¡Libros que Salen! Coates, «El asesinato de Cecily Thane», Hye-young y más

¡Que entre la pila!

El mensaje de Ta-Nehisi Coates, ed. Capitán Swing

Coates quería escribir sobre escritura… y acabó haciéndolo sobre política e ideología. La cabra. El monte. En fin, que el análisis del lenguaje, la elección de palabras, la escritura, y cómo esto revela no solo sobre quien lo hace, también sobre el choque entre la realidad y cómo se cuentan las cosas. Esto lo va mezclando con su propia vida, con lo que ve en sus viajes y lo que cuentan las noticias. Así que acaba siendo todo, o parte de ese todo. Además, claro, de una historia sobre el impacto de la verdad, o lo que es para nosotros la verdad.

El asesinato de Cecily Thane de Harriette Ashbrook, ed. Siruela
No es mucho lo que hemos visto de Harriette Ashbrook en España… pero sí que hemos visto cosas. Supongo que La cebolla púrpura es lo más sencillo de recordar. Sea como sea este El asesinato de Cecily Thane nos trae al playboy Spike Tracy, hermano del fiscal del distrito y decidido a ‘ayudarle’ en un asesinato que parece sencillo de resolver. Y es que el -tirando a insufrible- Tracy es todo un atípico investigador. Así que bienvenida sea su recuperación.

El pozo de Pyun Hye-young, ed. Destino
Parece que el interés por lo surcoreano va dando sus frutos, de ahí que acabe llegando ahora a España un libro publicado en 2016, que en 2017 recibió el premio Shirley Jackson en Estados Unidos y que aparece ahora nada menos que en Destino. En él nos encontramos la historia de un hombre que tras un espantoso accidente se encuentra paralizado en la cama, desfigurado, y habiendo perdido a su mujer. Su suegra acude a cuidarle, pero parece dedicar más tiempo al jardín que era la alegría de su hija… solo que su trabajo en él es hacer hoyos. Hoyos cada vez más grandes. Que contempla con impotencia mientras reflexiona sobre su fallido matrimonio.

Despedidas de Julian Barnes, ed. Anagrama
En esta obra decididamente crepuscular Barnes, a sus ochenta años, decide echar la vista atrás y hablar de la evolución de la vida, de sus idas y venidas, usando a una pareja de amigos, su encuentro, sus separaciones, sus regresos, el devenir de la vida, la de Barnes y la de esta pareja, como forma de hablar sobre la evolución y el envejecimiento. Y también hay un perrito.

La penúltima hora de Salman Rushdie, ed. Literatura Random House

Lo nuevo de Rushdie en ficción es un quinteto de historias, razonablemente variadas -algunas son casi revisitaciones, otras tratan más de situaciones que le resultan cercanas- tanto da, parece que lo lógico es mencionar que este libro existe. Por si acaso.

Dickens y Prince de Nick Hornby, ed. Anagrama
Pues Hornby ha decidido escribir sobre los parecidos -más que las diferencias entre Dickens y Prince. Aunque sospecho que no tendrá que ver con la forma en la que trataron a Catherine Hogarth y Sinéad O’Connor. Pero bueno, supongo que aunque sea por ver qué encuentra y saca Hornby de todo esto está bien que estemos informados de la salida de este libro.

Teléfono de Percival Everett, ed. De Conatus
Pues ya tenemos otro libro de Everett, sobre un tipo que parece en una posición de tranquilidad pero al que la enfermedad de su hija sume en una crisis que le lleva a realizar una excursión a Nuevo México. No sé yo el giro estadounidense de las distintas versiones si podrán -o querrán- ejecutarlo aquí pero… bueno. Es una obra que existe.

Junior High de Tillie Walden y Tegan y Sara, ed. Maeva
Posiblemente mucha sea la gente a la que atraiga saber que Tillie Walden está detrás de este cómic, pero en realidad es más una obra para los fanses de Tegan y Sara, el dúo de hermanas y músicas canadienses que cuentan aquí un momento de cambio: de casa, de escuela, de gente… y lo hacen hablando de lo que significa ser gemelas, de la importancia de la música para ellas, de lo que significa en medio de toda esa inestabilidad encontrarse con su ‘queerdad‘… Por suerte Walden tiene tablas de sobra para montar un cómic interesante incluso sin conocerlas. Pero supongo que conociéndolas es mejor.

Nos leemos.


La semana pasada me pilló con la guardia baja que un ‘original’ europeo de Netflix no apareciera, pero ya me he buscado las vueltas para ver el piloto de este Blind Sherlock (O)(PB) que ofrece un giro a lo de siempre. Porque aquí nos encontramos con una persona ciega que entra a trabajar en el departamento de transcripciones de la policía. Con un oído tan desarrollado como el de DareDevil y una cierta tendencia a estar seguro de haber oído según qué. Es de suponer que esto, junto con una trama larga y ya veremos si otras más cortas, irán justificando esa forma distinta de investigar crímenes. Desde luego el punto de partida no es malo, luego ya el desarrollo del piloto -que mezcla flashbacks al triste pasado del protagonista, un exceso de giros y desarrollo sobre la investigación, y el clásico grupichi de compañeros- demuestra no solo que tendrían que haber buscado una manera de sintetizar la historia, también de que no saben muy bien qué hacer con este punto de partida. Aunque no sé si esto es como para que Netflix decida no estrenarla fuera de su país de origen. Supongo que, como con tantas cosas, el streaming está cambiando.

Otra historia de policías más, esta vez Daldal (O)(IN) se centra en una joven agente que tiene claros problemas, no solo porque se imagina haciendo actos de extrema violencia -es policía, eso no debería de ser tan problema- como porque le toca esconder secretos del pasado e investigar un asesinato realizado con, efectivamente, extrema violencia. ¿Será ella la culpable? ¿Será esa figura cercana? ¿Hay alguien de su pasado que la sigue? Blablabla. Os podéis hacer una idea, sospecho. Así que el asunto es cuántas ganas de seguir con una historia que no parece tener más que este personaje protagonista, sus problemas y ocasionales imágenes de variable sordidez. Supongo que, una vez más, servirá para tener de fondo o para rellenar algún hueco, pero tampoco es que crea que vaya a sacarse de ahí mucho más. Porque muy fan hay que ser.

Mi paciencia para con los canales fundamentalistas está en mínimos, así que dejaré marcado que existe una especie de drama cristiano de una divorciada y un cura viudo llamado It’s Not Like That (USA y os animaré a evitarlo en la medida de lo posible, que los Caballos de Troya ya sabemos cómo funcionan.

Paso
A Memory of a Killer (USA) no es que le sobre tiempo, es que le sobra de todo. La idea de un señor viudo con una hija adulta en una relación que él no aprueba que, en secreto, es un asesino a sueldo, pero resulta que además tiene un inicio de Alzheimer, como el que tiene su hermano al que tiene internado, y que a eso se une un tipo que le está siguiendo y problemas con su jefe… Mira que son cosas que contar en un piloto. Pero logra que parezca apelotonado a partes y estirado en otras. No solo porque lo cierto es que no nos podría dar más lo mismo, con la interpretación genérica que Dempsey hace que parece que hubiera preferido estar en su casa en lugar de trabajando -comprensible, pero no es el momento de demostrarlo- y todas las decisiones estúpidas -el asesino tiene una ‘cabaña en el bosque’ en el que pasa de una personalidad a otra, incluyendo cambios de vestuario y coches- acaban convirtiendo la serie en una especie de versión aburridísima de cosas que han funcionado en el pasado y que, sinceramente, ni importan ni interesan.

El enésimo másdelomismo británico llega con Under Salt Marsh (UK), una serie galesa llena de actores ingleses en la que una profesora de primaria se encuentra el cadáver de uno de sus pupilos, aparentemente ahogado por accidente. Pero ya sabemos que a esas cosas no le dedican series. Que detrás venga un tipo que la conoce de un suceso anterior -la misteriosa desaparición de su sobrina- y pronto comencemos con el clásico ‘pueblo lleno de secretos’ -que en este caso es, además, ‘pueblo aislado y autosuficiente’– y que rematamos con un dibujo de una persona con un casco o similar -puede ser un motorista o un astronauta, tanto da- supongo que nos hace anticipar un recorrido ya sabido con menos ‘giros sorpresa’ que ‘elección entre caminos conocidos’. Como el tener a Jonathan Pryce de fondo, que es de suponer -como siempre que hay un actor mucho más famoso que el resto- que o será la persona clave o será directamente el culpable. Lo mismo hasta le han liado para que sea una extraña versión de Lord Summerisle. Pero quizá eso sería demasiada sorpresa para un policíaco que, en estos momentos, parece puro rancho. Para rellenar una tarde tonta, pero no mucho más.

Por algún motivo Vaka (O)(SU) habla de una especie de epidemia de incapacidad para dormir, pero el peligro está en cuando la gente se duerme, o cuando su cuerpo no puede más, o algo así.  Todo esto está tratado como el primer capítulo de una novela antes que como un piloto. Se nos presenta la situación, se establecen al menos tres protagonistas y se nos dice que ‘habrá más’. Pero ni vemos un desarrollo, ni hay más que ese ‘explicación de quiénes son los personajes’. Y como cada vez que esto sucede me pregunto si no hubieran preferido rodar una película. Porque incluso si esto es una miniserie hubiera hecho falta meter algo más para que decidamos seguir viéndola. Que no es el caso, claro.

Supongo que habrá alguien muy ufano en Marvel/ Disney con Wonder Man (USA), no tanto porque hayan sacado todos los capítulos a la vez en lugar de uno a la semana -que es comprensible, así la gente es más difícil que deserte en masa- como porque hayan decidido contar una de esas historias de siempre -un actor con problemas quiere triunfar, encuentra a alguien que parece que podrá, pero hay un secreto o dos, blabla- en el que se explicita que van a copiar cosas de Midnight Cowboy en cuanto a esta relación -porque para todo el resto de cosas de la película no hay narices-, y en el que está claro que, efectivamente, Ben Kingsley va a tener que llevar el peso de la historia a hombros igual que en la película estaban Dustin Hoffman y El Otro. Total, que hay intentos de humor e intentos de meta, y es posible que alguien crea que está diciendo algo de Hollywood pero, la verdad, solo está demostrando lo perdidos que están en Disney, que hasta para contar una historia que hemos visto mil veces necesitan una franquicia.


¡Libros que Salen! Wiswell, «Dulce amor, dulce muerte», Jennings y más

¡Que entre la pila!

Alguien en quien anidar de John Wiswell, ed. Alianza
Mucho han tardado en traer esta novela que ha ganado un poco todo (el Hugo, el Nébula, el Locus), la historia de una cambiaformas que tras un combate se convierte en una masa con poca forma pero que conoce a una humana y a partir de ahí puede que haya que tomar una decisión complicada porque, ¿merece la pena devorarla? Eso más cazadores de monstruos, buscas de criaturas, maldiciones y alguna cosa más para que no sea solo discurrir sobre la posibilidad de poner huevos que eclosionen devorando la persona que está a su alrededor. Porque en el amor y en los monstruos no siempre son mariposas lo que se siente por dentro.

Riesgo moral de Kate Jennings, ed. Muñeca Infinita

Una mujer que tiene que dejar el periodismo para pasar a la comunicación corporativa bancaria porque su marido, enfermo, requiere unos cuidados que la obligarán a moverse entre una vida triste que afronta con entereza y humor y un sistema económico inhumano que se convierte también en parte de su cotidianidad.

Dulce amor, dulce muerte de Bernard Taylor, ed. Pánico Books

Bernard Taylor es un autor al que hace tiempo que no teníamos por España, primero en los ’70s y luego en los ’80s, en los ’90s… normalmente tras la adaptación de uno de sus libros. Algo que, por suerte, no ha hecho falta en esta ocasión. Esta vez tenemos la historia de un profesor de inglés que ‘siente’ que algo no va bien con su hermano gemelo. Así comienza una historia gótica en una casa de campo, con una presencia ominosa. La verdad es que tras esta segunda espero que la editorial vaya más allá de las novelas setenteras de señores, pero al menos está siendo una selección interesante.

El banquete de Muriel Spark, ed. Blackie Books
Doce años hace de que Alfaguara publicara en España por última vez este libro, Symposium en la edición original. Una mezcla de comedia y asesinato, aunque Platón esté de fondo, pero una historia en la que el suspense se mueve desde el conocimiento. Porque lo que sepan y no sepan personajes y lector es parte también de la forma en la que tejerá la historia.

Lázaro resucitado de Richard Price, ed. Literatura Random House

Una explosión, un edificio desaparecido y un hombre que sobrevive a esto. Ese es el punto de partida de la nueva historia -a partir de distintos personajes cuyas vidas se entremezclan- que nos ofrece distintas piezas menos de un puzzle que de una pintura. Una en la que texto y contexto van más allá de reflejar una comunidad y sus habitantes.

La traición de mi lengua de Camila Sosa Villada, ed. Tusquets

A medio camino entre un libro de memorias y una exploración de los afectos sexuales, este nuevo libro de Camila Sosa Villada continúa con su exploración de los recuerdos, las emociones y la formación de aquello que nos acaba configurando.

La tortuga y la liebre de Elizabeth Jenkins, ed. Alba
De Elizabeth Jenkins ya hemos leído Harriet o ese Seis mujeres criminales. Aquí estamos en un punto más cercano a la primera. Con un entorno opresivo y una mujer en el centro -sacrificada, y sumisa- que ve cómo ni su mujer ni su hijo la respetan y, más aún, que una vecina igual de dominante no duda en maniobrar sobre ella. Porque en esto, que podría haber sido una comedia de época, es un drama casi terrorífico. Pero, eso sí, contada con enorme lentitud.

Un caso de matricidio de Graeme Macrae Burnet, ed. Impedimenta
Aquí llega la cuarta novela de Graeme Macrae Burnet publicada en Impedimenta, la tercera de la ‘trilogía‘ del inspector Gorski. Como de costumbre una novela negra que tira por el lado psicológico, una bra de personajes. En este caso con una serie de sucesos: una anciana que asegura que su hijo quiere matarla, un empresario muerto de forma sospechosa, algunos otros extraños sucesos… que van convenciendo a Gorski de que algo sucede en su aparentemente aburrida ciudad alsaciana.

La atadura de muerte y otros cuentos de Katharine Tynan, ed. La Biblioteca de Carfax
El primer libro de Carfax del año es su clásico recopilatorio de relatos sobrenaturales de una autora clásica, en este caso la irlandesa Katharine Tynan que escribió desde muy joven y ocupó desde finales del S XIX al primer tercio del S XX un puesto en el auge literario irlandés de la época gracias a su prolífica producción que transitaría por varios géneros. Aunque aquí, por supuesto, se centran en esos relatos sobrenaturales a los que nos tienen acostumbrados.

Sultanes de África de Barry Gifford, ed. Dirty Works

Pues aquí seguimos, con más Sailor y más Lula, seguimos en esas novelas cortas que Anagrama sacó en un tomo recopilatorio y que ahora se nos presentan sueltas. Lo hacemos con una mayor presencia del hijo adolescente de los dos protagonistas, igual de marcado por una vida proclive a meterse en líos que ellos, en este caso con la mafia de Nueva Orleans por medio.

El gato de los Baskerville de Vicki Delany, ed. Alma
Un café con leche agria de Cleo Coyle, ed. Alma

Pues bueno, parece que Alma regresa con los Cozy Mystery, aunque sea de manera discreta y con continuaciones de series en curso. Que también está bien que no se limiten a sacar novedades, también a continuarlas.

Los secretos de Oxford de Dorothy L. Sayers, ed. Penguin Clásicos

Junto con Estudio en Escarlata de Sir Arthur Conan Doyle, El largo adiós de Raymond Chandler y Los crímenes de la Rue Morgue de Edgar Allan Poe, la nueva ‘pseudocolección‘ de bolsillo con clásicos del género es una oportunidad. Sobre todo porque la de Sayers es bien conocida pero menos editada que las otras. Y aunque posiblemente la lectura de esta mejore conociendo de antes a los personajes, no es menos cierto que esta puede ser la ‘obra maestra’ de la autora. Así que, bueno… es una ocasión a aprovechar. Supongo.

Croaky de Matty Long, ed. Hidra

 

Matty Long ha llegado a España a por todas, parece. Este mes comienza con los textos+cómics infantiles de Croaky, una rana aventurera siempre dispuesta a investigar y a meterse en líos… con mucho humor. Y lo hace en nada menos que tres aventuras diferentes: En busca de pie grande, A la caza de la baya legendaria y Las cavernas del gemosaurio. Habrá que ver si no es mucho a la vez, pero no se puede decir que haya decidido pasar desapercibido.

Nos leemos.


Voy a asumir que Ryan Murphy vio The Substance y pensó ‘Eso lo puedo hacer yo’, pero después pensó que lo que le estaba funcionando en Netflix eran las cosas de investigadores, y entonces decidió montar un revoltijo de las cosas que le gustan y estiraaaaaaarlo. Destrozando de esa manera dos de sus bazas principales habituales: el que pasen cosas inesperables y el que no dejen de ocurrir en rápida sucesión. De modo que cuando uno ve The Beauty (USA) no deja de tener cierta sensación de que debería de haber sido una película. De The Asylum. En realidad lo más destacable del piloto acaban siendo las pintas del personaje que asumo interpreta Ashton Kutcher pero se parece más a Paco Amoroso buscando un Latin Chaddy. Que lo mismo es para que no nos acordemos de la carta en defensa de Masterson pero que es lo más cercano a ese despiporre que solían tener las producciones de Murphy y que desde su mega-acuerdo con Netflix ni están ni se le esperan. Una lástima.

No esperaba yo nada de Eondeo Keobeo Misseu Hong (O)(CS), o 언더커버 미쓰홍 o Undercover Miss Hong o La infiltrada Srta. Hong o…, y ha resultado ser una sorpresa más que agradable. Y es que tiene muchos de los problemas habituales de las series surcoreanas como una duración extensa del piloto, una mezcla de estilos que no sepas si estás ante una comedia en la que muere gente o un drama en el que hay humoradas, o el que se pasen todo el piloto para presentarte lo que es la premisa, en lugar de poder verla desarrollarse. Por suerte la mezcla de estilos logra solventarla con cierta gracia, y tanto la duración como la puesta en marcha del piloto se justifican porque poco menos que nos cuentan una película para justificar acabar como acaban. En una mezcla de una Betty la Fea inversa y de Younger, pero en ambos casos no por amor -que también hay una parte romántica, claro que sí- sino por una investigación criminal. ¡Tenemos de todo! Y es que tenemos a una mujer razonablemente joven -treintaitantos- y capaz que logra un puesto en lo que, por resumir, diré que es Hacienda, la unidad anti-fraude. Es una persona dura, pero muy capaz. Y está a punto de echar manos a una empresa que ha estado haciendo todo tipo de trapisondadas. El problema es que la empresa logra darle la vuelta a la situación. Así que ella tiene la necesidad, tanto como la determinación, de acabar con ellos en solo unos meses. Lo que le lleva a tomar una decisión: Hacerse pasar por una veinteañera. Una jovencita recién llegada a la empresa. Así que tiene que cambiar su aspecto, meterse entre ellos e intentar recuperar esos datos. pero, claro, las cosas nunca son tan fáciles. Como veis, la duración insufrible del piloto -¡hora y cuarto!- se justifica en que es casi una película. También explica, con tantas idas y venas, lo que nos muestra. Así que seguiré viéndola, confío que no se dediquen a estirar a partir de aquí. Y que encuentre el amor en Ecomoda.

La parte buena de The Fall and Rise of Reggie Dinkins (USA) es que por lo menos aquí saben para qué sirve y para qué no Tracy Morgan. Bueno, y que han convencido a Daniel Radcliffe de actuar aquí. Lo malo es… resumiendo… todo lo demás. Ni la historia tiene mucho interés, ni parece que haya demasiado recorrido, ni logramos algo que no sea estereotipado, ni muchas de las ideas o secundarios tienen realmente gracia alguna. Es una lástima que teniendo a su disposición a gente que puede llegar a ser divertida hayan decidido… lo que sea que es esta serie. Que sí, es más de lo que puede decir Crutch. Pero… ¿es ese el nivel con el que queremos medirlo?

Yo sé que las producciones canadienses y que todo lo que queráis, pero esta Finding Her Edge (CA) toma una serie de decisiones discutibles -como tener en el reparto a un padre de las tres protagonistas que casi podría ser un compañero de clase de las dos mayores- y no parece haber aprendido gran cosa de las mil producciones que ya conocemos. Es imposible encontrar sentido al negocio incluso aunque te digan que se están tomando malas decisiones empresariales. Y entiendo que lo más importante es la parte romántica, pero tampoco parece que haya mucha química entre… básicamente nadie. Que pensara que uno de los intereses románticos de ‘la protagonista’ no tenía ni interés por las mujeres sospecho que tampoco ayuda. En fin, que yo sé que los canadienses son especiales con sus cosas pero, no sé, que le pongan un poco de ganas o algo.

No tengo nada claro qué pretendían con este Free Bert (USA), quizá la idea es demostrar que aún se pueden hacer cosas peores que The Machine. Aunque es difícil saber cuál es peor. Es decir aquella es una película insufrible y para la que hay que estar muy dentro del personaje del cómico, pero al menos tiene la duración de una película. Esta es igual de insufrible pero el capítulo es más corto, aunque en teoría hay más capítulos -si bien a partir del dos yo no apostaría porque no estuvieran en blanco dado que no creo que haya mucha gente a la que le puedan quedar ganas de más- pero el nivel de comedia que da pena y drama que solo produce indiferencia es suficiente como para que podamos considerar si esto es o no peor que la película. En cualquier caso lo importante es, sea de lo que sea de lo que hablamos, permanecer lo más lejos posible. No digáis que no lo advertí.

Creo que lo que más he repetido viendo el piloto de A Knight of the Seven Kingdoms (USA) es ¿Por qué? ¿Por qué esa escena del caganer? ¿Por qué esa manía de estirar la falta de trama, ideas, personajes? ¿Por qué parece que todas las mujeres son prostitutas? ¿Por qué Caillou está tan mal actuado, tan mal caracterizado y tan mal todo? Pero, también, un quien. ¿Quién podría querer más de esto que, en el mejor de los casos, es una serie que debería de haber sido un resumen de la wikipedia? En fin, supongo que hay cosas para las que jamás encontré respuesta. Por lo demás, si queréis chistes de caca y golpetazos en la cabeza supongo que esta serie que querría ser Destino de caballero para adolescentes edgy pero que es lo más que se puede conseguir fuera de lo que sea que Tim Allen esté haciendo.


Rutinaria y poco más, esta Saikai: Silent Truth (O)(JP), o 再会: Silent Truth o Reencuentro: Una verdad silenciada o…, es adaptación de un libro y quizá como libro funcionara mejor. Esta historia de un policía investigando un caso en el presente que tiene ramificaciones en el pasado, con su grupo de cuando eran niños y algo que pasó y que incluye una pistola escondida entonces y que ahora reaparece como parte de un asesinato… pues es que es lo que es y no tiene mucho más. Para tenerla de fondo supongo que valdrá, pero no le veo yo muchas más posibilidades.

Una semana más que a Netflix no le da la gana de sacar un piloto para sus lanzamientos, parece que este año ya sabemos por dónde van a ir los tiros.

Siguiendo con lo cual Steal (UK) es un ‘thriller‘ agradable, no tanto mostrando el robo -que es lo que centra el piloto- como los efectos en (un grupo de) gente más o menos implicada en el mismo (o más o menos directamente, vaya). Sobre todo una de las trabajadoras del sito robado que muy claramente está implicada en el asunto. Pues bueno. Cosas peores se han puesto para hacer la plancha. Aunque es sorprendente que el atraco acabe siendo más un trámite que el centro de la acción. Pero bueno, británicos. Están acostumbrados a producir estas cosas en serie, supongo.


¡Libros que Salen! Condé, «Cien años y un día», Zerocalcare y más

¡Que entre la pila!

Cien años y un día. 34 historias japonesas de Tomoka Shibasaki, ed. Quaterni

Ya nos había servido Quaterni a Tomoka Shibasaki con El jardín de las primavera, y ahora lo hace en este libro de relatos en el que la cultura y el paisaje japonés se van mostrando con personajes y, sobre todo, reflexiones. Viñetas y destellos de lo cotidiano, de situaciones reales pero con espacio para la reflexión. Todo lo necesario para perdurar.

Tierra mezclada de Maryse Condé, ed. Impedimenta

Un enero más tenemos una cita con Condé, en este caso con un libro de relatos que -como era costumbre en ella- nos habla de las personas, del autoconocimiento, de esa mirada interseccional en la que las historia de una maestra, un joven ‘maldito’, un ingeniero, una joven, un médico, una madre, un viajero o un montañista… personas muy distintas en circunstancias diferentes pero siempre con un reto por delante y una necesidad de comprender y explicar el mundo y a ellos mismos.

Más allá de los escombros (edición integral) de Zerocalcare, ed. Reservoir Books

Es edición integral porque esta obra se acabó publicando en dos partes en Italia. Y como la edición en España está siendo un poco «tira un dado y el número que salga es el que publicamos» nos vamos ahora a una obra de 2017, Macerie prime y Macerie prime – Sei mesis dopo en sus títulos italianos, en la que la tensión y pérdida de amistades, la precariedad, la dificultad de crecer y los pasos que se dan -lo que ello significa, lo que ello cambia-, para ofrecernos, de nuevo, un fresco de humanidad.

Entre dos fuegos de Christopher Buehlman, ed. Oz

Hace unos años Buehlman se autoeditó en español su libro, lo hizo contando con Manuel de los Reyes para la traducción. Y ahora que una editorial ha decidido publicarlo en papel han tenido la buena cabeza de mantenerla. Pero supongo que esto es lo accesorio, no lo importante. Lo importante es que estamos ante una obra de terror medieval y religioso, con un caballero en medio de una situación infernal… a todos los niveles. Y con una niña por medio. Supongo que, al menos, ahora será más sencillo que la gente conozca la obra.

Lugma de Noor Murad, ed. Planeta Gastro
Noor Murad decide poner su cultura gastronómica, especialmente su legado árabe, al servicio de una mezcla clásica y moderna de recetas. Y es que esta chef, que ya colaboró con Yotam Ottolenghi entre otros muchos lados en sus dos Test Kitchen, puede que naciera en Baréin, pero no tiene problemas en acercarnos no solo la cocina del Golfo o los platos de Irán, también otros sabores de Oriente Medio, de la India y del Levante. Y de acompañarlos, por supuesto, de esas historias que los explica y contextualizan.

Antigüedades de Cynthia Ozick, ed. Alpha Decay
No acabo de entender que esta publicación se trocee, pero ellos sabrán. Porque Antiquities and other stories, el más reciente recopilatorio de Ozick, de 272 páginas, llega a España simplemente como Antigüedades, de 112 páginas. Supongo que las ‘other stories’ ya aparecerán, no sé si en otro volumen de 17,90 € como este. Pero, en fin, supongo que quien quiera leer a Ozick, de esta historia de recuerdos, herencia, antisemitismo, memoria y fragilidad tendrá que aceptarlo… o pasarse al inglés.

Nada es fácil de Jean-Jacques Sempé, ed. Libros del Zorzal
Misterios Insondables de Jean-Jacques Sempé, ed. Los Libros del Zorzal

¡Nuevos recopilatorios de dibujos de Sempé! Con sus características habituales del humor y la bondad, llega aquí una reedición de su primer recopilatorio de páginas de 1962 y, además, uno de los últimos de 1993. ¡Así que ya sabéis lo que podéis encontrar!

Los maravillosos cuentos de los 7 osos de Émile Bravo, ed. Hachette
Pues parece que no hay como una serie en Netflix para que se animen de nuevo a publicar estos cómics. En este caso pasando de SM al Hachette de Anaya -o viceversa-. Pero las historias de Bravo, retorciendo cuentos clásicos, permanecen.

Nos leemos.


Es curioso como Ayrilik da Sevdaya Dahil (O)(TU) parece dos series distintas que alguien ha pensado que como no podía vender por separado iba a atar. No a unir. A atar. Por un lado tenemos la de la protagonista y su extravagante familia de artistas -o algo- en la que ella es guionista, la madre algo como cantante y el hermano músico callejero. Sus dos amigos, con los que crea la serie -como co-guionista y productor, o algo así, respectivamente- también están en la misma órbita. Hay un restaurante ruinoso que tienen que sacar adelante mientras todos ellos tienen problemas para mantenerse con el arte. He aquí la primera historia. En cuanto a la segunda, es la del otro protagonista, el masculino. Pertenece a una familia… quizá no mafiosa, quizá no criminal… pero lo parece. Se dedican a varios negocios turbios, en su caso se ocupa de cobrar deudas, lo que pasa es que él está harto y querría salirse de la familia. Y no solo de la familia, porque también tiene una prometida con la que parece que no tiene prisa alguna por casarse. Así que hay algo así como una serie ligera en el restaurante y una más oscura con los criminales. Por supuesto las dos series chocan cuando él tiene que cobrar una deuda a ella. No ‘de’ ella, porque no es suya. Directamente no. Pero tanto da, lo cierto es que el piloto -extenso- no nos da más que unos minutos al final con ambos. Así que aunque está telegrafiado lo que va a pasar (él la ayudará, ella chocará, se enamorarán, él dejará su familia y la vida del crimen en favor de… ¿la hostelería? es un crimen distinto al menos, y ella sacará inspiración para esa serie) no está tan claro que vayan a saber gestionarlo de una manera que parezca natural. Supongo que aquí dependen de que todos los actores sean más o menos encantadores, pero entre las diferencias de estilos y temas y todo lo demás… en fin, que yo qué sé. Supongo que a los fanses de este tipo de series les podrá interesar.

Por unas u otras, pero ha llegado ahora The Nowhere Man (O)(SU) que no deja de ser un genérico de serie de acción con personaje que pensaba que había dejado atrás esta vida pero le vuelven a meter, la verdad es que hay algún momento en el que parece que estuvieran siguiendo un manual de serie de acción -más bien de película- por puntos, pero supongo que para esto debería de haber un mercado también. Aunque por pura probabilidad y pese a que sea muy poco lo que podemos decir que es mínimamente nuevo. Claramente podría haber sido una película pero alguien pensó que mejor serie.

Necesito pilotos más cortos. Porque lo que Oneulbuteo Inganipnidaman (O)(CS), o 오늘부터 인간입니다만 o No Tail, No Tell o Humana por accidente…, dedica su hora a presentarnos es lo que podríamos haber visto en bastante menos: Una persona de apariencia femenina es, en realidad, una zorro de nueve colas, un animal mítico con la posibilidad de cumplir deseos. Es la única que queda porque el resto ha ido conviritiéndose en humano o desapareciendo. Ella no tiene intención de ninguna de esas cosas, pero 1) está haciendo tratos con un ejecutivo dudoso, 2) ha conocido a un futbolista cuyo futuro no parece fijo y, sobre todo, 3) un emisario de los altos poderes le avisa de que parece que su futuro se decidirá en breve. Pero no puede decirle si se convertirá en humano o si perecerá. Y ya. Por supuesto hay mucho para presentarnos, pero entre que da la sensación de que ya sabemos cómo va esto y por dónde irá… pues bueno. Supongo que a quien le guste este genérico de fantástico-romántico-cómico-dramático surcoreano le puede valer. Lo que no sé es quién ha pensado que el título en español era buena idea.

Hablando de series genérica, Ponies (USA) es la de siempre de los espías setenteros. En Rusia esta vez y con un par de mujeres que quieren saber qué ha sido de sus maridos (en realidad ‘cómo han teóricamente muerto’) así que se meten en líos. La pena es que esto, que podría haber funcionado de muchas maneras distintas es tan aburrido y rutinario que casi da igual el resto de lo que suceda. Ni sus historias propias, ni el lío en el que están, ni -desde luego- las relaciones entre USA y URSS. Para mí esto es otro ejemplo de Ruido Blanco.

Supongo que de Purizumu Rondo (O)(JP), o プリズム輪舞曲 o Love Through a Prism o El amor a través de un prisma…, lo que no soy es su público. No hay nada malo en esta historia de una joven japonesa que va a Londres a una escuela de arte, pero con una amenaza sobre su cabeza -si en tres meses no está en lo más alto de la clase se vuelve a Japón a que le busquen marido y la pongan a trabajar en la fábrica- y con la obvia sensación de ‘pez fuera del agua’. Una vez allí conocerá a compañeros y profesores, y especialmente al muy particular ‘primer puesto’ de la escuela, un joven de buena familia y maneras más que peculiares. En fin, nada que no hayamos visto en infinidad de ocasiones de una manera u otra, que claramente ha decidido que la ‘estética Ghibli‘ es por donde tenía que tirar pese a que Yōko Kamio, la creadora tras la historia, sea la autora de la famosísima No me lo digas con flores. Pero bueno, supongo que aquí se está buscando a un público con unas expectativas. Yo qué sé.

La historia de I Sarang Tongyeok Doenayo? (O)(CS), o 이 사랑 통역 되나요? o Can This Love Be Translated? o ¿Cómo se traduce este amor? o…, es ciertamente convulsa. Por un lado vemos el presente en el que una joven es presentadora -o algo así- en un programa de citas. Es un programa plurinacional, parece, porque hay un tipo japonés diciéndole cosas. Y su traductor que no está claro si traduce u opina. Que es cuando llega el primer salto temporal al pasado para presentarnos cómo se conocen actriz y traductor. Una pequeña historieta que termina con ambos volviendo a sus vidas. Solo que… Ella hace un papel en una película de terror, durante el rodaje acaba en coma, y cuando despierta resulta que se ha convertido en una actriz megafamosa. Ese es el piloto. Es una lástima porque la historietilla entre ellos dos está bien, pero casi parece una excusa en mitad de todo lo demás que va y viene. Además, claro de que ese principio no queda claro, y ese final resulta… en fin… una decisión de final. Es de suponer que la serie vaya de cómo se enamoran, pero lo cierto es que de momento solo hemos tenido mucho movimiento y un ejemplo de que iremos viendo los distintos idiomas (coreano, japonés, chino, inglés e italiano) y quizá alguno más. En fin, de nuevo supongo que a los fans les podrá valer.

Hay, claramente, un intento de adaptación sistemática de las obras de Agatha Christie para ver hasta que punto pueden destrozarlas. Aún no han logrado, eso sí, arrebatar a The Witness for the Prosecution de 2016 el que para mí es el puesto de peor adaptación de Christie. Pero se acercan. Vaya que si se acercan. En el caso de Agatha Christie’s Seven Dials (UK) comenzar por un ‘asesinato con plaza de toros’ era ya un punto de partida, pero resulta ser casi de lo más salvable. filmados con lo que solo puedo imaginar que es deliberada torpeza, en una fiesta que parece pensada para ser decadente antes que cualquier otra cosa. Aunque continuar con aburridas escenas mal iluminadas de poco menos que bustos parlantes, algo que van convirtiendo en todo un logro. Las escenas ‘de acción’ -un decir- son casi mudas, las de gente hablando son… en fin. En todo momento se toman las peores decisiones y se despoja del interés y el fondo a personajes y situaciones y Helena Boham Carter parece estar más ahí como parte de una estética -tampoco es que tenga mucha intención de hacer gran cosa, y el resto del reparto…  Pero vaya, si crees que no tienes material para hacer una miniserie existe un concepto llamado Película que evita rellenar y estirar.

Madremía. Star Trek: Starfleet Academy (USA). Madremía. Mira que hemos tenido series flojas y aburridas, pero esta parece buscar una categoría especial. Por un lado hay una serie de Star Trek que aparece a ratos, por otro tenemos una serie de historietas juveniles más o menos deslavazadas, como si fuera aquello la típica serie de adolescentes (vertiente ‘sin sexo’, al menos de momento) hecha de tal manera que… bueno, tanto la parte adolescente como la otra parece hecha en el mundo actual en el que nadie ha cambiado. Sí, hay naves espaciales y extraterrestres pero por lo demás podría haberse puesto en el Siglo XXI sin mucho problema. Así que claramente no aprovecha todo lo que tenía antes, igual que tampoco la historia sirve de gran cosa. Como pasaba con Skeleton Crew, la notable falta de imaginación de los creadores es lo que más patente queda durante un piloto en el que es difícil hablar de ‘lo mejor’. Porque aunque Paul Giamatti puede ser lo más entretenido del piloto parece que nadie le ha avisado de que no está en la versión de los Muppets de Star Trek. Eso es Pigs in Space. Y ojalá lo hubiera sido también esto.

Me cuesta entender cómo o por qué, pero Taskaree: The Smuggler’s Web (O)(IN) es la mejor serie de lo que llevamos de año. Que tampoco es tan difícil, claro. Pero lo es porque parte de uno de esos puntos de vista de siempre que podía haber caído en Organización Criminal o similar y, en realidad, nos presenta a un tipo al que ponen a cargo de la seguridad de los aeropuertos para acabar con el tráfico ilegal de… básicamente de todo. Por supuesto tiene claro que hay varios problemas, uno es que necesitas gente a la que no vayan a comprar pese a lo mal pagado del empleo, luego está que hay diferentes tipos de contrabandistas, y -claro- que en realidad parte del sistema del país se basa en una serie de privilegios que se aprovechan en estas cosas. Pese a lo cual va montando un equipo que logra algo más que particular: que parezca una serie ‘de robos’ pero al revés. De personas que tienen que impedir esos ‘golpes’. Bien llevado, bien traído y con una aparente ligereza que no duda en tirar con bala si lo considera necesario. Igual que no tiene problemas en buscar otras soluciones en la imagen para tratar de hacerlo lo más entretenido posible incluso en los momentos en los que cuenta lo de siempre. No sé cómo serán el resto de capítulos o cómo seguirá la trama pero, de momento, así sí. En serio, es la mejor copaganda que podéis ver ahora mismo.

¿Por qué El Turco (O)(TU) es una serie turca con un nombre español que parece haber sido rodad en inglés por italianos? Mira, yo qué sé. Lo cierto es que esto parece la mezcla de Sandokan con una telenovela, si no fuera porque eso lo estrenaron hace uno mes y pico. Pero puestos a hacer mamarrachadas supongo que mejor que recuerden a Fantaghirò que a Juego de Tronos. Aunque ojalá se pareciera MÁS a Fantaghirò y MENOS a Juego de Tronos. En fin. Esto es lo que hay.