Esta semana comenzamos con Best Foot Forward (USA) , un proyecto de Apple que hace una encantadora serie infantil que podría estar en la actualidad -es decir, no se basa en la nostalgia pese a adaptar unas memorias- y en la que podemos ver más serie juvenil que otra cosa, aunque claramente el que el niño protagonista sea una persona con discapacidad es de lo que más peso tiene en la historias, porque lo que vemos es cómo interactúa un niños, sus amigos, su familia. Así que como serie infantil es más que recomendable.

Interesante el giro de esta The Control Room (UK), que busca hacer la misma historia de suspense y misterio de siempre, pero con sus giros. Que en este caso es el punto de partida desde el control de emergencias. Fuera de eso es una obra bien construida, que decide que con tres capítulos tiene suficiente -por suerte- y que demuestra inteligencia en las maneras de ir engarzando la información y mostrando los movimientos de sus personajes. Incluyendo la inevitable bola que va creciendo. Una buena serie.

Entiendo que hay un referente real detrás de este Rap Sh!t (USA) y que muchas cosas me las estoy perdiendo, porque parecen puñaladas voladoras. También que tomar partido en estas cosas no siempre es lo más razonable, pero ellas sabrán. Por lo demás, mediánamente interesante, un uso excesivo de ‘estas son las pantallas de ahora’ que tiene el problema de siempre de que en cinco años va a parecer que se comunican con MySpace, y una historia que claramente toma decisiones y, sinceramente, no siempre estoy seguro de que sean las adecuadas. -Es decir, la distancia entre ambos personajes centrales y lo que hace que se reúnan es de lo más increíble que he visto en la tele últimamente- Pero bueno, seguro que tiene su público.

Pensaba que Netflix estaba vendiendo sus series fuera de la plataforma, pero no, resulta que alguien más ha decidido hacer una serie llamada Sneakerhead (UK). La parte buena es que esta es mejor que la suya. La mala es que no era muy complicado. Pero bueno que aquí estamos. Con una comedia de lugar de trabajo bastante expandida que tiene muy buenas intenciones pero tampoco mucho más que pueda ofrecer. Aunque sospecho que a estas alturas ofrecer algo quizá un tanto tonto pero en general agradable… es un mínimo aceptable.

Si la primera de la que hablábamos era bastante infantil esta Tudo Igual… Só Que Não (O) (BR) es casi puramente juvenil. Primera serie brasileña para Disney + y de verdad que hay ratos en los que uno podría pensar que están canalizando Los Serrano o algo así. La verdad es que tienen un bingo de comportamientos y personajes clásicos. Un poco de todo, que no la convierten en lo más innovador pero, desde luego, no tiene pinta de que lo vaya a querer ser. Y como serie juvenil funciona lo suficiente, así que es una pila de clichés, pero al menos es funcional.

Es curiosa esta Witness Number 3 (UK)  porque logra hacer rutinaria lo que parecía un punto de vista un tanto diferente, casi como si quisieran demostrar lo contrario de lo que la otra serie inglesa nos había dado esta semana. Aquí la idea de una testigo de un asesinato que es acosada parece enfrentarse entre ser una película de después de comer o una historia de terror, y eso las veces en las que no decide que lo importante es hablar de raza. En fin, un batiburrillo desigual que al menos en algunos puntos logra funcionar. Supongo que tienen un poco para cada, pero no un algo para todos.


A favor de Country Queen (O) (KE) podemos decir que es una serie dramática creada Kenia y con la intención de mostrar su compleja realidad. Creada tras un acuerdo entre el gobierno del país y Netflix, que ya veremos lo que significa teniendo en cuenta el veto gubernamental a productos audiovisuales queer,  el intento es loable incluyendo un doble escenario en campo y ciudad y una clara decisión de poner a las mujeres en el centro. Especialmente a mujeres exitosas. Lamentablemente el resultado es una historia telenovelesca con demasiadas cosas y demasiado contenido, casi más cerca de un bestseller de los setenta que de un despendole actual, o un drama más medido o, en general, algo que no te hiciera querer abandonar la historia ya en el piloto. No digo ya la posibilidad de querer más allá de ese primer capítulo. Pues bueno, Paso  a paso, supongo.

En la categoría po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro tenemos Everything’s Trash (USA), una nueva comedia en Freeform que va de una joven afroamericana. No es especialmente divertida, ni moderna, ni básicamente nada. Pero supongo que su misma existencia demuestra que algo va evolucionando.

Prácticamente al principio de Farzar (USA) uno de los personajes de la nueva serie de Animación Adolescente, perdón, Adulta de Netflix pregunta abiertamente si va a ser más Futurama o más Rick & Morty. Esto podría entenderse como un homenaje a los referentes y un guiño rompiendo la cuarta pared. En realidad es puro deseo aspiracional porque a lo que más cerca está es a una versión de Apollo Gauntlet hecha por la gente de Padre de Familia. No llega ni a Disenchantment. Eso sí, si tienes a un adolescente que se quiera sentir todo mayor y edgy pues… no creo que sea su serie tanto como que va a ser lo que vea. En fin.

A lo que más se parece Flowers in the Attic: The Origin (USA) es a las adaptaciones a telefilme de Flores en el ático. Aquí en realidad tenemos Garden of Shadows, la precuela de la saga, pero en miniserie. Por supuesto la cosa funciona como funciona, que además es la novela que se supone que estaba trabajando la autora cuando murió. Y uno no sabe hasta qué punto la escribió ella. Por lo demás, lo de siempre: Más banderas rojas que en 1917. Un personaje secundario de una de las anteriores que ahora pasa a ser principal y un ambiente más allá de lo malsano. Una juerga. Pero bueno, esto, como siempre, es para los fanses. Total, quien hace incesto, hace ciento.

Creo que este Hurts Like Hell (O) (TA) en el que Netflix mezcla una historia basada en hechos reales con una especie de documental sobre las apuestas y el muay thai en Tailandia en realidad quería ser un documental pero entonces no hubieran puesto la pasta. Solo eso me parece que puede explicar la poco sutil mezcla de ambos aspectos o lo muy falsa que parece toda la presentación. Desde luego la parte de las luchas no aparenta importar demasiado, y casi mejor, porque hay ratos en los que parece que tener a prácticamente menores zurrándose, como si fueran youtubers, es lo que les parece más normal de todo. Hay cosas interesantes en esta serie, sin duda, que cada cuál valore si le interesan lo suficiente como para rebuscar entre el resto de elementos de esta ensaladilla de Organización Criminal.

Es una alegría ver propuestas como la de Mom, Don’t Do That! (O) (TW), no tanto en su trama -una madre y sus dos hijas compiten entre ellas para ver quién es la que primero consigue novio- como en la forma de contarlo, tanto por el tono ligero que consiguen darle incluso en los momentos más dramáticos -que los hay- como por el tono tan propio de las series asiáticas, con un surrealismo y una mezcla de recursos que les permite hacer todo tipo de juegos visuales con aplomo, como si fuera lo más normal tanto ridículo. Es una farsa, sí, pero una farsa jovial.

Nunca he sido un fan de Nathan Fielder y visto The Rehearsal (USA) no voy a empezar a serlo ahora. La premisa puede parecer mínimamente interesante para esa ‘comedia de la incomodidad’ que se limita a llevar conceptos de cámara oculta a un momento de nuestras vidas en las que la cámara no tiene ni que ocultarse. La decisión de que todo puede ser ‘ensayado’ para prevenir lo que puede suceder y cómo puede suceder, la muestra de la falsedad mezclada, la manera en la que se decide ejecutar esto… podría parecer interesante. Porque no se ha hecho mucho, aunque haya abundantes ejemplos que sospecho que van a decir más sobre los conceptos e intereses en esa especie de metanarración con intencionalidad de ser real. El problema principal es que, como de costumbre, se cree demasiado inteligente. Y eso juega en su contra. Juega en su contra porque los giros que prepara parecen tan falsos y manufacturados como el resto del programa, porque tiene la necesidad de hacer que la figura del propio Nathan sea la de un artístico manipulador con oscuras ideas a costa de, precisamente, que veamos lo falso de las manipulaciones, pero sobre todo porque deja claro cómo de manufacturado está todo. Y si todo se manufactura está claro que todo lo que hemos visto, incluso las reacciones en apariencia espontáneas, son igual de plásticas. Podría haber sido un ejercicio de reflexión sobre la falta de realidad en la tele-realidad, pero han elegido construir un monumental festival a mayor gloria del propio Nathan para que pensemos que es muy inteligente y que su comicidad es ligera pero profunda. Pero se le ve el truco. Aunque quizá esta temporada solo sea de prueba.

No sé lo que esperaba de Remarriage & Desires (O) (SC) pero desde luego lo que me he encontrado no me ha hecho gracia precisamente. Muchos elementos telenovelescos pero tratados como en un melodrama, un exceso de exposición incluso para un piloto, una trama que está siendo telegrafiada y subrayada y un fondo ideológico que quizá sea propio de Corea del Sur, pero que está tratado de manera completamente fuera de crítica. Mujeres por todo la trama pero o son malas, o son abnegadas pero meticonas, o son directamente floreros. Cualquier crítica a estas situaciones o a que las mujeres puedan vivir en soltería está desaparecida en combate – frente a, por ejemplo, conversaciones que sí que tienen lugar en la taiwanesa Mom, don’t do that! estrenada esta misma semana en este mismo servicio de streaming– y lo poco que vemos de la vida de los ricos y famosos no solo es para blanquearles, también parece barato y poco creíble, como en un anuncio de perfume. No sé lo que podría haber sido esta serie, pero sí que sé que es poco recomendable.

Pues aquí estamos con más Resident Evil (USA) en Netflix. Está vez no es nefasta como las series animadas. Y parece haber tomado la decisión de seguir con el universo de las películas, a saber por qué, pero su gran problema es que no deja de ser un producto de franquicia. Con lo cual los intentos para sacar algo un poco más distinto o que no nos sepamos ya todas las historias de zombies/infectados/lo que sea o de crear algo de intriga… bueno… son intentos. Es verdad que se le nota cariño con los recursos disponibles, pero al final no puede apartarse de lo que es y lo que tiene que dar. Así que podría haber sido mucho peor, pero también mucho mejor. Digamos que está en el lado alto de la horquilla de lo que es para fanes.

He tenido que mirar si era una serie nueva, ese es el nivel de SkyMed (CA). Que yo entiendo que todos vamos a pensar de inmediato en Los Doctores Voladores que tanto éxito tuvo entre mediados de los ochenta y los noventa. Pero es que el año pasado los australianos la recuperaron con el nombre de su última encarnación, RFDS. Así que ahora veo esto y pienso, ¿pero esta es la australiana? Pues no, es canadiense. Alguien ha pensado que hacer su propia versión de lo mismo era mejor idea. Y puede que lo fuese… si hubiera pasado un año desde la anterior. O si no fuera tan genérico de drama médico. Pero vaya, que aquí estamos.


¡Libros que Salen! Jones, «Verdadero creyente», Novik y más…

¡Que entre la pila!

La noche de los maniquís de Stephen Graham Jones, ed. La Biblioteca de Carfax

Parece que la buena estrella de SGJ continúa, esta vez con una historia cercana al slasher con un grupo de amigos preparando una broma que sale mal y que lleva a una serie de muertes que pueden ser obra de algo sobrenatural o de algo demasiado natural o… quién sabe. Porque con los slashers siempre hay muchas posibilidades. Pero, vaya, que merece la pena, y más en estos momentos del año.

Verdadero creyente de Abraham Riesman, ed. Es Pop

Muy completa, muy documentada, y con muchos rincones conocidos u obscuros, para hacer una suma total de la figura de Lee, e incluso de la familia de la que venía, la que dejó y aquella a la que no hizo mucho caso. También de sus líos empresariales dentro y fuera de Marvel. Y, en general, de todo lo que supuso, para bien o para mal.

El dragón de Su Majestad de Naomi Novik, ed. Umbriel
El trono de Jade de Naomi Novik, ed. Umbriel

El éxito actual de Novik ha animado a Urano a volver a intentarlo. Vale, recuperando la traducción de cuando Alfaguara intentó, primero a mediados de los ’00s y luego en los ’10s, y lo mismo esta vez logran pasar del cuarto. Tanto da, lo importante es que esté otra vez disponible. Supongo.

Steiner o las cosas que hacíamos en Checoslovaquia de Martin Fahrner, ed. Sajalin

Nos trae Sajalín una suerte de memorias convertidas en narración de la vida en Polonia desde los sesenta hasta finales de los ochenta con al desintegración de la URSS. Una historia emotiva, con humor, y también con el punto de vista de una persona metida en mitad de la historia.

Marx juega de Antonio Flores Ledesma, ed. Episkaia

Pues sí, un ensayo actual (y español) sobre los videojuegos como intersección con el marxismo y el pensamiento comunista. Algo que sirve en ambas direcciones porque a la vez explica las posibilidades de su aplicación en los distintos juegos y ayuda, a través de estos como ejemplo, a explicarlo. Si tenemos en cuenta además el reducido espacio en el que lo hace creo que veremos incluso más claro que es una gran recomendación.

Agatha Raisin y el Paseo Mortal de M.C. Beaton, ed. Salamandra

Pues aquí estamos, cuatro novelas después, con tramas de misterio que no interesan tanto como la forma en la que Agatha logra resolver los crímenes siendo bastante insoportable, en lucha entre el pueblecito y su personalidad… arrolladora.

NOLA. La cocina de Nueva Orleans de Matthew Scott, ed. Col and Col

Cocina de Nueva Orleans por parte del en tiempos responsable del Gumbo. Creo que lo importante es ese en tiempos. Pero bueno, lo cierto es que muchas de esas recetas serán bienvenidas y que, en realidad, es bueno porque nos enseña tanto cocina cajún, creole, soul, sureña, como las versiones o fusiones europeas.

Las hijas de Ys de M.T. Anderson y Jo Rioux, Mab Graphic

Pues aquí estamos, con un nuevo cómic de MAB Graphic. De nuevo con una historia fantástica que habla de dos hermanas y herederas de un mundo fantástico con caminos opuestos que no está claro si se enfrentarán o si tendrán que aprender a cooperar para un buen común.

Lore Olympus vol. 2 de Rachel Smythe, ed. Random Cómics

Pues aquí estamos, puede parecer una época extraña pero ha llegado el segundo volumen, supongo que para que el tercero pueda aparecer este otoño.

Una historia de amor épica de Kacen Callender, ed. Kakao Books

Novedad de Kakao también, una obra romántica, no exactamente una comedia pero tampoco parece un drama. Simplemente un chico que ha estado con una chica y que ahora tiene una oportunidad de reencontrarse -y lo que surja- con un amigo de la infancia con el que las cosas no acabaron bien.

La fortaleza violeta (14, Princesas Dragón) de Pedro Mañas y Luján Fernández, ed. SM

Otra serie que va viento en popa: Princesas Dragón se encuentra ya en su entrega 14. Y le han hecho un juego de mesa. Así que todo bien.

El misterio es tuyo. La máquina tejemonstruos de Gareth P. Jones y Louise Forshaw, ed. Molino

Y una nueva colección que junta detectives y monstruos y ofrece una posibilidad de interacción. Uno nunca puede alegrarse lo suficiente de que se vayan poniendo de moda este orden de cosas.

Nos leemos.


No sé cuánto tiempo aguantará el tirón de adaptar true crime en USA pero aquí seguimos. Esta vez toca Black Bird (USA) que es una historia que no entendí cuando salió como libro y ahora como serie entiendo incluso menos. Supongo que es lo malo del true crime, que te sabes el final. Pero bueno, al menos tienes a una buena cantidad de actores intentando hacer lo suyo, incluso el actor principal, que se pasa con cara de tengo un palo por el culo pero están tirando para sacármelo gran parte del piloto, así que si no te importa cómo termina la historia, te gusta el género, y te sobran las obras… pues bueno.

Lo más destacable de Boo, Bitch (USA) es que parece pensada para que las series aquellas de la MTv, incluso las que se crearon como reacción de aquellas, pero que ha acabado siendo casi una de Disney juvenil con interferencias. Y es una pena porque no logra ser tan divertida como, digamos, Julie and the Phantoms, ni tan mamarracha como, pongamos, The Lake, ni acercarse a aquello de lo que os hablaba (las caídas en 2016 sobre todo: Awkward, Faking It, Sweet/Vicious) ni a alguna sucesora espiritual como PEN15. ¿Por qué fijarse en lo que no es antes que en lo que sí? Pues porque es una serie que parece funcionar más en lo que falta que en lo que hay, un miembro fantasma.

Como suele pasar con Apple TV+ tenemos otra adaptación muy mona en Duck & Goose (USA), aunque debo decir que lo que supongo que son decisiones de animación parece una falta de medios extraña en este grupo.

Supongo que habrá gente a la que este tipo de series que es King of Stonks (O) (AL), y que sinceramente se parece tanto a otras series de Netflix que empiezo a sospechar que las están haciendo internacionalmente con un único molde. Así que aquí tenemos algo cercano a lo de Imperio Criminal pero por el lado que se centra más en la gente de nuevas tecnologías y en la gente detrás y blablabla… la verdad es que se le ve tanto el cartón con la especie de timador que es el jefe y el auténtico genio oculto que blablabla que no sé ni cómo he aguantado el piloto entero. Supongo que la práctica. Porque lo que me ha dejado es ganas de echarle un ojo a Dirty lines, que les salió mejor.

Pura inanición, eso es lo que nos trae Maggie (USA). Quizá Chris Elliott podría haber dado algo de lustre, pero tiene pinta de pasar en piragua tanto como los demás. Quizá porque esto más que una serie es una película de fin de semana que se les ha ido de las manos. Que me parece bien que hagan comedias ligeras con trasfondo romántico, incluso la parte del fantástico, pero que le den algo más de chicha porque, de verdad, tiene menos interés la trama que un salvapantallas.

Supongo que esta Mystery Road: Origin (AU) es la serie buena de la semana. Aunque sea solo por comparación con el resto. En realidad podría contar como la tercera temporada, o como una -otra- extensión de las películas originales, o… Bueno, todas esas cosas. Así que al menos sabemos a lo que venimos, aunque sea la precuela. Aquello del Western Noir sección australiana y blablabla. Pues bien, pues eso.

Con lo que les ha costado sacar este Moonhaven (USA) a los de AMC+ la verdad es que esperaba algo… algo. Pero bueno, es un poco lo de siempre con una Tierra ultracontaminada, una colonia espacial, tensiones entre ambos lados, megacorporaciones, espiritualismo naniano, y el resto de la pesca. Una vez más, no soy su público. Y mira que esta vez hay asesinatos y esta cosa. Hay gente a la que sospecho que les gustará -aunque si el piloto es así no quiero saber el nivel de syfycidad al que van a llegar los medios de los siguientes-, que supongo que es lo que importa.

Sospecho que este Uncle From Another World (O) (JP) tiene una cierta intención de ser Animación para Adultos en la sección post-Isekai-meta. O algo así.  Por supuesto no me ha hecho gracia, da igual la cantidad de referencias a SEGA metidas o lo que intenten comentar o satirizar. Qué le voy a hacer, no soy su público.


¡Libros que Salen! Hendrix, «Donde viven las damas salvajes», Hannaham y más

¡Que entre la pila!

Donde viven las damas salvajes de Aoko Matsuda, ed. Quaterni

Un recopilatorio que reinventa historias clásicas japonesas de yōkais, con todo tipo de criaturas, fantasmas, seres que van a cruzar su vida con la de los humanos que están a su alrededor y que van a transformarla, no siempre para mal. Porque es mucho lo que dan de si en su faceta clásica y más aún en estas reinterpretaciones modernas que Aoko Matsuda nos ofrece.

El exorcismo de mi mejor amiga de Grady Hendrix, ed. Minotauro

Pues aquí tenemos otra novela de terror (más o menos) de Grady Hendrix, con un componente claro del pasado -que se ve desde la portada- y con, como siempre, un original punto de partida.

Delicious Food de James Hannaham, ed. La Fuga

La editorial masculina La Fuga nos ofrece una mirada al sur estadounidense, a las nuevas formas de esclavismo que han ido surgiendo. Con una manera particular y, sobre todo, retorcida de mostrárnoslo.

La primera detective de Andrew Forrester, ed. Siruela

Siete historias, la primera de las cuales se publicaron en 1864, década y pico antes de la aparición de Sherlock Holmes, sobre una detective, Miss Gladden, en teoría la primera mujer detective profesional de la literatura. Por supuesto estamos hablando de una obra de hace casi dos siglos, mucho antes de que pudiera haber mujeres policías. Así que aunque fuera solo por su carácter pionero es un título interesante.

El vigilante del umbral de John Buchan, ed. Diábolo y otras historias escocesas de terror

¡Historias clásicas de terror escocesas! De John Buchan, mucho más conocido por Los 39 escalones, pero no por ello menos capaz para las atmósferas turbias y el momento inquietante, historias en las que los mismos fantasmas son tan intangibles como era de esperar.

Y no quedó ninguno de Agatha Christie, ed. Espasa

Sep. Otra vez. A ver si esta dura. Ya sabéis a qué me refiero.

Luz Virtual (1, Trilogía del Puente) de William Gibson, ed. Minotauro

Pues sí, Gibson tiene más obras que la trilogía de siempre, y aquí está Minotauro para ir recuperándolas.

¿Qué hacer, maricón? de VV.AA., ed. Levanta Fuego

Pues en Levanta Fuego se han animado a sacar una serie de ¿publicaciones aperiódicas? monográficas que el colectivo Rojo Arcoíris usará para la reflexión y reivindicación desde un queerismo de izquierdas. Y este es el primer número con ese título masculino singular.

Ensayo de la vida real de Alexa Paulette, ed. Liana

¡Nuevo cómic de Liana! Propuestas siempre interesantes como esta en la que una mujer trans cuenta todo el proceso que la llevó a conocerse y aceptarse frente a la formar en la que la sociedad tiene de presionar en contra.

¡Salvemos la Magic-Con! (2, Valle Kazaam) de María Rubio y Bea Tormo, ed. Destino

Pues sí, tenemos ya segundo número de esta nueva serie de novelas infantiles. Está bien cómo se han ido logrando crear toda una serie de obras con autores españoles, incluso teniendo en cuenta que la mayoría están llegando en formato de serie.

¡Hola, árboles! de Bailey Bezuidenhout, ed. Siruela

Un libro ilustrado -con imágenes encantadoras- sobre los árboles. Una obra didáctica pero también sobre el amor a la naturaleza que nos ayuda a conectar con la importancia y diversidad forestal.

Nos leemos.


El manga jevirrolero Bastard!! – Heavy Metal, Dark Fantasy (USA) (que podríamos traducir libremente como Bastard!! Viento negro, fuego y acero) ha sido bastante popular pero muy irregular en su publicación siempre. Y en los noventa tuvo varios OVAs que aquí parecen homenajear haciendo que la serie parezca incluso más antigua que los OVAs. No he sido capaz de entender esta serie a lo largo de las décadas, así que ahora -que parece su propia parodia- no puedo más que encontrarla una reliquia… que sigo sin entender. Pero bueno, supongo que habrá gente que la estuviera esperando o algo. Yo qué sé, cada día entiendo menos.

Supongo que la mejor palabra para hablar de Baymax! (USA) estaría entre cordial y conmovedora. Porque esta serie -una nueva- que se centra en el robot enfermero hace precisamente eso, llevarlo al lado de los cuidados. Cuidados médicos también -y sin que nadie se asuste, así que imagino que son unos USA con sanidad pública, reforzando la idea de fantástico por encima de los robots- pero sobre todo esa desconexión entre las cosas que nuestro protagonista hace por su separación de las motivaciones humanas y de las decisiones médicas. Una obra encantadora, distinta de Doctora Juguetes y, sin embargo, capaz de mostrarnos que hay más de una manera de hacer una serie de médicos para el público infantil.

Tengo la sensación de que a los estadounidenses lo que más les gusta es el fascismo, así que este The Terminal List (USA) les debería de encantar. Porque desde el punto de partida al desarrollo, pasando por los arquetipos, estamos ante un estilo de derechas a calzón quitado que debería darles aunque fuera un poco de apuro. No se trata de que haya asuntos más o menos discutibles desde un punto de vista ideológico como podría pasar con Reacher o El Abogado del Lincoln, dos series por lo demás tan interesantes como recomendables, aquí hay dos tazas de ideología y el resto de aburrimiento. Y, creedme, ese es MUCHO aburrimiento.

Es una pena que cuando se intenta algo con una cierta ambición no salga, pero al menos se ha intentado. Algo así resumiría mi opinión sobre The Twelve (AU), una serie/miniserie que intenta darle una vuelta al concepto de drama judicial pero que lo hace intentando abarcar demasiado. Con las vidas del jurado por un lado, con el caso central por otro, y con las implicaciones de dicho caso en un tercero. Con, además, reflexiones y revisiones de distintos casos y sucesos judiciales australianos como fuente de inspiración, lo que añade una capa extra que, claro, le pesa también. Al final son tantas las ideas embutidas que ninguna acaba realmente de funcionar porque parece que se va diluyendo frente a la siguiente historia o decisión de la trama. Y eso – Precisamente eso- es la lástima, porque quizá si se hubiera sabido conjugar hubiera sido una idea nueva. Pero me temo que nos quedamos, otra vez, con las ganas.

Hay días en los que parece que las cosas de ciber-seguridad se hacen con intención de sketch. Pasaba con CSI: Cyber, pasaba con SCORPIO y sabe dios que no hay más que dedicarle un rato a The Undeclared War (UK) para encontrarse con todos los problemas y alguno más. Sobre todo si deciden meter una trama que parece sacada de una película catastrófica de tarde… o de la parodia de un programa de sketches inglés de estas películas. En general habría sido más fácil,  y probablemente también mejor.

Imaginad que alguien quisiera hacer The Good Doctor pero en otro lado, quizá en el mundo judicial. Más aún, decide que puestos a fusionar podría hacer que se pareciera más a Ally McBeal. Pues bien, ya sabéis lo que esperar de Yisanghan Byeonhosa Wooyoungwoo (O) (CS), que pone todo esto por encima de un esqueleto más típico de serie surcoreana. Así que… Bueno… Está bien, es agradable de ver. Supongo que tampoco vamos a pedir mucho más.


¡Libros que Salen! Tey, «Dragman», Sutherland y más…

¡Que entre la pila!

Dragman de Steven Appleby, ed. Astiberri

Hace un año y pico una de las personas sin las que esta web no existiría, Pedro, me estuvo hablando entusiasmado de este cómic. De hecho, acabaría escribiendo una reseña del mismo. Os animo a que la leáis, por supuesto, y mientras tanto os cuento que es una reinterpretación de los mundos superheróicos que va mucho más allá de hacer chistes sobre señores disfrazados de mujer y más a hablar sobre la compraventa de almas y el capitalismo permeable.

El hombre en la cola de Josephine Tey, ed. Hoja de Lata

Josephine Tey siempre es garantía de, al menos, una cierta calidad. Poco a poco vamos teniendo más libros suyos en español y este año le ha tocado a la primera de las novelas que escribiera de su comisario Alan Grant, que como título alternativo tenía El asesino en la multitud. Lo que supongo que da una idea de por dónde va el asunto. Una primera obra -en este caso publicada el mismo año que Kif– siempre estará más verde. Pero sigue siendo de Tey.

La casa de las grietas de Krysta Sutherland, ed. Gran Travesía

Tres hermanas. Una infancia desaparecida en la que al regresar hubo extraños cambios. Y diez años después otra desaparición y una búsqueda compartida en la que todo parece que puede atacarlas.

Mi nombre es nosotros de Amanda Gorman, ed. Lumen

Pues parece que el día en el que el libro de poemas de Gorman llegara finalmente ha… llegado finalmente. Tras el éxito del poema de la investidura de Biden, y con todos los dimes y diretes de su traducción. Aquí está. En edición bilingüe española/inglesa y, bueno, pues aquí estamos.

Muerte y fortuna de Margaret Owen, ed. Puck

Una historia que contiene muchas: Por un lado tenemos a una ladrona de joyas, la protagonista de la historia, con una terrible maldición, perseguida por un policía que parece muy joven, rodeada de gente poco recomendable… y a solo un gran golpe de lograrlo o acabar su vida por una maldición. Por otro, las partes inspiradas en La guardiana de ocas, una de las historias rescatadas por los hermanos Grimm… que a ratos parece que también habla de La guardiana de ocas de la fuente, un cuento diferente que aquí parece alternarse. En resumen, no solo es un libro que podríamos llamar de Gran Golpe con multitud de secundarios interesantes en un entorno de cuentos de hadas germánicos, también es una historia que puede pasar desapercibida… y no debería.

Pluma y Consuelda de Gwendolyn Kiste, ed. Dilatando Mentes

A veces parece que el calor saca los libros de terror, o quizá son las distribuidoras, quién sabe. Pero aquí tenemos otro, con Kiste de regreso, con una bruja que quiere apartarse de la magia sin pararse a pensar si quizá la magia va a querer dejarla. Y con todo un pueblo en contra.

El don de la muerte de Daniel J. Voipe, ed. Dimensiones Ocultas

Que un grupo tenga sexo y rock ‘n’ roll no parece tan extraño -bueno- pero aquí tenemos una groupie, dos detectives y, por supuesto, algo que se lleve en la sangre… que para eso es tan importante aquí.

Antes de que lleguen las nubes de Mari Jungsted, ed. Maeva

Una historia curiosa esta, porque la escritora sueca ha decidido ambientarla en Málaga como ya ambientó antes otra de sus series en Gran Canaria. Que no todo va a ser la isla de Gotland. Así que si os apetece leer a una escritora con tablas enamorada de España haciendo novela negra supongo que esta obra os interesa.

La otra Tierra: Marte como utopía de Daniele Porretta, ed. Siruela

He aquí una historia sobre nuestra obsesión con Marte, con su reflejo en el fantástico y en el pensamiento, sobre todo para la creación de utopías espaciales. Que tantas veces llevan a la distopía si escribes suficientes páginas.

Inanición de Daria Piertrzak, ed. Dilatando Mentes

Un pueblo en apariencia perdido, una serie de habladurías en voz baja y multitud de sombras acechando que en muchos casos son los ecos de otros problemas más cotidianos pasados por el filtro de un entorno malsano bajo presión.

La última misión de Gwendy de Stephen King con ilustraciones de Richard Chizmar, ed. Suma

Y con este van tres y terminamos -de momento al menos- las obras que King y Schizman al alimón.

El consentimiento (¡para niños y niñas!) de Rachel Brian, ed. Océano

Nunca sobran demasiadas obras para los más pequeños explicando cosas como el Consentimiento en todas sus facetas.

Nos leemos.


Empieza muy a tope Alchemy of Souls (O) (SC), que sigue una de esas tradiciones de fantasía con efectos especiales, recreación de época -el famoso medieval inventa’o pero a la asiática-, conspiraciones, romances, un poco de todo. Para mí los capítulos son demasiado largos, que es algo que tiende a suceder en las series surcoreanas -como en las españolas-, pero lo cierto es que tiene un poco de todo así que es normal que por puro apilar suceda. Así que supongo que estaría mejor si no fuera tan demasiado.

He quedado sorprendido, real y gratamente, con este The Bear (USA) que es un drama familiar en el que la familia son los miembros de un restaurante, con personajes que parecen reales y con una clara intención de innovar en cómo lo cuenta, en lo que se deja fuera, en cómo va desarrollando la historia. Porque está claro que el fondo de lo que cuenta lo hemos visto otras veces, y que el mundo de la cocina es más o menos conocido para estas cosas, pero es cierto que la mezcla de todo hace que salga una serie mucho más interesante. También, a ratos, muy intensa. Vaya lo uno por lo otro. No sé si las felicitaciones habrá que darlas más a Christopher Storer, que parece el responsable de esto, o a Joanna Calo, que parece la productora experimentada que han puesto para que no se desmadre el asunto, pero espero que les lleguen.

Pues vuelven Ellie & Natasia (UK) a tener su programa de sketches, en BBC después de ya ni sé el tiempo. Y a mí me sigue pareciendo lo mismo, que ellas tienen mucha vis cómica pero que los sketches conjuntos… pues bueno, pues vale, pues en fin. Sus cosas. No sé, no lo veo.

Supongo que Eureka! (O) (IR) es lo que pasa cuando alguien en Disney (Jr.) ve Los Picapiedra y piensa que los inventos con dinosaurios es la parte más divertida y que seguro que puede meterse en una historia de una chica con muchas inquietudes, en 3D, con tonos pastel. Que supongo que para su rango de edad pues bueno.

¿Son todas las series nostálgicas la misma? Porque aquí en Gordita Chronicles (USA) tenemos un regreso a los años ochenta con el añadido de que sin inmigrantes y ahora intentan encajar en estados unidos. Y, en fin. Supongo que el ángulo de lo majos que son o algo así les tienen que gustar. No sé, lo cierto es que parece hecha con el automático y tampoco es que intente contar realmente -al menos no lo parece- ninguna historia concreta. Así que podría ser un genérico de sitcom que se pone en los ochenta porque es de cuando se han traído los chistes.

Parece que el mes del orgullo también ha servido a Netflix para darle una vuelta a un clásico, porque esto, Królowa (O) (PO), podría haber sido perfectamente una película de tarde. Con el abuelo regresando a casa para conocer a su familia por una emergencia médica ajena que se ha interpuesto en su intención de jubilarse con sastre de lujo parisino barra drag queen y volver a su pueblecito polaco del que salió corriendo. A partir de ahí mucha cosa de comedia agridulce o drama rebajado, yo qué sé, pero tocando todos los clásicos que se os ocurran. Hasta el punto de que si en lugar de una miniserie de cuatro capítulos hubieran sido capaces de reducirlo a una película -incluso a una de dos horas haciendo de tripas corazón- podrían ponerla para rellenar cualquier tarde del fin de semana.

Sospecho que Loot (USA) va a ser una de esas series para ver, en el mejor de los casos, a partir de la segunda temporada. El reparto está ahí, son todos buenos actores o cómicos o ambas cosas a la vez… pero no han tenido tiempo de figurarse qué es lo que quieren. Hay una cosa en la que la emisión semanal tenía su utilidad, dos si tenemos en cuenta que la tensión se construye de manera distinta, igual que las expectativas,,,- y es que los guionistas van viendo qué funciona y qué no y cómo reacciona el público y pueden ir cambiando cosas. De ahí mi duda de que haya temporada dos. Porque en una emisión tradicional le hubiera pasado un, digamos, Cougar Town. Para el capítulo tres hubieran decidido quitar lo que no funciona y centrarse en lo que sí. Aquí… no tiene mucha pinta de que eso vaya a pasar. No es que del otro lado funcione siempre el asunto pero desde luego este estilo no parece dejar mucho espacio para los bastante necesarios y bastantes claros cambios que van a hacer falta. Sobre todo en lo que a las historias, en cómo centrarse en ellas y darle más relevancia a la vida de los secundarios, significa. Gran reparto, con momentos de brillantez tanto para Maya Rudolph como para algunos secundarios –Ron Funches especialmente-pero no pueden salvar una serie. Ojalá mejore en los próximos porque creo que es una cuestión de rodaje, y para final de temporada pueda decir que me equivocaba. Pero los precedentes están ahí.

Hacer siempre lo mismo supongo que lleva a la perfección, pero también a la sensación de que algo se ha quedado anticuado. Así es Man vs Bee (USA), una reliquia demasiado larga (¿Quién pensó que era buena idea que esto fuera serie y no, digamos, película… si en su primer capítulo ya estás mirando el reloj?) en la que Atkinson demuestra que hay una cosa que sabe hacer bien. Y que es la misma que hacía bien hace 30 años en Mr. Bean. Parece mentira que un actor cómico tan capaz, que además lo ha demostrado en Blackadder o en Not the 9 o’clock news, haya quedado para esto.

El mayor logro del spin off Money Heist: Korea – Joint Economic Area (O) (SC) es hacer que la serie original parezca tener una trama razonable. Porque esta historia de política ficción con las dos coreas uniéndose, más una mujer a la que le pasa de todo hasta que decide rebelarse, con unas pretensiones estéticas de chichinabo, y el resto todo lo copiado posible al original. Y dado que aquella es más o menos conocida… pues tampoco se molestan demasiado en preparar los giros o las sorpresas. En fin, un exploit hecho sin demasiadas ganas que, sospecho, sirve más a Netflix para meter el dedo en el agua -probablemente antes de ver El Juego del Calamar pero con estadounidenses o Dark con quién sabe quién- de las versiones internacionales que porque alguien creyera tener algo nuevo que contar.

Las cosas de los servicios de streaming, mira que les gusta estrenar cosas sin avisar primero. Esta vez le ha tocado a Siempre Fui Yo (O) (CO) que es ciertamente, un cúmulo de decisiones. Digamos que tienes una ficción sobre un programa concurso musical de eliminaciones y decides montar a su alrededor una telenovela, que es algo muy Rebelde Way que hacer, así que pones de protagonista a una antigua actriz infantil Disney y te montas una trama de muerte misteriosa con multitud de secretos y potenciales giros porque para algo estás en Colombia. Y te sale esta serie, en la que yo particularmente hubiera agradecido menos música y más investigación pero, bueno, Disney. Ellos sabrán. No sé si tienen intención de moverla en algún momento, pero al menos ahí está. Lista para su emisión entre semana detrás del telediario.

Incluso teniendo en cuenta que estamos ante una adaptación, lo cierto es que las series de anime de Netflix parecen todas del pasado, pero a Spriggan (O) (JP) le ha tocado el final de los ochenta así que no es la más perjudicada. Porque, además, es más o menos la época en la que se publicó originalmente. Lamentablemente no han sabido buscar las partes originales y tratar de apartarse de lo que podríamos llamar ‘inspiraciones de la época’, así que la trama principal parece una mezcla de temas ochenteros que han llegado más o menos afortunadamente a la actualidad, desde los ecos católicos al mediombientalismo terrorista. Es una pena porque quizá se hubiera podido adaptar de otra manera, pero como aquí estamos a comentar lo que nos ha llegado lo que importa es que, efectivamente, parece algo de hace cuarenta años. Ellos sabrán.

Pues tenemos un Suspect (UK) que ni es el antiguo Suspect ni es Suspects. Al final parece que hay cuatro títulos que se repiten. Pero bueno, que además resulta que es una adaptación de la sueca Forhøret, que en España se llamó Cara a cara. Lo dicho, cuatro títulos y se repiten. La trama no es especialmente interesante, una muerte ‘personal’, un investigador con la vida y el alma destrozadas y un número de sospechosos limitados pero no por motivos espacio-temporales sino porque los guionistas lo han decidido así. En fin. Que una vez más menos mal que hay un magnífico reparto detrás para intentar que esto nos interese un mínimo porque vaya toalla.

Tenía ganas de ver qué salía de Would It Kill You to Laugh? (USA), un especial para Peacock que en parte venía de un piloto que el COVID impidió rodar y en parte se percibía como un piloto que podría ser. Lo cierto es que si esto era un piloto les ha salido un kamikaze, porque quita cualquier gana de ver una serie hecha por dos cómicos que en general parecen saber lo que se hace. De hecho, hay cosas buenas en este especial pero algunas de ellas acaban desgastadas por la reiteración o por alargar en exceso. Hasta el punto de que la victoria en los fragmentos en los que los protagonistas son entrevistados por Meredith Vieira… es para Vieira, que claramente acepta y deja hacer en una serie de cortes progresivamente más aburrido mientras ella no entorpece ni rompe el ritmo. Una victoria a los puntos, pero una victoria. Así que, bueno… Quizá el próximo piloto. Dentro de tiempo. De MUCHO tiempo.