No esperaba nada de Buffering (UK), ni bueno ni malo. I am… empieza su nueva temporada prácticamente a la vez y, sinceramente, no es algo contra lo que quieras poner una serie nueva, así que aquí estábamos, a ver qué tenía esta oportunidad que la televisión –ITV, aunque sea la 2– le brindaba a un cómico más conocido por su trabajo en un reallity. Y lo cierto es que tiene un algo. También tiene muchas zonas ‘verdes’ en las que se nota que aún no tiene claro el qué o el cómo o espera que el uso extensivo de cómicos y expresiones pueda sostener el resto de la obra. Pero lo cierto es que se nota que Iain Striling sabe que esto es una oportunidad, quiere aprovecharla y espera hacer algo diferente. Salir sale regular, pero, oye, quizá según la serie evolucione, los nervios se calmen y todo aquello.


Puedo entender perfectamente todo lo que ha llevado a existir a Mr. Corman (USA), y no seré yo el que niegue las capacidades artísticas a Joseph Gordon-Levitt. Pero si tengo que ver un segundo capítulo de esto me tendré que buscar algo que hacer a la vez para evitar el tedio vital de este drama cotidiano de de señor de mediana edad cuyos sueños no se han cumplido y que se encuentra aún desubicado. Que el protagonista sea un Hombre Encantador la hace solo un poco más tolerable que si fuera la habitual bukowskada. Supongo que habrá gente a la que estas cosas le gusten -porque se sientan reflejados, supongo- pero yo solo pido un año mínimo hasta la próxima de estas, porque no respondo de mí.

Entiendo que a alguien le gustó Fauda -alguien tenía que estar ahí- y de ahí que le hayan dado a Lior Raz este Hit & Run (USA) que intenta disimular que es israelí disfrazándola de USAca. Por supuesto sigue teniendo un transfondo militarista porque vaya dos países. Si alguien espera algo culturalmente progresista se puede ir olvidando, porque todo comienza con el asesinato de la bella mujer de Raz. A partir de ahí la neverización sirve de catalizador para una obra entre lo aburrido y lo chapucero que está lejos incluso de las cosas que nos trae Ammo Content pero muy cerca de las películas de Netflix porque, bueno, supongo que a eso es a lo que juegan ahora.

Es complicado decir si hablar solo del primer capítulo -bueno, quizá alguno más- de Navarasa (O) (IN) hace justicia o no a la serie. Pero es que soy fiel defensor de que si quieres que alguien se las vea más vale que lo primero que ofrezcas merezca la pena. Incluso cuando es una serie antológica de lo que podríamos considerar ¿minitelefilmes?¿cortos? dentro del mundo cinematográfico tamil (por buscar una forma de expresarlo) con nueve emociones diferentes. Empezar por Edhiri, que habla de compasión, podría llevarnos a pensar que lo que tenemos es una serie de cosas apiladas antes que una trama concreta o una solución. Visto también el siguiente – Summer of ’92 que va de Hasya Rasa o Risas– quiero creer que hay alguna idea de unirlos todos, porque la falta general de una resolución y la sensación de que estamos más ante escenas sueltas que ante cualquier intento de trama -ni siquiera una idea de trama como resolución emocional, solo exposición- podría convencerme de verla si no fuera porque en realidad no me ha interesado gran cosa. Sí, está bien para conocer las caras y estilos del cine tamil, pero estoy seguro de que tiene que haber formas mejores. O, al menos, eso quiero creer.

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¡Libros que Llegan! Couto-Ferreria, «Antifastopías», Andrade Ecchio y más

Pues ahora sí que parece que sí, que ha terminado ya julio, hemos recibido lo que faltaba y aún quedaba algo que rascar. Así que, bueno, ya sabéis…

¡Que entre la pila!

– Infestación de Érica Couto-Ferreira, ed. Dilatando Mentes

Estupendo repaso a las casas encantadas y sus mutaciones culturales dentro sobre todo en la parte anglosajona, fueran castillos o casas, así como de las diferentes épocas y posibilidades. Un libro realmente interesante sobre un tema que ofrece muchas posibilidades. Comprar

– Antifastopías de VV.AA., ed. 2Cabezas

El antifascismo por la vía fantásticas, a través de una antología benéfica con distintos relatos y estilos escritos por una pléyade -nada menos que dieciseis- de colaboradores, una propuesta que merece la pena apoyar. Comprar

– Maleficio de Claudia Andrade Ecchio, ed. La máquina que hace Ping

La primera obra de esta autora chilena que llega a España nos presenta a un grupo variopinto metido en las vidas de lo que podrías llamar la comunidad de los brujos. Todos ellos con sus propias sombras, que se extienden sobre los distintos implicados que quizá no sean lo que parecen. Comprar

– El asesinato de Leah Phar de Rafael de la Rosa, ed. Cerbero

Una libro realmente impactante en el que una persona contempla su propios funeral recordando cómo se llegó a aquella situación, que podemos llamar de terror casi tanto como drama. Porque trigger warnings hay para parar una bala. Bueno, quizá no todas. Comprar

– The Avant-Guards de Carly Usdin y Noah Hayes, ed. Fandogamia

Otra agradable sorpresa por parte de Fandogamia. Una asociación universitaria femenina de baloncesto en la que los partidos no son tan importantes como en un spokon, sino como hilo conductor en el que desarrollar personajes y arcos con mucho y buen gusto. Comprar

– Pilú de los bosques de Mai K. Nguyen, ed. Brufalo Lector

Otro título de cómics infantil que recomendar, qué buena racha. Con un dibujo encantador tenemos una historia de pérdida y reencuentro en el que la familia y la sanación son partes importantes para entender algunos problemas infantiles. Comprar

Hasta aquí. Veremos qué veremos cuando nos veamos de nuevo. Sea lo que sea y cómo sea recordad, sobre todo, que mientras tanto Nos leemos.


No tengo muy claro cómo hemos acabado esta semana con estrenos exclusivamente de animación pero aquí estamos. Empezando por lo que puede ser el plato fuerte -y la única que no es obra derivada- Centaurworld (USA) es una historia que mezcla conceptos contrapuestos de un mundo serio, mágico y blablabla con un mundo alternativo extraño, mágico y blablabla. Hay canciones, eso sí, y momentos en los que no sabes si están yendo a por Hora de Aventuras o a por ánimes del absurdo anteriores. El marco oscuro y serio creado para contrastar supongo que también sirve para entender que se busca una complicidad de público juvenil que se mueve aún entre esas series. De momento tienen mi atención, espero que la temporada vaya lo suficientemente bien como para conseguir también mi interés.

En cuanto a Chip’N’Dale: Park Life (USA), tenemos una agradable serie de cortos másomenos mudos que siguen con esta estética reciente en Disney y Warner con un nuevo diseño para animar historias al estilo tradicional aunque con un poco más de filo, reconozco que a estas alturas me sorprende menos -o quizá es que las comparaciones con sus ilustres predecesoras son odiosas- pero bueno, podría ser peor.

No tengo muy claro lo que quieren hacer con Jellystone! (USA). Sospecho que sus creadores tampoco. Es una obra que no desentonaría en [adult swim] y que propablemente tiene más sentido como esa mezcla de recuperación y humor tirando a irreverente. Porque, desde luego, los personajes se usan de manera más que libre.Y el estilo logra quedar en un punto intermedio, suficientemente modernos pero manteniendo referencias clásicas. Una propuesta particular cuanto menos.

Visto todo lo cuál, llega el peor de todos. Este The Prince (USA) parece los chistes descartados por malos de Padre de Familia, centrándose a veces en cosas que ya hemos visto -mal hechos pero no TAN mal hechos- en los nuevos Spitting Image. Así que podemos decir que esta es una serie que no le deseo a nadie.

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Entiendo -bueno, miento, ‘creo que entiendo- lo que se quiere hacer aquí con los Masters of the Universe: Revelation (USA), buscar un giro diferente, sacar a un buen montón de personajes que tradicionalmente fueron secundarios y darle una pátina si no de respetabilidad al menos de esto es más avanzado que la serie original que todos recordáis. Que tampoco era tan difícil. Aunque al menos He-Man ya no tiene las cejas negras. A su favor diré que al menos no se han ido por lo fácil de estas neuras y metiendo sexo y violencia como si eso fuera lo único que justificara una calificación adulta, en contra -y sospecho que esto será menos compartido- que lo que han hecho tampoco me dice gran cosa. Quizá porque no soy el público que se vaya a extasiar ante un ejercicio de nostalgia de juguetitos, o porque esta nueva manera de crear a base de echarle huevos (de pascua) a las cosas me aburrió ya cuando Ready Player One y me aburre incluso aquí que lo hacen con algo más de discreción (figuritas y vehículos salen en escenas o luchas, a veces diciéndose nombre, a veces no, pero en casi ningún caso parando la acción para ilustrar lo que estamos viendo) y es que parte de las cosas me recuerdan precisamente a las mil historias y travesías que las diferentes versiones en cómic de esta franquicia han tenido. Y ese empezar la historia cambiando el statu quo para que avance, en lugar de buscar la manera de darle una vuelta al clásico esquema, es algo que hemos visto ya antes también en este universo audiovisual, tanto en la serie de She-Ra, con la que casi prefiero no hacer comparaciones, pero también cuando tuvieron que hacer la película de acción real -por llamarla de algún modo-. Mal no está, tampoco bien y, desde luego, no debo de ser yo el público de esto porque me suena a muy visto y sobado.

Cuando una serie dura varias temporadas y le hacen un par de spin-offs sabes que algo habrán hecho bien con su audiencia. Cuando nadie parece interesado en hablar de ella sabes que esa audiencia es racializada. Tal y como se demuestra una vez más con Power Book III: Raising Kanan (USA) que esta vez va por el lado de la precuela y que, sin estar mal, demuestra que el éxito de la serie hace que intenten tirar de donde sea posible. Por supuesto hay nombres notables de la cosa audiovisual afroamericana por aquí, pero tanto spin-off y tanta cosa da más una sensación de… aburrimiento incluso. De estar haciendo la serie porque hay que hacerla más que porque se quiere hacer. Quizá sea solo el tener que establecer de nuevo a los personajes de la historia. A saber. Pero bueno, al menos está claro que esta cabecera de Power sigue funcionando.

No es mucho lo que puedo decir, no digamos ya lo que tengo ganas, de Marvel’s Spidey and His Amazing Friends (USA), una serie preescolar con un diseño psé que cumple todos los clásicos de los tropos como el 2/3 (ya sabéis, siempre habrá más abundancia de ‘lo normativo’ que de ‘la minoría’) y que el ‘jefe’ sea el más normativo de todos. Tampoco parece muy pensado más que para ofrecer apariciones de héroes y villanos sin mucho argumento. He tenido que ir a mirar que fuera realmente una serie nueva porque si me hubieran dicho que era un episodio especial hecho con desgana de The Super Hero Squad Show me lo hubiera creído. Aunque supongo que ahora podemos esperar que el robot/araña adorable se convierta en el nuevo H.E.R.B.I.E. Televisión de relleno a partir de personajes conocidos realizada por comité. Una especialidad Disney.

Es posible que si pienso suficiente tiempo encuentre algo bueno que decir de Turner & Hooch (USA), posiblemente que sale un perro o algo. El problema es que llevamos ni sé los años con variaciones sobre Rex, hemos tenido Tequila y Bonetti en versión USA y en versión italiana, e incluso creo que In the dark no es algo que me inventara yo -aunque ahí los perros eran más secundarios-, así que a estas alturas si quieres hacer un policíaco con perro es casi mejor no fingir que desde la película de 1989 no ha pasado nada y, por supuesto, no intentar replicar escenas como si esto fuera Beethoven PI. Ya sabemos que la fórmula puede funcionar, así que más nos vale a todos ponernos a que funcione en lugar de lo que sea que sea este piloto aburrido y estirado con un actor principal que dan ganas de darle con un periódico en los morros a ver si espabila. Y no me refiero al perro.

Reconozco que esperaba que Ultra City Smiths (USA) me gustara porque la premisa me parecía atractiva. De entrada, no es un derivado de algo existente como el resto de novedades de esta semana. Que vaya semana. Cuando vi que todo era estreno USA debí temerme algo por el estilo. Pero, lamentablemente, las ganas de hacer algo original van juntas con hacerlo original de muchas maneras distintas, buscando darle mucho espacio a la vez a muchos personajes antes que a encontrarle una manera de conectarlo, de forma que está más cerca de ser un programa de sketches en el que no hay sketches. Supongo que mi absoluta desconexión con lo que entiendo que es el humor que ofrecen -oh, uno de los protagonistas es un prostituto masculino de baja estofa, qué gracioso- hace que me resulte más tediosa que interesante. Y que se pasen más tiempo estableciendo que algo es misterioso que dándonos muestras del misterio o de la tensión… pues bueno. Nota por el esfuerzo de hacer algo original y poco más que se me ocurra decir a su favor. Una lástima, tiene un buen reparto de dobladores, tiene detrás a la gente de Robot Chicken en la animación y, sinceramente, estaba convencido de que una comedia negra policíaca podría haber sido una buena idea. Obviamente me equivocaba.

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¡Libros que Llegan! Jansson, «Maricas y sus amigas entre revoluciones», Foley y más

Cada vez menos libros, también. Pero alguno llega así que aún:

¡Que entre la pila!

– El libro del verano de Tove Jansson, ed. Minúscula

Pues sí, Tove Jansson además escribió narrativa. Una serie de historias que la editorial Minúscula va a ir recuperando y que comienzan con este libro sobre una nieta y su abuela, sobre lo que hacemos en verano y cómo aunque parezca algo inocuo se pueden crear grandes conexiones e ir desarrollando personalidades y relaciones. Comprar

– Maricas y sus amigas entre revoluciones con textos de Larry Mitchell e ilustraciones de Ned Asta, ed. Consonni

Recuperación de una obra realmente particular, de ribetes tan fancineros como reivindicativos, que ponen el centro en las relaciones e iteraciones queer frente a un marco de la heteronormatividad con una obra de ficción de que podría ser fantástica en un mundo externo, Ramrod, en el que todo tipo de comunidades disidentes tienen que enfrentarse al mundo creado y dirigido por los hombres cishetero blancos. Así que ya veis, tantos años más tarde y no ha cambiado mucho la cosa. Desde luego no a mejor. Comprar

– La lista de invitados de Lucy Foley, ed. Harper Collins

Un grupo de invitados para una boda en una pequeña isla, distintos puntos de vista, muchos secretos guardados y rencillas acumuladas, la inevitable aparición de un cadáver y menos investigación que reconstrucción de cómo acabaron allí. Porque una isla en mitad de la nada puede acabar siendo un escenario tan útil para una boda como para una pesadilla. Comprar

– El club de cómic de Chikigato de Dav Pilkey, ed. SM

El (enorme) éxito de Policán presagiaba una evolución rápida hacia los spin-off, así que aquí tenemos el primer título de Chikigato que, además y de manera muy astuta, actúa en un doble nivel. Porque no solo nos cuenta una historia -más cercana a lo cotidiano en lo que un grupo de animales que hablan son capaces-, también nos anima -o a sus lectores, si lo preferimos- a hacer un cómic. Y mientras una historia se desarrolla vamos viendo los progresos en la otra, que pueden ser replicados por sus lectores. Comprar

– Sam el gamusino de Belén Monreal y Marjoris Pirela, ed. Cáprica

En este bonito cuento, un niño miedoso logrará ser un poco más valiente después de perderse y conocer a los gamusinos, unos seres tan encantadores como adorables que le ayudarán a reencontrarse con los suyos. Comprar

– ¿De quién es esta caca? de Aidan Onn y Claudia Boldt, ed. Coco Books

Es cierto que estamos casi más ante un juego que un libro, pero en realidad es mitad y mitad, porque dentro de la caja de esta especie de memory en el que hay que unir los animales con sus cacas tenemos también un pequeño libro que sirve de solucionario en el que nos enseña todos los animales y también sus excrementos. Una obra estupenda, con unos dibujos magníficos y en la que se puede incluso aprender algo. Comprar

Hasta aquí. Quizá la semana próxima haya alguna cosa más. La resaca del Celsius si es que los invitados no han logrado liarla más aún. Pero no lo sé seguro. Total, ni siquiera tengo muy claro seguir con esto. Pero bueno, siempre puedo seguir fingiendo que sirve de algo y despedirme con ¡Nos leemos!


La de novedades que vienen esta semana, y empezamos con algo que está claro que son restos. En American Horror Stories (USA) no sé cuánto tendrán Falchuk y Murphy que ver. A priori solo para levantar el teléfono y llamar a actores, porque aunque empiecen esta serie con referencias obvias a la serie madre está claro que si les importara menos hubieran hecho solo anuncios. O cortos animados. O a saber. El resultado es una cosa… en fin, habiendo visto los telefilmes de Fear Street tampoco voy a decir yo que vayan a ser peores. Si acaso menos juveniles pero por lo demás bastante similares. Contenido rutinario y blablabla que tiene a su favor que no le da tiempo a desmadrarse ryanmurphyeando y en su contra que eso ocurre porque no hay ni mijita de originalidad en la propuesta. Podrían habernos enchufado una suscripción a Planet Horror -porque está claro que no llega a Shudder– y tampoco hubiéramos notado mucha diferencia.


En cuanto a B.O.T. and the Beasties (UK),es una agradable serie infantil de esas que intentan que los niños se diviertan más allá de lo que puedan aprender -que aquí, con esos seres extraños que son los Beasties, solo pueden ser por parecidos con los animales terrestres- pero eso no la hace peor serie, claro. Solo un ejemplo de las cosas originales que se hacen ahora.


Con Dr. Death (USA) llegan la evolución esperable de los telefilmes basados en hechos reales. Al fin y al cabo la idea del True Crime muchas veces es esa, así que si en tiempos teníamos miniseries – algo que llegaría a la HBO bastante rápido, también es cierto- ahora tenemos la versión NBC. Perdón… Peacock de las mismas. Sigue siendo poco interesante excepto si te preguntas dónde han acabado algunos nombres que hacen como diez años era fácil de ver en la tele.

La serie Eden (AU) tiene tan poco a su favor como en su contra, a rato parece un proyecto universitario que ha logrado venderse internacionalmente por motivos que no acabo de entender. Pero bueno, eso, lo de siempre, un misterio medianamente misterioso, un montón de gente para arriba y abajo y una notable falta de medios en la que en realidad parece que puede uno encontrar más simpatía por una ficción que para todo lo demás es bastante genérica.

Hablando de lo cual,  Lie With Me (UK/ AU) logra ser incluso peor. Quizá con un poco de humor hubiera podido pasar por una parodia de estas mismas cosas. O haberse convertido en un desastre divertido de mirar como punto fuerte, como pasó a principio de año con Intruder. Este es solo un desastre parcialmente entretenido. Con la impresión de que se ha hecho más porque hay que estar todo el rato produciendo contenido que porque tengan algo real que proponer.

Mucho estaba tardando yo en decir que no soy el público de algo. Por suerte ha llegado The North Water (UK) para recordarme que una adaptación puede dejarte… frío. La sangre helada tenía un mínimo de gracia con su asesino y esas cosas, pero me temo que la serie más centrada en la travesía en barco y llena de gente que se mueve entre la que me resulta superflua y la que me resulta cargante… Estoy seguro de que tendrá sus fanses y defensores. Pero conmigo que no cuenten.

Cuando vi aparecer como novedad esta Professor T (UK) pensé que sería algún error. Al fin y al cabo la serie Belga ha dado bastantes tumbos y no sé si incluso estuvo por España. Pero no, es una adaptación -por llamarla de alguna manera- que cuenta como su mejor arma con Ben Miller, siempre una alegría de ver, en su papel protagonista. No es que sea nada ajeno al clásico policíaco con Excéntrico Asesor. Pero eso lo bueno de tener un guión competente y unos actores con ganas, que el resultado logra ser resultón.

Sospecho que esta Ridley Jones (USA) de Netflix quiere estar en algún punto entre Dora la Exploradora e Indiana Jones. El resultado es, siendo amables, aceptable. pero no tengo nada claro qué pretende sacar por uno u otro lado más allá de un cierto estilo genérico de rellenar espacio para los niños.

Una cosa buena puedo decir de Schmigadoon! (USA), me hace valorar más Galavant. Es una lástima tener un reparto como este y usarlo tan mal pero estando Lorne Michaels por medio lo cierto es que me sorprende entre poco y nada. De hecho la sensación general de estar ante un sketch innecesariamente largo y no muy bueno del SNL -o, si preferís una versión abreviada: ante un sketch del SNL–  centrada en los musicales de Rodgers y Hammerstein. Diría que hasta las canciones son homenajes, pero en realidad homenajes eran los que hacía Crazy Ex-Girlfriend, esto son versiones de marca blanca. Y, como tal, es inevitable pensar en que los originales eran mejores porque… bueno… eran los originales. Es cierto que el reparto logra salvar cosas como la evidente falta de diversidad más allá de cuatro notas de color, la nula química entre los protagonistas -que no le viene mal a la historia, por suerte- o el hecho de tener a un montón de gente talentosa haciendo el complicado ejercicio interpretativo de estar de pie. Es normal que a estas alturas el SNL haya sido superado incluso en el segmento de Hombres Blancos Cishetero, que ahora prefieren I Think You Should Leave, porque lo poco que logra flotar aquí lo hace más pese al guion y las canciones que gracias a ello. Pero bueno, quizá la próxima vez. De momento me pondré a ver de nuevo Galavant.

Me resulta complicado definir SurrealEstate (CA) con una palabra que no sea Canadiense. Porque es muy canadiense. Dentro de esa versión suya de hacer series fantásticas agradables a las que se les nota que mucho dinero para producción tampoco hay pero que lo compensan con un cierto encanto. La idea de que el centro sea una agencia de venta inmobiliaria de diversas casas encantadas -encantadas de distintas maneras, claro- demuestra desde el principio la canadiensidad del asunto. No solo eso, a veces parece recordarnos lo que era genuinamente una Serie de Verano hace como una década. Así que al menos sabemos que tendremos algo agradable que ver durante las próximas semanas. Que no me parece en absoluto una mala cosa.

Sé que Mark White tiene sus fanses, los motivos no los entenderé nunca. Uno ve The White Lotus (USA), que intenta ser a la vez Hotel, Fantasy Island y media docena de cosas más, ve al reparto reunido y desperdiciado -y eso me vale tanto para Connie Briton como para Jennifer Coolidge– y se pregunta en qué momento decidieron que el humor tenía que ser así. O el drama. O lo que quiera que sea que creen que están haciendo. Podría llegar a pensar que es una sátira de este tipo de producciones pretenciosas que quieren jugar a ser independientes pero están en la HBO. Pero es que sospecho que no concibe ser tratada como algo menos que obra de arte. En fin, lo bueno de no ser un fan de White es que no tengo que fingir que me importa un bledo. Quede para ellos cargar con esa cruz.

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