No esperaba yo estar aquí hablando de una serie neozelandesa antológica en la que cada capítulo es una historia sobrenatural -no estoy seguro de que llamarla de terror haga justicia, quizá podríamos hablar más de esa tradición de La Dimensión Desconocida y similares para explicar el tenderete este- que usa, además, el nombre maorí original del país: Aotearoa. A partir de esa declaración de intenciones que las historias vengan de voces maoris, filipinos, chinos o los varios nativos originales del Pacífico (ya sea de los sectores polinésicos, melanésicos o micronésicos, parece más que lógico. Sea como fuere, así llegamos a Beyond the Veil (NZ), que tiene a su favor unos puntos de vista no tan habituales -aunque tiendan a buscar esas codificaciones clásicas occidentales del fantástico- y en su contra que agradecería un algo más de presupuesto. Pero, cuanto menos, resulta interesante su existencia. Que ya es algo.

El problema principal de Bust Down (USA) es que parece querer ser siempre otra cosa. No quiere ser su propia serie, a ratos parece querer ser Tyler Perry’s Atlanta, en otros oscila entre Party Down y IASiP, lo que no parece ser nunca es su propia serie y, desde luego, tampoco parece saber qué es lo que le interesa contar, porque cada uno de ellos parece ir a su rollo. A ratos parece una serie de sketches con un tema central y en otros  que les gustaría darle una vuelta a South Side. Puede ser casi cualquier cosa… menos su propia serie. Quizá con el tiempo, pero no ahora.

Ver la nueva versión de The Ipcress File (UK) tiene no tanto el problema de que la comparemos con la película de Michael Caine, que también, claro, como que el protagonista es demasiado joven y el aspecto general de esta producción de la ITV es más el de una fiesta de disfraces que el de una producción televisiva. Hay algo de falso e impostado en todo lo que se ve, una sensación de que todo son decorados, de que es un teatrillo, que no le hace ningún bien a la serie y que, a la vez, resulta sorprendente de una cadena que lleva ya tantas décadas dedicándose a estas producciones. Es posible que haya un problema y el resto se vaya abriendo a partir de ahí, no lo sabría decir, pero lo que tengo claro es que debe de haber sido una decisión -o varias- consciente de alguien y que el resultado… es el que es.

Pues parece que tenemos un nuevo jugador en Dibujos Animados Devastadores porque Kotaro Lives Alone (USA) nos presenta a un pequeño muy claramente víctima de abusos y negligencias, hasta cierto punto dependiente de sus vecinos, pero con buenas intenciones por (casi) todos los personajes en (casi) todo momento. Un dramón sobre crianza, vida adulta y relaciones que podría ser la viva encarnación del concepto de Animación Adulta si realmente se refiriera a Adultos y no a Adolescentes. Tienes que estar de humor, claro, porque ya os voy avisando de que es dura.

Mi teoría es que Samuel J. Jackson quería un Emmy, y como ya no está la opción de telefilme de HBO decidió aceptar una serie de televisión de Apple. Y es que The Last Days of Ptolemy Grey (USA) juega con esa idea de fantástico pero no mucho centrado en una construcción de personajes, con buenas interpretaciones de Dominique Fishback en los secundarios (y está Walton Goggins por ahí dando vueltas, malo tiene que salir eso), y con un algo de intriga en lo que cuenta desde la enfermedad del personaje a su pasado. Todo muy TV de Prestigio. Lo que supongo que también cuenta para la parte buena.

Reconozco que no esperaba reírme con Last One Standing (O) (CH) pensando que sería alguna variación sobre el formato LOL. Por suerte no lo es, tiene mucho más de improvisación aunque muy claramente el centro sea las rondas de competición contando anécdotas. Por supuesto mucho recurso a la escatología y al sexo, pero con eso y con todo es un giro interesante. Y quizá se pueda mejorar aún en próximas temporadas.

Curiosa esta Love, Life & Everything In Between (O) (Pan-Árabe) que parece buscar ser una réplica de las series antológicas de fondo romántico. Como Modern Love pero menos trillado para el espectador occidental. Es cierto que esa cosa de Netflix de que es panarabic no me queda muy claro, pero sí que hay capítulos llegados desde Egipto, Arabia Saudita, Túnez, Líbano, Marruecos o Palestina. Y tienen toques de humor que supongo que están para que sea más sencillo tirar con ellas. De momento puedo decir que el piloto, la historia egipcia, tiene mucho encanto. No soy su público, pero sospecho que para quien lo sea puede resultar una serie interesante.

Una serie sobre la juventud actual con un cocreador de esa edad que trata problemas reales de sexo, orientación, drogas y fiestas es algo rupturista… cuando lo hizo Skins en 2007. 15 años más tarde, con ni sé las series después a ese estilo y en pleno éxito de Euphoria, llega la australiana More Than This (AU) a jurar que se les ha ocurrido a eso. Fuera de ese problema, lo que tenemos es exactamente eso: Lo que podríamos esperar de una serie contemporánea de (y con y por) adolescentes. Pues bien, pues bueno, pues vale.

Our House (UK) in the middle of the street. Pero bueno, que ya hemos llegado a la serie de ¿misterio? de los británicos de esta semana. Con una premisa digna de un anuncio asustaviejos, una mujer vuelve a su casa para descubrir que hay una familia mudándose a ella. Discute con ellos asegurando que es suya y que la otra persona que es copropietaria (el ex, vaya) no la puede vender sin su permiso. A partir de ahí una serie de escenas más o menos aburridas con flashbacks y con lo que debo de suponer que son intentos de mostrar la impotencia a la que esta mujer se enfrenta mientras que supongo que en algún lado intentan explicar que hay un misterio sobre cómo ha podido pasar y qué está sucediendo aquí y todo eso pero, bueno, a mí no me ha podido dar más igual ni aburrir en mayor grado.

La parte buena de la serie Ruxx (O) (RU) es que es rumana y no solemos ver mucha de su ficción por aquí. En cuanto al lado malo… todo lo demás. Es aburrida, reiterativa, deslavazada, con unos personajes que existen más que están, con ocasionales ataques gratuitos y sin ninguna sensación de que avance, vaya a algún lado o le importe a ninguno de los implicados lo que estamos viendo. Un piloto espantosamente malo, no por la falta de recursos sino porque de tan desesperantemente aburrido y derivativo que nadie te importe es casi lo menos malo que se puede decir de él.

Sobre el papel Shining Vale (USA) era una mezcla de terror y humor con buena pinta. Sobre el papel, porque una vez filmada… En fin, que parece ser un nuevo intento de exploit de American Horror Story suponiendo que se centren en el aMEHrican. Una lástima porque Courtney Cox se merece algo mejor. Un agente mejor, supongo.

Esta Silverpoint (UK) es una serie de la CBBC que se parece a aquella que hacían hace décadas, con sus misterios, sus jóvenes y no demasiados adultos y una cierta sensación de que nadie parece tener muy claro qué secretos hay pero tiran pa’lante con la esperanza de rellenar mínimo cinco temporadas de dimes y diretes. Sí, eso era algo que existía ya antes de Perdidos. Así que supongo que es una serie perfecta en la que perderse durante las tardes de verano. Pero como no estamos en ello aún supongo que para Semana Santa tendrá que valer.

No tengo muy claro qué era lo que esperaba de That Dirty Black Bag (Coproducción) (IT-USA-CA), quizá porque lo que se nos había vendido todo el rato era la intención de homenajear a los Spaghetti Western con una coproducción internacional, un equipo italiano detrás de la propuesta y grabación en aquellos lugares emblemáticos tanto suyos como de España. El problema es que no se parece a esos spaghetti western, están lejos de Deadwood, Lonesome Dove o hasta Wynonna Earp, y más cerca de esa recreación en la mugre y la violencia que algunos adolescentes describirían como adulto. También es cierto que Dominic Cooper es la persona menos creíble que se me ocurre para encarnar cualquier versión de un duro del Oeste. Así que… bueno… yo qué sé. A alguien le gustará, pero no soy yo.

Que las series estadounidenses se han britanizado los últimos años parece un hecho: Menos capítulos, más faciliad para una estructura variable, más habitual el hecho de centrarse en una historia como pequeñas miniseries antes que mirar en el camino general de ir tirando todo el rato… y en los últimos años también el hecho de que un par de documentales (al estilo americano de reallity, también es cierto) tuvieron tanto éxito que han decidido dejar de acercarse a este tipo de historias no desde el habitual telefilme basado en hechos reales para después de comer sino al más inglés miniserie de docuficción. Pero, claro, los unos llevan décadas en ello mientras que los americanos ven lo que hay y se ponen a imitarlo sin reflexionar o probar antes. Y así salen cosas como The Thing About Pam (USA), que parece producida por alguien que vio Landscapers y pensó que lo que hacía Olivia Colman lo podía hacer también Zellweger. Es cierto que Zellweger hace un magnífico trabajo intentando llevar adelante la serie, pero no es menos cierto que la idea de representar como casi-comedia un asesinato real es, cuanto menos, una decisión. Y que, al margen de consideraciones éticas, aquello no acaba de tirar. Una lástima porque el reparto parece bueno y, desde luego, merecedor de algo mejor que este experimento que, quizá, debería haberse hecho con gaseosa.

Resulta agradable esta Theodosia (O) (FR), otra de esas series infantiles de estilo digamos clásico, aunque frente a la narración más o menos scifi de Silverpoint aquí tenemos una serie de aventuras arqueológicas y temas mágicos, para un público mas joven también, menos BBC de los ’70s/’80s y más Nickelodeon de los ’00s/10s. Aunque es cierto que los jóvenes protagonistas se comportan como auténticos británicos: Entran en un templo y se llevan cosas de él. A partir de ahí empieza la lucha contra las fuerzas del mal y blablabla. No tiene mucho que ofrecer a los adultos, pero sospecho que a los preadolescentes les puede gustar.

La otra serie francesa de la semana es Weekend Family (O) (FR), que casi podría ser La comedia francesa del año si fuéramos malintencionados. En realidad es una serie juvenil notablemente francesa sobre un padre con tres hijas de tres exmujeres y cómo se llevan dentro de la familia y con la nueva novia del padre. No tiene mucho que rascar, pero supongo que Disney necesita un poco de cada en su catálogo.

Contar la historia de los Lakers parece fácil, con Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty (USA) se demuestra que la gente tiene que liarla. Porque le dan mucha importancia a que parezca una comedia, una de las muchas decisiones discutibles de un director que parece decidido a pasar por encima del material original para hacerlo suyo, pese a que no acabe de funcionar como comedia. Por suerte un buen grupo de actores esforzándose hacen que esté ligeramente por encima del aprobado. Y hay ratos en los que casi ni preferirías estar viendo un documental. Casi, casi.

Es complicado hablar de The Witchfinder (UK) porque tiene un punto muy claro a su favor, la magnífica interpretación de Daisy May Cooper, y casi todo lo demás es en contra, desde lo trillado del punto de partida -que Reece Shearsmith vaya a interpretar al jefe de los Witchfinders después de haberle dedicado ya un capítulo en Inside Nº9 es una decisión difícil de entender más que como reconocimiento de la falta de originalidad del asunto- hasta la teórica decisión de que el personaje principal sea el encontrador de brujas. O el organizar los capítulos con una trama en arco en lugar de que la trama avance, metiendo una especie de misterio que no puede dar más lo mismo. Así que al final uno empieza, por puro aburrimiento, a darle vueltas a todo lo que se podría haber hecho para que esto funcionara. Y, por supuesto, a si sería mejor que Cooper fuera el centro total o no hubiera aparecido en absoluto. Al menos en ese segundo caso esta serie no habría pasado de los primeros cinco minutos.


¡Libros que Llegan! Woodrell, «Inglaterra Salvaje», Goodman y más

¡Que entre la pila!

Bajo la dura luz de Daniel Woodrell, ed. Sajalin

Del autor de Winter’s Bone nos llega ahora su primera novela, dentro de lo que él definía como Country Noir. Por supuesto hay una muerte sospechosa, muchos intereses cruzados, una investigación en terreno pantanoso y todos esos elementos del rural americano que tantas sombras proyectan. Comprar

Inglaterra Salvaje de Richard Jeffries, ed. Aristas Martínez

Un clásico de finales del S XIX con el que ver no solo la idea de distopía casi postapocalítica, también la naturaleza como fuente de interés y de peligros y el trabajo de intentar recuperar -o reconstruit- una civilización. Comprar

Sueñan con ser como nosotras de Jessica Goodman, ed. Nube de Tinta

El buen momento del thriller juvenil continúa, y con el la llegada de nuevas autoras que estaban rondándonos. Como Jessica Goodman, que trae la clásica mezcla de colegio de élite, asesinato en el pasado -cercano- y muchos secretos y mentiras. Comprar

Los peculiares de Cait May y Trevor Bream, ed. Mab Graphic

Un grupo de jóvenes son el centro de esta historia de les autores May y Bream que exploran tanto la pérdida como la familia encontrada y la manera en la que la diferencia se puede llegar a utilizar como un arma. Y de qué manera cambiar eso. O intentarlo al menos. Comprar

Valle Kazaam de María Rubio y Eva Tormo, ed. Destino

Un título que se centra ante todo en el humor disparatado, con un gran trabajo tanto de su autora como de la ilustradora que refuerza con sus dibujos esa libertad tanto como la diversión. Que sigamos recibiendo títulos infantiles tan interesantes como estos. Comprar

¡Nos leemos!


Parece claro que The Boys está funcionando porque aquí ya han tirado a por el exploit con The Boys Presents: Diabolical (USA), que es una -más inofensiva que interesante- versión animada con ínfulas de ser… urgh… animación para adultos. Tener una serie como esta y decidir ir además en busca del fandom de Rick y Morty es, decididamente, una decisión para ampliar tus horizontes. En fin. En una semana cualquiera no pasaría de ser puro relleno, pero estrenada a la vez que The Guardians of Justice hace que parezca mejor. Por deméritos ajenos.

No sé qué necesidad hay de sacar a los grandes estafadores como héroes de locas innovaciones, pero parece a lo que nos estamos dedicando estos últimso meses. Sin que, además, haya mucho más o más interesante, que mostrar. Y es una lástima porque Amanda Seyfried se merecía algo mucho mejor que The Dropout (USA), que mor mucho que haya sido creada a mayor gloria para ella ni aprovecha ni justifica sus capacidades actorales. En serio, si quisiera ver a alguien blanqueando a mala gente, convirtinéndola en una versión ficcional, y justificando sus mierdas me limitaría a poner el telediario.

No hay palabras en el mundo para hablar de lo mala que es The Guardians of Justice (USA), así que usaré una aproximación simplificada: Alguien ha descubierto que en Netflix no hay alguien con media cabeza en el tema de series de superhéroes -es decir, han debido ver Jupiter Ascending y Supercrooks– y que les pueden vender cualquier mierda edgy hecha de cualquier manera si le ponen el adjetivo rompedor al lado. Hasta el punto de hacer que a su lado The Boys parezca un thriller de época de la BBC. Porque no es solo que este batiburrillo inconexo tenga unas actuaciones que harían llorar a The Asylum, es que llamarlo Serie B es asumir que alguien ha puesto dinero aquí, en una obra que no llamaré amateur por respeto a los amateurs. Es como intentar algo en serio y llamarlo parodia para disimular, pese a que lo poco inspirado y lo mil veces visto sugieran otra cosa. No sé, de verdad, quién ha autorizado que Netflix pague por esto, pero tengo el NFT de una torre de metal en el centro de Paris que venderle. O una adaptación de Círculo Justiciero, lo que ocurra primero.

Empiezo a sospechar que los ingleses no solo tienen miedo a la gente de fuera, también le tienen miedo a ‘fuera’ como concepto. Porque si hace ¿unas semanas? teníamos a la muy poco discretamente xenófoba  No Return hoy es el turno de The Holiday (UK), aunque en realidad Malta poco añade o aporta porque los ingleses se las apañan para estropearse las vacaciones entre ellos en lo que se supone que quiere ser un thriller psicológico pero acaba siendo un drama conyugal digno del cine de sobremesa excepto porque aquí todos los planos son demasiado cerrados. Yo qué sé, podrían haber tenido este mismo problema en Essex, pero supongo que querían cielos azules.

No entiendo por qué este sketch del SNL es tan largo, si no tiene gracia, pero supongo que si alguien necesita… no sé… no soy capaz de entender nada, mucho menos de justificar que esto le pueda interesar a alguie y, sin embargo, a alguien le interesará porque… yo qué sé… por la gente envuelta. Pero, de verdad, ¿qué necesidad había de hacer Joe vs Carole (USA)? Supongo que habrán olido el dinero, pero es que esto parece una idea rechazada de Quibi. (Y la versión masculina parece un Drag King, pero al menos eso mejora el original)

No sé si tengo muy claro lo que se supone que pretende contar The Mood (UK), pero me tranquiliza pensar que ellos tampocos. Se supone que venden ‘el mundo de la música’ y ‘vida actual’ y ‘los bajos fondos’ y ‘realismo de barrio’, pero lo cierto es que el piloto es una prueba de la paciencia humana disfrazada de querer explorar a unos personajes que incluso en un reality nos estarían haciendo poner los ojos en blanco. Supongo que pretenden alertarnos sobre los problemas de la vida digital y sbre la nueva generaciónd e trabjadores sexuales on line pero, sinceramente, he visto mejores maneras, y más claras, en bastante menos tiempo.

Es normal que este Murder in Provence (UK) sea una obra de BritBox porque parece cortada por unos patrones que ofrecen exactamente eso. El bienestar de un asesinato investigado con más agrado que brillantez por un señor -aquí en muy estimable situación matrimonial menos caricaturesca de lo que se podría temer- con todos sus paisajes y sus vecinos y todo lo que parece pensado para ocupar un fin de semana por la tarde/noche en La2 o similar. Murder Mystery agradable, sin pretensiones -ni falta que le hace- pensado para ser tan idéntico a los de su género como para dejarte con la idea de que la próxima vez que tengas el cuerpo para eso te ves la siguiente historia autoconclusiva.

Supongo que lo que esperaba de Our Flag Means Death (USA) era un Lo que hacemos en las sombras de piratas. No lo es. Hay que vivir con ellos. Lo que sí es es una suerte de comedia histórica amable. No es (al menos sus primeros capítulos) gran cosa. Pero tampoco es algo malo. Simplemente… es.

A estas alturas «Toni Colette hace lo que puede con lo que tiene» es casi un género en sí mismo, como mínimo Pieces of Her (USA) puede entrar dentro de esta historia de venganza del pasado que quizá como película podría haber sido tolerable pero que como miniserie no hace nada por encontrar algún motivo de interés en la adaptación de la central churrera de thrillers que tiene en marcha Karin Slaughter. Y es que a veces se pierde de vista la bondad de ser una película de sobremesa.

Uno piensa que ya se ha acabado todos los estrenos internacionales de Netflix, pero siempre queda otro. En este caso Pera Palas’ta Gece Yarısı (O) (TU) es una serie turca que más que a las telenovelas que ahora nos están llegando se podría considerar mejor un Melodrama de Época con Centro Femenino. Así que… bueno. Eso. No soy precisamente su público, pero supongo que habrá quien lo sea. Suya será la opinión interesante.

Sólo se me ocurre que alguien haya perdido una apuesta y por eso haya tenido que hacer Super Pumped: The Battle for Uber (USA), una especie de hagiografía capitalista que pierde cualquier comparación que se haga no solo con obras ‘modernas’ como La Red Social sino, desde luego, con historias trágicas clásicas como Tucker. Que entiendo que es a lo que esta aspira pero, de verdad, lo único que acaba logrando es que quieras elevar los impuestos a los ricos. A ver si así lloran por algo que merezca la pena a la sociedad.


¡Libros que Llegan! McGuire, «Desconcierto», Barker y más

¡Que entre la pila!

Bajo el cielo de azúcar/ En un sueño ausente de Seanan McGuire, ed. Alianza Editorial

En el lado bueno, tenemos nuevas novelas de los Wayward Children. En el otro, la inexplicable decisión de unir los -muy independientes- libros 3 y 4 en un solo volumen. Supongo que será porque la editorial no logra vender lo suficiente pero es una lástima. En fin, supongo que al menos está disponible para todos los que no sean capaces de leer en inglés. Comprar

Las mujeres de Troya de Pat Barker, ed. Siruela

Pues aquí tenemos este libro de Pat Barker -a quien supongo que recordaréis por El silencio de las mujeres entre otras obras- que aprovecha para hablar de Las Troyanas. Entendidas no como las obras sobre las mujeres de Troya sino como la visión de las mujeres de Troya de todo el asunto. Comprar

Desconcierto de Richard Powers, ed. Alianza de Novelas

Nuevo Powers, que siempre es bueno. Esta vez con el cataclismo climático por medio y, por supuesto, mucha introspección en los personajes y todo eso que tan bien se le da. Comprar

Bajar es lo peor de Mariana Enríquez, ed. Anagrama

Publicar la primera novela de una autora supongo que es la forma de decir que no hay cosas nuevas pero sí que hay un mercado. Tanto da, es muy bueno ver que se va publicando todo lo de Mariana Enríquez, aunque sea solo por motivos de interés histórico. Comprar

El libro de Ana María Matute, ed. Blackie Books

Otro de esos libros de biografía y antología en los que parece estar especializándose la editorial -señal de que funcionan- que esta vez toca a… bueno, creo que es obvio. Comprar

Conde Cero de William Gibson, ed. Minotauro

Sigue la recuperación de Gibson, en este caso con la segunda de la trilogía de SprawlComprar

Como una moto (La vida galopante de John Belushi) de Bob Woodward, ed. Kultrum

Recuperado por fin desde los tiempos de Papel de Liar llega de nuevo la biografía que Woodward escribió sobre Belushi y que es, por supuesto, tan interesante como podríamos esperar. Comprar

Ciudad ocupada de David Peace, ed. Hoja de Lata

Pues ya está, con este libro tenemos la trilogía japonesa de Peace publicada en la misma editorial. Comprar

Cuentos de un pasado lejano (Konjaku Monogatari-shū) de Shigeru Mizuki, ed. Satori

Siempre es interesante ver las distintas adaptaciones, en este caso al manga, de libros que tienen la gracia no solo de ser historias clásicas japonesas. Además la propia Satori publicó la antología hace unos pocos años. Pero ahora, Mizuki Shigeru mediante, tenemos la versión en cómic que nos ofrece, además, otra mirada. Comprar

¡Nos leemos!


He intentado entender All American: Homecoming (USA), pero no parece muy posible. Quiero decir, desde un punto de vista interno, desde un externo sí que parece una extensión del concepto de drama deportivo aburrido que ya habían intentado con la serie original en la que lo que no es deporte es telenovela pero ni funcionan juntos ni por separado. La diferencia, no sé si para mejor, es que ahora los deportes son tenis y baseball, así que al menos conseguirán aburrir a una base deportiva más extensa. Vale, es posible que no sea el público de la parte deportiva. Pero es que la otra tampoco lo salva. Pero bueno, entiendo que no todas las series de la CW se pueden arreglar apilando cadáveres.

Creo que lo que más me sorprende de De Volta aos 15 (O) (BR) es que el equivalente de Fotolog siga abierto a estas alturas. Que hayan buscado un motivo tirando a blanquísimo para este regreso a los 15 años en internet es… bueno. Supongo que un intento de justificar la magia para alguien. También es cierto que hay más amor por Amelié del que esperaba, pero bueno, supongo que es su forma de recordarnos que hacen 15 años de todo aquello. Hay una cierta cualidad de ida y vuelta entre realidades en todo esto pero, en fin, es casi imposible no pensar en todas las veces que los japoneses han usado esto. Y en 13 Going On 30. Bueno, supongo que si este es tu rollo y no te importa demasiado que esté claro que la intención es crear algo con lo que puedan vender unas cuantas temporadas de algo que no tiene claro si es Disney Channel o Freeform supongo que podrá valer.

No me puedo creer que The Endgame (USA) se haya hecho en serio. Coge todos los tics de media docena de películas y series que ya tienen un tiempo, de entre las que la referencia más obvia es The Black List, para meterle mucha de la falta de planificación de Quantico y supongo que el choque de personajes de Killing Eve además de los trajes de Drag Race. Morena Baccarin guapísima, eso sin duda, pero es lo único positivo que puedo decir de esta cosa.

Pues una lástima que este The Fame Game (O) (IN) no funcione porque la reflexión meta con Madhuri Dixit podría haber sido interesante, igual que lo es su paso por las series. Lamentablemente es lo único que se puede destacar, incluyendo su desaparición que explica buena parte del teórico enredo. Sobre todo porque la parte de ¿misterio? está claro que les importa mucho menos que la del drama, y ni con eso logran un drama competente. De verdad, qué oportunidad perdida. Porque, ADEMÁS, para esto se supone que sí que tendría que haber sido su público.

Ver From (USA) es recordar. Sobre todo es recordar todas esas otras veces en las que has visto las mismas ideas. Fundamentalmente películas y telefilmes de los ’80s, que es lo que parece estar canalizando todo el rato: Desde las múltiples adaptaciones de King a… Bueno, creo que se entiende. Es cierto que mucho de lo que parece estar pasando entra en la categoría del OK, aunque los momentos de ¿No nos irán a hacer otra vez un Wayward Pines, verdad? están ahí esperando para asaltarnos. Lo cierto es que no esperaba yo que a estas alturas siguieran dando vueltas a lo que Lost aportó a la televisión. Sobre todo porque cada vez estoy más convencido de que no les interesa lo que aportó como serie sino a la manera en la que ayudó a crear ese interés de Down the rabbit hole que fidelizó a los espectadores y lo convirtió en un tema del que hablar y que cada vez estoy más convencido de que es lo que buscan. Una manera de fidelización que no dependa de la calidad o del interés de la trama sino de convencer a la gente de que TIENE que saber qué pasará a continuación. Como si la pistola que disparó a JR hubiera sido de Chéjov.

En Amazon han decidido subir LOV3 (O) (BR), una serie de relaciones y blablabla en la que hay incluso una pareja hetero o algo. No tengo muy claro qué es lo que intentan demostrar, o si pretenden sacar alguna tajada de este aparente auge de la romántica. Especialmente cuando lo que están ofreciendo parece el clásico Oh, mira, es adulto y profundo porque hay drogas y sexo, como si estuvieran actualizando alguno de esos clásicos como Lucía y el sexo o Mentiras y gordas.

Sentimientos encontrados con The Porter (CA). Entiendo que nos quiere contar un tema importante e histórico con las luchas civiles, el racismos y todo aquello, que se han gastado el dinero (algo, tampoco exageremos) en la producción, y que han buscado un reparto adecuado. Pero el drama no es para mí. Este drama desde luego que no, aunque por lo menos sirve para comprobar que los dramas históricos tienden a aburrirme independientemente de lo interesante que sea el tema central. Qué le vamos a hacer.

Hace veinte años, y por un lustro, hubo una serie sobre una familia de raza negra. Iba a ir para Nickelodeon, acabó en Disney, y es Disney quien cosa de 17 años más tarde, la ha traído de nuevo con The Proud Family: Louder and Prouder (USA). Y en realidad no hay mucho que añadir, aunque sí que se notan algunos cambios que han podido hacer como la confirmación de que uno de los personajes infantiles es, efectivamente, queer. Así que supongo que siguen con esto la misma ruta que iCarly, supongo.

Bueno, pues supongo que Raised by refugees (NZ) entra en esa corriente de las series de recuerdos que sirve para hacer comedia amable de la nostalgia. Con una buena causa, supongo. Pero, fundamentalmente, con mucho componente nostálgico/blandito. Psé.

Juro que hubo un momento en que  Sonyeonsimpan (O) (SC) me pareció una historia de esas de acción de los ochenta, puede que incluso de los noventa porque se va alejando un poco del reaganismo explícito para mostrar una derechización implícita. Si la jueza en el centro de la historia hubiera decidido salir por las noches vestida de cuero a impartir justicia me hubiera parecido la conclusión más lógica de todo esto. Lamentablemente es menos Justicia ciega que La juez Amy, así que ya sabéis el qué -y el quién- de lo que podéis encontrar en esta estúpida idea de Netflix de dar una serie con la idea de que la juventud está muy mimada por el sistema judicial. En fin.

Estoy bastante sorprendido con Take Note (USA) no tanto porque la serie sea mejor o peor como porque parece mezclar todas las cosas. Es a la vez una serie de cantar juvenil, un drama adulto de cantar, una sátira de las competiciones del mundo del espectáculo -pero una amable- y un algo de sitcom en todas las pequeñas versiones. Así que al final parecer ser uno u otro, o todas a la vez, o ninguna de ellas… Ciertamente es una serie peculiar.

Terminamos con otra de esas ideas de Netflix de ver si pueden revivir una serie pero netflixizarla con su propia agenda, siendo su agenda conseguir a suficiente gente de la serie antigua que quieran ver la nueva -en este caso Vikings: Valhalla (USA)- sabiendo que intentan buscar una historia sencillita, las dosis clásicas de sexo y violencia y, por supuesto, no pasar de la tercera temporada. Netflix.


Me cuesta ver Alice’s Wonderland Bakery (USA) como una serie real y no como la posibilidad de hablar sobre cómo Disney exprime todo lo que puede para crear una red de series con las que vender siempre algo más, algo distinto. De ahí que esta historia en la que El País de las Maravillas es revisitado años después por descendientes de los personajes originales que ahora son todo más diversos, más encantadores, menos malos, y lo usan para hacer una historia en la que Alicia, descendiente de Alicia, se dedica a hacer pasteles, tartas y demás… Todo ello con un impresionante reparto de voces que tiene a medio SNL o a gente como Craig Ferguson o George Salazar. Pues eso, parece más una decisión de marketing que algo que nadie quisiera desarrollar como serie. Una creación con un fondo tan frío y corporativo que me extraña que no haya ya cobrado conciencia para intentar atacar a sus creadores.

¿En qué momento alguien decidió que entre todas las posibilidades para el remake la que mejor le venía a Bel-Air (USA) era ser la nueva The OC? Ni idea. Es cierto que no es lo peor que podría pasar, igual que es cierto que de un trailer falso ya salió antes una serie como Riverdale. Y no podemos culpar a esta de no ser Riverdale. Sólo señalar lo más fácil de hacer un trailer atractivo que una serie interesante. Pero bueno, que si alguien echaba de menos una versión de The OC con -más- gente de color es su oportunidad de resarcirse.

Ha quedado curiosa la adaptación de Big Nate (USA), con esa mezcla de estilos y  la sensación de que quieren que el CGI parezca en realidad stop motion. Las tramas… bueno, son como las de los libros, así que tampoco hay mucha sorpresa por ahí. Mucho jovencito travieso y todo eso que lleva más de un siglo siendo ejemplo de literatura infantil. Ahora le toca a este Nate que hace dibujos y todo eso, aunque se agradece -como en los libros- un cierto toque de absurdo en las tramas. Es lo que es.

No tengo muy claro qué pretenden en este Cielo grande (O) (AR) porque si tuviera que apostar diría que están intentando hacer una versión Nickelodeon de High School Musical 2, pero aún más light. Es curioso como hace menos de un mes hablábamos de la brasileña Temporada de Verão y ahora tengamos casi lo mismo solo que en lugar de como drama adolescente telenovelesco como melodrama musical más adolescente que nunca. Supongo que han olido sangre, pero de momento solo están mordiendo cebos.

Quiero creer que mi problema con The Cuphead Show! (USA) es que no soy su público. Entiendo que la idea es replicar aquellos dibujos en los que se basa el estilo del juego, pero si algo deja claro ver un par de estos capítulos es que el estilo es más fácil de replicar que el alma. Y aquí el alma está más cerca de Padre de Familia que de las antiguas producciones de Disney, Fleischer, Warner y demás que, irónicamente, sí que han sabido recuperar Disney y Warner para sus reformulaciones de los Looney Toones o los cortos de Mickey y compañía.

Me cuesta no definir Fedeltà (O) (IT) como Italianos italianeando y sólo lo evito por respeto a las mujeres italianas. Porque este piloto es puro Señor Italiano Su Idea Del Amor. Bien es cierto que intentan algo así como que haya un misterio de fondo, o dos, pero tampoco parece que sean misterios muy misteriosos. Incluyendo el de si hubo infidelidad que provocara la infidelidad o qué. Y supongo que eso lo resume todo. El «O qué».

Partiendo de la teoría de que en Corea del Sur es donde más complicado es de predecir el tiempo y aprovechando para convertirlo en una comedia romántica, llega Gisangcheong Saramdeul: Sanaeyeonae Janhoksa Pyeon (O) (SC), para la que sospecho no ser su público o -al menos- no tener la paciencia necesaria para los capítulos de una hora y pico de los coreano. Supongo que a su público le gustará. Porque de alguna manera lograrán enredar la trama, imagino.

Estoy completamente convencido de que Kingyo Tsuma (O) (JP) es una serie para la que no soy su público. A mí el drama de las mujeres atrapadas en malos matrimonios y que sienten que no tienen más escapatoria que la infidelidad, tratado todo de forma dramática pero cinematográfica, no me puede aburrir más. Puedo entender que decidan permanecer en lugar de, qué sé yo, llamar a la policía o algo -quizá ese sea el final de la serie, no tengo intención de pasar del piloto- pero entiendo que esta idea de Drama Clásico tendrá sus aficionados. Que no soy yo.

A veces el tiempo se gasta y en otras se desperdicia, como es el caso de Magpie Murders (UK). Seis capítulos que podrían haber sido un chiste de twitter con uno de los motivos más estúpidos y pueriles que se me ocurren para montar a su alrededor un muy poco medido y en absoluto organizado asesinato. Normal que después del despliegue de la semana pasada esta serie inglesa fuera dejada para esta semana. Lo raro es que se hayan molestado en estrenarla.

Parece que Netflix ha decidido tirar por la sesión doble esta semana para sus co-emisiones de series románticas coreanas y así tenemos también Seumuldaseos Seumulhana (O) (SC) que parte de un pasado ‘feliz’ en el que la crisis económica de los ’90 impacta destruyendo en un caso la fortuna familiar y en el otro la financiación del equipo de esgrima, años más tarde los protagonistas han ido hacia el periodismo deportivo y la esgrima -sí, han mantenido el amor por el deporte pese a la desaparición del grupo- así que tenemos drama deportivo, romántico y de villanos al FMI. Como de costumbre no soy el público de ninguna de las dos partes principales (con el FMI podemos meternos lo que haga falta) pero supongo que gustará. Yo solo pido capítulos más cortos.

¿Aún hay series que quieren ser la nueva Lost? Porque es lo que Severance (USA) me ha dado la sensación en todo momento. O quizá solo quieren ser la nueva Devs. No sé yo qué es peor. Pero bueno, entiendo que habrá una protesta genérica contra las malvadas empresas y un buen grupo de buenos actores -entre los que destaca bastante Patricia Arquette– tirará de ella esperando pescar en el estanque de contar cosas regular, ofrecer una cierta idea de imposibilidad que haga tirar del adjetivo de prestigio ‘kafkiano’ y todas esas cosas que, francamente, me dan bastante lo mismo. Ni siquiera me parece mal, me parece po’fueno, po’fale, po’m’alegro.