Como de costumbre, el número de novedades va disminuyendo junto con el resto de programación relacionada. Salvo que uno cuente los especiales, claro, pero de momento no nos hemos puesto a hablar de telefilmes navideños. De nada. Como siempre, una cosa es que haya menos acción y otra muy distinta que no haya novedades así que aún podemos encontrar cosas como Justice League Action (USA), más orientada en mantener viva la imagen con los espectadores de menor edad que en crear algún tipo de trama, lo que junto a su recreación en luchas y destrozos y el desarrollo mínimo de personajes hace suponer que estamos antes una adaptación del actual universo cinematrográfico de DC.
Alguien en el australiano
The Comedy Channel pensó que era buena idea crear su propio
Archer, el resultado es
Pacific Heat (AU) y demuestra que no, que los fusilamientos no suelen acabar bien.
Por contra los estrangulamientos… En
Rillington Place (UK) tenemos una de esas miniseries de la
BBC de corte histórico sobre un asesino. En este caso con
Tim Roth y
Samantha Morton en los papeles principales. Así que si te va el
True Crime esto está algo por encima de lo que montan en
Investigación Discovery.
Por extraño que parezca también hay series de televisión financiadas por
crowfunding como esta
Sonnigsburg (AU) que acabó llegando al
Canal 31 australiano. Al resultado se le nota un algo que es gente que pasa de las
webseries a la televisión sobre too en el uso del -aparentemente muy limitado- presupuesto, más aún con un toque supernatural en la serie. Incluso aunque la idea principal de la misma sea más el clásico misterio en un pueblecito. Pero bueno, como curiosidad tiene su aquel.
Es curioso esto de los cómics. Los vas encontrado por todas partes y sus adaptaciones son inesperadas. Por ejemplo, en los años ochenta en Nueva Zelanda hubo un cómic llamado
Terry Teo (NZ) que tuvo un éxito moderado pero que supo convertirse en un clásico cuando lo adaptaron un par de años después a televisión en una versión infantil. Así que no debería sorprendernos mucho que treinta años más tarde (aproximadamente) se hiciera una nueva versión del mismo. Esta vez con un tono más juvenil. El resultado es… bueno… está bien, aunque deja la sensación en todo momento de que la serie podría haber sido incluso más, quizá porque no está del todo definido si van a tirar por el lado más ingenuo infantil o van a apostar más por un tono tirando a oscuro o un punto intermedio juvenil, o que… y es esa falta de definición la que causa los problemas. Porque, por lo demás, es un buen punto de partida.
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