¡Libros que Salen! Hazelwood, «Cuerpos para odiar», Jackson con ilustraciones de Segovia y más

¡Que entre la pila!

Novia de Ali Hazelwood, ed. Faeris

Ella es la única hija del más poderoso consejero vampírico, él es el jefe de una manada de hombres lobo, ¿podría hacerlo más obvio? A ella se le ha acabado el anonimato entre los humanos, él busca gobernar con compasión, ¿qué más puedo decir? A partir de aquí un matrimonio de conveniencia en el que él no se fía de ella y ella… bueno, tiene sus propios motivos para este matrimonio de conveniencia. El resto, con humor y -en este caso- con fantasía, es parte de la nueva novela de Ali Hazelwood.

Cuentos oscuros de Shirley Jackson con ilustraciones de Carmen Segovia, ed. Libros del Zorro Rojo y Minúscula

Bienvenidas sean las novedades de Shirley Jackson incluso aunque se trate de obras como esta, que busca más la ilustración que el texto. Espero que sepamos pronto cuáles y cuántos relatos trae en sus 200 páginas, pero habrá que echarle un ojo al menos.

Cuerpos para odiar de Claudia Rodríguez, ed. Barrett

Un texto duro pero narrado desde el conocimiento. Claudia Rodríguez es una mujer trans chilena que ha militado en todo tipo de movimientos, ha realizado estudios sobre distintos temas, se ha formado en trabajo social y ha formado parte de una compañía teatral. Todo esto le ha ayudado para componer estas historias, hasta ahora autoeditadas en fanzines, en las que habla de la sordidez de la calle, la brutalidad policial, el hambre o el rechazo social. Y lo hace enfrentándose a todo, incluyendo las convenciones ortográficas. Y ofreciendo una obra en la que la mezcla del habla oral o la honestidad en el retrato no rehúye la agudeza o el humor.

McGlue de Ottessa Moshfegh, ed. Alfaguara

La primera novela de Ottessa Moshfegh, una obra sobre la memoria, en la que un marinero de mediados del S XIX despierta atado y sin recordar nada. Aparentemente culpable del asesinato de un compañero. Solo que no recuerda nada de haberlo hecho y, además, le caía bien. Pero, claro, su historial con el alcohol y la violencia -por no mencionar un feo golpe en la cabeza- hace que no pueda estar seguro. Una obra aún inicial, pero que ya va mostrándonos por dónde va a ir discurriendo el asunto.

Saltonautas de Hao Jingfang, ed. Nova

¡Milagro de los milagros! Nova publicando a una mujer, algo que llevaba sin pasar desde 2022. Pero bueno, habían publicado su anterior novela en 2020 y supongo que alguien pensó que ya iba tocando sacar el siguiente. Un thriller de ciencia ficción en un mundo futuro, con solo dos bandos repartiéndose la Tierra, la reaparición de un tercero y la inesperada llegada de una raza alienígena. Que hace que todos quieran ser los primeros en hablar con ellos, pero también que no sepan qué tipo de seres -o con qué intenciones- van a encontrarse.

Perros de Gendry-Kim Keum Suk, ed. Reservoir Books

La bien conocida autora de Hierbay La Espera se centra ahora en los Perros, un tema complejo en Corea del Sur, en el que -bien sea como comida o como mascota- se crían en demasiadas ocasiones sin normas, con violencia y maltratos. Lo hace usando a una joven esposa que decide adoptar un perro -y no será el último- mientras observa toda esta complicada circunstancia.

Nawashi. El maestro de la cuerda de Fuminori Nakamura, ed. Quaterni

Quizá recordéis que hace poco más de una década Quaterni publicó el thriller El Ladrón de Fuminori Nakamura; al año siguiente, pero en Satori, le publicaron la más literaria En una noche de melancolía. Y no habíamos vuelto a saber de él… hasta ahora. Con un nuevo thriller con mujeres casi idénticas, detectives poco parecidos y, en el centro, el kinbaku, una forma de atadura con cuerdas que puede ir de lo espiritual a lo erótico, con un maestro de este arte apareciendo muerto de manera misteriosa. Así que aquí tenemos una posibilidad de reconectar o, bueno, saber más de él.

El último ramo de flores y otras historias de Marjorie Bowen, ed. La Biblioteca de Carfax

Tras haber podido leer relatos suyos en algunas antologías de autoras de principios del S XX nos llega ahora un tomo completo de cuentos, con esa mezcla de gótico y toques históricos propios del momento, que ayudará a comprender cómo acabó convertida no solo en una figura del momento sino en alguien alabada como influencia por autores como Graham Greene o Fritz Leiber.

La bruja del oeste se ha muerto de Nashiki Kaho, ed. Hermida

La publicación de esta popular novela juvenil japonesa nos permite leer una historia que no es lo que parece. Porque de lo que habla es de ese periodo en el que los jóvenes no encuentran su lugar y en el que, además, los cambios se suceden. En el caso de la protagonista es la pérdida inminente de su abuela, la que le lleva a pasar con ella ese último verano en el que intentar conectar más, conocerla mejor, y aprender de ella no solo su relación con la naturaleza, también ese paso a una edad adulta.

Camelia y las Dragalácticas de Thalía Mendoza, ed. Bang

Un cómic dentro de la colección Picante de Bang que nos trae a una joven autora mexicana afincada en Barcelona para que nos cuente las aventuras de un grupo de drag queens intergalácticas comandadas por la humana Camelia. Viajes, aventuras, enfrentamientos, seres malignos y luchas para que no resurja en aquel momento del futuro el Viejo Orden Mundial Patriarcal Humanoide.

April Eye y los hermanos Manos de Diego Arboleda y Mol, ed. Anaya

Nueva serie de Diego Arboleda, esta vez con Mol ilustrando, en la que se nos presenta a April Eye (que es una especie de cíclope) y a los Hermanos Manos (que son… bueno, eso). En la Nueva York de principios del S XX. April es una periodista, los hermanos Manos son ladrones, y conviven con otras partes del cuerpo. Porque, además, están a punto de meterse en una carrera llena de problemas y humor.

Ergo de Alexis Deacon y Viviane Schawrz, ed. Birabiro

De los creadores que hace casi una década llevaron al álbum Soy Pepín Pinzón nos llega ahora algo que casi podría considerarse una precuela. Porque si aquella nos hablaba de un pollito en este Ergo tendremos a otro dentro de un huevo aún. Uno para el que todo ese huevo es su mundo, y él es ese mundo. Pero, quizá, se empiece a sentir aprisionado y considerando salir de allí.

Nos leemos.


Hay veces que piensas que estás viendo una iteración de algo que fue exitoso hace tiempo, en el caso de Apples Never Fall (USA) es incluso más… ¿divertido? Porque resulta difícil creer que no estemos ante una miniserie espantosa para Apple TV+. Pero resulta que es Peacock. Y si parece que es una de esas copias… es porque se trata de la adaptación de otro libro de Liane Moriarty. Aunque, como pasaba en Nine Strangers o en la segunda temporada de Big Little Lies, cualquiera diría que tiene una competición por demostrar el One Hot Wonder con Gillian Flynn. Total, una colección de actores más o menos capaces con una intriga que dicen doméstica y muy claramente ningún interés o conocimiento ni de cómo lo montan en UK ni de cómo lo hacen en USA los de Lifetime. Sí, dos escuelas distintas, pero cualquiera de las que podría haber dotado de un cierto interés a la cosa esta. Supongo que a estas alturas habrá quien se los vea todos, yo sospecho que sería más rápido ir al final a ver qué estupidez ‘cruda y sanadora’ se le ha ocurrido esta vez.

¿Es posible que esta sea la tercera vez que hacen la misma serie en Netflix en lo que va de año? Tras Berlín y, sobre todo, Baby Bandito, llega Bandidos (O) (MX) que vuelve a tener ‘un equipo’ y ‘un golpe’ en su centro. A Netflix le da por algo y tira p’alante quieras o no. En este caso hay un tesoro perdido, o algo así, en lugar de -o además de- lo habitual. hasta el punto de que la acumulación de tópicos sirven lo mismo como serie b entre los atracos y los indianas. No creo que disguste mucho pero tampoco que llame demasiado. Supongo que dependerá de si eres más o menos el ‘público’ de este tipo de cosas.

Supongo que esperar una serie juvenil como todas las series juveniles significa más esperar el tipo de series juveniles que se hacen según el país. En el caso de Big Girls Don’t Cry (BGDC) (O) (IN) estamos más cerca del modelo inglés clásico que cualquier otro. Buenas interpretaciones, algunos temas variados dentro del hacerse mayor pero, sobre todo, explorar y extenderse en las personas y sus personalidades y contextos, más allá de tramas dramáticas, románticas o cómicas. Supongo que si alguien busca una historia de un grupo de jóvenes en un internado femenino de estilos e ideas clásicas -aunque podríamos decir que se encuentra en algún momento no-tan-lejano (digamos un par de décadas o tres)- entonces esta es la serie a por la que debería ir.

Supongo que parte del asunto de Coppola, El Representante (O) (AR) es tener en mente que hablamos de una persona real y no de un dibujo animado. Aunque pueda parecerlo entre la magnífica interpretación de Juan Minujín y el tono -y sonido- de la propia serie. Es cierto que hemos visto otras interpretaciones -por ejemplo, la de Leonardo Sbaraglia– del mismo personaje, obras más… oscuras. Pero aquí tenemos una vertiente… supongo que más amable. Doy por hecho que el personaje habrá tenido algo que ver. Incluso aunque se nos muestre una conversación y luego las ‘versiones’ de la misma que da el protagonista y que están embellecidas. Pero supongo que si se entiende como una versión de bravuconadas y picarescas todo este exceso, esta reconstrucción del pasado casi desde el camp, es una magnífica serie. Aunque sea una historia muy poco creíble.

Empecemos estableciendo lo obvio: Un Dakgangjeong (O) (CS) o 닭강정 no es realmente un Chicken Nugget. Una vez establecido esto, podemos imaginar que la idea es ofrecer una comedia surrealista, comenzando por la canción y traje del protagonista, claramente hecho para destacar con respecto al resto de la gente. Incluso de la que decía «Es raro, y un poco triste… pero no puedo dejar de mirar». A partir de ahí mucho exceso, una excusa como de Los Payasos de la Tele para convertir a una mujer en un nugget de pollo -da la sensación de que tendría más o menos los mismos diálogos, y un tratamiento como personaje propio y por parte del resto (masculinos todos, claro)- hasta el punto de que supongo que hay que tener un tipo concreto de espectador para que pueda interesarle. Desde luego a mí no me ha parecido gran cosa. Demasiado encantada de haberse conocida, demasiada sensación de estar haciendo el surrealismo y ser estupendo por todo ello. Muy poco de todo lo que hace una serie interesante.

La primera decepción es la que cuenta, esta Dark City: The Cleaner (NZ) no tiene nada que ver con ninguna de las películas llamadas Dark City. Ni de la los ’50s, ni la de los ’90s, ni la de los ’00s. En realidad es una entrada más en el circuito de asesinos en serie que comente la imprudencia de dar el punto de vista al asesino para, a continuación, intentar fingir que no importa si lo presentas suficientemente como un perdedor. Esto no funciona así, claro, pero lo intentan igual. Mientras tanto muestran de forma… no sé ni cómo llamarlo. ¿Sensacionalista? Tanto sus crímenes, como la manera de estar al día con lo que la policía sabe, tanto como la aparición de un imitador y una persona extraña -una mujer, claro-. En fin, bastante lamentable todo. Incluyendo el hecho de que, sospecho, intentan crear un marco para temporadas antológicas. En fin.

A veces las series parecen viejas. A veces parecen fuera de lugar. En ocasiones pueden parecer incluso viejas Y fuera de lugar. Eso es lo que ocurre con The Girl on the Bus (USA), que tiene toda la pinta de una serie pre-2016, de un artículo de ‘color’ sobre la campaña de 2016 en el New York Times, a los que no le importara gran cosa el resultado de las elecciones. Es una serie que podría haber funcionado hasta entonces, pero que con TRUMP! por medio es absolutamente imposible. ¿Una campaña electoral en la que un grupo de mujeres periodistas, de distintos estilos y tendencias, se unen para contar esa historia? ¿En una época en la que la destrucción de Roe vs. Wade, el blanco puesto contra básicamente cualquier avance -incluyendo, pero no solo, el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, el matrimonio entre dos personas de distintas razas, o la misma vida de la gente queer– incluyendo voces que piden retirar el derecho al voto de las mujeres? Digamos que esto es, en el mejor de los casos, una obra blanda y autocomplaciente. Una cosa que podría haber sido agradable hace más de una década y que ahora sirve, sobre todo, para demostrar por qué estamos como estamos.

Uno de los tipos básicos de programas ingleses -el racismo- se extiende en Love Rat (UK), que espera que la gente sienta aprecio por Sally Lindsay tras tantos años viéndola por Coronation Street et al. pero, sobre todo, que sienta aprecio por una señora en su cincuentena, recién divorciada, que cree haber reencontrado el amor en Chipre… salvo que no. Claro que no. Y así la pobre inglesa que creyó a los malvados extranjeros acaba… bueno, os lo podéis imaginar. Es de suponer que en el próximo capítulo pasará algo y ella empezará a buscar al culpable de su desgracia y blablabla. Tanto da. ¡Malvados griegos que hacen estas cosas a señoras de mediana edad inglesas! ¡Desaprensivos! Etc. Un clásico inglés, ya os digo.

Las series históricas estadounidenses son aquellas en las que comprobamos que en realidad todas las series históricas se parecen. Porque es difícil que ninguna de ellas, sea del país que sea, acaben pareciendo algo distinto a una parodia. Incluso los ingleses, que son los que más tienen perfeccionado el asunto, se encuentran con este problema regularmente. Lo que pasa es que a fuerza de hacer cantidad alguna buena les tiene que salir. En el caso de los estadounidenses el no hacer mucho tiene el problema de que cuando se ponen a ello o buscan una ‘temática alternativa’ -digamos el melodrama telenovelesco de The Gilded Age o el melodrama telenovelesco juvenil de The Buccaneers– para tenernos entretenidos con otra cosa y no mencionar ni la recreación ni las Decisiones. Toda esta larga introducción es para decir que Apple TV+ sigue son su empeño de acabar con las esperanzas que pudimos tener en ella como productora hace ya un par de años, esta vez lo hace estrenando Manhunt (USA), una serie que te cuenta el asesinato de Lincoln como si fuera El secreto de Puente Viejo.  Con el agravante, claro, de que en Apple deberían de tener dinero para que nos creyéramos al menos los bigotes. Lo cierto es que cuanto más intenta que los actores se parezcan a personajes reales, peor. Y cuanto más se alejan de eso para sacar, digamos, gente en el campo con caballos… menos se le nota todo lo demás. Por supuesto haberlo convertido en un western habría sido incompatible con la pretensión histórica, pero hubieran hecho menos el ridículo.

Es bueno ver series como Miles From Nowhere (NZ) porque significa que estamos llegando ya a que haya una cantidad aceptable de ellas como para que nos suene que no hace tanto habíamos visto otra en la que teníamos también a un joven perdido en la vida que quiere hacerse famoso con la música y no le importa. A diferencia de Late Bloomer no es un sijs punjabi sino un musulman. Y aquí en lugar de problemas con la vida influencer la tenemos más, precisamente, con cómo son percibidos como potenciales terroristas. Hasta el punto de que darse cuenta de que puede usarlo para lograr interés le lleva a una extraña relación con el agente que le ¿vigila?. Me temo que la historia no tiene mucho más que no hayamos visto ya, pero quiero creer que eso es, precisamente, lo bueno.

Más que curiosa esta propuesta surcoreana, Nunmul-ui yeowang (O) (CS) – o 눈물의 여왕 o Queen of Tears o…- que quiere claramente ser un drama romántico pero que entre medias te mete unas tramas y personajes casi de la telenovela de ricos ochenteros estadounidenses, y también momentos humor costumbrista -aunque en Corea del Sur sería casi inevitable- y también una extraña historia de giros de guión de roles sexuales. Hombres con poder arriba, luego mujeres y por último los hombres ‘familia política’ sin poder en roles habitualmente reservados a mujeres. Eso y un par de elementos de misterio y exceso -hay incluso una Cookie–  o de drama médico. Pero lo realmente sorprendente es que con todo ese batiburrillo y con una premisa que parece que no va a servir de nada… consigue que funcione precisamente por esos giros, excesos y cambios de personajes constantes.

Supongo que los creadores de Population 11 (AU) la considerarán algún tipo de comedia criminal. Lo segundo puede ser más o menos fácil de defender. Sobre todo comparado con lo primero. La idea de un tipo que va en busca de su padre a un pequeño pueblecito en el que solo viven 12 personas, no lo encuentra, y empieza a investigar a los 11 sospechosos… Bueno, supongo que se podría haber hecho de muchas formas. Tanto en los personajes como en lo que mostraban alrededor. Lo cierto es que ni el ser australiana la salva de que estas ‘extrañas decisiones’ no acaben de ser ni lo uno ni lo otro. Pero al menos puedo decir una cosa buena de ella: No llega a la media hora.


¡Libros que Salen! Baldwin, «El centro», Kennedy y más

¡Que entre la pila!

La próxima vez el fuego de James Baldwin, ed. Capitán Swing

Uno de esos libros básicos sobre el racismo que Baldwin conocía en primera persona y que se publicó el mismo año de la Marcha sobre Washington. Más de sesenta años después sigue demostrándose plenamente vigente, tanto el primer ensayo -una carta a su sobrino para que entienda lo que significa ser negro en USA y cómo el racismo busa retorcer la lógica- como en el segundo -un ensayo espiritual sobre los problemas y aciertos de la religión y las organizaciones religiosas, contada desde un punto de vista a favor pero claramente crítico- nos habla de la necesidad de seguir avanzando y encontrar la manera de enfrentarse a la opresión en la raza, la religión o el aparato estatal. No desde la rabia sino desde un cariño que busca igualar a los hombres.

El centro de Ayesha Manazir Siddiqi, ed. Amok

Un centro para la enseñanza de idiomas con una propuesta radical y particular, una traductora pakistaní que decide acudir tras una serie de sucesos y, a partir de ahí, una serie de situaciones extrañas, misteriosas, a ratos terroríficas y en otros momentos cómicas. Porque la pregunta: ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por el éxito? puede dar lugar a muchas historias. No digamos ya a todo lo que hay alrededor de las traducciones.

Troy Chimneys de Margaret Kennedy, ed. Alba

Lo nuevo para Rara Avis es esta historia de dualidades y duplicidades, con un caballero victoriano leyendo en papeles sobre otro de la Regencia que, a la vez, viene de ser hijo de un modesto clérigo a cargos políticos, pero también tiene una cara de hombre de familia y defensor de los indefensos y otro de arribista dispuesto a apelar al sentimentalismo para lograr sus objetivo. Y como su vida en esas dos caras fue progresando en un eterno círculo de terratenientes y parientes pobres. De tal manera que Kennedy logra desde su presente de los años cincuenta retrotraerse a esos dos momentos distintos pero no tanto, con todo el talento que la autora de La ninfa constante sabía utilizar.

Belleza en el caos de Jakuchō Setouchi, ed. Satori

Además de traducir La historia de Genji del japonés clásico, ser una pionera feminista y ordenarse como monja budista Setouchi también fue una autora ciertamente notable. Responsable de títulos como esta Bi wa ranchō ni ari, una historia de una de las mujeres detrás de al primera revista para mujeres, Seito, Noe Ito. Encargada de la revista después de que la fundadora, Raicho Hiratsuka, decidiera cambiar su vida. Pero esto solo fue una parte, porque en treinta años se casó tres veces, tuvo siete hijos y se convirtió en un prototipo del feminismo, uno de los nombres principales para hablar de este movimiento en Japón. Setouchi cuenta aquí su historia, compleja e intrincada.

La guerra privada de Samuele y otras historias de Vigàta de Andrea Camilleri, ed. Salamandra


Seis historias de Vigàta, divertidas e ingeniosas, del pasado y el presente del autor, que sirven para mostrar la realidad de Italia de manera atemporal. Con mucho humor, como tiene que ser.

Historias de Vigàta vol. 3 de Andrea Camilleri, ed. Altamarea

Tercer volumen recopilatorio ya de los relatos que Camilleri localizaba en Vigàta, con un fondo de pasión, objetos comunes como espectadores y el humor habitual del autor que aquí busca añadirle un extra de pasión.

48 pistas sobre la desaparición de mi hermana de Joyce Carol Oates, ed. RBA

La desaparición de una mujer, las dudas de su hermana menor, el intento de reconstrucción -veinte años más tarde- de lo acontecido en aquellos momentos. Todo para una clásica novela de Joyce Carol Oates que aparece esta vez en una editorial diferente, pese a lo reciente de su publicación USA.

La piedra de la castidad de Margery Sharp, ed. Hoja de Lata

Buena noticia que nos sigan trayendo obras de Sharp. Incluso aunque se alejen un poco de Cluny Brown o El árbol de la nuez moscada, porque aquí tenemos a un científico que se muda a un pueblecito junto con su familia. Lo hace para proseguir con tranquilidad su búsqueda de la Piedra de la Castidad, en la que tropiezan las mujeres impuras. Las ideas, formas y decisiones de este particular científico pondrán patas arriba a la comunidad. Especialmente cuando se metan por medio la esposa del vicario y otras inquisitoriales y severas damas nada conformes con los asaltos científicos descocados que parecen rodear a esta peculiar cuadrilla intelectual.

Ormond de Maria Edgeworth, ed. Libros de Seda

Puede que Edgeworth fuera conocida por obras como Belinda, pero eso no significa que no tuviera otras más dickensianas como este Ormond que nos habla de un joven que pasa de joven huérfano y abandonado, acogido por un hombre acomodado pero sintiendo que no encaja, y teniendo que tomar toda una serie de decisiones complicadas para elegir su propio camino. En las que intervendrán los lazos de Irlanda con Francia e Inglaterra. El tipo de clásico que tiene un público quizá concreto pero no inexistente.

Deustchland, Deustchland Über Alles de Kurt Tucholsky con fotomontajes de John Hearfield, ed. La Fuga


Periodista y satírico de izquierdas, defensor de la República de Weimar, crítico con los sectores conservadores que consideraba conducían Alemania al abismo. Kurt Tucholsky decidió escribir en 1929 este Deutschland, Deutschland über alles, con John Hearfield en el apartado gráfico, en la que hacía un repaso al país señalando sus problemas y defectos, salpicándolo con imágenes y variando el tipo de texto, produciendo una obra singular que, además, sirve tanto de ataque concreto como de carta de amor general a su país.

Temporada de brujas (El libro del Rock Gótico) de Cathi Unsworth, ed. Contra

Tras el impacto del punk llegó en Inglaterra, a finales de los setenta, un nuevo estilo de jóvenes desencantados con una estética oscura. Siouxisie Sioux and The Banshees, Joy Division, The Cure… fueron algunas de las puntas de lanza a las que luego se unirían los Bauhaus o The Sisters of Mercy. Un a escena musical que sería definida como Rock Gótico y dentro de la cual cabrían aún variaciones, como el pyschobilly de The Cramps. Un entorno combativo pero teñido entre lo poético y lo torturado, con múltiples referentes artístico y personajes propios como Robert Smith o Nick Cave. Dispuestos a crear música dolida mientras Thatcher recortaba los derechos sociales y laborales.

El murmullo del agua de María Belmonte, ed. Acantilado

Siguiendo por su recorrido por el bonitismo, la naturaleza y la creación humana (o algo así diría yo que es el hilo conductor) que podemos encontrar en vg. Peregrinos de la belleza, llegamos con El murmullo del agua a hablar del agua en su versión de fuentes y jardines, en un viaje tan histórico como estético y cultural, que sirve no solo para celebrar todo lo que ha sido creado y evocado con los conductos, fuentes y jardines. Además de, por supuesto, el valor que aporta el agua en un momento en el que parece tan preciada.

Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enríquez, ed. Anagrama

Pues aquí estamos, con una antología de relato de Mariana Enríquez tras tantas aproximaciones a otras posibilidades.

La Biblia del Bosque Amargo de Angela Slatter, ed. Dilatando Mentes
¡Otro libro de Angela Slatter, bien! Un libro de relatos en esta ocasión, con muchas historias diferentes pero todas dentro de ese universo particular de la autora en la que los libros pueden ser peligrosas, hay clases de asesinato, vampiros que esperan jóvenes para alimentarse, tejones werepersonas o fabricantes de ataúdes con misiones. Son muchas las posibilidades de lo que aquí se nos cuenta. Y lo hacen, como siempre, con la capacidad para la maravilla oscura de Slatter.

La quinta bruja de Angela Slatter, ed. Duermevela

Otra vez Angela Slatter, esta vez en un Whitechapel en el que a los secretos y la muerte se une la brujería, porque los asesinatos de Jack el Destripador serán aquí perseguidos por una joven policía que oculta su identidad en esta novela corta.

La república del dragón de Rebecca F. Kuang, ed. Hidra

Tras tanto tiempo vemos publicada en España la continuación de aquella The Poppy War que Orok publicó en 2020 y que Hidra recuperó el año pasado, ya como La guerra de la amapola. Y, así, vamos recuperando esa trilogía que Kuang escribió tanto antes de Babel y de Amarilla, en la que una historia alternativa y fantástica pasa de una guerra que termina a otra -la tercera- que comienza. Con una figura central que no puede olvidar las atrocidades cometidas -sobre todo las suyas- tanto como le gustaría olvidarse de las adicciones y el poder. Pero, sobre todo, tiene un objetivo en la cabeza: La venganza.

Morir por una Tarta de Fresa de Joanne Fluke, ed. Alma
A de Asesinato de Miranda James, ed. Alma
Café hasta la muerte de Cleo Coyle, ed. Alma

Pues aquí seguimos, supongo que le estará yendo bien porque no hace tanto de la última sartenada de Alma y nos encontramos ya con la tercera de Fluke y James y la segunda de Coyle. Habrá que ver cómo se van moviendo los títulos y quién prefiere qué, pero al menos está claro que no han decidido dejarlo tirado.

Asesinato en el Huerto de Pepinos (Los misterios de Flavia de Luce) de Alan Bradley, ed. Alma

Dejemos un momento las Decisiones Fueron Tomadas del título. Vayamos a lo importante: ¡Han recuperado a Flavia de los Extraños Talentos! Flavia de Luce había visto publicados ya tres títulos en España, y ahora nos encontramos -de nuevo- con el primero. Por supuesto con un título diferente que, además, tampoco tiene que ver con el inglés The Sweetness at the Bottom of the Pie. Pero, lo importante, es que quizá nos permita leer más allá de esos primeros tres títulos que publicó Planeta. Y también volver a recomendar esta particular novela sobre una extraña joven, su particular familia y ese pueblo en el que suceden cosas. Así que si buscáis una novela de misterio juvenil con humor y oscuridad no dudéis en darle una oportunidad… ¡Al margen de lo que sugiera el título!

Un océano a capas de Ruth Symons con ilustraciones de Gail Armstrong, ed. SM

Estupendo libro ilustrado este, que nos enseña las profundidades marinas pelándola como una cebolla y que van revelando sus sorpresas no solo en estas particulares ilustraciones, también de otras llamativas maneras.

unOrdinary de Uru-Chan, ed. HarperKids

La historia de un joven sin poderes en un mundo de gente con poderes, con dramas y tramas porque, ¿cómo es posible que alguien así esté en un instituto con gente -la más popular- que sí que lo tiene? Y si eso os suena a lo de siempre… pues quizá sea porque lo es. O porque fue uno de esos WebToon de mucho éxito. Quizá ambas.

Hooky vol. 3 de Míriam Bonastre Tur, ed. MR

Tomo final de esta curiosa historia sobre hechiceros, gobernantes y todos los colores de aventura y magia que hay entre ellos.

Hasta pronto, Stacey (11, El club de las canguros) de Gabriela Epstein basado en el libro de Ann N. Martin, ed. Maeva


Pues aquí seguimos. El Club de las Canguro llegan al número once, regresando Gabriela Epstein tras el noveno. Es curioso como los cuatro primeros y los cuatro segundos fueron cada uno de una autora, y a partir de ahí llevamos estos dos y, en medio, otra autora. A saber.

Gata a la fuga de Aaron Blabey, ed. Anaya

El autor de Animalotes trae un nuevo cómic infantil, esta vez con una gata influencer que tiene que darse a la fuga porque la han inculpado de un crimen que no ha cometido. ¡Así que tiene que huir mientras intenta demostrar su inocencia! Como siempre, tendremos humor, misterio y animales cuestionablemente dibujados.

Expediente Ñ: ¿Quién mató a Rita Risk? de Josu Díaz García, ed. SM

Tomando nota del interés por los libros de investigación y, por supuesto, por el fantástico y los monstruos, llega este libro ilustrado en el que un grupo de jóvenes decide investigar casos más o menos -pero, sobre todo, más- paranormales que suceden a su alrededor. Con más humor que terror, por supuesto.

Mateo Molón de Mairena Ruiz y Luján Fernández, ed. Montena

Luján Fernández (Princesas Dragón, Los Cazapesadllas, Sirenia…) ilustra una nueva colección de libros infantiles, esta vez para primeros lectores, y con un personaje central -el del título, claro- que es un chico normal que tiene ‘las ideas más molonas del mundo’ lo que, por supuesto, le mete en muchos líos y le saca lleno de tiritas. Así que esa mezcla de costumbrismo y humor con unas magníficas ilustraciones para los que están empezando a leer.

¡Yo no he sido! de Marta Altés, ed. Blackie Books

Con una historia sobre la amistad, en la que se habla de las peleas pero también de las reconciliaciones, tenemos a Marta Altés de nuevo entre nosotros para contárnosla con su estilo siempre tan alegre y colorido incluso para hablar de un tema como este.

El cumpleaños de Mateo de Pato Mena, ed. NubeOcho

Sofía y su padre van al cumpleaños de Mateo. Mientras se dirigen allí la pequeña le pregunta a su padre cómo irían si fueran gatos, o rinocerontes, o ranas, o… Y así el trayecto se hace más interesante mientras los dibujos nos divierten y sorprenden acompañando a los protagonistas.

Siete dientes de león de Ledicia Costas con ilustraciones de David Sierra, ed. NórdicaUna estupenda historia con ribetes de cuento en el que la protagonista es una vieja. Una vieja gris llamada Iris que en un mundo sin colores empieza a buscarlo gracias a sus sueños con dientes de león. Una historia que logra mezclar un esquema clásico con mucho color.

Mi papá no sabe decir «Te quiero» de Vincent Guigue y Luciano Lozano, ed. SM

Un encantador álbum ilustrado que intenta enseñar a los niños a que los padres también pueden expresar su amor de manera no verbal. Y, con algo de suerte, enseñará a algunos padres a que pueden expresarlo verbalmente.

¿Y ahora dónde estoy? de Shinsuke Yoshitake, ed. Libros del Zorro Rojo

Un mapa hecho por la madre del protagonista de este álbum ilustrado para que haga unas compras sirven para que el autor explore no solo el concepto de mapa o de localización, también todo lo que se puede representar -y cómo- de esa manera. Un nuevo álbum, magnífico, de Shinsuke Yoshitake que continúa con la serie -e, incluso, con el estilo de las portadas- del resto de lo que ha ido publicando en esta editorial: Ser o no ser… una manzana, Ese robot soy yo, ¡No soy un monstruo! y ¿Cómo será el más allá?

El libro que sabe hacer de todo de Tristan Mori, ed. Kókinos


A veces los libros son más que libros, son también compañeros y objetos. Gracias a eso llega este simpatiquísimo ejemplar que no solo sabe hacer de todo, ¡además anima a sus jóvenes lectores a hacerlo también! Una manera estupenda de interaccionar con la lectura y mantener entretenidos a los lectores, sea con las divertidas ilustraciones o con la repetición de sus propuestas.

Nos leemos.


Comenzamos con Antonia (O) (IT), una serie de esas de mujeres en crisis que trata de mostrar a la mujer moderna con sus problemas y contradicciones y blablabla. A veces parece que hay obras que ya no se hacen, y lo que pasa es que se han cambiado el maquillaje. Pero supongo que a algún italianófilo puede llegar a gustarle. O algo.

Es curioso como esto de la autoría puede funcionar, porque The Gentlemen (UK) es indudablemente una serie de Guy Ritchie pese a que le de una vuelta o evite mucho de sus tics más característicos. También logra ser algo así como una serie de organización criminal sin que quede tan claro desde su inicio porque al principio parece que es una serie sobre nobles en apuros. Por supuesto, como la serie dice, no es que haya mucha diferencia entre unos y otros. Así que, más allá de algunos personajes tomando decisiones que parecen claramente erróneas para alargar o justificar el guión, lo cierto es que casi podemos decir que sabemos a lo que venimos. No hay mucha sorpresa, probablemente tampoco le haga falta, y se notan las tablas. El asunto eso, supongo, hasta qué punto se es público de esto.

Todo esto del Cozy Crime está animando más aún a los británicos a sacar series. No es que necesiten mucho para hacerlo, la verdad, pero un empujón nunca viene mal. Así hemos terminado con The Marlow Murder Club (UK) Una historia de 3+1 mujeres distintas que se ven enredadas en la resolución de un crimen. Por supuesto yo siempre a favor de estas obras, aunque lo cierto es que contar un caso en dos capítulos de hora y media cada uno me parece un tanto excesivo -aunque muy británico, o galés en este caso, supongo- cuando en realidad no hay tanto ‘relleno’. Pero bueno, no es un formato precisamente extraño (ya sabéis: Agatha Raisin desde hace años, y también Vera, Shetland y tantos otros) y aunque las actrices estén simplemente correctas quiero creer que hay espacio suficiente para que con algo de rodaje logren limar los bordes y ofrecer algo realmente interesante. O más interesante, si lo preferís así.

No parecen que estén muy por la labor de organizar un trailer, la verdad. Y no sé por qué.
Parece que las series inglesas de falsa historicidad no terminan nunca, siempre con su decisión por la mugre, la violencia y el sexo. En fin. La de hoy es Mary & George (UK) a la que parece darle un poco regular tener a Juliane Moore como co-protagonista, supongo que esperando que la idea ‘escandalosa’ (suspiro) de narrar la relación entre el duque de Buckingham -el George del título- y James I de Inglaterra y VI de Escocia sirviera para tirar pa’lante con la serie. Pero como la conocida es Moore -la Mary del título, madre de George– la cosa sale como sale.

Vuelven los anuncios. Así es, y no lo disimula en absoluto, este Hot Wheels: Let’s Race (USA) que tiene poco menos que un esqueleto argumental de alambre sobre el que ir colocando los distintos coches de las distintas colecciones, porque tienen claro que se trata menos de venderte una cosa concreta que de ser escaparate de todo lo que puedan. Y, con eso en mente, se entiende que tenga menos historia o desarrollo que un anuncio de perfumes en navidades.

¿Qué sentido tiene montar una sátira sobre lo que parece un país centroeuropeo comunista como el que centra The Regime (USA) ? Quizá en la HBO hayan pensado que si los años ’70s existían era por algo. Quizá no encontraron a gente con arrestos o valor para hacer sátira sobre otras extravagantes novedades como el telégrafo, las mujeres que usan pantalones o la música disco. Supongo que como ahora mismo no existe ningún problema real, nada que se preste a la sátira ni nada a lo que tengamos que prestar atención o que pueda merecer este tratamiento es normal que hayan decidido ir a por ello con esta… cosa… que nos muestra, ante todo, un esfuerzo y un trabajo enorme. El de Kate Winslet por hacer visible la serie. Es una lástima que sea derrotada en cada batalla. Igual de lamentable es el resto del reparto que se ve arrastrado a esto – Pippa Haywood está más allá del desaprovechamiento -, o la cobardía exhibida en cada oportunidad en la que la serie tiene la oportunidad de hacer algo distinto o interesante. Con un poco de suerte la próxima vez dejarán que Stephen Frears escriba los guiones además de dirigirlos. Para todo lo demás tenemos esta serie, el tipo de obra que uno esperaría encontrar en una sátira sobre Kate Winslet protagonizando una serie de prestigio.

Una astronauta desaparece durante una de sus misiones y su marido decide investigar qué es lo que ha pasado mientras cuida de su hija. El resumen de Das Signal (O) (AL) parece uno interesante. Siendo la palabra clave ‘parece‘. Porque para llegar a eso nos encontramos con hora y dos minutos de piloto -no diré que parece haber una competición… PERO- con idas y venidas, llamadas por teléfono, esperas en salas y habitaciones, y la forma más aburrida posible de explicar la carrera espacial que se me ocurre. Y ahí aún no ha sucedido el ‘evento’ de la desaparición de la astronauta -o de los astronautas, vaya- solo te están presentando a la gente de la manera más tediosa posible. Para cuando parece ocurrir -la historia va dando saltos temporales por motivos tampoco demasiado establecidos- nos encontramos, por fin, con escenas en la estación espacial, escenas en el pasado familiar y aún más gente en habitaciones hablando, gentes con teléfonos hablando… Para el minuto 45 parece que podría empezar a pasar algo. Así que rápidamente pasamos a más gente hablando por teléfono. Parece -podría parecer- que están fingiendo que ha habido un problema y, en realidad, en la estación no ocurre nada. Yo qué sé, a esas alturas ni me interesa ni creo que le interese a ninguno de los implicados. Pero parece que empiezan a hablar de una señal de radio y sus implicaciones. Momento en el que aparecen los títulos de crédito. Supongo que con la esperanza de que alguien pique con el siguiente capítulo. A mí no me pillan.

Estrenar una serie sobre Rocco Siffredi tan cerca del 8M es una decisión peculiar, pero así es Netflix -bien es cierto que con el mes que lleva Movistar no están ni cerca de superarles -, dispuesta a traernos la ramplona Supersex (O) (IT) que cuenta la historia de siempre disfrazada de propuesta cultural con múltiples momentos temporales y exploración del personaje y blablabla, la basura habitual. Que si Rocco como figura pública, que si su infancia, que si sus ‘demonios’ -que, os sorprenderá, vienen de los traumas de su infancia y juventud, no de sus comportamientos o declaraciones- y, en fin, el tipo de cosa que habría hecho TeleCinco, el italiano, si hubieran decidido que querían ser artísticos. Poca crítica, menos filo y todo sobre raíles. En fin.


¿Quién mató a «Se ha escrito un crimen»?

Encontrarte con piezas de divulgación sobre televisión en español tiene siempre estos problemas. Pero he pensado que mejor que enzarzarme con alguien tiene pinta de haber leído algo en inglés -el equivalente moderno de oír campanas– es mejor escribir algo aquí.

¿Acabó Friends con Se ha escrito un crimen? Lo cierto es que no.

Podemos especular con si el primero fue algún tipo de instrumento en el final del segundo, que ahí tendríamos más que hablar, pero en ningún caso fue algo buscado o premeditado.

Si alguien fue culpable de acabar con Se ha escrito un crimen fue el nuevo presidente de la CBS, Les Moonves, más conocido ahora por los múltiples casos de asalto y acoso sexual que acabaron sacándole de la presidencia de la cadena.

Aunque, en realidad también tendríamos que hablar de un cambio en el contexto, de un hilo conductor con el pasado de la televisión, de una actriz un tanto cansada y de una muerte un tanto viva. Vayamos a ello.

Una de las ideas de Moonves al llegar al cargo fue ‘modernizar‘ la CBS. Es algo complicado de creer porque… bueno… la CBS. Pero la idea era ‘darle una sacudida’. No es la primera vez que veíamos algo así, también es cierto.

No sé si os acordáis de cuando yo tenía tiempo de hablar de historia de la televisión y hablaba de gente como El Malvado Fred Silverman, uno de los principales responsables de que la televisión sea hoy como es. El asunto es que él fue el primero en llegar a la idea -y promoverla- de que había que buscar un público joven, urbano y moderno. Así que había que acabar series establecidas, con un audiencia abultada… pero que se centraba en un perfil mayor, rural y poco dado a gastar. Sí, la idea de ‘moderno‘ es menos ‘moderno‘ que ‘gente dispuesto a pagar lo que sea por algo que le digan que es una novedad‘. Por supuesto en los años ’70s no podían vender imágenes de monos fumando, pero creo que nos entendemos.

Veinte años más tardes -aproximadamente, claro- la FOX lanzó su propio canal de televisión. Se enfrentaba a los tres grandes (ABC, CBS, NBC) y aunque podríamos hablar de las otras que lo habían hecho o intentado antes (Ya sabéis lo que digo siempre, nadie se acuerda de DuMont. Ah, y la PBS es otra historia. Tenía previsto hablar de esto algún día… luego llegó 2016) vamos a lo importante. La FOX buscó una manera de que su canal resultada interesante. Al estilo FOX, moviendo la portería. Lo hemos contado también antes: La popularización de que lo que debería de interesar a los anunciantes era el público de 18 a 39, y no el total de audiencia. Los viejos trucos siempre funcionan.

Por supuesto la CBS tenía mucho de esos programas. Los tenía cuando la ‘purga rural’ de los ’70s, los tenía cuando Les Moonves llegó en mitad de los ’90s y, sinceramente, los tiene a día de hoy. No pueden evitarlo.

No eran los únicos, por supuesto. Otro ejemplo clásico sería Matlock, una serie que duró 9 temporadas entre NBC y ABC. Con bastante menos éxito que Se ha escrito un crimen, y un poco más de ajetreo: Las cinco primeras temporadas se emitía los martes, con su mejor registro en la tercera temporada logrando el puesto 13 del año, pero para la sexta y última -en la NBC– la mandarían a los viernes. Cuando la ABC la recuperó la mandó a los jueves, pero la audiencia ya había desaparecido y acabó cerrando en 1995.

Pero con Se ha escrito un crimen la historia era otra. Toda una institución de los domingos por la noche -el día de la semana por excelencia para el drama y la familia- el puesto número 13 era el peor que había tenido. Fue en su sexta temporada, para la novena lograría el quinto puesto. Aunque el mejor que tuvo fue en su segunda temporada, cuando logró ser el tercer programa más visto. En 1994-95, cuando Les Moonves llegó a mitad de la undécima temporada, logró el octavo puesto de las series más vistas del año.

Así que nos queda por hablar de la actriz principal ‘un tanto cansada‘. Separar Se ha escrito un crimen de Angela Lansbury es casi imposible. Una actriz prodigiosa, un icono del teatro y mil cosas más. Podría hablar durante horas sobre ella, pero ya lo hice y me lo borró un idiota con dinero. Lo importante aquí es que Lansbury había ido consiguiendo cosas a lo largo de los años. Y no me refiero a que se contratara a actores con un recorrido ya, pero que así podían aprovechar los beneficios para los seguros médicos y de jubilación. Sino, más bien, a ir ‘cambiando’ el rodaje a Nueva York -de ahí esos capítulos con ella como profesora- o a salir en menos capítulos -de ahí aquellos en los que aparecía solo al principio y al final-, entre otras prerrogativas. De hecho, no solo ella fue productora ejecutiva -sí, ya sabemos cómo va esto- a partir de 1992, la novena temporada- sino también su hermano Bruce consiguió créditos -y control- de producción.

Lansbury había amenazado con largarse de la serie, varias veces. De hecho, en el artículo que el LA Times cubría el cierre de la serie era uno de los temas mencionados. Pero también el enfrentamiento entre la actriz y el directivo cuando este decidió lanzar su bien establecida y muy exitosa serie contra otra nueva que había arrancado con fuerza. Con tanta fuerza que ese famoso octavo puesto del año había sido compartido entre las dos: Se ha escrito un crimen y Friends.

Lansbury tenía claro que la serie era una institución los domingos, un día tranquilo y familiar, y que un jueves, un día más ‘joven y moderno’ iba a ser más complicado que funcionara la serie. -Y, sí, ahí se incluye el capítulo en el que Se ha escrito un crimen usaba el plató de Friends… perdón, de Buds para los asesinatos- Lansbury tenía, por supuesto, razón. Por primera vez cayó no ya del TOP13 sino del 50. Y eso sirvió para que Moonves tuviera una excusa para cancelarla. Dejó los últimos cuatro capítulos de nuevo para el domingo, eso sí.

Pero -diréis-, espera. ¿No son entonces esos ratings más que motivo suficiente para la cancelación? Pues… Como decía, en esos años hubo una purga. Pero siempre hay excepciones, claro.

En 1991 se había hecho la prueba de una película que podía dar lugar a una serie. Le habían seguido otras tres películas hasta que, finalmente, en 1993 arrancó Diagnóstico: Asesinato. Una serie cuyo personaje principal, el Doctor Sloan -sí, el de Hacer un Sloan– de Dick Van Dyke, se había presentado en otra -ya cancelada- serie de la CBS: Jack y el gordo, a su vez un spin-off (o spun-off, según se mire) de Matlock. Sí, Matlock no era de la CBS pero estas cosas pasan. Aunque el propio Matlock haría una aparición en su cuarta temporada -tras la cancelación de la suya propia, claro- en un episodio doble. La serie duraría 8 temporadas, hasta 2001.

Durante los cuales sus puestos más altos fueron el 27 en su quinta temporada y el 30 en la sexta. Sí, de ocho. Y luego tuvo dos películas más.

El truco -por llamarlo de alguna manera- era que Diagnóstico: Asesinato estuvo los tres primeros años en los viernes. El segundo peor día de la semana en lo que a datos se refiere (el peor es el sábado, pero prácticamente nadie tiene nada los sábados) en el que suelen funcionar las series de corte familiar y casi infantil/ juvenil (ejemplos típicos de lo que funciona ahí: Los Picapiedra, La Tribu de los Brady, Primos Lejanos…) y que con la llegada de la FOX, y ese cambio de peso en las audiencias a favor de los 18-39, fue acogiendo también a series para un público digamos que de mayor edad. (La reina ahora es Blue Blood, que va a terminar este año en su temporada catorce después de haber ascendido de su peor puesto la segunda temporada en el 22 al 5 el año pasado. Y sí, la cancelan también.) con lo que podían tener la manga más ancha con esas series. Total, algo tenían que emitir. (O no, CW se pasó la mayor parte de su ‘vida‘ sin emitir los viernes. Pero esos ‘cuartos‘ canales ya sabemos que son otra cosa. Ojalá algún día vuelva a tener la capacidad y estabilidad como para escribir sobre eso.) Como a Diagnóstico: Asesinato le fue bien los viernes le pasaron a los jueves en la cuarta. Sí, los jueves. Aunque para la última, cuatro años más tarde, volvería otra vez el viernes.

¿Por qué no hicieron algo similar con Se ha escrito un crimen? Quizá os dijeran que Diagnóstico: Asesinato lo producía Viacom -parte del grupo al que pertenece la CBS– mientras que Se ha escrito un crimen lo hacía Universal -los de la NBC-. Pero las opciones estaban ahí. Bien devolverla a los domingos -total, tampoco es que el público se hubiera perdido un arco de trama- o haberla pasado a algún otro día de la semana, incluyendo ese viernes en el que la presión era menor. Pero no se hizo. ¿Por qué? Eso tendréis que preguntárselo a Les Moonves.

Como decía al principio, en realidad la serie estuvo solo medio muerta. Igual que le pasaría años después a Diagnóstico: Asesinato, a Se ha escrito un crimen le ofrecerían una serie de telefilmes. La primera se emitirá en 1997, luego de 2000 a 2003 el resto.

Sí, a todos los efectos Se ha escrito un crimen duró 12 temporadas y cuatro telefilmes de 1984 a 2003.

La lástima es que no hiciera un crossover con Detective Conan, que se empezó a publicar en 1994.

Volviendo al principio… Sí, Friends era una serie en ascenso. En la temporada anterior, su primera, había empatado en el 8 puesto con Se ha escrito un crimen, el segundo había logrado el 3 puesto. Y aún llegaría más alto. En su quinta temporada logró, por fin, el 2 puesto. Y en 2001, en la octava, logró por primera y única vez ser el número 1, el programa más visto de la televisión estadounidense. Durante su emisión el puesto más bajo en el que estuvo fue ese 8 de la primera temporada, el resto de ellos estuvo en el Top5. Incluyendo su último año, en el que fue el 4 programa más visto.

Pero Friends no mató a Se ha escrito un crimen, como mucho podríamos discutir si sirvió como arma, como medio para justificar ese cierre. Fue la propia CBS la que decidió ir en contra de lo que parecía el sentido común y de lo que su actriz principal opinaba, para intentar acabar con una serie que acababa de empezar pero ya estaba suficientemente establecida. Una misión kamikaze. Pensada para ‘sacudir las cosas’. En este caso sustituyéndola los domingos por un bloque de comedia.

La primera mitad del bloque con la serie Cybill, de Chuck Lorre y a mayor gloria de -claro- Cybill Sheperd, que se había estrenado el año anterior en lunes, había tenido un éxito moderado de público pero mayor de crítica; incluyendo el que Christine Baranski hubiera ganado el Emmy a actriz secundaria. Así que la idea era acompañarla primero por la serie Almost Perfect de Levine e Isaacs, y que para el capítulo 17 ya la habían movido al lunes.En el hueco dejado, a ver si tenía más éxito, a Bonnie, una sitcom a mayor gloria de Bonnie Hunt. Que duraría seis capítulos. A partir de ahí decidieron llevarse los últimos capítulos de Se ha escrito un crimen y luego ya desechar la idea de las comedias -claro- (Cybill iría el año siguiente al lunes, reuniéndose de nuevo con Almost Perfect) y sustituir Se ha escrito un crimen por una serie producida por la propia cadena, en CBS Productions, y que en la anterior temporada había acabado en el puesto 81. Esa segunda tuvo una notable mejoría al heredar la franja esa en la que Se ha escrito un crimen había quedado en el 8 y quedar ‘solo’ en el 34. Se trataba de Tocada por un Ángel. Una serie que pasaría a ocupar los domingos hasta principios de los dosmiles.

De nuevo una serie dramática y familiar con un público de más edad pasaría a reinar en las noches de los domingos en la televisión USA, CBS mediante. ¿No podrían haber traído para esto de vuelta a Se ha escrito un crimen? Quizá no rezaron lo suficiente.

En resumen: Una serie establecida, protagonizada por una mujer ya con una edad y con un cierto poder sobre el programa, se enfrenta a la decisión de un nuevo ejecutivo de cambiar las cosas, sin que intenten siquiera reflotarla.

Así que, si me preguntáis a mí, Friends era solo un señuelo. El asesino fue, como tantas otras veces, el Ejecutivo.

 

 


¡Libros que Salen! Etter, «Space Opera», Bennett y más

¡Que entre la pila!

Fruta madura de Sarah Rose Etter, ed. Horror Vacui

Un libro que comienza con pesadillas empresariales, que sigue con el contexto y nos muestra un agujero imposible de rellenar. Una historia que podría ser costumbrista milenial, o podría ser una historia de terror, aunque en realidad ambas cosas -con los problemas, especialmente para las mujeres, y con todo lo increíble y absurdo que es la realidad- están mucho más entrelazadas de lo que querríamos reconocer.

Caja 19 de Claire-Louise Bennett, ed. Malas Tierras

Una novela que muestra las comunicaciones entre la vida y el arte, con una joven de un pueblo obrero inglés que estudia y trabaja que se dedica a escribir historias y a utilizarla como punto de partida todo lo que la rodea: las pilas de productos, los clientes, las relaciones… Una historia vital que le permite ofrecer un eco en la literatura.

Space Opera de Catherynne M. Valente, ed. Universo Alternativo


La llegada de los extraterrestres a la Tierra no es como uno esperaría. Porque las razas alienígenas quieren que les demostremos que somos sintientes… y si no nos erradicarán. ¿Cómo demostrarlo? Pues de la manera tradicional: ¡Con la música! Mientras no acabemos los últimos todo irá bien. Una historia divertida, musical y con genocidios de por medio… ¡Como el mismísimo festival de Eurovisión! Así que, si eres capaz de pasar por alto la portada, es una historia que merece la pena ser leída.

La distancia que nos separa de Maggie O’Farrell, ed. Libros del Asteroide

La tercera novela de Maggie O’Farrell, inédita aún en España, sobre la familia, la emigración, el dejar atrás nuestras raíces y las relaciones entre personas -dentro de la familia, dentro de la pareja- que pueden ser lo más importante cuando se huye.

La declaración de Stella Maberly de F. Anstey, ed. Beetruvian

Más conocido por su producción humorística y, sobre todo, su libro Vice Versa en el que un joven y su padre intercambian cuerpos, Anstey también escribió en el fantástico y sus alrededores, como esta confesión que juega a la confusión, nos presenta a una protagonista -una antigua joven adinerada caída en desgracia tras la bancarrota de su padre- que está convencida de haber visto a su amiga y empleadora morir y resucitar poseída por un demonio. Pero, ¿es eso realmente lo que ha pasado o son imaginaciones suyas? La historia y sus dudas se van desarrollando mientras el lector va decidiendo qué es lo que creerá.

FRONTIER de Guillaume Singelin, ed. Grafito

Naves espaciales, una tierra sobrexplotada y una búsqueda por el espacio más allá del territorio. Ah, y monos. Monos vestidos de astronauta. Porque vamos a seguir a un trío cuyos destinos se cruzan: una científica, una mercenaria y un minero. En una obra que mezcla las aventuras con el costumbrismo… espacial.

Albahaca y Orégano de Melissa Capriglione, ed. Astronave

A veces lo mejor que se puede buscar es algo sencillo y encantador, como esta obra sobre unas jóvenes en una escuela culinaria mágica. Con un estilo muy sencillo y una historia con su punto de drama y de romance, buscando sobre todo ese punto encantador propio de los cómics juveniles actuales.

Oso y Pía de Jarvis, ed. Blackie Books

Este pequeño libro con unas ilustraciones realmente magníficas por parte de Jarvis nos trae a un dúo de amigos en pequeñas historias con unas aventuras cortas pero entrañables. Perfectas para un momento de tranquilidad y deleite.

Orión y la Oscuridad de Emma Yarlett, ed. Edelvives

Autora de una gran cantidad de álbumes, de los que probablemente sean más conocidos los de Ñac-Ñac, Yarlett nos propone aquí la historia de un niño que tiene muchos miedos, sobre todo a la Oscuridad. Al menos hasta que la Oscuridad decide visitarla para intentar que deje de tener tantos miedos, y comiencen a vivir aventuras. La aventura de descubrir esos monstruos, esos sonidos y esa todos esos lugares sin luz. Un álbum con humor, con un dibujo estupendo y que, además, ayuda a poder hablar y comentar esos miedos. ¡Magnífico!

Nos leemos.


A partir de una película -o a continuación, según, pero se nota que algo falta delante- llega este Aníkúlápó: Rise of the Spectre (O) (NI) que nos muestras costumbres y tradiciones nigerianas. En ocasiones con más recursos que medios -no diré que habitualmente, pero- y en otros casos ni siquiera esa decisión de tirar para delante logra que funcione. Pero, al menos, tiene claro la historia que quiera contar, aunque no siempre tenga las posibilidades de mantenerse a la altura de sus intenciones.

Resulta más agradable de lo que esperaba esta -muy inglesa- The Completely Made-up Adventures of Dick Turpin (UK) que recuerda sobre todo a series como Horrible Histories o aquellos primeros YouTubes de la segunda mitad de los dosmiles. Y lo digo como elogio. Una vuelta a un momento histórico con un acercamiento más cercano a Tristram Shandy o las películas de Mel Brooks que a una auténtica aventura o drama. De hecho, me sorprende que no sea directamente una obra juvenil. Y está claro que se lo han pasado en grande. Lo que no sé es cuánto podrán alargarlo.

Cuando escuché que Great American Family quería hacer la versión ‘con dios‘ de 9-1-1 pensé que sería algún tipo de broma de la prensa USA. Cuando me he encontrado con County Rescue (USA) he pensado que sería algún tipo de broma. Porque me resulta más sencillo creer que esto es algún tipo de youtube de broma que una serie real. Aunque hecha con poco dinero. se las apañan para mentar a dios cada pocas frases y para dar esa sensación de proyecto de fin de curso del CEU. Los actores se dividen entre los de la escuela Joey Tribbiani y los de IKEA. Y todo esto es lo bueno que puedo decir de ella.

Hay buenas intenciones detrás de Dead Hot (UK), la lástima es que no siempre parezca claro lo que quiere contar. Especialmente con un piloto que pone claramente los puntos principales sobre la mesa para luego ir perdiéndose en meandros y vueltas sobre lo mismo. Algo que normalmente indicaría que o no está bien planificado el capítulo o es uno de esos casos de tener un contenido para un formato más corto que se ha reaprovechado para serie. Sea como sea, los actores defienden en la medida de lo posible sus papeles y hay una sensación general de que quieren hacer… algo. Quizá en los siguientes capítulos logren mejorarlo -aunque lo dudo- pero me temo que es poco probable que yo esté ahí para verlo.

Hay veces que sospecho que algunas series se van reproduciendo aquí y allá. En el caso de Dügüm (O) (TU), o Dilema, tenemos a una presentadora conocida por su rectitud y honradez (?) que se enfrenta a un reto cuando su hijo se ve metido en un asesinato. Así que se supone que la duda será qué hará, si seguir siendo una periodista honrada (?) o proteger a su hijo. ¿Cómo van a lograr extenderlo? A saber. Porque, bueno, esta sensación de haberlo visto ya me temo que no ayuda nada.

El Excéntrico Asesor ataca de nuevo. Esta vez se trata de Elsbeth (USA), lo que significa que los King están detrás. Y que, por algún motivo, querían hacer su propia versión de Colombo. Lo que tiene sentido porque Carrie Preston es una actriz magnífica que lleva adelante la serie cargándosela en los hombros. Aunque un año después de Poker Face -una versión de Colombo en la que Natasha Lyonne lleva adelante la serie cargándosela en los hombros- resulta curioso este interés por los murder mysteries inversos. Aunque las diferencias entre las tres series -con esta siendo la más cercana a las series tradicionales, para lo bueno y lo malo, y por una vez voy a decir que claramente necesita un poco más de duración- están claras y si bien es quizá un poco más… inconsistente que las otras -probablemente por tener que centrarse demasiado en su personaje principal y no en el malvado, además de recurrir a un truco tan viejo como un Sloan Inverso- pero al menos el piloto nos deja claro por dónde va a ir la serie, y no se empeña en vendernos una Trama B -solo lo normal-, ni nada de eso.. Supongo que es cuestión de ver ahora cómo lo gestionan. Y de esperar a ver si le cae algún premio a la protagonista. Eh, a Tony Shalhoub le funcionó.

De alguna manera en Netflix han logrado hacer una precuela de una película anterior. ¿Cómo es posible que una película vietnamita tenga una serie francesa como precuela? Mira, yo qué sé. Lo cierto es que no tiene sentido -aunque quizá un poco más que el que sea precuela de la espantosa película francesa del mismo año-. Pero lo importante es que si nos olvidamos de eso y de varios giros tan arbitrarios y ridículos de la trama que una película de Lifetime no se atrevería a hacerlos, este Furies (O) (FR) ofrece la suficiente cantidad de mamporros como para justificar lo injustificable (por si no ha quedado claro: el guión) así que, bueno… Supongo que es lo que buscas si te gusta el menú. (De nuevo: Ensalada de hostias)

En Australia deben de estar teniendo unas de esas rachas porque House of Gods (AU) parece no decidir si quiere ser otra de esas series de iglesias -una mezquita en este caso-, un culebrón tradicional o uno de inspiración turca. En realidad ninguna de ellas funciona, en parte por las tensiones entre modelos -especialmente cuando se toma en serio- y en parte porque tampoco da la sensación de que le interesa gran cosa a ninguno de los implicados.

Es curiosa esta serie sudafricana, Koek (O)(SA), que parece quedarse a un salto de ser como Claws pero… se queda ahí. Dentro de la zona más segura que une a ‘mujeres normales’ con ‘organización criminal’, y aunque haya algunas escenas y momentos en los que parece que se va a soltar el pelo me temo que en ningún momento logra dar ese salto, al camp, al musical o al que no le importe a nadie porque tienen una historia que contar. O quizá es que esa historia no es tan capaz de llevar adelante lo que tenemos ante nosotros. O, con algo de suerte, solo necesitará algo de rodaje y mejorará a partir de una hipotética segunda temporada. Que es justo lo contrario que le pasó a Claws.

Tras tanto tiempo resulta que Iwájú (O) (NI) llega a Disney + para ofrecernos una mezcla de diseños más o menos bonitos y coloristas junto con una historia bastante repugnante. La parte de la relación padre/hija es lo de siempre y no parece interesarle mucho a nadie, toda la historia sobre lo peligrosos y manipulables que son los pobres y como los ricos intentan mejorar su vida… en fin.

A favor de Kuvvetli Bir Alkış (O) (TU) – o A Round of Applause o Un fuerte aplauso – tenemos la decidida apuesta por lo no-convencional. No siempre funciona, por supuesto, sobre todo en los segmentos más discursivos o cotidianos. Pero incluso ahí se nota que tienen la intención de mostrarlo como una obra teatral en la que se quiere explotar la pareja y relaciones filiales.A ratos casi parece estar viendo una de esas obras de tele-teatro de los setenta. En otros momento te preguntas si no será alguna serie española actual. Así que, de nuevo, hay que agradecerles el intento.

Tras verme Maamla Legal Hai (O) (IN)me he quedado con la mosca de a qué serie española me recuerda. Porque hay una mezcla de coralidad, costumbrismo, marrullería y cutrez en esta serie de abogados -a la vez inverosímil y perfectamente creíble- que nos muestra cómo operan en La India y todas las trapisondadas que montan entre ellos o con la justicia. La duración de los capítulos es un tanto excesiva pero entiendo que ese es un mal de nuestro tiempo. Así que ya solo depende de las ganas de meterse en estos asuntos. Que pueden parecer surgidos de otra época pero que me temo que esas ‘realidad’ a la que apelan –ripped from the headlines, que dicen los anglos- sigue ahí, entre nosotros.

Parece que alguien se ha acordado de que tenía una propiedad sin explotar y de ahí que ahora hayamos tenido una película para televisión y también una serie. Que es de la que hablaremos, claro: Megamind Rules (USA) no parece tener muy claro su público. Hay chistes que no creo que pillen ni los padres de los niños y el ritmo y tema va variando de esas dentro de estos. Así que… bueno… ¿quizá para los superfans del personaje (de haberlos)? Porque parece hecho sin más interés que mantener vivo el derecho legal a usar al nombre, porque no parece que nadie haya tenido ningún interés real en hacerla.

La típica serie que quiere y no puede, intentando con toda la serie ser el nuevo Power pero, me temo, quedándose muy lejos en posibilidades y realizaciones. Eso es lo que nos espera en Perimeter (USA), que intenta ser a la vez un drama, una de organización criminal y un fondo de ¿denuncia social?. Quién sabe. El problema es que la ambición existe, y los actores hacen lo que pueden con distintos niveles de capacidad, pero ni el guión ni los medios sirven para llevarla adelante.

Esta Royallodeo (O) (CS), o 로얄로더 o The Impossible Heir o El heredero Ilegítimo, tira de varios clásicos populares surcoreanos pero tiene el problema de que, sin estar mal, no acaba de colocar las piezas en el tablero durante el piloto. No tiene pinta de que sea porque va a estar en evolución constante sino, más bien, porque lo hará con el segundo. Así que, bueno, una especie de telenovela que aún no sabemos por dónde va a tirar. No digo que no vaya a verme más capítulos, más bien que no tengo ninguna prisa en verlo. Así que mitad y mitad.

Si algo pueden hacer el resto de series esta semana es agradecer a Shōgun (USA) que no van a ser las más aburridas. Con un estilo que hace que Silencio parezca un thriller, entiendo que la reconstrucción histórica -o algo así- y la mugre -que lo mismo es digital- es a lo que apuestan. A mí no me puede interesar menos. Supongo que porque no soy el público, pero si esperan que me crea que esta es una gran serie van a tener que usar mucha persuasión.

Es irónico que pocas cosas estén más ‘muertos que caminan’ que la franquicia que da pie a esta The Walking Dead: The Ones Who Live (USA), pero aquí estamos, sin que se acabe de morir. Esta vez la extremadamente aburrida agrupación de series opta por algo así como un drama romántico en el que los zombies no dejan a dos amantes reunirse. De verdad que no soy capaz de entender por qué siguen intentándolo o qué esperan sacar de esto, pero a ver si se mueren todos de una vez. Por favor.

 


¡Libros que Salen! Mukasonga, Higashino, Covington y más

¡Que entre la pila!

Nuestra señora del Nilo de Scholastique Mukasonga, ed. Minúscula

Mucho hemos tardado en tener en España -que no en español, porque en Argentina alguna cosa había salido- a Scholastique Mukasonga, no solo uno de los nombres propios que estuvieron sonando para el Premio Nobel, también -sobre todo- una magnífica autora ruandesa. Como ruandesa tutsi lleva años en Francia, publicando libros como este (que ganó el premio Renaudot allá), y en el que refleja a través de una joven en un colegio privado a principios de los años setenta las tensiones del país. Con un porcentaje limitado de tutsis por parte del gobierno hutu y en un entorno elegido por las familias con dinero, retos como la amistad o la aceptación se ponen realmente cuesta arriba en un clima de juegos de poder y de violencia contenida que presagia el futuro del país.

Los milagros de Namiya de Keigo Higashino, ed. Quaterni

No esperaba yo este Higashino por sorpresa, pero mira. En lugar de una de las obras de Galileo tenemos una mezcla de misterio y fantástico, pero con ‘buen fondo’. Un trío de delincuentes, una tienda, viajes en el tiempo y, sobre todo, un señor que da consejos. No es en absoluto una obra que podamos llamar policíaca -yo no lo llamaría así, vamos- aunque haya criminales y haya un mínimo de suspense, más bien una forma entrañable de jugar con esos conceptos mientras se va desarrollando una tesis. No esperaba esto de Higashino, pero eso demuestra que aún puede sorprender(me).

Riviera Redneck de Dennis Covington, ed. Dirty Works

Cierto es que el nivel de Salvación en Sand Mountain es difícil que se repita, pero eso no significa que Covington no tenga más cosas -reales, vividas, prácticamente ni transformadas- que contar. Así en esta historia que empieza con una herencia y un timo (o viceversa, según) le vemos luchando no solo contra lo que significa lo uno y el deseo de arreglar lo otro, también con la realización de que en Florida hay muchas cosas -comenzando por la interpretación de la ley- que se se malea para mal. Pero, en fin, al menos hay armadillos, supongo.

La casa del Dr. Edwards de Francis Beeding, ed. WHO


Quizá no tanta gente conozca a Francis Beeding, sobre todo porque no deja de ser el pseudónimo que usaban para su producción conjunta John Palmer y Hilary A. Saunders. Sin embargo es más que probable que les suene Sospecha, la película de Alfred Hitchcock, un thriller psicológico. Como de costumbre la forma de adaptar Hitchcock hace que tenga poco que ver con este libre, que va sobre un asilo al que llegan dos psiquiatras. Una es una psiquiatra recién graduada que va a trabajar con un viejo amigo de su padre -el Dr. Edwardes-, el otro es un nuevo psiquiatra. Uno al que que rápidamente le toma aprecio. Pero en ese ambiente aislado, en el que quizá no todo sea lo que parezca o la gente no sea quien dice, los aspectos góticos sean más importantes que los psicológicos.

Sangre y espina de Margaret Owen, ed. Puck


Tras Muerte y Fortuna nos reencontramos con Vanja Schmidt, que está buscando trabajo honrado… pero ha acabado inventando a una diosa. Por supuesto las cosas nunca son tan sencillas, su prefecto es precisamente la persona que debe investigar si la diosa existe de verdad… y quien ha sido elegido para ser su sacrificio. Los problemas se van apilando, entre seres divinos, monstruos y lo más complicado de todo: Su pasado. Y todo para conseguir un futuro, que aún está por ver si podrá ser al lado del prefecto.

El sueño de la sultana / Padmaragde Begum Rokeya, ed. Kaótica

Begum Rokeya Sakhawat Hossain fue una escritora bengalí de finales del S XIX además de pionera del fantástico en el que escribiría obras como estas dos. El sueño de la sultana está situado en un mundo gobernado por mujeres con un punto de humor satírico, Padmarag funciona como complemento, hablando de la opresión machista y de la necesidad de buscar esa sociedad en la que las mujeres, independientes de razas, clases o religiones, se unieran para luchar contra la sociedad patriarcal. En ambas muestra su convicción de que es la educación lo que más ayuda a avanzar, especialmente a las mujeres. De ahí que creara diversas asociaciones y promoviera todo tipo de escuelas y acciones. En España había salido -que yo recuerde- solo el primero en aquella bella edición de novela corta más cuaderno de Palabrero, así que bienvenida sea esta recuperación, y más con la ampliación.

El horror de Dunwich de H.P. Lovecraft con ilustraciones de François Baranger, ed. Minotauro


Pues siguen los álbumes ilustrados de historias de Lovecraft, esta vez le toca a Dunwich y a los paisajes llenos de nieblas creados por Baranger.

En la noche de los tiempos de Gou Tanabe en adaptación de H.P. Lovecraft, ed. Planeta Cómic

Pues aquí seguimos con las adaptaciones de Tanabe de las obras de Lovecraft. Esta vez con un hombre que recupera la consciencia tras cinco años para descubrir que su cuerpo ha estado ocupado mientras tanto por una consciencia ajena… que ha dejado en él recuerdos y sensaciones antiguas. Muy antiguas.

La cólera de los dioses (1, Los pequeños misterios de Egipto) de Pierre Gemme y Mary Gribouille, ed. Bruño

Una colección de aventuras y misterios con una niña con poderes y un gato, y -sobre todo- la decisión de divulgar sobre el Egipto clástico aprovechando todo lo demás.

El viaje de Tiago de Jutta Bauer, ed. Bindi Books

Tiago es muy rápido, por eso el Rey le ha dado un mensaje muy importante para llevarle al rey del país vecino. Tenía que cruzar las colinas, seguir el río y llegar más allá. Pero pronto Tiago empieza a encontrar problemas, y gente que le pide su ayuda. ¿Cómo podría no echar una mano? Y mientras, el Rey, espera. Espera, además, en una barra inferior, en colores grisees. De esa manera este álbum ilustrado nos va contando distintas historias

Nos leemos.