¡Pilotos Deathmatch!

Una precuela siempre tiene ese problema de que, bueno, va a acabar sonando a que tiene su futuro marcado y su pasado limitado. Como se demuestra una vez más con 4 Blocks Zero (O)(AL), una serie de Organización Criminal cuyo mayor aliciente debería de ser estar ambientada en la Alemania de 1990, pero a la que esto solo le sirve para lo que ellos querían: mostrar miseria, turbiedad y sordidez. No la organización criminal es muy interesante ni se presentan unas relaciones geopolíticas que justifiquen la decisión de hacer una precuela ni… en fin… ni nada de nada.

Supongo que alguien pensó que American Hostage (USA) podía ganar premios. Total, cosas peores lo ganan, como demuestran los Emmys año tras año. Así que esta ‘basada en hechos reales’ de un tipo que secuestra… bueno, vamos a dejarlo en que organiza un secuestro y decide que un tipo de la radio le entreviste… no es la más sensata ni inteligente de las ideas y, desde luego, no parece explicar… bueno… casi ninguna cosa con esa sensatez. Ahora, está muy convencida de su propio peso e importancia y lo juega con tanto empeño que cualquiera diría que está al borde de la parodia. Si supieran lo signifique eso.

Supongo que The Blame (UK) tenía muy claro de qué quería hablar. Por eso parece que el caso está por detrás, y no importa tanto como misterio sino para El Tema. Siendo este ‘la Policía es una organización machista, dada al compadreo, a protegerse entre ellos y no hacer caso, ni investigar, cuando hay una mujer en problemas pidiendo ayuda’. Sí, entre medias está el asesinato de una patinadora artística y una policía con una relación con un compañero y mucho que decir sobre todo lo expuesto antes. Pero, visto lo visto, y pese a lo obviamente que está ‘basado en décadas de hechos reales’, no sé yo si los que se hayan puesto a verlo por la parte del misterio van a tener mucho que hacer.

Creo que Brothers (USA) es el tipo de serie que se podría usar como arma. ¿Quieres que alguien confiese? Se la pones. Después de un rato de esta inanidad, de este ‘formulaico mal hecho’, de este vacío de humor o intención… probablemente confiese. Al fin y al cabo solo se sostiene porque sus protagonistas son conocidos, y claramente hubiera sido mucho mejor como reallity. Por lo menos ahí hubieramos podido fingir que no había un guión.

He perdido ya la cuenta de la cantidad de versiones del piloto de Call My Manager (O)(FL) -o Dix pour cent en su nombre original francés- que he sufrido ya. Veamos… a ojo alrededor de una docena. Así que me conozco más que de sobra los puntos principales del piloto. Lo que nos lleva a que lo que está relacionado con ello -con el esqueleto habitual de piloto- es más o menos lo de siempre. Por suerte hay alguna innovación y giro porque, bueno, el mundo audiovisual filipino no es como el francés. Por suerte para los primeros. Así que algún punto surrealista y de una explotación más desvergonzada tiene, lo que es un punto a su favor. Ojalá la hubiera visto en otro orden, quizá me hubiera interesado más. Así que supongo que es una opción si no llevas desde 2015 viendo variaciones sobre un mismo tema.

Socorro, los ‘basados en hechos reales’ atacan de nuevo. Esta vez con otra de lo que debería haber sido un ‘true crime’ y ha acabado siendo una de esas historias de ‘vamos a ver mujeres sufrir’. En este caso, en Cautiva (O)(AR), con las monjas por medio y la idea de que no es ‘el sistema’ sino ‘una madre superiora’ la que causa todo el dolor y maltrato -al margen de que, claro, no hay ni supervisión ni revisión de lo que allí sucedía-. Total, que eso, si os apetece ver a mujeres sufriendo, os podéis ver estos malos hábitos.

Parece que seguimos en racha y tras el ‘spin-off en diferido’ de Martin ahora le toca turno a A Different World (USA), quién sabe cuándo llegará el de Hangin’ with Mr. Cooper. Pero al menos deja la esperanza de que cuando pasen de los noventa a los dosmiles le tocará a Girlfriends. Dicho esto, parece que estamos un poco más cerca a lo que podría haber sido un émulo de Grown-ish, es decir, jóvenes actuales y problemas actuales. Que en realidad era lo que A Different World hacía en su momento. Así que podemos decir que ha seguido el espíritu. También han decidido seguir a -algunos- personajes, especialmente a Dwayne Wayne, gafas incluidas, heredadas -con la misma capacidad asombrosa de ser un gesto con expresividad propia- por su hija Deborah y protagonista del asunto. Así que no reinventa la rueda, ni parece hacerle falta, porque ofrece una sólida comedia de veinteañeros en la universidad. Y, además, no hay rastro de ningún Cosby cobrando de ella. Así que todo son ventajas.

En esta semana en la que todo se parece a todo me temo que Habeas Corpus (O)(BR) es como alguien hubiera decidido hacer una serie de abogados, de estudiantes de derecho en realidad, que decidiera hacer una versión invertida de How to get away with murder. Aquí la profesora parece más idealista, los estudiantes más… estudiantes… y el caso parece ir a favor de la justicia -que no necesariamente de la ley, recordemos que son dos cosas distintas- pero el fondo de estructura y acción, así como los movimientos y giros -el inevitable esqueleto telenovelesco que incluye un giro al final porque por supuesto- es inevitable que lo recuerde. Así que bueno, supongo que en otro momento le hubiera hecho más caso, y que tendrá sus fanses si esa mezcla de ‘derecho + telenovelismo’ es lo que les va.

Es sorprendente cómo esta semana podría reciclar con algunos toques varios asuntos. Por ejemplo, Hunkkaar – The Roar (O)(IN) tiene varios de los problemas de The Blame pero vienen desde sitios distintos. Aquí no es el problema que el Tema se coma a la Trama porque aquí no estamos con un asesinato sino con una caso de abuso. Pero tine exactamente el mismo problema porque va presentando personajes y temas para no hacer nada con ellos. Parece como si estuvieran solo para hablar de lo difícil que es llevar adelante no ya una acusación sino directamente una investigación contra un hombre poderoso -un ‘líder religioso’ en este caso-, así que las tramas y los personajes van todos para reforzar esa idea… No sé si en los siguientes capítulos harán más -aunque lo dudo- pero lo que sí sé es que con esta serie he tenido más que de sobra.

Lo que más me sorprende de Line of Fire (USA) es que es una de esas series ‘de toda una vida’. De hecho el convertirla en una familia de ‘trabajadores de las fuerzas del orden’ es complicado no establecer paralelismo con aquella otra serie de una familia de policías. Solo que esta parece pensada un poco más en el presente. Pero solo un poco. lo que está claro es que aquí se nos presenta a los personajes, su situación y contexto, se nos abre una trama general que tiene pinta que durará toda la temporada y se establece lo que es de suponer que va a ser lo que veremos: Capítulos con diversas tramas, de trabajo y de familia, habrá colaboraciones en ambas entre los distintos miembros y, de paso, irá avanzando ese ‘caso principal’. Vamos, no creo que se atrevan a que sea todo de Trama Principal porque para el cuarto capítulo sólo iban a tener espectadores largándose y no entrando. Pero a saber. Es una serie sólida y con buenos actores y si llevan adelante con algo de capacidad los capítulos -que no la trama principal- deberían de tener tiempo por delante como para acometer dos o tres temporadas sin problemas.

Me temo que esta Minerva – La scuola (O)(IT) es un ejemplo de por qué no hay que intentar copiar sin pararse a pensar primero. Basta ver un rato para ver que le gustaría ser una mezcla de Élite y Taps, y poco más para ver que en realidad podría haber sido un The Lords of Discipline -en España Hombres de Hierro– tan floja tan floja que no llega a ninguna de sus tres referentes, ni el piloto parece tener los redaños de la última, ni el dramatismo de la segunda ni parece que vayan a atreverse a dar tanta carne como la española. Vamos, la sensación es que con la carga homoerótica que tiene la cosa esta de chavales disfrazados de porteros de hotel no van a pasar de darse un besito. Y eso si llega. En fin, qué le vamos a hacer, los italianos son los reyes del exploit, pero no siempre iban a dejárselo a los más capaces de entre ellos.

Otra vez que las novedades riman, aunque no hemos visto aún la rima esta vez- Pero Mis muertos tristes (O)(AR) es el intento de adaptación de Mariana Enríquez, es la que lo mejor que puedo decir es que al menos no han puesto a una actriz en un fatsuit para interpretar a un personaje. Algo es. Por lo demás, una mujer con poderes de contactar con los muertos que tras la muerte de su madre vuelve a tener contacto con su hermana -que no puede- y, sobre todo, descubre que su sobrina también puede y, además, le ha causado problemas. Po’fueno, po’fale, po’m’alegro.

No tengo nada claro qué se supone que es este Paolo (O)(FR). Sí, sí, sí… un tipo se obsesiona de una manera que podríamos presuponer homoerótica pero ni en eso son claros… con un candidato a alcalde. Es posible -imagino- que tengan algún pasado común o que veamos algún tipo de explicación en las siguientes. Lo cierto es que lo que vemos aquí es bastante repetitivo, lo que tiene su mérito para lo espeso que resulta. Al final solo sabemos que el protagonista está fatal de lo suyo. Así que supongo que de eso irá la serie.

La idea detrás de Phap Luang Tai (O)(TA), o ภาพลวงตาย o Delusion o Delirio Mortal o…, es buena. Luego el desarrollo ya tal. Pero es mejor que la de Mis muertos tristes, el piloto con el que ‘rima’.La idea es que una mujer vuelve a su pueblo. Ya, poco original. Pero el motivo es que su madre la ha llamado para decirle que su padre anda por la casa con un cuchillo. Aparentemente es por un indicio de demencia, pero en su pueblo dicen que es porque está poseído por un asesino en concreto. A partir de ahí empiezan las situaciones extrañas y la discusión entre si lo que sucede es una enfermedad o una posesión. Es una lástima que sea tan lenta y que se vayan embrollando sin acabar de decidir por dónde tirar. Supongo que irán moviéndolo, o algo. Pero con la buena premisa enfrentando esos hechos extraños, esa enfermedad y la posibilidad de que haya algo sobrenatural. La forma distinta de entenderlo en el pueblo e incluso dentro de la familia. En fin, quizá deberían de haberlo hecho una película en lugar de una serie.

He tenido que ir a mirar si Shaque: Trust No One (O)(IN) era una de esas adaptaciones de Harlan Coben para Netflix. Pero resulta que no, que es un ‘thriller‘ – o algo- completamente diferente. Aunque, por lo demás, lleva el resto de tópicos esperables. Hay una protagonista, se nos presenta a cuatro secundarios tres de los cuales hacen ‘cosas sospechosas’ antes de llegar a los cinco minutos. El que queda lo hará antes del décimo. Habrá un ‘evento’ – la desaparición de una niña-, un paso de años que sirve más para que las cosas queden difusas y pasemos a territorios un poco más Lifetime. De hecho, los ‘giros’ de lo que sigue de capítulo son claramente altos en lo telenovelesco pero no mucho en lo coherente. Pero bueno, si las de Coben logran ser un éxito no veo por qué la cosa esta va a ser menos.

A partir de una webseries -aunque, ¿no lo son todas ahora?- llega esta Slo Pitch (CA) que pese a todo logra conquistar con encanto lo que pierde por originalidad. Es decir, una mezcla de ‘falso documental’, spokoon y ‘comedia de situación de trabajo’. Debería haber sido un desastre. Pero las actrices -varias de las cuales repiten- logran darle un corazón y una complicidad e incluso lo absolutamente predecible del asunto -un equipo de la ‘liga pachanguera’ de softball compuesta casi en su totalidad por mujeres queer se encuentra con que su entrenadora acaba de ser abandonada por su novia y que ha decidido volcarse en que dejen de ser un equipo de perdedores (haría una referencia a Bad News Bears, pero aquí no hay bears, que ya he dicho que son lesbianas en su mayoría. Así que dejémoslo en Somos los mejores. ¿Creíais que iba a decir Ellas dan el golpe? Podría, pero Ellas dan el golpe pero con lesbianas es Ellas dan el golpe.)- se salva más por las actrices y, sobre todo, la decisión de ir por lo sentimental antes que por lo cómico. Así que, bueno, no soy su público. Pero ojalá llegue hasta él. Y a más gente.

Seguimos con las rimas porque The Split Up (UK)  es un spin off de la previamente exitosa The Split que trata de seguir con otro despacho de abogados y con una serie de tramas telenovelescas. La verdad es que parece más una temporada más de la serie. Por aquello de que la serie la cancelaron porque demostraba ya su cansancio y falta de ideas. Y la decisión de moverlo un poco a un lado y presentarnos más de lo mismo… decididamente sólo interesará a aquellos que le hubiera interesado de antes. Supongo que habrán pensado que quizá ya no se acordarían de ella. Todo es posible.

Seguimos con las rimas porque S.W.A.T. Exiles (USA) es un spin off de la previamente exitosa S.W:A.T. que trata de seguir con sus historietas de guerra más o menos urbana. Aquí hacen una de esas cosas para ahorrarse dinero que es echar al reparto -y el equipo técnico y artístico, claro- recuperando solo a uno de los protagonistas y dejando la puerta abierta a algún saludo ocasional de los anteriores. Y después… pues lo que tenemos es, básicamente La nueva clase. En la que un nuevo y más joven equipo de S.W.A.T. se ponen a las órdenes de Screech… perdón, de Hondo Harrelson… para hacer lo mismo que los anteriores. Hay una trama un tanto telenovelesca de que alguien ha puesto al equipo ahí para que fallen y blablabla. No tiene ni pies ni cabeza, pero como el resto del piloto, que está escrito tan en automático que parece mentira que no esté tratando de acabar con el mundo en diez años. En fin. Que más de lo mismo pero peor. No sé yo, supongo que para la gente que busca ruido blanco puede valer.

No sé quién pensó que The Wargame (UK) era buena idea. No lo es. Ya era una tontería pretenciosa cuando era un podcast, ahora que es una serie es peor. Y meterle un acompañamiento para ‘comentar el capítulo’, como si fuera algo serio este fanfic de lo que haría UK si Rusia les atacara -vamos, no saben cuánto les va a durar el Primer Ministro, van a saber cómo reaccionar- es incluso más estúpido. Mira que en UK son capaces de tomar malas decisiones en el audiovisual, pero esta es una de las más ridículas. Quizá si hubiera sido un reality habría tenido la excusa de no estar ‘guionizado’.

Lo primero que temí de Youth (UK) es que Sharon Horgan decidiera montarse su versión de la serie de Sutton Foster. Pero hemos tenido suerte. En lugar de eso parece que ha decidido seguir con esa vertiente pseudobiográfica de Catastrophe y Motherland, esta vez centrándose en la vida sexual y sentimental de los mayores de cincuenta. La serie no es gran cosa -siendo amables- pero Horgan logra salvar casi todos los momentos de su personaje. Que ya es salvar. Así que también en eso sigue a las otras series.

 


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