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Normalmente digo que la ‘animación adulta’ es mi némesis, pero en el caso de Alley Cats (UK) es algo incluso peor. No solo el ‘humor’ es espantoso, no solo la animación es un desastre de bajísimo presupuesto, es que, además, su idea es tener al grupo de gatos todo el rato juntos y que hablen. Es como si alguien decidiera hacer una serie de animación y luego poner a todos los personajes sentados en sillas mientras cambia el fondo. No es ya que desperdicien las posibilidades del medio -que por supuesto que lo hacen- sino que la escritura y planificación es incluso más perezosa que la de los teóricos chistes. Incluso el espanto de gatos de hace unos meses, Kevin, entendía eso y buscaba la manera de que los movimientos e interacciones fueran algo más que un grupo de gatos juntos y va moviéndose la boca por turnos. Si es que ya lo entendía Don Gato y es de 1961. ¡Así que estamos ante una de las peores series de ‘animación adulta que haya visto nunca!

Ni recuerdo el tiempo que hacía que no estrenaban una serie en USA Network -probablemente desde que, junto con SyFy, estrenó Chucky allá por 2021-, el canal de NBC Universal para el cable básico en el que pudimos ver Monk o Psych… pero resulta que The Rainmaker fue la primera, el año pasado. Lo que pasa es que Anna Pigeon (USA) -frente a la anterior- es de ‘caso de la semana’, aunque lo cierto es que más que de USA recuerda a algunas de las más blandas del nuevo CW, o a lo que Hallmark podría haber sacado en tiempo. Hagamos un repaso:La protagonista es una guarda de parque -de parque nacional, claro- y aunque sigue esa idea digamos ‘sencilla’ de ‘era una urbanita a la que la vida le cambió  drástica y dramáticamente -vamos, se le murió el marido, está bastante claro, igual que tiene pinta que la muerte fue misteriosa- y dejó atrás su pasado, y a su hermana psicóloga de altos vuelos, yo qué sé, en Nueva York para irse a vivir una vida… peculiar… en el Parque Nacional, descubriendo casos y tal. El primer capítulo, quizá porque es para establecer situaciones y personajes, es más bien sencillo -y no muy sensato, el jefe se opone a ella por chorradas y su amigo del FBI sirve para bien poco- y casi parece más cerca de un Blue Ridge que de un McCloud -que, en realidad, era lo mismo pero al revés-  pero bueno… confiemos en que sea solo porque es un principio y que con más rodaje irá tomando algo más de entidad. Aunque el resultado acabe en la liga de los de Covert Affairs o In the Dark.

Con los recursos y el presupuesto de un vídeo de primera comunión, este D.O.P.E. Unit (USA) sigue la estela de todas esas veces que han tratado de hacer una serie usando ‘habitaciones más o menos genéricas’ y ‘gente gritando’. Es cierto que el punto de partida -El hijo de un alto cargo de la poli muere por culpa de unos traficantes así que se monta una fuerza especial secreta para acabar con ellos- ya exigía desde el principio que hubiera peleas, refriegas y escenas tanto de infiltración como de reuniones. Pero han decidido que con las últimas podían hacer todas las anteriores. Daba igual que en teoría parte del grupo se tenga que infiltrar con los traficantes, o que se suponga que nos tienen que mostrar una persecución policial sin precedentes. Tanto eso como los ‘cuarteles generales’ de los malos malísimos son todos habitaciones desangeladas. Intercambiables. Y eso, junto con la pobreza de recursos, convierten definitivamente en un ‘teatrillo’ algo que es cierto que era rutinario. Pero que no tenía, en realidad, por qué serlo. En fin.

La verdad es que este GTO (O)(JP) se vende como serie nueva pero no deja de ser una suerte de relanzamiento. Es decir, Great Teacher Onizuka fue originalmente (del ’97 a ’02) el spin-off de un manga. Uno al que no le fue mal (Duró del ’91 al ’96), pero que palideció ante el éxito de GTO. Si en aquel el centro era un par de chavales pandilleros que querían ligar, aunque eso significara cambiar -un poco- su vida, en esta uno de ellos -por una serie de peculiares circunstancias- acaba siendo un profesor. Uno muy diferente a lo habitual -claro- pero que se toma… no diré que tanto ‘su trabajo’ como ‘a sus alumnos’ muy en serio. Buscando menos que aprendan que el motivarlos para que vivan. Curiosamente tuvo una versión ‘de actores reales’ en 1998 antes que la de anime (que llegaría de 1999 a 2000). Y es que aunque no durara muchos capítulos esta versión -en la que se eliminaban todo lo posible las partes sexuales, menos mal- se convirtió en todo un éxito. Hasta el punto de seguir con un telefilm y luego una película. Hasta el punto de que años más tarde, en 2012, hubo un intento de revivirla. Y, no contentos con esto y mientras del manga salían algunos otros derivados (el primero de 2009 a 2011, el segundo de 2014 a 2024 pero hubo al menos otros tres proyectos con conexiones) se puso en marcha otra versión en ‘acción real’ que… repetía parte del reparto de la serie noventera. Y ahí es donde nos encontramos, con un Onizuka en crisis que sigue siendo el mismo tipo impulsivo y bienintencionado que vuelve a encontrarse en una situación complicada, esta vez porque los chavales, el colegio y la situación general es diferente a cuando fue profesor por primera vez en los dosmiles. Y aunque muchas veces siga teniendo sus problemas -especialmente con la forma de actuar actual, aunque sigue teniendo sus momentos discutibles con los personajes femeninos- sigue encarnando ese arquetipo del profesor dispuesto a todo por sus alumnos. Más centrado en ayudarles con ‘la vida’ que con ‘los estudios’. A partir de eso supongo que cada cual podrá elegir si le interesa o no.

Otra vez que Netflix llega a un acuerdo para distribuir una serie, pero no para promocionarla mínimamente
Me pregunto si sería parte de la idea inicial o si sería durante el desarrollo que decidieron darle un barniz meta a Ireon Yeosgateun Sarang (O)(CS) o 이런 엿같은 사랑 o Our Sticky Love o Acaramelados o…, porque el punto de partida parece sencillo: Una fiscal de anti-corrupción investiga a unos malos malosos y acaba recibiendo una paliza que parece mortal. En lugar de eso acaba en un hospital, sin memoria ni manera de reconocerla. Hasta que aparece un entrenador de boxeo -o algo así- que dice que es su novio. Por supuesto el cómo llegó hasta allí y sus repercusiones, por un lado, y la farsa de la relación por otro, irán haciendo evolucionar el asunto. Sobre todo porque ella sospechará desde el principio que ahí hay algo raro. Pero para vendernos toda esta premisa lo que decide es aceptar que está más allá de lo improbable, usar la narración para reconocer que es una mezcla de géneros poco habitual, o poner en boca del doctor que esto de las amnesias son sobre todo recursos de guionistas. Uno podría decir que es consciente de sus problemas y, ante la opción de arreglarlos o de seguir adelante con ellos buscando alguna salida más o menos fácil, que han optado por esta autoconsciencia como solución. Supongo que a partir de ahí ya irá en gustos porque, claramente, el centro consideran que es la parte romántica aunque claramente la parte ‘criminal’ es la que pone en marcha y justifica el resto. En fin, supongo que serán cosas del género o algo.

El reciente acuerdo de Netflix con el gobierno de India explica muchas cosas. Fundamentalmente esta Operation Safed Sagar: The Untold Story of the Kargil War (O)(IN) que sigue esa suerte de batalla cultural en la que se encuentra ahora mismo el país, con los etnonacionalistas del gobierno tratando de construir y destruir mientras el resto de grupos trata de presentar batalla como puede. Lo curioso del caso es que están replicando las luchas del audiovisual bajo el reaganismo, pese a que la cosa debería de estar más evolucionada. Pero no, hasta el punto de que estas historias de valerosos militares no están tan lejos de ser un Top Gun empeñado en demostrar lo malos que son los malos -que tiene más mérito porque están usando como excusa un ‘basado en hechos reales’ que significa hacer auténticos encajes para que los callos pisados no sean peores- que, la verdad, tampoco está tan lejos de aquellas películas franquistas más o menos disimuladas en su finalidad, como Recluta con niño, salvo que en lugar de niño aquí tiene novia. A la que también hay que educar y poner en su lugar porque madremía lo que es esto. En fin, que uno ve estas cosas y no se extraña que hayan lograran sacar a SRK de su retiro y poner a Rajkumar Hirani a hacer televisión. Porque cuando uno ve la batalla que están presentando la única conclusión lógica es que hay que combatirlos. No aliarse con ellos como ha hecho Netflix.

Empezaré diciendo que voy a ver más capítulos de Possession (UK). Y lo voy a hacer porque tengo dos dudas. Por un lado, quiero ver hasta qué punto esta serie es ‘gótico colonialista’, por otra porque quiero ver hasta dónde llegan con la parte sobrenatural. El centro de la misma parece sencilla: un millonario muere (¡bien!) y le deja su herencia a un desconocido jamaicano en lugar de a su hijo. Sus abogados se ponen del lado del hijo y mandan a una abogada allí -probablemente la única birracializada que tengan, porque ella logra negociar que si lo consigue la harán socia- en lo que rápidamente se convierte en el clásico ‘oh, esta gente y sus extrañas tradiciones’ mezclada con ‘oh, la crueldad de los colonizadores’. Esto lo hacen, en parte, con una progresiva introducción de una línea temporal en el pasado, en la que vemos fundamentalmente otro reparto (por cierto, el reparto está en general bastante bien, sin alardes pero bien) y que nos cuentan exactamente las historias dramáticas que podemos esperar. Según pasa el capítulo el hijo del fallecido aparece por allí, y también acabamos encontrando al misterioso beneficiario que está interpretado por -chanchanchan- uno de los intérpretes a los que vemos en el pasado. Así que las puertas quedan más abiertas aún tanto para la parte paranormal como para que el personaje central se cuestione sus lealtades -de hecho, asumo que habrá un triángulo amoroso entre ella, el hijo y el heredero, pero es cierto que eso puede ser solo mi mente acostumbrada a que estos rodeos funcionan así-. Pero por eso voy a ver más capítulos, porque aunque la parte del pasado sea un poco lo de siempre y la del presente tire un poco en exceso de esos clichés del exoticismo, me parece que aún están a tiempo de contar algo que vaya un poco más… tanto como de cagarla. Pero como en cualquier caso lo harán en la ejecución… pues habrá que ver a quién ejecutan.

Es cierto que The Shards (USA) tenía el problema de su punto de partida, una de las pretenciosas, estúpidas y vacías historias del inexplicablemente homófobo, derechista y deplorable Bret Easton Ellis. Pero se ve que Ryan Murphy no tenía mucha imaginación ya, pero sí ganas de meterse en otra serie que parece un MeToo a punto de ocurrir. Con un montón de personajes estúpidos pero jovencitos, a los que sacar con poca ropa e ir mezclando. Con los años ochenta -o algo así- de fondo y con  mucha cosa de drogas, alcohol y sexo a ver si así te interesan. Como no pueden interesarte ni con esa planicie mental ni con las interpretaciones a juego pasan a incluir un ‘misterioso asesinato’ como si esto fuera una telenovela de tercera. Y dado que ni así remonta parece claro que lo es de quinta o menos. En fin, un desastre. No sé que le ha pasado a Ryan Murphy en estos años, pero parece que el dinero de Netflix sólo ha servido para que ya ni se moleste en mirar los proyectos en los que aparece su nombre. Uno casi se pregunta qué ha ocurrido con las distintas propuestas que hacía no hace tanto y que solían ser imperfectas pero tenían, al menos, un punto de partida que hacer explotar y muy buen ojo para crear repartos -sustituido aquí por un puñado de nepobabies-. El antiguo Murphy jamás hubiera firmado un genérico de baratillo como es la cosa esta que hace buena a The New Normal. Desde 2020 no levanta cabeza el hombre.

Hablando de genéricos, Disney ha sacado la cosa esta, Star Wars: Visions Presents – The Ninth Jedi (O)(JP), con una animación que parece traída de los años noventa y un interés que lo mismo entonces hubiera existido. Supongo que la idea -además de expandir uno de los cortos de la cosa original- era ver si se podía hacer un genérico de seri de Star Wars que fuera también un genérico de manga. Y esta es la respuesta: Claro que se puede. Mientras lo que quieras sea algo que rellene espacio y no algo que la gente quiera ver o vaya a recordar.

Siguiendo con la temporada de genéricos, lo mejor que puedo decir de Sterling Point (USA) es que es mejor que The Shards. No es difícil, y no sé si tendrá que ver con un número menor de nepobabies -aunque no cero, por supuesto- pero este genérico de serie juvenil que no tiene pies ni cabeza alguno -una joven que cree que es adoptada hereda una isla de su abuelo, ¿por qué ella y no su hermano que ya no sé si es mellizo o qué? Mira, yo qué sé. Nada tiene sentido- de manera que se va para allá a espaldas de su padre a descubrir ese misterio familiar. Por supuesto los menores de edad están interpretados por veinteañeros mientras que uno de los intereses románticos, que es un piloto de avión también, tiene como diecinueve. Las edades no tienen ni sentido ni utilidad aquí. Y dado que nada de lo que parecen hacer tiene sentido o utilidad más que poner todo lo que no sean fiestas o drama emocional lo ponen en elíptico, incluyendo supongo la construcción de personajes, al final tenemos a una serie de personas que no está muy claro por qué no ya comparten tiempo sino, directamente se hablan -incluyendo a una especie de adolescente que siempre está leyendo libros, pero son de autoayuda. Quizá el concepto más incomprensible de todo el piloto.- pero que es de suponer que tenga que ver con que tiene pinta de haber sido hecha por cuarentones querido parecer ‘fellow kids’. Y, con eso y todo, asumo que hay un público para estas aventuras iniciáticas juveniles por mucho que sean incoherentes. Quiero decir, si en lugar de centrarlo en un trasfondo dramático de secretos familiares y árboles genealógicos que hacen zapping hubieran metido algún tipo de misterioso asesinato probablemente le hubiera dado algún capítulo más.

Supongo que esta T-shirt ga Kawaku made (O)(JP) o Tシャツが乾くまで o Until the T-Shirt Dries o Hasta que la camiseta se seque o…, es otra de esas historias de complejidad familiar o algo, con una editora dedicada que es una pareja un tanto más… digamos que no tan dedicada. Que por casualidad descubre que su marido tiene un secreto. ¿Qué secreto? Ni idea, yo asumo que una relación extramatrimonial pero la verdad es que la forma morosa y un tanto apática de contarlo -supongo que es lo que piensan que es ‘centrada en los personajes y sus sentimientos’- lo mismo lo descubrimos para cuando la cierren. Tanto da porque entre el pusilánime del marido y ella lo cierto es que en este piloto no hay nada que rascar y, la verdad, series tenemos de sobra como para estar mirando si seca la pintura… o la camiseta.

Pues nada, a esta tampoco le toca trailer. Supongo que los acuerdos de distribución nos han dejado aquí.
 


Tengo una teoría sobre Benidorm is Murder (UK). Porque esta idea de hacer una especie de Muerte en el Paraíso pero colocarlo en Benidorm y darle la investigación a un ex-poli que choca constantemente con los policías nacionales (en todos los sentidos) y que en realidad allí lleva un bar inglés ‘de mala muerte’… al final lo que logra es parecer no solo una parodia de la otra serie. También convertirse en un reflejo ‘cutre’. Todo en ella se dedica a magnificar lo ‘cutre’ en Benidorm, desde unas vistas que en lugar de para que te apetezca ir parece estar para disuadir a cualquiera de que se acerque, algo que se refuerza con las constantes quejas de la policía de estar sobrepasados y carecer de efectivos, con el bar ‘deprimente’ y que no cuenta más que con una sandwichera, y con una de las secundarias, una mujer que atiende un puesto de ‘recuerdos’ que parece más un quiosco de chorraditas. Pero es que no es solo eso, es que en el centro del primer caso está una ‘banda homenaje’ a Take That que es igual de cutre y de ‘estáis desperdiciando vuestra vida’ -frase esta que se dice tantas veces, de tantas maneras y entre tantos personajes que casi parece el centro emocional de la obra- a lo que tampoco ayuda que la mayoría del reparto vaya más allá de lo lamentable. Este espantajo tiene la enorme suerte de que John Hannah sea el protagonista, porque es lo único que ayuda a no salir corriendo. Incluso aunque parezca haber decidido que tiene que interpretar a su personaje como si fuera Johnny Vegas o Mark Benton. Porque el resto… madremía el resto. Es curioso, además, cómo se compara con otras series parecidas de las que hacen fuera de UK. Porque esta serie, además, tiene un extra habitual de las series UK: El racismo. En cuanto salen de casa parece que lo único que pueden hacer es quejarse de cosas. Cuando te lo montas como en Muerte en el Paraiso cambias el asunto al convertirlo en territorio propio -y así el problema deja de ser claramente el racismo y pasa a ser el colonialismo- pero en cuanto estás con Madame Blanc, Signora Volpe o la serie de ‘británicos de excursión’ que se te ocurra… ahí el riesgo de liarla es grande. Curiosamente estas dos últimas buscan una manera de ‘colaborar’ con los locales, de manera que las críticas al país son mínimas y el retrato es casi tanto de unos ‘ghettos’ autoimpuestos porque los británicos son incapaces de integrarse como de una decisión de vivir allí. No es eso lo que tenemos aquí. Los personajes españoles salen casi todo el rato o estando superados e incapaces -como el ayudante de policía- o dedicándose poco menos que a timar turistas. Los personajes ingleses… son ingleses. Así que al final el misterio es pura filfa, enorme, porque solo está para todas las cosas cutres -la banda homenaje, el hotel para turistas, los disfraces de mexicanos…- Pero es que está claro que se podría haber hecho una serie mejor, una serie distinta. Benidorm se podía haber filmado de otra manera. La superioridad del detective extranjero frente a los locales establecido de forma distinto. El centro de la historia… No lo he contado pero voy a hacerlo ahora. El muerto lo es, aparentemente, al haber caído del balcón a la piscina. El problema es que cae DENTRO de la piscina. CON AGUA. Y NO HAY SANGRE. Así que es obvio que ESE no ha sido el motivo de la muerte. Pero, en cualquier caso, ¡¿es que no hay un británico que sea que cuando caes DENTRO DE LA PISCINA CON AGUA es cuando es MÁS DIFÍCIL QUE TE MATES?! Es todo tan cutre, tan lamentable, tan hecho como a propósito sin necesidad que lo primero que pensé era que alguien tenía un proyecto y un Jefe decidió que sí pero ‘con cambios’. Un poco como pasaba en Una vida menos en Canarias, que tenías cuatro series distintas pegándose por quedar por encima dentro de la serie principal. Lo segundo fue al ver las productoras. Documentales en Canarias, SL y Zebra Producciones, SA. Sinceramente, si me dicen que esto lo han hecho unos canarios para hundir a la competencia valenciana me lo creo.

Estoy ciertamente sorprendido por The Bombing of Pan Am 103 (UK), que parte del mismo hecho real para contar algo completamente diferente -por suerte- sobre la explosión del avión. Porque aquí está contado no desde el sensacionalismo bien del suspense o del sentimental, sino como una suerte de crónica de cómo y por qué se hizo lo que se hizo, de la islamofobia que hubo a su alrededor en la prensa pero también entre políticos y policías, de la colaboración no siempre fácil entre agencias y países. Y todo contado sin prisa pero sin pausa, sin descuidar el fondo humano del asunto entre los investigadores pero sin tratarlo como un puzzle o como una fuente de drama. Lo cierto es que parece más un homenaje a la capacidad de organización de la investigación, y una explicación de por qué se decidió tardar tanto con ella, antes que… bueno… lo de Firth del año pasado. Quiero creer que si a mí, que no me podría importar menos, me ha impresionado con ser un poco fan de estas cosas puede ser toda una revelación. Aunque, por supuesto, haya que tener claro desde el principio lo que llevo diciendo todo el rato. Esto no es lo que ahora se llama true-crimen.

Con todo el follón que ha habido para el estreno de esta versión taiwanesa de algunas de las historias de Junji Ito, la llegada por países de Cong Ming Zhen (O)(TA) o 聰明鎮 o Bloody Smart o…, es una meritoria adaptación que intenta mezclar una historia más o menos principal con toques y miradas de otras, poniendo un centro en un pueblo combinado y sus extraños sucesos, de manera que antes que una serie al uso o una antología consiguen un híbrido mejor hecho de lo que esperaba. Y con una animación como ending que también resulta meritorio. Sin ser yo fan del autor adaptado, me parece un buen intento, una adaptación razonable, y el tipo de título que al fan de ese cierto tipo de terror puede agradecer. Luego ya que se organicen ellos como quieran o puedan.

Ciertamente particular esta Daikuuko: GATE24 (O)(JP) o 大空港~GATE24~ o GATE24: The Border o…, que presenta la historia de un grupo interdisciplinar que se pone en marcha en un aeropuerto japonés para coordinar todo lo relacionado con el movimiento de personas. Es, por supuesto, pura copaganda para quienes ven todos esos programas sobre fronteras. Y lo hacen, además, explicando y comentando qué hace cada sección y de qué personas o asuntos se encargan. Es una buena copaganda porque, además, buscan la manera de crear unas tramas secundarias -sobre todo centrada en la ya clásica ‘detective autista’- y, sorprendentemente de nuevo como comentamos también con Tokyo Salad Bowl, es decir, una serie más humana y menos xenófobo de lo que esperaría en una serie de japoneses tratando con extranjeros. Así que, bueno, supongo que hay un tipo de espectador concreto que estará contento con esta serie.

Una semana más con Netflix decidiendo que no hay necesidad de… nada.

Supongo que a algunos fanses de Power y similares la aparición de este Fightland (USA) les puede interesar. Una mezcla de Organización Criminal y Trama de Venganza con el boxeo de fondo. No es que haya mucho que rascar porque, bueno, parece montado por módulos. Los personajes son los clásicos estereotipos, la violencia dice más ‘somos adultos’ que añade algo a la historia, y el esqueleto general es el que podría haber tenido una telenovela hace varias décadas. Carne con patatas, rancho, llamadlo como prefiráis.

Voy a presuponer que esta Fired Up! (O)(TW) es una comedia romántica. Pero porque lo quiero suponer no porque sea tonalmente consistente la serie. De hecho eso puede ser también su punto interesante, el que en mitad de una serie más de no-tan-adolescentes que claramente se van a enamorar, y con un trasfondo de serie ‘de cocina’ con elaboración de platos y todo el rollo -ella es una crítica de cocina influencer, él es un cocinero en un pequeño local, ¿podría ser más evidente?- pero de improviso un secundario suelta ‘me alegro de cuando tuve oportunidad no haberla, ya sabes…’ y te muestra a una niña a la que un tipo agarra por el cuello mientras duerme, o el chico dice ‘me vengaré de lo que le hicisteis a mi padre’ o aparecen secundarios de la nada que parecen de una serie distinta con criminales. En fin, yo qué sé. Supongo que es el intento de estirar y hacer interesante, poniendo obstáculos en el camino, esta historia tan particular. Imagino que alguien habrá para ver esto. Yo reconozco que quizá por separado podría haberme interesado por alguna de las series. No mucho, pero quizá. Pero todas juntas se me hace un tanto… indigesto.

 

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No tengo muy claro cómo hemos acabado con tantas series de nombre similar esta semana, pero peor aún es que de la casualidad de que dos de ellas sean en el mundo de las peleas. Aunque en Fúria (O)(BR) no es el boxeo. O no exactamente. Yo qué sé. Hay una trama general de gente que se zurra, con dos gimnasio o algo. Y luego hay múltiples flecos de organización criminal. Que el personaje central llegue con una amnesia tampoco es que parezca tener mucho sentido, pero imagino que estas cosas funcionan así. En fin, supongo que al menos es… si no mejor… sí menos ‘prefabricado por módulos’ que la otra. Así que podría ser victoria, pero a los puntos.

Lo que os decía de los títulos. Aunque esta Furious (USA) no tiene nada que ver. En su lugar está más cerca de Killing Eve, solo que aquí la asesina va detrás de gente mala, mala, remala. No tiene mucho más que ofrecer, las interpretaciones son simplemente aceptables y toda la organización es el clásico ‘gato y ratón’ de estas obras. Sin que los intentos de giro o sorpresa logren demasiado en cuanto hayas visto varias. En fin, tendrá su público pero no seré yo.

Parece que en este Paris is Always a Good Idea (USA) Hallmark ha ido directamente a coger uno de sus clásicos y estirarlo. Es una lástima porque el estirado se nota más que la parte de los clásicos. El resumen es el de siempre: una mujer de éxito pero con un mal pasado amoroso debe regresar al sitio en el que le rompieron el corazón. Hay un poco más de variedad entre los responsables pasados y una muy obvia posibilidad en el presente, y una trama familiar para intentar añadir un poco de chicha. No es que funcione demasiado y, la verdad, las escenas más divertidas son las de la protagonista en los flashback en la que tenemos que creernos que es poco menos que una veinteañera. En fin, que es un punto de partido básico para una oportunidad a la que Hallmark debería de haber buscado una mejor forma de sacarle partido.

Los spin-off son así, han sacado President Curtis (USA) a partir de Ricky & Morty y en lugar de a cualquier temporada de aquello a lo que recuerda sobre todo es a Inside Job. En lugar de organización secreta es el Presidente Chachi Chorra este. Salvo que con un tono incluso más… adolescente. En fin. Supongo que es lo que buscaban. Ellos sabrán.

La idea de Netflix de seguir sacando capítulos de corta duración, de 7 a 10 minutos que con los títulos de crédito lo deja en unos 6 minutos de cada, en historias como esta que acaba teniendo 20 capítulos que podrían haber sido en realidad esas dos horas de película o tres capítulos de 40 -igual de ridículos, diré- hacen que, una vez más, me pregunte cómo es que este Proyecto Final (O)(MX) no ha acabado siendo emitido en vertical. La historia, por lo demás, es la clase de movimiento que ni ellos parecen tener claro. Empieza con una imagen de tres personas deshaciéndose de un cuerpo, pero rápidamente pasa a un drama estudiantil de finales de los noventa/ principios de los dosmil. Pero con intentos de actualización que -como tantas otras cosas en la serie- crean un humor accidental. Todos los momentos del protagonista masculino golpeándose con un martillo para el lookmaxxing o sus referencias a ello… logran ser ciertamente ridículos. Cuando creo que buscaban otra serie de cosas. Pero el problema de apilar cosas encima, y trata de montar un Élite por encima de ese andamiaje entre Pretty Little Liars y un ‘slasher’ del cambio de siglo, es que acaba siendo un enorme despropósito. Es cierto que uno que puede lograr hacer aullar de la risa, con unas interpretaciones floja pero no tan desastrosos como el intento de guion y de golpes de efecto, el absoluto descabezamiento de cualquier acción o trama o la decisión de incluir personajes como el Inspector Madero. Hay momentos en los que uno podría pensar que está ante una parodia, pero en general mi sensación es que es un paso más de Netflix hacia esas series verticales a las que, claramente, aún no se ha animado. Como no se ha animado a buscarle un título acorde y ha dejado el que podría ser de ese ‘slasher‘ de hace 20/ 30 años. Supongo que Una gótica enamorada del hijo de un abogado que quizá ha querido matarme no era aún una decisión aceptable.

Es poco, y menos bueno, lo que tengo que decir de The Rapture (UK), una especie de criminal fantástico sobre una joven que dibuja visiones, una inspectora en silla de ruedas, la secta de la que el padre de la joven es jefe y la muerte de la madre de la joven, de la que es culpable aunque la inspectora decida investigar porque pasan cosas raras como que la joven hubiera hecho un dibujo de ella antes de conocerla. Pues bueno. La verdad es que esta serie galesa parece tener una historia detrás, pero también que hubiera funcionado mejor como película si tenemos que juzgar lo mucho que estiran, repiten, reinciden y machacan con lo mismo. Así que, como mucho, serviría para tenerla de fondo mientras se sestea, plancha o actividad similar.


Lo de las series ‘cómicas’ de colegios parece que ya ha llegado a India, y así tenemos este Adarsh Baal Vidyalaya (O)(IN) que comienza con una visita de ‘los jefes’ a un colegio desastroso en Tinki Toli, cerca de Delhi. A partir de ahí conocemos al director -un simplón con buenas intenciones y ninguna autoridad-, a la nueva profesora a la que dejan los jefes a dar una asignatura que no es la suya pero que como recién llegada quiere cambiar las cosas, el profesor clásico estricto, el profesor que debería estar llevando la gestión pero al que tienen a otras cosas desesperándose… los niños, que con tanto desastre están medio asalvajados -y según va uno viendo piensa que quizá es porque solo los conoce a medias- y… el ‘político con dinero’ del barrio, y la persona que se encarga de su campaña (Archana Puran Singh -maravillosa, con facilidad lo mejor de la serie-), que son a los que tienen que recurrir pese a que la segunda sepa de sobra que el colegio es un desastre y la junta directiva del colegio un puñado de memos. El resultado es irregular, más por lo viejos que son y parecen muchos de los chistes y problemas -además de lo completamente fuera de cualquier salvación o civilización que parece el chavalerío- que porque no lo intenten. De hecho, a fuerza de hacerlo hay algunos que funcionan. Pero ni son mayoría ni es algo consistente. Con eso y todo supongo que a quienes les guste estas historias de ¿superación? le puede valer.

La película Cocaine Bear es de 2023, la serie Breaking Bad duró de 2008 a 2013, y es en 2026 cuando llega Breaking Bear (USA), que busca parodiar el cruce de ambas ideas sin pararse a pensar que quizá… QUIZÁ… llegan tarde. Sobre todo porque ninguna de las cosas que presentan o hacen tiene gracia. Y porque la animación es… uf. La más barata que pudieron comprar. Parece mentira que hayan reunido a Brendan Fraser, Sarah Michelle Gellar, Annie Murphy, Elizabeth Hurley y Josh Gad para hacer este espantajo que parece una serie de [adult swim] que llevaba una década en un cajón. Puede ser fácilmente junto a Matting Season -con la que comparte algunos chistes porque esto va así- la peor serie animada de lo que llevamos de año. Y eso que no me he molestado ni en hablar de Chainsmoker Cat.  Una vez más ‘animación para adultos’, mi vieja némesis.

Llegué a G.I.G.N. (O)(FR) pensando que me encontraría una serie de acción y resulta que es un drama familiar. Con alguna escena de acción. Y un piloto que es como para plantearse si realmente hubo una desconexión entre medias. Porque tras mostrarnos las ‘durísimas condiciones’ de entrada en las fuerzas de élite de turno comienzan los lloros. Resulta que el protagonista es un instructor que perdió a su compañero y cuyo hijo -del compañero, pero fíate- se ha unido a esta misma unidad. Y parece que hay algo con cómo murió el compañero que va a ser el centro de la trama porque luego la madre del chaval va a echarle la bronca al otro y a llorar más rato. Y el propio protagonista está a punto de divorciarse y tiene una hija con la que no se lleva bien y… En fin, que me pregunto cuánta acción serán capaces de meterle a tanta cosa que tiene pinta de que se arreglaría con un par de charlas.

Esta miniserie de Hanzaisha: Criminal (O)(JP), o 犯罪者 o…, que muy claramente adapta un libro porque para eso es lo primero que te sobreimprimen en pantalla, tiene precisamente el problema de esas adaptaciones. El primer capítulo es confuso -voy a asumir que de manera deliberada- y no deja ‘colocadas las piezas’ sino que te propone una historia, con un atacante misterioso que ha acuchillado a varias personas, un superviviente decidido a investigar  y un policía y un periodista que -cada cual por sus motivos- parece que se van a meter en la misma historia. El problema es doble, por un lado que esto que yo he resumido se dedican a estirar y alambicarlo, por el otro que una historia de fondo que no parece tener que ver con lo que podría ser un ‘thriller’ sino con algo más de terror o fantástico, y no me refiero a un ‘slasher’ tanto como a una mezcla de vaguedades que podría ir tanto hacia un concepto de ‘entidad maligna’ como a uno de ‘maldición’. Sea como sea, si alguna de esas historias acaba siendo el centro será bastante distinto de lo que este primer capítulo muestra. Ocupado como está en dejar otros temas sobre una compañía de alimentos y de una enfermedad infantil, por medio. Como digo, el piloto es un batiburrillo y sospecho que será cosa del espectador decidir si le importa o interesa algo de todo esto y se ve los cinco capítulos, o si pasa en canoa y no necesita ni entrar en el primero. No puedo culparles, yo aún lo estoy decidiendo.

Supongo que esta Kimbap to Onigiri: Koisuru Futari wa Nite Ite Chigau (O)(JP), o キンパとおにぎり〜恋するふたりは似ていてちがう〜 o Gimbap & Onigiri o…, va dentro de la corriente de obras ‘de buen rollo’ que cada vez más están practicando los asiáticos. Marca un poco todas las casillas: ambiente calmo y reposado; problemas reales, complejos, pero resolubles; fuerte presencia de los vínculos de amistad (y amor, supongo); y mucha más presencia aún de la comida. Así, esta historia de animadora surcoreana que viaja a Japón a un curso, pero una vez allí le dicen que se va a quedar sin alojamiento… con estos problemas -y varias videollamadas a su más mejor amiga en Corea- tenemos la mitad de la historia. La otra mitad es la de un aprendiz de cocinero que trabaja en un restaurante y cuyo jefe le anima a buscar platos que añadir a la carta. Algo así. De manera que mientras él va probando cosas -con más o menos éxito- a la vez busca una inspiración. Obviamente el que ambos se reúnan le lleva al piloto solo un rato. El resto es tiempo dedicado a eso: ella animando (poco), ellos charlando (más) y él cocinando (bastante). Así que supongo que es el tipo de historia que tiene ya un público alrededor.

Algo parecido podría decir de Musafir Cafe (O)(IN) excepto que aquí el café o la comida no importa… tanto… y que muy claramente este tira por un lado romántico diferente. Un hombre en dos momentos distintos de su vida: Con y Sin Barba. Y los dos amores, uno en el pasado con una mujer que va a revolucionar su vida como si estuviéramos aún en los ’00s -aunque el personaje, por suerte, tiene más fondo y desarrollo que las ‘Manic Pixie Dream Girl’ habituales entonces-, y otra en el presente que parece más centrada en cuidar y en una vida más… vamos a decir relajada. Entre medias está el café. Un sueño del protagonista en el pasado, la realidad en la que vive junto a su nueva novia en el presente. Asumiré que veremos más del presente en siguientes capítulos, ocupado como está este en hablarnos de este pasado. Pero entiendo que la historia será o bien lo que ocurrió en ese pasado que hace que ya no esté con la antigua, o  un triángulo amoroso en el que tendrá que elegir entre ellas. Supongo que si la cosa acaba siendo más una historia sobre reconstruir la vida o sobre que esta mujer le pone patas arriba cada vez que aparece. En fin, no soy su público pero imagino que, de nuevo, hay gente que lo que busca es exactamente esto.

La heredera de un imperio hotelero puede ver fantasmas. Es una manera de comenzar una serie, supongo. De hecho, lo sé. Lo sé porque es la de Ossakhan yeonae (O)(CS), o 오싹한 연애 o Spooky in Love o Muertos de amor o…, en la que cruza su vida con la que un fiscal, instructor, policía -algo así- que no entiende por qué se la va encontrando por todas partes. Por supuesto eso es porque hay misterios y muertes y cosas así. Pero no parece que vaya a ser tanto Lo Principal como La Excusa. Porque lo principal está en el mismo sitio pero por otro lado. Ella está a punto de casarse pero un fantasma aterra a su prometido hasta el punto de hacer que huya. A partir de ahí pasan dos cosas. Ella lleva guantes todo el rato para evitar ‘hechizar’ a otro hombre. Y en ese sitio concreto en el que se iba a casa pasan ‘cosas raras’ y ninguna pareja que celebrara algo allí dura después más de 2 años junta. Así que tanto las investigaciones como el juego del gato y ratón entre los protagonistas son importantes, pero está claro que el centro, más allá de los fantasmas y los misterios, es la relación amorosa que claramente van a irnos preparando. Y con eso en mente pues ya se puede decidir. Yo, al menos, le daré un par de capítulos más, a ver por dónde tira ahora que están colocadas las fichas.

Hay un par de cosas que no acababa de creer con El otro padre (O)(MX), una es encontrármelos cantando una canción de Duncan Dhu. Otra es que acaben con un letrerito que remite a una mentira machista de hace dos décadas. Esa que dice que uno de cada veinticinco padres cría al hijo de otro hombre. No porque ‘cría’ es muy discutible. Es decir, no solo por eso. Sobre todo porque fue algo muy rápidamente abrazado pese a que fuera incluso más rápidamente desmentido. En cuanto se empezaron a hacer estudio más serios del asunto, se llegó a que son menos de un 1% y que la mayoría lo sabe. Es decir, el número de ‘los que no lo saben’ es muchísimo menor. Pero eso no vende, supongo. Aunque es ridículo meter esto para vender la ‘veracidad’ de una telenovela. No creo que ninguna ponga un letrero de ‘los gemelos malvados usurpan la vida de una de cada X personas al año’ o ‘un alto número de mujeres fingen haberse quedado tuertas para que su nuevo marido favorezca a su hijo frente al de la esposa anterior’. Quiero decir, son telenovelas, no esperamos que además pretendan dárselas de creíbles y realistas, no son telenovelas gráficas. Pero el hecho es que la historia es tan insulsa, con una joven que tiene una dolencia y cuando le hacen pruebas a su padre y hermanos se descubre que no es hija del marido de la protagonista -en una escena de flashback que puede ser una de las cosas más vergonzantes filmadas este año- sino fruto de una aventura de una noche con un desconocido que con los años acabaría siendo, de entre todas las personas posibles, el padre de la mejor amiga de su hija. En fin que hay poco que rascar aquí. Salvo para los muy cafeteros, supongo.

El número de series cómicas que fallan espantosamente sigue subiendo, aunque lo de que Stuart Fails to Save the Universe (USA) HBO es cómica es algo que tendréis que creerme, porque viéndola no se sabe. Lo cierto es que el punto de partida es, además de notablemente estúpido, el tipo de cosa suficientemente visto como para hacer comparaciones. Normalmente las comparaciones son con series que, es cierto, han tomado otro camino. La mayoría de series de ‘vamos a ir cambiando el mundo en el que estamos cada semana’ surgen de un ‘vamos a ir viajando entre mundos buscando el nuestro’. Ha sido una constante desde que la ‘aventura de la semana’ que iba directamente en su búsqueda tuvo que subir la apuesta para explicar por qué alguien entraría en el túnel del tiempo o en una cabina de teléfonos para meterse en líos. De ahí que pasáramos a una familia que caía por una brecha o un grupo de investigadores que sale mal. De ahí, también, que estos últimos años hayamos tenido un par de buenas series partiendo de esa premisa y con un presupuesto cercano al cero. Como son la canadiense Davey & Jonesie’s Locker y la neozelandesa Warren’s Vortex. Cualquiera de las dos más recomendables e imaginativas, no digamos ya con mucho menos presupuesto, que la que aquí nos ocupa. Y que usa la excusa del ‘experimento que sale mal’ para meter a secundarios cuaternarios de la serie. Todos los cameos parecen pensados usando la frase: ¿Quién está teniendo menos ofertas de trabajo desde que cerró la serie? El problema es que no tienen más que ofrecer. Ni los presuntos chistes tienen gracia, ni el patetismo general hace otra cosa por la serie que desalentar su visionado, ni -desde luego- hay actores que nos importen, interesen o, en fin, hagan algo digno de mención. En condiciones normales presupondría que no duraría mucho. Pero la verdad es que en el estado actual de los servicios televisivos, y de su público, probablemente tenga tres o cuatro temporadas.

Es moderadamente sorprendente que esta Treasure & Dirt (AU) parezca unir un par de series de este último mes, el poner a dos investigadores en un ambiente extraño y el ofrecer una historia que de tan oscura casi parece gótica. Pero, claro, resulta que aquí no tiran tanto por lo preternatural. Por un lado tenemos una localidad minera -subespecialidad: ópalos- en la que se produce un crimen, en mitad de la nada australiana -lo que no sé cómo de redundante es-, una en la que parece haber algún tipo de secta religiosa -o similar-y de millonarios -que son igual o más peligrosos… al fin y al cabo no dejan de ser su propia versión de secta- y luego hay un asesinato exagerado, un cuerpo sin cabeza -que no deja de ser la especialidad de Chris Hammer, el autor cuyo libro se adapta y del que hemos visto en España publicados un par de títulos de otro de sus personajes, el periodista Martin Scarsden– al que ponen un par de investigadores para resolverlo. Lo que pasó a continuación no creo que os sorprenda. O sí, porque intentar no caer en esa part abiertamente sobrenatural, o incluso en un estilo más gótico, en favor de una suerte de ‘thriller‘ muy lento, lo más lento y oscuro posible -muchas veces más ‘gritty‘ que ‘noir‘-, hasta límites en los que uno pensaría que tenían un par de páginas con ideas para desarrollar en lugar de toda una novela. Y marca todas las casillas: el detective raro que está fuera de sitio, la detective local a la que mandan con él pese a que no se parezcan en nada y que claramente tiene Opiniones sobre el pueblo. Toda una serie de extraños personajes secundarios e incluso más extraños momentos que parecen estar apuntando a que en ese pueblo hay algo raro… En fin, que uno podría haber esperado un movimiento más hacia Twin Peaks o Wake in Fright… pero al final han dejado un piloto que es lo típico que si te lo emiten un fin de semana por la tarde, o si tienes mucha plancha, puedes tener de fondo. Pero es una lástima que estemos yendo hacia abajo en lugar de hacia arriba.


Comenzamos el repaso semanal con Ann Droid (UK), una comedia tirando a inofensiva que podría haberse hecho hace una década, dos, seis… Una mujer de ya una cierta edad ve cómo su hijo vuelve con su pareja -pese a su propia oposición- dejándola al cuidado de una androide. A partir de ahí las dinámicas de ‘la extraña pareja’ en la que una es un androide y la otra cumple el doble rol de ser tanto jefa como aquello de lo que cuida. La verdad es que no hay mucho que decir de ella, poco menos aún en el campo de ‘lo bueno’, pero una cosa sí puedo decir: Se beneficia y mucho de que Diana Morgan interprete al androide, es lo único que merece la pena de todo el asunto pese a que aproveche solo una fracción de sus capacidades cómicas. Pero, en fin, no sé ni siquiera lo que podrá durar como punto fuerte en cuanto pasen los capítulos. Aunque no sé ni para qué me preocupo, si no pienso ver un capítulo más.

Supongo que en su cabeza este Apartment (O)(CS), o 아파트 o The Apartment Job o El capo del bloque o…, tenía una línea central clara y definida. Desde luego no es lo que ha llegado al piloto -demasiado extenso, como suele pasar en estas series- porque con la puesta en marcha de tantas historias tenemos sobreabundancia de personajes e historias y, peor aún, tenemos poco por lo que interesarnos. Sí, el protagonista es un hampón y está rodeado de gente igual o peor. Pero que su plan sea sacar dinero de unos vecinos de un complejo de apartamentos… no lo convierte precisamente en algo interesante. Por mucho que parezca querer decirnos que de los policías a los políticos a la gente normal, todo el mundo es corrupto. Pues bueno. Lo más interesante, gracias a la actriz Ha Yoon-kyung, es una especie de trama terciaria sobre una falsa boda y, sinceramente, solo es interesante como para desear que Ha Yoon-kyung tenga mejores papeles protagónicos en el futuro. Así que no, puede que la serie no se decida si es una comedia criminal, la historia de un golpe, un asunto romántico o qué leches es esto…  pero yo tengo decidido no seguir con ella.

Hay varios momentos de The Dark (UK), una serie que parece ‘la serie de siempre’ sobre un pueblecito en el que se comete un crimen -en este caso un adolescente muerto- ligado de alguna manera con una situación similar años antes, que pone a una investigadora a sacar a la luz los secretos de la pequeña comunidad blablabla, en los que da la sensación de que en realidad va a tener un giro hacia lo sobrenatural. Que quizá sea una serie de vampiros o algo así. Supongo que en parte es porque esta serie escocesa ha decidido apostar fuerte por el gótico, que es una manera como otra tanto de sacar partido de los parajes como de intentar distinguirse. Aunque al menos esta investigadora no es -o no en el piloto- una con depresiva historia dramática detrás. Así que bueno, no es que mate pero para los fanses de estas cosas que no busquen algo revolucionario sino con algo correcto y un poco atmosférico… les puede valer.

Se nota que en este Donggung (O)(CS), o 동궁 o The East Palace o El palacio del este o…, hay pasta. Es otra de esas producciones a medio camino entre lo histórico y lo fantástico, con la misma medida de ‘intrigas palaciegas’, ‘misterio’ y ‘lucha contra lo sobrenatural’ en el que los trajes parecen a la vez nuevos pero no disfraces y los personajes centrales están en el punto entre resulta cargante y querer ver cómo evolucionan. Quizá porque tienen la cabeza de que dure unos tres cuartos de hora -que podría haber sido incluso menos, pero me vale- y de establecer el asunto central y los personajes: En un joseon alternativo el rey se ve amenazado por una criatura sobrenatural -un fantasma, parece- que hace 30 años acabó con casi todos los herederos al trono y ahora ha regresado a repetir con los nuevos príncipes. El rey, un tipo turbio, trata de que el monje que acabó -más bien retrasó- el problema en el pasado regrese. Pero este dice estar muy mayor y le indica un joven.. es difícil decir ‘monje’, la verdad. Un joven con poderes supongo que sería más cierto. El problema es que el joven no quiere hacerlo y, además, es tirando a insufrible. Así que el rey le rapta, pone a una hija suya a vigilarle y le da dos opciones: o acaba con la amenaza que ahora mismo está consumiendo al único -y joven- príncipe vivo o le mata. En lugar de elegir morir mientras le mandas una segunda maldición decide cooperar reluctante. Por suerte ese es el punto de partida de antes de la mitad del capítulo, no todo entero para llegar ahí. Luego veremos algunas idas y venidas, algún secundario más y concluiremos con una entrada en ‘el otro lado’ y una lucha contra el ‘bicho’ principal. Es de suponer que quedará en algún tipo de empate -o iba a durar poco la serie- pero lo deja lo suficientemente a medias como para picar por lo menos en el siguiente capítulo, lo que también demuestra un cierto grado de inteligencia para manejar lo cliffhangers. Así que sí, de entrada es una buena serie, a la que dar por lo menos un par de capítulos a ver por dónde tira. Supongo que sobre todo si te interesan todas estas cosas que han apilado, pero como a mí me ha parecido interesante una parte y puedo soportar los líos históricos -que, además, dejan claro desde el principio que tienen relación con la trama por ser tan turbio el rey- le daré la oportunidad.

En fin. Supongo que mi problema con The F Ward (AU) es que a estas alturas que los dramas médicos vayan de un grupo de jovencitos a los que la vida no les va exactamente bien y que se dedican a liarse con quien no deberían y todas esas cosas… no puede darme más lo mismo. Sí, ya sé que es un clásico del género, pero estaría bien o que fueran más originales o que hubiera alguna trama médica algo más interesante. Quizá incluso… ambas. Supongo que si uno quiere ver lo que decía antes es una serie perfectamente válida. Un tanto insulsa, pero sin nada más malo que decir precisamente porque parece salida de un aleatorizador de tramas de médicos jovencitos. O que te parezcan atractivos los actores, supongo. Parece mentira que no haga tanto de otras series médicas que han buscado ese ‘algo más’, pero supongo que aquí han pensado que con que fueran todos ‘una última oportunidad de no cagarla’ valdría para ofrecer algo interesante. EMHO, se equivocaban.

Pues en la BBC han decidido continuar con sus series de resolver crímenes con esta The Hairdresser Mysteries (UK), claramente pensada para el mercado de por la tarde pero no muy trabajada. Veamos. Una peluquera de Londres decide trasladarse a un pueblecito, son los años ’70s, y va a encontrarse con asesinatos de manera regular. OK. Pero no hay mucho más. Sí, hay secundarios ‘pintorescos’ a montones, pero no parecen pasar de esa bidimensionalidad. La trama es a la vez obvia y contada de la manera que parezca más complicada. Y el resto de cosas están hecho con la misma mezcla de desgana y de intento de que sean ‘las vibras’ las que sostengan el tinglado, antes que la trama o las interpretaciones. La verdad es que es una serie realizada de una manera tan perezosa que casi me sorprende que hayan llegado a estrenarla. Lo que no entiendo es, precisamente, este hacerlo de tapadillo, sin póster ni trailer, como si se avergonzaran porque se ha hecho a cambio de algún innombrable favor. De verdad, no puede ser tan complicado.

Si ya me parece ridículo que Netflix o Prime no pongan un trailer de las series que compran imaginad lo que opino de que no lo haga la BBC de las que producen. 

Dentro del cúmulo de series que tienen un gran reparto completamente desaprovechado The Hawk (USA) llega al nivel maestro. Puede ser una de las ‘comedias’ más irritantes que he visto en tiempos, prácticamente ningún actor ni tiene nada que hacer ni sabe qué hacer con lo poco que le dan -excepción hecha para Molly Shannon, que no es que logre mucho pero sí el mínimo para estar por encima del resto- y la historia general logra ser tan vista y tan espantosa que uno se pregunta exactamente cuál es el problema por el que pasa Will Ferrell. No su personaje. El cómico. Porque soy incapaz de recordar algo en lo que haya tenido gracia la última década y pico. Quizá necesita nuevos guionistas. O algo.


Supongo que la cosa detrás de Kokuhaku: 25 Nen Me no Himitsu (O)(JP) o 告白-25年目の秘密 o 25 Years of You o 25 años de secretos o…, es que no se sepa exactamente cuál es el tono. Pero, claro, abre con una mujer con un cuchillo ensangrentado y una voz en off, pasamos a lo que parece una comedia romántica sobre un tipo que lleva 25 años enamorada de ella, asuntos de oficina y lo que parece un acercamiento entre las partes antes de que la parte turbia regrese a echar sombras sobre el protagonista masculino y la posibilidad de que sea algo peor de lo que parece, a la vez meten de fondo una historia sobre un ‘asesino’ al que van a liberar. Todo en los últimos momentos del capítulo. Supongo que para ver si así la gente pica, esta vez no tengo muy claro el resultado, la verdad. Supongo que veré también el siguiente a ver una vez establecida la premisa por dónde deciden tirar. Pero lo cierto es que no parece que haya como para ocupar muchos capítulos. Ya veremos.

Un día entenderé porqué Netflix no pone trailers a las cosas que compra. No será hoy.

Empezaré reconociendo que esta The Lady Grace Mysteries (UK) se estrenó en abril. Sin embargo a nadie le pareció importante ni hablar de ella ni ‘moverla’. Me he encontrado con su existencia por pura casualidad y he tenido que esforzarme para poder verla. Una vez hecho os diré que es una buena serie infantil/ juvenil. Es cierto que los trajes tienen algo de ‘disfraz’, que varias de las edades no parecen casar con los puestos y ocupaciones y que en general hablamos de una obra ‘ligera’ en la que una de las damas de la reina, una adolescente, junto con sus amigas de palacio, y pese a sus ‘enemigas’, logra resolver lo que parece serán distintos crímenes de aspecto algo menos peligroso o importante mientras de fondo hay una trama principal de atentados contra Isabel I de Inglaterra -¿había dicho que era de época? ¿no? Vaya.-  pero precisamente eso es lo que es y lo que hace a la perfección. No parece buscar otra cosa más que ofrecer una serie de ‘misterios’ que resolver de manera igual de sencilla, con una protagonista que rompe la cuarta pared -a veces a niveles que uno piensa que va a pedir que gritemos ¡NO ROBES!– y que resulta lo suficientemente agradable como para que me sorprenda que no haya una mayor… interés… por la serie. Salvo, supongo, en la BBC / CBBC que ya ha pedido una segunda temporada y unos especiales ‘invernales’. Así que aún llegamos a tiempo.

Supongo que alguien apostó a que Lucky (USA) podía sobrevivir a su piloto. Tengo mis dudas de que sea así, pero desde luego que hay gente que consideró que una historia en la que se cuenta más bien poco pero queda claro que hay distintos bandos y que la cosa está tirando a ‘liada’ podría ser precisamente lo que necesitaba un piloto que es prácticamente solo acción. Una acción en la que no hay mucha cabeza ni en realidad nos interesa mucho lo que pasa porque la falta de contexto tiene ese efecto. Sobre todo cuando va más allá de la la protagonista. Y con el problema principal de que, una vez más, por buenos que sean los actores que contraten tienen que poder hacer algo con su papel. Olyphant está muy bien, pero es difícil saber qué se supone que hace, o cómo. Y Bening parece estar haciendo el mismo papel que en sus últimas tres series (sí, aún recuerdo Apples never fall, soy yo el que la recuerda) que ni es mucho ni es algo bueno que decir. Entre ambos hay toda una serie de actores que están en distintos grados de pasotismo. Así que sí, parece que una vez más alguien ha considerado que una producción ‘de acción’ no necesita un guión en condiciones o un contexto básico. Quizá porque mientras no los tenga cualquier problema puede ser achacado a eso y no a que la serie es una filfa.

Casi lo mismo que antes pero exactamente al revés pasa con Ride or Die (USA), una serie que establece unos básicos para que la cosa funcione y cuyo problema principal es que establecerlos ralentiza un tanto el piloto. Al fin y al cabo tiene que contar la historia de dos amigas, Hannah Waddingham y Octavia Spencer. Spencer es la mujer de un diputado inglés, al que ella ha dirigido la carrera desde el principio. Una mujer capaz, positiva y con recursos. Waddingham es una sicaria. Llevan siendo amigas como veinticinco años, pero nunca le ha contado a Spencer cuál es su profesión real. Además de eso se nos dan pinceladas de los mundos de ambas, y se nos pone en marcha la acción. Lo suficiente, supongo, como para saber que tenemos por delante una serie de acción y viajes, ligera y con un tono fundamentalmente humorístico no exento de algún punto de drama y aventura. Es decir, lo que tantas veces hemos visto en el cine y que aquí tiene el apoyo de un buen reparto -en el que están también Calam Lynch (sí, el sobrino de Jeremy Irons) o Bill Nighy – para que aguantemos la tirada. A veces no hay como saber lo que estás haciendo y cómo quieres hacerlo. Así que seguro que algunos capítulos más caen.

Sospecho que alguien pensó que con J.K. Simmons podías vender cualquier cosa. Y eso es The Westies (USA), cualquier cosa. Un más de lo mismo de organización criminal ‘de época’ con irlandeses en el centro, italianos y policías poro distintos lados y, en general, la sensación de que querían hacer la misma serie de siempre pensando que quizá los actores lo salvarían. La verdad es que sospecho que será el interés por ver a Simmons a ratos lo que decidirá el aguante. Y ya os puedo decir que yo con el piloto he tenido más de sobra. Pero, claro, Organización Criminal es algo para lo que claramente no soy su público.


Me pregunto si esta Baddies (NZ) forma parte de algún tipo de obra de temporada, ‘chavales en un campamento’, que aquí han tratado de expandir haciendo que sea uno ‘correccional’. Para chavales ‘problemáticos’. Y, por algún motivo, mezclarlo con una panda de atracadores. Al final no parece ni para adultos, ni para chavales, ni yo qué sé. Supongo que al menos servirá para rellenar tiempo, o algo.

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Dentro de estas cosas que hacen las empresas resulta que están trayendo de manera más que particular Deep Revenge (JP), o ディープリベンジ o El rostro de la venganza o…, que solo puedo definir como una telenovela psicotrónica que usa una base de venganza para traer algo tan camp, tan high camp, que si me dijeran que en realidad es una parodia tendría que creerlo. Y eso solo en el piloto, no sé yo a dónde van a ir a partir de ahí, teniendo en cuenta que incluye a una jefa de hospital, casi una Quironesa, riéndose aviesamente mientras bebe copas de vino. Si esto es el punto de partida por delante tenemos un circo.

No ha tocado trailer, no puedo decir que me extrañe

Madremía… The Five Star Weekend (USA)… Creo que no he visto un ejemplo más claro de que hacer una película de Hallmark no es tan sencillo como pueden hacerlo parecer. Porque esta historia que usa la excusa ‘amigas se reúnen a pasar un fin de semana tras la inesperada muerte del marido de la protagonista’ da igual que reúna varios nombres bien conocido, no logran salvar lo que parece en todo momento vacío, falso y descompensado. Una acaba de perder a su marido, otra tiene la confirmación de que su cáncer de mama es maligno y otra ha sido ‘cancelada’ en internete. No sé, no sé, hay una que no es como las demás. Pero ese es uno de los problemas, no solo la idea ‘reunir a mujeres de distintos momentos de mi vida’ suena más a… bueno, eso, una excusa para un libro que algo real. Es que a una de ellas ni la conoce y resulta que ‘tiene un secreto’. Si le unimos que la cancelada es, vaya, la única afroamericana del grupo… pues en fin. Una demostración más de que no es tan sencillo esto. Por mucho que ellas mismas lo reconozcan en pantalla -porque, claro, es imposible no señalar lo obvio, sobre todo si está hecho de la manera más torpe posible-. Y vaya si lo está. Los personajes son poco más que recortables de tan bidimensionales. Las tramas van más allá del ‘no-me-puedo-creer-que-pensaran-que-era-buena-idea’. En fin, un desastre.

Soy lo suficientemente viejo no ya para haber visto al menos los primeros capítulos del anime original, también para haberlos olvidado ya. Y como tampoco fui nunca especialmente fan de Ghost in the Shell (O)(JP), o 攻殻機動隊 THE GHOST IN THE SHELL o Kōkaku Kidōtai Za Gōsuto In Za Sheru o …, no iba a molestarme en revisarlo para poder hablar de los cambios en esta. Así que tendrá, para bien o para más, que aguantar su propia vela. Aunque supongo que la idea de hacer más o menos noventero el diseño y la animación es una manera de tratar de recordarlos. Se nota que le han puesto ganas pero, la verdad, si hace ni sé las décadas no era el público ahora lo soy incluso menos. Las decisiones visuales no me dicen gran cosa, la trama no me puede interesar menos, la protagonista -que juraría, eso sí, que antes era de otra manera, pero aquí asumo que es lo de siempre: en el anime anterior se saltaron a la torera lo de los cómics y ahora tratan de que se parezca más- no podría darme más igual. Supongo que igual que hay libros que a los amigos del autor le gustan aquí habrá fanes. Pero yo ni lo soy, ni puedo recomendarla.

Un poco lo de siempre… pero menos en las series surcoreanas y más en las películas de Lifetime. En Gyeorhonui Wanseong (O)(CS), o 결혼의 완성 o The Husband o o…, tenemos a un cirujano que está casado con la administradora de un hospital e hija de su fundador. Pero el matrimonio, que fue feliz en el pasado, ya no se entiende por los roces y la vida. Luego llega un giro inesperado con el secuestro de ella y amenazas a él. Y nada parece tener demasiado sentido -vídeos incluidos- pero allí siguen. Total, que no ofende pero poco más. Quizá porque los episodios son demasiado largos, a saber.

Tanta tradwife tenía que acabar sucediendo… Little House on the Prairie (USA) ha vuelto. Es prácticamente lo mismo que la serie de los setenta. Salvo por un par de asuntos. Por un lado los trajes son muy bonitos de ver, pero tienen esa sensación de ‘puestos por primera vez’ que hace que parezca un poco más ‘obra’ que ‘realidad’, pero para bueno son conscientes de los problemas y han ‘intentando’ meter un poco de perspectiva de que estos colonos eran colonizadores. Ya, una sorpresa. Así que hay un poco de presencia nativa americana. Y hasta un secundario de color. No es que hayan decidido mover mucho el asunto porque, bueno, esto funciona así y su público es el que es. Que a rato parece una convención de Sylvanian Families en las que han prohibido a los furros, pero supongo que si a alguien le gustaba mucho la serie original -lo que no es mi caso, me temo-  aquí puede encontrar ese drama familiar ligero de colonizadores.

Un tanto… básico… este Nijusseiki Denki Mokuroku (O)(JP), o 二十世紀電氣目録 o Sparks of Tomorrow o Destellos del mañana o…, tira de la idea de un mundo steampunk en el que trata de moverse la idea de la electricidad -o sus aplicaciones- pero lo hace como si no tuviera claro qué quiere contar. Solo lanzando multitud de personajes, distintos temas, y una sensación de que ni ellos mismos saben qué quieren contar, cómo contarlo o en qué año están con alguno de los chistes. En fin.

No tengo claro qué pretenden contar en No tengo miedo (O)(MX) pero sospecho que no soy el único, porque meter un flashback en el piloto y dedicarse a contar el pasado del pueblo para dejar casi sin explicar el resto de lo que vemos, con unos apuntes al principio y al final… en fin. Tenemos  un pueblo que no se sabe bien de qué sobrevive, desapariciones de gente y unos niños jugando uno de los cuales parece descubrir a otro secuestrado. Y en lugar de montar un follón con eso o tratar de salvarle resulta que decide seguir yendo ahí de visita. En fin. Que entiendo que toda la serie está montada para decir ‘uy, uy, uy, qué mal México, cuánta violencia, cuántos secretos’. Pero la verdad es que el resultado deja mucho que desear, porque ni las historias de la gente logran ser mínimamente interesantes ni, desde luego, especialmente creíbles. Especialmente cuando se las centra en un único asunto que machacan continuamente. En fin.

Por alguna vez el drama colombiano La primera vez logró durar cuatro temporadas en Netflix. Por lo visto, también, decidieron que en la última no iba a seguir colando que eran escolares, así que pegaron un salto temporal. Aparentemente en ese salto se dejaba contar alguna cosa de varios secundarios. Y en mitad de todo esto es donde hay que meter Salcedo, cuero y boogaloo (O)(CO) . Serie de micro-episodios de unos 3 ó 4 minutos de duración que cuentan la historia de uno de ellos que, ciertamente, no parece muy interesante pero al menos tiene música -salsa- clásica por la propia ambientación de la serie.  Ya, no es mucho, pero supongo que siendo tres minutos -en un formato más horizontal del que uno esperaría de esta duración- ya es algo.

Asumo que este Thunder 3 (O)(JP) es una adaptación de algún otro lado. Porque aunque empiece con un estilo de ‘costumbrismo de jovencitos’ tan… japonés como uno puede esperar (dibujos de pechos, obsesión con la ropa interior femenina) y tenga una animación como de personaje configurable de una consola… luego te presentan la historia real: Un videojuego que les permite cruzar a otro mundo, una hermana pequeña desaparecida y la obvia situación de que su ‘estilo de dibujo’ es diferente al del nuevo mundo. Ah, y tienen poderes. Lo cierto es que no me ha parecido gran cosa. Mucho van a tener que expandir y ofrecer. Y ya veremos sí o cómo. Bueno, verán, que yo con el piloto he tenido más que suficiente.


Otra recuperación más. Llevamos una racha que al final a las series de animación le va a pasar como a los cómics y su público objetivo van a acabar siendo cuarentones. Pero bueno, vamos a centrarnos, que lo que tenemos por delante es Adventure Time: Side Quests (USA) que vuelve con un estilo de diseño y animación un-poco-distinto-pero-no-mucho. Y con una historia que recuerda a las del pasado (de hecho diría que si conoces la serie original le ves más gracia) pero también con una suerte de reflexión sobre… ¿las masculinidades? A saber. Pero bueno, que esto está aquí. Exisitiendo.

Se supone que esta Elle (USA) es una precuela de Legally Blonde. Y, sin embargo, no lo parece. Ni tiene mucho sentido. No tiene mucho sentido porque la Elle original ya vivía su viaje original en aquella primera película -que, añado, era tanto una comedia romántica como un misterio judicial- así que esto no tiene mucho sentido. Menos aún es el sentido que tiene convertir la historia en un ‘pez fuera de agua’. Pero bueno, que más que una precuela es una versión de ‘universo alternativo’, casi una especie de ucronía juvenil, y en esos parámetros… pues bueno. Es una serie juvenil agradable. Poco más. Pero tal y como estamos, tampoco es poco menos.

No sé yo si habrá tanta gente que recuerde Verano de 36, la mini en dos capítulos de los ochenta. Contando la llegada de unos obreros (como referencia de un genérico de Los Obreros, supongo) mezclándose con la gente bien de la Costa Azul. En fin, que en Francia sí que debieron tenerlo en mente y ahora llega este L’Été 36 (O)(FR) que nos cuenta lo mismo pero en largo. Entiendo que hay una intención de ir algo más allá de la serie tradicional de época, pero lo cierto es que casi parece que es para meterse en la telenovela que parar ir al drama de costumbres. Porque, ¿cómo alargas una película a serie? Pues, en este caso, metiendo un ‘misterioso asesinato’ más propio -como decía- de una telenovela que de una obra de misterio. Lo que, supongo, hace que esta serie sirva más como ejemplo de cómo han cambiado las cosas que como obra en sí. En fin, yo qué sé. Tendrá su público, pero no soy yo.

A veces uno se encuentra con una adaptación y no tiene muy claro por qué la llaman adaptación pero sí que agradece la obra nueva tanto como la original. Eso es lo que me ha pasado con Gasu Ningen (O)(JP) o ガス人間 o Human Vapor o El Hombre Vapor o…, que toma una película de los sesenta del gran Ishirô Honda para darle un giro. Tampoco voy a decir ‘un giro moderno’ -ahora hablamos de eso- pero sí un giro. Para quienes no recuerden la película original les diré 1) que la busquen y 2) que en ella Honda presentaba a un tipo inmoral que daba golpes para pagar la carrera como bailarina de su novia, por supuesto el conflicto central llegaría con/tra un investigador que le perseguiría, acompañado de una periodista. Esa historia, propia de la época y que  de alguna manera anticipa, aunque sea espiritualmente, lo que poco después sería Der Hexer en Alemania o Fantômas en Francia, con un villano superlativo -que aquí, además, tiene poderes inimaginables- y un grupo de bienhechores puestos en jaque corriendo arriba y abajo… con algún valle en el centro. Con eso en mente es fácil ver que aquí han tomado nota del punto de partida pero han optado por otro rango para convertirlo en serie. Si en aquella había atracos aquí hay asesinatos, ajustes de cuenta que dan a toda la producción -que se mueve con un tono entre un tebeo de la Fleetway y un manga de Tezuka– un mínimo esqueleto central, con algún punto más propio de… vamos a decir el Doctor Phibes, aunque aquí la venganza -que también parece bien justificada, y con un minimísimo ‘gore’ por si a alguien le preocupa aquello- busca menos una ‘temática’ que encontrar una manera de hacerlo. El villano aquí es menos operístico y más antiheróico -pero no por ello menos peligroso, claro- y entre los héroes se apuntan historias propias, que junto a esas venganzas anunciadas dejan clara -creo yo- la manera en la que se irán produciendo los distintos episodios. Así que la esencia de la película queda reflejada y, a la vez, se nos justifica una mayor duración con elementos propios de la época. Así que sí, me ha gustado el piloto de esta actualización, quién lo iba a decir.

Parece que las series de Organización Criminal nunca se terminan. En este caso, Isakapatnam (O)(IN), con un extra de hija-enfrentada-a-su-padre y al menos un par más de señores por medio. Por suerte hay algún momento algo más inspirado, al estilo indio, pero… en general no es mucho más que la enésima historia de crimen, esta vez en su variante ‘en los muelles’. Supongo que a su público le valdrá.

¿Se avergüenzan en Paramount del trabajo que hacen? Entiendo que desde que una panda de ultraderechistas se hizo con el canal empezaran los recortes y las persecuciones, y que pocos canales lo han tenido peor que BET por motivos propios y lógicos -aparentemente a los supremacistas blancos no les gusta un canal llamado Black Entertainment Television, quién podría haberlo esperado- así que este Lot Patrol (USA) se ha encontrado con un problema doble: Existir y que se pueda demostrar que lo hace. La verdad es que el punto de partida es, digamos, moderadamente sencillo. Una especie de falsumental centrado en la figura de la seguridad de unos grandes estudios, de los vigilantes -y más- del espacio propiamente dicho del estudio: Control de accesos, seguridad para cuando hay algún problema o altercado, cosas que no parecen tan complicadas pero aquí estamos. Lo hace con un estilo entre una comedia de Lugar de Trabajo y otra de Policías Polis, digamos como aproximación que es un Reno 911: Hollywood, y lo hace con lo que tiene y puede. Porque tiene un presupuesto que parece sacado de las vueltas del pan. En fi, a mí en concreto no me ha dicho gran cosa, aunque es cierto que no soy el público de casi ninguna de esas cosas. Pero los actores tratan de llevarlo adelante y el espíritu general es más el de un estival de improv con un grupo de estudiantes reaccionando que el de una serie estructurada y aburrida… Así que bueno… Espero que encuentro a su público objetivo, porque sospecho que es limitado pero lo va a disfrutar mucho.

Curiosa esta The Loyalty Game (O)(FI), hecha una vez más con el dinero que encuentras entre los almohadones del sofá, pero claramente con algo en mente. En primer lugar y centrando la idea está, sin duda, el negocio de las ‘fidelity testers’ que son ‘examinadoras de fidelidad’, mujeres en su amplísima mayoría que hacen acercamientos a hombres a ver cómo se comportan, no solo como ‘tentadoras’, también con preguntas inocentes en apariencia como ‘¿tienes pareja?’ cuya respuesta puede dibujar igual de bien el problema por delante. Y una vez que tenemos claro lo que son y cómo funcionan ya pueden establecer dos cosas, por un lado la trama general con una mujer que duda de su pareja tanto como de ella misma, está segura de que hay algo raro sucediendo… y de entrada piensa que es una infidelidad. El contexto general de la serie, cercano a las películas de Lifetime, hace suponer que puede ser desde un robo de joyas a una incapacitación para controlar una herencia, pasando por cualquier cosa. Pero está claro que algo hay. Y, detrás, recuperamos a esas examinadoras de fidelidad para ver de dónde y de cómo salen, cuáles son sus distintas motivaciones para realizar el trabajo. Así que es una lástima que no tengan unos medios mayores o una mayor confianza en lo que están haciendo, porque la vertiente camp del asunto pasa del melodrama a lo telenovelesco y de ahí a puntos casi paródicos, que no es lo peor que le puede pasar a una serie, pero que demuestra que hay una serie mejor ahí dentro, pero a la que los medios disponibles impide brillas como una pulida podría haber hecho que brillara.

No muy original, me temo, pero sí sólida. Esta Ms. X (NZ) nos mete en terrenos más que transitados. Una mujer empieza a notar cosas extrañas en su marido, acaba contratando a un antiguo conocido con el que se ha reencontrando para que investigue lo que pasa, lo que sigue es una muerte incluso más sospechosa y todo un obvio entramado que, por supuesto, se mezclan con los problemas habituales de una persona de clase media: las asociaciones de vecinos, los hijos, el dinero… esas cosas. Por supuesto con cierto tono de comedia. Pero, como decía, tiene suficiente solidez, y gracia, como para que la historia tenga un cierto interés. Que no es mala cosa, la verdad.

Hay cosas que no deberían de funcionar y, sin embargo, lo hacen. Eso es lo que me ha sucedido con Pritam and Pedro (O)(IN), una comedia policial sin mucho sentido pero con mucha coherencia, que tiene toda la pinta de que debería de haber sido algo como una película y ha acabado en una serie bastante peculiar. Y eso que contada no podría parecer más ramplona: Un policía experimentado cruza su camino con un joven (bueno, en la parte alta de sus veintes) con conocimientos informáticos. A partir de ahí, entre temas serios y cómicos, la extraña pareja se va encontrando con distintas historias que resolver mientras, de fondo, vamos conociendo más sus contextos. Como digo, bastante ramplón de entrada. También hace desconfiar el saber que es una producción que Rajkumar Hirani ha puesto en marcha para que protagonice su hijo Vir, incluso aunque hayan buscado a Arshad Warsi como el compañero maduro para darle algo más de empaque. Pero resulta que funciona. Y lo hace porque aunque la relación funciona de manera más o menos sencilla entre ellos… no es una relación típica. Se llevan razonablemente bien, sin más, y el resto tienen que ir creándolo, tanto el respeto como el afecto. Pero lo importante aquí no es tanto esa relación central sino la forma de contar… todo, tanto por las ideas como por las maneras. Es decir, se nos presentan asuntos criminales de maneras muy variadas, con ese punto de humor pero también de drama, y con una cierta querencia porque sean chocantes. Igual que chocantes son las maneras en las que se nos va presentando a estos personajes centrales y sus contextos, y también a varios segundarios. O la decisión de que la acción transcurra en Goa, con multitud de nombres y apellidos que muestran la colonización portuguesa de la zona -incluyendo el catolicismo más o menos adaptado- y le permiten apartarse por tanto del nacionalismo hindú imperante ahora mismo en el país. Además de eso la forma de contarlo hace que no se presenten principios y finales cerrados. Como si estuviéramos en Canción triste de Hill Street, un capítulo puede acabar no en un cliffhanger sino a mitad de una acción. En medio de un caso y dejando con ganas de saber cómo continúa el asunto. Una decisión en el mejor de los casos arriesgada, que reconozco que me sorprendió durante el piloto. Pero que siendo capítulos de -menos mal- alrededor de media hora sirven para que tires a por el siguiente. Y que, si te paras a pensar, hayas visto resoluciones y eventos durante el mismo. Simplemente llega ese final de la media hora y, como si fuera una película troceada por la publicidad, cortan ahí. Todo en su conjunto me lleva no solo a alabar una obra que es capaz de buscarle las vueltas a sus problemas obvios, incluso a esos momentos que parecen salir de rutinas cómicas ya con una cierta edad -sobre todo los relacionados con poner a un poli de la vieja escuela al mando de la sección de delitos informáticos- y que acaban sirviendo menos de chiste que de caracterización. No esperaba yo nada de esta serie, y aquí me tiene esperando que la renueven.

No tengo yo muy claro qué pretendían con Super Subbu (O)(IN), porque todo lo que presenta es propio de comedieta setentera. Es cierto que la situación en India es propia de los años de Reagan en USA, con un nacionalismo religioso y represivo permeando toda al cultura. Así que entiendo que una serie como esta, protagonizada por un tipo dominado por su padre hasta el punto de que a sus 32 años sigue el camino que él le ha marcado y no ha llegado ni a tener pareja o relaciones de cualquier tipo, en clara colisión con el tema central de la serie -cómo la enseñanza de la educación sexual es necesaria pese a lo que los más retrógrados piensen- van a intentar si no chocar sí al menos mitigar ese malestar. No creo que lo logre. En parte porque cuando esto se hacía en los años setenta era en gran parte desde un intento de comedieta sexual que poco o mal aportaba fuera de la demostración de que ‘los tiempos estaban cambiando’. Y en India están cambiando para mal, no para bien. Por otro lado, porque todo el episodio, cuan largo es, se centra en establecer esa premisa de que ese pobre desgraciado va a ser enviado a un pueblo retrógrado a dar esa clase pese a no ser ni su área de conocimientos académicos ni, desde luego, vitales. Incluso los chistes recurrentes casi bruguerianos, con el profesor de turno siendo linchado y atado a un árbol por la muchedumbre furiosa, demuestran una cierta pesadez al contarse que, sinceramente, debería de ser lo último. Así que, como veis, me temo que estamos lejos no ya de Sex Education sino, desde luego, incluso de Gram Chikitsalay y todas esas comedias cercanas que han ido aflorando en India en los últimos años.