¡Libros que Salen! Ephron, «Patos, Newburyport», Tsuboi y más

¡Que entre la pila!

No me acuerdo de nada de Nora Ephron, ed. Libros del Asteroide

¡Novedad de Nora Ephron! Sí, es cierto que se le nota el tiempo, que está instalado en el privilegio, los contactos, el dinero y un feminismo que demasiadas veces entra en el apartado Blanco; pero sigue siendo divertida de leer. Más en esta última obra suya en la que aprovecha para hacer repaso de su vida y también para reflexionar sobre lo que significa ser mujer con una cierta edad.

Veinticuatro ojos de Sakae Tsuboi, ed. Nocturna

A veces las historias empiezan de una manera y siguen de otra. Aquí tenemos a una maestra que llega a un pueblecito, con ideas nuevas y maneras educativas diferentes, y pasa lo esperable de que poco a poco va haciéndose un hueco en la comunidad. Pero, claro, el problema es que eso ocurría en el Japón de pre-Guerra (la 2GM de entre todas ellas) y antes o después tenía que alcanzarles, convirtiendo el libro en un alegato antibelicista en el que este personaje y sus pupilos se ven inexorablemente abocados a un cambio.

Patos, Newburyport de Lucy Ellmann, ed. Automática

No voy a decir eso de «novela difícil» ni nada por el estilo. Es, simplemente, una decisión de su autora. Y una vez la conoces debes decidir si te interesa entrar en el juego. El fluir de consciencia de una ama de casa durante unas mil doscientas páginas en una única frase en la que unas ideas van dando paso a otras, hay reiteraciones, hay pensamientos circulares y hay saltos mentales más o menos inconexos. Si no tienes problema con el punto de partida es más que probable que disfrutes del viaje.

El laberinto del trabajo de Amelia Horgan, ed. Levanta Fuego

Una reflexión sobre el ¡Abajo el trabajo! desde la perspectiva anticapitalista de quien no odia tanto el trabajo como la venta de una cultura del esfuerzo y de unas condiciones laborales asociadas a un capitalismo neoliberal feroz en el que cumplir las normas de los jefes, tantas veces arbitrarias, es más importante que cualquier otra cosa, y cómo podría repensarse eso para que pudiéramos poner las decisiones del trabajo en manos de los trabajadores.

Historias de Nueva York de Elizabeth Hardwick, ed. Navona

La publicación de los relatos de Hardwick no es asunto baladí, una gran autora norteamericana de posguerra pero conocida sobre todo por sus ensayos y novelas. Así que la posibilidad de descubrir esta otra faceta suya en la que muchas veces Nueva York actúa no solo como telón de fondo sino incluso como un influjo principal contra el que se comparan otras cosas, como el regreso al Kentucky natal, hace de esta una gran lectura.

Los misteriosos caballeros de Arabia de Raymond Smullyan, ed. Gedisa
La isla del silencio parcial de Raymond Smullyan, ed. Gedisa

Me permito este momento para celebrar la recuperación de Smullyan, tanto en la reedición de libros ya publicados como en la aparición de algunos que no, demostrando como siempre ser un autor que busca una manera de darle un envoltorio con narración y humor para proponer sus problemas, sus acertijos lógicos, sus paradojas, en todo un festín para los problemas que nos ponen a pensar.

El retorno de los dragones (1, Crónicas de la Dragonlance) de Margaret Weis y Tracy Hickman, ed. Minotauro

Pues sí, es verano-ish y ha pasado ya tiempo suficiente como para que Planeta intente una vez más revivir a la Dragonlance. ¡Venga, Planeta, tú puedes, quizá sea este al año!

Chew Integral de John Layman y Rob Guillory, ed. Planeta Cómic

Dentro de la gran decisión de ir recopilando integrales de Planeta le toca el turno ahora a Chew, una obra de humor, absurdo y misterio muy bien planteada y con enormes recovecos argumentales que fue todo un éxito del cómic medianamente independiente allá por los ’10s. Pero, claro, ¿quién puede resistirse a un mundo en el que la comida es un tema principal y el protagonista recibe impresiones psíquicas de lo que come?

Weird Science Vol. 2 de VV.AA., ed. Diábolo

Pues sí, el segundo volumen de este recopilatorio de la EC. Más historias de ciencia ficción con ese giro especial suyo, que se hace de rogar pero que acaba llegando.

5- Bloom de Kevin Panetta y Savanna Ganucheau, ed. Planeta Cómic

Es una buena cosa que ahora estén los cómics infantiles/juveniles funcionando tanto y tan bien, y que Heartstopper haya sido un éxito editorial, porque anima a las editoriales a probar suerte con obras como esta. Una historia de un joven que se siente atrapado en su pueblo, su familia y su trabajo y otro que llega a tomarle el relevo en la pequeña panadería familiar. Y ahí, entre los problemas personajes y el amor por hornear cosas, van sucediendo… otras cosas.

Marcus Pocus de Pedro Mañas y David Sierra, ed. Destino Infantil y Juvenil

Es bueno ver que sale un spin-off de una serie infantil española. Esperemos que se vaya a hacer para aprovechar el éxito del libro de Mañas y Sierra y no para ofrecer una alternativa que quieran leer los niños y que no se les caiga el pito. En cualquier caso, es una buena cosa tener más opciones siempre.

Chibi Usagi de Stan y Julie Fujii Sakai, ed. Planeta Cómic

Hablando de más opciones. He aquí una versión muy peculiar de Usagi Yojimbo, centrada en un público casi exclusivamente infantil aunque con guiños a los adultos (seguro que en la misma portada veis alguno de ellos) en el que el fondo reflexivo de la serie se adapta para que los más pequeños puedan disfrutarlo también, con menos ruido, menos lío, y más diversión.

Todas las familias de mi pueblo de Ophélie Celier, Thomas Piet y Ariane Caldin, ed. Picarona

Las familias cambian, los pueblos… bueno… tienen la posibilidad de usarse como microcosmos como aquí, en el que se repasa las distintas familias que hay desde una visión actual en la que hay abuelos que bailan y papás que de pequeños eran niñas. Una obra sencilla y alegre capaz de explicar la diversidad sin cargarla de importancia o drama.

La mala pipa de Jory John y Pete Oswald, ed. Serres

Para los que aún recordamos Un huevo muy bueno, la obra anterior de John y Oswald, era imposible no caer de inmediato en este nuevo álbum que le da la vuelta al anterior. Aquí su personaje protagonista es malo, rudo, desagradable. Pero, ¿qué pasaría si quisiera cambiar? De nuevo, mucho humor, historias cívicas y un dibujo espectacular.

¡Nos leemos!


Extraordinariamente floja, y ya lo siento, esta The Midwich Cuckoos (UK). Es una lástima porque los actores infantiles británicos salen de una factoría especial, pero aquí parecen los pobres los extras de una fábrica de cabbage patch kids, a lo que se unen unos papeles femeninos de poner los ojos en blanco y una notable incapacidad para… básicamente para cualquier cosa. No tengo muy claro porqué han hecho esta serie si no tenían ganas, pero aquí está.

No sé lo que esperaba -o creía- que tendría que ser Pistol (USA) pero está claro que Boyle ha decidido usar todos sus trucos visuales para intentar hacer más interesante esta especie de docudrama. Lo que por un lado hace que al menos no sea rotundamente aburrida de ver pero, por otro, da la sensación de que no confía en la historia o en su presentación. Porque no tiene pinta de que las decisiones formales estén pensadas para elevar la historia sino para mantener entretenido al público mientras te la cuentan. A saber. Quizá los fanses del grupo tengan más interés, pero yo ya he visto todo lo que necesitaba.

Parece que los australianos también tienen derecho a tener su propio The OC viendo Surviving Summer (AU), aunque los cambios están hechos a la idiosincrasia propia del país. Hubiera sido peor The OC en Suecia. Aquí la principal temática es la competición deportiva de surf, y alrededor de ella están las broncas con los adultos, los amoríos que sí/que no y las tramas secundarias de doctores y todo eso. Pues bueno, pues vale, pues una serie juvenil para el verano sin demasiada chicha ni complicación. Yo qué sé.

La yassificación de Tom Swift (USA) es un hecho interesante. Interesante porque hablamos de la primera adaptación tras más de cien años de una serie de libros que siempre parecía tener problemas para dar el salto al cine o la televisión -hasta el punto de que lo más cercano que tuvimos hasta ahora fue un piloto-, interesante también por el racismo de la serie original con su comedia del minstrel que en fin, e interesante porque han decidido ir a por todas: han pasado solo 4 años desde que los estadounidenses tuvieron en una serie de una cadena generalista el primer protagonista queer de una serie -es decir, protagonista real y no parte de un reparto coral o secundario robaescenas- y la cosa ha ido avanzando pero tan poco que es solo la segunda vez que logra ser el protagonista cuyo nombre es también el de la serie. Pero es que además han ido por todas, porque no solo han decidido que fuera negro, sino negro chocolate. Es decir, han optado porque sea una persona racializada de un color oscuro, que es algo poco habitual incluso ahora. Cierto es que se trata de The CW y que no tiene pinta de que la serie -o la cadena, ya puestos- vaya a durar mucho más. Pero motivo de más para ir a por todas incluyendo las demostraciones de afecto sexual. ¿Y la serie en si? Pues promedio, como suelen ser estas cosas del canal, con una trama genérica, personajes definidos con un par de rasgos, un claro malo malísimo y la posibilidad de crecer que llega, me temog, demasiado tarde. Así que esta lilnasxicación, esta yassificación, no solo es lo más importante sino que, sospecho, va a ser también su mejor legado. Habrá que ver si logra resistir a los vaivenes del Stratemeyerverso.

Posiblemente lo más interesante de esta serie nueva de Disney Channel sea la parte exterior, y es que Ultra Violet & Black Scorpion (USA) era la famosa serie que iba a unir superhéroes con luchadores y que iba a coprotagonizar Blue Demon Jr. Al final tuvieron que ir a por un personaje nuevo pero no creo que eso vaya necesariamente a hacerle mal. Al fin y al cabo hay muchos tipos de vueltas que darle. Aunque este inicio nos diga que, por encima de todo lo demás, esta es una serie de Disney Channel.

Reciclar le hace bien al mundo, dicen, así que The Villains of Valley View (USA) -la otra serie que se estrena en comandita- es todo un canto de amor al planeta Tierra. Porque la premisa toma un poco de los Thunderman, de Los brujos de Waverly Place e incluso de los telefilmes de Descendant. Todo ello obras con un recorrido y un interés que supongo son las que esperan aprovechar aquí. Tengo mis serias dudas porque, bueno, el olor a refrito es poderoso… pero cosas más raras se han visto triunfar. Supongo.