¡Libros que Salen! Jones, «Una cosa salvaje que conoce la muerte», Smith y más

¡Que entre la pila!

Una cosa salvaje que conoce la muerte de Lina María Parra Ochoa, ed. Tránsito
Vuelve Lina María Parra Ochoa, a quien quizá recordéis de La mano que cura en esta misma editorial, a traernos otra de sus extrañas historias. Esta vez en un libro de relatos (trece, no podía ser de otra manera) que siguen sirviendo para hablar de personas, violencia, misterio, relaciones que no siempre son como parecen y lo perturbador saliendo de lo cotidiano. Porque, en fin, la muerte siempre nos está acechando. Aunque no siempre la veamos.

Asesinato en el monte Fuji de Shizuko Natsuki, ed. Salamandra

Es curioso como esta obra, que nació como un homenaje a Ellery Queen -de ahí que su título original, W no Higeki, se podría traducir como La tragedia de W-, se ha convertido en todo un clásico que comparan con los de Christie. Probablemente más por la influencia y el entorno que por el desarrollo. Pero esa intención de homenajear los clásicos de la edad dorada se puede ver también con Jane Prescott, la estudiante americana que sirve de tutora de inglés -y narradora principal- de esta obra en la que una poderosa familia propietaria de una farmacéutica tiene una celebración en una casa aislada en las montañas, con una tormenta de nieve fuera, y hay un asesinato, claro. Pero las confesiones, sospechas y demás lo van complicando. En fin, que al final podemos leer a esta autora y esta obra, espero que traducida del japonés, que tantas vueltas y adaptaciones ha tenido en Japón.

Glifo de Ali Smith, ed. Nórdica

Con un fondo que podríamos llamar antibelicistas, esta novela sobre dos hermanas que inventaron un fantasma y que treinta años después, cada una con su vida, se ven reconectando cuando aparece un caballo fantasma destrozando los muebles. A partir de ahí se habla no solo de las relaciones y de las funciones de la imaginación, también de cómo las fracturas o el no prestar atención lo que necesita es de cuidado, resistencia y solidaridad.

La mujer de la entrada de G.B. Stern, ed. Alba
Gladys Bronwyn Stern tuvo una extensa carrera como escritora y autora teatral, incluyendo esta obra publicada en 1939 y con un punto de partida más que particular. Una mujer se ve movida, por la enfermedad de su hija, a pedir dinero a distintas personas pudientes. Hasta aquí parece normal. Pero es que lo hace inventando historias diferentes para cada una, historias que faciliten que suelte la pasta. Y que continúa ya con su hija recuperada. Más aún, con sus hijas como acompañamiento. Así que la historia detrás de esta historia, con los efectos en las niñas y en otros personajes, va embrollándose y desatándose. Mostrando con ambigüedad la parte de necesidad y de abuso en tan particular historia.

El día de la puerta de Laurel Hightower, ed. Dilatando Mentes Ya conocemos a Laurel Hightower por Susurros en la oscuridad y Encrucijada, así que no debería de sorprendernos mucho que esta El día de la puerta sea una historia de terror sobre las cicatrices que deja la familia, los recuerdos del pasado y lo que hay detrás de una puerta cerrada. Porque eso es a lo que se enfrentan los supervivientes de una familia que regresan veinte años más tarde a una vieja casa en la que sucedió ‘algo‘ una noche, algo que van a confrontar tras todos estos años cuando la madre se ve capaz de hacerlo y llama a sus hijos para que estén con ella.

Muertos y vivos de Zadie Smith, ed. Salamandra
Nueva colección de ensayos y comentarios de Smith en los que mira al mundo del arte, de la política (bothsidista) o la propia vida.

El destino de los Conrad (Los mundos de Chrestomanci) de Diana Wynne Jones, ed. Nocturna

El último tomo de las historias de Chrestomanci trae de nuevo dos historias autoconclusivas: El destino de Conrad sobre un chaval con muy mala suerte en una misteriosa mansión y El huevo de los Pihoe, sobre un descubrimiento sorprendente, brujas rebeldes y líos que necesitarán de los Chrestomanci para solucionarlos. Así que, por última vez, visitemos este mundo.

Nos leemos.


¡Libros que Salen! Izzo, «El hotel del Alpinista Muerto», Langan y más

¡Que entre la pila!

El sol de los moribundos de Jean-Claude Izzo, ed. Sajalín

Siempre es una alegría que se acuerden de rescatar los libros de Izzo. Sobre todo si lo hacen en una edición legible. Así que esta recuperación ya me parece un triunfo. Viendo que esta novela en concreto no estaba en castellano en España -en catalán sí- pues más alegría todavía. Como siempre con él es una historia con sensibilidad y dureza, con un sintecho muerto y otro decidido a que si a él le pilla la parca sea al sol, rememorando su vida, su caída en desgracia y fantaseando con un reencuentro. Empezar por una de las últimas novelas de un autor es una decisión atrevida, pero lo cierto es que con Izzo también es segura. Incluso aunque sea para mostrarlos la humanidad que aún puede sobrevivir en un mundo hostil.

El hotel del Alpinista Muerto de Arkadi y Borís Strugatski, ed. Sexto Piso

Un nuevo Strugatski siempre es motivo de alegría. Más aún si es teóricamente su primera publicación en España. Quizá a alguno le suene la historia por la película de Kromanov. Pero si no ya os cuento yo que habla de un inspector de policía que va a un hotel de montaña, aislado, con otros peculiares residentes, y una presencia extraña, y quedará más aislado, y habrá -por supuesto- un crimen misterioso. Y ahí la mezcla de fantástico y humor de los Strugatski se mezclará con un poco de suspense para resolver todos los hechos extraños y esperar lo inesperado. Incluyendo los cambios de tono. ¡Así que a disfrutarlo!

Perdidos en la oscuridad y otras excursiones de John Langan, ed. La Biblioteca de Carfax

El tan reciente como flamante ganador de un Stoker a Mejor Antología -de un único autor- nos llega para que podamos seguir leyendo a John Langan en su versión ‘relato corto’. Como siempre con monstruos y maldiciones ancestrales se mezclan entre viajes, herencias y otras cosas mundanas. Una nueva alegría de Carfax.

La hija del samurái de Etsu Inagaki Sugimoto, ed. Satori

Hasta donde me alcanza la capacidad diría yo que este libro se encontraba editado solo de manera casi particular, así que es una alegría que Satori haya decidido acercar este clásico de las memorias japonesas, con una mujer que se vio no solo entre mundos cambiantes, también forzada a una migración y un matrimonio y que acabaría siendo la primera mujer japonesa en impartir clases en la Universidad de Columbia. Todo ello mientras intentaba mantener no solo una memoria, también conciliar sin abandonar dos mundos distintos.

Buen chico de Neil McRobert, ed. Muñeca Infinita

No puedo asegurar que no hayan usado IA en este libro, vistas las últimas declaraciones de su editor, pero sí que puedo avisar de que no tiene nada que ver con la película del mismo nombre pero que sí que tiene que ver con niños y perros y horror cósmico ancestral y una mujer viendo a su mujer hacer cosas raras y teniendo sospechas. No son muchas páginas -sobre todo para el precio que le han puesto- pero creo que lo mínimo es estar informados de su existencia.

Días oscuros de Thomas Olde Heuvelt, ed. Nocturna

Pues aquí estamos, con lo nuevo de Olde Heuvelt, que se ve que a Nocturna le está funcionando. Con él vuelve la idea de un pueblecito en el que durante once meses al año todo va bien. Y el duodécimo un extraño llega para cobrar el precio de esa felicidad. Y es que en ese mes en el que todo lo que puede ir mal irá mal todo puede torcerse más aún. Sobre todo cuando se cobra en sacrificios humanos.

Una anciana y un plan nada inocente de Helen Tursten, ed. Alma
Cold Clay (2, Un misterioso asesinato) de Juneau Black, ed. Alma

Pues efectivamente, vuelven los ‘cozy crimes’ a Alma. Aunque sea en sus dos variedades más… particulares. En la primera tenemos a nuestra muy particular ancianita intentando que la policía deje de hacerle preguntas incómodas sobre unas muertes de nada. En la segunda tenemos de nuevo a los antropomórficos habitantes de Shady Hollow conmocionados ante la aparición de un esqueleto. Y es que en esto del crimen siempre hay más variedad de la que parece.

Cómo dirigir un sello indie de Alan McGee, ed. Liburuak

Si alguien teme que sea realmente un manual para productores ya puede irse olvidando. Porque sí, hay consejos e ideas, pero sobre todo está el recorrido por su propia historia en Creation Records como un productor responsable de colaborar y lanzar con una buena cantidad de bandas: The Jesus and Mary Chain, Primal Scream, My Bloody Valentine, Teenage Fanclub, Ride… Antes de acabar lanzando la que probablemente sería la más conocida de todas, Oasis. Así que este es, una vez más, una serie de historias, anécdotas y comentarios sobre la parte de la historia de la música que es su propia vida.

Defensa de Madrid (Manuel Chaves Nogales, Antonio Machado, Miguel Hernández), ed. Aventuras Literarias

En Aventuras Literarias han decidido hacer uno de esos mapas suyos que sin duda ya habrá gente decidiendo a quién se lo va a regalar. Porque habla de la defensa de Madrid durante los inicios de la Guerra Civil, y lo hace de nombre de algunos nombres más que conocidos de aquel momento.

La cabaña de Ash de Jen Wang, ed. Sapristi

La autora de El príncipe y la modista -y Destellos y…- nos trae en su más reciente obra esta historia sobre une joven que, ante la amenaza del cambio climático y la inacción de sus compañeros y de los adultos a su alrededor, toma la decisión de ir en busca de una cabaña en los bosques de la que hablaba siempre su difunto abuelo. Será una oportunidad para que descubra los problemas y retos de la vida en la naturaleza. De manera que será no solo un momento para los retos, también para el autodescubrimiento y el desarrollo de su personalidad.

La casa sin nadie dentro de Jon Klassen, ed. Océano Travesía
¡Hay nuevo libro de Klassen! ¡Viva y bravo! En esta ocasión es un pequeño libro con forma de casa. En el que ir pasando de habitación a habitación, listando las cosas normales que hay en una casa. Y decimos las cosas porque… Bueno… No hay nadie dentro. Absolutamente… nadie.

Nos leemos.


¡Pilotos Deathmatch!

Parece que aún queda alguna comedia ‘de comunidad de vecinos’. Por lo menos eso es lo que nos trae este Chumbak (O)(IN) que presenta a cinco familias de cinco adosados de… ¿una manzana? ¿una urbanización? Me temo que no es tan sencillo entender la distribución, pero tampoco creo que sea tan importante porque está claro que aquí lo que cuenta es que todos van -y entran- de un lado a otro. El meter la acción principal dentro de un marco -un marco peculiar, la verdad, pero también uno que sirve para ‘presentar’ a los personajes- y que nos muestra distintas generaciones en lo que es menos una ‘familia tradicional’ y, desde luego, ‘familia elegida’ para montar una ‘familia por azar’. Esa gente que casualmente vive cerca de donde tú lo haces. Y con los que te puedes llevar mejor o peor. A partir de ahí la construcción de sucesos y escenas, dejando claro que pese a que hay mucho de humor también hay claramente un esqueleto telenovelesco para justificar tantas idas y venidas, hasta el punto de que en alguna ocasión podría parecer que lo que han montado es una parodia de aquellas ‘tiras diarias de barrio’ que tanto y tan bien han funcionado siempre para las telenovelas. En fin, que no soy su público pero que no me extrañaría que triunfara entre el que sí lo es.

Me sorprende que esto se haya estrenado en España sin hacer más aspaviento con que adapta una historia de Corín Tellado, aunque es cierto que Colisión (O)(MX) es una telenovela tirando a chorra. La sobreactuación de la actriz ‘joven’ principal pasa casi todo el rato en el registro ‘señora suélteme el brazo’, mientras que a su equivalente ‘mayor’ está claro que se la suda todo porque ella ha ido allí a demostrar que es divaza. Por supuesto si la trama hubiera ido un poco más rápida, o tuviera un mínimo de cohesión dentro del sinsentido habitual probablemente se notara menos. Así que quizá esta historia, que ‘arranca’ con un helicóptero estrellándose contra un edificio entiendo que como homenaje a estrenarla la semana del 11S, simplemente no se ha movido más… para que la gente no opinara.

Hablando de lo cual, Netflix ha hecho otra de esas series que sigue sin atreverse a emitir en vertical. Esta vez En coma (O)(CO) dura entre 3 y 5 minutos -es decir, entre 1 y 3 sin títulos de crédito, y puede que suene a coña, pero no lo es. Para cuando quise darme cuenta llevaba 2 capítulos porque el piloto es tan breve que no cuenta casi ni como salvapantallas- y nos presenta una historia asaz peculiar. Un enfermero de hospital puede ver fantasmas -o algo- y por eso una paciente en coma le pide que intervenga para que no vendan su corazón a un paciente rico. No hay un gramo de sensatez en la propuesta -que es lo bueno- pero me temo que el hacerlo en una media temporada de unos 30 capítulos con otros 20 aproximadamente por llegar, es mucho más de lo que estoy dispuesto a dedicarle a semejante tontería por mucho que estemos hablando de que en total serán unas tres horas de programa – es decir, aproximadamente cuatro capítulos de 40 minutos- y me da que por mucha ‘gente con dinero’, ‘personal médico cuestionable’, ‘un tipo con un tatuaje’ o ‘amores prohibidos’ esto no da para tanto. Pero, bueno, supongo que como curiosidad podemos acepar que este tipo de cosas existen.

Esta semana el genérico parece que toca dentro de lo de las románticas. De ahí que tengamos en el apartado juvenil subsección ‘con deporte’ Crew Girl (CA)… en el que deporte es remo. O algo parecido al remo, yo que sé. Veamos, los clichés son: Jovencita de buena familia que sufre un revés de la fortuna -bueno, pillan al padre robando y tiene que huir del país, viene a ser lo mismo- se muda con su madre a su pueblecito natal -de la madre, creo-, para ir a un colegio de élite -o algo-, y según llega tiene un tropiezo con un adolescente lugareños -interés romántico número 1-, conoce gente de su edad como la reina del instituto, y el equipo -no femenino- de remo, en el que está otro adolescente -interés romántico número 2- que está saliendo con la reina del instituto -rivalidad x2- de modo que ella no solo tendrá que decidir entre los dos chavales -ellos no lo saben, pero va a pasar eso- sino, además, demostrar que puede hacer lo que sea que haga en el equipo de remo. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Me temo que de nuevo no hay nada en absoluto que me parezca original o interesante pero, a la vez, imagino que si alguien busca algo así de sencillo le debería de valer.

Hablando de genéricos, Dang! (USA) es una versión básica de ‘hermanos desastrosos con padres terribles’, es decir una de las versiones habituales de los Adult Swim modelo ‘no-tan-adultos sí-tan-disfuncionales’. Lo cierto es que las tramas propias de cada hermano y las generales como familia no tienen mucho que justifique el hacerlo animado en lugar de en una sitcom. Excepto que ahora mismo es más fácil vender lo primero que lo segundo pese a que sea más caro. Yo qué sé, quién entiende el negocio este. Por lo demás, no parece haber realmente mucho sobre las raíces de quien quiera que haya escrito esto -asumiré que el hermano porque es 1) el nombre menos conocido de los tres y 2) el único papel que parece tener algo mínimamente fuera de la norma- y sí un exceso de lugares comunes. Así que pasando.

No sé si realmente mucha gente recordará Snowfall, por mucho Sergio Peris-Mencheta que tuviera a lo largo de sus nosecuántas temporadas, pero era una serie de Organización Criminal durante finales de los ochenta, con el crack como parte central del asunto. Así que ahora este The Drop: A Snowfall Saga (USA) ha cogido a dos de los personajes secundarios de la misma y los ha mandado a Los Ángeles en 1990. Sí, un poco como ‘Es el año 1999 y me he mudado a Nueva York, espero lograr el trabajo de mis sueños en el World Trade Center’, pero supongo que las cosas históricas funcionan así. Como decía, les  manda a Los Ángeles y les mete por un lado en una historia de organización criminal con las guerras de bandas -de pandillas, más bien- en el que no hay un lado que no sea terrible, corrupto y homicida -y no me refiero solo al LAPD- sino, de paso, en el ‘lanzamiento’ noventero del Gangsta Rap aprovechando que acababa de quedar Straight Outta Compton. No os voy a negar que la parte del negocio musical me ha parecido más interesante que la de organización criminal. Pero tiene el problema del que hablábamos hace unos días cuando elogiaba a The Producer por hacer justo lo contrario de lo que se hace aquí, tratar el negocio como en Empire, todo muy telenovelesco pero muy poco creíble porque hablan del negocio de la música como podrían hablar de hacer películas, controlar hoteles o llevar una perfumera. Así que… bueno… podría ser peor -particularmente me parece una mejor respecto a la serie anterior, la verdad- pero está lejos de ser algo a lo que le vaya a dar más capítulos de prueba.

Está visto que esta semana vamos de genérico en genérico. Este De Eetclub (O)(PB) he tenido que mirar que no fuera una adaptación, concretamente de Las viudas de los jueves o similar. Porque, en fin, un grupo de ‘amigos’ de ‘la urba’, una tragedia y dos líneas, la del presente en el que la recién llegada decide buscar el origen de la tragedia, el pasado en el que se va fraguando. Y, en medio, el enésimo ejemplo de ‘los ricos son gente espantosa’. Como si hiciera falta. El convencernos y la serie. Porque ni los elementos telenovelescos funcionan, ni la intriga es gran cosa, ni -desde luego- nos va a importar gran cosa cualquiera de los implicados. Para hacer esto podrían haber enviado a Jason Voorhees. Por lo menos nos habría entretenido más.

Se ve que entramos en épocas telenovelescas, porque tenemos otra, Honor Thy Mother (O)(FI) se parece todo lo que estas cosas se pueden parecer. Aquí tenemos a una señora, dueña de un imperio de bebidas refrescantes -sí, en serio- que se encuentra ante toda una serie de situaciones que resuelve, en fin, de la misma manera: Despidiendo gente y tratando mal a quien está a su alrededor. A la vez tenemos a una joven muy esforzada que sueña con ser actriz. Cuando la primera acaba en el hospital vemos que la segunda decide ir para allá. Lo que podría parecer una trama clásica -por una serie de desventuras una mujer decide hacerse pasar por otra- acaba yendo por caminos diferentes: La joven es la hija, realmente, pero no va a perdonar a su madre toda una serie de malas decisiones del pasado que incluyen un incendio por medio. A su favor hay que decir que al menos ese giro es más telenovelesco en un estilo clásico, como si estuviéramos en el México o Venezuela de los ochenta. Lástima que dediquen demasiado tiempo a sobre-explicaciones porque probablemente sea la telenovela más cercana a lo que se supone que deberían de ser estas cosas, incluso en lo ridículo, de lo que se ha estrenado esta semana.

El principal problema de este El Juicio (O)(MX) es que tarda demasiado tiempo en contar cualquier cosa teniendo en cuenta que te están telegrafiando lo que va a pasar porque, además, ya lo has visto mil veces. Parece que quisieran estirar un chicle que tampoco da para mucho, como si ser machacones con personajes y situaciones las hiciera más profundas. Que no. Lo que hace es que consideres que quizá los que ven series a 1,5X ó 2X lo hacen por un motivo razonable. Porque a la velocidad dada lo cierto es que no sé cómo nadie ha podido terminar la cosa esta.

Otra serie para ver a 2X, de verdad que si tampoco tienes mucho que contar puedes buscar la manera de recortar o de mostrar otra cosa. Este Last Seen (AU) nos pone a un ex-agente de nosequé cuya hija desapareció y que ahora que hay novedades ha decidido meter en el asunto para investigar. Dicho así puede parecer que está bien. Pero entre el ritmo lentísimo, los colores apagados y la cháchara insustancial sin film parece menos un ‘thriller’ y más un ASMR. Empiezo a preguntarme si igual que Netflix promociona esa especie de mezcla de audio-drama y ruido blanco en el resto están apostando por obras que se vean dándole rápido.

Madremía A Tale of Two Cities (UK)… No solo es la peor versión que recuerdo haber visto, es que el departamento de peluquería haría sonrojarse a los de The Americans. Si además el pan sin sal que pones de coprotagonista parece sacado de la Escuela de Interpretación Joey Tribbiani y el trabajo de vestuario y decorados deja tanto que desear… Saber que la BBC ha tenido algo que ver con esto me hace sospechar que quizá los recortes se les ha ido de la mano más de lo esperable. Porque algo como esto no lo hubieran emitido hace una década. Mal, mal, mal… es el peor de los tiempos.


¡Libros que Salen! Semiónov, «Sister Snake», Duras y más

¡Que entre la pila!

Torbellino de Yulián Semiónov, ed. Hoja de Lata

Me alegra ver que Hoja de Lata ha recuperado una cuarta novela de Semiónov, de nuevo con Maxim Isáiev o Stirlitz por medio. En la novela de la serie cronológicamente anterior a Diecisiete instantes de una primavera. Como de costumbre está metido en un embrollo, esa vez durante la Segunda Guerra Mundial y con los nazis por medio y la ciudad de Cracovia en su centro. Por un lado un grupo de agente soviéticos enviados a ayudar a la resistencia, pero perdidos, por otro Stirlitz infiltrado entre los nazis y, finalmente, la Resistencia polaca más que decidida a acabar con los alemanes. Así que tenemos una buena cantidad de giros y sucesos por delante.

Los ojos verdes de Marguerite Duras, ed. Athenaica

Pues sí, alguien ha decidido ha decidido recopilar los textos de Duras para el Cahiers du cinéma, partiendo de un número especial que le encargaron -con total libertad- y que luego fue recuperado como un libro (este) junto con otras colaboraciones. Y eso significa ensayos y artículos pero también entrevistas. Una manera de recuperar no solo su mirada, también la relación con el cine y el diálogo que la literatura (y su literatura) con el mismo.

Sister Snake de Amanda Lee Koe, ed. Amok

Por fin trae alguien a España a Amanda Lee Koe, aunque no sea con su libro de relatos inicial sino con esta historia sobre dos hermanas inmortales, que pese a su vínculo son distintas. Una buscando encajar en la sociedad, otra vivir al margen. Hasta que pasa algo que lleva a que las dos hermanas vuelvan a encontrarse y, por supuesto, sufrir la fricción que sus diferentes personalidades, y de la casi disparatada, entre lo sarcástico y lo ácido, repleta de caos, situación en la que se encuentran hacia un peculiar final.

Bajo el cielo infernal de Alicia Giménez Bartlett, ed. Destino
Vuelve Petra Delicado y lo hace con un caso turbio, un jesuita asesinado en un barrio en el que ejercía como cooperador social. Tutelando jóvenes con problemas. Por supuesto a eso le siguen secretos descubiertos, extraños giros y -claro- las vidas privadas de los encargados del caso entrometiéndose en su juicio.

Una historia de Taipei de R.F. Kuang, ed. Hidra

Capaz de historias bien variadas, en este caso Kuang se sumerge en territorio casi biográfico, con una historia de un campamento de idiomas para que los americanos conecten con sus raíces chinas. Será una historia de encuentros, pérdidas, de descubrimiento ajeno y propio y, sobre todo, de ser más consciente que nunca de lo que significa esta doble herencia cultural. Y todos los problemas y silencios que lleva añadidos.

Yo, Fadi, el hermano robado 1 (1986-1994) de Riad Sattouf, ed. Salamandra Graph

Supongo que esta es una forma, curiosa ciertamente, pero dentro de la lógica, de alargar un poco más lo contado en El árabe del futuro, al dar la palabra al hermano que fue secuestrado por el padre. De esta manera vemos otra part de la historia, distinta pero complementaria, que añade matices e historia a la obra original. Que es de lo que va esto. Además de seguir haciendo dinero de un título bien conocido, claro.

Los llamaban Junior & Senior de Jean-Baptiste Hostache y Robin Recht, ed. Nuevo Nueve 

Creo que es bastante obvia la referencia que se está moviendo aquí con estos dos bandidos. Que lo son. De hecho el punto de partida parece alejado del de sus inspiradores. Porque aquí tenemos a dos bandidos en el antiguo Oeste, en la cárcel, y dispuestos a aceptar secuestrar a una niña a cambio de escapara. Lo que pasa es que los planes nunca funcionan como uno esperaría, y quizá acaben secuestrando media docena de ellas, y perseguidos por soldados, forajidos e, incluso, una severa institutriz.

Amistad para dinosaurios de dinosaurcouch, ed. Lunwerg

Pues sí, ha tardado un poco pero en Planeta se han acordado de estos recopilatorios de cómics de Dinosaurios y reflexiones. Esta vez recopilados con el tema de la amistad. Así que es una oportunidad no solo para el regalo, también para recordar a toda esa gente a la que quieres… al menos hasta que llega una bola ardiente del cielo.

Sabotaje a bordo (4, Montgomery Bonbon) de Alasdair Beckett-King con ilustraciones de Claire Powell, ed. Bambu

Pues sí, hay un nuevo caso para el detective… o quizá la detective… infantil más importante del mundo. Esta vez Bonnie Montgomery y su abuelo son invitados a un espectáculo de fuegos artificiales en un barco pirata. Os podéis imaginar que pronto empiezan los hechos extraños y, por supuesto, un cadáver con algo misterioso. Una nueva oportunidad para el suspense y el humor de Beckett-King y, por supuesto, las estupendas ilustraciones de Powell.

Homero, el búho librero de Nathalie Lescaille y Émilie Michaud, ed. Bruño
Una encantadora historia con los libros como centro y la amistad como punto clave, pero no solo esto, porque además de todo esto, incluyendo las estupendas ilustraciones de Émilie Michaud… ¡hay cinco minilibros en su interior! Distintas lecturas que el búho librero recomienda a sus amigos y que se podrán leer para pasarlo bien y también para observar las distintas posibilidades de los libros.

¡Vaya nochecita! de Guilherme Karsten, ed. Combel

Un nuevo libro de Guilherme Karsten, que aquí hace la función de escritor además de dibujante, y en el que nos llega una historia conocida de una manera poco habitual. Porque este es un libro casi vertical. Más alto que ancho. Y lo es porque nos cuenta la historia de una casa, cinco pisos con distintos vecinos, un bebé jirafa que les va despertando y distintos movimientos y reacciones a ello. Con un estilo de página particular que va moviéndonos por los pisos mientras cuenta su historia.

Nos leemos.


¿En qué cabeza de esta gente disney-adyacente cabe lanzar una serie sobre una joven abogada, un poco patosa, un tanto tartamuda, que se encuentra enfrentándose a su padre, un abogado legendario, en uno de sus primeros casos…. Y HACER LOS TÍTULO DE CRÉDITO CON IA? Pues eso es lo que han juzgado razonable en The Court (O)(IN). ¡A quién se le ocurre tener a una de las estrellas emergentes de la televisión india y cagarla de esta manera! En fin, Disney, nada que no sufriéramos en Invasión Secreta, se ve que de aquella tampoco sacaron enseñanza alguna.

Seguimos con las series indias, esta vez con Jagamae Sangeetham (O)(IN) que voy a asumir que es una mezcla de drama familiar, drama musical y drama romántico. O algo. Una familia de tradición musical en la que el abuelo se niega a comerciar con la música prepara una transición al puesto para su nieto a la vez que una aspirante a estrella de pop aparece por ahí. No es muy interesante… básicamente nada. Pero imagino que quizá a los seguidores de la música carnática les puede interesar. Que seguro que habrá a quien les interese. O algo. (Y no dejo de pensar en lo facilísimo que sería hacer una versión española de esto… quizá incluso ya ha existido)

Supongo que Mal de amores (O)(MX) le gustará a los que gustara el libro original, una ensaladilla de trío amoroso, serie de época y reivindicación del empoderamiento femenino. Vamos, como lo que vimos hace unas tres semanas en My Brilliant Career. Con la diferencia de que aquella era mejor serie. Y tenía menos interés por la sexualidad, supongo. Pero supongo que si alguien quiere verse una serie que parece falsa en cada oportunidad que tiene, tan mediocre que parece creada en una cadena de ensamblaje y apolillada en su forma y fondo hasta límites ridículos… No les recomendaría esta, porque qué necesidad. Pero supongo que se la podrían poner como ruido de fondo.

Me pregunto por qué Pohaenjeu (O)(CS), o 포핸즈 o Four Hands, Two Sonatas o Cuatro manos, dos sonatas o…, ha decidido jugar la baza de ser una serie queer cuando muy claramente solo les interesa el queerbaiting. De ahí que hayan metido una ‘tercera rueda’ a esta historia de drama musical -¡dos en una semana!- para cuando tengan que demostrar que en realidad esto iba de ‘buenos amigos’, ‘compañeros de cuarto’, etc. La parte de drama no es gran cosa, la de música… bueno, es música clásica…algo se lleva… pero me temo que la parte de drama familiar… pues eso. No es que ofenda, ni mucho menos, aunque tiene menos sentido de lo que uno podría suponer -tampoco creo que les importe- y… bueno, eso, que si te apetece oír muchas veces la Danza macabra de Saint-Saëns tocada a cuatro manos al piano… entonces algo sacarás de esto. Supongo que es lo mejor que puedo decir.

Es una pena que The Varnell Hill Show (USA) intente abarcar tanto. Porque hay partes en su interior que no están tan mal. Es decir, en parte se nota como si no hubiera pasado un día desde que era un personaje que aparecía en ocasiones por Martin. Es decir, podría ser una telecomedia de los años noventa. Pero pese a eso y pese a la decisión de meter chistes más por meterlos que porque nadie pueda creer que tienen gracias… es que ya hemos visto esto de los ‘viejos’ y los ‘nuevos’. La vimos en la última serie de Wayans y también en la última de Key, es verdad que no como esta, igual que en aquellos casos no se les ocurrió dedicarle tanto tiempo al ‘programa en el programa’, pero el problema es que esto no solo no es Larry Sanders, es que tampoco acaba de tener claro para dónde va. Y eso lleva a una acumulación de personajes, momentos e historias que todo lo que sirve es para que cualquier historia o desarrollo sea superficial. Por suerte cuenta con intérpretes experimentados, algunas buenas ideas, y la decisión de usarlo para ‘presentar’ distintas facetas del humor afroamericano a… no sé si ‘su público objetivo’ o ‘una nueva generación’. Quizá esperen que ambos. Y es cierto que estoy lejos de ser un fan de Martin Lawrence, aunque aquí demuestra por qué tiene ese puesto en el humor afroamericano, tanto como productor como en su nuevo papel. El problema es que demasiadas veces esa mezcla de tantísimo que juntan se une a una cierta sensación de pachanguita, de que más de una serie es un ‘solteros contra casados’. Creo que no muchas veces se ve tan claro lo mucho mejor que hubiera funcionado hace años con 20 ó 22 capítulos para desarrollar y pulir y que la segunda temporada ya hubiera estado más centrado y la gente dijera  ‘empieza por esa, olvida la primera’. Pero, claro, las cosas ya no funcionan así hoy día. Que supongo que es el centro de la serie. Aunque en ambos casos lleve la coletilla de: para bien o para mal.


¡Libros que Salen! Cohn, «Excursión de monstruitos» y Kavege.

¡Que entre la pila!

Slashtag de Jon Cohn, ed. Dilatando Mentes

Es cierto que Jon Cohn no es tan conocido como otros autores, pero supongo que esta obra puede intrigar a la gente. La premisa es sencilla: Un grupo de influencers van a un hotel encantado en el que tienen que pasar tres días. Cada uno por sus motivos. Esperan los típicos sustos, bromas y juegos de los realities… pero descubren que hay una presencia real. A partir de ahí la protagonista, una influencer que necesita cambiar la conversación después de lanzar un producto tóxico, tratará de seguir viva mientras fuera del hotel su hermana investiga tanto el establecimiento como a la televisión que sigue emitiendo todo. Supongo que aquí es donde se dice: ¡Bienvenidos a Slashtag!

Moon Dee de Yoann Kavege de Tengu EdicionesUna historia casi sin palabras de un pequeño ser especial, un huevo y una huida algo melancólica. Probablemente no sea en lo que pienses al oír cómic europeo y, sin embargo, es un buen ejemplo de lo que se puede encontrar.

Excursión de monstruitos de Natacha Godeau y Zoé Ruth, ed. Astronave

Siempre es bueno tener un título del que poder decir: Como su propio nombre indica. Porque eso es lo que tenemos aquí. Una particular y variada clase con todo tipo de seres, una excursión a Elfilandia e, incluso, un juego de pistas que su maestra ha preparado junto al Rey de los Elfos. A partir de ahí el caos y la diversión habitual de una excursión… sobre todo si hay alguien decidido a ganar como sea.

Nos leemos.