La saga histórica esta parece que nunca se acaba, pero supongo que por eso son los Tudor. Tanto da, este mes (¿esta semana?) le toca estreno a Anne Boleyn (UK). Tres capítulos emitidos casi del tirón supongo que más por evitar un desplome de la audiencia que otra cosa. Porque vaya tela. Que yo entiendo que Jodie Turner-Smith esté intentando salvar los muebles a tope, al fin y al cabo ella está en el centro, pero el resto es tan desastroso que pareciera que ha secuestrado al resto para hacerlo. En fin, quizá hay alguien que le encuentre la gracia a la serie esta. Yo lo dudo, pero cosas más raras he visto.

Es curiosa esta Creator’s File: GOLD (O) (JP) a mayor gloria de su factotum Ryuji Akiyama sobre todo porque incluye una promesa de continuación. Lo bueno de hacer una serie antológica con un capítulo por personaje y esa idea de hacer un documental sobre los mejores en lo suyo es que la versatilidad permite probar cosas nuevas que, más allá de que el humor pueda funcionar o no o más o menos, ofrece ese cambio constante. Como decía antes, no siempre le veo la gracia y en muchas ocasiones sospecho que el ‘humor japonés’ y yo seguimos necesitando de intersecciones. Pero eso no me hace apreciar menos series como esta. Ahora a seguir variando, que ya sabemos los riesgos de esto.

Bueno, pues ahora que parece que en Netflix están dándole un mínimo de descanso a las series sobre la necia droga llega Prime a ver qué rasca. Y es que este Dom (O) (BR) parece uno de los descartes de aquella, con una trama más cerca de los Episodios Muy Especiales a la que se le notan algunas ganas de ser de acción pero la inevitable decisión de que sin un dramón en el centro a nadie le va a interesar. Y, francamente, no sabría decir si en esa versión me interesaría, pero en esta, por mucha cosa brasileña que me quieran vender, lo que más me inspira es a echarme la siesta mientras la tengo de fondo.

Estoy seguro de que existe un motivo por el que en FOX siguen estrenando serie de animación para adultos como Housebroken (USA): con una animación más que cuestionable, guiones que hubieran olido a rancios hace dos décadas y una acumulación de personas más o menos conocidas en las voces para compensar que están robando puntos de partida o ideas a casi cualquier cosa que no esté atornillada al suelo. Aquí tenemos a un grupo de Pets que se reúnen en Web Therapy para Go On… No, perdón, quería decir… que Lisa Kudrow interpreta a una perra que también es terapeuta -porque una vez que te has aprendido el lingo hay que aprovecharlo- y luego… yo qué sé… ¿Realmente la gente ve esto sin que la obliguen?

Lo que más había oído de esta Lisey’s Story (USA) es que Stephen King había estado encima todo el rato. Y me lo puedo creer. Porque si algo tiene esta serie es buenas ideas y la necesidad de que alguien se meta con la podadora a recortarle duración. Si esto pasa solo en los dos primeros capítulos no quiero ni imaginar lo que sería verse la serie entera. Y sí, los actores lo hacen muy bien, pero estás pidiendo al árbitro la hora para la mitad. Algo de ritmo o yo qué sé. Que entiendo que en una serie puedas darle más hueco a la novela original, pero esta idea de dedicar un minuto por página no sé yo si no tendrían que pensarlo, que seguro que hay un punto intermedio entre las ‘adaptaciones’ de Hollywood y hacer una serie como esta en la que esperas una versión del director con la mitad de la duración.

Por su parte en Racket Boys (O) (KO) tenemos un spokon juvenil con bádminton al fondo (supongo que el deporte se ha elegido tirando dardos a un poster olímpico)  en el que el plantel de actores y personajes jóvenes pues bueno y de humor y tal pues justo pero tampoco es un espanto. Quizá es problema mío, porque está claro que no soy su público. Y aún así me parece una cosa aceptable. No como para verme más capítulos pero sí para que no me extrañe que otras personas se los vean.

Encantadora adaptación esta de Sweet Tooth (USA). No sé yo si habrá mucha gente que conozca el cómic original -que sospecho que no- y me da la sensación de que han decidido tirar más hacia un fantástico genérico de postapocalipsis no amable porque en fin pero sí definitivamente menos escorada hacia el terror que el cómic original. Así que, bueno, supongo que la idea de hacer algo más cercano a una aventura juvenil con sus CGIs es una decisión comprensible. EL resultado es agradable a falta de otra palabra. No sé yo si hará muchas olas pero al menos existe.

Es curioso este The Unusual Suspects (AU), parece en todo momento a punto de caer en uno u otro lado, incluyendo su idea de dar relevancia a las actrices filipino-australianas. La idea detrás es curiosa, incluido el robo de un collar pero, sobre todo, es el trabajo del reparto el que hace que la falta de rodaje sea más acentuada. Veremos cómo evoluciona esta temporada, pero si logran decidir hacia dónde quieren tirar y cómo, a ser posible apartándose de la sombra de Marc Cherry, puede resultar algo interesante. Y si no al menos habremos tenido un par de buenas escenas y el intento de mover algo un poco diferente. Supongo que valdrá.

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¡Libros que Llegan! Peace, «La bolsa de huesos», Elkin y más

El tiempo pasa y, sobre todo, se agota. Así que aquí tenemos otra semana más de libros y blablabla. Yo qué sé.

¡Que entre la pila!

– La bolsa de huesos de E.L. Holmberg, ed. Ballena Blanca

Uno de los padres de la novela policial argentina regresa a España gracias a las iniciativas de edición de los máster de edición. Y lo cierto es que aunque pionero del fantástico aquí tenemos un relato de investigación que juega con la frontera entre realidad y ficción para darle una vuelta a las pesquisas científicas. Comprar

– Tokio Redux de David Peace, ed. Hoja de Lata

La última parte de la tan traída trilogía de Tokio de Peace se ha hecho esperar, pero aquí ha llegado. Esta vez con un circo de tres pistas entre un pasado no tan lejano con la ocupación estadounidense, el aperturismo de los juegos olímpicos del ’64 y la muerte del emperador a finales de los ochenta. En mitad de todos ellos tenemos una desaparición mezclada con los ferrocarriles que vertebran Japón tanto como su propia historia. Una gran manera de rematar este trío de historias. Comprar

– Magic Kingdom de Stanley Elkin, ed. La Fuga

Mientras seguimos esperando a que publiquen una autora en La Fuga han tenido la oportunidad de publicar de nuevo a Stanley Lenkin con una tragicomedia llena de nuevo de grandes personajes, especialmente el que está en su centro, un padre que intenta superar la muerte de su hijo llevándose a siete niños incurables a Disneyland. Y, a partir de ahí, una historia que es también un canto a la vida. Comprar

– Madrid bombardeado de Enrique Bordes y Luis de Sobrón, ed. Cátedra

Tras mucho estudio nos llega un completo mapa de los bombardeos que sufrió Madrid durante la Guerra Civil acompañado por un libro que los contextualiza y acompaña de fotografías. Comprar

– Camposanto de VV.AA., ed. La Felguera

Tal cual, un par de mapas de Madrid y Barcelona acompañado de los escritos del nuevo Agente provocador que sirven para contextualizar y explicar un poco más y mejor qué tienen de peculiares estos cementerios de estas dos ciudades tan transitadas y conocidas. Comprar

– Haz lo que quieras de Bad Religion y Jim Ruland, ed. Neo Sound

Una biografía contada por diversos participantes -y con distintos puntos de vista entre ellos no solo por quienes son sino también por su función- a la que Jim Rulland da forma y que resulta una más que buena ventana para conocer mejor al grupo punk. Comprar

– Fantasmas de VV.AA., ed. Akal

En esta colección de relatos de fantasmas victorianos y eduardianos que va de los ejemplos más transitados a autores muy bien conocidos aunque no por su trabajo en el fantástico pasando por algunos otros ejemplos del género tenemos el formato grande y las ilustraciones más las consabidas anotaciones de este formato, para tentar a los que estén siguiendo con esta colección. Comprar

– Mini T.Rex y la oscuridad muy oscura de Jonathan Stutzman y Jay Fleck, ed. RBA

Vuelve Mini T.Rex en esta encantadora historia que esta vez nos habla de los miedos y terrores infantiles con la misma delicadeza y buen hacer que ya demostraron en álbumes anteriores. Comprar

– Hasta los superhéroes tienen días malos de Shelly Becker y Eda Kaban, ed. Picarona

Un libro sobre controlar las rabietas y ser amable incluso en la adversidad con un grandísimo trabajo en las ilustraciones de los superhéroes que le da un toque retro pero encantador a la vez. Comprar

Hasta aquí. Como veis ha habido un poco de cada y blablabla. Para la semana que viene y todo eso. Novedades de Graeme Macrae, Terry Eagleton, Peter Swanson, Vivek Shanbhag, Elizabeth Engstrom, Yuri Slezkine o la nueva edición de la Vida de Samuel Johnson de James Boswell. Blablablabla otra vez y Nos leemos. Que tampoco parece que lo haga nadie, pero bueno.


No esperaba yo encontrarme con The Beast Must Die (UK) y menos aún con una adaptación no de la película de los setenta (o del relato de Blish de los ’50 que la inspiró) sino de la novela de Day-Lewis de los treinta (que, a su vez, ya fue adaptada al cine en los ’50 y los ’60). Pero, sobre todo, no esperaba que el giro en la adaptación fuera menos una actualización en los modos y maneras que el buscar en las interpretaciones y la forma de filmarlo, con algunos cambios, por supuesto, pero no como primer truco. Jared Harris, Cush Jumbo, Billy Howel y Geraldine James están magníficos, no porque el resto del reparto desmerezca sino porque ellos logran destacar y elevar sus escenas. Es una lástima la falta de hombres lobo, pero sigue siendo una gran mini la que tenemos por delante.

Por contra Before We Die (UK) es el intento de hacer una adaptación del policiaco nórdico al país que creó el modelo que copiaron los nórdicos. Puede no parecer que tenga mucho sentido pero no os preocupéis: Es que no lo tiene. Vamos, si no supiéramos de la serie original pensaríamos simplemente que es otra serie del montón con sus policías que sufren y sus vidas familiares rotas y blablabla con unas actuaciones tirando a lo mediocre y un título que no es el mejor cuando estás mirando el reloj pensando en cómo es posible que no se haya terminado aún el capítulo.

No tengo muy claro qué decir de Eden (O) (JP) excepto que obviamente no soy su público objetivo. Es decir, la historia está bien y tiene un mínimo de originalidad en su punto de partida y un estilo que, a continuación, parece querer ser muy moderno pero parece mucho más anquilosado o de principios de los ’00s o algo. Como decía, estoy tan seguro de que esta historia de una joven humana que parece ser la última superviviente no es mi estilo como de que ahí fuera a alguien le gustará.

Algo parecido podría decir de este Flatbush Misdemeanors (USA) que surge de la webserie del mismo nombre. Y es que entiendo las tramas de gentrificación y desarraigo que hay detrás de esta comedia, igual que creo entender por dónde quieren ir con las partes de humor. Pero me pilla no sé si muy lejos, en otro rango de racialización o dentro de una tradición distinta. El caso es que no me hace demasiado gracia y algunas de las partes me parecen incluso posibles reutilizaciones de comedias de los años noventa. Pero bueno, supongo que el no ser el público objetivo dificulta todo más siempre.

Lo primero que quiero decir de Launchpad (USA) es ¡Publicidad engañosa! Yo esperaba una serie sobre un pato piloto. En lugar e eso es una especie de agregado de cortos o algo así. Por lo visto se supone que quiere potenciar el contenido diverso y blabla. El resultado -de los dos cortos que he visto- me ha hecho recordar lo que ponían en Metropolis hace ya tantos años. Supongo que hay cosas en Lo Indie que nunca cambian. Aunque me sorprende que ninguno de ellos sea animado. Pero bueno, supongo que si de esta idea para lavar su cara y hacer buenas PRs sale algo bueno para la gente envuelta entonces bienvenida sea.

No tengo muy claro lo que he visto en Mad for Each Other (O) (K), sospecho que pretenden que sea humor. Es posible que sea una historia de enemigos a amantes y estemos en el principio. Y sospecho que en algún momento tendrán que hablar del trauma que hace que los dos personajes principales estén tan ratos. Pero lo cierto es que -y de nuevo quizá por mi culpa- no entre en nada en absoluto. El humor es tirando a lamentable, con algunas de las muestras más gastadas de humor como los golpes y la escatología, y muy poco construido a partir de ahí. Y la historia… carecer de pies o cabeza no parece lo más complicado de lograr, la verdad. Pero bueno, en caso de duda digamos que una vez más no era el público objetivo de la cosa esta.

Viendo Panic (USA) supongo que alguien vio Nerve y pensó ¿Cómo podemos hacer esto mismo pero muchísimo más aburrido? Y, claro, se les ocurrió la idea de hacerlo una películas de nisélashoas o, como se llaman ahora, series. Bien es cierto que a ratos se nos recuerda que esto sale de una novela YA, pero lo cierto es que si no han hecho cambios puede ser la novela YA más cishet-blanca del mundo. Que no digo que no lo sea porque, bueno, por algo ha acabado en la web del tipo que hace mear en botellas a sus trabajadores. Pero incluso para esos estándares, ¿no tienen a nadie supervisando?

Jamás entenderé los remakes en CGI y si bien al de Rugrats (USA) puedo concederle que al menos cambia un par de cosas no es menos cierto que el resultado final hace a los personajes no tanto parecer vivos o más animados -es decir, añadir algo a lo que la animación tradicional ya hacía- como muñequitos de regalo con el menú de la hamburguesería mágicamente traídos a la vida. Así que supongo que su público objetivo es el que ya vio la serie la primera vez pero ha perdido el gusto por cualquier tipo de atractivo visual en un trágico accidente.

Acabamos el repaso a la semana con algo agradable: Whitstable Pearl (UK) es un gran ejemplo de cozy mystery como podría serlo también de ese estilo inglés de hacer misterios sencillos pero encantadores resueltos por gente que no son policías en pueblecitos llenos de secretos. Puede que no sea la más ambiciosa de las series pero es que tampoco es lo que pretende. Solo ofrecer un buen rato de resolución de crímenes y algo de humor, un poco como una de esas series de telefilmes de Hallmark pero con actores un poco menos acartonados. Quizá no sea más, pero tampoco es menos.

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¡Libros que Llegan! Soler, «El gran despertar», Dima y más

Una semana más, una semana menos y aquí seguimos. Nada es fácil, por supuesto, pero alguna novedad sigue llegando para alegrarnos. En fin, no os voy a dar mucho más la plasta. Mejor pasamos directamente a lo de siempre:

¡Que entre la pila!

– US de Sara Soler, ed. Astiberri

Nada mejor para empezar el repaso semanal que con esta historia que pasa de una versión fanzinera a otra en tapa dura pero que sigue siendo capaz de mantener el humor con el tratamiento de temas que parecen dramáticos de entrada. Y es que esta historia de amor y resistencia conjunta es una alegría no solo por hablar en primera persona del proceso de transición de la pareja, también por ser capaz de equilibrarlo y de pasar con soltura entre ellos tanto como en la ilustración. Comprar

– El gran despertar de Julia Armfield, ed. Sigilo

Lo que hace esta autora inglesa con su colección de relatos es sin duda curioso, logra mezclar elementos propios del fantástico (las más veces del imaginario del terror, pero también hay cosas de fantasía o de ciencia ficción) sin que sean tanto estos el centro de la acción como una forma de realzar los temas principales de creación, paso a la vida adulta y asunción de todas las problemáticas que estos dos tropos suelen tener como asociación. Un total de nueve relatos en las que están presentes ambos rasgos en diferentes niveles y pesos pero de manera que el resultado, siempre cambiante aún manteniendo el mismo centro. Motivos más que de sobra para tenerle un ojo echado. Comprar

– Sagato de Enerio Dima, ed. Cerbero

Terror inmobiliario madrileño. Una forma más que razonable de hablar muchos temas pero que aquí concretamente demuestra una vez más la buena mano de Enerio Dima con las historias, personas y, en general, con el género. Comprar

 

– Pollo en Pepitoria de Andrés Zelada, ed. Cerbero

También hay novedad de un curioso giro hopepunk en el que todo lo es… salvo el protagonista que es un completo imbécil. Y esa es la primera novela corta de Andrés Zelada. Comprar

– En las profundidades (The Deep) de Rivers Solomon et al., ed. Crononauta
Con una canción como centro esta obra nos habla no solo de una raza de, digamos, criaturas submarinas. También de esclavas tiradas por la borda del barco y de la creación de sociedades diferentes a al nuestra. Todo lo que hay posible e imposible en la memoria, en hacerse cargo de recordar el origen de un pueblo y en tener que seguir adelante con ese conocimiento del pasado. Esto y mucho más es lo que nos ofrecen aquí desde Cronocifi. Comprar

– La husmeadora de Portosal de Marina Such, ed. Foscanetworks

Un mundo fantástico y una investigación criminal, ambas unidas en un libro que ofrece un giro desde el profundo amor al policiaco tanto como al fantástico que busca entroncar con al tradición dándole un giro. Comprar

– Armadale de Wilkie Collins, ed. Alba

Este enorme tocho es la recuperación de otra de esas obras de Collins llenas de misterio, de peripecia y de familias y amigos que se cruzan, encuentran, pierden y buscan. Lo que en tiempos se llamaba un novelón que hoy sigue teniendo la misma calidad aunque no haya tanta gente que pueda dedicarle el tiempo que merece para disfrutarlo en condiciones. Comprar

– La actriz de Anne Enright, ed. Seix Barral

La historia de una actriz ficticia, representante y sintetización de todas las grandes damas de las tablas irlandesas, sirve a Enright no tanto para hablar del mundo del espectáculo -que también- como para mostrar la relación entre esta mujer imparable y su hija en momentos en las que la enfermedad está pudiendo con la primera, demostrando así una estructura de drama clásico centrado en estos dos personajes, uno como sujeto, el otro como espectador/narrador. Comprar

– Elegías a la patria de Ayad Akhtar, ed. Roca

Veinte años más tarde y aún tenemos novelas sobre lo que vino en el post-11S. En este caso con un padre e hijo, emigrante y nacido en USA, cercanos a la picaresca y también a la posibilidad de llamar hogar a diferentes construcciones, de heridas sin cerrar y de los problemas de la economía global. Vamos, que tiene de todos y para todos. Comprar

– Los hilos rojos de la fortuna de Neon Yang, ed. Duermevela

Una segunda parte que sirve más como complementario, con más acción y nuevos temas a añadir a los antiguos, así que más allá de esa etiqueta racista del silkpunk que algunos intentan justificar  tenemos la demostración de cómo una continuación puede usarse no para seguir una historia sino para extender su mundo. Comprar

– Proyecto Hail Mary de Andy Weir, ed. Nova

El señor de las patatas vuelve con otra de sus obras de astronautas perdidos, esta vez con un reto casi mayor de fondo pero, ante todo, con la misma sensación de aventuras en el espacio que parece funcionar lo suficientemente bien a su autor como para replicarlas. Comprar

– Causa de la muerte de Richard Shepard, ed. Península

El oficio de la ciencia forense tiene algo de divulgación científica, pero también algo de true crime, y aquí se ofrece una mezcla de ambas desde una posición privilegiada por los casos en los que estuvo envuelto. Algo que va más allá en este libro bien realizado que puede servir para los que lleguen por cualquiera de las dos sendas. Comprar

– Putas, brujas y locas de Mado Martínez, ed. Algaida

Mado Martínez siempre es interesante como autora de terror, así que comprobar su paso a la no-ficción con un buen puñado de historias de mujeres interesantes que van más allá de las clásicas, ofreciéndonos las historias de Isabel Barreto, Elena de Céspedes, Lucrecia de León, Mencía de Calderón, Ana María la lobera o Inés Suárez entre otras muchas. Mujeres con vidas más allá de lo interesante y actos que impactaron en la historia española. Comprar

– Un mar sin límites de David Abulafia, ed. Ariel

Tras su obra El gran mar ahora David Abulafia nos trae una historia incluso más extensa porque habla de los océanos, de lo que supusieron para la humanidad y, por supuesto, de las gentes que los surcaron o controlaron, fueran reyes, piratas, aventureros o comerciantes. Una obra completísima, como era de esperar. Comprar

– Crímenes ilustrados de Modesto García con ilustraciones de Javi de Castro, ed. Plaza & Janés

De entre las muchas propuestas surgida durante la pandemia esta idea de juego detectivesco en la que un enigma se nos presentaba acompañado con recursos multimedia que comenzaban por ilustraciones del siempre magnífico Javi de Castro y seguía por llamadas y grabaciones fue uno de los entretenimientos más populares, como suele suceder con el mystery/ whodunit, y ahora se ha convertido en libro. Algo que podría haber tenido muchos más problemas -al fin y al cabo hablamos de pasar al papel a una obra multimedia- pero que acaba encontrando formas y maneras de hacerse, quizá no con la misma fluidez que su medio original pero sin duda sí manteniendo ese componente de historias sencillas con las que pasar un rato entretenido. Comprar

– Chico sombra de Ben Sears, ed. La Cúpula

Superhéroes, pero con un giro social. Con un estilo de dibujo que reconoce sus influencias tanto como demuestra su interés en ser parte del cómic independiente anglo. Así que una llegada interesante cuanto menos. Comprar

– Botón de emergencia para (dejar de) amar de Sophie Gonzales, ed. Wonderbooks

Grease, pero los dos son chicos. Que, sí, es más cercano a Grease de lo que parece en cuanto uno lo piensa, pero aquí está contado con los códigos de la literatura juvenil actual y, tendré que admitirlo, con menos canciones. Por lo demás, chico conoce a chico de vacaciones, viven días románticos, piensan que no se verán de nuevo, pero un traslado inesperado les lleva a volver a conocerse y entonces… ¿qué? Sí, claro que High School Musical toma mucho de Grease. Menos las canciones. En fin, como decía, a partir de ese reencuentro en el que las cosas ya no son iguales empiezan los juegos de uno y otro lado, dentro de grupos y pandillas adolescentes. Tampoco creo que haga falta decir mucho más. Comprar

¡Hasta aquí! Como siempre algo de variedad, una mirada a todos esos libros que van llegando y la promesa de lecturas interesantes. De ahí que podamos disfrutarlos antes de que lleguen la semana próxima títulos como la recuperación de E.L. Holmberg, el final de la trilogía de Tokio de David Peace, o el Magic Kingdom de Stanley Elkin, aunque eso será, como siempre, la semana que viene. Mientras tanto podéis leer los libros que han salido esta semana -y que espero que hayáis pillado en librerías independientes- que siempre será agradable. Pero bueno, como siempre digo… ¡Nos leemos!


Empezar con una serie nueva del matrimonio King hace que el resto de la semana sea más complicada de valorar, y mira que The Bite (USA) no es precisamente un ejemplo de alta costura. Empezando porque se hizo para Spectrum y no para uno de los canales grandes, siguiendo porque muy obviamente es una de esas series de Zoom que hemos tenido este año. Y porque aprovecha los códigos del terror subsección zombies (una asociación obvia hasta lo ridículo este año) -un año de estos alguien tiene que ofrecerle hacer una película musical de terror a este par, porque entre BrainDead, Evil y esta de hoy se les notan las ganas- para utilizar su acceso a los mejores castings – ¡que la serie la coprotagoniza Audra McDonald nada menos!- logrando que lo que podría haber sido una pachanguita entre amigos (que lo es) tenga mucho mejor nivel del que uno podría esperar. Y sí, por su propias limitaciones no es tan buena como podría -casi me atrevería a decir debería– haber sido en otras condiciones. Pero sigue siendo un ejemplo de buen hacer.

Esta ha sido la semana en la que he caído en que seguía moviéndose Let’s Be Real (USA) no porque el especial de las elecciones de octubre diera mucho que hablar sino porque resulta que lo convirtieron en serie. Bueno, en programa regular. Así que al menos un par de palabras habrá que dedicarle. Sobre todo teniendo en cuenta que esto está adaptando a Los Guiñoles franceses, pero con Robert Smigel -de quien jamás se podría decir que no sabe qué hacer con marionetas- detrás. Así que el resultado es… bueno… decepcionante es poco. Las ideas de partida no son malas, o no siempre, pero pretender llenar todo el tiempo solo con media docena de sketches en lugar de con obras más cortas… Da igual que luego tengas acceso a toda una galería de cómicos en imagen real que mezclar con los guiñoles (y que puede servir para el UH Factor pero le hace más mal que bien al formato) que si el chiste se estira acabas aburrido pensando en otras cosas. Y eso, incluso, si los chistes no fueran a veces reflejo de la edad de sus guionistas. Es decir… ¿Chistes sobre OJ Simpson? ¿En 2021? En fin, no creo que los guiñoles duren mucho, ni que lleguen a entender en USA su popularidad europea.

No han subido trailer. Hay clips pero con control geográfico. Y, en general, ¿realmente querríais verlo? No, ¿verdad? Pues en esas estamos todos.
En 2005 el canal [adult swim] estrenó Robot Chicken. Un programa que salía de todo un pasado conjunto -que no os voy a contar aquí porque ya haré un posteo en ADLO! que poder enlazar aquí- y que continúa en emisión. No solo eso, además en 2012 emitiría el primer especial centrado en los héroes de DC aprovechando aquello que dicen de las sinergias. A estas alturas, tantos años después, se han emitido tres especiales de DC y está preparado para el domingo 23 uno de Archie. Lo que no había habido nunca -las sinergias y los abogados- era uno de Marvel. -Como programa propio especial, claro, como sketches ya es otro asunto-. Y sigue sin haberlo, pero podemos disfrutar de su versión de Hacendado en Marvel’s M.O.D.O.K. (USA) que usa tantos trucos de su repertorio que he tenido que ir a mirar que no fuera la misma gente con bigote y chistera haciendo un programa completamente diferente. Pero no. Es decir… no. Vamos, los creadores, guionistas y etc son gente nueva. Pero los encargados de ealizar las animaciones en stop motion son Stoopid Buddy Stoodios que son, *cof* los encargados de Robot Chicken. De hecho, los creadores del concepto. Pero, vamos, es todo normal. Tan normal como que dos de sus máximos responsables, Seth Green y Matthew Senreich, aparezcan acreditados como productores ejecutivos de la serie. Pero está claro que no tienen nada que ver porque su serie pertenece al conglomerado Warner. Nada que ver. Algo completamente diferente. Son los taquiones, que lo enturbian todo. ¿Que esta serie qué tal? Pues supongo que os gustará… si os gusta Robot Chicken. Si os parece que está ya algo pasado pues entonces… ahm… sospecho que os va a dejar igual. Porque el parecido es asombroso. *cof*

No es algo muy original lo que propone The Pact (UK) pero sí algo bien actuado. Cuatro compañeras de trabajo, su jefe, una muerte misteriosa -«misteriosa»-, una investigación criminal y las relaciones que se tensan, tanto entre ellas como con otras compañeras, familia, amigos… Lo más notable para mí ha sido cuánto me ha recordado a Out de Natsuo Kirino con un par de cambios. Pero bueno, supongo que si cuentas una historia de apoyo mutuo entre mujeres con un vínculo en el trabajo es algo casi inevitable. Porque los cambios, perdón, las diferencias se centran sobre todo en la britanicidad de muchas de sus propuestas tanto dentro del guion como en la manera de enfocar y producir el asunto. Supongo que sin tener tan presente la novela japonesa me habría gustado más, pero esta versión galesa tampoco está mal. Buen forraje.

Podríamos trazar toda una mitología de la sitcom de amigas afroamericanas que incluiría ejemplos de tanto éxito como Living Single (1993-1998) o Girlfriends (2000-2008) y su spin-off The Game (2006-2015), y explicar cómo lanzaron la carrera de un montón de actrices y cómicas por el camino – Queen Latifah o Tracee Ellis Ross por poner dos ejemplos-, que nos llevaría hasta este Run the World (USA) que vuelve a presentar grandes amistades, buenas actrices y unas tramas de éxito y conflicto. Es curioso que logre parecer menos contemporánea que una serie estrenada el año pasado como Twenties (2020-), pero quizá es que lo que querían era recuperar el aire de aquel momento de mediados de los ’90 a los ’00 en los que esto era casi lo esperable en la televisión y no una excepción. Quién sabe.

No sé si habréis visto, o si recordaréis, ese capítulo especial sobre la pandemia que hizo Mystic Quest que incluía una parodia de los vídeos inspiradores que los ricos y famosos hacían desde sus mansiones para el vulgo. Pero sospecho que en la empresa que hace mear a sus trabajadores en botellas sí que lo hicieron y de ahí se les ocurrió la idea de hacer Solos (USA). Una producción completamente en serio que solo se puede concebir desde la desconexión con la realidad, el privilegio y el dinero. No creo que sea la peor de las series de este año, pero desde luego es de las más estúpidas. Más aún coincidiendo en la misma semana en la que los Kings demostraban otra manera de hacer las cosas. Un poquito de vergüenza, por favor.

Hace un par de años Channel 4 presentó en uno de sus especiales este We Are Lady Parts (UK). Me refiero a dentro de esos ‘programas de pilotos’ antes de darle luz verde que aún se estilaban hacía unos años (2018 a ojo). En cualquier caso lo que tenemos ahora es una primera temporada entera, desarrollada y pensada, que sigue centrándose en la vida de un grupo punk (o postpunk, quién sabe) de jovencitas musulmanas, en las que ellas mismas de manera directa o como vehículo de su creadora Nida Manzoor pueden ser y estar y hacer y mostrarse. No como clichés sino desde una visión completa y compleja que les permite ser sexuales y tener dudas, ser ridículas y fuertes, hablar de religión, raza, sexo y mil cosas más no como objeto de la discusión sino como sujetos con voz y derechos. Y, además, es divertida. Está aún por pulir, pero casi que no esperaría otra cosa entre tanto punk. No sé hasta dónde llegarán, pero está claro que tienen ganas de montar un recitar y prender fuego a algunas convenciones.

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¡Libros que Llegan! Edogawa, «Japrocksampler», Beaton y más

Una semana más, una semana menos. Es complicado y está complicado todo, aunque al menos queda el recordar que se preste atención -y lo que surja- a las librerías independientes y todas estas cosas. Pero bueno, no tiene sentido seguir predicando al desierto cuando es muy mejor olvidar al hipotético lector y centrarnos en los libros -interesantes libros- que han llegado esta semana. Sobre todo los que aparecen al decir:

¡Que entre la pila!

– Crímenes selectos de Rampo Edogawa, ed. Satori

¡¡¡RAAAAAAAAAAAMPOOOOOOOOOO EDOGAAAAWAAAAA!!! Siempre es un placer recibir novedades del maestro japonés de lo grotesco y misterioso, así que podéis haceros una idea de que lo que digo siempre se aplica de nuevo ante este recopilatorio de cuentos. Un poco más alejados de las narraciones de misterio en esta ocasión, y más cercanas a su faceta fantaterrorífica. Pero, en cualquier caso, una auténtica alegría. Comprar

– Agatha Raisin y la quiche letal de M.C. Beaton, ed. Salamandra

Mucho ha tardado Beaton en llegar a España. Una de las autoras fundamentales del Cozy Mystery de la que os he hablado en alguna ocasión sobre su serie de Hamish Macbeth, que fue serie y protagonizó Carlyle, pero también de esta Agatha Raisin -de nuevo con serie de TV- que son sus dos personajes más conocidos. Y si bien la autora falleció a principios del año pasado nos quedan una buena colección de novelas detrás. Crímenes sencillos, con humor,  en el campo inglés y con cierta distancia histórica que permite leerlos con una sensación de agrado, un entretenimiento reconfortante. Comprar

– Japrocksampler de Julian Cope, ed. Contra

La influencia estadounidense en el Japón de posguerra se nota en muchísimas partes, la central en este libro es la influencia del rock tanto en la música japonesa y sus intérpretes como en los aspectos estéticos y sociales, estamos ante un completo y complejo repaso de lo sucedido desde la ocupación estadounidense hasta finales de los setenta. Un repaso que incluye una mirada a grupos y álbumes para que conozcamos mejor tanto el influjo como fenómenos propios como eran el eleki, o los group sounds. Comprar

– Yo soy el río de T.E. Grau, ed. Dilatando Mentes

El horror de la Guerra de Vietnam reconvertido en terror por esta obra finalista del Stoker, con una mirada a la selva en Laos y a lo que los combatientes vivieron y, por supuesto, revivieron. Porque las pesadillas que se desatan quedan sueltas para perseguirnos. Comprar

– Más allá de mi reino de Yaa Gyasi, ed. Salamandra

Magnífica nueva obra de Gyasi, que tras lo que contó en Volver a casa nos cuenta ahora una historia en Estados Unidos, de gente que se marchó, de cómo les afectó, de cómo son tratados pero, sobre todo, de la familia. De las relaciones internas y de cómo la religión organizada puede meterse por medio en ellas. Porque los pecados del pasado se juntan con los problemas que acechan en el presente. Comprar

– Madres, avisad a vuestras hijas de Bonnie Jo Campbell, ed. Dirty Works

Madres e hijas, relatos variados con muchos tipos de relaciones diferentes pero siempre el mismo vínculo maternofilial, una forma diferente de leer a Bonnie Jo Campbell que, sin embargo, mantiene la cohesión con el resto de su obra. Nos muestra lo bueno y también lo malo, lo duro y las quizá no tan extensas recompensas. Pero, sobre todo, nos muestra a personajes reales en paisajes reconocibles que luchan lo que haga falta por ellas o por sus hijas o por sus madres. Pero luchan. Comprar

– Bajo la sombra del Vesubio de Daisy Dunn, ed. Siruela

Esta Vida de Plinio lo es de los dos Plinios, el viejo seguido a través de sus libros, el joven seguido por sus cartas. Una biografía que son dos y que procuran hablarnos del gusto y la curiosidad intelectual, os viajes que se hacían para ello y, de fondo, todo lo que aportaron ambos al Imperio Romano. Porque entre la Historia Natural y la erupción que lo cambió todo hubo muchas historias y, por supuesto, mucha Historia. Comprar

– Érase una vez en el Oeste de Manuel López Poy, ed. Diábolo

Mucho se ha hablado del Western en estos últimos años de revalorización y regreso, también del cine que inspiró, pero no tanto obras como estas, que hace un repaso por la parte histórica que tuvo la conquista del Oeste y que, a su vez, se vio reflejada en películas. Que es precisamente lo que nos muestra este libro ilustradísimo en el que el repaso por figuras históricas y por los momentos más destacados van de la mano de cómo luego el cine decidió crear sus reflejos. Comprar

– El misterio de la salamandra de Jørn Lier Horst, ed. Duomo

El éxito del thriller juvenil ha llevado también a que autores para adultos se hayan animado a realizar una novela de asesinatos para jóvenes, no sabría decir si para niñes o adolescentes, pero desde luego realizada para todos los que quieren ir dando esos pasos. Y es que al final este movimiento nos trae sobre todo alegrías. Comprar

– El sol y la mentira de Iria G. Parente y Selene M. Pascual, ed. Nocturna

Pues ya está aquí el segundo volumen de la serie OLYMPUS que reúne en sí el retelling de Eros y Psique con el de Ícaro, porque los mitos tienen mucho que se puede aún adaptar. Comprar

– El extraño mundo de tus sueños de VV.AA., ed. Diábolo

Sigue Diábolo recuperando cómics de terror de los años ’50, y esta vez (con su séptimo volumen), hemos llegado a algo tan particular como el mundo de los sueños. Una muy sorprendente temática para seguir disfrutando de estos cómics clásicos. Comprar

– El código Oráculo de Marieke Nijkamp y Manuel Preitano, ed. Hidra

La línea de cómics juveniles de Hidra sigue dándonos alegrías, hoy con esta historia de Barbara Gordon en su momento de recuperación que habla tanto de eso como de la creación y utilidad de Oráculo. Una obra de suspense muy bien medido que ayuda, además, a hablar de temas de discapacidad tanto como presentar un thriller con un grupo de chavales recluidos que van desapareciendo. Lo mejor de varios mundos. Comprar

– Snapdragon de Kat Leyh, ed. Astronave

Siguiendo todo lo que nos trae el cómic juvenil tenemos una historia con mucha magia, que nos habla de las personas y de sus problemas, nos muestra un mundo diverso y nos ofrece una evolución en las relaciones y en los conceptos de familia que es de lo más valioso. Una obra divertida e inteligente que resulta muy fácil de recomendar. Comprar

– Cosas que parecen cosas de Mar Banegas y Alberto Albarrán, ed. Combel

¡Vuelve Mar Benegas! Todo un nombre por el que apostar seguro, con sus obras rítmicas que en esta ocasión apuestan por ilustraciones sencillas de Alberto Albarrán y un uso de los interiores troquelados que le sirven para armar la demostración de que ni todo es como parece ni todo va a poder ser solo una cosa. ¡Estupendo como siempre! Comprar

– Un juguetito más de Rodrigo Mattioli, ed. Apila
La nueva obra de Mattioli nos presenta una historia sobre juguetes y su exceso sin hacerla desde el egoismo o sin presentarnos una protagonista caprichosa, la acumulación se produce de manera marginal -en ocasiones precisamente por las buenas acciones- y así podemos centrarnos menos en esos otros problemas y más en los derivados de la acumulación. Comprar

– Ulises de Patricia Geis, ed. Combel
– Moby Dick de Patricia Geis, ed. Combel

Pocas cosas más divertidas que crear una serie de libros para la bañera a partir de grandes obras de la literatura, una obra que presenta algo nuevo para los peques a la vez que hace un ejercicio de humor metaliterario que pillarán los mayores. Comprar Comprar

– Letras de cuento. De la A a la Z de Glòria Langreo, ed. Beascoa

¡Que gran alegría! Glòria Langreo ha sacado un álbum ilustrado que, además, repasa el abecedario contándonos un cuento clásico con cada una de las letras. Una historia preciosa que se une a la alegría de que sea alguien con tanto conocimiento de las historias originales y con tanto tanlento como es Glòria. Comprar

¡Hasta aquí! Una semana interesante preludio de otra en las que nos esperan algunos títulos como Us de Sara Soler, Botón de emergencia para (dejar de) amar de Sophie Gonzalez o las Elegías a la patria de Ayaad Akhtar  además de novedades de Boyd o Weir, y es que uno nunca puede perder cierta esperanza. Pero lo importante ahora es centrarnos en lo que sí que tenemos, en los libros que podemos ir leyendo ya. Y hacerlo después, por supuesto, de que me despida de vosotros con el habitual… ¡Nos leemos!