Rescataniegos LITESPAÑA

Termina Agosto y termina este minidescanso —sí, bueno— en la agitada vida de esta columna. Durante cuatro semanas hemos repasado y sugerido distintas posibilidades para entretenerse con algunas de las —siempre bajo mi punto de vista— más interesantes miniseries de los principales mercados de la ficción catódica —al menos de los que controlo—, pero me he reservado una carta para el final. Una que une unas columnas temáticas con otras.

Durante años cuando se ha hablado de miniseries de la tele española se ha pensado en las más exitosas, las adaptaciones literarias. Justo cuando terminó la dictadura, casi con el fiambre aún caliente, decidieron imitar el modelo británico y ponerse con los clásicos. Había habido pinitos. Por un lado las distintas versiones de obras de teatro de Estudio Uno y las adaptaciones de las series antológicas en las que gente como Chicho Ibáñez reducían a lo mínimo cuentos, relatos e, incluso, novelas. También podríamos hablar de las versiones con referentes literarios aunque son pocas y casi se podría discutir si estuvo antes el huevo o la gallina, así El Séneca de Pemán apareció como libro tras la serie —algo que años después repetiría y está refundiendo Juan Madrid con su Brigada central — y en El Pícaro los guiones iban recorriendo los momentos más importantes de los distintos buscavidas patrios. Incluso podríamos discutir si la aparición en 1972 de Plinio adaptando alguno de los casos del personaje de García Pavón no pudo ser un ensayo general para todo esto.

Cañas y barro (1978, TVE)

Posiblemente el primer y definitorio gran éxito de este formato. Rafael Romero Marchent ya había tenido éxito dirigiendo Curro Jiménez así que parecía lógico endilgarle este gran proyecto: Adaptar a Blasco Ibáñez a la pequeña pantalla, una saga familiar de arroceros en los que ya estaba presente la adaptación a los tiempos y que no evitaba alguna de las escenas escabrosas e impactantes que parecían difíciles de imaginar en la televisión pública de ese tiempo. Los elevados gastos de producción se vieron compensados con creces gracais al resultado final que reunía grandes actores de siemrpe como Alfredo Mayo o José Bódalo con estrellas despuntantes como Victoria Vera. Y, por su alguien no la ha visto, TVE la pone a su disposición

La barraca (1979, TVE)

Pese a que preferiría no tener que repetir autor adaptado es imposible prescindir de Blasco Ibáñez aún. Su obra sería aún adaptada muchas veces e incluso su vida se llevaría a la pantalla,pese a lo cuál su obra estaría menos viva en las librerías de lo que anta exposición —y, por supuesto, tanto éxito en su momento— harían suponer. Pero esta obra es importante porque si la primera marcaba un tono esta lo desarrollaba. No sólo por la dureza de la trama y la falta de concesiones al espectador que se hacían, además la dirección de ese clásico llamado León Klimovsky que no tuvo reparos en mostar muertes, disparos, cuchilladas y violencia con el oficio que había demostrado en sus años cinematográficos. Una tragedia española que acabó de afianzar las claves del género y demostrar la capacidad e acotres en papeles que permitían su lucimiento por pequeños que fueran. Y que, de nuevo, se puede ver completa en TVE

Fortunata y Jacinta (1980, TVE)

Uno de los efectos colaterales del gran éxito de Blasco Ibáñez es que las series pasaron a centrarse en los autores de finales del S. XX y principios del XIX, dejando de lado casi cualquier otra época para adaptar. La parte buena es que aún quedaban grandes genios por adaptar como Benito Pérez Galdós que fue brillantemente adaptada y dirigida pro Mario Camus en una adaptación menos cruda que la que Klimovsky había realizado de Blasco Ibáñez pero en absoluto mogigata, contando, además, con la tradicional mezcla de actores consagrados (Fernán Gómez o Paco Rabal, por ejemplo) con otros más jóvenes. Además el éxito de las anteriores les hizo ser ambiciosos aumentando hasta 10 los capítulos de la miniserie. Para el que tenga dudas TVE la tiene a su disposición

Los gozos y las sombras (1981, TVE)

Romper la regla de los autores podía tener sus recompensas, como que el propio creador echara un cable, tal y como hizo Gonzalo Torrente Ballester ayudando al guionista Jesús Navascués y al director Rafael Moreno Alba a captar todo el fondo y la intención de su trilogía. Siguiendo la progresión se llegaba a los 13 capítulos para contener la pasión y la muerte, la discusión de los caciques —y la imposibilidad de vivir sin que su hueco se rellene— y la inmigración, todo ello con el final de la segunda república en el aire. Una vez más duelo en la cumbre, Eusebio Poncela frente a Carlos Larrañaga con Charo López de bisagra y clásicos como Amparo Rivelles de respaldo. ¿Qué más puedo decirles? Ah, sí, que se la vean en la web de TVE.

La plaza del Diamante (1983, TVE)

El cambio al gobierno socialista provocó no pocas suspicacias —sorpresa— sobre la continuidad de las adaptaciones. Pero en 1983 tenían ya una nueva miniserie preparada, y esta vez con una sorpresa: Tras una prueba con un telefilme que prefiguraría la serie —y tantearía su éxito— se realizaría con una doble grabación en castellano y catalán. No era la primera vez que se preparaba una serie para el mercado catalán, claro está, ya en el ’79 prepararon Doctor Caparrós, medicina general y al año siguiente la comedia de (y con) Terenci Moix y Mary Santpere Mare i Fill, societat limitada, el siguiente paso fue redoblar La saga de los Rius desde la versión española emitida en 1979, así llegaríamos ocasión sería diferente porque la serie se emitiría no sólo para Cataluña sino para toda España, eso sí, con dos doblajes distintos. El éxito de estas iniciativas sería lo que llevara a Francesc Betriu a rodar esta miniserie de cuatro capítulos ya en dos idiomas de manera que para Cataluña se emitiera en un idioma y en el resto de España en el otro. La obra, de Mercè Rodoreda, se centraba en una mujer que atrevesaba desde el año ’28 hasta la postguerra, que veía crecer y morir a sus amigos y familiares y se tenía que adaptar a los constantes cambios mientras trataba de superar su estatus de símplemente mujer de para convertirse, como una Scarlett O’Hara catalana, en una superviviente frente a todos y a todo. Y en esta ocasión no es sólo que podáis verla en TVE sino que también la podéis encontrar en catalán .

El gobierno socialista siguió realizando estas adaptaciones, al menos hasta la llegada en 1986 de Jose María Calviño a TVE, promoviendo unos cambios que paralizarían este tipo de iniciativas hasta la llegada de Pilar Miró en su sustitución, aunque dadas las opiniones de Miró se trataría de actualizar la oferta con series como Gatos en el tejado o Juncal como vimos en su momento. Gracias al prestigio que ha supuesto para la televisión pública se ha tratado de abordar de cuando en cuando estas producciones, La forja de un rebelde o Los jinetes del alba (1990) seguirían la primera línea mientras que la adaptación de El Quijote” (1992) o Celia (1993) fue un intento de variar —mínimamente— este tipo de series. Pero la verdad es que la discusión sobre el gasto que suponía y la aparente entrada en el modelo capitalista de competencia con las privadas fue limitando cada vez más estas producciones, en el ’95 se realiza La regenta y no sería hasta 1998 que el primer gobierno del PP decide intentarlo con Entre naranjos, de nuevo Blasco Ibáñez en una de sus obras conocidas — Greta garbo protagonizó en 1925 una adaptación llamada The Torrent pero tengamos en cuenta que Blasco Ibáñez puede ser el autor español más y mejor adaptado al audiovisual— pero la tibia acogida y algunas críticas afiladas desinflaron la posibilidad de seguir con ello.

Hoy en día las miniseries parecen girar en torno a un personaje existente a modo de biografía Hallmark o a un suceso —habitualmente luctuoso— que sea suficiente importante históricamente o, al menos, le suene al espectador por su condición de suceso. Parece que todos los otros tipos de miniseries — de género, bien policiacas, bien de horror o ciencia ficción, cualquier género; las adaptaciones literarias o los simples dramas con principio y final— han desaparecido de nuestras parillas nacionales.

Ese es el segundo motivo de repasar lo que se ha estado haciendo y se hace aún en UK, en USA y por todo el mundo. Incluso lo que se ha llegado a hacer aquí. Sobre todo teniendo a nuestra disposición como espectadores el fondo de TVE que permite ver en la web cómo eran estas producciones, recordarlas. Quizá si tenemos frescas las posibilidades y la historia nos atrevamos a tratar de recuperar una parte interesante e importante de las posibilidades de la ficción televisiva.

Cruzaremos los dedos.


Rescateniegos INTERNACIONAL

Esta es, posiblemente, mi semana más difícil. Si ya fue un trabajo complicado elegir entre las muchas opciones de UK y USA o cribar las producciones españolas, la ide central de esta semana de seleccionar 5 miniseries dentro del interminable saco catódico.

En parte por el desconocimiento propio de quien esto escribe —pues todo conocimiento tiene por fuerza los límites de la propia capacidad humana— de manera que se habrán quedado fuera indudablemente miniseriesde gran valía tanto de juestros vecinos como de as más alejadas latitudes. Tampoco entraba en mis planes realizar una selección de lo más obvio de manera que algunos clásicos, grandes e inmortales como Fanny & Alexander o Densha otoko han tenido que quedarse fuera.

Por darle una oportunidad a todos al final podría parecer que hemos dejado fuera a alguno, es lo malo de las selecciones. En cualquier caso vamos a visitar los continentes y ya daremos allí las explicaciones necesarias.

Return to Eden (1983, Network Ten)

Empezamos por Oceanía, por Australia. Quizá podría haber tirado por otro camino, por algo menos… habitual… pero, teniendo en cuenta que Phoenix —basado en el caso real de una bomba y que reformuló el policiaco australiano—, Changi —sobre un grupo de prisioneros de guerra— o BodylineHugo Weaving protagonizando una miniserie sobre, en fin, cricket— quizá sea más sencillo empezar por algo más sencillo, más clásico, como esta historia en la que una mujer se casa con el hombre equivocado, casi es asesinada por su marido mediante el tradicional método de arrojarla a los cocodrilos —tradicional en Australia, claro— aunque ella sobrevive gracias a un heremita que le da una fortuna en joyas para que se haga la cirugía estética y regrese para planificar su venganza en una mezcla de los superculebrones americanos de finales de los setenta y principios de los ochenta como Dinastía con el clásico esquema de El conde de Montecristo. Su exito fue tan grande que provocó que se realizara una versión en serie regular, tan regular que sólo duró una temporada. Y, además, inspiró un par de films de Bollywood. Se ve que allí también es tradicional lo de los cocodrilos.

John Ross: An African Adventure (SABC, 1986)

Nos vamos a África. Como mi desconocimiento incluye para mi desdoro mucho de lo producido en el contiente negro me temo que tendrá que ser en Sudáfrica donde encontremos la mini a recomendar, y la verdad es que también aquí teníamos varias posibilidades. De hecho, esperaba que hubieran estrenado Here’s to good times pero como no parece el caso la duda se quedaba entre esta elección y Shaka Zulu del ’83 —miniserie que imagino más fácil de conocer por ser una gran obra sobre uno de los más grandes reyes zulus de la historia— y esta que nos ocupa. Si bien estamos ante una aventura más cercana a los temas tradicionales aventureros la singularidad de este John Ross se ve desde el principio, desde que sabe que su nombre real era Charles Rawden Maclean y que se enroló en un barco para ver mundo. Serán estas aventuras de Ross por África, su buena relación con los Zulú, sus actos heróicos y, en general, una imagen más agradable de un hombre que supo conciliar una visión europea con una relación no de enfrentamiento con los nativos africanos —tacatá— lo que centrará la mini.

La presencia de Anita (TV Globo, 2001)

¡América! Y con todo lo que hablamos de USA mejor nos vamos más abajo, hasta Brasil. Es cierto que elegir una miniserie en el mercado americano tiene el problema de la duración de las mismas, historias estupendas con un principio y un final más desarrollo central como Caballo viejo tenía 180 capítulos a sus espaldas. Pese a ello he podio encontrar esta mini que adapta la novela del ya olvidado en España Mario Donato que ya fue adaptada a película en 1951, cuatro años antes de la publicación de la obra que más claramente nos viene a la cabeza al hablar de esta mini: Lolita. Como en la obra de Nabokov en esta mini de 16 capítulos tenemos a una muchachuela que centrará las tramas debido a su erotismo, como gran diferencia tenemos que frente a la discutible ambigüedad de la otra esta chavalita de 18 años demuestra ser poco menos que pura perversidad desde el primer momento. Un matrimonio en crisis y un intento de revivirlo será lo que provoque que la auténtica sufriente del relato, Lucía Helena, vea como su marido, Fernando, y posteriormente el resto de su familia —su hijo y su hijastra— son arrastrados por el huracán. Una muchacha a la que se nos trata de explicar como corrompida o equivocada por la crianza que una hombre mayor le dio. El resultado, de cualquier manera, está cerca de las clásicas tramas melodramáticas y telenovelescas con una figura central que va liándose con casi cualquier hombre que se le cruce, aprovecha para explorar también la locura y la hipocresía —especialmente social— de manera que podríamos considerar esta mini como un resumen de todas las claves pasionales, la telenovela tórrida definitiva.

Floris (NTS, 1969)

Volvamos a Europa por un momento. Aquí vamos a dejar bien clara mi ignorancia televisiva y mi incapacidad para tomar una buena decisión. Tras repasar miniseries desde Francia —como Napoleon o Mystère— a Italia —de La Piovra a la que todos esperábais: Fantaghiro— así como la nueva favorita del público que es la danesa The Killing , he acabado decidiendo irme a lo fácil y —ya puestos— pedir que los lectores me recomienden más minis europeas. Minis, ¿eh?, que ya sé que hay series magníficas como la francesa Engrenages y que podemos discutir si películas como la alemana Das Boot pueden entrar en la categoría de miniseries según presentación.

En cualquier caso, nos vamos a lo fácil, a lo cómodo, que en este caso es Floris, una historia de capa y espada, con antihéroes y batallas, una narración que comparte ideas con Ivanhoe pero que es llevada más allá gracias al buen hacer de su director, Paul Verhoeven, y de su actor protagonista, Rutger Hauer. El éxito fue suficiente para lanzar las carreras de ambos, proporcionando a ambos un trampolín para su paso al cine. ¿Cómo no dedicar una parte de nuestro verano a algo así?

Proposal dai sakusen (Fuji TV, 2007)

Debo reconocer que la ficción asiática suele parecerme fascinante por la mezcla de medios limitados y capacidad imaginativa —incluso en policiacos como la japonesa Galileo—, su despliegue es notable y casi siempre la producción coreana —habitualmente del sur—, china o japonesa de turno jugará con ello. Es difícil escoger una miniserie porque son muchas las posibilidades y limitado mi conocimiento, escoger una japonesa no significa despreciar en absoluto al resto de ficción producida en Asia y, más aún, me parece el mercado en el que más sorpresas podremos encontrarnos los póximos años.

Todo lo cuál no deja de ser un gran circunloquio de excusa para llevarnos a esta serie, Proposal dai sakusen u Operation love, una historia que ejemplifica esa locura imaginativa y esos medios limitados. Ken Iwase y Rei Yoshida son amigos desde hace años, Ken está enamorado de ella pero nunca se lo ha dicho y ahora parece muy tarde porque ella está a punto de casarse con otro hombre. Tan apunto que ahí está Ken, con otros amigos del instituto, atendiendo a la boda de Rei. Sin embargo eso no es un problema cuando aparece un hada que concede a Ken la posibilidad de viajar en el tiempo y permitirle una segunda oportunidad para conquistarla. El problema es que cambiar la historia y declarar el amor verdadero son cosas complicadas de lograr así que tal vez haga falta más de un viaje en el tiempo para que todo llegue al final deseado.

Terminamos con esto el repaso a las miniseries, el próximo lunes habrá un enlace entre esta serie y la vuelta a los temas clásicos. Mientras tanto podéis dejarme otras recomendaciones para minis —es decir, quejaros de lo que me he dejado fuera— en los comentarios.


Rescataniegos ESPAÑA

Si el resto del mes hay poca gente hoy, con la Virgen y el puente, no quiero ni pensarlo. Por suerte estamos grabados y, más aún, tenemos la posibilidad de variar sobre la marcha. De manera que mi plan maestro para este Agosto recordando —y recomendando— miniseries se encontró con un comentario inesperado. Alberto Haj-Saleh me preguntaba si no habría una columna centrada en las Españolas, yo le aseguraba que no había cinco miniseries independientes —es decir, no adaptaciones de libros, que de eso ya hablaremos— que merecieran la pena.

Mi idea inicial era, pues, dedicar un día a un “combinado europeo” con presencia española y el último retomar la línea de creadores con las adaptaciones televisivas de libros.

Pero como los retos me van decidí convertir el combinado en uno mundial —lo veréis la semana próxima— y mantener el último capítulo despejando el que iba a ir para Asia —unos ganan, otros pierden— para poder hablar de aquello que yo veía difícil encontrar: Miniseries españolas que no adapten libros.

El problema principal, tal y como yo lo veía, es que en los inicios televisivos hubo una gran cantidad de miniseries, pero casi todas antológicas —es decir, distintas historias sobre un tema o nexo de unión—, y en la actualidad lo que se puede decir de las miniseries no es precisamente bueno, empeñados como están en convertirse en un mix entre las revistas del corazón y La hora chanante.

Por suerte, tras cribar y buscar he logrado encontrar cinco miniseries que —espero— satisfarán a los pocos lectores que un día como hoy estén buscando algo que ver.

La señora García se confiesa (1976, TVE)

Cuando uno de los grandes nombres de la televisión española, Adolfo Marsillach, decidió hacer una serie centrada en la mujer consideró que ya estaba bien de series antológicas y que mejor explorar a fondo a una sola mujer. De modo que se centró en una señora de clase alta — “Quizá la que mejor conozco, para mi desgracia” decía Marsillach— que pasó de ser la prevista María Dolores Pradera a Lucía Bosé. El punto de partida es el encuentro casual de un escritor y guionista con una dama de alta sociedad que le fascinará hasta el punto de querer saber todo sobre ella. De esa manera la Señora García contará su vida, sus emociones y contradicciones, sus viajes por el extranjero y sus relaciones amorosas, componiendo el puzzle de alguien complejo y fascinante.

¿Es usted el asesino? (1967, TVE)

Después de Marsillach y antes de Armiñán vamos a ver a otro de los cerebros creadores tras la televisión Española. Al final siempre salen los mismos nombres. En este caso estamos ante Narciso Ibáñez. El padre, Narciso Ibáñez Menta. Que retomaría su posición como director recuperando una adaptación del —hoy muy desconocido entre nosotros— escritor y dramaturgo belga Fernand Crommelynck. En ella la muerte de un rico banquero destapa la existencia en las calles de una ciudad de un asesino en serie, un asesino que parece atacar de manera aleatoria y al que la policía parece incapaz de detener, al menos hasta la aparición del investigador aficionado Larose—interpretado por el propio Ibáñez Menta —. Un prodigio de interpretación y articulación de trama que tuvo pegados a los españoles al televisior mientras trataban de de descubrir quién era ese misterioso Asesino del paragüas. Impresionante.

Gatos en el tejado (1988, TVE)

Poco antes de la llegada de las privadas, cuando Pilar Miró mandaba en TVE, escogieron a un joven guionista y director que ya había funcionado bien en la serie Platos rotos con Verónica Forqué, la idea era crear una gran serie que sirviera como insignia de la nueva etapa que presumía de apostar por la producción propia frente a la etapa anterior de Calviño —del 82 al 86— y lo hacía con esta mezcla de comedia con drama. José Sacristán interpretaba a un conocido humorista que había adquirido popularidad gracias a la tele y que ahora se enfrentaba a la muerte de su ex-mujer. La paternidad, el efecto deformador de la televisión, el humor… todo ello con un excelente grupo de actores involucrados. El efecto fue muy positivo para el responsable creativo directo, Joaquín Oristrell.

Desaparecida (2007, TVE)

Una niña desaparece, la policía investiga. Un buen punto de partida, sólido, estupendamente ayudado por la brillante interpretación de Miguel Ángel Solá como el Teniente Sierra de la UCO. La verdad es que es una gran serie, y lo podría haber sido más de haber sabido comprimir la acción, el ejemplo perfecto de cómo debería haberse intentado crear un modelo de género negro español. Lamentablemente el intento de explotar a los policías en un spin-off demostró que podía caer en todos los tópicos que se habían evitado en esta primera. La mezcla de una historia interesante con un buen punto de partida, además de la coincidencia de varios casos reales que podían servir de espejos, fueron un buen cebo pero es el trabajo de los actores y la buena construcción de los guiones lo que lo convirtió en un éxito entre el público. Debemos acreditar al Grupo Ganga como sus creadores, pero la verdad es que no está tan acreditado como sería de esperar aunque imagino que los productores Miguel Ángel Bernardeau y Ramón Campos serán los que se lo llevarán.

Juncal (1989, TVE)

Como decía antes, siempre vamos viendo los mismos nombres. Por eso dejaba a Jaime de Armiñán —de quien tanto hemos hablado y tanto tendríamos que hablar— produjo la que quizá sea la miniserie más recordada de la televisión española. Un prodigio alquímico gracias a un Paco Rabal al borde de la autoparodia, al inigualable trabajo de Rafael Álvarez, El brujo, y a mil y un pequeños detalles que lograban que la vida de este antiguo matador de éxito, con demasiado gancho entre las mujeres para su propio bien, y una misión de reconciliación familiar pospuesta cada vez que surgía la oportunidad, fuese tan polifacético y contradictorio, tan vitalista y zumbón, que sostenía con su presencia la serie y que, además, era capaz de aceptar la presencia de los secundarios para expandirla.

Así que, vaya, resulta que al final sí teníamos miniseries —bueno, aquí lo de mini es de 13 episodios o meno, qué vamos a hacerle— con las que disfrutar este verano. Si las encontráis.


Rescateniegos USA

Si la semana pasada veíamos las miniseries UK que se merecen un repaso este verano esta nos toca pasar al otro lado del Atlántico y echar un ojo a la producción USA. Por supuesto, eso significaría un montón de minis clásicas de las que ya hemos hablado — Raices, Shogun u Hombre rico, hombre pobre , por ejemplo — o algunas tradicionales fan favorites como Band of brothers, Norte y sur o V que, por el mismo procedimiento lógico, no vamos a sacar en esta lista. Y no, Twin Peaks no es una mini. Soy consciente, además, de que estoy dejándome fuera minis como Generation Kill, Angels in America, Por no convertir esto en un especial de minis de género: Las nieblas de Avalon, El décimo reino, The lost room Además, les recomiendo echar un ojo a lo que Alberto Haj-Saleh escribió en esta misma página sobre la mini de John Adams . En cualquier caso, aquí van las cinco miniseries USA para el verano de este año.

Lonesome dove (1989, CBS)

Reconozco que el Western está lejos de encontrarse entre mis géneros favoritos, pero precisamente por eso tiene más mérito encontrarse con minis como esta que, además, resucitaron —como ocurre de tanto en tanto— el género. Tres años antes de Sin perdón y cuatro después de que la novela original de Larry McMurty se llevara el Pulitzer llegaba a la pequeña pantalla la historia del Capitán Augustus Gus McCrae y el Capitán Woodrow F. Call, magníficamente interpretados por los grandiosos Robert Duvall y Tommy Lee Jones respectivamente, antiguos Rangers de Texas ya jubilados que regentan un establo en el pueblecito de Lonesome dove (Oh, miles de esperanzas en chistes trituradas, que crueldad, ¿eh?) a la que un ex-compañero — Robert Urich, por difícil que sea de creer— de los muchachos llega para, en breve, acabar convenciéndoles de que se vayan todos a Montana. Y por todos queremos decir El pueblo entero. Por supuesto este será el inicio de una serie de aventuras en las que encontraremos la ley de la frontera, a una cantidad de mujeres notables —incluyendo al amor olvidado de Gus, la bella Clara a la que Anjelica Huston interpreta con su pericia habitual— a los consabidos indios, atracadores, un sheriff con muy malas pulgas — Chris Cooper, señores. Nada menos. — y un par de fugitivos a la carrera, además, claro, de la prostituta del pueblo — Diane Lane — logrando, en fin, una mezcla con lo crepuscular aún menos centro de la trama de lo que acabaríamos siendo la normal, permitiéndonos asistir a un recorrido por el western a través de sus distintos episodios.

The Corner (2000, HBO)

Sería injusto dejar fuera a la HBO de esta selección, es la cadena que más está haciendo en los últimos años por mantener el apartado de las miniseries y los telefilmes — es decir, dejando de lado el SyFy y los Hallmark, son otros conceptos— de manera que su representación tenía que ser tan representativa del propio canal como se pudiera. ¿Y qué mejor que recordar esta mini en la que David Simon pasó del final de su serie para la NBC Homicide: Life on the street a conseguir los apoyos necesarios para hacer dos años después The Wire. Como nexo entre ambas estamos de nuevo en una historia con base real, sacada de las calles en las que Simon estuvo trabajando, y que cuenta la historia de una familia que vive en Baltimore entre la pobreza y las drogas que tienen en esa esquina su punto de unión: Embarazos escolares, familias rotas, drogadicción, camellos y un reparto absolutamente creíble — gran parte del cuál volvería a asomar por The Wire como Clarke Peters que luego sería el Detective Lester Freamon— entre los que destacan Khandi Alexander, que aún podemos ver en Treme, o el eterno secundario Glenn Plummer, aunque el gran descubrimiento de la serie fuera el joven Sean Nelson. que interpretaba al joven DeAndre McCullough, joven camello, hijo de drogadictos, y aparentemente condenado a seguir con este círculo vicioso. Una historia desesperanzada, mucho más seria y dura que cualquiera de las otras dos series de Simon y toda un ejemplo de lo dramáticas que pueden llegar a ser.

Chiefs (1983, CBS)

El uso de las miniseries para extender sagas a lo largo de los años es algo que no siempre se tiene en cuenta. Lo vimos ya la semana pasada en our friends in the north y lo tenemos aquí en una serie que demostró la posibilidad de ir mostrando la evolución de toda una ciudad usando como puntos de apoyo los jefes de policía contando, además, con dos secundarios de lujo que son los que sirven de pilares para la acción. Charlton Heston como Hugh Holmes, el rico terrateniente que marca el paso de la ciudad, y Keith Carradine como el francamente turbio —y según avance la mini veremos que más cosas— Foxy Funderburke, los papeles clásicos de referentes buenos y malos que, sin embargo, son poco más que puntos entre los que se mueven los auténticos protagonistas, los tres jefes de la historia, el buenazo de Will Henry LeeWayne Rogers, escapado de _ M*A*S*H _ por sentirse minusvalorado frente al Hawkeye de Alan Alda— ex-granjero desastroso y poco instruido pero con un gran nivel de decencia y el convencimiento de que un par de crímenes de chavales con un componente sexual bastante claro estaban relacionados, su sucesor y casi antagónico Sonny ButtsBrad DAvis, conocido sobre todo por El expreso de medianoche — un policía deshonesto y violento que al verse amenazado por sus actividades paralelas decide resolver el viejo caso del asesino de niños para permanecer en el poder, finalmente está Tyler WattsBilly Dee Williams del que sospecho que nunca dejará de ser recordado como Lando Calrissian — el primer jefe negro del sur que explorará los problemas raciales mientras trata de ocultar su propio secreto relacionado con el caso. Como ven, una historia construida a través del tiempo en el que los actores cambian pero no las relaciones.

Dr. Horrible Sing-along Blog (2008, http://drhorrible.com/ )

Durante la huelga de guionistas de 2008 el director y guionista Joss Whedon decidió poner en marcha junto a sus hermanos y un puñado de amigos una experiencia diferente: Crearía una obra con los profesionales del medio pero con un presupuesto mínimo. Con su habitual afición por los musicales sería una obra breve, divertida y musical. Y lo más importante, se expondría y comercializaría primero por internet, al margen de las televisiones y sus sistemas de distribución ya sea en abierto por cable. La experiencia, que seguía los pasos de un supervillano autodenominado Dr. HorribleNeil Patrick Harris, el Barney de How I meet your mother, tan brillante como acostumbra— en su pugna por el amor de Penny —la siempre adorable Felicia Day, de la serie pionera de la red The Guild — mientras se enfrenta al cargante Captain Hammer — un tan divertido como algo sobreactuado Nathan Fillon, actualmente en racha con Castle — permitiéndole divertirse, demostrar la influencia que la cultura popular —desde los superhéroes a los musicales de Sondheim— ha tenido en él y poner y proponer una nueva forma de entretenerse usando la red como altavoz.

Salem’s Lot (1979, CBS)

En un listado de miniseries USA era imposible terminar sin que apareciera una al menos de Stephen King, no sólo por la cantidad también por la calidad. Elegir este hueco ha sido complejo porque, en fin, bien podría haber estado aquí la versión de IT con Tim Curry, el Rose Red directo para televisión, la nueva versión de El Resplandor o la habitualmente citada en estas cosas Apocalipsis. La verdad es que King no podría quejarse, si es que alguna vez lo hiciera. En cualquier caso esta mini puede sorprender a algún espectador español por un par de aquellas pequeñas cosillas que pasan por este nuestro país. Primero, porque se estrenó aquí en cine con unos recortes de nada, según, porque se estrenó con el nombre de Phantasma II para aprovechar el éxito de la peli de Coscarelli. Sí, vivimos en ese extraño tipo de país. Por lo demás, es una miniserie en dos episodios y un gran ejemplo a todos los niveles. Que en 1979 David Soul acabara de cerrar Starsky & Hutch y decidiera alejarse del papel que le ha dado fama, pero sin cambiar demasiado de registro, al fin y al cabo ya en la serie tuvieron su capítulo de vampiros, interpretará para ello a un escritor —sorpresa— que vuelve a su pueblo de Maine —doble sorpresa— para escribir un libro sobre una casa con reputación de encanta, en frente tendrá a Richard Straker — el gran James Mason— un tipo de intenciones y pasado opaco que ya ha comprado la casa y, como muestra de su malignidad, también ha abierto una tienda de antigüedades. Impactante es también el otro malvado central que da el paso del clásico vampiro bien educado a todo un Nosferatu por deseo del productor, Richard Kobritz y el buen hacer del director. El resto es uno de los más disfrutables relatos de King lleno de momentos que se quedan grabados y que gracias a la elección de Tobe Hooper como director — cinco años después de La matanza de Texas y dos de Eaten alive— se convierte en todo un ejemplo de mini rápida, fluida y espectacular pese a lo limitado de los medios. Una gozada.

Por supuesto también podéis ir más allá —o más a menos— y dejar las minis para echarle un ojo a telefilmes gloriosos, algunos como Cinema verite o The dark night of the scarecrow son algo más que grabaciones, también son historia de la televisión. Pero esto, como lo demás, vosotros lo decidís.


Rescataniegos UK

Durante este mes de Agosto la columna pasará a centrarse en algo de temporada que permita toc… dar buenas ideas para la gente de vacaciones y, de paso, continuar con la labor de reivindicación de la ficción pasada y de criba de la actual. Modestamente, claro.

Reconozcamos que todos tenemos series pendientes, piezas para el verano que, en el mejor de los casos, están ahí esperando un hueco. Yo tengo a la espera darle una segunda oportunidad a Park & Recreations y revisionar Hamish Macbeth. Así que me planteé otro asunto:

¿Por que se habla tan poco de las series cortas? Miniseries, algunas casi telefilmes encadenados, pero autoconclusivos. Sí, la inclusión de series inglesas sería difícil de separar de la de miniseries. Por eso no voy a privarme. Pero como podría escribir una lista más larga que mi… brazo… creo que tendré que poner un número simbólico cada semana.

Por lo tanto habrá que hacer selección. Así que fuera series clásicas como Yo, Claudio o Brideshead, fuera también las que son directamente películas, ya habrá tiempo de hablar de An englishman abroad y The naked civil servant en otro momento, lo mismo que alguna serie que saldrá cuando hablemos de su creador, como Edge of darkness o de algún creador del que ya hemos hablado y que quizá merezca una recuperación con columna propia, como Dennis Potter. Y no tengo intención de hablar de Luther que es serie serie y para eso hablo de Spooks. Así que ya sabéis, he elegido las cinco siguientes, pero la verdad es que podía haber sacado una formación completamente distinta:

House of cards (1990, BBC)

Hay todo tipos de series, algunas logran su fama por la organización o por le momento, otras por los actores o por el tema, en este caso estamos ante un acierto total, hasta el punto de que la adaptación de una novela de Michael Dobbs, Jefe de Personal con Margaret Thatcher, en el que se juega con los conceptos de intriga política y con los lazos de la tradición shakesperiana de Macbeth o Ricardo III. Ian Richardson compone a uno de los villanos más grandes que la televisión haya visto, el siempre divertido y maquiavélico Francis Urquhart que a lo largo de esta mini —y gracias al éxito de la misma en dos más que completaban una trilogía To play the King y The final cut— en la que usa todo tipo de trucos sucios para hacerse con el poder en una Inglaterra post-*Thatcher* . Como si el Diablo nos contase sus planes, será Urquarht, rompiendo la cuarta pared, el que irá comentando las diferentes jugadas para apartar rivales o manipular aliados, todo con un partido Conservador mostrado como un nido de víboras sedientas de poder y tantos paralelismos con el momento histórico que se vivía que el éxito fue instantáneo.

Our friends in the north (1996, BBC)

Christopher Eccleston… Perdón, esa no es manera de empezar el texto… Esta serie sigue las vidas de cuatro amigos a lo largo de los nueve capítulos que la componen. Durante 31 años, de 1964 a 1995, seguimos los avatares de estos cuatro chicos, amigos de la infancia en un pueblo del noreste de Inglaterra, Newcastle. Los cuatro amigos, ahora sí, son Dominic Nicky Hutchinson, Terry Tosker Cox, George Geordie Peacock y la única chica, Mary Soulsby. En 1964 Nicky acaba de regresar de Estados Unidos, de trabajar en los movimientos civiles, regresa para reincorporarse a sus estudios universitarios y volver a ver a su novia Mary y a su mejor amigo Geordie que está montando un grupo con Tosker. Como podéis imaginar el paso de los años y de las situaciones hace que esos inicios positivos e idealistas vayan siendo triturados por intrigas políticas, señores de los bajos fondos, disputas sobre lealtades y todos esos divertidos sucesos de la historia reciente de UK, del terrorismo a las huelgas mineras. Claro que el reparto siempre ayuda y si tener a Malcolm McDowell interpretando a un jefe de los bajos fondos es un lujo el resto del reparto no se quedaba atrás. Quizá sea la chica, Gina McKee, la menos conocida por el gran público por su carrera principalmente escénica, pero no es por ello la menor. Lo que pasa es que compite con gente como Mark Strong, muy popular, especialmente por su sobreabundancia de papeles villanescos en el cine, ahí está en nuestra cartelera haciendo de Sinestro en Green Lantern como antes hizo de Sir Godfrey en Robin Hood, de Frank D’Amico en Kick-Ass o de Lord Henry Blackwood en _Sherlock Holmes, quizá una tendencia que tuvo que ver con su personaje lleno de grises de Tosker, claro que aquí todo son grises, también el personaje que inicialmente parece central, Nicky, se beneficia del fuerte carácter de —ahora sí— Christopher Eccleston. Pero es que ninguno puede bajar la guardia o los otros actores se lo comerán, como en el papel del más desgraciado de los amigos, Geordie, que llenó de furia y desesperanza un magnífico Daniel Craig aún lejano a lograr la licencia para matar. Así que ya sabéis, repaso sentimental, melodrama y suspense, un poco de todo. Y todo bueno.

Mad dogs (2010, Sky)

Vacaciones, playa, sol, Mallorca… Parece un momento idílico para reunirse con los amigos. Por eso Alvo ( Ben Chaplin ) lleva a la isla a Baxter ( John Simm ), Rick ( Marc Warren ), Woody (Max Beesley ) y Quinn ( Philip Glenister ) para que vean cómo es jubilarse temprano. Pero hay trabajos de los que sólo te pueden jubilar ellos. El resto de la historia navega entre la comedia negra y el thriller psicológico con el tema de la hermandad, de la amistad masculina como fondo. Ya hablé de esta mini el año pasado, tendré que volver a hacerlo por sus creadores y, además, el éxito fue tal que se pidió que la continuaran de alguna forma. Así que, ¿no es perfecto aprovechar ahora y rescatarla en vacaciones?

Boys from the Blackstuff (1982, BBC)

Dentro de la tradición de obras adaptadas o telefilmes creados expresamente para la televisión uno de los más importantes fue The black stuff, una obra de Alan Bleasdale (The monocled mutineer, The sinking of the Laconia, No surrender) que seguí a aun grupo de desempleados que aceptan trabajar en el asfaltado. La repercusión fue tan grande que le encargaron que la continuara como miniserie, de modo que el grupo de cinco jóvenes desempleados — notable selección de los que más sufrieron durante la época de Thatcher en el poder—pasan a ser durante 6 episodios los Boys of the blacstuff, centrándose cada vez la serie en uno de ellos. Gracias al magnífico casting original, todo ello tras un primoroso primer episodio que unía el drama inicial con la serie gracias a la labor de Peter Postlethwaite ( En el nombre del padre) como Danny Duggan, el jefe de cuadrilla culpable de fraude a la seguridad social que reunió a los chicos y que ahora se halla en aprietos judiciales. A él le seguían Chris Darwin como Snowy Malone en una historia que les envuelve a todos haciendo de nuevo trabajo en economía sumergida para reparar un edificio sin que se enteren los agentes de la Seguridad Social; Tom Georgeson (Un pez llamado Wanda) como Dixie Dean que hace chanchullos en su nuevo empleo de guarda de seguirdad, Michael Angelis ( The liver birds aunque habitualmente un actor de voz) como Chrissie Todd, al que vemos junto a su amigo Loggo Logmond ( Alan Igbon, más conocido por su papel en Scum) tramando ambos pequeños fraudes para poder llevar si no dinero por lo menos comida a sus casas con su mujer Angie como el personaje femenino más importante de la serie dando con un papel tan pequeño un buen empujón a Julie Walters que pasaría a Educando a Rita gracias a él — aunque ahora sea más conocida por sus papeles en Mamma mia o como la matriarca Molly Weasley en las películas sobre Harry Potter

Sin embargo la más emotiva y recordada de las historias sería la de Yosser Hughes en una interpretación de Bernard Hill que termina con los calificativos positivos de cualquiera, un pobre hombre que ha perdido su trabajo, a su mujer, y ahora puede perder a sus hijos; una persona que trata de trazar un escudo de masculinidad pavoneante porque todo en lo que creía, del trabajo duro al apoyo familiar se ha derrumbado colocándole al borde de una depresión a la que intenta escapar para seguir tirando adelante. Sus dos coletilla: Gizza’ job! (give us a job o danos un trabajo) and I can do that! (¡Yo puedo hacer eso! referido generalmente a cualquier trabajo que se estuviera ofreciendo) calaron profundamente en el ideario inglés y de la misma manera que los políticos hacían referencia al You might well think that; I couldn’t possibly comment de Francis Urquhart los trabajadores gritaban el Gizza’ job! de Yosser Hughes. Una interpretación histórica que le valió al actor una aparición continua en tablas y estudios así como apariciones solventes en papeles secundarios, ya sea como el Capitán E.J. Smith en Titanic o el Rey Theoden de El señor de los anillos entre otras muchas películas.

La historia cierra con George Malone (con Peter Kerrigan dándole vida), cuyo pasado como activista político contrasta con su situación actual sin empleo y sin esperanzas, en una espiral que llevará a reunirse de nuevo a los amigos. De esta manera se cierra la historia y se repasan los ángulos políticos de la historia, una en la que se han mostrado al público los costurones de la Seguridad Social, los problemas del paro, la picaresca de la economía sumergida y, sí, todo desde un punto de vista de fondo cómico pero, ah, terriblemente amargo en cualquier reflexión. Una serie que habría que emitir cada crisis o enviar a nuestros gobernantes.

State of Play (2003, BBC)

Paul Abbott es una gloria nacional inglesa. Lo que pasa es que muchos de ellos no lo saben. Nosotros le veremos en extenso, en algún momento, ya hablaremos de Shameless o de Touching Evil, del mismo modo que el director David Yates está de actualidad al haber estrenado su cuarto film centrado en el universo de Harry Potter. Pero no vamos a hablar de ellos, ni de la película que hizo una versión para los americanos un par de años después. Mejor hablemos de la perfecta maquinaria construida por engranajes, de las brillantes interpretaciones de David Morrissey John Simm, Bill Nighy o James McAvoy entre otros, del análisis que realiza delas relaciones entre medios de comunicación y empresas, de ambos con los políticos y de todos con el dinero. Quizá el paso lógico desde House of cards y la aparición de Edge of darkness —en septiembre hablaremos de ella, tranquilos—, con una trama poderosa que busca la confrontación y la revelación, más sucia que la muy shakesperiana antecedente, más capaz de descender a terrenos turbios y mostrarlos como cierto. De manera que es mejor, por proximidad temporal y por los resortes de al intriga, que me limite a señalar una vez más su importancia y os anime a darle un ojo, que para estas cosas está el verano.

Así que ahí tenéis el primer repaso, id decidiendo si la carta os interesa y no dudéis en aprovechar el tiempo libre que tengáis: Todas estas minis se lo merecen. Y vosotros también.


Despreciando Emmys

Tenía intención de hablar de los Emmys pero como sería repetir la columna del año pasado no tiene mucho sentido. Siguiendo la Ley de la Compensación de Billy Wilder mientras las series van a peor más conocidos se hacen los actores y, por tanto, se trata de arreglar los fallos del pasado. Por eso The big bang theory logran una enorme cantidad de candidaturas en su peor año o Glee, que además copa candidaturas de diseño y producción midiéndose a Game of Thrones, Boardwalk Empire o Los Borgias. El parecido en el trabajo es obvio.

Y si bien Justified parece que empieza a lograr algo de aprecio al final tenemos lo de siempre: Community ignorada en todas las categorías —al final acabarán dedicándole un capítulo a los premios, lo veo— igual que Cougar Town, decisiones ridículas como que Louis CK sea candidato a mejor actor —da igual las veces que haya repetido que no lo es— pero Louie no esté entre las mejores comedias, que Cloris Leachman, la MawMaw de Raising Hope, aparezca como actriz invitada (?) habiendo aparecido en 20 de los 22 capítulos de la temporada, problema este que comparte con Jeremy Davies, el Dickie Bennet en 11 de los 13 episodios de esta temporada de Justified, o la ridícula cantidad de candidaturas de la espantosa The Killing —con ese final rompedor que ya tuvo esa serie clásica y culta, ese referente intelectual que es Pretty Little Liars el año pasado— frente a sólo una y muy muy minoritaria para Rubicon.

Crucemos los dedos por The good wife que ha tenido suerte en en la pedrea, por el reconocimiento a Idris El Hombre de Moda Elba como mejor actor en una miniserie — Luther, que en USA son así— y como actor invitado o, sobre todo, por Ed O’Neil, sí, el famoso Al Bundy, que ha logrado su PRIMERA candidatura a los Emmys tras TREINTA años haciendo televisión.

La única candidatura que me tiene ganado más allá del 75% es la de las canciones: una del especial Robert Klein: Unfair & Unbalanced

una de Family Guy,

y cuatro del SNL de las cuales tres eran de The Lonely Island y, por tanto, difícil de elegir sólo una:

Aunque mi favorito sea el cuarto, ya sin The Lonely Island pero aún con Justin Timberlake, en el monólogo de apertura del último SNL de la temporada —que también incluía el vídeo anterior- y el motivo es… bueno, pueden verlo y juzgarlo:

Probablemente el mejor monólogo de entrada de la temporada junto al también candidato a Mejor presentador Zach Galifianakis, y así pongo también el suyo:

Pese a lo cuál han logrado contrarrestarlo con una de las categorías más estúpidas jamas vistas:

Outstanding Voice-Over Performance

Y lo pongo en inglés porque, por no poder no se puede ni dar una respuesta clara a qué se premia. Sí, actuaciones de voz en los que la persona no salga en pantalla…

Pero entran dobladores como Dan Castellaneta (Homer y más), Maurice LaMarche (Lrrr en Futurama) o Bob Bergen haciendo de Porky en los Looney Tunes junto con el noexactamentedoblador Seth Green por Robot Chicken y, como locura total, Christopher Plummer haciendo de narrador en un documental y Brenda Strong interpretando a la narradora muerta de Mujeres Desesperadas: Mary-Alice Young. El elefante con la nevera con el ventilador…

En fin, tampoco tiene mucho sentido pedir cordura si estamos hablando de unos premios que han dado la espalda a Community mientras entregan una nominación a The Cape. Sólo una, quiero decir. Pero, claro, son los premios que sólo dieron dos candidaturas a The Wire —y ningún ganador, por cierto— a la escritura de dos de sus capítulos, tras 5 temporadas, y —como todo el mundo sabe— The Wire es la mejor serie del mundo mundial así que elegir en su lugar como Mejor Serie Dramática a 24 sólo demuestra una cosa.

Tenemos que montarnos nuestra propia pachanguita.


Jugando Diosdado

Durante los años ochenta dos mujeres dejaron una huella profunda e indeleble en la televisión española desde detrás de las cámaras. Una de ellas, Pilar Miró, dejó tras de sí una herencia difícil, controvertida y quién sabe si más santa o pecadora. La otra, que simultaneaba ambos lados del espejo, tuvo un paso breve pero tan bien aprovechado que hizo más caldo que otras carreras más dilatadas. Logró no sólo adelantar el reloj de la ficción española hasta pasarlo al horario adulto, sino que además fusionó la calle con la ficción con una clase tal que no se sabía si las conversaciones sobre lo ocurrido eran el principio o el final de los capítulos. Antes guionista que actriz, antes dramaturga que guionista, antes escritora que dramaturga, pero antes que nada: Ana Diosdado.

Era esperable que saliera todo un teatro de una niña que mamó tantas tablas: Hija del actor Enrique Diosdado y de la actriz Isabel Gisbert, nacida en Argentina por azares del destino y la guerra, tuvo por madre a la segunda esposa de su padre, Amelia de la Torre, y por madrina a nada menos que la gran Margarita Xirgú. Vivió y trabajó en el teatro aunque siempre se ha definido como escritora, cuando colgó la carrera de Flosofía y Letras en la Complutense para dedicarse a escribir relatos y novelas (un par de las cuales acabaron rondando el Planeta) y también cuando triunfaba adaptando obras extranjeras o creando las propias, fruto de las cuales conseguiría el premio Fastenrath de la Real Academia, demostrando su pedigrí más allá de cualquier rastro de duda.

La primera vez que escribió para la televisión en realidad no lo hizo. O, en realidad, es más una historia del medio que el medio para una historia. Teóricamente en 1972 realizó una primera versión de Yo, la jueza, serie sobre una mujer comprometida con la justicia que pendula entre esta y un guapo galán. Es de suponer que el galán en cuestión era Carlos Larrañaga pero, ay, en ese momento se supone que aún no lo conocía. En cualquier caso, este proyecto seguiría yendo y viniendo. El director Pedro Masó parecía preparado para rodarla en 1991 pero pronto desapareció de la vista. En 2006 sería Masó el encargado de traerla de vuelta a la pista central contando una extraña historia con Pilar Miró y Ana Belén, en el que el nombre de Ana Diosdado no se mencionaba. En cualquier caso, a día de hoy seguimos sin saber nada de este “guión fantasma”.

Lo que sí sabemos es que en 1974 se estrenaba Juan y Manuela, una serie aparentemente amable que bebía del éxito juvenil de Diosdado gracias a la obra de teatro Suenan los tambores, en la que se enfrenta con Jaume Blanch para lanzar una vaselina discreta y alegre a favor de la juventud. Porque mientras parece que está metiendo una trama tranquila aquí, como en el resto de su obra, la autora demostrará una capacidad para la dureza , un posibilismo explicando la sociedad de manera que trasmita una dureza inédita, no por tragable aterciopelada.

Lo que nos lleva a dos cosas, a que se muera Franco, primero, y a que le dejen estrenar entonces su siguiente proyecto: Anillos de oro
.

Preocupados los gerifaltes públicos por lo que podía suceder con esta serie sobre la Ley del Divorcio aprobada en 1981, no sería hasta 1983 que se consiguiera estrenar. Y en ella podríamos comprobar la gran capacidad actoral de la autora y de un jovencito Imanol Arias, mientras que la dirección de Pedro Masó y la labor de Gil Parrondo terminaban de redondear una trama en la que se examinaban todos los aspectos del divorcio.

Y, de paso, matar a Xabier Elorriaga.

Cierto, junto con el divorcio se trataba también el adulterio, el aborto o la homosexualidad. Pero era casi más impactante que se quitaran de en medio al marido de la protagonista o que la serie terminara con uno de los abogados cambiándose de país.

Para su siguiente proyecto decidió volver a esa juventud que le había valido tantos éxitos para ofrecer otra visión, realista y creíble, fundada en temas más importantes y en un acercamiento inteligente y, por supuesto, duro. Siempre buscando una forma de poner el dedo en la llaga no dudó en abrir una llaga o en poner a actores prometedores en situaciones… Vean a Jorge Sanz.

Efectivamente, ése es el espíritu. El que se podía encontrar en Colegio Degrassi o el que David E. Kelly pondría en marcha en Boston Public, lo que se veía, en resumen, en Segunda Enseñanza.

La forma de operar de Diosdado la lleva a ser de nuevo una de las figuras centrales, la contraposición de los profesores con los alumnos —bien es cierto que ofreciendo una imagen generalmente más suave de los mismos— buscaba no tanto crear el efecto de contrarios como ayudar a la historia, estableciendo los problemas que padres y educadores podían tener para entender lo que les pasaba, sacando falsas conclusiones cuando no, directamente, entendiendo al revés la situación.

En cualquier caso, y pese a un cierto éxito en el extranjero, la serie tampoco continuó y la carrera de Ana Diosdado volvió rápidamente a centrarse en el teatro y la literatura. Especialmente con las vueltas literarias de Los ochenta son nuestros, primero obra de teatro, después novela de cierto éxito y entonces, de nuevo y con cierto más interés, obra otra vez. Como anécdota, en 2010 fue recuperada de nuevo, quién sabe si por un —tardío— entendimiento del regreso ochentero o por pura nostalgia.

Junto a sus triunfos se unió una nueva circunstancia en 2001 cuando fue nombrada presidenta de la SGAE en 2001, cargo en el que estaría hasta 2007. Si bien desde el principio ella aseguró estar allí más por representatividad, tampoco dudó en respaldar la gestión del momento frente a las voces contrarias, como la de Loquillo.

En la actualidad sigue moviéndose, creando, preparando proyectos y puede que su larga separación del medio televisivo facilite que nos olvidemos de ella y de lo que supuso, pero sin su forma de conjugar historias reales con una visión ética y una opinión que no eliminaba las partes más duras que venían unidas a ellas, sin esa manera que —vista con la perspectiva de los años— quizá pecara de algo de bondad y de una cierta idealización pero que, con todo, sirvió como una vara que ayudaba a desarrollarse nuestra ficción.

Que luego ese crecimiento se parara o se malinterpretara ya es algo completamente alejado de sus culpas y responsabilidades; porque si algo podemos decir de Ana Diosdado y la ficción española es que proporcionó en su momento más dulce un gran modelo a seguir.

Ya podría volver al medio.


Pilotos atorrados

Seguro que alguno de vosotros pensaba que lo de hacer un Pilotos Deathmatch un mes después del de primavera era broma. Pues no lo era, chincha.

El caso es que a falta de la mitad de la temporada de verano y sus pilotos — que a ver cuándo tengo tiempo de sacar porque, en fin, Alphas de la SyFy empieza esta noche, ¿lo preferís en Agosto o ya lo dejo para Septiembre? — vamos con lo que ya se ha estrenado. Así que marcamos que esto cubre del 29 de Mayo hasta el 10 de Julio de 2011 y vamos a ver qué novedades hay. Spoiler: No os emocionéis demasiado.

Almost heroes
Imaginad que fuerais canadienses y os gustara, qué se yo, las primeras pelis de Kevin Smith y Black books. Pues esa es la idea de los hermanos Belleville. Primero buscan una dinámica, dos hermanos pasan a ocuparse de la tienda — de cómics— familiar, el pequeño (Ryan Belleville) sigue siendo un pequeño geeky mientras que el mayor —que en lugar de un Belleville es el ex- Gallactica Paul Campbell — regresa de aprender Empresariales en Harvard. Amateurismo con ganas aplastado, claro, por los dos referentes manejados. Aunque supongo que a los fanes acérrimos de estas cosas les hará gracia.

ANT Farm
Os parecerá difícil de creer pero el Disney Channel presenta una serie centrada en una escuela de superdotados centrado en una chica que es una música excepcional. Increíble, ¿eh? De manera que estos superdotados están dentro de un proyecto del instituto en el que, en fin, hay chicos normales que no aceptan bien a estos raritos —¡oh!— de manera que hay drama, hay comedia y, por supuesto, hay música. Bostezo

Case histories
Otra de esas series cortas británicas de género negro, en este caso adopta la forma de tres historias en dos partes para llenar los seis capítulos. Sí, se que entender la forma de organizar las historias de los británicos siempre es complicada. En cualquier caso la serie es efectiva, sencilla, y —mucho me temo— más sólida que sorprendente aunque, eso sí, el personaje central del detective privado Jackson Brodie está magníficamente interpretado por Jason Isaacs. No es imprescindible pero merece la pena darle una oportunidad.

Combat Hospital
Lo más chocante de esta serie es que, por raro que suene, trata de médicos haciendo de médicos. En serio, todo eso de juegos mentales, de amores y odios o de megalomanías varias no es lo principal. Trata de gente que cura —o al menos lo intenta— a otras personas. Y sí, también hay esas otras tramas, pero son secundarias, pensadas para definir y tornear a los personajes más que para hacerlos interesantes y lograr que pase algo. Mucho antes de su estreno ya se hablaba de un intento de realizar una aproximación a M*A*S*H desde un punto de vista como el de Urgencias. pues bien poco más elogioso se puede ser que decir que lo han logrado. El desarrollo de este excelente punto de partida será lo que marque hasta dónde pueden llevarlo sin caer en los tópicos.

Falling Skies
Una de las series más anticipadas y, sin duda, más esperadas de la nueva temporada. Extraterrestres con Steven Spliberg de fondo y el buen hacer de Noah Wyle como protagonistas. Todo para que acabe siendo un petardo. Si ya había momentos aburridos en la adaptación de La guerra de los mundos imaginad lo que puede ser una serie que pese a la interesante premisa inicial logra convertirse en lo que podríamos denominar como un Melodrama SyFy. Tras el fallido intento de revivir V y ese fantástico despropósito que es The Event parecía que los extraterrestres no podían salir más perjudicados pero series como está nos recuerdan que todo es, siempre, susceptible de empeorar.

Franklin and Bash
¿Os habéis aburrido ya de las series en las que dos amigotes del alma con mucha labia y forma de dar vueltas a la situación son abogados que ligan y beben y todas esas cosas? Porque, en fin, quizá tras la desaparición de Boston Legal o el espanto de The Defenders creáis que aún se puede dar una oportunidad al tema. Y la verdad es que comparada con Defenders es una mejora — lo que hace merecedora a la serie de un premio Tallest Dwarf — pero eso no elimina que parezca no ya poco creíble sino, directamente, Epi y Blas, Abogados. Así que imagino que tendrán para tres temporadas mínimo.

Happily Divorced
Fran Drescher es recordada —un decir— por su papel como Fran en La niñera y también por ser la proto- Cougar Fran en Living with Fran (seduciendo a Ryan McPartlin justo antes de ser el Awesome de Chuck) y ahora ha dado un paso más para interpretar a Fran, una mujer felizmente casada hasta que su marido decide confesarle que se ha dado cuenta de que le gustan los hombres. A él. Algo que ya le pasó a la actriz en su vida real. En ese momento no debió parecerle divertido y, francamente, logra que tampoco los espectadores logremos entender dónde está la gracia aquí.Sí, siguen siendo los mejores amigos, siguen compartiendo casa aunque no cama y están en el canal que emite Hot in Cleveland, pero eso no es excusa.

In with the Flynns
Lo creáis o no también en UK se copian series de USA, no es sólo al revés. En el caso de esta serie se pilla Grounded for life, la serie de culto —a mí no me miréis— que Donald Logue tenía en la FOX durante la primera mitad de los ’00, que tenía la particularidad de ser una serie sobre una familia católica irlandesa bastante desastrosa y, sobre todo, por empezar a mitad o al final de la narración e ir montando los flashback hasta llegar de nuevo al punto de inicio. A mi nunca me hizo demasiada gracia y, para qué retrasarlo más, tampoco esta versión inglesa —que añade una mayor autenticidad, para esos son ingleses— que poco más ofrece.

Injustice
Esta vez la cadena británica de turno —La ITV en este caso— decidió emitir los cinco episodios de esta serie en cinco días consecutivos, en una sola semana de Lunes a Viernes pudimos seguir la trama más psicológica que policial de este auténtico bombón criminal. James Purefoy es William Travers, un abogado que ha vivido algo que le ha hecho perder la fe en el sistema judicial. Pero cada vez que tiene la cámara cerca la serie es secuestrada por Charlie Creed-Miles que interpreta al Detective Wernborn, un auténtico cabronías muy efectivo que esperamos llegue a tener serie propia algún día. Así, mientras vamos descubriendo qué le pasó a Travers y qué planea Wernborn avanzamos también sobre un caso en el que el abogado se muestra reluctante y el policía implacable, todo ello con una reflexión sobre el sistema judicial de fondo. No es una obra redonda —sin ir más lejos, puede resultar algo complicada de seguir o directamente confusa, si bien parece una finalidad perseguida por el creador Anthony Horowitz— pero si un gran ejemplo del famoso género negro británico.

Jon Benjamin has a van
El cómico Jon Benjamin logró una serie para Comedy Central en la que una premisa de documental — Benjamin es encargado de hacer distintos reportajes por toda USA— le permite alternar una serie de sketches entre el mockumentary y una trama como hilo conductor del capítulo. Esto, que a primera vista podría parecer una buena idea, acaba siendo un completo muermo dependiente de lo bien que le caiga y la gracia que le haga Jon Benjamin.

Love bites
Manifiesto mi total incomprensión hacia esta serie, una de esas que ha estado rondando por la cadena a la espera de que alguien decidiera estrenarla o cancelarla. Al final la estrenaron y, en fin… La idea central sería la de hacer Vacaciones en el mar con el amor de por medio. Digamos que algo parecido a la vetusta Love, american style que tanto movió durante la primera mitad de los ’70. Y si creéis que tanta referencia setentera no iba a convertir la serie en algo casi de museo esperad a oír la forma en que las historias interactúan porque, en fin, acaba siendo casi un serie de o tanto sketches como largas Escenas centradas en el amor. eso sí, embutiendo una cantidad de actores ya actrices invitados — de Jennifer Love Hewitt a Jeffrey Tambor — que parece dispuesto a reunir en una temporada lo que Hotel en toda su duración. Francamente, no se la recomiendo a nadie. Por contra, algunas amigas aseguran que es una serie divertida y que hay que darle una oportunidad. Yo no tengo intención, decidan ustedes a quién van a creer.

Necessary Roughness
Una mujer recién divorciada y dura se convierte en la terapeuta de un equipo de fútbol americano gracias a sus modales hoscos y a su manera cortante y abrupta de tratar con la gente. Esto hará que otras celebridades se le aproximen aunque ella querría relajarse y centrarse en su familia. Puede parecer un más de lo mismo y, sorpresa, lo es. Pero al menos es uno en el que, por previsible que sea el personaje central protagonista, se han molestado en crear un ambiente diferente en el que soltarlo.

The nine lives of Chloe King
Es difícil decir que esta serie está mal desde el título, pero es que es difícil tomarse en serio una producción que parece creada con un público muy concreto en mente y con pocas ganas de alejarse de los clichés —¡¡¡Todos a la vez!!!— del auge del paranormal romance adolescente. Sí, la prota es una chica que trabaja —es un decir— en una tienda de ropa —o algo así, a estas alturas no sé qué veden ni si venden ni si ella trabaja de verdad o qué leches pinta allí— y vive con su madre tras la desaparición de su padre. Pero además es la Elegida de turno, heredera de una raza de Dioses-gato a la que tratan de cazar unos señores malos. Y hay pretendientes, y amigos, y clases de instituto. Un poco de todo, desde Vampire Diaries a Buffy cruzando por Crepúsculo, el batido es algo indigesto pero visto con buenos ojos —o sin prestar mucha atención— puede ser un perfecto producto para la siesta.

The Protector
Otra serie de detective femenina dura y fuerte que trata de sobrevivir en un mundo de hombres demostrando su… Me niego a seguir, ya sabéis como es y yo ya me he aburrido.

Single white Spenny
El creador canadiense Spencer Spenny Rice es otro acostumbrado a interpretar no ya a alguien llamado como él sino, directamente, a versiones cómicamente aumentadas de él mismo. Sobre todo gracias a Kenny vs. Spenny, una serie de bastante popularidad en Canadá sobre las competiciones entre Spenny y su amigo el también humorista Kenny Hotz. Cuando decidió realizar un programa sobre sus problemas para citarse con mujeres tras su divorcio quedaba claro que iba a ser también con formato de falso documental — el conocido mockumentary — y que la gracia dependería de cómo lo encajáramos. Yo no lo veo muy claro pero, eh, lo mismo ustedes conectan más con este Spenny.

Sirens
Alegre comedieta británica sobre un grupo de ambulancieros que sin ser nada del otro mundo permite ver a Richard Madden alejado del papel de Robb Stark interpretando a Ashley Greenwick, un paramédico gay, y no mucho más. La serie es simpática, sí, pero no ofrece muchos motivos para seguirla.

So random
Dentro de las locas ideas del Disney Channel esta es una de las más interesantes. Cuando Sonny with a Chance se quedó sin su estrella, la Sonny del título, Demi Lovato, debido a que decidió someterse a una terapia anti-estrés * cof * en la cadena tenían que decidir qué iban a hacer con la serie y con sus actores. Al final la solución fue darle una vuelta al concepto. Da igual que Lovato se recuperase, del estrés, porque la serie podía seguir sin ella. De esa manera, las historias de un grupo de chavales que trabajan en un programa de sketches llamado So random pasó a ser el propio programa, con unos brees cambios de reparto y una clara inspiración en el SNL logrando una versión infantil —o juvenil— con buenos actores y mucha preparación con menos extensión, una idea que, sorprendentemente, funciona en sus limitaciones. Habrá que ver si funciona como cantera de cómicos.

State of Georgia
Hablando de chavales del Disney Chanel, ¿les suena Raven? Ella es la estrella de State of Georgia, una comedieta insulsa que pasa al siguiente nivel, el ABC Family, a esta chica acostumbrada a actuar aunque, de momento, no parece que pueda ir más allá de la farsa básica.

Stolen
Dentro de la variedad de emisión de UK aquí tenemos una serie que ha terminado como un largo telefilme de hora y media con Damian Lewis (Life) como protagonista en un más emocional que investigativo thriller sobre el tráfico de niños en Reino Unido.

Suits
Novedad de USA Network sobre abogados que funciona por los pelos creando una dinámica extraña entre sus dos protagonistas. Como si de una extraña versión de Psych se tratara la vuelta de tuerca está en que el personaje central, Mike Ross, es un tipo salado y con verbo que, además, posee una memoria fotográfica que le permite pasar el examen para ejercer de abogado sin haberse graduado. Su contratación por una importante firma, decisión personal del otro personaje central, hará que tengan no ya que esconder que el chico no tiene carrera sino, incluso, fingir que la hizo en Harvard. Se deja ver, pero no le pidan mucha profundidad.

Switched at birth
¡Huyan! La historia de dos chicas que descubren en su adolescencia que fueron cambiadas en el hospital es una de esas cosas pastelonas e insoportables de las que, particularmente, prefiero encontrarme lejos.

Teen wolf
Olvídense de la película, esto es The WereWolf Diaries con todo lo malo y lo bueno que eso significa. Hay personajes recurrentes y tramas intrincadas, no hay demasiado humor ni hombres lobo jugando al baloncesto, así que, por lo menos, nadie podrá llamarles a engaño.

Wilfred
Una de las esperanzas de la temporada, esta serie sobre un chico y el perro de su vecina se supone que es divertida. Proque el chico es un adulto que lo lleva fatal y porque… el perro de su vecina habla. De hecho, es un señor disfrazado de perro tal y como puede ver el protagonista — Un Elijah Wood que parece distraído permanentemente— que proporciona apoyo al protagonista mientras trata de pasárselo lo mejor posible. Le voy a dar un par de episodios más pero, francamente, no entiendo qué gracia puede tener esta serie que parece un intento de ir a por los indies y modernos con el concepto de Infelices para siempre.

No puedo dejar de seguir: Injustice.

Recomiendo sin problemas: Case Histories, Combat Hospital, So random.

Gustará a los que estén en ese tipo de series: Teen Wolf, Franklin and Bash, Suits.

A ver si para la próxima —¿Agosto, Septiembre?— tenemos algo más que rascar.