¡Libros que Salen! Oyeyemi, «Muerte en la parroquia», Starobinets y más

¡Que entre la pila!

– Muerte en la parroquia de Richard Coles, ed. Ático de los Libros

Pues aquí estamos, con una nueva aventura del protagonista de Muerte antes de vísperas. Y su… peculiar… madre. Por supuesto habrá nuevas tensiones en el pueblecito, un nuevo asesinato, y los mismos quebraderos de cabeza para un cura que intenta hacer el bien pese a lo que la sociedad y la iglesia preferirían que hiciera.

– Treguas de Helen Oyeyemi, ed. Acantilado

Una particular obra de Oyeyemi, que ya es decir. Si normalmente sus libros parecen reformulaciones de cuentos de hadas aquí estamos ante algo incluso más particular, porque es ‘casi’ un tren de la bruja, uno mezclado con una representación de marionetas en la que los hilos que las hacen moverse (incluso la persona que las controla) es importante para lo que nos cuenta. Y lo que nos cuenta es la historia de dos jóvenes Otto y Xavier, que han hecho una especie de boda-no-boda y a los que la tía de Xavier ha regalado un viaje en tren como luna-de-miel-no-luna-de-miel. Un viaje en tren junto con su mascota que no va a ser en absoluto lo que nadie (incluido la persona que esté leyendo) pueda esperar.

– El vivo de Anna Starobinets, ed. Impedimenta

En Impedimenta siguen con las obras de Starobinets, en este caso recuperando una de las novelas que ya saliera en Nevsky y que estaba, claro, desaparecida. Porque salió en 2012, nada menos. Así que ahora podemos recuperar esta historia de ciencia ficción a la que le han puesto una portada… tan distinta… pero que sigue contando la historia de una mujer que descubre que su embarazo está fuera del sistema, de los datos y números, usados por la nueva organización vital. Causando un jaleo administrativo por romper el sistema con un algo ‘no autorizado’ pero… vivo.

– La casa al final de Lacelean Street de Catherine McCarthy, ed. Dilatando Mentes
Tres personas se encuentran dentro de una casa. Un anciano, una joven y una mujer. Así comienza una historia en la que al conocerse más y explorar la casa van encontrándose ante la necesidad de confrontar sus pasados… y también sus futuros. Una novela de personajes en la que el desconcierto dentro de la casa es similar al que se busca crear a los lectores, porque aquí los hechos psicológicos son más importantes que una exposición y los ‘monstruos’ son antes pensamientos recurrentes que bichos. Quede avisado quien decida adentrarse en ella.

– Hermanas de verano de Niki Smith, ed. Andana

Un verano con dos hermanastras lejos de casa, conviviendo con su abuela y ayudándola con unos caballos salvajes. Pero esta es una historia un poco distinta. No nos habla de dos extrañas que se tienen que acercar. Nos habla de dos jóvenes que ya han aprendido a convivir y a las que ahora la sombra de un divorcio entre sus padres puede llevar a la separación. Ese es el centro emocional del asunto, porque el vínculo de hermandad al final puede verse desde muchos distintos puntos.

– Buffy, Cazavampiros. El Cuento Ilustrado Oficial por Kim Smith, ed. Magazzini Salani

Parecía que la serie de álbumes ilustrados de Kim Smith adaptando -o reformulando- series y películas de los ochenta y noventa se había quedado colgada en España. Pero aquí han llegado los de Magazzini Salani a recuperarla. Al menos la de Buffy. Con la reedición de esta historia sobre los medios y cómo ser valientes y combatirlos. ¡Incluso a la oscuridad! Que para eso están las pegatinas fosforescentes.

– Soy Bu de Gemma Merino, ed. Picarona

Un libro sobre los miedos y la oscuridad, pero con un giro tan divertido como suelen traer las obras de Gemma Merino. Porque uno puede estar una noche y que aparezca su Bu. Pero… ¿qué haces si ese Bu crece? Una manera de afrontar las preocupaciones y todas esas cosas que pueden estar de tantas maneras distintas en una cabeza.

– Nuestro hogar nos abraza de Cindy Wume, ed. Alba

Un libro con estupendas ilustraciones en el que se habla de la idea de ‘hogar’ más allá de la de casa. Y es que aunque se nos presentan también construcciones -y en muchos casos se nos permite algún juego con solapas o troquelados- lo que importa aquí son las cualidades que permiten que haya una conexión y una calidez.

– El lunarcito de Cassandra Berger, ed. Kókinos

Un pequeño libro encantador, humorísitico y, sobre todo, muy colorido, sobre lo que significa ser diferente. Y cómo no siempre es algo malo, ¡por supuesto!

Nos leemos.


De entre las cosas que no esperaba de este  Adultery (UK) estaba no tanto el que pareciera no tanto centrarse en el adulterio -quiero decir, eso era lo mínimo- como que lo hiciera como una especie de melodrama familiar comprensivo con los adúlteros. En lugar de ser un ‘drama desgarrador’ o algún tipo de ‘thriller’ el piloto -a saber cómo siguen, y tampoco me ha interesado lo suficiente- parece decir ‘son cosas que pasan’. E imagino que es cierto, pero no suele ser como se presentan estas historias que, por lo demás, son carne de telefilme de sobremesa.

Supongo que Akka (O)(IN) funciona tanto como serie de Organización Criminal como una suerte de extraña ‘ucronía’. Lo primero con más coña aún, porque no deja de ser una especie de ‘estado matriarcal’ dentro de La India que está regido por esas tres Akkas del título pero que, a todos los efectos, se comportan como una organización criminal hasta puntos que podrían salir tranquilamente en cualquiera de estas historias de mafiosos y gangsters que tanto tenemos que sufrir en nuestras pantallas. Hay un ‘movimiento comercial’ en este piloto que lo hemos visto mil veces… pero jamás de una especie de estado asociado. Por el otro lado… suponer que la existencia iba a ser permitida o permisible me parece mucho suponer, la verdad, Pero, claro, toda la serie se basa no solo en eso sino en que por fin parecen conseguir un enemigo a la altura porque por una vez no es un hombre sino… ¡una mujer! ¡que viene de la pobreza y, por tanto, no va a parar para no volver nunca y blablba! En fin, que con un poco más de ornamento y cuatro cambios, pero es otra vez lo mismo de siempre, así que salvo que os haya llamado la atención la premisa o la ambientación… yo no le dedicaría mucho más rato.

Voy a reconocer aquí y ahora que cada serie de animación de Warhammer+ me hace ir a mirar si es realmente una serie nueva o si es una temporada nueva de una antigua. Pero resulta que no. Aunque esta Arkanaut (USA) comparte sus temas, asuntos y no diré animación pero tampoco está tan lejos, con las otras.

De vez en cuando uno se encuentra una serie como Balaraw: Blood Island (O)(FL), en la que poniendo por escrito lo que ha sucedido en el capítulo parece que ha sido más -y más rápido- de lo que realmente sucede. Aquí tenemos dos flashback para empezar, y luego a una mujer buscando a su madre desaparecida (en el segundo flashback) que descubre que fue a una isla misteriosa y difícil de localizar y emprende viaje hacia ahí con su comprensiva novia y su tío policía. La llegada a la isla es el final del piloto. Y eso debería de servir de resumen de la situación. Tardan lo suyo en montarse un fondo y que la acción llegue a algo porque, entre medias, parecen haber decidido que pueden hacerse los interesantes -o meter escenas cómicas- con cosas que no van a ningún sitio.  Sospecho que como la serie. Quién sabe, quizá algún día volvamos a que el número de capítulo se adapte a la duración de la historia… y no al revés.

Lo más complicado de este Bytet (O)(SU) es ser capaz de aguantar la credulidad en lo que estás viendo. Un par de familias hacen un intercambio de residencias para unas vacaciones. Ok. Pero uno de ellos al menos es de unos tipos ricos con el marido siendo el propietario de unos hoteles. ¿Lo qué? Vale, la mujer no quiere que vayan a los hoteles porque ‘es trabajo’… pero estoy seguro de que hay MUCHAS otras opciones diferentes al intercambio. Que luego pasemos a lo de ‘todo el mundo tiene secretos’ con escenas absolutamente ridículas -el momento ‘se dejaron ropa dentro de la lavadora’ es de no creerlo- y esa sensación general de esta, de nuevo, ante una peli de sobremesa alargada para que pueda cubrir varias siestas… o sesiones de plancha, allá cada uno con sus elecciones.

Me ha logrado llamar la atención Deo Paineol Teibeul (O)(CS) o 파이널 테이블 o The Final Table o La mesa final o…, aunque no sé si por los motivos correctos. Porque todo el follón que se traen anunciándonos una competición… ¡que no llegamos a ver si empezada en el piloto! es usada para contarnos una serie de historias que no está muy claro a dónde van, a dejar claro que la cocina es lo que está en el centro de todo el asunto -especialmente con las maneras mágicas que usan aquí, que parece que les funcionan los tiempos de un programa express de televisión- y con una serie de incongruencias narrativas -¿quién leche es ese niño del principio y qué es toda esa historia que nos montan?- así que supongo que le daré al menos un par de capítulos a ver por dónde tiran. Y, bueno, supongo también a ver si son capaces de mostrar eso de la ‘mesa final’. Que tendría su aquel que en esta… ¿comedia romántica? pudiéramos llegar a verla.

Hay un momento en este Dom de Iludir (O)(BR) que pensé que tendría que ponerme el capítulo desde el principio otra vez porque claramente me estaba perdiendo algo. Pero no, no, es que la serie es así. Veamos… una señora controladora aparentemente rica se dedica a putear a la gente a su alrededor, se queda viuda, su hija se queda sin novio, y la cosa acaba en… algo que podría parecer que la hija está bajo vigilancia. Que aparezca una tercera en discordia está claro, pero no sé yo si son ‘aviesas’ las intenciones porque desde el principio nos están diciendo que la forma más sencilla de darle a la hija esa liberación es tirar a la madre de un campanario. Para eso no hace falta un ‘golpe’… o sí, pero de los de cachiporra. En fin, que creo que tenían la idea pero no tan claro cómo desarrollarla. Otra vez esa sensación de que esta serie debería de haber sido una película.

Estoy gratamente sorprendido por How to Ruin Diwali (O)(SA) porque aunque sea otra de las entregas de las distintas series y subseries de How to Ruin al menos esta vez los sudafricanos han buscado una manera de mezclar algo distinto poniendo a los hindús como contrapeso y usando sus propias tradiciones zulús -y las distintas relaciones, desde el que la usa poco menos que de cosplay a quien realmente las sigue y respeta- para montar su comedia de enredos románticos, y choque de realidades de cualquiera ‘comedia familiar’. Y es que el fondo sigue siendo el de siempre, pero al menos muestran cierta voluntad por mostrar otras realidades para vestirlo.

Más gratamente sorprendido aún estoy con Kkuldanji Peulojegteu (O)(CS) o 꿀알바 o Dead-End Job o Un trabajo maldito o… , que no tiene ningún sentido pero sí que es un buen rato. Supongo que será una adaptación de un juego, un webcómic o algo, pero bienvenida sea. El punto de partida es sencillo. Un tipo está tan desesperado por problemas económicos que decide suicidarse, en el último minuto se arrepiente y ahí, colgado de un puente, es cuando se encuentra con un anuncio de una extraña oficina de colocación. A partir de ahí la agencia le va a ir poniendo en situaciones que solo puedo definir como ‘pesadillescas’ mientras se revela básicamente ninguna información sobre el proyecto de la agencia, el trabajo que tiene que realizar -que sospecho que es ‘sobrevivir’- y las relaciones de unos y otros con ellos. Sí, hay una historia de fondo sobre su padre desaparecido. Pero ni parecer ser importante ni una preocupación para nadie. Más centrados en la peripecia -sin pies ni cabeza- de turno que en un mínimo de sentido común. Casi como si estuviera -y lo digo en el más elogioso de los términos- en algún tipo de exploit del gótico italiano setentero. Supongo que en algún momento intentarán explicar cosas pero, la verdad, tampoco es que sea muy necesario.

No diré que tuviera grandes expectativas para LOST10 (O)(JP) o ロストテン o… pero sí que es cierto que es que el punto de partida -diez personas de un club de senderismo se han perdido en la montaña. Sí. Los diez- parecía prometer algo más que una investigación por uno o varios asesinatos que no parece tener muy clara ni los policías a cargo. Eso sí, si a alguien le apetece ver un piloto del género ‘gente andando por sitios’ entonces está de suerte, porque es a lo que se dedican hasta casi el final del capítulo que se acuerdan de que lo mismo deberían de hacer cosas de policías un rato.

Otra vez que Netflix llega a un acuerdo de distribución de una serie y luego pasa de su culo para promocionarla. En fin.
No tengo muy claro qué pretenden contar en esta Love Always (O)(IN), tampoco sé si la animación de la entrada está hecha con IA o solo me lo parece en todo lo que es de JioHotstar porque esta gente de los asociados de Disney EN FIN. Lo que sí que parece es algún tipo de webtoon aunque sean indios los que lo adaptan, supongo que ellos también tendrán lo suyo. Pero, en fin, el asunto (una pareja a punto de divorciarse es, inesperadamente, rejuvenecida) sirve para que se tomen decisiones no muy sensatas ni parece que nada que tenga que ver con algún tipo de lógica. De hecho el personaje del marido lo que hace es que uno se pregunte cómo no se divorciaron incluso antes. En fin, supongo que pretenderán reconducirlo a una reconciliación y a una trama romántica de ‘todo el mundo es bueno’, pero ninguno de los implicados parece tener la suficiente capacidad para pensarse o gestionar el follón este. (Comenzando porque tampoco parece preocuparles mucho cómo han acabado rejuveneciendo. Simplemente lo han hecho)

Necesito por favor que las series de televisión dejen de poner a actores que se parecen como antagonistas en las series. En Nocturne (USA), un batiburrillo de esos que hace Apple comprando a actores de teoría más calidad que las series que hacen y que en realidad es un poco como una serie de la NBC o la CBS con más pretensiones y el mismo tono azul-grisáceo que sus ‘dramas de acción’- se nos presenta a un antiguo detective retirado, su ahijada del FBI, y un asesino en serie que pese a estar en la cárcel parece que sabe cosas de un caso abierto. Nada que no hayamos visto mil veces. Pero el asesino en serie y el detective eran más distinguibles. En fin, como decía antes, esto podría haber sido tranquilamente una de esas series – como The Endgame– pero ha terminado en Apple. Supongo que podría haber sido peor. Aunque no tengo muy claro para quién.

La idea de montar Political Lupin (O)(JP) o ポリティカルパン o… con una ladrona decidida a exponer mediante ‘golpes’ la corrupción de los políticos -y a llevarse dinero, ya puesto- es… bueno… un punto de partida. Lamentablemente el piloto pasa demasiado tiempo dando vueltas sobre las mismas ideas y temas como para desarrollarlo, como si tuviera que estirar lo que tiene por delante en lugar de contarlo. La verdad es que para lo que tiene por delante no le veo yo mucho sentido. Pero supongo que tendrá sus fanses.

Una vez más en la que Netflix está más interesado a tener muchas series a disposición de los teóricos telespectadores que a promocionarla ni un poco.
El multiverso de las series limitadas ataca de nuevo con Raieo (O)(CS) o 라이어 o The Perfect Lie o…que es una versión de la inglesa Liar que -por si no la recordáis- se ha ido adaptando en distintos países -España incluida- y con el mismo problema siempre: Desde el momento en que pones sobre la mesa el tema de las ‘denuncias falsas’ solo hay dos soluciones para la serie, o haces un pasquín de defensa de los señores o es la previsible ‘él es un psicópata, ella es una víctima y la justicia no la protege’. Sea lo que sea, no necesitamos una serie sobre el tema. Menos aún empezar otra vez con el ‘el dijo, ella dijo’ y con los de mostrarte a él de manera que parezca que no es tan malo como blablabla. Necesito nuevos multiversos.

De nuevo otra grata sorpresa. En Rinnan (O)(NO) nos cuentan exactamente lo que parece, la historia de un célebre miembro de los nazis que se infiltró y destruyó parte de la Resistencia noruega. Pero como es el tipo de cosa que hemos visto mil veces buscan maneras de que el formato, o la forma, sean un poco distintas, un poco más atractivas, algo distinto y llamativo pero sin perder ‘la clase’. Y gracias a eso lo que podría haber sido otro más de lo mismo acaba en una historia -espeluznante, por supuesto- pero que te deja más pendiente de los recursos y el estilo que de esa sustancia que, bueno, ya sabemos que los malos son malos, que hubo algunas situaciones grises y que no te puedes fiar de nadie que decida infiltrarse en un movimiento antifascista para reventarlo.

En Sanada Juuyuushi (O)(JP) o 真田十勇士 o Shadows of the Ten Ninja o… tenemos, sí, una historia de ninjas. Pero, sobre todo, tenemos esa mezcla de aventura, fantástico y desvergüenza que la acerca no solo a otras series de fantástico asiático que nos hemos ido cruzando, también a ‘clásicos’ como Xena, la princesa guerrera. Supongo que hay que tener un humor concreto para ponérsela pero, estando en él, es una buena serie para tener de fondo mientras haces los deberes, meriendas o algo así.

No, en serio, ¿no han pensando en Netflix en las posibilidades de, ya que estrenan más de una docena de series por semana, dedicarle por lo menos algo de tiempo?
Necesito, por favor, que los repartos masculinos sean MENOS uniformes. La cantidad de bigotones en Obsess (O)(KW) va más allá de lo ridículo, y el que vayan todos, además, vestidos de manera muy similar… en fin. También es verdad que todo esto, que se supone que es una historia de casa encantada o algo así, iría mejor si tuviera menos estiramiento y más… no sé… ¿casa encantada? Vamos, esto me dicen que es una serie de terror en la descripción, así que me lo voy a creer, pero sospecho que va a necesitar varios capítulos para que alguien pueda juzgarla como tal. En fin.

Una vez más en el que una serie turca parece fácilmente trasladable a España. Y eso que Tuzlu Kahve (O)(TU) no tiene demasiado con lo que trabajar. Todo son grandes espacios, porque es la clásica historia de una familia rica cuya hija se enamora del hijo de una familia… rica también, pero de otra manera. Ella es de los ‘ricos clásicos’ y los otros son ‘empresarios o algo’. Llegado desde USA. De verdad que hay ocasiones en las que parece que se han limitado a poner a una serie de actores -más o menos míticos- turcos y decirles: en esta escena queremos que comentéis esto, pero teniendo gracia, y queda en su mano que aquello tire para delante. Los actores hacen lo que pueden, pero lo que les han dado para trabajar es tan flojo que, la verdad, no merece la pena casi ni que sigamos hablando de ello.

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¡Libros que Salen! cummings, «Proypal», Oates y más

¡Que entre la pila!

– Poesía completa de e.e.cummings, ed. Sexto Piso
El gran poeta, con todas sus innovaciones, ve publicada por primera vez en España un -grueso- tomo con sus poesías completas. Una obra extensa en la que poder buscar las exploraciones realizadas en las formas y los fondos.

– Frenesí de Joyce Carol Oates, ed. Alfaguara

En el tiempo libre que le sigue dejando escribir en internete, Joyce Carol Oates continúa publicando libros. En esta ocasión una serie de relatos de suspense que agrupa distintas obras, todas inéditas en España -se supone- con jóvenes y extrañezas cotidianas.

– Proypal de Patricia Martín Rodríguez, ed. Drakul
No soy yo muy fan de la editorial, por no decir otra cosa. Pero creo que la ocasión lo merece, porque esta obra de Patricia Martín Rodríguez puede ser uno de los mejores webcómics de personajes que he visto últimamente. Es cierto que es lo que ahora llaman Boy’s Love, y que tiene escenas ‘picantes’, pero creo que el centro de la historia, que al principio podían parecer los problemas que había en una fábrica con un proceso y los motivos de ello, pero que en realidad siempre fueron los dos personajes principales, sus situaciones y contexto, sirve para que quien busque lo uno tenga de lo mejor que puede encontrar, y quién no esté muy por la labor sepa que la obra es recomendable al margen de ello.

– Los espantajos y otros diabólicos divertimentos de Richard Sala, ed. Es Pop
No sé si recordaréis a Richard Sala, al que Recerca publicó varios de sus cómics, especialmente los de Peculia. Pero ahora nos lo trae de vuelta Es Pop con un original libro, homenaje a Edward Gorey y Charles Addams, en la que la charla de un joven y un inspector que le cuenta sus casos sirve de excusa para uno de esos ‘repasos rimados’ e ilustrados. Y lo complementa, además, con otras tres piezas que siguen una estructura cerca de repaso macabro: Los acechados, Cuidado, cuidado y El morboso magín de Malcolm de Mulch. Lo hace en una edición bilingüe que, además, ofrece DOS traducciones al castellano. Una que sigue la rima y el juego, otra más literal. ¡Y que cada cual escoja su veneno!

– El destape gay de Geoffroy Huard, ed. Marcial Pons

Huard ha escrito mucho y variado sobre la perspectiva queer en España, especialmente durante la transición, así que parece lógico que siga sus libros ahora desde una doble perspectiva que, además, mantiene ese momento histórico. Porque ya desde el título se habla de ‘el destape’, pero es que el centro sobre todo es Eloy de la Iglesia, y cómo el punto de cruce entre ambas, dentro del cine ‘quinqui’ pero no solo, supuso un punto de ruptura con lo que veníamos teniendo.

– El libro de la cocina judía de Claudia Roden, ed. Col & Col

Un recorrido por las recetas y las tradiciones culinarias del pueblo judío en la versión más actualizada de un libro clásico que se publicó hace ya años en Zendrera Zariquiey y que aprovecha su edición 25 aniversario, revisada y enriquecida, para ofrecernos no solo un repaso histórico y una mira en la que vemos sobre todo a sefardíes y asquenazíes, pero también un desarrollo en el que lo que se va contando es tan importante como las propias recetas.

– Haru de Joe Latham, ed. La Cúpula
Una aventura llena de luz y oscuridad para grandes y pequeños, la primera historia de dos amigues, con une protagonista en Haru, une pájaro que no acaba de encajar ni en su familia ni su escuela, y su amigo el cerdito Yama que se encuentra en una situación parecida. A parir de ahí hay un artefacto maligno, y una gran aventura para les dos por delante. Así que aunque quizá no sea el cómic más claro en narración o dibujo sigue siendo un buen principio.

– Un día sin cole de Oliver Jeffers y Kevin Waldron, ed. Andana
El protagonista de este álbum parece haber logrado todo un sueño: ¡Quedarse en casa sin ir al cole! Algo que al principio le permite hacer cosas que le gusten… hasta que se empieza a aburrir. No solo eso, además… empieza a pensar en las cosas que puede estarse perdiendo. Y así, con ese Miedo A Perderse Cosas aplicado al colegio es como la imaginación se va desbocando.

– Indomable de Morganne de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet, ed. Kókinos

Una niña decidida a crear su propio reino, lo hará en su cabaña del árbol, con sus peluches, decidida a gobernar a su gusto. Pero ya sabemos que según el tiempo pasa algunas se pueden echar cosas, personas, en falta. Un texto divertido y con grandes ilustraciones para hablar de esas ganas de ser indómitas. Y también de dejar de quererlo ser.

Nos leemos.


Es difícil decidir qué es lo que más me ha gustado de Alas Roban (O)(ID). Probablemente son esos títulos de crédito como de telenovela de medio día. No son muy habituales en las series de terror. Pero, claro, también está esa sensación general de que es algún tipo de sketch parodiando las series de terror. O el hecho de que el título completo sea Alas Roban: The Series. Para que no lo confundas con la película. Que salió en enero de este mismo año. Y que cuenta más o menos lo mismo. Cambiando los personajes, y estirando lo que se cuenta. Inexplicablemente ninguna de estas dos cosas hace que tenga más sentido lo que estamos viendo. Que, entiendo, es uno de los puntos fuentes. La desvergüenza con la que está hecho todo el piloto -con momentos como poner bengalas bajo una moto para que parezca que está echando chispas al caer- hace que no sea exactamente una obra recomendable en el sentido de ‘merece la pena por su calidad’ tanto como por aquel ‘hay que verlo para creerlo’. Hay un momento con una mano suelta que es puro Mortadelo y Filemón. Así que ya sabéis, esto es una recomendación porque somos afortunados de que se sigan haciendo series con este desparpajo.

No tengo muy claro qué pretendía hacer Prime con esta Chaar Yaar (O)(IN). Es decir, sí, claro, están tratando de montar una historia criminal con cuatro actores jóvenes alrededor, supongo que con la idea de que si lanzan su carrera será recordado… o algo así. No funciona, me temo. Aunque te mantienen entretenido intentando recordar cuál era cuál y sus cuestionables decisiones capilares. Que ayudaría si la acción que te prometen en los primeros minutos estuviera por algún lado después, pero vaya.

Esto de Le Charles (O)(FR) es un poco como si alguien en IKEA hubiera llegado a un acuerdo para dejar que se ruede una de asesinatos en su tienda. Es decir, el ambiente está un poco allí de todas maneras y, además, permite que casi todas las escenas metan publicidad de sus productos. Salvo que esto no es el IKEA, sino el Ejercito Francés y el portaaviones Charles de Gaulle. Pero en ambos casos es más un infomercial que una serie. Supongo que por eso pasan tanto tiempo enseñándote lo guay de su juguetito que casi no tienen tiempo de que haya muertes ni nada de eso. Decisiones.

Es difícil saber si It Gets Worse (UK) hace honor a su título porque es difícil creer que esta especie de ‘espectáculo de improv pero dicen que está guionizado’. Ya sabéis, ese momento en el que les piden que hagan algo que se ha hecho mil veces y deciden seguir lo esperable y, a la vez, se nota que no tienen muy claro ni qué están haciendo ni a dónde van a llegar. Logrando ser algo que ya hemos visto y sabemos cómo acabará pero, a la vez, parece que ellos no supieran lo que nosotros sabemos. Y eso, claro, deja mal sabor. En fin, que no.

Esto de las comedias románticas -o algo- surcoreanas siempre parecen tener una vuelta más que dar. En el caso de Geunomeun Yeppeotda (O)(CS) o 나의 유죄인간 o Love in Disguise o Un amor infiltrado o… tenemos a una policía de aspecto masculino que se infiltra como secretario en una empresa para descubrir si su jefe era un asesino. Es curioso cómo juegan con esa androginia del personaje protagonista pero, la verdad, está bastante descompensando porque el jefe es ciertamente despreciable. Así que supongo que dependerá de lo que os pueda interesar la protagonista. Porque del ‘misterio’ sospecho que os podéis olvidar.

Supongo que debería de ser fácil hacer el comentario sobre Minamida Minami Bengoshi wa Tensaihada (O)(JP) o 南田南弁護士は天才肌 o Extraordinary Attorney Minami o Minami, abogada extraordinaria o…, teniendo en cuenta que no deja de ser la versión japonesa de la serie surcoreana del nombre no-mismo-pero-sí-muy-parecido con los obvios cambios de actores que, en general, no me parece que hagan mucha justicia a la original. Si ya aquella parecía algo sobreactuada aquí tenemos todo un festival. Se me ocurre poco más que añadir porque supongo que la gente decidirá conociendo la anterior y teniendo en cuenta esta evolución. También espero que ahora no vayamos con una versión distinta cada dos meses.

Supongo que esta la consiguió Netflix en uno de sus intercambios de rehenes y por eso no aparecía trailer en ningún lado.
En condiciones normales me limitaría a señalar que Newlyweds (USA) es la nada en un palo. Una comedia notablemente genérica sobre dos personas de cierta edad que se enamoran y deciden casarse. Incluso el hecho de que haya unos secundarios más o menos de un lado y otro. Pero el problema es que dos de ellos resultan especialmente estomagantes. Los dos del lado del protagonista. Por un lado una especie de ayudante que es bastante insufrible y, desde luego, sin sentido dentro del contexto de la serie. La otra es Jamie Lee Curtis, que si creíais que en Scarpetta actuaba mal tendríais que verla aquí sobreactuando. El hecho de que la mayoría de las veces esté EN DIAGONAL me hace suponer que tiene algún problema médico que justifica que esté haciendo esto y que no sea capaz de actuar en condiciones. Quiero decir, ¿quién se pasa en diagonal la mayoría del tiempo? Yo juraría que ella antes no lo hacía, todo es poner el cuerpo de lado y apoyarse en sitios… Quizá la culpa es de The Bear, pero desde luego así no va a haber manera de que aguante mucho.

Hay algo inherentemente cutre en The Northumbria Mysteries (UK). No en que esté hecho con pocos recursos, a eso estamos acostumbrado. No. Es a ‘cómo’ han hecho para rellenar el tiempo y mostrar las imágenes. Como si no tuvieran más que para diez o quince minutos pero hubiera que estirar, como si grabaran de incógnito y, a la vez, cada minuto fuera un éxito. Es más que notable porque hemos visto en los últimos meses Cozy Crimes de baja calidad como The Hairdresser Mysteries o Benidorm Is Murder, y en ninguno de ellos la falta de dinero, de ganas y de interés ha sido tan patente como en este. Es una lástima porque incluso aunque las series de este tipo que sacaban los británicos, las Shakespeare & Hathaway o Madame Blanc, tuvieran sus problemas no habían llegado a estos extremos de desidia. A ver si hay suerte y empieza a invertirse la tendencia, porque vaya tela.

Tanta es la desidia que la BBC no se ha ni molestado en sacarle trailer.
Inesperadamente interesante, y eso que Ore no Koto, Nanka Itteta? (O)(JP) o 俺のこと、なんか言ってた? o Did Someone Happen to Mention Me? o ¿Por casualidad hablaban de mí? o…, está lejos de lo que podría parecerme apetecible. La historia es, resumiendo, que un actor japonés de teatro, con sus propios problemas de ego por ser hijo de un gran actor de cine, se encuentra en el que podría ser el mejor momento de su carrera. Protagonizando El Rey Lear en el Globe, con un documental grabándose sobre él. Y, de la nada, aparece un extraño virus -un recurso tan torpe que podría haber echado por tierra todo el capítulo- y todo el mundo le olvida. No solo eso, como le han olvidado deciden borrar todo eso que no acaba de tener sentido. ¿Para qué vas a mantener su perfil en una web si es un desconocido? ¿Para qué mantenerle en tu cartera de trabajo, en unas declaraciones, en…? De verdad que es una parte difícil de superar porque, en fin, tratar de racionalizar lo irracional requiere o de tenerlo muy pensado -y claramente no es el caso- o de pasar por alto muchas cosas, que hubiera sido más sencillo. Pero una vez pasado el mal trago tenemos una actuación central y toda una serie de temas dando vueltas. Una historia que logra ser contada con humor pero también con ternura porque aunque su personaje central pasa a ser un perdedor patético ya en su presentación era un ganador patético, y esa necesidad de afecto y reconocimiento es lo que le mueve en ambas circunstancias.

Supongo que Phony (USA) mejorará tras este piloto. Porque está claro que solo quieren presentar parte de la historia aquí. Pero la decisión de que un joven sufre un accidente y Connie Britton es sustituida… Bueno, si ya la relación del protagonista y su ‘madre’ -sí, Britton– es… complicada de explicar o defender… la versión posterior… en fin. Es como si alguien hubiera decidido sacar un Pesadillas de algo escuchado de pasada en una serie policíaca y estirarlo para toda una temporada. Es posible que, como pasaba con Gnomes, haya alguna persona a la que le guste. Pero me temo que no estoy entre ellos.

Supongo que la idea detrás de SOR (O)(PO) era hacerlo lo más estereotipado posible, y por eso hay mucho que ya tenemos aburrido como que el protagonista sea el Doctor Buenorro que regresa a Urgencias –Szpitalny Oddział Ratunkowy o SOR- en donde está su ex -que rehízo su vida- y su ex-suegro es un pez gordo que no le aguanta y blablabla. Os hacéis a la idea: Serie médica con doctores ‘con problemas personales’, casos medianamente llamativos y mucho blablabla. Yo qué sé, esto antes lo ponías una noche y te rellenaba una hora de programación y el fondo sonoro para que no se escuchara la sopa, o algo. En fin, tendrá su público.

De Varam (O)(IN) lo que necesito más que nada es saber qué pasa con esta empresa patrocinada por Disney que parece que no saben tener unos títulos de crédito sin IA de por medio. Ni de usarlo dentro. Ni na’. Y total para qué, para una serie que parece ponernos a un perdedor que empieza a recibir historias del futuro o algo. Poco interés, ninguna relación aparente con aquella película de hace veinte años y la sensación general de que lo mismo me iría mejor negándome a ver pilotos que usen la IA.

Lo bueno de Xin Shou Shang Lu (O)(TW) o 新手上路 o Driving Mom Crazy o…, es que es imprevisible. Al menos de partida. Una historia de dioses acaba con una influencer embarazada, una mujer de gangster interesada, un señor que pasaba por ahí, un fantasma encantador y un par de personajes más de los distintos predios humanos y sobrenaturales. Así que aquí estamos, con una serie particular en la que parece que lo importante será el triángulo amoroso, pero que si logra mantener esta acumulación de improbabilidades al menos dará para demostrar que no tenemos por qué ver todo el rato lo mismo.

Lo de Yaga (CA) es de no creerlo. Si me dicen que es un sketch, o algún tipo de parodia del género lo acepto sin rechistar. Esto del ‘excéntrico asesor’ al que le ponen un ‘agente de las fuerzas del orden’ para investigar un caso mientras se comporta como para que le cuelguen de las uñas, en el caso pasen cosas extrañas y a nadie parezca importarle demasiado nada… Si esto lo interpretaran niños disfrazados con barbas no sería menos creíble. Pero bueno, supongo que hay gente a la que esta forma particular de llevar el caso le parecerá al menos original. Tiene que haber para todos, supongo.

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¡Libros que Salen! Vollmann, «Carampangue 392», Hill y más

¡Que entre la pila!

– Padres y cuervos de William T. Vollmann, ed. Pálido Fuego
Ya está aquí el segundo volumen de la septología Siete Sueños en la que Vollman va desgranando los desmanes cometidos por los europeos en la colonización de norteamérica. En esta ocasión con los jesuistas franceses y la nación de los hurones en el centro. Contando cómo su tránsito por los ríos de Nueva Francia para llevar la palabra del señor acabó en una lucha de martirios y enfermedades, unas luchas con la fé en el centro en el que muchas veces se trataba no solo de imponer una religión, también de enterrar otra. Historias que nos muestran la tolerancia al martirio tanto como el colonialismo de los que creen ciegamente en su misión.

– Carampangue 392 de Camila Gaibur, ed. Colectivo Bruxista

Me alegra ver que Colectivo Bruxista publica una obra nueva de Camila Gaibur -la mitad junto con Marta Fornés de esas Mestizorras que publicaron la novela Taller de chapa y pintura– esta vez centrada en Chile, en Valparaiso, contado la historia de una joven rodeada de mujeres que va empezando a comprender el mundo y encontrar cabos de una historia que nadie parece que quiere que sepa.

– Rey Dolor de Joe Hill, ed. Nocturna

Un centro educativo siniestro, unos jóvenes que deciden cooperar, algo terrible que sucede y, años después, una nueva pesadilla. Una mezcla de horror y fantasía. Eso es lo nuevo que nos trae Joe Hill.

– Otros mundos (El Talismán, 3) de Stephen King y Peter Straub, ed. Plaza & Janés

Pues… resulta que a King le gusta colaborar con Straub -probablemente porque piense que Straub no ha tenido suficiente repercusión- en esta serie de El Talismán. Y así hemos llegado hasta esta tercera parte que supongo que los fans más fans de King tendrán algún interés por leer.

– Una muerte de lo más dulce (Cozy Mystery) de Joanne Fluke, ed. Alma
– La chica del autobús 88 (Cozy Mystery) de Freya Sampson, ed. Alma

Pues aquí estamos con más cozy crime de mano de Alma. En primer lugar con el sexto libro de Hannah Swensen (que ocupa el sexto puesto porque el cuarto, Lemon Meringue Pie Murder, no ha llegado a publicarse pero metieron una ‘novellete‘ como segundo libro, un follón) que esta vez tiene a un grupo de gente aislada por una ventisca, un divorciado que aparece con una nueva mujer y, claro, recetas. Y también un nuevo libro de Sampson tras Vecinos cotillas con un grupo de habituales de un bus ayudando a uno de ellos a localizar a una mujer. Mucho hay que estirar la idea de ‘cozy crime’ para que entre, pero parece que la editorial está dispuesta a hacerlo.

– La guía para crear sabor de Noma de René Redzepi, ed. Neo Cook

Los libros de cocina son así, de modo que el danés Noma nos trae aqué métodos y recetas para las ‘bombas de sabor‘: salsas, aceites, caldos, reducciones, mantequillas, etc… No sé si será muy importante o interesante para un cocinero más general. Pero supongo que hay gente a la que le pueden interesar estas exploraciones del sabor.

– Más simple de Yotam Ottolenghi, ed. Salamandra

Si algo funciona se sigue por ahí. O al menos esto es lo que supongo que ha animado -además de las ventas- a sacar una continuación del libro de recetas ‘sencillas’ y creativas con Ottolenghi como nombre insignia.

– España Una, Grande y Libre (Edición Total) de Carlos Giménez, ed. Reservoir Comics

Carlos Giménez sigue cerrando etapas, esta vez con una versión… vamos a llamarla ‘todavía más’ completa, o completada… de la serie de historietas -muchas escritas por Ivá– que publicó en El Paus entre 1976 y 1977. Vamos, que tendrían que estar más que reunidas, completadas y de todo. Y que ahora ofrece esta ‘edición definitiva’ que ya veremos cómo justifica la diferencia con las anteriores.

– El taller de Verdefronda de Mickaël Brun-Arnaud y Benjamin Lacombe, ed. Edelvives

Lo nuevo de Lacombe para esta temporada es el inicio de una serie de cuentos infantiles, de clara inspiración sylvaniesca, en el que se busca no solo acompañar a los lectores con historias entrañables, también crear una suerte de universo conectado más allá de lo emocional en el que los misterios lo son también como parte de la vida.

– ¡A la mesa, monstruos! de Magdalena y Lucille Michieli, ed. Edelvives


Los libros-acordeón siempre son particulares, más aún si tienen solapas, y si es como este caso en el que se prepara una celebración con un particular menú asqueroso y textos rimados… ¡entonces ya sí que es una fiesta!

– Soy un tigre grande de Marta Altés, ed. Blackie Books
Un nuevo álbum de Altés, otra historia encantadora, en este caso sobre un pequeño tigre que se siente ya grande: Ha logrado la suficiente autonomía y está lleno de energía y de ganas… Pero eso no significa que no siga necesitando (y agradeciendo) a quienes tiene a su alrededor.

– Cinco cuentos de Posy Simmonds, ed Salamandra Graph

Tras ganar el Gran Premio de Angoulême de 2024 la francesa Denoël Graphic aprovechó para publicar un tomo con cinco álbumes infantiles que la autora británica publicó entre 1987 y 2004, cinco historias. Con gatos, bebés voladores, mentiras, zorros, ratones… Con un estilo propio, pero mutable según la historia. Y, eso sí, incluso en los que son adaptaciones con el humor de fondo de Simmonds.

– Al gato no le apetece de Jack Kurland, ed. Alba

El gato no quiere hacer cosas, no quiere ir con sus amigos, ni unirse a sus aventuras. Así iremos viendo cómo es un amigo, que le pregunta cómo está, el que descubre los motivos. Y eso, al final, además de entender que es lo normal -o que puede serlo- y que se puede y debe hablar sobre ello, es lo que este álbum con estupendos dibujos y una escritura más divertida de lo que podría parecer por el tema, nos ofrece.

Nos leemos.


Aquí estamos de nuevo, con otra serie en la Corea del Sur bajo dominio japonés. Esta vez 100ilui Geojitmal (O)(CS), o 100일의 거짓말 o 100 Days of Deception o 100 días de engaño o…, nos toca una carterista que acaba de alguna manera en mitad de un plan para… no tengo muy claro cuál es el plan, no parece que sea acabar con la persona de turno. Pero, claro, uno diría que hay como tres personas (o facciones) distintas que quieren verlo caer, y hay tanto personaje y tanto cachondeo por medio que casi se pregunta uno cómo no corrieron a gorrazos a los japoneses -que la serie lo deja claro, ojo, eran malo malísimos y por eso les tenían controlados matando gente-. En fin, la serie es un poco extensa y embrollada, pero supongo que a los fanses de la cosa histórica con la cosa romántica les puede interesar. O algo. A mí no, pero a saber.

Lo mejor que puedo decir de Crystal Lake (USA) es que al menos no es Carrie. No es en ningún caso una buena serie, pero al menos no es el desastre completo y absoluto de la otra. Es decir, es una adaptación mediocre. Pero no mala. Está más cerca de ser un puro subproducto de explotación rutinaria. De hecho, lo que no parece copiado -pero en peor- de Bates Motel parece copiado -pero en peor- de Stranger Things. Hasta el punto de que asumo en algún momento una ‘explicación’ a Jason tan estúpida que estaríamos hablando de niveles de la novena, Jason goes to Hell, de soltar trasfondo y mitología que no tiene ningún sentido con lo que ya conocemos y que rápidamente barrerán bajo una alfombra los siguiente. Parece mentira que la película de 2009 hiciera mejor trabajo lanzando un ‘reboot‘ -de las cuatro primeras nada vez-. Lo peor es que haya habido un baile de años y ‘showrunners‘ por medio para lograr esta nada, parece mentira que Bryan Fuller haya estado por medio en algún momento porque no hay nada visual que merezca la pena, hasta el punto de que la 1984 de Murphy fue más llamativa que esto. Mira que hay acercamientos al ‘slasher‘ de campamento y han acabado haciendo una película de Lifetime con algo de chorreones setenteros. Muy lejos de ser una Bahía de sangre, más bien una Piscina toy de salpicaduras. Pero vayamos de nuevo al asunto. Porque la serie, ambientada en los años setenta -en la original ponían los primeros crímenes a finales de los cincuenta para que fuera ‘hace veinte años’ (Por si os lo preguntáis: Jason se ahoga en 1957, los primeros asesinatos son en 1959, veinte años más tarde transcurre la primera película y en 1980 se estrena en cines)., pero supongo que pensaron que los setenta parecía suficientemente antiguo. O más creíble- tiene unos primeros veinte minutos de explicar el punto de partida bastante vacíos, por lo menos vemos el campamento funcionando, como si fuera Sleepaway Camp. O quizá pensaban que a finales de los cincuenta estas cosas no pasaban. A saber. Pero bueno, la parte aburrida es medianamente pasable. Luego hay un rato de ese lifetimismo que decía antes en el que toman una decisión idiota, aunque menos que las que Carrie. Aquí la decisión es que el cuerpo de Jason nunca se encontrara. Supongo que porque malinterpretaron que al final de la película original se dijera eso con que se refiriera a lo visto en aquel momento y no en los crímenes originales. De esa manera el ‘enloquecimiento’ de Pamela Voorhees lo causa la incertidumbre y no el crimen. Aunque lo cierto es que la escena de la muerte de Jason es bastante más floja que cualquiera de las versiones relatadas o vistas en las películas. Pero vaya. Y luego, para rematar el piloto, llega el momento ‘qué me estás contando’. Dos tipos se presentan como agentes del orden -algo así- y empieza una escena de violencia que nos mete en lo de siempre: el ‘algo’ del que habían huido y que será la organización secreta -gubernamental o no- que justifique los ‘poderes’ de Jason. Lo dicho, como en la novena. Aunque al menos estos no han sacado a relucir el árbol genealógico y la daga de nosequé mierdas. Pero el sentido es el mismo: ¿Qué necesidad había de esto? ¿Qué interés? Uno piensa en los esfuerzo de Bates Motel por lograr un reparto y una serie de líneas argumentales -ridículas, pero notablemente entretenidas- y se pregunta exactamente en qué momento decidieron aquí que hacer lo mínimo era lo más adecuado. Lo más triste es que en estos últimos años hemos visto aproximaciones distintas al ‘slasher’, que la idea no era original pero se podía haber hecho de muchas maneras -incluso haciéndolo en los setenta, pero probablemente también en la actualidad y, desde luego, en los años cincuenta-, y al final lo único que se les ha ocurrido es… esto.

 A veces me pregunto dónde viven los detectives, eso de que siempre estén volviendo a los pueblos… Pero bueno, en Dustfall (AU) le toca a Anna Torv, que no hace mucho, se limita a estar allí con la clásica historia de problemas familiares, casos de ‘alto perfil’, mujeres jóvenes blablabla… Se supone que la finalidad es hablar de la situación social de las violaciones… o algo así. Lo cierto es que lo parece tener mucho que contar, o algo de fondo, o yo qué sé. Suficiente es que sea capaz de acordarme de su existencia.

Este Die Falle (O)(AL) es el tipo de historia con premisa poco creíble -una escritora superventas cuya hermana fue asesinada cree reconocer al asesino en la televisión, pero para demostrarlo necesita su ADN- que debería de ir más rápido para que no puedas pensar en lo estúpido que es todo. Supongo que en los próximos capítulos iremos viendo vueltas y más vueltas. Pero, claro, ¿le importa realmente a alguien?

*Suspiro*. En 2019 hicieron una mexicana en Netflix, años más tarde hubo una película en España y ahora toca la adaptación alemana: Friends Sex and Games (O)(AL). Que no deja de ser lo de ‘el juego de las llaves’ que hace una década era tan omnipresente que hasta le dedicaron un capítulo en Rivendale. Reconozco que la premisa inicial -un grupo de amigos de instituto se reúnen años más tarde, no todos seguían en contacto, un de ellos cuenta y sugiere lo del ‘cambio de parejas’ entre ellos- siempre me ha parecido que qué necesidad. No por lo de los ‘swingers‘, ni mucho menos. Allá cada uno con sus cosas. Pero, ¿dentro de un grupo de ‘antiguos amigos reencontrados’? Si no ha pasado ya -y casi me extraña que no lo hiciera- esa idea de ‘pescar en un pozo pequeño’ no sé yo si es la mejor de las posibles. En fin, la historia es exactamente la que uno podría esperar con la excusa argumental para mostrar algo de ‘piel y erotismo’, o lo que sea. Y también para mostrar distintos tipos de parejas -hombres y mujeres-, que muy claramente intentan convertir… lo que quiera que sea esto… en el clásico tipo de… yo qué sé. Y si estáis pensando que suena a un genérico de comedieta de sexos como Machos Alfa… efectivamente. Lo único que espero es no pasarme los próximos dos años teniendo que reseñar un piloto cada tres meses en el que solo cambie el país.

Supongo que ya iba tocando un spin-off de una serie infantil de los dosmiles después de que con iCarly, los Wizards of Waverly Place y Raven optaran por algún tipo de continuación. Con Hollywood Arts (USA) buscan a la vez tirar de un personaje original de la serie madre, repetir en lo posible la estructura de aquella y -por algún motivo- pasarla de Nickelodeon a Netflix. El resultado es, claro, el esperable. No sé yo si la serie original tendrá muchos fanses -quizá con el tirón de Ariana Grande haya habido algún nuevo interés, pero tengo mis dudas, la verdad- y tampoco tengo muy claro que repetir personajes y esquemas sirva de alguna cosa. Pero supongo que cuando hablamos de que muchas de estas series son ‘intercambiables’ es por algo. (Luego ya podemos discutir quién es el miembro del reparto que logrará una larga carrera en Hollywood. Pero ese es otro tema)

No acabo de entender yo este tipo de series, porque Jia Jin Chai (O)(CH) o 嫁金钗 o Where the Mask Ends o Donde acaba la máscara o…, pasa todo su capítulo presentándonos a la que más que protagonista parece la villana. O quizá es que es ambas cosas, y la heroína será la antagonista. Quién sabe. El caso es que esta historia de una mujer intrigante y manipuladora -pero no muy inteligente- que se encuentra a un tiro de un matrimonio concertado y que, olvidaba decirlo, es también una obra de época… no parece muy dispuesta a organizar un piloto en el que se nos cuente realmente cuál es la idea porque el final del mismo parece más pensado para que te veas el siguiente capítulo -que puede ser el que lo establezca, o a saber- pero que podría haber sido un fragmento inicial de menos de veinte minutos.

Como es parte de ese ‘programa de intercambio’ que son ahora los estrenos de Netflix a este no le ha tocado un trailer. 
Algún día entenderé por qué las series indias del servicio participado por Disney tienen que hacer sus títulos de crédito con IA. Esta semana le toca a Kappi Squad (O)(IN), una olvidable ¿comedia? sobre cuatro amigos que deciden montar un negocio de café, o algo. Fundamentalmente algo.

Lo último que esperaba es que la serie que más me gustara esta semana fuera una que mezclara deportes, noticias y un tema central sobre la tradición, la modernidad y lo que es esencial y lo que es traición. Mucho menos una que tiene un piloto de .unos en casi cualquier otra circunstancia inaceptables- 80 minutos. Pero así estamos. Con este Oretachi no Hakone Ekiden (O)(JP) o 俺たちの箱根駅伝 o Hakone Ekiden: Our Story o Nuestro Hakone Ekiden o…, que nos habla de una carrera ‘legendaria’ japonesa -que voy a asumir que existe por no buscarlo- y se divide a partir de ello en dos tramas, por un lado la más típica y esperable del equipo que no ha logrado acceder a competir en ella los últimos años y que claramente tiene que lograrlo. Pero esa, que tantas veces sería la principal, aquí sirve como acompañamiento de la historia real. La de los periodistas deportivos que tienen que cubrirla y cómo desde la cadena tratan de cambiar la retransmisión -y casi se diría que la carrera- para pasar a convertirlo en otra cosa. Mientras que los profesionales intentan mantener eso, la esencia. Pero siendo conscientes de que hay que modernizarse, pero teniendo claro los motivos para hacerlo. Y con eso logran armar una serie llena de personajes no siempre distinguibles pero sí claramente creados con una finalidad y para debatir un tema de forma original hasta el punto de lograr innovar en algo aparentemente tan formulaico como el ‘spokon‘.

Y como es una serie del ‘programa de intercambio’, pero esta vez con los japoneses, a Netflix no se le ha ocurrido que es el tipo de serie que muy claramente necesita toda la promoción posible.

Reconozco que este Organize İşler: Karun Hazinesi (O)(TU) es algo inesperado. Una comedia -en primer y fundamental lugar- con un ‘golpe’ de fondo y toda una serie de situaciones más allá de lo creíble -incluyendo un mapa del tesoro- de fondo. Es cierto que a ratos parece casi una comedia costumbrista con timadores y distintos follones criminales entremezclados, un tanto ramplona en ocasiones tanto en humor como en interpretaciones. Pero supongo que a los que solo busquen esas comedias de golpes -e, insisto, está mucho más centrada en la comedia que en plan para llevar a cabo el golpe- les puede valer para alguna tarde de fin de semana que quieran tener algo a lo que tampoco tener que prestar tanta atención.

Si me dijeran que me quedé dormido al principio de The Party (UK) me lo podría creer. No solo por lo aburrida que es, también y ante todo por la idea estúpida que se mueve detrás. Un periodista va a una fiesta de un político del que era compañero en el colegio. O algo así. La fiesta es puro exceso y delirio, las conversaciones son lentas y las revelaciones escasas, a rato parece que más que adaptar un libro se está pelando con él. O que solo les dieron un resumen de una página y tienen que estirarla toda una temporada. En cualquier caso son todos personas horrorosas diciendo cosas espantosas y siendo delirantemente decadentes de una manera con cañones de confetti y hologramas artísticos que lo único que hace desear es que alguien suelte una bomba en esa fiesta y así tengamos quizá no respuestas a los teóricos misterios propuestos, pero sí algo de tranquilidad.

Si no querían adaptar Treasure Island (USA) no sé por qué MGM+ les ha obligado. Porque para hacer esta versión que desperdicia a sus actores y parece más interesada en ofrecer un espectáculo genérico para tener de fondo mientras el combo merienda y hacer los deberes se resuelve… Se podrían haber quedado en casa. Es cierto que La isla del tesoro no está tan adaptada como otras obras de la época, pero tampoco es que falten acercamientos. Más aún si en lugar de una reinterpretación o un Grandes Relatos vas a decidir que con esto de aquí ya estás haciendo suficiente. Aunque una cosa es cierta: Suficiente he visto ya.

Pues aquí estamos, con otra serie de televisión de Marvel, esta vez VisionQuest (USA) que tiene a su favor solo que James Spader haciendo de James Spader siempre es un espectáculo. No hay mucho más -el final del capítulo parece un pegote que alguien ha tirado a lo anterior- y en general el momento en el que la acción irrumpe hace pasar de una historia poco interesante a otra historia poco interesante, con una serie de misterios que parecen más pensado para hacer youtubes sobre las teorías fanes -porque si lo hacen los creadores es de suponer que es teoría profesional, aunque a estas alturas casi diría que los profesionales de la teoría son precisamente los ‘creadores de contenido’- que para contar o continuar una historia. Siempre me sorprende el número de capítulos de estas cosas que parece que podría haber sido un especial de hora y media y, sin embargo, va a tener un par de meses empantanados al personal. Hablando de lo cual, meter en el reparto a alguno de los mejores cómicos ingleses del momento para darles absolutamente nada que hacer… en fin. Esta serie podría haber sido un resumen en la wikipedia.

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