¡Libros que Llegan! Oates, «Paper Fish», King y más…

Que semanas más raras nos encontramos algunas veces.Ni mucho, ni poco, ni desconocidos ni sólo consagrados, más de transición que la tradicional última semana del mes y menos cargada que la igualmente semana inicial. Pero bueno, ha pasado una semana más y aquí nos encontramos, dispuestos una vez más a decir aquello de…

¡Que entre la pila!

Desmembrado de Joyce Carol Oates, ed. Gatopardo

En estas historais de violencia son las mujeres las que ocupan el centro como víctimas y verdugos, acosadas o decididas a expulsar su oscuridad interior. Distintas historias con la ya tradiciona sordidez de la gran autora estadounidense. Comprar.

Paper Fish de Tina de Rosa, ed. Hoja de Lata

Un clásico de la literatura italoamericana, una historia familiar y cercana en la que una niña va acercándose a la edad adulto mientras es testigo tanto de las ensoñaciones ccomo de las realidades -generalmente sucias, cuando no grasientas- de la realidad en Pequeña Italia del Chicago de los años ’40. Un retrato intimista que explica cómo a veces incluso los que no lo parecen tanto pueden acabar sintiéndose fuera de lugar en un lugar familiar. Comprar.

Bellas durmientes de Stephen y Owen King, ed. Plaza & Janés

Stephen King e hijo. En esta ocasión para hacer un distopía sobre mujeres desaparecidas, pero quizá también para que el padre vuelva a los senderos más fantásticos de la narrativa. Sea lo que sea lo único importante es que podemos disfrutar de nuevo de él. Comprar.

En un café de Mary Lavin, ed. Errata Naturae

Una nueva autora antigua -es decir, una de esas desafortunadas autoras que aprece que no habían encontrado aún el momento de ser presentadas en España- siempre es de agradecer. Y si se cumplen lo que las críticas de esta irlandesa dicen tendremos mcuho que celebrar. Artefactos narrativos evocadores nos esperan. Comprar.

– Llega la negra crecida de Margaret Drabble, ed. Sexto Piso

Alegre como es por lo general Margaret Drabble *cof* imaginad lo que es una historia en la que intenta explicar los hechos, realidades, intereses y sinsabores de la senectud. Sí, la edad como punto de partida mediante una contraposición no sólo de aquello que se puede hacer sino de cómo es recibido pasada ciertra edad. Tan afilada como siempre, también tan dura. Comprar.

Éste es el mar de Mariana Enríquez, ed. Litertura Random House

Ha sido una sorpresa ver a aparecer un libro de relatos de Mariana Enríquez fuera de su editorial -española- habitual, pero aquí lo tenemos. dispuestos a descubrir con qué nos sorprenderá en esta ocasión una de las más originales y brillantes escritoras en español que podemos encontrar en la actualidad. Comprar.

Marcas en la pared de Alastair Bruce, ed. Armaenia

Un mundo sumergido y un hombre que lideró hace tiempo a parte de la sociedad superviviente, que ha pasado años aislado y que ahora considera regresar a ver qué se encuentra. Podría vales como ciencia ficción, podría valer como alegato, y -desde luego- vale como lectura. Además, claro, de como forma de conocer a su autor. Comprar.

Tiempos oscuros de John Connolly, ed. Tusquets

Un nuevo Charlie Parker, así que un nuevo aviso de que ha salido un nuevo Charlie Parker. Esto funciona así. Comprar.

La cultura de las ciudades de Lewis Mumford, ed. Pepitas de Calabaza

Es cierto que un tratado histórico sobre las diferentes formas que han adoptado las ciudades a lo largo de la historia y sus relaciones con la organización sociológica tanto como sus sistemas de producción resulta quizá demasiado concreto y específico. Pero ahí estamos, con Lewis Mumford haciendo otro de esos enormes compendios de conocimientos y reflexión a los que nos tiene acostumbrados. EComprar.

La mujer leopardo de Schwartz y Yann, ed. Dibbuks

Las aventuras de Spirou al margen de las colecciones oficiales y regladas no dejan de darnos sorpresas, como este album doble estupendamente ilustrado con regusto del fantástico clásico. Comprar.

Pequeña & Grande Jane Austen de Katie WilsonMª Isabel Sánchez Vegara, ed. Alba

Es por todos bien sabido que una colección de figuras importantes tiene que acabar tratando a Jane Austen. Así que aquí la tenemos, que mucho ha tardado. Comprar.

Ada Magnífica, Científica de Andrea Beaty y David Roberts, ed. Beascoa

Aproximación -rimada- a la ciencia con una pequeña niña como centro de la misma y un montón de preguntas guiadas por su insaciable curiosidad que van preparando a la pequeña a convertirse en toda una exploradora del conocimiento. Comprar.

Una pequeña… gran cosa de Tony Johnston y Hadley Hooper, ed. Corimbo

Encantador y excelentemente ilustrado cuento de una niña que se encuentra con un perro y le va perdiendo poco a poco el miedo. Todas las metáforas culinarias aplicadas para expresar la satisfacción que produce su lectura son pocas. Comprar.

Y hasta aquí por esta semana. Como veis ha sido peculiar -acompañada también por las irregularidades de distribución, que se han puesto las botas- pero, en fin, eso significa que para la próxima tendremos a las Detectives Victorianas, además del No mires ahora de Du Maurier o El Virginiano de Wister. Pero, como siempre, eso es un asunto para más adelante. De momento centrémonos en lo que tenemos ahora y, como siempre, mientras tanto… ¡Nos leemos!


Entiendo que alguien quiso hacer Altered Carbon (USA) por probar hasta que punto una idea vieja puede funcionar. Olvidando por el camino que parte de la gracia suele estar en buscar la manera de hacerla nueva. Eliminar los momentos más rancios, potenciar los más originales, buscar una manera de que funcione para el público y los intereses actuales. Pues esta serie hace justo lo contrario. Si una mala decisión puede ser tomada ahí están ellos para recordarnos hasta que punto el material es antiguo -¡Hasta el punto de lograr que el libro original parezca más antiguo que el de El Alienista de la semana pasada!- y su forma de lograr que parezca una decisión adulta es sacar desnudos. No diré que sean gratuitos, diré que están dentro del precio general mensual. No sólo no se destaca lo nuevo, interesante o innovador que quizá podría haber tenido la obra sino que se estiran tanto los clichés que a ratos pareciera los apuntes para una novela de un adolescente retraído y resentido de los años noventa. «¡Has visto, Dylan, ahora tengo una serie de casi-televisión! ¡Fastídiate, Kelly, que no quisite venir conmigo al baile, ahora tengo cyber-robots y un montón de cachorritos!». Creo que voy a sacar el calendario para la porra de lo que tarda en saltar algún escándalo en este nuevo desastre de Netflix, la CBS de los ordenadores.


Hablando de series malas. A.P. Bio (USA), ¿por qué? ¿Cuántas veces tenemos que ver series de un Mal Profesor para que decidamos que podemos no tener otra durante una temporada? ¿Y para esto mueven las fechas de IASiP? ¿Es que Joel McHale estaba ocupado? ¿Qué motivo podríamos tener para ver un capítulo más de esto? ¿Que nos parece bien que les den de comer?

En una semana tan mala como esta Our Cartoon President (USA) demuestra que ser un mal programa solo ligeramente irritante, extensamente estirado, que lava a un loco, y de un interés discutible, es una opción solo ligeramente inferior al resto. Si en un segmento de menos de 5 minutos se hace pesado no quiero ni contaros en un episodio entero. Sobre todo si no tienes tampoco muchos chistes con los que rellenar nada. Pero así es TRUMP!, más creativo en el caos ridículo que crea a su paso que los intentos de parodiarle.

Por suerte para mi limitada estabilidad mental no todas las series son espantos despreciables esta semana. También hay una aceptable serie de fantasmas, o algo así, porque aunque Requiem (UK) juegue claramente la carta de la casa encantada parece que hay mucho más. Veremos cómo maneja los tiempos y las historias, porque aún contando con una cantidad de buenos actores ingleses la trama apunta posibilidades pero queda blanda y deslavazada. Pero prometedora, que a estas alturas es casi un halago. Y creativa en algunos momentos apartados de la más clásica tradición de sustos con sombras, espejos y movimientos. Habrá que ver cómo avanza pero no es un mal inicio.


En algún momento de Step Up: High Water (USA) se podría considerar hasta que punto es un programa ficticio que están viendo otros personajes. Y, sin embargo, ese cartón para los personajes, esa bidimensionalidad en situaciones y tramas, es casi su mejor decisión. Porque una vez se ha establecido cómo va a funcionar parece que podrán irán construyendo a su alrededor. Porque lo que tenemos aquí recuerda menos a Step Up -que también- y más a un Degrassi con bailes. No es necesariamente malo, y casi puede ser un movimiento inteligente por parte de YouTube Red (que falta les hace)  pero ya se pueden ir poniendo las pilas si quieren algo sensacional.