¡Libros que Salen! Brady, «Shin Zero», Schlee y más

¡Que entre la pila!

Shin Zero de Guillaume Singelin y Mathieu Bablet, ed. Grafito

Una mirada por parte de Mathie Bablet (Shangri-La, Carbono y silicio, La Bella Muerte y la recién aparecida Silent Jenny) y Gillaume Singelin (PTSD, Frontier…) al mundo de los sentais -la más conocida es Power Rangers, pero ya sabemos que no solo esa porque Bioman o Goranger entrarían también- poniéndolos, eso sí, en un contexto actual en el que los superhéroes sufren la precariedad de los modelos de competición electrónica y, desde ahí, distintos temas actuales. Eso sí, estamos en el primer tomo solo, y van a ser tres. Tenedlo en cuenta.

La casa de los extraños huéspedes de Nicholas Brady, ed. Siruela

Nicholas Brady (que era J.V. Turner pero es más conocido como David Hume. Cosas de autores) publicó con este nombre solo cinco libros, varios de ellos con este investigador, el Reverendo Ebenezer Buckle, menos conocido que el Caradby de Hume, supongo. En cualquier caso aquí tenemos su primer misterio, con un muerto en la bañera y un grupo no muy extenso pero sí variopinto de sospechosos. Una obra curiosa, sin duda, con más interés por la parte peculiar de este reverendo musitando cosas raras mientras un policía paciente le hace más caso del que parece razonable. Un buen whodunnit suficientemente curioso.

Viaje por el Rin de Ann Schlee, ed. Alba
Una solterona acompaña a la familia de su hermano en unas vacaciones, ella ha dependido siempre de su familia porque el hermano -un reverendo- ahuyentaba a sus pretendientes. Él sigue tratándola como si fuera una pariente pobre que tiene que hacer todo lo que él opina porque para eso es El Hombre Al Cargo. Lo que pasa es que las cosas no van así ya. Porque ella ha heredado, y porque está viendo cómo trata su hermano a su sobrina y eso se convierte en otro elemento más que la remueva durante este viaje.

No dejes entrar al bosque de C.G. Drews, ed. VR Europa
Academias privadas, chicos complejos, relaciones torturadas… un joven que ha vuelto a la Academia, pero no parece el mismo. Dibujos tétricos que toman vida. Y una lucha que tienen que llevar entre ellos porque por eso, tantos párrafos poéticos y extensos más tarde, es más una historia gótica que una de terror. (Aunque sí, el gótico sea… Ya, ya lo sabemos)

Europa de Jan Morris, ed. Gallo Nero

Viajera incansable, periodista siempre en búsqueda de su siguiente destino, toda una figura trans, Jan Morris escribió sobre múltiples parajes. Así que no es de extrañar que uniera todo -la viajera, la periodista… incluso algo de historiadora- para hablar de historia, de sus complejidades y confusiones y una historia que podríamos trazar de los romanos a la Unión Europea.

Hay algo malo en casa de Josh Malerman, ed. Nocturna

Una niña, una familia, una casa y… algo más. Porque la pequeña protagonista de esta historia lleva tiempo con algo que desde el armario le preguntaba si podía entrar en su corazón. O, al menos, eso era antes. Ahora la sigue por la casa, y por la calle, y se está acercando a ella… Sí, Nocturna vuelve a traernos terror con esta novela de Josh Malerman, el autor de aquel A ciegas que tanto éxito tuvo cuando Netflix lo sacó como película (y que Minotauro intentó reeditar con poco éxito, lógico habiendo visto la película). Así que… supongo que será para bien.

La reina de los venenos visita Marlow de Robert Thorogood, ed. Catedral

Pues ya hemos llegado al tercer título de los de Marlow, esta vez con acónito y en un consejo municipal. Cosas que pasan, claro.

El detective del vinilo de Andrew Cartmel, ed. Liburuak

Hemos tenido detectives especializados en muchas cosas, el de Cartmel -antiguo jefe de guionistas del Séptimo Doctor, entre otras muchas cosas- lo está en los vinilos. Discos raros, ediciones extrañas y, en este libro que abre la colección de sus aventuras, una mítica grabación de jazz que no estaba claro siquiera que existiera. A partir de ahí los clásicos follones de mujeres fatales, ricos que mueven los hilos y motivaciones oscuras. Una historia clásica… con nueva música.

El comienzo del paraíso de Edmundo Paz Soldán, ed. Páginas de Espuma

En este nuevo libro de relatos Edmundo Paz Soldán reflexiona sobre la naturaleza, la desestabilización que le causan los humanos y cómo a veces la extrañeza viene más de los efectos de la tecnología que de cualquier magia. A partir de ahí una serie de historias que van moviéndose entre esa ciencia ficción cercana que a veces es casi como el terror.

Alfa de Ali Hazelwood, ed. Faeris

¿Cuántos libros escribe al año Hazelwood? Bueno… Aquí estamos dentro de la parte ‘de monstruos’ -o algo- de sus novelas románticas, con (nunca lo habríais adivinado) hombres lobo por medio.

Pan de ángeles de Patti Smith, ed. Lumen

No tengo muy claro cuántos libros de memorias de Patti Smith llevamos ya, aunque de momento sean menos que los de poesía y los ilustrados, pero sea como sea aquí seguimos, con la cantante -y más cosas, como vemos- contando sus cosas.

El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald con ilustraciones de Benjamin Lacombe, ed. Edelvives

Uno de esos clásicos que nunca falla. Me refiero, claro, a la publicación cerca de navidades de uno de los títulos ilustrados por Lacombe. Que este año -en el que también le publican el desplegable La infancia de Papa Noel y una versión de La Cerillera– presenta esta versión de Gatsby. Completa y completada, que para eso están las ilustraciones.

Taxi fantasma de Sophie Escabasse, ed. Edebé

No sé si conoceréis la serie de cómic de Brujas de Brooklyn, pero esta es otra historia. Una joven sola durante vacaciones, poderes de medium, vecinos fantasmales inquietos… En fin, que surge así una nueva aventura.

Pececito de Mamiko Shiotani, ed. Pastel de Luna

Una pequeña y encantadora historia, peculiar también pero salvada por lo imaginativa. Porque trata de un pececito que va al cole. Pero su cole es con otros animales. Así que se tiene que poner un ingenio para poder acudir con los demás, un frasco de cristal con agua en el que estar y unos adaptadores para que sus aletas puedan caminar por la tierra. A partir de ahí una lesión en el recreo servirá para hablar de amistad, de diferencia y de cómo podemos -y debemos- ayudarnos. Y lo hace con estas ilustraciones tan adorables.

No hay gatos en este libro de Viviane Schwarz, ed. NubeOcho

Hace unos meses hablábamos de Hay gatos en este libro, el libro rojo de Schwarz que seguía con el ¿Hay un perro en este libro? que publicara MilRazones. Ahí decía que esperaba que tras ese libro rojo recuperaran el amarillo y saquen el azul. Pues bien, aquí está el azul. Un libro tierno, divertido y encantador. Así que ya estamos más cerca de tener la colección completa.

Nos leemos.


A veces uno se cruza con series y se pregunta si lo que están haciendo las cadenas con obras como The Alibi (O)(FI) es intentar acercarse a esos mini-dramas para móvil. Porque esta historia lo tiene todo: menos presupuesto que una función de fin de curso, peores actores y una trama completamente ridícula en la que te meten luchas por el control de una empresa, ricos riquísimos, adulterio y otras flores… pero te lo presentan todo desde una exageración que parece menos camp que la necesidad de apilar algo que parezca sensacional. En su variante de sensacionalismo, claro.

No esperaba yo que ‘una madre va a recoger a su hijo que ha quedado a jugar con otro niño y descubre que en realidad no está allí’ fuera a convertirse en un nuevo tipo de serie, pero aquí estamos, con All Her Fault (USA) que es la clásica producción llena con actores conocidos aunque no muy interesantes. Quiero decir, hacen lo que pueden pero la historia no da para mucho y tampoco parecen muy empeñados en lograrlo. Como si fueran con ruedines en todo momento, para no excederse ni salirse del trazado. En fin, algo que puedes tener de fondo. La televisión actual.

Supongo que Murphy a estas alturas está tan acostumbrado a que le salven el culo que debió pensar que podía hacer algo como All’s Fair (USA), que no voy a decir que sea su peor serie porque ya le conocemos. Pero por allí anda. Lo cierto es que casi podríamos considerarlo un proyecto científico, ¿cuántos buenos actores hacen falta para levantar las nulas dotes interpretativas de Kim Kardashian? El resultado es el mismo que cuando en las películas se dedican a lanzar cosas a un agujero negro a ver si lo llenan y se cierra. Da igual que en el reparto pongas a Naomi Watts, Niecy Nash, Sarah Paulson, Glenn Close y Judith Light, el agujero negro se lo traga todo. En parte porque ninguna de ellas parece tampoco muy ocupada intentando defender el papel. Normal, teniendo en cuenta que las excusas argumentales y los movimientos están más cerca de responder a la pregunta: ¿Qué pasaría si dejáramos a un grupo de menores que jugara con sus muñecas para replicar un sketch del SNL sobre una parodia de una serie de abogados?  Pues probablemente algo cercano a estas entradas y salidas, cambios de modelito y nulo sentido e interés, con personajes de plástico que por toda variedad transmiten acartonamiento. Y en la que lo más importante de remarcar es: No, no se trata de una de esas veces en las que te puedes divertir con ella viendo lo mala que son. Para todo hay que valer, y esta serie no sirve ni para eso.

Otra semana, otra serie de Organización Criminal. A veces creo que es algún tipo de castigo kármico, pero en realidad supongo que solo es el capitalismo. Que no deja de ser un tipo concreto pero más general de castigo. Esta semana comenzamos la penitencia con De big fuck-up (O)(BE) que es la absolutamente nada creíble historia de un antiguo drogadicto que acaba de antidisturbios -desde el principio sabes que no es creíble, vaya- y allí el FBI (o la CÏA o qué más dará) llega a un acuerdo con los belgas para usarle como infiltrado en una Organización Criminal sección Drojas. Si alguien esperaba que esto fuera una buena decisión ya os puedo decir que desde este piloto queda más que claro que no lo es. No, no me refiero dentro de la historia, me refiero en general. Sobre todo como espectador que sufre un piloto.

A veces a fuerza de repetir cosas llega algo que al menos es intrigante: Cenas de um Crime (O)(BR) parece la clásica serie en la que hay un asesinato en una mansión campestre, un número reducido de sospechosos y una excusa para que no se puedan marchar de allí. Pero logra cambiar un poco las cosas como para que no parezca tan viejo todo. De entrada en número de sospechosos ‘parece’ muy reducido, en teoría solo estaban dos personas. En la práctica vemos cómo hay más gente que por uno u otro motivo hay que tener en cuenta en estas rondas de entrevistas que los dos policías van a llevar a cabo. Y, por supuesto, hay una segunda historia, la que hay entre estos dos policías que están divorciados. Divorciados entre ellos, quiero decir. Lo que se nos cuenta hace que en realidad sea protagonista la mujer, mientras que algo parece indicar que el marido casi habría que considerarlo como otro de los sospechosos. En fin, que habrá que ver cómo y por dónde tira, pero al menos este piloto muestra la capacidad para hacer aquello de ofrecer un clásico de una manera que ofrezca algo nuevo.

Dejo por aquí apuntado el intento de Crime Night! (AU) sobre todo como ejemplo de que se pueden intentar cosas distintas. Porque aquí lo que cogen es el true-crime y tratan de convertirlo en un panel show, con intentos de comedia y algunas pruebas -claro- pero en las que hay también un mínimo interés divulgativo. Otra cosa es que tantas y tan extrañas cosas a la vez no dejen de, digamos, chocar e interrumpirse entre ellas. Pero supongo que es un inicio de algo que tienen claro que puede funcionar, pero que aún no saben cómo lograrlo. En fin, ha sido un intento, desde luego.

No sé quién pensó que Tracy Morgan era la mejor persona posible para protagonizar Crutch (USA), la enésima versión de la sitcom ‘abuelo recibe de regreso en su casa a sus hijos/nietos’, pero claramente no ha prestado atención ni a Morgan ni a su persona, porque lo que necesitaba para que esto funcionara es que su personaje fuera tan improbable como él. Y aquí lo más a lo que se atreven es a darle un rato una serpiente. Morgan es un avatar del caos y aquí se supone que va a serlo del orden, no hay manera en la que vayan a lograr convencernos de que esto puede funcionar. Y cualquier ejecutivo con media cabeza debería de haberse dado cuenta durante la misma presentación de la idea. Da igual cuántos actores solventes tengas y cuanto lo intente todo el mundo: ni funciona ni va a funcionar.

Supongo que la idea de esta Dangsini Jukyeossda (O)(CS), o 당신이 죽였다 o As You Stood By o Tú siempre estuviste ahí o…, es llevarnos a reflexionar sobre la violencia doméstica. Incidiendo una, y otra, y otra vez más en lo mismo y presentándonos una historia que podría parecer al principio con notas de Thelma & Louise, pero que termina dejándonos con la sensación de que todo ha sido una excusa para prepararnos para el giro real -la ‘necesidad’ de matar al marido de una de las protagonistas-. Supongo que alguien hará la prueba de mirar cómo sigue para ver a donde tira. Yo os diré que, desde luego, no tengo intención de descubrirlo.

Para mi sorpresa Death by Lightning (USO) está bien. Que no tendría por qué no haberlo estado, aunque una miniserie sobre la muerte de Garfield, su asesino Guiteau y la historia entre ambos parecía el terreno para acabar contando cualquier cosa. En lugar de eso procuran centrarse en las personas y los personajes, tomando decisiones sobre cómo y qué contar que hace que no sea muy fiable como historia pero que quede bien como narración. Y a eso le añaden un buen grupo de actores entregador, decidido a que aquello se mueva. Así que frente a la clásica serie histórico-política estadounidense, o a una aproximación true-crime, o vete a saber qué nueva tropelía… lo que intentan es contar una historia de personajes metidos en lugares inesperados y tirando con todo aunque no tenga -o parezca tener- mucho sentido. Porque, a veces, la historia real no es la más creíble.

Pues aquí estamos, con la tercera versión ya de Ghosts (AU). Mejor que la estadounidense, peor que la británica y con la sensación general de que tienen menos dinero, han decidido evitar cualquier cosa histórica que pudiera ser medianamente problemática, y la variación de los fantasmas ha sido no solo a menos, también una amalgama muchas veces difícil de explicar. Supongo que lo que buscaban era tener su propia versión adaptada a ellos pero, sinceramente, no creo que esto refleje ni lo que es Australia, ni su historia, ni casi su sentido del humor.

Quizá no lo recordéis, pero en 1993 todo era de color azul. Al menos eso es lo que cuenta Heweliusz (O)(PO), que se marca un piloto que no deja de ser una versión de película de desastres para hablar de un hecho real. Apunta un poco a lo que va buscando o de lo que tiene pinta que van a querer explorar. La creación de un ‘chivo expiatorio’, la tragedia de las familias, blabla. Lo cierto es que no tiene por qué seguir por ahí, y tampoco tengo mucho intención en verlo. Pero supongo que hay gente que encuentra lógico que el pasado sea en tonos apagados.

Cercano a lo insufrible, I Love LA (USA) es otra de esas historias que se supone que son ‘generacionales’ y que todo lo que ofrecen es una serie de arquetipos planos con poco que contar o que ofrecer. Supongo que hay un tipo de espectador para una cosa así, pero yo no soy capaz de encontrar nada de mérito en esta patochada autocompasiva.

Jamás seré capaz de comprender que se haga un piloto de más de 50 minutos y lo único que logren sea presentar la situación. Jogakdosi (O)(CS) o 조각도시 o The Manipulated o… tiene un cierto aire a El Conde de Montecristo. Un tipo con toda una gente a su alrededor y una cierta sensación de ‘mírale, que bueno que es’ acaba siendo acusado de un crimen que no ha cometido. Es posible que eso nos suene más a, digamos, El Fugitivo. Pero es que aquí parece que va a ir a la cárcel y, sobre todo, investigar quién se la ha liado y por qué. No es que el piloto nos indique mucho por ahí, pero supongo que irán bien a poner a la novia y los amigos a investigar, bien a presentarnos al malo malísimo que lo ha orquestado todo. Sea como sea, está claro que necesitaban contarlo como serie. Porque el responsable se toma su tiempo para cualquier cosa. En fin.

Una vez más la sensación de que las series ‘populares’ no me interesan. Esta Pluribus (USA) no deja de presentar una premisa de ciencia ficción, una historia que mezcla mil historias más o menos postapocalípticas -podemos mencionar desde The Last Men in Earth a cualquiera de zombies pasando por The Leftovers, por supuesto, HappinessTM– y supongo que si empatizas con el personaje central te puede caer mejor. No es el caso de quien esto escribe, probablemente porque en Happiness TM se hacía algo parecido con más gracia (y centrado en el mundo editorial, también es cierto) así que supongo que simplemente el problema es que no soy el público objetivo de esto. Que sus fanses lo disfruten, que aquí seguimos como siempre: Vince Gilligan es un tipo que me cae bien, siempre que no tenga que ver ninguna de sus series.

No tengo ninguna explicación para que Robin Hood (USA) decida hacerse de nuevo y el cambio que le den para justificar… bueno… hacer OTRA VEZ Robin Hood… sea meterle en un follón de nacionalismo y religión. No sé quién pensó que los Normandos y Católicos tenían que ser los malos de la historia, mientras que los Sajones y… bueno… lo que fuera su religión -no parecen muy interesados en explicarlo, solo en dejar claro que los católicos son los malos- son unos pobres benditos a los que robaron las tierras. Ah, bueno, y añadirle un triángulo amoroso con dos mujeres. Marian y otra. Entre eso y un par de cambios -sin mucho más sentido y justificación- que podrían hasta ser parte del acuerdo con el actor de turno acaban mostrándonos una realidad clara: Puedes ofrecer una historia conocida, darle una vuelta para que no sea lo mismo de siempre, y cagarla espantosamente. Porque tanto para arriba y abajo, tanto drama y mugre, y no hay absolutamente nada que me interese de la serie más allá de procurar evitar cruzarme con los responsables de esto en el futuro. Al menos si no necesito algo que ponerme para dormir.

Pocas series más estúpidas se me ocurren que esta Simplemente Alicia (O)(CO) en la que un mujer tiene dos maridos a espaldas de ambos. En realidad el piloto no va de eso, va de que no sepamos lo que pasa hasta la revelación final. Pero entonces tendría que haberse escrito de otra manera, porque los intérpretes no son gran cosa pero al guionista solo le falta salir de la tele para darte codazos mientras dice: «mira, mira, se va a casar, y la gente le pregunta dónde está, y su amiga le dice que si está segura de lo que hace, y sacamos a un señor aleatorio hablando de su mujer y lo importante que es para él, mira, eh, eh, eh, mira, mira«. Necesito que hagan pilotos que no pudieran ser los primeros quince minutos de una serie mejor escrita.

Supongo que esta tendencia del mockumental amable de trabajo -de la que culpo al éxito de Abbott Elementary– terminará en algún momento. Mientras tanto tenemos aquí Stumble (USA), que hace una especie de GLEE! pero con las animadoras en su centro, con una figura central que parece más razonable que… bueno… que cualquiera de Glee!, y tratando de tirar de cómicos sólidos para la cosa. No es que sea gran cosa, por mucho que Taram Killam tire del carro todo lo que puede, y en algunos aspectos -como los chistes sobre narcolepsia- queda realmente antigua. En fin, ya vendrán más.

Terminamos otra extensa semana de lanzamientos con Tatsuki Fujimoto 17-26 (O)(JP), una antología de historias del autor de cuando tenía esa edad que, ciertamente, parece hecha por una persona de 17 años. Ahora, si estaban esperando demostrar con esto que era un genio… lo mismo se lo tendrían que haber mirado primero.

Debo asumir que Yalmiun Sarang (O)(CS), o 얄미운 사랑 o Nice to Not Meet You o Encantado de no conocerte o… , es algún tipo de serie romántica. No sé si drama o comedia porque si es drama no tiene mucho sentimiento, y si es una comedia no tiene mucho humor. Quizá el problema es que se pasan la mayor parte del extenso piloto contándonos una cosa, luego contándonos cómo cambia, cuando ya llevan suficiente tiempo deciden meter a una persona más en la historia, luego nos empiezan a contar una segunda trama… y entonces deciden que todo esto era el prólogo y tiran a años más tarde. Cuando -quizá sí, pero quién sabe- comienza la historia de verdad. Para ese momento no es que se vaya a estar muy interesado, más aún cuando los personajes han ido pegando bandazos y el supuesto humor ha llegado al punto escatológico. Es una pena porque probablemente haya alguna posibilidad de que algo de todo este desastre resultara de provecho. Aunque sea solo por pura probabilidad. Pero no parece que a nadie le importe demasiado encontrarlo rebozándose en lo encantados que parecen estar de haberse conocido. Para luego acabar haciendo esto. A veces esto de las series parece mentira.


¡Libros que Salen! Suzuki, «Nuestra señora del dolor», Matsumoto y más

¡Que entre la pila!

Aburridísima de Izumi Suzuki, ed. Consonni

Aunque falleció a los 36 años a Suzuki le dio tiempo de dejar su marca en el fantástico japonés, con especial querencia por la ciencia ficción de la que sería una de las mayores referencias de esa Segunda Generación, y de ahí que sea una gran noticia que se van a publicar aquí alguno de sus relatos -esperemos que traducidos del japonés aunque parezca replicarse una edición anglo- en los que encontramos preocupaciones por la sociedad, el imperialismo o el género así como reflexiones sobre las posibilidades de la tecnología y las imposibilidades de las personas.

Punto cero de Seicho Matsumoto, ed. Libros del Asteroide

¡Vuelve Matsumoto! Y lo hace con una obra de 1959, un libro protagonizado por una mujer. Una joven se casa con un hombre mayor que ella que, tras la luna de miel, desaparece. Ella decide buscarlo para descubrir qué ha sucedido, a partir de ahí los secretos, el asesinato, y las heridas sin cerrarse de la segunda guerra mundial comienzan a aparecer. Así que podemos decir que estamos ante un nuevo clásico del autor japonés.

Nuestra señora del dolor de John Blackburn, ed. Pánico Books

Siempre está bien que vayan apareciendo nuevas editoriales de libros de terror, así que nos podemos alegrar de la aparición de esta Pánico Books que llega de la mano de Dos Bigotes y comienza recuperando a un autor, John Blackburn, al que hacía tiempo que no veíamos por las estanterías. Desde que se le recuperó en los ’90 Vientos de medianoche, y sólo con Octavo en azul y Una guirnalda de rosas componían el trío de títulos que desde los ’70 hasta entonces se estuvieron publicando de él. Lo cierto es que fue en los setenta -con una adaptación a película con Lee y Cushing incluida de Nothing But the Night– pero lo que llega aquí es su última novela, relacionada con Erzsébet Báthory y sugerida -precisamente- por Christopher Lee. Aunque este será solo una parte, porque el punto de partida será el de un periodista caído en desgracia que se encuentra con una serie de muertes misteriosas de las que se cree que el miedo fue el responsable. Así que con su habitual mezcla de misterio y terror irá investigando, encontrándose con una psiquiatra y con una actriz de teatro en decadencia que prepara su regreso con una obra sobre… Báthory. Y es que no hay mejor forma de presentar una editorial al público que hacerlo con una pequeña… ceremonia sangrienta.

Aún no estoy muerta de Holly Jackson, ed. Contraluz

Cambio de editorial para Holly Jackson, pasa del Grupo Planeta al Grupo Anaya, de Cross Books a Contraluz, y lo hace con su ‘paso‘ de la narrativa juvenil a la adulta. En teoría al menos. Porque aquí tenemos a una joven de veintisiete años que sufre un ataque en Halloween, sobrevive… pero con una lesión cerebral. No una de las que justifique las decisiones que va a tomar durante el libro, una que -según una unidad de teórico profesional médico- causará su muerte en una semana. Así que decide lo lógico: Investigar quién la atacó, desconfiar de su teórico círculo cercano, acercarse a un chico. ¿Arreglar papeles? Que se jodan los vivos. Ella va a resolver su propio asesinato.

Los misterios de Hagar de Fergus Hume, ed. Aristas Martínez

Hume es bien conocido por sus obras policíacas que inspirarían, por ejemplo, a Doyle. Sobre todo por el famoso El misterio del carruaje. Pero, claro, no es lo único que tiene. Por ejemplo, tenemos aventuras. Rocambolescas en su sentido más original. Con una serie de oscuras intrigas, reliquias misteriosas y un personaje central, la detective romaní Hagar Stanley, que es ciertamente particular. En muchos sentidos.

Las mentiras del mar de Kaho Nashiki, ed. Hermida

El año pasado hablábamos de la novela juvenil La bruja del Oeste ha muerto y este vamos con uno para adultos, sobre un estudioso que, antes de la segunda guerra mundial, visita una isla. A partir de ahí la introspección y la reflexión le lleva a una investigación inusual entre lo espiritual y lo religioso. Una historia tranquila, apacible, en la que la flora y fauna de la isla, los templos budistas y todo lo demás tiene más peso que cualquier peripecia que pudiera haber sucedido en ella.

Deena Desatada de Debra K. Every, ed. Dilatando Mentes
La primera novela de Debra K. Every saca el terror de una situación que mezcla lo peor de la realidad con un giro infernal. Porque Deena se siente culpable por haber desatendido a sus padres, tan culpable tras su muerte que acepta cuidar a una tía suya. Una tía que es un bicho. Metafóricamente. Una persona horrible que sólo sabe quejarse y codiciar lo de los demás. Aunque ahora, que tras años de cuidados está terminal, parece que estos malos tratos se van a terminar… Excepto porque comienzan a sucederle incidentes inexplicables con sus sentidos: sonidos penetrantes, olores despreciables… y, lo que es peor, su tía parece comenzar a mejorar. Deena sabe que su tía es mala, y ahora va a descubrir hasta que punto.

Vietnam The Cookbook de Anaïs Ca Dao van Manen, ed. Phaidon

Siguiendo con la tradición de libros de cocina (en inglés, generalmente) por países de Phaidon le ha tocado el turno a la cocina vietnamita escrita por la chef de familia holandesa-vietnamita Anaïs Ca Dao van Manen, que además de viajar por todo el mundo tiene una serie de vídeos, Ăn Ngon, en la que junto con su hermano muestra la diversidad de la cocina vietnamita animando a probar algunos de sus platos no tan conocidos. Así que no parece mala idea para que se encargue de este libro.

Raffaella Carrá, entre la moda y el mito de Massimiliano Capella, ed. Folioscopio

Pues aquí estamos, con un libro de ilustración que pretende no solo hacer un repaso a la trayectoria de Raffaella Carrá, también y sobre todo mostrar su estilo, su ropa sobre todo que es en lo que es especialista su autor. Aunque supongo que este es, más bien, uno de esos libros para arreglar un regalo navideño. Y por eso lo sacan ahora.

Los músicos de Jean-Jacques Sempé, ed. Los Libros del Zorzal

Pues aquí estamos, con Los Libros del Zorzal sacando más de los recopilatorios de Sempé, con su humor habitua y ese estilo cercano y conmovedor que tan de agradecer ha sido siempre.

Nos leemos.