¡Pilotos Deathmatch! 11/22/63, Join or Die, Vinyl y más

Tenemos -henos tenido- una semana que puedo considerar como agradable. Porque eso es lo que han sido la mayoría de novedades. Tomemos la primera de ellas, 11/22/63 (USA), adaptación de la novela del mismo nombre de Stephen King, protagonizada por James Franco, producida por J. J. Abrams… y que se limita a hacer lo que en el libro ya estaba, a no descarrilar en exceso, a mostrarnos de manera correcta lo que allí se contaba… Pero ya. No hay ningún tipo de búsqueda de originalidad o ruptura en la manera en que se nos presenta esta historia. Y lo más cercano que hay a una decisión discutible es James Franco jamesfranqueando a su personaje, pero ni eso resulta realmente capaz de causar un rechinar de dientes. Así que… bueno… Imagino que si deciden emitirla en las tardes de los fines de semana la gente la verá.

En el apartado de curiosidades pero con suficiente interés como para sacarlo aquí sin ser una ficción -como formato, quiero decir- está 1916 (O) (I), documental en tres partes de la cadena irlandesa sobre la revuelta del año del título con narración de Liam Neeson.

De los dos programas que Netflix ha sacado esta semana como originales me resulta complicado elegir uno como el que más problemas me causa para expresar la opinión. Del primero de ellos, Cooked (USA), podemos decir qeu es un documental en cuatro partes que trata de unir la visión de la comida con un elemento en cada capítulo intentando ofrecer una visión no solo de su interacción sino de cierta idea transcendental. La parte de la cocina no está mal, las imágenes están muy conseguidas, pero la cháchara es de lo más insufrible que recuerdo en años. Y eso teniendo en cuenta que parte del tema de discusión -el problema de la alimentación global en el que los países pobres contrastan con el derroche de comida estadounidense- no puede resultarme más razonable o apropiada. Pero es que ni por esas. Da la sensación de que es más la excusa para organizar una bella gala de arte contemporáneo antes que una obra que quiera presentarnos o removernos la situación. En fin.

Volviendo con las series agradables: Join or Die (USA) es el regreso de Craig Ferguson a la televisión americana en un formato con monólogo e invitados. Sin embargo el resultado es más cercano a un panel show inglés -o incluso peor, a un programa de Bill Maher– de modo que los invitados y la manera de llevarlos acaba pesando más que el buen hacer de un Craig Ferguson que está claro que funciona mejor cuando puede centrarse de uno en uno en ellos. No es un mal programa, pero podría haber sido mejor. Quizá en unos meses, con el rodaje…

La segunda serie de Netflix de esta semana es Love (USA), que se podría haber llamado Apatow también quiere hacer comedia de esta que parece nueva ahora y nos habría quedado igual de claro. Quizá incluso nos hubiera prevenido de que durante los primeros episodios aprovecharía la forma de hacer de Netflix y se limitaría a presentar personajes y situaciones. Gillian Jacobs está muy bien haciendo el mismo papel que lleva años haciendo y el resto tira de lo que tiene intentando que situaciones y discusiones más que vistas parezcan mínimamente nuevas. No hay nada realmente que señalar y decir Esto es malo, nada que decir Esto es realmente bueno, es simplemente… agradable.

 Terminamos la semana con la misma placidez que ha sido la norma. Quizá porque esperaba que con Vinyl (USA) la HBO intentara algo distinto. Pero no. Tenemos otra serie de negocios mafiosos, no Los Sopranos sino un Boardwalk Empire con mejor banda sonora. Da la sensación de que podrían haber elegido otras decisiones menos seguras, o haber desarrollado algo más, haber mostrado más la industria en lugar de la mafia… alguna muestra de riesgo para alejarse de un sketch del SNL de HBO’s Nashville. Quizá para la tercera temporada haya perdido las muletas y merezca verse. Ahora mismo es una otra más serie agradable. Y ya.


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