Sigue Netflix con sus intentos para hacer una serie juvenil, Alexa & Katie (USA) es el último de su larga lista y toca una aproximación más Dinsey Channel. Una jovencita con leucemia y su mejor amiga, tratado todo como una sitcom multicámara. Y, bueno, eso. No hay demasiado que rascar, va para un público concreto y no creo que interese mucho fuera de ahí.

Hablando de nichos de interés, The CW acaba de estrenar su nueva webserie para The Feed. Animada, claro, porque es del Arrowverso/ Berlantiverso/ VersoaVerso. Se trata de Constantine: City of Demons (USA) y es algo así como la adaptación de una de las obras del personaje -uno de los arcos de Mike Carey, como idea más que como otra cosa- con un estido de animación noventero, que se ve que es lo que está de vuelta. En fin, eso, para fanes.

Estoy seguro de que habrá defensores de The Crossing (USA), pero a mí me ha dado mucho lo mismo. Es el tipo de historia que supongo que logrará una pequeña pero muy involucrada base de fanes. Y gente que la tendrá de fondo mientras hace otras cosas. Que probablemente es lo más sensato. En general, una de esas series de relleno con una excusa de más o menos ciencia ficción pero muy poco más que poder rascar. Y con un aire que sólo puedo definir como canadiense, teniendo en cuenta todo lo que parece traer aprendido de Travelers o Continuum. Aprendido, pero no mejorado. Qué le vamos a hacer.

El excéntrico asesor etc es aquí Alan Cumming que si bien no parece que vaya a tener la posibilidad de hacer un capítulo musical -una de las pocas quejas reales que se le puede poner a The Good Wife, por otro lado- sí que se encuentra con que la CBS le ha preparado una serie a medida. De entrada porque estamos en una de las primeras series de una generalista con protagonista no-hetero. Y, si no me falla la memoria, el primer protagonista principal en serlo en una serie no cómica. Sí, en 2018. ¡Lo avanzados que estamos, eh! Total, que Cumming ha logrado eso gracias a su propio poder. Y luego ya la serie en sí, Instinct (USA), nos trae a un profesor de universidad con un pasado que se reúne con la inevitable miembro de las fuerzas del orden para resolver crímenes. Y eso. Poco más en lo que a serie se refiere, que no es poco en lo que a representatividad va.

La BBC a ratos se acuerda de que es una cadena pública en sus series y crea cosas como esta Katy (UK), que presenta a una niña que tras un accidente pasa a tener que usar una silla de ruedas y cómo esa discapacidad funcional motora pasa a ser tanto una fuente de problemas en los que antes no había reparado como una realidad con la que tiene que aprender a convivir.

Seguro que a alguien se le ocurre algo bueno que decir de Krypton (USA). A mí me ha parecido tan genérica, tan antigua -no necesariamente rancia pero sí absolutamente desprovista de cualquier intención de hacer algo que no hayamos visto desde por lo menos los años noventa, quizá incluso antes-, en una palabra, tan genérica, que me pregunto si no hubiera sido mejor destinar el dinero de esta serie a realizar más películas originales de SyFy. Total.

Por un lado este O Mecanismo (O) (BR) es Netflix encargando a uno de sus directores que haga un más de lo mismo pero con otro país. Por otro lado, no puedo dejar de pensar que ir a elegir precisamente el Caso Lava Jato como inspiración es la típica historia de una multinacional americana que si puede hacer dinero promoviendo una visión negativa de sus enemigos a la vez que obvia los pequeños problemillas de sus aliados, pues mira, puestos a vender una narrativa siempre quedará hueco para una ración extra de propaganda.

Encontrarse con Pilgrimage: The Road to Santiago (UK), un docu-reality en el que un grupo de famosetes británicos hacen juntos el Camino de Santiago mientras reflexionan sobre lo divino y lo humano y muestran las distintas facetas del mismo es preguntarse… ¿Cómo no se le ha ocurrido a ninguna cadena española?

Sobreponerse a los cambios no es fácil pero Sando (AU) ha acabado haciéndose aunque tuvieran que buscar nueva actriz principal. A partir de ahí, una comedia de reconexión y exceso, interesante dentro de una receta quizá no tan conocida pero desde luego no tan lejana. Gracias, sobre todo, a pasar a una mujer un papel tradicionalmente masculino.

Terminamos la semana con Station 19 (USA), una serie con bomberos tan poco original -por mucho Shondaland que la haga- que uno no acaba de sobreponerse a que tenga un nombre que no es directamente el genérico que ha venido años arrastrando. En fin, mucho más cercano a ese Grey que permite que salga de alguno de los últimos productos y, desde luego, más cercana a la franquicia de Chicago que a la reciente 9-1-1.