¡Libros que Salen! Singer, «Orsinia», Walden y más

¡Que entre la pila!

Viejas verdades, nuevos clichés de Isaac Bashevis Singer, ed. Acantilado

Siempre es bueno encontrarse con Singer, casi diría que con cualquiera de los tres hermanos Singer, y esto es algo distinto. Lo es porque se trata de ensayos pero, además, la editorial dice que son inéditos en español, ¿y cómo podríamos no fiarnos de una editorial española? Así que aquí tenemos una serie de reflexiones sobre lo intelectual, religioso, biográfico, divino y humano.

Charity y Sylvia de Tillie Walden, ed. La Cúpula

Lo nuevo de Tillie Walden nos lleva a un pequeño pueblo de Vermont a inicios del S XIX. Pero lo importante no es eso, claro, es que nos cuenta la historia entre Sylvia, que vive con la familia de su hermana, echándole una mano, y su amiga por correspondencia, Charity. Una amiga que irá a ese pueblo a empezar de cero. Y que acabará incluyendo la construcción de una vida en común en esta historia que lo es sobre lo que era en aquel entonces vivir como una pareja ‘queer‘.

Orsinia de Ursula K. Le Guin, ed. Minotauro

Al margen de las malas traducciones de Planeta, aquí tenemos una curiosidad. Bueno, no, aquí tenemos un libro de fantasía que reúne por un lado una novela y por el otro una serie de libros de relatos. Lo que pasa es que hasta ahora solo habían sido publicados en España -que no en español- en los años ochenta en Edhasa. Sí, esta es la primera publicación dentro de Minotauro, y lo hacen en un tomo. Aunque, por lo menos, no lo han hecho al revés. Primero sacar algunas cosas sueltas y luego el tomo con algo que no estaba aún. Pero bueno, eso, un reino centroeuropeo, enfrentamientos de imperios y nacionalismos (?) y las historias más o menos fantásticas que hay a su alrededor.

La senda del jaguar de Barry Gifford, ed. Dirty Works

Termina finalmente el repaso a las novelas de Sailor y Lula de Gifford. Aunque esta vez sea Pace, su hijo, el que centra la acción. Y lo hace cerrando un círculo. Con un viaje desde Nueva Orleans a la pequeña localidad en la que sus padres se conocieron. Supongo qeue hay veces en las que solo queda esto.

Bajo mi piel de TJ Klune, ed. CrossBooks

Nuevo libro de Klune, parecido a los otros diría yo sin ánimo de faltar: En el pasado (1995) un hombre que parece haberlo perdido todo regresa a la cabaña de su familia, ahí conoce a otro hombre que parece estar al cargo de una niña aparentemente extraordinaria, y a partir de ahí surgen… cosas. Sí, el amor, pero también un propósito y unos vínculos. Así que lo dicho antes. Más Klune para sus fanses.

Nos leemos.


Que bueno es encontrarse con series como The Doomies (USA), que ya solo aparecen de cuando en cuando pero que marcan lo que debería de ser o de haber sido las series de Disney. Un estilo de dibujo de apariencia sencillo pero con obvias referencias tanto a la famosa SoCal como a la BD independiente, pero manteniendo una forma propia y expresiva de contar la historia. Y la historia en sí mezclando una serie de aventuras autoconclusivas con una trama de fondo -una trama que, visto más allá del piloto, diré que tiene sus idas y vueltas- de modo que aunque sea inevitable recordar a series de otra época como Gravity Falls o Star vs. the Forces of Evil,  Que, por otro lado, es la mejor recomendación que se me ocurre: Una trama curiosa, personajes, una clara evolución -el piloto está lleno de avisos de lo que vendrá, claramente- y una trama central de aparente simplicidad que se irá complicando: Dos chavales de un pueblecito turístico de la Bretaña abren una puerta al submundo. A partir de ahí no solo cerrarla será el objetivo, también ir enfrentándose a los distintos enemigos y maldiciones que salgan de ella, mientras siguen con los problemas propios y ajenos y se va perfilando el grupo central y los secundarios. En fin, que ojalá Disney se acordara de vez en cuando de que se podían hacer series así. Y ojalá que tenga más temporadas esta, por supuesto.

Por un lado me sorprende de esta Head Girl (NZ) que estemos otra vez haciendo una versión de Girls. Tanto en lo que retratan -un grupo de amigas jóvenes en su paso a la vida adulta- como en la manera de retratarlo -con más pretensiones que logros y con ese punto de pensar que si usas un cierto tono de comedia da igual lo escatológico o turbio que sea lo que cuentas- pero supongo que es lo que pasa cuando lo que decides adaptar a serie es un poemario. Por otro… si total, cada semana hay una variación del true crimen y la serie de policías de siempre. El problema no es solo la repetición, es también la falta de ideas. Pero supongo que, mientras tanto, a alguien le servirá.

Mucho más interesante de lo que esperaba, The Killings at Parrish Station (AU) parte de una premisa que se va desenvolviendo, en primer lugar colocando a un par de investigadores llamados por la policía local a un a ‘base’ en el desierto australiano. Son los años ochenta y lo que se encuentran ahí podrían haberlo encontrado si les hubieran llamado a una expedición ártica en 1982 o a una nave espacial de trabajadores en 1979. Es decir, está muy claro desde el primer minuto que han llegado a la post-masacre. Pero ahora tienen que establecer qué ha pasado. Esto, que daría para serie de por sí, especialmente gracias al magnífico trabajo de Mia Wasikowska como una de las investigadoras, claramente el centro de la historia. Aún tiene un par de vueltas más cuando la serie pegue un salto a la ‘casi actualidad’ y lo haga de una manera astuta en el meta y el humor: Una pareja de podcasters van a basar su nueva temporada en estas muertes misteriosas. La recreación del ‘mundo podcaster’ y su absolutamente falta de seriedad, suplida por una creación de comunidad discutible y unas opiniones de mierda -no digamos ya la necesidad de mercantilizar todo lo posible, sea de la manera que sea- sirve para ofrecer no solo adelantos sobre lo que está pasando en el pasado, también para mostrar un contraste intrigante. Que aún tendrá una tercera vuelta cuando en ese mismo presente la investigación se ponga en marcha de nuevo, solo faltaría. Todo ello con un reparto que va de lo aceptable a lo brillante -ya he hablado de Wasikowska, que está imperial, pero lo cierto es que Heather Mitchell o Doris Younane demuestran también sus tablas- y que, por supuesto, me ha convencido de seguir viendo la serie. A ver si saben estar a la altura de este punto de partida cuando tengan que desarrollar los conceptos y, sobre todo, darle una explicación a lo sucedido. ¡Por pilotos como este me veo tantos otros!

Puede que Life, Larry, and the Pursuit of Unhappiness (USA) sea una de las series con menos gracia que haya visto jamás. Ni el formato de sketches ni la acumulación de invitados hace que salga nada memorable porque, en realidad, lo que tenemos es a Larry David gritando cosas que tienen poco que ver con cada pieza, y mucho con el propio David. Supongo que él piensa que eso es divertido. Pero -al menos para mí- no hay nada de gracioso, nada que merezca la pena, la idea de ‘sketches históricos‘ no está bien tratada ni, desde luego, es nueva en modo alguno. –History Of The World Part 2 es de hace tres años, y con todos sus fallos es MUCHÍSIMO mejor que esto-. Así que la conclusión es, simplemente, que estos señores famosos estadounidenses siguen sin saber moverse de su papel conocido, repartir juego y preocuparse por un resultado que quizá no sea ‘a mayor gloria’ suya, pero desde luego será mejor que esto.

No se me ocurre nada bueno que decir de Maen Kkeutjul Sonyeon (O)(CS), o 맨 끝줄 소년 o Notes from the Last Row o El chico de la última fila o… , probablemente porque no soy su público objetivo que -imagino- es algo así como Señores Sesentones Pitopáusicos. La historia de un profesor de literatura pretencioso y mediocre -un profesor universitario, vaya- que se encuentra con un alumno que le va contando por entregas una historia bastante estúpida sobre su infiltración en la familia de un compañero… es lamentable porque intenta venderte que la calidad y esas cosas están en frases completamente estúpidas. Cuando empieza echándole la bronca a una compañera ‘influencer’ por no saber escribir y luego se queda alelado con las chorradas que le cuenta el otro queda bastante claro que el problema es que la otra persona no era del sexo correcto. Los atisbos de juego entre realidad y ficción (de una puerilidad propia de un alumno universitario, eso es cierto) y la idea de construir un suspense sobre los motivos del uno para hacer o contar y del otro para leer y alentar… en fin. Supongo que este es el tipo de cosas que pasan hoy día por ‘escritura de prestigio’ cuando no dejan de ser juegos de salón de los que los victorianos practicaban. Pero, claro, si su referencia es Goethe… Supongo que hay quien vive rehén de considerar sus propios gustos como lo que debería de valorar el resto. Con estos mimbres no debería de sorprendernos el pobre resultado, tampoco es que pudiéramos pedir algo más de un punto de partida tan lamentable.

Lo que le cuesta arrancar a veces a las series surcoreanas. Manager Kim (O)(CS), o 김부장 o Agent Kim Reactivated o…, parece seguir una historia muy sencilla: Un tipo es un agente encubierto retirado, una especie de doble agente surcoreano que trabajó para los norcoreanos. Un día su hija -con la que se lleva regulara tirando a mal- desaparece y él tiene que volver a la acción para recuperarla. Pues para contar esto nos pasamos una hora y pico, con mucho personaje secundario (otros ex-agentes, la gente del instituto de la hija en la que le hacen bullying, los compañeros del banco en el que trabaja el protagonista) y una notable falta de ritmo a cambio de martillear una y otra vez en lo mismo y de dejar claro que el tema central va a ser que ir por las buenas es una humillación y solo la violencia es respetable. En fin. No era esto lo que yo esperaba, la verdad. Pudiendo ir a la violencia directamente sin excusas chorras.

Mientras no vayas buscando algo original supongo que Naeildo Chulgeun! (O)(CS), o 내일도 출근! o See You at Work Tomorrow! o ¡Nos vemos en la oficina! o…, tendrá su pase. Imagino que sobre todo si lo que buscas es ese rancho, ese más-de-lo-mismo de la fórmula que se repite. Una mujer  está encallada en su trabajo y con problemas en su vida amorosa, un nuevo jefe con aspecto de borde llega, a partir de ahí parece que las cosas van a cambiar en ambos lados. Un mínimo de intriga empresarial, algunas escenas con ese humor surcoreano, en fin… lo de siempre. Ni bien, ni mal, simplemente su público es concreto y yo no estoy en él.


¡Libros que Salen! Tezuka, «Sky», Matsumoto.

¡Que entre la pila!

Sky de Kaaron Warren, ed. La Biblioteca de Carfax

Quizá recordéis a Kaaron Warren de cuando Carfax publicó Como aceite a sus huesos, pero ahora vuelve la autora australiana en formato un poco más largo. Through Splintered Walls la componían tres relatos y la novela corta que vemos publicada aquí, una historia sobre un ya-no-tan-joven bastante insufrible cuya profesora desapareció al intentar descubrir la verdad sobre un dedo cortado aparecido, él ha recordado el suceso y ha decidido investigar, lo que le lleva hasta Sky, un pueblo en el despoblado interior australiano que se especializa en la fabricación de comida para gatos… y mucho más. Lo extraño se junta en un pueblo en el que el desempleo simplemente no existe.

Oda a Kirihito de Osamu Tezuka, ed. Planeta Cómic

Una extraña dolencia que hace mutar a los que la sufren a una especie de situación de perropersonas, una investigación pero también una enfermedad que conlleva más de lo que parece. Un objeto de estudio más complejo del que parecía. Y muchas más de las cosas que gustaban como tema a Tezuka, del sistema de salud a la corrupción pasando por los rígidos sistemas sociales japoneses. Así que aquí está de nuevo, por tercera vez diría yo, por si alguien quiere seguir con Tezuka. (Ah, y el segundo volumen saldrá en Octubre)

Acorazado Especial Yamato de Leiji Matsumoto, ed. Ooso

Años después de que Satori publicara su Queen Emeraldas, y no digamos ya de que Norma publicara su Capitán Harlock, llega por fin otra de las obras de Leiji Matsumoto a España. Este Acorazado Especial Yamato fue un punto de inflexión tanto para él como creador como para el medio, al lograr un éxito a partir de una historia espacial que organizaba la historia y los temas con mayos profundidad. Así que habrá que ver si esta vez significa el principio de la recuperación de los mangas de Matsumoto.

Nos leemos.


Voy a asumir que Rosa Elettrica (O)(IT) está dentro de algún tipo de ‘obra romántica’ de esas que ahora llaman Dark o Mafia o yo qué sé… Lo digo porque aunque el punto de partida parece de acción, criminal o algo así no hay mucha separación frente al ‘hampón de medio pelo’ drogadicto al que ponen a controlar a una policía pazguata. La verdad es que casi ninguna de las cosas que hacen tiene mucho sentido, así que voy a asumir que es porque van a liarles y no porque realmente alguien pensó que nada de esto fuera a necesitar tener ese mínimo de coherencia.

Hay veces que una serie se vende como puede, y eso lleva a un conflicto con lo que tiene. En el caso de The Season (O)(HK) sospecho que era más fácil venderla con comparaciones que no resisten ni un vistazo superficial, como The White Lotus o Crazy Rich Asians, que con aquellas que sí, aunque sigan estando a bastante distancia de ellas, como Revenge. Es especialmente divertido que esta derivativa y poco inspirada a casi todos los niveles -lo más destacable que tiene es su banda sonora- serie intente con tanta fuerza y tan pocos recursos ser lo que no es, porque eso sucede con su protagonista. Solo que ella, que se supone que está con un plan, no deja de meter la pata por mucho que nos aseguren que no. La información no parece orgánica sino que se requiere e insiste en ella y, sin embargo, no se acaba de dar. Hay un rato en el que podría parecer un rechazado de Lifetime. Tantos cadáveres de series mejores y de posibilidades diferentes como para acabar en lo que parece una serie creada por comité. Con tantas malas decisiones que podría dedicarle una columna entera sobre todos sus problemas. A ver si la próxima vez que alguien se anime a otra ronda de Los Ricos Son Gente Espantosa por lo menos se lo trabaja un poco.

Supongo que este genérico de serie de Harlan Coben que es I Will Find You (USA) significa que el autor está tan justo de ideas que tiene que recurrir a tan enmarañado como poco probable misterio en el que un tipo es avisado cinco años más tarde de que su hijo, al que creía muerto por su mano, está vivo. El problema es que se le juzgó y condenó por ello y ahora está en la cárcel. Una pequeña multitud de personajes secundarios dan vueltas por allá, bien por necesidades de la trama -del esqueleto o de la necesidad de expandirlo a unos ocho episodios-, bien porque para el tipo de conspiración que presentan y los líos que se traen… necesitan a mucha gente. Y aunque el resultado entre al menos -aunque casi por los pelos- en el terreno del forraje lo cierto es que no le veo muchas más cualidades. Salvo, quizá, el hecho de no haber ido a lo más trillado desde el principio. Supongo que ese pequeño paso extra sí que merece al menos un elogio. En fin.


¡Libros que Salen! Miyabe, «El guardián de la llave», de Vigan y más

¡Que entre la pila!

La mano que mueve los hilos de Miyuki Miyabe, ed. Salamandra

Durante las últimas décadas ha sido Quaterni la editorial que ha publicado más de media docena de novelas de Miyabe, tanto de las criminales como de las fantásticas y las que eran ambas a la vez. Pero ya se sabe que cuando un gran grupo huele una tendencia, real o de suplemento literario, saca la chequera a pasear. Así que aquí tenemos, ya veremos con qué tipo de traducción y de qué idioma, una nueva novela de misterio de Miyabe. En fin, por lo menos así publican mujeres no anglosajonas.

Los figurantes de Delphine de Vigan, ed. Anagrama 

Lo bueno de los autores reconocidos y reconocible es que les acaban publicando hasta la lista de la compra. O, en este caso, una obra de teatro. Que no está precisamente entre lo que suele publicar Anagrama. De Vigan lo hace centrándose en los figurantes, esas sombras del fondo que cumplen, eso sí, un propósito, y por tanto viven una vida importante y paralela, pero muy diferente. Porque, al final, todos somos figurantes en la vida de los otros y protagonistas de las nuestras.

El guardián de la llave de Nicole Willson, ed. Dilatando Mentes
Probablemente recordéis a Nicole Willson de cuando Dilatando Mentes nos trajo Tidepoll, pues bien, ahora llega con una nueva obra, una historia que casi podríamos encuadrar como un terror gótico para jóvenes, uno con resonancias de los cuentos desde que comienza con una adolescente que se muda con su madre a la nueva casa señorial de la nueva pareja de esta, y se encuentra no solo en un mundo que le resulta ajeno, también sujeta progresivamente a las normas y dictados de este extraño. Y cómo en ese ambiente opresivo -a veces de casa encantada, otras de gente de mierda- podría haber una llave que abriera algo más que los secretos guardados

Nido de pesadillas de Lisa Tuttle, ed. Muñeca Infinita

Parece que en Muñeca se animan con más Tuttle, una lástima que vuelva a ser la que le publicó Nevsky -aparentemente hasta con la misma traducción- pero al menos seguiremos teniendo disponible esta colección de relatos que sirve para conocer y repasar mejor aquellos aspectos que le servían, desde la pérdida de control, el desconcierto y la lucha, para mostrar lo que hay más allá de lo doméstico.

Traidores y mazmorras de Kristy Boyce, ed. Fandom Books

Pues aquí estamos, por tercera vez. Esta vez con una historia que mezcla bandas (de las que desfilan, subsección ‘guardia de color’) y percusionistas (claro, ya que vuelves a reunir a la banda) con -por supuesto- rol. De ahí que en inglés se llame Rolls and Rivalry y en español prometa más mazmorras de las que puede atender. Ah, sí, el resto: Amigos de la infancia que se pelean, él regresa, pero se vuelven a ver juntos de nuevo. ¿Qué pasará, qué misterios habrá? Puede ser tu D20.

El público secreto (1955-1979) de Jon Savage, ed. Liburuak
Ciertamente Jon Savage es conocido sobre todo por sus libros sobre el punk y el post-punk así como por obras fundamentales que han llegado al público español como Teenage. La invención de la juventud (1875-1945). Esta vez, sin embargo, el centro de su investigación es cómo las figuras públicas -algunas- dentro de la música y el entretenimiento ayudaron a ir mostrando otra cara de la realidad, a ir mostrando y difundiendo distintas realidades queer desde la ambigüedad de las estrellas en una época en la que no solo había represión moral, también legal. Así que podemos considerar este libro como un proyecto de arqueología de la liberación pop.

¿Qué ha pasado? de Hanif Kureishi, ed. Anagrama

Con tanto lanzamiento de Feltrinelli no es mucho lo que están dejando a Anagrama fuera de reediciones varias, pero al menos esta recopilación de ensayos cortos -a veces más artículos, en otros casi reflexiones- que han complementado con algunos relatos breves que se ve no sabían dónde meter permite una visión variada de la obra de Kureishi. Que supongo que pese a este aspecto de totum revolutum tiene también su interés.

El río sabe tu nombre de Jihyun Yun, ed. Minotauro
Pueblos costeros, magia ancestral, una hermana ahogada de manera misteriosa en el río, y una serie de decisiones sobre las reglas que saltarse y… las consecuencias que ello trae. Eso sí, la autora es estadounidense -aunque de familia surcoreana- así que por lo menos así es lógico que lo traduzcan del inglés. Otra cosa es cómo salga esa traducción, que ya sabemos cómo se las gastan en Planeta.

La noria del mal de Kristina Ohlsson, ed. Duomo

Aquí tenemos de nuevo a Ohlsson, de la que ya habían llegado aquí algunas de sus novelas de misterios adultas y juveniles, así que supongo que ya sabemos por dónde pueden venir las historias con este particular asunto de un pequeño pueblo costero en el que pasan cosas raras, la llegada de una noria al pueblo, su extraño propietario y los misterios que se van desvelando.

El torneo del dragón de Jonna Björnstjerna, ed. Juventud

¡Tenemos una nueva aventura de la familia conejo! Esta vez hay un torneo con un dragón, que últimamente anda muy enfadado. Los miembros de la familia conejo solo deberían ser espectadores pero, como de costumbre, las cosas se complican. ¿Logrará Lillebror descubrir qué le pasa o terminará en la justa, rostizado? ¡Siempre es bueno ver regresar a esta particular familia! En este caso es el undécimo álbum de la saga, tras haber publicado ya Juventud el octavo y el sexto -en ese orden- de la misma, ¡así que poco a poco la vamos completando! Supongo.

Nos leemos.


Lo intentan, de verdad que lo intentan. Los actores de Alice and Steve (UK), especialmente sus protagonista: Nicola Walker y Jemaine Clement respectivamente, tratan de sacar adelante un guión que parece compuesto en varias partes por el aviso ‘pon caras’ o ‘di cualquier cosa’. Pero el problema está en que si en la primera parte del episodio la cosa no pasa de tolerable por lo justo cuando se descubre de qué va realmente el asunto el interés se va directamente por el desagüe. Porque resulta que este Alice and Steve que nos cuenta la amistad entre la una, de 56 años, y el otro, de 52, no se centra en su realidad sociocultural -digamos- ni en el él hecho de que ella tiene una familia compuesta por un marido y dos hijos y él está soltero. No. Eso es lo que podría parecer de, como decía, la primera mitad de la serie. Pero entonces llega el giro, porque Steve se enamora… de la hija de 26 años de Alice. Supongo que por eso nos han enseñado que ella está casada con un tipo de 41 años (que, tocaré madera, no es el padre de la niña sino el segundo marido con el que tiene el segundo hijo de unos 20 años, sobre lo que no opinaré tampoco). Como los demasiado numerosos chistes de ‘nos metemos coca’, no parece haber forma de seguir adelante con esto de una manera que no sea un bochorno para todas las partes implicadas. Más aún cuando está claro que el programa pretende que nos pongamos del lado de la pareja. Que esto tenga una creadora mujer o haya elegido para el papel principal a Clement -que lleva casi veinte años casado con una mujer de su edad- no dejan de ser añadidos a la extrañeza. Siendo la extrañeza: Pero quién pensó que esto era buena idea. Algo que, me temo, es el resumen perfecto de demasiadas series.

Yo hubiera jurado que ya habíamos superado el Momento House, con protagonistas masculinos claramente imbéciles pero, a la vez, muy capaces en lo suyo pese a sus tendencias autodestructivas. Pero se ve que no. Al menos Avvocato Ligas (O)(IT) pertenece claramente a ese modelo de hombre, y casi de serie. Con un abogado que es muy bueno en lo suyo y un desastre con sus compañeros de trabajo y, sobre todo, su mujer e hija. El caso central -un asesinato que tiene toda la pinta de que va a resolverse en la segunda parte porque este piloto tiene pinta de ser en dos partes y no un ‘caso de temporada’, ese arco largo es de suponer que corresponda al proceso interno autodestructivo del tipo este- es aceptable sin mucho más, y tampoco a los guionistas parece importarles mucho más que para sus posibilidades con la trama. Ah, y por algún motivo han decidido que tienen que meter escenas de sexo que tampoco es que aporten mucho. En fin, que parece que retroceder un par de décadas en lo que a TV ser refiere es algo que siempre está a disposición del público.

La verdad es que un poco me sorprende que Tsunami Umino no haya -que yo sepa- sido publicada en España. Hace una década o así ya fue adaptada a serie con… algo así como Esposa a tiempo completo. Creo que ahora andaba por Netflix. Y supongo que le ha ido razonablemente bien porque ahora le hacen una adaptación nueva, Chloe et Emma (O)(JP), o クロエマ o… , esta vez en Prime pero igual de… particular. En este caso sigue a dos mujeres, en su treintena, y muy diferentes. Emma está en el que puede ser el peor día de su vida. Tan malo que se ha buscado un jardín para pasar la noche. Pero resulta que la casa a la que pertenece el jardín está ocupada. Por Chloe. Que se a encuentra -bueno, es algo un poco más complicado, pero os podéis hacer a la idea. De hecho la narrativa es particular, aunque no es lo más extraño de la serie. Sino, quizá, su discurso sobre las amistades inesperadas y las pequeñas alegrías. En este caso la relación entre las dos protagonistas, su relación con la ¿adivinación? ¿lectura del futuro? y también con los postres. Bueno… postres, bocadillos, pequeñas piezas de comida -supongo-. Ahm… ¿Meriendas? Algo así. Lo cierto es que es una serie muy particular, supongo que dentro de estos estilos ‘suspense y cariño’ que están ahora moviéndolo. Una serie peculiar, en cualquier caso.

Asumo que este Dragon Striker (USA) se estrena ahora por las cosas de fútbol. La verdad es que más que serie parece una ensaladilla: Toman cosas de aquí y allá y lo cubren con una salsa más popular que otra cosa. En un momento pensé que la idea detrás era ‘haz Oliver y Benji pero más manga’, en otra pensé en mirar si es que tenían ya unos muñecos o unos videojuegos. En cuanto al botín del saqueo tenemos… un jovencito que descubre que tiene ‘poderes’, una entrada en una especie de institución con muchas historias detrás, el misterioso pasado de su (aparentemente muerta) madre, fútbol como concepto, tiros con nombres especiales que son poco menos que combos de videojuegos, un dibujo de ese que parece que calcula cuánto es un manga, cuánto es el manga de los estadounidenses esperan, y qué es lo que buscan estilo Avatar -el bueno-. Total, que para rellenar unos días tontos de verano supongo que servirá, ahora, no sé exactamente qué miembro del Comité que la ha creado se llevará el bonus.

Me alegra que estemos teniendo un cierto éxito en las series románticas. Ahora solo espero que empiecen a respetar al público. Porque Every Year After (USA) es un insulto. Un cúmulo de cosas ya vistas -y mejor- con muy pocas ideas -ni las líneas temporales son especialmente interesantes- y unas interpretaciones con menos registros que la sección de nacimientos de El Vaticano. Eso sí, si queréis mucho lloriqueo y mucho enfurruñe y una serie de decisiones completamente ilógicas… Bueno, a ver, poder podéis verla pero quizá la pregunta sea… ¿realmente queréis hacerlo?

Yo llegué a Kenka Dokugaku (O)(JP), o 喧嘩独学 o Viral Hit o…, pensando que sería otra historia de hostias. Y resulta que no, que es una historia de bullying en la que hay alguna hostia. Supongo que partirá de un manga, webtoon o similar, porque esta idea de que lo más importante sea que un grupo de ‘adolescentes’ en el instituto se llevan mal y buscan la viralidad… pues bueno. Los restos de humor…. pues vale. Pero el estado general del asunto es que todo este piloto es solo la construcción del sitio al que quiere llegar. Pero al que le va a costar más tiempo que paciencia tengo. Qué le vamos a hacer si parece que estas series tienen un problema para ir al grano.

Parece que están todos lanzándose a por las producciones verticales. Al menos en el caso de Disney este Locker Diaries: Phineas and Ferb (USA) ha buscado una excusa: Se cuenta desde dentro de las taquillas. Y así nos muestra escenas de las vidas de los protagonistas cuando NO están en verano. Son historias muy cortas, que a ratos recuerdan a ese Cambio de Clase que tantos años duró en Disney. Solo que multiplicado por las habituales ideas despendoladas de Phineas & Ferb. Así que, siendo conscientes de lo que tienen, el resultado es bueno.

La telenovela desatada siempre ha sido una de las especialidades sudafricanas, así que supongo que no debería de sorprenderme que este The Polygamist (O)(SA) sea un ejemplo de ello. Aunque sí que me sorprende lo poco que el título tiene realmente que ver. Uno pensaría que va de un hombre que tiene dos mujeres -o más- a escondidas. Pero nada más lejos de la realidad. El tipo se ha largado y está con la segunda, con su amante, pero no logra que su mujer acepte ni los papeles del divorcio ni la misma idea de ello. Y en gran parte es porque ella es una ‘influencer’ que ha basado su imagen pública en que es la esposa y madre perfecta. Así que no puede verlo amenazada por algo tan tonto como que su marido quiera el divorcio porque está con otra persona. Hay un momento en el que no está claro hasta qué punto está siendo una comedia o un melodrama cuando va a llevarle a la casa que comparte con su amante la invitación para su 20 aniversario de bodas. El puro planteamiento supera el ridículo, igual que lo hace el cliffhanger de final del capítulo o la manera peculiar para picar nuestra curiosidad con la que empieza. En fin, que si me hubieran dicho que es algún tipo de parodia podría llegar a creérmelo.

Clichés y topicazos, casi podemos elegir de qué caja sacan cada parte en este Proud (O)(PO) que va de un joven gay que cumple todos los arquetipos: Fiestero, promiscuo y aficionado a drogas y alcoholes. Su vida es un desastre y no deja de darle disgustos a su hermana, una madre soltera con la que está viviendo después de que la vida de él se fuera desmoronando. Por supuesto como en estos casos suele suceder la vida interviene. Él tiene que hacerse cargo de su sobrino y rehacer su vida. Algo para lo que no está preparado, blablabla. A partir de este piloto la serie puede seguir solo con los duros pasos para lograrlo, con momentos en los que parecerá que está todo perdido pero el protagonista perseverará, o como crónica de esa caída en la que el niño ahora a su cargo será el centro emocional del asunto. Tanto da, he visto ambas historias suficientes veces. Generalmente hechas de manera más interesante. Así que más allá de los que quieran ver el trasero frecuentemente desnudo del protagonista no se me ocurre mucho motivo para seguir dedicándole tiempo.

Supongo que con Raakh (O)(IN) querían explorar el ‘true-crime’ de India. Lo cierto es que esta sección de los sucesos parece menos uno de esos pseudo-docudramas británicos y más algún tipo de ficción construida para darle una vuelta al cine quinqui. Porque la historia de los delincuentes -por falta de sentido que parezca- está hecha con muchos más elementos melodramáticos que la del dedicado policía o los dolientes padres. Porque esto, que comienza con un par de chavales desaparecidos, luego encontrados muertos y, rápidamente, una investigación sobre lo sucedido, se convierte con cierta facilidad en una historia sobre los criminales, sobre qué les llevaba a hacer barbaridad tras barbaridad y, en fin, sobre todos esos sórdidos detalles de las historias sensacionalistas. Que si tenemos en cuenta que ya había salido en Black Warrant y ha sido sujeto de distintas reconstrucciones y reinterpretaciones no por lo intrigante -está ciertamente bastante claro todo- sino por lo sangriento que este asunto de Ranga-Billa fue. Así que diría que no existe un motivo que justifique la serie, pero asumiré que sí que hay uno: Hacer dinero con el sufrimiento de los demás.

Más allá de lo telenovelesco o lo lógico, todo en este Thanai Pisat (O)(TA), o ทนายปีศาจ o The Evil Lawyer o Las dos caras de la ley o…, apunta a la idea de hacer un drama criminal completamente delirante que trata de fingir que lo que trata es lógico. Que haya una abogada que gana casos sin importarle la verdad o… nada en absoluto… eso parece dentro de lo razonable. Que haya un joven abogado idealista  que se ve en mitad de un chanchullo, trata de que se haga justicia y le acaba explotando en la cara… eso tampoco. Que la cosa descarrile hacia el final del capítulo piloto con un giro que por un lado era el esperable pero por otro ha logrado tener incluso menos sentido del que parecía en un principio… pues bueno. No creo que le de muchos más capítulos a esto, al menos no sin saber si pretenden que el caso que aparece en este piloto dure toda la temporada -algo a lo que no le veo mucho recorrido- o si lo van a resolver y ambos abogados comenzarán a colaborar. Ya veremos, porque al menos un capítulo más se ha ganado con tanto despendole. Pero no creo que muchos más y, desde luego, menos mi interés que mi curiosiad.