La pasividad es el centro de Avoidance (UK), y también lo que va a definir el cómo se vea, supongo. Personalmente no soy fan, y toda esta pasividad lo que más me hace es ponerme de los nervios. Pero supongo que es lo que buscan. En general todo el mundo parece odiar al personaje principal, y voy a sospechar que eso incluye a los espectadores porque mi paciencia con este tipo de personajes es limitado. De hecho, si no fuera por los actores secundarios, especialmente por el joven Kieran Logendra que demuestra una vez más que los ingleses tienen la mejor granja de niños actores del mundo, difícilmente hubiera podido verla de una sola vez. Sinceramente, evito ver este tipo de series porque podría asesinar a alguien. Pero supongo que alguien habrá al que le haga gracia. Hay gente pa’ to’.

Por algún extraño motivo Baby Fever (O) (DI) parece la respuesta danesa a Jane The Virgin. Es decir: han logrado que sea menos lógica, más egoísta y absolutamente menos divertida de aquella otra. MUCHO menos. Hay veces que no entiendo los procesos de esta gente, de verdad.

A veces me acuerdo del Tentaciones y todo aquello de Del libro a la pantalla y cosas así. ¿Qué tendrá que ver con este Everything I Know About Love (UK)? Al final parece que los ingleses también están sacando cosas de los estadounidenses, en general la parte que me pone de los nervios. Porque esto intenta ser divertido, pero sobre todo intenta que nos lo creamos o algo, como si fuera una cosa en serio tipo Sexo en Nueva York. En fin.

Pues no muy original pero tampoco creo que sea lo que buscaran. Es inevitable pensar que First Kill (USA) es el resultado de mezclar Buffy con Killing Eve, pero lo cierto es que sería fácil incluirla en toda una mitología de series supernaturales del fantástico en la que probablemente tendría más sentido emparentarla con The Vampire Diaries. Teniendo en cuenta que sale de un relato tirando a breve de V. E. Schwab en una -interesante- antología creo que el resultado es aceptable. Es rancho, pero es buen rancho.

Lo bueno de Irma Vep (USA) es la mescolanza de la que sale, que ya estaba en la película del mismo nombre. ¿Estaba mejor en la película? Sin duda, porque la película tenía en su centro a Maggie Cheung lo que permitía unos temas y unos registros que Vikander tiene difícil igualar. Por otro lado, es lógico que Assayas no llamara a su ex-mujer para hacer esta auto-adaptación. Son cosas que pasan. ¿Pero es una mezcolanza que merece la pena fuera de eso? Bueno, supongo que si no has visto la película original y todo lo que te viene a la mente con el título no es el espectáculo drag -que lo llamen como quieran que es lo que es- de The Mystery of Irma Vep de Ludlam sino La venganza de Ira Vamp de Sáenz de Heredia… Bueno, entonces sí. Es mejor. Pero si te ha puesto nervioso todo este mencionar personas, obras y tal… mejor tampoco te acerques. Si la película original está ahí.

La falta absoluta de cualquier atisbo de ironía en Lovely Little Farm (USA), la nueva serie infantil de Apple +, tiene un efecto doble. Por un lado resulta increíble pensar que algo así, tan formuláico y claro que parece una parodia, pueda existir en un mundo como el actual; por el otro lado, casi parece hasta bueno que se puedan seguir creando programas infantiles tan faltos de ironía que podríamos hablar de desvergüenza si realmente pudiéramos sospechar que está hecho con una intención. Como hacerle la crítica literaria a un libro de imágenes de animales. Se puede hacer, por supuesto, pero… ¿cuál tendría que el centro de la misma?

Ponemos el nivel tan bajo que parece que cualquier cosa que no nos escupa a la cara es amor. Y no creo que sea así como debiera funcionar el asunto. Más aún cuando están los muchimillonarios detrás. Por eso una cosa es que sea de celebrar que hayan mantenido (más o menos) el origen racializado de Ms. Marvel (USA) y que se hayan preocupado de intentar un estilo visual mínimamente interesante -aunque mucho menos original de lo que sería de desear- y otra cosa es… bueno… todo lo demás. Con un piloto innecesariamente alargado que tira de dos de los temas que más gastados están en estas cosas como son el Todo en un día y el Madre autoritaria con la que la protagonista choca que llevan una racha tan alta de apariciones que este mismo año tenemos dos ejemplos en Disney + también con sus respectivos protagonistas parte de una minoría infrarrepresentada como son Better Nate Than Ever y Turning Red.  Y con una excusa argumental que más allá de lo Lizzie McGuire que sea está muy poco pensada para las implicaciones que su propio recreacionismo ofrece. Y si nos ponemos a hablar de los cambios sobre el personaje principal, que van precisamente por el lado de pulir aristas y hacerlo más estándar en fin. Necesitamos variedad, diversidad y puntos de vista o personajes en los que ver reflejos diferentes. Pero los necesitamos en obras mejor hechas, mejor pensadas y más interesantes. Que con el dinero, medios y atención de Marvel se haya pagado una obra que solo es superior en presupuesto al estreno de la semana pasada de Ultra Violet & Black Scorpion es una triste realidad. Así que ya pueden ponerse las pilas porque puede que a priori yo no sea el target de esta serie -ni, desde luego, tenga que serlo- pero aquellos que sí que lo son se merecen tener que tragar con algo menos mediocre.

El problema de Queer as Folk (USA) -junto con, sospecho, que a Stephen Dunn le faltan tablas- es que han pasado 23 años desde el estreno en Channel 4. No voy a entrar en las diferencias entre la emisión del original de RTD en una televisión generalista UK entre 1999 y 2000 y la de Showtime (cable de pago en USA) y Showcase (cable básico en Canadá) de Cowen y Lipman entre 2000 y 2005, vamos a dejarlo es que la segunda era más telenovelesca y menos arriesgada, pero os puedo decir que esta nueva versión logra ser una tierra de nadie a ratos incluso más tibia que la original coproducción norteamericana. Y no solo eso, también toma decisiones como usar un paralelo de Orlando para su lanzamiento, de centrarse más en personajes jóvenes frente al arcoíris de edades del original y, en general, a actuar como si no existiera una cultura televisiva que ha ido dando más espacio a multitud de realidades queer, hasta el punto de ser una obra que juega la baza de la juventud y, a la vez, logra quedar más antigua que la desaparecida Genera+ion o esa mole de Euphoria. En una serie generalistas sin un título reconocible habría sido simplemente hablar de ‘una más’, incluso si no fuera porque The L Word: Q Generation es mejor continuación -sin tener tampoco mucho de lo que alardear- que esto.  Pero llevando el nombre de Queer as Folk da la sensación de haber entrado en la tercera expansión de un restaurante: Hemos pasado de la comida que la hizo famosa, a la expansión que la dio a conocer, a la franquicia que hace caja. Queer, pero de marca blanca.


¡Libros que Salen! Ephron, «Patos, Newburyport», Tsuboi y más

¡Que entre la pila!

No me acuerdo de nada de Nora Ephron, ed. Libros del Asteroide

¡Novedad de Nora Ephron! Sí, es cierto que se le nota el tiempo, que está instalado en el privilegio, los contactos, el dinero y un feminismo que demasiadas veces entra en el apartado Blanco; pero sigue siendo divertida de leer. Más en esta última obra suya en la que aprovecha para hacer repaso de su vida y también para reflexionar sobre lo que significa ser mujer con una cierta edad.

Veinticuatro ojos de Sakae Tsuboi, ed. Nocturna

A veces las historias empiezan de una manera y siguen de otra. Aquí tenemos a una maestra que llega a un pueblecito, con ideas nuevas y maneras educativas diferentes, y pasa lo esperable de que poco a poco va haciéndose un hueco en la comunidad. Pero, claro, el problema es que eso ocurría en el Japón de pre-Guerra (la 2GM de entre todas ellas) y antes o después tenía que alcanzarles, convirtiendo el libro en un alegato antibelicista en el que este personaje y sus pupilos se ven inexorablemente abocados a un cambio.

Patos, Newburyport de Lucy Ellmann, ed. Automática

No voy a decir eso de «novela difícil» ni nada por el estilo. Es, simplemente, una decisión de su autora. Y una vez la conoces debes decidir si te interesa entrar en el juego. El fluir de consciencia de una ama de casa durante unas mil doscientas páginas en una única frase en la que unas ideas van dando paso a otras, hay reiteraciones, hay pensamientos circulares y hay saltos mentales más o menos inconexos. Si no tienes problema con el punto de partida es más que probable que disfrutes del viaje.

El laberinto del trabajo de Amelia Horgan, ed. Levanta Fuego

Una reflexión sobre el ¡Abajo el trabajo! desde la perspectiva anticapitalista de quien no odia tanto el trabajo como la venta de una cultura del esfuerzo y de unas condiciones laborales asociadas a un capitalismo neoliberal feroz en el que cumplir las normas de los jefes, tantas veces arbitrarias, es más importante que cualquier otra cosa, y cómo podría repensarse eso para que pudiéramos poner las decisiones del trabajo en manos de los trabajadores.

Historias de Nueva York de Elizabeth Hardwick, ed. Navona

La publicación de los relatos de Hardwick no es asunto baladí, una gran autora norteamericana de posguerra pero conocida sobre todo por sus ensayos y novelas. Así que la posibilidad de descubrir esta otra faceta suya en la que muchas veces Nueva York actúa no solo como telón de fondo sino incluso como un influjo principal contra el que se comparan otras cosas, como el regreso al Kentucky natal, hace de esta una gran lectura.

Los misteriosos caballeros de Arabia de Raymond Smullyan, ed. Gedisa
La isla del silencio parcial de Raymond Smullyan, ed. Gedisa

Me permito este momento para celebrar la recuperación de Smullyan, tanto en la reedición de libros ya publicados como en la aparición de algunos que no, demostrando como siempre ser un autor que busca una manera de darle un envoltorio con narración y humor para proponer sus problemas, sus acertijos lógicos, sus paradojas, en todo un festín para los problemas que nos ponen a pensar.

El retorno de los dragones (1, Crónicas de la Dragonlance) de Margaret Weis y Tracy Hickman, ed. Minotauro

Pues sí, es verano-ish y ha pasado ya tiempo suficiente como para que Planeta intente una vez más revivir a la Dragonlance. ¡Venga, Planeta, tú puedes, quizá sea este al año!

Chew Integral de John Layman y Rob Guillory, ed. Planeta Cómic

Dentro de la gran decisión de ir recopilando integrales de Planeta le toca el turno ahora a Chew, una obra de humor, absurdo y misterio muy bien planteada y con enormes recovecos argumentales que fue todo un éxito del cómic medianamente independiente allá por los ’10s. Pero, claro, ¿quién puede resistirse a un mundo en el que la comida es un tema principal y el protagonista recibe impresiones psíquicas de lo que come?

Weird Science Vol. 2 de VV.AA., ed. Diábolo

Pues sí, el segundo volumen de este recopilatorio de la EC. Más historias de ciencia ficción con ese giro especial suyo, que se hace de rogar pero que acaba llegando.

5- Bloom de Kevin Panetta y Savanna Ganucheau, ed. Planeta Cómic

Es una buena cosa que ahora estén los cómics infantiles/juveniles funcionando tanto y tan bien, y que Heartstopper haya sido un éxito editorial, porque anima a las editoriales a probar suerte con obras como esta. Una historia de un joven que se siente atrapado en su pueblo, su familia y su trabajo y otro que llega a tomarle el relevo en la pequeña panadería familiar. Y ahí, entre los problemas personajes y el amor por hornear cosas, van sucediendo… otras cosas.

Marcus Pocus de Pedro Mañas y David Sierra, ed. Destino Infantil y Juvenil

Es bueno ver que sale un spin-off de una serie infantil española. Esperemos que se vaya a hacer para aprovechar el éxito del libro de Mañas y Sierra y no para ofrecer una alternativa que quieran leer los niños y que no se les caiga el pito. En cualquier caso, es una buena cosa tener más opciones siempre.

Chibi Usagi de Stan y Julie Fujii Sakai, ed. Planeta Cómic

Hablando de más opciones. He aquí una versión muy peculiar de Usagi Yojimbo, centrada en un público casi exclusivamente infantil aunque con guiños a los adultos (seguro que en la misma portada veis alguno de ellos) en el que el fondo reflexivo de la serie se adapta para que los más pequeños puedan disfrutarlo también, con menos ruido, menos lío, y más diversión.

Todas las familias de mi pueblo de Ophélie Celier, Thomas Piet y Ariane Caldin, ed. Picarona

Las familias cambian, los pueblos… bueno… tienen la posibilidad de usarse como microcosmos como aquí, en el que se repasa las distintas familias que hay desde una visión actual en la que hay abuelos que bailan y papás que de pequeños eran niñas. Una obra sencilla y alegre capaz de explicar la diversidad sin cargarla de importancia o drama.

La mala pipa de Jory John y Pete Oswald, ed. Serres

Para los que aún recordamos Un huevo muy bueno, la obra anterior de John y Oswald, era imposible no caer de inmediato en este nuevo álbum que le da la vuelta al anterior. Aquí su personaje protagonista es malo, rudo, desagradable. Pero, ¿qué pasaría si quisiera cambiar? De nuevo, mucho humor, historias cívicas y un dibujo espectacular.

¡Nos leemos!


Extraordinariamente floja, y ya lo siento, esta The Midwich Cuckoos (UK). Es una lástima porque los actores infantiles británicos salen de una factoría especial, pero aquí parecen los pobres los extras de una fábrica de cabbage patch kids, a lo que se unen unos papeles femeninos de poner los ojos en blanco y una notable incapacidad para… básicamente para cualquier cosa. No tengo muy claro porqué han hecho esta serie si no tenían ganas, pero aquí está.

No sé lo que esperaba -o creía- que tendría que ser Pistol (USA) pero está claro que Boyle ha decidido usar todos sus trucos visuales para intentar hacer más interesante esta especie de docudrama. Lo que por un lado hace que al menos no sea rotundamente aburrida de ver pero, por otro, da la sensación de que no confía en la historia o en su presentación. Porque no tiene pinta de que las decisiones formales estén pensadas para elevar la historia sino para mantener entretenido al público mientras te la cuentan. A saber. Quizá los fanses del grupo tengan más interés, pero yo ya he visto todo lo que necesitaba.

Parece que los australianos también tienen derecho a tener su propio The OC viendo Surviving Summer (AU), aunque los cambios están hechos a la idiosincrasia propia del país. Hubiera sido peor The OC en Suecia. Aquí la principal temática es la competición deportiva de surf, y alrededor de ella están las broncas con los adultos, los amoríos que sí/que no y las tramas secundarias de doctores y todo eso. Pues bueno, pues vale, pues una serie juvenil para el verano sin demasiada chicha ni complicación. Yo qué sé.

La yassificación de Tom Swift (USA) es un hecho interesante. Interesante porque hablamos de la primera adaptación tras más de cien años de una serie de libros que siempre parecía tener problemas para dar el salto al cine o la televisión -hasta el punto de que lo más cercano que tuvimos hasta ahora fue un piloto-, interesante también por el racismo de la serie original con su comedia del minstrel que en fin, e interesante porque han decidido ir a por todas: han pasado solo 4 años desde que los estadounidenses tuvieron en una serie de una cadena generalista el primer protagonista queer de una serie -es decir, protagonista real y no parte de un reparto coral o secundario robaescenas- y la cosa ha ido avanzando pero tan poco que es solo la segunda vez que logra ser el protagonista cuyo nombre es también el de la serie. Pero es que además han ido por todas, porque no solo han decidido que fuera negro, sino negro chocolate. Es decir, han optado porque sea una persona racializada de un color oscuro, que es algo poco habitual incluso ahora. Cierto es que se trata de The CW y que no tiene pinta de que la serie -o la cadena, ya puestos- vaya a durar mucho más. Pero motivo de más para ir a por todas incluyendo las demostraciones de afecto sexual. ¿Y la serie en si? Pues promedio, como suelen ser estas cosas del canal, con una trama genérica, personajes definidos con un par de rasgos, un claro malo malísimo y la posibilidad de crecer que llega, me temog, demasiado tarde. Así que esta lilnasxicación, esta yassificación, no solo es lo más importante sino que, sospecho, va a ser también su mejor legado. Habrá que ver si logra resistir a los vaivenes del Stratemeyerverso.

Posiblemente lo más interesante de esta serie nueva de Disney Channel sea la parte exterior, y es que Ultra Violet & Black Scorpion (USA) era la famosa serie que iba a unir superhéroes con luchadores y que iba a coprotagonizar Blue Demon Jr. Al final tuvieron que ir a por un personaje nuevo pero no creo que eso vaya necesariamente a hacerle mal. Al fin y al cabo hay muchos tipos de vueltas que darle. Aunque este inicio nos diga que, por encima de todo lo demás, esta es una serie de Disney Channel.

Reciclar le hace bien al mundo, dicen, así que The Villains of Valley View (USA) -la otra serie que se estrena en comandita- es todo un canto de amor al planeta Tierra. Porque la premisa toma un poco de los Thunderman, de Los brujos de Waverly Place e incluso de los telefilmes de Descendant. Todo ello obras con un recorrido y un interés que supongo son las que esperan aprovechar aquí. Tengo mis serias dudas porque, bueno, el olor a refrito es poderoso… pero cosas más raras se han visto triunfar. Supongo.


¡Libros que Salen! Ward, «Forajido Literario», Semiónov y más

¡Que entre la pila!

La pequeña Eve de Catriona Ward, ed. Alianza

Tras el -muy merecido- éxito de La última casa en Nedless Street nos llega por fin el libro que catapultó a la autora a su actual posición dentro de los escritores de terror. Una historia ambientada a principios del S XX, una extraña secta, un grupo de niños y una isla que les separa y una guerra que les llega, todo lo necesario para presentar una obra gótica en la que las sombras que proyectan los personajes demuestran que no puedes fiarte de nadie.

No se necesita contraseña de Yulián Semiónov, ed. Hoja de Lata

Ha tardado un poco en llegar este Semiónov, pero ha llegado que es lo que importa. De nuevo historias de espías de la época de USA vs. URSS, con la diferencia de que esta vez el protagonista es ruso. Un gran thriller de espionaje, como en ellos es habitual.

Forajido literario: Vida y tiempo de William S. Burroughs de Ted Morgan, ed. Es Pop

Magnífica y muy extensa, esta obra que nos trae Es Pop es realmente monumental, un estudio realmente en profundidad del escritor que nos sirve para comprenderle mejor tanto a él como a su obra. E incluso al impacto que supuso entonces y ahora.

Los hijos de Shifty de Chris Offutt, ed. Sajalín
Dos veces en el mismo río de Chris Offutt, ed. MalasTierras

Es bueno ver cómo Offutt se ha hecho con un hueco en nuestras estanterías publicando con regularidad en distintas editoriales. Por un lado la segunda novela negra protagonizada por Mick Hardin tras el éxito de Los cerros de la muerte. Por el otro, una obra de corte autobiográfico en el que el autor con una vida ya más estable recorre los Estados Unidos y su propia memoria en la que habla de la primera vez que hizo un viaje similar, conociendo gentes y parajes, en un momento de gran incertidumbre personal.

El momento de la verdad de Damián Tabarovsky, ed. Mardulce

Nos ha llegado un nuevo Tabarovsky, uno de esos libros suyos en los que el mismo lenguaje es parte de la discusión. Y por eso mismo es una narración en la que lo que se cuenta va de la mano con cómo se cuenta porque según se cuenta es distinto lo que se ve y se dice y, por tanto, se tiene en cuenta.

Legendborn de Tracy Deonn, ed. WonderbooksSeres extraños, una universidad llena de secretos, una sociedad secreta descendiente del Rey Arturo, magos, bestias, guerreros… Un poco de todo -o de cada- para una historia que ha ganado el primer Premio Coretta Scott King – John Steptoe de la historia. Qué podemos decir, a veces las historias juveniles fantásticas de éxito tienen suerte.

Showtime de Jeff Pearlman, ed. Contra

No es exactamente un Anunciado en Televisión pero sí que es fácil que hayáis visto u oído algo sobre la serie que -con muchas libertades- adapta esta historia sobre los Lakers en los ’80s, sus jugadores, sus líos y todo lo que hubo entre medias. Es decir, una obra que resultará más que interesante a los fanses del baloncesto estadounidense.

Kanjiro. La magia de los Kanjis de Takeshi Hirano y Mitsuru Nagata, ed. SatoriLa nueva obra de Satori nos trae los kanjis con ilustraciones por un lado pero también con frases accesibles (dichos, refranes o frases hechas) creado por Takeshi Hirano, el director de Japonés en la nube, con ilustraciones de Mitsuru Nagata. Es, por tanto, un libro que sirve para ayudar a aprender más sobre el idioma japonés tanto como a tener un libro bello y didáctico sobre el idioma japonés.

Los irregulares de Nanking Road de Silvia Aliaga, ed.Nocturna Literatura juvenil metiéndose a la vez por el lado de la investigación, con Los Irregulares de Sherlock Holmes como punto de partida, pero también con un inesperado cambio de aires porque esta vez será en Corea donde se encuentren. Y es que siempre hay una manera más de darle una vuelta a un concepto interesante.

El caso del camino invisible (2, Jessica Little) de Ulysses Kingsmann, ed. Duomo

Pues sí, estamos de enhorabuena porque ya está aquí la segunda novela juvenil con esta joven detective que aprovecha el tiempo que va a vivir con su abuela. ¿Qué más comentar?

Historias fantásticas de Nada de Alejandra Green y Fanny Rodríguez, ed. HarperKids

Un cómic juvenil muy interesante. Un mundo fantástico en el que el protagonista es un humano acompañado de una criatura diferente a aquella con la que suelen convivir o pelear estos primeros, una historia con aventuras, algo de humor y algunas otras cosas que, aunque a ratos parezca más un piloto que una historia completa, propone una historia interesante con personajes encantadores.

Los cazafantasmas de VV.AA., ed. Picarona

Un nuevo ejemplo de esos álbumes ilustrados para los pequeños que surgen para llenar un punto intermedio en el que los héroes del pasado -llamémoslos así- tienen aventuras para los jóvenes de ahora. Porque no estamos ante una adaptación como hemos visto en otras ocasiones, sino ante una historia nueva que saca ideas de la obra clásica para ofrecernos algo nuevo.

Oso quiere ser apicultor de Pip Cornell y Alex G. Griffiths, ed. MiauLa apicultura explicada con sencillez al alcance si no de todos al menos sí de osos, con mucho humor y, por supuesto, un dibujo que logra a la vez ser divertido pero también divulgar entre parodia y parodia.

¡Oh, una cuerda! de Cho Wonhee, ed. Picarona

Un álbum coreano que nos enseña con un estilo sencillo la utilidad y necesidad de buscar una forma diferente de hacer las cosas a partir de una cuerda misteriosa, lo que puede haber al otro lado y la utilidad de la imaginación para todo esto. Una obra pequeña pero encantadora.

Macaco se hace caca de Laura Vila y José Fragoso, ed. Lata de Sal

Pues sí, un muy divertido libro infantil con animales y cacas, con la urgencia de la llamada de la naturaleza y, por supuesto, los magníficos dibujos de Fragoso. Una posibilidad, por tanto, de aumentar nuestros álbumes de humor escatológico.

Nos leemos.


No sé qué esperaba de Big Boys (UK) pero el inicio de su piloto es, sin duda, una cosa que recordar. En general la mezcla de buen fondo y temas complicados, con un humor que a veces es más esquivo no tanto por humor como por los temas que tratan: problemas mentales, diversidad sexual, tragedias más o menos cotidianas, y mucho más. Es una serie realmente encantadora, con muchísimo de eso que llaman corazón, y su mera existencia -incluso en su inglesitud- hace que recordemos historias como las de Please Like Me. Pulgares arriba para Jack Rooke.

Dicen que si no tienes nada bueno que decir de alguien que está muerto es mejor no abrir la boca. Por otra parte, mi opinión de Obi-Wan Kenobi (USA) es

Menos mal que los ingleses vienen al rescate esta semana. Porque PRU (UK) no es tan original, y a ratos resulta un tanto… un tanto. Pero resulta bastante interesante, excesiva donde debe serlo y lo suficientemente variada como para tener algo de interés dentro de esta mezcla de comedia y drama y comedia y… Ah, sí, una lasaña de sentimientos.

Pues muy encantadora esta Sea of Love (O) (TA), claramente para preescolares que quieran una de animalitos distinta de los habituales. No es que tenga mucho que rascar pero, claro, es para preescolares. Con lo bonita que es ya vale.

Hay días en los que uno tiene que ponerse la serie para creer de verdad que la serie en cuestión ha conseguido. De ahí que el estreno de Slippin’ Jimmy (USA) parezca una broma interna, un chiste, un sketch del SNL, porque esto de hacer una serie que sea precuela de Better Call Saul que, a su vez, era precuela de Breaking Bad… En fin. Por supuesto no podía ser solo una serie, es una Animación para Adultos. Y tiene la pretensión de homenajear a un género distinto en cada capítulo, que es una cosa que… bueno. El primer capítulo es un homenaje a los western. Y no pienso mirar más capítulos, que a mi esta cosa de este creador no puede interesarme menos. Pero bueno, supongo que a los completistas les hará gracia.

No sé quién recordará la particular comedia canadiense Letterkeney, pero sale ahora una versión de aquella, un spin-off basado en un personaje al que allí no se veía la cara, Shoresy (CA), que Crave estrenó hace un par de semanas pero que cumple la triste regla de que cuando se hace serie de los personajes invisibles resultan ser bastante flojas. Quizá si a alguien le van las series de mamporros de denominador común bajísimo, bastante más tirada que su curiosa serie original, pueda al menos disfrutarlo. Pero… bueno… quizá a los fanses del hockey. (Y sí, esto tenía que haber salido hace dos semanas, pensaba que lo había hecho, y no. Así de olvidable es para mí.)


¡Libros que Salen! Cho, «Las degeneradas trans acaban con la familia», Miller y más

¡Que entre la pila!

El hechicero de la corona de Zen Cho, ed. Duermevela

Una nueva obra de Zen Cho nos llega gracias a Duermevela, con su primera novela, una sobre Inglaterra, la pervivencia -o no- de la magia y las alianzas inesperadas que eso provoca. Porque también la raza, el sexo y el colonialismo -incluso el patriotismo- serán tocados por esta historia que ya iba mostrando -aunque fuera solo la patita- los intereses de su autora.

Galatea de Madeline Miller con ilustraciones de Ambra Garlaschelli, ed. AdN

Un relato ilustrado, eso es lo que tenemos aquí. De la autora de Circe o La canción de Aquiles y, como aquella, con un trasfondo de los mitos clásicos -porque tenemos Galatea y Pigmalión– pero también una obra actual sobre una mujer apartada, encerrada, llevada al extremo para buscar una manera de recuperar a su hija. Puede que el formato sea algo diferente, pero la historia merece la pena.

Las degeneradas trans acaban con la familia en edición coordinada por Ira Hybris, ed. Kaótica

Dispuesta a discutir ese punto de vista de la normalidad y, más aún, el de su posición dentro y enfrente de esa misma normalidad, como contrapunto perro también como un punto de vista -o varios- distintos tanto por lo que significa como por lo que ofrece. Desde el combate al cisheteropatriarcado a las falsas amenazas sobre lo que cabe en una familia, la problemática -y expectativas- de los cuidados o los sufrimientos trans en el trabajo sexual. Muchos son los puntos de vista aquí reunidos para que podamos ver algo más que las discusiones de siempre.

Monstruos gigantes del cine japonés. Guia de Kaijû de Octavio López Sanjuan, ed. Diábolo
Telemonstruos japoneses de Óscar Alarcia, ed. Libritos Jenkins

Dos obras cercanas aunque no por ello excluyentes. Repaso a los Kaijus, a los villanos, a los héroes y, en fin, a las partes más interesantes de esas obras japoneses en las que monstruos más o menos gigantes se partían las múltiples caras. Con un componente muy visual en ambos casos pero no por ello con menos tino en los textos de acompañamiento.

Choco-Boys. Lucky Luke de Ralph König, ed. Kraken

Pues sí, le han dejado a König guionizar un Lucky Luke y el resultado ha acabado a medio camino entre Lo Meta y Brockeback Mountain. Que supongo que era lo que buscaban porque así logran recuperar relevancia con esta colección de miradas distintas de autores más o menos conocidos sobre un icono tan clásico.

Cinco martas listas de Justyna Bednarek con ilustraciones de Daniel de Latour, ed. Duomo

Una divertida novela juvenil con organizaciones, algo de misterio y muchísimo humor. Ya desde la guía de personajes se ve venir el monumental follón que van a buscar, y montar, y de todo. Y efectivamente eso, acompañado de igualmente divertidas ilustraciones, es lo que acabamos recibiendo. Que no es poco.

Cuando las ranas críen pelo de Pato Mena, ed. Pastel de Luna

Un álbum bien curioso en el que las frases hechas son tomadas con literalidad y van dándose paso unas a otras, un ejercicio de imaginación tanto como de humor.

Superamigue de Lucía Manusovich, ed. BellaterraLas realidades, no tanto nuevas como por fin visibilizadas, van abriéndose paso y dándonos estas obras, en las que la diversidad, su defensa y su normalización son tan importantes como hacer un buen libro que les peques puedan leer con gusto y diversión.

¡Aaah! ¡Hay un esqueleto dentro de ti! de Idan Ben Barak y Julian Frost, ed. Takatuka

Tras el éxito de su libro sobre microbios ahora toca el interior del cuerpo humano como eje estructural de esta obra humorística e interactiva, en la que los pequeños podrán aprender un poco más sobre su medio a la vez que se divierten con los personajes que van explicándoselo.

Nos leemos.