «In the heights» parte de una obra original mucho mejor.

Eso sí, que no tenga que oír una puñetera vez más lo de El Sueñito. Me cago en el copón bendito.