¡Pilotos Deathmatch!

Parece que aún queda alguna comedia ‘de comunidad de vecinos’. Por lo menos eso es lo que nos trae este Chumbak (O)(IN) que presenta a cinco familias de cinco adosados de… ¿una manzana? ¿una urbanización? Me temo que no es tan sencillo entender la distribución, pero tampoco creo que sea tan importante porque está claro que aquí lo que cuenta es que todos van -y entran- de un lado a otro. El meter la acción principal dentro de un marco -un marco peculiar, la verdad, pero también uno que sirve para ‘presentar’ a los personajes- y que nos muestra distintas generaciones en lo que es menos una ‘familia tradicional’ y, desde luego, ‘familia elegida’ para montar una ‘familia por azar’. Esa gente que casualmente vive cerca de donde tú lo haces. Y con los que te puedes llevar mejor o peor. A partir de ahí la construcción de sucesos y escenas, dejando claro que pese a que hay mucho de humor también hay claramente un esqueleto telenovelesco para justificar tantas idas y venidas, hasta el punto de que en alguna ocasión podría parecer que lo que han montado es una parodia de aquellas ‘tiras diarias de barrio’ que tanto y tan bien han funcionado siempre para las telenovelas. En fin, que no soy su público pero que no me extrañaría que triunfara entre el que sí lo es.

Me sorprende que esto se haya estrenado en España sin hacer más aspaviento con que adapta una historia de Corín Tellado, aunque es cierto que Colisión (O)(MX) es una telenovela tirando a chorra. La sobreactuación de la actriz ‘joven’ principal pasa casi todo el rato en el registro ‘señora suélteme el brazo’, mientras que a su equivalente ‘mayor’ está claro que se la suda todo porque ella ha ido allí a demostrar que es divaza. Por supuesto si la trama hubiera ido un poco más rápida, o tuviera un mínimo de cohesión dentro del sinsentido habitual probablemente se notara menos. Así que quizá esta historia, que ‘arranca’ con un helicóptero estrellándose contra un edificio entiendo que como homenaje a estrenarla la semana del 11S, simplemente no se ha movido más… para que la gente no opinara.

Hablando de lo cual, Netflix ha hecho otra de esas series que sigue sin atreverse a emitir en vertical. Esta vez En coma (O)(CO) dura entre 3 y 5 minutos -es decir, entre 1 y 3 sin títulos de crédito, y puede que suene a coña, pero no lo es. Para cuando quise darme cuenta llevaba 2 capítulos porque el piloto es tan breve que no cuenta casi ni como salvapantallas- y nos presenta una historia asaz peculiar. Un enfermero de hospital puede ver fantasmas -o algo- y por eso una paciente en coma le pide que intervenga para que no vendan su corazón a un paciente rico. No hay un gramo de sensatez en la propuesta -que es lo bueno- pero me temo que el hacerlo en una media temporada de unos 30 capítulos con otros 20 aproximadamente por llegar, es mucho más de lo que estoy dispuesto a dedicarle a semejante tontería por mucho que estemos hablando de que en total serán unas tres horas de programa – es decir, aproximadamente cuatro capítulos de 40 minutos- y me da que por mucha ‘gente con dinero’, ‘personal médico cuestionable’, ‘un tipo con un tatuaje’ o ‘amores prohibidos’ esto no da para tanto. Pero, bueno, supongo que como curiosidad podemos acepar que este tipo de cosas existen.

Esta semana el genérico parece que toca dentro de lo de las románticas. De ahí que tengamos en el apartado juvenil subsección ‘con deporte’ Crew Girl (CA)… en el que deporte es remo. O algo parecido al remo, yo que sé. Veamos, los clichés son: Jovencita de buena familia que sufre un revés de la fortuna -bueno, pillan al padre robando y tiene que huir del país, viene a ser lo mismo- se muda con su madre a su pueblecito natal -de la madre, creo-, para ir a un colegio de élite -o algo-, y según llega tiene un tropiezo con un adolescente lugareños -interés romántico número 1-, conoce gente de su edad como la reina del instituto, y el equipo -no femenino- de remo, en el que está otro adolescente -interés romántico número 2- que está saliendo con la reina del instituto -rivalidad x2- de modo que ella no solo tendrá que decidir entre los dos chavales -ellos no lo saben, pero va a pasar eso- sino, además, demostrar que puede hacer lo que sea que haga en el equipo de remo. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Me temo que de nuevo no hay nada en absoluto que me parezca original o interesante pero, a la vez, imagino que si alguien busca algo así de sencillo le debería de valer.

Hablando de genéricos, Dang! (USA) es una versión básica de ‘hermanos desastrosos con padres terribles’, es decir una de las versiones habituales de los Adult Swim modelo ‘no-tan-adultos sí-tan-disfuncionales’. Lo cierto es que las tramas propias de cada hermano y las generales como familia no tienen mucho que justifique el hacerlo animado en lugar de en una sitcom. Excepto que ahora mismo es más fácil vender lo primero que lo segundo pese a que sea más caro. Yo qué sé, quién entiende el negocio este. Por lo demás, no parece haber realmente mucho sobre las raíces de quien quiera que haya escrito esto -asumiré que el hermano porque es 1) el nombre menos conocido de los tres y 2) el único papel que parece tener algo mínimamente fuera de la norma- y sí un exceso de lugares comunes. Así que pasando.

No sé si realmente mucha gente recordará Snowfall, por mucho Sergio Peris-Mencheta que tuviera a lo largo de sus nosecuántas temporadas, pero era una serie de Organización Criminal durante finales de los ochenta, con el crack como parte central del asunto. Así que ahora este The Drop: A Snowfall Saga (USA) ha cogido a dos de los personajes secundarios de la misma y los ha mandado a Los Ángeles en 1990. Sí, un poco como ‘Es el año 1999 y me he mudado a Nueva York, espero lograr el trabajo de mis sueños en el World Trade Center’, pero supongo que las cosas históricas funcionan así. Como decía, les  manda a Los Ángeles y les mete por un lado en una historia de organización criminal con las guerras de bandas -de pandillas, más bien- en el que no hay un lado que no sea terrible, corrupto y homicida -y no me refiero solo al LAPD- sino, de paso, en el ‘lanzamiento’ noventero del Gangsta Rap aprovechando que acababa de quedar Straight Outta Compton. No os voy a negar que la parte del negocio musical me ha parecido más interesante que la de organización criminal. Pero tiene el problema del que hablábamos hace unos días cuando elogiaba a The Producer por hacer justo lo contrario de lo que se hace aquí, tratar el negocio como en Empire, todo muy telenovelesco pero muy poco creíble porque hablan del negocio de la música como podrían hablar de hacer películas, controlar hoteles o llevar una perfumera. Así que… bueno… podría ser peor -particularmente me parece una mejor respecto a la serie anterior, la verdad- pero está lejos de ser algo a lo que le vaya a dar más capítulos de prueba.

Está visto que esta semana vamos de genérico en genérico. Este De Eetclub (O)(PB) he tenido que mirar que no fuera una adaptación, concretamente de Las viudas de los jueves o similar. Porque, en fin, un grupo de ‘amigos’ de ‘la urba’, una tragedia y dos líneas, la del presente en el que la recién llegada decide buscar el origen de la tragedia, el pasado en el que se va fraguando. Y, en medio, el enésimo ejemplo de ‘los ricos son gente espantosa’. Como si hiciera falta. El convencernos y la serie. Porque ni los elementos telenovelescos funcionan, ni la intriga es gran cosa, ni -desde luego- nos va a importar gran cosa cualquiera de los implicados. Para hacer esto podrían haber enviado a Jason Voorhees. Por lo menos nos habría entretenido más.

Se ve que entramos en épocas telenovelescas, porque tenemos otra, Honor Thy Mother (O)(FI) se parece todo lo que estas cosas se pueden parecer. Aquí tenemos a una señora, dueña de un imperio de bebidas refrescantes -sí, en serio- que se encuentra ante toda una serie de situaciones que resuelve, en fin, de la misma manera: Despidiendo gente y tratando mal a quien está a su alrededor. A la vez tenemos a una joven muy esforzada que sueña con ser actriz. Cuando la primera acaba en el hospital vemos que la segunda decide ir para allá. Lo que podría parecer una trama clásica -por una serie de desventuras una mujer decide hacerse pasar por otra- acaba yendo por caminos diferentes: La joven es la hija, realmente, pero no va a perdonar a su madre toda una serie de malas decisiones del pasado que incluyen un incendio por medio. A su favor hay que decir que al menos ese giro es más telenovelesco en un estilo clásico, como si estuviéramos en el México o Venezuela de los ochenta. Lástima que dediquen demasiado tiempo a sobre-explicaciones porque probablemente sea la telenovela más cercana a lo que se supone que deberían de ser estas cosas, incluso en lo ridículo, de lo que se ha estrenado esta semana.

El principal problema de este El Juicio (O)(MX) es que tarda demasiado tiempo en contar cualquier cosa teniendo en cuenta que te están telegrafiando lo que va a pasar porque, además, ya lo has visto mil veces. Parece que quisieran estirar un chicle que tampoco da para mucho, como si ser machacones con personajes y situaciones las hiciera más profundas. Que no. Lo que hace es que consideres que quizá los que ven series a 1,5X ó 2X lo hacen por un motivo razonable. Porque a la velocidad dada lo cierto es que no sé cómo nadie ha podido terminar la cosa esta.

Otra serie para ver a 2X, de verdad que si tampoco tienes mucho que contar puedes buscar la manera de recortar o de mostrar otra cosa. Este Last Seen (AU) nos pone a un ex-agente de nosequé cuya hija desapareció y que ahora que hay novedades ha decidido meter en el asunto para investigar. Dicho así puede parecer que está bien. Pero entre el ritmo lentísimo, los colores apagados y la cháchara insustancial sin film parece menos un ‘thriller’ y más un ASMR. Empiezo a preguntarme si igual que Netflix promociona esa especie de mezcla de audio-drama y ruido blanco en el resto están apostando por obras que se vean dándole rápido.

Madremía A Tale of Two Cities (UK)… No solo es la peor versión que recuerdo haber visto, es que el departamento de peluquería haría sonrojarse a los de The Americans. Si además el pan sin sal que pones de coprotagonista parece sacado de la Escuela de Interpretación Joey Tribbiani y el trabajo de vestuario y decorados deja tanto que desear… Saber que la BBC ha tenido algo que ver con esto me hace sospechar que quizá los recortes se les ha ido de la mano más de lo esperable. Porque algo como esto no lo hubieran emitido hace una década. Mal, mal, mal… es el peor de los tiempos.