Hay mucho que decir de The Grand Tour (UK) o, quizá, muy poco. Imagino que dependerá de las ganas de fresca. Porque por un lado este programa que sale de la destrucción de Top Gear y de las múltiples cosas que pueden decirse de Jeremy Clarkson, prácticamente ninguna buena. Excepto, quizá, la que nos ocupa aquí: podemos discutir si sabe o no de coches, pero lo que está claro es que sabe cómo hacer un programa con coches. De modo que junto a Richard Hammond y James May ha realizado un programa que logra reinventar el antiguo sin destrozarlo -algo de lo que podrían tomar nota en la BBC– y que más allá de lo imbécil que pueda resultar Clarkson se convierte en un ejemplo de manual para hacer este tipo de programas. Sí, Amazon les ha hecho llegar una lluvia de dinero para garantizarse 36 programas en 3 años, pero esto es algo más que un asunto de pasta.Es saber realizar escenas de conducción -sin duda- y mantener una química entre los presentadores. Da igual nuestra opinión sobre ellos y, como decía, podemos discutir sus ideologías y posicionamientos sin problemas. Lo que está claro es que saben lo que están haciendo, y saben hacer que funcione, mientras no olvidemos su trasfondo todo irá bien.
Por su parte,
Incorporated (USA) es un muñeco de plástico. Sólo con el trailer ya sabes qué tropos van a usar y te puedes ver venir la mitad de esos teóricos futurismos que parecen sacados de un manual sobre el tema. Todo muy genérico.
Lo más sorprendente de este
MARS (USA) es que ni ellos mismos parecen tener claro por dónde tirar, supongo que es lo que pasa cuando unes la idea de un documental sobre marte con una ficción espacial sobre sus primeros colonizadores y, a la vez, intentas que la cosa quede dentro de unos límites
científicos autoimpuestos. El asunto funciona a ratos y por gustos pero no acaba de convencer en ninguno de sus puntos por estar demasiado pendiente de mantenerlos todos en el aire. Eso sí, al menos el
National Geographic demuestra más compromiso con lo que se supone que hacen que si lo hubiera emitido el canal
Historia.
Los dramas de la BBC son menos intercambiables de lo que uno podría suponer, en serio. Lo que pasa es que llega
My mother and other strangers (UK), con su ambientación de época y su choque cultural entre ingleses y americanos y sus niños aprendiendo LA VIDA y parece que hubieran decidido que de cuando en cuando hacer lo que se presupone de uno es incluso más sencillo que quedarse quieto.
Intentando sacar un algo de, quizá, ninguna parte está
Nightcap (USA) para el canal POP. Sí, en USA hay muchos canales. La idea es sacar un Late que no parezca un late, que sea mitad Late con entrevistas y mitad tramas internas con trabajadores ficticios del mismo. Sí, ya sé que El show de
Larry Sanders ya está inventado. Pero este es ahora y está hecho de acuerdo con los tiempos actuales, así que no esperéis nada de lo que
Sanders traía y sí algo más cercano a esas entrevistas con intención de espontaneidad que tanto han estado en televisión y con tan poca fortuna.
Pobre
Ryan Phillippe, con lo que él ha sido y ahora en
Shooter (USA), algo así como la adaptación de la película del libro. O algo. Se supone que es un thriller de conspiraciones y trasfondo militar con el presidente en peligro. Si eso te hace presuponer que de pocas maneras podría acabar saliendo bien esto, ya somos dos. El resultado es aburrido, formulaico y con todos los implicados teniendo pinta de preferir estar en otro lado.
¡La serie de la semana! Quizá incluso una de las del año.
Sweet/Vicious (USA) habla de vigilantismo y de
Cultura de la Violación, retrata un sistema podrido y la necesidad de organizarse y defenderse desde la violencia con unos mimbres que pueden apuntar hacia
Buffy pero estarían más cerca de una
Verónica Mars que hubiera decidido convertirse en
Batman y ajustar cuentas nocturnas. Sí, los adolescentes ocupan espacio y hay un cierto tono a
Greek que pueden mantener o perder, y sí, buena parte de ese tono y vibración lo dan los dos primeros capítulos estupendamente dirigidos por
Joseph Khan. Pero, sobre todo, hay un ánimo de mantener a los teóricos espectadores de la cadena
MTv y,a al vez, de incomodarlos. No por las partes sexuales o por lo mal que funciona el sistema, sino por lo dudoso de muchas de las decisiones de las protagonistas. No es una serie sin fallos ni, desde luego, sin problemas. Pero es, al menos para mi, una serie para ver.