¡Pilotos Deathmatch!

La semana pasada me pilló con la guardia baja que un ‘original’ europeo de Netflix no apareciera, pero ya me he buscado las vueltas para ver el piloto de este Blind Sherlock (O)(PB) que ofrece un giro a lo de siempre. Porque aquí nos encontramos con una persona ciega que entra a trabajar en el departamento de transcripciones de la policía. Con un oído tan desarrollado como el de DareDevil y una cierta tendencia a estar seguro de haber oído según qué. Es de suponer que esto, junto con una trama larga y ya veremos si otras más cortas, irán justificando esa forma distinta de investigar crímenes. Desde luego el punto de partida no es malo, luego ya el desarrollo del piloto -que mezcla flashbacks al triste pasado del protagonista, un exceso de giros y desarrollo sobre la investigación, y el clásico grupichi de compañeros- demuestra no solo que tendrían que haber buscado una manera de sintetizar la historia, también de que no saben muy bien qué hacer con este punto de partida. Aunque no sé si esto es como para que Netflix decida no estrenarla fuera de su país de origen. Supongo que, como con tantas cosas, el streaming está cambiando.

Otra historia de policías más, esta vez Daldal (O)(IN) se centra en una joven agente que tiene claros problemas, no solo porque se imagina haciendo actos de extrema violencia -es policía, eso no debería de ser tan problema- como porque le toca esconder secretos del pasado e investigar un asesinato realizado con, efectivamente, extrema violencia. ¿Será ella la culpable? ¿Será esa figura cercana? ¿Hay alguien de su pasado que la sigue? Blablabla. Os podéis hacer una idea, sospecho. Así que el asunto es cuántas ganas de seguir con una historia que no parece tener más que este personaje protagonista, sus problemas y ocasionales imágenes de variable sordidez. Supongo que, una vez más, servirá para tener de fondo o para rellenar algún hueco, pero tampoco es que crea que vaya a sacarse de ahí mucho más. Porque muy fan hay que ser.

Mi paciencia para con los canales fundamentalistas está en mínimos, así que dejaré marcado que existe una especie de drama cristiano de una divorciada y un cura viudo llamado It’s Not Like That (USA y os animaré a evitarlo en la medida de lo posible, que los Caballos de Troya ya sabemos cómo funcionan.

Paso
A Memory of a Killer (USA) no es que le sobre tiempo, es que le sobra de todo. La idea de un señor viudo con una hija adulta en una relación que él no aprueba que, en secreto, es un asesino a sueldo, pero resulta que además tiene un inicio de Alzheimer, como el que tiene su hermano al que tiene internado, y que a eso se une un tipo que le está siguiendo y problemas con su jefe… Mira que son cosas que contar en un piloto. Pero logra que parezca apelotonado a partes y estirado en otras. No solo porque lo cierto es que no nos podría dar más lo mismo, con la interpretación genérica que Dempsey hace que parece que hubiera preferido estar en su casa en lugar de trabajando -comprensible, pero no es el momento de demostrarlo- y todas las decisiones estúpidas -el asesino tiene una ‘cabaña en el bosque’ en el que pasa de una personalidad a otra, incluyendo cambios de vestuario y coches- acaban convirtiendo la serie en una especie de versión aburridísima de cosas que han funcionado en el pasado y que, sinceramente, ni importan ni interesan.

El enésimo másdelomismo británico llega con Under Salt Marsh (UK), una serie galesa llena de actores ingleses en la que una profesora de primaria se encuentra el cadáver de uno de sus pupilos, aparentemente ahogado por accidente. Pero ya sabemos que a esas cosas no le dedican series. Que detrás venga un tipo que la conoce de un suceso anterior -la misteriosa desaparición de su sobrina- y pronto comencemos con el clásico ‘pueblo lleno de secretos’ -que en este caso es, además, ‘pueblo aislado y autosuficiente’– y que rematamos con un dibujo de una persona con un casco o similar -puede ser un motorista o un astronauta, tanto da- supongo que nos hace anticipar un recorrido ya sabido con menos ‘giros sorpresa’ que ‘elección entre caminos conocidos’. Como el tener a Jonathan Pryce de fondo, que es de suponer -como siempre que hay un actor mucho más famoso que el resto- que o será la persona clave o será directamente el culpable. Lo mismo hasta le han liado para que sea una extraña versión de Lord Summerisle. Pero quizá eso sería demasiada sorpresa para un policíaco que, en estos momentos, parece puro rancho. Para rellenar una tarde tonta, pero no mucho más.

Por algún motivo Vaka (O)(SU) habla de una especie de epidemia de incapacidad para dormir, pero el peligro está en cuando la gente se duerme, o cuando su cuerpo no puede más, o algo así.  Todo esto está tratado como el primer capítulo de una novela antes que como un piloto. Se nos presenta la situación, se establecen al menos tres protagonistas y se nos dice que ‘habrá más’. Pero ni vemos un desarrollo, ni hay más que ese ‘explicación de quiénes son los personajes’. Y como cada vez que esto sucede me pregunto si no hubieran preferido rodar una película. Porque incluso si esto es una miniserie hubiera hecho falta meter algo más para que decidamos seguir viéndola. Que no es el caso, claro.

Supongo que habrá alguien muy ufano en Marvel/ Disney con Wonder Man (USA), no tanto porque hayan sacado todos los capítulos a la vez en lugar de uno a la semana -que es comprensible, así la gente es más difícil que deserte en masa- como porque hayan decidido contar una de esas historias de siempre -un actor con problemas quiere triunfar, encuentra a alguien que parece que podrá, pero hay un secreto o dos, blabla- en el que se explicita que van a copiar cosas de Midnight Cowboy en cuanto a esta relación -porque para todo el resto de cosas de la película no hay narices-, y en el que está claro que, efectivamente, Ben Kingsley va a tener que llevar el peso de la historia a hombros igual que en la película estaban Dustin Hoffman y El Otro. Total, que hay intentos de humor e intentos de meta, y es posible que alguien crea que está diciendo algo de Hollywood pero, la verdad, solo está demostrando lo perdidos que están en Disney, que hasta para contar una historia que hemos visto mil veces necesitan una franquicia.


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