¡Libros que Salen! Morales, «Si este no es mi hogar, no tengo un hogar», Hoshi y más

¡Que entre la pila!

Ya casi no me acuerdo de Clara Morales, ed. Tránsito


Trece relatos variados, en los que la memoria no es la propia sino el recuerdo de varias personas entre lo privado, lo personal e incluso lo político. Porque a veces los recuerdos -de amor, de supervivencia, de familia, de reivindicación- son partes de algo que pueden traer orgullo o vergüenza, y también ese tormento fantasmal que vuelve por las noches.

El robot caprichoso de Shin’ichi Hoshi, ed. Satori


Shin’ichi Hoshi fue conocido por sus novelas de ciencia ficción, aunque no fue lo único que hizo -claro-, y eso es precisamente lo que nos llega ahora. Más conocidas aún son sus historias cortas, pero cortas, de 3 a 5 páginas, en las que trata de temas de la ciencia ficción con una cierta ligereza y humor, pero sin dejar de introducir reflexiones en ellas. Una buena manera de entrar en contacto con él, aunque sea para leer a rachas.

Si este no es mi hogar, no tengo un hogar de Lorrie Moore, ed. Seix Barral

Un hombre y su exnovia muerta viajan juntos por carretera para visitar al moribundo hermano del primero. Ese es el punto de partida de la más reciente novela de la gran Lorrie Moore, una que es casi más una unión de planos etéreos, no tanto de momentos como de recuerdos, en los que los segmentos resisten la tentación de articularse, mucho más de mostrar una trama. No como si hubiera decidido poner una de sus célebres y celebradas colecciones de cuento en movimiento, sino como el contemplar una nube. A veces parece una cosa, luego otra, y si intentas cogerlo con las manos probablemente se escapen.

Mister Magic de Kiersten White, ed. Umbriel

Siguiendo ideas propias del creepypasta pero también de los misterios más tradicionales, nos encontramos con un grupo de niños que participó en un programa infantil hace años que se preparan para una reunión. El único problema es que aunque la gente asegure que lo vio no hay ninguna prueba grabada del programa ni, por supuesto, de su misterioso presentador. Así que quizá esa magia de la infancia que intentar recuperar acabe siendo pura hechicería.

Aprender a Hablar de Hilary Mantel, ed. Destino

Una colección de historias cortas, de un corte autoficcional, escritas hace veinte años y en la que la gran autora saca temas de su juventud, con historias que nos muestran su vida, y la perspectiva, pero también como forma de explicar, y explicarse, a partir de una primera creación histórica: La de su propio pasado.

Qué clase de Madre de Clay McLeod Chapman, ed Alianza

Una mujer con una hija adolescente, un regreso al hogar, un trabajo de lectura de manos y el pequeño inconveniente de descubrir que realmente tiene un don, y que eso le obliga a ayudarle a encontrar a su hijo perdido. Los temas de relaciones entre progenitores e hijos, de familia, entreverando un gótico folk que podría partir de los viejos cuentos infantiles.

La era del futuro degradado y otros relatos de horror y pesadilla de Mark Samuels, ed. Valdemar

Bueno, parece que Valdemar se ha animado a seguir publicando libros y lo hace con este libro de relatos. Supongo que tengo que compartirlo aquí, aunque tampoco tenga mucho más qué decir.

De la independencia editorial de Julien Lefort-Favreay, ed. Trama

Una reflexión sobre lo que significa dentro del mundo del libro, especialmente entre editoriales y librerías, ser ‘independiente’. Y si hay algo más de significado, aunque sea en disputa, que otra de esas ‘etiquetas’ usadas para anunciarse como modelo de marketing. Porque en un mundo en el que todo parece reclamar su uso y el lector no tiene tiempo de pararse a ver qué tiene detrás a una multinacional extranjera, un conglomerado mediático o un cartel gremial entre actores asentados, de ahí que el significado y la utilización de ese ‘independiente’ de para un libro. Y para más, pero, de momento, para un libro.

Nada es eterno salvo La Carrá de Pedro Ángel Sánchez, ed. Dos Bigotes

Una biografía sobre Raffaella Carrà, sobre su vida pero especialmente sobre su carrera. Escrito por un periodista musical y fan de la artista, a la que entrevistó a finales de 2020, que se ha acercado, además, a varias de las personas que estuvieron junto a ella en su etapa española. Porque, por supuesto, la especial relación de la italiana con España es uno de los temas del libro.

Recuerdos del viejo Shanghái de Isabel Sun Chao y Claire Chao, ed. Quaterni

Hay veces que un libro necesita un cierto contexto. Por ejemplo aquí tenemos a Isabel Sun Chao, una nonagenaria que en los cincuenta se fue a Hong Kong, y ha trabajado durante décadas para Estados Unidos dentro de su Consulado General. Sería su hija, Claire, que se licenció en Princeton, ha sido directiva de Tiffany & Co, Harry Winston o Hill & Knowlton, apareció en el Tatler de Hong Kong y vive ahora en Honolulu, la que pondría en marcha tanto la recolección de esas memorias de su madre del Viejo Shanghái como de imágenes y documentos que ayuden a reforzarlos tanto como explicarlo. ¿Y el contexto? Bueno, creo que la biografía de ambas autoras deja claro cuál es el punto de vista desde el que se nos va a hablar como… Nostálgicos.

Una, grande y rara en edición de Servando Rocha, ed. La Felguera

Supongo que la historia de la editorial hacía inevitable que acabaran intentando su propio Celtiberia show, en esa versión subterránea y brutalista o weird y bizarra, según. Lo que, irónicamente, sirve para tener una idea muy clara y completamente difusa de lo que nos podremos encontrar dentro.

El eco del destino (Timekeeper) de Iria G. Parente y Selene M. Pascual, ed. Molino

Nueva serie de las dos autoras, en la que esta vez el protagonista tiene un amuleto del tiempo. Uno que ha prometido no usar por el sufrimiento que acarrea usarlo. Algo que ha sido capaz de mantener pese a todo lo que le ha pasado, pero que ahora es puesta a prueba de nuevo. Porque el amor puede pesar más que el estado, los amigos o la familia.

Spider-Man ¡Aventura Cuántica! de Mike Maihack, ed. Panini

Siguen llegando los cómics que Scholastic está sacando gracias a su acuerdo con Marvel, en este caso una mezcla de Spider-Man con Los Cuatro Fantásticos llamado ¡Aventura Cuántica! en la que Mike Maihack (a quien quizá recordéis de la serie juvenil Cleopatra en el espacio) manda a los cinco héroes a vivir divertidas aventuras -como corresponde- al diminuto mundo.

El superdetective Blomkvist de Astrid Lindgren, ed. Kókinos

Todo un clásico de la literatura infantil de detectives, con un chaval (sueco, por supuesto) muy metido en su papel y decidido a resolver todos los casos que ocurran en su pequeña ciudad. El personaje central se convertiría en otro de los conocidos por la autora -aunque no al nivel de Pippi Calzaslargas, claro- que tras su éxito aquí con un robo volvería a aparecer en otros dos libros y en tres obras de teatro. E incluso hoy es recordado. Al menos en Suecia.

Doña Problemas, salvadora del colegio de El Hematocrítico con ilustraciones de Paco Roca, ed. Anaya


Vuelve Doña Problemas, el personaje de El Hematocrítico con dibujos de Paco Roca, y lo hace en una historia en la que se habla de las redes sociales y los influencers… pero a través de una nueva profesora que es una Influencer Educativa Guay. Con los problemas que eso puede suponer para un colegio. Menos mal que está Doña Problemas para encargarse de ello.

Nos leemos.


Curiosa esta decisión de Anthracite (O) (FR), que parece -al menos en su piloto- un policíaco francés… pero no tiene muy claro cuál. Hay una historia con un cadáver en el pasado, una serie de sucesos en el presente, al menos tres personajes dando sus… vamos a llamarlo puntos de vista, hay también cambios de tono de lo cómico a lo dramático, momentos en los que parece tirar por uno u otro estilo… Y no es que esté mal, es simplemente que parece no tener muy claro qué es lo que va o quiere, y lo llena de tantas cosas que no todas funcionan igual. Pero bueno, cosas peores hemos visto y, precisamente, lo que no funciona por un lado tira por el otro. Así que la posibilidad de que haya una trama de secta y también unos ‘web sleuth‘ es menos… menos. En fin.

Estoy seguro de que hay una persona -o dos, si contamos al creador- que encontrará este Baby Reindeer (UK) fascinante. La decisión de hacer una especie de auto-basado-en-hechos-reales intentando pintar el patetismo tanto del acosador como del acosado, con la revelación sobre la evolución de eso, de un cómico cuya carrera no parece funcionar, una mujer que parece estar allí todo el rato, y un vínculo que parece ir más allá de lo razonable. Con ambas partes como falibles. Todo en ella es deliberadamente extraño, no exactamente desagradable pero claramente pensado para incomodar. Algo que requiere de un cierto estado anímico, una paciencia, un tipo de… No sabía bien ni cómo decirlo, la verdad. Entiendo -creo que entiendo- lo que quieren hacer, no me convence lo que veo. Pero supongo que ahí fuera habrá alguien que lo aprecie.

Parece que todas las semanas tenemos una versión en serie de una película de Lifetime para después de comer. La de esta es The Cuckoo (UK), sobre una familia que ¿acoge? ¿alquila? ¿acepta? a una extraña dentro de su familia y os sorprenderá lo que pasa a continuación. ¿Quién iba a pensar que la extraña quería destruir a la familia desde dentro? En lugar de convertirse en una agradable parte de ella como si fuera… Andy Samberg o Taylor Lautner o algo así. Así que tenemos lo habitual, incluyendo casi cualquier cliché que se os pase por la cabeza además, de, claro, la música. Supongo que si hay mucho que planchar servirá de algo.

Es posible que de todas las series para las que no soy el público objetivo Fallout (USA) haya logrado en el menor tiempo posible demostrármelo. No ya por el insistir en la parte apocalíptica/post-apocalíptica del juego comenzando por mostrarnos el cómo se llegó hasta ahí -más o menos- para seguir luego con una serie de segmentos en las que se insiste de nuevo. Personalmente creo que en un apocalipsis lo mejor es morirse, y que el post-apocalipsis es la cosa más aburrida posible. Al menos hasta que vi esta serie, que hizo que pasara a ser lo segundo más aburrido. En teoría todo este eterno infodump del primer capítulo, todo este ‘actores conocidos para cinco minutos, actores desconocidos para el resto’, toda esta decisión de que el ‘worldbuilding‘ es más importante que la historia en sí -como si no pudiéramos ponernos a ello y ya en algún momento que nos contextualicen, pero sin aburrirnos-, me dice el tipo de obra que quieren hacer pero, sobre todo, me dicen que no soy yo la persona que quiere verlo. Puede ser un éxito -cosas más raras se han visto y esto sólo tiene más ganas de que la gente crea que es revolucionario que de ser popular, como si estuviéramos otra vez con Westworld– pero lo será sin mí.

Esta semana también tenemos algo así como una obra que pretende ser histórica, pretende ser seria y tiene a un actor más o menos conocido, es decir, Franklin (USA). Con un Michael Douglas que no se parece en nada a Benjamin Franklin, pero sí a Douglas. Incluso aunque tengan un claro problema con ofrecer una iluminación que permita ver las cosas. La historia en sí es una chorradilla, probablemente el tipo de libro de ensayo que debería de haber sido un artículo pero ha acabado como serie. Y todo lo demás… pues bueno. Hay historias que supongo que sirven para esto. Quizá al menos no es un ‘grandes relatos’.

Como todo puede acabar teniendo un lado bueno, el que Norman Lear ya no esté con nosotros significa que se ha librado de ver este Good Times (USA), no solo la peor serie de la semana, también la conjunción de varios problemas. Un espanto de animación marca de la casa de Netflix -en ambos sentidos, la serie animada es un espanto y la animación de la serie es un espanto-, desnortada, anticuada -hasta el punto de reciclar la idea de Stewie de Padre de Familia, y si te comparan desfavorablemente con la ‘segunda vida’ de Padre de Familia es que tienes problemas- y obviando tanto la importancia como los estilos y los temas de la Good Times original, como si hubiera salido de alguna mutación en la que, digamos, The Boondocks nunca existieron como serie de televisión. Es curioso como prácticamente todo, y mucho más, lo hace mejor Diarra from Detroit, sin necesidad ni de cargarse una serie clásica ni de una espantosa animación.

Mucho más insufrible es Midtsommernatt (O) (NO), que es más del rollo Hallmark. Bueno, no, pobres, que Hallmark no me ha hecho nada. Pero si os imagináis una de esas historias de Rosamunde Pilcher con familias que se reúnen, que tienen problemas, que todo son secretos ocultos, y gente que quiere que blablalbla, pero claro. Más largo, más lánguido y lo único que puede uno esperar es que se acabe el drama y comiencen los asesinatos.

Resulta curioso como este Secuestro del Vuelo 601 (O) (CO) logra superar ese formato obvio de Grandes Relatos en el que se nos cuenta un secuestro real de un avión. Lo hace con la tradicional mezcla de telenovela y suspense, historias de secundarios, historias de principales, y un desastre en ciernes. Que por una vez no es la serie. Porque logra ir bastante más allá, llevar la telenovela tanto al drama como al humor, o quizá al revés, acercar el humor y el drama de las telenovela y explotarlo magnificándolo. Y lo hacen con gracia y empatía, además de la estridencia. Nada tiene mucho sentido , especialmente como adaptación, y a ratos casi parece que estamos viendo precisamente una parodia de esos grandes relatos. Pero, a la vez, tenemos un artefacto que se hace… quizá no querer, pero sin duda apreciar.

Seguimos  con series de comunidades religiosas, se ve que es toda una tendencia, y esta vez le toca a un clásico, la megaiglesia, el joven pastor que trata de separarse de sus padres y… en fin, sus cosas. Así que este Testify (NZ) ofrece casi lo mismo -pero con menos presupuesto- y da casi lo mismo -o menos- que el resto de esta tendencia. En fin.

 

 

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Lo cierto es que aún partiendo de un punto tan habitual como es el de White Fever (AU) -que se supone que es el de una mujer decidiendo cambiar tanto por su propia manera de ser como por el contexto que la anima a ello- logra ofrecer la suficiente mezcla de humor surrealista y de capacidad para intentar ofrecer algo… menos distinto de lo que le gustaría pero lo suficiente como para que sea apreciable. La protagonista es una joven adoptada, que no está cercar de sus raíces coreanas y prefiere a hombres blancos y peludos como pareja. Al ser confrontada -un decir- con este hecho decide intentar acercarse a hombres coreanos, y -de paso- a esas raíces que parece haber querido desterrar. Así que es el racismos, especialmente el interiorizado, el que sirve de fondo al romance, que va envuelto en el humor extraño, que… Bueno, os hacéis a la idea. No siempre funciona, pero al menos lo intentan. Supongo.

 


¡Libros que Salen! Ampuero, «La mujer del domingo», Reid y más

¡Que entre la pila!

Visceral de María Fernanda Ampuero, ed. Páginas de Espuma

Entre la autobiografía y la metaliteratura, 19 textos que con la particular fiereza de la autora recorren aquellos momentos del confinamiento, de la violencia, el rechazo, la salud mental, la necesidad de escape y la falta de entender el mundo habitado. Historias muy variadas, llenar de furia, que componen una mirada a un momento que se vivió de formas muy distintas.

El arte de ahogarse de Ava Reid, ed. Umbriel

Perseguida desde pequeña por visiones del rey de las hadas, inscrita en una extraña pero prestigiosa facultad, decidida a investigar sobre el autor de su libro favorito para reformar la casa en la que vivió… La vida de la protagonista no es normal. Por eso encontrarse a un estudiante que quiere desenmascarar al autor sólo puede llevar a una búsqueda por habitaciones y papeles que removerán más fuerzas mortales y mucho más de las que deberían… por su propio bien.

La mujer del domingo de Carlo Fruttero y Franco Lucentini, ed. Siruela

Publicada por Bruguera, Seix Barral y Noguer hace tanto que lo mismo alguna de las editoriales ni os suenan (no os preocupéis, es algo que pasa y, además, a estas alturas las tres las ha comprado o PRH o Planeta), es bueno ver que en Siruela se acuerdan de este libro – y, con suerte de alguno más de los mismos autores- que es un ejemplo de novela criminal moderna, capaz de presentar una obra de suspense -más que de misterio- que se aprovecha para satirizar la sociedad burguesa del Turín de la época. Luego ya podemos discutir si esta -y la película de Comencini con Mastroianni y Bisset– es un giallo o no. (Yo opino que no, pero ese es otro tema). Sea como sea, una recuperación más que celebrable.

Algo del otro mundo de Iris Murdoch, ed. Impedimenta

Ochenta páginas por 14,90€. Ese es el trato para tener esta novela corta, o no sé si relato largo. Una historia en la que una mujer se debate tras una propuesta matrimonial, temiendo que la vida se le escape. Algo que lleva al pretendiente a intentar conquistarla de manera poética con consecuencias inesperadas, en las que la forma de ser de la autora, la incompatibilidad entre sueños y deseos y las formas de entender una misma imagen, con un punto incluso de burla, pueden dar para bastante fondo aunque la extensión no sea mucha.

Perspectivas de Laurent Binet, ed. Seix Barral

En Florencia, en el S XVI, chocan Francia y España, el duque Cosme de Médici no sabe cómo lidiar con ello, así que cuando muere Pontorno decide que el gran Vasari, pintor e historiador del arte, se encargue de averiguar qué tienen que ver unas caricatura, cuál es el móvil, qué intereses políticos hay y qué pintan en todo esto. Porque en la Florencia del S XVI se pintaba mucho.

En busca de la magia de F.T. Lukens, ed. Puck

Tercera novela juvenil de Lukens que llega a España, la segunda en Puck, y como en las anteriores tenemos una mezcla de romance con otro género, de nuevo con fantástico pero lo que en el anterior (Así que esto es un Felices para Siempre) era la Fantasía digamos… Clásica, en este se acerca más a una Fantasía Urbana, con un par de ayudantes de magos intentando descubrir quién persigue a sus jefes, qué es lo que busca y si podrán dejar de lado su rivalidad para evitar perder su magia… o quizá para recuperarla. Entre un Consorcio Regulador poco amable con los magos, un misterioso atacante y unes jefes peculiares estes dos aprendices tendrán que aceptar algo sobre elles… y también sobre la magia.

El artista del KO de Harry Crews, ed. Dirty Works

Estaba absolutamente convencido de que este libro de Harry Crews ya estaba publicado en España. Pero resulta que no, que ni entre los que Dirty Works le ha publicado -da igual que no aparezcan en la base del ISBN-, ni entre los que antes publicara Machado, estaban esta obra con una sobre un joven -digamos- que tras pasar por multitud de pequeños empleos acaba subido a la lona de un ring. Así que si pensáis que se trata de otra sórdida exploración del inframundo criminal del boxeo… pues sí, efectivamente.

El aroma de los imperios (Chanel Nº5 y Moscú Rojo) de Karl Schlögel, ed. Acantilado

Dos perfumistas franceses establecidos en el Moscú de antes de las Revolución rusa reciben el encargo de crear un perfume para conmemorar el trescientos aniversario de la dinastía Romanov. A partir de ese momento la historia y el azar haría que cada uno de ellos llevara diferentes caminos. Y de ese primer proyecto y sus vueltas y sucesos acabarían saliendo otro dos que podrían servir como enfrentamiento entre dos modelos: Chanel nº5 y Moscú Rojo. Y es que, en ocasiones, la historia se puede oler.

La revuelta de las cariátides de Petros Márkaris, ed. Tusquets

Pues aquí estamos, con Kostas Jaritos en un nuevo puesto, pero, sobre todo, ante cambios. Cambios en los puestos de las mujeres, cambios en las maneras en las que la se organizan las cosas, y en la forma de ver ese pasado que la arqueología ofrece y que aquí tres ricos extranjeros van a venir a negociar. Así que, una vez más, Jaritos se ve metido en líos. Sobre todo porque no tiene la misma posición.

Crimen a bordo del SS Orient de C.A. Larmer, ed. Lumen


El club de lectura ha decidido embarcarse… en un crucero. Eh, la literalidad también tiene estas cosas. Pero, por supuesto, pronto comenzarán las situaciones extrañas, desapariciones, quizá incluso alguna muerte. Esta vez en alta mar, sin posibilidad de que haya agentes externos pero también atrapadas con el o los responsables, entre nuevas caras, gentes de extraños comportamientos y la decisión de tener resuelto el asunto antes de que lleguen a puerto y sea cosa de las autoridades. Al fin y al cabo en un crucero algún entretenimiento hay que tener.

Madrid en el Siglo de Oro de VV.AA., ed. Aventuras Literarias

El plano de Texeira sirve de base para mostrarnos localizaciones descritas por Cervantes, Góngora, Lope o Quevedo entre otras. Complementado por una selección de Avisos del Madrid de los Austrias con sucesos más o menos escandalosos y escabrosos. Luego ya está lo que viene para la cosa informática pero, la verdad, aquí nos interesa lo que es de papel. Que es suficiente.

Her de Tomoko Yamashita, ed. Ponent Mon

Una de las grandes autoras de la actualidad ve cómo llega a España con algo más de una década de retraso esta colección de seis historias centradas en distintas mujeres en las que hay un espacio para todo, desde la reflexión sobre el amor, la familia o el sexo. Hay hueco para puntos de vista diversos y para distintas personalidades y situaciones, igual que procura diferenciar a sus personajes.

Maison Ikkoku nº01/10 de Rumiko Takahashi, ed. Planeta Cómic

Pues aquí venimos, con otra de las series de Takahashi, otra de sus obras fundamentales, además. Probablemente la más romántica, y casi costumbrista, de todas ellas. Una obra magnífica que podemos alegrarnos de tener disponible de nuevo.

La rebelión de los duendes (17, Princesas Dragón) de Pedro Mañas y Luján Fernández, ed. SM

Pues hay nueva aventura de las Princesas Dragón y vamos ya por el libro 17, que se dice pronto. Esta vez con un cumpleaños, una invitación y… duendes traviesos.

Un pulpo de Carlos Díaz Consuegra, ed. Océano Travesía

El protagonista de este divertido cuento infantil tiene muchos brazos, con ellos procura ayudar a todo el mundo aunque… ¿hasta dónde podría llegar?

Nos leemos.


Esta semana la serie de Netflix de Organización Criminal sale tempranera. Aunque quizá sea mucho llamar, porque este Crooks (O) (AU) se centra sobre todo en dos personajes y en una monera. Vale, también vemos un golpe, una organización criminal una de cuyas cabezas está en el final de su vida y todas esas cosas típicas de la vida de malhechores más o menos de tebeo -fiestas, violencia, iluminación deficiente- así que supongo que van a apostar por la pareja protagonista y su química tanto como por el teórico humor que tienen. Lamentablemente no es suficiente como para encontrarlo algo original. Pero supongo que dependerá del ánimo -y lo que busca- el espectador.

¿Cómo ha acabado Dinosaur (UK) -una serie británica que debería haber salido en BBC Three después de probar con el piloto en 2021- estrenándose primero en la estadounidense HULU? Misterios de las telecomunicaciones. La serie en es, eso sí, bastante recomendable. Una historia de dos hermanas, una de ellas dentro del espectro autista -que lo es en la vida real Ashley Storriel, también la co-creadora de la serie, co-guionista y etc- y que llevan unidas toda la vida. Al menos hasta que la otra hermana le anuncia que va a casarse. A partir de ahí la sorpresa por lo repentino y otra serie de asuntos alrededor la llevan a entender que el cambio es inevitable. Y supongo que al final abrazará que no siempre es malo. Tanto en su vida privada -está bastante claro que le van a poner algo así como un interés romántico- como en su vida profesional – paleontóloga, más o menos pero ese es el resumen, por si pensabais que el título no tenía más que un giro-. Y de esta manera Storriel, junto con la otra co-creadora, Matilda Curtis, montan una serie delicada, más graciosa de lo que podría parecer al principio, y también menos pesada de lo que uno podría haber llegado a pensar con ese inicio. Supongo que ayuda que las dos hayan crecido dentro de esto –Curtis es hija de la actriz Elizabeth McGovern, Storriel de la cómica Janey Godley– porque lo cierto es que para ser su primera serie parecen tener ya unas tablas notables. Pero quizá es cosa de los cómicos de UK -incluso de Australia- porque hay cosas aquí que pueden llevar a acordarse de dos obras tan distintas como Juice o Please Like Me. Y si eso no os parece una recomendación ya no sé, la verdad, qué deciros.

No sé a cuenta de qué viene el piloto de Fabricantes de OVNIs (O) (MX). Es decir, es bastante obvio por dónde van a ir los tiros, pero no te los presenta en el piloto, solo se dedica a demostrarte el tipo de persona que es el protagonista -espantosa, una especie de pícaro que se engaña a él más de lo que engaña a los demás- y sus alrededores. Además de presentarnos a los personajes cercanos y una idea: Unos parientes, unos OVNIs y un grupo de millonarios -o algo- que están dentro de una especie de secta pro-alienígena. Así que le llega la noticia de una herencia en su pueblo, en el que hay una historia con un OVNI y blablalbal. Así que ya sabemos que lo siguiente que toca es que llegue al pueblo, se encuentre con que la herencia es un desastre, decida fingir que hay avistamientos OVNIs para sacarle el dinero a esos millonarios, probablemente se pelee con el jefe de la secta que muy claramente está timando también a los millonarios, y por el camino se reencontrará a si mismo, aceptará que no es lo que finge ser, y se acercará a su familia. Probablemente incluso encuentre una novia. Pero una cosa es que lo veamos ver desde lejos y otra distinta que en este primer capítulo solo se nos muestre lo de los OVNIs al principio. Y, desde luego, no como parte de ningún tipo de ‘timo’. En fin. Podría haber sido peor. Podría haber sido una película de Santiago Segura, Florentino Fernández y Leo Harlem.

Pues aquí estamos otra vez, con otra versión del mismo de partida pero una nueva historia. Esta vez en Gisaengsu: deo geure-i (O) (CS) o  기생수: 더 그레이 o Parasyte: The Grey o como sea que lo llaman. En el cambio realizado, comenzando por el personaje protagonista, esta vez parece que han apostado más por el horror corporal y la nueva carne, frente a la apuesta más por el humor de versiones anteriores. El problema es que cuando usas unos efectos digitales guarrindongos como de película de The Asylum da igual las vueltas que le den a esto, o lo que intentes para evitar las partes de grotesco humorístico, que la cosa no compensa. Supongo que si no conoces ninguna de las versiones anteriores (el manga, el anime, las películas japonesas, de esta historia de parásitos extraterrestres llegando a la tierra para blablabla lo mismo puedes encontrarle algo de gracia por las diferencias. Si no… Pues bueno.

Me temía más historias del conejo en 3D aquel, pero resulta que Hop (USA) es una encantadora serie animada para peques en la que se habla de un grupo de jovencitos y sus particulares diferencias que les hacen más fuerte como grupo. Una serie tierna y realmente notable porque los personajes tienen limitaciones o diferencias notables -comenzando por el personaje central, una ranita con una pata más corta que la otra- pero en la que tanto las habituales aventuras infantiles como esas mismas maneras de superarlo convierten la serie en algo especial. Incluso aunque el estilo de dibujo y animación nos pueda parecer un tanto anticuado. Pero supongo que si pagas al creador de Arthur es para que la gente se acuerde de dónde viene esta serie.

Bueno, pues aquí estamos de nuevo con los francófonos canadienses, esta vez en Crave. Lo cierto es que In Memoriam (CA) recuerda un bastante a una temporada de Slasher… excepto por la falta de… asesinatos. Supongo que podría haber sido un drama si hubiera decidido jugar más por el lado empático en lugar de por lo que sea que es esto. Pero la parte melodramática está lo suficientemente desbocada y la premisa lo suficientemente ridícula como para considerar que la ‘etiqueta’ que mejor le ajusta es la de Psicodrama. La premisa es que un millonario va a dejarle su herencia a sus hijos si… Ah, ya, sí, efectivamente, está claro. El asunto es que el tipo era lo peor y decide hacer que compitan entre ellos. No, no, él ya está muerto -o eso se supone, a saber- pero les deja una serie de tareas que tienen que realizar para conseguir su parte de la misma. Una serie de tareas espantosas, degradantes y blablabla. Lo que de verdad me sorprende más es este no decidirse por uno u otro tomo. Pero bueno, ellos sabrán.

Decir que Parish (USA) es una serie a mayor gloria de Giancarlo Esposito es quedarse corto. Hay momentos en los que parece que es algún tipo de fetichismo sobre él que tiene que estar presente y llenando cada plano hasta niveles que pueden llegar a bordear lo ridículo. Es menos una serie que una cinta de audición para lograr que a Esposito le den alguna cosa. Quizá con un guión detrás podríamos saber exactamente para qué papel se está postulando, mientras tanto esto es solo para los mucho más que fans del actor.

Es una pena que Da Ponte Pra Lá (O) (BR) parezca una mezcla de tantas cosas, porque el entorno y algunas decisiones -el poner a un personaje trans masculino en el centro, lástima que sea para matarlo y mantenerlo solo en el pasado- daban para más juego. Pero rápidamente pasamos a ese momento en el que lo centran en un instituto de élite y en el que las relaciones sexuales dentro del mismo parecen ir acaparando cosas anteriores que tenían mejor pinta, no digamos ya el misterio central en sí. Hasta el punto de que los hallazgos, como esos toques de dibujo dentro de lo que es generalmente realista -o, al menos, una construcción que pretende que creamos que es realidad- resultan mucho más de agradecer que la iluminación Euphoria. En fin, quizá la próxima.

Ya era hora de que alguien se animara a adaptar el ciclo de novelas de Ripley (USA), total hasta ahora qué habíamos tenido, ¿dos películas, una con Alain Delon y otra con Matt Damon? Por supuesto: Hacerlo en blanco y negro. Mi sorpresa es que no sea una parodia del SNL o algo así. Noel’s lament pero con otro tipo de fijación. Esa sensación de tomarse muy en serio a si mismo, pero no ser capaz de crear algo que parezca real sino una suerte de parodia, como si fuera un proyecto de audiovisuales de instituto, y el desarrollo de este piloto no cambia mucho. Es a mayor gloria de Andrew Scott -que tiene a su favor que este papel lo pudo hacer Matt Damon, y en contra que también lo hizo Alain Delon– pero no le hace muchos favores, no vemos a su presa hasta pasados los 35 minutos de los 45 que dura el piloto (los otros 5 son de títulos de crédito), y ahí vemos que la interacción no es muy larga -desde de ser lo único en esta serie que no se hace largo- pero la química no está. Igual que no hay especial magnetimos o interés en el personaje, que parece llevar perpétua cara de disgusto antes… todo. Si me dijeran que Scott ha perdido una apuesta y le han obligado a protagonizar esta serie me lo creería. En fin.

Estoy seguro de que hay una serie interesante dentro de Sugar (USA), lo creo más allá de sus propias acciones. Con esa pretenciosidad de comenzar en blanco y negro -debe de ser parte de la semana- y la clara necesidad de Colin Farrell de demostrar que es más interesante de lo que parece creer que es su carrera. (Aunque precisamente su carrera se ha centrado en demostrarlo desde poco menos que se hizo un nombre interpretando a personajes fuera de sus casillas, como en busca de un reconocimiento actoral que no es tan fácil que logre porque no puede limitarse a usar un prostético, salir desnudo, aumentar de peso o hacer une película de guerra. Cosas todas que ya ha intentado, por otra parte.) Y así acabamos con un neo-noir como si estuviéramos al final de los noventa o principios de los dosmiles y el éxito (de reputación más que de taquilla) de Crepúsculo -la otra, la de Paul Newman-, o Brick o Kiss Kiss Bang Bang les hubiera llevado a intentar un subproducto con más pretensiones que fondo. Así que da un poco igual los trucos que utilicen (todos los que pueden. En serio. Incluso lo de ‘sacar a un personaje hablando filmando su reflejo en un espejo’) o el reparto del que tiren (de nuevo, calidad superior) porque el asunto está en lo que transmite (que no es bueno) y lo que cuenta (que aquí parece que nos está presentando cosas que nos puedan gustar en lugar de establecer rápido lo que necesitamos), y ahí es transparente el problema. No digo ya el sacarlo el mismo año -y con no tantos meses- que la magnífica Monsieur Spade. Así que… bueno… si uno se va a ver esta serie por lo menos que sea siendo conscientes.

Supongo que This Town (UK)  es la recompensa que Steven Knight ha sacado por Peaky Blinders, aunque quizá a partir de cierto punto los creadores británicos pueden proponer lo que les de la gana. Lo cierto es que esta historia, que se supone que habla de UK en los ’80s, con los problemas en Irlanda a la vez que nos muestra a una juventud con problemas y la promesa del surgimiento de un movimiento musical, al final es más de lo mismo pero como a cámara lenta. Ni los problemas de la juventud sin futuro, ni la violencia, ni -desde luego- esa importancia de la música que está más apuntada que mostrada en el piloto, nada de ello parece mostrar mucho interés. Incluso las interpretaciones, con gente que parece saber lo que se está jugando y querer tirar para delante con ellas, llegan hasta donde llegan. Así que supongo que hacen falta un -o varios- interés muy concreto para vérsela.


¡Libros que Salen! De Castro, «Pioneros en el espacio exterior», Halter y más

¡Que entre la pila!

Cosmo en el espacio de Javi de Castro, ed. Astiberri

El primer cómic infantil de Javi de Castro, que nos ofrece una historia de ida y vuelta con un joven cosmonauta, una deriva extraterrestre y una serie de encuentros sorprendentes.

La séptima hipótesis de Paul Halter, ed. WHO

Un autor francés que desde finales de los ochenta a mediados de los diez estuvo escribiendo mysteries, muchos de ellos con habitaciones cerradas, pero esta vez lo que Paul Halter nos trae, de la serie del Dr. Twist y el Inspector Jefe Hurst, es la sexta de esas historias, escrita en los noventa pero ambientada en el Londres de finales de los treinta. Asesinatos extraños, muertes posibles en situaciones imposibles y, sobre todo, una cierta sensación de juego. Porque aquí tenemos a un tipo disfrazado de Doctor de la Plaga, tenemos un juego con cubos de la basura llenos, vacíos o con un cadáver dentro, y tenemos a dos personas del teatro que parecen haberse retado a una competición mortal. Todo para nuestra diversión, por supuesto.

Pioneros en el espacio exterior de Javier Jiménez Barco, ed. Diábolo

Un repaso a los libros clásicos de ciencia ficción de autoría española creadas como colecciones, fundamentalmente como sagas con un protagonista recurrente, de Mari Pepa al Capitán Rido o Kabé pasando, claro, por los Aznar. Escrito, además, por el autor de títulos como Chicago-Marte por 15 centavos o Terror Tales y los pulp bizarros.

Marcus Pocus. Mágicos Misterios (1, El amuleto de oro) de Pedro Mañas y David Sierra Listón, ed. Destino

Lo de los investigadores infantiles parece que ya no da para mucho más, pero aún aparecen cosas. Como este spin-off del spin-off en el que vemos a Marcus Pocus dedicándose a hacer de detective. A ver.

Nos leemos.


Hay cosas para las que uno -yo- es más público, y otras para las que hay que reconocer que menos. La historia de dos personas que se conocen y tienen una conexión especial -amorosa, claro- pero se separan y no vuelven a verse hasta años más tarde, en la que tienen que decidir qué hacer ahora que se han encontrado, que es una historia que hemos visto mil veces y que la mil una es Un Amore (O) (IT), no me ofrece a mí mucho más de lo que tirar. Los actores están bien, intentan mostrarnos dos vidas distintas en la de él y la de ella, y tratan de trazar una diferencia entre el antes y el ahora contándote parte de la historia por separado. Pero, qué puedo decir, claramente no es lo mío. Espero, eso sí, que encuentre a su público.

Tengo tantas dudas con Bad Dinosaurs (USA), probablemente ni ellos saben quién es su público. Probablemente sean los menores porque es Netflix Jr., pero podría ser también más mayores o algo porque parece que el diseño y algunos chistes están más cerca de aquellos principios de los ’00s con la diseminación de webseries. Vamos, que a ratos parece más Ice Age, otras La Fiesta de la Salchicha. En cualquier caso son cortos con unos dinosaurios de diseño humorístico y gags sencillos. No hay mucho más -ni en animación o diseño ni de personajes ni de escenario-, tampoco creo que lo busque.

¿Quién lanza tres temporadas del tirón? En fin, supongo que en Semana Santa se estrenan cosas. Cosas. Como esta The Baxters (USA), una especie de drama familiar cristiano cuyo argumento resumiré en Una mujer descubre que su marido alcohólico está teniendo una aventura, así que su familia -su madre sobre todo- la ayuda a salvar su matrimonio. Como El séptimo cielo pero más. Todo más. Bueno, no, ni los actores ni los guiones son mejores que los de aquellos, aunque sí tiene pinta de que la idea de cristianismo que manejan es lo suficientemente estúpida como para justificar cualquier decisión familiar que en otra situación se resumiría en ‘huye en dirección contraria’. Y que aquí se reduce a esperar que Dios llegue a resolverte los problemas los días impares que te ha enviado los pares. Pero bueno, lo mismo alguien le encuentra sentido. O un actor de color. Aparecen más o menos en el mismo ratio.

Este Big Mood (UK) no es tanto que sea A mayor gloria de Nicola CoughlanLydia West debería de estar al mismo nivel, pero claramente la dejan detrás- como que tienes que aguantar mucho a Coughlan y su personaje para querer seguir viendo esto. Supongo que es otra de esas series de salud mental con protagonista más o menos joven. Y probablemente en algún lado podría haberme interesado, pero a saber dónde.

A veces se me olvida que los canadienses TAMBIÉN sacan series en francés. Como ha pasado con Dors avec moi (CA), en realidad más una webserie de menos de 10 minutos por capítulo, en este caso para equiparar a la culpa con un monstruo que ¿hechiza? ¿aterra? a la protagonista. Bueno, es algo que existe.

A veces hay cosas sueltas que brillan más que la suma de sus partes. Por ejemplo, A Gentleman in Moscow (USA) tiene hallazgos aquí y allá -no todos sacados del libro de Towles, a veces de actuación, casting, diseño o… ya me entendéis- pero la decisión de obviar todos los tonos de gris de la obra original a favor de una narrativa más clara para el público americano –los comunistas son malos, por si os lo preguntabais- unido a una pedestrización de la misma hasta puntos en los que parece que subestimar a sus espectadores es lo único que ha tenido sentido para el equipo creativo – como si hubieran decidido hacer suya la famosa cita atribuida a P. T. Barnum– llevan a la única conclusión posible: Si os llama la atención… leeros el libro.

¿Qué decía hace un rato de historias contadas mil veces? Pues vamos con la primera versión de una historia contada un millón de veces. Este High Country (AU) nos trae a una nueva policía en un pequeño pueblo pintoresco lleno de secretos, un crimen en la actualidad, un crimen en el pasado, circunstancias extrañas que casi parecen sobrenaturales y toda una serie de secundarios que entran tanto en la parte de pintorescos como en la de los secretos, cuando no en ambas. La parte buena es que está hecha con tanta solidez como originalidad le falta. Los personajes logran no ser demasiado planos ni caricaturescos, el misterios actual logra ser algo un poco distintos, el misterio del pasado es una de las dos versiones clásicas -aunque al menos no la más habitual- y la construcción de esa carcasa tiene al menos una mirada de interés. Así que una nueva demostración de que siempre hay quien se puede salir con la suya enfrentada a un clásico.

Aquí debería de ir una introducción similar a la anterior, aunque es cierto que Inspector Rishi (O) (IN) tiene más claro el no buscar lo de pueblo extraño, en su lugar tenemos una especie de seriedad, de sobriedad, que tampoco es que le haga mucho bien a la serie, incluso aunque los secundarios parezcan estar para intentar demostrar lo consciente que son de lo que están haciendo. Quizá con capítulos más cortos…

Lo que nos lleva a la primera serie de Organización Criminal de la semana, aunque al menos esta Ourika (O) (FR) busca conjugar varios puntos de vista diferentes, es cierto que el más importante es el del ‘heredero inesperado’ de la banda de turno. Pero también tenemos a su hermano y a un policía, y algo detrás tenemos a la novia del protagonista y el jefe de otra de las bandas, o algo así. La verdad es que es un poco lo de siempre: héroe reluctante forzado a cambiar su ‘inocencia’ por el bien de su ‘familia/etc’, organizaciones criminales más o menos brutales, policía más o menos inoperante, blalblabla. A mí no me ha dicho gran cosa, pero a saber, quizá si te gusta como suena querrás bailarla.

La tercera versión de la serie hecha un millón de veces -en serio, tres en una semana, ni siquiera yo creo estar exagerando- es esta Passenger (UK) que para mí se queda corta en todo… excepto en los tiempos de lo que nos van enseñando. Demasiado lenta tanto en las escenas como en lo que tardan en contar su historia. Sobre todo porque llega un punto en el que no podría darme más lo mismo lo que va, lo que viene y lo que pasa en medio. ¿Que hay un secreto secretoso en ese pueblo? Bien por ellos, no tiene pinta de que los guionistas sepan lo que es. ¿Que hay un misterioso juego de ordenador al que los jóvenes juegan? Bien por ellos, solo me sorprende que no sea una app. ¿Qué hay un montón de personaje excéntricos, el dueño de una fábrica de pan hace cosas raras y un joven no sabe cómo llegó a su casa después del accidente, sangró todo lo sangrable y tampoco parece que eso le preocupe o moleste? Pues si no le interesa a él imagínate para que me interese a mí.

No sé si llamarla la mejor serie de la semana -aunque probablemente lo sea- pero, desde luego, una que no esperaba encontrarme, menos aún en Disney, porque esta Renegade Nell (UK) es un batiburrillo de personajes y situaciones con un fondo histórico, tono humorístico a ratos, dramático otras, un fondo de acción, a ratos de fantástico, según el momento casi de superhéroes o, al menos, de superpoderes, pero lo cierto es que también hay magia, y el trasfondo histórico… Una joven vuelve a su casa tras haber estado en el ejército. Es finales del S XVIII, así que la joven iba disfrazada de hombre. Pero no solo eso, también tiene algo ‘especial’, que se muestra cuando unos bandidos se cruzan en su camino. Lo que pasa es que también tenemos melodrama familiar, intrigas en la corte, tres hermanas bien distintas entre ellas, magia de formas clásicas y no tan clásicas y una progresión de temas y personajes que, sinceramente, parece el resultado de ejecutivos muy preocupados llamando a la autora para saber por qué ha hecho ‘eso’ y si no podría ser más ‘Disney’ la serie. Porque hay una autoría detrás, la siempre sorprendente Sally Wainwright, que lo mismo te monta Happy Valley o Last Tango en Halifax que Gentleman Jack… o esta. Que cuenta, además, con un magnífico y variado reparto y una producción igual de peculiar. Hasta el punto de que no quiero contaros demasiado porque creo que parte de la gracia es darte de bruces con ella. Espero sinceramente que encuentre a su público, que no sé si será muy grande pero que estoy convencido de que la disfrutará… y pedirá una segunda temporada.

De nuevo no soy público para una serie, o al menos en parte no lo soy, porque esta Ronja rövardotter (O) (SU) o Ronja the Robber’s Daughter, o como hayan traducido el nombre del libro de Astrid Lindgren, no solo tiene una parte lógica de creación juvenil, casi infantil, propia de un libro que no sacó El Barco de Vapor porque ya había conseguido los derechos Juventud, también una serie de decisiones para explicar el mundo de fantasía que hace que no parezcan comprender que precisamente lo que mejor funcionan son los toques fantásticos, aunque ni vayan a ningún lado ni sean el centro de la historia, así que intentar explicar a quiénes robaban los bandoleros o qué organización había fuera de ese castillo partido por un rayo en mitad del bosque es, al menos para mí, contraproducente. Supongo que algo tenían que hacer para distinguirse del anime que hace una década realizaron en Ghibli sobre la misma historia pero, yo qué sé, este disparar en dos direcciones me deja fuera de juego.

Hablando de no tener muy claro lo que se cuenta, entiendo que esta Thī thịy thī mạns̄̒ (O) (TA) o ทีไทยทีมันส์ o The Believers o como lo hayan llamado en español busca contrarrestar el estreno en la misma plataforma de esa especie de docudrama de Testamento: La historia de Moises, con una historia sobre unos timadores -bueno, programadores de un juego respaldado por NFTs… así que sí, timadores- que al verse en apuros económicos deciden que la mejor forma de timar a la gente es con la religión. Así que sí, estamos ante otra serie de ‘organización criminal’, una en la que parece mentira la falta de ironía con la que se tratan todos los temas. Porque el asunto es que está ahí.

Esta no es la versión un millón uno porque en Veronika (O) (SU) prefieren otro clásico: La inspectora metida en un asunto misterioso que debe intentar sobrellevar los problemas de su vida familiar con los de su vida profesional. Aquí no hay un pueblecito curioso sino afición a las pastillas, vaya. ¿Significa eso que no hay elemento pseudofantástico? Jaja, qué cosas tenéis. Si ya os he dicho que la protagonista se excede con las pastillas, así que CLARO que ve cosas. Pero me temo que mucho te tienen que interesar estos policíacos de gente que está mal para aguantar lo lento y deprimentes que son los suecos. Estos suecos, al menos.

Terminamos con esta semana de historias que hemos visto mil veces con una de una familia judía que se encuentra con los nazis de frente y eso les lleva a separarse y repartirse por distintos países, aunque el paso del tiempo permitirá que algunos vínculos regresen y que visiten aún más sitios. Ah, sí, el nombre… We Were the Lucky Ones (USA) Podría haber sido un grandes relatos, pero no se ha hecho en la época del espacio contenedor de miniseries del mismo nombre, pero como en aquel momento se hicieron varios y nada parece indicar que haya más intención en esta serie que recordar la historia de esta familia y hacer ese combo de Novela Histórica y Varias generaciones de mujeres (bueno, y hombres), pues nada, se ve que este año no tocaba Barrabás. Otro año ya veremos.


¡Libros que Salen! Wells, «Linghun», Sōseki y más

Primero las amigas.

Niños del desamparo de Angela Porras, ed. Foscanetworks

A veces es complicado hablar de un libro de relatos porque hay mucha variedad o porque no está muy definido, en este caso se trata más de intentar transmitir que es un libro duro pero no hostil. Es duro porque estos niños que protagonizan las historias hacen sencillo empatizar con ellos. Y es muy fácil que hayas visto, o vivido, historias como las que se cuentan. A veces más cerca de un realismo sucio rural lindante con el género criminal, otras más cerca del drama que es casi terror, o del terror que es casi drama. No hay prácticamente ambigüedad sobrenatural en ellos porque, como tantas veces, lo más terrible puede acabar siendo el ser humano y sus redes que van apretando y asfixiando. Sobre todo a los más pequeños que no entienden por qué las cosas son así, o por qué tienen que serlo. Cinco relatos, distintos y con diferentes temas y circunstancias, pero en todos ellos una verosimilitud que quizá no haga sencilla su catalogación… pero te deja el cuerpo regular.

¡Que entre la pila!

Rey Brujo de Martha Wells, ed. Hidra

Efectivamente, vuelve Martha Wells a España. No lo hace -de momento- ni con MataBot, ni con Raksura, ni con Ile-Rien (La muerte del nigromante, vaya) aunque esperemos que si esta va bien (y está bien traducida y editada) el resto siga. Esta vez le toca a Rey Brujo, una historia de mágia y fantasía en la que un fallecido es despertado para usar su magia. El problema es que no está muy por la labor, que fue encarcelado y asesinado, y que el mundo que conoció ha cambiado. Pero… ¿cuánto podrá hacer desde el otro plano? ¿Y en quién puede confiar? Pero, sobre todo, ¿cuánto durará esa magia?

Nowaki de Natsume Sōseki, ed. Satori

Una obra de Sōseki que habla, de nuevo, en los puntos en común y divergencias entre generaciones, con un profesor con ideas revolucionarias dado de lado por la sociedad y un joven recién graduado al que la falta de contactos le mantienen en pequeños trabajos. Ambos están lejos de poder realizar grandes obras y mantienen un pasado común que el mayor desconoce. Y, sin embargo, se encuentran ambos ante el final de una época con todo lo que eso significa para ambos.

Linghun de Ai Jiang, ed. Dilatando Mentes

Aquí llega al fin la novela gótica de fantasmas sobre la inmigración por la que la autora Ai Jiang ea candidata al Stoker. La historia de una mudanza a un pueblo que permite contactar con los difuntos, en la que los lazos familiares y las emociones son casi tan importantes como los elementos góticos, y en los que el examen de el dolor, la muerte, la nostalgia o la inmigración hace que uno reciba un impacto distinto.

Yo navegué con Magallanes de Stuart Dybek, ed. Pálido Fuego

El autor de La costa de Chicago trae aquí lo más cercano a una novela que llegó a escribir. Incluso si la consideráramos una unión de relatos o una novela de relatos. Una historia sobre una familia de immigrantes polacos -a partir del hijo menor- que nos presenta el Chicago de los ’50s y ’60s, con sus partes más claras y más oscuras, algunas de las cuales parecen más una historia familiar -de amigos y parientes que, a veces, no son tan cercanos aunque podrían serlo- y que llegan a parecer las anécdotas a ratos encantadoras, entrañables, nostálgicas o humorísticas que escuchas mientras vas de un lado a otro de una sala en una reunión familiar.

La luz del norte de Hideo Yokoyama, ed. Salamandra

Nueva novela de intriga del autor de Seis Cuatro. Esta vez parece que lo han traducido del japonés y no del inglés, pero fíate de los peces de colores. En cualquier caso, es una historia particular. No una obra de Burocracia-Ficción como la anterior, sino la de un arquitecto al que dejan construir una casa impresionante, pero que años después descubre que está aparentemente vacía. Hay huellas de intrusos, pero no de la familia para la que la construyó. Así que decide ser él quien se ponga a descubrir qué se esconde tras este misterio y qué ha sido de ellos.

Appius y Virginia de G. E. Trevelyan, ed. Tránsito

Una obra tan particular como su propia autora, la historia de una científica aficionada que decide criar a un orangután como si fuera humano, algo para lo que se aíslan de la sociedad y en la que vamos viendo cómo este experimento se enfrenta al principal problema: La capacidad para entender al otro.

De un plumazo de Terry Pratchett, ed. Plaza & Janés

Pues sí, es cierto. Llega a España ‘esa‘ selección de relatos de Pratchett. Por supuesto no los del famoso disco duro destruido con tanta exhibición. Son obras publicadas a lo largo de los años, algunos de ellos bajo pseudónimo, que han podido seguir recuperando para su publicación porque… Bueno. Supongo que porque la explotación capitalista es así. ¿Y no va de eso la obra de Pratchett?

Se ha horneado un crimen de John Allison y Max Sarin, ed. Fandogamia

John Allison y Max Sarin se reúnen tras el final de Giant Days para ofrecernos una historia cerrada que sirve de homenaje al Great British Bake Off. En teoría también a los misterios clásicos, pero lo cierto es que el caos poco controlado está más cerca de una especialmente accidentada screwball comedy que del murder mystery.

¿Quién es ese pitufo? de Tebo, ed. Norma

Puede que no sea de Peyo pero esta historia de los pitufos tiene suficiente humor en un estilo un poco diferente, lo suficiente como para demostrar lo que puede dar de si cuando se permite a otros autores contar historias haciéndolas un poco más propias, aunque solo se puedan salir del fanfic corporativo de la explotación de derechos hasta cierto punto.

Nos leemos.


Al principio pensé que Ark: The Animated Series (USA) era fruto de alguna apuesta. Pero no. Por lo visto es un videojuego o algo y la serie lleva dando ni se sabe el tiempo vueltas hasta que ha acabado, de alguna manera, en Paramount +. A ratos parece recortes de cinemáticas de un juego, a veces parecen escenas de algo más largo, o más corto. Así que, en general, creo que esto es para fanses irredentos del juego. Como mucho.

¿Es mejor o peor este 3 Body Problem (USA) que la versión china que vimos el año pasado? Pues no es sencillo responder porque parece algo completamente distinto, aunque sea solo porque esta carga las tintas en la propaganda anti-comunista y anti-PCCH, supongo que para evitar que el senado intente cerrar Netflx, o algo. Pero bueno, ese prólogo de ‘comunistas malvados’ supongo que deja claras las intenciones de la serie desde el principio. Donde la china era aburridísima aquí logran… no hacerla menos aburrida, que milagros los justos, pero sí hacerla avanzar de americanada a americanada hasta la victoria final. Incluyendo el gusto en demostrar que se han dejado el dinero en cosas que no necesitaban ese dinero, un tic de nuevo rico sin gusto que en Netflix parece haberse desarrollado con ganas. Es notable lo desastroso que logran que resulte todo, como si fuera la primera vez que en Netflix se hiciera una serie, o tuvieran que demostrarle algo a alguien, y no llevaran 12 años, desde Lilyhammer, en estas cosas. La verdad es que es el tipo de cosa que esperaría en Prime -Aunque The Peripheal era mucho mejor que esto-. No exactamente un desastre, muy lejos de ser una serie apreciable. Tendrá su público y no seré yo. Ya me ha costado aguantar la hora y pico de estupideces de una serie que parece que lo único que tiene claro es que quiere demostrar el dinero y las capacidades, antes que ofrecer una historia o tener un estilo o tema. Hasta el punto de que llegué a considerar si tendría sentido comentar mucho más, como no creo que lo tuviera hacerlo de una demostración de imagen de un televisor.

La historia de Boku no Itoshii Youkai Girlfriend (O)(JP), o 僕の愛しい妖怪ガールフレンド, o My Undead Yokai Girlfriend, es particular. Por un lado hay una ‘novia a la carta’, por el otro hay una maldición. En realidad está todo relacionado, claro. Pero frente a otros inicios que podrían ser como Weird Science aquí parte de la magia y se presenta un interés al margen que, supongo, vertebrará alguna trama. Supongo que tendría que ver el segundo capítulo para ver cómo va a ser la relación entre los protagonistas, también con los secundarios, y a ver qué más tramas se ponen por delante. Pero quizá esa misma situación de haber contado solo la mitad de la historia puede hacer que decidamos que no tienen tantas ganas de contarlo. Ambivalencia.

La capacidad de los británicos de montarte una serie de la nada tomándose en serio lo que podría ser una excusa para un telefilme de Lifetime no dejará nunca de sorprenderme. Más aún cuando llega una como Coma (UK) en la que un hombre en crisis -magnífico Jason Watkins, como de costumbre- ve su vida caer por el habitual sumidero debido a circunstancias yo diría que fundamentalmente externas. Un estudio sobre el hombre de mediana edad asustado por el presente que podría tener algo de mitin electoral pero que, sobre todo, demuestra como una buena elección de actores puede ayudar a punto de partida ciertamente ridícula a seguir adelante. Todo un logro.

Una pequeña y agradable sorpresa esta Davey & Jonesie’s Locker (CA) que reúne parte de lo que podríamos llamar el estilo de Bill & Ted y lo aplica en lo que podría haber sido una serie ochentera/ noventera juvenil (Pensad en Sliders o en Otherworld). Un multiverso distinto entrando y saliendo de las taquillas. Todo ello reciclando espacios, con algún estilo de humor y poco dinero -quizá de manera discreta, quizá porque piensen que así tiene más gracias-, pero lo cierto es que el desparpajo y la desvergüenza logra hacer algo pequeño, consciente, pero memorable.

A veces las series solo aparecen, supongo que por acuerdos y similares. Pero así me he encontrado en Netflix con esta Da tang di gong an (O) (CH) o 大唐狄公案 o Judge Dee’s Mystery, una serie china histórica y de misterio -en ese orden, por cierto- que dice estar inspirada por los libros del holandés van Gulik. Cosa sobre la que, la verdad, tengo mis serias dudas. Mi problema principal es que los casos parecen durar demasiados capítulos. Me he visto tres y aún no han resuelto el primer caso. Que dice que serán 32 capítulos, pero no me puedo creer que vayan a dedicarle todo ese tiempo, así que imagino que irán, poco a poco y con tranquilidad. Sea como sea, una serie de esa de tener de fondo mientras haces otras cosas, no muy molesta, no muy emocionante, un tanto de cartón piedra.

Quizá lo mejor de la semana, Diarra From Detroit (USA) tiene como mayor problema un piloto en el que intenta demasiadas cosas a la vez. Con eso y todo, el humor de la protagonista y la decisión de hacer una serie de misterio distinta -aunque parezca una versión invertida de Search Party-. Una mujer recién divorciada tiene su primera cita tras todo el asunto, todo parece ir bien pero el chico no responde. A partir de ahí decide investigar porque está SEGURA de que algo ha tenido que haberle pasado. Mientras toda la gente a su alrededor la mira con desconfianza, y algo de pena. Con eso y todo logra mantener el humor, presentar a una -algo extensa, algo llena de eventos- galería de secundarios, y la trama de suspense -que podría serlo… o no- me parece interesante. Así que vamos con ella, a ver cómo sigue. Esperemos que no se desinfle.

Parece que la idea de hacer cosas juveniles con coreanos -¿sobre coreanos?- sigue adelante, esta vez con Gangnam Project (CA), que sigue la historia de una joven de de ascendencia coreana que viaja para allá para profundizar en ella y acaba en una academia de K-Pop porque por supuesto. Es algo relativamente sencillo, supongo, e imagino que tendrá su público. Pero me temo que de lo que llevamos visto últimamente no es muy…. No es.

En el lado bueno, esta Palm Royale (USA) no es lo peor que Apple ha estrenado en 2024. Y, además, tiene un reparto lleno de gente con talento. Un reparto femenino. Por algún motivo en el masculino han decidido tirar con decisiones… peculiares. ¿Por qué está intentando Apple hacer una serie de Ryan Murphy son contar con el propio Murphy o algún estrecho colaborador? A estas alturas creo que he dejado de intentar entender las ‘estrategias empresariales’ de Apple, la verdad. Pero contar con Ricky Martin en el centro, usar a Dominic Burgess sin darle con lo que jugar, o… bueno, casi todo lo demás… es casi tan ridículo como tener a Carol Burnett y dejarla en una cama tumbada todo el episodio. Quizá parte del problema es que está sobrepoblada, que muchos de los papeles parecen puestos al azar – Allison Janney está especialmente fuera de lugar, diría que lo más fuera de lugar que la he visto nunca… y eso que viene de The Creator– y que la historia central… no podría darnos más igual. El personaje de Kristen Wiig solo es patético, pero aparentemente no muy dañino, más bien digno de una cierta conmiseración. Probablemente por eso ella encarna esta serie.

Primero un manga en un solo volumen, luego una película y ahora este Sand Land (O) (JP) es algo así como la versión extendida de la misma, en teoría de manera nueva -incluidas escenas que no aparecían en la película- y luego unos episodios más con una historia nueva del ya difunto Akira Toriyama. La animación es mucho mejor de lo habitual en Netflix -incluso teniendo en cuenta que sin duda Toman Decisiones- y la historia, postapocalíptica y con temática de sequía -algo que sin duda puede dar para discutir si la obra original estaba adelantada o si nosotros hemos ido retrocediendo- puede llegar a aparecer algún tipo de introducción a un videojuego, y quizá le falte algo de humor, pero supongo que esto es lo que hay.

Supongo que habrá que pensar que lo bueno de The Trades (CA) es que ofrece un vistazo centrado en la clase obrera, aunque lo malo sería cómo la retrata. Bastante antigua. Y la sensación de que van a intentar imponer un ‘esa visión es anticuada y hay que ir a la novedad, pero tenemos que entendernos ambos’ o algo así. Por lo menos el personaje central, con todas sus cosas, parece un buen tipo. Que es, supongo, la idea detrás del movimiento. En fin, ojalá fuera graciosa.

A veces es difícil saber si estás ante una carta de amor a algo que ya no existe, o ante un caso de necrofilia. Esta X-Men ’97 (USA) toma tantas decisiones en seguir lo que hubo hace ya 27 años. La imitación es claramente una decisión, imitar el estilo… ahm… de calidad reducida de aquellos años, incluso más que la decisión de contar de nuevo con las voces de entonces como si no hubieran pasado… una vez más, 27 años. La parte buena es que el guión, obviando la necesidad de tener una cierta idea de dónde venían o en qué estaban, o conocer los personajes, incluso para apreciar los paralelismos que trazan entre Jubilation Lee y Roberto da Costa. O el giro final del piloto. En fin, que esto no sé si atraerá a gente que tenga menos de 30 años, o a los que tengan más pero no lo conociera, o no haya seguido mutantes, o no esté por la labor de los culebrones superheróicos nostálgicos retro. Pero seguro que al resto le gusta.