Normalmente digo que la ‘animación adulta’ es mi némesis, pero en el caso de Alley Cats (UK) es algo incluso peor. No solo el ‘humor’ es espantoso, no solo la animación es un desastre de bajísimo presupuesto, es que, además, su idea es tener al grupo de gatos todo el rato juntos y que hablen. Es como si alguien decidiera hacer una serie de animación y luego poner a todos los personajes sentados en sillas mientras cambia el fondo. No es ya que desperdicien las posibilidades del medio -que por supuesto que lo hacen- sino que la escritura y planificación es incluso más perezosa que la de los teóricos chistes. Incluso el espanto de gatos de hace unos meses, Kevin, entendía eso y buscaba la manera de que los movimientos e interacciones fueran algo más que un grupo de gatos juntos y va moviéndose la boca por turnos. Si es que ya lo entendía Don Gato y es de 1961. ¡Así que estamos ante una de las peores series de ‘animación adulta que haya visto nunca!
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Tengo una teoría sobre Benidorm is Murder (UK). Porque esta idea de hacer una especie de Muerte en el Paraíso pero colocarlo en Benidorm y darle la investigación a un ex-poli que choca constantemente con los policías nacionales (en todos los sentidos) y que en realidad allí lleva un bar inglés ‘de mala muerte’… al final lo que logra es parecer no solo una parodia de la otra serie. También convertirse en un reflejo ‘cutre’. Todo en ella se dedica a magnificar lo ‘cutre’ en Benidorm, desde unas vistas que en lugar de para que te apetezca ir parece estar para disuadir a cualquiera de que se acerque, algo que se refuerza con las constantes quejas de la policía de estar sobrepasados y carecer de efectivos, con el bar ‘deprimente’ y que no cuenta más que con una sandwichera, y con una de las secundarias, una mujer que atiende un puesto de ‘recuerdos’ que parece más un quiosco de chorraditas. Pero es que no es solo eso, es que en el centro del primer caso está una ‘banda homenaje’ a Take That que es igual de cutre y de ‘estáis desperdiciando vuestra vida’ -frase esta que se dice tantas veces, de tantas maneras y entre tantos personajes que casi parece el centro emocional de la obra- a lo que tampoco ayuda que la mayoría del reparto vaya más allá de lo lamentable. Este espantajo tiene la enorme suerte de que John Hannah sea el protagonista, porque es lo único que ayuda a no salir corriendo. Incluso aunque parezca haber decidido que tiene que interpretar a su personaje como si fuera Johnny Vegas o Mark Benton. Porque el resto… madremía el resto. Es curioso, además, cómo se compara con otras series parecidas de las que hacen fuera de UK. Porque esta serie, además, tiene un extra habitual de las series UK: El racismo. En cuanto salen de casa parece que lo único que pueden hacer es quejarse de cosas. Cuando te lo montas como en Muerte en el Paraiso cambias el asunto al convertirlo en territorio propio -y así el problema deja de ser claramente el racismo y pasa a ser el colonialismo- pero en cuanto estás con Madame Blanc, Signora Volpe o la serie de ‘británicos de excursión’ que se te ocurra… ahí el riesgo de liarla es grande. Curiosamente estas dos últimas buscan una manera de ‘colaborar’ con los locales, de manera que las críticas al país son mínimas y el retrato es casi tanto de unos ‘ghettos’ autoimpuestos porque los británicos son incapaces de integrarse como de una decisión de vivir allí. No es eso lo que tenemos aquí. Los personajes españoles salen casi todo el rato o estando superados e incapaces -como el ayudante de policía- o dedicándose poco menos que a timar turistas. Los personajes ingleses… son ingleses. Así que al final el misterio es pura filfa, enorme, porque solo está para todas las cosas cutres -la banda homenaje, el hotel para turistas, los disfraces de mexicanos…- Pero es que está claro que se podría haber hecho una serie mejor, una serie distinta. Benidorm se podía haber filmado de otra manera. La superioridad del detective extranjero frente a los locales establecido de forma distinto. El centro de la historia… No lo he contado pero voy a hacerlo ahora. El muerto lo es, aparentemente, al haber caído del balcón a la piscina. El problema es que cae DENTRO de la piscina. CON AGUA. Y NO HAY SANGRE. Así que es obvio que ESE no ha sido el motivo de la muerte. Pero, en cualquier caso, ¡¿es que no hay un británico que sea que cuando caes DENTRO DE LA PISCINA CON AGUA es cuando es MÁS DIFÍCIL QUE TE MATES?! Es todo tan cutre, tan lamentable, tan hecho como a propósito sin necesidad que lo primero que pensé era que alguien tenía un proyecto y un Jefe decidió que sí pero ‘con cambios’. Un poco como pasaba en Una vida menos en Canarias, que tenías cuatro series distintas pegándose por quedar por encima dentro de la serie principal. Lo segundo fue al ver las productoras. Documentales en Canarias, SL y Zebra Producciones, SA. Sinceramente, si me dicen que esto lo han hecho unos canarios para hundir a la competencia valenciana me lo creo.
Una semana más con Netflix decidiendo que no hay necesidad de… nada.
Supongo que a algunos fanses de Power y similares la aparición de este Fightland (USA) les puede interesar. Una mezcla de Organización Criminal y Trama de Venganza con el boxeo de fondo. No es que haya mucho que rascar porque, bueno, parece montado por módulos. Los personajes son los clásicos estereotipos, la violencia dice más ‘somos adultos’ que añade algo a la historia, y el esqueleto general es el que podría haber tenido una telenovela hace varias décadas. Carne con patatas, rancho, llamadlo como prefiráis.
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No tengo muy claro cómo hemos acabado con tantas series de nombre similar esta semana, pero peor aún es que de la casualidad de que dos de ellas sean en el mundo de las peleas. Aunque en Fúria (O)(BR) no es el boxeo. O no exactamente. Yo qué sé. Hay una trama general de gente que se zurra, con dos gimnasio o algo. Y luego hay múltiples flecos de organización criminal. Que el personaje central llegue con una amnesia tampoco es que parezca tener mucho sentido, pero imagino que estas cosas funcionan así. En fin, supongo que al menos es… si no mejor… sí menos ‘prefabricado por módulos’ que la otra. Así que podría ser victoria, pero a los puntos.
Lo de las series ‘cómicas’ de colegios parece que ya ha llegado a India, y así tenemos este Adarsh Baal Vidyalaya (O)(IN) que comienza con una visita de ‘los jefes’ a un colegio desastroso en Tinki Toli, cerca de Delhi. A partir de ahí conocemos al director -un simplón con buenas intenciones y ninguna autoridad-, a la nueva profesora a la que dejan los jefes a dar una asignatura que no es la suya pero que como recién llegada quiere cambiar las cosas, el profesor clásico estricto, el profesor que debería estar llevando la gestión pero al que tienen a otras cosas desesperándose… los niños, que con tanto desastre están medio asalvajados -y según va uno viendo piensa que quizá es porque solo los conoce a medias- y… el ‘político con dinero’ del barrio, y la persona que se encarga de su campaña (Archana Puran Singh -maravillosa, con facilidad lo mejor de la serie-), que son a los que tienen que recurrir pese a que la segunda sepa de sobra que el colegio es un desastre y la junta directiva del colegio un puñado de memos. El resultado es irregular, más por lo viejos que son y parecen muchos de los chistes y problemas -además de lo completamente fuera de cualquier salvación o civilización que parece el chavalerío- que porque no lo intenten. De hecho, a fuerza de hacerlo hay algunos que funcionan. Pero ni son mayoría ni es algo consistente. Con eso y todo supongo que a quienes les guste estas historias de ¿superación? le puede valer.
Comenzamos el repaso semanal con Ann Droid (UK), una comedia tirando a inofensiva que podría haberse hecho hace una década, dos, seis… Una mujer de ya una cierta edad ve cómo su hijo vuelve con su pareja -pese a su propia oposición- dejándola al cuidado de una androide. A partir de ahí las dinámicas de ‘la extraña pareja’ en la que una es un androide y la otra cumple el doble rol de ser tanto jefa como aquello de lo que cuida. La verdad es que no hay mucho que decir de ella, poco menos aún en el campo de ‘lo bueno’, pero una cosa sí puedo decir: Se beneficia y mucho de que Diana Morgan interprete al androide, es lo único que merece la pena de todo el asunto pese a que aproveche solo una fracción de sus capacidades cómicas. Pero, en fin, no sé ni siquiera lo que podrá durar como punto fuerte en cuanto pasen los capítulos. Aunque no sé ni para qué me preocupo, si no pienso ver un capítulo más.
Supongo que la cosa detrás de Kokuhaku: 25 Nen Me no Himitsu (O)(JP) o 告白-25年目の秘密 o 25 Years of You o 25 años de secretos o…, es que no se sepa exactamente cuál es el tono. Pero, claro, abre con una mujer con un cuchillo ensangrentado y una voz en off, pasamos a lo que parece una comedia romántica sobre un tipo que lleva 25 años enamorada de ella, asuntos de oficina y lo que parece un acercamiento entre las partes antes de que la parte turbia regrese a echar sombras sobre el protagonista masculino y la posibilidad de que sea algo peor de lo que parece, a la vez meten de fondo una historia sobre un ‘asesino’ al que van a liberar. Todo en los últimos momentos del capítulo. Supongo que para ver si así la gente pica, esta vez no tengo muy claro el resultado, la verdad. Supongo que veré también el siguiente a ver una vez establecida la premisa por dónde deciden tirar. Pero lo cierto es que no parece que haya como para ocupar muchos capítulos. Ya veremos.
Empezaré reconociendo que esta The Lady Grace Mysteries (UK) se estrenó en abril. Sin embargo a nadie le pareció importante ni hablar de ella ni ‘moverla’. Me he encontrado con su existencia por pura casualidad y he tenido que esforzarme para poder verla. Una vez hecho os diré que es una buena serie infantil/ juvenil. Es cierto que los trajes tienen algo de ‘disfraz’, que varias de las edades no parecen casar con los puestos y ocupaciones y que en general hablamos de una obra ‘ligera’ en la que una de las damas de la reina, una adolescente, junto con sus amigas de palacio, y pese a sus ‘enemigas’, logra resolver lo que parece serán distintos crímenes de aspecto algo menos peligroso o importante mientras de fondo hay una trama principal de atentados contra Isabel I de Inglaterra -¿había dicho que era de época? ¿no? Vaya.- pero precisamente eso es lo que es y lo que hace a la perfección. No parece buscar otra cosa más que ofrecer una serie de ‘misterios’ que resolver de manera igual de sencilla, con una protagonista que rompe la cuarta pared -a veces a niveles que uno piensa que va a pedir que gritemos ¡NO ROBES!– y que resulta lo suficientemente agradable como para que me sorprenda que no haya una mayor… interés… por la serie. Salvo, supongo, en la BBC / CBBC que ya ha pedido una segunda temporada y unos especiales ‘invernales’. Así que aún llegamos a tiempo.
Me pregunto si esta Baddies (NZ) forma parte de algún tipo de obra de temporada, ‘chavales en un campamento’, que aquí han tratado de expandir haciendo que sea uno ‘correccional’. Para chavales ‘problemáticos’. Y, por algún motivo, mezclarlo con una panda de atracadores. Al final no parece ni para adultos, ni para chavales, ni yo qué sé. Supongo que al menos servirá para rellenar tiempo, o algo.
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Dentro de estas cosas que hacen las empresas resulta que están trayendo de manera más que particular Deep Revenge (JP), o ディープリベンジ o El rostro de la venganza o…, que solo puedo definir como una telenovela psicotrónica que usa una base de venganza para traer algo tan camp, tan high camp, que si me dijeran que en realidad es una parodia tendría que creerlo. Y eso solo en el piloto, no sé yo a dónde van a ir a partir de ahí, teniendo en cuenta que incluye a una jefa de hospital, casi una Quironesa, riéndose aviesamente mientras bebe copas de vino. Si esto es el punto de partida por delante tenemos un circo.
Madremía… The Five Star Weekend (USA)… Creo que no he visto un ejemplo más claro de que hacer una película de Hallmark no es tan sencillo como pueden hacerlo parecer. Porque esta historia que usa la excusa ‘amigas se reúnen a pasar un fin de semana tras la inesperada muerte del marido de la protagonista’ da igual que reúna varios nombres bien conocido, no logran salvar lo que parece en todo momento vacío, falso y descompensado. Una acaba de perder a su marido, otra tiene la confirmación de que su cáncer de mama es maligno y otra ha sido ‘cancelada’ en internete. No sé, no sé, hay una que no es como las demás. Pero ese es uno de los problemas, no solo la idea ‘reunir a mujeres de distintos momentos de mi vida’ suena más a… bueno, eso, una excusa para un libro que algo real. Es que a una de ellas ni la conoce y resulta que ‘tiene un secreto’. Si le unimos que la cancelada es, vaya, la única afroamericana del grupo… pues en fin. Una demostración más de que no es tan sencillo esto. Por mucho que ellas mismas lo reconozcan en pantalla -porque, claro, es imposible no señalar lo obvio, sobre todo si está hecho de la manera más torpe posible-. Y vaya si lo está. Los personajes son poco más que recortables de tan bidimensionales. Las tramas van más allá del ‘no-me-puedo-creer-que-pensaran-que-era-buena-idea’. En fin, un desastre.
Otra recuperación más. Llevamos una racha que al final a las series de animación le va a pasar como a los cómics y su público objetivo van a acabar siendo cuarentones. Pero bueno, vamos a centrarnos, que lo que tenemos por delante es Adventure Time: Side Quests (USA) que vuelve con un estilo de diseño y animación un-poco-distinto-pero-no-mucho. Y con una historia que recuerda a las del pasado (de hecho diría que si conoces la serie original le ves más gracia) pero también con una suerte de reflexión sobre… ¿las masculinidades? A saber. Pero bueno, que esto está aquí. Exisitiendo.
No sé yo si habrá tanta gente que recuerde Verano de 36, la mini en dos capítulos de los ochenta. Contando la llegada de unos obreros (como referencia de un genérico de Los Obreros, supongo) mezclándose con la gente bien de la Costa Azul. En fin, que en Francia sí que debieron tenerlo en mente y ahora llega este L’Été 36 (O)(FR) que nos cuenta lo mismo pero en largo. Entiendo que hay una intención de ir algo más allá de la serie tradicional de época, pero lo cierto es que casi parece que es para meterse en la telenovela que parar ir al drama de costumbres. Porque, ¿cómo alargas una película a serie? Pues, en este caso, metiendo un ‘misterioso asesinato’ más propio -como decía- de una telenovela que de una obra de misterio. Lo que, supongo, hace que esta serie sirva más como ejemplo de cómo han cambiado las cosas que como obra en sí. En fin, yo qué sé. Tendrá su público, pero no soy yo.