¡Que entre la pila!
– Aburridísima de Izumi Suzuki, ed. Consonni
Aunque falleció a los 36 años a Suzuki le dio tiempo de dejar su marca en el fantástico japonés, con especial querencia por la ciencia ficción de la que sería una de las mayores referencias de esa Segunda Generación, y de ahí que sea una gran noticia que se van a publicar aquí alguno de sus relatos -esperemos que traducidos del japonés aunque parezca replicarse una edición anglo- en los que encontramos preocupaciones por la sociedad, el imperialismo o el género así como reflexiones sobre las posibilidades de la tecnología y las imposibilidades de las personas.
– Punto cero de Seicho Matsumoto, ed. Libros del Asteroide
¡Vuelve Matsumoto! Y lo hace con una obra de 1959, un libro protagonizado por una mujer. Una joven se casa con un hombre mayor que ella que, tras la luna de miel, desaparece. Ella decide buscarlo para descubrir qué ha sucedido, a partir de ahí los secretos, el asesinato, y las heridas sin cerrarse de la segunda guerra mundial comienzan a aparecer. Así que podemos decir que estamos ante un nuevo clásico del autor japonés.
– Nuestra señora del dolor de John Blackburn, ed. Pánico Books
Siempre está bien que vayan apareciendo nuevas editoriales de libros de terror, así que nos podemos alegrar de la aparición de esta Pánico Books que llega de la mano de Dos Bigotes y comienza recuperando a un autor, John Blackburn, al que hacía tiempo que no veíamos por las estanterías. Desde que se le recuperó en los ’90 Vientos de medianoche, y sólo con Octavo en azul y Una guirnalda de rosas componían el trío de títulos que desde los ’70 hasta entonces se estuvieron publicando de él. Lo cierto es que fue en los setenta -con una adaptación a película con Lee y Cushing incluida de Nothing But the Night– pero lo que llega aquí es su última novela, relacionada con Erzsébet Báthory y sugerida -precisamente- por Christopher Lee. Aunque este será solo una parte, porque el punto de partida será el de un periodista caído en desgracia que se encuentra con una serie de muertes misteriosas de las que se cree que el miedo fue el responsable. Así que con su habitual mezcla de misterio y terror irá investigando, encontrándose con una psiquiatra y con una actriz de teatro en decadencia que prepara su regreso con una obra sobre… Báthory. Y es que no hay mejor forma de presentar una editorial al público que hacerlo con una pequeña… ceremonia sangrienta.
– Aún no estoy muerta de Holly Jackson, ed. Contraluz
Cambio de editorial para Holly Jackson, pasa del Grupo Planeta al Grupo Anaya, de Cross Books a Contraluz, y lo hace con su ‘paso‘ de la narrativa juvenil a la adulta. En teoría al menos. Porque aquí tenemos a una joven de veintisiete años que sufre un ataque en Halloween, sobrevive… pero con una lesión cerebral. No una de las que justifique las decisiones que va a tomar durante el libro, una que -según una unidad de teórico profesional médico- causará su muerte en una semana. Así que decide lo lógico: Investigar quién la atacó, desconfiar de su teórico círculo cercano, acercarse a un chico. ¿Arreglar papeles? Que se jodan los vivos. Ella va a resolver su propio asesinato.
– Los misterios de Hagar de Fergus Hume, ed. Aristas Martínez
Hume es bien conocido por sus obras policíacas que inspirarían, por ejemplo, a Doyle. Sobre todo por el famoso El misterio del carruaje. Pero, claro, no es lo único que tiene. Por ejemplo, tenemos aventuras. Rocambolescas en su sentido más original. Con una serie de oscuras intrigas, reliquias misteriosas y un personaje central, la detective romaní Hagar Stanley, que es ciertamente particular. En muchos sentidos.
– Las mentiras del mar de Kaho Nashiki, ed. Hermida
El año pasado hablábamos de la novela juvenil La bruja del Oeste ha muerto y este vamos con uno para adultos, sobre un estudioso que, antes de la segunda guerra mundial, visita una isla. A partir de ahí la introspección y la reflexión le lleva a una investigación inusual entre lo espiritual y lo religioso. Una historia tranquila, apacible, en la que la flora y fauna de la isla, los templos budistas y todo lo demás tiene más peso que cualquier peripecia que pudiera haber sucedido en ella.
– Deena Desatada de Debra K. Every, ed. Dilatando Mentes
La primera novela de Debra K. Every saca el terror de una situación que mezcla lo peor de la realidad con un giro infernal. Porque Deena se siente culpable por haber desatendido a sus padres, tan culpable tras su muerte que acepta cuidar a una tía suya. Una tía que es un bicho. Metafóricamente. Una persona horrible que sólo sabe quejarse y codiciar lo de los demás. Aunque ahora, que tras años de cuidados está terminal, parece que estos malos tratos se van a terminar… Excepto porque comienzan a sucederle incidentes inexplicables con sus sentidos: sonidos penetrantes, olores despreciables… y, lo que es peor, su tía parece comenzar a mejorar. Deena sabe que su tía es mala, y ahora va a descubrir hasta que punto.
– Vietnam The Cookbook de Anaïs Ca Dao van Manen, ed. Phaidon
Siguiendo con la tradición de libros de cocina (en inglés, generalmente) por países de Phaidon le ha tocado el turno a la cocina vietnamita escrita por la chef de familia holandesa-vietnamita Anaïs Ca Dao van Manen, que además de viajar por todo el mundo tiene una serie de vídeos, Ăn Ngon, en la que junto con su hermano muestra la diversidad de la cocina vietnamita animando a probar algunos de sus platos no tan conocidos. Así que no parece mala idea para que se encargue de este libro.
– Raffaella Carrá, entre la moda y el mito de Massimiliano Capella, ed. Folioscopio
Pues aquí estamos, con un libro de ilustración que pretende no solo hacer un repaso a la trayectoria de Raffaella Carrá, también y sobre todo mostrar su estilo, su ropa sobre todo que es en lo que es especialista su autor. Aunque supongo que este es, más bien, uno de esos libros para arreglar un regalo navideño. Y por eso lo sacan ahora.
– Los músicos de Jean-Jacques Sempé, ed. Los Libros del Zorzal

Pues aquí estamos, con Los Libros del Zorzal sacando más de los recopilatorios de Sempé, con su humor habitua y ese estilo cercano y conmovedor que tan de agradecer ha sido siempre.
Nos leemos.


