Voy a asumir -aunque no debería- que no os acordáis ya de A House Divided, un melodrama de maneras telenovelescas que sobrevivió al cambio de nombre de Urban Movie Channel a ALLBLK en mitad de la tercera temporada de las cinco que tuvo. La serie llegó hasta 2023 y esta Jupiter Jones (USA) de ahora (sin relación con Los Tres Investigadores) es una especie de spin-off, con uno de los personajes de aquella, una abogada más que capaz que se encargaba de los escándalos, conspiraciones y triquiñuelas legales que le iban cayendo encima y que ahora… bueno… teniendo en cuenta que la presentación es mitad telenovela diaria, mitad Real Housewives y que el presupuesto de este piloto probablemente sea el de pedir unas pizzas, lo que más me sorprende es que en ningún momento llegue un repartidor para una clienta que no tiene dinero pero puede pagar de otras maneras. De vestuario andan más o menos por ahí. En cualquier caso, y pese a la cantidad de personajes que presenta o que es de suponer que espera que recordemos de otros lados, tenemos claro que la protagonista es abogada porque nos lo dicen varias veces, no porque veamos escenas de tribunales.
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Empezamos fuerte la semana. En fin. Bad Company (AU) es lo que pasa cuando alguien piensa que la comedia sale de dos personajes insufribles obligados a convivir. En este caso lo que se supone que es una ‘artista’ que se encarga de la dirección artística de un teatro mientras la otra es la nueva directora financiera. Es más que notable lo insufrible que es todo. Pero, especialmente, es notable cómo se nos deja claro que la directora financiera carece de moral y de compasión… excepto con el inútil de su hijo. Pero es muy buena en su trabajo. Mientras que de la otra no se nos habla de sus capacidades artísticas, casi lo contrario. Es una pesadilla insufrible con ‘daddy issues’ que tiene a todos tiranizados. Es decir, frente al personaje que demuestra ser falible pero con elementos redentores (competencia, lealtad familiar) el otro es… simplemente un monstruo de ego. Al revés… aún podría haber habido algún pase. Yo qué sé. No parece muy pensado, pero imagino que el tener a la normalmente exitosa Kitty Flanagan como la financiera les habrá hecho creer que esto podría tirar.
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Mucha cosa en el piloto de este Goldeu Raendeu (O)(CS), o 골드랜드 o Gold Land o…, para lo que no deja de ser colocar las piezas en orden, porque está claro que esta historia criminal con distintas facciones implicadas y un centro en una carga el que acabemos con un enfrentamiento y con el oro en… vamos a decir que en manos de uno de ellos… parece menos parte de los giros que el punto de partida a partir del que se construirá. A partir de ahí supongo que dependerá de las ganas en estas idas y venidas de los distintos grupos. A mí no me ha causado mucho interés, la verdad, pero asumo que es que no soy su público.
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Suponía que esta Prisoner (UK) sería más movida, más interesante, más… algo… pero no, casi parece más centrada en el drama y dar vueltas sobre lo mismo para que quede claro que es oscura. Varios de los movimientos tienen poco sentido. Y en general da la sensación de que quiere convencernos de una puesta en marcha que no pasa de ahí. Quizá a partir del segundo capítulo la cosa cambie, mejore… pero yo no voy a llegar hasta allí. (Aunque, desde luego, se nota la diferencia en estas cosas entre los británicos y los estadounidenses, para lo bueno y lo malo. Siendo lo bueno lo mucho más sólido y real que parece… al menos hasta que empiezan las explosiones -que como en esta no son muchas… pues tampoco es tanto.)
Menos mal que hay semanas más equilibradas porque vaya racha. En el caso de My Brother the Minotaur (O)(IR) la demostración es sencilla. Se puede realizar una serie clásica en el mejor sentido de la palabra -una historia concreta, una serie de personajes con sus limitaciones y arquetipos pero bien definidos, un peligro ominoso y un arco claramente marcado- que es todo un ejemplo de cómo deberían de ser los pilotos: Te presentan a los distintos protagonistas, sus motivaciones, el problema central y varios secundarios y concluyen con una evolución de ese problema. Debería de ser así de manera más habitual, supongo, pero el problema es el de siempre: hacer un clásico puede acabar con algo rutinario si no se realiza bien. También es una alegría ver que la sección de infantil/ juvenil de Apple vuelve a confiar en una animación bien realizada, también de un estilo en apariencia sencilla pero con mucho trabajo detrás y un estilo que recuerda al de los álbumes ilustrados. En fin, que esta historia de dos hermanos, uno de los cuales es un minotauro -y sí, se explica de manera suficientemente competente cómo es eso posible- puede que no reinvente nada, pero demuestra que aún hay un hueco para obras de animación clásica creadas con solidez.
A estas alturas uno se va curando de espanto y aprende a aceptar que el estilo británico de coger un vaso ‘true crime’ y convertirlo en su versión ficcionalizada se ha impuesto como tantas ostras cosas británicas, y sin embargo cuando Alguien tiene que saber (O)(CH) decide sacar un cartel diciendo no solo que se inspira en hechos reales sino que, de hecho, no hay nadie ‘condenado judicialmente’ por estos hechos empiezas a olerte una tostada peor. Cuando ves que hay dos narraciones, la del asunto en sí y la familia de la víctima por un lado y la del policía que no está claro es un tirado o está tratando de ser genial o le supera la situación o qué… Mientras hay un cura por medio que, sinceramente, logra que todo lo anterior parezcan errores mínimos en comparación. Y es que pese a que procure fingir que lo que le interesa es una visión contenida está más que claro que lo que buscan es la carnaza sentimental, gore emocional que carece de virtudes o intereses para darle una oportunidad siquiera.
No tenía suficientes problemas Corea del Sur y alguien ha pensado en imaginar una versión en la que mantiene una monarquía constitucional. Sí, quizá lo único bueno que salió de lo que Japón hizo a principios del S XX y deciden cambiarlo. Pero, en fin, eso es lo que necesitaban -supongo- para este 21segi Daegun Buin (O)(CS), o 21세기 대군 부인 o Perfect Crown o…, que no deja de ser una de esas series románticas surcoreanas en las que, por algún motivo, la protagonista femenina parece algún tipo de psicópata que acaba decidida a ‘enoblecer’. Algo tan viejo que casi podría uno pensar que los surcoreanos han decidido que el problema estaba en que ellos no podían explotarlo. Y un príncipe -o algo, la verdad es que parece más un infante, pero yo qué sé- del que se nos muestran sus principales valores: Lo primero que tenemos es una escena de ducha. Por supuesto cada uno de ellos tiene un secundario tirando a cómico para acompañarles y todo un proceso para un segundo primer encuentro que tiene pinta de acabar usando ‘falsa relación’ -es super efectivo- por los intereses propios de cada uno. En fin, que es una muy clásica ¿comedia? romántica. Con esa información haced lo que queráis.
Creo que lo que más me ha gustado de Maa Ka Sum (O)(IN) -que es una serie sin más, la verdad- es cómo se posiciona como ‘india’ frente a ‘estadounidense’. Es decir, la explicación de que las estadounidenses son ‘un tipo de serie concreta’ mientras que la ficción india ‘tiene amor, tiene humor, tiene drama… un poco de todo’. Podríamos señalar que no son solo las indias, pero está claro que es el punto central sobre el que gira una serie que ha decidido que la falta de un centro de género lo compensará con un centro temático: Las matemáticas. El personaje central es algo así como un veinteañero que piensa en términos matemáticos todo y para todo. Lo que podría haber dado lugar a otro Numbers (o Numb3rs), pero en su lugar hace honor a lo dicho antes y nos pone en el centro una historia romántica -o dos, según- que además tiene algo de drama y algo de comedia y quién sabe qué más cosas iremos viendo, mientras las matemáticas y su utilidad -o su falta de ella, o sus límites- toman ese punto central en, sorprendentemente, casi todos esos momentos aunque sea de manera diferente. Y es que se puede hacer una serie particular y un punto ingenua como esta, y lograr que -al menos de cierta manera- funcione.
Quizá recordéis de hace unos años la película Alkhallat+, aunque lo dudo, se trataba de una película con historias cortas que tenían un centro criminal -más o menos- y humorístico -va en gustos- y que ahora ha dado lugar a Alkhallat+: The Series (O)(AS) Por algún motivo lo que se hace aquí es contar nuevas historias… cada una en un capítulo, y con una duración variable. No tengo muy claro por qué han empezado por la más larga (51 minutos) en lugar de por la más corta (37 minutos) pero el caso es que, de nuevo, hay una intención… si no criminal al menos sí de cierto suspense en el centro y… en fin… lo que se supone que es humor. En el caso de la primera historia, que sirve como piloto de la antologías -supongo-, nos encontramos con una familia varada en una gasolinera sin gasolina en mitad del desierto mientras parece desarrollarse de fondo un par de historias, una con el resto de ‘atrapados’ allí y, por otro lado, una trama con unos traficantes de drogas, en lo que acaba pareciendo algún extraño sueño febril. Por suerte resulta ser tan inofensivo como agradable, así que… quién sabe, quizá haya que darle una oportunidad a las otras historias aunque sea -por supuesto- teniendo en cuenta el contexto del que salen.
Sorprendentemente efectiva para todos los problemas que tiene, esta Chi Shen (O)(TW), o 乩身 o Agent from Above o…, es la adaptación de una serie de novelas fantásticas pero parece en realidad el resumen para televisión de algún manga. Resumen porque hay una condensación y un lanzar información al más puro estilo infodump que atraviesa todo el capítulo -y sospecho que podría durar varios más- pero también porque parece decidido a hacerlo así para ahorrar tiempo a la serie. Del mismo modo que hay determinadas escenas y comportamientos que parecen seguir más la lógica de un manga noventero que de una serie del 2026. Y con eso y todo es competente tanto al ir revelando sus historia como al ir sacando protagonistas, mostrando casos secundarios que van añadiendo a la trama del principal y buscando la manera de mezclar unos efectos especiales que parecen al servicio de la historia tanto como de la espectacularidad -y que no sé si pasarán del piloto, la verdad, pero ya lo averiguaré- de modo que da algo que ver y apreciar más allá de los clásicos del reparto -en general sólido, nadie destaca para bien pero tampoco para mal- y de la historia -que es el clásico malos vs. buenos, pero con intrigas de dioses y humanos por medio- demostrando que, en ocasiones, hacer algo clásico de manera competente puede ser la forma correcta de acometer una serie.