Jamás entendí la gracia del Gossip Girl (USA) original, tardó mucho en soltar cualquier idea de locurón y siempre lo hizo en la más tímida de las posibilidades así que fuera allá de juguetear con un mínimo de queerismo como si Degrassi o Heartbreakers no hubieran existido nunca -ah, claro, que era USA- y un estilo telenovelesco tirando a plano. Si eso era malo lo de ahora no os lo podéis ni imaginar. Parece que han decidido que todo lo que ha habido entre medias, de Elite (a quien intentan copiar muy obviamente pero sin atreverse a meter nada criminal, es decir fuera de la forma en la que está escrita) a Euphoria más todos los cadáveres que Netflix ha dejado por medio (incluso los más exitosos como Por 13 razones), no hubieran existido. Incluso parecen creer que la serie a la que sustituye, la muy superior Genera+ion, no existe. En el lado bueno parece intentar jugar con el giro en la premisa inicial – que ya se podían haber leído a Karen McManus, pero en fin- a una separación irónica que no funciona pero que demuestra que al menos ellos tampoco saben qué hacer con la serie. En un mundo en el que Pretty Little Liars redefinió las reglas, Riverdale está más allá de cualquier punto de credibilidad y Betty nos muestra cada semana una cara distintas este nuevo Gossip Girl está más cerca de ser un tablero aspiracional hecho de recortes de revistas que cuentan de segunda mano lo que son TikTok o Instagram que una serie en la que haya algún adolescente. Incluyendo, por supuesto, esa especie de veinteañeros con pantalones cortos a los que tratan de hacer pasar por alumnos de instituto. Es posible que alguno lo sea -cosas más raras se han visto- pero tienen menos credibilidad que si decidieran interpretar a la virgen. ¿A favor? Vuelve la voz de Kristen Bell.


No tenía muy claro si hacía falta hablar de Leverage: Redemption (USA), al fin y al cabo ya hubo una serie bastante agradable a la que esta continúa. Pero es un placer ver al resto de reparto que queda (es decir, a excepción de Timothy Hutton, por los motivos por todos conocidos – y si no son conocidos: acusaciones de violación de una menor) al que añaden ahora a Noah Wyle (que ya trabajó con Christian Kane en la serie de The Librarian y que quizá no sea la mejor persona de Hollywood pero al menos esperan que no se repita el asunto) lo que cambia un poco la forma de trabajar del grupo y da una cierta sensación de especial televisivo. Podría ser peor. Podría ser mejor. Es lo que es.

Creo que una de las cosas que más escribo aquí es que tengo muy claro que no soy el público objetivo de series. Sobre todo de las animadas. Algo que de nuevo se aplica aquí. Porque Middlemost Post (USA) sigue una vez más esa idea de mezclar una estética alternativa de cómic independiente con un humor absurdo para los más pequeños. Algo que tiene su sentido -algún sentido- porque lo hemos visto funcionar las últimas décadas. (Podríamos discutir cuándo empezó esta tendencia pero entonces tendría que recuperar mis columnas semanales sobre televisión y todos sabemos que no tengo tiempo para eso) pero bueno, supongo que a su público objetivo le apasionará.


En cuanto a Monsters at Work (USA)… pues lo esperable. Voces más o menos conocidas pero sin que haya mucho desarrollo más allá de que por lo menos está después de la película original y no antes o en medio. Puede que haya más que decir, pero no lo seré yo.

Y, siguiendo con la tendencia, de The Patrick Star Show (USA) estoy hasta por abstenerme. Porque cuando el exploit ataca produce este tipo de cosas.


Y vosotros diréis. ¿Podría esta escalada animada ir a peor? Os presento la respuesta: Resident Evil: Infinite Darkness (O). Creo que me han dicho tantas veces que sigue a las películas que no debería ni sorprenderme, pero aquí estamos. En una especie de cinemáticas unidas que… no sé. Por lo menos en la serie de Dragon’s Lair te enseñaban qué ocurría cuando no le dabas al botón correcto.


Mira, yo qué sé, supongo que han hecho oferta 3×2 en animación. Estos We the people (USA) son… no sé ni cómo definirlos. ¿Cortos con buena intención, animación discutible y estilo superadísimo cuyo público objetivo sinceramente no sé cuál es? Algo así como si los Obamas hubieran decidido recuperar los segmentos musicales ¿educativos? de Barrio Sésamo. No puedo asegurar que no haya sido exactamente ese el pitch. Y estoy lo suficientemente cansado como para no preguntarme siquiera por qué.


¡Libros que Llegan! Stevenson, «El gabinete de los ocultistas», Tey y más

Una semana más, una semana menos. Aquí estamos de nuevo porque aún hay libros. No muchos, cierto, pero sin duda interesantes. En cualquier caso, aquí está lo de esta semana. Es decir:

¡Que entre la pila!

El fuego nunca se apaga de Noelle Stevenson, ed. Astiberri

Siempre es bueno ver cuando une grandísime autore como Noelle Stevenson saca algo nuevo. En este caso es más especial porque se trata de una historia autobiográfica (supongo que de ahí que sea el primer cómic que se le publica en España en tapa dura) en la que cuenta todo el viaje emocional que supuso su evolución desde los 19 a los 27 años. Una obra magnífica, quizá menos colorista pero desde luego no menos sentida. Y es que en este autore es conocerle mejor es entender la importancia de su contexto para su obra. (De hecho, han recuperado Nimona -que hasta ahora solo se encontraba en una edición mexicana- para lanzarlo a la vez que este volumen) Comprar

Amar y ser sabio de Josephine Tey, ed. Hoja de Lata

¡Un nuevo caso de Alan Grant! Un nuevo mystery inglés siempre agradable y un punto humorístico esta vez con una desaparición y, por supuesto, permitiéndonos leer más de esta gran autora que es el mayor triunfo de todos en esta obra. Comprar

El gabinete de los ocultistas de Armin Öhri, ed. Impedimenta
Öhri monta de nuevo una intriga, esta vez alejada de la alambicada explicación de la anterior para centrarse más en la parte gótica, el conocimiento y lo sobrenatural con la irrupción de fuerzas en apariencia ajenas a lo humano. Comprar

Los dones de Ursula K. Le Guin, ed. Minotauro

Ah, sí, los libros de Ursula K. Le Guin siguen apareciendo con regularidad -ya veremos lo que duran en las estanterías- y aquí directamente empieza una saga. Así que parece que la cosa va bien. Comprar

Primer de Jennifer MuroThomas Krajewski y Gretel Lusky ed. Hidra
Los superhéroes de DC para los más pequeños siguen apareciendo. Y aquí tenemos a una creación original, en lo que podría haber sido perfectamente el piloto de una serie presentándonos a una nueva super heroína adolescente. Comprar

Las recetas de las películas del Studio Ghibli de Minh-Tri Vo, ed. Col and Col

Pues sí, también de las películas de Ghibli se pueden sacar las recetas. tanto saladas como dulces, y por supuesto van a ser de lo más interesantes. Comprar

¡Hasta aquí! Ya dije que hoy seríamos breves. Eso no significa que no queden aún un par de sorpresas esperando. La semana que viene tendremos por fin el Marvel vs DC de Reed Tucker, o el volumen Hijas del futuro que tiene a algunas grandes conocedoras del fantástico español entre sus firmas, o la biografía Los hermanos Vonnegut junto a novedades de Kowal o Sattouf, un nuevo Agatha Raisin y espero que más cosas. Pero eso será, como siempre, la semana próxima. Mientras tanto podéis ir bajando la pila y todo eso. ¿Qué queréis que os diga? Bueno, sí, que aprovecháis mientras podáis y que… ¡Nos leemos!


Italianear no sé si es un verbo real, pero sí que era lo que pasaba por mi cabeza viendo el piloto de Generation 56k (O) (IT), lo nuevo de Netflix (parte una o algo así) que tiene una línea pasada y una presente y ninguna de las dos de demasiado interés. Es algo así como las peores partes de las obras sobre informáticos con la tendencia a la sobreactuación dramática de las novelas de amores adolescentes italianas. Por supuesto parte del problema puede ser que estoy muy lejos de ser su público objetivo, pero quizá eso solo sea algo bueno para mí.

No tengo muy claro si este Home Invasion (O) (SE) es para niños o para adultos. Ni qué deuda tiene que pagar Morena Baccarin, ya puestos, pero esto que podría haber sido -o intenta reclamarse- como una mezcla de Solo en Casa con Los Caraconos acaba más como una nueva versión adicta al CGI de aquellos Supervillanos que como una serie real. Porque suponemos que es real, ¿no?

Mucho tiempo llevábamos librándonos de que en Netflix hicieran una e las suyas con la violencia y las organizaciones criminales como fondo, pero aquí tenemos Somos. (O) (MX) que solo parece una reposición porque es otra vez lo mismo, con las mismas pretensiones de Basado en hechos reales que cualquier telefilme de tarde y una capacidad casi análoga para ser el ruido blanco de las siestas.

Estoy seguro de que recuperar a Tom y Jerry era una prioridad para Warner como demuestra la película estrenada y, ya de paso, el estreno también de estas serie, Tom and Jerry in New York (USA), aunque me temo que no tanto como para tomárselo en serio. Mucho menos cuando desde Disney por un lado y desde la misma Warner por otro han demostrado poder y saber recuperar el espíritu de aquellos cortos. Y, sin embargo, aquí tenemos un más de lo mismo con unas animaciones que parecen pensadas para recordarnos los emojis animados. En fin. Otra vez será.

Terminamos la semana con la novedad de Netflix (parte tres o así) que es Young Royals (O) (DN) y cuya definición viene a ser que han pensado que lo mismo en el resto de países europeos también pueden hacer versiones de Elite. Lo cierto es que no, pero aquí tienes nobleza, sexualidad no hetero y el resto del… ahm… paquete. No es gran cosa pero supongo que tendrá sus fanes entre… no sé. ¿Los ejecutivos que piensan que la forma de hacer pasta es saqueando AO3 pero sin pagar a sus autores?


«In the Heights» vs «In the Heights» o todos mis problemas con la película

Ya lo sé. Ya lo sabemos todos. Cada adaptación tiene sus problemas y esta no es menos.

Siempre pienso en la posibilidad de mejorar una obra teatral, de arreglar sus problemas -y siempre hay posibilidad de mejora, y siempre hay problemas- pero normalmente me conformo con que no creen problemas nuevos.

Por supuesto no quiero estropearle a nadie la diversión. Qué más me hubiera gustado a mí que el que me gustara la obra, no digamos ya que no me hubiera provocado tremenda
bajona por las decisiones tomadas.

Hay tres partes en las que creo que podemos dividir esto, y como va a ser largo -sospecho- quizá sea mejor explicarlo en ese orden. 1) Los problemas de las adaptaciones, 2) los problemas de la obra original y, por supuesto, 3) los problemas de esta adaptación de esa obra original.

1) Los problemas de las adaptaciones tienden a ser menos las propias adaptaciones que las decisiones que se toman en ellas. Porque siempre hay que tomar decisiones.

Hay veces que se hacen versiones lo más cercanas posibles y no funcionan, como pasó con «Sweet Charity» -Que sigo pensando que fue una mezcla de mala suerte y falta de Gwen Verdon– una de cuyas críticas más habituales era que parecía que estuvieran grabando el musical original.

A veces el problema es que se hacen demasiados cambios, como la probablemente peor adaptación de todas: «Rock of Ages». Una película terrible a partir de un musical que no era gran cosa: Y no lo digo por incluir un mono que lanzaba excrementos, sino por todos los otros cambios que incluyen eliminar a buena parte de los personajes y de sus historias y cambiarlos por otras más convencionales.

Entre medias estaría, digamos, «Nine», que solo toma algunas malas decisiones, solo hace algunos cambios -para peor casi siempre- y en general mantiene la historia excepto donde no -es decir, quita todas las mujeres en posiciones de poder, yo qué sé-. Digamos que entre irte todo «Rock of Ages» siempre será mejor un «Nine» si no puedes tener «Sweet Charity».

Todo lo cual nos llevaría a 3, pero para entender las decisiones que se han tomado conviene que conozcamos primero la obra original. O su slime. Tanto da.

Así que vamos con el 2) ¿Qué problemas hay en la obra original? Bueno, yo creo que podemos hablar de tres cosas distintas.

La primera es algo hasta cierto punto lógico siendo la primera obra de Miranda. Hay muchas cosas cogidas con alfileres, se le nota que hubo partes que se estuvieron cambiando hasta poco antes del estreno -fundamentalmente el cómo llevar la relación de Benny y Nina, dónde debía de terminar este último personaje, cuál es la motivación para irse de Vanessa y, desde luego, cuál iba a ser la decisión final de Usnavi. De todo esto se habló en su momento y se ha hablado después. Del destino de Kevin Rosario no he leído nada, pero suena a apaño de última hora.-
Lo segundo es propio del autor, casi un rasgo característico, en el caso de Miranda ese ese activismo blandito de ‘tenéis que querer a los inmigrantes porque somos trabajadores y sonreímos, la sal de la tierra‘. Eso y una creencia sobre manera en que El Sistema funciona que, sinceramente, ni siquiera alguien tan estatalista como yo entiendo de dónde puede sacar.
Finalmente están los problemas ajenos y propios de la obra. En algunos estaba de acuerdo (96 mil dólares dan para lo que dan, lo reconoce el propio Miranda en su canción) y otros lo veo más complicado (que promoviera la ludopatía porque los personajes mejoraban gracias a la lotería).

Ahora sí, llegamos a ese 3).

La principal queja -en el sentido de que es la única en la que ha habido disculpas- es en la falta de representación de afrolatinos de piel oscura. La historia es bastante larga e incluye a Bill Maher diciendo que los que se quejan son llorones, lo que supongo que explica bastante del ordenamiento de la misma. Personalmente creo que Carmen Phillips, la editora jefe de Autostraddle, en este hilo de twitter en el que hablaba de más cosas: De la gran representación para algunas personas y la falta de representación para otras, de cómo te puede gustar algo y encontrarle problemas. Una situación muy cercana a la mía. Y en esos aspectos no creo que tenga necesidad de añadir nada.

Sí tengo opiniones sobre el reparto: Daphne Rubin-Vega está maravillosa y excede cualquier expectativa, es una lástima que al lado tenga a Stephanie Beatriz que está bastante por debajo de la marca probablemente porque el viejo ‘play dumb‘ suele ser más difícil de lo que la gente está dispuesta a reconocer. Pero con ellas pasamos a otro momento.

La producción se ha puesto una medalla por introducir una pareja queer. Es cierto que en la obra original no había ninguna explícita -recuerdo en su momento leer sobre si Sonny y Graffiti Pete -que en la obra original parecen tener una edad similar- eran en realidad algún tipo de pareja. Tanto da, el asunto es que aquí nos presentan esta otra pareja… si sabes que lo son. De nuevo, lo comenta Carmen Phillips en su hilo. Bien está que la haya, pero hacerlo al estilo Disney en escenas equívocas, segundos planos y similares… en fin, están haciendo algo que no se les ha pedido. Con que no presumieran de ello como si realmente hubieran hecho algo podría valer.

Ninguno de estos han sido mis problemas principales con la película, solo los secundarios. Igual que es un problema -mío- secundario esa necesidad de parecer visualmente rompedora que parece sacada de «Across the universe» y se queda viejo antes incluso de que termine el número, logrando parecer más un anuncio de compresas o una hipoteca o algo así que un número musical.

Mis problemas son las decisiones que cambian la trama. Ni una sola de las cuales me parecen para bien. De entrada todo el pulido que se le da a los personajes y que elimina las partes más controvertidas de dos de ellos.

Para mí los tres centros emocionales de la obra son Abuela Claudia, Camila Rosario y Daniela. La primera decisión evidente del musical es eliminar a Camila Rosario. Me parece un error no solo porque nos priva de «Enough«, también de todo el arco de Kevin Rosario enfrentándose al fantasma de su padre, queriendo hacer lo mejor para su hija, fallando, equivocándose y aceptando esos errores. No solo su relación con su hija se ve afectada, también la discusión sobre racismo en la obra – su rechazo a Benny por ser negro y por no ser latino, a la vez- que tiene mucha más fuerza en la obra original hasta el punto de que la última escena entre ambos, esa no-reconciliación pero sí-acercamiento describe claramente una aspiración hacia la mejora.

Que la catalizadora de todo esto fuera Camila lo hacía especialmente interesante porque su papel general como mediadora y cuidadora se complementa en ese «Enough» con la de persona capaz de ponerle las cosas claras a los otros dos personajes, a cada uno sobre el otro, además de dejar bien claro uno de los mensajes de la película: «When you have a problem you come home/ As long as we’re alive, you’re never on your own».

La traición a todo esto no solo hace que la parte de Benny y Nina sea muy secundaria, también hace que la propia Nina quede como muy secundario. La idea estúpida de arreglar el si vuelve o no haciendo que Sonny sea ahora un simpapeles y eso lleve a que ella decida volver a la universidad para luchar por todos los DACAs es muy Miranda pero, sobre todo, esencialmente estúpido por -de nuevo- un intento de hablar de ese luchar duro porque los emigrantes blablabla pero si trabajas incluso más duro entonces… En fin.

Lo que nos lleva a la Abuela Claudia. Que tiene a la vez varios problemas. Uno es de dirección. La forma de enfrentar «Paciencia y Fe» es espantosa. Entiendo que es parte de la decisión del director de que las canciones sean yo qué sé, porque parece estar a medio camino entre que de de vergüenza que la gente cambie y que quiera usarlo alegóricamente. Eso puede hacer que funcione mínimamente como en «No me diga» -entretenido pero no muy informativo- o la inexplicable escena de la piscina de «96000» que parece diseñada para sacar a gente en traje de balo y mostrarnos otra vez esa Sal de la Tierra a la vez que se nos presenta una magnífica piscina a disposición de los habitantes del barrio. Algo que no ayuda precisamente a entender esa olla-a-presión que se nos presentaba en la obra de teatro. ¡Que se vayan a la piscina y ya está!

Pero volvamos a «Paciencia y Fe», Suficientemente malo es tener que ver la escena de los manteles que se han inventado para, francamente, no sé para qué… pero convertir «Paciencia y Fe» de un repaso y una historia de la emigración en una especie de ensoñación de una señora que se está muriendo… Pocas ideas peores se me ocurren. Excepto, por supuesto, el hecho de que no acaba como la obra. Aquí han decidido eliminar lo de ella hablando del boleto premiado. Ese boleto premiado y ese dinero que cambiaba la suerte y hacía que las cosas fluyeran de otra manera… Subrayado con un «qué más da quién lo hubiera ganado«. Claro que sí, porque el dinero no es un problema para los pobres. Pudiendo trabajar duro y sonreír. Seguro que El Sistema permite que la gente mejore dentro sin tener un dinero adicional.

Ya puestos nos quitan «Hundred of stories», la otra gran canción de Abuela Claudia en la que habla con Usnavi sobre su futuro. ¿Y qué pasa con ese futuro? Bueno, ahora en lugar de mujeres tenemos hombres. El abogado Alejandro y el padre de Sonny, que no cantan pero ocupan el lugar de Abuela Claudia. Ah, sí hay una mujer nueva, Cuca del Salón que le hace roargh a Usnavi. *suspiro*

No solo eso, pasamos del orden original en el que tenemos «Carnaval de barrio» y estando ahí con al fiesta llega la noticia de la muerte de Abuela Claudia («Atención«) llevando al barrio a hacer una elegía en su nombra en «Alabanza» a colocar su muerte tras «Paciencia y Fe» porque, claro, la Abuela Claudia está ahí solo para morir. Y no cansados de eso aprovechan para unir el insulto de que ahora «Carnaval de Barrio» sea una reacción a su muerte. Sí, todos los ánimos están bajos así que vamos a reír y a bailar.

Y entonces llegamos al descubrimiento de que Abuela Claudia SÍ tenía el boleto y SÍ se lo deja a Usnavi. ¿Por qué no hablaron? Bueno, supongo que lo mismo pagaban a la actriz por palabras o algo. Pero da igual porque en realidad Usnavi no necesita ese dinero porque tiene el trabajo y la sonrisa y blablabla… así que lo van a usar para pagar la regularización de Sonny. Porque cuando alguien tiene una mala idea para adaptar una obra propia no puede parar hasta llevarlo a tope.

¿Podría ser peor el asunto? Pues claro que sí, pero ya volveremos a ello.

De momento vamos a dejarlo ahí porque ya que hemos hablado de cómo han eliminado la importancia de personajes femeninos, incluido nuevos personajes masculinos sin demasiada función, dulcificado otros, parece un buen momento para hablar de la pareja central. Entiendo que el intento de que Vanessa tenga algo más de agencia así que en lugar de tener problemas para alquilar porque su madre alcohólica se ha bebido el dinero en lugar de ingresarlo resulta que la han rechazado. Y no es un personaje cuyo único sueño es salir del barrio. Que no era gran cosa, poco menos que un florero, en la obra. Pero ahora es incluso peor. Resulta que lo que quiere es ser diseñadora o algo así. ¿Qué tiene que ver eso con salir del barrio? Pues nada, claro, pero es su motivo para salir del barrio. Yo tampoco tengo muy claro cómo lo uno justifica lo otro pero, eh, dentro de ese pulido resulta que se ha quitado de en medio a su madre alcohólica. una sombra menos que queda en el relato. Que tengan que justificar que se quiere ir del barrio creo que es un ejemplo a la vez de los problemas de la obra y de Miranda. Trata de venderte lo bueno que es el barrio a la vez que te habla de que se está gentrificando y con eso se tapa algo que parece básico: Que hay gente que lo que quiere es largarse de allí. Por eso Nina es ‘la que se escapó’ y por eso Vanessa se quiere ir. Pero, claro, es un poco como querer hacer a la vez una obra sobre lo que mola tu pueblo metiendo a personajes que lo que quieren es largarse. ¡Pues claro que quieren largarse! Pero si lo dices explícitamente pierde mucho la defensa que quieras hacer. Como decía, los problemas de una obra que no estaba del todo pulida cuando se estrenó.

Y del personaje de Vanessa al de Usnavi. Que ya no se dedica a insultar a Graffitti Pete y a llamarle cosas -Punk, sobre todo-, entre otras cosas porque en «Blackout» ya no hace falta que defiendan la tienda de los robos. Puf. Magia. Ya no les roban cosas. Ahora Pete y Sonny ponen fuegos artificiales porque son bonitos o algo así. «To iluminate the comunnity». Tócate las narices. Lo que sí tiene es un encuentro con Vanessa, porque ahora no es él el que va a comprobar que Abuela Claudia esté bien. para… no sé… hacer una fiesta y jugar al bingo. Pese a que ahora han decidido que viven juntos que es otro de esos detalles que tienen poco sentido. En lugar de eso se encuentra con Vanessa y, entre otras cosas y para disfrute de, sobre todo, la generación TikTok que le está pegando pero bien, la insulta diciéndole cosas como que ha estado agitando su culo para todos los hombres del barrio.

De verdad que lo que más me sorprende de todo esto es que detrás esté Miranda. No solo porque esté como productor, es que sale en la película en una de las situaciones más inexplicables que se me ocurren. Su personaje, un secundario que no tiene ni nombre, mantiene todas sus canciones del original. Y mucho tiempo en escena. Lo que no mantiene es el tono. El original es más o menos raro pero fundamentalmente majo. Te alegras de su ‘victoria’ porque le has visto trabajar todo el día, intentar ayudar siempre, perseverar y todo eso de inmigrantes trabajadores con una sonrisa que tanto le gusta a Miranda. Y justo cuando es Miranda el que está en el papel resulta que el Piragüero se comporta como un completo gilipollas, causando problemas, arruinando los helados de la gente que no se los ha comprado a él… Todo lo que puede hacer que alguien no empatice con un personaje y que no solo no te alegres con su triunfo sino que esperes a cuando las tornas vuelvan a su puesto original lo tenemos en el paso al cine de este personaje.

Y el problema es que todo el espacio que se le dedica sabes que podría haber tenido más sentido dejándoselo a casi cualquiera de los otros personajes desdibujados porque, por ridículo que suene, estamos antes una película que logra ser más larga que el musical en el que se basa. Por unos 15 minutos. Y lo hace, eso sí, a costa de eliminar zonas oscuras, de desdibujar personajes, de darle más importancia a unos hombres salidos de ningún lado y por empeñarse sobre todo en dos cosas. La película se hace larga. Muy larga. Y no es por los quince minutos tanto por cómo los hacen funcionar.

La primera, que Usnavi le hable ahora a una audiencia de niños que son algo así como el público. Y es que eso es lo que nos queda, somos un grupo de niños escuchando una historia. Así es como se nos trata.

Lo segundo está en el final. El resultado es muy cercano al de la obra original. Solo que ahora se nos muestra algo más del futuro de los personajes. Y descubrimos así que lo que hace ahora Usnavi es… llevar una tienda gentrificadora. Sí, su solución a todo el asunto es un absolutamente increíble espacio entre el Primark y el Séfora en el que tienes los trajes de Vanessa y más product placement de productos latinos que en todo Médico de Familia (que es un poco el resumen general de la presencia de marcas generales en la película) en una tienda a la que soy incapaz de verle futuro, mucho menos en comparación con la tienda de alimentación tradicional a la que sustituye. Si la solución a La gentrificación nos hecha -que está incluso más subrayado en la película que en la obra (al fin y al cabo en la obra es más una sombra que se cierne que una realidad)- es Gentrifiquemos mejor nos podemos ir todos para casa porque nada habremos aprendido de todo esto.

Dicho todo esto, creo que puedo hacer el resumen de mis problemas con la película frente a la obra: Elimina de la obra mujeres o su importancia, añade hombres, desdibuja, blanquea (en todos los niveles) y acaba demostrando no ser capaz siquiera de entender los problemas que tenía la obra en primer lugar. No digamos ya aquellos nuevos que ellos mismos crean.

Me parece bien que le guste a la gente, que la vean bonita, que vean mujeres latinas, que las canciones están bien… Pero a mí me ha defraudado. Muchísimo. Y espero que eso también pueda respetarse.

No es un «Rock of Ages», pero sí se parece mucho a los problemas de «Nine». Y es una pena, porque «In the heights» parte de una obra original mucho mejor.

Eso sí, que no tenga que oír una puñetera vez más lo de El Sueñito. Me cago en el copón bendito.


¡Libros que Llegan! Bourdain, «La canción del lobo», Moreno-García y más

Pues vamos allá otra semana, con libros que siguen llegando pese a la fecha y con un futuro que, en el mejor de los casos, se presenta caliente. Pero tampoco es cuestión de tener que recordaros mucho más que apoyéis a quien siempre decimos de apoyar. Así que vamos a lo que vamos y digamos:

¡Que entre la pila!

La canción del lobo de T.J. Klune, ed. VR YA
Drama juvenil adolescente con mucho angst entre hombres lobos queer. Luego que si no saben ya cómo vender libros. Pero si empiezan a moverlo como El Crepúsculo gay -ya, Crepúsculo– supongo que al menos hay que hacele un poco de caso por lo que pueda suceder. Al fin y al cabo los tiempos están cambiando. Comprar

Comer, viajar, descubrir de Anthony Bourdain y Laurie Woolever, ed. Planeta Gastro
Cuando Bourdain falleció estaba trabajando en otro de sus libros de viajes, comida y opiniones. Estaba bastante avanzado pero necesitaron de Laurie Woolever trabajara en él para lograr ofrecer este libro, quizá algo más organizado que lo habitual en Bourdain. pero aún así, un libro más con sus ideas, consejos y sugerencias, viajes que van más allá de ir a ver y más de intentar comprender. Supongo que aún se le hecha de menos, incluso aunque sea casi un libro por ouija. Comprar

Gótico de Silvia Moreno-García, ed. Minotauro

Una historia gótica con un fondo fantástico y una fuerte presencia mexicana. No debería tener que hablar mucho de ella porque es la ganadora del Golden Sark del año pasado. Así que lo único que queda por añadir es que no sé si habréis seguido todo el drama con la autora y la edición española pero lo que está claro es que ha luchado porque su libro salga lo más cercano a lo que ella quería que fuera posible con el contrato que tenía. Y eso siempre me parece que habla bien de una autora. Esperemos que haya logrado sacar lo mejor posible de la versión española. Comprar

La Dama de Shalott de Alfred Tennyson, ed. Reino de Cordelia
El espejo se rajó de parte a parte… Hay muchos motivos para hablar de este poema, que se haga una versión ilustrada del mismo, a partir de las versiones originales y con cuidado en darle el contexto preciso, es buen motivo para darle más fuerza aún a esta historia adyacente a los ciclos artúricos. En la que la magia y la perdición son dos caras de la misma moneda. Comprar

Tercera persona de Valérie Mréjen, ed. Periférica
La autora francesa, siempre dispuesta a darle una vuelta a las cosas mediante lo que ahora suele llamarse autoficción, en esta ocasión con la llegada de un hijo y el efecto del paso de dos a tres personas en una pareja. Comprar

Las voces de Muriel Spark, ed. Blackie Books
Aquí tenemos la primera novela de Spark, como casi siempre mordaz, metaliteraria y capaz de innovar manteniendo el aspecto de obra tradicional. Y, como siempre, una alegría ver que se la sigue publicando. Comprar

En la pérfida tierra de dios de Omar Di Monopoli, ed. Malas Tierras

El único Monopoli bueno, el que ofrece una mezcla de estilos sucios y mediterráneos entre historias que podrían ser noir y giros a otros géneros que parecen más propios y cercanos. Supongo -presupongo, preveo- que se dirá no muy fácil de recomendar. No lo es. Pero su público será fiel. Comprar

El ministerio del futuro de Kim Stanley Robinson, ed. Minotauro
Pues sí, hay nueva novela futurista y eco-consciente de Kim Stanley RobinsonComprar

Antigua sangre de John Connolly, ed. Tusquets

Pues sí, también hay libro nuevo del Charlie Parker de John ConnollyComprar

El miedo restante de Clara Cortés, ed. Lo Que Leo

Una novela juvenil que bajo su visión agradable habla de muchos y grandes temas, sobre todo de la familia elegida, pero también de los problemas mentales, las relaciones interpersonales, la persistencia incluso cuando los enemigos parecen estar más allá, da igual cómo funcionen. Mucho es lo que entra aquí, pero todo lo hace por motivos más que notables, y desde la diversidad que ofrece a los personajes que nos muestran dan una buena idea de las historias que se cuentan, que hay que contar, ahora. Comprar

En lo profundo del bosque de Carmen María Machado, Dani, Tamra Bonvillain et al., ed. ECC

Pues sí, Carmen María Machado también ha entrado en los guiones dentro de la Hill House de Joe Hill. Un hogar extraño, un bosque aún peor y dos adolescentes que no acaban de entender qué ha pasado. Quizá un poco más habitual de lo que esperaríamos de ella, pero también es cierto que dentro de esta colección de cómics era algo hasta cierto punto esperable. Tanto da, lo importante es que lo tenemos ya aquí y podemos disfrutarlo. Comprar

Acabé hecha un trapo huyendo de la realidad de, ed. Fandogamia

Cierto es que parece que Kabi Nagata se está haciendo una carrera sufriendo más que una folklórica, pero no por ello sus obras y reflexiones son menos interesantes. Ahora hablando del alcoholismo como antes lo hiciera del pánico social, el lesbianismo o la sociedad japonesa. Y vuelve a ser un gran trabajo con un dibujo encantador pero, por supuesto, con la fuerza de una roca dentro. Comprar

La página de arriba de Canizales, ed. Apila

Otro gran cuento de Canizales, esta vez jugando con el formato y las posibilidades de lectura de un álbum, a la vez que hace un alegato sobre las clases sociales y lo injusto de sus maneras de actuar. Siempre interesante. Comprar

Reptiles por todas partes de Britta Teckentrup, ed. Andana

Pues seguimos con los animales, y tras los bichos y los peces llegan los reptiles que siempre es algo que merece la pena ver (y conocer) más. Muy bonito. Comprar

Un cocodrilo en el bolsillo de Pato Mena, ed. Apila
Con un dibujo excepcional, mucho humor, una narración estupenda y muchos más giros de los esperables tenemos este magnífico álbum en el que lo que nos cuenta es solo parte de todo lo que nos traen. Una auténtica alegría. Comprar

Hasta aquí. Habrá que ver cómo seguimos, pero de momento ya sabemos que la próxima semana habrá novedades de Stevenson, Tey, Örhi, Le Guin o Bradbury. Pero bueno, falta aún para eso. De momento iremos tirando como podamos y, como siempre digo, hasta entonces… ¡Nos leemos!


Reconozco que no esperaba yo encontrarme una serie neozelandesa de concursos de baile en Netflix, pero aquí estamos, con Jiva! (NZ). Que no es una mala serie si sabes a lo que vienes porque usa la mayor parte de recursos de Step Up y Street Dance -por mencionar las dos sagas anglo más recientes, y sí, cuento Street Dance como saga, yo soy así- dentro también de las historias clásicas de jóvenes que -aunque no sean precisamente adolescentes- y dándole un giro con el grupo de mujeres que lo centra. Así que, bueno, por supuesto tiene que interesarte pero lo cierto es que dentro de que es algo no muy original al menos es algo bien hecho. Que no suele ser tan habitual.

Es difícil hablar de Kevin Can F**k Himself (USA) no porque haya mucho espoiler que hacer tanto como porque se nota que tienen una idea de lo que quieren hacer y eso no siempre logra convertirse en lo que muestran. El punto de partida es bueno, claro, pero no acaba de funcionar del todo en parte porque para una serie acaba quemándose muy rápido -vamos, que no sé yo cómo van a lograr que esto tire no ya más de una temporada sino para el capítulo seis- y lo que funciona lo hace gracias al buen hacer de los actores. Especialmente bien está Mary Hollis Inboden, absolutamente magnífica como la vecina y que logra que la cosa rechine un poco menos. Imposible, por supuesto, no recordar a Kathryn Hahn, por supuesto, pero también a Margo Martindale o Alex Borstein con este papel. Y es que al final son los actores los que logran vender la serie más allá de lo que ella en el guion o realización logra hacer. Habrá que ver para dónde y cómo tira porque material para ser algo grande tiene, espero solo que no han mordido más de lo que pueden tragar.

Es curioso como este The Mysterious Benedict Society (USA) que se supone que era para HULU podría haber sido perfectamente para Disney XD si hubieran decidido gastarse algo más de pasta, o hacer una mezcla de películas y series. En realidad a lo que más me recuerda es a una serie de Nickelodeon con algo más de dinero. Pero vaya, no está mal, tienes unos chavales en una cosa más o menos rara y un propósito y adapta de aquella manera una serie de películas. Para ser algo así como una marca blanca dentro de los exploits que siguieron al éxito de Una serie de catastr… etc (los libros, claro, no las adaptaciones) lo cierto es que es una serie competente, aceptable, quizá no muy brillante pero al menos interesante. A estas alturas sospecho que nos vale.

Lo he tenido que comprobar en varias fuentes porque estaba convencidísimo de haber visto y hablado ya de este Twisted Fiction (USA), pero resulta que no, que es solo otra serie episódica de terror hecha con las vueltas del pan y sin demasiado interés. Una lástima pero supongo que todo puede ser una tendencia.

Una antología más interesante es esta Ray (O) (IN) que aprovecha los trabajos -más variados de los que esperaba- de Satyajit Ray. Bien es cierto que de Ray he leído sobre todo historias digamos policíacas y humorísticas -tenéis en Siruela El bucanero de Bombay con historias protagonizadas por su famoso Feluda– pero está claro que tiene un poco de cada… que lamentablemente no parece haber llegado bien. Hay una serie decisiones y acciones desganadas que dejan ver que hay un texto brillante detrás que sea por dinero o por decisiones no se acaba de trasladar a la pantalla. Y es una lástima. Porque a más éxito de Ray más libros suyos que nos iban a llegar.

Si os parece que he rajado antes esperad a oírme sobre Sex/Life (USA), porque no es tan mala como la de terror pero tiene tela también. No sé exactamente en qué momento han decidido hacer esta mezcla de película de Lifetime y 50 sombras, o por qué cada vez que tienen una oportunidad toman la decisión más aburrida posible, pero aquí estamos, haciendo buena la alineación entera de pelis de tarde de hace una década. Si dentro de una década Netflix saca una miniserie sobre irse a pasar un verano al pueblo de Atomarvientenschuch y descubrir el amor de los veterinarios rurales empezaré a sospechar de estos lentos pero inseguros de sus famosos códigos de evalución de lo que le gusta a la gente.