¡Libros que Salen! Thirkel, «Margo Maloo y la red enmarañada», Oh y más

¡Que entre la pila!

Tras haber leído Fresas silvestres nos encontramos ahora con la posibilidad de ver el inicio de la serie centrada en el condado de Barbetshire, una de esas comedias de costumbres con una escritora intentando descansar y no lográndolo que tan bien se le dan a los ingleses.

Margo Maloo y la red enmarañada de Drew Weing, ed. Maeva

Pueden ser muchas y variadas las novedades de esta semana que nada destaca tanto como la alegría de tener de nuevo el tercer volumen de las aventuras de Margo Maloo. Detective de monstruos en un mundo con precarias relaciones entre estos -que viven escondiéndose- y los humanos.

La chica que se entregó al mar de Axie Oh, ed. Elástic

Con un fondo de cuento clásico y una inspiración clara de la mitología oriental, la historia de una joven que se lanza al mar para apaciguar a un dios y descubre que las cosas no son como parecen, entrando en toda una serie de situaciones y juegos de poder, logra darle un contrapunto actual a ese clasicismo.

Romeo y/o Julieta de Ryan North, ed. Fandom Books

Ryan North puede ser más conocido por la gente de los cómics (por su adaptación de Matadero 5, por ejemplo), pero aquí le tenemos convirtiendo Romeo y Julieta en un elige tu propia aventura con múltiples finales distintos (es posible que en el malo mueran los dos) que incluye una extensa cantidad de ilustraciones de distintas autorías. Eh, ya habíamos dicho que venía de la cosa de los cómics.

Drag King Dreams de Leslie Feinberg, ed. Levanta Fuego

De nuevo Leslie Feinberg nos ofrece una mirada a los estadounidenses que son tan reales como los que suelen sacarse en las obras de ficción pero a los que se tiende a dejar al margen, aquellos de clase obrera, disidentes en lo político, racializados, queer. Personas que aquí se encuentran enfrentados a la radicalización y el racismo posterior al 11S, con la policía campando a sus anchas y la mano dura imperando mientras el público mira hacia otro lado. Que aquí se nos muestra desde las los clubes nocturnos del East Village hasta aquel internet de inicios de los ’00s. Una obra sobre el contacto y las redes que se tejen, componiendo de nuevo un retrato de una realidad que muchas veces no sale en la foto.

Hotel Splendid de Marie Redonnet, ed. Malas Tierras

Una obra francesa que habla de familias y su legado, de la soledad y el encuentro, y de las posibilidades tanto de lo real como de lo que quizá no sea fantástico pero sí increíble, todo eso podemos encontrar en esta obra de la autora francesa.

El club de los portaféretros de Paul Tremblay, ed. Nocturna

Un joven que se siente al margen decide montar un club extraescolar para ayudar en entierros, una chica extraña se apunta. Empiezan a suceder hecho peculiares. Años más tarde, cuando el ya-no-tan-joven intenta reconstruirlo son aún más las cosas que ocurren. Porque para algo esta es la nueva novela de uno de los nombres actuales del fantaterror estadounidense.

Cuentos de lo insólito de May Sinclair, ed. La Biblioteca de Carfax

Siete relatos de inicios de inicios del S XX en los que lo metafísico y lo sobrenatural tan del gusto del público británico muestran una variedad de posibilidades. Y que han sido recuperados para nosotros por La Biblioteca de Carfax, claro.

Último autobús a Woodstock de Colin Dexter, ed. Siruela

Parece que el éxito de Endeavour, la más reciente de las series centrada en el inspector Morse, ha animado a las editoriales españolas –Siruela en este caso- a animarse a recuperar la serie original. Yo reconozco que puede ser un poco atragantable por la inglesitud y el tiempo pasado, pero me alegro de que se le dé una nueva oportunidad a un icono de detectivismo anglosajón con tantos años a sus espaldas.

Algo más en el equipaje de Ray Bradbury, ed. Minotauro

Minotauro sigue con Bradbury, en esta ocasión con un nuevo recopilatorio de sus relatos sueltos, recuperados tras veinte años.

La guerra carlista de Ramón María del Valle-Inclán, ed. AlbaAlba ha organizado un volumen con las novelas y relatos que Valle Inclán realizó sobre… bueno, sobre lo que pone el título. Así que a poco interés que se tenga bien en la guerra o bien en Valle-Inclán parecen más que interesantes este volumen.

Las muertas de Jorge Ibargüengoitia, ed. Cátedra

Tener a Ibargüengoitia en edición anotada supongo que significa por un lado que el reconocimiento ha llegado. Que sea con este Las Muertas tiene sentido también, es una de sus obras más relevantes y lo es desde un punto de vista tanto social como contextual. Lo importante es que facilitará -espero- que su obra esté disponible de manera casi permanente. Y, quién sabe, quizá se le una algún otro título.

El nombre del mundo es Bosque de Ursula K. Le Guin, ed. Minotauro

De no haber rastro alguno a tenerlo en dos ediciones distintas, esta algo más pequeña pero lejos aún del bolsillo. ¿No es sorprendente el capitalismo?

Las vidas de Brian de Brian Johnson, ed. Contra

De sus inicios en Geordie a su sustitución de Bon Scott en AC/DC, la vida de Brian Johnson, su relación con la música, y el humor que encuentra en una historia que parece considerar increíble se cuenta aquí en primera persona.

Fermentación de Matilde Fenestraz y Stéphane Ros, ed. Col and Col

Por fin tenemos el primer título de Col and Col del año, y resulta ser un libro sobre la fermentación en todas sus vertientes. Que son unas cuantas. Desde las alcohólicas a las de panadería, sin olvidar las vegetales, muchas son las posibilidades exploradas en este libro.

Detectives extraescolares 1. Misterioso cambiazo en la biblioteca de Enrique Carlos Martín, ed. Destino

El auge de las historias detectivescas en infantil/ juvenil sigue adelante con buena salud, que siempre es algo de lo que alegrarse. Y la novedad de esta semana es esta serie que comienza aquí pero de la que ya están programadas unas pocas continuaciones.

Nos leemos


Hubo hace unos años una gran cantidad -no lo llamaremos epidemia- de series que seguían el patrón Un grupo de gente se despierta en una nave espacial porque ha pasado algo inesperado. Este The Ark (USA) sigue ese estilo en la sección Eran mandados a repoblar/crear/montar una nueva realidad y es, además, en SyFy. Que yo diría que ya acogió varias. En cualquier caso el resultado es el de siempre, supongo que si te gusta la premisa esto puede estar bien. Y si no… bueno, no es que ofrece mucho más allá de las discusiones de los distintos puntos de vista, las particularidades de la misión y los clásicos temores sobre la falta de lo que toque para la supervivencia. Un genérico.

Debo decir que la versión india de Élite que Netflix puso en marcha con el nombre de Class (O) (IN) esperaba que fuera menos cercana a la original y más adaptada a su contexto. Pero no, pese a los cambios que han tenido que hacer hay mucho que se mantiene. Incluyendo partes queer y momentos sexuales. Ninguna de las dos esperaba verlo en una producción de La India, menos aún teniendo en cuenta cómo está La India. Pero bueno, supongo que la idea era montar una Serie Escándalo. Porque, por lo demás, sigue esa idea de mezclar Medias de Seda con Al Salir de Clase que tenía la original. Incluso manteniendo los discursos sobre clases que en este otro contexto de postcolonialismo británico y sociedad de castas rechina precisamente por la falta de cambios. No espero nada más de ella, pero espero que al menos sirva para probar si hay intención en cambiar las cosas.

Me lo he pasado en grande con este Detective Conan: The Culprit Hanzawa (O) (JP), una serie que sospecho que solo nos va a gustar a los que llevemos los treinta años -o se los hayan metido en vena- siguiendo los casos de Conan, que se usan aquí para crear una sátira sobre el tipo de ciudad en la que hay un asesinato nuevo a cada minuto, los criminales abundan y en cuanto te descubren intentan asesinarte. Lo mejor es que eso lo mezclan con la historia del protagonista, que es otro asesino en ciernes pero de quien se nos cuenta su llegada a la ciudad, sus comienzos de vivir de manera independiente, conseguir un trabajo y enfrentarse a todos esos pequeños retos asociados. De modo que la más desaforada sátira se junta con el costumbrismo más sencillo de compartir. Y lo hace en episodios de poco más de cinco minutos en los que el opening, el ending y la previa del siguiente capítulo ocupan casi más que el contenido en sí. Son doce episodios de esos cinco minutos y medio aproximados, así que si conocéis la historia u os interesa esto que digo en poco más de una hora os la habréis fundido. Ya os digo, no puedo recomendarla a cualquiera porque hace falta un conocimiento del contexto de esos que me llevan a decir que por una vez soy concretamente el público, pero si lo tienes… ¡adelante!

Como si del juego aquel de Dos Verdades y Una Mentira fuera, en Dear Edward (USA), lo último de Apple TV+, tenemos Dos Problemas y Una Bondad. La bondad, empecemos allí, es que Connie Britton está muy bien, como siempre. El problema podríamos decir que es todo lo demás, pero podemos centrarlo en dos: El melodrama post-accidente aéreo es tirando a insufrible. Una opinión general mía pero aquí en concreto, están tan centrados en ‘el drama humano’ que se olvidan tanto de la empatía humana como de que tiene que interesarnos la gente. Y no se cumple ninguna de las dos. Es un triste intento de hacer llorar este. Como en un drama de sobremesa. El segundo problema es que el protagonista teórico… digamos que no es un desastre pero está lejos de ser un éxito, no digamos ya de poder defender a un personaje que es tan excesivo desde un punto de vista narrativo, que en el mejor de los casos hace bola. Y en el peor no interesa. Al menos el actor logra que la cosa no empeore, que casi me sorprende, la verdad. Pero para este tipo de obras la explotación infantil más vale hacérsela a un niño británico, que tienden a ser más capaces que los americanos. En fin, supongo que si quieres una de llorar valdrá. Yo, desde luego, ni soy su público ni le encuentro gran interés.

Pues ya está en Netflix el spin-off de On My Block, lo han llamado Freeridge (USA) y ha decidido incluir una especie de trama ambiguamente fantástica en la que no acaba de atreverse a entrar. Al menos en el piloto. También p43resenta a un nuevo grupo de protagonistas que, sinceramente, no me podrían importar menos. Incluyendo la idea principal de las dos hermanas que discuten pero que están en el mismo grupo de amigos aunque a una de ellas no le soporte el resto de amigos de la otra. Yo qué sé, a ratos parece Un Episodio Muy Especial y a ratos los recortes de hostias -por un motivo más que razonable- de El Club de la Medianoche. Supongo que a su público original le interesará, a mí ya os puedo decir que no.

¿Hay una competición dentro de Netflix para ver quién hace la peor serie de animación? No sé si tengo dudas pero pruebas tengo a patadas. Con la salida cada semana de una obra que es peor de la anterior la entrada en el concurso de esta semana es Make My Day (O) (JP) que parece un disco demo de un juego de PS1. En el mejor de los casos. Pero es que además dentro aparece de cuando en cuando otro tipo de animaciones en formas y estilos, como si quisiera dejar claro que esto no es un problema de dinero sino una DECISIÓN. Y, sinceramente, se han Tomado Decisiones.

Quiero creer que esta Nolly (UK) está hecha por RTD para ITVx como un homenaje y ha acabado como una de esas estatuas de cera que solo sirven para recordarnos por qué el original era tan memorable. No sé si el problema está en intentar abarcar mucho con ese pedazo de la historia de la tele británica, la biografía de su protagonista y su grandeza como icono, entre otros muchos momentos históricos. Puede ser que parte del problema sea la mediocre actuación de su protagonista, una triste caricatura que siempre se queda por debajo o por arriba de lo que hubiera hecho la propia actriz. En cualquier caso, una idea fallida que merecería mejor suerte probablemente como algún tipo de documental que como acercamiento desde la ficción. Al menos si la ficción no está bien pensada, planificada o interpretada.

Que espanto este Princess Power (USA), que tira de lo peor de la explotación girlibossy del feminismo de hace una década para montar una especie de historia de siempre con princesas y frutas con la mayor innovación de que las princesas llevan PANTALONES. Entre eso y que una de las frutas es el kiwi menos kiwi de la historia de los kiwis creo que la idea es cubrir un… no sé, una necesidad o un algo. Y lo de estirar el dedo meñique… Ahm. Mira, no.


Agradablemente canadiense y algo insulsa, ideal para rellenar una tarde mientras haces otra cosa, así es The Spencer Sisters (CA) que usa el clásico madre/hija, novelista de misterios/expolicía, como extraña pareja que resuelve crímenes un poco siguiendo los puntos más que investigando entre varios sospechosos. Es algo inofensiva, pero supongo que cosas peores habremos visto.

Lo malo de The Watchful Eye (USA) no es tanto que no sepa a dónde están yendo como que me da bastante lo mismo. Con un nivel propio de un telefilme de Lifetime pero sin nada del suspense o despendole. Tenemos a un montón de arquetipos que nos dan bastante lo mismo, un par de cadáveres que también nos dan igual, un entorno similar al de Only Murders in the Building que solo sirve para recordarnos lo buena que es OMitB, y muchas intrigas que se exponen de la manera menos interesante posible. Es una lástima que Kelly Bishop esté haciendo su nada de papel aquí porque es lo más interesante y, a la vez, está completamente desaprovechada. Ni siquiera tiene sentido compararla con Lost porque no sólo no intenta intrigar, es que tampoco intenta mostrar algo extraño que ‘ya explicaremos’ hasta el punto de que los elementos digamos conspiranóicos o sobrenaturales dan totalmente lo mismo. Total, que no pienso ni leerme el artículo de wikipedia explicando.


¡Libros que Salen! Klosterman, «Flores para Lola», Kappor y más

¡Que entre la pila!

Flores para Lola edición a cargo de Carlos Barea, ed. Dos Bigotes

Aprovechar el centenario teórico está bien, sobre todo si es para reunir una serie de ensayos alrededor de la figura de Lola Flores con la queeridad de fondo. Porque fue no solo artista, también icono.

Los noventa de Chuck Klosterman, ed. Península

Una mirada a los noventas por parte de Klosterman en el que intenta explicar cómo los cambios en la cultura popular tras la caída del muro de Berlín reconfiguraron un mundo nuevo en el que internete iba emergiendo.

La edad del vicio de Deeepti Kappor, ed. Alfaguara

Un extraño crimen cometido de madrugada en el que parecen estar implicados un coche de lujo y un criado de la familia propietaria abren más dudas sobre lo ocurrido permitiéndonos echar un ojo en los cambios y situaciones de un país en el que los ricos, los pobres y los observadores de ambos parecen estar cabalgando la posibilidad de un terremoto.

Flores extrañas de Donal Ryan, ed. Sajalin

Otra gran obra del irlandés Ryan, con una misteriosa desaparición en el pasado y muchos más interrogantes cuando una llegada inesperada en el presente hace que se vuelva a pensar en ello, en qué rodeó a esa joven que un día no estuvo, y a todo lo que quedó alrededor de esa marcha que parecía voluntaria.

El esplendor de la señorita Jean Brodie de Muriel Spark, ed. Blackie Books

Una historia en la tradición de la autora, en la que la apariencia de un grupo cohesionado y una personalidad influyente va dejando ver las fallas que esto provoca y cómo da lugar a una desintegración que logra ser a la vez complicada y humorística y en la que lo primero puesto en solfa es esa necesidad del Gran Maestro y su corte de alumnos.

El precio del honor de Andrea Camilleri, ed. Destino

Una de esas obras de Camilleri que nos siguen llegando y que aquí le sirve para montar una historia a partir de sus propias vivencias sobre la influencia de la mafia y sus vínculos con política, judicatura y religión.

La dama de Ragnar Jónasson, ed. Seix Barral

Uno de esos ejemplos de novela criminal nórdica: A una inspectora se le da la oportunidad de investigar un último caso antes de su jubilación. Decide ir a por un caso del pasado que se quedó sin cerrar pero para el que solo tendrá quince días.

Léeme de Chelsea Manning, ed. Ediciones B

Las memorias y comentarios de Chelsea Manning, la mujer que desafió a las autoridades estadounidenses y lleva desde entonces ejerciendo de activista por la transparencia global y los derechos de las mujeres trans.

Meditaciones de cine de Quentin Tarantino, ed. Reservoir Books

Tarantino habla de las películas setenteras que le marcaron, y también de otras reflexiones sobre el cine que le influyeron e interesaron. Uno de esos libros de autor en los que el contenido cinematográfico de la manera de ver o de ordenar la historia pasa, sin duda, por quién lo cuenta.

Mi amigo el kappa de Shigeru Mizuki, ed. Satori

Conocemos muchas de las caras de Mizuki, de los más históricos o autobiográficos a la más mitológica, de las que forma parte esta que nos ocupa hoy. Porque más allá de la Enciclopedia Yokai también teníamos cómics, como este en el que un joven se va a vivir con los kappa, una de las más conocidas criaturas mitológicas japonesas.

Don Drácula de Osamu Tezuka, ed. Planeta Cómic

Una de las obras humorísticas clásicas de Tezuka -que quizá os suene por la adaptación que tuvo a anime- en la que el personaje central de Drácula tiene una hija y está en un entorno más humorístico que terrorífico.

Kabi Nagata, guerrera errante de Kani Nagata, ed. Fandogamia

Seguimos con los japoneses con una nueva historia de Kabi Nagata, una que casi podría llamarse una precuela. De todas esas historias que hemos ido leyendo a partir de Mi experiencia lesbiana con la soledad. Y es que aquí iremos atrás en el tiempo porque a veces hay que volver en el pasado para entender qué es lo que nos llevó hasta el presente.

Tipos de interés de Kuniichi Ashiya, ed. Fandogamia

La historia de las fuentes tipográficas, los tipos famosos, contada a partir de antropomorfizaciones con mezclas de realidad y ficción para replicar sus características. Un cómic realmente original.

Nos leemos.


Voy a suponer que con Accused (USA) la gente de FOX buscaba darle una vuelta al modelo de intriga judicial, buscando una manera de crear algo sensacional, metiendo actores con renombre y jugando con el formato. Incluso hacen eso de Tratar grandes temas. Lo que no logran es que importe o interese, tener buenos autores puede hacer que al menos puedas terminar el capítulo aunque sea poniendo los ojos en blanco de cuando en cuando, pero acaba pareciendo más una versión pretenciosa de lo que podría hacer, digamos, Bull que una actualización interesante de lo que podríamos ver en, pongamos, The Defenders en los sesenta. Y es que hacer esto bien no es fácil, y aquí no se hace bien, solo se intentan mezclar cosas a ver si por milagro todo funciona. Pero me temo que no hay milagro y esto acaba pareciendo una serie para ver durante la comida.

Pues un poco de cualquier manera sale este The Catch (UK) que lo mejor que tiene es a Jason Watkins, porque esta adaptación que parece haberse tomado algunas licencias -no sé si decir para mejor o para peor, pero bueno- es un thriller aceptable pero, sobre todo, una de esas historias de después de la comida de familias enfrentadas. Yerno Sospechoso. Suegro Peligroso. Algo así. Pero bueno, podría haber sido peor. Supongo.

Una de esas historias de basado en hechos reales, porque Clean Sweep (O) (IR) le da una vuelta a un concepto clásico. Un policía un tanto desastrosos y casquivano investiga la muerte de un tipo de baja estofa. El problema está, claro, en que no es el personaje principal. El personaje principal es la persona que mató al tipo por amenazar con sacar su oscuro pasado a la luz. Es decir: Su mujer. Del policía, digo, no del tipo. Así que aquí vemos la investigación desde el punto de la señora que está intentando que las cosas no se derrumben, con éxito digamos que limitado.

Hay cosas que hacen inevitable comparar Contra las cuerdas (O) (MX) con Glow, otras pueden llevar a pensar en productos estadounidenses como Nacho Libre o en Hanna Montana o… Pero, sobre todo, hay mucho de la importancia popular -y pop- de los luchadores en la cultura mexicana. De hecho, lo que late por debajo es la telenovela. Quizá no una excesiva -aunque no lo parezca- pero sí una que tiene claro a dónde quiere ir. Luego ya nos puede interesar más o menos ese camino y ese recorrido, pero bueno. Para lo que temía encontrarme es más interesante. Aunque está claro que va a depender del espectador antes que de la obra.

Hay muchas formas de ver que una serie inglesa es inglesa, con dedicarle un rato a Extraordinary (UK) vale para notarlo. Gente que parece quizá no normal pero sí que no-modelos, unos problemas y estilos de andar por casa que lo son y, una forma de abordarlo con un humor digamos chocarrero y básico pero quizá por ello reconocible. Dos partes, además, una más digamos masculina y otra más femenina, la primera está más trillada pero se mete más en la parte de los poderes. Ah, que no lo había dicho: Estamos en un mundo en el que todas las personas tienen algún poder… excepto la protagonista. Ella tiene sus propios problemas y una historia que probablemente se podría haber contado igual en casi cualquier otra serie inglesa. En fin, que resulta agradable pero sin pasarse, a ratos parece que se establece por oposición y su mayor suerte es que el reparto está intentando tirar de ella todo el rato -mención especial a Luke Rollason, que compone el personaje de tal manera que cualquier diría que era parte de los desarrolladores de la serie o de sus guionistas, ninguna de las dos pero qué manera de robar escenas- aunque el gancho para la audiencia sea una de sus integrantes adultas, la actriz que interpreta a la madre de la protagonista es Siobhán McSweeney, la Hermana Michael. Así que aquí tenemos esta serie, que requiere una cierta tolerancia hacia los ingleses ingleseando, y que quizá no con tanta duración en los capítulos, pero resulta al menos interesante aunque no muy sorprendente a pocos cómics que satiricen los supes que hayas leído de autores ingleses. Vamos, que yo qué sé.

Creo que, desde un punto de vista puramente teórico, podría llegar a entender dónde se supone que está la comedia de Everyone Else Burns (UK). Es decir, la idea de presentar como gente patética a los integristas religiosos supongo que podría servir como idea si… yo qué sé… ¿diera la casualidad de que alguien tuviera algo divertido que hacer con ellos? No es el caso. no es el caso en absoluto. Cortar el pelo con un tazón es una de las cumbres del humor del capítulo.  Imaginaos el resto. En fin.

Buen piloto dentro de sus posibilidades este de Lockwood & Co. (UK), reconozco que la ambientación se me hace menos victoriana/1900s de lo que se supondría de los libros originales -sí, ya sé que tenían también elementos modernos- en cualquier caso y pese a que ninguno de los actores destaque y abra demasiadas tramas que, sinceramente, no sé si tiene sentido, pero ofrece la historia de este mundo alternativo, las reglas principales y los personajes. Además de una enorme multitud de subtramas que se abren. A ver si con el rodaje coge fuerza porque ahora mismo es una buena semilla a la que le falta ese algo extra.

Puede que Rian Johnson no tengan más que un truco, ¡pero vaya truco! Porque otra vez Poker Face (USA) tiene a ricos malos, movimientos temporales de aquella manera, y más tensión que misterio. También a una magnífica Natasha Lyonne. Y un plantel de secundarios rotatorios que, bueno, funcionan dentro de sus altibajos. Sigue siendo una verbena y un disfrute, eso por supuesto. Habrá que ver cómo evoluciona -porque el primer capítulo funciona de una manera de presentación- y luego llegan tres más para entender este formato tan deudor de los setenta -no solo de la clara intención de tener a Colombo de referente, también El Fugitivo de manera indudable, pero podemos decir que son más las fuentes- y vayamos viendo cómo va desarrollando.

Parece que Jason Segel ha superado esas historias de coacción sexual que salieron sobre él en 2021 y ahora tiene una serie propia en Apple en la que sale Harrison Ford. Yay! En fin. La serie se llama Shrinking (USA) y funciona mejor gracias a… iba a decir que los secundarios -algunos, Ford está muy claramente para cobrar el cheque e irse a casa, nivel Hollywood: Departamento de Homicidios– en realidad es fundamentalmente Christa Miller tirando de un producto de su marido, Bill Lawrence, que puede ser lo peor que este ha hecho. Por lo menos lo peor desde la serie de Rush Hour. Es increíble que la persona que está haciendo Ted Lasso y fue responsable de Scrubs o Cougar Town haya creado algo tan… egocéntrico, falto de interés o empatía y con tantos actores que parecen estar grabando cada uno en su casa -no descarto que Ford lo haya grabado así-, si me dijeran que esto se grabó durante la pandemia, por zoom, y el equipo no pudo estar junto en ningún momento me lo creería. Vamos, un desastre completo. Espero que Miller cobre los cheques de todos los demás.

Un poco desastre pero con buenas intenciones, así es esta Taiwan Crime Stories (O) (TW) que pretende contar historias policíacas a razón de tres capítulos por título. Con distintos repartos y etc. El problema es que parece que van tan faltos de presupuesto como sobrados de ambición y el resultado es un tanto… embarullado, confuso, desaliñado… al margen de que esos casos Sacados de los titulares ya sabemos que tienen de real lo que tienen de real. Pero en fin. Al menos tiene la intención y algunas ideas yendo hacia donde podría resultar algo interesante. Que no lo resulte supongo que acaba siendo un problema derivado de otros lugares.

Sarah Michelle Gellar parece estar un poco por todas partes pero también por detrás en este Wolf Pack (USA) que, sin embargo y pese a todo, es tirando a aburrido. Mucho tiempo de capítulo invertido en bastante poco, cuatro personajes jóvenes protagonistas y… en fin… si uno compara esto con la verbena que fue el piloto de Teen Wolf -por mantenernos en la misma órbita, claro, que tenemos series paranormales de las que tirar a patadas- creo que es obvio que han tomado una serie de decisiones que no ayudan ni como piloto -establecer localización, personajes, etc- ni como serie en general. De hecho, la decisión de que a la una de las chicas la mordedura del lobo le quite el acné (y le dé algo así como coloretes y labios sonrosados) mientras que a un chico le de abdominales… en fin. ¿Puede mejorar? Sin duda. Y empeorar. ¿Estaré ahí para verlo? Pues ya tiene que no haber ninguna otra cosa porque de verdad que no me ha quedado mucho interés.


¡Libros que Salen! Matheson, «El gran día de la señorita Pettigrew», Oda y más.

¡Que entre la pila!

Una institutriz de cuarenta años, hija de un párroco, que no tiene más que problemas con las bestezuelas que le toca controlar se encuentra con una última oportunidad. Pero parece que ha habido un error, porque no se trata de cuidar a un niño sino, más bien, a su patrona: Una joven cantante con una vida amorosa complicada que acaba haciendo que la protagonista se de cuenta de que la forma de arreglar los asuntos comienza por ocuparse de ellos. Una comedia con mucho corazón en la Inglaterra de entreguerras.
Una historia romántica de uno de los grandes nombres del fantástico, que en realidad es también una historia de fantástico en el que un guionista de televisión de 1975 y una actriz de teatro de 1896 viven un romance al margen de sus líneas temporadas. Una historia con fondo psicológico y una manera de organizar el viaje en el tiempo que es precisamente la que vertebra el resto de la historia.
El signo de los tiempos de Sakunosuke Oda, ed. Satori
Parece que por primera vez en España llegan los relatos de Oda Sanosuke, con un fondo de melancolía y desesperación propia de la generación de postguerra. Lo cierto es que la ilustración de portada no le hace tanta justicia como la que tuvo hace unos años la edición argentina de también el caracol, pero por lo menos es más bonita.
Una mujer encarcelada por brujería, una visita inesperada que parece venir de otro momento temporal, y una conversación sobre lo que se les ha permitido y no hacer a las mujeres, con estos elementos se monta esta obra de Fagan que completan la historia de la primera mientras la segunda ofrece una tentadora oferta de escape.
  

Una de esas obras del futuro para contar el presente que usa la distopía como excusa y la discusión sobre la naturaleza del ser humano y el trabajo, pero al menos esta vez tenemos naves espaciales y roboces.

Black Water Sister de Zen Cho, ed. Minotauro

Si alguien se quedó con ganas de más Zen Cho después de El hechicero de la corona de Duermevela, resulta que Minotauro ha vuelto a nutrirse de los autores que descubren editoriales más pequeñas y nos trae este giro al Urban Fantasy con espíritus y empresarios, así que es un registro diferente -más oscuro, también- y una buena cosa que en Minotauro recuerden que pueden publicar también a autoras.

El tiempo de las moscas de Claudia Piñeiro, ed. Alfaguara

En un no tan habitual giro, Piñeiro recupera a algunos personajes previsto, fundamentalmente de Tuya, para contar una historia de detectives -independiente de la anterior- para contarnos una historia de mujeres, apoyo, ex-convictas y coraje.
Un ensayo digresivo en el que se nos habla de escritura, de maternidad, de sus problemas por separado pero también los que salen de unir ambas acciones, usando como referente El libro de la almohada.
Vampiros queer de instituto, de instituto con secretos, misterios y conspiraciones, claro. Más o menos os podéis hacer idea de por dónde va y de que no hay mucho de lo que quejarse.

Con un estilo de dibujo encantador nos encontramos con la historia de un bisonte al que un oso le habla sobre hibernar, a partir de ahí el bisonte irá valorando la idea porque… ¡suena muy bien! Claro que suena bien. Es imposible no sentir simpatía por el bisonte.

¡Nos leemos!


Mentalmente tenía The Chemistry of Death (UK) -el libro de Simon Beckett en el que se basa esta serie de Paramount +– como uno de esos títulos que salieron a mediados de los ’90s a rebufo del enorme éxito de la Scarpetta de Patricia Cornwell que nos acabaría llevando hasta el CSI televisivo. Pero no, salió a mediados de los ’00s, con la serie ya en pleno éxito. Y con eso y con todo hay una de esas mezclas de crímenes brutales y ciencia forense que hace que parezca una década anterior.  En cuanto a la serie en sí, tiene las imágenes pero no se atreve a usarlas, y tiene también las posibilidades pero… en fin, no es que la novela fuera una gran cosa, pero si además te dedicas a repetir planos de contemplación de los paisajes y a estirar las conversaciones lo que consigues puede entrar como Evocativo o como un Peñazo. Yo soy más de los del segundo grupo, claro. A ver si hay más suerte la próxima vez que quieran montar una de estas.

Le reconozco la gracia a Crash Course in Romance (O) (CS), que decide tomar la premisa vamos a decir que ridícula -un profesor y la madre de una alumna tiene pinta de que van a acabar liados- subiéndolo al 11 haciendo que el profesor sea El BTS de la educación, el profesor estrella de un colegio estrella para que los estudiantes salgan lo mejor formados posible. Como si lo importante fuera la educación y no los contactos que fueran a hacer en esos centros. Claro que no es solo que el profesor sea tratado como una estrella y protagonice rutinas de pelea o de baile para anunciarse en… bueno, a estas alturas sospecho que más internete que la televisión. Es que la madre es una ex-atleta olímpica coreana que ahora tiene una tienda de comida. Algo así como un takeaway. También hay algunos otros alumnos, padres, compañeros de trabajo. Lo cierto es que parece bastante más pensada de lo que uno creería, con ese punto de desvergüenza habitual de las producciones asiáticas, y el humor a juego. Así que parece que han logrado algo que no esperaba: Superar la premisa de película de sobremesa de fin de semana para estirar sus posibilidades -o imposibilidades- gracias a elevar al 11 toda la situación, No sé lo que aguantará ahí, pero el piloto funciona.

Parece que ni a la ITV le interesa mucho  The Family Pile (UK), pese a lo cual la han estrenado. Hay algún nombre entre los creadores y actores -bueno, actrices más bien- que sonarán un poco o pueden dar referencias. Lo cierto es que da igual, la idea de Un grupo de hermanas deciden desmontar la casa de sus padres tras la muerte de estos con idea de venderla supongo que podría haber dado para más pero en estas manos no parecen saber bien qué hacer con la idea -a ratos parece incluso que no saben si quieren una comedia o un drama- y lo poco que hacen suena a viejo. En fin.

Tan poco interés tiene la ITV que ni ellos ni nadie ha subido un trailer.
Esta semana de plataformas que parece que ni ellas mismas saben lo que estrenan sigue con GRIND (O) (NI) en Prime, un drama bastante del montón en el que lo mejor que se puede decir es que parece claro que hay alguien intentando esforzarse. Pero, claro, montar una historia sobre la pasión con un grupo de strippers de por medio… Digamos que parece una forma sencilla y no muy imaginativa de sacar el famoso sexo, drogas y violencia de los sitios de siempre y ponerlos a correr de manera no muy inspirada. En fin.

Estoy seguro que algo se puede sacar bueno sobre En Place (O) (FR) si le dedicaras suficiente tiempo dándole. El problema es que no se lo merece.  Porque lo que sacarás sería probablemente algo sobre el manejo de los populismo, el reflejo de la política en la ficción o que la última vez que vi una historia así fue con Chris Rock, que venía detrás de Eddie Murphy, que no tenía nada que ver con lo que hizo James Earl Jones. En estos últimos casos -salvo el de Jones, porque The Man era una aproximación setentera bastante más seria- tenemos a gente racializada que logra el poder. Aquí tenemos… bueno, es un poco mitad la de Murphy y mitad la de Rock. Excepto que el nivel del supuesto humor tiene más la fecha de la de Earl Jones. En cualquier caso: Ni es original, ni es divertida, ni tiene interés alguno. Su descripción política es en el mejor de los casos lamentable -incluyendo ejemplos como el de una candidata que odia los penes porque es feminista- así que… un original de Netflix.

Viendo Junji Ito Maniac: Japanese Tales of the Macabre (USA) quiero mandar un mensaje público a Netflix: Si no quieres hacer una serie puedes no hacerla. Porque para ponerle una de las peores animaciones que recuerdo -que a estas alturas es el estándar de animación de Netflix– y no ser capaz de establecer una narración, un tono o una forma de que las cosas chocantes tengan algo de impacto… yo qué sé. Te ahorras montar la serie, yo me ahorro verla, todos nos ahorramos el bochorno. Estoy seguro que de las historias de Ito podría haber salido una serie al menos competente. Os puedo asegurar que no es esta.

Lo que más me ha dado The Last of Us (USA) es pereza. Supongo que es la serie indicada para echarse la siesta mientras te intentan montar una versión de The Walking Dead que se toma demasiado en serio a si misma y que, francamente, tampoco tengo muy claro qué me quiere contar. Desde el pico de cosas zombies de hace como década y media hemos visto todo tipo de versiones de, básicamente, la misma historia. Podría ser peor, claro, al menos aquí tienen más dinero que en una producción de The Asylum. Pero no hay absolutamente ningún rasgo de un giro interesante, una perspectiva distinta, una forma que no esté quemada de tanta utilizarla. Y esperar que lo salven los actores y sus interpretaciones porque esta es una historia tridimensional con personajes bien definidos es, además de no conocer lo que se ha hecho antes en el género, mucho esperar. Excepto, por supuesto, que de lo que quieran matar a los no-los-llames-zombies sea de aburrimiento.

La forma en la que Maternal (UK) logra ser la clásica serie de hospitales y, a la vez, darle una vuelta es curiosa al menos. Porque sí, es lo de siempre. Pero logra meter un giro con la vida de las tres protagonistas al repartir ese peso y crear, además, un punto de partida común -las tres son médicos que vuelven al trabajo tras una baja por maternidad- y distintos desarrollos generales y culturales de cada una de ellas. Un poco como una Stacy Malibú con un gorro nuevo. No es lo suficientemente distinto como para decir que sea precisamente arriesgada, pero es capaz de encontrar algo que ofrecer en una fórmula más que consolidada. Así que tampoco me voy a quejar.

Estoy gratamente sorprendido por Night Court (USA). Quizá porque estaba preparado para lo peor. De hecho, si hubiera llegado a mirar los trailers lo mismo ni me acerco. Pero resulta que, con sus problemas, han logrado hacer una buena serie. Gracias, sobre todo, a unos guiones que no son muy actuales pero sí que están bien trabajados de una manera clásica, muy propia de los ochenta y noventa a los que muchas veces hace referencia sin necesidad de hacerlo de manera ostensiblemente falsa. Es cierto que la serie original tardó un par de temporadas en encontrar su paso, pero desde el principio tenía a unos personajes bien delineados, entre los que el Dan Fielding de John Larroquette podía ser claramente el mejor, que es un poco lo que pasa ahora. No solo porque además en este caso no tenemos el Bull de Richard Moll o la  Selma de Selma Diamond, y claramente no tenemos al honorable Harry T. Stone de Harry Anderson. Pero no es menos cierto que el Mac de Charles Robinson, la Christine Sullivan de Markie Post, o la Roz de Marsha Warfield llegaron en la segunda, tercera y cuarta temporada respectivamente. Así que, bueno, ya iremos viendo. (por cierto, Robinson y Post, igual que Anderson, fallecieron ya, así que supongo que no tirarán por allí) Aunque se nota que no se fiaban en la cadena y no han puesto dinero, o lo han puesto solo en Larroquette -que puede ser magnifico o estar en una gran serie, y que aún así la cancelen. Véase The John Larroquette Show– porque se nota que hay menos dinero, de manera directa o proporcional, para todas las cosas. Por suerte los guiones, aunque a la antigua, están bien montados, y los actores -excepto Larroquette, claro, que está enorme- lo hacen razonablemente bien. Se nota que Melissa Rauch tenía muchas ganas de encarnar a Abby Stone, la hija de Harry, y que está decidida a sacar el proyecto adelante con un personaje muy alejado de Bernadette y más happy-go-lucky pero coherente con el tono de la serie y con la forma de actuar. Así que habrá que ver si hay suerte y con el rendimiento y los cambios de reparto logran acabar de darle el empuje que la serie se merece. Porque logra capturar todo el espíritu de esas series clásicas con un reparto como la original, NewsRadio o Just Shoot Me. Por cierto, el secundario que logra robar los dos capítulos con casi nada de tiempo en cámara es Dimiter D. Marinov con un Nikolai que toma el relevo del Art Fensterman de Mike Finneran. En fin, no puedo creer que vaya a decir esto, pero bien por este remake.

La mitología siempre tiene sus curiosidades. Por ejemplo, el mito de la mujer-serpiente o el de la serpiente y la medicina se repite en distintas tradiciones. En el caso de la Shahmaran (O) (TU) su origen es Persa, está muy arraigada en el imaginario kurdo y aquí estamos, con una serie Turca. Que en realidad es una telenovela con fondo fantástico. De nuevo, es curioso, porque uno esperaría que la parte fantástica fuera lo que más pesara, pero parece que siempre encuentran una manera de que sea la otra la que importe. Quizá por el exceso de duración de los capítulos o la necesidad de llenar varios. Lo cierto es que da la sensación de que hay demasiada duración para tan poca historia como realmente cuentan. De hecho, da la sensación de que han usado esta historia como excusa y tampoco van a explicar o importarle mucho. Así sale luego lo que sale. En fin.

La capacidad de Apple TV + para construir el mejor repertorio de obras infantiles/ juveniles por el método de adaptar libros en lugar de personajes no dejará de sorprenderme. Pero aquí estamos, con Shape Island (USA), una obra realmente encantadora que sabe mantener el espíritu de los libros de Jon Klassen y Mac Barnett, y aunque leyéndolos parecieran inadaptables han encontrado una manera de capturar el espíritu de la letra de Barnett y de las ilustraciones de Klassen, pese a convertirlo en su propia versión de la historia. Un gran trabajo.

Una vez más Netflix nos ofrece la oportunidad de una ventana para ver qué se hacen en otras partes del mundo y resulta que en otras partes del mundo intentan copiar lo que parece que gusta en las demás. No sé qué sentido tiene montar este Shanty Town (O) (NI) para que lo que nos encontremos dentro sea una historia de sexo, violencia y blablabla con -esta vez- cortesanas y un jefe de los bajos fondos de las drogas -no confundir con las strippers y el jefe criminal de las drogas de GRIND, unas series más arriba- que de nuevo necesita más dinero en su producción. Y, posiblemente, alguna idea nueva. Al menos queda el consuelo de ver que en Nigeria las producciones televisivas se hacen como en España.

Viendo el piloto de That ’90s Show (USA) me salían varias preguntas, la principal era ¿Qué necesidad?, por supuesto. Pero dado que esto parece más una búsqueda incansable de series antiguas que poder revivir -y que todos recordamos lo que pasó con That ’80s Show. Y si no lo recuerdas es EXACTAMENTE eso lo que pasó- así que llegar a los ’90s era cuestión de tiempo. Esta vez han decidido no alejarse de la fórmula original, y por fórmula queremos decir los actores que tenían. Por supuesto no pueden sacar a todos -es decir, además de los que no tienen acusaciones de abuso sexual y esas cosas- pero sí darle más espacio a los padres de Forman, y traerse a la hija adolescente de este para que pase el verano con ellos. Y aquí llegamos al asunto. La actriz principal y sus amigos tienen un rango de unos 15/17 años y, a ojo, el único miembro del reparto que era así de joven en la original era Mila Kunis. El resto eran más tirando a veinteañeros, especialmente Masterson. Pero bueno, si han decidido optar por una aproximación más Nickelodeon allá ellos. Me temo que no va a funcionar porque necesita a la vez que te hagan gracia los guiños al pasado y tener ganas de ver a un grupo de chavales nuevos, de manera que es como tener un nuevo tipo de historia lastrada por la otra. Cuál es cuál supongo que depende de las preferencias de cada uno.

Pues parece que Hallmark ha decidido meterse en las series con viajes en el tiempo con The Way Home (USA), que pone dos líneas temporales, una serie de ‘misterios’ entre medias, y tres generaciones más o menos enfrentadas entre ellas -la verdad es que Andie McDowell parece que está más bien por allí por estar- que se encuentran con este ‘lago mágico’ que funciona también un poco por necesidad más que por algún tipo de motivo. Tanto eso, como el tiempo pasado en otras líneas temporales y el transcurso en la otra, son más recursos del guionista. Pero bueno, si Hallmark quiere montar una de sus historias habituales con una excusa argumental de viajes en el tiempo tampoco vamos a quejarnos, veníamos avisados.

Este Wong & Winchester (CA) es un genérico de policíaco canadiense que olvida que lo más interesante es que tenga algo de gracia. Me temo que ni los personajes centrales ni, desde luego, la trama logran  nada. Y mira que las historias sencillas y encantadoras parecen el sello habitual canadiense, pero ni funciona por allí ni la intriga es mínimamente interesante, limitándose a sacar personaje tras personaje antes que a crear algo que se pueda -o se quiera- seguir. Da la sensación de que alguien necesitaba una excusa para fabricar un relleno que poner en la televisión. Una de esas series para que se emitan de fondo en escenas de otras series.


¡Libros que Salen! Condé, «La Espera», Mitchell y más…

¡Que entre la pila!

La espera de Keum Suk Gendry-Kim, ed. Reservoir Books

El tema de este nuevo cómic de Keum Suk Gendry-Kim, tras la magnífica Hierba, es igual de dura pero diferente en el tema. Esta vez nos va a hablar de historias de familia, de la guerra de los años 50 y de lo que supuso esa separación para todas esas familias. Una historia con raíces, construida a partir de las entrevistas -varias dentro de la familia- que realizó su autora a aquellas personas que lo vivieron.

El evangelio del Nuevo Mundo de Maryse Condé, ed. Impedimenta

La gran autora antillana nos presenta una obra cercana al realismo mágico y los flecos religiosos en el que un hombre de pasado misterioso intenta descubrir cuáles fueron sus orígenes recorriendo América.

El fondo del puerto de Joseph Mitchell, ed. Anagrama

Joseph Mitchell es uno de esos casos, como el de James Salter, en el que se re-descubre periódicamente al autor. Lo que, al menos, permite tener su obra a mano. Seis piezas tanto periodísticas como literarias sobre el puerto de Nueva York, los muelles pero no solo. Un gran ejemplo del periodismo estadounidense de mitad del Siglo XX.

El ancho mundo de Pierre Lemaitre, ed. Salamandra

¡Vuelve Lemaitre! Con una historia de aventuras, misterios, crímenes y sucesos, una parte de historia de familia y amigos, otra parte de recorrido mundial por potencias -y no tan potencias- en conflicto, y en su centro amor, periodismo, religión y un gato. Porque ha decidido no solo regresar, sino hacerlo con todo.

Los primeros y los últimos / Tenían un caballo de John Galsworthy, ed. Reino de Cordelia

Nueva publicación de Galsworthy, autor de La saga de los Forsyte, traída por la editorial. Dos novellas en los que vuelve a sus temas comunes del comportamiento humano.

Tres citas con Carter de Beth O’Leary, ed. Suma

Una historia de tres mujeres, tres citas… y una ausencia. Porque la otra persona no aparece. A partir de ahí se va reconstruyendo un puzzle de amor, enredos e incluso algo de humor en la que se proyecta la alargada sombra de alguien que no estaba allí.

Gente muy fría de Sarah Manguso, ed. Alpha Decay

Ambientada en un pueblecito de Massachusetts, el contraste entre lo que una vez fuera ilustre, la falsa imagen que se quiere proyectar en las fachadas blancas y los mucho más oscuros secretos que realmente están por detrás.

Los 13 exorcismos de Salomon Joch de Paul Arquier-Parayre, ed. Obscura

Un exorcista inmortal contra un ejército de almas liderado por Lucifer. Que en realidad parecen esconder un propósito de fondo incluso más insidioso y antiguo. En lo que acaba siendo un punto intermedio entre el fantaterror y la guía de viajes.

Un trabajo para toda la vida de Rachel Cusk, ed. Libros del Asteroide

La clásica obra de Cusk sobre la maternidad es recuperada para el público español. Entre el ensayo y la autoficción, con humor para engrasarlo.

La cuarta chica por la izquierda de Andreu Martín, ed. Alrevés

Novela de intriga histórica, en la Barcelona de los años ’20 del S XX, con un joven que llega del pueblo para intentar descubrir un secreto familiar articulado alrededor de una joven vedette de El Molino.

Frankenstein de Mary Shelley adaptada por Sandra Hernández, ed. Bang

Adaptación al cómic, en viñetas grandes y expresivas, del clásico de Mary Shelley.

Cosmoknights de Hannah Templer, ed. Astronave

Mujeres princesas espaciales caballeros queer. Y esa es la definición corta. Entre la BD y el indie americano, un cómic juvenil en el que las batallas tienen más de un escenario y resolución.

Tres (no) son multitud de Myriam M. Lejardi, ed. Elástic

Lo nuevo de Lejardi -dentro del mismo universo que Cómo no enamorarse– consigue expandir incluso más el jaleo de figura geométrica gracias a la normalización de prácticas y diversidades, el ponerlo en un fin de semana de vacaciones, con una pandilla que descubre el pastel poco antes de llegar -al menos una parte de ellos- solo sirve para convertir esta historia de corazón juvenil y modos y maneras de más 18, en un nuevo campo de juegos para su autora. Normal que la hayan elegido para inaugurar el nuevo sello de La Galera.

Las nueve bailarinas de Andreu Llinàs, ed. La Galera

Supongo que la primera pregunta que surge es por qué en la portada solo salen ocho bailarinas. La historia, igual que la del resto de tremendas aventuras de unas jóvenes que no desentonarían en St. Trinian’s, incluyen a una directora a la fuga, un grupo de malhechores y unas ilustraciones espectaculares.

Fuera del tarro de cristal de Deborah Mercero, ed. Astronave

Liam se ha ido acostumbrando a guardar sus emociones en frascos. Y a esconder los frascos. El problema es que eso facilita que se vaya quedando sin emociones. Pero también que las emociones estén más que dispuestas a huir del frasco. Una historia con bellas ilustraciones sobre la necesidad de compartimentar menos y entender mejor aquello que nos afecta.

El gato con botas de Charles Perrault con ilustraciones de Javier Zabala, ed. Nórdica

El clásico de Perrault ahora en versión de Zabala que ofrece una perspectiva propia y distinta al acercamiento más habitual -no digamos ya cinematográfico- de este personaje.

Nos leemos


Un auténtico espanto este Alert (USA), un genérico de la peor clase en la que no hay nada que no hayamos visto antes. Ni siquiera voy a decir ‘y mejor’. Pero, ahora con los peores tics de que si terroristas musulmanes radicales y que si parejas separadas. Carente de cualquier tipo de distinción, dotada con un equipo de expertos ayudantes, y fundamentalmente retrógrada, formuláica, aburrida y estomacante. Supongo que mínimo durará ocho temporadas.

Resulta que Crazy Fun Park (AU) es el nuevo trabajo de Nicholas Verso, que tiene una parte de Ghosts (en cualquiera de sus dos versiones) y otra más cercana a las obras juveniles de terror o pseudo-terror y pseudo-humor o humor. Total, que es una cosita agradable que no hace mucho con casi ninguno de sus ingredientes -se supone que hay un misterio, me parece mucho suponer- pero que tampoco creo que ofenda a nadie. Existe, supongo que con eso a los fantasmas les vale.

¿Puede una serie ser consecutiva de delito? Porque me ha costado tanto ver el piloto de Gina Yei (O) (PR) que he llegado a considerar el asesinato de sus responsables. Parece que el tráfico de influencers está a todo trapo con esta cosa de Disney que es con mucho lo peor que recuerdo a los canales con Disney en el título haber hecho. Todo lo que se presupone que es la obra de un influencer está aquí, todos los defectos, absolutamente todos los tics, y muchas de esas personas que actúan como si tuvieran quince años o menos porque se supone que esa es la edad del personaje. Que la ilusión de la protagonista sea estudiar composición musical para ser la mejor escritora de reaggeton del mundo es una chorrada al margen de todo lo falso, plástico y prefabricado. Un espanto en el que los número musicales son constantes pese a que la protagonista parezca ser incapaz de sincronizarse con los bailarines. Al margen de que todos estén obsesionados con las redes sociales y que uno de los personajes se parezca al Quico de El Chavo del Ocho. En fin, a evitar. Y ponerle una etiqueta de Radiactivo a ser posible.

Lo peor del riquimortismo y de las series de [Adult Swim] se juntan en Koala Man (USA) para ofrecernos una serie que sigue pensando que la gente de mediana edad o cosas como los pelos de las piernas son graciosas. Ojalá hubiera al menos una intención de provocar y no el clásico edgelordismo adolescente que de fondo tiene una historia de superhéroes muy poco inspirada. En fin, supongo que esto será el pago de algún favor o algo así.

Les ha quedado bonito este The Makanai: Cooking for the Maiko House (O) (JP), supongo que para eso contrataron a Hirokazu Kore-eda, porque el uso -o la función- de mostrarnos una casa en la que se prepara a maikos (aprendizas de geishas, vaya) y luego virar hacia la comida -en el piloto más bien poco, como quedaba un poco cojo me vi también el segundo y es ahí donde se cierra un poco este punto de partida, pero parece que nadie pensó que había que indicarlo- para ofrecernos tanto las historias culinarias. Y ese es el problema. Porque Kore-eda realiza bien la narración de ese costumbrismo irreal -tengamos en cuenta que las maikos y las geishas parecen parte de otra época pero también que su función puede ser esa mezcla entre la performación artística y la finalidad estética que hace que sean algo así como lo mismo y justo lo contrario que una stripper- y eso, igual que la cotidianidad, lo refleja muy bien. Muchas veces en pequeñas piezas que no van a ninguna parte porque es parte de reflejar esa forma de ser, no de cargar y hacer avanzar la trama. Sin embargo el segundo eje de la historia es la cocina, y eso está reflejado de cualquier manera. No hay ni una emoción ni el mismo cariño que se refleja en otros puntos de la historia. Muchas veces se nos muestran los pasos con un descuido y dejadez propios del Canal Cocina y no de una obra en la que la cocina es su corazón, no ya porque no intente que sea ese food porn que se llama, es que parece puro trámite para volver a la gente, que es lo que le interesa al director. El problema es que por bien que se refleje el efecto de esa comida -y lo hace- lo que vemos y cómo lo vemos resulta tan plano y vacío como cualquier otro trámite innecesario -y casi insípido- exigido por la historia para contar lo que realmente le interesa. Total: Que bonita y entrañable, pero a mí no me interesa gran cosa. Quizá  el manga original…

En una semana que parece El día de la marmota la llegada de Mayfair Witches (USA) es otro ejemplo mas. Una serie de brujas que se supone saca de la obra de Anne Rice pero que no deja de ser un más de lo mismo de secretos familiares, brujas brujeando y esa insufrible sumisión/lucha con el demonio que nos grita que desde 1990 hasta ahora tampoco se han molestado en actualizar tanto las cosas. Supongo que hace falta ser lo suficientemente fans del concepto como para que le merezca a alguien la pena.

Las adaptaciones de true crime siguen y esta semana tenemos la tediosa Trial By Fire (O) (IN) que nos cuenta un hecho real en el que un cine ardió en La India, murieron 59 personas, y a la justicia ni estaba ni se le esperaba. Veintiún años después escribieron un libro explicando su lucha por lograr la susodicha, y eso llevó a esta adaptación que es mucha gente enfadada -de manera comprensible, supongo- y mucha gente sufriendo -ver comentario anterior- pero poco más a lo que agarrarse. No creo que haya nadie que no se ponga de inmediato de parte de los padres y a favor de su lucha por ¿cambiar? ¿modificar? ¿que alguien les hiciera algo de caso? el sistema judicial indio. Pero, sinceramente, poco más aporta esta versión de los hechos. Para la próxima que monten un docudrama y así por lo menos no me toca verme el piloto entero con la esperanza de que en algún momento mejore.

Son muchos los problemas de Velma (USA). Pero muchos. Uno de los principales es que el humor de Mindy Kaling cada vez se nota más viejo y con menos recursos. Además, cuenta con un gran reparto pero en esta versión animada da lo mismo porque no son actores de voz, así que poco -por no decir nada- aportan. En cuanto a los puntos en común con Scooby Doo… cuanto menos digamos mejor será para todos. A estas alturas creo que está claro que no me gustan ni Venture Bros ni Harley Quinn. No lo hacen y, sin embargo, está muy claro por qué son mucho mejores que la cosa esta que parece la idea de un ejecutivo que creyó que había un filón y lo que ha acabado es dando con algo romo. Lo único bueno es que tal y como está HBO Max lo mismo mañana misma está cancelada.

Creo que Kold x Windy (USA) no tiene claro qué es o qué quiere ser, igual que toda la juerga entre AllBlk y WE Tv hace que tampoco tenga el tono concreto para ninguna de las dos. De fondo está, por supuesto, la historia de un dos amigas que quieren hacer un dúo de rap -parece mentira que en menos de un año haya escrito esto tres veces-, el problema es que la parte musical, el drama de personajes, media docena de aproximaciones al género criminal, los restos de los dramas from the hood y a ratos algo de telenovela, aderezado con un presupuesto que parece lo justo para pillarse un par de menús de fastfood hacen que las cosas buenas que tiene se pierdan en el maremágnum de historias, personajes y temas como si alguien hubiera metido la ensaladilla rusa en la centrifugadora.