¡Que entre la pila!
– Alguien en quien anidar de John Wiswell, ed. Alianza
Mucho han tardado en traer esta novela que ha ganado un poco todo (el Hugo, el Nébula, el Locus), la historia de una cambiaformas que tras un combate se convierte en una masa con poca forma pero que conoce a una humana y a partir de ahí puede que haya que tomar una decisión complicada porque, ¿merece la pena devorarla? Eso más cazadores de monstruos, buscas de criaturas, maldiciones y alguna cosa más para que no sea solo discurrir sobre la posibilidad de poner huevos que eclosionen devorando la persona que está a su alrededor. Porque en el amor y en los monstruos no siempre son mariposas lo que se siente por dentro.
– Riesgo moral de Kate Jennings, ed. Muñeca Infinita
Una mujer que tiene que dejar el periodismo para pasar a la comunicación corporativa bancaria porque su marido, enfermo, requiere unos cuidados que la obligarán a moverse entre una vida triste que afronta con entereza y humor y un sistema económico inhumano que se convierte también en parte de su cotidianidad.
– Dulce amor, dulce muerte de Bernard Taylor, ed. Pánico Books
Bernard Taylor es un autor al que hace tiempo que no teníamos por España, primero en los ’70s y luego en los ’80s, en los ’90s… normalmente tras la adaptación de uno de sus libros. Algo que, por suerte, no ha hecho falta en esta ocasión. Esta vez tenemos la historia de un profesor de inglés que ‘siente’ que algo no va bien con su hermano gemelo. Así comienza una historia gótica en una casa de campo, con una presencia ominosa. La verdad es que tras esta segunda espero que la editorial vaya más allá de las novelas setenteras de señores, pero al menos está siendo una selección interesante.
– El banquete de Muriel Spark, ed. Blackie Books
Doce años hace de que Alfaguara publicara en España por última vez este libro, Symposium en la edición original. Una mezcla de comedia y asesinato, aunque Platón esté de fondo, pero una historia en la que el suspense se mueve desde el conocimiento. Porque lo que sepan y no sepan personajes y lector es parte también de la forma en la que tejerá la historia.
– Lázaro resucitado de Richard Price, ed. Literatura Random House
Una explosión, un edificio desaparecido y un hombre que sobrevive a esto. Ese es el punto de partida de la nueva historia -a partir de distintos personajes cuyas vidas se entremezclan- que nos ofrece distintas piezas menos de un puzzle que de una pintura. Una en la que texto y contexto van más allá de reflejar una comunidad y sus habitantes.
– La traición de mi lengua de Camila Sosa Villada, ed. Tusquets
A medio camino entre un libro de memorias y una exploración de los afectos sexuales, este nuevo libro de Camila Sosa Villada continúa con su exploración de los recuerdos, las emociones y la formación de aquello que nos acaba configurando.
– La tortuga y la liebre de Elizabeth Jenkins, ed. Alba
De Elizabeth Jenkins ya hemos leído Harriet o ese Seis mujeres criminales. Aquí estamos en un punto más cercano a la primera. Con un entorno opresivo y una mujer en el centro -sacrificada, y sumisa- que ve cómo ni su mujer ni su hijo la respetan y, más aún, que una vecina igual de dominante no duda en maniobrar sobre ella. Porque en esto, que podría haber sido una comedia de época, es un drama casi terrorífico. Pero, eso sí, contada con enorme lentitud.
– Un caso de matricidio de Graeme Macrae Burnet, ed. Impedimenta
Aquí llega la cuarta novela de Graeme Macrae Burnet publicada en Impedimenta, la tercera de la ‘trilogía‘ del inspector Gorski. Como de costumbre una novela negra que tira por el lado psicológico, una bra de personajes. En este caso con una serie de sucesos: una anciana que asegura que su hijo quiere matarla, un empresario muerto de forma sospechosa, algunos otros extraños sucesos… que van convenciendo a Gorski de que algo sucede en su aparentemente aburrida ciudad alsaciana.
– La atadura de muerte y otros cuentos de Katharine Tynan, ed. La Biblioteca de Carfax
El primer libro de Carfax del año es su clásico recopilatorio de relatos sobrenaturales de una autora clásica, en este caso la irlandesa Katharine Tynan que escribió desde muy joven y ocupó desde finales del S XIX al primer tercio del S XX un puesto en el auge literario irlandés de la época gracias a su prolífica producción que transitaría por varios géneros. Aunque aquí, por supuesto, se centran en esos relatos sobrenaturales a los que nos tienen acostumbrados.
– Sultanes de África de Barry Gifford, ed. Dirty Works
Pues aquí seguimos, con más Sailor y más Lula, seguimos en esas novelas cortas que Anagrama sacó en un tomo recopilatorio y que ahora se nos presentan sueltas. Lo hacemos con una mayor presencia del hijo adolescente de los dos protagonistas, igual de marcado por una vida proclive a meterse en líos que ellos, en este caso con la mafia de Nueva Orleans por medio.
– El gato de los Baskerville de Vicki Delany, ed. Alma
– Un café con leche agria de Cleo Coyle, ed. Alma
Pues bueno, parece que Alma regresa con los Cozy Mystery, aunque sea de manera discreta y con continuaciones de series en curso. Que también está bien que no se limiten a sacar novedades, también a continuarlas.
– Los secretos de Oxford de Dorothy L. Sayers, ed. Penguin Clásicos
Junto con Estudio en Escarlata de Sir Arthur Conan Doyle, El largo adiós de Raymond Chandler y Los crímenes de la Rue Morgue de Edgar Allan Poe, la nueva ‘pseudocolección‘ de bolsillo con clásicos del género es una oportunidad. Sobre todo porque la de Sayers es bien conocida pero menos editada que las otras. Y aunque posiblemente la lectura de esta mejore conociendo de antes a los personajes, no es menos cierto que esta puede ser la ‘obra maestra’ de la autora. Así que, bueno… es una ocasión a aprovechar. Supongo.
– Croaky de Matty Long, ed. Hidra
Matty Long ha llegado a España a por todas, parece. Este mes comienza con los textos+cómics infantiles de Croaky, una rana aventurera siempre dispuesta a investigar y a meterse en líos… con mucho humor. Y lo hace en nada menos que tres aventuras diferentes: En busca de pie grande, A la caza de la baya legendaria y Las cavernas del gemosaurio. Habrá que ver si no es mucho a la vez, pero no se puede decir que haya decidido pasar desapercibido.
Nos leemos.



