Empezamos fuerte la semana. En fin. Bad Company (AU) es lo que pasa cuando alguien piensa que la comedia sale de dos personajes insufribles obligados a convivir. En este caso lo que se supone que es una ‘artista’ que se encarga de la dirección artística de un teatro mientras la otra es la nueva directora financiera. Es más que notable lo insufrible que es todo. Pero, especialmente, es notable cómo se nos deja claro que la directora financiera carece de moral y de compasión… excepto con el inútil de su hijo. Pero es muy buena en su trabajo. Mientras que de la otra no se nos habla de sus capacidades artísticas, casi lo contrario. Es una pesadilla insufrible con ‘daddy issues’ que tiene a todos tiranizados. Es decir, frente al personaje que demuestra ser falible pero con elementos redentores (competencia, lealtad familiar) el otro es… simplemente un monstruo de ego. Al revés… aún podría haber habido algún pase. Yo qué sé. No parece muy pensado, pero imagino que el tener a la normalmente exitosa Kitty Flanagan como la financiera les habrá hecho creer que esto podría tirar.
El señor con ojos tristes y
Sheridan Smith están en la cosa de turno
The Cage (O)(IR) va de dos personas que por distintos motivos han decidido saquear un casino en el que ambos trabajan. Smith lo hace en
‘la caja’ que es el sitio con barrotes y el dinero y, suponemos, será el centro de la acción en el caso de que haya algún tipo de acción y no justificaciones encima de las justificaciones. Lo de siempre, vaya.
A veces sospecho que en USA alguien ha comprado el listado de novelas ‘de prestigio’ latinoamericanas que tuvieron adaptación de película ‘de prestigio’ y de ahí sale
La casa de los espíritus (O)(CH) que es exactamente lo que parece. Poco interesante, muy útil como ‘grandes relatos de prestigio’. Blablabla. Bostezo.
Me pregunto si habrá posibilidades… Quiero decir, esto de
Les Crues (CA) parece llevar suficiente trasfondo del dúo de cómicas Les Grandes Crues. Pero bueno, aquí nos presenta una ruptura, las vida post ruptura, una reunión y… la decisión de montar un viñedo. A saber. A saber porque con lo que nos muestran es difícil entender incluso que sean cómicas, no te digo ya cómo funcionan como dúo o hacia dónde pretenden ir con la serie.
Más interesante de lo que esperaba. Y mira que los primeros minutos de Glory (O)(IN) me temía lo peor por la incesante decisión de tirar de recursos del noir USA y de los dramas criminales de India… ah, bueno, y también de los dramas criminales de Boxeo y los dramas generales indios y… bueno, eso. Bastante estética, mucho personaje, una serie de hostias de cuando en cuando, la ligera sensación por mi parte de que esto hubiera funcionado mejor como película que como serie… qué puedo deciros. La mitad de las cosas que hace no deberían de funcionar, bien por intentarlo demasiado, por rizar el melodrama o por cómo pasa de una cosa a otra. De hecho, cuando digo que parece que trata de recuperar momentos clásicos me refiero a que hay cosas que podrían haber salido en películas en blanco y negro. No sé cómo seguirá esta serie, y no sé si a toda la gente le va a gustar… pero yo estoy más que dispuesto a darle varios capítulos más, a ver con qué me encuentro.
Sorprendentemente bien hecha, pese a lo que puede parecer de poco original, este
Hēiyè Gàobái (O)(CN), o
黑夜告白 o
Light to the Night o
Dar luz a la noche o…, es la historia de dos policías en china que se enfrentaron a un caso en el pasado y que vuelven a hacerlo años después. La ligereza y la capacidad de moverse entre toques más dramáticos y más cómicos, más la presencia del edificio… y la química entre sus protagonistas,
Pan Yueming y
Dylan Wang, logra acabar de lanzarlo. No sé el tiempo que hacía que no veía una serie china fuera de los ‘cauces oficiales’, pero si ha servido para que vayan abriendo camino… pues aún con más motivo bienvenido sea.
Se ve que a esta no le tocaba tener trailer en Netflix, una lástima porque creo que serviría para establecer el tono.Supongo que para los japoneses esta
Jigoku ni Ochiru wa yo (O)(JP), o
地獄に堕ちるわよ o
Straight to Hell o
Te irás al infierno o, puede tener el interés extra de hablar de una persona medianamente famosa. Pero lo cierto es que esta historia de una ‘adivina y vidente’ parece menos centrada en sus… artes… que en la forma de lanzara entre perspectivas históricas. Incluso si permiten dejar de fondo -aunque mencionadas- las ‘dudas’ sobre sus dones y sus posibles lazos criminales -que, sorprendentemente, no vienen en el mismo pack-. A mí, particularmente, no me parece gran cosa. Pero supongo que no soy el público objetivo.
Creo que la decepción de mi semana es
Man on Fire (USA), no tanto porque esperara que fuera una buena serie como porque esperaba que fuera muchísimo menos aburrida de lo que es. Porque, claro, no es solo que lo sea -que lo es- también está el que te den el protagonista de una serie y dejes que
Bobby Canavale te la robe en la cara. Que tampoco es que
Canavale esté dando un recital, ni mucho menos, pero en comparativa demuestra cómo tiene que hacerse en una serie que no deja de extenderse y una y otra y otra vez en detalles carentes de más interés que machacar una y otra vez. Pero, claro, ahí estamos, con una de las series más aburridas que he tenido el nulo placer de sufrir en estos últimos años. De verdad que hay veces que no entiendo para qué narices se empeñan en hacer estos remakes cuando cualquiera de las dos películas anteriores que adaptaban el libro -que, por cierto, llegó a España pero con otro nombre- es mucho mejor. Pero muchísimo. Eso os puede dar una idea.
Es curioso cómo las series cómicas o satírica regularmente hacen la de
‘espías secretos en una organización un poco desastrosa’, la última es
New Zealand Spy (NZ) y… bueno… es ese más de lo mismo con extra de referencias a
James Bond. No es que le salga muy bien, ni muy original, pero supongo que les tocaba hoy a ellos.
Suponía que esta Prisoner (UK) sería más movida, más interesante, más… algo… pero no, casi parece más centrada en el drama y explicar una y otra vez lo mismo. Quizá a partir del segundo capítulo la cosa cambie, mejore… pero yo no voy a llegar hasta allí. (Aunque, desde luego, se nota la diferencia en estas cosas entre los británicos y los estadounidenses, para lo bueno y lo malo)
Hay cosas que a los británicos se les da claramente bien, una de ellas son su propio estilo de series de espías, sin gente corriendo y grandes explosiones -o no todo el rato, al menos- pero con una enorme cantidad de paranoia. Eso es lo que nos ofrece
Secret Service (UK), en la que las tramas y personajes se van embrollando, expandiendo y contrayendo de manera que incluso aunque podamos formular con ‘facilidad’ el centro de la acción -la investigación de un ruso que podría estar en mitad de una trama para desestabilizar a favor de su país el gobierno británico- explicar cómo sucede esto y las distintas historias y ramificaciones… es más complicado. Como debe de ser. Una serie que sabe gestionar estas historias y que no tiene miedo a ir cambiando las diferentes capas del embrollo. Así que seguiré con ella, esperando que sean capaces de mantener el nivel y no la líen. Ni se líen.
Por mucho que
Urzila (AU) sea una cómica conocida en Australia me temo que fuera de ella no lo es tanto, y que este programa -que es una mezcla de
sketches y
stand-up– tampoco parece que vaya a ayudar a que haga nuevos fanses. Pero supongo que a los antiguos les gustará. Porque hay que estar muy metido en ella para aceptar según qué cosas.
No tengo muy claro el gusto de los canadienses por
Martin Matte pero aquí estamos de nuevo con
Vitrerie Joyal (CA), una mezcla de autoficción con melodrama en la que interpreta a su propio padre. Así que supongo que se dejará buena parte del dinero de producción en terapia. En cualquier caso la historia del negocio familiar, de las negativas a adaptarse a los nuevos tiempos (a mediados de los noventa) de su padre, y cómo de cortos les tenía atados a su hermano y él -que soñaba con ser cómico- van marcando una de esas historias de época en las que uno podría creer que el gusto por recrearse es por poder ser todo lo rancio que se quisiera. Supongo que aquí también habrá motivos sentimentales. Pero, vaya, que es tan entretenido como mirar viejos álbumes de fotos de gente desconocida.
Por algún motivo alguien ha pensado que era buena idea montar un
Parks & Recreations en el universo de
Stephen King. Bueno… en uno muy cercano que no paga derechos. Y de ahí ha salido
Widow’s Bay (USA), la historia de un tipo decidido a convertir su muy claramente encantado pueblo en una atracción turística. Da igual que sus convecinos le recuerden que el pueblo esté encantado y uno de ellos no deje de decirle que va a conseguir que ocurra una masacre. Lo peor es que intentan que lo veas como un personaje simpático, o al menos digno de empatizar. Lo intenta duro tanto fingiendo que es escéptico -está claro que lo es porque le interesa. Que les pasa más de continuo de lo que uno esperaría en ese movimiento. Lo raro es que no se haya buscado un programa de televisión. Ah, espera…- como justificándolo como una manera de que su hijo no se marche -en teoría si te marchas del pueblo te mueres, como si quedarse en el pueblo fuera mejor idea-. El problema, claro, es que detrás de este punto de partida hay dos cosas, por un lado un protagonista dispuesto a que haya una masacre con tal de salirse con la suya, en el otro unos guionistas que parecen pensar que con suficiente
sentimentalina nos olvidaremos de toda lógica posible (el final del piloto no casa con el inicio del segundo capítulo, por ejemplo) y, desde luego, de todas las maneras distintas en las que un pueblo puede mejorar y ser interesante y relevante que no sean… en fin… la turistificación. Pero supongo que el público para el que va esta serie es el que encontraría razonable el uso de AIRBnB y la destrucción de la identidad antes que su estudio siempre que se haga por un ‘bien común’ que no deja de ser puro egoísmo que desprecia las vidas de los demás. Vamos, guionistas estadounidenses ejerciendo de estadounidenses. Por lo demás: Si es una comedia no tiene mucha gracia y si es una de terror no da mucho miedo. Pero podría haber sido peor. Podría haber sido de
Ryan Murphy.
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