¡Libros que Llegan! Edogawa, “La casa grande”, Hornung/ Walpole y más

Semana de transición, como suelen serlo las últimas de mes. Sobre todo con abril a la vuelta de la esquina, aunque será un mes complicado con el doble combo mortal de la semana santa y el Día del Libro. Pero ya llegaremos a eso, de momento disfrutemos de lo que tenemos, que tampoco está mal. Así que ya sabéis…

¡Que entre la pila!

Los casos del detective Kogoro Akechi de Rampo Edogawa, ed. Satori

¡RAAAAAAAAAAAAMPOOOOOOOOO EDOGAAAAAAWAAAAAAAA! Cinco libros en poco más de un año. Y si el próximo es de los Detectives Infantiles creo que lograremos haber visto sus principales facetas. De momento tenemos aquí tres relatos largos o novelas cortas o lo que queráis con aventuras de su Kogoro Akechi, el detective. Uno de los más conocidos de la literatura japonesa. Así que por fin, y pese a esa portada que en fin, podremos disfrutarlo también nosotros.  Estoy encantado, en serio.
La casa grande de Álvaro Cepeda Samudio, ed. La Navaja Suiza

Una historia de fútbol en la que el útbol ocupa un papel de catalizador social antes que otra cosa. Un fallo en el lanzamiento, una tragedia nacional y un jugador que pasaría a ser perseguido por la sombra de lo sucedido hasta causar su muerte. Una obra impactante.

La cámara diabólica de Ernest William Hornung, ed. Defausta

El otro hombre de Hugh Walpole, ed. Defausta

Damos la bienvenida a una nueva colección de novela clásica negra, esta vez en Defausta y con un par de nombres importantes para comenzar. Walpole con una poco sutil historia de subtexto homoerótico y giros sobre el lado oscuro humano. Hornung con una encantadora historia extraordinariamente inglesa, una complicación con doctores chiflados, estudiantes despistados y detectives casi sagaces. Una buena manera de comenzar.

Tres hombres en bicicleta de Jerome K. Jerome, ed. La Fuga

Por no mencionar… Bueno, no sé qué tocará esta vez ni lo que opinaréis de las continuaciones pero creo que Jerome se ha ganado al menos el interés.

Babilonia de Yasmina Reza, ed. Anagrama

Una fiesta de amigos y vecinos, una llamada a la puerta cuando todo parece ya acabado y un intercambio a partir de ahí en el que el talento como dramaturgo de Reza dará paso a una novela, o al menos a lo más cercano que ella puede crear como tal, en el que de nuevo se examinan las interdependencias humanas y se juega con el suspense.

Más allá del ancho Misuri de Bernard DeVoto, ed. Valdemar

En un tomo que es realmente ancho, como el Misuri, se nos presenta lo que podría ser una novela pero en realidad es un libro de historia sobre la vida en la frontera en la primera mitad del S XIX americano. Una obra de no-ficción que acabaría siendo adaptada como ficción al cine de tan vívido como logra hacer las explicaciones y tramas. Quizá no lo que uno podría esperar en un primer momento para esta colección pero sin duda un gran añadido.

Un nido de víboras de Andrea Camilleri, ed. Salamandra

Mientras tanto, un nuevo Montalbano. Que siempre es bueno saberlo, claro.

Arañas de Marte de Guillem López, ed. Valdemar

El interés por la literatura de terror sigue adelanta, así que es de agradecer que uno de sus sostenes principales durante años como ha sido Valdemar. Y el título es grandioso, además.

El arte de contar cuentos a los niños de Elena Fortún, ed. Renacimiento

Seguimos con los rescates a Fortún. En esta ocasión con un ensayo sobre la forma de acercarse a los niños por medios de los cuentos, o sobre cómo contar esos cuento, o… bueno… os hacéis a la idea. Valor literario, valor moral, la parte artística de contar un cuento, cómo usarlos para ‘enseñar deleitando’… toda una colección de reflexiones por alguien que conocía más que bien el medio.

¿Por qué los marineros no saben nadar? de Nic Compton, ed. Juventud

Datos curiosos, otros divertidos, algunos científicos, otros históricos, o folclóricos… Una obra divulgativa distinta y divertida con una gran cantidad de historias marinas en una presentación que, francamente, no esperaba encontrar.

La mariquita de Bernadette Gervais, ed. Juventud

Partes móviles, otras estupendamente ilustradas, muchas historias sobre las mariquitas reunidas en un libro magnífico que es capaz de que pensemos que en lugar de divulgación estamos ante la imaginación desbordada del autor.

El desván de Saki con ilustraciones de Eduardo Ortíz, ed. Yacaré

Me tenían ganado desde Saki, como ya imaginaréis, pero es que las ilustraciones saben acompañar esta historia breve, humorística y algo cruel, una característica del autor que el ilustrador logra replica creando un muy bienvenida historia que podemos meter tanto en los cuentos como en la sección de libros ilustrados. Gran trabajo.

Bueno, hoy un poco menos de cantidad, que tampoco está mal, y la variedad habitual, que siempre está bien. Además, así nos vamos preparando para la muy potente semana próxima que nos traerá lo nuevo de Antonio Orejudo, un recopilatorio de relatos terror de Joyce Carol Oates, otro Harry Crews, un nuevo Nina Allan o el Diario de la Princesa de Carrie Fisher. Pero, como siempre, estos libros y algunos más -quizá hasta un nuevo Hilda– llegarán la semana próxima. Mientras tanto aprovechad para los que ya han salido, así que -como siempre- ya sabéis… ¡Nos leemos!


Una semana tranquila, otra llena, otra tranquila y vuelve a tocar llena. Diría que no saben organizarse pero la llegada de abril con sus sweeps, su inicio de temporada de Emmys y la cercanía de los upfronts de mayo suele significar que a partir de ahora no vamos a parar. Eso incluso sin contar con la labor de las marcas de streaming, por ejemplo Netflix que con 13 Reasons Why (USA) hace…ahm… un intento o algo, supongo, de meterse en el público juvenil estadounidense (el canadiense ya lo tenía ganado, claro) aunque el resultado… Supongo que esta serie tendrá sus defensores por el tema central, pero fuera de él casi todo resulta artificial. No es que los actores lo hagan especialmente mal tanto como que parece que no tienen mucho que hacer en realidad. Lo artificioso del planteamiento, la necesidad de que el protagonista tenga que enfrentarse a ello como un reto, las situaciones que van dando bandazos por temas que se nos presentan como fortuitos… Si por lo menos abrazara el locurón. Pero me temo que estamos lejos de nada que no sea una lección moral poco creíble en un entorno no muy interesante con un suspense que psé. Daba para tanto más.

Terri Minsky es conocida sobre todo por Lizzie McGuire así que eso es lo que está promocionando Disney a tope. Ellos sabrán, porque Andi Mack (USA) es casi más un drama juvenil al estilo Degrassi. O comedia dramática o como se llame ahora. La historia detrás de la serie la aleja bastante de las creaciones habituales de Disney, igual que lo hace el estilismo o el reparto. Así que algo hay que agradecer.

Esta es de la semana pasada, pasé de hablar de ella pero parece que tendría que haberlo hecho porque, por lo visto, The Comedy Jam (USA) ha logrado ser un algo y moverse en redes y balblabla. No acabo de entender por qué, la parte de comedia es, en el mejor de los casos, limitada. La parte de música es… ahm… apresurada. Así que si acaso será porque junta comedia, música y más-o-menos famosos. Quizá sea el nuevo formato para famosear en televisión.

Mientras tanto la BBC con su Decline and Fall (UK) logra una aceptable adaptación del clásico de Evelyn Waugh en la que podría ser una versión resumida de la misma, o quizá la propia naturaleza de la adaptación. Los actores están razonablemente bien en sus principales y rotundamente bien en los secundarios y, en fin, tampoco es que vaya a ponerle muchos más peros a algo correcto. Las quejas quedarían, por tanto, más para la categoría de lo que podría haber sido que para lo que finalmente es, así que ahorrémosnoslas.

Gran trabajo el de la BBC Three permitiendo que cinco guionistas den sus primeros pasos en five by five (UK), cada uno un capítulo en el que se juntan los novatos con los consagrados. Es difícil hablar de un episodio en concreto en lugar de toda la serie dado que hay una cierta interrelación y que, en realidad, son cortos. Pero, vaya, todo eso e Idris Elba de impulsor, más que suficiente.

En la semana del cinco resulta que Netflix ha sacado un bastante interesante documental sobre la aportación hollywoodiense -directores en este caso- a la propaganda bélica. Se llama Five Came Back (USA), adapta un ensayo -o le añade metraje, según- y resulta de lo más entretenido para comprobar las ideas, formas y movimientos de una industria que actuaba casi como respuesta a las decisiones de una serie de personas casi tanto como a las creaciones de la industria del enemigo.

Bastante bien esta Harlots (UK) a la que le falta, sobre todo, algo de rodaje. Esperemos que para demostrar que el potencial de estos primeros capítulos es aprovechable y no para diluirlo. Pero estas fieras mujeres de un burdel de la Inglaterra del S XIX -de ahí que se ocupe ITV. En coproducción con USA vía HULU, sea todo dicho- proporcionando un reparto variado y usando delante y detrás de las cámaras de una mayoría femenina. Decir que Samantha Morton está muy bien es poco menos que confirmar que el agua está húmeda así que me limitaré a sugerir que pese a lo poco apetecible de su premisa se pruebe a darle una oportunidad.

Por contra Imaginary Mary (USA) os la podéis saltar, es tan mala ¡O INCLUSO PEOR! de lo que uno podría haberse imaginado a priori. No soy capaz de entender qué les hizo pensar que esto era algo que podía convertirse en una serie, pero espero que lo tengan en cuenta para la próxima.

Por mucha pereza que me pueda dar el VICE resulta interesante comprobar este Outsider (USA), serie de más o menos documentales sobre películas hechas con poco dinero pero que se convirtieron en obras de, digamos, culto. Hay cosas que mejor pasar por alto para llegar a las partes interesantes, que las tienen, aunque probablemente dependa de lo mucho que te apetezca saber más sobre este tipo de obras. O hasta que punto aguantas los manierismos de VICE, claro.

La aceptable Rebel (USA) tuvo un debut de lo más curioso, antes de 48h. el director y uno de los principales vicepresidentes de la cadena habían dimitido. No es culpa suya, ni mucho menos, pero uno se pregunta qué será de la actual programación del canal. La serie en sí es simplemente aceptable, un trasfondo un tanto chorra, algunos ecos de blaxploitation, que siempre vienen bien, y de fondo tras este extensísimo piloto la idea de un policíaco al uso, sólido pero romo.

En cuanto a Disney, aún le quedaban un par de estrenos, Rocket & Groot (USA) se beneficia de tener a Skottie Young como referente y se perjudica en la comparación, porque por mucho que Passion Pictures intenten con Arnaud Delord, Chris Doc Wyatt y Kevin Burke para llevar los cortos web a buen puerto el resultado queda más como explotación de los personajes que como creaciones con una finalidad propia.

Algo que podríamos decir también de Tangled: Before Ever After (USA) aunque aquí por lo menos tenemos otro estilo de animación y unos guiones algo más cuidados, quizá porque esto va para televisión o porque han liado a Alan Menken aunque sea solo para hacer canciones. Pero mira, algo es algo, y así van rellenando el espacio entre la película y el corto. (El corto que hicieron porque a ver qué era eso de darle ese final a la película, claro)

Terminamos con una novedad alemana porque parece que Amazon se ha puesto también a crear en Europa, comenzando por You Are Wanted (O) (A), serie de robos de identidades malvadas conexiones a internet y todos esos clichés que, por suerte, cuenta con Catrin Striebeck como la ‘investigadora’ Sandra Jansen en un papel teóricamente secundario (con deciros que no aparece en el piloto sino en el segundo capítulo, que quizá sea el mejor por otro lado) pero que se come la función a cada aparición. Así que aunque solo sea por eso felicitémonos por la apuesta de Amazon.


“Seriously Funny” or Die. Casi mejor Die, de hecho.

[Esto no iba a salir aquí, pero tras pegarme con distintas posibilidades aquí hemos terminado. Disfrutadlo si podéis.]

La historia va así: No soporto al autor de este libro. Y es que… Tras el piloto de Sherman-Palladino decidí buscar un par de anécdotas concretas que recordaba haber leído. Creía, por la época, que estarían en este libro. Pero no. Resulta que no estaban y que, de hecho, me encontré con que no había llegado a terminarlo y no recordaba por qué. Así que decidí continuar con su lectura.

La mejor forma posible de recordar por qué has dejado de leer algo. El libro cumple con un dos de las tres cosas que más me molestan en un ensayo: Está espantosamente escrito y El autor no para de dar su opinión sobre todo. Por supuesto ambas situaciones se unen en una hilarante combinación que lleva a que lo que esté contando contradiga lo que está opinando. A veces antes de terminar el párrafo. Por si esto no fuera suficientemente malo además sus opiniones pueden ser resumidas poco menos que en: Los cincuenta fueron una década magnífica en la que todo iba bien y a la que la gente tiene manía por a saber qué tontos motivos. Y, por supuesto, minimiza todo lo que puede minimizar. PERO… Incluso cuando opina una cosa altamente estúpida a continuación da los datos. No es tanto que los datos le contradigan -que también- como que tienden a mostrar una realidad diferente a la que cuenta,, incluso cuando podría usarlos para reforzar su propia narración.
Pero un desastre con buena información hace que haya en mí una lucha entre soportar a un autor capaz de pasarse páginas enteras de ridículas felaciones a sus objetivos en lugar de mostrar lo que está diciendo de ellos -de modo que muchas veces cuando lo hace te encuentras con esas contradicciones; como intentar defender que Mort Sahl no era un cretino para, a continuación, poner declaraciones de Mort Sahl que dejan bien claro que fue, es y será un cretino- y obtener información interesante sobre la comedia en esas décadas. Incluso aunque esté tan espantosamente escrito -incluyendo aquí las elecciones de declaraciones y cómo se presentan, no digamos ya cuando intenta exponer alguna anécdota- que lo único que valga la pena sean alguna de las declaraciones y las posibilidades de unir nombres.
Supongo que, como debió suceder en la ocasión anterior, llegará un momento en que perderé la paciencia, dejaré el libro y olvidaré por una temporada. Y no me extrañaría que fuera en uno de los apartados dedicados a una de las cómicas de la época. Pero hoy toca enseñaros las primeras páginas centradas en Phyllis Diller:
Como veis en las imágenes lo que dice sobre Phyllis Diller señala lo poco habitual para, a continuación, decir que no había ningún tipo de sesgo machista contra las mujeres cómicas, que si no había más era porque no había más y, de remate, dedicar cinco páginas a las antecesoras. Para, eso sí, distanciarla una última vez dejando bien claro que ella era como ninguna otra. Si exceptuamos a la que usó para basar como la mitad de su acto, vamos a dedicarle página y pico a hablar de ella y… ¡Basta! Si el autor del libro supiera escribir probablemente notaría las contradicciones, como no es así logra que esté leyéndole entre resoplidos.
No dejéis de echar un ojo a las páginas, que son bastante autoexplicativas. Y, ahora sí, voy a dejar de rajar y a intentar llegar al final del capítulo sin ir a buscar al ya casi octogenario autor del mismo y partirle las piernas. Al menos esto me ha explicado por qué el año pasado no me hice con Showstoppers!. ¡Con un libro de este señor tengo más que suficiente!

¡Libros que Llegan! Lardín, “La Vegetariana”, Whitman y más…

Semana más tranquila pero no menos interesante, algunos títulos que quizá por lo inesperado destacan entre la monotonía de lanzamientos y, sobre todo, demuestran que hay espacio para mucha variedad entre los habituales volquetes de libros que se publican semanalmente. Pero no os doy más la murga, vamos ya con lo de…

¡Que entre la pila!

La vegetariana de Han Kang, ed. :Rata_

Esta obra, ganadora del Premio Man Booker International y quizá por ello reivindicada o recuperada, sobre una mujer que decide resolver un asunto privado cambiando de actitud con respecto al consume de carne y cómo eso pasa a verse como un acto de extrañeza e incluso rebelión causándole una serie de resonancias en su vida privada, especialmente en su familia, y de forma metafórica intentando explicar como puede percibirse como agresiva la pasividad en su país y sociedad.

La hora atómica de Rubén Lardín, ed. Fulgencio Pimentel

Pese a que la portada parece diseñada para que la gente no pudiera saberlo estamos ante una obra de Rubén Lardín, concretamente ante La hora atómica, recopilación de las columnas aparecidas en las columnas del mismo nombre que escribía en El butano popular. Y que se publique a Lardín siempre es noticiable.

Vida y aventuras de Jack Engle de Walt Whitman, ed. Ediciones del Viento

Inédito de Whitman de una época en al que estaba con sus Hojas de Hierba pero que está más cerca de otro tipo de narradores con su historia de pobre huerfanita y malvado abogado. Cuanto menos una rareza.

Magia cruda de Paul Alexander, ed. Barlin Libros

Llega una nueva editorial y lo hace con una biografía de Sylvia Plath. No es mala forma de abrir una línea, la verdad.

La Sed de Jo Nesbø, ed. Reservoir Books

¡Nuevo Harry Hole! Cierto es que la paulatina americanización de sus últimas novelas es algo a temer pero… ¡Nuevo Harry Hole!

Riesgo de VV.AA., ed. :Rata_

Aprovechando el movimiento editorial en :Rata_ han decidido sacar una antología de relatos. Todos esos nombres que veis arriba.  La intención temática unitaria es el ‘riesgo’, el ‘ir más allá de lo prudente’ y cómo elige cada uno lo que eso significa o cómo reflejarlo.

Derecho natural de Ignacio Martínez de Pisón, ed. Seix Barral

Toca otra ronda de apuestas. Como esta nueva novela de Martínez de Pisón sobre crecer en los setenta y primeros ochenta.

Utopía para realistas de Rutger Bregman, ed. Salamandra

O este ensayo tan fuera de su línea habitual en Salamandra que trata de explicar por qué determinadas políticas que parecen utópicas podrían ser las que mejoraran la existencia humana. Otra apuesta, vaya.

Aventuras ibéricas de Ian Gibson, ed. Ediciones B

En Ediciones B han decidido apostar por las memorias y opiniones sobre España de Ian Gibson, que tampoco parece mala estrategia.

Restos mortales de Donna Leon, ed. Seix Barral
Ah, y en Seix Barral siguen publicando los Brunettis de Donna Leon, claro.

La mujer de al lado de Yoshiharu Tsuge, ed. GalloNero

Tras el -más que merecido- éxito de El hombre sin talento Gallo Nero sigue con Tsuge ofreciendo en esta ocasión seis historias en las que habla de experiencias pseudobiográficas, del manga o de Japón.

Cosas aparentemente intrascendentes de Pere Calders con ilustraciones de Agustín Comotto, ed. Nórdica

Recopilación estupendamente ilustrada de cuentos de uno de los grandes de las letras catalanas, Treinta relatos, nada menos, más que de sobra para hacernos una idea de su talento como escritor.

Babar. Todas las historias de Jean de Brunhoff, ed. Blackie Books

Nueva edición de Babar en Blackie Books, esta vez en gran formato, recopilando los cuentos de su autor original, extensamente ilustrado y con la rotulación similar a la primigenia. Posiblemente más un regalo (para otros o para uno mismo) que otra cosa. Pero vaya regalo.

Gran BOT, pequeño BOT de Marc Roshental, ed. Libros del Zorro Rojo

Un libro sobre contrarios usando robots y pestañas, no veo ningún argumento en contra que pudiera realizarle. Menos aún con le humor que demuestran las ilustraciones.

Mariona y sus monstruos de Oriol Malet, ed. La Galera

Magnífico álbum mudo sobre una chica que descubre a algunos autores abstractos: Rothko, Miró, Pollock. Y como tiene una pared en blanco en su casa… bueno, os podéis imaginar el resto. Lo que no podéis imaginar son las magníficas ilustraciones de Malet. ¡Que gran álbum este!

¡Hasta aquí! Esta semana no ha sido muy largo pero ya habéis visto que había variedad. Y que la seguirá habiendo que la semana que viene sale un nuevo ¡RAMPOOO EDOGAAAWAAA! además de Yasmina Reza o Álvaro Cepeda y, por supuesto, la presentación de una nueva colección de novela negra clásica en Defausta que comenzará con Hugh Walpole y Ernest William Hornung nada menos. Pero será, ya sabéis, la próxima semana. De momento tenemos los libros de esta y podemos aprovechar para ir dándoles un tiento así que hasta entonces… ¡Nos leemos!


¡Pilotos Deathmatch! Anne, Nobodies y Shots Fired

Semana corta en novedades -que tras la semana pasada casi mejor- que aún así ha logrado sorprenderme porque, por ejemplo, ¿quién iba a pensar que los canadienses iban a seguir haciendo versiones de sus clásicos? Pero aquí estamos, con una nueva Anne (CA). De as tejas verdes, por supuesto. Y… bueno… eso. Poca novedad en casi cualquier aspecto, en cuanto a la aproximación clásica… supongo que si te gusta está bien. Pero es que a mí esto poco.

En cuanto a Nobodies (USA)… supongo que intentarlo es algo. Y que lograr que aparezcan un rato cómico conocidos… más o menos… y mencionar mucho a McCarthy. Pero poco más hacen, no ya por diferencias sus personajes sino por lograr que consideremos que merecen la pena. El resultado es una serie en la que nadie parece estar muy interesado, dentro y fuera de la pantalla.


Por si esto no fuera suficientemente deprimente resulta que la FOX ha estrenado una serie nueva, que se llama Shots fired (USA) y que va sobre un caso de policía asesinando a un civil desarmado. Por supuesto ellos son así de modo que el policía es negro, la víctima es blanca y los cojones colganderos. Al margen de este más que ridículo punto de partida hay mucho baile alrededor de conceptos más que sobados y más interés por parte de la serie en hablar de la vida del policía que por intentar simpatizar en nada. Creería que es una parodia si fueran capaces de tener humor.


 


¡Libros que Llegan! Drabble, “Bienvenidos al Bizarro”, Herbert y más

Que semana. También en esto. Ha habido una auténtica avalancha inesperada de novedades que incluye mucho movimiento en géneros un tanto dejados de la mano de los editores habituales, sumadas a la clásica mezcla de recuperaciones y publicaciones de autores que nos extraña que no hayan aparecido antes. Y, de propina, una buena cantidad de libros infantiles apareciendo de la nada. ¡Vaya semana! Pero no nos estresemos, mejor vamos dándole paso con un…

¡Que entre la pila!

Bienvenidos al Bizarro de VV.AA., ed. Orciny Press

Una buena forma de comenzar es con esta antología de relatos que tiene la intención de presentar si no el género Bizarro propiamente dicho al menos sí los autores que uno puede esperar de la editorial, una gran manera de hacer una buena cata inicial.

Un día en la vida de una mujer sonriente de Margaret Drabble, ed. Impedimenta

No creo que haga mucha falta decir que Margaret Drabble es una gran autora así que una edición con sus cuentos completos no puede ser más interesante.

Las ratas de James Herbert, ed. La biblioteca de Carfax

¡Recibimos a una nueva editorial! La biblioteca de Carfax parece que se va a centrar, o eso dicen sus editoras, en la literatura de terror. Varia y variada. Y no está mal para empezar hacerlo con este clásico de Herbert. Así que alegría, que da la sensación de que estamos en una buena temporada para el terror.

Kaiki (Cuentos de terror y locura) de VV.AA., ed. Quaterni

Seguimos con el terror, otra ronda de relatos. Esta vez de autores clásicos japoneses, de Rampo EdogawaRyūnosuke Akutagawa en un repaso que comprende a Murayama, Okamoto, Izumi, Tanaka, Akutagawa, Ōgai, Tanizaki, Nakajima, Edogawa, Hisao. Rohan y Kyūsaku. Una vez más, ¿cómo no mostrarse encantado con esto?

La dama desaparece de Ethel Lina White, ed. Alba

Un clásico. Gracias, quizá, a sus versiones audiovisuales. Pero igualmente interesante incluso aunque quizá se haya quedado un tanto… pasado.

Un hombre del norte de Arnold Bennett, ed. Belvedere

Un nuevo libro de Arnold Bennett siempre es bienvenido, incluso aunque en este caso e vara más por el lado de la narrativa tradicional que por el de, por ejemplo, el fantástico. Aunque mantenga algo del humor tampoco esto es lo más presente sino el subtexto autobiográfico.

Textos huérfanos de Enrique Jardiel Poncela, ed. Berenice

Reunión o recopilación de esos textos tempranos que Poncela había dejado fuera de su obra por considerarlos demasiado inmaduros. Para que aprendan esos autores que pretenden ser los que deciden qué está dentro o fuera de su obra.

Éxtasis y yo de Hedy Lamarr, ed. Notorious

Una autobiografía de Lamarr parece un libro interesante, y de hecho lo es con tantos intereses e historias diferentes. Así que puede parecer un poco aparecida desde la nada pero podemos estar contentos.

Lingo de Gaston Dorren, ed. Turner

Un recorrido por los idiomas y sus curiosidades centrado en Europa y lo -mucho- que tiene que ofrecer, así que tiene un rango de lectores quizá no muy amplio pero sí bastante entusiasta.

El banquete celestial de Donald Ray Pollock, ed. Literatura Random House

Con una historia detrás de ser comparado con nombres conocidos de la literatura estadounidense llega un nuevo libro de DRP que, por supuesto, tiene esa parte del western y de la creación instrospectiva que cabría esperar.

Alfa, Bravo, Charlie, Delta de Stephanie Vaughn, ed. Sajalin

Relatos. Relatos de una autora interesante que en este su único libro añade un punto de vista diferente con sus relatos sobre mujeres intentando sobrevivir a su propia vida, no digamos ya a las expectativas.

Regreso a Berlín de Verna B. Carleton, ed. Errata Naturae & Periférica

Tras el enorme éxito de su anterior trabajo colaborativo aquí tenemos un nuevo intento de repetir el éxito.

El amor está en el monstruo de VV.AA., ed. Pulpture

¡Más terror! ¡Más relatos! Esta vez todo con autores españoles, que no se diga que este éxito nuevo no ofrece algo para cada uno.

Escuela de sangre de Max Rhode, ed. Ediciones B

Sí, más terror. Aunque sea con un nombre falso y desde el paso de una idea alemana a un intento de ofrecer esa creación que quizá es no tan original como podríamos desear pero que sin duda es interesante.

El maestro del juicio final de Leo Perutz, ed. Libros del Asteroide

Recuperación de una de las grandes obras de Perutz en una mezcla de género negro y literatura con algunos toques experimentales. Una gran noticia.

– Cuentos para mi hijo Manolillo de Miguel Hernández, ed. Nórdica

Recuperación de algunos cuentos que Hernández escribió para su hijo estando en la cárcel y que se nos presentan en dos versiones, por un lado una recuperación con nuevas ilustraciones. Por el otro copias facsímiles de lo que fue aquello. Quizá un poco justo para el Día del Padre. Pero si no es este año ya habrá más.

Uncle Bill de BEF, ed. Bang

Un más que curioso acercamiento a la vida de Burroghs desde una línea clara y hasta cierto punto alegre, mezclando cómic más tradicional con algunas viñetas recreando el humorismo gráfico norteamericano. Una forma realmente particular de acercarse a un autor que tampoco era tan normal.

Alack Sinner de José Muñoz y Carlos Sampayo, ed. Salamandra

Un gran clásico en una edición me temo que mejorable. El cómic original es sin duda muy bueno, pero la edición en tapa blanda, el nuevo rotulado, el tamaño menor que el original y la decisión de meter todos los cómics en un solo tomo sin pararse a considerar en lo inmanejable del mamotreto -no digamos ya el precio- nos pone de nuevo en esa disyuntiva entre las bondades de la obra y los problemas de la edición.

Te quiero de Juan Berrio, ed. Impedimenta

Pequeño, breve y divertido. Esta muy expresiva obra casi-muda de Berrio es un pequeño juego con un final sorpresa que parece diseñado para explorar las posibilidades del cómic Bien.

¿Quieres tocar a a un monstruo? de Stuart Lynch, ed. Bruño

Divertido juego con texturas en las que se mejora la creación de los monstruos gracias al juego que las texturas proporcionan. Así que para ser para menores de tres años no deja de ser una obra interesante.

¡No quiero el cabello rizado! de Laura Ellen Anderson, ed. Picarona

Ha sido una buena semana para los álbumes ilustrados como esta muy expresiva -gracias a los dibujos- historia sobre una niña que odia su cabello rizado y trata de alisárselo de cualquier manera. Por supuesto luego hay una enseñanza pero, de verdad, palidece comparada con las ilustraciones

Una historia de dos bestias de Fiona Roberton, ed. Jaguar

Por contra aquí la historia, contada en tres partes, es muy superior a unas ilustraciones que sin ser malas son sobre todo funcionaes. Por supuesto también tiene una enseñanza, que toda historia tiene dos caras y que no siempre podemos entenderla si intentar conocer las partes complementarias.

Un tigre con tutú de Fabi Santiago, ed. Siruela

Muy imaginativa pieza sobre un tigre que quiere bailar danza clásica y lo que pasó a continuación que, por supuesto, aprovecha la expresividad de su ilustración.

No lavar este oso de Sam Hay y Nick East, ed. Jaguar

Una historia humorística sencilla, acumulación de tratadas tras romper una regla que permite recrearse al ilustrador en todo aquello que pueda hacer reír a los jóvenes lectores. Está siendo una gran semana en infantil, como veis.

Cómo envolver un regalo en 10 pasos de Pepe Serrano y Guridi, ed. Apila

Una gran selección de ilustraciones de Guridi con los pasos para envolver un paquete en algo que podría ser mejor incluso pero que está bien como ha quedado.

Debajo de la tierra/ Debajo del mar de Aleksandra Mizielinska y Daniel Mizielinski, ed. Maeva

Gran trabajo el de Maeva Young, con un libro que se lee de forma distinta y que por su formato de flip book permite profundizar tanto en la tierra como en el agua. Un gran libro tanto en las ilustraciones como en la historia que van mostrando. Una obra perfecta para regalo.

¡Será por libros! Así que ya sabéis: Diversidad en temas, autores y editoriales. Recomendaciones para todos y, como siempre, un ojo puesto ya en que la semana próxima tendremos novedades de Rubén Lardín o Jo Nesbø, pero eso será la próxima semana. De momento, como siempre… ¡Nos leemos!


Que semana, de verdad, que semana. Se han juntado una serie de lanzamientos de Netflix con otra ronda de pilotos de pruebas de Amazon y el resultado es una lista de 13 pilotos (4 de los primeros, 5 de los segundos) en la que hay poco para salvar. Lo que no significa que no haya cosas de las que hablar, claro. Por ejemplo en Budding Prospects (USA), basado en la novela de T. C. Boyle, tenemos a Terry Zwigoff intentando sacar una comedia de fumados, o algo así, tanto de una obra que no iba por ahí como de unos actores que hacen lo que puede y entre los que destaca un Brett Gelman bastante más comedido de lo habitual. El problema es que no parece saber cómo lograr que funcione. Quizá con más episodios, o si el director se centra menos en establecer la historia y más en desarrollarla, acabe saliendo una serie interesante. De momento tenemos un piloto fallido.

Por suerte tantas novedades también permiten algunas ideas originales -aunque sea dentro de un orden- como es el caso de Buddy Thunderstruck (USA), una serie de stop-motion con una premisa muy muy sencilla y, a partir de ahí, una amplia cantidad de locura y fieltro. No es una creación especialmente intelectual pero… ka-boom!

Sugerencia para creadores de series: No tituléis vuestra nueva serie con algo que pueda confundirse con otra palabra como, digamos, Cliché. ¿Me habéis oído, creadores de Clique (UK)? Es decir, Jess Brittain, autora que fuera de algo menos de media docena de guiones para Skins y que ahora tiene una serie para ella sola sobre.un grupo de mujeres universitarias que están en una organización con un oscuro secreto. O algo. La verdad es que a acumulación de escenas que suenan a ya vistas y la falta total de claridad en objetivos o resultados no hacen mucho por ayudar a un misterio tan vago que en realidad tampoco da mucho igual, incluso aunque la mayor parte de personajes parezcan movidos por secretos que nos la refanfinflan o que haya una empanada ideológica o mental, e incluso en el uso de los cuerpos como golosina para unos y otros ojos con unos resultados que podrían ser de un anuncio de perfume. No sé si realmente queda un hueco para esto mejore, que espero que sí porque Louise Brealey está muy bien en su papel de despreciable libfem con una vida de privilegio que ahora mangonea a sus estudiantes. En fin, si esto mejora ya os lo haré saber.

Mientras tanto en Nickelodeon han debido ver que las scape room se van convirtiendo en un entretenimiento más o menos popular por su mezcla de gymkana y puzzles y se han sacado de la manga Hunter Street (USA), que además hace un trabajo a favor de la integración y la diversidad. El resultado es poco menos que un concurso guionizado, no tiene mucho sentido pero si logras que te interesen las pruebas por lo menos pasas un buen rato. O algo.

Ah, sí, Netflix ha estrenado Iron Fist (USA) que es tan Sigue los puntos, tan falta de cualquier cosa que la haga memorable o especial, tan floja pero sin llegar siquiera a ser un desastre que logre redimirla, que el único debate que me produce es si llamarla Iron Fiasco o Pufo de Hierro.

Unir para Julie’s Greenroom (USA) a Julie Andrews y la Jim Henson en un programa para acercar las artes interpretativas a los niños debería ser una buena idea. Y no es que el resultado sea terrible, pero sí bastante caótico: Una enorme cantidad de invitados especiales famosos (algunos famosos en sus propios campos, otros a nivel mundial, incluyendo a Carol Burnett, Alec Baldwin, David Hyde Pierce, Ellie Kemper, Josh Groban o Idina Menzel entre otros…), una colección e muñecos que parecen la decisión consciente de crear una diversidad ficticia y, sobre todo, un formato que no parece tener claro si quiere ser más Barrio Sésamo, Los Teleñecos o talk’n’talent-show.  La parte buena es que las actuaciones de los profesionales suelen ser suficientemente interesantes como para salvar el revoltijo, la lástima es que al final esa falta de definición juegue menos a favor de la flexibilidad del formato y más como especiales de la PBS que aún no han decidido para donde tirarán. Una lástima porque precisamente cuando más claro parece que serán una versión infantil de Los Teleñecos mejor es. O, al menos, más me gusta.

Bueno, pues ahora tenemos seguidos por azares de la organización alfabética los otros cuatro pilotos de Amazon. A ver si sobrevivimos. Comenzamos con Legend of Master Legend (USA), obra de dos guionistas de Transparent y que se supone es un acercamiento a los supes desde el lado de mundo real, señor que decide ser un super y que, claro, los super reales funcionan como funcionan. Así que es una especie de comedia de patetismo en la que lo más patético es que está tan empeñaa en ser patética que su patetismo se queda en intentos patéticos. Que al menos no es Iron Fist, cierto, pero que hace buena a The Tick. No dudo que Amazon quiera tener su propia serie de superhéroes, pero más les vale que se lo piensen un poco antes de dar luz verde a cosas al azar a ver si alguna se pega a la pared.

Por suerte -para nosotros y para Amazon– hay un piloto pasable, lo último de Amy Sherman-PalladinoThe Marvelous Mrs. Maisel (USA) que está -sí- muy centrado en ser un éxito para su protagonista, en elevar al once todos los tics de su autora y en todas esas cosas que uno esperaría que a estas altura tanto de un lado como del otro tuvieran superado. Por suerte a quien esto escribe Sherman-Palladino le cae estupendamente y es capaz de soportar según que tics si como aquí se mete en harina de los cómicos de los años cincuenta en USA (qué le vamos a hacer, es el tipo de ambientación que me encanta, me pones historia de la comedia y allí estoy yo aunque sea para quejarme, si ambientas tu serie en la comedia de algún momento histórico de USA o UK es más que probable que haya leído al menos un libro al respecto) y, sobre todo, el uso de los secundarios, claro. Tony Shalhoub está estupendo, pero casi sería raro lo contrario, y hay una breve aparición de Gilbert Gottfried y sale Lenny Bruce interpretado por Luke Kirby, pero para mí la roba-escenas es Alex Borstein en un magnífico papel secundario. Luego ya la exposición propia del piloto no ayuda mucho… pero si hay suerte en dos años tendremos una serie sobre mujeres en la comedia en la década de los cincuenta. ¡Y eso es algo que me apetece mucho! (Sobre todo si van a seguir echando mierda al imbécil presuntuoso de Mort Sahl) (A ver si, de paso, mejoran esas cosillas de la serie) (Por ejemplo, ¿eran necesarios los desnudos para algo más que mostrar que esta no es una serie controlada por la FCC? ¡Que ya somos mallorcitos!) (Y a ver también si sacan a mujeres cómicas, claro: Elaine May, Imogene Coca, Phyllis Diller o la que sospecho que es su inspiración: Carol Burnett)

Hola, a estas alturas sigo sin encontrarla le gracia a Steve Dildarian, encontrarme con The New V.I.P.’s (USA) me hace dudar de la necesidad de sacar una serie animada para adultos con chistes de penes, un estilo pésimo en ilustración y animación (ya, ya sé, marca de la casa, gustos y eso) y una especie de lamentable intento de unir las series de oficina con Este muerto está muy vivo. Seguro que tendrá seguidores. Seguro que yo no lo seré.

Tienes una novela de Michel Faber, y el precedente de Pétalo carmesí, flor blanca, así que decides adaptarlo a una serie. Total, que te coges El libro de las cosas nunca vistas, que tiene bastante de inadaptable de por sí, y encima lo conviertes en Oasis (USA) que es una forma de gastar dinero a lo tonto porque para estos viajes interestelares te podías haber ahorrado todos los cambios que le meten al libro. Y, ya puestos, lo mismo logras que el piloto produzca algo más que pereza. Pero al menos es el último de los pilotos de Amazon. Loado sea el cielo.

Es curioso este Samurai Gourmet (O) (JP) por ser la tercera creación original de Netflix para japón (y eso sin contar las coproducciones, claro) así como el paso de un artículo a manga a serie de imagen real. La obra original de Masayuki Kusumi presentaba a un hombre retirado que ahora que cuenta con tiempo libre y dinero decide dar rienda suelta a su gusto por la comida y la bebida y se inventa un samurai interior al que contentar. En realidad es casi como buscar una serie de exaltación del placer gastronómico con una excusa mejor que “Vamos a viajar por un país para enseñaros su gastronomía“, así que supongo que bien.

Ay Crackle, que cosas haces. Este Snatch (USA) es una cosa difícil de creer, y si no estuviéramos en la semana en la que estamos probablemente se llevaría un extenso análisis-reprimenda de todo lo que está mal. Pero con todo lo que llevamos y mis pocas ganas de dedicarle mucho más tiempo habrá que resumir: Imitar el original no es replicarlo, traer actores jóvenes no es revigorizarlo y lo que sea que estás creyendo que haces con las nuevas tecnologías no funciona. El diseño de decorados, peluquería y vestuario o las canciones no es lo que caracterizaba la película original, eran los actores y -sobre todo- el RITMO. Y esta serie puede intentar muchas cosas pero sin ese ritmo todo lo demás da igual.


Terminamos -menos mal- con otra serie a medio cocinar. Claro que como la NBC ha decidido emitir Trial & Error (USA) a razón de dos capítulos semanales -se ve que no emitirla era más caro o algo- no es que no crea que no hay espacio para la mejora tanto como que no hay interés en la misma. Y es una lástima porque dentro del desastre hay buenas ideas, un punto de partida interesante -el enésimo mockumentary pero esta vez de True Crime– algunos actores que deberían saber lo que están haciendo y, en fin, un sentimiento de que podría haber funcionado, de que a veces funciona, de que no tiene sentido que mucho de lo que se cae caiga tan abruptamente, como si hubieran tenido que correr para estrenarla aunque luego la cadena parezca querer quemarla. En fin, que es una lástima porque estamos ante una serie que no parece necesitar tanto rodaje o espacio de desarrollo tanto como que alguien le hubiera hecho caso en algún momento de la creación. Fundamentalmente la cadena, claro. Pero supongo que entonces no tendríamos divertidas aventuras.


El año sin cancelaciones (oficiales)

La evolución de las series USA es cada vez más entretenida. Vale, quizá no su interior, que tampoco está mal, sino su exterior. El influjo de la internacionalización y las webs de streaming con contenido propio están favoreciendo un viraje hacia formas más cortas de temporada del mismo modo que la sobreabundancia de opciones facilita que las repeticiones no sean igual de bien recibidas que antes. Uniendo ambas situaciones: A las cadenas USA les sale más a cuenta esperar unas semanas -que rara vez llegan a cuatro meses- para acabar la temporada en curso antes que cancelar una serie.

A partir de ahí una rareza: Estamos a mitad de marzo y aún no hay ninguna cancelación oficial en las networks. Oh, sí, extraoficialmente creo que todos tenemos MUY claro el futuro de Notorious, Conviction, Pure Genius y, sobre todo, Doubt. Ya puestos, No Future tampoco tiene la mejor de las pintas. Pero pese a que sean DSW, que algunas hayan sido cambiadas de día y en el caso de Doubt se retirara del todo de emisión y haya actores haciendo pruebas para otras series… No hay nada oficial.

Ya, ya sé. Lo improbable sería una renovación. Pero creo que después de 2016 tampoco podemos tomarnos la improbabilidad a la ligera, la verdad. Así que lo importante es que estamos con el ‘curso’ tan avanzado; con los upfronts a cosa de dos meses y sin que las cadenas hayan querido salir a reconocer lo que para el resto parece claro. Y ese es un miedo a reconocer las cancelaciones, por fulminantes que sean, que llevamos unos pocos años viendo desarrollarse. Y, teniendo en cuenta que ya no les queda más que una temporada de sweeps de finales de abril parece poco probable que les de ahora. Lo que, así vez, facilitaría convertir los upfronts en una suerte de carnicería/celebración que sería en muchos casos celebración de lo obvio. Pero bueno, es hacia donde avanzamos. Aunque sea poco a poco. Al menos si no encuentran otras formas de replicar el modelo inglés.

(Algo que tener a Kaitlin Olson en dos series renovadas podría apuntar y apuntalar como certeza cercana, pero eso será en otra reflexión)