Viendo el piloto de Bodies (UK) me di cuenta de que este tebeo ya lo había leído. Efectivamente, lo publicó Vértigo/ DC hace ni sé el tiempo. Espero -y me da la sensación- de que aquí van a hacer algo un poco más ‘coherente‘, pero dado que hablamos de uno de esos cómics de ‘guionista británico que publica una miniserie en DC‘ tampoco creo que sea muy complicado. Al menos logra presentarse de manera interesante. Haciendo el resumen: Tenemos cuatro policías de cuatro momentos históricos (finales del S XIX, 2ª GM, la actualidad y 30 años en el futuro) que tienen algún tipo de distinción con respecto a ‘lo típico’, y si bien los cómics buscaban cuatro dibujantes para que cada momento tuviera un estilo completamente distinto aquí se opta por otra cosa. Señalar más las diferencias entre los policías y cada uno de esos periodos. Pero, sobre todo, por hacer cambios, lo que también es lógico porque el original eran 8 números y esto son 8 capítulos, y con algo tendrán que rellenar la diferencia. Creo que le daré algunos capítulos más para ver por dónde deciden tirar.
Curiosa esta
The Burning Girls (UK), aunque dispare a demasiados blancos. Por un lado están las propias niñas quemadas del título, con su historia y contexto, luego están unas jóvenes desaparecidas, y un párroco suicidado. Y en todo este lío en diferentes momentos temporales llega una nueva párroco con su hija de 14 años. Por supuesto, sin saber nada de ninguno de los hechos. Bueno, del último sabe alguna cosa, pero no mucho. Lo que lleva al inevitable paso de que la una y la otra se vayan enterando de cosas y decidiendo investigar. No es que sea el punto de partida más original, pero está realizado con las suficientes tablas como para resultar agradable y un tanto intrigante. Habrá que ver por dónde tira y si no acaba buscando respuestas muy ramplonas, o sacando caminos más trillados. Pero algo es algo, supongo.
Estoy muy sorprendido de que a la gente de
UBI les hayan colado este
Captain Laserhawk: A Blood Dragon Remix (USA) que tira de un lateral de
Far Cry para montar su propio
cyberpunk que comienza con un piloto que ofrece un ejemplo de ‘golpe’ pero que en realidad comienza a mostrar sus cartas en el segundo, en el que se ve con mayor claridad como diferentes personajes de sus juegos se encuentran en un mundo distópico con una megacorporación controlándolo todo, un puñado de rebeldes y lo que parece una tercera organización con su propia agenda. En general es un batiburrillo que quiere ser muy rupturista tanto en el estilo como en lo que nos muestran o lo que hacen con los personajes pero que a ratos puede resultar incluso más retrógrado de lo que uno podría llegar a suponer. Supongo que es el problema de estos excesos por el exceso. Y, con todo, el que sean seis episodios de media hora en el que no dejan de suceder cosas, por estúpidas que sean, hace que al menos sea abordable. Sobre todo si te interesa saber hasta donde llegará lo que parece un fanzine paródico sobre una gran corporación. Porque lo interesante de verdad, el saber cómo alguien de
UBI ha dado luz verde a esto… eso no lo sabremos nunca, sospecho.
Hay algo en esta comedia romántica,
Crashing Eid (O) (AS), que no sabría si llamar clásico o antiguo. Tenemos a una pareja que quiere casarse, pero ella es saudí y él es británico-pakistaní. Así que van a decírselo a la familia de ella sabiendo que no lo van a aprobar. Que no van a aprobar ni su familia de ella, si la familia de él, va a haber malentendidos, algunos culturales, y el camino será difícil. Voy a suponer que al final triunfará el amor porque estas series -que, en parte, se usan como propaganda aperturista y en parte para autoconvencernos de que los intolerantes pueden cambiar; ficciones en ambos casos- es lo que suele tocar, no porque haya algún interés en seguir viéndola.
Parece que este
Creature (O) (TU) es otro
Grandes Relatos que decide contar
Frankenstein menos como el libro que como el contexto que puedan proporcionar para contar lo que el director quiere, que son unas historias de esa criatura en algún tipo de ‘presente’ y la decisión de un joven de estudiar medicina avanzada, moderna o como queramos llamarla… en el pasado. Hasta el punto de que este extenso capitulo acaba siendo un excesivamente largo y poco informativo prólogo en el que parece que lo que conocemos más y mejor es un personaje que tiene pinta de que va a ser una invención de esta historia porque, aunque pudiéramos pensar que es el equivalente del Doctor
Víctor Frankenstein, para el final del capítulo ves que en realidad va a tomar un puesto de narrador que la historia ni tiene ni necesita. Y que, además, le da un contexto que podría haberse dado a cualquier de los dos personajes centrales del libro. Pero, en fin, decisiones. Al menos la producción parece tener una cantidad razonable de esfuerzo puesto en ella. Aunque ya vemos que después las cosas se adaptan como se adaptan.
No he sido capaz de entender la gracia del piloto de
¡Doona! (O) (CS), sospecho que tampoco lo sería de la serie. Pero no tengo intención de dedicarle más tiempo o espacio. Un joven se encuentra con que su vecina es una antigua
Idol. Hasta aquí algo que podría ser un punto de partida razonable. Pero no. La relación entre ambos no es que esté descompensada, es que es ridícula. Se dedican a poco menos que insultarse y chincharse entre ellos sin motivo real en ninguno de los dos casos, hay una tercera chica por ahí que parece estar más como relleno que para que ninguno de los dos haga nada. Y cualquier pretensión de que las escenas sean divertidas o románticas… en fin. No esperaba que me pareciera semejante despropósito, pero aquí estamos.
Mi visionado de
Kaala Paani (O) (IN) o Dark Water tuvo varios momentos. Al principio me alegró el ver que estábamos ante un tipo de historia distinta, tanto por el emplazamiento isleño como por los tonos en general más vistosos. Luego llegó el momento de «¿No estarán convirtiendo la serie en una metáfora del COVID y el confinamiento?». Me temo que la respuesta es bastante clara: Sí, lo es. Lo que nos lleva al final, cuando la duración y todo lo demás me dejó claro que estaba ante una nueva encarnación de los Grandes Relatos, casi más pensada para lucir intérpretes -unos con más tiempo en pantalla que otros- y localizaciones que para ir al grano con una historia que, en fin, ya hemos tenido que sufrir en nuestras carnes.
Pues aquí estamos, con una telenovela más intensa y menos melodramática de lo que uno pensaría. Todo en Linlang (O) (FI) es excesivo, comenzando por unos 15 minutos iniciales con los que otras series podrían hacer una temporada entera. Hay alguna escena que es difícil de creer que se haya filmado sin que nadie elevara una ceja. Pero lo que está en su centro desde casi el principio es una suerte de triángulo amoroso con un vértice oculto, por llamarlo de alguna manera. Y es toda esa discusión y vueltas las que le dan el plus de intensidad a lo que, al menos desde mi punto de vista, le hubiera venido casi mejor un extra de despendole. Pero seguro que hay un público que aprecie el drama por el drama.
Empiezo a sospechar que vamos a serie de
‘quiero triunfar en el mundo musical’ ya no por mes o quincena sino por semana. Esta vez en
Neon (USA) le toca al
reaggeton, a un tono un poco más cómico -que menos mal- pero también más
nickelodeon -que menos bien- y, al final, lo que tenemos es la enésima serie en la que importa más cómo te caigan los personajes y el género musical. Porque el resto ya lo tenemos visto.
Estilo sobre sustancia, esto es lo que nos ofrece
Scavengers Reign (USA), una obra que parece claramente inspirada en la BD y luego ya alguna cosa del indie americano y del manga -casi diría que en todos los casos noventeros- y que nos ofrece un vistazo a los humanos explorando un planeta extraterrestre que están más ocupados mostrándonos ese planeta extraterreste que en lograr que tenga algo de sentido o que haya una historia detrás como algo más que un esqueleto argumental. Supongo que a quien le gusten las, digamos, experiencias sensoriales le valdrá. Yo, para esas cosas, prefiero los libros de arte.(A su favor, no hay desnudos gratuitos femeninos)
Parece que, por algún motivo, la serie del
Family Channel I Woke Up a Vampire (CA) llega a
Netflix como si fuera suya, y para Halloween, claro. Lo cierto es que es casi lo esperable, una serie agradable aunque con bastantes historias superponiéndose, que es ante todo una serie barata e infantil/juvenil. Ha tocado que la protagonista sea medio-vampira porque algo tenía que ser, pero eso justifica las sociedades secretas y etc. Supongo que si su público potencial logra llegar a ella se lo pasará bien. El resto, bueno… supongo que habrá que verlo.
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