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Voy a asumir que Rosa Elettrica (O)(IT) está dentro de algún tipo de ‘obra romántica’ de esas que ahora llaman Dark o Mafia o yo qué sé… Lo digo porque aunque el punto de partida parece de acción, criminal o algo así no hay mucha separación frente al ‘hampón de medio pelo’ drogadicto al que ponen a controlar a una policía pazguata. La verdad es que casi ninguna de las cosas que hacen tiene mucho sentido, así que voy a asumir que es porque van a liarles y no porque realmente alguien pensó que nada de esto fuera a necesitar tener ese mínimo de coherencia.

Hay veces que una serie se vende como puede, y eso lleva a un conflicto con lo que tiene. En el caso de The Season (O)(HK) sospecho que era más fácil venderla con comparaciones que no resisten ni un vistazo superficial, como The White Lotus o Crazy Rich Asians, que con aquellas que sí, aunque sigan estando a bastante distancia de ellas, como Revenge. Es especialmente divertido que esta derivativa y poco inspirada a casi todos los niveles -lo más destacable que tiene es su banda sonora- serie intente con tanta fuerza y tan pocos recursos ser lo que no es, porque eso sucede con su protagonista. Solo que ella, que se supone que está con un plan, no deja de meter la pata por mucho que nos aseguren que no. La información no parece orgánica sino que se requiere e insiste en ella y, sin embargo, no se acaba de dar. Hay un rato en el que podría parecer un rechazado de Lifetime. Tantos cadáveres de series mejores y de posibilidades diferentes como para acabar en lo que parece una serie creada por comité. Con tantas malas decisiones que podría dedicarle una columna entera sobre todos sus problemas. A ver si la próxima vez que alguien se anime a otra ronda de Los Ricos Son Gente Espantosa por lo menos se lo trabaja un poco.

Supongo que este genérico de serie de Harlan Coben que es I Will Find You (USA) significa que el autor está tan justo de ideas que tiene que recurrir a tan enmarañado como poco probable misterio en el que un tipo es avisado cinco años más tarde de que su hijo, al que creía muerto por su mano, está vivo. El problema es que se le juzgó y condenó por ello y ahora está en la cárcel. Una pequeña multitud de personajes secundarios dan vueltas por allá, bien por necesidades de la trama -del esqueleto o de la necesidad de expandirlo a unos ocho episodios-, bien porque para el tipo de conspiración que presentan y los líos que se traen… necesitan a mucha gente. Y aunque el resultado entre al menos -aunque casi por los pelos- en el terreno del forraje lo cierto es que no le veo muchas más cualidades. Salvo, quizá, el hecho de no haber ido a lo más trillado desde el principio. Supongo que ese pequeño paso extra sí que merece al menos un elogio. En fin.


Lo intentan, de verdad que lo intentan. Los actores de Alice and Steve (UK), especialmente sus protagonista: Nicola Walker y Jemaine Clement respectivamente, tratan de sacar adelante un guión que parece compuesto en varias partes por el aviso ‘pon caras’ o ‘di cualquier cosa’. Pero el problema está en que si en la primera parte del episodio la cosa no pasa de tolerable por lo justo cuando se descubre de qué va realmente el asunto el interés se va directamente por el desagüe. Porque resulta que este Alice and Steve que nos cuenta la amistad entre la una, de 56 años, y el otro, de 52, no se centra en su realidad sociocultural -digamos- ni en el él hecho de que ella tiene una familia compuesta por un marido y dos hijos y él está soltero. No. Eso es lo que podría parecer de, como decía, la primera mitad de la serie. Pero entonces llega el giro, porque Steve se enamora… de la hija de 26 años de Alice. Supongo que por eso nos han enseñado que ella está casada con un tipo de 41 años (que, tocaré madera, no es el padre de la niña sino el segundo marido con el que tiene el segundo hijo de unos 20 años, sobre lo que no opinaré tampoco). Como los demasiado numerosos chistes de ‘nos metemos coca’, no parece haber forma de seguir adelante con esto de una manera que no sea un bochorno para todas las partes implicadas. Más aún cuando está claro que el programa pretende que nos pongamos del lado de la pareja. Que esto tenga una creadora mujer o haya elegido para el papel principal a Clement -que lleva casi veinte años casado con una mujer de su edad- no dejan de ser añadidos a la extrañeza. Siendo la extrañeza: Pero quién pensó que esto era buena idea. Algo que, me temo, es el resumen perfecto de demasiadas series.

Yo hubiera jurado que ya habíamos superado el Momento House, con protagonistas masculinos claramente imbéciles pero, a la vez, muy capaces en lo suyo pese a sus tendencias autodestructivas. Pero se ve que no. Al menos Avvocato Ligas (O)(IT) pertenece claramente a ese modelo de hombre, y casi de serie. Con un abogado que es muy bueno en lo suyo y un desastre con sus compañeros de trabajo y, sobre todo, su mujer e hija. El caso central -un asesinato que tiene toda la pinta de que va a resolverse en la segunda parte porque este piloto tiene pinta de ser en dos partes y no un ‘caso de temporada’, ese arco largo es de suponer que corresponda al proceso interno autodestructivo del tipo este- es aceptable sin mucho más, y tampoco a los guionistas parece importarles mucho más que para sus posibilidades con la trama. Ah, y por algún motivo han decidido que tienen que meter escenas de sexo que tampoco es que aporten mucho. En fin, que parece que retroceder un par de décadas en lo que a TV ser refiere es algo que siempre está a disposición del público.

La verdad es que un poco me sorprende que Tsunami Umino no haya -que yo sepa- sido publicada en España. Hace una década o así ya fue adaptada a serie con… algo así como Esposa a tiempo completo. Creo que ahora andaba por Netflix. Y supongo que le ha ido razonablemente bien porque ahora le hacen una adaptación nueva, Chloe et Emma (O)(JP), o クロエマ o… , esta vez en Prime pero igual de… particular. En este caso sigue a dos mujeres, en su treintena, y muy diferentes. Emma está en el que puede ser el peor día de su vida. Tan malo que se ha buscado un jardín para pasar la noche. Pero resulta que la casa a la que pertenece el jardín está ocupada. Por Chloe. Que se a encuentra -bueno, es algo un poco más complicado, pero os podéis hacer a la idea. De hecho la narrativa es particular, aunque no es lo más extraño de la serie. Sino, quizá, su discurso sobre las amistades inesperadas y las pequeñas alegrías. En este caso la relación entre las dos protagonistas, su relación con la ¿adivinación? ¿lectura del futuro? y también con los postres. Bueno… postres, bocadillos, pequeñas piezas de comida -supongo-. Ahm… ¿Meriendas? Algo así. Lo cierto es que es una serie muy particular, supongo que dentro de estos estilos ‘suspense y cariño’ que están ahora moviéndolo. Una serie peculiar, en cualquier caso.

Asumo que este Dragon Striker (USA) se estrena ahora por las cosas de fútbol. La verdad es que más que serie parece una ensaladilla: Toman cosas de aquí y allá y lo cubren con una salsa más popular que otra cosa. En un momento pensé que la idea detrás era ‘haz Oliver y Benji pero más manga’, en otra pensé en mirar si es que tenían ya unos muñecos o unos videojuegos. En cuanto al botín del saqueo tenemos… un jovencito que descubre que tiene ‘poderes’, una entrada en una especie de institución con muchas historias detrás, el misterioso pasado de su (aparentemente muerta) madre, fútbol como concepto, tiros con nombres especiales que son poco menos que combos de videojuegos, un dibujo de ese que parece que calcula cuánto es un manga, cuánto es el manga de los estadounidenses esperan, y qué es lo que buscan estilo Avatar -el bueno-. Total, que para rellenar unos días tontos de verano supongo que servirá, ahora, no sé exactamente qué miembro del Comité que la ha creado se llevará el bonus.

Me alegra que estemos teniendo un cierto éxito en las series románticas. Ahora solo espero que empiecen a respetar al público. Porque Every Year After (USA) es un insulto. Un cúmulo de cosas ya vistas -y mejor- con muy pocas ideas -ni las líneas temporales son especialmente interesantes- y unas interpretaciones con menos registros que la sección de nacimientos de El Vaticano. Eso sí, si queréis mucho lloriqueo y mucho enfurruñe y una serie de decisiones completamente ilógicas… Bueno, a ver, poder podéis verla pero quizá la pregunta sea… ¿realmente queréis hacerlo?

Yo llegué a Kenka Dokugaku (O)(JP), o 喧嘩独学 o Viral Hit o…, pensando que sería otra historia de hostias. Y resulta que no, que es una historia de bullying en la que hay alguna hostia. Supongo que partirá de un manga, webtoon o similar, porque esta idea de que lo más importante sea que un grupo de ‘adolescentes’ en el instituto se llevan mal y buscan la viralidad… pues bueno. Los restos de humor…. pues vale. Pero el estado general del asunto es que todo este piloto es solo la construcción del sitio al que quiere llegar. Pero al que le va a costar más tiempo que paciencia tengo. Qué le vamos a hacer si parece que estas series tienen un problema para ir al grano.

Parece que están todos lanzándose a por las producciones verticales. Al menos en el caso de Disney este Locker Diaries: Phineas and Ferb (USA) ha buscado una excusa: Se cuenta desde dentro de las taquillas. Y así nos muestra escenas de las vidas de los protagonistas cuando NO están en verano. Son historias muy cortas, que a ratos recuerdan a ese Cambio de Clase que tantos años duró en Disney. Solo que multiplicado por las habituales ideas despendoladas de Phineas & Ferb. Así que, siendo conscientes de lo que tienen, el resultado es bueno.

La telenovela desatada siempre ha sido una de las especialidades sudafricanas, así que supongo que no debería de sorprenderme que este The Polygamist (O)(SA) sea un ejemplo de ello. Aunque sí que me sorprende lo poco que el título tiene realmente que ver. Uno pensaría que va de un hombre que tiene dos mujeres -o más- a escondidas. Pero nada más lejos de la realidad. El tipo se ha largado y está con la segunda, con su amante, pero no logra que su mujer acepte ni los papeles del divorcio ni la misma idea de ello. Y en gran parte es porque ella es una ‘influencer’ que ha basado su imagen pública en que es la esposa y madre perfecta. Así que no puede verlo amenazada por algo tan tonto como que su marido quiera el divorcio porque está con otra persona. Hay un momento en el que no está claro hasta qué punto está siendo una comedia o un melodrama cuando va a llevarle a la casa que comparte con su amante la invitación para su 20 aniversario de bodas. El puro planteamiento supera el ridículo, igual que lo hace el cliffhanger de final del capítulo o la manera peculiar para picar nuestra curiosidad con la que empieza. En fin, que si me hubieran dicho que es algún tipo de parodia podría llegar a creérmelo.

Clichés y topicazos, casi podemos elegir de qué caja sacan cada parte en este Proud (O)(PO) que va de un joven gay que cumple todos los arquetipos: Fiestero, promiscuo y aficionado a drogas y alcoholes. Su vida es un desastre y no deja de darle disgustos a su hermana, una madre soltera con la que está viviendo después de que la vida de él se fuera desmoronando. Por supuesto como en estos casos suele suceder la vida interviene. Él tiene que hacerse cargo de su sobrino y rehacer su vida. Algo para lo que no está preparado, blablabla. A partir de este piloto la serie puede seguir solo con los duros pasos para lograrlo, con momentos en los que parecerá que está todo perdido pero el protagonista perseverará, o como crónica de esa caída en la que el niño ahora a su cargo será el centro emocional del asunto. Tanto da, he visto ambas historias suficientes veces. Generalmente hechas de manera más interesante. Así que más allá de los que quieran ver el trasero frecuentemente desnudo del protagonista no se me ocurre mucho motivo para seguir dedicándole tiempo.

Supongo que con Raakh (O)(IN) querían explorar el ‘true-crime’ de India. Lo cierto es que esta sección de los sucesos parece menos uno de esos pseudo-docudramas británicos y más algún tipo de ficción construida para darle una vuelta al cine quinqui. Porque la historia de los delincuentes -por falta de sentido que parezca- está hecha con muchos más elementos melodramáticos que la del dedicado policía o los dolientes padres. Porque esto, que comienza con un par de chavales desaparecidos, luego encontrados muertos y, rápidamente, una investigación sobre lo sucedido, se convierte con cierta facilidad en una historia sobre los criminales, sobre qué les llevaba a hacer barbaridad tras barbaridad y, en fin, sobre todos esos sórdidos detalles de las historias sensacionalistas. Que si tenemos en cuenta que ya había salido en Black Warrant y ha sido sujeto de distintas reconstrucciones y reinterpretaciones no por lo intrigante -está ciertamente bastante claro todo- sino por lo sangriento que este asunto de Ranga-Billa fue. Así que diría que no existe un motivo que justifique la serie, pero asumiré que sí que hay uno: Hacer dinero con el sufrimiento de los demás.

Más allá de lo telenovelesco o lo lógico, todo en este Thanai Pisat (O)(TA), o ทนายปีศาจ o The Evil Lawyer o Las dos caras de la ley o…, apunta a la idea de hacer un drama criminal completamente delirante que trata de fingir que lo que trata es lógico. Que haya una abogada que gana casos sin importarle la verdad o… nada en absoluto… eso parece dentro de lo razonable. Que haya un joven abogado idealista  que se ve en mitad de un chanchullo, trata de que se haga justicia y le acaba explotando en la cara… eso tampoco. Que la cosa descarrile hacia el final del capítulo piloto con un giro que por un lado era el esperable pero por otro ha logrado tener incluso menos sentido del que parecía en un principio… pues bueno. No creo que le de muchos más capítulos a esto, al menos no sin saber si pretenden que el caso que aparece en este piloto dure toda la temporada -algo a lo que no le veo mucho recorrido- o si lo van a resolver y ambos abogados comenzarán a colaborar. Ya veremos, porque al menos un capítulo más se ha ganado con tanto despendole. Pero no creo que muchos más y, desde luego, menos mi interés que mi curiosiad.


Hay semanas en las que pasan cosas raras. Por ejemplo, que un viernes de la nada suelten una serie completa tras dos años sin saber nada de ella. Eso es lo que ha pasado con este Among Us (USA) que no deja de ser una serie de 10 capítulos que duran alrededor de 12 minutos, es decir, poco más de dos horas. Es cierto que el piloto se ve con las dudas de qué están haciendo aquí o cómo quieren hacerlo. Pero al final queda claro que es una única trama que mezcla las que podrían haber sido historias de La Cosa o Alien con las series animadas interneteras de los ’00s. Bueno, al menos con las de humor más o menos cínico y bastante gore. La forma de distinguir a los personajes está hecha con suficiente capacidad y rapidez, y aunque acaba como tantas veces rematando en el final… han sido poco más de diez minutos, así que no se les puede culpar. Sí, quizá, de no haberlo sacado directamente como película. Porque una trama única en dos horas lo hubiera permitido. Supongo que si se hubiera emitido con cierta normalidad -presupondré que con un par de ellos de lanzamiento y el resto uno a la semana- quizá hubiera dejado pensando en qué podría suceder a continuación, más aún con ese fondo de ‘slasher’ misterioso que se gasta. Pero bueno, que quizá hubiera tenido más sentido lanzarlo como película. O no. A saber. Lo importante, supongo, es que ya está aquí.

En 2006 se estrenó la película Bon Cop, Bad Cop (CA) , sobre dos detectives canadienses -uno francófono y el otro anglófono- que debían investigar un asesinato de frontera. (De frontera interna, pero de frontera interna. Aunque mejor no dar ideas o nos acabamos encontrando con una versión española entre un vizcaíno y un burgalés) La cosa fue bien y en 2017 sacaron una segunda parte. Y, con la misma tranquilidad, llegaron ahora a la serie. Con un cambio de reparto y el fondo de una nueva investigación. Aunque a estas alturas los actores estén mayores -bastante- pero la mezcla de acción y humor, desde el lado de las broncas y la destrucción de… lo que les pille por medio, la verdad… La historia nos presenta a cada uno de los polis en su contexto propio, que -debo decir- es la parte más floja con exactamente el humor que os podéis imaginar, y el caso que les va a unir. Y no hay mucho más pero, supongo, sirve para que los que lo conozcan puedan pasar a lo que viene y los que no… bueno… tengan una idea clara… quizá demasiado clara… de lo que se van a encontrar.

Mi recomendación con Cape Fear (USA) es sencilla: Buscad el libro de John D. Macdonald, que es mejor. Es mejor que cualquiera de sus versiones, cada una peor que la anterior, y también es exactamente igual de Película de Lifetime que todas ellas. Pero si en aquella, de 1957, ya teníamos todo lo que es ideológicamente discutible -la criminalización de la reinserción, la idea de que la justicia solo ayuda a los encarcelados (?), y de que las penas son cortas y muy débiles con los culpables…- en las posteriores las cosas han ido empeorando. La primera película, la de 1962, recortaba los años de prisión 14 a 8, hacía que el protagonista le hubiera pillad como testigo y no como policía, metía el ‘proceso para inhabilitar’ al abogado por los intentos de quitarse de en medio al agresor y, en un movimiento propio de la época… cambiaba (un poco) el final. Frente a la muerte sin sentido del antagonista que ofrece la novela y que es más fruto de la bronca y la casualidad -el protagonista en el libro es bastante inútil, pero más real- que algún tipo de venganza…. aquí el castigo ejemplarizante es ‘que vuelva a la cárcel por siempre’.  La del ’91 es incluso peor. El protagonista ahora no solo era un abogado, era SU abogado, aquí ya no hay una detención o una interrupción, aquí es que decidió esconder una pieza clave en el juicio. ¿Cuál? Pues que la muchacha a la que violó ‘era promiscua’. Cada nuevo giro peor que el anterior. Y entonces llegamos a esta serie… y es aún peor. No solo es peor ideológicamente, que también. Además es peor en cuanto a la necesidad que tiene de ser ‘extrema’ -es decir, esa idea de adultez de los adolescentes según la cual hay que mostrar cosas sórdidas y violentas para demostrarla- y a la necesidad de estirar una historia que estaba bien con la duración que tenía. Por si fuera poco, la pendiente se ha ido resbalando en más campos: En la novela y la primera película el delincuente es un estadounidense más, en la de los noventa es claramente un italo-americano, aquí directamente es un migrante. Cada nueva decisión peor que la anterior. Igual que lo es que aquí haya un asesinato por medio, una confesión de culpabilidad en un entorno que ni en Lifetime hubieran aceptado, una serie de movimientos y repercusiones legales completamente incoherentes con nada que no sea un ‘pánico-moral’, todos los personajes parecen a estas alturas la caricatura de su caricatura, en parte porque los creadores parecen desconocer más allá de la última versión, como si fuera un eco cada vez más lejano o una fotocopia cada vez más borrosa… y en parte porque están interpretados con la absoluta desgana que uno ha aprendido a asumir en una serie de Apple. Solo falta Nicole Kidman. Aunque la decisión de que los protagonistas sean una pareja de abogados… y que le representaran, de nuevo… No es solo que haya muchísimas series mejor que esta, que las hay, a patadas, es que todo lo que cambia y adapta solo nos muestra una cosa: Lo mucho peor que consideran el momento actual los que toman las decisiones: peor que en el post-reaganismo de Bush Padre, peor que los años de Kennedy -sin duda- y, claro, peor que con Eisenhower. Ahora estamos en los años de TRUMP!, en su segundo mandato, así que es normal que la violación no sea siquiera el delito principal.

Creo que Chamgyoyuk (O)(CS), o 참교육 o Teach You a Lesson o Así aprenderás o…, es algún tipo de fantasía de poder mezclado con una obra de venganza. Empezamos con un instituto en el que el acoso se gestiona como siempre: los profesores no hacen nada, los que intentan hacer algo son dados de lado, lo único que logran ofrecer es trasladar a las víctimas, en ocasiones no ya de clase… de colegio, y todo eso mientras el equipo directivo dice que todo está bien y que ellos no sabían nada. La rutina de costumbre. Solo que aquí aparece un adulto, teóricamente un profesor, que se lía a golpes con los abusones. La cosa irá escalando a lo largo del capítulo y terminará con lo que se supone que es una ‘lección aprendida’. Obviamente es una historia que casi entraría en lo fantástico. Y que parece realizada más por el gusto de escribirla que pensando en que sea posible o lógico. Pero supongo que si lo que os apetece es ver que ahostian a abusones… pues supongo que esto es lo que tienes.

De entre las cosas que no esperaba era que en el enésimo romance de oficina, sección doctores -como deja claro el nombre- Dakteo Seomboi (O)(CS), o 닥터 섬보이 o Doctor on the Edge o El médico del fin del mundo… fuera a encontrarme con imágenes de esas de Generación Automática. Así que el resto de comentario se lo pueden genera automáticamente que yo no tengo intención alguna de darles publicidad de ningún tipo.

Lo primero que vemos en The Fortune (UK) es a una misteriosa persona con guantes negros pegándole un tiro a alguien. Que, claro, debería de haber sido un cuchillazo para seguir con los tópicos. Porque todo lo que hay aquí es una cadena de topicazos tales que lo siguiente que vemos -un desayuno familiar- podría haber salido de una película de Lifetime. De hecho lo que viene detrás, un restaurante a tope de gente a cuya dueña le dicen que ha heredado toda LA FORTUNA de un hombre que se supone que no conoce (así que o será su padre o le habrá matado, las reglas de Lifetime, no las mías), se supone porque lo siguiente que hace es buscar una imagen y descubrir que aparece en una foto junto a ella. Así que decide hacer lo lógico: Rechazar la fortuna. Por supuesto nadie la cree. Tampoco entienden que decida investigar qué conexión tenia o qué sucedió en su pasado. En fin. Que para echarse unas risas una tarde gritándole al televisor para que dejen de hacer el idiota y sacar giros inesperados… En serio, lo siguiente que hace es irse a ver a su madre con Alzheimer a ver si ella le cuenta algo. Lo que sucedió a continuación desde luego no os va a sorprender. Que tengan a un tipo conduciendo un tractor y mirándola mal quizá sí, es decir… deberían de ser más discretos. Pero, claro, hablamos de una serie en la que la protagonista tiene un número registrado como MARIDO. En fin, que poco les pasa.

Pues ya estamos otra vez con una de Organización Criminal, que se ve que no teníamos suficientes. En este caso Morfeusz (O)(PO), con un drama familiar que no parece ir a ninguna parte y toda la lógica de estar lanzando dados. En fin.

Imagino que este piloto de Night Shift for Cuties (O)(IN) busca ponernos en situación. Una empleada nueva y una con un tiempo ya en una tienda especializada en… productos surcoreanos o algo así… tienen distintos problemas en la vida -una familia con problemas de dinero en un caso, una familia empeñada en casarla en la otra… y la incapacidad de ver que el repartidor de agua está interesado… en el otro- y algo en común: Su amor por el K-Pop y, sobre todo, por un grupo. El final del capítulo deja claro que van a tener una oportunidad de verlo así que las opciones son o que se peguen entre ellas o que colaboren. Ninguna de las dos me parece una opción especialmente interesante, la verdad. Pero yo qué sé, esta cosa de costumbrismo y fan… me temo que no es lo mío.

De entre los muchos problemas que tiene Not Suitable for Work (USA) quizá el principal es lo claro que se trata de una serie ‘de oídas’. Es una serie antigua -MUY antigua, a ratos está claro que le gustaría ser Friends, y eso significa más de 30 años- pero finge que no poniendo la idea de una señora de los ochenta de lo que hablan, dicen, sienten y son los jóvenes hoy día. Y está tan empeñada en ‘agradar’ que toma varias decisiones más allá de lo ridículo como dejar en el aire varias posibilidades amorosas o justificar cameos a futuros. Es como si hubieran querido condensar distintas temporadas de una sola vez para llegar a donde ellos quieren. Y, claro, no funciona. Podría ser peor, sí, pero dado que es una comedia también podrían haberse acordado de que debería de tener gracia en algún punto.

Si en algún momento de la semana aparece una serie que deteste más que Tip Toe (UK) probablemente mi presión explote. El discurso gay-de-ciudadanos de RTD es infumable, pero peor aún es la interpretación de Alan Cuming. Una de las peores de un actor protagonista que he visto en los últimos años. El resto del reparto está a por uvas y que parezca una fusilada de American Beauty a la que han puesto los tics de RTD para hablar de Lo Queer claramente no ayuda nada. Hay poquísimo que podría decir a su favor pero, sobre todo, no hay motivos alguno para que lo busque o lo haga.

Hace como cuatro años se publicó en España, en GatoPardo, el libro Trío de Johanna Hedman, una historia que ahora vemos convertida -adaptada, en realidad- en la serie Trion (O)(SU). Con una joven que viene de una familia de posibles, un estudiante universitario con ganas de artistear y un tercer joven que acaba de llegar y es incluido con los anteriores para dar lugar a, efectivamente, un trío. Y si entre dos hay posibilidades de fricción -sí, también- pues imagina un trío. Lo que pasa es que al final es lo de siempre porque por algún motivo la ficción con ganas de ser generalista siempre tiene que hablar para mal de estas cosas y unirlo a jóvenes idealistas y blablabla, a ser posible de posibles. En fin. Más de lo mismo. Algún día se animarán a otra cosa, espero.

Pequeña y agradable, supongo que eso es lo que se puede decir de la australiana Two Years Later (AU) que nos presenta una extraña relación entre dos ‘jóvenes y guapos’ acostumbrados a ¿ligar? cuando se encuentran en el autobús que pierden el contacto durante el confinamiento del COVID y, dos años más tarde -por si alguien no había pillado el título- se reencuentran. Por supuesto nos van dejando ver cómo más allá de lo que muestran y se cuentan hay una realidad algo más complicada en ambas partes -que en el primer capítulo parece ir en una dirección concreta en ambos casos, pero a saber- y que, supongo, iremos viendo cómo se desarrolla en ambos lados. La verdad es que no tengo muy claro qué es lo que pretenden. Supongo que una comedia romántica ligera. O algo así, agradable y no muy pensado.

No tengo muy claro -y añadiré: No lo tengo claro yo, me da la sensación de que la serie sí lo sabe pero no quiere mostrar sus cartas- que se supone que es The Pyramid Scheme (O)(IN). Sí, claro, en el piloto vemos a un tipo que está en una mala situación -y, con todo, claramente empeorable- que decide sumarse a un timo piramidal por la mezcla habitual de motivos: el atractivo de un enriquecimientos rápido y fácil, y una situación estructural en apariencia inasumible. El asunto es que esto, que se nos presenta en varias ocasiones con ropas de comedia, deja ver por detrás también en distintos momentos tanto lo que tiene de Organización Criminal como lo que hay de drama detrás. ¿Cómo de oscura puede ser una comedia negra? ¿En qué momento deja de ser comedia para ser… otra cosa? me da la sensación de que quien quiera seguir con esta -no es mi caso- se lo va a encontrar de frente. Porque está claro que las manipulaciones a los que están cerca -a la familia, pero no solo- se presenta como un virus que se propaga -dentro de la ‘pirámide’ pero también con la gente a la que se manipula para sacar el dinero- y como parte de una maquinaria más grande que hace a solo unos pocos más ricos mientras al resto de la cadena acaba haciéndoles más miserables y rompiendo sus relaciones. Mientras llegan a ambos, lo que tenemos aquí es una comedieta que busca una cierta cercanía y algo de ‘empatía’, como si buscara una manera de que los espectadores sufrieran el mismo viaje. Me pregunto si también expondrán la corrupción necesaria no solo para que algo así funcione, también para que no se pare a esas empresas. Pero, como decía antes, no tanto como para seguir viéndola.

Una vez más un piloto que deja las piezas puestas para lo que quiere contar… aunque al menos en el caso de Qiao Chu (O)(CH), o 翘楚 o Ashes to Crown o De las cenizas a la corona o…, la forma de hacerlo es con lo que podría haber sido algún tipo de película previa. Porque en este piloto asistimos al casamiento, subida y tragedia de una mujer, que ve cómo su enlace con un tipo aparentemente medio idiota acaba significando para su padre -un general-, para su… ¿guardaespaldas?…, y para toda su estirpe una condena al llegar al mayor puesto de poder posible. Solo que, a veces, las cosas no son como parecen y el destino le da, de forma literal, otra oportunidad. El cómo la maneje y hasta qué punto repita los mismos errores parece que será el argumento de una serie que claramente intenta mezclar la parte De Época y la parte De Batallas / Intrigas Cortesanas más el Romanceo para contar una historia variada, bien armada y con dinero detrás para las recreaciones. La decisión de este piloto sigue siendo, sin duda, peculiar -más aún teniendo en cuenta la de veces que hemos visto despachar el truco tras el primer tercio del mismo, pero quién sabe. Quizá esta vez sirva para algo. Le daré algún capítulo más.

Lo que les gusta a los británicos una recreación dramática de un true-crime, de verdad. En el caso de The Witness (UK) la excusa es que el hijo de 2 años de la víctima lo vio todo. Así que su familia le quiere proteger de todos: El culpable, la policía, la prensa… Ah, sí, es que la muerta era una mujer blanca y rubia, así que la prensa la sacaba todo el rato. El resto es el habitual blablaba de estas cosas de ‘tenemos un sospechoso’, ‘los medios nos acosan’, ‘nuestra vida nunca será la misma’, etc. En un momento dado se van a España, durante una década y pico, lo que permite la parte más entretenida: Escuchar a gente hablando catalán. Pero bueno, también terminan con un ‘necesitamos la cooperación o el asesino volverá a matar’. A ver, que llevas como doce años desde ese asesinato: No te flipes. En fin, ingleses y sus cosas.


Es curioso cómo hay veces en las que parece que el espectador tiene más claro lo que quieren hacer que los creadores de las series. Porque viendo Brothers And Sisters (O)(IN) y los bandazos que pega parecería que hay varias series dentro luchando por salir. Incluyendo unos títulos de crédito de sitcom noventera USAca que terminan con una… ampliación del campo que es donde realmente va a estar el asunto. Así que las ‘problemáticas familiares’ que parecen que serán problemillas más o menos ligeros pegan un par de volantazos llevándolo hacia el drama familiar o, incluso, la telenovela de aparición diaria. Pero no se acaban de decidir tampoco y, claro, entre los muchos personajes, el poco tiempo y los cambios de tono uno sospecha que si se hubieran centrado en una tira diaria habrían ido mejor las cosas. Pero bueno, también tiene pinta de que va a necesitar bastante recorrido hasta que los personajes estén en sus puestos. Lo que pasa es que para entonces el que no va a estar seré yo.

En cuanto a Bust Up (NZ), creo que el problema principal es que se nota enormemente que hay dos series ahí y que una es la que las creadoras querían contar y otra es la excusa para venderla a la cadena. De ahí que tengamos una serie ‘policíaca’ con un ‘caso del día’ más o menos enrevesado y alguna pincelada cómica… pero eso sea lo que les han pedido para darles la serie. Porque está claro que el drama de personajes es lo que realmente les motiva, algo que permea en la parte policíaca, que tiene más de drama de lo que suele ser habitual en estos casos, y que muestra un ‘arco de temporada’ que no se va a centrar en un misterio misterioso sino en otro tipo de misterio distinto, el de la forma de encajar entre dos personas, las dos protagonistas. Porque el centro de esta historia es cómo dos policías, una que lleva toda la vida en el pueblo neozelandés de turno, la otra que acaba de volver, van a poder convivir y llevarse bien… teniendo en cuenta que en el pasado fueron pareja. Algo que claramente será un problema porque aunque ambas preferirían no tener que trabajar juntas te dejan claro que se complementan. Y el hecho de que las cosas tampoco estén ‘fáciles’ para un regreso romántico -como, digamos, el hecho de que una de ellas ahora está casada con un señor- parece más parte de esa ‘gran narrativa’ que ni siquiera está claro que vaya a ser necesariamente romántica, aunque sí claramente de intimidad. Y esto, que es lo que es muy obvio que nos querían contar, interrumpe y quita la acción de lo otro, del policíaco, hasta el punto de que hay veces en las que parece que preferirían resolver de cualquier manera el caso de la semana para centrarse en lo suyo. Habrá que ver cómo sigue, porque si logran ‘engrasar’ esta fricción posiblemente acabe siendo un título recomendable. Aunque no sé si entonces lo podrán vender a una ‘cadena’, claro.

Frente a lo que decíamos antes, en Cousins and Kalyanams (O)(IN) tienen claro que son un drama familiar con algún alivio cómico también aquí y allá, y una tendencia obvia y lógica hacia lo telenovelesco, así que aunque a mí no me interesen gran cosas las idas y venidas entre bodas, relaciones románticas y relaciones de familia asumo que el problema soy yo y que si alguien quiere ver precisamente esas cosas… pues supongo que le podrá valer aunque no sea gran cosa.

Normalmente cuando los ingleses se centran en historias con un lateral histórico, en esa especie de docudramas en los que el drama pesa más, es porque están metidos en su empeño de recrear ‘true crimes’. Así que voy a asumir que Dear England (UK) es uno de ellos. Porque entre su manera de recrear la historia y el fútbol inglés y el resultado de la serie… sí, es algo criminal. De verdad, qué necesidad había.

La tercera de las miniseries de Zerocalcare -que serían serie regular si en Netflix no fueran cobardes, o si no hubieran notado que una serie de miniseries venden más que una temporada tres- se llama Due Spicci (O)(IT) y, bueno… yo diría que va sobre la crisis de la mediana edad. Así que supongo que si a alguien quiere ver a cuarentones con problemas -y, de alguna manera, lo que parece un lío de dinero que sospecho nos va a llevar a mafiosos- además de alguna reflexión ‘mujeres, cómo son, ¿eh?’, pues se puede ver esto. Yo no lo voy a hacer, pero vamos, que ahí la tenéis.

Me resulta imposible no ver Make That Movie (UK) y recordar, a la vez, dos tipos de obra. Por un lado las producciones más o menos paródicas que en los ’00s estuvieron haciendo en [adult swim] -aunque no solo-, obras con pocos medios pero la clara decisión de crear personajes exagerados que se enfrentaban o creaban Lo Extraño con sus propias acciones, por otro lado a ese tipo de comedias casi de la misma época con una persona aparentemente normal que iba desatando El Caos a partir de la decisión de tirar con una premisa más o menos ridícula. Si en el primer caso hablamos de Childrens Hospital o Danger 5, en el segundo me refiero a Review o Nathan For You. Como en el segundo caso, Sam Campbell, uno de los cómicos ‘en Inglaterra’ -él no deja de ser australiano- más famosos del momento con un estilo peculiar y… bueno… ese aspecto suyo de pollopera, decide que va a crear una empresa con un funcionamiento sencillo y que -por suerte- en el piloto ya está funcionando. Alguien tiene una idea para una película y él se encarga de llevarla a cabo. Como sea necesario. De ahí la segunda parte que lleva a esas primeras series comentadas, tanto el rodaje de la película como la obra en sí se nos van presentando por un lado como un caos inevitable y por el otro como una sucesión de momentos dentro de su propia ilógica. El resultado global, sorprendentemente, tiene sentido. Aunque me queda muy claro que va a ser uno de esos programas ‘de culto’, no creo que mucha gente conecte con este humor, y no sé si logrará  algo tan tremendo como Pancakes; Divorce; Pancakes. Pero al menos parece que lo va a intentar, que para cómo está el patio supongo que ya es algo a celebrar.

En ocasiones uno se pregunta si el problema de las cosas son los ejecutivos, los puntos de partida o qué. Obviamente en Spider-Noir (USA) el problema es que el punto de partida era simplemente ‘podremos crear una serie dentro de las cosas de Spider-Man con un actor muy conocido que no ha hecho una serie regular’, así que la posibilidad de tener a Nic Cage y de usar uno de los Spider y de que fuera uno que salía en la película de animación… supongo que no pudieron resistirla. Porque, por lo demás, no hay ni una trama ni un plan. Y es una lástima porque hay buenos actores, es decir, al margen de Nicolas Cage que es quien logra salvar un mínimo esto, pero fuera de él solo Karen Rodríguez, que interpreta a Janet, la secretaria, logra hacer algo. Y eso que, como decía antes, tenemos por ahí a Brendan Gleeson, Cameron Britton, Andrew Robinson, Scott MacArthur o Lukas Haas. Pero entre que no tienen gran cosa que hacer, y no parecen tener mucho interés en hacerlo -quizá porque saben que este es el ‘show‘ de Cage, quizá porque para qué- el resultado es mucha gente que parece estar en algún ‘capítulo especial’ de una serie. Un capítulo de esos que pasa a estar en B/N para recuperar la época y hacer homenajes. Que es exactamente lo que hace. Pero como no tiene sentido ni vergüenza hay una versión en color por si no te atreves a ver algo en blanco y negro. Y en cuanto a los homenajes… parece que ni saben qué robar ni de dónde hacerlo. Porque, como decía, el problema principal es que no saben qué quieren contar o cómo hacerlo. Saben que quieren planos que queden bien en B/N -generalmente parte de esos ‘homenajes’- Saben que tienen a Cage y que es cuestión de tiempo que se suelte -¿debería haber estado ‘suelto’ desde el primer capítulo? A saber-. Y saben que tienen que dar Spider-Man y que tienen que dar Noir. Pero, como pasó en los cómics del personaje, fuera de eso no han sido capaces de hacer nada mínimamente interesante con él. Parece que no supieran ni hacer noir de entonces ni noir actual. Como si no recordáramos a Haas en Brick, por ejemplo. Así que todas las posibilidades que tiene el asunto acaban quedándose en prácticamente nada. Podemos dedicarnos a comentar lo mal que le queda el sombrero tres cuartas partes de las veces a los actores, el absoluto desastre de versión de Dream a Little Dream of Me, que llega a niveles de pensar que ojalá una versión de Glee!, o a desear que Cage se soltara del todo pese a haber elegido ser más Cagney que Bogart. Mi única duda es si a alguien le apetecerá volver a darle una segunda temporada a esto. Y, si ese es el caso, podrían fichar a Rolin Jones y Ron Fitzgerald para que traten de arreglarlo.

No sabía bien qué esperar de este Star City (USA) que se presentaba como un spin-off de For All Mankind pero desde el punto de vista de los rusos. Por supuesto eso demuestra lo ingenuo que soy, porque prácticamente desde el primer minuto lo que nos dan es… propaganda anticomunista. Y no, no se han molestado en poner las críticas que pudiera haber en, por ejemplo, los Strugatski, Belyaev o Bulichov. Nah, directamente se van a la Stassi, a La Vida de los Otros y demás. Es una demostración, casi irónica, de cómo pasan de una serie que ofrece una versión saneada de su pasado, libre de polvo y Jim Crow, a otra que parece escrita por algún furibundo propagandista. Para, además, no contar nada interesante. Que es el peor delito de todos. Porque si me prometes exploración espacial y lo que me das fundamentalmente es señores en cuartos escuchando conversaciones…. y señoras pasándolo mal… pues para qué seguir, la verdad. Habrá que considerar que Estados Unidos no está suficientemente madura para hacer una serie así, y que ya veremos si en algún momento puede hacerlo.

Pocas series más irritantes se me ocurren que esta Two Weeks in August (UK) sobre un grupo de amigos con sus problemas que se van dos semanas de vacaciones todos juntos a un país extranjero a inventarse drama. Ni son interesantes, ni son empatizables, ni merecen más que el que les pille una revolución y les cuelguen de los pies. En el mejor de los casos. Si no fuera británicos ni se plantearían que están cogiendo lo peor de dos Durrells, Lawrence y Gerald, aunque están más cerca del primero. Aunque es cierto que lo de la niñera top-less es digno de cualquier película de los años setenta. En fin, no habrá cosas que contar para pararse a estas pavadas.

A partir de los álbumes de Julia Donaldson y Axel Scheffler sobre Zog (UK), un joven dragón que va a una escuela de dragones para aprender a… dragonear, supongo, sale esta adaptación, la segunda tras la de 2018, que esta vez nos presenta un mundo en el que Zog está solo un poco por encima de ser casi un personaje más, una obra medianamente coral en la que seguimos viendo a Zog ir, a veces, a sus ‘entrenamientos’, pero en la que no es la historia principal. Es de suponer que quería al personaje precisamente por ser algo conocido y bastante llamativo. En fin, que supongo que para peques valdrá, pero no es que se hayan preocupado demasiado en ella.


Mientras estaba viendo el inicio del piloto de The Boroughs (USA) pensaba en la cosa tan antigua que estaba viendo y a quién en Netflix se le había ocurrido que era buena idea. Luego aparecieron los productores y todo encajó. Supongo que es uno de esos proyectos en los que se ha podido pagar a enormes profesionales para demostrar que por buenos que sean los actores hay que darles algo que hacer o el resultado es… este Cocooner Things. Sí, el grupito de jubilados es el que ahora se enfrenta a una situación extraña que tiene pinta de ser extraterrestre. Tiene pinta porque esto lo hemos visto ya en Outer Limits y en los cómics de los ’50, extensamente. Es tan antiguo que la propia Netflix usaba un punto de partida similar en el piloto de la desopilante Joko Anwar’s Nightmares and Daydreams… en 2024. En fin, al  menos que sirva para pagarles la jubilación a Alfred Molina o Geena Davis.

¿Puede una serie de diez minutos hacerse larga? Eso parece que responde Carísima (O)(AR) que, una vez más, sorprende que no la echen en vertical. Esta vez voy a asumir que es algo que iba a ser una película o así, pero pensaron que podría hacerse más barato. Y, desde luego, parece barata. Bien es cierto que da la sensación de tirar de algún tipo de tiktoker de éxito inexplicable -para mí, porque hacer una parodia de Paris Hilton a estas alturas… en fin, y todo lo demás más EN FIN todavía- en el que lo único bueno que puedo decir es que han decidido poner por detrás una trama de misterio digna de lo más arrastrado de Lifetime. Quizá es cierto que Netflix quiere sustituir a YouTube, porque para esta

Están tan empeñados en meternos curas y monjas en todas partes que con este Falling (UK) han decidido regresar a aquellas historias en las que los religiosos en lugar de colgar los hábitos se los arremangan. Supongo que una historia romántica que se lo toma con tranquilidad, con MUCHA tranquilidad, porque supongo que esperan que si conocemos a los dos personajes y sus circunstancias tanto religiosas como… bueno… personales… nos interese más. Habrá espectadores a los que esto pueda valer, yo he acabado lo suficientemente aburrido como para parame a considerar a cuenta de que Jack Thorne habrá decidido que esta era la historia que quería contar.

Dar muchas vueltas por caminos ya transitados para no acabar llegando a nada, eso parece ser el centro de Futuro Desierto (O)(MX) la enésima historia de ‘robots de apariencia humana creados por una empresa, viviendo entre nosotros‘. En el mismo Netflix tuvimos la rusa Luchshe, chem lyudi (Mejores que nosotros), pero hemos visto pasar también la sueca Real Humans (Äkta människor) y su versión inglesa Humans e, incluso, abriendo la mano en búsqueda de nuevas formas de usar ese punto de partida veríamos cono se usaban para el policíaco de Almost Human o los follones empresariales de la surcoreana Neodo Inganini (Are you human?), incluso aquella peculiar y muy británica versión de Small Wonder que fue Eve, o lo que quiera que fuera Raised by Wolves. Por eso volvemos a lo de siempre. Si quieres innovar entonces tienes que procurar explotar esa innovación. Si quieres hacer algo ‘clásico’ entonces tienes que destacar, hacerlo de la mejor manera posible, porque tienes mucho con lo que te van a comparar. Y ese, entre otros, es el problema de esta historia que a ratos parece más un remake que un intento de contar nada original. Probablemente porque no lo hay. Padre ‘inventor’, hijos de edades variables y la muerte de la madre que ha llevado a que el padre abrace lo de los robots pese a que es claramente una nueva idea, por much que les ayude una Rosie Jetson de última generación. Las historietas de la empresa -sorpresa, no parecen tener buenas intenciones- y la forma en la que los familiares que están tratando de sustituir a los fallecidos se relacionan con ellos… Pues eso, lo esperable. Supongo que para los fanes del género, de haberlos -que los habrá-, les podrá servir. A mí se me queda corta. Muy corta.

¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo? Porque la espantosa Mating Season (USA) tiene que ser algún tipo de castigo. Pura zafiedad sin riesgo -imagínate hacer una serie sobre animales follando y decidir que no se vea ningún genital, no hay mejor definición de adolescente malote al fondo de la clase-, sin gracia ni inventiva. ¿Habrán secuestrado sus creadores a los directivos que han pensado que había algo que mereciera estrenar esta cosa?

A veces ves una serie y no es la serie lo que ves sino los ecos de cosas distintas reproduciéndose. Por ejemplo esta Maximum Pleasure Guaranteed (USA) se mueve entre Diarra from Detroit y exploited, y logra -de alguna manera- quedar por debajo de ambas. Es cierto que de la segunda no queda tan lejos porque al fin y al cabo un slasher de camboys con la estructura y los medios de una producción de Lifetime… no es lo que tenemos aquí. Aquí hay más dinero, y aunque decidan usar el sexo hay menos proclividad a mostrar en pantalla.  Pero sí que tiene un punto no ya explotativo sino hasta chocarrero del que Diarra carece y que precisamente la hace mejor que esta. Porque si aquella sabía manejar los tiempos de la comedia y el suspense aquí parece que no entiende cómo va lo primero, y lo segundo pues en fin. Para compensar Maslany intenta salvar la producción -necesita, claramente, un mejor agente- sin lograrlo. Casi podríamos decir que es una respuesta en versión feminismo blanco -y, por tanto, inferior- de aquella.

Los quince primeros minutos de Osippeuro (O)(CS), o 오십프로 o Fifties Professionals o…, son toda una película de acción. Luego ya el resto de la hora y pica larga nos cuenta otra historia. Que probablemente se podría haber contado en incluso menos tiempo y eliminando varias escenas. Es una lástima. Porque hay ideas y cosas ahí que dan y daban para hablar con ellas. El punto de partida, ese inicio, es que tres superagentes concurren detrás de un ‘paquete’. Uno es surcoreano, el otro es norcoreano y el tercero es parte de una organización criminal. Distinta. Una mafia. Cercana a los norcoreanos. Algo pasa en esa misión y tanto los tres agentes como sus jefes sufren distintos reveses. Que en algunos casos significan muertes, más o menos misteriosas. Pero esos quince minutos se acaban y pegamos un salto temporal. Ahora los tres superagentes están viviendo en la misma isla -una en la que se supone que terminó el rastreo del misterioso paquete- más o menos discretamente. A esa ‘cobertura’ se le añade lo que se supone que es la gracia de la serie: Ahora esos superagentes están en su cincuentena, así que ya no son ‘lo que eran’ como se explica en la entiendo que pretendidamente cómica escena en la que una doctora le explica a uno de ellos que está en su ‘menopausia masculina’. (?). En fin, esas escenas de ‘humor’ se van mezclando con las distintas formas en las que afrontan ese momento y con una trama secundaria que es de suponer que será la principal, sobre lo que sucedió aquella noche y la misión que está aún esperando a concluir. Probablemente si el piloto hubiera durado unos 40 minutos podría haberle dado un par más para decidir, ahora mismo veo poco probable que me vea más allá de alguna escena suelta si veo que hay algo interesante. En fin, una lástima que la parte de ‘humor’ se maneje tan mal y tan pesada porque podría haber dado para más.

Es curioso cómo algunos canales acaban intentando hacer lo mismo pero que no lo parezca. En el caso de Acorn la mayoría de sus propuestas son -por suerte para mí- series de episodios autoconclusivos -aunque puedan tener una trama de temporada- con un pequeño asesinato -o misterio- que resolver durante ellos. Series tranquilas y apacibles, encantadoras en su mayoría. Y dentro de eso estaría esta You’re Killing Me (CA) que hace imposible no recordar la vez anterior que Brooke Shields intentó ser una investigadora de asesinatos (en su caso protagonizando una de las series de películas para Hallmark, como florista en su caso) porque la mecánica es tan similar que casi podríamos explicarla a partir de aquella. De entrada el problema de este piloto es que… le falta tiempo. No porque realmente le falte -lo que te cuentan se podría haber contado igual o mejor en los 45 minutos de los que dispone- sino porque sigue la lógica y estilo de una de las películas de 90 minutos de Hallmark y a casi cinco minutos del final, cuando ya estaba yo convencido en que iba a ser bien un piloto de capítulo doble, bien una serie de las que resuelven sus casos en dos capítulos, se da cuenta de que no y monta un poco sensato, muy anticlimático y bastante ridículo apresuramiento para la resolución. Pero supongo que eso no anula dos cosas más: Que es un más-de-lo-mismo para quien busque ese tipo de series y que el ‘giro’ que intenta es tan insufrible que no creo que pase de este pilot. Me explicaré: Aquí tenemos a Brooke Shields que es una autora de novela de misterio ‘ligera’, ha ganado muchos premios y blablabla. Pero su agente le dice que ya está bien, que sus novelas se han quedado anticuadas y hay que buscar una manera de que lleguen al público moderno. Por otro lado tenemos a una joven que es ‘podcaster de true crime’. Tengo la sospecha de que la persona que ha creado la serie, Robin Bernheim, que lleva trabajando en esto desde los años ochenta en series como Crazy Like a Fox o Remington Steele -y en los noventa en la brevísima y olvidada Over My Dead Body, que alguna cosa comparte- ,además de ser la guionista original de la serie de película para Hallmark Mystery 101 -os lo dije- no tiene muy claro que es, qué hacen o cómo funcionan, pero ha decidido que puede cabalgar esa bicicleta. Así que la co-protagonista (pero en una posición un poco más baja, claramente) es Amalia Williamson, una joven canadiense que viene de sus equivalentes de allí, no policíacos pero sí tonales (Northern Rescue, Sullivan’s Crossing), que se supone que da voz a los jóvenes pero claramente está para servir de sparring de Shields y, de paso, intentar parecer menos viejo. Sin lograrlo, claro, porque tanto en escritura como en diálogos -hay unos chistes infames, pero sorprendentemente no ofensivos, sobre la cancelación- se nota la edad en la que -y probablemente ‘para la que’- se ha escrito esto. Ah, y de paso ponen a otro habitual como Tom Cavanagh que, más allá de ser un gran actor canadiense, fue secundario de otra de las series de películas detectivescas de Hallmark -las de la madre e hija abogadas-. Así que aquí estamos, con esa destilación del ‘más de lo mismo’ que si algo se va a preguntar es, ¿recordarán cómo funciona este formato en la mitad de la duración? No creo que mucha gente se quede a comprobarlo. Aunque yo, que soy fan, estaré probablemente toda la primera temporada.

 


Una semana más los británicos se empeñan en sus recreaciones de crímenes reales, esta vez con Believe Me (UK) les toca hablar de un violador. También, supongo, algo de las víctimas. Incluso la lamentable investigación policial habitual. Todo ello con poco mérito y mucha sensación de estar preparando algún tipo de obra de sobremesa. En fin.

La verdad es que no sé si Chiruran: Shinsengumi Requiem – Edo Seishun Hen (O)(JP), o ちるらん 新撰組鎮魂歌 江戸青春篇 o Song of the Samurai o… es una adaptación directa del manga o es otra cosa. No lo sé porque me perdió con rapidez. Toda esta plomiza indecisión en el que las partes históricas parecen pegotes y las peleas son rutinarias, como si siempre que está en un sitio prefiriera encontrarse en otro, limitaron mucho mi interés por lo que sea que esto es y con ellos pretenden.

Lo peor de varios mundos, eso es lo que trae Dutton Ranch (USA) con sus aires de grandeza pese a tener peores pelucones que una telenovela de sobremesa. Y un guión que hace pensar que quiere ser Dallas y no le llega a la suela de los zapatos ni a La Rosa Amarilla. Pero, claro, si planteas unos enfrentamientos empresariales que darían vergüenza en Bob Esponja y un aspecto general en el que las comparaciones tienen más sentido con las películas actuales de Steven Seagal… Es que mucho quieres fingir para lo que podrías ofrecer.

Siguiendo con esta semana que nos ha tocado vivir debo decir que lo que más me sorprende de Entre padre e hijo (O)(MX) es que no la hayan emitido directamente en vertical, porque tiene los valores de producción, interpretación y guiones de esos dramas. Por suerte también tienen la duración, así que ha sido menos de diez minutos los que han dedicado a explicarnos esta bobada sobre un piloto, su nueva novia y el hijo del primero que tiene pinta de ser de su misma edad. Aquí no es que parezca que nadie se ha molestado en preparar nada (que no lo han hecho) es que si me dijeran que es el resultado de una apuesta me lo creería.

Al menos en Nemesis (USA) podemos hablar de cómo recoger la herencia de Power para contarnos… más de lo mismo. Una historia de un ladrón (más un atracador, la verdad) que se supone que es muy listo y muy bueno pero no deja de cagarla. Y un policía con una venganza, que tampoco parece mucho más brillante, la verdad. Así que mientras esté guión, que parece de Heat en un mal día, se abandona al drama de sus personajes antes que a, digamos, la planificación o los golpes, podemos considerar que, en fin, podría haber sido peor.

Usando una extensa selección de clichés de las obras románticas, Off Campus (USA) logra dar exactamente eso que uno podría pensar si le dicen que es un conjunto de tropos cogidos con alfiler y acompañados por unas interpretaciones que en el mejor de los casos con amateurs. Eso sí, hay un algo de carne por lo que se pudiera uno esperar, aunque con el erotismo de un catálogo de moda juvenil. Pero si se creen que esto será como Heated Rivalery -por aquello de tener a un jugador de hockey, también tiene a lo que parece una versión de Hannah Montana que no canta (irónicamente, porque en muchos momentos está serie parece un musical al que no han dejado existir), así que…- mejor que busquen en otro lado, porque aquí estamos entre Al salir de clase y todo eso que parodiaban en No es otra estúpida película americana. Vamos, que tendrá su público pero no soy yo.

Sé que Regular Show: The Lost Tapes (USA) es teóricamente una serie nueva. Pero es tan absolutamente calcada a la original que no tengo muy claro ni por qué estoy hablando de ella, la verdad. Aunque al menos en esto los teóricos protagonistas casi ni aparecen y tienen a bien mostrarnos una especie de explicación/alegoría de esta nueva serie que incluye cagarse muy fuerte en los señores de las productoras. En fin, solo para sus fanses pero supongo que la cosa podría haber salido también aquí peor.

Seguimos con jugadores de hockey y sus amoríos -se ve que estamos en racha-, está vez en Soul Mate (O)(JP) o ソウルメイト o…, que aquí sí que no son heteros pero lo que sí que son es tan intensos que una iglesia en llamas es tanto una excusa argumental como una manera de demostrarlo. Un tipo (el del hockey) que viene de una revelación seguida por tragedia, y en menor medida un boxeador que es poco más rabia en distintos estados, es todo lo que nos ofrece una serie que parece pensada para los que vieron Heated Rivalery pensando que no había suficiente introspección y sufrimiento. Que tendrá su público, pero a distancia.

Inesperadamente me ha parecido bien esta Deo Wondeopulseu (O)(CS), o 원더풀스 o The WONDERfools o Los SUPERfrikis o…, que parece pensada para ser la Héroes surcoreana (es una lastima, podría haber sido la Misfits) y que cuenta a su favor con un buen puñado de actores de calidad -incluida una Kim Hae-sook que ojalá tuviera más y mejor papel-. No es que las historias den para mucho, pero al menos están suficientemente bien pensadas y tejidas como para demostrar que incluso a estas alturas se pueden hacer cosas decentes con superhéroes.