Reality Infame Insultante

Es difícil establecer cuál es el punto en el que un Relity se convierte en Infame, yo suelo ponerlo en el momento en que el insulto a la inteligencia del espectador y el abuso del sensacionalismo sobrepasan cualquier límite. Aunque, en fin, muchos son los que juegan a mirar irónicamente el material que tienen a su cargo, subrayando en montaje y música la estupidez misma de lo que presentan como si así fueran menos cómplices de darle difusión.

Hay, sin embargo, otro tipo de infamia que a mi vista es peor porque se camufla más con los clásicos documentales o busca una justificación de valores positivos tales como la integración y la superación cunado, en el fondo, explota los prejuicios de su público. Por algún motivo, sin embargo, mi opinión parece minoritaria y es, por tanto, este el primer tipo de Reality Infame que veremos.

Es complicado escoger uno sólo, especialmente en un campo en el que hay dos formas de entenderlo tan persistentes como contrapuestas, por un lado los programas documentales que con excusas históricas promueven la primera locura que se les pone por delante haciendo que los ya vetustos intentos de Jiménez del Oso parezcan fragmentos escolásticos. El éxito de El código Da Vinci facilito la entrada y posterior difusión de docenas de ellos, especialmente en los canales históricos que más lejos deberían estar… Pero eso es otra historia.

La segunda posibilidad es la de los teóricos documentales en los que la finalidad aparente incluye un subtexto más que obvio. No hablo de los risibles documentales propagandísticos —especialmente los de corte evangelizador— sino de aquellos que usan una historia para contarnos otra, como si no fuéramos a darnos cuenta. Y precisamente ahí, en la recolección de tópicos y el subtexto sospechoso, es donde encontramos a nuestra estrella del día Muslim driving school o como podríamos haberla llamado aquí Mujeres musulmanas del sudeste asiático aprendiendo a conducir.

Sé que algunos hubierais preferido un repaso por esos programas científicos o de profesiones raras, incluso con todos esos buscadores de fantasmas que tanto abundan. Pero, la verdad, son mucho menos dudosos, es menos complicado confundirlos con un programa documental real.

En este caso, sin embargo, ya desde el título vemos las costuras. Muslim driving school resulta estar centrada en exclusiva en mujeres, y dentro de estas en un tipo bastante concreto. Tanto da que procuren hacer intercambiable musulmán y asiática, las mujeres en las que se fijan sirven para poder debatir sobre la diferencia oriente/occidente. Taslima está cerca de los sesenta y sólo ha logrado que la dejen aprender a conducir porque su marido ya no puede y siempre para que pueda transportarle y Samia es una joven de dieciocho que aprende a conducir y va a tener un coche sólo después de que haya fallado su matrimonio concertado, Zaida es instructora y precisamente su papel es fundamental todo ello por permitir a estas mujeres no tener que tratar con un hombre, lo que no evita que emita opiniones discutibles sobre la forma en que estas viven su vida. Aunque quizá el caso en que más claro quede todo y más ambigüedad muestre el docu-reality es el de Aysha, una joven inglesa conocida como Stacey que decidió dar un giro radical a su vida de fiestas y excesos adoptando la religión musulmana como se podría haber metido a monja y cuya apariencia y decisiones, uso del niqab incluido, se presentará más como una forma de romper con el pasado y alejarse de su madre que como una decisión mor motivos religiosos.

Es difícil imaginar cómo podría haber sido más manipulada la situación, no sólo por haber dejado de lado todos los musulmanes no-asiáticos de Reino Unido, también por la elección de historias que parecen primar la idea de la mujer contra el islam aunque podrían haberse encontrado también en otras religiones.

No hubo jamás una segunda temporada, ni parece que ideas como la de Asiáticos aprendiendo a conducir, que lanzaron como sarcasmo respuesta para ahondar en los clichés, pero que no se nos olvide que un programa así, tan aparentemente inocuo pero con tanto fondo, se emitió en una ocasión.

Aunque, como veremos en las próximas semanas, es más fácil ser infame cuando se va a por todas sin complejos.