¡Libros que Salen! Cade Bambara, «Aquí cazaron indios», McCloy y más

¡Que entre la pila!

Gorilla, my love de Toni Cade Bambara, ed. La Fuga
Historias reunidas, historias con todo el corazón, mucho humor, algo de mordacidad. Con inspiración de Zora Neale Hurston y una cadencia que no busca tanto centrarse en una historia o que no dejen de suceder cosas, como en contar algo, contarlo bien, contarlo a su manera. Esta oportunidad de conocer a Toni Cade Bambara es una de esas que merece la pena no dejar pasar.

Muerte en escena de Helen McCloy, ed. Hoja de Lata

¡Vuelven a traernos a Helen McCloy en Hoja de Lata! Esta vez lo hacen recuperando su Cue for Murder de 1942, una obra en la tradición de mezclar el teatro con las muertes. Todo comienza con un extraño suceso que pica la curiosidad del psicólogo y habitual detective de McCloy, un allanamiento cometido para liberar a un canario. No será -claro- el único suceso particular que acabará llevando, por supuesto, a un igualmente extraño asesinato.

Aquí cazaron indios de James Galvin, ed. GatoPardo

Una pradera remota e inhóspita, un colonizador, una historia contada en pequeñas viñetas en las qu la historia que podría ser un western se encuentra casi más cerca de la ilustración de naturaleza. Al fin y al cabo el autor es conocido sobre todo como poeta.

Un escándalo en Könisgsberg de Christopher Clark, ed. Galaxia Gutenberg
Dos curas luteranos son acusados de cosas. Pero no de cosas nazis. Ni de las otras que estáis pensando. Son acusados de fundar una secta (otra), de romper con la iglesia y de adúlteros. La prensa terció, y les hizo mal tercio, porque reprodujo sin investigar, movida por intereses lejanos a los periodísticos, creando una narrativa escandalosa por interes económicos, ideológicos o -por supuesto- económicos E ideológicos. Y así, cuando llegó la sentencia absolviéndoles resultó que ya habían destruido su vida. Así que aquí está Clark de nuevo. A ver si la próxima vez puede ser sobre una persona que denuncia algo y no es creída, que así por lo menos los tontos de ‘la malvada cultura de la cancelación’ no lo podrían usar en su provecho.

La casa de las nueces de Patrick Barb, ed. Dimensiones Ocultas

Horror cósmico, pero son ardillas. Así podríamos comenzar a hablar de esta obra en la que una ardilla ladrona con un grupo de secuaces entran en una casa. Buscan un alijo de bellotas… pero no es lo que se encuentran. Los efectos del síndrome de Diógenes por un lado y la fauna que puebla la casa les causará problemas hasta de cordura. Porque esta es una historia que puede parecer una aventura pero además de las emociones tiene gore, terror y algunas risas. Y, además, lleva una ilustración cada capítulo.

Kapusta (Recetas con verduras de la Europa del Este) de Alissa Thimoshkuna, ed. Cinco Tintas

Llega a España un libro particular dentro del esfuerzo de Cinco Tinta por sacar libros de cocina distintos. Se trata de un libro que tiene la particularidad de centrarse en la cocina de la llamada Europa del Este, pero también de hacerlo especialmente con las centradas en las cinco hortalizas más habituales de la zona: col, remolacha, patata, zanahoria y setas. Recetas que se centraban en la estacionalidad y el aprovechamiento, que no rehuían los elementos cárnicos, y que tienen ese fondo de la cocina casera clásica. Así que no deja de ser una oportunidad de ver lo que hacen con ingredientes cercanos unos vecinos que no lo son tanto.

El cielo ilimitado de Fonda Lee, ed. Hidra

Pues sí, sacan otro libro de Fonda Lee. A ver este qué tal traducido está. Una joven buscando venganza, unas aves legendarias contra los malvados bichos y el clásico blablabla de devoción, sacrificio, unión. Antes de emprender un viaje que más blablabla porque esto ya os lo sabéis.

La caída de Empar Fernández, ed. Edebé

Este finalista del premio juvenil de la editorial sigue la estela de los thrillers para jóvenes, con una muerte durante el viaje de fin de curso. Una joven muerta, su compañera de habitación y algunos otros alumnos se encuentran entre los sospechosos mientras la agente encargada intenta reconstruir lo sucedido. Habrá que ver cómo lo continúan.

Green Manor de Denis Bodart y Fabien Vehlmnn, ed. Nuevo Nueve

¡Por fin Nuevo Nueve recupera uno de los grandes cómic de la etapa de Dibbuks! Este Green Manor -que ahora cambia su portada, me temo que a peor, qué le vamos a hacer- nos propone en un estilo muy de cómic europeo, una serie de historias cortas -muy cortas en ocasiones- sobre un club que podría dar para protagonizar una de las series de Alfred Hitchcock. Y con una ambientación en uno de esos momentos del pasado, de manera que el mismo marco temporal nos ayuda ya a entender ante lo que estamos. Así que aprovechemos para disfrutarlo de nuevo.

Sa Wala de Renren Galeno, ed. Grafito
Hay muchos horrores posibles. En el caso de este cómic filipino -o komik, que para un día que tengo para decirlo no voy a desperdiciarlo- se trata de un pollo. Un humilde taxista con problemas de dinero y una familia que mantener se lo encuentra, el animal demuestra una gran violencia y eso les lleva a otro círculo del horror: las peleas de gallos. No raperos, ese es un círculo del horror completamente distinto. Esto es el sabong, una sangrienta práctica legal de donde sale también el nombre de Sa Wala, que es el rival con menos posibilidades de victoria. Y es que este pollo demostrará que su violencia lleva algo más que una manera de vencer en esas competiciones, también será algo que afecte a la familia del protagonista. Del otro protagonista.

Diferente de Eva Eland, ed. Picarona

Un día Mia se despierta y se nota… rara… diferente… a partir de ahí su día transcurrirá intentando entenderlo y entenderse. Porque estamos en otro encantador álbum de Eva Eland -incluyendo la tinta fluor- sobre lo que significa ser diferente y cómo puede que todo el mundo lo sea… un poco.

Nos leemos.


¡Libros que Salen! Martine, «Irreductibles», Darnielle y más

¡Que entre la pila!

La casa de la rosa de Arkady Martine, ed. Nocturna
Ya sabemos que estábamos esperando a la continuación de Una memoria llamada imperio. Por lo visto los problemas de salud de su traductor ha hecho que se quede la cosa en veremos. PERO… la editorial ha pensado en traer otro título de la misma autora… pero con una nueva traductora. En este caso se trata de la historia de un edificio con una inteligente artificial que la controla. Que la historia comience con un cadáver y una detective que tiene que investigar no solo quién lo ha matado sino cómo logró entrar. Una historia en la que tecnología y arquitectura se mezclan con ciencia ficción y casi terror para una obra de misterio.

Irreductibles de Kate Manne, ed. Capitán Swing

El interés por la ‘gordofobia‘ -generalmente en contra, aunque en PRH te publican también libros a favor- ha favorecido que se publique este ensayo de Kate Manne -autora de libros sobre misoginia y sobre privilegio masculino- en el que pasa de su experiencia particular a analizar el mandato cultural y las distintas maneras en las qu se ha buscado controlar el aspecto de las mujeres. Y lo hace, además, exponiendo cómo causa negligencias médicas, mala asistencia educativa, peor trato empresarial y, en fin, toda otra serie de cosas que quizá conoces pero que probablemente no hayas visto reunida de una sola vez.

Cosechadora universal de John Darnielle, ed. Aristas Martínez

De nuevo tenemos al músico de The Mountain Goats escribiendo, y esta vez repite editorial porque le recuperan una de sus primeras novelas, antes de Lobo en la camioneta blanca o La Casa del Diablo. Esta vez toca lo que la editorial describe como ‘thriller lynchiano’ en los años noventa, con un empleado de videoclub descubriendo unas extrañas imágenes en una de las cintas y la búsqueda para encontrar al responsable.

Alguien me quiere asesinar… y creo que es mi marido de Joanna Russ, ed. Siruela
Siempre es bueno ver publicado más de Joanna Russ en España… aunque estemos hablando aquí de un texto de 1973 que analizaba el auge que la novela gótica de romance estaba teniendo. Eso significa que lo hace seis años antes de la publicación de Flores en el Ático, aunque un par de ellos después de la cancelación de Dark Shadows. En fin, al menos podemos ver el punto de vista de Russ sobre todo ese género en auge… más como la fotografía de un instante en el tiempo que como algo que podamos considerar mínimamente actual.

Actúa como una Dama, piensa como un Lord de Celeste Connally, ed. Alma

De nuevo Alma publica un inicio de serie, de una que podría perfectamente haber entrado en su colección de Cozy Crime pero que ha preferido sacar fuera de ella. ¿Quién les entiende? Se trata de la historia de una joven aristócrata, que tras el fallecimiento de su gran amor poco antes de su boda anuncia que no se casará. En lugar de eso se centrará en otros temas. ¿Como investigar asesinatos? ¡Por supuesto! Para algo tiene que servir ser la hija de un conde.

Cuchifritín y sus primos de Elena Fortún, ed. Renacimiento

Pues sí, se confirma lo que vimos hace un par de años. Y es que ya no tenían más libros de Celia que recuperar y hemos pasado a Cuchifritín, su hermano. Creo que este llevábamos sin verlo publicado algo más de veinte años, desde uno de los coleccionables que le dedicaron a la joven. Así que supongo que puede interesar más a sus fanses, pero si alguien tiene interés como libro infantil con nuestros protagonistas pasando un tiempo con su familia en las playas del norte de España, durante un verano. Al que seguirá un cambio a Madrid y, por supuesto, un punto más cercano a los niños con ocurrencias y trastadas antes que por los deseos de ayudar de Celia.

El bosque mágico super chachi de Matty Long, ed. SM

Matty Long no solo ha llegado con Croaky, también desembarca en SM con estas historias imaginativas y humorísticas en esa mezcla de libro ilustrado y cómic que comienza con cinco héroes reuniéndose para enfrentarse a una enorme seta con mala baba. De nuevo tenemos humor, fantasía e imaginación.

Nos leemos.


Semana de mucho lanzamiento esta, así que vamos a comenzar ya. Lamentablemente no con el más interesante de los lanzamientos… porque este Bǎi wàn rén tuīlǐ (O)(TW), o 百萬人推理 o Million-Follower Detective o El Investigador con Millones de Seguidores o…, que podría haber sido algo más entretenido o más… algo… acaba siendo un muy rutinario -y demasiado largo- paseo por el clásico ‘policía con la vida familiar destrozada se enfrenta a un extraño caso con internete por medio’. La verdad es que no sé qué esperaba pero entre la absoluta falta de sutileza para con el misterio, lo ridículo de la mayoría de las premisas, lo estirado en general -si en el piloto da la sensación de que se dedican a dar vueltas a lo mismo… malo-, en fin, que no. Que no sé si esto lo habrán sacado de un otro lado -porque hay algunas cosas, como el peculiar uso de las cartas- que hace pensar que tiene una procedencia gráfica. Pero, claramente, no funciona. A prácticamente ningún nivel. Una lástima.

Es curioso como Bandwaale (O)(IN) tiene algunos de los problemas de la anterior y, sin embargo, un mucho mejor resultado. El principal asunto es que no tiene prisa alguna en contar lo que quiere contar, está más organizado como un libro que como una serie, y así nos presenta a algunos de los personajes principales… pero no sabemos ni qué va a pasar, ni tenemos a todos ni, desde luego, se presenta el centro de la serie… Pero sí que se presentan sus temas. Así que aunque sea solo un inicio y aunque esté claro que van a ser dos historias distintas metidas en el mismo sitio, quizá incluso tres. Sobre todo porque tenemos una historia centrada en la protagonista, con temas de libertad, empoderamiento y amor y otro en lo que podría ser el ‘recurso cómico’ si no fuera también co-protagonista, que también quiere hablar sobre el arte, pero que lo hace desde un punto de vista claramente distinto. Igual que la idea de tradición se presenta a la vez como algo con lo que romper y que merece la pena tener en cuenta. En fin, que es un buen principio pese a sus obvios problemas. Porque, al menos, te importan los personajes y los asuntos. No sé si dará para tantos capítulos como se supone que va a ocupar. Sospecho que hubiera sido mejor como película. Pero esto es con lo que nos encontramos..

No sé qué pasa últimamente con las series de espías, pero está claro que Betrayal (UK) hubiera preferido ser algún tipo de melodrama. Porque está claro que la parte de ‘hriller’ no le podría interesar menos. Y tampoco es que haga mucho estudio de personajes, o que cambiaría algo si en lugar de espías fueran comerciales de ventiladores. A veces sospecho que a las cadenas lo que le interesa es el ruido blanco.

¡Una alegre sorpresa! Resulta que este The ‘Burbs (USA) tiene poco o nada que ver con la película que se supone que está… ¿adaptando? ¿remakeando? y bastante con esos misterios de comunidad -bueno, aquí casi podríamos decir que urbanización– cerrada. A ratos da la sensación de querer ser una comedia con misterio, casi se pueden encontrar por ahí restos de antecedentes como Mujeres desesperadas. Pero en poca cantidad porque está ocupada siendo su propia cosa, bien es cierto que moviéndose entre esa, los misterios tranquilos de Hallmark y las comedias de situación ‘de barrio’. Es extraño que Peacock haya decidido enterrarla de esta manera porque es una serie con posibilidades, y no me refiero solo a las de más de una temporada, sino al reparto que han reunido (A Keke Palmer y Jack Whitehall unimos Paula Pell, Julia Duffy, Mark Proksch y Kapil Talwalkar) y la manera en la que va dejando caer temas -como la manera en la que tratan a la protagonista de manera veces sutil pero claramente microagresiva- así que aunque no pueda decir que es una serie revolucionaria sí que está bien hecha. Espero que logre sobrevivir pese a su cadena.

Si en la anterior hablaba de Mujeres Desesperadas en How to Get to Heaven From Belfast (O)(IR) casi podría decir que es una de las referencias más claras pese a ir en una dirección distintas. Pero entre los arquetipos que saca y el tono general es inevitable no hablar de dos series. Una es esa; la otra es, inevitablemente, Bad Sisters. En ambos casos tenemos a personajes muy definidos, una muerte misteriosa que echa a rodar la acción y una cierta indefinición entre el misterio y la comedia. No es una mala serie, ni mucho menos, pero sí que tiene esa sensación general de relleno. De no haber encontrado ni en el reparto ni en lo que van o quieren contar algo que pueda diferenciarlas. Supongo que a veces es lo que pasa.

Interesante manera de presentar este Lady Dua (O)(CS), o 레이디 두아 o The Art of SarahEl arte de parecer Sarah o…, en el que comenzamos con un pequeño momento, pasamos a un cadáver, y a partir de ahí se nos va contando una historia en la que el personaje central está siempre presente, pero no nos cuenta la historia. Mucho de lo que nos enseña parece más que probable por dónde irá pero es más interesante ver cómo va contando la historia. Incluso aunque, de nuevo, esté claro que mucho no se ha presentado aún en el piloto, casi podríamos decir que es una historia independiente a la que le falta el final. De nuevo la clave está en que tanto lo que nos presenta como el cómo lo presenta deja claro que hay una intención y una mezcla de personajes e historia preparada. Lo uno compensa lo otro, supongo. Y, sobre todo, nos ofrece algo que parecía ir alejándose. Una serie de Netflix en la que merece la pena mirar a la pantalla.

Empezaré admitiendo una cosa: Nunca me ha gustado la novela de Lord of the Flies (UK). Y según ha ido pasando el tiempo más manía le he ido cogiendo. Si ya de por sí la crueldad por la crueldad que muchas veces mostraba me parecía más reflejo de las opiniones del autor que de cualquier otra cosa – incluyendo el hecho de que todo parta porque los malvados comunistas hayan soltado la bomba o de que obvie que las veces que se hayan producido situaciones similares la gente haya colaborado en mayor o menor medida para sobrevivir- la evolución de la sociedad que parecía creerla ‘basada en hecho reales’ no ha hecho más que aumentar la repulsión. Una novela que nos muestra el descenso al caos del ser humano pero no se preocupa en decirnos que no es algo inevitable ni contra lo que merezca la pena luchas no merece mi respeto. Dicho todo esto, la adaptación de la BBC está bien en donde suele estarlo, tanto la producción como los jóvenes actores cumplen de sobra su papel. Hasta el punto de que lo ridículo de la premisa queda más subrayada aún.  Aunque hay un algo en la manera de filmarlo que a ratos parece más cerca de La Laguna Azul de lo que la televisión en tiempos post-Epstein parece normal que haga. En fin, supongo que a los que sí que les guste el libro original les gustará esta adaptación. Yo sigo siendo incapaz (también de esto).

Ryan Murphy sigue en su carrusel de series, a ver si alguna le funciona. Hoy tocaba Love Story (USA), nuevo contenedor antológico en el que decide que el High Camp seguro que le puede ayudar si pone a los protagonistas como si fueran parte de una telenovela y no algo real. Lamentablemente ni la historia da para mucho, ni los actores logran que sus personajes vayan más allá de la caricatura, como si estuviéramos en una versión de algo que hubiera preferido ser Spitting Image… pero no ha tenido la posibilidad de serlo. Y sufre, vaya si sufre, por ello.

-No sé quién pensó que era buena idea adaptar El Museo de la Inocencia del premio nobel Orhan Pamuck, pero este Masumiyet Müzesi (O)(TU) logra que parezca más una obra de terror o drama que de romanticismo. Quizá es por cómo lo han entendido, quizá por la manera de contarlo, pero un tipo que reúne todos los momentos de una relación ‘ilícita’ y que parece haber seguido y perseguido a una mujer pese a estar con otra… acaba resultando más inquietante que cualquier otra idea que alguien pueda pensar. Hasta el punto en el que hay momentos en los que parece que estás en una de esas películas de Lifetime en la que se va a descubrir que el ‘novio’ en realidad es un peligroso psicópata. Pero parece que no, que simplemente es que en Netflix no han sido capaces de encontrar, de haberlo, el ángulo correcto para ofrecer la obra.

Intentar hacer algo con escenas de carrera es uno de esos recurrentes que en el caso de Motorvalley (O)(IT) funciona regular. Las escenas de carrera están bien. El resto es poco menos que un esqueleto, una excusa argumental. Tres personas que, cada una por un motivo, están en un mal momento, se reúnen para lanzar una escudería -o algo- y tratar de encontrar redención. Cada cual la suya. Tiene pinta de que lo conseguirán pero después de varios problemas, porque esto está construido con plantilla. Así que es fácil de vaticinar que habrá una puesta en marcha, un inicio con éxito, fracasos, el equipo se rompe, el equipo regresa y, con dificultad, gana una última vez. Quizá se podría extender entre temporadas todo esto pero, ¿quién espera realmente que Netflix le de más de una temporada? Así que bueno… si a alguien le apetecen las escenas de carreras y un trío de actores -bueno, dos actrices y un actor- protagonista que hacen lo que pueden para que parezca que ahí hay una trama… quizá sea su serie. Pero a mí me pilla fuera de pista.

Una vez más, puedo aceptar que el problema soy yo. Pero es que este Ołowiane dzieci (O)(PO) sobre una desafiante doctora dispuesta a denunciar el envenenamiento por plomo en unos niños de una ciudad industrial polaca… ¿cuántas veces lo hemos visto ya? Vale, quizá no polaca. Y, definitivamente, con menos ‘componente criminal que apunta una pistola a la cabeza de la doctora’ y también con menos ‘malvados comunistas’. Supongo que el anticomunismo es la auténtica innovación aquí. En fin.

Empecemos por el principio. ¡¿Por qué seríes que duren una hora?! Dicho esto, Ramune Monkey (O)(JP), o ラムネモンキー o Soda Master o Las huellas del pasado o… , es una historia sobre la nostalgia de los señores de cierta edad. Con tres antiguos compañeros de clase y una maestra que en el presente se encuentran con que las cosas no son -claro- como esperaban. Pero lo que pasó con esta maestra particular en el pasado y lo que está pasando en el presente parece atado de una manera que la nostalgia es el centro de la historia incluso si unos huesos encontrados en una obra son la manera de hacerla avanzar.

Volvemos otra vez a los problemas de los pilotos con este Small Prophets (UK) que se comporta antes como un primer capítulo que como un piloto. Con el problema habitual de que si no presentas la situación que se va a desarrollar -que aquí podemos entender de fondo, en el mejor de los casos- y lo que enseñas no es especialmente interesante y sí muy estirado -sin contar con que el actor principal parece más viejo que el que hace de su padre, el mítico Michael Palin– pues para qué seguir. Y sí, en el reparto hay buenos cómicos (como Sophie Willan o Jon Pointing) pero sospecho que hay que tener un sentido del humor del que yo claramente carezco para encontrar algo en este piloto que me haga querer seguir viendo la serie.

Lo único que puede salvar a Small Town Scandal (NZ) es el encanto de las obras pequeñas, porque todo lo demás -un caso de muerte sospechosa, una persona con pasado complicado que decide hacerse podcaster para cubrirlo, una serie de particulares sospechosos en una pequeña localidad- está más que explotado. Vale, está Rosa Matafeo, pero en realidad de todo el reparto solo Felicity Kendal defiende su parte. Y no tiene mucho que hacer con ello.

No todo van a ser las carreras espaciales occidentales, también la india merecía su espacio en la ficción -o en la recreación de la  misma, según se vea- como demuestra este Space Gen: Chandrayaan (O)(IN) que explica lo que se hizo entre el fracaso de la segunda misión Chandrayaan y la tercera. Es decir, entre 2019 y 2023. No es que sea muy interesante -supongo que habrá un cierto tipo de aficionado a la exploración espacial a quien sí le pueda interesar- y se nota claramente la mano patriotera de los temas y formas de la India de Modi. Casi solo falta que echen la culpa a los musulmanes y los paquistaníes del primer fracaso. En fin, una serie para un nicho en el que no estoy.

Parece que los esfuerzos para convertir España en un plató siguen funcionando, por ejemplo esta These Sacred Vows (O)(IR) nos muestra a un grupo de turistas irlandeses que han venido a Tenerife para una boda. Por supuesto la cosa no sale como se esperaba en esta mezcla de comedia y drama en la que todos esconden secretos y que la serie comience con un cura muerto, ahogado en la piscina, hace suponer que tanto el tono cómico como la intención de que haya algo así como suspense -no hay sangre a su alrededor, ni vemos nada que nos asegure que ha sido un asesinato- pero también un cierto recordatorio de que quiere pertenecer a un tipo de historias que comienzan así. En fin, el cura en cuestión sigue un tanto la ruta Mr. Bean, y es de suponer que cada capítulo nos irá completando más información sobre la gente en esa boda. Lo que no parece es que vaya a ser… especialmente cómico por mucho que ellos crean. Supongo que en eso se quieren parecer a White Lotus y similares. Al margen de la idea de venir a España y traerse un cura. Supongo que también se llevarían arena y agua salada, por si acaso les hacía falta también. En fin, que no.


¡Libros que Salen! Ortigas, «Instrucción de novicias», McMillan y más

¡Que entre la pila!

La casa de la calle Sombra de Marga Ortigas, ed. Amok

Nos encontramos con una de esas sagas familiares de varias generaciones que explican su historia a la vez que la historia del país. Pero esta vez es Filipinas, que la tenemos mucho menos trabajada en el mercado español. De hecho, comienza con un español llegando a Manila en 1937 huyendo de la Guerra Civil, En general y ‘de lo que deberíamos’. Así que una de esas con la historia política del país y las características particulares como reflejo de su sociedad será, al menos, bien recibida.

Lo que queda cuando arden las estrellas de P.L. McMillan, ed. Dilatando Mentes
Es posible que recordéis a McMillan de su novela Las hermanas de la cepa carmesí, pero lo que trae aquí es distinto porque esta vez son relato. Doce relatos de terror cósmico, corporal y existencial. Una variedad de temas que acaban llevando al camino de la pérdida… de identidad, de control, de realidad. Así que aunque los motivos sean externos acaban llevando a una oscura exploración de nosotros mismos.

Instrucción de novicias de Ana Garriga y Carmen Urbita, ed. Blackie Books
Las Hijas de Felipe nos hablan de la vida en un convento barroco, lo que les pasó a las monjas entre los siglos XVI y XVII, y cómo tenían que usar desde trucos económicos a maneras de rechazar a los moscones, y lo hace de manera divulgativa y bienhumorada.

Diecinueve garras y un pájaro oscuro de Agustina Bazterrica, ed. Alfaguara

En 2016 se publicó en Argentina un libro que no llegaría ‘oficialmente’ a España: Antes del encuentro feroz. Un volumen de cuentos que años después Bazterrica ampliaría y revisaría y que -seguro que no os sorprende- acabaría convertido en este libro. Diecinueve cuentos que se mueven en lo fantástico, en lo oscuro, e incluso en el humor… negro. Textos varios y variados que sirven para conocer más y mejor a una escritora feroz.

Cómo matar a un chico en diez citas de Shailee Thompson, ed. Ediciones B

¿Es esta novela un slasher? ¿Es una romántica? ¿Una de misterio? ¿Todo a la vez? Sea como sea va de una mujer que se encuentra acudiendo a un evento de citas rápidas. No es que espere gran cosa de él, desde luego, pero sí que hay algo con lo que no contaba: Que a uno de los asistentes le corten el cuello durante un apagón. O que no fuera el único cadáver. O que las puertas estuvieran cerradas. A partir de ahí, entre sospechas, triángulos amorosos y machetazos, porque no todo en el amor va a ser siempre flechazos.

Las horas secretas de Mick Herron, ed. Salamandra

Pues sí, nuevo libro de Herron. Pero no de los Caballos Lentos. Pero sí en el mismo universo. De hecho, siendo una historia de espionaje sobre una operación clasificada en Berlín en 1994, sus ramificaciones décadas después y la investigación que provoca… casi parece que lo que aquí se nos ofreciera fuera una oportunidad de probar al autor, a su obra, fuera del ciclo de los Caballos Lentos. Ofrecernos algo autocontenido para decidir si nos interesa entrar en el resto. Así que hay que aprovechar.

Misterio en la mansión (3, Montgomery Bonbon) de Alasdair Beckett-King con ilustraciones de Claire Powell, ed. Bambú

Tercera entrega y aquí seguimos, a ver qué nueva aventura le ocurre a la joven Bonnie y su alter ego, el famoso detective Montgomery Bonbon. Esta vez con un diamante, un ladrón jubilado, una mansión llena de sus aprendices y, claro, un misterioso asesinato que investigar.

Nos leemos.


Supongo que si tienes suficiente edad sabes que Dona Beja (O)(BR) -la telenovela original, no esta que nos trae HBO Max– era exactamente eso: Una telenovela. Pero una que partía de un personaje real que había dado lugar a distintas biografías y novelas más o menos fieles a la vida de la persona. El éxito de aquella versión fue llevarlo al ‘high camp’ habitual de las telenovelas… bueno… y también meterle una sexualidad y sensualidad que no era TAN habitual. Pero eso fue entonces (en 1986, aunque a España llegó en 1989) y esto es ahora… y la decisión de qué hacer cuarenta años más tarde es…ahm… una decisión. Porque han decidido ir por lo sórdido. Reconozcamos que la historia original ya era bastante sórdida -como pasa en muchas telenovelas- pero precisamente ese tratamiento melodramático, esos vestidos irreales y todos esos afectos desmedidos lograban que la sordidez quedará en un segundo plano, en algo falso y artificial que servía para el propósito de la trama. (Que era de traca y tenía un final igual de traca) Aquí, por el contrario, se regodean en esa sordidez. Sí, hay ambientes y trajes, pero muchos de ellos quedan como una cosa apagada, o como algo que incluso en lo que debería de brillar no dejan de parecer intentos de vestirse de época y no de habitar un mundo de fantasía. Supongo que para los creadores de la serie esto será un punto a su favor, a mí no me ha gustado nada esta especie de disfrutar de la sordidez de la violencia hacia las mujeres, del recrearse en la tortura que van sintiendo y que cambia la sensualidad y sexualidad. Creo que si me hubiera visto esta primero no se me hubiera ni ocurrido mirar la otra, e incluso hubiera considerado de mal gusto esa recreación irreal de las cosas tremendísimas que suceden. Por suerte  fue en este orden, pero lo único bueno que puedo decir de la serie es que espero que sirva para que la gente se lea alguno de los libros… o se vea la serie original.

Nunca entenderé esta manía de tener un punto de partida aparentemente interesante y lograr que ya desde el piloto de pereza todo. Pero aquí estamos de nuevo con Jugeumeui Kkot (O)(CS) o 블러디 플라워 o Bloody Flower o…,que se supone que sigue a un asesino en serie que asegura que los asesinatos son necesarios para salvar otras vidas porque según él tiene un método de cura casi universal (y algunos pacientes supervivientes para avalarlo), y en esto van y te meten una batalla ética y legar entre dos abogados. De verdad que creo que podrían haber hecho algo -algo más, algo distinto- con el punto de partida. Pero centrarse en poco menos que la batalla ética y legal porque la abogada espera que el asesino salve a su hija, mientras que el fiscal quiere avanzar en su carrera logrando una condena… no sé si habrá mucha gente que pase del primer capítulo a ver si le interesa lo que ocurre, pero entre que no parece que quieran hacer otra cosa que charlar, que el protagonista es detenido casi desde el principio y que todo el rollo de los asesinatos, los experimentos en humanos y la madre que les trajo parece completamente ridículo -incluyendo las amenazas de que si le condenan todo el conocimiento sobre sus métodos se irá con él- como una excusa para debate en clase de ética antes que como un motivo para ver la serie… desde luego yo no voy a ser de los que pase del piloto.

De entre las cosas que no me vi venir de ese interés por el ‘murder mystery tradicional’ estaba que alguien hiciera una versión salaz de Y no quedó ninguno… Que, la verdad, no sé por qué no iba a vérmelo venir. Quiero decir, una de las mejores versiones que hay es la pornográfica. Pero supongo que no esperaba una que fuera… quizá no exactamente pornográfica pero sí llena de desnudos masculinos, y queer, y… bueno, es particular, sin duda. Pero eso es lo que es esta Laid Bare (USA), que comienza con una orgía, una muerte, una reunión de diez personas en una especie ‘retiro nudista’ para la escucha de la lectura del testamento, Diez personas reunidas porque, bueno, resulta que el viejo ‘los que pasen X tiempo aquí se repartirán la herencia’ aún se podía usar un poco. Aunque sea añadiendo ‘y que dejen fuera sus móviles’. Y aunque no parece -siendo ‘parece’ lo que estoy más dispuesto a aceptar- que esa primera muerte sea sospechosa lo siguiente que sucede es, por supuesto, que comienzan las muertes. Es verdad que el presupuesto es tan limitado como el vestuario, y que el tono ligero y la corta duración del capítulo -unos 10 minutos- no ayudan. La verdad es que está lejos de ser recomendable… pero como curiosidad es, sin duda, algo que poder comentar.

He tenido que ver que esta Les Lionnes (O)(FR) no fuese una versión de otras anglos anteriores, porque volvemos a tener a un grupo de mujeres, fundamentalmente con problemas de dinero pero no solo, que deciden dedicarse a los atracos. Una historia que es como Widows excepto en que es peor en todos y cada uno de los apartados posibles, que podría ser razonable porque Widows es una grandísima serie de los años ochenta, y luego fue una magnífica película… pero es que tampoco es que se acerque a She’s Out. Probablemente a la que más se acerque es a Good Girls. Que no es lo mejor que se puede decir de nadie. Aunque supongo que quizá hay un público para estas cosas. Que, obviamente, no soy yo.

El especial de The Muppet Show (USA) es un intento tan obvio de lanzar una serie propia que es una lástima que no sea mejor. Tampoco es que esté mal, claro, pero… más allá de que está pensado muy claramente para el público de entonces pero con las ideas de ahora, que hace que parezca un exceso de números musicales que dejan a Sabrina Carpenter más desaprovechada que en el SNL -que ya tiene mérito- y, a la vez, la que más brilla de los humanos. Porque Seth Rogen está solo un momento -probablemente ocupado entre La Fiesta de las Salchichas y lo de Pamela Anderson… ah, no, que ahora tenemos que fingir que The Studio es una serie interesante y seria… bueno, eso muy liado- y Maya Rudolph hace lo que puede con lo que tiene, que no es mucho. De hecho, todas las imágenes y vistazos a los espectadores logran darme enorme dentera, no sé qué pretendían -voy a suponer que encontrar una manera de meter a más famosos, porque se ve que los Muppets no lo son lo suficientes- pero al aspecto general y la iluminación son un espanto. Parece más una imagen hecha por IA que un patio de butacas y, por supuesto, le quitan majestuosidad al teórico teatro en el que se realiza ‘el evento’ acercándolo más a una función para la asociación de padres. Así que aunque haya cosas interesantes -que las hay- y mucho giño a la serie clásica -porque esto se ha hecho para cuarentones plus, no para nada parecido a un chaval- la verdad es que sirve más como algo sobre lo que van a tener que trabajar bastante si pretenden que esto se convierta en una serie. Que ya veremos. Al menos es mejor que los últimos intentos, aunque eso no sea decir demasiado.

Una buena e inteligente serie animada de PBS, si hace unos meses hablábamos de una para explicar el tiempo (meterológico) a la chavalería, esta vez llegamos con Phoebe & Jay (USA) que sirve para ofrecerles aventurillas cotidianas que explican y promocionan la capacidad de leer y entender no referida tanto a libros o textos como a carteles y etiquetas. Desde explicar las etiquetas de la ropa a los números de las casas o de las habitaciones, pasando por señales sencillas de tráfico, puntaciones o relojes. Una idea interesante con un grupo de chavales y su familia en un edificio de apartamentos que les permite ir buscando distintas cosas que ir enseñándoles. Lo que lo convierte en un ejemplo perfecto de lo que Servicio Público significa.

Cómo estará siendo la semana que me he encontrado con UnFamiliar (O)(AL) un thriller de espías perfectamente genérico que solo se distingue por estar protagonizado por una pareja -de espías- que se enfrenta con problemas cuando su aparente tranquilidad junto con su hija se ve… no sé si decir empañada o trastocada… por una serie de secretos más o menos del pasado que van saliendo durante una operación -más o menos-. Casi podéis ir viendo cómo se abren y cierran las compuertas de flujo del guión. Y con eso y todo el resultado es exactamente el esperable. Una serie aceptable, un caso de carne con patatas, de rancho, de relleno para las tardes. Algo hecho con solidez aunque sin mucho más. Pero a veces eso es todo lo que hace falta. Supongo.

Es curioso cómo lo mismo pero al revés se podría decir de Vanished (USA), aquí se nota el intento de rutina pero no la capacidad de ejecución. Todo es estirado, aburrido y tan repetitivo que parece que hasta las interpretaciones estuvieran desmayadas. Si no lo supiera diría que es una tercera temporada -la de The Flight Attendant, por ejemplo- más que una serie propia u original. Lo siento por ellos pero lo que sea que haya sucedido entre bambalinas es más interesante que esto. Segurísimo.


¡Libros que Salen! Coates, «El asesinato de Cecily Thane», Hye-young y más

¡Que entre la pila!

El mensaje de Ta-Nehisi Coates, ed. Capitán Swing

Coates quería escribir sobre escritura… y acabó haciéndolo sobre política e ideología. La cabra. El monte. En fin, que el análisis del lenguaje, la elección de palabras, la escritura, y cómo esto revela no solo sobre quien lo hace, también sobre el choque entre la realidad y cómo se cuentan las cosas. Esto lo va mezclando con su propia vida, con lo que ve en sus viajes y lo que cuentan las noticias. Así que acaba siendo todo, o parte de ese todo. Además, claro, de una historia sobre el impacto de la verdad, o lo que es para nosotros la verdad.

El asesinato de Cecily Thane de Harriette Ashbrook, ed. Siruela
No es mucho lo que hemos visto de Harriette Ashbrook en España… pero sí que hemos visto cosas. Supongo que La cebolla púrpura es lo más sencillo de recordar. Sea como sea este El asesinato de Cecily Thane nos trae al playboy Spike Tracy, hermano del fiscal del distrito y decidido a ‘ayudarle’ en un asesinato que parece sencillo de resolver. Y es que el -tirando a insufrible- Tracy es todo un atípico investigador. Así que bienvenida sea su recuperación.

El pozo de Pyun Hye-young, ed. Destino
Parece que el interés por lo surcoreano va dando sus frutos, de ahí que acabe llegando ahora a España un libro publicado en 2016, que en 2017 recibió el premio Shirley Jackson en Estados Unidos y que aparece ahora nada menos que en Destino. En él nos encontramos la historia de un hombre que tras un espantoso accidente se encuentra paralizado en la cama, desfigurado, y habiendo perdido a su mujer. Su suegra acude a cuidarle, pero parece dedicar más tiempo al jardín que era la alegría de su hija… solo que su trabajo en él es hacer hoyos. Hoyos cada vez más grandes. Que contempla con impotencia mientras reflexiona sobre su fallido matrimonio.

Despedidas de Julian Barnes, ed. Anagrama
En esta obra decididamente crepuscular Barnes, a sus ochenta años, decide echar la vista atrás y hablar de la evolución de la vida, de sus idas y venidas, usando a una pareja de amigos, su encuentro, sus separaciones, sus regresos, el devenir de la vida, la de Barnes y la de esta pareja, como forma de hablar sobre la evolución y el envejecimiento. Y también hay un perrito.

La penúltima hora de Salman Rushdie, ed. Literatura Random House

Lo nuevo de Rushdie en ficción es un quinteto de historias, razonablemente variadas -algunas son casi revisitaciones, otras tratan más de situaciones que le resultan cercanas- tanto da, parece que lo lógico es mencionar que este libro existe. Por si acaso.

Dickens y Prince de Nick Hornby, ed. Anagrama
Pues Hornby ha decidido escribir sobre los parecidos -más que las diferencias entre Dickens y Prince. Aunque sospecho que no tendrá que ver con la forma en la que trataron a Catherine Hogarth y Sinéad O’Connor. Pero bueno, supongo que aunque sea por ver qué encuentra y saca Hornby de todo esto está bien que estemos informados de la salida de este libro.

Teléfono de Percival Everett, ed. De Conatus
Pues ya tenemos otro libro de Everett, sobre un tipo que parece en una posición de tranquilidad pero al que la enfermedad de su hija sume en una crisis que le lleva a realizar una excursión a Nuevo México. No sé yo el giro estadounidense de las distintas versiones si podrán -o querrán- ejecutarlo aquí pero… bueno. Es una obra que existe.

Junior High de Tillie Walden y Tegan y Sara, ed. Maeva
Posiblemente mucha sea la gente a la que atraiga saber que Tillie Walden está detrás de este cómic, pero en realidad es más una obra para los fanses de Tegan y Sara, el dúo de hermanas y músicas canadienses que cuentan aquí un momento de cambio: de casa, de escuela, de gente… y lo hacen hablando de lo que significa ser gemelas, de la importancia de la música para ellas, de lo que significa en medio de toda esa inestabilidad encontrarse con su ‘queerdad‘… Por suerte Walden tiene tablas de sobra para montar un cómic interesante incluso sin conocerlas. Pero supongo que conociéndolas es mejor.

Nos leemos.