¡Pilotos Deathmatch!

No tengo muy claras muchas cosas, pero en el caso de Gifted (UK) lo que más me sorprende es que alguien decidiera coger una serie juvenil de 2009 que se dejó inconclusa y adaptarla a serie. Lo cierto es que por idea y forma me ha parecido que es capaz de recuperar lo que eran las series infantiles… de aquella época. Una clase de chavales con capacidad extraordinarias, organizaciones secretas, malos malosos y la vida de instituto. No descarto que pueda durar pero lo cierto es que ha logrado parecer tan vieja que quizá ya lo haya hecho. O algo.

Supongo que esto es una ruta. Durante años han sido exitosos -o, al menos, exitosos dentro de su propia manera de medir los éxitos- lo que se ha conocido como BLs. Obras asiáticas románticas entre personajes masculinos. Boy’s Love, vaya. Las obras románticas de siempre pero con un giro queer. A veces dentro de contextos estudiantiles, otras de fantástico, o mezcladas, o de cualquier otro género, estilo y tono. Vamos, como las románticas de toda la vida. Por supuesto el que su público mayoritario fuera femenino, que habláramos de romance, y que tuviera un componente queer significó que aunque se pasaran luego a ampliarse de diversa manera los campos e influjos y que llegáramos a ver auténticos encajes de bolillos en países como China, en donde la situación de la comunidad queer no está claramente prohibida pero tampoco precisamente aceptada. Así que nos encontramos con que la china iQIYI tiene muy populares series de BL… que nunca -vamos, si hay tres en total ya son muchas- son Chinas. Son Tailandesas, sobre todo, o Taiwanesas, o Surcoreanas, o Japonesas… Porque las cosas funcionan así. Son suficientemente populares como para que existan -y no solo en esos países, claro, también las hay filipinas, vietnamitas o camboyanas. Otra cosa es que IQIYI las trabaje. Por supuesto esto -de manera que podemos discutir cómo de directa- ha ayudado también a popularizar las ficciones amorosas queer por el resto de la Tierra. Aquí podríamos hablar de cómics, que es una de las puertas de entradas, y de su paso a televisión en casos como el de Heartstoppers, o a libros como en el caso de White, Red and Royal Blue -igual de adaptados-, aunque alguno, como Young Royals, no pasó por ahí. Todo esto es para explicar que ha llegado una nueva. Este Heated Rivalry (CA), un éxito canadiense de Rachel Reid titulado Game Changers que se publicó en 2019 y dio lugar a una serie de 8 novelas en el mundo del hockey con esa idea de ‘Male Love Male’ o MLM, el segundo de los cuales llevaba por título ese Heated Rivalry. Que hace más fácil no confundirlo con un programa que ha estado ahí todo el tiempo. Dicho todo esto, vamos con la serie que los candienses de Crave -y, por lo visto, HBO Max en USA, dios sabrá quién si es que alguien en España- acaban de estrenar. La historia de un par de casi-guapos (un canadiense, un ruso) que compiten por ser el mejor del mundo. Cerca de aquellos dramas deportivos -más los estadounidenses que los ‘spokones‘ japoneses, la verdad. Aquí el deporte es… vamos a decir que está presente… pero los problemas personales lo son todo- en culos antes del cuarto de hora, liándose antes de los veinte, y extendiendo la parte ¿sexual?… poco más de cinco minutos. No será la única escena de índole sexual pero sin enseñar nada, con un pudor que roza lo hilarante. La verdad es que casi parece también deportiva. Le falta alguien narrándolo. Irónicamente el interés por la parte sexual es más importante que el drama que lo es más que el resto de cosas y blablabla. Así que, a ratos, parece algún tipo de vergonzante drama S. Sobre todo porque lo que hablan luego parece… bueno… un recopilatorio de clichés sobre padres que presionan, la importancia de la representación -el canadiense es racializado asiático-, los acuerdos comerciales, blalbla. Es sorprendente la cantidad de gente que está o fuera de cámara o de espaldas. Como si quisieran que nos quedara claro que esto va de ellos dos, de sus familias después, de sus compañeros de equipo ya si eso. Y poco más. Es sorprendente cómo algo que… vamos a decir ‘funciona sobre el papel’ por hacer un juego de palabras… al pasar a la pantalla parece carecer de esa idea para que los personajes parezcan reales. Y entiendo que la idea de las novelas es distinta a la de, digamos, el cómic Check, please!… pero es que ni lo han intentado. En fin, que supongo que todo esto son etapas y ya llegará la siguiente, porque esta se ha quedado a medio cocer.

Poco puedo decir de Prisoner 951 (UK) que no sea exactamente lo que uno esperaría de una ‘historia basada en hechos reales’. Más aún cundo tampoco se trata con exceso de drama sino con un, digamos, prototípico estilo de ‘uy, este país que malo es que ha secuestrado a un ciudadano de nuestro país, habrá que avisar a los diplomáticos y esperar’. De los cargos de espionaje no se nos dice nada, de la mayoría de temas se nos deja fuera, y solo vemos cómo van moviendo a la protagonista de un lado a otro y como el marido la espera en casa. Más aún teniendo en cuenta que la situación original también tenía un aspecto kafkiano -resumiendo mucho, fue escogida poco menos que como rehén por haber trabajado para el BBC World Service Trust, un programa de apoyo que fue acusado por los iraníes de esparcir propaganda contraria y tener lazos con el espionaje británico, luego quisieron cambiarla por un espía (bueno, un ‘inocente ciudadano iraní injustamente encarcelado’), y acabaron haciéndolo a cambio de casi 400 M£ por unos acuerdos comerciales -una historia que, explicada, sería mejor que esto-, pero bueno, que al final parece la versión más blanda posible de algo que podría haberse organizado de alguna manera porque, bueno, no hay más que lo que hay. Pero vaya.


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