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Una precuela siempre tiene ese problema de que, bueno, va a acabar sonando a que tiene su futuro marcado y su pasado limitado. Como se demuestra una vez más con 4 Blocks Zero (O)(AL), una serie de Organización Criminal cuyo mayor aliciente debería de ser estar ambientada en la Alemania de 1990, pero a la que esto solo le sirve para lo que ellos querían: mostrar miseria, turbiedad y sordidez. No la organización criminal es muy interesante ni se presentan unas relaciones geopolíticas que justifiquen la decisión de hacer una precuela ni… en fin… ni nada de nada.

Supongo que alguien pensó que American Hostage (USA) podía ganar premios. Total, cosas peores lo ganan, como demuestran los Emmys año tras año. Así que esta ‘basada en hechos reales’ de un tipo que secuestra… bueno, vamos a dejarlo en que organiza un secuestro y decide que un tipo de la radio le entreviste… no es la más sensata ni inteligente de las ideas y, desde luego, no parece explicar… bueno… casi ninguna cosa con esa sensatez. Ahora, está muy convencida de su propio peso e importancia y lo juega con tanto empeño que cualquiera diría que está al borde de la parodia. Si supieran lo signifique eso.

Supongo que The Blame (UK) tenía muy claro de qué quería hablar. Por eso parece que el caso está por detrás, y no importa tanto como misterio sino para El Tema. Siendo este ‘la Policía es una organización machista, dada al compadreo, a protegerse entre ellos y no hacer caso, ni investigar, cuando hay una mujer en problemas pidiendo ayuda’. Sí, entre medias está el asesinato de una patinadora artística y una policía con una relación con un compañero y mucho que decir sobre todo lo expuesto antes. Pero, visto lo visto, y pese a lo obviamente que está ‘basado en décadas de hechos reales’, no sé yo si los que se hayan puesto a verlo por la parte del misterio van a tener mucho que hacer.

Creo que Brothers (USA) es el tipo de serie que se podría usar como arma. ¿Quieres que alguien confiese? Se la pones. Después de un rato de esta inanidad, de este ‘formulaico mal hecho’, de este vacío de humor o intención… probablemente confiese. Al fin y al cabo solo se sostiene porque sus protagonistas son conocidos, y claramente hubiera sido mucho mejor como reallity. Por lo menos ahí hubieramos podido fingir que no había un guión.

He perdido ya la cuenta de la cantidad de versiones del piloto de Call My Manager (O)(FL) -o Dix pour cent en su nombre original francés- que he sufrido ya. Veamos… a ojo alrededor de una docena. Así que me conozco más que de sobra los puntos principales del piloto. Lo que nos lleva a que lo que está relacionado con ello -con el esqueleto habitual de piloto- es más o menos lo de siempre. Por suerte hay alguna innovación y giro porque, bueno, el mundo audiovisual filipino no es como el francés. Por suerte para los primeros. Así que algún punto surrealista y de una explotación más desvergonzada tiene, lo que es un punto a su favor. Ojalá la hubiera visto en otro orden, quizá me hubiera interesado más. Así que supongo que es una opción si no llevas desde 2015 viendo variaciones sobre un mismo tema.

Socorro, los ‘basados en hechos reales’ atacan de nuevo. Esta vez con otra de lo que debería haber sido un ‘true crime’ y ha acabado siendo una de esas historias de ‘vamos a ver mujeres sufrir’. En este caso, en Cautiva (O)(AR), con las monjas por medio y la idea de que no es ‘el sistema’ sino ‘una madre superiora’ la que causa todo el dolor y maltrato -al margen de que, claro, no hay ni supervisión ni revisión de lo que allí sucedía-. Total, que eso, si os apetece ver a mujeres sufriendo, os podéis ver estos malos hábitos.

Parece que seguimos en racha y tras el ‘spin-off en diferido’ de Martin ahora le toca turno a A Different World (USA), quién sabe cuándo llegará el de Hangin’ with Mr. Cooper. Pero al menos deja la esperanza de que cuando pasen de los noventa a los dosmiles le tocará a Girlfriends. Dicho esto, parece que estamos un poco más cerca a lo que podría haber sido un émulo de Grown-ish, es decir, jóvenes actuales y problemas actuales. Que en realidad era lo que A Different World hacía en su momento. Así que podemos decir que ha seguido el espíritu. También han decidido seguir a -algunos- personajes, especialmente a Dwayne Wayne, gafas incluidas, heredadas -con la misma capacidad asombrosa de ser un gesto con expresividad propia- por su hija Deborah y protagonista del asunto. Así que no reinventa la rueda, ni parece hacerle falta, porque ofrece una sólida comedia de veinteañeros en la universidad. Y, además, no hay rastro de ningún Cosby cobrando de ella. Así que todo son ventajas.

En esta semana en la que todo se parece a todo me temo que Habeas Corpus (O)(BR) es como alguien hubiera decidido hacer una serie de abogados, de estudiantes de derecho en realidad, que decidiera hacer una versión invertida de How to get away with murder. Aquí la profesora parece más idealista, los estudiantes más… estudiantes… y el caso parece ir a favor de la justicia -que no necesariamente de la ley, recordemos que son dos cosas distintas- pero el fondo de estructura y acción, así como los movimientos y giros -el inevitable esqueleto telenovelesco que incluye un giro al final porque por supuesto- es inevitable que lo recuerde. Así que bueno, supongo que en otro momento le hubiera hecho más caso, y que tendrá sus fanses si esa mezcla de ‘derecho + telenovelismo’ es lo que les va.

Es sorprendente cómo esta semana podría reciclar con algunos toques varios asuntos. Por ejemplo, Hunkkaar – The Roar (O)(IN) tiene varios de los problemas de The Blame pero vienen desde sitios distintos. Aquí no es el problema que el Tema se coma a la Trama porque aquí no estamos con un asesinato sino con una caso de abuso. Pero tine exactamente el mismo problema porque va presentando personajes y temas para no hacer nada con ellos. Parece como si estuvieran solo para hablar de lo difícil que es llevar adelante no ya una acusación sino directamente una investigación contra un hombre poderoso -un ‘líder religioso’ en este caso-, así que las tramas y los personajes van todos para reforzar esa idea… No sé si en los siguientes capítulos harán más -aunque lo dudo- pero lo que sí sé es que con esta serie he tenido más que de sobra.

Lo que más me sorprende de Line of Fire (USA) es que es una de esas series ‘de toda una vida’. De hecho el convertirla en una familia de ‘trabajadores de las fuerzas del orden’ es complicado no establecer paralelismo con aquella otra serie de una familia de policías. Solo que esta parece pensada un poco más en el presente. Pero solo un poco. lo que está claro es que aquí se nos presenta a los personajes, su situación y contexto, se nos abre una trama general que tiene pinta que durará toda la temporada y se establece lo que es de suponer que va a ser lo que veremos: Capítulos con diversas tramas, de trabajo y de familia, habrá colaboraciones en ambas entre los distintos miembros y, de paso, irá avanzando ese ‘caso principal’. Vamos, no creo que se atrevan a que sea todo de Trama Principal porque para el cuarto capítulo sólo iban a tener espectadores largándose y no entrando. Pero a saber. Es una serie sólida y con buenos actores y si llevan adelante con algo de capacidad los capítulos -que no la trama principal- deberían de tener tiempo por delante como para acometer dos o tres temporadas sin problemas.

Me temo que esta Minerva – La scuola (O)(IT) es un ejemplo de por qué no hay que intentar copiar sin pararse a pensar primero. Basta ver un rato para ver que le gustaría ser una mezcla de Élite y Taps, y poco más para ver que en realidad podría haber sido un The Lords of Discipline -en España Hombres de Hierro– tan floja tan floja que no llega a ninguna de sus tres referentes, ni el piloto parece tener los redaños de la última, ni el dramatismo de la segunda ni parece que vayan a atreverse a dar tanta carne como la española. Vamos, la sensación es que con la carga homoerótica que tiene la cosa esta de chavales disfrazados de porteros de hotel no van a pasar de darse un besito. Y eso si llega. En fin, qué le vamos a hacer, los italianos son los reyes del exploit, pero no siempre iban a dejárselo a los más capaces de entre ellos.

Otra vez que las novedades riman, aunque no hemos visto aún la rima esta vez- Pero Mis muertos tristes (O)(AR) es el intento de adaptación de Mariana Enríquez, es la que lo mejor que puedo decir es que al menos no han puesto a una actriz en un fatsuit para interpretar a un personaje. Algo es. Por lo demás, una mujer con poderes de contactar con los muertos que tras la muerte de su madre vuelve a tener contacto con su hermana -que no puede- y, sobre todo, descubre que su sobrina también puede y, además, le ha causado problemas. Po’fueno, po’fale, po’m’alegro.

No tengo nada claro qué se supone que es este Paolo (O)(FR). Sí, sí, sí… un tipo se obsesiona de una manera que podríamos presuponer homoerótica pero ni en eso son claros… con un candidato a alcalde. Es posible -imagino- que tengan algún pasado común o que veamos algún tipo de explicación en las siguientes. Lo cierto es que lo que vemos aquí es bastante repetitivo, lo que tiene su mérito para lo espeso que resulta. Al final solo sabemos que el protagonista está fatal de lo suyo. Así que supongo que de eso irá la serie.

La idea detrás de Phap Luang Tai (O)(TA), o ภาพลวงตาย o Delusion o Delirio Mortal o…, es buena. Luego el desarrollo ya tal. Pero es mejor que la de Mis muertos tristes, el piloto con el que ‘rima’.La idea es que una mujer vuelve a su pueblo. Ya, poco original. Pero el motivo es que su madre la ha llamado para decirle que su padre anda por la casa con un cuchillo. Aparentemente es por un indicio de demencia, pero en su pueblo dicen que es porque está poseído por un asesino en concreto. A partir de ahí empiezan las situaciones extrañas y la discusión entre si lo que sucede es una enfermedad o una posesión. Es una lástima que sea tan lenta y que se vayan embrollando sin acabar de decidir por dónde tirar. Supongo que irán moviéndolo, o algo. Pero con la buena premisa enfrentando esos hechos extraños, esa enfermedad y la posibilidad de que haya algo sobrenatural. La forma distinta de entenderlo en el pueblo e incluso dentro de la familia. En fin, quizá deberían de haberlo hecho una película en lugar de una serie.

He tenido que ir a mirar si Shaque: Trust No One (O)(IN) era una de esas adaptaciones de Harlan Coben para Netflix. Pero resulta que no, que es un ‘thriller‘ – o algo- completamente diferente. Aunque, por lo demás, lleva el resto de tópicos esperables. Hay una protagonista, se nos presenta a cuatro secundarios tres de los cuales hacen ‘cosas sospechosas’ antes de llegar a los cinco minutos. El que queda lo hará antes del décimo. Habrá un ‘evento’ – la desaparición de una niña-, un paso de años que sirve más para que las cosas queden difusas y pasemos a territorios un poco más Lifetime. De hecho, los ‘giros’ de lo que sigue de capítulo son claramente altos en lo telenovelesco pero no mucho en lo coherente. Pero bueno, si las de Coben logran ser un éxito no veo por qué la cosa esta va a ser menos.

A partir de una webseries -aunque, ¿no lo son todas ahora?- llega esta Slo Pitch (CA) que pese a todo logra conquistar con encanto lo que pierde por originalidad. Es decir, una mezcla de ‘falso documental’, spokoon y ‘comedia de situación de trabajo’. Debería haber sido un desastre. Pero las actrices -varias de las cuales repiten- logran darle un corazón y una complicidad e incluso lo absolutamente predecible del asunto -un equipo de la ‘liga pachanguera’ de softball compuesta casi en su totalidad por mujeres queer se encuentra con que su entrenadora acaba de ser abandonada por su novia y que ha decidido volcarse en que dejen de ser un equipo de perdedores (haría una referencia a Bad News Bears, pero aquí no hay bears, que ya he dicho que son lesbianas en su mayoría. Así que dejémoslo en Somos los mejores. ¿Creíais que iba a decir Ellas dan el golpe? Podría, pero Ellas dan el golpe pero con lesbianas es Ellas dan el golpe.)- se salva más por las actrices y, sobre todo, la decisión de ir por lo sentimental antes que por lo cómico. Así que, bueno, no soy su público. Pero ojalá llegue hasta él. Y a más gente.

Seguimos con las rimas porque The Split Up (UK)  es un spin off de la previamente exitosa The Split que trata de seguir con otro despacho de abogados y con una serie de tramas telenovelescas. La verdad es que parece más una temporada más de la serie. Por aquello de que la serie la cancelaron porque demostraba ya su cansancio y falta de ideas. Y la decisión de moverlo un poco a un lado y presentarnos más de lo mismo… decididamente sólo interesará a aquellos que le hubiera interesado de antes. Supongo que habrán pensado que quizá ya no se acordarían de ella. Todo es posible.

Seguimos con las rimas porque S.W.A.T. Exiles (USA) es un spin off de la previamente exitosa S.W:A.T. que trata de seguir con sus historietas de guerra más o menos urbana. Aquí hacen una de esas cosas para ahorrarse dinero que es echar al reparto -y el equipo técnico y artístico, claro- recuperando solo a uno de los protagonistas y dejando la puerta abierta a algún saludo ocasional de los anteriores. Y después… pues lo que tenemos es, básicamente La nueva clase. En la que un nuevo y más joven equipo de S.W.A.T. se ponen a las órdenes de Screech… perdón, de Hondo Harrelson… para hacer lo mismo que los anteriores. Hay una trama un tanto telenovelesca de que alguien ha puesto al equipo ahí para que fallen y blablabla. No tiene ni pies ni cabeza, pero como el resto del piloto, que está escrito tan en automático que parece mentira que no esté tratando de acabar con el mundo en diez años. En fin. Que más de lo mismo pero peor. No sé yo, supongo que para la gente que busca ruido blanco puede valer.

No sé quién pensó que The Wargame (UK) era buena idea. No lo es. Ya era una tontería pretenciosa cuando era un podcast, ahora que es una serie es peor. Y meterle un acompañamiento para ‘comentar el capítulo’, como si fuera algo serio este fanfic de lo que haría UK si Rusia les atacara -vamos, no saben cuánto les va a durar el Primer Ministro, van a saber cómo reaccionar- es incluso más estúpido. Mira que en UK son capaces de tomar malas decisiones en el audiovisual, pero esta es una de las más ridículas. Quizá si hubiera sido un reality habría tenido la excusa de no estar ‘guionizado’.

Lo primero que temí de Youth (UK) es que Sharon Horgan decidiera montarse su versión de la serie de Sutton Foster. Pero hemos tenido suerte. En lugar de eso parece que ha decidido seguir con esa vertiente pseudobiográfica de Catastrophe y Motherland, esta vez centrándose en la vida sexual y sentimental de los mayores de cincuenta. La serie no es gran cosa -siendo amables- pero Horgan logra salvar casi todos los momentos de su personaje. Que ya es salvar. Así que también en eso sigue a las otras series.

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Imagino que otros capítulos de Amores inesperados (O)(AR) serán diferentes. Desde luego poner este primero sobre una mujer que se enamora del ladrón que entra en su casa es… bueno… una decisión. Veo que se trata de un proyecto con un actor principal que va a interpretar distintos personajes -masculinos y femeninos- en diferentes historias de amor ‘poco habitual’, una por capítulo. Supongo que a los fanses del actor o a… no sé… ¿los fanses del romance? quizá les pueda interesar. Lo cierto es que yo no veo ni mucho de interés ni mucho salvable en una de esas historias que podría haber sido un ‘sketch’. Y no sé ni si incluso así se hubiera quedado largo.

La chilena Catedrales (O)(CH) usa la muerte de una joven como el anzuelo del que tirar a los espectadores para contar, en realidad, una narración histórica en pasado y presente. Tratando de mostrar, probablemente, el pasado y presente de una familia que se vertebra, precisamente, por esa tragedia. Quizá lo más curioso sea que es la adaptación de un libro argentino, de Claudia Piñeiro, así que el cambio de países también es un cambio de historia, no sé si les pareció que entre la Argentina de Alfonsín y el Chile de Toribio no había tanta distancia, pero creo sinceramente que con todo lo malo de Alfonsín lo otro no dejaba de ser una Junta Militar. De manera que los temas de religiosidad, de policía decidida a no investigar y de todo el despropósito del pasado que intenta arreglarse en ese presente -en estos casos, 1986 y 2018- se leen distinto. En el de la serie es poco más que ‘lo esperable’, en el de la novela era una constatación de cómo aquel proceso acabaría viéndose como un conjunto de ‘leyes de impunidad’ en el que la ‘transición’, coo siempre, favorecía a los que habían abusado. Al margen de esto, como digo, no es que sea la más original de las creaciones o construcciones pero supongo que puede reunir al público que busque bien esa mirada y ese contraste entre momentos de la historia y aquellos que tengan más interés por la parte, digamos, de investigación. Aunque más les vale a los segundos comprender y entender que son la excusa para lo primero.

La idea tras City of Blood (O)(AL) no es necesariamente mala, aunque tampoco muy original. Un futuro postapocalíptico -en este caso por el Cambio Climático- en el que unos pocos viven muy bien dentro de una cúpula mientras la gran mayoría sobreviven como pueden en su exterior. En este caso en Alemania, en Berlín. Pero se toma un par de decisiones más… peculiares. De entrada el clásico ‘dos hermanas separadas vuelven a reunirse’, de partida la decisión de meter también por medio de esto a… ¿vampiros? La verdad es que nada tiene demasiado sentido, que no tiene por qué ser algo necesariamente malo si precisamente se jugara al exceso. Pero como lo que hacen es reposar todo el rato, ir lento en demasiadas oportunidades, ir por lo monocorde en lugar de por la explosión… acabas teniendo un revoltijo en el que parece que han decidido que pueden estirar los capítulos, como si no supieran de verdad ni lo que quieren contar ni cómo van a contarlo. Un auténtico despropósito.

Ciertamente The Crow Club (O)(TA) o อีกาสมาคม o…, es una serie particular. Con un club en el sentido de… voy a asumir que ‘discoteca’ o ‘sala de fiestas’ y su dueña -que no está muy claro si es misteriosa o solo se lo hace- lo cierto es que lo que propone -en el club se puede lograr cualquier servicio… por un precio- acaba en una serie de particulares parejas. De hombres. Porque, sí, esto es un Boy’s Love. Así que acabamos teniendo a un tipo que tiene que ayudar a otro porque un fantasma asusta a todas sus citas, otro que no está muy claro cómo tiene que ¿fingir que es el marido de un escritor de novelas románticas que quiere usarle de inspiración para su libro y, de paso, demostrarle la existencia del amor?, un tercero va a tener que trabajar para ganar… ¿un concurso de bandas de músicas? Bueno, dicen ‘pasar una audición para debutar’ que tampoco lo veo mucho más lógico. Y la cuarta pareja compuesta por otro de los miembros del club y… ¿un ex? está ahí para… participar en algo llamado «Werewolf» que no parece que tenga que ir de hombres lobo, ni de los Hombres Lobo barra Among Us barra Traitors, sino… algo entre Supervivientes y Los Juegos del Hambre, por lo que cuentan. Como vemos una variedad de situaciones particulares. Pero muy particulares. Este piloto nos presenta a todos con breves pinceladas -que tiene mérito, hablamos de nueve personajes solo en los papeles principales, y no siempre es fácil distinguirlos pese a las ‘decisiones creativas’ con sus cortes de pelo- y no sé si luego pasarán cada semana a una de las parejas o seguirán manejando las cuatro -o cinco- historias a la vez. Desde luego no se puede decir que le sobre tiempo -o le falte, que también es un mérito- al capítulo, y está claro que alguien lo ha pensado más de lo que parece y sin que lo ridículo de las situaciones le preocupe lo más mínimo. Que es un mérito, añadiré. Porque decide cerrar el piloto con la dueña recordando a sus cuatro empleados que cualquiera que ‘establezca una relación’ con uno de sus clientes será despedido del club. En fin, no soy el público para esto -al menos no para la mitad o más de esto- pero estoy seguro de que habrá gente a la que le va a llamar mucho la atención. ¡Ah, y la canción de los títulos de crédito es lo que deberían de ser estas cosas! Lástima que mi dominio del T-Pop sea limitado, así que pueden estar diciendo cualquier barbaridad.

Se toma su tiempo esta Dauntaimu (O)(JP) o ダウンタイム o Plastic Beauty o Belleza plástica o…, para que veamos a dónde va. Y es que el lugar es una suerte de drama telenovelesco sobre el negocio de la cirugía plástica, en el que no está muy claro si van a tirar más por lo primero o lo segundo, ni si la parte ‘de misterio’ va a tener algún peso o será solo una excusa para la ‘venganza’. Lo que pasa es que es la venganza no parece tener mucho sentido teniendo en cuenta todo lo que nos van mostrando. Porque el giro final claramente va a organizar esa venganza de una manera que, sin embargo, no tiene sentido de que suceda. En fin, ellos y sus cosas, supongo. Hay cosas que podrían haber ido mejor, pero está claro que no acaba de funcionar. Otra vez será, cuando se centren más en lo que buscaban.

No tiene mucho que contar esta Forever Home (UK) en la que casi todos los actores -excepto el que tiene el papel ‘con enfermedad’- parecen más cansados de ella que nosotros. Suerte de película de Lifetime innecesariamente estirada, con un cadáver inoportuno, una persona con demencia y una familia en jaque. Entre otras cosas porque la mujer del enfermo en lugar de limpiarse las manos de una u otra manera – deshacerse del cadáver o pasarle el marrón a algunas autoridades-  opta por investigar qué ha pasado ahí por su cuenta y riesgo, y sin mucha cabeza, la verdad. Total, que un genérico para la siesta.

¿Estamos otra vez en el inicio de los dosmiles? Como de costumbre la ‘animación adulta’ de Golden Axe (USA) es poco menos que una de aquellas viejas series de [adult swim] o MTV, es casi imposible no recordar el piloto nunca-convertido-a-series Korgoth of Barbarian. Incluso aquel Dave the Barbarian de Disney pasado por un filtro de ese teórico humor de ‘sexo y sangre’. Es decir, lo visto en Brak, Sealab o Spy Groove. Imagino que habrá algún nostálgico de aquella época a la que le pueda parecer bien. Porque siempre hay gente para todo. A mí, desde luego, no me podría interesar menos lo que propone.

No soy muy fan de los pilotos que dejan las cosas preparadas para que la serie empiece en el segundo capítulo, y con Hei Bai Qing Dao Fu (O)(TW) o 黑白清道夫 o The Fixers o Los solucionadores o…, no tengo claro siquiera que para entonces vaya a haber empezado. Fuera de eso, es un buen principio, con una buena cantidad de personas, unas cuantas tramas y un claro interés en mostrar que es una de (o con) acción sobre una organización secreta en la que se… ‘arreglan’ problemas. Lo cierto es que no queda muy claro si es benigna, maligna o gris. Supongo que lo último. Pero bueno, le daré un par más de capítulos a ver.

Hay momentos de High Value Target: The Hunt for Saddam (USA)  en los que no puedo evitar pensar que es la versión sería de Paul T. Goldman. O que alguien con un enorme ego ha logrado que lo parezca. Porque está serie, que tiene el mérito de lograr que piense que podría haber sido un e-mail, o al menos un artículo de Wikipedia, no parece acreditar mucho motivo para ser realmente una serie y no, digamos, algún tipo de montaje teatral de dos tipos sentados hablando en un entorno negro. Que alguien haya logrado sacar dinero para esto es posiblemente el mayor misterio y, por supuesto, la demostración de que si pones suficientes militares puedes seguir consiguiendo que te financien casi cualquier cosa en USA.

¿Todas las series de época se parecen? Lo cierto es que Lalka (O)(PO), basado en un gran clásico polaco, hace sospechar que cualquier día volvemos a ver adaptada otra vez La Regenta. Para quién no haya visto alguna de las adaptaciones anteriores, esta es la historia de un ‘comerciante’ que ha logrado enriquecerse y de la joven hija de un noble en la que ha puesto sus ojos. Lo que sigue es, por supuesto, recreación de época y cuarto y mitad de eso que llaman drama histórico en el que hay personajes pero siempre parece que son más la excusa para mostrar lo otro que al revés. En fin, que tendrá fanses pero no soy yo.

Que Prime haya tenido un gran éxito con Reacher ha servido más para que le den el ok a esta Neagley (USA) que para que intenten buscar algo parecido. Quizá porque al no tener a la torre humana para protagonizarla hay menos de acción y más de investigación. Pero, la verdad, tampoco me quejaré porque pese a no ser no ser muy original al menos es tan sólida como su serie… no sé si hermana o prima. Que ya es algo, supongo.

Reconozco que cuando me puse Neo Malgo Dareun Yeonae (O)(CS) o 너 말고 다른 연애 o A Love Other Than Yours o …., y el título me hizo pensar que era algún tipo de comedia romántica surcoreana. Y no. Nada más lejos, la verdad. Porque el aunque haya algunos toques ligeros lo que tenemos es un drama romántico. Sobre una pareja que está a punto de separarse. Es cierto que se dejan puertas abiertas a otras posibilidades , y sospecho que se van a sugerir también otras parejas, pero eso no quita que tenga un tono y fondo de lo que supongo es algo así como ‘dureza psicólogica’ porque tampoco hay más que se nos muestre como alternativa. Supongo que al menos es un tema y acercamiento poco habitual.

Sí algo tengo que decir de Route 187 (USA) es… ¿por qué está rodada con un Filtro Caca? Sí, ya, los tiempos y eso. Pero no ayuda nada a una serie que es la enésima historia de Organización Criminal en la que lo más destacable es el momento Laboratorio de Drogas Nudista que puede estar en los puestos más altos de malas ideas. Detrás de, ya sabéis, ponerle un Filtro Caca a toda la serie. Tyler Perry, siempre innovando.

Parece que es la semana de adaptar películas de sobremesa y de ahí que se haya estrenado Seni Tanzforum (O)(TU) en la que una madre artista sobrepasada decide contratar a La Niñera Ideal. Que es como se hubiera llamado si fuera de Lifetime. Podría haber sido de las de DeCoteau, pero no The Wrong Nanny. Porque no es suya, la suya es A Nanny to Die For. Sea como sea tenemos una muy poco creíble historia sobre esa mujer pintora, el peligroso mundo del arte, el marido que es como si hubieran hecho a un espantapájaros de banderas rojas y esa niñera que parece demasiado perfecta y que sabemos que conoce de algo al marido. Quiero decir, tampoco es que estén tratando de engañar a nadie. Solo a Netflix que en lugar de una peli de horas y media ha comprado una serie con a saber cuántos capítulos. Pero, vaya, habrá gente que se eche la siesta no solo los fines de semana. Supongo.

Es sorprendente esto de estar viendo una serie como Skaendeu (O)(CS) o 스캔들 o The Scandal o…, y pasar de ‘bueno, una serie de época surcoreana sin mucho más’ a… exactamente lo mismo pero añadiéndole ‘espérate, ¿están copiando «Las amistades peligrosas«?’ Y resulta que sí, que es una ‘adaptación libre surcoreana’. Que cosas. Lamentablemente eso no la hace mejor serie. Tampoco peor, claro, aunque supongo que sí algo más previsible. En fin.

No sé quién pensó que un falsumental cómico sobre el trabajo en prisiones era buena idea pero… Surveillant! (O)(FR) demuestra que se equivocaba. No los arquetipos que usan, ni el tipo de humor, no la decisión de pintar la cárcel como… lo que sea que trata de vendernos esto… parecen ideas buenas o meditadas. No ‘hacia este lado’ o ‘hacia aquel’, sino meditadas en absoluto. Incluyendo la posibilidad de que fuera gracioso lo que están haciendo, que se queda lejos de cualquier intento por cercano que sea.

Supongo que The Terrors of Jordan Mendoza (SA) es el intento de [adult swim] de ofrecer un programa de sketches. Que si lo de este piloto es una muestra… parece no tener mucho que ofrecer. La idea de ser pesadillas casi no sé utiliza y, desde luego, la premisa de los tres sketches es un desastre que ni logra ofrecer una narrativa, ni ser humorísticos, ni hablar de otros temas, ni nada. El que más cerca está es el de «Mi mujer es de [país asiático oriental]» que logra transmitir un cierto aspecto de extrañeza y opresión ambiental… para hacer absolutamente nada con ello. En fin, esperaría que mejorara a futuros, pero no tiene pinta de que sepan o quieran hacer algo.

Tenía yo ganas, no creo que sorprenda a nadie saberlo, de ver qué hacían con Agatha Christie’s Tommy & Tuppence (UK). Un acercamiento a la pareja de detectives que son unos de los favoritos de los fans de la escritora. Y, me temo, no es mucho lo que han hecho con ellos. Porque casi ni aparecen. Es decir, sí, hay un Tommy y hay una Tuppence. Pero poco más. Ni el contexto ni el fondo ni las historias tienen más parecido con los de aquellos que el tener a una Tuppence lanzada y un Tommy más cauto. El por qué son cada uno como son… es otro tema. Precisamente el trasfondo que se le da y que centra buena parte del piloto -que es, además, doble- es la parte menos interesante de una serie que arranca con un ‘misterio’ salido de ninguna parte -es decir, que ni se inspira ni parece seguir ninguno de los de los libros y relatos- que es incluso más soso aún que eso. Tampoco es que parezca haber demasiada química entre la pareja protagonista, e incluso la gran Imelda Staunton tiene poco que hacer tanto en sus apariciones como narradora. Posiblemente si fuera cualquier otra serie directamente lo dejaría aquí. Pero siendo Tommy y Tuppence supongo que me veré más capítulos, a ver si logran mejorar las misterios -ya que parece que irán a uno por capítulo… con algo de suerte- y pasar de ser lo que nos muestra este piloto, una versión más pobre de ese tipo de series parecidas entre ellas como Shakespeare & Hathaway, Darby & Joann o Rosemary & Thyme.(Sí, es un chiste, pero la verdad es que cualquier día de estos que logre tener el tiempo y la cabeza me tengo que poner a escribir sobre las series policíacas de la Commonwealth).

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¡Pilotos Deathmatch!

Parece que aún queda alguna comedia ‘de comunidad de vecinos’. Por lo menos eso es lo que nos trae este Chumbak (O)(IN) que presenta a cinco familias de cinco adosados de… ¿una manzana? ¿una urbanización? Me temo que no es tan sencillo entender la distribución, pero tampoco creo que sea tan importante porque está claro que aquí lo que cuenta es que todos van -y entran- de un lado a otro. El meter la acción principal dentro de un marco -un marco peculiar, la verdad, pero también uno que sirve para ‘presentar’ a los personajes- y que nos muestra distintas generaciones en lo que es menos una ‘familia tradicional’ y, desde luego, ‘familia elegida’ para montar una ‘familia por azar’. Esa gente que casualmente vive cerca de donde tú lo haces. Y con los que te puedes llevar mejor o peor. A partir de ahí la construcción de sucesos y escenas, dejando claro que pese a que hay mucho de humor también hay claramente un esqueleto telenovelesco para justificar tantas idas y venidas, hasta el punto de que en alguna ocasión podría parecer que lo que han montado es una parodia de aquellas ‘tiras diarias de barrio’ que tanto y tan bien han funcionado siempre para las telenovelas. En fin, que no soy su público pero que no me extrañaría que triunfara entre el que sí lo es.

Me sorprende que esto se haya estrenado en España sin hacer más aspaviento con que adapta una historia de Corín Tellado, aunque es cierto que Colisión (O)(MX) es una telenovela tirando a chorra. La sobreactuación de la actriz ‘joven’ principal pasa casi todo el rato en el registro ‘señora suélteme el brazo’, mientras que a su equivalente ‘mayor’ está claro que se la suda todo porque ella ha ido allí a demostrar que es divaza. Por supuesto si la trama hubiera ido un poco más rápida, o tuviera un mínimo de cohesión dentro del sinsentido habitual probablemente se notara menos. Así que quizá esta historia, que ‘arranca’ con un helicóptero estrellándose contra un edificio entiendo que como homenaje a estrenarla la semana del 11S, simplemente no se ha movido más… para que la gente no opinara.

Hablando de lo cual, Netflix ha hecho otra de esas series que sigue sin atreverse a emitir en vertical. Esta vez En coma (O)(CO) dura entre 3 y 5 minutos -es decir, entre 1 y 3 sin títulos de crédito, y puede que suene a coña, pero no lo es. Para cuando quise darme cuenta llevaba 2 capítulos porque el piloto es tan breve que no cuenta casi ni como salvapantallas- y nos presenta una historia asaz peculiar. Un enfermero de hospital puede ver fantasmas -o algo- y por eso una paciente en coma le pide que intervenga para que no vendan su corazón a un paciente rico. No hay un gramo de sensatez en la propuesta -que es lo bueno- pero me temo que el hacerlo en una media temporada de unos 30 capítulos con otros 20 aproximadamente por llegar, es mucho más de lo que estoy dispuesto a dedicarle a semejante tontería por mucho que estemos hablando de que en total serán unas tres horas de programa – es decir, aproximadamente cuatro capítulos de 40 minutos- y me da que por mucha ‘gente con dinero’, ‘personal médico cuestionable’, ‘un tipo con un tatuaje’ o ‘amores prohibidos’ esto no da para tanto. Pero, bueno, supongo que como curiosidad podemos acepar que este tipo de cosas existen.

Esta semana el genérico parece que toca dentro de lo de las románticas. De ahí que tengamos en el apartado juvenil subsección ‘con deporte’ Crew Girl (CA)… en el que deporte es remo. O algo parecido al remo, yo que sé. Veamos, los clichés son: Jovencita de buena familia que sufre un revés de la fortuna -bueno, pillan al padre robando y tiene que huir del país, viene a ser lo mismo- se muda con su madre a su pueblecito natal -de la madre, creo-, para ir a un colegio de élite -o algo-, y según llega tiene un tropiezo con un adolescente lugareños -interés romántico número 1-, conoce gente de su edad como la reina del instituto, y el equipo -no femenino- de remo, en el que está otro adolescente -interés romántico número 2- que está saliendo con la reina del instituto -rivalidad x2- de modo que ella no solo tendrá que decidir entre los dos chavales -ellos no lo saben, pero va a pasar eso- sino, además, demostrar que puede hacer lo que sea que haga en el equipo de remo. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Me temo que de nuevo no hay nada en absoluto que me parezca original o interesante pero, a la vez, imagino que si alguien busca algo así de sencillo le debería de valer.

Hablando de genéricos, Dang! (USA) es una versión básica de ‘hermanos desastrosos con padres terribles’, es decir una de las versiones habituales de los Adult Swim modelo ‘no-tan-adultos sí-tan-disfuncionales’. Lo cierto es que las tramas propias de cada hermano y las generales como familia no tienen mucho que justifique el hacerlo animado en lugar de en una sitcom. Excepto que ahora mismo es más fácil vender lo primero que lo segundo pese a que sea más caro. Yo qué sé, quién entiende el negocio este. Por lo demás, no parece haber realmente mucho sobre las raíces de quien quiera que haya escrito esto -asumiré que el hermano porque es 1) el nombre menos conocido de los tres y 2) el único papel que parece tener algo mínimamente fuera de la norma- y sí un exceso de lugares comunes. Así que pasando.

No sé si realmente mucha gente recordará Snowfall, por mucho Sergio Peris-Mencheta que tuviera a lo largo de sus nosecuántas temporadas, pero era una serie de Organización Criminal durante finales de los ochenta, con el crack como parte central del asunto. Así que ahora este The Drop: A Snowfall Saga (USA) ha cogido a dos de los personajes secundarios de la misma y los ha mandado a Los Ángeles en 1990. Sí, un poco como ‘Es el año 1999 y me he mudado a Nueva York, espero lograr el trabajo de mis sueños en el World Trade Center’, pero supongo que las cosas históricas funcionan así. Como decía, les  manda a Los Ángeles y les mete por un lado en una historia de organización criminal con las guerras de bandas -de pandillas, más bien- en el que no hay un lado que no sea terrible, corrupto y homicida -y no me refiero solo al LAPD- sino, de paso, en el ‘lanzamiento’ noventero del Gangsta Rap aprovechando que acababa de quedar Straight Outta Compton. No os voy a negar que la parte del negocio musical me ha parecido más interesante que la de organización criminal. Pero tiene el problema del que hablábamos hace unos días cuando elogiaba a The Producer por hacer justo lo contrario de lo que se hace aquí, tratar el negocio como en Empire, todo muy telenovelesco pero muy poco creíble porque hablan del negocio de la música como podrían hablar de hacer películas, controlar hoteles o llevar una perfumera. Así que… bueno… podría ser peor -particularmente me parece una mejor respecto a la serie anterior, la verdad- pero está lejos de ser algo a lo que le vaya a dar más capítulos de prueba.

Está visto que esta semana vamos de genérico en genérico. Este De Eetclub (O)(PB) he tenido que mirar que no fuera una adaptación, concretamente de Las viudas de los jueves o similar. Porque, en fin, un grupo de ‘amigos’ de ‘la urba’, una tragedia y dos líneas, la del presente en el que la recién llegada decide buscar el origen de la tragedia, el pasado en el que se va fraguando. Y, en medio, el enésimo ejemplo de ‘los ricos son gente espantosa’. Como si hiciera falta. El convencernos y la serie. Porque ni los elementos telenovelescos funcionan, ni la intriga es gran cosa, ni -desde luego- nos va a importar gran cosa cualquiera de los implicados. Para hacer esto podrían haber enviado a Jason Voorhees. Por lo menos nos habría entretenido más.

Se ve que entramos en épocas telenovelescas, porque tenemos otra, Honor Thy Mother (O)(FI) se parece todo lo que estas cosas se pueden parecer. Aquí tenemos a una señora, dueña de un imperio de bebidas refrescantes -sí, en serio- que se encuentra ante toda una serie de situaciones que resuelve, en fin, de la misma manera: Despidiendo gente y tratando mal a quien está a su alrededor. A la vez tenemos a una joven muy esforzada que sueña con ser actriz. Cuando la primera acaba en el hospital vemos que la segunda decide ir para allá. Lo que podría parecer una trama clásica -por una serie de desventuras una mujer decide hacerse pasar por otra- acaba yendo por caminos diferentes: La joven es la hija, realmente, pero no va a perdonar a su madre toda una serie de malas decisiones del pasado que incluyen un incendio por medio. A su favor hay que decir que al menos ese giro es más telenovelesco en un estilo clásico, como si estuviéramos en el México o Venezuela de los ochenta. Lástima que dediquen demasiado tiempo a sobre-explicaciones porque probablemente sea la telenovela más cercana a lo que se supone que deberían de ser estas cosas, incluso en lo ridículo, de lo que se ha estrenado esta semana.

El principal problema de este El Juicio (O)(MX) es que tarda demasiado tiempo en contar cualquier cosa teniendo en cuenta que te están telegrafiando lo que va a pasar porque, además, ya lo has visto mil veces. Parece que quisieran estirar un chicle que tampoco da para mucho, como si ser machacones con personajes y situaciones las hiciera más profundas. Que no. Lo que hace es que consideres que quizá los que ven series a 1,5X ó 2X lo hacen por un motivo razonable. Porque a la velocidad dada lo cierto es que no sé cómo nadie ha podido terminar la cosa esta.

Otra serie para ver a 2X, de verdad que si tampoco tienes mucho que contar puedes buscar la manera de recortar o de mostrar otra cosa. Este Last Seen (AU) nos pone a un ex-agente de nosequé cuya hija desapareció y que ahora que hay novedades ha decidido meter en el asunto para investigar. Dicho así puede parecer que está bien. Pero entre el ritmo lentísimo, los colores apagados y la cháchara insustancial sin film parece menos un ‘thriller’ y más un ASMR. Empiezo a preguntarme si igual que Netflix promociona esa especie de mezcla de audio-drama y ruido blanco en el resto están apostando por obras que se vean dándole rápido.

Madremía A Tale of Two Cities (UK)… No solo es la peor versión que recuerdo haber visto, es que el departamento de peluquería haría sonrojarse a los de The Americans. Si además el pan sin sal que pones de coprotagonista parece sacado de la Escuela de Interpretación Joey Tribbiani y el trabajo de vestuario y decorados deja tanto que desear… Saber que la BBC ha tenido algo que ver con esto me hace sospechar que quizá los recortes se les ha ido de la mano más de lo esperable. Porque algo como esto no lo hubieran emitido hace una década. Mal, mal, mal… es el peor de los tiempos.


¿En qué cabeza de esta gente disney-adyacente cabe lanzar una serie sobre una joven abogada, un poco patosa, un tanto tartamuda, que se encuentra enfrentándose a su padre, un abogado legendario, en uno de sus primeros casos…. Y HACER LOS TÍTULO DE CRÉDITO CON IA? Pues eso es lo que han juzgado razonable en The Court (O)(IN). ¡A quién se le ocurre tener a una de las estrellas emergentes de la televisión india y cagarla de esta manera! En fin, Disney, nada que no sufriéramos en Invasión Secreta, se ve que de aquella tampoco sacaron enseñanza alguna.

Seguimos con las series indias, esta vez con Jagamae Sangeetham (O)(IN) que voy a asumir que es una mezcla de drama familiar, drama musical y drama romántico. O algo. Una familia de tradición musical en la que el abuelo se niega a comerciar con la música prepara una transición al puesto para su nieto a la vez que una aspirante a estrella de pop aparece por ahí. No es muy interesante… básicamente nada. Pero imagino que quizá a los seguidores de la música carnática les puede interesar. Que seguro que habrá a quien les interese. O algo. (Y no dejo de pensar en lo facilísimo que sería hacer una versión española de esto… quizá incluso ya ha existido)

Supongo que Mal de amores (O)(MX) le gustará a los que gustara el libro original, una ensaladilla de trío amoroso, serie de época y reivindicación del empoderamiento femenino. Vamos, como lo que vimos hace unas tres semanas en My Brilliant Career. Con la diferencia de que aquella era mejor serie. Y tenía menos interés por la sexualidad, supongo. Pero supongo que si alguien quiere verse una serie que parece falsa en cada oportunidad que tiene, tan mediocre que parece creada en una cadena de ensamblaje y apolillada en su forma y fondo hasta límites ridículos… No les recomendaría esta, porque qué necesidad. Pero supongo que se la podrían poner como ruido de fondo.

Me pregunto por qué Pohaenjeu (O)(CS), o 포핸즈 o Four Hands, Two Sonatas o Cuatro manos, dos sonatas o…, ha decidido jugar la baza de ser una serie queer cuando muy claramente solo les interesa el queerbaiting. De ahí que hayan metido una ‘tercera rueda’ a esta historia de drama musical -¡dos en una semana!- para cuando tengan que demostrar que en realidad esto iba de ‘buenos amigos’, ‘compañeros de cuarto’, etc. La parte de drama no es gran cosa, la de música… bueno, es música clásica…algo se lleva… pero me temo que la parte de drama familiar… pues eso. No es que ofenda, ni mucho menos, aunque tiene menos sentido de lo que uno podría suponer -tampoco creo que les importe- y… bueno, eso, que si te apetece oír muchas veces la Danza macabra de Saint-Saëns tocada a cuatro manos al piano… entonces algo sacarás de esto. Supongo que es lo mejor que puedo decir.

Es una pena que The Varnell Hill Show (USA) intente abarcar tanto. Porque hay partes en su interior que no están tan mal. Es decir, en parte se nota como si no hubiera pasado un día desde que era un personaje que aparecía en ocasiones por Martin. Es decir, podría ser una telecomedia de los años noventa. Pero pese a eso y pese a la decisión de meter chistes más por meterlos que porque nadie pueda creer que tienen gracias… es que ya hemos visto esto de los ‘viejos’ y los ‘nuevos’. La vimos en la última serie de Wayans y también en la última de Key, es verdad que no como esta, igual que en aquellos casos no se les ocurrió dedicarle tanto tiempo al ‘programa en el programa’, pero el problema es que esto no solo no es Larry Sanders, es que tampoco acaba de tener claro para dónde va. Y eso lleva a una acumulación de personajes, momentos e historias que todo lo que sirve es para que cualquier historia o desarrollo sea superficial. Por suerte cuenta con intérpretes experimentados, algunas buenas ideas, y la decisión de usarlo para ‘presentar’ distintas facetas del humor afroamericano a… no sé si ‘su público objetivo’ o ‘una nueva generación’. Quizá esperen que ambos. Y es cierto que estoy lejos de ser un fan de Martin Lawrence, aunque aquí demuestra por qué tiene ese puesto en el humor afroamericano, tanto como productor como en su nuevo papel. El problema es que demasiadas veces esa mezcla de tantísimo que juntan se une a una cierta sensación de pachanguita, de que más de una serie es un ‘solteros contra casados’. Creo que no muchas veces se ve tan claro lo mucho mejor que hubiera funcionado hace años con 20 ó 22 capítulos para desarrollar y pulir y que la segunda temporada ya hubiera estado más centrado y la gente dijera  ‘empieza por esa, olvida la primera’. Pero, claro, las cosas ya no funcionan así hoy día. Que supongo que es el centro de la serie. Aunque en ambos casos lleve la coletilla de: para bien o para mal.

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Tengo la sospecha de que este The Airport Chaplain (AU) en la que Hugo Weaving interpreta a un capellán de aeropuerto acostumbrado a meterse en todas las historias que se le cruzan le ha puesto como capellán para justificar que está siempre por medio sin tener nada mejor que hacer. Mi duda es si el ángulo ‘espiritual’ que le dan a veces es la parte central que se ha quedado a un lado o algo que han puesto para justificar lo otro. Con eso y todo lo cierto es que es una obra de aquello ‘encantadora y humana’ en la que todo tipo de problemas -desde la pérdida de unas maletas a una persona entrando en pánico, o aparentemente hacer de celestina- entran en sus competencias. Por supuesto esto no podría ser lo único, así que llega una nueva encargada del aeropuerto que considera que es un problema. Lo peor es que es cierto, claro, porque el protagonista puede hacer el bien y ocuparse de todo, pero no deja de ser como Batman: Es útil porque es un mundo ficticio, en el mundo real una persona que se saltara las normas y estuviera convencida de saber mejor que los demás qué hacer… probablemente no sería tan bien recibido. Especialmente si fuera un varón blanco aparentemente heterosexual enfrentándose y desautorizando a una mujer joven de color. En ese contexto sí que tiene sentido que sea algún tipo de miembro de la iglesia, pensándolo bien. Pero dentro de ese mundo ficticio y de esa decisión de que todo es entrañable y la dificultad existe pero es conquistable… ahí sí que podemos decir que es una buena serie, digna de un hueco en Hallmark -aunque veo que internacionalmente la está estrenando Netflix– o de ser la nueva Autopista hacia el cielo. Al menos de cierta manera.

Weaving debía de querer pagar algo ciertamente caro, porque aquí le tenemos de nuevo, al menos un buen rato, en Dalliance (AU). Una historia incluso más humana y entrañable sobre un grupo de amigos reunidos por un hecho luctuoso en el que vemos a gente no tan convencional comportándose de manera bastante más real de lo habitual. Aquí no hay telenovela sino una suerte de drama de lo cotidiano con grandes cantidades de encanto. Y unas actuaciones que hacen que este reparto -mayoritariamente de sesentones- parezcan estar ofreciendo clases de actuación. Especialmente en el apartado femenino, en el que Heather Mitchell está magnífica como una… supongo que habría que decir hostelera, en tanto en cuanto gestiona y cocina un restaurante haciendo más cosas que solo cocinar… bueno, lo importante es que sus caminos se cruzan -como tantas veces antes lo largo de la carrera de estos actores- y así es incluida en la particular dinámica del grupo. Pero si Mitchell es buena la que está excepcional es Georgie Parker, como la encantadorísima, bien-humorada y más que capaz esposa del personaje de Weaving, que tiene por delante mucho del trabajo actoral más complicado y no es que lo pase con nota, es que lo pasa como para que le den una serie de conferencias sobre cómo se hace. Aquello de los mejores efectos especiales son una buena actuación queda aquí más que demostrado, y eso que no necesitan ni efectos especiales. En fin, que no soy el público yo de estas historias y, pese a ello, es una de las mejores series que me he encontrado este año, como su propio reparto incluso lo que la hace falible es parte de ese encanto de la autenticidad.

La extraordinariamente aburrida Deuljwi (O)(CS), o 들쥐 o Mousetrap o Ratonera o…, malgasta su piloto contando algo que podrían haber sido los primeros minutos del mismo: Un escritor de éxito neurodivergente al que le cuesta salir de casa -entre otras cosas- se encuentra con que su identidad -y su dinero, y sus posesiones- han sido robadas por un tipo apodado La Rata. Así que tiene que formar equipo con un matón prestamista al que La Rata debe dinero en su nombre. Por supuesto la supuesta estafa mostrada en este primer capítulo va más allá de lo estúpido. Algo que podríamos haber dejado pasar -como tantas veces- si fueran unos minutos y a partir de ahí el dúo se pusiera a la investigación. No es el caso, claro. Y quizá os recomendara que si os ha interesado probéis a empezar por el segundo, porque cualquier resumen de ‘previamente en’ será más lógico y sensato, pero viendo que esto se supone que es una miniserie lo mismo os renta más empezar por el último capítulo y ver todo el resumen precio que puedan hacer. Porque los límites de lo tolerable traspasados aquí son los que explican que haya gente que vea series en la wikipedia. Que ya es más de lo que yo tengo intención de hacer con esta.

Que de entre los varios estrenos de Disney -de manera más o menos directa- que hemos tenido esta semana el primero en llegar a España sea este Gutiérrez is mai neim (O)(AR) supongo que dice algo. O quizá es solo porque como es argentina es menos lo que tienen que hacer. Pero este grupo de policías desastrados -al más puro estilo, supongo, Los hombres de Paco antes que Torrente–  enfrentados a un caso que muy claramente les viene grande. Así que, una vez más, tenemos el humor de ‘mira estos pobres perdedores’ y la excusa del caso para que haya una esqueleto de misterio que tenga algo de interés porque, en fin, por mucho que se empeñen la mayoría de estas historias de personajes ‘cómicamente desastrosos’ no es precisamente humor lo que inspiran, no digamos ya interés en seguir viendo sus idas y venidas. Y este no es un asunto distinto. Otra cosa es que busquen a ver si lo reconducen, pero en esta época de tener la serie preparada entera antes del estreno… voy a asumir que no será el caso. En fin, que muy lejos de ser público de estas cosas.

Siguiendo con Disney -o Disney adyacente- tenemos esta comedia un tanto ajada, un tanto insulsa, esta Part-Timers (O)(IN) nos presenta una historia de amistad femenina y negocios, o algo así. Una muchacha extrovertida y peleona, de buena familia y que trabaja como taxista independiente se encuentra con una joven tímida y callada, que trabaja en una oficina con brillantez pero dejándose mangonear tanto por sus jefes como por su cabeza de familia. De ese contacto saldrá la decisión de irse a vivir juntas y -sorpresa- montar una star-up o algo. Tanto da, os podéis imaginar tanto los movimientos como los chistes solo con esta sinopsis porque es exactamente lo que parece, puro relleno sin mucho que pueda sorprender o destacar.

Es curioso cómo es esto de las historias, si antes hablábamos de una diferencia entre lo que se cuenta y el gancho en The Producer (O)(TW) tenemos una historia parecida pero, a la vez, diferente. Esta vez el centro de la historia es contar eso que se suele llamar ‘el negocio de la música por dentro’ pero le mete una especie de historia romántica que parece que es el esqueleto sobre el que irán contando lo otro y lo que se supone que debería de interesarnos o algo. Pero, para quien esto escribe, es más una distracción que otra cosa porque ver los tejemanejes y la forma en la que se crean, preparan y lanzan canciones -fuera de esos entornos telenovelescos por una vez, y contados de una manera que claramente alguien ha estado viviendo una versión de lo que vemos. La historia de la melodía que sale de un ejercicio y el profesor de guitarra pide puntos es demasiado específica para no estar basado en algo cierto.- resulta mucho más interesante. Igual que en la no-tan-lejana  Dream Stage ofrecía una parte interesante sobre la trastienda de las bandas de idols pero su falta de definición entre un spokon musical y una suerte de apología del sufrimiento para el arte acababa llevando a una poco interesante tierra de nadie. Aquí está más controlado y parece que está claro qué quieren contar, y con eso y todo creo que le daré un par de capítulos antes de decidir si la veo completa, que no sería la primera serie que pone un cebo en el piloto y luego tira por otro lado. Espero que haya suerte y esta vez lo que me interesa tenga peso.

No soy capaz de entender que de todas las cosas de Disney no hayan elegido Still Water (O)(TA) o วารี ๑๐๐ ศพ o…, para traérsela. Es una de esas series que elevan el tono al 11 y que tiene tanto de todo que no creo que puedan mantener ese pie en el acelerador que es el piloto. Tenemos: Una desaparición misteriosa que pone en marcha -un decir- la acción, una serie de asesinatos más o menos gores, un pueblecito lleno de secretos, personajes que están más allá del extremo y, de postre, una relación sáfica. -Que, no os voy a mentir, es lo que menos me parece que importe aquí. Supongo que porque volvemos a lo de los esqueletos y eso, y da la sensación de que es más una historia de misterio con toques casi de slasher que un romance sáfico a la que han puesto los muertos de excusa-. Así que nada, a ver si Disney se pone las pilas, que suficiente ha costado esta vez verla.

Entre lo más insoportable de Zao Chun Qing Lang (O)(CH) o 早春晴朗 o The Early Spring o Cuando empiece la primavera o…, está la música. Es cierto que no tiene mucho que destacar y que el presupuesto es MUY limitado, pero aquí parecen haber decidido tirar de algún tipo de música enlatada que no tiene ni sentido ni utilidad y que hace incluso más difícil de soportar esta historia de una muchacha recién incorporada y su malhumorado jefe. Con el que seguro que acabarán juntos, pero no seré yo el que siga viendo esta especie de historia en la que la gente parece hablar en combate por turnos y haberlo grabado en los decorados más falsos que pudieron encontrar.

Se ve que Netflix no está muy por la labor de poner trailers para sus series chinas.
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Empezamos mal la semana, con un genérico de serie policíaca. Blodsoffer (O)(SU) nos trae una historia en toda su suequidad, pero lo hace con unos mimbres que nos conocemos. A saber: Asesino misteriosos modelo psicópata, excusa de asesinatos rituales más o menos, problemas con las relaciones familiares. Ah, y unas víctimas de nicho. Por suerte esta vez en lugar de ‘mujeres jóvenes’/ ‘trabajadoras sexuales’ son ‘policías’. Y en lugar de ser un policía con problemas con la bebida/ las adicciones y divorciado el problema es la relación con su padre. Psé. Si lo que cuentan en el capítulo lo hubieran contado en la mitad de tiempo o de otra manera puede que opinara mejor de la serie, pero entre la semana que es y cómo está el asunto… está claro que es rancho, relleno de parrilla para tener algo puesto de fondo al que hacer caso pero tampoco necesariamente prestarle mucha atención. El tradicional ruido blanco de Netflix, nada que ofenda, nada que entusiasme.

No sé qué esperaba de Lanterns (USA) pero que sea una especie de… serie para Machos McMachos… con un estilo que cualquiera diría que se lo han dado a Taylor Sheridan para que haga un Tulsa King ahora con superpoderes. No hay ‘autoconclusividad’ pero sí que está esa cosa de los ‘bros’ que hace esto más cercano a lo que los espectadores de Supernatural o Teen Wolf podrían esperar si ahora estuvieran divorciados. Lo peor no es solo que todo fuera a cámara lenta y los personajes parecieran sacados de NCIS… excepto que NCIS, como Smallville, era capaz de contar una historia en un capítulo. Debe de ser cosa del ‘decomprensive storytelling‘ ese. Lo que pasa es que Reacher lo hace mejor. Bueno, en la primera temporada al menos. Al final esto se deja ver, aunque sea entre gritos, pero -igual que la mención normalizadora a Harry Potter, otro guiño del mismo grupo de comercialización-, no dejo de darle vueltas a qué pretenden con esto. Normal que en lugar de color verde tenga tonos negros, marrones y de camuflaje. Lo único que le falta a esta serie es un anuncio que diga «con extra de proteína«.

Supongo que la idea con Settling (NZ) es ir por el lado de lo cuqui. O algo así. Dos antiguos amigos del instituto, separados desde hace años, se reencuentran en uno de esos círculo del infierno conocidos como ‘reunión de antiguos alumnos’. Ambos tienen sus problemas con las relaciones amorosas/ afectivas/ sexuales/ todas las anteriores. Pero reconectan y recuerdan que prometieron que si a los titantos seguían solteros se casarían. Así que entre unas y otras ese es el asunto. Por supuesto dejándote claro que la relación ‘de amistad’ y ‘platónica’ ya veremos lo que dura como tal. Yo qué sé, supongo que me pilla lejos tanto la parte romántica como la teóricamente humorística, pero también imagino que habrá público -que no soy yo- para estas cosas.

Supongo que ahora que están a todo trapo con lo de la ‘ficción curativa’ y esas zarandajas que antes se llamaban simplemente ‘reconfortantes’ este SとX (O)(JP), o S&X o SとX ~セラピスト霜鳥壱人の告白~ o…, entrará ahí. Bien es cierto que con un sexologo por medio podía haber salido peor, más cercana a aquella de Ozores, por ejemplo. Y aunque trate de mostrar parte de los problemas en Japón lo cierto es que la manera pausada y hasta cierto punto más de tesis que de realismo, tanto como la manía de que el propio profesional tenga ‘un secreto’ -que tela también el secreto y el profesional- acaban convirtiéndolo en, sospecho, más una excusa para una obra ‘emocional’ en la que el sexo está en el centro pero se muestra en elíptico. Y parece ser tanto una inevitabilidad como esa manera que cuentan del propio tratamiento de la sexología en Japón. En fin.

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