¡Pilotos Deathmatch!

Un genérico de comedia romántica surcoreana es lo que nos tae este Gyeongdoreul Gidarimyeo (O)(CS) o 경도를 기다리며 o Surely Tomorrow o Tal vez mañana o…, en la que un periodista que ‘cubre’ la infidelidad de un señor con dinero resulta se el novio de la mujer del susodicho. Este punto de partida sirve para que nos cuenten el pasado, cuando se conocieron y bla, y también para algún pequeño punto en la actualidad en donde es de esperar que pasen más cosas si alguien es capaz de encontrarle la importancia o el interés al asunto. Que supongo que tendrá su público pero ese no soy yo.

Es sorprendente lo cerca que está Jasmine (O)(TU) de tener algo interesante que decir y la decisión clara y rotunda que que no lo haga. Cómo si alguien hubiera decidido que todas sus asunciones eran más importantes que lo que parecía tener la serie en su interior. Porque la vida de una trabajadora sexual que está buscando un trasplante de corazón tiene momentos en los que ofrece una mirada al interior de una profesión diferente, pero en la que se nos muestra de todo. Pero, claramente, no es eso lo que quieren sacar. Lo que quieren es sordidez, incluso aunque las escenas sexuales sean S en el mejor de los casos también tienen que rodarse cómo si fueran sórdidas cuando muchas veces no lo son. Algunas son costumbristas, otras son casi cómicas, hay incluso alguna con una mezcla de profesionalidad y ternura… Una variedad que en ningún momento se reconoce, como si hubiera una guerra abierta entre lo que se nos quiere contar y cómo nos lo quieren contar. Así que los momentos de la actriz principal, Reyhan Asena Keskinci dándolo todo, con sus clientes, sus amigas y su hermanastro -el otro centro de la acción, menos interesante y con una trama mucho más típica y (claro) sórdida sobre apuestas- no logran hacer valer esa cierta sensación de ir sobre raíles, de estar ya visto y, sobre todo, de querer agradar contando lo que se cuenta siempre y no lo que nos dejan entrever. Una lástima.

No sé si en Kasaba (O)(TU) se vieron Un plan sencillo y decidieron tirar, o si simplemente no estaban por la labor de trabajar. El caso es que la idea central -un hecho delictivo acaba mal, unos tipos ‘normales’ se cruzan con ‘los restos’ encontrándose enormes cantidades de dinero, deciden quedárselo, sale mal- ha sido hecha en enormes cantidades de ocasiones. Pero, generalmente, buscan justificarlo bien y darle un giro. Aquí no hacen ninguna de las dos cosas. Sí, nos dicen que los dos hermanos que están en el centro del asunto tienen ‘problemas de dinero’ y que están pensando en vender la casa de su madre. Y con eso se quedan tan tranquilos. En cuanto a quedarse el dinero… No parece la mejor de las ideas posibles. Porque el dinero es mucho y es muy complicado creer que realmente necesiten tanto. Hasta el punto de que a uno se le ocurren media docena de cosas distintas que podrían hacer que no sea llevárselo todo. En fin, que no, que esto es demasiado ‘relleno’ incluso para lo habitual en Netflix.

Uf. Man vs. Baby (UK) Supongo que en UK no tienen unas jubilaciones en condiciones, o que su nueva pareja (treinta años menor que él) le prefiere trabajando, lo que está claro es que los años buenos de Atkinson pasaron ya hace tiempo y ni las creaciones derivativas ni las posibilidades de una historia mínima logran levantar lo que, básicamente, es vivir de las rentas. Hacer eso intentando, además, apelar al espíritu navideño… Pues normal que el resultado acabara siendo este. Un genérico de historia con un bebé por medio y algunos intentos -cansados, mínimos- de recordar la gloria cómica de antaño, dejándonos algo claro: Con 70 años Atkinson no está para protagonizar series.

Una vez más nos ataca el ‘este piloto de una hora debería de haber sido el primer tercio, como mucho’. Porque Pro Bono (O)(CS) o 프로보노 o… bueno, creo que por esta vez nos entendemos… nos cuenta el cambio de rumbo de un juez que tiene un exterior de persona a favor de los débiles y, en su interior, una enorme ambición tras una promesa hecha a su madre (?), pero al que cuando le tienden una trampa -bastante tosca, por cierto- le acaba tocando cambiar de rumbo su vida… Y en eso se queda el piloto. Un error en mi opinión, porque aunque Jung Kyung Ho está sinceramente magnífico en un papel que logra ser a la vez contenido y sobreactuado -a ratos llega a parece que canaliza a Jim Carrey en Mentiroso Compulsivo– , el no ver qué va a ser realmente la serie -¿se dedicará a resolver un caso de la semana? ¿será una trama continua? ¿volveremos contra la gente que le hizo caer?- le quita bastante interés. Sí, probablemente le de la oportunidad a un capítulo más, pero no debería de haber hecho falta si este extenso piloto se hubiera manejado mejor. Sobre todo porque no sé tampoco durante cuanto tiempo será capaz de tirar el actor principal del carro. En fin.

Es curioso esto de los británicos. Supongo que por aquello de adaptar libros y hacer sus cosas británicas… pero son capaces de tener un buen punto de partida y un plantel de actores más que notables (en el que todos están bien, pero especialmente Sharon Rooney y Amit Shah) y que luego… parezca más de lo mismo. El problema de The Revenge Club (UK) parece ser el libro original. Demasiado cogido con pinzas y demasiado necesitado de que los actores lo carguen a hombros. Un grupo de personas que están dentro de un grupo de apoyo tras el divorcio, la creación de la camaradería, y una serie de ‘acciones’ contra sus ex-parejas. Por supuesto sabemos -de la manera más ramplona posible- que la cosa no ha ido bien y la poli ha acabado interviniendo. Sabremos, incluso, que hay un asesinato por medio y que el culpable parece ser alguien del grupo. El problema es que… bueno… El grupo en realidad son siete personas, el terapeuta interpretado por Amit Shah casi no parece ni tener el peso suficiente -aunque al menos sería un giro menos esperado, pero es muy poco probable-, y el resto parecen ser arquetipos. Arquetipos a los que, además, parece hacer poco bien la rápida introducción de una relación sentimental. Así que, al final, los actores no luchan tanto por defender el guión como por arreglarlo. Y, claro, tanto no se les puede pedir. Es una pena porque esto podría haber sido una buena serie, pero acaba siendo rancho.

He tenido que mirar que Single Papa (O)(IN) no estuviera basado en una de esas comedias europeas o hispanoamericanas que luego se adaptan en España a mayor gloria de Santiago Segura, Dani Rovira y los demás. De hecho, el padre del protagonista podría ser Leo Harlem sin tener que cambiar mucho. El resumen sería: Un treintañero recién divorciado (podemos decir que porque él quiere hijos y su mujer no, en realidad es porque él es un cretino infantil y su mujer mucho ha aguantado a que él mejore) acaba cruzando su vida con la de un bebé. A partir de ahí decide sublimar su deseo de ser padre. Lo hace en una casa de una familia de cierto éxito, con criada y alguna cosa más. Y acabamos viendo en el avance que contratará también a un mannyDayanand Shetty, nada menos, es de suponer que en el momento en el que salga en esto se comerá al resto del reparto- así que tampoco parece que lo vaya a tener que criar solo. Con eso y todo será una oportunidad de demostrar que blablabla y probablemente montarle una relación romántica con una mujer de servicios sociales que parece desconfiar LÓGICAMENTE de él. Hay veces que uno no sabe si el humor es patriarcal, machista o simplemente estúpido, pero se encuentra de nuevo actuando como si no lleváramos décadas con este tipo de historias de ‘padre por sorpresa’. En general con más sentido. Hasta cierto punto uno podría sospechar que ha sido el propio Kunal Kemmu el quese ha empeñado en sacar esto adelante tras el éxito de la saga de Golmaal. En realidad creo que sería más entretenido discutir si se escribe Kemmu o Khemu que seguir viendo la serie. Aunque, una vez más, supongo que no soy  yo el público para esto.

No tengo muy claro cómo ha acabado Russell T Davies haciendo esta The War Between the Land and the Sea (UK) de la que lo mejor que puedo decir es que marca el final de la colaboración de la BBC con Disney en cosas relacionadas con Doctor Who. La historia general, protagonizada por el siempre solvente Russell Tovey, va de algo que hemos visto tantas veces en los cómics y hasta en el cine que no tiene ni mucho sentido discutirlo: El mundo subacuático de los Sea Devils – a los que ahora llaman Homo Aqua para… bueno, supongo que para expandir un punto y también para diferenciarlos de los Silurios- surge ante la superficie para llegar a un acuerdo, o algo, con los humanos. Es algo bastante ridículo dentro de la continuidad, no solo el cómo deciden usar UNIT, también cómo deciden hacerlo AHORA tras tantos años y habiéndose tratado de otras maneras -por ambas razas- en situaciones anteriores. Pero en fin, que en eso se quieren centrar. No tiene mucho sentido a estas alturas -especialmente tras el estreno de películas de supes que hablan de ello hasta cierto punto como pueden ser las apariciones de Aquaman y de Namor– pero, sobre todo, no tiene mucho sentido hacerlo como si no hubiera una larga historia entre ambas especies. Así que lo más destacable acaba siendo que RTD tenga las santas narices de poner a un personaje a decir ‘Ellos estaban antes que nosotros aquí, ¿qué vamos a hacer si quieren su planeta de regreso?’ en un producto producido por Disney. Que nadie sugiera crear reservas en las que edificar casinos demuestra que no lo dicen ni con intención humorística, simplemente son lo suficientemente británicos por un lado y estadounidenses por el otro para que, con lo que tienen ahora mismo en el gobierno unos y otros, soltar esta historia tan setentera y fingir que se lo están pensando ahora. A ver si una vez librados de la Disney la cosa va a mejor, porque vaya tela.


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