¡Libros que Salen! Lobo Antunes, «La casa de Maynard», Ampuero y más

¡Que entre la pila!

– El tamaño del mundo de António Lobo Antunes, ed. Literatura Random

Efectivamente, la distancia entre la publicación original y lo que quiera que sea lo que tenemos en España facilita que aún queden libros de Lobo Antunes por aparecer Como este en el que un anciano, aparentemente triunfador, reflexiona, acordándose de su pasado y echando de menos las pequeñas cosas de aquellos tiempos.

– La puerta de no retorno de María Fernanda Ampuero con ilustraciones de Lynn Atieno, ed. Páginas de Espuma

¡Nueva obra de Ampuero! Bien. Esta vez parece que serán dos narraciones que siguen el dolor y la denuncia del extractivismo y la explotación, pero con África como su centro. De ahí que lleven ilustraciones de la artista keniata Lynn Atieno. Así que si os gustó Pelea de gallos, Sacrifícios humanos o Vísceral ya sabéis que tenéis algo nuevo. Y si no la habéis leído antes… Esta obra casi cuadrada tiene solo 96 páginas e ilustraciones, así que es una buena posibilidad para probar. Si no os disuade los 20 € que le han puesto de precio.

– La casa de Maynard de Herman Raucher, ed. Pánico Books

Tras la parada del libro anterior vuelven a Panico los autores anglos setenteros aunque… bueno… este libro se publicó originalmente en 1980. Así que al borde. En cualquier caso estamos con la historia de una casa que parece encantada. Junto al árbol en que se ahorcó a una buja y en un paisaje nevado, un joven, recién llegado tras los horrores de la guerra de Vietnam en donde conoció al amigo que se la legó a su muerte, decide descansar en ella. Y, por supuesto… Sale mal. Aunque de una manera más… ambiental y casi gótica de lo que suelen ser muchas de estas historias.

– Sin piedad de Jo Nesbø, ed. Reservoir Books

Aquí estamos de nuevo con Harry Hole. Esta vez con su hijastro como policía y él como asesor. O algo, porque su vida sigue siendo un erial. Pero volvemos a tener un psicópata en serie, un asesino recreando escenas de cine. Entre alcohólicos, adictos y abusadores -y eso sólo hablando del cuerpo de policía- Harry tiene que investigar una historia criminal que procura ser lo más oscura posible. Lo esperable.

– Muerte bajo el muérdago de Erica Ruth Neubauer, ed. Maeva

Ya hemos tenido a Jane Wunderly, la investigadora de Erica Ruth Neubauer, en El Cairo, el Atlántic y Estambul pero esta vez… ¡es Navidad! Sus primeras navidades junto a su nueva pareja y la familia de este. Solo que las reuniones familiares no son sencillas, y el muérdago puede ser venenoso. ¡Así que habrá que investigar de nuevo!

– Un cadáver por Navidad de Edward Marston, ed. Alma

Parece que en Alma se han acordado de que estaban publicando los libros de El Detective del Ferrocarril. Y ha decidido editarle uno más, con un asesinato navideño, en una edición en la que lo navideño parece más importante que el ser parte de una serie. En fin, decisiones. Pero supongo que si alguien se los estaba leyendo le interesará saber que este libro sobre un cadáver aparecido en la sede de la Great Western Railway a unas semanas de las navidades de 1860 está a su disposición.

– Lectora amiga: Primeras crónicas (1926-1927) de Elena Fortún, ed. Renacimiento

Renacimiento continúa con las recuperaciones de Elena Fortún y, en este caso, nos trae sus primeras columnas escritas entrando en sus cuarenta años y publicadas a mediados de los veinte en el periódico La Prensa de Santa Cruz de Tenerife con el título de Cartas a la mujer tinerfeña y tratando de temas teóricamente relacionados con la mujer: el hogar, el trabajo, los niños, la moda, los más débiles, el abolicionismo, el feminismo… Una forma de ir viendo algunos de los temas que iría desarrollando en su obra ya desde el inicio de su carrera como escritora.

– No corras tanto de Kim Ji-an, ed. Blackie Books
Una historia particular con un gran dibujo, así es la historia de este ¿conejito? ¿gato? estresado que se encuentra en un embotellamiento y decide hacer caso a una estrella. A partir de ahí irá por un desvío que le permitirá fijarse en los árboles y las nubes o meter los pies en el agua de mar. Vamos, que es una alegoría de que hay que aprender a tomarse un respiro y descansar. Pero con unos grandes y expresivos dibujos. Una pena que Blackie ande tan mal de dinero que no haya podido adaptar la portada. Menos mal que no editan mangas.

– El mono Monkey de Tània Sarrias y Lyona, ed. Coco Books
Un álbum curioso este, Monkey va a la escuela pero no tiene su plátano, así que se pasa el día pensando en él. Mientras, vemos su rutina cotidiana y aprendemos algunas palabras en inglés. De nuevo, los dibujos ayudan a una historia que busca una apariencia sencilla pero no simple. Y, claro, con humor.

– ¡No te asustes, solo soy un dinosaurio! de Ben Lerwill y Erica Salcedo, ed. Jaguar


Aunque pueda no parecerlo este es un álbum para acerar los dinosaurios a los niños. Repasando lo diferentes tips y sus características, con humor e ilustraciones coloridas. Y demostrando, sobre todo, que no son animales terribles.

Nos leemos.


¿Hay una competición en Netflix a ver cuál es la serie peor animada que logran sacar? Aunque una cosa puedo decir de Bass X Machina (USA)… la animación es mala… pero el doblaje… el doblaje es mucho peor… y luego ya la historia, que es una chorradita de western steampunk, y poco más que se pueda destacar porque la desgana con la que se hacen estas series tiene la consecuencia de que en el mejor de los casos son poco memorables… y en el peor… lo son para mal.

Como si esto fuera el resultado de un generador aleatorio de tramas, llega Campus Drivers (O)(FR). Creo que si fuera una sátira tendría más gracia. Es decir, todo el esqueleto narrativo y la presentación de personajes es tan genérica que hay una presentación en concreta -los amigos de él- que de puro ridícula se merece un aplauso. Pero hagamos primero un breve resumen para que veáis cómo de estúpido es todo: En una universidad exclusiva a la que una joven ha ido siguiendo a su novio hay una app de éxito (?) ‘Campus Drivers’. Se trata de una especie de programa para conseguir conductores sobrios para las fiestas, y son chicos con coches con más o menos estilo -de hecho, son los personajes de los que hablaba antes: cada uno de ellos va con un estilo y un coche a juego hasta puntos que parecen personajes de un videojuego divididos por clases (incluyendo el ir de un color a juego con el coche)- de entre los que destaca el creador y jefe. Nuestro protagonista, claro. Porque resulta que el novio de la protagonista es de la variedad ‘me viene mal tener novia en la universidad porque podría yo estar ahora mismo… practicando el duolingo con un montón de personas’. Total, que cortan. Y como vivían juntos la pone de patitas en la calle (?), que es lo que motiva que acabe en la casa del otro (??) pese a que no se acaben de llevar bien (???). No parece que nadie se haya molestado mucho ni en pensar, planificar o estirar esto. Parece mentira que cada semana tengamos varias series románticas asiáticas que demuestran cómo hay distintos acercamientos al estilo y cuando llegan las versiones europeas lo que nos ofrecen es: lo de siempre en varios colores, y en esas estamos, comparando estilográficas con bolígrafos multi-tinta.

Supongo que si algo hay que decir de este Demonzu Kuresuto (O)(JP), o デモンズ・クレスト o Devils’ Crest o…, es que es exactamente se podía uno esperar de una obra de Reki Kawahara -a quien ya hemos visto publicado por España cuando Planeta trajo Sword Art Online o Accel World– con una mezcla de realidad y fantasía que aquí funciona a tres niveles. Un mundo real al que se nos alude y que es una especie de ‘antes’ que veremos en ‘flashbacks‘, una ‘fantasía’ que ha parecido ser un breve ‘durante’ y que es el videojuego que han accedido a probar los escolares en cuestión…. y el ‘ahora’ que es el mundo después de que la prueba de ese videojuego saliera mal. Sí, un videojuego masivo multijugador virtual blablabla sale mal… y eso significa un ‘doblar la realidad’ en la que elementos de aquel han llegado hasta nuestro mundo… que ya no es tampoco nuestro mundo porque, en realidad, es una mezcla de ambos. Con los problemas tanto de ‘posesiones por entidades digitales’ como de los tropos habituales -en donde asumo que ‘si mueres en el videojuego mueves en la realidad’ será parte integral porque lleva siéndolo desde que empezaron a usar estas cosas-. Total, que si te van estas cosas y no te importa que el primer capítulo se dedique a la presentación de personajes y situación -y que podría haberse hecho por el estilo en un tercio de tiempo- pues bueno… seguro que hay a quien esta opción le parece interesante y no la enésima historia japonesa de ‘escolares a la deriva en un mundo que quiere -y va a- matarles’.

Poco hay que rascar en este The Greatest (USA), si a alguien le interesa un biopic poco inspirado y que nos presenta tanto los problemas de los padres como los que se enfrentó Cassius Clay / Muhammad Ali y que podemos resumir en: El Racismo. El racismo que le impedía entrar a un restaurante en el que se había creado un plato conmemorativo por la medalla de oro que ganó en las olimpiadas de 1960. El que destrozó la vida de su padre. El que le llevaba a reaccionar llevando a todas partes la medalla que había ganado, bien a la vista. En fin, que lo que os podíais imaginar que iba a ser esto… efectivamente, lo es. Supongo que según pasen capítulos habrá historias con lo de Vietnam y la conversión al Islam y todo eso. Pero que quede claro que aquí se sabe a lo que se viene.

Supongo que esto cuenta dentro de la parte ‘follones históricos’ más que ‘románticas’ pero lo cierto es que Jaehon Hwanghu (O)(CS) o 재혼 황후 o The Remarried Empress o La emperatriz divorciada o… tiene el alma de una serie diaria de sobremesa, porque todo el follón de que la emperatriz se encuentra con que su marido se ha enamorado de una foránea -por decirlo de alguna manera- y le pide el divorcio, pero ella solo aceptará si puede casarse con nosequién, otro emperador o algo… supongo que la idea es que esto pareciera una cosa seria de intrigas políticas, pero entre la factura y la forma de centrarse y contar -hay una escena ‘de merienda’ que es particularmente bochornosa- da la sensación de un proyecto escolar más que de una de esas series que están trayendo los servicios de streaming como si no hubiera mañana. Aunque supongo que el problema, como pasa con las inglesas, es que no todas pueden estar al mismo nivel.

No es muy conocida en España la obra de Avik Sarkar, un autor bengalí que sobre todo se ha dedicado a con ‘lo sobrenatural’ en el centro, fuera en ‘thriller‘, misterios, terror… el caso es que este Kauriburir Mandir (O)(IN) que nos trae Netflix (aunque sea en esa estrategia suya de ahora de ‘estreno internacional’ de lo que otras cadenas sacan en el momento en sus países de origen) es una adaptación que no sé yo cómo de lograda estará. Pero sí puedo hablar de la serie en sí, que tiene pinta que va a enfurecer a los seguidores porque si una obra tan pedestre como esta serie tiene tanta fama… Bueno, puede ser cualquier cosa. Pero sospecho que todo esto de un astrólogo -¿he mencionado que me fío lo justo de la traducción de Netflix?- que ve regresar a una mujer de su pasado porque la han hechizado y, a partir de ahí, decide irse a un pueblucho en el que claramente hay ‘secretos’… pues… Debería de haber salido bastante mejor que la cosa esta. Pero supongo que si están haciendo el mínimo posible es posible que el resultado lo refleje.

El problema principal de Letterkenny es parte de lo que hace tan insufrible I Kill The Bear (CA), el fondo de ese ‘podría ser el South Park canadiense’ pero con un fondo de excusa ridícula: un grupo de adiestradores de un oso que llevan 100 años en el negocio, pero que han decidido dejarlo porque ‘ahora las cosas son peores’. Y esa parte final es el problema. Vale, también el hecho de que el humor sea puramente adolescente y, a la vez, estén muy seguros de estar siendo rupturistas -vamos, adolescente de nuevo- es un problema. Pero el partir de la idea de que ‘ahora’ Hollywood es peor y hay más discusiones y es más difícil rodar… Creo que cualquier que tenga un mínimo conocimiento de lo que es y ha sido Hollywood huele la mierda que hay detrás. No les molesta cómo es Hollywood ahora, les molesta lo que se refleja en chistes como ‘en este Nuevo Hollywood quieren que a los pokémon solo les pongan voz pokémon‘. Una versión poco disimulada de las quejas cuando se pide que un personaje sea interpretado por la minoría a la que representa que finge no entender que no existen los vampiros, los hombres lobo o los pokémon, pero sí existen los transilvanos, o los cíngaros y, por supuesto, los correlatos de distintas partes del mundo. Por eso nadie se quejó del actor de doblaje de Detective Pikachu por doblar a Pikachu. Pero, para ellos, una minoría es tan real como un ser fantástico. Y merecedora del mismo respeto. Así que, al final, el oso puede servir para hacer chistes de caca. Pero el fondo tras los chistes… eso es lo que huele realmente mal.

Parece que los italianos han llegado ya a ese nivel de los británicos que no contentos con los documentales de ‘true crime’ y con los docu-dramas ya hacen incluso recreaciones. Este Melania Rea (O)(IT) no está muy lejos de un Estrenos TV o una de esas ‘basado en hechos reales’ que Hallmark o Lifetime -según si iba la cosa más por lo sentimental o por lo truculento- ofrecían los fines de semana… y que ahora también ofrecen, pero en menor cantidad. En fin, eso, un ‘hecho célebre’ recuperado ahora sin que parezca tener más que ofrecer que morbo.

Puf. Dedicar una serie como Palacio (O)(CO) -centrada en la Toma del Palacio de Justicia de Bogotá de 1985- requeriría un ejercicio de contextualización para entender y comprender los distintos bandos y lo que querían. También de mucha delicadeza para explicar lo que sucedía sin tomar suposiciones o decidirse por una versión concreta. Ninguna de esas cosas están aquí. Narrado como si fuera una película de catástrofes y enarbolando teorías más que descartadas -como que hubo un acuerdo entre las guerrillas y los narcotraficantes, algo que se ha usado siempre por el gobierno en su campaña de desprestigio- el resultado es antes una pieza de propaganda sentimental y torpe que algo que tenga siquiera una credibilidad histórica. Pero supongo que es exactamente lo que buscaban, no un error.

Aparentemente alguien en Polonia quería montar su propio Urgencias, lamentablemente Znieczulenie (O)(PO) se queda más que a medias. No solo porque los personajes están poco más que esbozados, además la grandilocuencia del accidente inicial -de trenes, id prevenidos- no logra tapar los múltiples problemas tanto con el personaje central como con sus acciones. Salvo, por supuesto, que decidamos aceptar que la situación iba a convertir aquello en un ‘vale todo’. No es menos cierto que la decisión de empezar ‘por todo lo alto’ puede servir al público que busque un cierto tipo de espectáculo, pero hace poco por interesarnos por el hospital y la gente que trabaja allí, porque un suceso así eclipsa lo demás, incluyendo eso que motiva el principio, ese hecho que ha dejado fuera de su puesto al doctor central del asunto -al menos central en este piloto-. Total, que si alguien quiere una marca blanca de Urgencias y le vale casi cualquier cosa… entonces sí. Si no… hay muchas cosas mejores a las que dedicar el tiempo.

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¡Libros que Salen! Oyeyemi, «Muerte en la parroquia», Starobinets y más

¡Que entre la pila!

– Muerte en la parroquia de Richard Coles, ed. Ático de los Libros

Pues aquí estamos, con una nueva aventura del protagonista de Muerte antes de vísperas. Y su… peculiar… madre. Por supuesto habrá nuevas tensiones en el pueblecito, un nuevo asesinato, y los mismos quebraderos de cabeza para un cura que intenta hacer el bien pese a lo que la sociedad y la iglesia preferirían que hiciera.

– Treguas de Helen Oyeyemi, ed. Acantilado

Una particular obra de Oyeyemi, que ya es decir. Si normalmente sus libros parecen reformulaciones de cuentos de hadas aquí estamos ante algo incluso más particular, porque es ‘casi’ un tren de la bruja, uno mezclado con una representación de marionetas en la que los hilos que las hacen moverse (incluso la persona que las controla) es importante para lo que nos cuenta. Y lo que nos cuenta es la historia de dos jóvenes Otto y Xavier, que han hecho una especie de boda-no-boda y a los que la tía de Xavier ha regalado un viaje en tren como luna-de-miel-no-luna-de-miel. Un viaje en tren junto con su mascota que no va a ser en absoluto lo que nadie (incluido la persona que esté leyendo) pueda esperar.

– El vivo de Anna Starobinets, ed. Impedimenta

En Impedimenta siguen con las obras de Starobinets, en este caso recuperando una de las novelas que ya saliera en Nevsky y que estaba, claro, desaparecida. Porque salió en 2012, nada menos. Así que ahora podemos recuperar esta historia de ciencia ficción a la que le han puesto una portada… tan distinta… pero que sigue contando la historia de una mujer que descubre que su embarazo está fuera del sistema, de los datos y números, usados por la nueva organización vital. Causando un jaleo administrativo por romper el sistema con un algo ‘no autorizado’ pero… vivo.

– La casa al final de Lacelean Street de Catherine McCarthy, ed. Dilatando Mentes
Tres personas se encuentran dentro de una casa. Un anciano, una joven y una mujer. Así comienza una historia en la que al conocerse más y explorar la casa van encontrándose ante la necesidad de confrontar sus pasados… y también sus futuros. Una novela de personajes en la que el desconcierto dentro de la casa es similar al que se busca crear a los lectores, porque aquí los hechos psicológicos son más importantes que una exposición y los ‘monstruos’ son antes pensamientos recurrentes que bichos. Quede avisado quien decida adentrarse en ella.

– Hermanas de verano de Niki Smith, ed. Andana

Un verano con dos hermanastras lejos de casa, conviviendo con su abuela y ayudándola con unos caballos salvajes. Pero esta es una historia un poco distinta. No nos habla de dos extrañas que se tienen que acercar. Nos habla de dos jóvenes que ya han aprendido a convivir y a las que ahora la sombra de un divorcio entre sus padres puede llevar a la separación. Ese es el centro emocional del asunto, porque el vínculo de hermandad al final puede verse desde muchos distintos puntos.

– Buffy, Cazavampiros. El Cuento Ilustrado Oficial por Kim Smith, ed. Magazzini Salani

Parecía que la serie de álbumes ilustrados de Kim Smith adaptando -o reformulando- series y películas de los ochenta y noventa se había quedado colgada en España. Pero aquí han llegado los de Magazzini Salani a recuperarla. Al menos la de Buffy. Con la reedición de esta historia sobre los medios y cómo ser valientes y combatirlos. ¡Incluso a la oscuridad! Que para eso están las pegatinas fosforescentes.

– Soy Bu de Gemma Merino, ed. Picarona

Un libro sobre los miedos y la oscuridad, pero con un giro tan divertido como suelen traer las obras de Gemma Merino. Porque uno puede estar una noche y que aparezca su Bu. Pero… ¿qué haces si ese Bu crece? Una manera de afrontar las preocupaciones y todas esas cosas que pueden estar de tantas maneras distintas en una cabeza.

– Nuestro hogar nos abraza de Cindy Wume, ed. Alba

Un libro con estupendas ilustraciones en el que se habla de la idea de ‘hogar’ más allá de la de casa. Y es que aunque se nos presentan también construcciones -y en muchos casos se nos permite algún juego con solapas o troquelados- lo que importa aquí son las cualidades que permiten que haya una conexión y una calidez.

– El lunarcito de Cassandra Berger, ed. Kókinos

Un pequeño libro encantador, humorísitico y, sobre todo, muy colorido, sobre lo que significa ser diferente. Y cómo no siempre es algo malo, ¡por supuesto!

Nos leemos.


De entre las cosas que no esperaba de este  Adultery (UK) estaba no tanto el que pareciera no tanto centrarse en el adulterio -quiero decir, eso era lo mínimo- como que lo hiciera como una especie de melodrama familiar comprensivo con los adúlteros. En lugar de ser un ‘drama desgarrador’ o algún tipo de ‘thriller’ el piloto -a saber cómo siguen, y tampoco me ha interesado lo suficiente- parece decir ‘son cosas que pasan’. E imagino que es cierto, pero no suele ser como se presentan estas historias que, por lo demás, son carne de telefilme de sobremesa.

Supongo que Akka (O)(IN) funciona tanto como serie de Organización Criminal como una suerte de extraña ‘ucronía’. Lo primero con más coña aún, porque no deja de ser una especie de ‘estado matriarcal’ dentro de La India que está regido por esas tres Akkas del título pero que, a todos los efectos, se comportan como una organización criminal hasta puntos que podrían salir tranquilamente en cualquiera de estas historias de mafiosos y gangsters que tanto tenemos que sufrir en nuestras pantallas. Hay un ‘movimiento comercial’ en este piloto que lo hemos visto mil veces… pero jamás de una especie de estado asociado. Por el otro lado… suponer que la existencia iba a ser permitida o permisible me parece mucho suponer, la verdad, Pero, claro, toda la serie se basa no solo en eso sino en que por fin parecen conseguir un enemigo a la altura porque por una vez no es un hombre sino… ¡una mujer! ¡que viene de la pobreza y, por tanto, no va a parar para no volver nunca y blablba! En fin, que con un poco más de ornamento y cuatro cambios, pero es otra vez lo mismo de siempre, así que salvo que os haya llamado la atención la premisa o la ambientación… yo no le dedicaría mucho más rato.

Voy a reconocer aquí y ahora que cada serie de animación de Warhammer+ me hace ir a mirar si es realmente una serie nueva o si es una temporada nueva de una antigua. Pero resulta que no. Aunque esta Arkanaut (USA) comparte sus temas, asuntos y no diré animación pero tampoco está tan lejos, con las otras.

De vez en cuando uno se encuentra una serie como Balaraw: Blood Island (O)(FL), en la que poniendo por escrito lo que ha sucedido en el capítulo parece que ha sido más -y más rápido- de lo que realmente sucede. Aquí tenemos dos flashback para empezar, y luego a una mujer buscando a su madre desaparecida (en el segundo flashback) que descubre que fue a una isla misteriosa y difícil de localizar y emprende viaje hacia ahí con su comprensiva novia y su tío policía. La llegada a la isla es el final del piloto. Y eso debería de servir de resumen de la situación. Tardan lo suyo en montarse un fondo y que la acción llegue a algo porque, entre medias, parecen haber decidido que pueden hacerse los interesantes -o meter escenas cómicas- con cosas que no van a ningún sitio.  Sospecho que como la serie. Quién sabe, quizá algún día volvamos a que el número de capítulo se adapte a la duración de la historia… y no al revés.

Lo más complicado de este Bytet (O)(SU) es ser capaz de aguantar la credulidad en lo que estás viendo. Un par de familias hacen un intercambio de residencias para unas vacaciones. Ok. Pero uno de ellos al menos es de unos tipos ricos con el marido siendo el propietario de unos hoteles. ¿Lo qué? Vale, la mujer no quiere que vayan a los hoteles porque ‘es trabajo’… pero estoy seguro de que hay MUCHAS otras opciones diferentes al intercambio. Que luego pasemos a lo de ‘todo el mundo tiene secretos’ con escenas absolutamente ridículas -el momento ‘se dejaron ropa dentro de la lavadora’ es de no creerlo- y esa sensación general de esta, de nuevo, ante una peli de sobremesa alargada para que pueda cubrir varias siestas… o sesiones de plancha, allá cada uno con sus elecciones.

Me ha logrado llamar la atención Deo Paineol Teibeul (O)(CS) o 파이널 테이블 o The Final Table o La mesa final o…, aunque no sé si por los motivos correctos. Porque todo el follón que se traen anunciándonos una competición… ¡que no llegamos a ver si empezada en el piloto! es usada para contarnos una serie de historias que no está muy claro a dónde van, a dejar claro que la cocina es lo que está en el centro de todo el asunto -especialmente con las maneras mágicas que usan aquí, que parece que les funcionan los tiempos de un programa express de televisión- y con una serie de incongruencias narrativas -¿quién leche es ese niño del principio y qué es toda esa historia que nos montan?- así que supongo que le daré al menos un par de capítulos a ver por dónde tiran. Y, bueno, supongo también a ver si son capaces de mostrar eso de la ‘mesa final’. Que tendría su aquel que en esta… ¿comedia romántica? pudiéramos llegar a verla.

Hay un momento en este Dom de Iludir (O)(BR) que pensé que tendría que ponerme el capítulo desde el principio otra vez porque claramente me estaba perdiendo algo. Pero no, no, es que la serie es así. Veamos… una señora controladora aparentemente rica se dedica a putear a la gente a su alrededor, se queda viuda, su hija se queda sin novio, y la cosa acaba en… algo que podría parecer que la hija está bajo vigilancia. Que aparezca una tercera en discordia está claro, pero no sé yo si son ‘aviesas’ las intenciones porque desde el principio nos están diciendo que la forma más sencilla de darle a la hija esa liberación es tirar a la madre de un campanario. Para eso no hace falta un ‘golpe’… o sí, pero de los de cachiporra. En fin, que creo que tenían la idea pero no tan claro cómo desarrollarla. Otra vez esa sensación de que esta serie debería de haber sido una película.

Estoy gratamente sorprendido por How to Ruin Diwali (O)(SA) porque aunque sea otra de las entregas de las distintas series y subseries de How to Ruin al menos esta vez los sudafricanos han buscado una manera de mezclar algo distinto poniendo a los hindús como contrapeso y usando sus propias tradiciones zulús -y las distintas relaciones, desde el que la usa poco menos que de cosplay a quien realmente las sigue y respeta- para montar su comedia de enredos románticos, y choque de realidades de cualquiera ‘comedia familiar’. Y es que el fondo sigue siendo el de siempre, pero al menos muestran cierta voluntad por mostrar otras realidades para vestirlo.

Más gratamente sorprendido aún estoy con Kkuldanji Peulojegteu (O)(CS) o 꿀알바 o Dead-End Job o Un trabajo maldito o… , que no tiene ningún sentido pero sí que es un buen rato. Supongo que será una adaptación de un juego, un webcómic o algo, pero bienvenida sea. El punto de partida es sencillo. Un tipo está tan desesperado por problemas económicos que decide suicidarse, en el último minuto se arrepiente y ahí, colgado de un puente, es cuando se encuentra con un anuncio de una extraña oficina de colocación. A partir de ahí la agencia le va a ir poniendo en situaciones que solo puedo definir como ‘pesadillescas’ mientras se revela básicamente ninguna información sobre el proyecto de la agencia, el trabajo que tiene que realizar -que sospecho que es ‘sobrevivir’- y las relaciones de unos y otros con ellos. Sí, hay una historia de fondo sobre su padre desaparecido. Pero ni parecer ser importante ni una preocupación para nadie. Más centrados en la peripecia -sin pies ni cabeza- de turno que en un mínimo de sentido común. Casi como si estuviera -y lo digo en el más elogioso de los términos- en algún tipo de exploit del gótico italiano setentero. Supongo que en algún momento intentarán explicar cosas pero, la verdad, tampoco es que sea muy necesario.

No diré que tuviera grandes expectativas para LOST10 (O)(JP) o ロストテン o… pero sí que es cierto que es que el punto de partida -diez personas de un club de senderismo se han perdido en la montaña. Sí. Los diez- parecía prometer algo más que una investigación por uno o varios asesinatos que no parece tener muy clara ni los policías a cargo. Eso sí, si a alguien le apetece ver un piloto del género ‘gente andando por sitios’ entonces está de suerte, porque es a lo que se dedican hasta casi el final del capítulo que se acuerdan de que lo mismo deberían de hacer cosas de policías un rato.

Otra vez que Netflix llega a un acuerdo de distribución de una serie y luego pasa de su culo para promocionarla. En fin.
No tengo muy claro qué pretenden contar en esta Love Always (O)(IN), tampoco sé si la animación de la entrada está hecha con IA o solo me lo parece en todo lo que es de JioHotstar porque esta gente de los asociados de Disney EN FIN. Lo que sí que parece es algún tipo de webtoon aunque sean indios los que lo adaptan, supongo que ellos también tendrán lo suyo. Pero, en fin, el asunto (una pareja a punto de divorciarse es, inesperadamente, rejuvenecida) sirve para que se tomen decisiones no muy sensatas ni parece que nada que tenga que ver con algún tipo de lógica. De hecho el personaje del marido lo que hace es que uno se pregunte cómo no se divorciaron incluso antes. En fin, supongo que pretenderán reconducirlo a una reconciliación y a una trama romántica de ‘todo el mundo es bueno’, pero ninguno de los implicados parece tener la suficiente capacidad para pensarse o gestionar el follón este. (Comenzando porque tampoco parece preocuparles mucho cómo han acabado rejuveneciendo. Simplemente lo han hecho)

Necesito por favor que las series de televisión dejen de poner a actores que se parecen como antagonistas en las series. En Nocturne (USA), un batiburrillo de esos que hace Apple comprando a actores de teoría más calidad que las series que hacen y que en realidad es un poco como una serie de la NBC o la CBS con más pretensiones y el mismo tono azul-grisáceo que sus ‘dramas de acción’- se nos presenta a un antiguo detective retirado, su ahijada del FBI, y un asesino en serie que pese a estar en la cárcel parece que sabe cosas de un caso abierto. Nada que no hayamos visto mil veces. Pero el asesino en serie y el detective eran más distinguibles. En fin, como decía antes, esto podría haber sido tranquilamente una de esas series – como The Endgame– pero ha terminado en Apple. Supongo que podría haber sido peor. Aunque no tengo muy claro para quién.

La idea de montar Political Lupin (O)(JP) o ポリティカルパン o… con una ladrona decidida a exponer mediante ‘golpes’ la corrupción de los políticos -y a llevarse dinero, ya puesto- es… bueno… un punto de partida. Lamentablemente el piloto pasa demasiado tiempo dando vueltas sobre las mismas ideas y temas como para desarrollarlo, como si tuviera que estirar lo que tiene por delante en lugar de contarlo. La verdad es que para lo que tiene por delante no le veo yo mucho sentido. Pero supongo que tendrá sus fanses.

Una vez más en la que Netflix está más interesado a tener muchas series a disposición de los teóricos telespectadores que a promocionarla ni un poco.
El multiverso de las series limitadas ataca de nuevo con Raieo (O)(CS) o 라이어 o The Perfect Lie o…que es una versión de la inglesa Liar que -por si no la recordáis- se ha ido adaptando en distintos países -España incluida- y con el mismo problema siempre: Desde el momento en que pones sobre la mesa el tema de las ‘denuncias falsas’ solo hay dos soluciones para la serie, o haces un pasquín de defensa de los señores o es la previsible ‘él es un psicópata, ella es una víctima y la justicia no la protege’. Sea lo que sea, no necesitamos una serie sobre el tema. Menos aún empezar otra vez con el ‘el dijo, ella dijo’ y con los de mostrarte a él de manera que parezca que no es tan malo como blablabla. Necesito nuevos multiversos.

De nuevo otra grata sorpresa. En Rinnan (O)(NO) nos cuentan exactamente lo que parece, la historia de un célebre miembro de los nazis que se infiltró y destruyó parte de la Resistencia noruega. Pero como es el tipo de cosa que hemos visto mil veces buscan maneras de que el formato, o la forma, sean un poco distintas, un poco más atractivas, algo distinto y llamativo pero sin perder ‘la clase’. Y gracias a eso lo que podría haber sido otro más de lo mismo acaba en una historia -espeluznante, por supuesto- pero que te deja más pendiente de los recursos y el estilo que de esa sustancia que, bueno, ya sabemos que los malos son malos, que hubo algunas situaciones grises y que no te puedes fiar de nadie que decida infiltrarse en un movimiento antifascista para reventarlo.

En Sanada Juuyuushi (O)(JP) o 真田十勇士 o Shadows of the Ten Ninja o… tenemos, sí, una historia de ninjas. Pero, sobre todo, tenemos esa mezcla de aventura, fantástico y desvergüenza que la acerca no solo a otras series de fantástico asiático que nos hemos ido cruzando, también a ‘clásicos’ como Xena, la princesa guerrera. Supongo que hay que tener un humor concreto para ponérsela pero, estando en él, es una buena serie para tener de fondo mientras haces los deberes, meriendas o algo así.

No, en serio, ¿no han pensando en Netflix en las posibilidades de, ya que estrenan más de una docena de series por semana, dedicarle por lo menos algo de tiempo?
Necesito, por favor, que los repartos masculinos sean MENOS uniformes. La cantidad de bigotones en Obsess (O)(KW) va más allá de lo ridículo, y el que vayan todos, además, vestidos de manera muy similar… en fin. También es verdad que todo esto, que se supone que es una historia de casa encantada o algo así, iría mejor si tuviera menos estiramiento y más… no sé… ¿casa encantada? Vamos, esto me dicen que es una serie de terror en la descripción, así que me lo voy a creer, pero sospecho que va a necesitar varios capítulos para que alguien pueda juzgarla como tal. En fin.

Una vez más en el que una serie turca parece fácilmente trasladable a España. Y eso que Tuzlu Kahve (O)(TU) no tiene demasiado con lo que trabajar. Todo son grandes espacios, porque es la clásica historia de una familia rica cuya hija se enamora del hijo de una familia… rica también, pero de otra manera. Ella es de los ‘ricos clásicos’ y los otros son ‘empresarios o algo’. Llegado desde USA. De verdad que hay ocasiones en las que parece que se han limitado a poner a una serie de actores -más o menos míticos- turcos y decirles: en esta escena queremos que comentéis esto, pero teniendo gracia, y queda en su mano que aquello tire para delante. Los actores hacen lo que pueden, pero lo que les han dado para trabajar es tan flojo que, la verdad, no merece la pena casi ni que sigamos hablando de ello.

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¡Libros que Salen! cummings, «Proypal», Oates y más

¡Que entre la pila!

– Poesía completa de e.e.cummings, ed. Sexto Piso
El gran poeta, con todas sus innovaciones, ve publicada por primera vez en España un -grueso- tomo con sus poesías completas. Una obra extensa en la que poder buscar las exploraciones realizadas en las formas y los fondos.

– Frenesí de Joyce Carol Oates, ed. Alfaguara

En el tiempo libre que le sigue dejando escribir en internete, Joyce Carol Oates continúa publicando libros. En esta ocasión una serie de relatos de suspense que agrupa distintas obras, todas inéditas en España -se supone- con jóvenes y extrañezas cotidianas.

– Proypal de Patricia Martín Rodríguez, ed. Drakul
No soy yo muy fan de la editorial, por no decir otra cosa. Pero creo que la ocasión lo merece, porque esta obra de Patricia Martín Rodríguez puede ser uno de los mejores webcómics de personajes que he visto últimamente. Es cierto que es lo que ahora llaman Boy’s Love, y que tiene escenas ‘picantes’, pero creo que el centro de la historia, que al principio podían parecer los problemas que había en una fábrica con un proceso y los motivos de ello, pero que en realidad siempre fueron los dos personajes principales, sus situaciones y contexto, sirve para que quien busque lo uno tenga de lo mejor que puede encontrar, y quién no esté muy por la labor sepa que la obra es recomendable al margen de ello.

– Los espantajos y otros diabólicos divertimentos de Richard Sala, ed. Es Pop
No sé si recordaréis a Richard Sala, al que Recerca publicó varios de sus cómics, especialmente los de Peculia. Pero ahora nos lo trae de vuelta Es Pop con un original libro, homenaje a Edward Gorey y Charles Addams, en la que la charla de un joven y un inspector que le cuenta sus casos sirve de excusa para uno de esos ‘repasos rimados’ e ilustrados. Y lo complementa, además, con otras tres piezas que siguen una estructura cerca de repaso macabro: Los acechados, Cuidado, cuidado y El morboso magín de Malcolm de Mulch. Lo hace en una edición bilingüe que, además, ofrece DOS traducciones al castellano. Una que sigue la rima y el juego, otra más literal. ¡Y que cada cual escoja su veneno!

– El destape gay de Geoffroy Huard, ed. Marcial Pons

Huard ha escrito mucho y variado sobre la perspectiva queer en España, especialmente durante la transición, así que parece lógico que siga sus libros ahora desde una doble perspectiva que, además, mantiene ese momento histórico. Porque ya desde el título se habla de ‘el destape’, pero es que el centro sobre todo es Eloy de la Iglesia, y cómo el punto de cruce entre ambas, dentro del cine ‘quinqui’ pero no solo, supuso un punto de ruptura con lo que veníamos teniendo.

– El libro de la cocina judía de Claudia Roden, ed. Col & Col

Un recorrido por las recetas y las tradiciones culinarias del pueblo judío en la versión más actualizada de un libro clásico que se publicó hace ya años en Zendrera Zariquiey y que aprovecha su edición 25 aniversario, revisada y enriquecida, para ofrecernos no solo un repaso histórico y una mira en la que vemos sobre todo a sefardíes y asquenazíes, pero también un desarrollo en el que lo que se va contando es tan importante como las propias recetas.

– Haru de Joe Latham, ed. La Cúpula
Una aventura llena de luz y oscuridad para grandes y pequeños, la primera historia de dos amigues, con une protagonista en Haru, une pájaro que no acaba de encajar ni en su familia ni su escuela, y su amigo el cerdito Yama que se encuentra en una situación parecida. A parir de ahí hay un artefacto maligno, y una gran aventura para les dos por delante. Así que aunque quizá no sea el cómic más claro en narración o dibujo sigue siendo un buen principio.

– Un día sin cole de Oliver Jeffers y Kevin Waldron, ed. Andana
El protagonista de este álbum parece haber logrado todo un sueño: ¡Quedarse en casa sin ir al cole! Algo que al principio le permite hacer cosas que le gusten… hasta que se empieza a aburrir. No solo eso, además… empieza a pensar en las cosas que puede estarse perdiendo. Y así, con ese Miedo A Perderse Cosas aplicado al colegio es como la imaginación se va desbocando.

– Indomable de Morganne de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet, ed. Kókinos

Una niña decidida a crear su propio reino, lo hará en su cabaña del árbol, con sus peluches, decidida a gobernar a su gusto. Pero ya sabemos que según el tiempo pasa algunas se pueden echar cosas, personas, en falta. Un texto divertido y con grandes ilustraciones para hablar de esas ganas de ser indómitas. Y también de dejar de quererlo ser.

Nos leemos.


Es difícil decidir qué es lo que más me ha gustado de Alas Roban (O)(ID). Probablemente son esos títulos de crédito como de telenovela de medio día. No son muy habituales en las series de terror. Pero, claro, también está esa sensación general de que es algún tipo de sketch parodiando las series de terror. O el hecho de que el título completo sea Alas Roban: The Series. Para que no lo confundas con la película. Que salió en enero de este mismo año. Y que cuenta más o menos lo mismo. Cambiando los personajes, y estirando lo que se cuenta. Inexplicablemente ninguna de estas dos cosas hace que tenga más sentido lo que estamos viendo. Que, entiendo, es uno de los puntos fuentes. La desvergüenza con la que está hecho todo el piloto -con momentos como poner bengalas bajo una moto para que parezca que está echando chispas al caer- hace que no sea exactamente una obra recomendable en el sentido de ‘merece la pena por su calidad’ tanto como por aquel ‘hay que verlo para creerlo’. Hay un momento con una mano suelta que es puro Mortadelo y Filemón. Así que ya sabéis, esto es una recomendación porque somos afortunados de que se sigan haciendo series con este desparpajo.

No tengo muy claro qué pretendía hacer Prime con esta Chaar Yaar (O)(IN). Es decir, sí, claro, están tratando de montar una historia criminal con cuatro actores jóvenes alrededor, supongo que con la idea de que si lanzan su carrera será recordado… o algo así. No funciona, me temo. Aunque te mantienen entretenido intentando recordar cuál era cuál y sus cuestionables decisiones capilares. Que ayudaría si la acción que te prometen en los primeros minutos estuviera por algún lado después, pero vaya.

Esto de Le Charles (O)(FR) es un poco como si alguien en IKEA hubiera llegado a un acuerdo para dejar que se ruede una de asesinatos en su tienda. Es decir, el ambiente está un poco allí de todas maneras y, además, permite que casi todas las escenas metan publicidad de sus productos. Salvo que esto no es el IKEA, sino el Ejercito Francés y el portaaviones Charles de Gaulle. Pero en ambos casos es más un infomercial que una serie. Supongo que por eso pasan tanto tiempo enseñándote lo guay de su juguetito que casi no tienen tiempo de que haya muertes ni nada de eso. Decisiones.

Es difícil saber si It Gets Worse (UK) hace honor a su título porque es difícil creer que esta especie de ‘espectáculo de improv pero dicen que está guionizado’. Ya sabéis, ese momento en el que les piden que hagan algo que se ha hecho mil veces y deciden seguir lo esperable y, a la vez, se nota que no tienen muy claro ni qué están haciendo ni a dónde van a llegar. Logrando ser algo que ya hemos visto y sabemos cómo acabará pero, a la vez, parece que ellos no supieran lo que nosotros sabemos. Y eso, claro, deja mal sabor. En fin, que no.

Esto de las comedias románticas -o algo- surcoreanas siempre parecen tener una vuelta más que dar. En el caso de Geunomeun Yeppeotda (O)(CS) o 나의 유죄인간 o Love in Disguise o Un amor infiltrado o… tenemos a una policía de aspecto masculino que se infiltra como secretario en una empresa para descubrir si su jefe era un asesino. Es curioso cómo juegan con esa androginia del personaje protagonista pero, la verdad, está bastante descompensando porque el jefe es ciertamente despreciable. Así que supongo que dependerá de lo que os pueda interesar la protagonista. Porque del ‘misterio’ sospecho que os podéis olvidar.

Supongo que debería de ser fácil hacer el comentario sobre Minamida Minami Bengoshi wa Tensaihada (O)(JP) o 南田南弁護士は天才肌 o Extraordinary Attorney Minami o Minami, abogada extraordinaria o…, teniendo en cuenta que no deja de ser la versión japonesa de la serie surcoreana del nombre no-mismo-pero-sí-muy-parecido con los obvios cambios de actores que, en general, no me parece que hagan mucha justicia a la original. Si ya aquella parecía algo sobreactuada aquí tenemos todo un festival. Se me ocurre poco más que añadir porque supongo que la gente decidirá conociendo la anterior y teniendo en cuenta esta evolución. También espero que ahora no vayamos con una versión distinta cada dos meses.

Supongo que esta la consiguió Netflix en uno de sus intercambios de rehenes y por eso no aparecía trailer en ningún lado.
En condiciones normales me limitaría a señalar que Newlyweds (USA) es la nada en un palo. Una comedia notablemente genérica sobre dos personas de cierta edad que se enamoran y deciden casarse. Incluso el hecho de que haya unos secundarios más o menos de un lado y otro. Pero el problema es que dos de ellos resultan especialmente estomagantes. Los dos del lado del protagonista. Por un lado una especie de ayudante que es bastante insufrible y, desde luego, sin sentido dentro del contexto de la serie. La otra es Jamie Lee Curtis, que si creíais que en Scarpetta actuaba mal tendríais que verla aquí sobreactuando. El hecho de que la mayoría de las veces esté EN DIAGONAL me hace suponer que tiene algún problema médico que justifica que esté haciendo esto y que no sea capaz de actuar en condiciones. Quiero decir, ¿quién se pasa en diagonal la mayoría del tiempo? Yo juraría que ella antes no lo hacía, todo es poner el cuerpo de lado y apoyarse en sitios… Quizá la culpa es de The Bear, pero desde luego así no va a haber manera de que aguante mucho.

Hay algo inherentemente cutre en The Northumbria Mysteries (UK). No en que esté hecho con pocos recursos, a eso estamos acostumbrado. No. Es a ‘cómo’ han hecho para rellenar el tiempo y mostrar las imágenes. Como si no tuvieran más que para diez o quince minutos pero hubiera que estirar, como si grabaran de incógnito y, a la vez, cada minuto fuera un éxito. Es más que notable porque hemos visto en los últimos meses Cozy Crimes de baja calidad como The Hairdresser Mysteries o Benidorm Is Murder, y en ninguno de ellos la falta de dinero, de ganas y de interés ha sido tan patente como en este. Es una lástima porque incluso aunque las series de este tipo que sacaban los británicos, las Shakespeare & Hathaway o Madame Blanc, tuvieran sus problemas no habían llegado a estos extremos de desidia. A ver si hay suerte y empieza a invertirse la tendencia, porque vaya tela.

Tanta es la desidia que la BBC no se ha ni molestado en sacarle trailer.
Inesperadamente interesante, y eso que Ore no Koto, Nanka Itteta? (O)(JP) o 俺のこと、なんか言ってた? o Did Someone Happen to Mention Me? o ¿Por casualidad hablaban de mí? o…, está lejos de lo que podría parecerme apetecible. La historia es, resumiendo, que un actor japonés de teatro, con sus propios problemas de ego por ser hijo de un gran actor de cine, se encuentra en el que podría ser el mejor momento de su carrera. Protagonizando El Rey Lear en el Globe, con un documental grabándose sobre él. Y, de la nada, aparece un extraño virus -un recurso tan torpe que podría haber echado por tierra todo el capítulo- y todo el mundo le olvida. No solo eso, como le han olvidado deciden borrar todo eso que no acaba de tener sentido. ¿Para qué vas a mantener su perfil en una web si es un desconocido? ¿Para qué mantenerle en tu cartera de trabajo, en unas declaraciones, en…? De verdad que es una parte difícil de superar porque, en fin, tratar de racionalizar lo irracional requiere o de tenerlo muy pensado -y claramente no es el caso- o de pasar por alto muchas cosas, que hubiera sido más sencillo. Pero una vez pasado el mal trago tenemos una actuación central y toda una serie de temas dando vueltas. Una historia que logra ser contada con humor pero también con ternura porque aunque su personaje central pasa a ser un perdedor patético ya en su presentación era un ganador patético, y esa necesidad de afecto y reconocimiento es lo que le mueve en ambas circunstancias.

Supongo que Phony (USA) mejorará tras este piloto. Porque está claro que solo quieren presentar parte de la historia aquí. Pero la decisión de que un joven sufre un accidente y Connie Britton es sustituida… Bueno, si ya la relación del protagonista y su ‘madre’ -sí, Britton– es… complicada de explicar o defender… la versión posterior… en fin. Es como si alguien hubiera decidido sacar un Pesadillas de algo escuchado de pasada en una serie policíaca y estirarlo para toda una temporada. Es posible que, como pasaba con Gnomes, haya alguna persona a la que le guste. Pero me temo que no estoy entre ellos.

Supongo que la idea detrás de SOR (O)(PO) era hacerlo lo más estereotipado posible, y por eso hay mucho que ya tenemos aburrido como que el protagonista sea el Doctor Buenorro que regresa a Urgencias –Szpitalny Oddział Ratunkowy o SOR- en donde está su ex -que rehízo su vida- y su ex-suegro es un pez gordo que no le aguanta y blablabla. Os hacéis a la idea: Serie médica con doctores ‘con problemas personales’, casos medianamente llamativos y mucho blablabla. Yo qué sé, esto antes lo ponías una noche y te rellenaba una hora de programación y el fondo sonoro para que no se escuchara la sopa, o algo. En fin, tendrá su público.

De Varam (O)(IN) lo que necesito más que nada es saber qué pasa con esta empresa patrocinada por Disney que parece que no saben tener unos títulos de crédito sin IA de por medio. Ni de usarlo dentro. Ni na’. Y total para qué, para una serie que parece ponernos a un perdedor que empieza a recibir historias del futuro o algo. Poco interés, ninguna relación aparente con aquella película de hace veinte años y la sensación general de que lo mismo me iría mejor negándome a ver pilotos que usen la IA.

Lo bueno de Xin Shou Shang Lu (O)(TW) o 新手上路 o Driving Mom Crazy o…, es que es imprevisible. Al menos de partida. Una historia de dioses acaba con una influencer embarazada, una mujer de gangster interesada, un señor que pasaba por ahí, un fantasma encantador y un par de personajes más de los distintos predios humanos y sobrenaturales. Así que aquí estamos, con una serie particular en la que parece que lo importante será el triángulo amoroso, pero que si logra mantener esta acumulación de improbabilidades al menos dará para demostrar que no tenemos por qué ver todo el rato lo mismo.

Lo de Yaga (CA) es de no creerlo. Si me dicen que es un sketch, o algún tipo de parodia del género lo acepto sin rechistar. Esto del ‘excéntrico asesor’ al que le ponen un ‘agente de las fuerzas del orden’ para investigar un caso mientras se comporta como para que le cuelguen de las uñas, en el caso pasen cosas extrañas y a nadie parezca importarle demasiado nada… Si esto lo interpretaran niños disfrazados con barbas no sería menos creíble. Pero bueno, supongo que hay gente a la que esta forma particular de llevar el caso le parecerá al menos original. Tiene que haber para todos, supongo.

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