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Supongo que si tienes suficiente edad sabes que Dona Beja (O)(BR) -la telenovela original, no esta que nos trae HBO Max– era exactamente eso: Una telenovela. Pero una que partía de un personaje real que había dado lugar a distintas biografías y novelas más o menos fieles a la vida de la persona. El éxito de aquella versión fue llevarlo al ‘high camp’ habitual de las telenovelas… bueno… y también meterle una sexualidad y sensualidad que no era TAN habitual. Pero eso fue entonces (en 1986, aunque a España llegó en 1989) y esto es ahora… y la decisión de qué hacer cuarenta años más tarde es…ahm… una decisión. Porque han decidido ir por lo sórdido. Reconozcamos que la historia original ya era bastante sórdida -como pasa en muchas telenovelas- pero precisamente ese tratamiento melodramático, esos vestidos irreales y todos esos afectos desmedidos lograban que la sordidez quedará en un segundo plano, en algo falso y artificial que servía para el propósito de la trama. (Que era de traca y tenía un final igual de traca) Aquí, por el contrario, se regodean en esa sordidez. Sí, hay ambientes y trajes, pero muchos de ellos quedan como una cosa apagada, o como algo que incluso en lo que debería de brillar no dejan de parecer intentos de vestirse de época y no de habitar un mundo de fantasía. Supongo que para los creadores de la serie esto será un punto a su favor, a mí no me ha gustado nada esta especie de disfrutar de la sordidez de la violencia hacia las mujeres, del recrearse en la tortura que van sintiendo y que cambia la sensualidad y sexualidad. Creo que si me hubiera visto esta primero no se me hubiera ni ocurrido mirar la otra, e incluso hubiera considerado de mal gusto esa recreación irreal de las cosas tremendísimas que suceden. Por suerte  fue en este orden, pero lo único bueno que puedo decir de la serie es que espero que sirva para que la gente se lea alguno de los libros… o se vea la serie original.

Nunca entenderé esta manía de tener un punto de partida aparentemente interesante y lograr que ya desde el piloto de pereza todo. Pero aquí estamos de nuevo con Jugeumeui Kkot (O)(CS) o 블러디 플라워 o Bloody Flower o…,que se supone que sigue a un asesino en serie que asegura que los asesinatos son necesarios para salvar otras vidas porque según él tiene un método de cura casi universal (y algunos pacientes supervivientes para avalarlo), y en esto van y te meten una batalla ética y legar entre dos abogados. De verdad que creo que podrían haber hecho algo -algo más, algo distinto- con el punto de partida. Pero centrarse en poco menos que la batalla ética y legal porque la abogada espera que el asesino salve a su hija, mientras que el fiscal quiere avanzar en su carrera logrando una condena… no sé si habrá mucha gente que pase del primer capítulo a ver si le interesa lo que ocurre, pero entre que no parece que quieran hacer otra cosa que charlar, que el protagonista es detenido casi desde el principio y que todo el rollo de los asesinatos, los experimentos en humanos y la madre que les trajo parece completamente ridículo -incluyendo las amenazas de que si le condenan todo el conocimiento sobre sus métodos se irá con él- como una excusa para debate en clase de ética antes que como un motivo para ver la serie… desde luego yo no voy a ser de los que pase del piloto.

De entre las cosas que no me vi venir de ese interés por el ‘murder mystery tradicional’ estaba que alguien hiciera una versión salaz de Y no quedó ninguno… Que, la verdad, no sé por qué no iba a vérmelo venir. Quiero decir, una de las mejores versiones que hay es la pornográfica. Pero supongo que no esperaba una que fuera… quizá no exactamente pornográfica pero sí llena de desnudos masculinos, y queer, y… bueno, es particular, sin duda. Pero eso es lo que es esta Laid Bare (USA), que comienza con una orgía, una muerte, una reunión de diez personas en una especie ‘retiro nudista’ para la escucha de la lectura del testamento, Diez personas reunidas porque, bueno, resulta que el viejo ‘los que pasen X tiempo aquí se repartirán la herencia’ aún se podía usar un poco. Aunque sea añadiendo ‘y que dejen fuera sus móviles’. Y aunque no parece -siendo ‘parece’ lo que estoy más dispuesto a aceptar- que esa primera muerte sea sospechosa lo siguiente que sucede es, por supuesto, que comienzan las muertes. Es verdad que el presupuesto es tan limitado como el vestuario, y que el tono ligero y la corta duración del capítulo -unos 10 minutos- no ayudan. La verdad es que está lejos de ser recomendable… pero como curiosidad es, sin duda, algo que poder comentar.

He tenido que ver que esta Les Lionnes (O)(FR) no fuese una versión de otras anglos anteriores, porque volvemos a tener a un grupo de mujeres, fundamentalmente con problemas de dinero pero no solo, que deciden dedicarse a los atracos. Una historia que es como Widows excepto en que es peor en todos y cada uno de los apartados posibles, que podría ser razonable porque Widows es una grandísima serie de los años ochenta, y luego fue una magnífica película… pero es que tampoco es que se acerque a She’s Out. Probablemente a la que más se acerque es a Good Girls. Que no es lo mejor que se puede decir de nadie. Aunque supongo que quizá hay un público para estas cosas. Que, obviamente, no soy yo.

El especial de The Muppet Show (USA) es un intento tan obvio de lanzar una serie propia que es una lástima que no sea mejor. Tampoco es que esté mal, claro, pero… más allá de que está pensado muy claramente para el público de entonces pero con las ideas de ahora, que hace que parezca un exceso de números musicales que dejan a Sabrina Carpenter más desaprovechada que en el SNL -que ya tiene mérito- y, a la vez, la que más brilla de los humanos. Porque Seth Rogen está solo un momento -probablemente ocupado entre La Fiesta de las Salchichas y lo de Pamela Anderson… ah, no, que ahora tenemos que fingir que The Studio es una serie interesante y seria… bueno, eso muy liado- y Maya Rudolph hace lo que puede con lo que tiene, que no es mucho. De hecho, todas las imágenes y vistazos a los espectadores logran darme enorme dentera, no sé qué pretendían -voy a suponer que encontrar una manera de meter a más famosos, porque se ve que los Muppets no lo son lo suficientes- pero al aspecto general y la iluminación son un espanto. Parece más una imagen hecha por IA que un patio de butacas y, por supuesto, le quitan majestuosidad al teórico teatro en el que se realiza ‘el evento’ acercándolo más a una función para la asociación de padres. Así que aunque haya cosas interesantes -que las hay- y mucho giño a la serie clásica -porque esto se ha hecho para cuarentones plus, no para nada parecido a un chaval- la verdad es que sirve más como algo sobre lo que van a tener que trabajar bastante si pretenden que esto se convierta en una serie. Que ya veremos. Al menos es mejor que los últimos intentos, aunque eso no sea decir demasiado.

Una buena e inteligente serie animada de PBS, si hace unos meses hablábamos de una para explicar el tiempo (meterológico) a la chavalería, esta vez llegamos con Phoebe & Jay (USA) que sirve para ofrecerles aventurillas cotidianas que explican y promocionan la capacidad de leer y entender no referida tanto a libros o textos como a carteles y etiquetas. Desde explicar las etiquetas de la ropa a los números de las casas o de las habitaciones, pasando por señales sencillas de tráfico, puntaciones o relojes. Una idea interesante con un grupo de chavales y su familia en un edificio de apartamentos que les permite ir buscando distintas cosas que ir enseñándoles. Lo que lo convierte en un ejemplo perfecto de lo que Servicio Público significa.

Cómo estará siendo la semana que me he encontrado con UnFamiliar (O)(AL) un thriller de espías perfectamente genérico que solo se distingue por estar protagonizado por una pareja -de espías- que se enfrenta con problemas cuando su aparente tranquilidad junto con su hija se ve… no sé si decir empañada o trastocada… por una serie de secretos más o menos del pasado que van saliendo durante una operación -más o menos-. Casi podéis ir viendo cómo se abren y cierran las compuertas de flujo del guión. Y con eso y todo el resultado es exactamente el esperable. Una serie aceptable, un caso de carne con patatas, de rancho, de relleno para las tardes. Algo hecho con solidez aunque sin mucho más. Pero a veces eso es todo lo que hace falta. Supongo.

Es curioso cómo lo mismo pero al revés se podría decir de Vanished (USA), aquí se nota el intento de rutina pero no la capacidad de ejecución. Todo es estirado, aburrido y tan repetitivo que parece que hasta las interpretaciones estuvieran desmayadas. Si no lo supiera diría que es una tercera temporada -la de The Flight Attendant, por ejemplo- más que una serie propia u original. Lo siento por ellos pero lo que sea que haya sucedido entre bambalinas es más interesante que esto. Segurísimo.


La semana pasada me pilló con la guardia baja que un ‘original’ europeo de Netflix no apareciera, pero ya me he buscado las vueltas para ver el piloto de este Blind Sherlock (O)(PB) que ofrece un giro a lo de siempre. Porque aquí nos encontramos con una persona ciega que entra a trabajar en el departamento de transcripciones de la policía. Con un oído tan desarrollado como el de DareDevil y una cierta tendencia a estar seguro de haber oído según qué. Es de suponer que esto, junto con una trama larga y ya veremos si otras más cortas, irán justificando esa forma distinta de investigar crímenes. Desde luego el punto de partida no es malo, luego ya el desarrollo del piloto -que mezcla flashbacks al triste pasado del protagonista, un exceso de giros y desarrollo sobre la investigación, y el clásico grupichi de compañeros- demuestra no solo que tendrían que haber buscado una manera de sintetizar la historia, también de que no saben muy bien qué hacer con este punto de partida. Aunque no sé si esto es como para que Netflix decida no estrenarla fuera de su país de origen. Supongo que, como con tantas cosas, el streaming está cambiando.

Otra historia de policías más, esta vez Daldal (O)(IN) se centra en una joven agente que tiene claros problemas, no solo porque se imagina haciendo actos de extrema violencia -es policía, eso no debería de ser tan problema- como porque le toca esconder secretos del pasado e investigar un asesinato realizado con, efectivamente, extrema violencia. ¿Será ella la culpable? ¿Será esa figura cercana? ¿Hay alguien de su pasado que la sigue? Blablabla. Os podéis hacer una idea, sospecho. Así que el asunto es cuántas ganas de seguir con una historia que no parece tener más que este personaje protagonista, sus problemas y ocasionales imágenes de variable sordidez. Supongo que, una vez más, servirá para tener de fondo o para rellenar algún hueco, pero tampoco es que crea que vaya a sacarse de ahí mucho más. Porque muy fan hay que ser.

Mi paciencia para con los canales fundamentalistas está en mínimos, así que dejaré marcado que existe una especie de drama cristiano de una divorciada y un cura viudo llamado It’s Not Like That (USA y os animaré a evitarlo en la medida de lo posible, que los Caballos de Troya ya sabemos cómo funcionan.

Paso
A Memory of a Killer (USA) no es que le sobre tiempo, es que le sobra de todo. La idea de un señor viudo con una hija adulta en una relación que él no aprueba que, en secreto, es un asesino a sueldo, pero resulta que además tiene un inicio de Alzheimer, como el que tiene su hermano al que tiene internado, y que a eso se une un tipo que le está siguiendo y problemas con su jefe… Mira que son cosas que contar en un piloto. Pero logra que parezca apelotonado a partes y estirado en otras. No solo porque lo cierto es que no nos podría dar más lo mismo, con la interpretación genérica que Dempsey hace que parece que hubiera preferido estar en su casa en lugar de trabajando -comprensible, pero no es el momento de demostrarlo- y todas las decisiones estúpidas -el asesino tiene una ‘cabaña en el bosque’ en el que pasa de una personalidad a otra, incluyendo cambios de vestuario y coches- acaban convirtiendo la serie en una especie de versión aburridísima de cosas que han funcionado en el pasado y que, sinceramente, ni importan ni interesan.

El enésimo másdelomismo británico llega con Under Salt Marsh (UK), una serie galesa llena de actores ingleses en la que una profesora de primaria se encuentra el cadáver de uno de sus pupilos, aparentemente ahogado por accidente. Pero ya sabemos que a esas cosas no le dedican series. Que detrás venga un tipo que la conoce de un suceso anterior -la misteriosa desaparición de su sobrina- y pronto comencemos con el clásico ‘pueblo lleno de secretos’ -que en este caso es, además, ‘pueblo aislado y autosuficiente’– y que rematamos con un dibujo de una persona con un casco o similar -puede ser un motorista o un astronauta, tanto da- supongo que nos hace anticipar un recorrido ya sabido con menos ‘giros sorpresa’ que ‘elección entre caminos conocidos’. Como el tener a Jonathan Pryce de fondo, que es de suponer -como siempre que hay un actor mucho más famoso que el resto- que o será la persona clave o será directamente el culpable. Lo mismo hasta le han liado para que sea una extraña versión de Lord Summerisle. Pero quizá eso sería demasiada sorpresa para un policíaco que, en estos momentos, parece puro rancho. Para rellenar una tarde tonta, pero no mucho más.

Por algún motivo Vaka (O)(SU) habla de una especie de epidemia de incapacidad para dormir, pero el peligro está en cuando la gente se duerme, o cuando su cuerpo no puede más, o algo así.  Todo esto está tratado como el primer capítulo de una novela antes que como un piloto. Se nos presenta la situación, se establecen al menos tres protagonistas y se nos dice que ‘habrá más’. Pero ni vemos un desarrollo, ni hay más que ese ‘explicación de quiénes son los personajes’. Y como cada vez que esto sucede me pregunto si no hubieran preferido rodar una película. Porque incluso si esto es una miniserie hubiera hecho falta meter algo más para que decidamos seguir viéndola. Que no es el caso, claro.

Supongo que habrá alguien muy ufano en Marvel/ Disney con Wonder Man (USA), no tanto porque hayan sacado todos los capítulos a la vez en lugar de uno a la semana -que es comprensible, así la gente es más difícil que deserte en masa- como porque hayan decidido contar una de esas historias de siempre -un actor con problemas quiere triunfar, encuentra a alguien que parece que podrá, pero hay un secreto o dos, blabla- en el que se explicita que van a copiar cosas de Midnight Cowboy en cuanto a esta relación -porque para todo el resto de cosas de la película no hay narices-, y en el que está claro que, efectivamente, Ben Kingsley va a tener que llevar el peso de la historia a hombros igual que en la película estaban Dustin Hoffman y El Otro. Total, que hay intentos de humor e intentos de meta, y es posible que alguien crea que está diciendo algo de Hollywood pero, la verdad, solo está demostrando lo perdidos que están en Disney, que hasta para contar una historia que hemos visto mil veces necesitan una franquicia.


Voy a asumir que Ryan Murphy vio The Substance y pensó ‘Eso lo puedo hacer yo’, pero después pensó que lo que le estaba funcionando en Netflix eran las cosas de investigadores, y entonces decidió montar un revoltijo de las cosas que le gustan y estiraaaaaaarlo. Destrozando de esa manera dos de sus bazas principales habituales: el que pasen cosas inesperables y el que no dejen de ocurrir en rápida sucesión. De modo que cuando uno ve The Beauty (USA) no deja de tener cierta sensación de que debería de haber sido una película. De The Asylum. En realidad lo más destacable del piloto acaban siendo las pintas del personaje que asumo interpreta Ashton Kutcher pero se parece más a Paco Amoroso buscando un Latin Chaddy. Que lo mismo es para que no nos acordemos de la carta en defensa de Masterson pero que es lo más cercano a ese despiporre que solían tener las producciones de Murphy y que desde su mega-acuerdo con Netflix ni están ni se le esperan. Una lástima.

No esperaba yo nada de Eondeo Keobeo Misseu Hong (O)(CS), o 언더커버 미쓰홍 o Undercover Miss Hong o La infiltrada Srta. Hong o…, y ha resultado ser una sorpresa más que agradable. Y es que tiene muchos de los problemas habituales de las series surcoreanas como una duración extensa del piloto, una mezcla de estilos que no sepas si estás ante una comedia en la que muere gente o un drama en el que hay humoradas, o el que se pasen todo el piloto para presentarte lo que es la premisa, en lugar de poder verla desarrollarse. Por suerte la mezcla de estilos logra solventarla con cierta gracia, y tanto la duración como la puesta en marcha del piloto se justifican porque poco menos que nos cuentan una película para justificar acabar como acaban. En una mezcla de una Betty la Fea inversa y de Younger, pero en ambos casos no por amor -que también hay una parte romántica, claro que sí- sino por una investigación criminal. ¡Tenemos de todo! Y es que tenemos a una mujer razonablemente joven -treintaitantos- y capaz que logra un puesto en lo que, por resumir, diré que es Hacienda, la unidad anti-fraude. Es una persona dura, pero muy capaz. Y está a punto de echar manos a una empresa que ha estado haciendo todo tipo de trapisondadas. El problema es que la empresa logra darle la vuelta a la situación. Así que ella tiene la necesidad, tanto como la determinación, de acabar con ellos en solo unos meses. Lo que le lleva a tomar una decisión: Hacerse pasar por una veinteañera. Una jovencita recién llegada a la empresa. Así que tiene que cambiar su aspecto, meterse entre ellos e intentar recuperar esos datos. pero, claro, las cosas nunca son tan fáciles. Como veis, la duración insufrible del piloto -¡hora y cuarto!- se justifica en que es casi una película. También explica, con tantas idas y venas, lo que nos muestra. Así que seguiré viéndola, confío que no se dediquen a estirar a partir de aquí. Y que encuentre el amor en Ecomoda.

La parte buena de The Fall and Rise of Reggie Dinkins (USA) es que por lo menos aquí saben para qué sirve y para qué no Tracy Morgan. Bueno, y que han convencido a Daniel Radcliffe de actuar aquí. Lo malo es… resumiendo… todo lo demás. Ni la historia tiene mucho interés, ni parece que haya demasiado recorrido, ni logramos algo que no sea estereotipado, ni muchas de las ideas o secundarios tienen realmente gracia alguna. Es una lástima que teniendo a su disposición a gente que puede llegar a ser divertida hayan decidido… lo que sea que es esta serie. Que sí, es más de lo que puede decir Crutch. Pero… ¿es ese el nivel con el que queremos medirlo?

Yo sé que las producciones canadienses y que todo lo que queráis, pero esta Finding Her Edge (CA) toma una serie de decisiones discutibles -como tener en el reparto a un padre de las tres protagonistas que casi podría ser un compañero de clase de las dos mayores- y no parece haber aprendido gran cosa de las mil producciones que ya conocemos. Es imposible encontrar sentido al negocio incluso aunque te digan que se están tomando malas decisiones empresariales. Y entiendo que lo más importante es la parte romántica, pero tampoco parece que haya mucha química entre… básicamente nadie. Que pensara que uno de los intereses románticos de ‘la protagonista’ no tenía ni interés por las mujeres sospecho que tampoco ayuda. En fin, que yo sé que los canadienses son especiales con sus cosas pero, no sé, que le pongan un poco de ganas o algo.

No tengo nada claro qué pretendían con este Free Bert (USA), quizá la idea es demostrar que aún se pueden hacer cosas peores que The Machine. Aunque es difícil saber cuál es peor. Es decir aquella es una película insufrible y para la que hay que estar muy dentro del personaje del cómico, pero al menos tiene la duración de una película. Esta es igual de insufrible pero el capítulo es más corto, aunque en teoría hay más capítulos -si bien a partir del dos yo no apostaría porque no estuvieran en blanco dado que no creo que haya mucha gente a la que le puedan quedar ganas de más- pero el nivel de comedia que da pena y drama que solo produce indiferencia es suficiente como para que podamos considerar si esto es o no peor que la película. En cualquier caso lo importante es, sea de lo que sea de lo que hablamos, permanecer lo más lejos posible. No digáis que no lo advertí.

Creo que lo que más he repetido viendo el piloto de A Knight of the Seven Kingdoms (USA) es ¿Por qué? ¿Por qué esa escena del caganer? ¿Por qué esa manía de estirar la falta de trama, ideas, personajes? ¿Por qué parece que todas las mujeres son prostitutas? ¿Por qué Caillou está tan mal actuado, tan mal caracterizado y tan mal todo? Pero, también, un quien. ¿Quién podría querer más de esto que, en el mejor de los casos, es una serie que debería de haber sido un resumen de la wikipedia? En fin, supongo que hay cosas para las que jamás encontré respuesta. Por lo demás, si queréis chistes de caca y golpetazos en la cabeza supongo que esta serie que querría ser Destino de caballero para adolescentes edgy pero que es lo más que se puede conseguir fuera de lo que sea que Tim Allen esté haciendo.


Rutinaria y poco más, esta Saikai: Silent Truth (O)(JP), o 再会: Silent Truth o Reencuentro: Una verdad silenciada o…, es adaptación de un libro y quizá como libro funcionara mejor. Esta historia de un policía investigando un caso en el presente que tiene ramificaciones en el pasado, con su grupo de cuando eran niños y algo que pasó y que incluye una pistola escondida entonces y que ahora reaparece como parte de un asesinato… pues es que es lo que es y no tiene mucho más. Para tenerla de fondo supongo que valdrá, pero no le veo yo muchas más posibilidades.

Una semana más que a Netflix no le da la gana de sacar un piloto para sus lanzamientos, parece que este año ya sabemos por dónde van a ir los tiros.

Siguiendo con lo cual Steal (UK) es un ‘thriller‘ agradable, no tanto mostrando el robo -que es lo que centra el piloto- como los efectos en (un grupo de) gente más o menos implicada en el mismo (o más o menos directamente, vaya). Sobre todo una de las trabajadoras del sito robado que muy claramente está implicada en el asunto. Pues bueno. Cosas peores se han puesto para hacer la plancha. Aunque es sorprendente que el atraco acabe siendo más un trámite que el centro de la acción. Pero bueno, británicos. Están acostumbrados a producir estas cosas en serie, supongo.


Es curioso como Ayrilik da Sevdaya Dahil (O)(TU) parece dos series distintas que alguien ha pensado que como no podía vender por separado iba a atar. No a unir. A atar. Por un lado tenemos la de la protagonista y su extravagante familia de artistas -o algo- en la que ella es guionista, la madre algo como cantante y el hermano músico callejero. Sus dos amigos, con los que crea la serie -como co-guionista y productor, o algo así, respectivamente- también están en la misma órbita. Hay un restaurante ruinoso que tienen que sacar adelante mientras todos ellos tienen problemas para mantenerse con el arte. He aquí la primera historia. En cuanto a la segunda, es la del otro protagonista, el masculino. Pertenece a una familia… quizá no mafiosa, quizá no criminal… pero lo parece. Se dedican a varios negocios turbios, en su caso se ocupa de cobrar deudas, lo que pasa es que él está harto y querría salirse de la familia. Y no solo de la familia, porque también tiene una prometida con la que parece que no tiene prisa alguna por casarse. Así que hay algo así como una serie ligera en el restaurante y una más oscura con los criminales. Por supuesto las dos series chocan cuando él tiene que cobrar una deuda a ella. No ‘de’ ella, porque no es suya. Directamente no. Pero tanto da, lo cierto es que el piloto -extenso- no nos da más que unos minutos al final con ambos. Así que aunque está telegrafiado lo que va a pasar (él la ayudará, ella chocará, se enamorarán, él dejará su familia y la vida del crimen en favor de… ¿la hostelería? es un crimen distinto al menos, y ella sacará inspiración para esa serie) no está tan claro que vayan a saber gestionarlo de una manera que parezca natural. Supongo que aquí dependen de que todos los actores sean más o menos encantadores, pero entre las diferencias de estilos y temas y todo lo demás… en fin, que yo qué sé. Supongo que a los fanses de este tipo de series les podrá interesar.

Por unas u otras, pero ha llegado ahora The Nowhere Man (O)(SU) que no deja de ser un genérico de serie de acción con personaje que pensaba que había dejado atrás esta vida pero le vuelven a meter, la verdad es que hay algún momento en el que parece que estuvieran siguiendo un manual de serie de acción -más bien de película- por puntos, pero supongo que para esto debería de haber un mercado también. Aunque por pura probabilidad y pese a que sea muy poco lo que podemos decir que es mínimamente nuevo. Claramente podría haber sido una película pero alguien pensó que mejor serie.

Necesito pilotos más cortos. Porque lo que Oneulbuteo Inganipnidaman (O)(CS), o 오늘부터 인간입니다만 o No Tail, No Tell o Humana por accidente…, dedica su hora a presentarnos es lo que podríamos haber visto en bastante menos: Una persona de apariencia femenina es, en realidad, una zorro de nueve colas, un animal mítico con la posibilidad de cumplir deseos. Es la única que queda porque el resto ha ido conviritiéndose en humano o desapareciendo. Ella no tiene intención de ninguna de esas cosas, pero 1) está haciendo tratos con un ejecutivo dudoso, 2) ha conocido a un futbolista cuyo futuro no parece fijo y, sobre todo, 3) un emisario de los altos poderes le avisa de que parece que su futuro se decidirá en breve. Pero no puede decirle si se convertirá en humano o si perecerá. Y ya. Por supuesto hay mucho para presentarnos, pero entre que da la sensación de que ya sabemos cómo va esto y por dónde irá… pues bueno. Supongo que a quien le guste este genérico de fantástico-romántico-cómico-dramático surcoreano le puede valer. Lo que no sé es quién ha pensado que el título en español era buena idea.

Hablando de series genérica, Ponies (USA) es la de siempre de los espías setenteros. En Rusia esta vez y con un par de mujeres que quieren saber qué ha sido de sus maridos (en realidad ‘cómo han teóricamente muerto’) así que se meten en líos. La pena es que esto, que podría haber funcionado de muchas maneras distintas es tan aburrido y rutinario que casi da igual el resto de lo que suceda. Ni sus historias propias, ni el lío en el que están, ni -desde luego- las relaciones entre USA y URSS. Para mí esto es otro ejemplo de Ruido Blanco.

Supongo que de Purizumu Rondo (O)(JP), o プリズム輪舞曲 o Love Through a Prism o El amor a través de un prisma…, lo que no soy es su público. No hay nada malo en esta historia de una joven japonesa que va a Londres a una escuela de arte, pero con una amenaza sobre su cabeza -si en tres meses no está en lo más alto de la clase se vuelve a Japón a que le busquen marido y la pongan a trabajar en la fábrica- y con la obvia sensación de ‘pez fuera del agua’. Una vez allí conocerá a compañeros y profesores, y especialmente al muy particular ‘primer puesto’ de la escuela, un joven de buena familia y maneras más que peculiares. En fin, nada que no hayamos visto en infinidad de ocasiones de una manera u otra, que claramente ha decidido que la ‘estética Ghibli‘ es por donde tenía que tirar pese a que Yōko Kamio, la creadora tras la historia, sea la autora de la famosísima No me lo digas con flores. Pero bueno, supongo que aquí se está buscando a un público con unas expectativas. Yo qué sé.

La historia de I Sarang Tongyeok Doenayo? (O)(CS), o 이 사랑 통역 되나요? o Can This Love Be Translated? o ¿Cómo se traduce este amor? o…, es ciertamente convulsa. Por un lado vemos el presente en el que una joven es presentadora -o algo así- en un programa de citas. Es un programa plurinacional, parece, porque hay un tipo japonés diciéndole cosas. Y su traductor que no está claro si traduce u opina. Que es cuando llega el primer salto temporal al pasado para presentarnos cómo se conocen actriz y traductor. Una pequeña historieta que termina con ambos volviendo a sus vidas. Solo que… Ella hace un papel en una película de terror, durante el rodaje acaba en coma, y cuando despierta resulta que se ha convertido en una actriz megafamosa. Ese es el piloto. Es una lástima porque la historietilla entre ellos dos está bien, pero casi parece una excusa en mitad de todo lo demás que va y viene. Además, claro de que ese principio no queda claro, y ese final resulta… en fin… una decisión de final. Es de suponer que la serie vaya de cómo se enamoran, pero lo cierto es que de momento solo hemos tenido mucho movimiento y un ejemplo de que iremos viendo los distintos idiomas (coreano, japonés, chino, inglés e italiano) y quizá alguno más. En fin, de nuevo supongo que a los fans les podrá valer.

Hay, claramente, un intento de adaptación sistemática de las obras de Agatha Christie para ver hasta que punto pueden destrozarlas. Aún no han logrado, eso sí, arrebatar a The Witness for the Prosecution de 2016 el que para mí es el puesto de peor adaptación de Christie. Pero se acercan. Vaya que si se acercan. En el caso de Agatha Christie’s Seven Dials (UK) comenzar por un ‘asesinato con plaza de toros’ era ya un punto de partida, pero resulta ser casi de lo más salvable. filmados con lo que solo puedo imaginar que es deliberada torpeza, en una fiesta que parece pensada para ser decadente antes que cualquier otra cosa. Aunque continuar con aburridas escenas mal iluminadas de poco menos que bustos parlantes, algo que van convirtiendo en todo un logro. Las escenas ‘de acción’ -un decir- son casi mudas, las de gente hablando son… en fin. En todo momento se toman las peores decisiones y se despoja del interés y el fondo a personajes y situaciones y Helena Boham Carter parece estar más ahí como parte de una estética -tampoco es que tenga mucha intención de hacer gran cosa, y el resto del reparto…  Pero vaya, si crees que no tienes material para hacer una miniserie existe un concepto llamado Película que evita rellenar y estirar.

Madremía. Star Trek: Starfleet Academy (USA). Madremía. Mira que hemos tenido series flojas y aburridas, pero esta parece buscar una categoría especial. Por un lado hay una serie de Star Trek que aparece a ratos, por otro tenemos una serie de historietas juveniles más o menos deslavazadas, como si fuera aquello la típica serie de adolescentes (vertiente ‘sin sexo’, al menos de momento) hecha de tal manera que… bueno, tanto la parte adolescente como la otra parece hecha en el mundo actual en el que nadie ha cambiado. Sí, hay naves espaciales y extraterrestres pero por lo demás podría haberse puesto en el Siglo XXI sin mucho problema. Así que claramente no aprovecha todo lo que tenía antes, igual que tampoco la historia sirve de gran cosa. Como pasaba con Skeleton Crew, la notable falta de imaginación de los creadores es lo que más patente queda durante un piloto en el que es difícil hablar de ‘lo mejor’. Porque aunque Paul Giamatti puede ser lo más entretenido del piloto parece que nadie le ha avisado de que no está en la versión de los Muppets de Star Trek. Eso es Pigs in Space. Y ojalá lo hubiera sido también esto.

Me cuesta entender cómo o por qué, pero Taskaree: The Smuggler’s Web (O)(IN) es la mejor serie de lo que llevamos de año. Que tampoco es tan difícil, claro. Pero lo es porque parte de uno de esos puntos de vista de siempre que podía haber caído en Organización Criminal o similar y, en realidad, nos presenta a un tipo al que ponen a cargo de la seguridad de los aeropuertos para acabar con el tráfico ilegal de… básicamente de todo. Por supuesto tiene claro que hay varios problemas, uno es que necesitas gente a la que no vayan a comprar pese a lo mal pagado del empleo, luego está que hay diferentes tipos de contrabandistas, y -claro- que en realidad parte del sistema del país se basa en una serie de privilegios que se aprovechan en estas cosas. Pese a lo cual va montando un equipo que logra algo más que particular: que parezca una serie ‘de robos’ pero al revés. De personas que tienen que impedir esos ‘golpes’. Bien llevado, bien traído y con una aparente ligereza que no duda en tirar con bala si lo considera necesario. Igual que no tiene problemas en buscar otras soluciones en la imagen para tratar de hacerlo lo más entretenido posible incluso en los momentos en los que cuenta lo de siempre. No sé cómo serán el resto de capítulos o cómo seguirá la trama pero, de momento, así sí. En serio, es la mejor copaganda que podéis ver ahora mismo.

¿Por qué El Turco (O)(TU) es una serie turca con un nombre español que parece haber sido rodad en inglés por italianos? Mira, yo qué sé. Lo cierto es que esto parece la mezcla de Sandokan con una telenovela, si no fuera porque eso lo estrenaron hace uno mes y pico. Pero puestos a hacer mamarrachadas supongo que mejor que recuerden a Fantaghirò que a Juego de Tronos. Aunque ojalá se pareciera MÁS a Fantaghirò y MENOS a Juego de Tronos. En fin. Esto es lo que hay.


No sé si recordaréis Doc Martin, pero seguro que recordáis Doctor Mateo. Aunque… ¿quizá sea al revés? Tanto da, Best Medicine (USA) llega en 2026 para traer una nueva versión de lo de 2004 que, a su vez, seguía la lógica británica de ‘pequeño pueblecito con gente peculiar pero encantadora’ que supongo que habrán vendido más con Doctor en Alaska que con El vicario de Dibley. Tanto da, porque lo más curioso -para mí- es que Everwood es anterior a Doc Martin, pero la primera era notablemente estadounidense mientras que la segunda era inequívocamente británica. ¿Y qué es lo que nos encontramos ahora? Pues que la ‘estadounidensicización‘ es mínima. Sí, la historia de un gran cirujano que decide volver al pueblo en el que pasaba los veranos con su tía para convertirse en su nuevo médico, con unas historias más o menos pintorescas -y aquí toca dejar caer a Picket Fences… pero sin tribunales, de momento- puede parece más cerca de Hallmark que de la FOX, pero supongo que aquí llegamos todos antes o más después. Y tener a Josh Charles y Annie Potts tampoco hace daño, por supuesto.

Hablando de Dibley, no esperaba yo gran cosa de Can You Keep a Secret? (UK) y puedo entender que vaya a haber cierta polarización (de verdad, no la del embutido) entre sus espectadores. Porque hay cosas un tanto antiguas -sobre todo en el humor- y otras que parecen más que vistas… pero es de esas veces que el buen hacer de los actores Dawn French, Mark Heap, Craig Roberts, Mandip Gill… y el buen fondo de la historia logran que lo que no debiera de haber funcionado lo acabe haciendo. Como digo, no creo que guste de manera universal (al fin y al cabo Nada gusta a todo el mundo…) pero, desde luego, ha sido una más que agradable sorpresa y el primer título a apuntar del año.

Nada como un buen evento especial durante las navidades para los británicos. En este caso aprovechando el final de las mismas para Corriedale (UK), que es nada menos que un crossover entre dos instituciones: Corrie es el nombre afectuoso de Coronation Street, y la segunda parte viene de Emmerdale. Cierto es que que frente a la primera, que es de 1960, la segunda es solo de 1972, y no es EastEnders (esa lleva desde 1982 y es de la BBC), pero siguen siendo dos telenovelas, más o menos diarias. Estas dos, de la ITV, no dejan de seguir algo que había hecho más o menos discretamente las de Channel 4, Brookside y Hollyoaks -la segunda más famosa que la primera, y más antigua: de 1995- que llegaron a hacer una suerte de crossover (un episodio en cada serie) en octubre. Pero, claro, al ITV tenía que ir a más y de ahí vino esta idea de crear una ‘serie evento crossover’. Supongo que la idea la sacaron de cuando en un Children in Need se inventaron East Street. Pero bueno, el asunto en sí es lograrlo de la manera más sencilla: Con un accidente de carretera, de la que las une, claro. Personajes de una y otra serie, alguna muerte, la habitual falta de presupuesto suplida con desparpajo, repercusiones para todos los colores en los próximos episodios de ambas series… Una fantasía, aunque creo que lo lógico es que no lo repitan durante algunos años. Muchos de los logros de este tipo de series vienen, precisamente, por saber qué repetir todo el rato y que dejar en barbecho. como el ‘murder mystery‘ que EastEnders lanzó en navidades de 2023. Es una lástima que aquí no se llegara a hacer con Amar en tiempos revueltos y El secreto de Puenteviejo, pero aún estamos a tiempo de que La Promesa y La Moderna tomen nota. Y si hay que hacer un poco de viaje temporal para conseguirlo… ¿no es algo que nos enseñó ya cómo hacer Dark Shadows?

No se me ocurre nada bueno que decir de Girl Taken (UK), pero si queréis leer cosas malas tengo para un rato. La idea de ‘un tipo que da repeluco secuestra a una joven y le hace hacer cosas’ es bastantéate más… cómo decirlo… centrado en la tortura psicológica y el pasarlo mal de lo que necesitaba. Sobre todo cuando lo hemos visto tratado como un misterio en otras series, o como una serie de flashbacks en Found hace solo un par de temporadas, ejemplos cualquieras que son claramente mejores que lo que sea esto. Que, sinceramente, solo me parece que tiene un público concreto.

Ya llegamos a las series para las que no soy su público, comenzando por el drama deportivo que claramente apuesta por el drama de personajes que es Goolagong (AU). Sobre una importante tenista australiana de los setenta y primeros ochenta que ganó una buena cantidad de títulos y fue conocida por otras cosas como ser racializada aborigen, algo que la distinguía en la época -frente a la también australiana Margaret Court, por ejemplo- y que se usó tanto como ejemplo como crítica -por aceptar jugar en Sudáfrica tras ser nombrada ‘blanca honoraria’, por ejemplo- y viendo por dónde va este primer capítulo en el que ella y su entrenador, con la familia de ella, son los personajes principales… pues bueno. Supongo que si hay un interés por esas figuras deportivas o por… yo qué sé… ¿el tenis? Pues lo mismo os interesa, a mí la verdad es que no me ha dicho gran cosa.

Puf. His & Hers (USA) parte de un libro que tampoco era gran cosa pero en el que, al menos, buscaban una ‘originalidad‘. Los protagonistas eran una reportera y un policía, cada uno de ellos sospechaba que el otro era el responsable de una serie de muertes. Por supuesto cuando decidieron hacer la serie esto se lo cargaron. Así que… ¿qué es lo que quedaba? Pues una suerte de serie de después de comer bastante despepitada pero también sin nada que se acercara a la lógica o el sentido común en ningún frente. Creo que he descubierto quién es el asesino por pura estupidez, pero todo está tan mal hecho que probablemente decidan darle más giros por si acaso con uno no vale, y pese a que no tenga ningún sentido. En fin, un desastre. Pero supongo que para la hora de la siesta -o similar- valdrá.

Yo iba a hablar de The Pendragon Cycle: Rise of the Merlin (USA), pero he visto que es una producción nazi de supremacismo ‘celtista cristiano’ (?) que, efectivamente, se basa en ESOS libros y, mira, la pongo solo para que podáis evitarla.

Tendría que mirar si Seupeuring Pibeo (O)(CS) o 스프링 피버 o Spring Fever o… estaba basado en un webcómic. Pero ocurren dos cosas. La primera es que no me importa y la segunda es que no lo hace porque no me merece la pena el interés. Una profesora de ética y algo así como el ‘guardaespaldas’ de una alumna se… no, la verdad es que no tiene mucho sentido. También hay por ahí un tipo que sufrió al guardaespaldas cuando era un matón de instituto en lo que, supongo, acabará teniendo algún sentido. Aunque no mucho. Pero bueno, supongo que esto, que tiene toda la pinta de que va a ser una comedia romántica, tiene unos fanses que se lo perdonarán todos. Y entre los que, claro, no me encuentro.

Supongo que este Waiting for the Out (UK) es algún tipo de ‘exorcismo‘ por parte de su creador, pero también puede ser que solo piense que una historia de un joven que se pone a trabajar de profesor de filosofía en una cárcel, el grupo de presos a su alrededor, la familia del profesor (y su propia complicada historia familiar) serían capaces de mantener esto. Tengo mis serias dudas porque,a demás, la cantidad de veces que hemos visto versiones de esta historia es alta. Es cierto que, al menos, parece que quiere hablar de la cárcel y sus efectos. Lo que pasa es que no parece que quiera hacerlo desde un punto de vista crítico sino… digamos que costumbrista. Así que… bueno… agradable en general, un poco neurótico, en fin. Yo qué sé.


Supongo que un clásico es un clásico. Sobre todo porque este Amor de Oficina (O)(MX) parece haber decidido ver hasta dónde puede tirar de los restos de Betty la Fea. No por la parte de la protagonista, que aquí tiene una forma distinta de ser aunque -sin duda- es más… payasa. Pero el lugar y las acciones parecen sacadas de aquella: Una empresa de ropa -de lencería en este caso- y todo una serie de secundarios que trabajan en ella. De secundarios y de los dos actores principales, que comienzan habiéndose liado ya antes de saber quiénes son. La una, la muy profesional aunque notablemente desastrosa aspirante a ser la nueva directora. El otro… el hijo del jefe. Y de ahí los dos grupos montados. Los trabajadores de toda la vida, con sus distintos follones más cómicos que dramáticos -de momento, ya sabéis cómo va esto- mientras que del otro lado están los amigos del enchufado, unos pijos que -con el tono de comedia que predomina al menos en el piloto- parecen más desconectados de la realidad que malvados. Todo eso, más unos inversores extranjeros y una serie de discutibles decisiones son lo que nos deja este piloto que establece con sencillez y claridad lo que tenemos delante: Una comedia romántica de fondo telenovelesco en el que se mezclan las relaciones personales, el reto de quién será el jefe y, por supuesto, el ‘bienestar empresarial’. En fin, fin, quiero creer que a su público objetivo le puede gustar y, desde luego, Ana González Bello sabe lo que se hace y cómo hacerlo. Así que, bueno, veremos si tiene éxito. Sobre todo con tan pocos capítulos.

Un tanto genérica y yo diría que menos comprometida de lo que nos quieren vender, esta The Copenhagen Test (USA) con la que Peacock cierra nuestro año. Me parece perfecto que quieren hablar de la problemática de los agentes asiáticos y reivindicar que casi no tenemos ejemplos de ellos. El problema es poner una trama en la que Corea del Norte ocupa el papel principal, y usar como coreano a un actor chino. Quiero decir, ¿ahora los USA no se animan a acusar de espionaje a China? Será la primera vez. Lo cierto es que usar como coreano-americano a un actor nacido en China, emigrado a Canadá y que desde allí dio el salto a USA es ciertamente explicativo de cómo funcionan las cosas… en USA. Pero bueno, si la historia hubiera sido algo menos ‘la rutina de costumbre’ supongo que podríamos haberlo dejado de lado. De todas formas si alguien busca rancho, aquí lo tiene.

Supongo que este Dear Life (AU) está pensado para los que gusten de un cierto tipo de drama humano. También imagino que hay toques en él que están pensados como comedia. Lo cierto es que no acabo de entrar en ello, y mira que está claro que lo intentan. Quizá la culpa sea mía. Pero esta historia de una mujer aún devastada por la pérdida de su amado que decide seguir el destino de los órganos que donó… Pues yo qué sé. No me podría dar más lo mismo ni ella, ni los donados, ni la gente que intenta que pase el duelo. Quizá como película… pero yo qué sé.

No podíamos pasarnos una semana sin glorificar criminales, claro, así que aquí llega RUN (AU) con una especie de noticia biográfica de uno de los más notables -y algo desastrosos, diría yo- atracadores de Australia. Po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro.

No hay como que una serie funcione para ponerse detrás, hace un par de años a Netflix le funcionó una serie de Harlan Coben en primeros de año y desde entonces tenemos otra siempre que toca. La de este año es Run Away (UK), que comienza con una especie de misterio, sigue con ‘qué malas las redes sociales’ -en un momento muy complicado porque trata de venderte como mentira algo que es literalmente lo que ha pasado, aunque no por las motivaciones que las redes ponen-, y continúa acumulando personajes y cadáveres. Lo cierto es que el exceso de unos y otros hace pensar más en una novela en la que te van sacando a gente sin explicarte más, que en un piloto en donde suele procurar conectarse a las personas porque, bueno, verte el piloto no significa que vayas a seguir. Que es una notable diferencia con leer un libro, ahí lo lógico es suponer que tras el primer capítulo seguirás leyendo. En fin, sea como sea y pese a la profusión de actores británicos -televisivos sobre todo- bien conocidos está claro para quien esto escribe que Ruth Jones (y Annette Badland) es lo más interesante del asunto. Menos por el papel que tiene por cómo lo aborda. Pero bueno, supongo que este rancho de principio de año está para consumir mientras digieres el resto de cosas.

He tenido que mirar que Synden (O)(SU) no fuera una serie antigua. No solo porque lo que cuenta es básicamente lo de siempre (policías nórdicos hundidos con vida familiar deprimente investigan un hecho delictivo triste en una zona desmoralizada) sino porque, de hecho, la falta de novedad -por mucho cadáver que quieran apilar- lleva a dudar si es que son todas iguales, si es que no tiene cabeza para más, o si es que allí todos los crímenes son iguales. Si tú propósito de año nuevo es deprimirte con algo distinto al telediario lo mismo te sirve. Para todo lo demás solo le recomiendo esta serie a alguien que quiera ponérsela de fondo mientras planchas… la ropa o la oreja. Tanto da.

Comenzamos el año con Netflix decidiendo otra vez que a una de sus series no le toca trailer. Tiene pinta de que va a ser otro de esos años. 
Llega Netflix con El tiempo de las moscas (O)(AR), que adapta dos libros de Claudia Piñeiro. Y lo hacen cogiendo el nombre del segundo. ¿Y el primero? Pues embutido por ahí entre flashbacks. Supongo que en algún momento le dedicarán un capítulo propio o algo, porque si no va a quedar raro. Pero es cierto que el segundo era un libro más interesante del primero. Al fin y al cabo aquí tenemos el casi costumbrismo de dos ex-presidiarias metidas en un negocio de exterminación que se acaba descontrolando mientras se habla de las relaciones de poder en las parejas, de los problemas de la salud y la sanidad y de otra media docena de cosas a la vez que se habla de clase o se explora -quizá explota- esa más baja y ‘criminal’. No es que a mí me haya dicho gran cosa pese a las interpretaciones -más correctas que destacables- pero, bueno, seguro que tiene su público.