Vamos a por la semana que ha venido cargada. Empezando por esta Amsterdam Empire (O)(PB) que en realidad es la serie de Organización Criminal de siempre, pero como excusa para ponernos a una Famke Janssen desatadísima y que es lo único realmente destacable de una obra que debería haber apostado más por este desmelene y menos por el ya clásico estilo Netflix de serie de Organización Criminal Para Tener De Fondo. No es que le vea muchas posibilidades a la historia -una antigua cantante descubre que su marido la engaña, a partir de ahí decide revelar los negocios turbios del señor y, a ser posible, hacer saltar cosas por los aires- pero teniendo en cuenta que todos parecen más o menos encasillados, desde la amante del marido a los dos hijos de una relación anterior del mismo tipo, a los distintos aliados y enemigos comerciales (que claramente no saben la que se les viene encima) es de agradecer que alguien parezca recordar aún a Cookie Lyon para darle a Janssen un personaje salido de los momentos más desatados de aquella época con Dinastía y co. Aunque me parece que tanto Cookie como cualquiera de ellas, Carrington o Colby, hubieran tenido más estilazo.

Por contra en Bad Influencer (O)(SA) parece que se hubieran visto obligados a meterle una trama de Organización Criminal a algo que iba a ir por otro lado. Quizá por eso los personajes destacan más, y se nota el esfuerzo en que no parezca que se mueven por capricho sino por un cierto aire fatídico que marca la existencia de los implicados en esta historia de falsificaciones de artículos de lujo e influencers. No es que sea una gran serie, pero espero que sirva para que alguien del servicio de streaming se anime a darles una serie en la que puedan hablar de lo que quieran, con menos gangsters, menos violencia y menos chorradas de relleno para el fondo blanco perpetuo de Netflix.

Lo decía la semana pasada, lo digo esta, parece que en Netflix han comprado al peso y no les ha importado qué. Esta Bokutachinchi (O)(JP), o ぼくたちん家 o Chosen Home o Mi familia escogida o…, es un… voy a decir drama romántico porque si pretende ser comedia no le ha salido bien. Un drama romántico sobre un tipo que ya tiene una edad y que se siente solo en lo romántico. El problema -por llamarlo de alguna manera, claro- es que es gay en Japón y eso significa que ligar es incluso más difícil que no siéndolo -salvo que seas un columnista de derechas, claro, ya sabemos que para ellos nadie sufre más que un hombre blanco- de modo que el apocado señor se encuentra ridículo a cada paso. A partir de ahí una poco convincente y profundamente poco arropada económicamente historia con una chica que le hace pasar por su padre que para que hable con su profesor  ‘y lo que surja’. La verdad es que la falta de medios en una historia que no necesita de grandes despliegues de fortuna es casi un ejemplo de cómo a veces se ve ‘el cartón’ incluso en la cotidianidad. Pero bueno, supongo que si estás en esto es por la trama. Y ahí tratan de ser lo más empáticos posible con los protagonistas. No sé yo si eso valdrá fuera de los fanses del género.

Y otra vez que Netflix pasa de hacer trailer. De verdad que no es el mejor sitio por el que recortar.

Una serie mexicana para adaptar una novela argentina, yo qué sé. El caso es que esta Cometierra (O)(MX) intenta mezclar ideas de las series de adolescentes con una trama que, claramente, va por otros lados. Una joven con poderes, follones en la parte familiar, los amigos y el colegio, y la desaparición de mujeres y… bueno, os hacéis a la idea. El problema es que los cambios y mezclas hacen que no sepas si quiere ser una serie de adolescentes con un lado oscuro, una serie oscura con un lado de adolescentes o si ninguna de los dos y en realidad le gustaría ser una de superhéroes que salen mal. Sea como sea se agradece el intento pero no se recompensa el resultado. Y lo peor es que esta vez no puedo decir ni eso de que ‘no soy su público’, porque esto en condiciones debería de haber sido para mí. Pero se queda corto. Sospecho que en busca de su público, que confío en que exista.

¿Sabrá Netflix hacer algo que no sea una Serie de Organización Criminal Ruido de Fondo? Uno ve Os Donos do Jogo (O)(BR) y sospecha que no. También sospecha que el protagonista principal ha aprendido todo lo que sabe de actuación en la radio. De hecho me sorprende que no sea un cantante metido a actor porque, claramente, no es un actor metido a actor. Sea como fuere y pese a ese lastre… bueno… supongo que si alguien quiere una de Organización Criminal con mucho personaje, violencia y todo eso que invita a echarse la siesta más que a prestarle atención… entonces estará de enhorabuena.

Caballos Lentos. Perdón, es que creo que es imposible no hablar de Down Cemetery Road (UK) sin hacerlo de la otra serie. Así que cuanto antes nos lo quitemos de en medio mejor. Yo diría que esta tiene mejor reparto en general, pero menos cohesión y recorrido. Sí, Emma Thompson está espectacular, Ruth Wilson está muy bien, Darren Boyd disfruta de cada momento de su papel, Adam Godley, Adeel Akhtar y Tom Goodman-Hill van más allá de la solvencia. E incluso vemos a Nathan Stewart-Jarrett demostrar cómo actuar sin abrir la boca. Un reparto de campanillas, sin duda, para eso Apple está quemando dinero como si fueran derechos de sus trabajadores. Pero ni el humor funciona igual ni la historia parece tan centrada. Quizá porque Thompson y Wilson parecen competir por el protagonismo, quizá porque esta historia no es tan contenida como la de los espías. Tanto da. Sigue siendo una buena serie, en parte porque el reparto hace maravillas.. lo que ocurre es que no es TAN buena serie.

Creo que ya he dicho en otras ocasiones que tener un punto de partida es uno de los problemas de los pilotos. Pueden estar los de G.R.I.T.S. (USA) teniendo más o menos claro hacia donde vamos. Pero si todo lo que conseguimos es que nos pongan el principio de la historia -por más previsible que sea, y esta tiene la pinta de serlo mucho- me temo que pocas ganas van a quedar de seguir viendo. A mí, desde luego, ninguna, por mucho que nos prometan que un grupo de mujeres sin suerte van a montar un equipo de roller derby. O algo así, la verdad es que otro de los problemas de no contar de qué va la serie en el piloto, solo presentar a los personajes, es que si no te interesan el resto de detalles se van a desdibujar.

He ido a mirar si Gupi (O)(TU) salía de alguna tira cómica turca, algún cómic, algo así. Parece que no. Y eso me hace que me sorprenda más, porque da la sensación de ser algo clásico y con un recorrido, aunque sea solo porque la niña terremoto, los secundarios unidimensionales y los diseños sencillos parecen salidos antes de algún tipo de cómics que lleve décadas dando tumbos que del último esfuerzo de Netflix por comprobar hasta qué punto puede ser infecta su animación. Así que lo uno por lo otro y, al menos, los guiones parecen estar buscando un ángulo de ataque razonable. Que ya es también.

Yoquesé y Cualquiercosa parecen personajes infantiles, pero no hay como ver este primer capítulo de It: Welcome to Derry (USA) para comprobar que son los principios rectores de su guión. Uno en el que no pueden hacer mucho uso de los personajes de aquella, ni tienen gran control sobre lo que pasará a continuación. Así que, en su lugar, cuelan una historietilla de terror… o dos… y estiran el resto todo lo posible. Nada tiene mucho sentido, nada mucho interés, y el intento desesperado de unirlo al payaso, primero con el título y en vista de que no quedaba claro poniendo lo de IT en grande… demuestra que es eso. Ni siquiera son sobras recalentadas. En este caso es más ponerle una pegatina de un personaje de la tele a tu cena para llevar. Con la misma eficacia e interés.

¿Pero esta no la he visto ya? es algo que no debería decir y que con Netflix digo cada vez más. Hasta el punto de haber buscado si quizá Legenden (O)(DI) era una adaptación de algo que ya hubiera visto. Pero no, es solo que esta ida de una poli a la que meten de infiltrada en una …. ¡Sí! ¡Una Organización Criminal! Santo cristo bendito, que alguien enseñe a Netflix que existen otras series… Perdón. Decía, esta historia derivativa, plana, sosa, aburrida y redundante de una mujer a la que infiltran en una Organización Criminal no es, quizá, lo más recomendable que hayan hecho. Pero al menos hay algo bueno que decir de ella. Da igual que no te guste, tampoco la vas a recordar.

En el lado bueno Maha’lai Khlang (O)(TA), o มหา’ลัย คลั่ง o Zomvivor o Zomvivor: Escuela zombi o…, no es una serie de Organización Criminal. En el malo… es sobre un grupo de jóvenes durante un estallido zombie. No es ya que suene a visto, es que hay escenas que puedes decir directamente de dónde las están copiando. Así que salvo a los muy fanses del género, o a gente que quiera jugar a ‘esto dónde lo he visto yo antes’, diría que lo mejor es pasar.

No tengo claro qué es Moshimo Konoyo ga Butainara, Gakuya wa Doko ni Aru Nodarou (O)(JP), o もしもこの世が舞台なら、楽屋はどこにあるのだろう o Pray Speak What Has Happened o Dime qué es lo que ha pasado o…, pero voy a asumir que es algún tipo de obra de autor lo suficientemente desquiciado como para haber convencido a Netflix de que soltar pasta por algo que parece rodado en una videocámara de los ochenta, en un teatro de barrio, y con la mayoría de líneas, tramas y movimiento siendo improvisando… que eso era cine. Al menos puedo decir que me alegre de que se hayan atrevido con algo tan raro, tan diferente, y que no es tanto que prometa contar otro tipo de historia como va a su bola. Si, además, estuviera bien ya sería la leche. Pero la historia es casi inexistente, la duración excesiva y es mucho menos interesante -no digamos ya inteligente- de lo que ella misma cree. Así que bueno, al menos el teatrillo sirve para demostrar que también se animan con algo un poco diferente.

Una vez más, a esta tampoco le tocaba trailer. Netflix, ¿qué está pasando contigo?
 

Hemos visto Nordin (O)(PB) mil veces. En general mejor hechas, más coherentes… Y pese a eso al menos se nota que alguien ha puesto cariño. Sí, es un desastre, la historia de un joven de familia acaudalada al que ponen de profesor en un colegio sin que venga mucho al caso, con una directora que claramente está robando a manos llenas, y unos conflictos con los alumnos que tienen la profundidad pedagógica de Poli de Guardería, una serie de personajes que toman decisiones como quien tira un dado y una historia clara de que él va a cuidar y mejorar la vida de esos chavales a la vez que mejora la suya y la de la gente a su alrededor… la hemos visto tantas veces ya que solo puedo imaginar que es algún tipo de proyecto personal de un protagonista que parece algún tipo de youtuber de Paises Bajos o algo así. -Es cierto, no me he molestado ni en mirarlo-. Es una pena, porque con un poco más de trabajo podía haber sido mejor serie. No más original, me temo, ahí hay poca solución. Pero, con la semana que llevamos, al menos no la he odiado a cada momento.

Creo que entiendo lo que Seoul Jagae Daegieop Danineun Gim Bujang Iyagi (O)(CS), o 서울 자가에 대기업 다니는 김 부장 이야기 o The Dream Life of Mr. Kim o La vida soñada del Sr. Kim o…, busca. Aunque el episodio piloto no acaba de decidir si se va a meter en territorio de Walter Mitty o vamos a quedarnos solo en un oficinista que empieza a ver como su vida promedio se le queda corta, y carece del respeto de la gente a su alrededor. e nuevo, tenemos más la premia que el desarrollo. De nuevo, no parece que el desarrollo vaya a ser muy interesante. Así que, ¿para qué más? Tendrá sus fanses, pero ninguno seré yo.

Una vez al año me reservo la posibilidad de resumir el comentario sobre una serie con «¿Por qué?». este año creo que aún no lo he usado, así que he estado tentado de hacerlo con Son of a Donkey (AU). Pero luego he pensado que esta especie de cosa de youtubers que lograron primero que les emitieran sus mierdas y luego que les dieran una serie necesita algún tipo de advertencia sobre lo lesivo que puede resultar ver algo así. Entiendo que en alguna persona o lugar puedan creer que esto es algún tipo de cosa contracultural o punk o dios sabe. Pero no os dejéis engañar. Cualquier parecido con Pink Flamingos acaba en que esta serie sería el tipo de cosa que le tocaría comerse a Divine.

¿Por qué nadie contrataría a Elizabeth McGovern para ponerla a interpretar el papel de Nicole Kidman? Ni idea, pero eso, y otro intento más de hacer que funcione lo que se han empeñado en decir que es el Universo Anne Rice, es lo que tenemos en esta Talamasca: The Secret Order (USA) que nos cuenta oooootra vez lo de la organización que vigila y regula lo sobrenatural y blablabla. Lo hemos visto tantas veces hecho que siempre nos queda la esperanza de que esta vez salga bien. No lo hace. Tampoco es un desastre. Es, más bien, un -otro- déjà vu. Así que supongo que el interés -o la tolerancia- a la serie vendrá del demostrado por las anteriores series del mismo grupo. No tanto porque sea necesario para entenderla -ni mucho menos- como porque parecen empeñados en que te tiene que gustar. ¿Qué os puedo decir? Fetch.

Si Son of a Donkey no existiera esta This is Not a Murder Mystery (O)(BE) sería la peor nueva serie de la semana. Así que está claro que todo sirve siempre para algo. El punto de partido podría haber sido mínimamente interesante. Un grupo de artistas del surrealismo son reunidos en una mansión campestre inglesa como previa a una gran exhibición que -aseguran- lanzará sus carreras. Pero, claro. Antes de que uno se descuide llega el primer asesinato… El problema llega desde antes, claro. Aunque al menos aquí se dan cierta prisa con el asesinato en lugar de tenernos penando todo el capítulo. Lo que no hacen, sin embargo, es desarrollar a los personajes. Lo que sí hacen es llenarlo de ‘nombres conocidos’ que no tienen mucho que ver con las personas reales. Hasta el punto de meter a un tal Nash que solo comparte con Paul Nash el apellido, y eso suponiendo que se refieran a ese Nash porque lo cierto es que tiene tan poco sentido que estuviera allí -que es otro de los problemas de la mayoría de personajes de esta serie- como falta de parecido, interés o interacción tienen el resto. No están hechos para que conozcamos más sobre ellos o sus obras, o para que veamos cómo eran y se comportaban. Están puestos para que los nombres suenen mínimamente al espectador. Casi cualquier cosa que nos vayan a contar -si tal cosa sucede, este piloto hace poco por esperarlo- no solo sobre el tal Nash sino sobre René Magritte -teórico protagonista pese al actor que le ha tocado-, Lee Miller, Man Ray, Max Ernst, Sheila Legge o, por supuesto, Dali y Gala -dos nombre prominentes en la acción y que me hacen sospechar que esto llegará antes que después a España. Así que dejadme que os vaya previniendo: Es una mierda.- no es que se quede en la superficie, es que la sobrevuela. Pero el problema no es solo que como obra ‘de época’ o ‘de personajes’ no funciona, o que la parte histórica… no me hagáis hablar de la parte histórica… no… El problema es que como pieza de misterio tampoco funciona. Todo se dilata, todo se estira, no porque tengan cosas que contar sino, precisamente, porque no la tienen. No hay un estudio de los personajes, no se usa el surrealismo para nada -que parece mentira con lo que hemos visto ya otras veces-, y no hay una investigación, solo gente lánguida en unos decorados naturales en los que parecen que se han gastado el dinero que no ha ido ni al guión ni al proceso de casting. La elección de filmar una y mil veces grupos como si fuera una imagen en la que tiene que verse a todos a la vez… llega un punto en el que resulta ridículo. Mira que habremos visto una, mil, dos millones de estas obras realizadas por ingleses y engrasadas para que funcionen. Pues este no es uno de esos casos, no porque sean belgas sino porque parece sacar lo peor de esas otras adaptaciones, de Muerte en el Nilo de Branagh o de todos esos desastre que están haciéndole a Christie últimamente en la BBC. Demasiadas obras hechas por personas que creen que son más listos que los creadores originales o que pueden inventar la rueda con cuatro cambios y se encuentran estrellados contra el primer árbol. Así que no, no se trata de si Esto no es una pipa o si Esto no es un Murder Mystery, se trata de que Esto no merece la pena.

Parece que estuviéramos en época de exploits. Esta de Tremembé (O)(BR) está más cerca de cualquiera de la época de las Women in Prison y similares que el saber que se basa no en uno sino en dos libros ‘sobre hechos reales’ hace recordar más aún aquello, como si fuera la prensa del crimen que quiere aprovechar a los famosos yendo hasta donde puedan con la mezcla de realidad y -claramente- irrealidad. Estoy muy lejos de ser el espectador para esto, sobre todo porque no tienen claro si quieren solo la explotación que da la sordidez o también tratar de meter algo más -no una crítica, claro, más bien algún tipo de elemento telenovelesco- y, en caso de duda, tiran de ambas. Pero, sobre todo, del morbo. En fin.

A veces me pregunto si Disney tiene realmente algún tipo de plan para su sección de televisión o solo piensan ‘tú ve haciendo cosas y alguna funcionará’. Desde luego Disney’s Twisted Wonderland: The Animation (O)(JP) parece de la segunda parte, con una especie de isekai poco explicado y peor desarrollado en el que hay algo así como un mundo que es un instituto oscuro con descendientes de villanos o algo. Como no tiene claro si quiere ser eso: Descendants, Monster High, o qué el resultado es un revoltijo con tan poco sentido como interés. Aunque supongo que su finalidad principal la cumplirán. Siempre y cuando su interés principal sea vender fanart en una convención.


¡Libros que Salen! Tamura, «Las Fugas», Iyohara y más

¡Que entre la pila!

Las fugas de Vir del Mar, ed. Glam Spunk Press

Una historia de fuga y de fugas, con una protagonista en huida que busca asilo en la casa de una pareja de lesbianas, y una estabilización que incluye rutinas que permiten ir construyendo y reconstruyéndose para encontrar una forma nueva de habitar y habitarse, una en la que cada ruptura con lo normativo se hace desde la resistencia y el amor, con lucha pero también con amistad y belleza. Una historia en la que, como en un amanecer, vemos la luz ir abriéndose paso entre las nubes y la oscuridad.

La vida de ellas de Toshihiko Tamura, ed. Satori

Nos llega un libro de relatos de Toshihiko Tamura, una de las pioneras del feminismo japonés en el S XX. Autora de relatos como estos que se recogen en los que las mujeres en todas sus posiciones tradicionales posibles (Hijas, madres, esposas… y también escritoras) se enfrentan a un mundo en el que salirse de la norma se castiga y su vida está limitada, y lo hacen de manera desafiante. Porque se nota que muchas de las historias que aquí aparecen partían de historias más que reales para ella.

El legado del mar índico de Shin Iyohara, ed. Quaterni

Entre la ciencia y las posibilidades de la literatura, una serie de historias en las que el autor usa distintas combinaciones de intriga, fantástico y ciencia para explorar, por supuesto, a las personas y sus reacciones.

Minnesota de Jo Nesbø, ed. Reservoir Books

Vuelve Nesbø, y lo hace con un nuevo investigador. Y en Estados Unidos. De hecho, suena un poco clásico. Un intento de asesinato a un traficante de armas, un policía que no para aunque le suspendan -como si fuera un vigilante tipo El Castigador-, y dos líneas temporales. En su presente (2022) un escritor escandinavo llega para investigar qué pasó en el pasad (2016) cuando una serie de asesinatos -en serie, parece- asolaron la ciudad investigador por el otro tipo. ¿Qué puedo deciros? Parece que los intentos del autor de aprovechar su éxito con los USA sigue adelante. Lo raro es que no tenga ya una serie en Prime.

Gloriosos Rivales de Jennifer Lynn Barnes, ed. Molino

Pues aquí estamos de nuevo, con un nuevo capítulo de la saga de los Hawthorne, esta vez continuando la segunda trilogía de libros. No creo que haya mucho más que contar.

The Bad Game (Juego Perverso) de Adam Millard, ed. Dimensiones Ocultas

Tanto ‘los videojuegos vuelven violentos a los jóvenes’ alguna vez tenía que acabar saliendo la idea para una novela. Un pequeño pueblecito costero en expansión, la aparición de un juego misterioso en el salón recreativo -bueno, lo  mismo hay que explicar lo que son las recreativas-, un juego que va fascinando a los jóvenes… y también cambiándoles. El resto, como se suele decir, es telediario.

Os escribiré de Andrea Camille, ed. Salamandra

Parece que aún se podía sacar un poco más de Camilleri, porque esta vez tocan las cartas que de 1949 a 1960 le mandaba a su familia cuando era aún un autor teatral primerizo. Una selección, claro. Pero ya sabemos que hay autores de los que se publica hasta los andares.

Pícnic extraterrestre de Arkadi y Borís Strugatski, ed. Sexto Piso

Se edita este libro que se ve que ya le tocaba recuperar el título de Emecé, y yo sé que se reedita con cierta frecuencia pero, claro, siempre que se haga hay que aprovechar para recordarlo. Que, además, lo mismo así los Strugatksi se animan a publicarles más cosas.

Aventuras en la animación de Richard Williams e Imogen Sutton, ed. Anaya Multimedia

Richard Williams es -era- un veterano animador, autor de uno de los libros fundamentales sobre su práctica y responsable de, por ejemplo, Roger Rabbit. O, sobre todo, de sus décadas creando The Thief and the Cobbler. Y aquí, en este libro y con la colaboración de la también de su productora y esposa Imogen Sutton, aprovecha para hacer un resumen de su vida, su obra, y todo lo intermedio. Una manera de acercarse a la persona y también de conocer más de su visión sobre la animación.

Bizcochos de Isabel Pérez, ed. Col and Col

Efectivamente, bizcochos. Eso es lo que la autora de Aliter Dulcia o Souvenir nos ofrece más de 100 recetas con distintos tipos de consistencias y densidades, clásicos y modernos, ideas, la parte técnica (proporciones, utensilios necesarios, tiempos, temperaturas), adaptaciones para hacerlos sin gluten, sin lácteos o veganas, pero manteniendo la textura y el sabor, coberturas, glaseados, complementos… En fin, un libro repleto de ideas y posibilidades para que puedas crear y dar buena cuentas de ellos… hasta mañana a las ocho.

Cookies & Crumbs de Kaja Hengstenberg, ed. Col & Col

Que ofrece una amplia variedad de recetas de distintos tipos de galletas y alrededores, incluyendo versiones sin gluten o veganas. Y también otras cosas que, supongo, son algún tipo de Pokèmon: gooey, chunky, chewy. En un libro que, además, trata de explicar las diferencias de resultado según su elaboración, cómo y por qué unas se expanden y otras no, utensilios y técnicas, la decisión de hacerlas ‘con relleno’, ideas para hacer con las que sobren -espera… ¿sobran?-, así como recetas -claro- desde las más populares a las de sabores menos habituales. Y todo con el diseño y estilo habitual de Col & Col.

Drácula de Bram Stoker, ed. Folioscopio

Pues ya hemos llegado a la edición Folioscopio de Drácula -que esta vez es la de Callidor– y que trae, como era de esperar, formato grande e ilustraciones. Lo que significa, imagino, que hemos comenzado la época de lanzamientos para regalos de Navidad.

Las crueles batallas de la Reina Chincheta de Quim Crusellas con ilustraciones de Aina Bonet, ed. La Galera

Una joven reina quiere pasear a caballo, pero su caballo no puede andar. A partir de ahí una sucesión de intentos de guerra con sus vecinos para llenar las arcas que, sin embargo, irán fallando porque en realidad, la guerra nunca es la solución.

Tristrás y la aventura en el Páramo Tenebroso de Iban Barrenetxea, ed. Nórdica

No sé si recordaréis al flautista Tristrás que Barrenetxea presentó en esta misma editorial, y de nuevo habrá aventuras, humor, ogros, lobos, dobles…

Las chicas Gilmore. Regreso a Stars Hollow de Cecilia Messina y Micol Ostow, ed. Magazzini Salani

No sé si será sencillo explicar esto, porque estamos ante un álbum ilustrado. Pero no uno como los que Kim Smith crea, libros infantiles basados en alguna bien conocida obra de la cultura popular. Esto es casi más un libro de recuerdos, contando la llegada de las protagonistas, presentando personajes, localizaciones y memorias y ofreciendo un libro con vocación de ser bonito y reconfortante. No sé si el cruce de públicos acabará de funcionarles, pero está claro que lo han intentado.

El trasero mágico de Beach, ed. Picarona


Comencemos diciendo que el nombre original es Poopicorn -sí, es como el tercer libro con este nombre, lo sabemos-, porque cuando una flor convierte a un pony en un Poopicorn le da la oportunidad de hacer salir lo que quiera de su culo. Pero eso acabará trayendo más problemas de lo que podría parecer. Porque una cosa es divertirse con el culo y otro que luego no tengas que lidiar con las repercusiones.

Tengo un secreto de Sonia Sanabria y Robert García, ed. Carambuco

Un libro pensado para hablar de los secretos con los niños, de los buenos y los malos, de lo que cuesta guardarlos y cuándo y cómo entender qué hacer con ellos. Todo ello acompañado por estas ilustraciones que explican con un poco de humor a lo que nos enfrentamos.

Nos leemos.


Voy a asumir que Netflix ha llegado a una serie de acuerdos de distribución en los que no piensa invertir demasiado, porque es lo único que me haría comprender que no hayan tratado de mover algo Chotto dake Esupaa (O)(JP), o ちょっとだけエスパー o Just a Bit Espers o Casi Sobrenatural o, que es una serie ‘de superpoderes’ que está más cerca de un costumbrismo amable que de cualquier otra revuelta. En su centro tenemos a un auténtico perdedor – Oizumi Yo siempre como improbable héroe- que consigue, se supone, un puesto con unos pequeños poderes. La idea es que haciendo cosas casi cotidianas -en el piloto le vemos, por ejemplo, ocupándose de que una persona lleve paraguas- puede provocar un gran cambio final. Lo cierto es que el personaje está desubicado en todo momento, rodeado de otros compañeros -con sus propios poderes- igual de amables y metido, sin embargo, en al menos tres arcos argumentales que apuntan a un largo recorrido. El primero es, por supuesto, los objetivos reales de la empresa que le ha contratado, ¿qué intentan lograr con estas ‘modificaciones mínimas’?, el segundo -relacionado- es qué es lo que tiene en mente su jefe, un tipo claramente conspirativo que por más que asegure que quiere salvar al mundo da la sensación de que tiene su propia agenda; finalmente, la parte romántica. Una de sus compañeras actúa como si fuera su esposa, así que la duda es qué hay realmente ahí. ¿Es por un trauma, es realmente él su esposo, qué ha pasado y va a pasar? Una pequeña historia, quizá no muy sorprendente, aunque sí con el suficiente encanto. Dudo que logre conservarlo y no se despliegue y embrolle con estas historias de largo recorrido, como pasa tantas veces con las series de espías. Pero quizá, al ser superhéroes… en cualquier caso creo que Netflix debería de haberle dado un poco más de bola.

Por no darle no le han dado ni un trailer solo, gente peculiar esta de Netflix.
 

Otra serie entrañable en un envoltorio mil veces visto, en Clube Spelunca (O)(BR) tenemos una familia a la que regresa uno de sus miembros. Preferiría hacerlo en otras circunstancias pero no le ha ido bien. Y se encuentra con que está todo patas arriba, incluyendo el club social que gestionaba su familia y que ahora está cerca del cierre. Así que, como si en una película familiar de conglomerado español estuviéramos, se ve claramente que deben de actuar de nuevo como familia, lograr que el negocio remonte y, por supuesto, no hacer el tonto más de lo necesario. Todo ello mientras cada uno de los miembros de la misma parece tener un único rasgo que la defina. No es que sea una gran serie, pero supongo que al menos tiene tan poco que mover que puede permitirse tirar antes por la amabilidad que por el humor. O quizá es solo que no le he visto la gracia. Quién sabe.

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Muy acartonada les ha salido esta versión de The Forsytes (UK) a los señores de Channel 5. No parecen tener muy claro cómo quieren gestionar el novelón, si como una serie de época, como un culebrón de clases altas ochentero o como un drama al uso, y el resultado se resiente. Se resiente en los apartados -digamos- de producción, con gente con unos trajes  y aspectos con los que muy claramente no están cómodos, y se resiente la historia que parece estar titubeando más que cualquier otra cosa. Supongo que parte del problema es de casting, que está hecho con reparto de telenovela de post-telediario y un par de actores que hacen rechinar el conjunto. En fin, que no. Que mejor los libros.

Tendría que hacer memoria, pero yo diría que Lazarus (USA) es una de las series peor rodadas de los últimos años. Esa manía de mover, de cambiar, de enfocar y reeenfocar… y total para nada. Por lo menos la anterior vez que en Prime intentaron hacer algo con Corben estaba claro lo que buscaban. No salió muy bien, pero estaba claro. Aquí solo parece que quieren hacer una serie algo que no está claro si es una conversación de bar o qué. Tenemos a un psiquiatra, a su difunto padre, y puede que haya fantasmas y asesinos en serie y misterios pero, la verdad, no les interesa a ellos nos va a interesar a nosotros. Y es una pena porque está claro que en algún lado hay algo -¿gente? ¿intenciones?- que podían haber convertido esto en algo mejor. Quizá en una película, quizá en una serie distinta. Pero, desde luego, esta idea tirando a ridícula y convencida de que ‘investigador que ve fantasmas’ es algo novísimo cuando hemos tenido hasta una película de Hallmark con la tontería… No. Claramente no.

A veces creo que lo único que saben en el true-crime anglo de los italianos es esta historia de Il mostro (O)(IT). Y, de alguna manera, cada vez que la cuentan suena más aburrida, más acartonada, más como si ellos tuvieran que ser los protagonistas y no los italianos. No sé quién estará detrás de esta producción que se supone italiana -quizá sea Lovecraft– pero da la sensación de que una producción italiano sobre un tema italiano debería de haber buscado una manera menos ‘vamos a venderle esto a los anglos’ de abordarla. Hasta el punto de que parece que en realidad no querían hacerla. Una historia explotativa a tope debería de haber sido más italiana en el exploit y menos desganada, aburrida, descoordinada y -definitivamente- menos falsa. Pero da la sensación de que es todo un teatrillo, sobre todo en lo que a las ‘fuerzas del orden’ se refiere el asunto. Así que lo único que espero de ella es que le hayan sacado una buena cantidad de dinero a Netflix por hacerla… que se hayan gastado en cualquier otra cosa.

Lo bueno que puedo decir de The Ridge (UK) es que entra en esa escuela inglesa de las series de ‘coge la premisa y corre’. Nos presenta a una protagonista que es no ya difícil de empatizar sino, directamente, como mínimo una adicta a algo que se han inventado… pero también alguien claramente inestable hasta el punto de ser sospechosa de ser algún tipo de psicópata asesina… y a partir de ahí la mandan a otro país a reunirse con su hermana. Solo que al llegar la hermana está muerta y ella… Diría que ella está investigando la muerte pero no tengo muy claro que lo que haga se puede considerar una investigación y no, simplemente, poner el pueblo patas-arriba. Aunque, al menos, puede decirse de ella que no se aburre uno en ningún momento.

Yo entiendo que en Canadá tengan que apoyar la creación en francés, faltaría más, pero esta Ils vécurent heureux (CA) parece casi la parodia de lo que una serie sobre jóvenes franceses -más que francófonos- sería. Con unas vidas a la vez organizadas y que no les llenan, y todo son quejas de gente que quiere ‘no ser como los demás’ de la manera más burguesa posible. No le veo mucha posibilidad de mejor a algo que trata de jóvenes y suena tan viejo. Pero, como digo, supongo que por lo menos se apoya a la industria francófona. Eso sí, espero que para la próxima se les apoye con algo que de menos ganas de asesinar a sus protagonistas. Juntos o por separado.

Parece que a esta serie en francés le toca que haya ‘piezas’ pero no un trailer. Otra vez será.


¡Libros que Salen! Smith, «Literatura o muerte», Galswothy y más

¡Que entre la pila!

Gliff de Ali Smith, ed. Nórdica

Lo nuevo de Ali Smith comienza con una joven que recibe la maleta de su fallecida abuena y una etiqueta, a partir de ahí la búsqueda de un sentido y una comprensión, en la que la mirada a las partes más oscuras lleva también a encontrar en ellas un rayo de luz. Algo necesario cuando la sombra del futuro se proyecta tan sombría sobre nosotros como la del pasado.

Literatura o muerte de Agustina Bazterrica, ed. Godot

A Bazterrica le han publicado un libro sobre escritura y ella lo ha convertido en una forma de explicar su propio proceso, al profunda simbiosis corporal que asegura que es casi como una evolución de la Nueva Carne antes que un conjunto de reglas y corazonadas, y como tal no habla de huesos, respiraciones, punzadas o latencias. Estáis prevenidos.

Una comedia moderna de John Galswothy, ed. Reino de Cordelia
Las crónicas de los Forsyte de John Galswothy, ed. Reino de Cordelia

Quizá recordéis que Reino de Cordelia publicó ya el recopilatorio de La saga de los Forsyte, sacando en un volumen único todos los libros de la misma. Después de eso publicaría sueltas las novelas las novelas del ciclo posterior: Una comedia moderna, y finalmente sacaría también en recopilatorio las del último ciclo de los personajes: Fin de Capítulo. Pues bien, ahora recupera las novelas sueltas de ese ciclo intermedio en un único volumen y, ya puestos, presenta un estuche, Las crónicas de los Forsyte, conteniendo los tres recopilatorios. Todas ellas, por supuesto, con un retrato de la sociedad inglesa, desde la época victoriana hasta casi-casi la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Una familia de melodrama, aupada por los negocios pero sin pedigrí aristócrata, que irán dando tumbos por un mundo en el que el dinero va importando más que los títulos mientras, de fondo, el mundo cambia.

La mansión de Rayne de Harley Laroux, ed. Sombras

Una mujer destinada a casarse con su prometido que acaba en una isla junto a otra mujer que le parece fascinante. Secretos oscuros, misterios, asesinatos -lo típico- y las dosis de ‘queerdad‘ esperable (especialmente con une autore que ya había transitado el género).

Perdita Durango de Barry Gifford, ed. Dirty Works

Pues aquí estamos, con el segundo libro de la saga de Sailor y Lula, dispuestos a demostrar aquel viejo clásico de que ‘el libro es mejor que la película’. Que no es que sea difícil en este caso, pero nos permite seguir redescubriendo a los personajes de Gifford y sus historias.

El misterio del Cisne Negro de Tetsuya Ayukawa, ed. Destino

Tetsuya Ayukawa es uno de los grandes autores clásicos de misterios de Japón. Bueno, clásico… de los cincuentas, que a estas alturas ya cuenta como clásicos. Y este misterio de tren, la primera historia del Inspector Onitsura, con sus tablas de horarios y demás, puede ser la más conocida. ¿La recomiendo? En cuanto descubra si se ha traducido del japonés o han hecho una chapuza os digo.

Una curiosidad descarada de Lynn Messina, ed. RBA 

Que ahora parezca que se venden los ‘cozy crimes’ facilita que vayan publicando obras como esta, la primera de una extensa (trece y pico llevan ya) serie de novelas de misterio en la regencia inglesa. Con una ‘solterona’ de veintiséis años, un duque guapo e insoportable y, por supuesto, un cadáver que lleva a algunas actividades detectivescas no muy bien vistas por la sociedad de la época.

Shady Hollow. Un misterioso asesinato de Juneau Black, ed. Alma

Un cozy mystery un poco distinto porque aquí los sospechosos, la víctima, la investigadora… son animales. Más o menos antropomorfizados. Sí, el asesinato sucede en Shady Hollow, pero ese pequeño pueblito podría ser sin problema parte de las Sylvanian Families. Por lo demás, todo lo esperable: La reportera Vera Vulpes investiga una muerte inesperada en lo que parece un pueblo tranquilo con una buena cantidad de sospechosos por medio. ¿Qué puedo decir? Leones y tigres y osos, oh my!

Pánico Victoriano: La leyenda de Spring-Heeled Jack de Karl Bell, ed. Reediciones Anómalas
Un estudio contextual y cultural de la figura histórica de Spring-Heeled Jack. Una leyenda urbana que parte de un momento de confusión en el que la posibilidad de una broma, una campaña publicitaria o una auténtica situación sobrenatural (?) se van mezclando en distintas capas hasta impactar tanto en la cultura popular como en el folclore popular.

FREAKS OUT! de Luke Haines, ed. Contra

Luke Haines es un músico británico que ha pasado por varias bandas como The Auteurs o Black Box Recorder y que aquí aprovecha para hablar de la historia musical de los ‘raros’ en un ensayo que es capaz de unir el ensayo, la memoria o el manifiesto hasta formar una historia alternativa del rock’n’roll desde el punto de vista de un autor que muy claramente no tiene intención de ser objetivo. Muchas opiniones, algunas anécdotas y un autor en su centro en un juego escritor en el que más vale acercarse antes para comprobar si vas a entrar.

Poesía reunida (Edición conmemorativa de la RAE y la ASALE) de César Vallejo, ed. Lengua Viva

Yo pensaba que lo de la obra poética completa de Vallejo ya había sido publicada como edición especial por la RAE. Claramente no, por que por lo que veo fueron Alianza primero y Lumen y Visor después los que sacaron títulos cercanos. Pero bueno, aquí llega la versión de la RAE -y ASALE (que esa la Asociación de Academias de la Lengua Española)- que suponemos que estará muy trabajada y todo eso. Bueno, quiero creer que todo lo que sea ayudar a que la gente lea a Vallejo será bueno. O algo.

Mi amigo Kim Jong-Un de Keum Suk Gendry-Kim, ed. Reservoir Gráfica

El éxito de la surcoreana Keum Suk Gendry-Kim ha servido para que le vayan publicando otras obras, así que toca hacer un repaso por su vida y circunstancias a partir de entrevistas de gente que le conoció, pero también de gente que ha huido de él. Y de lo que la prensa ha dicho. Hablando desde su papel como dictador (ponga aquí su equivalente favorito) de Corea del Norte hasta sus negociaciones con TRUMP! No sé si esto es lo que os apetecía leer de Keum Suk Gendry-Kim… pero es lo que tenemos.

Física para gatos de Tom Gauld, ed. Salamandra Graph

Pues aquí estamos de nuevo, con las tiras de ciencias de Gauld dispuestas a ser recopiladas. A estas alturas no creo que necesite añadir más, pero si no siempre podéis echar un ojo por internete.

Hachís… ¡Salud! (1, Ibáñez Mítico) de Francisco Ibáñez, ed. Bruguera

La muerte de Ibáñez ha afilado la búsqueda de material de Bruguera/ Penguin Random House. Así que aquí tenemos esta historia, que durante años se rumoreó que existía. Porque en 2014 estaba casi preparada para su lanzamiento… y nunca llegó a salir. Así que algo más de una década después lo que entonces no podía ser publicado ahora es la punta de lanza de una nueva colección de Ibáñez. Los tiempos cambian. Claro que también cambiaron cuando pasamos de que se publicara La ruta del yerbajo a que este Hachís… Salud -que originalmente se suponía que se llamaba Hachís… Jesús, pero se ve que el reutilizar el título para Maaastrich… Jesús haya hecho que le dieran una vuelta- fuera visto como poco adecuado. Está por ver qué nos encontramos dentro. La editorial promete que la colección incluirá no solo un prólogo -aquí a manos de Jordi Canyissà-, también recupera guiones escaneados, originales y otros materiales extra para contextualizar y poner en valor la obra que presenta. En fin, el coleccionismo es así, por lo menos ha servido para que este cómic no se quede en una caja. Luego ya veremos cómo de Christopher Tolkien es la jugada.

La receta de la magia de Paula Chesire, ed. Grafito
Una bruja novata, un pueblo en aprietos y un par de amigas brujas más, una joven y amante de la tecnología, y una mayor y más temible. Plagas, pociones, mundos y, sobre todo, amigas. Que es donde está siempre la magia.

Los misterios de Villamaraña de Steve Roberts y Joel Stewart, ed. Edelvives

Edelvives abre una línea de cómic infantil con un par de títulos, uno de ellos es este de Los Misterios de Villamaraña que va, claro, de un par de amigos (bueno, uno de ellos es una perra investigadora, pero también son amigos) en un pueblo extraño en el que suceden cosas raras que -por supuesto- investigan como mejor pueden. Con cierto humor y la idea de contar dos historias cortas por libro parece una buena forma de iniciarse en la lectura.

Aurora y el orco de Lewis Trondheim, ed. Edelvives

¡Nuevo cómic infantil de Lewis Trondheim! Aurora tiene un compañero nuevo… ¡y es un orco! O eso cree ella, porque para el resto le parece un niño más. Pero que quiera comer perros y machacar elfos debería de dar ideas. Así que ha decidido vigilarle de cerca, ¡y eso significa aventuras! Así nos presenta Edelvives la serie, de la que comienza editando sus tres primeros números, en los que no solo veremos qué pasa cuando pones un Orco en el colegio, también todo su mundo.

MalvHadas de Huw Aaron, ed. Beascoa

Las hadas existen. Lo que pasa es que no son muy buenas. Por no decir que son… lo que el propio título explica. Así, en este cómic, entre mezclas de aventuras y humor, tenemos una pequeña (de tamaño) historia de profecías, persecuciones, miel y un héroe al que todo le importa… un comino, claro.

Una tarde escalofriante de Giuditta Campello con ilustraciones de Emma Lidia Suillari, ed. Bindi Books

Tres amigas, dos van al río pero la tercera prefiere quedarse en casa leyendo novelas de miedo. Comienza a llover, alguien llama a la puerta… y a partir de ahí una historia que mezcla risas con miedos para que los primeros lectores puedan gozar de una historia sencilla y bien organizada con, por supuesto, magníficas ilustraciones.

Franky Frankenstein de José Carlos Andrés y Gómez, ed. NubeOcho

La pequeña Franky no es muy pequeña, es más bien una monstrua grande. Y lo que más quiere es ir a la escuela. No a la de casa, donde una calavera le da clases. A un colegio con niños. Pero, ¿los niños querrán? ¿Y conseguirá Franky convencer a su padre? Pues esa es la historia -monstruosa- de tormo que Gómez y José Carlos Andrés nos traen esta vez tras Un vampiro peligrozo, El fantasma de las bragas rotas y Una momia muy hambrienta.

Chanchito, el hada cerdito de Stéphane Servant y Laetitia Le Saux, ed. Éccomi

Hemos hablado en otras ocasiones de Stéphane Servant, autor de varios y variados textos infantiles, aquí repitiendo con Laetitia Le Saux, con quien hizo Ricitos de oso y Un oso de verdad, y que aquí no habla de Chanchito, un cerdito que quiere ser hada, conseguir una varita, purpurina y demostrar que con corazón, amor y humor hay cosas que se pueden acercar. Así que aquí estamos, con un álbum ilustrado encantador.

Yo soy Perro de Peter Bently y Chris Chatterton, ed. Edelvives
Yo soy Gato de Peter Bently y Chris Chatterton, ed. Edelvives

Parece algo obvio, pero nunca lo es tanto. Hacer un álbum de un perro y de un gato, mostrarlos con dibujos divertidos y con una mezcla de cotidianeidad y humor. y si no os queda claro siempre podéis echar un ojo dentro. Y esperar a los próximos protagonistas de la colección Patas.

Oveja va al mercado de Studio Imagebooks, ed. Librooks

Tras Minina va a la pastelería hoy toca Oveja va al mercado. Un nuevo libro de rasca y huele pensado para que el público más joven conozca un poco mejor lo que tienen -o debería de tener, a estas alturas fíate de que vayan al mercado- más cerca. Y así, levantando pestañas, tocando la superficie táctil y luego rascándolas, no sé si aprenderán pero al menos estarán entretenidos. Con eso y con los dibujos, claro.

¡Que viene el lobo! de Pintachán, ed. Combel

Pablo y Aida son Pintachán, un nombre -llamémoslo así- usado para crear libros ilustrados. Libros infantiles. Con un estilo retro que para mí resulta muy atractivo. Especialmente cuando intentan cosas distintas como este libro de baño que cambia con el agua, y así esta historia de un conejo blanco que va de puerta en puerta visitando a Ricitos de Oro, Caperucita o los tres cerditos, demuestra que se puede hacer algo más. Que ya es toda una declaración de intenciones por parte de Combel. Encomiable, por supuesto.

Nos leemos.


¡Pilotos Deathmatch!

Comenzaré asumiendo que el posible espectador de Armorsaurs (USA) no habrá visto la serie original que ‘adapta’, la surcoreana Armored Saurus. Y he de decir que casi mejor, porque si la original no es gran cosa esta adaptación es directamente espantosa. La original presentaba -con cierta tranquilidad- una historia sobre dinosauros, armaduras, villanos que parecen alienígenas o algo así… y un intento de invasión. Algo barato -claramente barato- pero mínimamente efectivo para lo que querían, una especie de sentai en la que teníamos un batiburrillo de saurios, armaduras y dios sabe qué más. De Dino-Riders a los Powers Rangers pasando por los Transformers, para todo hay un hueco en el original. Y en la adaptación… UF. El problema es que lo que vemos en la serie original pasa a convertirse en un intento de ‘americanización’ y el interno de meterlo a presión en cajas bien conocidas hace que pierda encanto pero, además, tiene un problema: Parece rodado con aún menos dinero, como si todo lo que tuvieran fueran un escobero con las paredes verdes y el CGI más pedorro de la historia. No es que haya ido a peor, es que resulta casa insufrible, de un amateurismo más propio de un canal loca que de Disney XD. Hasta el punto de que cualquiera de los programas infantiles que se me pueden ocurrir que durante un tiempo se hicieron en España -de Pic-Nic al Cyberclub, por poner dos que podrían haber metido dinosaurios armados sin mucho problema- tenían una realización mejor. No tengo idea de en qué estaba pensando Disney con esto, la verdad. Supongo que en lo de siempre: vender muñequitos.

Mira que parecía difícil que Blue Blood pudiera empeorar, pero aquí estamos con su spin-off, Boston Blue (USA), que creo que en su cabeza debía de ser una espectacular manera de evitar las descripciones habituales del programa como una cosa derechista pro-policial llena de señores blancos. Ahora hay más variedad, y buenos actores. Lo que no tienen es nada que hacer. Porque desde la idea inicial de crear una familia de policías similar a la otra pero más… compleja -el ‘abuelo’ es un sacerdote presbiteriano pese a que parte de su familia es judía, he intentado repasarlo pero no soy capaz de entender exactamente cómo funciona- en parte porque hay divorcios y rematrimonios -que sirven para que la familia tenga miembros de distintos colores, pero sin exagerar. Presentarlos a todos en el piloto pero hacerlo desde fuera con el personaje de Wahlberg -que sigue sin saber actuar, claro, pero a estas alturas no creo que le importe a nadie- solo nos convence de que Boston es algún tipo de ciudad de endogamia y nepotismo peor incluso que su Nueva York. Lo único bueno que puedo decir es que como parodia de la otra serie resulta más convincente que como spin-off. Bueno, y que da para cenar a un montón de buenos actores que, si ahorran lo suficiente, podrán dedicarse en el futuro a cosas mejores.

Me temo que con cada nuevo programa de Tim Robinson menos gracia le veo. Es decir, toda la gracia de la primera temporada de I Think You Should Leave y algunos de los siguientes sketches funcionaban, sobre todo, por no extenderse. El problema es que tanto Friendship como este The Chair Company (USA) extiende, explica, sobrexplica y, sobre todo, reitera el chiste. La gracia es que tras un momento embarazoso un tipo claramente con problemas de gestión de los sentimientos se obsesiona con una empresa de sillas… que result ser parte de una conspiración. El problema es que no parece haber mucho más. Ni más que contar, ni más cosas que extender y expandir. Porque no dejan de ser versiones de lo que ya hemos visto. Y da la sensación de que podría haber funcionado mejor como un sketch, incluso como una corta serie de ellos. Pero no como una serie. Y menos teniendo aún reciente Paul T. Goldman, que hace mejor y de manera más innovadora mucho de lo que se nos presenta aquí.

No soy capaz de comprender esta espiral en la que se han metido los estadounidenses. Entiendo que los true-crimes funcionan, entiendo que han visto que los británicos tiran de esta especie de docudramas, y se acuerda de todos los ‘basados en hechos reales’ que durante tantos años han poblado la programación televisiva, pero sigue pareciéndome ridículo encontrarme un Devil in Disguise: John Wayne Gacy (USA) solo unos años después de una versión ‘documental’ llamada John Wayne Gacy: Devil in Disguise. ¿Aporta algo esto? No tiene pinta. ¿Está bien actuado? Tampoco. ¿Entonces? Pues supongo que con la ‘ficcionalización’ no tienen que preocuparse ni de que lo que cuentan sea real ni de que les pidan cuentas por sensacionalizarlo. Así que eso: sobras recalentadas.

Un prototipo con rueditas, DMV (USA) es la clásica comedia de oficina. Solo que la oficina es Tráfico. Sí, lo de los coches y los permisos y todo eso. Hay un reparto de papeles prototípicos, una excusa de argumento romántico central… en fin, lo de siempre. Hay un reparto que actúa todo lo bien que esto lo permite -y sin que nadie parezca querer excederse- y supongo que los guionistas tienen años de sobra con todo lo que se ha hecho y pueden copiar. En fin, que ni fu ni fa.

No tengo ni idea de qué pretendía Neil Cross con este The Iris Affair (UK), a ratos parece tirar por un lado, luego cambia, luego va a un tercero. Y lo peor es que se mueve entre lo previsible, lo estúpido y lo manido. Si malo es cuando va por uno de los lados peor es cuando se dan las tres a la vez. Al menos los momentos estúpidos hacen pensar que podría haber salido algo de aquí, de esta serie en la que nadie parece tener muchas ganas de trabajar… más que el que filma los paisajes. En fin.

Ojalá Koka Björn (O)(SU) me hubiera gustado. Pero entre el empeño en que toda la gente esté sucia todo el rato -por lo visto antes la gente era así, deben de haber hablado con algún historiador, Christopher Nolan o algo así. Y la mezcla de detective y cura que, en fin… hemos visto tantas veces ya que cuando le sacan disfrazado de Sherlock Holmes ya ni me sorprendo. Por supuesto todo esto lo tratan de envolver en lo inteligentes que son y lo listos que blablabla porque fíjate que hablamos también de racismos y blablabla. De verdad, ojalá me hubiera gustado en vez de ser lo que solo puedo definir desde un punto de vista técnico como «un peñazo insufrible».

Lo bueno de Leonard and Hungry Paul (UK) -que supongo que puede partir el libro del que sale- se enfrenta con lo que parece la decisión clara de ‘cómo había que adaptarla’ que es… en fin… siguiendo la estela -y, sobre todo, la estéticas- de todas esas comedias indies de finales de los noventa y principios de los dosmiles. Pero, claro, aquí no tenemos a Anderson, Hess o Dayton y Fariss. Ni tan siquiera Zwigoff. Aquí tenemos a alguien imitando eso. Bueno… es cierto que de varios de ellos es de suponer que estaban imitando a Anderson, pero quiero creer que no de manera deliberada. Sea como sea el problema es que esto se podría haber hecho mejor. Son muchas las series que podemos poner como ejemplo de este tipo de sensibilidad, de amabilidad que podría haber sido muchas cosas pero que, sobre too, en el libro resulta natural porque los conflictos son más internos y solucionables, necesitados de trabajar y hablar, que externos. Uno ve Big Boys, o, incluso, Please Like Me y aunque no ve esa estética sí que entiende lo que quieren contar. Aquí, me temo, han decidido que el estilo era más importante que la sustancia.


¿Os acordáis de lo que he dicho antes con la serie sobre Gacy? Pues dos tazas con Murdaugh: Death in the Family (USA). Peor historia, peores actuaciones, una historia mucho más cercana y, claramente, poco interés por parte de nadie por hacer algo medianamente interesante si no estás metido ya de antes en la historia. En fin.

Entiendo que usar un argumento tan manido como ‘el padre secuestra a los hijos’ sólo parezca dar para un par de posibilidades. Y es cierto que Nadie nos vio partir (O)(MX) claramente tira por el terreno del drama, pero lo cierto es que lo hace intentando montar a la vez una situación histórica -están en los años sesenta- y una serie de problemas e historias, de fondo hay una lucha entre dos de las familias judías más importantes e influyentes de México, el matrimonio no había sido por amor sino por ‘negocios’, el marido hubiera preferido dedicarse a otra cosa, la mujer claramente acabó teniendo una aventura por esto mismo, y son los padres de uno y otra los que realmente manejan buena parte del tinglado. El de él poco menos que le obliga a raptar a los hijos, el de ella le pone un ex-mossad para ayudarles a recuperarlos, todo mientras la primera familia trata de destrozar la reputación de ella para justificar que los niños estén mejor raptados. Supongo que por lo menos no están justificando matar niños. En fin, que yo no soy el público para esta historia, pero quiero creer que los que sí lo sean podrán disfrutar sin mucho problemas el que por lo menos se encuentre como algo más complejo e incómodo para todos que las clásicas películas de después de comer.

Es una lástima que esta Riot Women (UK) no me haya gustado. No solo porque está Sally Wainwright detrás, sino porque gran parte del reparto es magnífico, especialmente Joanna Scanlan, pero también Lorraine Ashbourne y Tamsin Greig. Incluso Rosalie Craig tiene algún buen momento. El problema no es ese. El problema es que el guión va más allá de lo flojo al crear situaciones excesivas y acartonadas, poner a sus personajes más allá de cualquier borde, y abusar de las casualidades fortuitas. Porque las actrices hacen mucho por que creamos y empaticemos con ellas, incluso logran vender momentos tan baratos como esa primera escena de Scanlan al teléfono que parece un monólogo para un teatro de aficionados. Pero hay un límite para eso, para que todos los personajes a su alredor sean odiosos, para explicar algo que EN REALIDAD no necesita explicación. ¿Por qué una serie de mujeres de una cierta edad -más sexagenarias que en la cincuentena- no podrían reunirse para montar una banda? ¿Por qué hace falta toda una serie de complicadas motivaciones para ponerlo en marcha? En fin, un pequeño desastre inexplicable en la creadora de Scott & Bailey, Last Tango in Halifax, Happy Valley o Gentleman Jack, que aquí parece que no tenía muchas ganas de trabajar. De verdad que es una lástima, con lo que podría haber sido esto.

Las series románticas surcoreanas y sus particularidades, por lo menos Tokumei no Koibitotachi (O)(JP), o 匿名の恋人たち o Romantics Anonymous o Románticos anónimos o…, demuestra tener bastante corazón. La historia de una joven que no tolera el contacto visual y un ejecutivo que no tolera el contacto físico, readaptación de una película francesa y centrada -en fin- en una tienda de chocolates para la que la primera trabajaba en casa como ‘repostera estrella secreta’ o algo así, mientras el segundo quería que la empresa en la que trabajaba -que era suya en tanto que de su padre con el que claramente hay problemas- elevara la calidad de sus productos. Luego ya tenemos peripecias, personajes secundarios más o menos interesantes y, en fin, alguna de esas escenas de serie romántica. Es una lástima porque no soy su público y creo que podría haberlo llegado a ser, pero una cierta serie de rutinas la convierte más en una obra para su público concreto que para un público, digamos, más general.

Ay, Sheriff Country (USA), ay. Es casi tan espantoso como lo de Boston Blood. En realidad da la sensación de que hubiera preferido ser otra serie porque a ratos parece que querría ser Picket Fences si la hubiera contratado un canal cristiano, porque si fuera el Picket Fences de Hallmark os puedo asegurar que habría sido mejor serie. Una trama criminal floja sirve para una especie de culebronismo de baja intensidad sobre una COMUNIDAD. Así, con la boca bien llena de la palabra. Porque hay mucho poli y mucho ‘esto es un pueblo’, pero luego resulta que tienen dinero para dios sabe cuántas cosas. Y presentan toda una serie de problemas y situaciones que no sé cómo no se les pone roja la cara de la vergüenza de tratar de tomárselo en serio. ¡EN FIN!

Mi teoría de que en Netflix hay una competición para ver quién es el que hace la serie peor animada sigue adelante con Splinter Cell: Deathwatch (USA), que tiene el añadido de que no sé si es peor el guión porque no conozco la saga de videojuegos, porque es un espanto o porque como está Tom Clancy por medio es mitad y mitad. (Tom Clancy es una persona cuyo nombre sirve para datar si la persona a la que se lo dices lo conoce o ha nacido de los noventa en adelante) Así que podríamos aprovechar esta serie para discutir si es peor la animación o el guión, pero tengo una idea mejor: No dedicarle ni un minuto más de nuestro tiempo.

Pues Sukuupu no Tamago (O)(JP) o スクープのたまご o The Golden Egg o Detrás de la primicia o…, es sin duda una serie peculiar. Una joven periodista intentando abrirse paso… pero en un tabloide. Una muestra tanto de cómo funcionan como de cosas que sí y que no hacen, y una serie de personajes secundarios un tanto bidimensionales que se supone que dan algo de juego… pero que necesitan de bastante por nuestro lado para trabajar. Aunque, sin duda, puedo decir algo bueno de esta serie: Sus capítulos son cortos.

Esta semana el dinero en trailers se lo ha ahorrado Netflix en esta.

Me temo que Taepungsangsa (O)(CS), o 태풍상사 o Typhoon Family o Familia Typhoon o…, es una de esas series que usan su piloto para que conozcas a los personajes y tengas las piezas puestas en orden para el segundo, que es cuando comienza DE VERAD la historia. En este caso presentan a un chaval que se lleva mal con su padre. También vemos la empresa del padre. Y cómo una serie de problemas generales financieros acaban impactando en ellos mientras el Fondo Monetario Internacional se cernían sobre Corea del Sur. Claramente va a acabar siendo una serie de época en la que el FMI son los malos -como es lógico-, y también una obra que supondremos entrañable porque los personajes en general demuestran más corazón que cabeza. Voy  asumir que también habrá una trama romántica y algún tipo de idea de ‘la empresa es la familia’ y ‘hay que esforzarse y remar’ o algo por el estilo. La verdad es que el problema de este tipo de series es que dejan mucho en el aire para ponerse con el siguiente. Tanto da, porque supongo que habrá una variedad de motivos para acercarse a ella. Mi duda es si se podrán encontrar algunos para seguir viéndola.


¡Libros que Salen! Tingle, «El corazón revolucionario del mundo», McDowell y más

¡Que entre la pila!

Camp Damascus de Chuck Tingle, ed. Obscura

Ya iba tocando que alguien se animada a publicar a Tingle en España. Quizá os suene su nombre por los particulares libros cercanos al romántico… o algo… que se fueron popularizando durante años en internete. Esto, sin embargo, es un poco distinto. Un poco distinto porque habla de una chica a la que mandan a un campamento de conversión, un Campamento Homofobia, o Camp Damascus aquí. Pero lo que le pasa a la protagonista es algo más complicado. Lo es porque es una joven temerosa de Dios, pero también porque tiene visiones, vomita moscas y sus pesadillas… Digamos que pueden no serlo tanto. Sobre todo una vez tenga que sobrevivir en ese campamento. Como veis, un poco distinta de Helicopter Man Pounds Dinosaur Billionaire Ass.

El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano, ed. Tusquets

Supongo que quien haya leído En la costa desaparecida, Hajira o Perros del desierto no se sorprenderá demasiado de encontrarse una novela ambientada en una célula anticapitalista en los años 70, con una protagonista que duda sobre el camino a elegir para buscar su verdadera liberación. Y el resto tendrá la suerte de que aún tiene libros para seguir leyendo.

Hija de la venganza de Michael McDowell, ed. Blackie Books
El libro que McDowell escribió justo antes que Blackwater -y cuyo título original es Katie (que es con el que se publicó en La Bestia Equilátera), que no se diga que no son originales con las traducciones de títulos en España, casi tanto como con las portadas… – con el centro en el enfrentamiento de una joven, llamada por su abuelo, contra una familia liderada por una mujer con unas ciertas habilidades -incluyendo con el martillo-. Así que ya sabéis lo que toca, sobre todo con McDowell por medio y sabiendo que llega para la temporada navideña… aunque después de la ‘recuperación’ de Planeta.

La montaña hueca de Brian Catling, ed. Aristas Martínez
Conocido sobre todo por su trilogía de The Vorrh (del que aquí solo vimos el primer tomo, en edición de Siruela con el subtítulo El bosque infinito) nos llega ahora esta novela -la más reciente del autor- que mezcla un punto de partida propia de la fantasía épica (un grupo de mercenarios son contratados para traer a un ‘Oráculo’ al monasterio, enfrentándose a todo tipo de peligro y situaciones extrañas) para mezclarlo con imágenes alegóricas, surrealistas y -a ratos- temibles. como si hubieran encargado pintar estas gestas a El Bosco. Esperemos que en esta ocasión le vaya mejor en España al autor.

Hasta el límite del firmamento de Takako Takahashi, ed. Hermida

Cuando la editorial te dice que un libro es ‘Precursora en la creación japonesa de la denominada «novela del trauma»’ puedes hacerte a la idea de por dónde van a ir los tiros. Un drama dramón sobre una mujer marcada por la guerra y que aún no ha podido superar los traumas que la abocan a la autodestrucción. Una juerga, vaya. Así que en esta obra de perversión, ruptura y destrucción puede encontrarse, precisamente, un inicio de lo que nos espera.

Sherlock Holmes y las sombras de Shadwell de James Lovegrove, ed. Alma

Pues sí, en su paseo por los detectives literarios y el ‘cozy‘ y todo lo demás parece que en Alma han llegado al momento de publicar un misterio que mezcla a Holmes con Cthulhu. Lo que, supongo, es una decisión de marketing. Y quizá también de alguna persona en el lado editorial. Pero sobre todo de marketing.

El bosque en pleno invierno de Susanna Clarke con ilustraciones de Victoria Sawdon, ed. Salamandra

Para los aficionados a Susanna Clarke que sean MUY aficionados o la gente a la que le guste pagar 16 € por 64 páginas -en tapa dura y con ilustraciones, por supuesto. Que no hayan puesto a la ilustradora en la portada supongo que será por no dar pistas- tenéis este relato. Que también sirve como ‘detallito navideño’, supongo. Ah, sí, la historia. Un joven puede comunicarse con animales y plantas, le gusta el bosque, se interna en él, encuentra compañeros, aparece una figura, cambia su vida. Etc.

Ser o no ser de Ryan North, ed. Fandom Books

Ryan North es -posiblemente- más conocido por sus guiones de cómics. Pero también ha hecho libros, quizá recordéis el de Romeo y/o Julieta. Pues ahora estamos en las mismas pero le ha tocado el turno a Hamlet. Una versión con humor -y más cosas- en forma de juego de misterios, secretos y elecciones. Y si este funciona lo mismo tenemos un Macbeth.

En vela de Ana Penyas, ed. Salamandra Graph

Ana Penyas ha ido haciendo más cómics después de ganar el Nacional por Estamos todas bien. Esta vez le ha tocado como tema de turno al insomnio. A lo que nos lo causa sobre todo, de la precariedad, la incertidumbre, la desigualdad, la desconexión, la ansiedad. Habrá que ver cómo sale pero supongo que había que mencionarlo.

Homeboy de Theo Parish, ed. Tomodomo

Un cómic de reflexión y autodescubrimiento sobre el no-binarismo en el que las viñetas y lo momentos más propios de un diario se van mezclando para explicar lo que es -o, mejor dicho, lo que fue- el proceso que siguió su autore. Una obra entrañable, que busca no solo el conocerse mejor, también la afirmación y la esperanza.

Detectives y fantasmas (El primer misterio de los rescatadores mágicos) de Sabrina Catdoor, David Sierra Listón y Violeta Cano, ed. La Galera

Parece que la serie de Los rescatadores mágicos ha decidido unirse a la tendencia de los libros de misterios y detectives de hace un par de años con este especial de mayor tamaño y extensión. Bienvenido sea, supongo. Sobre todo si hay suerte y la serie regular o los especiales logran mantenerse.

El pirata de Masakatsu Shimoda, ed. Corimbo
Quizá os lo sorprenda, pero este álbum ilustrado no va de lo que parece. Bueno, sí, hay un pirata. Un pirata muerto que es arrojado al mar. Los seres marinos van despojándole de sus posesiones (es decir, joyas, ropas y también… ahm… partes del cuerpo) y de esta forma se nos va hablando y mostrando el cambio que supone, la reflexión sobre la vida y supongo que algunas metáforas. Pero, vaya, que más os vale echarle un ojo a algo más que la portada. Por si acaso. Aunque si queréis hablar de la muerte con peques es una forma de hacerlo.

El pequeño Niko de Svetlana Pavlova, ed. Apila Ediciones

El ganador este año del Premio Apila ha sido este álbum ilustrado con un extraño personaje que va probando a ver qué es. ¿Es un animal, es una planta? Iremos jugando junto con él, descubriendo y comprobando no solo la variedad que nos rodea sino, por supuesto, la importancia de buscarse. Incluso si no sabes si te encontrarás.

Nos leemos.