La de las Listas

Dado que mi entretenimiento este verano está siendo hacer listas de películas -nada excesivamente largo, por supuesto, solo 20 ó 30 de ellas- parece razonable para no perderme o perder lo ya hecho -no digamos ya para que el resto pueda encontrarlas también con facilidad- colocar una entrada que sirva como señal y muestra.para tenerlo más o menos controlado. Que luego no creo que suceda, pero mira. Algo es algo.

Así que vamos con ello y esperemos que me acuerde de ir actualizándolo con las nuevas.

Ya, yo tampoco.

01. La que lo desató todo: ‘Obscure Slashers‘.

02. Esta tiene incluso enlace en el blog: The Old, Dark House Lista.

03. La del ‘Cyber-Terror‘: Programas que enloquecen en computadores y roboces.

04. La de los ‘Muñecos Asesinos’: ¡En todas sus variedades!

05. No todo va a ser terror: ¡Una de supes -olvidados o desconocidos- USAcas!

06. La locura del conteo: ¡Las más Extensas Sagas de Películas de Terror!

07. Una fácil de explicar: ¡Mis ‘Slashers’ Favoritos Asterisco!

08. Aprovechando un gran libro sobre el tema: ¡Los mejores telefilmes que aparecen en él!

09. Voy a ser muy claro: ¡DON’T!

10. No todos los supes son de USA: ¡Superhéroes del mundo!

11. Repaso a un país: Italia Fantástica y Terrorífica.

12. Una lista no-oficial: Los ‘exploits’ de Batman.

13.  Terminamos aquí mismo: Un vistazo al terror (y suspense) de España-

Y se acabó, al menos por este espacio vacacional. Que uno nunca puede llegar a descartar volver a hacer estas cosas pero ya sé yo cómo ando de tiempo luego. De momento podemos cerrar con esta la colección de maratones que os he presentado este verano. Ya habrá más, si hay suerte. Con deciros que no he llegado a recomendar más que un par o tres de krimmis.


Esta semana podría haber sido tranquila. En lugar de eso nos hemos encontrado con estrenos. No muy interesantes, pero estrenos. Por ejemplo, Atypical (USA). Supongo que en Netflix creerán que hacer una comedia con un autista en su centro es buena idea y muy integradora. Luego el actor principal elegido no se han molestado en que fuera autista pero, vaya, tampoco podemos esperar que sólo porque hayan montado una comedia a su alrededor tuvieran que darle voz. Total, en realidad no es ni divertida así que pueden seguir sacando dinero de hacer estas cosas.

Una década y pico después los australianos ven un nuevo Blue Murder: Killer Cop (AU) es esta vez el subtítulos y vuelve a ser una miniserie basada en hechos reales y todas esas cosas. True Crime y todos los demás que supongo tendrá su público pero, sin ofrecer más aliciente como es este caso, no es para mí.

Tras mucho tiempo de seguirle la pista resulta que Lifetime por fin ha estrenado A Midsummer’s Nightmare (USA), eso sí de tapadillo y como si fuera un telefilme. Lo que tiene su coña teniendo en cuenta que es un episodio muy poco autoconclusivo y muy claramente parte de una historia serializada. La presentación es breve y prácticamente nada es lo que se cuenta en él. A Courtney Love no se le llega ni a ver la cara y, de hecho, tenemos que creernos que está ahí. Y, por supuesto, no parece que haya mayor intento de continuar con la serie ni de nada teniendo en cuenta que tras anunciarla a bombo y platilo el año pasado como el inicio de una serie de historias antológicas de terror inspiradas en Shakespeare -que vaya verano le están dando al pobre entre unos y otros- ha acabado apareciendo aquí, de cualquier modo y sin que parezca haber la menor intención en que sirva de nada. Y, francamente, para esto se podían haber ahorrado emitirla. Si total.

Dentro de los esfuerzos por negar cualquier evidencia que está haciendo Lifetime no parece localizable ningún tipo de material promocional
Llegó Mr. Mercedes (USA) y lo hizo con corrección total. Quizá no sea la más inspirada de las adaptaciones -y por ‘quizá’ quiero decir ‘sin duda’- pero logra un -a falta de mejores términos- ‘producto sólido’. Es una serie bien hecha, capaz de transmitir lo que decían los libros y, aunque no muy inspirada ni en la forma de hacerlo ni en las actuaciones que de ello se ocupan sí que es una forma más que correcta de realizar la narración. No creo que pierda nadie la cabeza por ella, pero al menos no te desespera.

Al final acabamos con los especialistas del crimen televisivo, aunque en esta ocasión Trust Me (UK), con sus identidades falsas y gentes que huyendo se hunden cada vez más en el lodazal, no deja de ser uan iteración mil veces vista a la que ayuda algo los actores pero que no deja de ser puro forraje. Aunque, al menos, forraje bien hecho.


Vaya semana. Y eso que he pasado muy alegremente del reality de misterio de Rob Lowe y sus hijos -en realidad no queréis saberlo- y de echarle siquiera un ojo a ese Barry que la HBO emitirá el año próximo y que los hackers han filtrado ya con, presupongo, propósito de hacer daño. Y con eso y todo vamos más que surtidos. Por ejemplo, con esta serie canadiense sobre fútbol, 21 Thunder (CA) que sigue al equipo que está por debajo del primero -yo es que estas cosas las entiendo regular, ¿equipo B? ¿sub21?- de un club de Montreal que intenta regresar a al grandeza. Esto, que podría ser cualquier cosa, acaba resultando un repaso de los clichés dramáticos más viejos de la historia con un tratamiento que deja toda la presunta intriga en una mezcla de Club de cuervos con Degrassi. Entiendo  -presupongo- que habrá un público para esta serie, pero tengo clarísimo que no soy yo.

Esta semana tenemos un par de ‘esto lo hace bien pero lo que se supone que es no funciona’ empezando por Comrade Detective (USA), que como ejemplo de explotación policíaca en la Rumanía de los años ’80 aún puede tener un pase. (Esto es, si dejamos de lado que en 1983 Rumanía acababa de ponerse con la televisión en color y no producía series propias, claro) tomando como base de manera bastante clara las series alemanas e inglesas y lo que probablemente piensen ellos que sería la propaganda anti-USA (es decir, la sutileza de la que tenía la anti-URSS pero con el otro bando) y desde ese punto de vista es bastante razonable. Pero luego resulta que es una comedia. O eso dicen. Quitando el redoblaje hecho de cualquier manera, la disparidad entre actores -al menos rumanos- y sus voces y algún pequeño apunte está muy lejos de la sátira que A Touch of ClothBullet in the Face, cada una en su estilo, utilizaban. En fin, cada uno con sus cosas, pero quede aquí el aviso pues aunque la serie se puede ver con complicidad es difícil recomendarla por su humor.

No sé cómo ha podido pasar pero Get Shorty (USA) no funciona. La suma de las partes es menor que el todo. El libro original de Elmore Leonard sigue siendo muy bueno y las ideas sacadas de él también. Chris O’Dowd hace lo que puede… Y el resto del reparto está. Con más o menos fortuna -como Ray Romano– pero al menos están en escenas que, a ratos, resultan interesantes. Pero que no acaban de unirse, no digamos ya de conectar entre ellas. Algo inexplicable con todo el esfuerzo de presentarnos personajes y mezclarlos en distintas escenas. Otra oportunidad perdida.

Mientras tanto lo último de Greg GarcíaThe Guest Book (USA), vuelve a demostrar cómo las tablas sacan cualquier cosa a flote. Así que una serie de episodios antológicos con una única unidad de espacio y unidades de tiempo consecutivas más algunos personajes que pasan de unas a otras narraciones. Ayudado, también es verdad, por una enorme cantidad de actores cómicos que saben aprovechar su estrecho guión. Podría estar mejor, pero también podría estar peor.

Tantos años viendo reconstrucciones criminales de true crimen ‘de época’ con actores buenos -que han decidido pasarse a la televisión o que siempre han sido grandes actores de la misma- creada por británicos y parece que poco a poco los estadounidenses le van cogiendo el gusto. Esto es lo que explica, diría yo, que alguien decidiera hacer Manhunt: Unabomber (USA) contando con Sam Worthington y Paul Bettany y luego ya con alguna aparición menor (Jane Lynch, por ejemplo) en la que está muy claro que es una intentona de crear un paraguas antológico para este tipo de series. El resultado, sin embargo… bueno, supongo que podría ser peor. pero está muy claro desde el principio que el villano no tiene demasiado interés y que los problemas del policía están ahí para que empaticemos con él. La melodramatización por encima del suspense lo convierte menos en un docudrama con pretensiones y más en una versión Película Lifetime de los hechos. Y ni siquiera es la historia de Tracey Thurman.

Aquí tenemos la segunda  ‘esto lo hace bien pero lo que se supone que es no funciona’  de la semana, solo que al revés. En general los monólogos de Queers (UK) que repasan la historia de los homosexuales en UK durante el último siglo son inteligentes, sólidos y bien interpretados por un buen número de actores brillantes. Pero. La serie se llama Queers. Esto, que podría haber creado fricciones entre los que aún lo entienden como un insulto no reapropiado, lo causa cuando te das cuenta de que los ocho episodios son en su mayoría de señores gays. En su mayoría significa que cuando se anunció que eran 6 capítulos hubo quejas así que pasaron de 6 capítulos a 8 metiendo dos mujeres. La primera de ellas es una mujer hetero que cuenta lo que es servir de barba a un hombre gay con un matrimonio falso, la segunda es una mujer que se disfraza de hombre para poder… a saber… ¿vivir su lesbianismo en los años veinte? Porque no es una Drag King ni se nota interés alguno en un cambio de sexo. Es una mujer lesbiana que ha encontrado una manera de ‘sobrellevarlo’ en sociedad: Ser un hombre. Así que esto es lo que nos ofrece la selección de Mark Gattis: Seis hombres gays hablando de sus cosas, una mujer hablando de su hombre gay y una lesbiana que habla de disfrazarse de hombres. ¡¿EN QUÉ CABEZA CABE?! Haces una serie sobre diversidad sexual -y se acuerda de meter a UN actor de los ocho que no sea blanco- y te dedicas a hablar de lo tuyo obviando -¿invisibilizando?- a todo el resto del alfabeto gay. Si decides buscar a ver si alguien ha protestado te encuentras con que, por supuesto y que a la BBC no le ha podido dar más lo mismo. No digamos ya a Gattis. Claro que lo mismo si le importara no hubiera dado los los guiones de siete de ellas a hombres -sí, el del matrimonio está escrito por un hombre también. Por suerte el del protagonista de color sí que tiene un guionista de color. El único, por supuesto.- y el de la única mujer a una que se identifica como heterosexual. ¡Hacer una serie sobre los problemas de los homosexuales en UK durante un siglo para acabar borrando a todos los que no son como tú! Que una cosa es que esto no llegue al nivel de Talking Heads porque Gattis no es Alan Bennett y otra diferente poner un nombre integrador a un contenido que no lo es. El contenido puede estar bien -sin fuegos artificiales, pero bien- pero la intención proclamada se pierde.

El asunto con The Sinner (USA) es que nos han prometido una historia cerrada y coherente y, en realidad, nos van a tener que convencer de que hay algo que contar. La idea de encontrar ‘el móvil’ de un crimen cuando el mismo es indiscutible funciona solo si te interesa realmente -o te intriga- esa motivación. Cuando lo que tienes es un drama vagamente costumbrista, y eso es lo que se sigue ofreciendo al margen del crimen, ¿qué motivo real puede haber para seguir viéndolo? Supongo que a los aficionados a un cierto tremendismo o a los dramones de mucho sufrir que no se estén viendo venir a a kilómetros lo que nos van a contar lo mismo les interesa. Quizá incluso a los seguidores de Jessica Biel o Bill Pullman, interesados en ver cómo hacen lo que pueden con lo que tienen. Yo paso.

En cuanto a Wet Hot American Summer: Ten Years Later (USA), supongo que si te gustaron la película y la serie anterior esta la encontrarás tolerable. Mi sensación es que según van estirando la historia les quedan menos chistes que inventar y más chicle que estirar. Presupongo que si hay una temporada más buscarán hacer algo original como ponerla en el futuro y mandarles al espacio o algo. Tanto da, esto ya es fanservice.

Terminamos esta semana -menos mal- con What Would Diplo Do? (USA) que podemos resumir en que en Vice vieron Popstar y pensaron que podrían hacer algo parecido e igual de divertido y resulta que no. Un humor muy básico, unas ideas de lo que es gracioso completamente desconectadas de cualquier realidad y un chiste tan estirado que es difícil creer no ya que alguien pensara que era buena idea crear una serie de esto sino que era lógico que durara 22 minutos aunque no tuvieran material para rellenarlo. En fin, ejecutivos.

 


La Old, Dark House Lista

Hay algunas cosas que asumo que saben todos los que llevan un tiempo leyéndome. Una de ellas es mi gusto por el slasher, otra es que un locurón bien hecho siempre es de agradecer y, por supuesto, que el scoobydubismo es fuerte en mí. Ah, y que siempre que puedo me gusta hacer un poco de historia.

Toda esta cháchara sobre un tema tan apasionante pero irrelevante como son mis gustos viene a que en ocasiones creo que no se valora lo suficiente todos esos momentos previos a la llegada del slasher. Un camino que pasa por el giallodel que ya he hablado– , que antecede el krimi -del que ya hablaré- y que podríamos decir que tiene uno de sus orígenes y articulaciones en las películas de lo que se ha dado en llamar The Dark, Old House.

Seguro que os suenan: En una casa de aspecto tenebroso se reúnen un grupo de personas tirando a lo variado. Suelen tener un motivo común para estar allí que muchas veces está ligado a algo del pasado como la lectura de un testamento. Un asunto sombrío que les obliga a pasar tiempo juntos y que acaba causando que compartan estancia en la casa, incluso cuando comiencen a cometerse misteriosos crímenes que van reduciendo el número de habitantes de la misma. El culpable, muchas veces con un disfraz estrambótico para llevar el miedo a los corazones de sus víctimas, tiende a intentar una aproximación de ambigüedad sobrenatural. Hasta que es descubierto y atrapado, generalmente por la joven heredera y algún amigo, y se descubre quién era todo este tiempo

Como digo, un tipo tan clásico que cuando empezaron a aparecer estas películas se basaban muy claramente en precedentes literarios. Los mismos que por un lado irían llevando a la Edad de Oro de los Mysteries Ingleses -y a la creación del Detection Club y todas esas cosas- y que en las películas irían modificándose y transformándose hasta llegar al slasher. (Curiosamente en casi todas sus vertientes tardaron poco en crearse versiones sobrenaturales, pero ese es otro tema)

¿Qué es lo que propongo entonces con esta selección? Pues un pequeño recorrido por lo que considero más interesantes o significativo -y muchas veces ‘mejor’- dentro de esas historias de Old, Dark House. Desde su creación en el cine mudo a su evolución europea y su rápida y efectiva hibridación con la comedia. No pretendo ser, ni mucho menos, exhaustivo -y nada me gustaría que descubrir algún otro título, sentiros libres de poner recomendaciones en los comentarios- pero sí procura poner algunos criterios que trataré saltarme lo menos posible: La Casa Misteriosa, el grupo de personajes variados y el descubrimiento de un asesino no sobrenatural. La desviaciones serán comentadas, pero eso será lo que encontraréis sobre todo.

De modo que aunque podríamos haber intentando abrir más la lista y su definición para incluir “One Exciting Night” (1922) “The Last Warning” (1929), “One Body Too Many” (1944), “Der Hund von Blackwood Castle” (1968), “La bambola di Satana” (1969), “Blood and Lace” (1971) “The Beast Must Die” (1974), “Have a Nice Weekend” (1975), “Murder by Death” (1976), “Curtains” (1983), “Clue” (1986), “Return to Horror High” (1987) o “Radionald Murders” (1994), al final las elegidas, por riguroso (Je) orden cronológico-alfabético han sido:

01) “The Ghost Breakers” (1914, 1922, 1940, 1953)

No nos vamos a poner nunca de acuerdo con las tres primeras, sobre todo porque son los tres pilares hechos tantas veces que es difícil saber quizá no cuál fue la primera pero sí cuál fue la que popularizó el género. En cualquier caso esta The Ghost Breakers es la que tiene la primera versión registrada, en 1914 y de mano de Oscar Apfel y Cecil B. DeMille. como adaptación de la obra original de Paul Dickey y Charles W. Goddard. Por eso es la que he puesto primera, aunque el cartel -y mi recomendación- es la versión de 1940 con Hope y Goddard repitiendo la pareja que el año anterior habían hecho en El gato y el canario. En el ’53 los encargados serían Dean Martin y Jerry Lewis. El esqueleto de la obra incluye una casa española y toques de fantástico, al fin y al cabo aún estaban definiéndolo.

02) “The Bat” (1926,1930,1959)

La segunda pata del banco. Mary Roberts Rinehart tenía una novela de misterio, decidió convertirla en una obra de teatro con la ayuda de Avery Hopwood. El principal cambio -además de poder vender los derechos de la obra como algo completamente nuevo- fue hacer que el malvado tuviera un peculiar disfraz. El resultado fue un éxito apabullante, tanto que comenzó a ser imitada con rapidez en los escenarios y lo mismo cuando llegó a los cines. No os digo ya en la mente de jóvenes impresionables como Bob Kane. La versión de silencio funcionó bien, aunque no tanto como la obra de teatro. Pero a ella le seguiría una versión llamada The Bat Whispers  en 1930 y, finalmente, una protagonizada por Vincent Price en 1959 aprovechando que Price estaba para estas cosas.

03) “The Cat and the Canary” (1927, 1930, 1939, 1961, 1979)

Creo que lo he dicho en varias ocasiones pero nunca está de más repetirlo: The Cat and The Canary es mi película muda favorita.  Aquí sí que tenemos ya todos los elementos y nada de sobrenatural. Los herederos reunidos, la joven que se encuentra con que el testamento le deja todo si pasa la noche en la mansión sin dar muestras de locura, el resto de herederos y el personal de servicio -todos ellos más que particulares-, un loco escapado, una serie de policías ambiguos, una mano saliendo de un pasaje secreto en la biblioteca -¡los pasajes secretos siempre dan clase a una casa!- y todas esas muertes, persecuciones y revelaciones. La versión muda -adaptación de otra obra de teatro, esta vez de 1922 y obra de John Willard– fue un exitazo para una Universal que muy pronto iría dándose cuenta del éxito de los monstruos. De ahí que en 1930 lanzaran una versión hablada dentro de su manera de hacer películas doble, The Cat Creeps era la inglesa y La Voluntad del Muerto la española. – Ambas se suponen perdidas pero yo no dejo de esperar que vuelvan-. Cuando llegó la de 1939, de carácter mucho más cómico y protagonizado por Hope y Goddard, fue un éxito incluso mayor. De ahí que se siguieran haciendo versiones, bien para televisión como al sueca de 1961 o para el cine como la inglesa de 1979, seria y con la gran Honor Blackman de protagonista.

04) “London After Midnight” (1927)

Tras tanto éxito en tablas y pantallas era inevitable que comenzaran las versiones, como esta famosa película perdida (bueno, se perdió en 1967 y como había guiones y cosas hay una reconstrucción a partir de material existente de 2002, pero nos entendemos todos) en la que lo más interesante era el giro de los acontecimientos: El extraño en esta ocasión será la excusa para que El Hipnotizador (el título del relato original de Browning, por cierto) realice su trabajo y descubra este crimen ocurrido en el pasado.

05) “The Old Dark House” (1932, 1963)

Tanta moda tenía que acabar dando, claro, una obra que usara el nombre del tropo. Una comedia que, además, cuenta con James Whale de director y Boris Karloff. ( Y con la presentación de Charles Laughton) Una familia chiflada, un trío de inesperados visitantes, una serie de muertes locas… Todo lo necesario para aprovechar el material original – una novela de J. B. Priestley – en una obra malevolente. Que décadas después sería reutilizada por el no menos divertido William Castle en una versión digamos amablemente que no tan buena como esta.

06) “The House of Mystery” (1934)

Versiones y más versiones, nada deja de ser más útil y divertido que demostrar estas evoluciones con la inclusión de un mono. Bueno, de un gorila. Bueno, de DOS gorilas, porque hay uno de verdad y también un disfraz de gorila -que vemos desde un primer momento porque aquí hemos venido a jugar-  y es que esta quizá no sea una de las más brillantes versiones de la historia pero queda claro que es bien singular.

07) “One Frightened Night” (1935)

Aquí tenes un ejemplo de la versión seria de la historia, una creación aprovechando esos pilares para apurarlos al máximo dentro de su época y radio de influencia. Quizá no sea especialmente brillante pero sí es un más que decente ejemplo de lo que fue. Además de un juego de herederos e impuestos, claro.

08) “The House of Fear” (1945)

Sabes que la fórmula es un éxito cuando te usan para personajes establecidos. Aquí tenemos a Sherlock Holmes en aquella época en la que él y Watson eran Rathbone y Bruce, y en la que uno de los principales motivos de muerte eran las tontinas. Bastante humor inglés y un mecanismo muy bien engrasado ya a esta alturas.

09) “Who Killed ‘Doc’ Robbin?” (1948)

Y lo mismo se puede decir de adaptar los personajes a la fórmula. De ahí que podamos tener a un grupo de chavales -que no son Nuestra pandilla porque la bronca con sus derechos da para una entrada igual de larga o más que esta, así que en otro momento- en lo que podemos considerar la versión juvenil y con monos de todo este género.

10) “House on Haunted Hill” (1959, 1999)

Volvamos a Price, volvamos a Castle y volvamos a la mezcla de humor y terror. Una obra juguetona como pocas -incluso sin mencionar el Emergo y los demás trucos- que quizá ahora parezca inocente pero que merece todo nuestro respeto. (Por ejemplo, dejando que la versión más sobrenatural de 1999 no reciba otra.)

11) “Das indische Tuch” (1963)

¡Hemos llegado al krimi! Y es que con Alfred Vohrer dirigiendo y las obras de Edgar Wallace para adaptar (este sí que se ha escrito un krimi) el resto era solo cuestión de esperar. Así que aquí tenemos por fin una historia de herederos reunidos siendo eliminados con un pañuelo como arma. Una obra que quizá dure un poco más de lo debido pero a la que le sienta estupendamente las apariciones cómicas de Eddi Arent como mayordomo al que parece darle bastante igual el destino de la familia. (Y sí, esta es una de esas en las que Klaus Kinski participó)

12) “Dementia 13” (1963)

Podríamos hablar de esta película producida por Roger Corman y dirigida por Francis Ford Coppola como una de las primeras herencias del krimi o un antecedente del slasher o mil cosas más. Probablemente lo más sencillo sería decir que era un intento de exploit del éxito de Psicosis. Pero teniendo en cuenta que hay una mansión/castillo, una herencia y un buen número de muertes violentas me parece que tampoco queda muy lejos de esto. Incluso aunque se tan importante el lago como la propia casa.

13) “La grande frousse” (1964)

Vamos con una licencia, porque en esta película francesa no tenemos una casa… ¡tenemos un pueblo entero! Un pueblo siniestro, multitud de personas extrañas y un criminal suelto que va cometiendo asesinatos en mitad de una trama más que intrincada. No es exactamente lo que las demás pero está claro que ha salido del mismo tronco. Incluso en los toques cómicos.

14) “The Curse of the Living Corpse” (1964)

Otra herencia macabra que va buscando cada vez más la parte macabra del asunto. De hecho, aquí el testamento detalla más las muertes grotescas, y si bien mucho de lo que ocurre sigue la estructura de la Old, Dark House también hay mucho de su terror contemporáneo y de películas de venganza. Así que podemos decir que la fórmula se adapta a los tiempos.

15) “Castle of evil” (1966)

Doctores locos, desfiguraciones, cámaras de esqueletos, el uso de la reunión de herederos en una casa… castillo en este caso… siniestra y propensa a ser ser escenario de asesinatos junto con estas nuevas premisas de las películas baratas con estrellas estadounidenses venidas -un poco- a menos  de esta época parece otro de esos grandes matrimonios.

16) “Im Banne des Unheimlichen” (1968)

Como uno no puede elegir solo un krimi y, además, un tipo con una máscara de esqueleto matando a gente con un anillo con forma de escorpión no puede ser más festivo -y eso incluso antes de que veáis la película, con ese habitante de las islas- y la historia comienza con un funeral por todo lo alto para continuar con con una serie de herederos siendo apiolados podemos perdonar que más que una mansión al uso estemos ante una suerte de mansión campestre. Una pequeña transgresión aceptable.

17) “Omicidio per vocazione” (1968)

De nuevo un muerto, unos herederos ansiosos por un dinero que en esta ocasión parece extraño que el muerto pudiera poseer, y con cada persona de la lista que desaparece menos posibilidades, de nuevo la casa es menos importante de lo que solía pero estamos ya en tiempos de giallo así que no vamos a ponernos muy pesados con ello. Ahm. No demasiado.

18) “Concerto per pistola solista” (1970)

Más tradicional pero igual de giallo, aquí sí que tenemos todos los ingredientes -aunque la casa es tirando a soleada- al que se añade un humor negro británico muy poco esperable en una obra italiana, o quizá esperable por lo que tiene de intento de imitación. Asesinatos, culpables, culpables que no parecen culpables de esos asesinatos, o quizá asesinos que no son culpables de esos en concreto, o… Como decía, humor inglés y un embrollo colosal.

19) “Home for the Holidays” (1972)

Si malo suele ser el plan cuando de lo que va el tema es de la lectura de un testamento imaginad el asunto cuando se trata de ir a ver a tu padre moribundo. Y cuando este te pide que te deshagas de su actual mujer porque sospecha que quiere matarle. Por supuesto eso podría ser un melodrama si no fuera por la persona con el traje asesinando gente. Aquí tenemos una clara influencia de los giallo, un seguimiento de las películas de asesinatos que estaban acercándose al punto crítico de la creación del slasher y, sobre todo, una de esas obras en las que puedes ver cómo se está pasando de un formato a otro. Ayuda también un reparto titánico: Eleanor Parker, Walter Brennan, Julie Harris, Sally Field, Jessica Walter y Jill Haworth forman esta peculiar familia. No está mal para un telefilme producido por Aaron Spelling, ¿verdad?

20) “Un bianco vestito per Marialé” (1972)

Los tiempos y las costumbres demuestran en este giallo que no todo iban a ser lecturas de testamento, también se podía reunir a un montón de gente de tu pasado con aquello de montar una fiesta salvaje, (¿Orgía? ¿Qué orgía? No sé a qué se refiere, agente. Ah, el título español. Pues acertada traducción, como siempre) y es que aunque buena parte del mismo sea más luminoso o más gótico italiano que sus variantes anglosajonas está claro que el esqueleto de la obra es el de una Old, Dark House a la que luego han puesto filtro. Muchos filtros. Y mucha diversión.

21) “The House on Skull Mountain” (1974)

¡Otra excepción! Aquí tenemos un poco de vudú, que está unido a los crímenes aunque no sea lo principal. Pero esa presencia sobrenatural es parte imprescindible -como ese fantástico cartel- de una historia que intenta reformular el tropo en los tiempos de la blaxploitation. Un intento arriesgado -y algo fallido, para qué negarlo- pero con muy buenas ideas e intenciones.

22) “La noche de los asesinos” (1974)

No, esta no es otra adaptación de El Gato y el Canario. Entre otras cosas porque carga el mochuelo del asunto en Edgar Allan Poe que ya veis vosotros lo que pintaba en todo esto habida cuenta de que no tiene ninguna obra que se llame así y que ni la más parecida El gato negro tiene nada que ver con esto. Pero, claro, es que tampoco tiene que ver con la obra de Willard. Porque detrás de todo este asunto estaba el genio creativo de Jesús Franco que reunió los tropos de las Old, Dark House y decidió reiventarlas a su manera. Así que aquí tenemos a un aristócrata asesinado, un grupo de herederos que van cayendo como muñecos de pim-pam-pum pero luego ya investigaciones sobre el turbio pasado de la familia y otros elementos divergentes propios del director. El tipo de cosas que le hacía grande.

23) “The Private Eyes” (1980)

Recuperar este tipo de historias a partir de los ochenta llega más por el lado cómico. Como esta versión claramente humorística que Knotts y Conway que serviría sobre todo para intentar recordar el potencial humorístico del asunto usando a dos cómicos de gran éxito televisivo.

24) “House of the Long Shadows” (1983)
Aquí la aproximación a la comedia llega usando no a cómicos sino a una grandísima reunión de talento macabro, algunos de los más importantes nombres del género: Vincent Price, Christopher Lee, Peter Cushing y John Carradine, reunidos en un caserón para hacerle la vida difícil a Desi Arnaz Jr. tomando para la trama -casi como excusa- una novela de Earl Derr Biggers. Se nota que es más una fiesta autocelebratoria que otra cosa, pero precisamente este es el tipo de fiesta que merece la pena disfrutar.

25) “April Fool’s Day” (1986)

¡Última excepción! Me encanta esta película, es uno de mis slashers favoritos, y en parte lo es porque es coger la Old, Dark House e invertirlo. Sí, hay una mansión en la que se reúne a un grupo de gente del pasado de uno de los personajes principales, vemos muchas muertes y hay incluso ese toque de humor que el género desarrolló pronto. Pero en lugar de hacerlo todo en un ambiente sombrío y oscuro es una película notablemente luminosa, que juega con la casa pero también con sus alrededores y que parece divertirse buscando elementos comunes para subvertirlos. ¡Menos mal que no permitieron el estrambote con el que querían rematar originalmente y pudieron mantener el tono! Porque el motivo tras todos estos asesinatos acaba siendo otro homenaje al género de quitarse el sombrero.

26) “Haunted Honeymoon” (1986)

Si en los ochenta se hizo un homenaje al género fue sin duda este. Wilder y Radner a tope, multitud de actores pasándoselo bien, un guión tirando a confuso y muchos chistes. Incluso los juegos con la ambigüedad sobrenatural del asunto parecen otro guiño a esos villanos increíbles de sus primeros tiempos. Lamentablemente su trabajo no salió bien en taquilla -sí, eufemismo- y entre este fracaso comercial, que no artístico, y el de Radionald Murders estuvimos una buena temporada sin mansiones a la vista…

27) “Dark and Stormy Night” (2009)

Pero no puedo cerrar el repaso sin la última aproximación, que es más afectuosa que parodia aunque tenga un poco de ambas, incluyendo el blanco y negro. Podría haber estado más pulida, sin duda, pero el afecto rebosa por todas partes.

Por cierto, si a alguien le apetece ver las más antiguas que sepa que en Archive.Org tienen un repositorio de las Old, Dark House clásicas que se pueden encontrar ya en dominio público.

Así que ya veis: misterio, asesinatos, influencias múltiples y múltiples influenciados… ¡Como para no apreciar la posibilidad de pasar un buen rato en una de estas Old, Dark House!


Parecía una semana tranquila pero fíjate, se han ido estrenando cosas y puede que no haya salido mucho -que menos mal- pero al menos hemos tenido variedad. En el caso de Midnight, Texas (USA) eso ha significado que la NBC vio la posibilidad de crear su propia serie de verano de Charlaine Harris y para allá que han tirado. El piloto es pura presentación incansable de personajes y misterios hasta rozar la autoparodia y nadie parece muy ocupado ni en que nos creamos algo de lo que cuentan ni de que nos importe no creérnoslo y, aunque se queda lejos del glorioso locurón y más cerca de haberlo producido con las vueltas del pan convirtiéndolo menos en una versión barata de True Blood y más en una versión barata de Witches of East End, no parece tener más pretensiones que eso. Y si vale para entretenernos un poco en verano ya es suficiente para mí.

Por contra la serie antológica Room 104 (USA) comienza con mal pie. Un primer episodio que es sin duda barato pero que dice muy poco. Se supone que van a crear narraciones a ser posible con un tono de suspense y blablabla… Pero el resultado general es pobre, la trama tiene agujeros, está muy vista y los actores tampoco parecen muy ocupados en vendérnosla. Todo esto podríamos achacarlo al problema de ponerle unas reglas a la historia centrándola en una única habitación de un hotel. Pero es que existe Inside nº 9 en esta realidad realizando una idea parecida con reglas similares y todos podemos recordar no ya capítulos más conceptuales sino, directamente, su piloto. El juego de la Lata de Sardinas que hacía que más que la habitación se pudiera hablar prácticamente de un armario. Lo bueno de que esta sea una serie antológica es que igual en próximos episodios tenemos más suerte. Pero no ha sido precisamente un buen comienzo.

Lo bueno de Somewhere Between (USA) es que resulta conceptualmente interesante. Lo malo es que ni el concepto es suyo (está adaptado de una serie coreana) ni parecen tener muy claro qué hacer con ello. No sé si han decidido enviarla a verano por la época que es o para enterrarlo pero está claro que la idea daba para más. Una madre descubre la muerte de su hija de ocho años pero recibe la oportunidad de volver al pasado para intentar evitarlo. El problema es que no lo sabe todo sobre ese asesinato, por ejemplo quién es el asesino. Teniendo en cuenta que no es el único asesinato que se estaba produciendo en esos momentos y que su marido es el Fiscal del Distrito estatal al menos cuenta con ciertas ventajas. Pero, en fin, el resultado es un poco desbarajuste. Confiemos de nuevo en que sea porque han considerado que para estos meses de verano tampoco le vamos a hacer mucho caso a la televisión.

Terminamos la semana con Welcome to the Wayne (USA), serie de animación que fue en tiempos webserie y que intenta recuperar esa idea de entorno lleno de misterios en las que unos chavales diferentes entre ellos exploran. Digamos que no es la premisa más original de los últimos años porque se huelen los referentes desde aquí *cof* pero al menos lo compensa si no con la animación y el diseño -que son elementos opinables- con una enorme cantidad de entusiasmo. De nuevo, una serie que está lejos de ser -al menos en este piloto- una presentación que la convierta en un visionado fijo, pero al menos es uno agradable. A estas alturas y visto lo visto parece que tendremos que conformarnos con eso.


¡Pilotos Deathmatch! Ozark, Pulse y Raven’s Home

La racha de malas decisiones de Netflix sigue con Ozark (USA), una serie que parece construida con la determinación de lograr un récord en realizar versiones de la misma historia. Con toda una serie de personas en el apartado técnico y artístico lo que parece muy determinado a ser la demostración de registros de Jason Bateman acaba incluso peor que Juno. La poco original -por no decir algo peor- idea original a la que se añade una incapacidad para que la acción se mueva -¿quién pensó que un responsable de Low Winter Sun sabía manejar los tiempos?- va dando lugar a lod e siempre: Una trama de crimen de baja estofa con un señor metido entre policías que sospechan e investigan y peligrosos matones. Lo ponen, eso sí, en un entorno rural porque quizá alguien pensó que la idea de pez fuera del agua funcionaría a su favor en lugar de añadir nuevas capas de comparaciones odiosas. Y es que al final ni Bateman, ni Laura Linney, ni Julia Garner -pese a tener el mejor personaje con mucha diferencia, uno que parece sacado de Justified pero que cuenta con la ventaja de que aquí no tiene otros grandes personajes que le hagan sombra- logran salvar una serie que imagino siendo recomendada en Netflix con “Hemos notado que se ha quedado dormido, ¿desea que le recomendemos series para echarse la siesta?”.

Entiendo que con Pulse (AU) querían hacer una serie de médicos, y que la excusa de Pero esta vez es una persona que ha cambiado su vida detrás de un trasplante era su manera de intentar que sonara diferente. Por supuesto, no. Suena a rutinaria, a ya vista, casi como si hubiéramos pillado los capítulos de casi cualquier otra serie sobre médicos. Da igual que sean australianos o que nos intenten hablar del mundo de los hombres que es la cirugía o de la problemática de blablabla. Más de lo mismo y no especialmente pulido. Supongo que quizá a los fans de este tipo de televisión les puede ofrecer forraje, no creo que fuera de ellos vaya nadie a verla.

Con Raven’s Home (USA) pasan un par de cosas. Primero, que es una suerte menos de spin-off que de continuación de aquella serie del Disney Channel de hace ya tantos años. Segundo, que en lugar de parecer ligada a aquella logra servir como una suerte de precuela: No recuerda tanto a una serie infantil/juvenil de principios de los dos mil como a una comedia familiar de mediados de los noventa. Y esto, para lo malo y -supongo- lo bueno es lo que se puede uno esperar encontrar. Poco más, pero es que tampoco es que lo estuviera intentando.


¡Libros que Llegan! Leckie, “Cuéntamelo otra vez”, Chesterton y más…

Estamos ya escurriendo el tiempo de descuento. Las novedades están casi desaparecidas ya y en cuanto pase este 15 de julio en el que estamos hoy podemos ir despidiéndonos de novedades hasta, posiblemente, la última o penúltima semana de agosto. Así que aquí estamos, con esas últimas novedades antes del parón que aún así merecen ser recibidas con…

¡Que entre la pila!

Espada auxiliar de Ann Leckie, ed. Ediciones B

Segunda parte de la trilogía, sí. Pero no por ello menos importante o interesante, al menos si logras entrar en la forma de narrar -gramaticalmente, podríamos decir- de la autora, así que supongo que es más lo que venga del anterior que de este.

La sal de la vida y otros ensayos de G.K. Chesterton, ed. Renacimiento

Sí, aparentemente quedaban inéditos de Chesterton aún por publicarse en España. Uno podría pensar que a estas alturas estaría todo dragado pero, mira, más alegría para nosotros saber que aún nos quedaban cosas por leer. Incluso aunque sean cosas con las que podamos no estar de acuerdo.
Cuéntamelo otra vez de VV.AA., ed. Pulpture

Algo con lo que siempre podemos contar son los libros de relatos de autores españoles, un buen sitio en el que ir encontrando nuevas voces y también en el que buscar ideas para los recopilatorios. En esta ocasión la de narrar un cuento clásico desde una perspectiva diferente. No diremos que son cuentos contados dos veces pero al menos sí ejemplos de juego con los textos originales.

El aserradero lúgubre de Lemony Snicket, ed. Montena

¡Sigue adelante la recuperación de Una serie de catastróficas desdichas! A una velocidad más moderada ya, pero al menos sin perder la intención de ir recuperando todo lo ya editado en España. De momento ya han llegado a casi el primer tercio de la obra así que habrá que seguirles animando a ver si logramos que se publiquen también los últimos cinco que permanecen inéditos aquí. Y, mientras tanto, las habituales aventuras y desgracias para el trío de hermanos.

Un sombrero muy anticuado de Emily Gravett, ed. Picarona

Los sombreros como metáforas de las modas, de las imposiciones sociales y culturales y de todo aquello que acaba pudiendo resumirse en que a veces tiene menos sentido que seas lo que los demás quieren que seas -porque quizá nunca logres una aceptación externa autoimpuesta- que ser simplemente quien eres. Pero contado con sombreros y animales imaginarios.

Como veis, no hay mucho. Aunque sí algunas cosas interesantes. A partir de aquí ya creo que vamos a hacer parón. Si por casualidad aparecieran algunas cosas interesantes, que ya lo dudo, quedarían para ese último sábado de agosto en el que supongo que algo tendremos que decir. Pero me parece que hasta ese momento podemos quedarnos tranquilos especulando con lo que la tan traída rentrée nos va a deparar -ya os voy avanzando que algunas cosas más que apetecibles- y dando buena cuenta de todas esas novedades que hemos ido teniendo durante la primera mitad y un poquito más del año. Así que, como todas las semanas aunque esta por un poco más de tiempo, os puedo decir que… ¡Nos leemos!


¡Pilotos Deathmatch! Funny How?, I’m Sorry, Tour de Pharmacy y más

Hay semanas que uno no sabe ni qué es lo que le están poniendo. Por ejemplo,  Akil The Fugitive Hunter (USA) es la historia de un tipo cuyo mejor amigo es asesinado y decide convertirse en cazarrecompensas y, de paso, entre las escenas de acción y seguimiento -esto es, él y su equipo, con los que prepara la búsqueda y captura de los fugitivos- meten escenas de animación para completar la trama. Esto, decía, es un reality. O eso deberíamos creernos, porque, de verdad, me cuesta entenderlo como tal. Es como llevar COPS un par de pasos más allá, meter una trama loquísima y acabar de hacerlo irreal con los dibujos -para colmo, de los responsables de Black Dynamite-. En fin, aún no he perdido la esperanza de que digan que todo es una coña.

Por su parte The Defiant Ones (USA) es la historia de Jimmy Iovine y Dr. Dre y su influencia en el mundo de la música. Fundamentalmente -aunque no solo- un documental, y luego ya lo que te interese el tema. Pero hay entrevistas, grabaciones y todo lo que han podido reunir que para algo son la HBO.

No sé ni por dónde empezar con Friends from college (USA). O sí: Todo mal. Es absolutamente inexplicable que una serie que reúne algunos de los nombres más celebrados  de la comedia estadounidense reciente. El director y guionista Nicholas Stoller y los actores Keegan-Michael Key, Cobie Smulders, Fred Savage, Annie Parisse, Nat Faxon, Jae Suh Park además de multitud de secundarios y cameos de otros cómicos. Y resulta que lo que les sale es peor que un churro, es un churro aburrido. Que esta comedia apatowesca sobre relaciones, engaños y frustraciones suele estar siempre bordeanándolo, pero al menos algún chiste o alguna reacción o… algo. Cómo será que quitando un par de escenas el que en general está mejor es Billy Eichner que hace el personaje más normal y, a la vez, una versión rebajadísima del que interpreta habitualmente. Pero viendo que Stoller – en teoría junto a Francesca DelBanco – lo que ha acabado pariendo en un entorno hipotéticamente tan libre como el que ofrece Netflix es de una tristeza ante el talento ajeno malgastado -a ratos parece que ni intentan salvar el material- que lo único que consigue todo este despropósito es mejorar mi opinión sobre Jason Segel. Que no sale.

La idea tras Funny How? (USA) es buena. Y detrás está Kliph Nesteroff, una de las personas que más sabe de comedia de USA, con lo que la documentación es irreprochable. Así que quizá el problema es de expectativas. Cuando prometieron hablar de comedia pensé que lo harían desde la historia, pero claro… es para VICE, así que no es eso lo que buscan. Hablar de stand up queer o cristiano parece interesante por si mismo, y lo es, pero da la sensación de una visión muy superficial, por contra el repaso a los diferentes puntos en la vida profesional de un comediante o de las veces, modos y modelos en los que un cómico puede fallar enormemente (los bombs) tienen su gracia pero la sensación de intentar tomarlo lo más ligero posible, y no querer enfangarse en preguntas duras hace que al final los cuatro especiales queden más como articulillos en una revista masculina que como auténticos documentales sobre el tema. Lo que, supongo, buscaba el canal. Pero qué lástima de posibilidades desperdiciadas.

Claro que algunos programas no engañan. The Hollywood Puppet Shitshow (USA) lo tiene en su nombre. Marionetas de famosos para representar anécdotas no muy divertidas. Supongo que hay un motivo para dar luz verde a este proyecto, pero solo puedo presuponer que es: Que no lo hagan en YouTube y resulte ser un éxito.


Menos mal que a veces tengo cosas buenas que decir de las series. No cosas aceptables, sino buenas, y mira que no esperaba que I’m sorry (USA) fuera a gustarme con tanta vida privada de los cómicos como estamos teniendo. Pero resulta que la serie de Andrea Savage no solo es divertida en sus historias, también en cómo las presenta, como reune la vida familiar con la profesional, la manera en la que va planificando la información y las historias y tomando decisiones no obvias. No sé cómo es posible, pero parece que aún quedaba algo que ofrecer en un campo en apariencia estragado.

Es curioso como algunas series parecen creadas para ir rellenando las casillas tópicas de un género más o menos percibido y, aún así, no ser una mala creación. Le pasa esto a In the Dark (UK), policíaco británico con la cantidad razonable de secretos del pasado, gente con comportamientos extraños y personajes relacionándose con otros que está siempre jugando en situaciones de tranquilidad, sin acabar de caer en nada que podamos señalar como abiertamente malo fuera de lo rutinario. Así que supongo que toca decir que es una obra solvente o algo similar, no algo que recomendar pero tampoco nada como para quitarlo si nos lo encontramos cambiando canales. Si es que la gente aún hace eso de los canales.

Es notable como Salvation (USA) logra reunir en una sola serie no solo una excusa tan vieja que parece sacada directamente de los noventa (un meteoro se dirige a la Tierra y blablabla) sino que, además, reúne algunas de las peores ideas recientes como No Tomorrow, los grupos militares y miles de connspiraciones de tantas cosas y, por supuesto, los tipos superinteligentes y exitosos en la cosa industrial que deciden ayudar a la humanidad y blablabla. A ratos sospecho que ni lo están intentando, simplemente mezclan todo lo que hay por encima de la mesa y hacen salchichas para las barbacoas veraniegas. Aunque viendo series como esta me da la sensación de que en realidad lo más interesante que nos puede ofrecer será el día que sepamos cómo se hacen las salchichas.

Los especiales de Andy Samberg y Murray Miller para la HBO son una agradable tradición ahora que ya llevan dos, el paso del tenis al ciclismo en Tour de Pharmacy (USA) casi ni se nota, y aunque han metido muchas más caras conocidas -sin que realmente parezca que ofrezcan mucho más que, eso, ser conocidas- y algunos de los chistes no acaben de funcionar, suenen a viejo o se basen en lo corporal -incluyendo varios chistes de penes basados en que a alguien se le ve el pene- los aciertos siguen siendo mucho mayores, algunos de los giros locos logran sorprender y, desde luego, hacen que a uno le queden ganas de que el año próximo volvamos a tener otro de estos.