Variantes

Según el calendario hemos regresado al trabajo, algo que puede ser o no cierto pero que en la temporada televisiva se finge con completa naturalidad y desparpajo. En realidad lo que hemos tenido de fin de fiesta es una gala de los Emmy adelantada un par de semanas y que, francamente, no ha dado ningún motivo para añadir algo a lo ya comentando en su día, el olvido de Justified y Community hablaría por sí solo si no lo hubieran redondeado todo con los premios logrando la paradoja de continuar con el seguidismo en varios de los premios gordos y, a la vez, premiar novatos en las áreas que demostraban ser más tradicionales. Esto es, gran éxito de Modern Family desde un punto de vista relativo —más premios con menos candidaturas— y poco más. Bueno, sí, que resulta que Nurse Jackie es una comedia, fíjense ustedes.

En cuanto a las series que dejamos al cargo durante el verano… decir que ha sido un desastre es, quizá, quedarse corto. Las audiencias han sido tan crueles que en la mayoría de los casos han decidido eliminarlas para poner reposiciones que han sido este año las reinas del mambo en USA. Mención especial para la abracadabrante Persons Unknown, auténtica serie de culto en ciernes, que lograba llevar el desastre argumental, la falta de caracterización y —en general— cualquier error que se pudiera cometer, con la ligereza de una comedia de situación. El que la cadena decidiera emitir un capítulo exclusivamante en internet y todas las vueltas de su destino televisivo final —que incluyen refundiciones, capítulos especiales y media docena de ideas fantasmas más—no hacen más que mostrar un problema claro. ¿Qué se hace cuando las cosas no salen cómo se espera?

Mientras los americanos corrían como gallinas sin cabeza preparando un regreso tempranero de las series más importantes en Inglaterra era la cabeza la que no encontraba gallina. No ya por las minis de seis capítulos —que a veces son minis y a veces temporadas— sino por la proliferación de miniminitemporadas de tres capítulos de duración telefilme — Vexed o Sherlock por poner dos con razonable éxito— juntados con series de mayor número de episodios o la declaración de Moffat, actual productor de Dr. Who de que se pasaban a la temporada partida 7 + 6 al estilo americano, americanos que, además, le iban a producir al antiguo productor del Doctah una nueva serie de Torchwood.

En cuanto a España… Es curioso comprobar cómo los nuevos canales, Nitro o
Boing sin ir más lejos, se han incorporado con total tranquilidad a la rutina diaria. El extraño resultado viene de la cercanía en el trato sin tener un aumento en los presupuestos generales. La paradoja pues de la gente rechazando un aumento en el número de canales a su disposición desde un principio de “Son más de lo mismo, ¿para qué queremos más?” en vez de reclamar una subida en la calidad media de los canales, o incluso un enfrentamiento por ello. Pero ya habrá habido el roce entre los representantes de uno y otro método.

Quizá la solución hubiera sido diferente de seguirse otros métodos por parte de las cadenas, o si existiera una mayor cultura del castigo más que una idea de utilización de lo que nos ofrecen para adaptarlo a nuestras necesidades. Este último giro, tan común entre el telespectador español, ha ido creciendo hasta dar lugar a auténticos giros del tipo telenovelero en determinadas series que no deberían ir por esos, llamémoslo así, rieles pero esa ruptura del espectador juvenil que ya está afectando en Estados Unidos de manera sinificativa. Aquí Internet está convirtiéndose más en una plataforma para el marujeo que en una localización efectiva de los gustos. Parecemos condenados a esperar que alguien aproveche el material creando un primer gran canal con protección en internet, incluso suponiendo que alguno de los implicados no acabara llamando a la SGAE para que reparta suertes.

La constante aparición de nuevas sintonías, o de cabeceras nuevas en viejas sintonías, ha servido para revisar algunas viejas ideas inútiles como las que dejaban fuera de juego al público infantil, culpable de la desaparición de los programas para niños ahora, incluida la hora de la siesta, que se ha invertido al ver los excelentes datos de Clan y de Disney Channel que les ha hecho replantearse alguna idea inamobible. Pero, como siempre, la presencia de más posibilidades favorece una nichificación que está abierto a unas formas de ocio distintas permitiéndonos explorar recovecos más interesantes de nuestras preferencias, una demostración clara de la vieja idea de que en España debería haber facilidades para abrir nuevos canales.

Lo que nos llevaría, claro, a Internet. El lugar donde se puede planificar cualquier estrategia que les lleve a consumir lo que nos ofrecen y, sin embargo, son las públicas las que más juego están dando. Aún las cadenas no se fía y parecen no querer poner en peligro espectadores o teóricos compradores del material explotado —dentro del común aspecto de temporadas de DVD— haciendo que, paradójicamente, la presencia marginal de webseries vaya ganando importancia incluso si luego no son capaces de mantenerse dentro de la televisión tradicional.

En resumen, un panorama general que nos habla de los inicios del cambio y de cómo nadie parece tener muy claro cómo son o cómo serán las cosas. Excepto, es inevitable, los opinadores/críticos televisivos.


EstíoVitalChispum

Resulta curioso observar la gravitación de algunos temas que casi parecen pruebas socioculturales establecidas para examinar al espectador medio, al usuario de internet o al consumidor de información. A la hora de buscar algo que pudiera ser tema durante todo el mes de Agosto de manera que las diferentes parodias pudieran servir no sólo como contraposición de formas y estilos sino, además, para establecer las diferencias al tratar una misma noticia desde una web temática con pretensiones informativas, un arribista de internet, un columnista clásico o un foro, de forma que algunos tratamientos casi podrían ir en cualquiera de ellos mientras que otros —incluido, por cierto, el uso de imágenes que tanto impacto causó— son propios de una de las tipologías.

Entre los temas que se estaban moviendo y tenían pinta de continuar aún durante el mes destacaba sin duda el Jennifer López como futurible jurado de American Idol tras la espantada de Ellen DeGeneres porque, simplemente, las información estaban más centradas en hablar del físico de la cantante/actriz y en especular sobre rumores que en formar una opinión. Siendo AI el programa más visto de la televisión americana desde 2004 y estando ahora en declive su popularidad entre otras cosas por sus problemas en la línea de jurado parecería que hay temas de sobra sobre los que hablar; pero del mismo modo que los comentarios y noticias sobre la Guerra del Late fueron más bien tibios

El imprevisto —e imprevisible— anuncio de que JLo tiene el mejor culo del mundo. Ayudó a seguir manteniendo el tema y, sobre todo, demostró el funcionamiento de este tipo de información o, si lo prefieren, de falta de información. Seguro que ya había leído mi silente lector la proclamación oficial de su culosidad, pero dudo mucho que sea capaz de señalar quién la nombró o en virtud de qué. No, no haré que lo busquen. Fue la web WENN la que la eligió según los votos de sus lectores. Sí, una web y sin jurado, de noticias… digamos ligeras. Pese a lo cuál se dio difusión planetaria a la noticia.

Agosto es, sin duda, un momento propicio para colar rellenos. Las inquietudes —dejemos de lado el término pajas mentales — de la parte que permanece de al plantilla y prácticamente cualquier noticia que se quiera colar no hacen más que magnificar el estado de las noticias de todo el año. Podemos incluso proponer una analogía entre los centros de noticias y unas enormes máquinas de cubitos de hielo que logre sacar grandes cantidades pero cuyo interior suele salir aún aguado. De forma que el incremento de flujo de información —especialmente en épocas con gente poco dispuesta a trabajar— ha logrado que se pueda rellenar sin mucha vergüenza líneas y más líneas de cualquier tema por poco cercano al origen real de la noticia —y, claro, a lo que es una noticia en sí, término alegremente usado y que podríamos discutir mucho— demostrando una simpática falta de escrúpulos.

Todo lo cuál nos llevaría hasta esta última columna agosteña centrada en AI, en JLo y en su culo. Lo que a la vez deja dudas sobre su seriedad y cierraa el círculo. Al fin y al cabo uno nunca sabe seguro dónde empieza el análisis y dónde termina la desfachatez.


EstíoVitalForing

[El siguiente foro ha pasado por nuestra máquina PreLogsecín3000TK que ha corregido la ortografía, eliminado los emoticonos animados, las firmas, las subfirmas, los gifs animados, los iconos, los avatares y toda la pesca. Si usted cree para eso lo mismo se podría hablar de los comments de las noticias o de los post de un blog, enhorabuena, ha descubierto el secreto oculto de los foros ]

American Idol
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Cantarín dice:

Eh, chicos, parece que ya hay sustituto para Ellen. Se trata de JLo, ella será nueva jueza de AI. ¡¡¡ A VER QUÉ TAL LO HACE!!!

Miguel79 dice:

¡Pero si no sabe cantar! Suficiente era tener que soportar las tonterías de Ellen, no puedo creerme que la sustituta sea incluso peor. 🙁

Tumbletero dice:

Ay, oma, que buena. Voy corriendo a compararme una tele panorámica.

Shavalin dice:

Que es la Jennifer López, compadre. ¡Cómprate dos!

Niña mona dice:

No empecéis con el machismo, no empecéis.

SCForever dice:

Como si quieren fichar a Betty White, ese concurso ya no será lo mismo.

Tumbletero dice:

Prefiero el culo de la JLo al de la White, ahí tendría que ponerme el panorámico uno encima del otro.

Paulette dice:

Yo creo que la entrada de JLo sería una mejora para toda la comunidad latina y un escaparte excepcional para que se premie a un concursante con algo más que pinta de yogurín all american porque los que ha sucedido con este concurso los últimos años [editado para no aburrir más de la cuenta al silente lector de la columna] y por eso me congratulo por su llegada.

Tumbletero dice:

Sí, sí. Y si hubiera ido a Mira quién baila ya ni te cuento.

Palafernero dice:

¡Esto está pasadísimo! Los fanes de American Idol sois el cáncer de la televisión junto a los de Gran Hermano. ¡ Seguro que sois los mismos!

Cantarín dice:

¡Los elitistas! ¡Esos sois los que hundís a las cadenas con programas que no quieren ver nadie!

Palafernero dice:

¡Antes me veo un documental de leopardos comiendo gacelas que a esos lelos de American Idol. Sólo les vería si fueran ellos los devorados por leopardos.

Shavalin dice:

¡Haya paz, señores! No nos desviemos de lo importante: ¡el culo de JLo!

Niña mona dice:

¡Ya está bien! ¡Machistas! ¡Seguid así y me largo del foro!

Tumbletero dice:

Anda, la Chita, deja de [censored] y lárgate de una vez, tía pesada. Que ya estamos todos hasta aquí.

SCForever dice:

No te vayas, Niña mona, no hagas que paguemos unos por otros. A ver si nos vemos en el MSN y podemos hablarlo.

Cantarín dice:

¡No, Niña mona, eso sería lo peor que JLo habría traído al programa!

Mrs. Dyango dice:

Ya podrían haber cogido a una cantante.

Shavalin dice:

Voy a zanjar este debate poniendo unas bonitas fotos de la piba.

[El PreLogsecín3000TK petó aquí tras haber resistido bravamente los primeros tres gigas de fotos de JLo. Y yo a mano me niego a hacer esto.]


EstíoVitalBoyesca

Independientemente de lo cursi que sea el desarraigo musical que nos establece en la tele y lo torticeros y sucios, de una oscuridad opaca en su desarrollo y una progresiva estupidización en el reflejo iluminado que muestran en nuestras pupilas, hay momento en que uno no puede más que alegrarse de su existencia. Sí, estáis de suerte, esta semana no hay diatriba enmascarada a la realidad, esta semana ha venido un amigo a casa y me ha encendido el televisor así que por fin he podido ver lo que allí echan y, si lo llego a saber, no acepto el puesto de comentarista, para esto podría haber estado en opinión todo el tiempo. Pero tranquilos, la agradecida situación estival, con todos esos cuerpazos incitándonos al consumismo, ha servido para aplacar mis ánimos y para que llegue a descubrir que aún a estas alturas siguen existiendo esos concursos de musiquitos.

La estomagante realidad se enfrenta cara a cara y no puede salir huyendo, el ahora despeinado y alcohólico de la situación, la garra de las mujeres que no dudan en retorcerse, enroscarse y ofrecer a cámara todo lo que pueden o todo lo que tienen, juntado con la falta de una verdad moral tras la música, lejos de Chet, lejos de Birdie, de la jodidamente inmensa música de Nueva Orleans, lejos de todo el mundo real, de toda la música con alama, servida por clones mecanizados que no saben más que mostrarse como turbias muñequitas que tratan de golpearnos como engendros tentadores surgidos de la artificial, inteligente y conmovedora AI, ese regalo que el niño Spilberg nos legó a la humanidad para redimirse de los tremendos tostones edulcorados que suele defecar.

Escuchandomente que te escucha pesada y magistral la televisión escupe que los americanos, esa gente tan lista, han decidido meter en uno de estos programas a Jennifer López, la proclamada portadora del mejor culo del mundo. Y, en realidad, otra muñequita de plástico sin alma. Qué horror tocar ese culo, penetrarlo, jugar con él. Qué metáfora tan perfecta de la situación de la música en televisión, reducido a la mínima expresión y el máximo rendimiento, mostrando como todo el desgarro que puede causar acaba limitándose a la bien delineada hendidura vertical, mezcla de melocotón y de producto de la señorita Pepis. La turbia voz de una señora llamada Ella o los extraños coqueteos de Edith Piaf no les importaría tanto a estos señores como la posibilidad de lucir un culito más limpio y falso que el de una Barbi. Y es una pena. Una pena para la música, una pena para la televisión y una pena para mí, que no sé cómo se apaga el televisor.


EstíoVitalPampero

Adoro que JLo, el nombre por el que ahora conocen a Jennifer López, tenga muchas posibilidades de ser nueva jueza de American Idol, que ya saben ustedes que es como el Operación Triunfo de acá. Yo es un programa que no miro porque no es suficientemente importante, ni salen los años setenta ni nada, pero como todo lo que sea escalar posiciones me interesa estoy al tanto.

El triunfo de de JLo es (como tantas otras veces) un ejemplo de la ascensión poderosa de los latinos. Especialmente si tienen un físico rotundo ( como ya he demostrado) como su culo. ¿O pensaban que hablaba de mi tripa? No saben más que pensar boludeces.

Estoy pensando (No, bueno, reflexionado que ahora soy como más profundo) que menos mal que ya estoy situado y no tengo que pensar en más cosas que poner una buena foto de la cola de JLo acá al lado. Quizá incluso podría poner un tutorial para bajarse sus fotos o algo que me traiga visitas (visiiiitaaaaaas) sin necesidad de mancharme las manos. ah, que tiempos aquellos cuando hubiera tenido que escribir “El Diario del Culo de JLo” para que me hicieran caso.

Como ya no me toca esas cosillas les dejo a ustedes solos que yo ya he cumplido con el post del día y así puedo dedicarme a mirar a la JLo por bien del entendimiento panamericano, a ver si así me olvido de los pelotudos del fútbol.


EstíoVitalWeb

El culo de JLO, nuevo juez de American Idol.

Yo sabía ya que cuando llegara el momento aquí en VayaFórmuladedeVerlaTele seríamos los primeros en poder daros este escoop. Tras revelaros todos los secretos de las últimas series bastante corales que se estrenarán en nuestro país en septiembre y dar el repaso por los macizorros y las buenorras que centran nuestra atención con su capacidad… expresiva… ha llegado el momento de ponernos serios y hablar de esos programas americanos que tanto nos importan a los que tenemos internet. Concretamente de American Idol, la más importante de las entrañables copias de OT.

El caso es que estaba yo tratando de lograr más imágenes para nuestros post y preparando el siguiente resumen de un capítulo de la serie de éxito del momento: Rocky Blues, (en el que tengo que protestar porque casi no aparecen combates de boseo) cuando me sobrevino esta gran información.

VayaFórmuladedeVerlaTele ha tenido acceso a la información que nos ha dicho que, bueno, está pendiente de confirmar pero como aquí cobramos por post la pongo y luego cuando la confirme pongo un post de ¡Confirmado! y todos contentos, ¿no? De manera que ahora sabemos que tras la marcha de Ellen DeGeners, quien a su vez entraba para sustituir a la sobria jueza y favorita de este humilde redactor vuestro Paula Abdul-Jabar, de su puesto como jurada en American Idol el hueco lo va a rellenar el culo de JLO (guiño guiño codazo codazo) que ha sido contactado por los responsables televisivos para evitar que siga la huida de espectadores después de la marcha de Simon Cowell, el Risto Mejide americano.

Por lo visto, tal y como hemos traducido la noticia original del inglés que… nos han venido a contar al oído… un inglés… no es que tengamos un RSS de noticias americanas que traduzcamos ni nada de eso, eh, que aquí somos honra’os y cabales, pues así si “sharp” significa redondo entonces sólo puede ser su culo así que lógicamente lo que les interesa es enfocarlo las más de las veces de manera que podemos afirmar y rotundamente revelamos que su participación como jueza será al estilo Ace Ventura. Cuando el Babelfish nos asegure que es “gauge” y si tiene algo que ver con salchicha ampliaremos la noticia.

Hasta entonces, hasta entonces.


Vacantes

Cuando llega el verano hay un par de temas que no fallan porque el mensaje es el medio. O, mejor, el tema es el tema. Rara vez vemos programas centrados en Es invierno, otoño, primavera pero siempre hay gran cantidad de programas de Verano que se centran en, básicamente… que es verano. Una especie de “Navidad de dos meses”.

Dentro del tema se pueden organizar programas siempre que cumplan con los parámetros: gente divirtiéndose, apología del destape, teórica ligereza y grandes referencias al sol, la arena y el agua. Es cierto que en la montaña también es verano pero el icono es el icono, amigo, así que todos a la playa. Lo importante es tocar todos los tópicos y repetir mucho la palabra comodín fresco. Habrá reportajes frescos, colaboradores refrescantes y chapuzones en el tema. Parece imprescindible que en verano los programas hagan aguas.

Las vacaciones son, además, material ficcional. No sólo en las noticias, también en las ficciones serializadas y en los telefilmes —¡incluso en las ocasionales y cada día más infrecuentes películas! — aparecerá el tema nos vamos de vacaciones que sirve para la doble vertiente de explorar el asunto turístico versión que-hermosa-eres y la convivencia difícil que cualquier trastorno grave suponga. Esto es, irse de vacaciones es más una costumbre inducida que algo realmente útil y natural, el famoso cambio de aires sirve más para mostrar tensiones y añadir nuevos problemas que para relajarse porque, básicamente, relajarse no está nunca entre los logros vacacionales básicos.

Por cínico que pueda resultar, las posibilidades de que se monte un mini-exodo, haya que aclimatarse a un nuevo ambiente, se den las tradicionales sorpresas de alojamiento y transporte, pueden producirse cambios en lo s planes y existe un factor hay-que-pasárselo-bien que obliga a visitas y eventos que logran cansar al más tranquilo veraneante.

Asuntos todos ellos magistralmente tratados en los capítulos antepenúltimo y penúltimo de la primera temporada de Modern Family, sea todo dicho.
Es difícil explicar dónde empieza esta tradición aunque sí se puede señalar una recurrencia desde los noventa en las series Disney o de la cadena ABC — propiedad de la Disney, claro — que al llegar a un cierto nivel de popularidad o episodios tenía que realizar uno de sus capítulos por narices en Disneyworld. Yo y el mundo , Sabrina o Padres forzosos pero también “Roseanne . No, Twin Peaks no, pero no hubiera desentonado mucho. Últimamente salen menos, ni Lost ni Alias los tuvieron, pero si bien Mujeres Desesperadas parece siempre estar a un paso de acabar allí parece inevitable que sea Modern Family la que acabe recuperando la tradición.

En todas ellas —tomadas como paradigmas de este tipo de episodios, aunque no sean los únicos— existe una muestra de estas tensiones que, por regla general, encuentran su arreglo y solución gracias a la belleza y buen rollo de la localización que para eso estamos de sinergias.

A ustedes les parecerá que esto aquí y con —pongamos— Benidorm no podría funcionar pero el hecho es que ya se ha probado. Lo que pasa es que aquí somos más de otras tradiciones, como aprovechar el verano para echar los capítulos especiales de las series extranjeras… dedicados a la Navidad. Evento pro evento y con la habitual capacidad para programar de las cadenas españolas, raro es el año que no se aproveche para el verano alguna serie desde el principio de su temporada que, como ya sabemos, tienden a ser en otoño, lo que facilita que en un par de emisiones se acabe llegando a esos especiales navideños que pueblan nuestras vacaciones en todas las cadenas y resultan, obviamente, refrescantes.

Obviamente el tópico veraniego se completa con los programas avanzando su regreso. ¿Habéis leído algo sobre lo presentado en la Comic Con? Gracias a un brillante ejercicio publicitario la principal convención de o sobre Cómic del mundo — sí, lo sé, he visto birlibirloqueantes cifras que tratan de demostrar que no lo es. No les creo— se convirtió en uno de los principales eventos fan y de difusión de series y noticias. También los intentos de promover series —además de las películas, digo— que se van a lanzar o que presenten nuevas temporadas, algo que tienen fácil cuando el tema acompaña como en Chuck o No Ordinary Family pero que es más complicado de explicar con Glee o Dexter. Ahí tenemos una gran plataforma que, además, sirve para que las cadenas de aquí tengan material para promocionar sus próximos lanzamientos o sus nuevas temporadas.

Yo prefiero no hacerme ilusiones. A estas alturas hablar de series futuras sólo sirve para que acaben siendo las más lamentables de entre todas. Da igual que lo dirija Darabont sobre un cómic de Kirkman y lo guionicen entre ambos, yo ya no me hago ilusiones sobre nada.

Y termina con los programas despidiéndose. No, no os preocupéis. Esta columna no cerrará por vacaciones, aquí estaremos para terminar de tocar el gran tópico final de las vacaciones, la gente que sigue en la brecha. Aunque sea, como en nuestro caso con un contenido algo diferente.

Mientras tanto disfruten —los que las tengan— de sus vacaciones y no pierdan de vista El Tiempo, que al fin y al cabo es el programa de ficción más visto de la tele.


Desferados

Quizá alguno de mis silentes lectores no lo sepa pero durante las últimas semanas se ha celebrado un mundial de fútbol. En África, concretamente, pero iban selecciones de todo el mundo; incluida la española. El caso es que la curiosa relación de la televisión con ese deporte parecía predestinada a ser explorada a fondo, como en una colonoscopia del interés público.

Ciertamente lograr un 82% de cuota en su último encuentro y pasar a la historia de los grandes programas de televisión —aunque sea sólo por las cifras manejadas— parece que podría llevarnos a suponer que se buscó una manera de narrar el encuentro que enganchara al espectador, algún tipo de producción o de montaje, de dirección visual, un algo. Pero no, tuvieron que poner el interés de casa porque la emisión no pudo ser más ramplona. Miento, sí pudo serlo, como en alguno de los anteriores partidos. Me aseguraron que las técnicas no ya televisivas sino cinematrográficas están a la orden del día en la liga española, que hay cámaras superlentas y repetición de detalles. Que se respeta la acción para no interrumpir el interés —o presunto interés, ustedes comprendan que yo pudiera aburrirme— o que se intenta envolver en espectáculo lo que ocurre en el campo.

Quizá sea por la inmediatez del asunto, pero me sorprende que las retrasmisiones deportivas —estas en concreto— no hayan intentado modernizarse con el paso del tiempo. No digo rodarlas al estilo de acción moderno porque si le hacen un Bourne a los espectadores les puede dar un ataque, pero sí buscarle un estilo nuevo.

Lo sé, soy la peor persona posible para juzgar que el estilo es anticuado, al fin y al cabo el fútbol ha cambiado lo justo en año y sigue siendo un deporte popular pese a sus trasmisiones. Pero si no ha habido novedades en la imagen — o incluso las ha habido para peor, que no señalar de algún modo la repetición de jugadas con una gran R, un cambio de color, una cortinilla de flashback, algo, sólo sirve para que los espectadores tan poco duchos en el asunto deportivo como yo nos perdiéramos— en la locutación ha ido a peor.

Cierto es que en la radio tienen que dar sensación de urgencia para acrecentar el interés, en la tele es difícil tratar de engañar al espectador porque ya está viendo lo que ocurre de manera que la presencia de la imagen rompe la suspensión de credulidad. Pese a lo cuál el colectivo de espectadores que superponen la narración radiada a las imágenes televisivas es tan numeroso que daría para un estudio. Cierto es que podría parecer más alocado poner en silencio el televisor para poner de fondo una pieza de música clásica — que acabaría siendo una de cada tres veces por las leyes televisivas el Carmina Burana— o la alegre tonadilla de Benny Hill, cada uno con sus parafilias hace lo que quiere aunque no deja de hacerme dudar: ¿Pondrán sus propias risas enlatadas en las series que no las llevan para que haga más gracia?

En cualquier caso, es comprensible no escuchar a los comentaristas por la mezcla de trospismo y tautología que derrochaban. ¿Cuál es la función real de las Voces en Off? ¿Qué finalidad deberían de tener? ¿Qué tipo de comentarios son pertinentes? En un principio la idea de narrar el partido se imagina como limitarse a intervenir para explicar datos técnicos, adelantar información o realizar apuntes sobre jugadas poco claras —poco claras debido a la técninca televisiva usada, claro— de modo que pudieran ser sustituidos por esos divertidos bocadillos de infomación de las cadenas de vídeos musicales. En lugar de eso hablar de sus cosas, hacen comentarios a destiempo y explican lo que pasa en las imágenes por claro que resulte. En resumen: están unos cuantos peldaños por debajo de Tom Servo y Crow T. Robot así que no puedo dejar de sorprenderme de la falta de innovación en el campo.

Al final todo esto sirvió, claro, para algo. Y no me refiero a comprobar las diferencias entre Oliver y Benji y el fútbol de verdad —por ejemplo, los partidos son en campos más pequeños y duran menos pero resultan mucho menos interesantes de ver— me refiero al Momento Hollywood vivido una vez concluido todo. El capitán del equipo, portero y buen chico, un all spanish boy está visiblemente conmovido por la victoria, enfrente tiene a su novia, la periodista profesional pero guapa que ha visto criticada hasta el exceso su presencia allí —un gran tema para el debate: ¿no era una gran oprotunidad para ella? ¿cómo iba a decir que no?— de manera que la presencia de ambos en pantalla confluía de manera irremediable hacia ese beso de happy end que cualquier guionista sabe que tiene que poner si la historia ha seguido por sus cauces.

Es decir, es un beso completamente irreal.

No me malinterpreten, el beso surgiría de los sentimientos reales y estaría lo menos preparado posible, no lo dudo, pero el condicionamiento para el beso, las circustancias que condujeron a él tenían más que ver con años de cultura visual adquirida, como esperar que un ricachón se caiga a la piscina en una fiesta o que ese idiota se resbale con la cáscara de plátano. Por eso todo el mundo rugía que se besaran, independiéntemente de dónde estuvieran viéndo el partido. ¡Era un momento clásico que tenía que suceder! No sólo estábamos antes una situación externa, también tranquilizaba nuestra capacidad para reconocer la realidad inverosimil de los relatos clásicos —épicos, supongo que dirían en este caso— de modo que no era tanto un beso esperado o histórico como la agradable y cómoda sensación de estar asistiendo a algo inevitable cuyo desenlace conocíamos.

Y si piensan que toda esta columna era en lo que yo pensaba mientras se jugaban los partidos dejenme decirles dos palabras: es cierto.