Voy a asumir que Ryan Murphy vio The Substance y pensó ‘Eso lo puedo hacer yo’, pero después pensó que lo que le estaba funcionando en Netflix eran las cosas de investigadores, y entonces decidió montar un revoltijo de las cosas que le gustan y estiraaaaaaarlo. Destrozando de esa manera dos de sus bazas principales habituales: el que pasen cosas inesperables y el que no dejen de ocurrir en rápida sucesión. De modo que cuando uno ve The Beauty (USA) no deja de tener cierta sensación de que debería de haber sido una película. De The Asylum. En realidad lo más destacable del piloto acaban siendo las pintas del personaje que asumo interpreta Ashton Kutcher pero se parece más a Paco Amoroso buscando un Latin Chaddy. Que lo mismo es para que no nos acordemos de la carta en defensa de Masterson pero que es lo más cercano a ese despiporre que solían tener las producciones de Murphy y que desde su mega-acuerdo con Netflix ni están ni se le esperan. Una lástima.

No esperaba yo nada de Eondeo Keobeo Misseu Hong (O)(CS), o 언더커버 미쓰홍 o Undercover Miss Hong o La infiltrada Srta. Hong o…, y ha resultado ser una sorpresa más que agradable. Y es que tiene muchos de los problemas habituales de las series surcoreanas como una duración extensa del piloto, una mezcla de estilos que no sepas si estás ante una comedia en la que muere gente o un drama en el que hay humoradas, o el que se pasen todo el piloto para presentarte lo que es la premisa, en lugar de poder verla desarrollarse. Por suerte la mezcla de estilos logra solventarla con cierta gracia, y tanto la duración como la puesta en marcha del piloto se justifican porque poco menos que nos cuentan una película para justificar acabar como acaban. En una mezcla de una Betty la Fea inversa y de Younger, pero en ambos casos no por amor -que también hay una parte romántica, claro que sí- sino por una investigación criminal. ¡Tenemos de todo! Y es que tenemos a una mujer razonablemente joven -treintaitantos- y capaz que logra un puesto en lo que, por resumir, diré que es Hacienda, la unidad anti-fraude. Es una persona dura, pero muy capaz. Y está a punto de echar manos a una empresa que ha estado haciendo todo tipo de trapisondadas. El problema es que la empresa logra darle la vuelta a la situación. Así que ella tiene la necesidad, tanto como la determinación, de acabar con ellos en solo unos meses. Lo que le lleva a tomar una decisión: Hacerse pasar por una veinteañera. Una jovencita recién llegada a la empresa. Así que tiene que cambiar su aspecto, meterse entre ellos e intentar recuperar esos datos. pero, claro, las cosas nunca son tan fáciles. Como veis, la duración insufrible del piloto -¡hora y cuarto!- se justifica en que es casi una película. También explica, con tantas idas y venas, lo que nos muestra. Así que seguiré viéndola, confío que no se dediquen a estirar a partir de aquí. Y que encuentre el amor en Ecomoda.

La parte buena de The Fall and Rise of Reggie Dinkins (USA) es que por lo menos aquí saben para qué sirve y para qué no Tracy Morgan. Bueno, y que han convencido a Daniel Radcliffe de actuar aquí. Lo malo es… resumiendo… todo lo demás. Ni la historia tiene mucho interés, ni parece que haya demasiado recorrido, ni logramos algo que no sea estereotipado, ni muchas de las ideas o secundarios tienen realmente gracia alguna. Es una lástima que teniendo a su disposición a gente que puede llegar a ser divertida hayan decidido… lo que sea que es esta serie. Que sí, es más de lo que puede decir Crutch. Pero… ¿es ese el nivel con el que queremos medirlo?

Yo sé que las producciones canadienses y que todo lo que queráis, pero esta Finding Her Edge (CA) toma una serie de decisiones discutibles -como tener en el reparto a un padre de las tres protagonistas que casi podría ser un compañero de clase de las dos mayores- y no parece haber aprendido gran cosa de las mil producciones que ya conocemos. Es imposible encontrar sentido al negocio incluso aunque te digan que se están tomando malas decisiones empresariales. Y entiendo que lo más importante es la parte romántica, pero tampoco parece que haya mucha química entre… básicamente nadie. Que pensara que uno de los intereses románticos de ‘la protagonista’ no tenía ni interés por las mujeres sospecho que tampoco ayuda. En fin, que yo sé que los canadienses son especiales con sus cosas pero, no sé, que le pongan un poco de ganas o algo.

No tengo nada claro qué pretendían con este Free Bert (USA), quizá la idea es demostrar que aún se pueden hacer cosas peores que The Machine. Aunque es difícil saber cuál es peor. Es decir aquella es una película insufrible y para la que hay que estar muy dentro del personaje del cómico, pero al menos tiene la duración de una película. Esta es igual de insufrible pero el capítulo es más corto, aunque en teoría hay más capítulos -si bien a partir del dos yo no apostaría porque no estuvieran en blanco dado que no creo que haya mucha gente a la que le puedan quedar ganas de más- pero el nivel de comedia que da pena y drama que solo produce indiferencia es suficiente como para que podamos considerar si esto es o no peor que la película. En cualquier caso lo importante es, sea de lo que sea de lo que hablamos, permanecer lo más lejos posible. No digáis que no lo advertí.

Creo que lo que más he repetido viendo el piloto de A Knight of the Seven Kingdoms (USA) es ¿Por qué? ¿Por qué esa escena del caganer? ¿Por qué esa manía de estirar la falta de trama, ideas, personajes? ¿Por qué parece que todas las mujeres son prostitutas? ¿Por qué Caillou está tan mal actuado, tan mal caracterizado y tan mal todo? Pero, también, un quien. ¿Quién podría querer más de esto que, en el mejor de los casos, es una serie que debería de haber sido un resumen de la wikipedia? En fin, supongo que hay cosas para las que jamás encontré respuesta. Por lo demás, si queréis chistes de caca y golpetazos en la cabeza supongo que esta serie que querría ser Destino de caballero para adolescentes edgy pero que es lo más que se puede conseguir fuera de lo que sea que Tim Allen esté haciendo.


Rutinaria y poco más, esta Saikai: Silent Truth (O)(JP), o 再会: Silent Truth o Reencuentro: Una verdad silenciada o…, es adaptación de un libro y quizá como libro funcionara mejor. Esta historia de un policía investigando un caso en el presente que tiene ramificaciones en el pasado, con su grupo de cuando eran niños y algo que pasó y que incluye una pistola escondida entonces y que ahora reaparece como parte de un asesinato… pues es que es lo que es y no tiene mucho más. Para tenerla de fondo supongo que valdrá, pero no le veo yo muchas más posibilidades.

Una semana más que a Netflix no le da la gana de sacar un piloto para sus lanzamientos, parece que este año ya sabemos por dónde van a ir los tiros.

Siguiendo con lo cual Steal (UK) es un ‘thriller‘ agradable, no tanto mostrando el robo -que es lo que centra el piloto- como los efectos en (un grupo de) gente más o menos implicada en el mismo (o más o menos directamente, vaya). Sobre todo una de las trabajadoras del sito robado que muy claramente está implicada en el asunto. Pues bueno. Cosas peores se han puesto para hacer la plancha. Aunque es sorprendente que el atraco acabe siendo más un trámite que el centro de la acción. Pero bueno, británicos. Están acostumbrados a producir estas cosas en serie, supongo.


¡Libros que Salen! Condé, «Cien años y un día», Zerocalcare y más

¡Que entre la pila!

Cien años y un día. 34 historias japonesas de Tomoka Shibasaki, ed. Quaterni

Ya nos había servido Quaterni a Tomoka Shibasaki con El jardín de las primavera, y ahora lo hace en este libro de relatos en el que la cultura y el paisaje japonés se van mostrando con personajes y, sobre todo, reflexiones. Viñetas y destellos de lo cotidiano, de situaciones reales pero con espacio para la reflexión. Todo lo necesario para perdurar.

Tierra mezclada de Maryse Condé, ed. Impedimenta

Un enero más tenemos una cita con Condé, en este caso con un libro de relatos que -como era costumbre en ella- nos habla de las personas, del autoconocimiento, de esa mirada interseccional en la que las historia de una maestra, un joven ‘maldito’, un ingeniero, una joven, un médico, una madre, un viajero o un montañista… personas muy distintas en circunstancias diferentes pero siempre con un reto por delante y una necesidad de comprender y explicar el mundo y a ellos mismos.

Más allá de los escombros (edición integral) de Zerocalcare, ed. Reservoir Books

Es edición integral porque esta obra se acabó publicando en dos partes en Italia. Y como la edición en España está siendo un poco «tira un dado y el número que salga es el que publicamos» nos vamos ahora a una obra de 2017, Macerie prime y Macerie prime – Sei mesis dopo en sus títulos italianos, en la que la tensión y pérdida de amistades, la precariedad, la dificultad de crecer y los pasos que se dan -lo que ello significa, lo que ello cambia-, para ofrecernos, de nuevo, un fresco de humanidad.

Entre dos fuegos de Christopher Buehlman, ed. Oz

Hace unos años Buehlman se autoeditó en español su libro, lo hizo contando con Manuel de los Reyes para la traducción. Y ahora que una editorial ha decidido publicarlo en papel han tenido la buena cabeza de mantenerla. Pero supongo que esto es lo accesorio, no lo importante. Lo importante es que estamos ante una obra de terror medieval y religioso, con un caballero en medio de una situación infernal… a todos los niveles. Y con una niña por medio. Supongo que, al menos, ahora será más sencillo que la gente conozca la obra.

Lugma de Noor Murad, ed. Planeta Gastro
Noor Murad decide poner su cultura gastronómica, especialmente su legado árabe, al servicio de una mezcla clásica y moderna de recetas. Y es que esta chef, que ya colaboró con Yotam Ottolenghi entre otros muchos lados en sus dos Test Kitchen, puede que naciera en Baréin, pero no tiene problemas en acercarnos no solo la cocina del Golfo o los platos de Irán, también otros sabores de Oriente Medio, de la India y del Levante. Y de acompañarlos, por supuesto, de esas historias que los explica y contextualizan.

Antigüedades de Cynthia Ozick, ed. Alpha Decay
No acabo de entender que esta publicación se trocee, pero ellos sabrán. Porque Antiquities and other stories, el más reciente recopilatorio de Ozick, de 272 páginas, llega a España simplemente como Antigüedades, de 112 páginas. Supongo que las ‘other stories’ ya aparecerán, no sé si en otro volumen de 17,90 € como este. Pero, en fin, supongo que quien quiera leer a Ozick, de esta historia de recuerdos, herencia, antisemitismo, memoria y fragilidad tendrá que aceptarlo… o pasarse al inglés.

Nada es fácil de Jean-Jacques Sempé, ed. Libros del Zorzal
Misterios Insondables de Jean-Jacques Sempé, ed. Los Libros del Zorzal

¡Nuevos recopilatorios de dibujos de Sempé! Con sus características habituales del humor y la bondad, llega aquí una reedición de su primer recopilatorio de páginas de 1962 y, además, uno de los últimos de 1993. ¡Así que ya sabéis lo que podéis encontrar!

Los maravillosos cuentos de los 7 osos de Émile Bravo, ed. Hachette
Pues parece que no hay como una serie en Netflix para que se animen de nuevo a publicar estos cómics. En este caso pasando de SM al Hachette de Anaya -o viceversa-. Pero las historias de Bravo, retorciendo cuentos clásicos, permanecen.

Nos leemos.


Es curioso como Ayrilik da Sevdaya Dahil (O)(TU) parece dos series distintas que alguien ha pensado que como no podía vender por separado iba a atar. No a unir. A atar. Por un lado tenemos la de la protagonista y su extravagante familia de artistas -o algo- en la que ella es guionista, la madre algo como cantante y el hermano músico callejero. Sus dos amigos, con los que crea la serie -como co-guionista y productor, o algo así, respectivamente- también están en la misma órbita. Hay un restaurante ruinoso que tienen que sacar adelante mientras todos ellos tienen problemas para mantenerse con el arte. He aquí la primera historia. En cuanto a la segunda, es la del otro protagonista, el masculino. Pertenece a una familia… quizá no mafiosa, quizá no criminal… pero lo parece. Se dedican a varios negocios turbios, en su caso se ocupa de cobrar deudas, lo que pasa es que él está harto y querría salirse de la familia. Y no solo de la familia, porque también tiene una prometida con la que parece que no tiene prisa alguna por casarse. Así que hay algo así como una serie ligera en el restaurante y una más oscura con los criminales. Por supuesto las dos series chocan cuando él tiene que cobrar una deuda a ella. No ‘de’ ella, porque no es suya. Directamente no. Pero tanto da, lo cierto es que el piloto -extenso- no nos da más que unos minutos al final con ambos. Así que aunque está telegrafiado lo que va a pasar (él la ayudará, ella chocará, se enamorarán, él dejará su familia y la vida del crimen en favor de… ¿la hostelería? es un crimen distinto al menos, y ella sacará inspiración para esa serie) no está tan claro que vayan a saber gestionarlo de una manera que parezca natural. Supongo que aquí dependen de que todos los actores sean más o menos encantadores, pero entre las diferencias de estilos y temas y todo lo demás… en fin, que yo qué sé. Supongo que a los fanses de este tipo de series les podrá interesar.

Por unas u otras, pero ha llegado ahora The Nowhere Man (O)(SU) que no deja de ser un genérico de serie de acción con personaje que pensaba que había dejado atrás esta vida pero le vuelven a meter, la verdad es que hay algún momento en el que parece que estuvieran siguiendo un manual de serie de acción -más bien de película- por puntos, pero supongo que para esto debería de haber un mercado también. Aunque por pura probabilidad y pese a que sea muy poco lo que podemos decir que es mínimamente nuevo. Claramente podría haber sido una película pero alguien pensó que mejor serie.

Necesito pilotos más cortos. Porque lo que Oneulbuteo Inganipnidaman (O)(CS), o 오늘부터 인간입니다만 o No Tail, No Tell o Humana por accidente…, dedica su hora a presentarnos es lo que podríamos haber visto en bastante menos: Una persona de apariencia femenina es, en realidad, una zorro de nueve colas, un animal mítico con la posibilidad de cumplir deseos. Es la única que queda porque el resto ha ido conviritiéndose en humano o desapareciendo. Ella no tiene intención de ninguna de esas cosas, pero 1) está haciendo tratos con un ejecutivo dudoso, 2) ha conocido a un futbolista cuyo futuro no parece fijo y, sobre todo, 3) un emisario de los altos poderes le avisa de que parece que su futuro se decidirá en breve. Pero no puede decirle si se convertirá en humano o si perecerá. Y ya. Por supuesto hay mucho para presentarnos, pero entre que da la sensación de que ya sabemos cómo va esto y por dónde irá… pues bueno. Supongo que a quien le guste este genérico de fantástico-romántico-cómico-dramático surcoreano le puede valer. Lo que no sé es quién ha pensado que el título en español era buena idea.

Hablando de series genérica, Ponies (USA) es la de siempre de los espías setenteros. En Rusia esta vez y con un par de mujeres que quieren saber qué ha sido de sus maridos (en realidad ‘cómo han teóricamente muerto’) así que se meten en líos. La pena es que esto, que podría haber funcionado de muchas maneras distintas es tan aburrido y rutinario que casi da igual el resto de lo que suceda. Ni sus historias propias, ni el lío en el que están, ni -desde luego- las relaciones entre USA y URSS. Para mí esto es otro ejemplo de Ruido Blanco.

Supongo que de Purizumu Rondo (O)(JP), o プリズム輪舞曲 o Love Through a Prism o El amor a través de un prisma…, lo que no soy es su público. No hay nada malo en esta historia de una joven japonesa que va a Londres a una escuela de arte, pero con una amenaza sobre su cabeza -si en tres meses no está en lo más alto de la clase se vuelve a Japón a que le busquen marido y la pongan a trabajar en la fábrica- y con la obvia sensación de ‘pez fuera del agua’. Una vez allí conocerá a compañeros y profesores, y especialmente al muy particular ‘primer puesto’ de la escuela, un joven de buena familia y maneras más que peculiares. En fin, nada que no hayamos visto en infinidad de ocasiones de una manera u otra, que claramente ha decidido que la ‘estética Ghibli‘ es por donde tenía que tirar pese a que Yōko Kamio, la creadora tras la historia, sea la autora de la famosísima No me lo digas con flores. Pero bueno, supongo que aquí se está buscando a un público con unas expectativas. Yo qué sé.

La historia de I Sarang Tongyeok Doenayo? (O)(CS), o 이 사랑 통역 되나요? o Can This Love Be Translated? o ¿Cómo se traduce este amor? o…, es ciertamente convulsa. Por un lado vemos el presente en el que una joven es presentadora -o algo así- en un programa de citas. Es un programa plurinacional, parece, porque hay un tipo japonés diciéndole cosas. Y su traductor que no está claro si traduce u opina. Que es cuando llega el primer salto temporal al pasado para presentarnos cómo se conocen actriz y traductor. Una pequeña historieta que termina con ambos volviendo a sus vidas. Solo que… Ella hace un papel en una película de terror, durante el rodaje acaba en coma, y cuando despierta resulta que se ha convertido en una actriz megafamosa. Ese es el piloto. Es una lástima porque la historietilla entre ellos dos está bien, pero casi parece una excusa en mitad de todo lo demás que va y viene. Además, claro de que ese principio no queda claro, y ese final resulta… en fin… una decisión de final. Es de suponer que la serie vaya de cómo se enamoran, pero lo cierto es que de momento solo hemos tenido mucho movimiento y un ejemplo de que iremos viendo los distintos idiomas (coreano, japonés, chino, inglés e italiano) y quizá alguno más. En fin, de nuevo supongo que a los fans les podrá valer.

Hay, claramente, un intento de adaptación sistemática de las obras de Agatha Christie para ver hasta que punto pueden destrozarlas. Aún no han logrado, eso sí, arrebatar a The Witness for the Prosecution de 2016 el que para mí es el puesto de peor adaptación de Christie. Pero se acercan. Vaya que si se acercan. En el caso de Agatha Christie’s Seven Dials (UK) comenzar por un ‘asesinato con plaza de toros’ era ya un punto de partida, pero resulta ser casi de lo más salvable. filmados con lo que solo puedo imaginar que es deliberada torpeza, en una fiesta que parece pensada para ser decadente antes que cualquier otra cosa. Aunque continuar con aburridas escenas mal iluminadas de poco menos que bustos parlantes, algo que van convirtiendo en todo un logro. Las escenas ‘de acción’ -un decir- son casi mudas, las de gente hablando son… en fin. En todo momento se toman las peores decisiones y se despoja del interés y el fondo a personajes y situaciones y Helena Boham Carter parece estar más ahí como parte de una estética -tampoco es que tenga mucha intención de hacer gran cosa, y el resto del reparto…  Pero vaya, si crees que no tienes material para hacer una miniserie existe un concepto llamado Película que evita rellenar y estirar.

Madremía. Star Trek: Starfleet Academy (USA). Madremía. Mira que hemos tenido series flojas y aburridas, pero esta parece buscar una categoría especial. Por un lado hay una serie de Star Trek que aparece a ratos, por otro tenemos una serie de historietas juveniles más o menos deslavazadas, como si fuera aquello la típica serie de adolescentes (vertiente ‘sin sexo’, al menos de momento) hecha de tal manera que… bueno, tanto la parte adolescente como la otra parece hecha en el mundo actual en el que nadie ha cambiado. Sí, hay naves espaciales y extraterrestres pero por lo demás podría haberse puesto en el Siglo XXI sin mucho problema. Así que claramente no aprovecha todo lo que tenía antes, igual que tampoco la historia sirve de gran cosa. Como pasaba con Skeleton Crew, la notable falta de imaginación de los creadores es lo que más patente queda durante un piloto en el que es difícil hablar de ‘lo mejor’. Porque aunque Paul Giamatti puede ser lo más entretenido del piloto parece que nadie le ha avisado de que no está en la versión de los Muppets de Star Trek. Eso es Pigs in Space. Y ojalá lo hubiera sido también esto.

Me cuesta entender cómo o por qué, pero Taskaree: The Smuggler’s Web (O)(IN) es la mejor serie de lo que llevamos de año. Que tampoco es tan difícil, claro. Pero lo es porque parte de uno de esos puntos de vista de siempre que podía haber caído en Organización Criminal o similar y, en realidad, nos presenta a un tipo al que ponen a cargo de la seguridad de los aeropuertos para acabar con el tráfico ilegal de… básicamente de todo. Por supuesto tiene claro que hay varios problemas, uno es que necesitas gente a la que no vayan a comprar pese a lo mal pagado del empleo, luego está que hay diferentes tipos de contrabandistas, y -claro- que en realidad parte del sistema del país se basa en una serie de privilegios que se aprovechan en estas cosas. Pese a lo cual va montando un equipo que logra algo más que particular: que parezca una serie ‘de robos’ pero al revés. De personas que tienen que impedir esos ‘golpes’. Bien llevado, bien traído y con una aparente ligereza que no duda en tirar con bala si lo considera necesario. Igual que no tiene problemas en buscar otras soluciones en la imagen para tratar de hacerlo lo más entretenido posible incluso en los momentos en los que cuenta lo de siempre. No sé cómo serán el resto de capítulos o cómo seguirá la trama pero, de momento, así sí. En serio, es la mejor copaganda que podéis ver ahora mismo.

¿Por qué El Turco (O)(TU) es una serie turca con un nombre español que parece haber sido rodad en inglés por italianos? Mira, yo qué sé. Lo cierto es que esto parece la mezcla de Sandokan con una telenovela, si no fuera porque eso lo estrenaron hace uno mes y pico. Pero puestos a hacer mamarrachadas supongo que mejor que recuerden a Fantaghirò que a Juego de Tronos. Aunque ojalá se pareciera MÁS a Fantaghirò y MENOS a Juego de Tronos. En fin. Esto es lo que hay.


No sé si recordaréis Doc Martin, pero seguro que recordáis Doctor Mateo. Aunque… ¿quizá sea al revés? Tanto da, Best Medicine (USA) llega en 2026 para traer una nueva versión de lo de 2004 que, a su vez, seguía la lógica británica de ‘pequeño pueblecito con gente peculiar pero encantadora’ que supongo que habrán vendido más con Doctor en Alaska que con El vicario de Dibley. Tanto da, porque lo más curioso -para mí- es que Everwood es anterior a Doc Martin, pero la primera era notablemente estadounidense mientras que la segunda era inequívocamente británica. ¿Y qué es lo que nos encontramos ahora? Pues que la ‘estadounidensicización‘ es mínima. Sí, la historia de un gran cirujano que decide volver al pueblo en el que pasaba los veranos con su tía para convertirse en su nuevo médico, con unas historias más o menos pintorescas -y aquí toca dejar caer a Picket Fences… pero sin tribunales, de momento- puede parece más cerca de Hallmark que de la FOX, pero supongo que aquí llegamos todos antes o más después. Y tener a Josh Charles y Annie Potts tampoco hace daño, por supuesto.

Hablando de Dibley, no esperaba yo gran cosa de Can You Keep a Secret? (UK) y puedo entender que vaya a haber cierta polarización (de verdad, no la del embutido) entre sus espectadores. Porque hay cosas un tanto antiguas -sobre todo en el humor- y otras que parecen más que vistas… pero es de esas veces que el buen hacer de los actores Dawn French, Mark Heap, Craig Roberts, Mandip Gill… y el buen fondo de la historia logran que lo que no debiera de haber funcionado lo acabe haciendo. Como digo, no creo que guste de manera universal (al fin y al cabo Nada gusta a todo el mundo…) pero, desde luego, ha sido una más que agradable sorpresa y el primer título a apuntar del año.

Nada como un buen evento especial durante las navidades para los británicos. En este caso aprovechando el final de las mismas para Corriedale (UK), que es nada menos que un crossover entre dos instituciones: Corrie es el nombre afectuoso de Coronation Street, y la segunda parte viene de Emmerdale. Cierto es que que frente a la primera, que es de 1960, la segunda es solo de 1972, y no es EastEnders (esa lleva desde 1982 y es de la BBC), pero siguen siendo dos telenovelas, más o menos diarias. Estas dos, de la ITV, no dejan de seguir algo que había hecho más o menos discretamente las de Channel 4, Brookside y Hollyoaks -la segunda más famosa que la primera, y más antigua: de 1995- que llegaron a hacer una suerte de crossover (un episodio en cada serie) en octubre. Pero, claro, al ITV tenía que ir a más y de ahí vino esta idea de crear una ‘serie evento crossover’. Supongo que la idea la sacaron de cuando en un Children in Need se inventaron East Street. Pero bueno, el asunto en sí es lograrlo de la manera más sencilla: Con un accidente de carretera, de la que las une, claro. Personajes de una y otra serie, alguna muerte, la habitual falta de presupuesto suplida con desparpajo, repercusiones para todos los colores en los próximos episodios de ambas series… Una fantasía, aunque creo que lo lógico es que no lo repitan durante algunos años. Muchos de los logros de este tipo de series vienen, precisamente, por saber qué repetir todo el rato y que dejar en barbecho. como el ‘murder mystery‘ que EastEnders lanzó en navidades de 2023. Es una lástima que aquí no se llegara a hacer con Amar en tiempos revueltos y El secreto de Puenteviejo, pero aún estamos a tiempo de que La Promesa y La Moderna tomen nota. Y si hay que hacer un poco de viaje temporal para conseguirlo… ¿no es algo que nos enseñó ya cómo hacer Dark Shadows?

No se me ocurre nada bueno que decir de Girl Taken (UK), pero si queréis leer cosas malas tengo para un rato. La idea de ‘un tipo que da repeluco secuestra a una joven y le hace hacer cosas’ es bastantéate más… cómo decirlo… centrado en la tortura psicológica y el pasarlo mal de lo que necesitaba. Sobre todo cuando lo hemos visto tratado como un misterio en otras series, o como una serie de flashbacks en Found hace solo un par de temporadas, ejemplos cualquieras que son claramente mejores que lo que sea esto. Que, sinceramente, solo me parece que tiene un público concreto.

Ya llegamos a las series para las que no soy su público, comenzando por el drama deportivo que claramente apuesta por el drama de personajes que es Goolagong (AU). Sobre una importante tenista australiana de los setenta y primeros ochenta que ganó una buena cantidad de títulos y fue conocida por otras cosas como ser racializada aborigen, algo que la distinguía en la época -frente a la también australiana Margaret Court, por ejemplo- y que se usó tanto como ejemplo como crítica -por aceptar jugar en Sudáfrica tras ser nombrada ‘blanca honoraria’, por ejemplo- y viendo por dónde va este primer capítulo en el que ella y su entrenador, con la familia de ella, son los personajes principales… pues bueno. Supongo que si hay un interés por esas figuras deportivas o por… yo qué sé… ¿el tenis? Pues lo mismo os interesa, a mí la verdad es que no me ha dicho gran cosa.

Puf. His & Hers (USA) parte de un libro que tampoco era gran cosa pero en el que, al menos, buscaban una ‘originalidad‘. Los protagonistas eran una reportera y un policía, cada uno de ellos sospechaba que el otro era el responsable de una serie de muertes. Por supuesto cuando decidieron hacer la serie esto se lo cargaron. Así que… ¿qué es lo que quedaba? Pues una suerte de serie de después de comer bastante despepitada pero también sin nada que se acercara a la lógica o el sentido común en ningún frente. Creo que he descubierto quién es el asesino por pura estupidez, pero todo está tan mal hecho que probablemente decidan darle más giros por si acaso con uno no vale, y pese a que no tenga ningún sentido. En fin, un desastre. Pero supongo que para la hora de la siesta -o similar- valdrá.

Yo iba a hablar de The Pendragon Cycle: Rise of the Merlin (USA), pero he visto que es una producción nazi de supremacismo ‘celtista cristiano’ (?) que, efectivamente, se basa en ESOS libros y, mira, la pongo solo para que podáis evitarla.

Tendría que mirar si Seupeuring Pibeo (O)(CS) o 스프링 피버 o Spring Fever o… estaba basado en un webcómic. Pero ocurren dos cosas. La primera es que no me importa y la segunda es que no lo hace porque no me merece la pena el interés. Una profesora de ética y algo así como el ‘guardaespaldas’ de una alumna se… no, la verdad es que no tiene mucho sentido. También hay por ahí un tipo que sufrió al guardaespaldas cuando era un matón de instituto en lo que, supongo, acabará teniendo algún sentido. Aunque no mucho. Pero bueno, supongo que esto, que tiene toda la pinta de que va a ser una comedia romántica, tiene unos fanses que se lo perdonarán todos. Y entre los que, claro, no me encuentro.

Supongo que este Waiting for the Out (UK) es algún tipo de ‘exorcismo‘ por parte de su creador, pero también puede ser que solo piense que una historia de un joven que se pone a trabajar de profesor de filosofía en una cárcel, el grupo de presos a su alrededor, la familia del profesor (y su propia complicada historia familiar) serían capaces de mantener esto. Tengo mis serias dudas porque,a demás, la cantidad de veces que hemos visto versiones de esta historia es alta. Es cierto que, al menos, parece que quiere hablar de la cárcel y sus efectos. Lo que pasa es que no parece que quiera hacerlo desde un punto de vista crítico sino… digamos que costumbrista. Así que… bueno… agradable en general, un poco neurótico, en fin. Yo qué sé.


Supongo que un clásico es un clásico. Sobre todo porque este Amor de Oficina (O)(MX) parece haber decidido ver hasta dónde puede tirar de los restos de Betty la Fea. No por la parte de la protagonista, que aquí tiene una forma distinta de ser aunque -sin duda- es más… payasa. Pero el lugar y las acciones parecen sacadas de aquella: Una empresa de ropa -de lencería en este caso- y todo una serie de secundarios que trabajan en ella. De secundarios y de los dos actores principales, que comienzan habiéndose liado ya antes de saber quiénes son. La una, la muy profesional aunque notablemente desastrosa aspirante a ser la nueva directora. El otro… el hijo del jefe. Y de ahí los dos grupos montados. Los trabajadores de toda la vida, con sus distintos follones más cómicos que dramáticos -de momento, ya sabéis cómo va esto- mientras que del otro lado están los amigos del enchufado, unos pijos que -con el tono de comedia que predomina al menos en el piloto- parecen más desconectados de la realidad que malvados. Todo eso, más unos inversores extranjeros y una serie de discutibles decisiones son lo que nos deja este piloto que establece con sencillez y claridad lo que tenemos delante: Una comedia romántica de fondo telenovelesco en el que se mezclan las relaciones personales, el reto de quién será el jefe y, por supuesto, el ‘bienestar empresarial’. En fin, fin, quiero creer que a su público objetivo le puede gustar y, desde luego, Ana González Bello sabe lo que se hace y cómo hacerlo. Así que, bueno, veremos si tiene éxito. Sobre todo con tan pocos capítulos.

Un tanto genérica y yo diría que menos comprometida de lo que nos quieren vender, esta The Copenhagen Test (USA) con la que Peacock cierra nuestro año. Me parece perfecto que quieren hablar de la problemática de los agentes asiáticos y reivindicar que casi no tenemos ejemplos de ellos. El problema es poner una trama en la que Corea del Norte ocupa el papel principal, y usar como coreano a un actor chino. Quiero decir, ¿ahora los USA no se animan a acusar de espionaje a China? Será la primera vez. Lo cierto es que usar como coreano-americano a un actor nacido en China, emigrado a Canadá y que desde allí dio el salto a USA es ciertamente explicativo de cómo funcionan las cosas… en USA. Pero bueno, si la historia hubiera sido algo menos ‘la rutina de costumbre’ supongo que podríamos haberlo dejado de lado. De todas formas si alguien busca rancho, aquí lo tiene.

Supongo que este Dear Life (AU) está pensado para los que gusten de un cierto tipo de drama humano. También imagino que hay toques en él que están pensados como comedia. Lo cierto es que no acabo de entrar en ello, y mira que está claro que lo intentan. Quizá la culpa sea mía. Pero esta historia de una mujer aún devastada por la pérdida de su amado que decide seguir el destino de los órganos que donó… Pues yo qué sé. No me podría dar más lo mismo ni ella, ni los donados, ni la gente que intenta que pase el duelo. Quizá como película… pero yo qué sé.

No podíamos pasarnos una semana sin glorificar criminales, claro, así que aquí llega RUN (AU) con una especie de noticia biográfica de uno de los más notables -y algo desastrosos, diría yo- atracadores de Australia. Po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro.

No hay como que una serie funcione para ponerse detrás, hace un par de años a Netflix le funcionó una serie de Harlan Coben en primeros de año y desde entonces tenemos otra siempre que toca. La de este año es Run Away (UK), que comienza con una especie de misterio, sigue con ‘qué malas las redes sociales’ -en un momento muy complicado porque trata de venderte como mentira algo que es literalmente lo que ha pasado, aunque no por las motivaciones que las redes ponen-, y continúa acumulando personajes y cadáveres. Lo cierto es que el exceso de unos y otros hace pensar más en una novela en la que te van sacando a gente sin explicarte más, que en un piloto en donde suele procurar conectarse a las personas porque, bueno, verte el piloto no significa que vayas a seguir. Que es una notable diferencia con leer un libro, ahí lo lógico es suponer que tras el primer capítulo seguirás leyendo. En fin, sea como sea y pese a la profusión de actores británicos -televisivos sobre todo- bien conocidos está claro para quien esto escribe que Ruth Jones (y Annette Badland) es lo más interesante del asunto. Menos por el papel que tiene por cómo lo aborda. Pero bueno, supongo que este rancho de principio de año está para consumir mientras digieres el resto de cosas.

He tenido que mirar que Synden (O)(SU) no fuera una serie antigua. No solo porque lo que cuenta es básicamente lo de siempre (policías nórdicos hundidos con vida familiar deprimente investigan un hecho delictivo triste en una zona desmoralizada) sino porque, de hecho, la falta de novedad -por mucho cadáver que quieran apilar- lleva a dudar si es que son todas iguales, si es que no tiene cabeza para más, o si es que allí todos los crímenes son iguales. Si tú propósito de año nuevo es deprimirte con algo distinto al telediario lo mismo te sirve. Para todo lo demás solo le recomiendo esta serie a alguien que quiera ponérsela de fondo mientras planchas… la ropa o la oreja. Tanto da.

Comenzamos el año con Netflix decidiendo otra vez que a una de sus series no le toca trailer. Tiene pinta de que va a ser otro de esos años. 
Llega Netflix con El tiempo de las moscas (O)(AR), que adapta dos libros de Claudia Piñeiro. Y lo hacen cogiendo el nombre del segundo. ¿Y el primero? Pues embutido por ahí entre flashbacks. Supongo que en algún momento le dedicarán un capítulo propio o algo, porque si no va a quedar raro. Pero es cierto que el segundo era un libro más interesante del primero. Al fin y al cabo aquí tenemos el casi costumbrismo de dos ex-presidiarias metidas en un negocio de exterminación que se acaba descontrolando mientras se habla de las relaciones de poder en las parejas, de los problemas de la salud y la sanidad y de otra media docena de cosas a la vez que se habla de clase o se explora -quizá explota- esa más baja y ‘criminal’. No es que a mí me haya dicho gran cosa pese a las interpretaciones -más correctas que destacables- pero, bueno, seguro que tiene su público.


Mis 13 mayores chifladuras del cine de terror de 2025

En esta época de repasos también podemos dejar por un momento de hablar de Lo Mejor o de Lo Peor para echar un vistazo a los Locurones. Películas que deciden ir más allá, para bien o para mal, y que por eso mismo merecen un recuerdo especial, porque romper con lo habitual es en muchas ocasiones la única manera de ofrecer sorpresas.

Aquí estamos, un año más. Decíamos, como siempre, que a ver con qué nos encontrábamos en 2025 y debo decir que en cuanto a las taquillas ha sido un año bastante variado pero, sobre todo, un año con unos pocos éxitos que han logrado que parezca que al terror le va bien. En realidad al terror le va normal. Hemos visto algunas hostias notables en taquilla (Keeper, Him, Wolf Man, M3GAN 2.0… aunque de esta última podemos preguntarnos si ha sido por abandonar el terror, por eso no están aquí ni el nuevo Predator ni el nuevo The Running Man) pero, sobre todo, hemos visto muchas películas que se han movido entre el Lo comido por lo servido y el Bien sin más. Es la lista más extensa este año (Dangerous Animals, Shelby Oaks, The Strangers: Chapter 2, Bring Her Back, Until Dawn, The Woman in the Yard, Heart Eyes, The Long Walk, I Know What You Did Last Summer, 28 Years Later) pero eso no quita que hayamos tenido algunas películas de éxito, entendido como hacer más del doble de lo que costó (Final Destination 6, FNaF 2, Black Phone 2 e incluso una que no es continuación: Companion) e, incluso, superéxito que han hecho más del triple. Bien es cierto que algunas de ellas eran películas de presupuesto limitado, Good Boy y Clown in a Cornfield costaron 1 M$ e hicieron respectivamente 6,62 M$ y 7,25 M$, Presence costó 2 M$ e hizo 6,89 M$, The Monkey incrementó el presupuesto a 10 M$ e hizo 39,72 M$ -logrando, además, que Osgood Perkins haya estrenado en 2025 un superéxito y una hostia-… pero supongo que aquí lo que más ha pesado es un trío de películas.

Bien es cierto que una de ellas sigue la lógica de las taquillas. Me refiero a la secuela The Conjuring 4 que costó 55 M$ e hizo 177,75 M$ y que, me permito señalar, es la única ‘continuación’ de esta sección de superéxitos. Pero sirvió para cimentar esa idea de terror como éxito de taquillas que, en realidad y desde mi punto de vista, vendieron los dos fenómenos del cine de terror y de las taquillas del año. Esto es, Weapons que con un presupuesto de solo 38 M$ hizo 151,55 M$ -quedando por debajo de la antes mencionada, pero logrando un mayor impacto- y, por delante de todo lo demás, Sinners. Que no solo costó 90 M$ e hizo 278,57 M$ sino que ha logrado mantenerse en el puesto 7 del TOP de la taquilla del año -ha ayudado que Haya Sido Un Año, por supuesto- y, sobre todo, que se haya logrado colar en las conversaciones de los premios. Yo dudo que rasque porque, en fin, Hollywood. Pero lograrlo lo ha logrado.

Diría que irónicamente solo con esas dos películas se ha construido la idea de que este año ha sido un éxito para el terror, pero lo cierto es que pasa regularmente. Tú tienes dos éxitos y la gente deja de mirar la imagen general para centrarse en que ha habido éxito. En fin, al menos estos nos servirá para que los dos próximos años sigamos teniendo películas de terror. Y mira que el mal año de Blumhouse (mitigado por dos secuelas) y de A24 (mitigado por… ¿una peli «romántica» y Chalamet?) podría haber llevado el asunto por otros derroteros. Pero Warner estaba ahí con ese trío de ases.

Pese a lo cual nosotros no estamos aquí para hablar de las películas en general sino de las chifladuras y, por supuesto, hemos logrado hacer el textito de turno. De momento seguimos con Canino en el recuerdo. Y ha salido esta lista -o lo que sea- en su fecha habitual, que es incluso más extraño. En realidad no creo que haya nadie que siga realmente la cosa esta de los locurones pero ya que el trabajo previo está más o menos hecho y que yo me lo paso bien… pues allá vamos.

Podemos, incluso, hacer el repaso de siempre.  Porque este año toca un punto intermedio pero no siempre ha sido así. La de 2017 sigue en mi memoria -quizá solo ahí- como la mejor, y olvidados ya los bajones de la de 2016 o la de 2018,  la recuperación de la de 2019 y luego la de 2020 y  la de 2021 y las buenas sensaciones de la de 2022 con sus excesos. Y la bajona de nuevo en la de 2023, y la de 2024. En 2025 hemos tenido una presencia continua de películas de terror… pero no tanto de excesos.

No sé si os he contado alguna vez cómo se hacen estas listas. Durante todo el año yo voy viendo películas y tomando notas de las que merecen por lo menos echarle un ojo, varias de las cuales acaban en el listado del año. (Esta vez como un tercio) Según se va acercando el final de año, para octubre, empiezo a hacer un ‘peinado’ de las películas que me falta, a revisar qué ha salido -fuera del circuito de festivales, claro- y que está previsto que salga y todo eso. Y las últimas semanas de diciembre, en las que como cualquier persona razonable necesito un mayor número de pelis de terror, acabo de redondearlo.

De ahí que haya una lista principal, una de posibles y una con la general, que acaba siendo prácticamente cinco listas. Muchas de ellas van yendo de un punto a otro, de ‘mencionar’ a ‘quizá’ al ‘top’. Lo cierto es que este año, por uno u otro motivo tengo una buena cantidad apuntadas en las dos que han quedado. Incluyendo mencionar la maravillosa cara dura de Charles Band, un año más, que ha tenido la desfachatez de sacar una nueva versión de varias de sus películas clásicas de la Empire/ Full Moon/ etc en blanco y negro y llamarlo versiones Noir.

Si el año pasado echaba de menos las películas asiáticas estas han vuelto a tope, aunque no tanto las chinas -una lástima- como un vistazo más general con Bhanupriya Bhooter Hotel, Dưới Đáy Hồ, Feng Shui Master & The Pregnant Ghost, Tokyo Evil Hotel, Pernikahan Arwah, Pesugihan Sate Gagak, SabdhamSubham o, sobre todo, la filipina Posthouse y la japonesa Incomplete Chairs. Ambas, sobre todo la última, han estado muy cerca de entrar en nuestra lista. Así que si alguna de la lista os sobra ya sabéis que podéis cambiarla por estas. Ah, y si echáis de menos A Useful Ghost os diré que será parte de la lista… de 2026, que me han dicho que estará estrenada para entonces -mientras tanto, si os la cruzáis echadle un vistazo-.

Aunque no solo de asiáticos vive el hombre, este ha sido un gran año para las películas europeas también. Supongo que es el retelling de la historia de Cenicienta Den stygge stesøsteren la que es más fácil que la gente haya visto, pero eso no significa que no hayamos tenido cosas como la película de animación abiertamente desagradable Dieva suns o el sorprendentemente interesante slasher polaco Martwi przed świtem, que sigue una de las tendencias de este año y tiene lugar en el ‘mundo teatral’ y que -de nuevo- se ha quedado cerca de entrar. Ha sido una alegría porque otras películas esperadas y esperables del continente como Amsterdamned II se han quedado bien lejos de conseguir un hueco en nuestra lista. Pero que hayamos tenido una cierta distancia con ese eje habitual de USA/UK/AU es algo bueno. ¡Tengo incluso apuntada la africana The Snake Girl!

De todas formas en ese eje anglo hemos tenido también varias aproximaciones. Algunas necesitadas de más locurón como el The Carpenter’s Son con Nicolas Cage o la nueva Witchcraft. Otras dentro de lo que supongo que era lo esperable para acabar por aquí como Good Boy, Queens of the Dead, Infernal, On Gallows Hill, Control Freak, Dead Lover, Don’t Let the Cat Out, Invasive 2: Getaway, Dark Match, Found Footage: The Making of the Patterson Project, Marginalia… Un revoltijo de aquellas a las que le falta algo y de las que quizá hable en otro momento -u otro listado- pero que al menos por algo se distinguen. Aunque más aún logran acercarse a la idea del locurón algunas que al final se han quedado fuera como Mantopus!, Weekend at the End of the World, Attack 13, Dangerous Animals y, sobre todo, The Red Mask. Que se ha quedado, de nuevo, bien cerca. Pero a la que le ha faltado también un poco más. Algo que, como decía antes, ha sido el resumen del año. Incluso entre las que han acabado entrando, una lástima porque aunque diría que hay más y de más nivel ‘como película’ que el año pasado también me da la sensación de que, en general, las películas se han soltado menos la melena… pero aún así hay que elegir.

Lo que pasa es que todas estas, por uno u otro motivo, son las que no han logrado entrar en la lista final de las 13. Así que mejor damos paso a ellas en lugar de seguir dándoos la chapa por aquí.

13 – The Monkey

Como de costumbre, empezamos con una que ha sido, digamos, bien conocida y razonablemente tratada por la crítica. Y lo hacemos porque entre esta y Weapons creo que está claro que esta abraza la explosión -literal, figurada- y el locurón de manera más clara. En un año en el que ha habido de todo en taquilla (y en la tele) para Stephen King la absoluta verbena que es esta película, que hace malabarismos sobre el estrechísimo hilo argumental que deciden ponerle para que no sea una película de sketches, se merece este primer último puesto de nuestra lista.

12 – In Our Blood

En un año como este, en el que parece que las películas no han acabado de animarse a subir al once tenemos varios ejemplos de ‘uy, casi’ en estos puestos bajos. Eso no las hace peores películas, por supuesto. De hecho, por eso está esta y no Mantopus!, por ejemplo. Pero es cierto que podría haber perdido el puesto si hubieran logrado estrenar Bampire y hubiesen corrido los puestos. Lo que pasa es que de In Our Blood tampoco se puede contar mucho más que comienza como un documental -al fin y al cabo se han traído a un director de documentales como Pedro Kos para adaptar una idea y guión que principalmente parece ser de Mallory Westfall (aunque haya alguna persona acreditada más) – y va poco a poco mostrando algunas rarezas. El resultado final es una película que es lógica y consecuente pero, en fin, ojalá un poco más de fiesta.

12 – The Other

Podríamos decir algo parecido con esta… salvo que al menos esta acaba soltándose. Ojalá más y más tiempo, pero ya es algo en un año como este. Sea como sea representa perfectamente una de las estructuras básicas del año: Comenzar de tranquis y acabar en juerga. Además, claro, de que mejor no pararse mucho a pensar en la lógica o en las consecuencias de lo que hemos visto. Algo que The Orphan 2 o Bring Her Back nos enseñaron ya y que no son las películas que, en realidad, más se parecen. Ni tampoco aquella con la que comparte nombre. Y, sin embargo, este auténtico dislate con el que Paul Etheredge parece que intentemos recordarle por algo más que Hellbent y que no deja ser ser como una de Lifetime caída por un agujero de conejo ha acabado logrando un puesto en nuestra lista.

10 – They Call Her Death

Compromiso desde el minuto uno. Alguien –Austin Snell, vaya- pensó que lo que hacía falta era traer de vuelta un weird western setentero en el que la parte de western es lo que más pesa pero en la que, sin duda, el fantástico es tan necesario para lo que quieren contar como un exceso camp que solo se entiende desde una forma de rendir homenaje no a lo que existió sino a lo que la memoria ha construido. Esta no está más alta porque, como digo, es antes una película del Oeste -por extraña que sea- que una de terror. Y porque la estética está por encima del fondo. Pero, indudablemente, es un gusto que alguien se haya molestado en demostrar que podía hacer algo así.

09 – Alma & the Wolf

Un hombre buscando a su hijo puede parecer algo clásico, meter lobos por medio más todavía, pero la idea de que no sea exactamente eso, sino una especie de situación onírica en la que las explicaciones son quizá lo que sirve para resolver pero no tanto para animar a que aquello explote. Que ha sido uno de los problemas de este año, como decía antes. Pero que no por ello le quita lustre, al menos en este año.

08 – Theater is Dead

Como decía antes, el teatro -y la teatralidad- ha sido uno de los temas del año, en este caso -que hace pack junto al siguiente-  un teatro de aficionados con una obra griega en el centro, una mirada desde el sarcasmo al arte y a los cultos a la personalidad pero no solo. Lo cierto es que la forma en la que va mezclando el horror camp con una historia clásica sobre una ‘ingenua’ que no sabe dónde se está metiendo o con quién se mezcla. Está claro que Katherine Dudas y su -mayoritariamente femenino- equipo tenía cuentas pendientes.

07 – Et Tu

La segunda de las miradas al teatro. Podría haber intentado elegir a una de las dos, pero para qué. Esta otra visión, con Lou Diamond Phillips y (cinco minutos de) Malcolm McDowell demuestran que ‘el espectáculo debe continuar’ puede desquiciar a cualquiera, y aquí hablamos del director y no de los actores así que se queda porque complementa a la otra. Más aún cuando aquí deciden que en lugar de los griegos se van a por Shakespeare, a por su Julio César. Por cierto que de Max Tzannes hemos visto también este año Found Footage: The Making of the Patterson Project, una mirada distinta a la creación, pero ligada con esta… y que ha llegado a la vez después de que esta diera vueltas un par de años mientras encontraba distribución. Que de eso no han hablado pero también es ‘los milagros del cine’.

06 – My Only Friend’s a Corpse

Una de esas micropelículas hechas con enorme corazón, Jack Bayless es uno de esos creadores de efectos especiales que decide pasarse a detrás de la cámara para, entre otras cosas, llenar todo lo posible de… bueno… es difícil de describir pero, por otro lado, una ‘buddy movie’ con un joven un tanto desubicado y un cadáver creo que sirve para resumir bien el tipo de obra: primeriza, sí, pero claramente pensada para que en el rodaje todo el mundo se lo pase bien. Luego ya el resultado será el que sea.

05 – Soy Frankelda

Pues sí, un ‘stop-motion’ mexicano que es, además, secuela y precuela de la serie Los sustos ocultos de Frankelda y que centra en los ‘poderes de narración’ y en la fuerza de la imaginación frente a los que quieren destruir la ficción. Y estando detrás gente que viene de la autofinanciación, los temas de la obra y que ha colaborado con Guillermo del Toro vamos a asumir que no han tenido IA por ningún lado. Así que aunque podamos discutir hasta que parte es de terror -ya sabemos que a veces los productos infantiles son los que traen cargar de profundidad- está claro que había que sacarla por aquí.

04 – Exit 8

Quizá uno de los títulos más polarizantes de la lista, porque lo que tenemos -además de lo que por lo visto es adaptación de un videojuego de Roblox o yo qué sé- es un bucle temporal con un reparto mínimo, una serie de reflexiones que dependerá de cómo te caiga y… bueno, yo qué sé. Pero por lo menos demuestra que en lo que no deja de ser un túnel de intercambiador. Aunque no sé si eso lo hace más o menos universal, pero al menos, intenta parecer algo un poco distinto. (Y sacando, EMHO, más que Until Dawn. Sin que sea necesario demérito para la segunda)

03 – Devil’s Double Next Level

Os voy a reconocer que esta puede ser de mis favoritas ‘pese a todo’. Pese a todo porque esta decisión meta de lanzar a alguien de nuestro mundo a dentro de un slasher lo tenemos tan visto que cas parece que hagan una o dos al año. Pero luego está también el factor indio. Y que ‘solo’ dura dos horas y pico. Y que el punto central en este caso es distinto: Es un tipo que se dedica a hacer reseñas -más o menos despectivas- en internete y se encuentra atrapado por un ¿demonio? ¿fantasma? ¿bitelchus? dentro de una de estas. Así que al final es un poco de mezclar cosas que casan regular y casi de película de skteches. Pero entre la habitual desvergüenza de estas cosas y que la saga DD ya tiene su aquel (aunque esta sea la más floja, o menos cohesionada hasta el momento)… pues entre la del Culebrón Maligno de Subham, los siervos del mal de Pesugihan Sate Gagak y esta… Vale, quizá podría haber elegido una de las otras dos… pero la carne es Devil.

02 – Dasim

La que sí que tiene su hueco es esta película indonesia que va acumulando esas vueltas, giros y sinsentidos a partir de un matrimonio que parece condenado. Poco más de 90 minutos de lo que a ratos parece una serie vertical en la que uno nunca sabe cuál será la siguiente ni a cuenta de qué. Pero que no les parezca importar mucho aquí me parece algo que tener en cuenta. (Y que sirve para meterla en lugar de las mencionadas en el punto anterior, ya os he dicho, en 2025 no hemos tenido tanto locurón como otros años).

01 – Bradlee

Zak Ferguson, ese hombre, decide hacer una película experimental y se lía más de tres horas. No sé yo, cómo estará la cosa, la verdad. Porque es algo que tenía que meter y solo podía ser o en el primero o en el último. Se me ocurre muy poca gente que la pueda disfrutar -aunque se me ocurren, por supuesto- pero supongo que en un año tan poco dado al disparate esta debía de ser la primera. Solo espero que, tal y como parece, no haya IA por ningún lado.

¡Hasta aquí por este año! Espero para el próximo poder presentar si no más, al menos sí mejores propuestas, poder hablar de un despiporre generalizado y ver si esta tendencia de estrenos en salas sigue. Y, por supuesto, el descargo de responsabilidad habitual. Estas son las mías, supongo que para otros habrá películas que me haya dejado (pongamos la de Brute 1976, que siempre hay alguien fan de ese tipo de películas) así que os animo a comprobar que realmente son de 2025 y compartirlas aquí. Y ahora ya, ¡a brindar por un 2026 de Locurón! [Pero dentro de un orden, que vaya racha de años llevamos]